00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
y su hijo continuando. Eso es muy especial. No sé cuántos
miembros estén aquí, tendrán otra oportunidad, pero quiero
felicitar a esta iglesia, a esta obra, por todo lo que se ha hecho
y por el testimonio, ¿verdad?, de tantos hermanos que tienen
aquí largos años. Es una bendición. Abran sus Biblias
a Santiago capítulo 4, por favor. Santiago 4, y vamos a leer los
primeros 10 versículos. Así como estamos, vamos a leer
la Escritura. Me siguen, por favor, con su vista. ¿De dónde
vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras
pasiones las cuales combaten vuestros miembros? codiciáis
y no tenéis, matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar,
combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis porque no pedís.
Pedís y no recibís porque pedís mal para gastar vuestros deleites
o almas adúlteras. ¿No sabéis que la amistad del
mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera
ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que
la Escritura Dice en vano el Espíritu que Él ha hecho morar
en nosotros, nos anhela celosamente, pero Él da mayor gracia. Por
eso dice Dios, resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.
Someteos pues a Dios. Resistirá el diablo y huirá de
vosotros. Acercaos a Dios y Él se acercará
a vosotros. Pecador en limpiar las manos
y vosotros los de doble ánimo, purificar vuestros corazones,
afligiros y lamentar y llorar. Vuestra risa se convierte en
lloro y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor y
Él os exaltará. Pareciera ser que en nuestros
días nosotros, entre bautistas independientes fundamentales,
hemos cometido un grave error. Eso es pensar que Lo que hacemos
es lo más importante. Lo que hacemos no es lo más importante.
Lo que somos es lo más importante. Es más importante lo que somos
que lo que hacemos. Y si somos lo que deberíamos
de ser, vamos a ser lo que deberíamos de hacer. Estaba hablando con un siervo
de Dios hace poco, estábamos hablando en una reunión, y le
decía, sabe hermano, yo creo que hemos pasado el tiempo ya
donde no necesitamos este asunto de cómo, cómo hacer esto, cómo
hacer aquello. Y bien hay un lugar para organizar
una escuela dominical, un programa de ganar almas, cómo establecer
unas rutas y ahí se presta para un ministerio de autobuses y
tantas otras cosas en ministerio, Yo creo que lo que más necesitamos
es arreglar el corazón. Arreglar esto que está aquí.
Porque, hermanos míos, nosotros hemos llegado a creer que porque
algo se hace, ¿verdad? Inclusive esto hasta está afectando
a algunos siervos de Dios y misioneros que estamos enviando. Porque
hemos pensado que producción es lo que distingue la presencia de Dios
en una obra, un ministerio. Y, vamos, Noé predicó 120 años,
y qué pobres resultados que tuvo, y probablemente no hubiera sido
invitado a estas reuniones por ser resbalado y nomás ver ocho
personas salvas. Ay, me está escuchando. Y quiero
hablarles de algo que Este mensaje lo he predicado años atrás, pero
más y más estoy regresando a algunas cositas que antes decía, y creo
que el Señor quisiera decirnos algo esta mañana. Yo creo que
no es coincidencia que Mao Pará escogió este pasaje, y yo no
sabía, yo acabo de llegar, pero aquí estamos, y Dios sabe. A lo mejor Dios quiere seguir
martillando algo allí, ¿verdad? Vamos a orar, Señor, ayúdanos
y que nuestro corazón sea sensible, que anhelemos y deseemos, Señor,
Tu presencia y el Espíritu Santo de una manera muy palpable, obrando,
trabajando nuestro corazón. Cámbianos, mi Dios. y Señor te
ruego que me des fortaleza, lléname Señor de ti, vacíame de mí mismo,
usa a este siervo inútil mi Dios para tu honor y tu gloria en
Cristo Jesús, amén. El libro de Santiago es uno de
mis libros favoritos en la Biblia y quizá la razón que me encanta
Santiago es que Santiago es un libro transparente, Yo no sé,
pero pareciera ser que estamos tan ocupados en impresionar a
medio mundo de que todo lo tenemos en orden. Y yo leo a los cristianos del
Nuevo Testamento y parece que usted y yo tenemos las cosas
más en orden que ellos. Este libro fue escrito a cristianos.
Fue escrito a cristianos. Y las cosas que les dice a los
cristianos Todo el tema del libro es la
conducta de la fe. ¿Cómo se porta el que cree? ¿En qué se muestra la fe de una
persona? Comienza a hablar de pruebas
y dice, tener por sumo gozo cuando saléis en diversas pruebas, sabiendo
que la prueba es la fe, produce paciencia. Y nos está hablando
de que, hermanos, la fe se muestra en el creyente en tiempos de
dificultad. Y luego continúa diciendo a los cristianos, cuando
alguno es tentado, no diga que ha sido tentado de parte de Dios. Pero hermanos, es la tendencia,
cuando estamos pasando tiempos difíciles, a veces cosas que
nosotros mismos hemos creado, ¿verdad? ¿Echaría la culpa un cristiano
a Dios? No. Estos cristianos sí, pero usted
y yo no. Y luego nos habla sobre ser hacedores
y no tan solamente oidores de la palabra. Continúa en el capítulo
2 hablándonos de tener cuidado de hacer acepción de personas.
No sé si le está hablando a los sugieres o no, ¿verdad? Pero
está hablando de aquellos que entran con un anillote y lo sientan
en el primer asiento y luego entra uno con guarachitos o algo
y dice, siéntese ahí o quédese aquí en el piso. Hay que tener
cuidado con los sugieres. Más está hablándole a cristianos.
¿Cristianos hacen acepción de personas? No. Esos hermanos. Esos hermanos a quienes le escribía
Santiago. Yo sé que todos nosotros aquí, nada de lo que dice Santiago
probablemente pensaríamos que aplica a los que estamos en este
cuarto. y luego nos recalca y vuelve a enfatizar y se nos da el tema
completo del libro cuando nos habla de la relación entre la
fe y las obras y dice la Biblia que la fe sin obras es fe muerta
y no está hablando de salvación está hablando de la inefectividad
de una persona que dice que cree y no vive como él dice que cree
su fe es inefectiva Y luego en el capítulo 3 pasa
todo el capítulo al bando de la lengua. Y lo venenoso que es la lengua.
Y en sí nos da el requisito para que alguien se ama a eso de la
palabra de Dios. Habla de madurez. ¿Y saben quién
dice que es maduro? El que sabe controlar su lengua,
dice la Biblia, que es maduro. ¿Qué le está hablando a esta
gente? Usted y yo no tenemos problema con la lengua. Está hablando a cristianos. Y
yo sé que hay algunas personas en ese cuarto que ya llegaron
a ser la cuarta parte de la trinidad. Pero yo creo que la razón que
el diablo nos toma la ventaja tantas veces es porque nos creemos
sobre y encima de tantas cosas, hermanos. Yo no sé de ti. Yo tengo luchas. Yo tengo batallas. Hay guerra. Ahora, a lo mejor
tú ya llegaste, el apóstol Pablo dijo, no pretendo haberlo ya
alcanzado. Quizás tú ya llegaste. Pablo
dijo, yo no he llegado todavía. Hermanos, ¿esto es una iglesia
bautista? Me están mirando así medio raro. El capítulo 4 comienza así, ¿de
dónde vienen las guerras y los pechos entre vosotros? ¿Cristianos se pelean? ¿Pastores se pelean? No. Estos. Aquí yo sé que no
hay ningún problema, sí. Cristianos se pelean. Hay conflictos. Y luego en los próximos versículos
veo yo que comienza a dilinear, hermanos míos, lo que pienso
yo son los enemigos y la batalla más grande que nosotros como
hijos de Dios tenemos y luego nos da la solución. Cuando hace la pregunta de dónde
vienen las guerras y los pensos entre vosotros, los dedos comienzan
a apuntar por todos lados. Y Santiago dice, no, no es de
vuestras pasiones las cuales combaten vuestros miembros. Y
luego después continúa en decir en el reciclo 4, oh almas adultas,
¿no sabéis que la amistad del mundo es amistad contra Dios?
Y luego en el reciclo 7 dice, sometedos pues a Dios, resistid
al diablo y huirá de vosotros. Y allí, hermanos, encontramos
los tres enemigos formidables del cristiano. Y me atrevo a
decir que estamos viendo cristianos derrotados, con poca victoria,
porque el cristiano común está peleando, sabrá que tantas otras
cosas, menos estas tres cosas. Nuestra atención, nuestro esfuerzo,
nuestra lucha, nuestra batalla, está donde no debería de estar,
hermanos. El cristiano común está peleando lo que no debe
de pelear. Y luego en el versículo 6 dice, pero Él da mayor gracia. Acercaos a Dios y Él se acercará
a vosotros. Me molesta oír hijos de Dios,
siervos de Dios, casi hasta presentando un tipo de acusación en contra
de Dios. Pues yo trato y yo he querido
acercarme a Dios, pero como que si Dios es el problema. No, mira,
te voy a decir una cosa. La Biblia dice, acercaos a Dios
y Él se acercará a vosotros. No me vengas a decir a mí que
tú con todo el alma y con todo corazón y humildad vienes delante
de Dios queriendo acercarte a Él y que Dios no responda. No me
digas eso a mí. Eso es mentira. Eso no es cierto.
O tú tienes razón o Dios tiene razón o Dios es un mentiroso.
Dios no es un mentiroso. Dios dijo acércate a mí, yo me
voy a acercar a ti. Pero habla con los cristianos,
su envidia pareciera ser la manera en que habla que Dios en alguna
manera tiene la culpa de las cosas. El leproso vino a Jesús y le dijo, si quieres, puedes
limpiarme. Jesús dijo, quiero ser limpio. Amén. nos quita de ese famoso
dicho, pues si Dios quiere, Dios si quiere, dije Dios si quiere,
la pregunta es, ¿quieres tú? Pero pregunta y dice, ¿de dónde
vienen las guerras y los peitos entre vosotros? Y nos presenta
con el primer problema del Hijo de Dios, y ese es su persona. Si tú te pusieras a pelear y
ponerle atención más a ti mismo en vez de a otros, posiblemente
llegaríamos a algún lugar. Mientras todos pensarían en mi
problema es alguien más, Santiago está diciendo, no, los conflictos,
las guerras, los problemas vienen dentro de ti. No es de vuestras pasiones las
cuales combaten vuestros miembros, Y pareciera ser que virtudes
del corazón hoy en día no se empatizan ni son importantes
ni las hacemos a un lado. Pero encontramos la descripción
de un cristiano carnal que vive deseando lo que no tiene, codiciáis
y no tenéis. matáis y ardéis de envidia y
no podéis alcanzar, combatís y lucháis. Está describiendo
a un cristiano que en su carne anda en conflicto, anda en pleito,
anda en dificultades con otras personas y el problema se encuentra
dentro de él. Hermanos míos, déjame decir una
cosa, su carne es igual carne que el día que usted fue salvo. Hay tanta carnalidad hasta en
nuestros púlpitos semanas. Tanta carnalidad. Digo, cristianos,
a duras penas se ve a alguien que luzca como Jesús. Actitudes
torcidas. Hablamos tanto del poder del
Espíritu Santo, no se oye mucho hablar del fruto del Espíritu.
Quizás porque no lo tenemos. Más el fruto del Espíritu es
amor, gozo, gozo, gozo. A ver, si es un obedoso para
un siervo de Dios. Amor, gozo, paz, paciencia, dignidad,
bondad, fe, mansegumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley.
Y lo que quiere decir, contra tales cosas no hay ley, quiere
decir que cuando una persona vive controlada por el poder
del Espíritu Santo, contrario a ser controlada por su carne,
no hay situación, circunstancia o persona que pueda cambiar la
disposición de una persona controlada por el Espíritu Santo. En otras palabras, no podemos
decir, ay, mira, te grité y te traté mal porque me sentía, tenía
un dolor de cabeza. está cansado, tuvo un mal día. Pablo dijo, yo sé que en mí,
en mi ser, no mora el bien. Hermanos, ¿oyeron eso? En ti
y en mí no mora el bien. Tenemos una carne, tenemos una
naturaleza que se inclina a hacer su voluntad, a rebelarse contra
Dios, a hacer su propia voluntad. Y mientras tú y yo pensamos que
el problema es alguien más, el apóstol dice, el problema
lo estás mirando en el espejo cada mañana. Hay servos de Dios que yo he
oído literalmente decir, tengo tal y tal y tal y tales enemigos. Déjame decirte, el enemigo más
grande que tú tienes eres tú. Nadie puede destruirte. Alguien puede motivarte a autodestrucción,
pero nadie puede destruirte. Y la verdad es de que, hermanos,
vemos a siervos de Dios cayendo, los vemos cayendo en pecado,
perdiendo sus ministerios, haciendo cosas increíbles, tratando a
la gente de una manera que un siervo de Dios no debe de tratar
a la gente. El siervo del Señor no debe de
ser contencioso, sino amable para con todos, dice la Escritura.
¡Qué difícil! ¿Qué difícil encontrar un siervo
de Dios con una dulce disposición? Pareciera ser hoy en día que
para ser bautista independiente fundamental tiene que andar con
una cara amargada, con una mirada de que quítate de ahí porque
te mazo. ¿Alguien me está escuchando aquí? Y más veces que no, lo que pasa
es que es pura carne, hermanos. Y todos tenemos que comprender
que apartados de la gracia de nuestro Dios, nuestra carne es
capaz de lo peor. Dije, nuestra carne es capaz
de lo peor. Y la palabra de Dios dice que
el que controla su propio espíritu es más fuerte que el que controla
y el que conquista una ciudad. Yo estaba en presencia de siervos
de Dios que vienen a la secretaria y la agarran y le dan unos gritos
a la secretaria. Digo, va, pues este no tuvo ni
vergüenza de tratar a esta hermanita en mi presencia así. ¿Cómo tratará
a su mujer? ¿Y se llama siervo de Dios? Ah,
pues es que ese es mi temperamento. Es estar haciéndole caso a ti
y la hey. ¿Me oíste bien? Perdóname, yo no veo esas escrituras,
yo veo carne y alguien controlado por el Espíritu de Dios. Pero
hermanos, el problema es este. Ven, está hablando aquí de cristianos
que con conflicto, con guerra, con pelea y está escribiendo
un cristiano carnal que vive en codicia, que vive envidiando,
que combate, que para conseguir lo que desea hace lo indebido,
pero batalla y lucha y se frustra tratando de alcanzar lo que quiere
y no lo puede tener. Está hablando de un cristiano. Y luego nos presenta nuestro
segundo enemigo. Y el versículo cuatro dice, ó
almas adúlteras, qué expresión más fuerte. Esa es una expresión fuerte,
hermanos. Ó almas adúlteras. ¡Qué horrible ser adulterio! Ha sido un gozo para mí servir
al Señor, pero en 26 años que tengo pastorear la iglesia, no
hay momentos más difíciles y más dolorosos para mí, que cuando
yo tengo que venir entre medio un hombre y una mujer y tener
que avisarle a él o a ella, que su esposo o su esposa le ha sido
infiel. Los pastores que han pasado por
allí saben lo que eso es. Es horrible. Es espantoso. Últimamente tuvimos algo suceder,
de nuevo. Y yo tener que sentarme ahí enfrente
de este muchacho y decirle a mi hijo este, perdóname, yo no sé
cómo decirte esto, no tengo palabras para poder aliviar el dolor de
lo que tengo que decirte, pero tu esposa te ha sido infiel. Y verlo, al principio, como no
creerlo, ¿Estás bromeando conmigo, pastor? ¿Estás bromeando, verdad? Digo, quisiera estar bromeando. Después de ver que yo no estaba
jugando, Casi volverse loco. ¡No! ¡No, no, no, no! ¡No, no puede ser! ¡No, no, no! ¡Qué horrible, espantoso pensar que a quien le entregaste tu
corazón y tu ser y tu confianza, la persona más cercana a ti, a quien por orden de Dios está
tan cerca a ti, que el Señor expresó, usó la expresión, una
sola carne, pasada en los brazos de alguien
más. ¡Qué horrible, qué espantoso, qué doloroso! ¿Crees tú que el
Señor estaba tratando de decirnos algo cuando nos dijo, ó almas
adultas? ¿Tú crees que estaba tratando
de decirnos algo? Nos ama, nos ama, somos de Él,
hermanos, le pertenecemos a Él, somos la novia, la esposa prometida
de Él. Y la Escritura dice, oh almas
adúlferas, no sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra
Dios, cualquiera pues que quiera ser amigo del mundo se constituye
enemigo de Dios. O pensáis que la Escritura dice
en vano, el Espíritu que Él ha hecho morar en nosotros nos anhela
celosamente. La mundanalidad es adulterio
espiritual. Y mientras tú y yo estamos echando
la culpa a algo o a alguien de la falta de victoria en nuestras
vidas, no entendemos que en primer lugar tenemos esta carne que
es vil, que es mala, que es perversa, un corazón engañoso, dice la
Biblia. ¿Quién lo conocerá? Es perverso
sobre todas las cosas, que quiere hacer su voluntad, que insiste
en hacer lo que quiere. Y luego tenemos un mundo que
atrae nuestros deseos y nuestra carne, y abanica nuestra carne. Primero Juan 2, 15, la Palabra
de Dios dice, no améis al mundo. Y normalmente paramos allí. Sigue leyendo. Dice, ni las cosas
que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor
del Padre no está en él. El mundo, amados hermanos, hasta
en siervos de Dios, está ahogando el amor que le pertenece a nuestro
Dios, ahogando el amor que debería de ser absolutamente y exclusivamente
nuestro Dios. El materialismo. Y nosotros, he dicho varias veces,
nosotros los bautistas independientes fundamentales parece que de una
manera muy conveniente hemos establecido nuestra propia justicia.
Y la hemos limitado a todas las cosas, ¿verdad? Pues no, mire
yo, me corto el pelo bien, me visto bien, no voy al cine, no
tomo, no bailo. Yo no soy mundano. Tú dime qué tú haces con esto,
y yo te voy a decir dónde está tu corazón. Porque mundanalidad es amor a
las cosas que el dinero te puede conseguir. Y este país espiritualmente
está en una decadencia porque los hijos de Dios, aunque no quisiéramos admitirlos,
hemos vuelto mundanos. Amor a las cosas. Y yo estoy
en contra de que si Dios se prospera, Dios se da, Dios prospera y Dios
da. Pero como decía Ma parada, cuando
hay siervos de Dios, inclusive que andan buscando más el dinero
que afanados de ser lo que deben de ser y hacer la obra de Dios
como deben de hacerla. Y aún aquellos que estamos entrenando
pareciera ser que hoy en día todo tiene que estar en orden
o sino no toman un paso. La primera pregunta es ¿cuánto
me van a pagar? El mundo es astuto y es engañoso. Y cuando menos pensamos ahí estamos,
mareados con las cosas del mundo. Y amor al mundo roba nuestro
amor a Dios. Por años, mis colegas, los americanos,
me hablaban de lo que ellos describían. Decían que era Summer Slump. Y yo, Summer Slump, qué, what's
that? Never had one of those. What's
a Summer Slump? Ah, pues tú sabes, es cuando
las ofrendas bajan y la asistencia baja y, este, todo baja. en el verano. Por años, yo nunca
supe lo que era eso. Año pasado, por primera vez,
supe lo que era un Summer Slap. ¿Sabe lo que sucedió? Nuestra
gente se me americanizó. Yo estoy interesado en americanizar a mi gente. Yo amo este país. Pero yo no puedo promover lo
que este país se ha convertido, porque este país ha volteado
su espalda a Dios por el materialismo. Me están escuchando Y mientras nosotros estamos acá,
ocupados, peleando contra aquel, peleando contra aquello, en conflicto
acá, en conflicto allá, aquí está una carne que está haciendo
lo que se le pegue a la gana a un mundo que está abanicando
los deseos y la concupiscencia de la carne, y luego nos presenta
a un tercer enemigo. Resistir al diablo. La gran mayoría de nosotros estamos
peleando lo que miramos. La gran mayoría de nosotros estamos
peleando lo que vemos enfrente de nosotros. Si el Señor permitiera que el
velo de nuestra humanidad nomás se hiciera a un lado por unos
cinco segundos, nos espantaríamos, hermanos. Nos espantaríamos,
hermanos. No sé si ustedes entienden esto.
Estamos en guerra, hermanos. Estamos en guerra. Y nuestra
lucha no es contra sangre y carne. Nuestra lucha no es contra sangre
y carne. Nuestra lucha no es contra sangre
y carne. Mira a tu vecino, mira a tu hermano,
mira a tu colega predicador, mira a tu esposo, tu esposa,
mira a la iglesia, mira a los demás. Nuestra lucha no es contra
sangre y carne. Y el cristiano común está peleando
con sangre y carne. ¿Me están escuchando? mientras
el diablo, el verdadero enemigo de Dios y de su pueblo, diábolas,
el calumniador, anda haciendo fiesta y parece
que no hay quien lo pare. Porque nosotros los cristianos
estamos ocupados acá, señalando enemigos equivocados, mientras
la carne, el mundo y el diablo nos están dando un sinnúmero
de cristianos desanimados, derrotados, sin victoria, sin visión, sin
deseo, sin amor a Dios. Y bien, que hermanos, yo no sé de ti, pero ver estos tres enemigos
formidables, es para tirar las manos en el aire y decir, Señor,
¿quién es suficiente para estas cosas? Yo no sé, tía, a lo mejor tú
tienes control completo de tu carne. Yo no me preocupo de muchas
cosas. Dinero, yo necesito mucho dinero
ahorita. mis hermanos a veces me dicen,
oye pastor, ¿cuánto debe? ¿millones? ¿y cuántos? ¿millones más? ¿y cómo duerme? a veces me gusta dormir de ladito,
de pancita yo duermo a mí no me quita el sueño, no
hay hermanos a mí que me quiten, no hay problemas que me quiten
el sueño, te voy a decir que me quita el sueño Porque esta vil y cochinacánea
a veces hace lo que no debe hacer. Y eso me aflige, me aflige, me
preocupa, me duele. Y el mundo y el diablo. ¿A poco
tú crees que tú estás aquí esta mañana porque eres un cristiano
tan bueno y tan fiera al Señor? malo no fuera porque Dios acercado
alrededor de cada uno de nosotros, el diablo ya hubiera acabado
contigo y conmigo. ¿Quién es suficiente para estas
cosas? Yo no puedo pelear contra mi carne, mi carne gana. Yo no puedo pelear contra el
mundo Nessie, tontos, es el cristiano que piensa que puede enfrentarse
a Satanás. Pero por eso es que allí en el
versículo 6 nos da el remedio. Dice, pero Él da mayor que hermanos. Pablo le dijo a Timoteo, esfuérzate
en la gracia. Timoteo, mira, tengo unas instrucciones
que darte, pero al fin de cuentas déjame decirte, todo es por gracia.
Es todo por gracia. Fuimos salvos por gracia, hermanos,
porque por gracia sois salvos por medio de la fe. El apóstol
Pablo dijo, por la gracia de Dios soy lo que soy. A los cristianos, a cada uno
de nosotros se nos da, se nos ha exhortado antes bien crecer
en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. El Señor le dice al apóstol de
su aguijón, bástate mi gracia. Gracia en la Biblia es descrita
de distintas formas. La palabra de Dios en hebreos
nos dice, mirad bien, no vaya a ser que alguien falte de alcanzar
la gracia, porque la vida cristiana es una gracia, hermanos. ¿Sabías
tú que la vida cristiana tu y yo no la merecemos? Mientras tú estás aquí y piensas
que eres un tremendo héroe de la fe porque viniste a la conferencia,
tú ni mereces estar aquí. Yo no merezco esta vida, yo no
merezco estar detrás de este pulpito, yo no merezco este bendito
libro, la carta de amor de Dios para mí. Yo no merezco la familia
que Dios me ha dado, yo no merezco sus bendiciones, yo no merezco
ser pastor, ser cristiano. Yo no merezco toda la felicidad
que he experimentado cuando vivo para el Señor. La vida cristiana es una gracia,
hermano. Es descrito como un favor que
tú y yo no merecemos. Es descrito como capacitación
y empoderamiento. Por eso es que le dijo al apóstol,
bástate mi gracia, porque mi poder es perfeccionado en debilidad. Gracia en su madurez es descrita
cuando llegamos a aquel lugar en nuestra vida donde comenzamos
a lucir como él. no hay una mayor expresión que nos haga lucir más como Él, que
cuando nos olvidamos de Dios y vivimos para otros. Porque
ya conocéis la gracia, la gracia de nuestro Señor Jesucristo,
que siendo rico se hizo pobre. para que nosotros con su pobreza
fuésemos enriquecidos. Y ahora encuentro a tantos siervos
de Dios que tienen un sinnúmero de problemas, y el problema más
grande que tienen es que siempre es para acá, hermanos, siempre
es para acá. siempre es para acá, mi gente
no me da, mi gente no me trata, mi gente esto, acá es, aquí,
todo aquí, acá, acá, acá, acá. Mi hermano, quiero decirte que
te falta crecer en gracia. Y más que ninguna otra cosa esta
mañana, yo creo que lo que tú y yo necesitamos es la gracia
de Dios. Porque sin ella no podemos. Tenemos
una carne que es vil, un mundo que es engañoso, un diablo que
es un mentiroso, un cobarde, enemigo de Dios y de Su pueblo.
Pero la palabra de Dios, dice Él, da mayor gracia, abundante
gracia, constante gracia. Pero mira lo que dice, se la da a los humildes. Dijo aquel, ¿verdad? Yo soy tan
orgulloso de que soy humilde. ¿Qué es la humildad? ¿Qué es
la humildad? Alguien escucha a un predicador
como a un Fernández o un mal parado, alguien que es agresivo
y se para con voz alta a proclamar, así dice el Señor, y hay algunos
que dicen, ay, ese hermano me impresiona tan orgulloso. ¿De
veras? ¿Quién te hizo experto a ti en
humildad? ¿Quién te hizo experto a ti en humildad? ¿Qué es humildad? Ser callado. Andar con la cabeza agachada. Esa gente a veces es la gente
más orgullosa. Yo creo que para entender que
es humildad, deberíamos de aprender de Quién fue el ejemplo de humildad. Creo que Jesús dijo, aprended
de mí, que soy manso y humilde de corazón. Y la humildad bíblicamente no tiene mejor definición que
aquella que cuando la Escritura nos dice haya pues en vosotros este sentir
que hubo también en Cristo Jesús el cual siendo en forma de Dios
no estimó el ser igual a Dios como cosa que aferrarse sino
que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo y a propósito
es una acción voluntaria es una acción voluntaria se desfojó
a sí mismo tomando forma de siervo hecho semejante a los hombres
y estando en condición de hombre se humilló a sí mismo mira, oye,
escucha en qué se mostró esta humildad, aquí está aquí está,
se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y muerte
de cruz hermanos míos, ¿saben lo que es humildad? humildad
es obediencia Humildad es obediencia. Y en sí es precisamente el cochino
orgullo que se resiste en contra y sobre encima de la voluntad
de Dios. La razón que no obedecemos es
porque no somos humildes. ¿Me están entendiendo? Dice la Biblia, que la gracia
que tú y yo necesitamos para combatir contra la carne y el
mundo y el diablo, Dios quiere darla, pero la da solamente a
los humildes. Por lo cual la Palabra de Dios
nos dice en Hebreos 12, que Dios tiene un plan para poder
lograr que tú y yo alcancemos la gracia de Dios. Eso quiere
decir todo el plan y el propósito de Dios que Dios tiene para ti
y para mí. Nos pone en el lugar donde podamos
recibir esta gracia, así como lo hizo con el apóstol Pablo.
La gran mayoría de las cosas que tú quieres que Dios te quite
son las cosas que tú necesitas. Creo que no oyeron eso bien.
La gran mayoría de lo cual tú te quejas es lo que probablemente
Dios tiene lugar para mantenerte donde debes de estar para que
Él pueda darte de Su gracia. ¿Me están escuchando? ¿Un día yo estaba quejándome
con el Señor? Yo sé que tú no. Yo soy más pecador
que tú. Y el Señor me dijo, bueno, ¿qué
quieres? ¿Quieres que todo esté bien?
¿Sí? ¿No quieres tener ningún problema?
Eso. Alan Redpath dijo, cuando Dios
quiere hacer algo imposible, agarra a alguien que es imposible
y lo desmorona y lo hace polvo. Y esas cosas son aquellas contra
las cuales tú y yo, más veces que no, nos estamos quejando.
¡Ay, yo no quiero esto! ¡No, no, no! ¡No! Bástate, Pero dice la Escritura que Él
resiste al soberbio. Si el medio mundo me resiste
a mí, no me aflige. El medio mundo me favorezca mientras
Él me resiste. Estamos en problemas. La palabra resistir ahí es un
término militar que habla de un enemigo posicionarse para
enfrentarse contra su adversario. Está diciendo que Dios hace guerra
con el soberbio. Ah, yo no sé por qué me pasa,
parece que nada me sale bien, y hago esto, y hago aquello,
intento aquello, y parece que nada resulta. ¿Será que Dios
te está resistiendo? No. Pero es que yo entendí, supe
que así se hace, y averigüé, y aprendí aquí, y fui al instituto,
y me dijeron, y... No importa. Es importante. Como iba mal parada,
no pudo sentar y hacer nada. El caballo se prepara para la
batalla, pero la victoria es del Señor. Sin él, olvídalo. Hacerte una pregunta. Sé honesto contigo mismo. En esta última semana, te aseguro
que todos hemos tenido luchas y conflictos. No, perdónenme, yo he tenido
luchas y conflictos. Ustedes no. ¿Hay gente aquí? No sé si nomás
estoy viendo cadáveres y veo las luces prendidas, pero no
veo a nadie en casa. En todo tu conflicto y tu lucha
esta semana, ¿cuánto de ese batalla y ese
conflicto se ha dirigido hacia estos tres enemigos tuyos? Hermanos, la carne, el mundo, el diablo
hacen fiesta con el cristiano común, mientras él anda peleando
sabrá qué. ¡Atención a todo! La culpa, el problema es todo. Mientras esos tres enemigos que
tú y yo tenemos tienen rienda suelta a seguir haciendo, que tú resultes un cristiano
fracasado, sin victoria, sin gozo, sin ánimo, Pero yo no puedo contra mi carne,
pastorio, tampoco. Y el mundo a veces a mí también. Y Satanás lo he sentido respirarme
en el cuello cantidad de veces. Yo necesito la gracia de Dios.
Tú también. Pero se la das sólo a los humildes. Y mira, yo no sé dónde tú estás. Pero si hay áreas de resistencia
en tu vida esta mañana, tenlo por seguro que tú te encuentras
no solamente resistiéndolo a Él, Él se encuentra resistiéndote
a ti. Y haz batalla, vive como aquel
cristiano, codiciando, envidiando, luchando, peleando, no alcanzando
nada, derrotado, o humíllate. y entregarle esas
áreas de resistencia al Señor. Se nos ha mandado o no se nos
ha mandado ir de hacer discípulos, ¿sí o no? ¿Sí o no? ¿Cómo vamos
a ser discípulos si nosotros no somos primeros? Digo, si yo voy a ser un discípulo,
tengo que ser uno primero. Hay un montón de gente salva
que no son discípulos. Dije, no son discípulos. y ellos no
lucen nada como el maestro que yo conozco, me están escuchando. Y no es difícil, no es difícil,
no es... 50 pasos para el discipulado. Y hemos llegado a pensar que
la madurez en el discipulado es meter un montón de información
bíblica en la cabeza de una persona. Jesús nos dijo, no es muy complicado,
es así de sencillo, si alguno quiere venir en pos de mí, y
a propósito, Dios nos impone, si alguno quiere, si alguno quiere,
Dios nos impone con nadie, si alguno quiere, vení en pos de
mí, nieguese a sí mismo, tome su
cruz cada día, y sígame. ¿Por qué es que en la gran mayoría
de nosotros hace años que Dios no cambia nada en tu vida? ¿Por
qué? ¿Por qué? ¿Ya llegaste? ¿Ya llegaste? ¿Tú ya llegaste? Yo no he llegado. El apóstol dijo, no pretendo
haberlo ya alcanzado. Te voy a decir dónde paró. Paró cuando
te enfrentaste con algo contra lo cual no querías cegarte, a
lo cual no querías morir. Y Dios no da gracia al soberbio. ¿Se la da a quién? A los humildes. Y Dios ¿Qué hay de nosotros que Tú no
conoces? ¿Qué está escondido a Tu vista,
mi Dios? ¿Qué hay de lo cual Tú no estás
enterado? Fanados y preocupados tantas
veces por presentar la imagen que pensamos que otros quieren
ver. Hay lucha, mi Dios, hay batalla. Hay una carne que es
vil, inespe y terca, y un mundo que nos atrae, y un diablo que
es astuto, y anda como un león rugiente buscando a quien devorar. Te necesitamos, mi Dios. Oh,
mi Dios, daros un baño de Tu gracia, lluvias de gracia, y
trae atención a aquellas áreas en nuestra vida donde nuestro
orgullo estamos resistiéndote, impidiendo Tu gracia ser derramada
sobre nuestras vidas. Contrario a vivir victoriosos
con un Dios resistiéndonos por nuestra soberbia, perdónanos,
mi Dios, perdónanos, humíllanos en Tu presencia, danos de Tu
gracia. Hermano, yo creo que Dios nos
está hablando aquí en esta mañana. Yo creo que nos hace parte en
este altar de decir, Señor, ahí está, yo soy el problema. Mi
orgullo, mi altarenía, mi soberbia. Perdóname, Señor. Ven, ven aquí
adelante, ven. Ven mientras el piano toca. Tú
sabes quién tú eres, ven. Acusa, que use la plataforma
también, hermanos. Hermanos, sigan a la plataforma.
hombres especialmente, hombres de la plataforma, arriba, arriba,
arriba, arriba. Muchas personas vienen y después no hay lugar,
sigan aquí arribita, al lado de esto. Sigan hasta aquí arriba,
están bienvenidos, aquí arriba están bienvenidos. Sigan, porque
después no hay lugar, sigan. Ahí al lado del piano, si todo
ese lugar, bien pegado a las matas ahí. Y hay lugar para dejarle
a las hermanitas más abajo y no... Vengan hasta arriba, vamos a
todos, yo necesito también, yo también. Busca tu lugarcito. Vamos a reconocerlo. Yo creo
que Dios nos está hablando bien duro. Que el problema es la gente,
que el problema es el dinero, que el problema es esto. No,
el problema soy yo. Yo, yo soy el problema. Mi orgullo, mi alcanería, mi
soberbia, mi autosuficiencia, ¿Por qué nos oramos? Porque somos
orgullosos. Más preocupado es cómo lucimos
delante de la gente y cómo lucimos delante de Dios. Oh, que el Señor nos ayude. ¡Gracias por ver! ¿Quién es ese hombre? ¿Quiénes son? Señor mi Dios, gracias porque
en tu misericordia nos has hablado una vez más. y gracias que tanto
nos amas que tu santo espíritu ha usado tu santa palabra y a
tus siervos para enseñarnos donde tú quieres que cambiemos para poseer más tierra ayudan a crucificar el yo que
es el enemigo más grande que tenemos para que ya no viva yo
más viva Cristo en mí ayudan a eliminarnos Señor Y mirar al
Dios se pone orgulloso y altanero y soberbio. Y es el enemigo más
grande que tenemos. Es el padre de todos los pecados. Perdónanos, Señor. Gracias por
hablarnos. Gracias por ser tan bueno con
nosotros. Gracias por tu paciencia y misericordia. En el nombre
de Cristo. Amén. ¿Tú crees que es casualidad que
los dos escogieron los mismos versículos? Yo creo que Dios no obra en casualidades.
Yo creo que cuando Dios repite algo, es que Dios está diciendo,
óyeme, óyeme. Óyeme. Cuando Él lo repite, con
una sola vez es suficiente, pero cuando Él lo repite, es porque
Él... Y nadie coordina nada. Yo no
coordino nada con estos hombres. ¿Qué predicar? yo más que le
di el lugarcito cuando predicar aquí fue que estaba parado y
acaba de llegar del aeropuerto hermano de San Lazaro viajado
toda la noche y ahí está hermano parada predicando Santiago 4
y yo pues eso mismo voy a predicar yo si Dios te lo puso en el corazón
mete la mano y yo creo que Dios está tratando de decirle oye
oye que linda que la gracia de Dios nos ayuda a vencer a esos
enemigos. Déjame darte un pensamiento antes
de irnos. Él dijo que tenemos tres enemigos,
la carne, el mundo y el diablo. Y Cristo dijo, separado de mí,
¿qué? Separado de mí, de mi cuerpo,
de mi palabra y de mi espíritu.
El Da Mayor Gracia
Series Conferencias 2005
Predicado durante una Conferencia Fuegos de Evangelismo/La Espada celebrando los 75 años de la Primera Iglesia Bautista de Habla Española en Brooklyn, NY.
| Sermon ID | 9405164116 |
| Duration | 1:00:02 |
| Date | |
| Category | Conference |
| Bible Text | James 4:1-10 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.