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en el capítulo 2 y yo voy a leer
empezando en el reciclo 18 hasta el reciclo 27. ¿Todos listos
para escuchar la palabra de Dios? En silencio, por favor. 1 Juan
2, 18. Hijitos, ya es el último tiempo,
y según vosotros vistes que el Anticristo viene, así ahora han
surgido muchos Anticristos, por esto conocemos que es el último
tiempo. Salieron de nosotros, pero no
eran de nosotros, porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido
con nosotros, pero salieron para que se manifestase que no todos
son de nosotros. Pero vosotros tenéis la unción
del Santo, y conocéis todas las cosas. No os he escrito como
si ignorásteis la verdad, sino porque la conocéis, y porque
ninguna mentira procede de la verdad. ¿Quién es el mentiroso,
sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo,
el que niega al Padre y al Hijo. Todo aquel que niega al Hijo
tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo tiene
también al Padre. Lo que habéis oído desde el principio
permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el
principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis
en el Hijo y en el Padre. Y esta es la promesa que Él nos
hizo, la vida eterna. os he escrito esto sobre los
que os engañan. Pero la unción que vosotros recibisteis
de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que
nadie os enseñe, así como la unción misma os enseña todas
las cosas, y es verdadera y no es mentira. Según ella, os ha
enseñado permanecer en él. Vamos a terminar en este reciclo.
Voy a leer el reciclo 18 otra vez porque es nuestro texto de
hoy. Otra vez el versículo 18 dice, Hijitos, ya es el último
tiempo. Y según vosotros visteis que
el Anticristo viene, así ahora han surgido muchos Anticristos.
Por esto conocemos que es el último tiempo. Hoy vamos a empezar
una nueva sección de este libro de 1 Juan. Recordemos que el
tema de este libro que estamos estudiando es lo que significa
ser un cristiano. Es el tema de todo el libro,
y que Juan trata con este tema, en la mayor parte, en dos maneras. Lo que significa ser un cristiano
por creencia, y lo que significa ser un cristiano por conducta. En el principio del libro, en
el primer capítulo, estudiamos un poco de lo que significa ser
un cristiano por creencia. Un cristiano verdadero tiene
que creer en Cristo como el Hijo de Dios, Dios mismo, pero también
como ser humano. Esas dos naturalezas de Cristo
eran vitales para que Él pudiera ser el Salvador y morir en la
cruz por nosotros. Cuando creemos correctamente
en Cristo, cuando tenemos esta creencia, esta doctrina correcta
de Cristo, Y también cuando respondemos bíblicamente a esta creencia
en arrepentimiento verdadero, podemos tener la comunión con
Dios. Dios es luz, completamente santo. Por eso, para tener comunión
con Dios, Solamente podemos acercarnos a Él a través de Cristo y a través
de su obra. Cuando Dios nos salva, tenemos
una nueva posesión en Él. Eso es lo que cantamos. Ahora
soy de Cristo. Tenemos una diferente posesión
ante Dios porque ahora estamos en Cristo. Por eso tenemos acceso
a Dios. Por eso tenemos el acceso para
confesarle sus pecados y tener la confianza que Dios va a perdonarnos,
no por nosotros mismos, sino por la sangre de Cristo, porque
Él es nuestro abogado y nuestra propiciación. Eso es lo que estudiamos
en el primer capítulo y los dos primeros versículos del segundo
capítulo, lo que significa ser un cristiano por creencia. Esto
fue la sección primera del libro. En las semanas anteriores hemos
estudiado en parte lo que significa ser un cristiano por conducta.
Cada cristiano tiene la responsabilidad, según ese pasaje, de obedecer
a Dios y guardar sus mandamientos. Y al hacer eso puede saber que
es un hijo de Dios. El poder para obedecer a Dios
y guardar Sus mandamientos no surge desde adentro de nosotros,
sino es la obra del Espíritu Santo que mora en nosotros. Él produce fruto, mientras nosotros
tenemos el deseo de obedecer y servir a Dios. Específicamente
estudiamos dos mandamientos en cuanto a los dos mandamientos
que debemos guardar. el mandamiento para amar a nuestros
hermanos en Cristo y para no amar al mundo. Debemos amar a
nuestros hermanos en Cristo porque somos un cuerpo, somos una familia
en Cristo. Cada cristiano tiene la misma
nueva posesión en Cristo. Por eso cada cristiano está en
Cristo. Todos juntos estamos en Cristo.
Por eso debemos tener el deseo naturalmente como cristianos
para amar a nuestros hermanos en Cristo, para tratar con ellos
como nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Y hemos estudiado
que no debemos amar al mundo, ni los deseos de la carne, ni
los deseos de los ojos, ni la vanagloria de la vida. No podemos
servir a los señores. O amamos a Dios, o amamos al
mundo. Hoy vamos a empezar una nueva
sección del libro, completamente hablando de algo diferente. Todavía
hablando de lo que significa ser un cristiano, pero regresando
a hablar de lo que significa ser un cristiano por creencia,
otra vez en esta sección. Es una nueva sección completamente
donde Juan va a hablar de la oposición a la cristiandad en
este mundo. Va a hablar de falsos maestros,
falsa doctrina, esos anticristos sobre los cuales leímos. Vamos
a estudiar esta parte a través de algunas semanas, hoy vamos
a solamente enfocarnos en el versículo 18, como una introducción
a esta sección que habla de esta oposición que enfrentamos, los
falsos maestros de este mundo. Desde el principio necesitamos
ver la idea aquí en este versículo, que se repite dos veces. Al principio
del versículo 18 dice que ya es el último tiempo. Al final
dicen, por esto conocemos que es el último tiempo. Por esta
repetición podemos entender, otra vez, que Juan está hablando
de algo importante, por supuesto. De hecho, es parte de la base
entera para esta sección, y por eso necesitamos entender lo que
significa. ¿Por qué está aquí? ¿Por qué
la frase está aquí? Eso es el último tiempo. ¿Qué
tiene que ver con esta enseñanza de los falsos maestros, y la
falsa doctrina, y lo que significa ser un cristiano por creencia?
Cuando Juan habla del último tiempo, ¿a qué se refiere, a
qué tiempo? Es la pregunta, ¿no? Este último
tiempo debe ser visto como un término teológico o bíblico,
y no como la duración exacta de algo. Es decir, Juan está
hablando de un período de tiempo, si largo o corto, que sería el
comienzo de la terminación de todo tiempo y la revelación de
la salvación final prometida por Dios. Sin embargo, el fin
de este tiempo, el fin de los últimos tiempos, es desconocido. Juan podría decir que el último
tiempo había llegado, sin ser dogmático en cuanto a la cronología
exacta de este tiempo. En otras palabras, Juan no está
diciendo que Cristo iba a regresar después de X números de años,
o algo así. De hecho, no podía, como no podemos,
decir cuándo Cristo va a regresar, porque la Biblia dice que solamente
Dios sabe. Ningún hombre sabe cuándo Dios
va a regresar. Entonces, Juan no estaba diciendo,
muy atrás en el primer siglo después de Cristo, que Cristo
iba a regresar muy pronto, en algunos años. Se refiere aquí
solamente a un periodo de tiempo, sea largo o corto, que empezó
después de la vida y la muerte de Cristo y que iba a durar hasta
su segunda venida. Esos son los últimos tiempos,
desde cuando Cristo ascendió en el cielo hasta cuando Cristo
va a regresar otra vez. Esos son los últimos tiempos.
Es muy importante, porque algunas personas dicen que Juan estaba
equivocado cuando habló de los últimos tiempos. Ellos dicen,
obviamente, no eran los últimos días, porque el mundo ha continuado
por dos mil años después de que se escribió ese libro. Pero Juan
no estaba equivocado, porque estaba escribiendo bajo la inspiración
del Espíritu Santo. Es importante entender que este
último tiempo, sobre lo cual se refiere Juan aquí, no se refiere
a un cierto número de años hacia el regreso de Jesús, sino es
una descripción de este tiempo después del tiempo de Jesús hasta
que Conuel regrese otra vez. Esta misma palabra, tiempo, aquí,
se traduce como hora en otro pasaje en Juan
4, 23, que dice, La hora viene, y hora es cuando los verdaderos
adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. La palabra
hora, en este versículo, es la misma palabra que se traduce
tiempo aquí en nuestro texto. Es importante, porque obviamente
en Juan 4 no está hablando de una hora, como el tiempo entre
las 2 y las 3 de la tarde. No está hablando de una hora
así, porque está hablando del tiempo cuando debemos adorar
a Dios en espíritu y en verdad. Y todavía en nuestro tiempo estamos
adorando a Dios en espíritu y en verdad. Entonces, esta palabra
hoy se refiere a un tiempo, a un periodo de tiempo, otra vez,
si sea largo o corto, después de Cristo hasta que cuando Cristo
regrese. Esta idea de los últimos tiempos
es un tema frecuente en el Nuevo Testamento, hablando de los últimos
o los postreros tiempos o postreros días. No vamos a ver todos los
pasajes que hablan de este tema, porque son muchos, pero para
que podamos entender un poco más, vamos a buscar nuestras
Biblias en 1 Timoteo 4. Vamos a ver otra cita que habla
de este mismo tema. 1 Timoteo 4, versículo 1. Primera de Timoteo, algunos libros
anteriores de Primera de Juan. Aquí en este versículo se usa
la misma palabra que estamos estudiando, que habla de los
últimos tiempos, los posteros días Primero de Timoteo 4 y en versículo 1. Pero el Espíritu dice claramente
que en los posteros tiempos, la misma palabra, algunos apostatarán
de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de
demonios. Este recinto tiene una conexión
muy fuerte con lo que estamos estudiando en 1 Juan 2. Juan
dice que en estos últimos tiempos vamos a ver muchos anticristos,
muchos falsos maestros que viven y enseñan en contra de Dios y
Cristo como Él vivió y enseñó. Vamos a ver más de la definición
de la palabra anticristo después, pero aquí está la definición
muy simple. Alguien que enseña o vive en
una manera anti, en contra de, cómo Cristo vivió y enseñó. Y
aquí en 1 Timoteo, Pablo está hablando de la misma cosa, de
las apóstatas en la iglesia, personas que pensarían ser cristianos,
pero realmente no lo eran. y quienes han salido de la iglesia
para creer en o enseñar la falsa doctrina. Pablo dice que estas
personas van a surgir en los posteros tiempos, en los últimos
tiempos, en nuestro tiempo, después de Cristo y antes de su regreso. En Pablo habla de la misma cosa
en 2 Timoteo 3.1, cuando dice que los posteros tiempos vendrán
tiempos peligrosos, y después en lista a personas con malas
características, que dice que ellos tendrán apariencia de piedad,
pero negarán la eficacia de ella. Y así son los avisos a través
de todo el Nuevo Testamento. En estos días, los últimos tiempos,
los posteros tiempos, en nuestro tiempo, van a surgir falsa doctrina
con falsos maestros, y como cristianos necesitamos tener mucho cuidado
en cuanto a ellos. El punto de Juan aquí, si regresamos
a 1 Juan 2, el punto de Juan en hablar de
los últimos tiempos. es para enfatizar la urgencia
de cómo debemos vivir, la urgencia de hablar la verdad, la urgencia
de saber lo que creemos y defenderlo frente a la oposición a esos
anticristos. Por eso el título de la predica
de hoy es, La Urgencia de Vivir en los Últimos Tiempos. Nos estamos
viviendo en esos tiempos. ¿Cómo debemos vivir? Con urgencia. en cómo debemos saber lo que
creemos y defenderlo ante este mundo. Hay urgencia. No hay duda
de que en nuestros días hay urgencia de Satanás. Satanás tiene urgencia
porque después de la obra de Cristo en la cruz, él sabe que
su tiempo es corto. Él no sabe el día cuando Cristo
va a regresar, por supuesto, pero desde una perspectiva general,
él sabe que su tiempo es corto. Por eso, Él ha estado atacando
a la Iglesia, a los cristianos, por siglos. Y continúa haciéndolo
hoy, en nuestros días también. Por eso, nosotros debemos también
tener esta urgencia. Si hay urgencia por Satanás y
por los falsos maestros, nosotros, como cristianos verdaderos, también
debemos tener urgencia. No sabemos tampoco cuándo Cristo
va a regresar, tal vez en nuestros días. Esperamos así. Debemos
tener urgencia en nuestras vidas porque tenemos, o debemos tener,
una carga muy grande por este mundo increíble, por las personas
sin Cristo. Hay urgencia para ellos, para
las personas sin Cristo, porque no tienen mucho tiempo para arrepentirse
y creer en Cristo. Satanás ha cegado sus ojos y
continúa engañándolos con ese espíritu de Anticristo, con falsos
maestros, con falsas doctrinas. En el poder del Espíritu Santo
tenemos la responsabilidad de brillar la luz de la verdad del
Evangelio en este mundo, en las vidas de los incrédulos, y orar
a Dios por su poder en salvar a estas personas. Parte de esta
responsabilidad es, como vamos a estudiar hoy, saber lo que
creemos y defenderlo, defender las doctrinas de la Biblia contra
el error para que podamos ser usados por Dios para abrir los
ojos de los incrédulos y traerlos a Cristo. Entonces estamos viviendo
en los últimos días, estamos viviendo en los últimos tiempos,
después de Cristo y su obra y antes de su segundo venido. Un reconocimiento
de esta verdad es importante porque nos da la urgencia de
saber lo que creemos y defenderlo contra los falsos maestros, aquellos
que tienen este espíritu de anticristo, que están en oposición a Cristo
y a su obra. Estos anticristos, esos falsos
maestros, van a llegar, sin duda, porque Cristo ha venido, porque
Cristo ha hecho su obra, Satanás está enviando a sus mensajeros,
sus siervos, para oponerse a la obra de Cristo en este mundo.
Y debemos también sentir la urgencia de estar de pie firmes contra
esta oposición y tener discernimiento para defender lo que creemos,
lo que la Biblia enseña. Entonces, para estudiar este
tema hoy, quiero dar dos puntos, puntos que ya he mencionado,
en cuanto a cómo debemos responder a la verdad que estamos viviendo
en los últimos tiempos, y viviendo en tiempos cuando hay muchos
anticristos y falsos maestros. Necesitamos saber lo que creemos
y necesitamos defenderlo, defender lo que creemos. En primer lugar,
necesitamos entender que, porque estamos en los últimos días,
debemos tener discernimiento de nuestra doctrina. Necesitamos
saber lo que creemos. Juan dijo que las personas a
quienes estaba escribiendo habían oído que el anticristo viene
o iba a venir. Hay algunas creencias acerca
del Anticristo que se describen en Apocalipsis. No vamos a tener
el tiempo para estudiar esta profecía, pero porque ese hombre
realmente no es el punto de Juan aquí en este reciclo. Está usando
lo que ellos habían oído para hablar del Espíritu de Anticristo. Como dice en el resto del reciclo,
dice que muchos Anticristos han surgido. O sea, el punto de Juan
aquí no es para hablar de este hombre en los últimos días, el
Anticristo, que se describe en Apocalipsis. No es su punto aquí.
está hablando de este Espíritu de Anticristo que se describe
en el versículo 22 como alguien que niega al Padre y al Hijo,
y más específicamente como alguien que niega que Cristo es Dios.
Entonces, dije en el principio que un anticristo es alguien
que se opone a Cristo, a su obra, su vida y sus enseñanzas. Y aquí
aprendemos más específicamente que esos anticristos niegan que
Cristo sea el Hijo de Dios, que es Dios mismo. Se oponen a quien
es, y por eso a lo que hizo. Obviamente el enfoque de Juan
al hablar de los anticristos es en cuanto a los falsos maestros,
aquellos que enseñan falsa doctrina y se oponen a Cristo en esa manera.
Pero no quiero perder la oportunidad aquí en hacer una aplicación
a cada persona sin Cristo como su Salvador. Porque si estás
aquí y no eres un cristiano, no eres un hijo de Dios. En cierta
manera, yo puedo decir que eres un anticristo. Porque Cristo dijo en Mateo 12,
30, El que no es conmigo, contra mí es. Es decir, si no estás
al lado de Cristo, estás al lado de su enemigo. Si no estás trabajando
por Cristo, estás en contra de Él. Si no estás para Cristo,
estás anti-Cristo, en contra de Cristo. No hay más que esas
dos opciones. No se puede estar en una posición
no al lado de Cristo, ni al lado de sus enemigos, sino solamente
en medio, observando la batalla. No es posible. No, si no eres
un cristiano, en una manera eres anti-Cristo. Si piensas que lo
que digo es fuerte, bueno, sí lo es. pero es fuerte para poder
tratar de cambiar tu manera de pensar. No hay personas neutrales
en esta lucha. No existen. O estás por Cristo
y luchando por Él contra el mundo y Satanás, o estás por Satanás
y el mundo y luchando contra Cristo y la verdad. Tal vez me dirías, yo creo en
Dios, yo creo en Cristo. En todas esas doctrinas. No puedo
ser anticristo. Que bueno que crees en la doctrina
correcta, pero necesitamos pensar un poco más profundamente. ¿Cómo
estás tratando de obtener la vida eterna? ¿Por Cristo? ¿Y solamente por Cristo? ¿O por Cristo y tus buenas obras? ¿O y cualquier otra cosa? Es
decir, es bueno creer en Cristo, es de suma importancia creer
en Cristo para la salvación. Pero si tratas de añadir tus
buenas obras a la obra de Cristo para alcanzar la salvación, quiero
decirte algo. Eres un anticristo. Cristo no necesita tus obras.
De hecho, tus obras son completamente insuficientes para que puedas
ir al cielo. Lo que necesitas es olvidarte
completamente de tratar de obtener tu salvación por lo que haces,
y depender plenamente en Cristo y en Su gracia, en Su obra. Cristo
dijo, Yo soy el camino, y la verdad y la vida, nadie viene
al Padre sino por mí. Fíjense que no dijo, soy el camino
al Padre, y puedes acercarte a Él a través de mí y tus buenas
obras. No, Cristo no dijo que necesita
ayuda para traerte al Padre. La obra de Cristo es completamente
suficiente para salvarte, y Él no necesita ni quiere alguna
obra tuya. Entonces, por favor, tengan cuidado
de su vida. Porque si no estás al lado de
Cristo, si no estás obedeciendo Sus palabras en cuanto a la salvación,
estás en contra de Él. Eres un anticristo. Para regresar al punto de Juan
aquí, si hay oposición a Cristo y sus verdades por esos anticristos
enviados por Satanás y esos falsos maestros, y si hay urgencia en
la manera en la cual debemos tratar con ellos porque vivimos
en los últimos días, ¿qué debemos hacer? ¿Qué debemos hacer? Como
dije en este primer punto, porque estamos en los últimos días,
y enfrentando a esas falsas obras y falsos maestros de Satanás,
debemos tener discernimiento por nuestra doctrina. ¿Por qué
digo eso? Por un lado, porque debe ser
obvio que si no entendemos lo que creemos, no podemos ver y
observar quiénes son los falsos maestros. No podemos discernir
el error si no entendemos la verdad. Y cuando escuchamos las
predicas de otros pastores, o cuando leemos libros religiosos, no
debemos aceptar todo lo que dicen esas personas, sino usar nuestro
discernimiento bíblico para escudrinar la palabra, y comparar lo que
estamos leyendo o escuchando con las palabras de Dios. Solamente
porque una persona habla de Dios y usa su nombre, no significa
que está en lo correcto. Podemos ver un ejemplo de eso
en Jeremías 14. El libro de Jeremías, en el capítulo
14, Salmos, Proverbios, Ecclesiastes,
Cantares, Isaías, Jeremías. Jeremías 14, 11 a 14. Escuchan lo que dice la Biblia
aquí. Me dijo Jehová, y está hablando Jeremías, el profeta
de aquí. Me dijo Jehová, no reyes por
este pueblo para el bien. Cuando ayunen, yo no oiré su
clamor. Y cuando ofrezcan holocausto
y ofrenda, no lo aceptaré, sino que los consumiré con espada,
con hambre y con pestilencia. Y yo dije, ¡Ah, Señor Jehová! Es aquí que los profetas les
dicen, No veréis espada, ni habrá hambre entre vosotros, sino que
en este lugar os daré paz verdadera. Me dijo entonces Jehová, falsamente
profetizan los profetas en mi nombre. No los envié, ni les
mandé, ni les hablé. Visión mentirosa, adivinación,
vanidad y engaño de su corazón, os profetizan. Para explicar,
en los reciclos 11 a 12, Dios dio a Jeremías, su profeta, un
mensaje muy difícil para dar al pueblo, para no orar por ellos,
sino declarar el juicio de Dios y su destrucción. Un mensaje
muy duro. En el versículo 13, Jeremias
respondió a Jehová en temor, porque los otros profetas estaban
diciendo al pueblo algo completamente diferente, que habría paz, no
vicio. Es lo que dice Dios en el versículo
14 que necesitamos entender. Otra vez Dios dijo, en cuanto
esas profetas falsamente profetizan los profetas en mi nombre, yo
no los envié, ni les mandé, ni les hablé. Visión mentirosa,
adivinación, vanidad y engaño de su corazón los profetiza.
Estos profetas dijeron que eran los siervos de Dios, profetizados
en el nombre de Dios, pero Dios no los había enviados a ellos.
Eran falsos profetas, falsos maestros. Y así es en nuestros
días también. Hay muchas personas que dicen
que son cristianos. Muchas personas hablan en el
nombre de Dios, pero están enseñando falsedades y no la verdad. Necesitamos tener mucho cuidado,
mucho cuidado, que no solamente leemos cualquier libro, o escuchamos
cualquier persona, y no tener discernimiento para entender
si esta persona está enseñando según la Biblia o no. Muchas
personas dicen, el Espíritu Santo me dijo para decir esto, para
hacer eso. El Espíritu Santo no obra en
esa manera, obra a través de la Palabra y solamente a través
de la Palabra. Entonces necesitamos tener mucho
cuidado cuando escuchamos personas así. Hay muchos pastores que enseñan
la verdad. Hay muchos buenos libros. Es importante que tenemos
todos los recursos. Y podemos escuchar esas cosas
y leer esas cosas, pero siempre con discernimiento. Incluso aquí
en esta iglesia. Yo no soy infalible. A veces,
posible, puedo decir cosas que no son correctas. Lo más importante
es la Palabra. Y si alguien dice algo en contra
de lo que dice la Palabra, no escucha a esta persona. Entonces
nadie escucha lo que dice la Palabra de Dios. Por eso tenemos
que saber lo que creemos. Tenemos que saber cuál es la
verdad real, cuáles son las doctrinas de Dios. Por supuesto, el único
lugar donde podemos encontrar las verdades que creemos es en
la Biblia, en la Palabra de Dios. Por eso, como cristianos, no
tenemos excusa para no pasar mucho tiempo en la Palabra de
Dios, tiempo regular, tiempo cada día. Es algo urgente. ¿Cómo podemos reconocer quiénes
son los falsos maestros con su falsa doctrina, si no sabemos
lo que creemos desde la Palabra de Dios? Obviamente no podemos. Por eso necesitamos estudiar
la Palabra, no solamente leerla, estudiarla. Necesitamos memorizarla,
meditar en ella, pensar en ella, no solamente los domingos, sino
cada día de la semana. Es nuestro poder, es nuestra
vida. No podemos vivir sin la Palabra
de Dios. Aprendiendo la verdad es la única
manera en la cual vamos a tener el enseñamiento necesario en
cuanto a los que otros están enseñando. No seas engañado por
los falsos maestros, por pastores o otros líderes religiosos, solamente
porque usan el nombre de Dios. Estudia cosas por ti mismo, con
la Palabra en tu mano, orando por la Salvaría de Dios. Solamente
la palabra es perfecta, infalible, sin errores. Por eso solamente
la palabra debe ser nuestra única regla de fe y práctica, y no
las palabras de los seres humanos imperfectos y falibles. Entonces necesitamos entender
lo que creemos y tener discernimiento por nuestra doctrina en por qué
estamos viviendo en los últimos tiempos. Pero dos, ¿Por qué estamos
viviendo en los últimos días? Debemos prepararnos para defender
lo que creemos. Debemos prepararnos para defender
lo que creemos. Otra vez y regresamos al primer
de Juan 2, en el versículo 18. Juan dice que han surgido muchos
anticristos. Muchos, no pocos. Muchos. Y si esa es la verdad en su día,
¿cuánto más es la verdad en nuestro día? Hay muchos falsos maestros
en el mundo, muchas personas con el espíritu de anticristo
en contra de Cristo y sus enseñanzas. A veces son fáciles de saber
quiénes son. Y a veces no. Pero siempre tenemos
la responsabilidad, como hemos estudiado, saber lo que creemos,
y tener destinamiento cuando alguien está enseñando doctrina
falsa. Pero un entendimiento de doctrina
correcta, y un destinamiento de la falsa doctrina, no es suficiente. Como cristianos tenemos que luchar
contra el Espíritu de Anticristo en este mundo, contra los falsos
maestros y su falsa doctrina, para defender las verdades bíblicas. Por eso cantamos estos dos himnos,
que hablan de la batalla, de la lucha, como nosotros, como
soldados. Así es, es una lucha, es una
batalla espiritual, una guerra espiritual. Entonces, como cristianos,
tenemos que defender lo que creemos contra la falsedad de este mundo. Porque, otra vez, como dice Juan,
esos anticristos son muchos. Entonces, si no defendemos la
verdad, si no luchamos contra esos muchos falsos maestros,
estamos fallando en nuestro deber. Estamos dejando que los falsos
maestros tengan más influencia sobre el mundo incrédulo que
lo que tenemos. Y eso no debe ser. Porque ellos
están enseñando el poder de Satanás, pero nosotros tenemos el poder
de Dios. Nosotros somos la luz del mundo.
Ellos están en tinieblas. Y la luz de Dios siempre gana
sobre las tinieblas. Por eso tenemos la responsabilidad
de prepararnos para defender lo que creemos. Eso no significa
que tenemos que argumentar con aquellos de falsas religiones
siempre. Porque Cristo mandó algo en Mateo 7 y 6 cuando dijo,
Es decir, a veces no sirve para nada hablar con estas personas. como por ejemplo con los testigos
de Jehová, que caminan puerta a puerta diseminando sus ideas
y sus falsas doctrinas. Necesitamos tener discernimiento,
porque a veces Dios nos da la oportunidad de hablar con ellos
y darles el Evangelio, pero a veces ellos no quieren hablar, escuchar. Están completamente cegados a
la verdad y sería mejor el no desperdiciar el tiempo en hablar
con ellos, sino solamente orar por su salvación. Pero en este
punto estoy pensando más en cuanto a cómo debemos defender lo que
creemos, defender las doctrinas bíblicas, en frente de aquellos
que no son falsos maestros, pero que han sido afectados por las
enseñanzas falsas de los anticristos. Personas de nuestras familias,
por ejemplo, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo.
Esa es más la aplicación aquí. Debemos conocer nuestras Biblias
y las doctrinas esenciales. al punto donde podamos defender
esas verdades vitales de la salvación a cualquier persona. Y claro
que este tipo de preparación para ser capaz a defender lo
que creemos no es algo que podemos hacer en un día o en una semana,
no es algo que aprendemos rápidamente, pero debe ser la meta de cada
cristiano para salvar todas esas doctrinas de la Biblia para que
podamos obedecer el mandamiento de Dios, sobre lo cual leímos
en 1 Pedro 3.15. Vamos a leer este versículo.
El libro antes del libro de 1 Juan es 2 Pedro. El anterior es 1
Pedro 3.15. 1 Pedro 3.15. Aquí tenemos un mandamiento de
Dios en cuanto a nuestra responsabilidad de defender lo que creemos. 1 Pedro 3 y el reciclo 15 dice, sino santificar
a Dios el Señor en vuestros corazones. y estar siempre preparados para
presentar defensa con maserumbre y reverencia ante todo el que
os demande razón de la esperanza que hay en vosotros. Siempre
listos para defender la esperanza que tenemos, nuestra esperanza
de la vida eterna. Y si ahora no puedes, pide a
Dios por el tiempo y la capacidad para empezar a aprender. por
su ayuda en entender su palabra hasta el punto de poder defender
las doctrinas esenciales y vitales de la Biblia con otras personas.
Y cuando digo eso, entiendo que cada persona tiene sus propios
dones. Hay personas que se sienten mucho más cómodas hablando con
la gente que otros. También hay personas a las que
les resulta más fácil organizar sus pensamientos y así hablar
de una manera ordenada y lógica. Entiendo que esas cosas son la
verdad y que no estoy diciendo que cada persona tiene que compartir
el Evangelio de la misma manera. Tenemos nuestros propios dones,
nuestra propia manera de hablar. No importa realmente el cómo,
pero cada cristiano que ha experimentado el amor de Dios, la obra salvadora
de Cristo, tiene la responsabilidad muy grande en dar el Evangelio
con otras personas, en compartir lo que Cristo ha hecho en tu
vida. cada cristiano puede, y lo que necesitamos hacer a través
de nuestras vidas cristianas es aprender más, a través de
nuestra lectura de la Biblia, a través de las predicas que
escuchamos, siempre creciendo en nuestra capacidad de defender
lo que creemos ante el mundo. Entonces, como cristianos, No
debemos escondernos de la realidad de este mundo, que estamos viviendo
en una guerra y que necesitamos luchar en las batallas cada día. No debemos olvidar la urgencia
que debemos tener porque estamos viviendo en los últimos tiempos. Nos hemos enfocado en las semanas
anteriores más en nuestras luchas personales. nuestros deseos y
la vanagloria, no debemos amar al mundo, etc. Pero hay un panorama
más grande también, que es solamente nuestras vidas individuales,
y debemos participar en la lucha, no solamente en nuestras luchas,
sino en la lucha de la Iglesia contra el mundo. participar en
la Iglesia para luchar contra los errores de los anticristos
y los falsos maestros. No podemos vivir la vida cristiana
solos. Somos un cuerpo. Eso no significa
que solamente debemos reunirnos una vez a la semana, el domingo
y ya, nada más. Tenemos una responsabilidad como
una familia. Si tienes hermanos y hermanas,
si solamente hablas con ellos una vez a la semana, ¿qué tipo
de relación tienes? Entonces, en la iglesia, como
cristianos, no debemos vivir solos. No es sano. Y no es lo que Dios quiere para
nosotros. Debemos participar en la iglesia. y parte de esta participación
es luchar contra los errores de este mundo. Nosotros que somos
más maduros en la fe, especialmente tenemos una responsabilidad de
ayudar a los cristianos más nuevos y protegerlos de falsas doctrinas.
Si escuchamos que un hermano en Cristo dijo algo o ha aprendido
algo que no es correcto, no debemos evitar el hablar con él o ir
al pastor y decir, ¿sabes lo que dijo tal persona? Somos un
cuerpo, otra vez, tenemos que tener cuidado los unos por los
otros. Si aprendemos que un hermano
o una hermana en Cristo ha sido engañado por alguna falsa enseñanza,
tenemos la responsabilidad de confrontar a esta persona con
la verdad y la Biblia en amor. Todas esas cosas son importantes
para confrontar a la persona, no con nuestros palabras, sino
con la verdad de la Biblia, y siempre en una actitud de mansedumbre
y amor, en humildad. No es amor evitar hablar con
él o ella y dejar que ellos continúen en el error. Pero otra vez, si
no sabemos lo que creemos, si no nos hemos preparado para defender
lo que creemos, ¿cómo podemos ayudar a otro hermano en Cristo?
no podemos. Entonces, el tener discernimiento
por la doctrina y prepararnos para defenderla es importante
no solamente para nosotros individualmente, sino importante para toda la
iglesia. Este enfoque en cuanto a defender
lo que creemos es especialmente importante en la iglesia, pero
también en nuestras familias. Quiero hablar con los hombres
primero. somos las cabezas de nuestras familias. Tenemos la responsabilidad por
el estado espiritual de nuestras familias, de nuestras esposas,
de nuestros hijos. Cada persona es responsable por
sí misma ante Dios, pero Dios nos ha dado, como hombres, una
responsabilidad por ellos. Si no hemos puesto el tiempo
en la formación de nuestros hijos, o no hemos sido un ejemplo bueno
de un buen hombre de Dios en la familia, o en tratar de guardar
la familia de los errores, hemos fallado en nuestra responsabilidad
para con ellos. Si sabemos lo que creemos, debe
demostrarse en la aplicación de cómo vivimos y en cómo dirigimos
a nuestras familias. También en la iglesia, como hombres,
tenemos una responsabilidad dada por Dios en tener cuidado por
las personas aquí. Obviamente la responsabilidad
cae en gran manera en el liderazgo, pero como dije, cada persona
tiene la responsabilidad de cuidar por nuestros hermanos en Cristo,
y en la iglesia también. Pero no quiero decir que las
mamás no tienen responsabilidad en sus familias. ¿O que las mujeres
y jóvenes no pueden participar en la defensa de la fe en la
iglesia? ¡Claro que no! A veces una mamá tiene mucha
influencia sobre sus hijos. Casi todo el tiempo, ¿no? O por
lo menos tiene una gran influencia cuando son niños. Una mamá fiel
a Dios y a su Palabra puede instruir a sus hijos en la Biblia e inculcar
en ellos un deseo para Dios y para su camino. un deseo para Dios
y su camino, un deseo para seguir sus palabras siempre. Y también
aquí en la iglesia, si hay una mujer que tal vez ha escuchado
y caído en creer algo falso y está siguiendo las enseñanzas de un
falso maestro, muchas veces sería mejor el tener otra mujer para
que hable con ella, otra vez en amor, pero con las verdades
de las Escrituras, para así poder ayudarla. Todos nosotros tenemos
una responsabilidad. Los hombres, especialmente en
sus familias, en la iglesia, como los líderes. Y las mujeres
también, en cuanto a sus niños, en cuanto a otras mujeres. Cada
persona tiene la responsabilidad de saber lo que cree y tener
la capacidad de defenderlo contra los errores. Mi punto es que
cada cristiano tiene esas responsabilidades. Tal vez me dirás, pero no puedo,
no puedo. Bueno, ¿cómo es la verdad en
cada parte de tu vida cristiana? Claro que no puedes, en ti mismo,
en ti mismo no puedes hacer nada. Naturalmente no puedes, naturalmente
no tienes ningún poder para entender las Escrituras y para defender
sus verdades. Pero como enfatizamos en esta
Iglesia siempre, si eres un cristiano, no eres natural, eres espiritual. Tú no puedes, pero Cristo sí
puede. Como estudiamos la semana pasada,
no eres nada, pero Cristo es todo. no estás viviendo realmente,
sino Cristo vive en ti. El Espíritu Santo va a guiarte.
El Espíritu Santo va a revelarte lo que dice la Biblia en cuanto
a las doctrinas vitales, y armado con este conocimiento, con sabiduría
bíblica dada por el Espíritu Santo, puedes presentar defensa
ante todo lo que te demande razón y la esperanza que hay en ti.
Como dice el versículo, es posible con el poder del Espíritu Santo
Él va a darte las palabras necesarias en el tiempo necesario. No de
tu mente o de tu imaginación, sino palabras basadas en las
verdades de la Biblia que tú has estudiado y aprendido. Aquí al final otra vez regresamos
a la importancia de conocer tu Biblia. El Espíritu Santo no
obra fuera de la Palabra de Dios. solamente a través de ella y
sus verdades. Entonces tú no puedes participar en esta urgencia
de compartir el Evangelio con los incrédulos y defender las
verdades bíblicas de los falsos maestros, si no decides en tu
corazón en hacer la lectura de la Palabra la prioridad en tu
vida. No puedes obedecer los mandamientos
de Dios en compartir el Evangelio si no estás lleno del poder de
Cristo, del poder del Espíritu Santo, que solamente viene de
tiempos leyendo la Palabra y orando a Dios para aprender de la Palabra
y meditando en la Palabra. Esa es la gran aplicación de
los cristianos aquí hoy a través de este mensaje. Estamos viviendo
en los últimos tiempos. tiempos llenos de falsa doctrina,
falsos maestros, anticristos, quienes se oponen a Cristo y
a su vida y a su obra. Como un cristiano, tienes la
responsabilidad de entender la urgencia de este asunto para
saber lo que crees y para pedir a Dios por la capacidad de defender
lo que crees frente a la oposición del mundo. Vamos a orar. Nuestro Padre Celestial, te damos
muchísimas gracias por tu palabra. Tenemos este guía para ayudarnos
a conocer cómo debemos vivir. Podemos conocerte a través de
tus propias palabras. Podemos aprender más de ti, más
de las verdades vitales de la salvación y de quién eres. Te
pedimos como cristianos que nos ayudes de pasar un tiempo en
la Biblia cada día para aprender más de ti, para aprender más
de lo que debemos creer y cómo podemos defenderlo contra la
oposición de este mundo. Nosotros enfrentamos esta oposición
cada día, de diferentes maneras, pero cada día. que pedimos por
el poder del Espíritu Santo para ayudarnos en ser buenos testimonios
de Cristo, buenos testimonios de qué es un cristiano, para
que podamos tener las oportunidades de hablar de Ti, de hablar del
Evangelio, de hablar de Cristo. Gracias por esta bendición muy
grande que tenemos en Tu Palabra, que podemos escuchar las verdades
de la Palabra cada domingo. Por favor, Señor, nos des la
carga en nuestros corazones para leer la Palabra por nosotros
mismos. Necesitamos ese deseo, Señor.
Gracias por este tiempo. Te pedimos por la aplicación
de esta Palabra en nuestras vidas. En el nombre de Cristo. Amén.
La urgencia de vivir en los últimos tiempos
Series Estudio sobre I Juan
Estamos viviendo en los últimos tiempos, y por eso es urgente que oponemos a los anticristos, los falsos maestros que están en nuestro mundo.
Puesto que estamos en los últimos días, debemos tener discernimiento de nuestra doctrina
Puesto que estamos en los últimos días, debemos prepararnos para defender lo que creemos
| Sermon ID | 926152240163 |
| Duration | 49:30 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 1 John 2:18 |
| Language | Spanish |
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