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Le voy a invitar que, en reverencia
a la palabra del Señor, que se ponga sobre sus pies para leer
su palabra juntos y después hacemos una exposición de ella. Lucas
8, empezando en el 4, esa es la santa inspirada palabra del
Señor, que lee así. Habiéndose congregado una gran
multitud, y los de varias ciudades acudían a él, les habló por parábola. El sembrador salió a sembrar
su semilla, y al sembrarla, una parte cayó junto al camino y
fue pisoteada, y las aves del cielo se la comieron. Otra parte
cayó sobre la roca, y tan pronto como creció, se secó, porque
no tenía humedad. otra parte cayó en medio de los
espinos, y los espinos, al crecer con ella, la ahogaron, y otra
parte cayó en tierra buena, y creció y produjo una cosecha de asiento
por uno. Al hablar estas cosas, Jesús
exclamaba, El que tiene oídos para oír, que oiga. Sus discípulos
le preguntaban, ¿Qué quería decir esta parábola? Y Él les dijo,
A vosotros Se os ha concedido conocer los misterios del reino,
pero a los demás les hablo en parábolas, para que viendo, no
vean, y oyendo, no entiendan. La parábola es ésta. La semilla
es la palabra de Dios, y aquellos a lo largo del camino son los
que han oído, pero después viene el diablo y arrebata la palabra
de sus corazones para que no crean y se salven. Aquellos sobre
la roca son los que, cuando oyen, reciben la palabra con gozo,
pero éstos no tienen raíz profunda. Creen por algún tiempo, pero
en el momento de la tentación sucumben. La semilla que cayó
entre espinos, éstos son los que han oído, y al continuar
su camino, son ahogados por las preocupaciones, las riquezas
y los placeres de la vida y su fruto no madura. Pero la semilla
en la tierra buena, estos son los que han oído la palabra con
corazón recto y bueno y la retienen y dan fruto con su perseverancia. Esa es la lectura de la palabra
del Señor. Entonces hemos llegado a, puede
tomar su lugar, hermanos. Hemos llegado a un punto muy,
muy crítico, un punto de inflexión aquí en este evangelio. Empieza Jesús ahora a enseñar
solamente a través de parábolas. Ahora, nosotros pensamos que
las parábolas son bonitas historias que nos ayudarían a entender
ciertas cosas. Pues las parábolas en sí tienen
dos funciones. Para los que tienen oídos para
oír, las parábolas son algo que nos ayuda a entender los misterios
del reino. Pero también la otra función
de la parábola que Jesús va a empezar a enseñar desde el punto de hoy
en adelante en el evangelio va a ser enseñar para los que no
tienen oídos para oír que no oigan. Entonces tiene dos sentidos
las parábolas no son solamente historias bonitas, son historias
que para los que tienen oídos para oír, que escuchen los misterios
del reino, pero los que no tienen oídos que no escuchen. que no
entiendan Si voltea conmigo a Mateo trece, en Mateo trece, Mateo
está dando también igual lo que ha estado dando Lucas, y Mateo
va poquito más adelantado que Lucas en sus enseñanzas, pero
en Mateo trece, si va conmigo ahí en el trece, empezando en
el treinta y cuatro, en esa sección del trece, Jesús da como unas
ocho parábolas, una después de la otra, y y en ese en ese En esa ocasión, esa serie de
parábolas en cierta manera sacuden a la gente que empiezan a pensar
qué está diciendo Jesús. Y hasta aún los mismos discípulos
le preguntan que por qué empieza a hablar de esa manera. Y mire
lo que dice ahí el 34. Todo esto habló Jesús en parábolas
a las multitudes y nada les hablaba sin parábola. para que se cumpliera
lo dicho por medio del profeta cuando dijo abriré mi boca en
parábolas hablaré de cosas ocultas desde la fundación del mundo
y uno se pregunta y aún en esa parte los discípulos también
se preguntaban por qué Jesús se empezaba a enseñar de esa
manera por qué enseñar con parábolas. Ya no les enseñó ya nada más
como en el sermón del monte. Acuérdense en el sermón del monte
Jesús predica, enseña de una manera que ahora ya va a empezar
a enseñar de otra solamente con parábolas. ¿Por qué hacer eso?
¿Por qué Jesús cambia su método de comunicar el mensaje? Ahora
no va a ser a través tanto de sermón o de predicación. Ahora va a ser a través de parábola. La parábola, Jesús empieza ese
método porque el resto de su ministerio va a ser luz para
los que tienen oídos y ojos para ver y va a ser oscuridad para
los que no han querido creer. Jesús ya lleva bastante tiempo
en su ministerio y la gente viene porque necesita algo de Jesús.
No vienen todos con la misma fe que todos los que hemos estado
mirando. Muchos vienen solamente para tomar de Jesús lo que les
conviene y ya Jesús ha llegado al punto que los que no quieren
creer no van a creer. Los que ya han creído van a entender
lo que el reino que Jesús viene a establecer, de qué se trata
y qué función va a tomar el reino de Dios. Los que ya creyeron
van a seguir aprendiendo. Los que no han querido creer
sino que solamente han usado a Jesús para sanidades, para
liberar demonios enfermos, para esa clase de gente que solamente
busca a Dios porque Dios le da algo, para ellos Jesús se va
a ocultar y ellos ya no van a entender nada. va a ocultar a unos pero
espiritualmente va a revelar a otros a los que no han querido
creer les va a ocultar y a los creyentes les va a relevar espiritualmente
los secretos del reino ahora quizás usted se pregunte pues
exactamente qué es una parábola pues una parábola viene siendo
una historia que enseña algo Y es tomada de una experiencia
común, de una experiencia común, de la vida humana común. Es tomada
de ahí, pero es transformada para comunicar una sola verdad. O sea, las parábolas no tienen
diferentes significados, tienen un solo significado. Le podemos aplicar en diferentes
maneras, pero cada parábola tiene un solo significado. y comunica
verdad espiritual. Eso es lo que hace. Es mucho
más que una analogía. Es no es tampoco como una fábula
que enseña moralejas. Ya ve las fábulas. Luego luego
se reconocen las fábulas porque se usan animalitos, se usan animalitos
que hablan o animalitos que hacen ciertas cosas, que le roban a
otro los los tres, los tres cochinitos, el lobo y si ya ve esas son fábulas
que comunican una moraleja. Las parábolas no son eso. Las
parábolas son circunstancias de la vida diaria que Jesús está
usando para comunicar detrás de ella una verdad bíblica, una
verdad teológica, una verdad del reino, de lo que Él viene
a establecer. Eso es lo que es una parábola.
Es poner una historia con un significado bíblico de lado y
en cierta manera eso es lo que significa la palabra. La palabra
parábola es de poner en comparación algo donde estás comparando hasta
que llega a un punto de inflexión. Eso es lo que significa una parábola.
Y Jesús empieza a enseñar de esta manera porque tiene ya ahora
Jesús una misión. Ya los que creyeron van a creer
y continuar creyendo y se les va a enseñar a ellos. Los que
no han querido creer y nomás andan siguiendo a Jesús porque
Jesús les da de comer o porque Jesús les sana sus males o porque
Jesús les provee algo, pero realmente no quieren nada de él. Para ellos
va a ser oculto el mensaje ahora. Y cada parábola, como le digo,
tiene un cierto significado y cada parábola necesita una explicación
correcta. Para gente que no tiene oídos
para oír, la parábola se puede convertir en nada, simplemente
una historia y al final no se entiende de qué está tratando,
de qué se está tratando. Pero en esta parábola, como en
otras parábolas, Jesús da la parábola, pero él mismo da el
significado que él está tratando de comunicar la verdad que hay
detrás de ella. Jesús da la explicación correcta
de esta parábola específicamente. Y él no las hace entender. Si no interpretamos bien las
parábolas, las parábolas se convierten en historias bonitas de Jesús.
Pero Jesús no vino a predicar historias bonitas. Jesús vino
a predicar la verdad del evangelio, la verdad del reino. Y Jesús
ahora va a usar un método que para los que no quieren creer,
no van a creer. Para los que ya han creído, van
a aprender. Qué es las características del
reino? Entonces llegamos a un momento
crucial. Llegamos a un momento donde Jesús ya ahora está dividiendo
a los que le siguen. Ahora Jesús de ahora en adelante
es como si él estuviera dando un acto judicial de parte de
Dios al pueblo de Dios que le sigue. Aquellos que ya han creído
van a entender más porque Dios les ha dado oídos para oír, les
ha dado ojos para ver. Pero los que nomás andan siguiendo
viene siendo como un juicio en que escuchan, pero no entienden. Más o menos miran, pero no, no,
no, no, no, no, no captan lo que Jesús está tratando de mostrar.
Este tiempo es triste. Es triste, no es algo bonito
cuando Jesús empieza a hablar en parábolas. Es como si yo les
empezara a decir en que solamente ciertas cosas entienden algunos
de ustedes y empiezo a hablar en otros términos que no otros
entienden. Usted se va a quedar. Pues usted
habló un montón de cosas. Si empezar a hablar en términos
técnicos de construcción o de ingeniería o de matemática y
no todos, todo mundo sabe de eso, no va a entender todo. Y
aquí Jesús, en cierta manera, eso es lo que está haciendo.
Está ocultando con las parábolas, a los que no han querido creer,
pero a los que sí han creído, se les ha dado el privilegio
de conocer los secretos del reino de Dios. Entonces, mire, no es
algo triste. Hay una división que se está
creando desde ahora en adelante. Ya Jesús ya no va a predicar
como en el sermón del monte. Hay una división separando a
los que siguen la verdad y a los que nomás siguen por interés.
Está separando de los que sí han creído con los que son falsos
creyentes. A los que sí han creído se les
va a abrir un mundo de revelación. A los que no han creído se les
va a ocultar más de lo que no entienden. Entonces, mira, empezando
ahí en el cuatro, habiéndose congregado una gran multitud
de varias ciudades, acudían a él. Entonces empiezan otra vez las
Las multitudes. Los últimos domingos hemos estado
mirando a Jesús, que Él está en una casa, en un lugar. No
hay mucha multitud. Ahora empiezan otra vez las multitudes. ¿Para qué? Pues ya se imaginará.
¿Para qué? ¿Para qué más hemos mirado las
multitudes en este Evangelio? Se acumulan las multitudes, algunos
escuchan, unos traen sus enfermos para que Jesús los sane, otros
traen sus endemoniados para que Jesús los libere, otros traen,
vienen con necesidad para que Jesús les supla las necesidades
y para eso se juntan las las multitudes y acuden a él. Pero
mira lo que dice ahí Lucas. Acudían a él, les habló por parábolas. Eso es lo que Jesús hace. Después
de que se congregan estas grandes multitudes esperando algo acerca
de Jesús, Jesús así de seco cambia su estrategia y empieza a hablarles
por método de parábola. Un comentarista me gusta lo que
dice. Dice, en verdad Jesús usó parábolas para que muchos no
entiendan el reino, pero si Jesús no hubiera usado parábolas, nadie
no hubiera entendido las verdades del reino. Entonces, en cierta
manera, Es una manera de comunicar a los que sí pueden ver lo que
el reino realmente es y a los que no quieren ver, sino solamente
quieren a Jesús por lo que Jesús les da y no creen en él, sino
que necesitan de él para lo que le pueden sacar y lo que pueden
adquirir de él físicamente o materialmente a ellos se les va a ocultar. Entonces eso les da una historia.
Esa es la historia. La parábola empezando en el 5. El sembrador
salió a sembrar su semilla y al sembrarla una parte cayó junto
al camino y fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron.
Versículo 6. Otra parte cayó sobre la roca
y tan pronto como creció se secó porque no tenía humedad. Otra
parte cayó en medio de los espinos y los espinos al crecer con ella
la ahogaron. Otra parte cayó en tierra buena
y creció y produjo una cosecha al ciento por uno. Esa es la
parábola, así de simple. Jesús está tomando algo que todo
mundo hubiera entendido. Así es como se sembraba en aquel
entonces y todo mundo hubiera entendido lo que Jesús está tratando
de ilustrar. Ahora, no todos entienden el
mensaje detrás, pero Realmente Jesús está comunicándose con
nosotros, con términos que podemos entender cada uno de nosotros.
Todos hemos visto cómo se siembra una semilla. Todos hemos visto
cómo realmente crece una pequeña planta. Ahora, al hablar estas
cosas, Jesús dice esto, el que tiene oídos para oír, que oiga. Todos ahí presentes tenían oídos. Podían escuchar las palabras
de Jesús naturalmente, escuchaban lo que Jesús estaba diciendo,
pero solamente algunos ahí habían recibido oídos para poder oír
espiritualmente el mensaje que Jesús está tratando de comunicar
Jesús. anima a los que tienen oídos
para oír que oigan lo que él está enseñando y Lucas nos indica
de que los que rápidamente escucharon pero realmente no entendieron
y se acercan a Jesús con gran interés de saber cuál es el significado
Los que empiezan a adquirir el significado rápidamente son los
discípulos, porque Jesús da la historia y los discípulos quieren
entender, quieren realmente saber qué significa lo que ellos acaban
de escuchar espiritualmente. Y mire lo que Jesús le dice en
el nueve. Sus discípulos le preguntaban qué quería decir esta parábola
y él les dijo a vosotros se os ha concedido conocer los misterios
del reino de Dios. A ellos sí, se les fue concedido
a los discípulos los misterios del reino de Dios, pero a los
demás no. O sea, Jesús está pintando una
raya. Jesús está haciendo muy claro,
a ustedes se les ha dado el privilegio, se les ha concedido el conocer
los secretos, los misterios del reino de Dios. Pero los demás
no. A ustedes sí, a ellos no. Ahora,
misterio. Cuando miramos la palabra misterio,
mucha gente piensa en algo místico, en algo que tiene doble sentido,
triple sentido, cuatro sentidos. No, misterio no es eso. Misterio,
como lo miran los escritores del Nuevo Testamento, ellos miran,
y Jesús también lo mira de la misma manera. El misterio es
algo que estuvo en el antiguo pacto en sombra, estuvo en el
antiguo pacto en tipo, estuvo ahí. Pero la gente, Dios no nos
dio la luz para darnos a conocer lo que estuvo ahí desde el principio.
La sangre de los corderos, el sacerdote, el reinado, todos
esos sombras y tipos que miramos en el Antiguo Testamento están
ahí desde el principio, pero el Nuevo ya viene y nos da una
luz en la que podemos entender lo que era desde el principio.
Eso es un misterio. Un misterio es de se revela lo
que estuvo en el Antiguo Pacto en luz de lo que Jesús alcanzó
en el Nuevo Pacto. No es tanto de testamentos, es
más bien de pactos. En el antiguo pacto estaba lleno
de tipos y sombras que la gente no entendía realmente. Pero viene
Jesús y Jesús y su obra y su cruz revelan lo que esos tipos
y sombras apuntaban. Y eso es lo que Jesús hace. Eso
es lo que Jesús se repiere con los misterios. Y Jesús les dice
a los discípulos, a ustedes se les ha concedido conocer los
misterios. Ahora, a este punto ellos no
sabían mucho, pero como va pasando el tiempo, son los apóstoles
los que sacan esos misterios a la luz. Tenemos el Nuevo Testamento
escrito donde está ahora vigente el Nuevo Pacto y son los apóstoles
los que nos revelan cosas del antiguo Ahora en el nuevo, como
por ejemplo, Pablo en Efesios, Pablo en Efesios 3, él habla
de esta manera. Pablo no era uno de los doce,
pero llegó a ser uno de los apóstoles. Y miren lo que Pablo dice a mí,
que estoy menos. que el más pequeño de todos los
santos se me ha concedido esta gracia. O sea, eso es algo que
Dios da por gracia. El misterio que Dios revela es
por gracia, así como lo vamos a mirar aquí en esta parábola.
Y Pablo dice anunciar a los gentiles las inescrutables riquezas de
Cristo y sacar a luz cuál es la dispensación del misterio
que por siglos ha estado oculto en Dios, creador de todas las
cosas. O sea, Pablo estaba sacando a luz lo que estaba en el antiguo
pacto y cómo Jesús ahora lo cumple en el nuevo. Y Jesús les dice
a los discípulos a ustedes han recibido el privilegio de conocerlo,
de conocer el reino de Dios. Ustedes son bendecidos. Ustedes son privilegiados. Ustedes
son elegidos. Ustedes son escogidos por Dios
para recibir esta gracia. Ustedes tienen oídos para oír,
pero no todo mundo que escuchó tienen los mismos oídos que ustedes. Y mira lo que sigue diciendo
el 10. Pero a los demás les hablo en parábolas para y aquí Jesús
da la realidad de por qué habla de esa manera. Y es triste, no
es algo bonito lo que Jesús dice aquí. Las parábolas no son algo
bonito en los evangelios. Las parábolas es cuando ya Dios
da un juicio divino, que si sí tienes los oídos para oír, que
oigas lo que Dios está tratando de decir. Pero si no los tienes,
es una sábana negra que se pone en medio de ti, tu intelecto
espiritual para entender lo que Dios está tratando de comunicar.
Y Jesús lo dice para que viendo no vean y oyendo no entiendan. Jesús le dice a sus discípulos,
hablo con parábolas para ocultar el mensaje. Los que tienen oídos
para oír, van a oír. Los que tienen ojos para ver,
van a ver. Pero los que no tienen ese privilegio
dado por Dios, viendo no vean y oyendo no entiendan. Ahora,
eso nos debería recordar a lo que Dios hizo con el pueblo de
Israel antes de que cayeran en cautiverio. ¿Se acuerda del profeta
Isaías? Jesús está citando al profeta
Isaías. ¿Y sabe qué pasa? En el profeta
Isaías, Isaías ve al Señor Dios sentado encima del templo y su
túnica rociaba para abajo y cubría el templo y la presencia del
lugar santo que estaba ahí en ese primer templo. Si usted va
conmigo a Juan 12, ahí Juan cita la misma cita que está citando
aquí Lucas, pero Juan le agrega un comentario. Juan 12.40, mire
cómo lo mira el apóstol Juan, y está citando exactamente la
misma cita. Juan 12.40, mire lo que dice. Él ha cegado sus oídos y ha endurecido
su corazón para que no vean con los ojos y entiendan con el corazón
y se conviertan y yo los sane. Y mira lo que dice Juan. Esto
dijo Isaías porque vio la gloria de Jesús. Entonces aquí Jesús,
cuando Isaías vio esa visión, Jesús lo dijo la primera vez.
Aquí Jesús en su en su forma ahora encarnada, ¿Ok? Isaías era antes de la encarnación. Aquí Jesús en su cuerpo encarnado,
el eterno Hijo, está diciendo lo mismo otra vez. ¿Y qué es
lo que está diciendo? Lo que Él dijo en Isaías. Porque Juan nos está diciendo,
Isaías vio la gloria de Jesús y habló de él. ¿Y qué fue lo
que Jesús habló? Que él había cegado los ojos
y endureció su corazón para que no vean con sus ojos y entiendan.
Y esta es la gente de 700 años antes de que Jesús viniera. Y
es la gente que pecó y cayó bajo cautiverio y el templo fue quemado
y el pueblo de Dios fue dado a los pueblos gentiles, a las
bestias gentiles, por después de ahí todos esos 500 años más. Pues mire como dijo Jesús originalmente
en Isaías 6, del 9 al 10. Ve, y le dice a Isaías, ve y
di a este pueblo, escuchad bien, pero no entendéis, mirad bien,
pero no comprendéis. Haz sensible el corazón de este
pueblo, endurece sus oídos y nubla sus ojos. No sea que vean con
sus ojos y oigan con sus oídos y entiendan con su corazón y
se arrepientan y sea curado. Jesús aquí, en su encarnación,
Después de tanto tiempo de ministerio y los que quisieron creer, creyeron
y ya los que nomás le andan siguiendo para ver que le sacan. Jesús
está diciendo exactamente lo mismo. Esa gente miró los prodigios
de Jesús. Esa gente miró los milagros de
Jesús. Esa gente miró a Jesús resucitar muertos. Esa gente
miró a Jesús al levantar a inválidos. Esa gente miró a Jesús a a liberar
a los endemoniados y muchos de ellos no creían entonces Jesús
está diciendo ok ya ha llegado el tiempo en que voy a empezar
a hablar en parábolas para los que vean entiendan y los que
no tienen los ojos para ver y los oídos para oír que no entiendan
es un juicio las parábolas no son algo bonito como les digo
son bonitos para nosotros que las entendemos Pero para alguien
que no tiene oídos para oír, es un juicio para que oigas palabras,
pero no entiendas lo que Dios está tratando de comunicar. Ese
viene siendo el peor juicio de todos. El captar lo que se dicen
unas palabras, pero no entender el significado que Dios les está
dando es judicialmente una ceguera, una sordera espiritual. Sus corazones están siendo endurecidos
no quieren es como si Dios dijera ok no quieres escuchar pues no
vas a escuchar no quieres mirar pues no vas a mirar no quieres
eso yo te doy lo que tú quieres y si no quieres es un juicio
para que no oigas para que te sigas endurecido en tu mal camino,
para que sigas de dura serviz, para que sigas hostil a lo que
yo tengo que decir. Eso es lo que quieres. Te voy
a dar un juicio divino. No va a ser fuego del cielo,
sino que va a ser una ceguera espiritual y una sordera espiritual. Vas a obtener lo que quieres
y mira lo que sigue diciendo. Después de que los apóstoles,
los discípulos se le acercan y le preguntan de qué significa
todo esto. Y Jesús les dice que a ellos
sí se les ha concedido conocer los misterios del reino, pero
los demás no. Y por eso les hablan parábolas
y cita a Isaías. Jesús da la interpretación de
esta parábola. Ahora, esta parábola se le llama
comúnmente ya por 2000 años la parábola del sembrador. Pero
lo interesante es de que realmente no importa el sembrador. Y cualquiera
puede sembrar y siembra la misma semilla que viene siendo el Evangelio.
Esta parábola no es tanto la parábola del sembrador, sino
la parábola de. De los cuatro tipos de tierra.
Hay cuatro tipos de tierra aquí. Una es tierra dura, que es el
camino. Otra es tierra con espinos. Otra es buena tierra. Y ya perdí la segunda. Sí, la segunda es sobre la roca.
Hay cuatro tipos donde hay tierra y se avienta la semilla. Y cada
una de ellas va a tener una reacción. Tres de ellas va a ser una reacción
falsa. Y en una de ellas va a ser una
reacción genuina, una reacción en P, una reacción va a tener
esa semilla que va a brotar y va a alcanzar lo que esa semilla
realmente fue creada para ser. En las otras tres tierras, El
camino, la piedra y los espinos reaccionan también, pero son
reacciones falsas y al final del día nunca iba a crecer semilla
ahí. Y Jesús usa esta ilustración
para darnos realmente la condición del corazón del hombre. Son cuatro
tipos de tierra. Tú eres una de esas tierras.
Ustedes, niños, son una de esas cuatro tierras. puede ser la
del camino, puede ser la de que cae entre las piedras, puede
ser la que cae entre espinos, pero cae en tierra. Y mire cómo
Jesús lo pone. Jesús lo pone de que la semilla
es la palabra de Dios. Entonces Jesús se brinca del
del sembrador, porque cualquiera que predica la palabra de Dios
viene siendo el sembrador. No necesita ser Jesús. Yo vengo
siendo un sembrador. Tú, cuando evangelizas allá afuera
a tus amigos y a tus conocidos, tú vienes siendo el sembrador.
Y cada vez que tú predicas el evangelio, ese evangelio, esa
semilla, que es la palabra de Dios, cae en un tipo de cuatro
tierras. En un tipo de cuatro tierras, no
es tanto la semilla, no es tanto el sembrador, es sobre qué tierra
cae la semilla. Y el sembrador lo que hace es
que él generosamente va a sembrar no como sembramos nosotros hoy
en día. Hoy en día ya usamos ya maquinaria sofisticada, ya
con GPS y ya las máquinas van sembrando y injertando en surcos.
y luego hay todo un sistema de agua, especialmente aquí en Colorado,
de agua, de cómo se riega, ya es algo ya que no se hacía en
aquel entonces. En aquel entonces se agarraba
semilla y la semilla se aventaba con la mano por todos los cultivos
y caía en diferentes lugares. Y Jesús está usando ese tipo
de ilustración para comunicar la verdad bíblica del Evangelio
y cómo cae en cuatro diferentes tipos de gente. Y toda la gente
cae en esos cuatro tipos de tierra. La semilla viene siendo el evangelio,
el evangelio de salvación. Hay un solo evangelio. No hay,
ya ahorita ya se habla del evangelio, del evangelio de los católicos,
del evangelio de los protestantes, del evangelio de la prosperidad,
del evangelio del libertinaje. Ya todo el mundo le llama a algo
su tipo o su manera de cómo expresar el evangelio. Hay un solo evangelio.
¿Y sabe cuál es el único evangelio que hay? De que Cristo Jesús
vino a mostrar el amor de Dios en vivir por pecadores, morir
por pecadores, resucitar al tercer día por pecadores y ofrecerles
el perdón gratuitamente si creen en Jesús. Ese es el evangelio.
No lo podemos disfrazar de otras, de diferentes maneras para que
le caiga a la gente. Hay un solo evangelio y ese evangelio es
aventado a todo mundo, así como Jesús lo está pintando aquí,
es generosamente aventado por todos lados y cae sobre piedras,
cae sobre espinos, cae sobre el camino y cae también en buena
tierra. Entonces tú vienes siendo un
sembrador. Si tú compartes el Evangelio, tú vienes siendo un
sembrador. Y lo que tú usas para sembrar es el Evangelio de Cristo. Eso es lo que es. Lo que Dios
ha hecho en tu vida lo compartes con alguien más. Y ese viene
siendo el evangelio. Compartes de que eres pecador
y que creíste en Cristo y lo que Él alcanzó por ti y la esperanza
que tienes para la vida eterna. Ese es el evangelio. No hay otro. Es la misma semilla y el sembrador
puede ser cualquiera. Y mira lo que Jesús dice. Y aquellos
a lo largo del camino son los que han oído, pero después viene
el diablo. Y arrebata la palabra de dónde? De sus corazones, entonces Jesús
no solamente está Hablando de cuatro tipos de tierra, Jesús
en Cierta manera va a aplicar de que la tierra Viene siendo
el corazón, ahí es donde cae el Evangelio y hay una reacción
del corazón En cuanto a ella, si es En el camino va a haber
una reacción seca, si es junto a las piedras, va a haber una
reacción de emoción, pero luego luego se acaba la emoción y se
muere la semilla. Los espinos parece que está agarrando,
parece que va a subir, pero las preocupaciones, las riquezas
y todo lo que tiene que ver este mundo, oga lo que parece que
está empezando y al final no hay nada. Y eso viene siendo
al corazón. Ahora, Jesús aquí dice que los
que caen a lo largo del camino, viene el diablo, o sea, está
tan encima que Satanás viene, el enemigo viene y la roba. Así como semilla que cae en lugares
que parecen camino, los pajaritos no tienen ningún problema en
bajar y llevársela. ¿Por qué? Porque está encima.
Y miramos, cuando miramos Lucas 6, cuando miramos a los discípulos
arrancando espigas en el día de reposo para comer y iban por
un camino, pues en aquel entonces los files estaban a los lados
de los caminos y los caminos en veces cruzaban por en medio
de los files. Así era en aquel entonces, no
es como está hoy. Hoy ya tenemos secciones dedicadas
para cosecha, y hay secciones de ciudad, y allá donde hay cosecha
no hay pavimento. No es como los tiempos de hoy. En aquel entonces, si un camino
pasaba por el medio de un fil, pues pasaba por el medio del
fil, y lo miramos en Lucas 6. Y así es como le hacían. Y pues
imagínense en un camino donde la gente está caminando y caminando
y como está el clima allá. Imagínense cómo se pone el camino
duro con el calor y una semilla cae encima de ese camino que
ya ni polvo tiene, ya es pura tierra dura que parece cemento. Cae una pequeña semilla y está
expuesta para que alguien venga y se la robe. Y dice, Jesús lo explica de esta
manera. Los que han oído los que caen
a largo el camino son los que han oído, pero después viene
el diablo y la arrebata. Por qué? Porque está ahí encima,
cae encima de su corazón y nunca penetra nada. Nunca, nunca llega
a nada. Viene el enemigo y rápido la
capta. Él se la roba para que no crean y se salven. es aventado el evangelio generosamente
por todos lados. Aquí cae sobre el camino. Y. Como cae por encima, no tiene
la capacidad de perforar adentro de la tierra para germinar dentro
de la tierra, está expuesta a cualquier mal, está expuesta a cualquier
persona que va pasando por ahí y viene el enemigo y se la roba,
se la roba. Esa es la gente que es dura de
corazón, que pueden escuchar la verdad
del evangelio, pero luego, luego son indiferentes y luego, luego
combaten en contra del mensaje que se les está predicando. Son
hostiles y rápido viene el enemigo y les cierra todo y les arrebata
lo que les fue mostrado y su interés se convierte en cero
y Su respuesta es una respuesta completamente negativa. No hay
nada bueno que puede salir de una semilla que cae sobre un
corazón que está como tan duro como un camino. Eso
es uno. Eso es un tipo de tierra. Sigue
siendo tierra. Ahora hay otro tipo de tierra.
Es sobre la roca. Esas esas otro tipo de tierra
cayó. Cuando Jesús la dice, dice otra
parte cayó sobre la roca tan pronto como creció, se secó porque
no tenía humedad. O sea, había tierra junto a piedra. Y aquí cuando Jesús la explica,
aquellos sobre la roca son que cuando oyen reciben la palabra
con gozo. Pero estos no tienen raíz profunda,
creen por algún tiempo y al momento de la tentación sucumben, o sea,
se rinden. Aquí Jesús está usando la palabra
piedra diferente a como la palabra roca, diferente a como lo usó
en el sermón del monte, cuando ya ve que Jesús dice que edifiques
tu casa sobre la roca. Pues aquí está usando la misma,
la misma roca, pero en diferente sentido. Este tipo de tierra
sobre la roca al principio responde con gozo. con gran entusiasmo,
pero resulta ser solamente una emoción superficial. No he conocido
muchos cristianos que en cuanto escuchan una buena predicación
se emocionan y quieren ya hacerse predicadores, ya quieren andar
y andan con una emoción y cuando llega tiempo de prueba, cuando
llega realmente tiempo donde se debe de mirar la calidad de
fruto que está saliendo de esa persona, rápidamente se da a
uno cuenta de que ni siquiera ha tomado, ni siquiera ha tomado
raíz, realmente no hay nada ahí, está sostenida bajo solamente
una emoción superficial. Hay muchos cristianos así, que
se viven de emociones a emociones. Yo me acuerdo cuando estaba jovencito,
yo me emocionaba cada vez que había convención de jóvenes.
Después de la convención de jóvenes había convención de niños, después
de la convención de niños había convención de de adultos, retiro
de adultos, de varones y yo me pasaba de emoción a emoción a
emoción y ya cuando regresaba bajábamos del monte y ya otra
vez la vida normal, yo quiero regresar a vivir emoción, a vivir
experiencia y muchos cristianos así son, en cuanto escuchan la
palabra responden con un gran gozo y ese gozo está sostenido
solamente por una emoción ¿Cuánta gente no predica? en grandes
campañas evangelísticas y tienen como 10 miles de gente que levantó
la mano y oró una oración y regresan al mes y no hay ni siquiera 50
que regresaron. ¿Por qué? Porque es fácil emocionarte
cuando hay una gran campaña. Pero en cuanto la emoción desvanece,
el seguir a Cristo también desvanece. Esa es la clase de gente que
son ese tipo de tierra que llega a la semilla y cae sobre la tierra,
pero esa tierra está encima de piedras y las piedras la hacen que se que se inunde
y que no dé fruto. Parece que va a haber fruto,
pero nunca dio fruto. Se emociona, rápidamente se emociona. Yo diría que hay gente que no
se emociona. sino que al principio cuestiona
y está media esquéptica y más o menos ahí está y pero sigue
y sigue hasta que Dios realmente obra en sus vidas. Yo diría que
esa gente que se queda esquéptica por un rato son el mejor tipo
de tierra que estos que rápidamente se emocionan y viven tras de
la emoción. Pero cuando esa emoción termina,
termina su. Su supuesta fe, su supuesta fe. Ahora, El catorce, la semilla
que cayó entre espinos. Aquí Jesús la explica y miren
lo que dice. Estos son, o sea, este tipo de tierra, los de que
traen cae entre espinos. Son los que han oído, o sea,
oyen y al continuar su camino son. Ahogados. Por las preocupaciones, las riquezas,
los placeres de la vida y su fruto. No madura. Cuando Jesús la da originalmente,
cuando da la parábola así seguida, dice, otra parte cayó entre los
espinos y los espinos al crecer con ella, la ahogaron. Aquí está otro tipo de tierra.
De que parece que tiene todas las señales de que es verdadera
tierra. Pero está tan superficial que cuando trata de crecer, los
espinos la enjaulan Como no tiene raíz, esta no puede contra los
espinos y los espinos la aniquilan, la desaparecen. Es como el joven
rico. Lucas nos va a dar la historia
del joven rico va más adelantito en Lucas dieciocho y ahí está
la historia de un joven que que era rico Mateo no la da también
Marcos no la da y y es la historia de ahí en Lucas dieciocho dieciocho
mire cómo la la pone Jesús aquí en este mismo evangelio dice
y un cierto un cierto hombre Le preguntó diciendo maestro,
bueno, qué haré para heredar la vida eterna? O sea, él iba
en buen camino. Él iba. Él quería heredar la
vida eterna. Él supuestamente tenía ese deseo
de heredarla. Y Jesús le responde en el 19.
Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino uno, sino
solo uno Dios. Y luego Jesús le dice Tú sabes
los mandamientos. No cometas adulterio, no mates,
no hurtes, no des falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre.
Y le da los mandamientos que el hombre debe de hacer con su
prójimo. Le da esa serie de mandamientos. Y él le dijo, pues todos estos
he guardado desde mi juventud. Pero Jesús, mientras que le da
eso, le dice ok pues has guardado los que es fácil de guardar con
tu prójimo que tal los que son los que debes de guardar directamente
con Dios y el primero que Dios te pide es que no tengas dioses
delante de él Jesús le dice ok tú eres un hombre bueno tienes
interés parece que quieres ir rumbo a la salvación pero ahí
te va cumple el primero cumple el primero El Dios que tienes,
tú eres un hombre rico, el Dios que tú tienes del dinero, abandónalo. Cumple el primero, deshazte de
tu Dios. Cumple solamente el primero y
ya después de ahí vamos a seguir a los demás 10. Pero cumple el
primero, deshazte de tu Dios. ¿Y qué hizo ese hombre? Parecía
que tenía toda la fachada de que era alguien que quería y
anhelaba la vida eterna. Y él dice lo 22, pero cuando
Jesús Oyó esto, le dijo, ok, has cumplido todo desde tu juventud.
Y eso le dice, te falta todavía una cosa. Ve, todo lo que tienes
y repártelo entre los pobres. Véndelo. Y tendrás tesoro en
el cielo. Y ven, y sígueme. Y ahí miramos
las espinas. Ahí miramos esa semilla que parece
que germinó y parece que va creciendo, pero hay espinas. Y al oír esto,
este joven rico se puso triste. pues era sumamente rico. Y cuando Jesús la explica, dice
y al continuar su camino, son ahogados por las preocupaciones,
las riquezas y los placeres de la vida y su fruto nunca madura. Fueron falsos desde el principio.
¿Por qué? Porque Dios les pide abandonar
esas cosas, no agarrarse esas cosas como algo que se deben
de estar enganchando, sino que se enganchen a Jesús. Ahí es
cuando Cuando dice no, yo prefiero esas cosas. Yo prefiero las preocupaciones. Ahora no es malo preocuparse,
no es malo. Todo el mundo se preocupa y más
bien la gente que se preocupa es gente más que piensa más.
Gente que se preocupa es piensa todo lo que puede salir mal y
no es malo preocuparse. No es malo tener riquezas. Muchos
hombres de la Biblia. Abraham era un hombre rico. David
era un hombre rico. Todos los grandes hombres de
la Escritura eran hombres ricos. Noé hubiera sido un hombre rico.
No son malas las riquezas. Ahora, los placeres de la vida
no son malos los placeres de la vida. Uno quiere vivir una
vida cómoda, una buena vida, una vida larga, una vida de alegrías,
una vida de mirar a nuestros hijos crecer. Y esos son placeres,
no son malos los placeres. Se convierten malos. cuando te
aferras más a ellos que aferrarte a Jesús. Ahí se convierten malos
todos los placeres y todas las riquezas y todas las preocupaciones. No es malo preocuparte, es malo
aferrarte más a la preocupación que aferrarte a Jesús. Es malo aferrarte más a las riquezas
de este mundo y el estar bien en este mundo, los placeres de
la vida, que aferrarte a Jesús. Si te preocupa más tu vida natural,
Los espinos de esa vida matarán cualquier aspiración que tengas,
que quieras tener en la espiritual. Te vas a aferrar más a lo material.
Y si quieres algo en lo espiritual, esos espinos van a matar todas
las aspiraciones que tienes para tener una vida espiritual. Esos son los tres tipos de tierra.
que fueron falsos, que cayó la semilla en un lugar equivocado.
Pero la semilla se da generosamente al viento y se siembra de esa
manera. El Evangelio se da a todo mundo
por igual, pero la reacción no siempre es igual. Hay tres tierras
en que la reacción es una negativa, pero hay esperanza, ¿ok? Porque hay otro tipo de tierra.
Y mire cómo Jesús la describe. Pero la semilla en la tierra
buena, esos son los que han oído la palabra. O sea, todos oyen
la palabra, pero mire qué pasa con este. Este oye la palabra
con el corazón recto y bueno y la retiene y da fruto con su
perseverancia. Esta tierra son los que No solamente
hacen una profesión de fe, sino que tienen una genuina posesión
de fe. Es fácil orar para aceptar a
Jesús en tu corazón. Todo el mundo puede hacer eso.
Hasta el diablo puede aceptar a Jesús en tu corazón. Y es fácil dar una profesión
de fe. Nosotros hemos estado mirando
el, el, el, el, el credo de los apóstoles. Esa es la primera
profesión de fe que fue compilada en la iglesia temprana. Es una
profesión de fe y es fácil decir el credo de los apóstoles. Es
fácil de ser el credo nesciano. Es fácil decirlo, te lo puedes
memorizar, pero eso no quiere decir de que ya eres cristiano.
Una cosa es profesar a Jesús y otra cosa es poseer a Jesús. Y la semilla que cae en buena
tierra es aquella que posee. Ese evangelio llega hasta el
corazón y germina ese corazón y ese corazón produce lo que
es la intención de por qué fue sembrado. Es la intención divina
de Dios. Ahora Jesús lo pone en términos
de que un corazón recto y bueno, tu corazón y mi corazón no son
rectos y no son buenos. ¿Ok? Nuestro corazón es malvado
y perverso desde que nosotros gritamos la primera vez que salimos
del vientre de la mamá. Así nacemos. Para que haya un
corazón bueno y recto, Dios tiene que hacer algo con la tierra.
Dios tiene que hacer algo con el corazón para que retenga esa
semilla y para que después de que sea retenido, dé fruto y
no solamente que dé un fruto, sino que dé fruto con perseverancia. ¿Hasta cuándo va a durar ese
fruto? Hasta el día que tú te mueras o que Cristo venga. No
es solamente, oh, ya, ya soy cristiano, ya por un año, ya
di mi fruto, ok, ya, ya estuvo. No, es un fruto continuo, es
un acto continuo que es guiado por una perseverancia que Dios
da. Ahora, sí nota que en esta parábola
el tipo de tierra tiene que ver con la condición del corazón.
Cuando Jesús da la primer tipo de tierra que es en el camino,
dice que el enemigo viene y se la roba del corazón. Entonces
el camino también viene siendo un tipo de corazón. Cuando hay
espinos, los espinos hogan esas semillas de ese corazón. Cuando
hay sobre las piedras, las piedras también no dejan crecer ese corazón. Ese corazón es un corazón no
fértil. Y como Dios es como hace que
realmente haya buena tierra, es porque Dios cambia el corazón. Si tú eres buena tierra, es porque
Dios cambió. tu corazón es porque Dios sobró
en tu corazón primero y luego después cayó que la semilla y
la semilla cayó en un lugar fértil en un corazón en un corazón bueno
en un corazón que aquí Jesús dice recto y bueno no porque
tú lo tenías sino porque Dios te lo dio si ve como Jesús empieza
a ocultar las cosas Si ve como Jesús empieza a dar un significado
muy profundo que unos no van a escuchar y a unos que lo escuchan
también hay algunos que lo escuchan y lo niegan. Dios tiene que cambiar
la tierra para que esa semilla germine en buena tierra. Dios
tiene que cambiar el corazón para que ese corazón realmente
sea impactado por la semilla del Evangelio. el versículo 12
a lo largo del camino el enemigo viene y hace algo en ese corazón
la repata la palabra de los corazones aquí en el versículo 15 la semilla
cae en buena tierra y estos son los que oyen la palabra con un
corazón recto y bueno el corazón es bueno porque Dios lo hace
bueno la tierra es fértil porque Dios la hace fértil si fuera
por ti todos nosotros seríamos como los del camino Viniera el
diablo y de volada, así mucha gente batalló en el Antiguo Testamento. En el Antiguo Pacto, muchos no
creyeron. ¿Por qué? Porque muchos eran
del camino. Israel, salieron más de dos millones
de Egipto y entraron dos personas a la tierra prometida. ¿Qué hizo
Satanás en ese tiempo de 40 años? Les robó todo. Se perdieron de las promesas
de Dios. Y los que entraron son los únicos
que realmente entraron a la tierra y miraron que era una tierra
fértil, de que era una tierra buena, de que había mucho potencial
en esa tierra que Dios prometió, que fluía leche y miel. Y esos
dos hombres son los únicos que alcanzaron a entrar de todos
los dos millones que salieron de Egipto. Dos millones. Más o menos un millón, dos millones,
mucha gente que salió de Egipto. Los que miraron la tierra buena
son los que entraron. Y aquí Jesús está, en cierta
manera, mostrándonos eso. El problema es el corazón. Israel
batalló porque tuvo un problema de corazón. La gente hoy no cree. ¿Por qué? ¿Porque la gente no
sabe predicar el Evangelio? ¿Porque Dios no levanta hombres
que predican el Evangelio con fidelidad y con claridad? No,
la gente no cree porque tienen un mal corazón. necesitan ser
cambiados en su corazón. El corazón viene siendo el problema,
es el tipo de tierra en donde cae la semilla que viene siendo
el problema de por qué muchos no creen. Es la condición del
corazón. La semilla se planta por todos
lados, se desparrama como se debe de desparramar el Evangelio.
Que lo escuchen buenos, que lo escuchen malos, que lo escuchen
a drogadictos, que lo escuchen a gente fea de la vida, matones,
que lo escuche todo. Lo que importa es qué clase de
tierra, qué clase de corazón. Y son cuatro tipos de respuestas. No tiene nada que ver con el
sembrador. Hay gente que dice, no, pues
yo no sé predicar el evangelio. Pues solamente dile lo que Dios
hizo contigo si no sabes. Si no puedes profundizar con
la palabra de Dios. Cuenta lo que Dios hizo en tu
vida. Da tu testirrollo, como dicen, de perdida, si no puedes
dar una exposición del evangelio concisa y precisa. El sembrador no importa, la semilla
viene siendo el mismo evangelio que se predicó desde el principio.
El evangelio de la gracia, el evangelio de la obra de Dios
en salvar a hombres arruinados por Adán, viene siendo lo mismo. No tiene nada que ver con el
método. No tiene nada que ver con la maña. No tiene nada que
ver con el estudio que tienes. No tiene nada que ver con la
calidad de la semilla. La semilla viene siendo la misma. Lo que
tiene que ver es el corazón. ¿Qué clase de corazón tienes
tú? ¿Qué clase de tierra tienes tú? ¿En dónde está cayendo esa
semilla? ¿Tienes un corazón natural o
tienes un corazón nuevo transformado por Dios? Porque si tú tienes
un corazón nuevo transformado por Dios, va a entrar esa semilla
del Evangelio y va a germinar y va a producir, va a producir
mucho fruto, así como lo pone Jesús cuando lo da. Que produjo
una cosecha al ciento por uno. Gran cosecha. ¿Qué clase de corazón
tienes tú? Tienes los cuatro tipos de corazón,
porque son cuatro tipos de tierra. ¿Cuál tienes tú? Si tú respondes en fe, o si tú
has respondido en fe, es porque Dios ha cambiado tu corazón.
Y respondes tú después, porque esa semilla tuvo efecto en ti. Si tú no has respondido en fe,
es porque no eres la cuarta. Puede ser una de las primeras
tres, pero no eres la cuarta. Pero Dios puede obrar en corazones
y cambiarlos. Aún después de años de escuchar
el Evangelio, Dios puede seguir obrando en esos corazones. Ahora, con esto termino. Muchas
veces cuando nosotros evangelizamos, Nos desanimamos. Yo me desanimo. Pero Jesús en esta parábola.
aún en el ministerio de Jesús, en el ministerio de los apóstoles,
no miramos a todo Israel arrepentirse y creer. En el ministerio de
Juan el Bautista, en el ministerio de Pablo. Pablo duró en Corintio
un año y medio y nadie le hizo caso. Imagínense, no creer las
predicaciones del apóstol Pablo por un año y medio casi. Y Dios
solo le dice, hey, todavía hay gente ahí en Corintio. tú sigue
predicando, tú sigue aventando la semilla, le dice Pablo en
Corintio, tú sigue dando la semilla. Hay tierra que yo voy a preparar
para cuando tú prediques, Pablo, van a creer. Y es de Corintio
donde tomamos una iglesia con muchos errores, pero una iglesia
que quería mejorar la manera tonta que ellos servían a Dios.
Miramos mucha gente genuina de Corintio y Dios le dice a Pablo
en Corintio, hey, no te rindas, Pablo. Sigue, sigue aventando
esa semilla. Ahora nosotros con nosotros evangelizamos
y tú debes evangelizar. Tú también eres sembrador, no
solamente Jesús fue el sembrador de sembradores. Los apóstoles
también sembraron. Cualquiera que predica la palabra
de Dios también siembra, pero eso no quiere decir de que tú
no eres nada. Tú también eres el sembrador y tú como buen cristiano. Compartes el evangelio a tus
conocidos, a tus familiares. Tú también eres sembrador. Y
la realidad es que cuando les predicamos, no todos creen, no
todos creen. Y Jesús nos está diciendo, no
todos van a creer. No todos tienen oídos para oír.
No todos tienen ojos para ver. No todos son esa tierra fértil,
esa tierra buena. ¿Pero entonces qué? ¿Porque Dios
nos salva cuando nosotros predicamos? ¿Quiere decir que no servimos
para predicar? ¡No! Si se trata de números,
Jesús fue uno de los peores predicadores. Solamente 12 hombres, todos perdidos,
que no sabían ni qué onda, llegaron al final del ministerio de Jesús
a rastras. Jesús sube en gloria y de ahí
el Espíritu Santo viene y cambia a estos hombres y los hace los
grandes predicadores. Pero Jesús no salvó a todo Israel. Fueron muy pocos los que le siguieron,
las mujeres, los apóstoles y algunos que estuvieron ahí cuando ascendió
al cielo y fue todo. Jesús era bueno para para disminuir
las multitudes. No era bueno para crecerlas.
Jesús venía y él intencionalmente las disminuía. Jesús no tuvo
un ministerio que dijéramos wow. Ahora cuando nosotros predicamos,
no todos van a oír. Entonces qué? No te desanimes
porque no tienes la respuesta que quieres obtener. Tu trabajo
y el mío. Sabes qué es? Predicarles. Y después de que les predica,
¿sabes qué es? Orar por ellos. ¿Para qué? ¿Para que ellos suelten
su libre albedrío? No, para que Dios obre en sus
vidas. Y si te toca predicarle o alguien
más les predica que esa semilla que tú sembraste desde el principio
y alguien más viene y riega poquito más y avienta poquito más la
misma semilla, que Dios cambie. Ese camino, esa piedra, esos
espinos en tierra buena para que algún día crean. Eso es tu
trabajo y el mío. Aparte de eso. Somos incapaces, lo dejamos. A la soberanía de Dios, a la
misericordia de Dios, a la gracia de Dios. Tu trabajo es compartir
y orar. Eso es. Eso es. Con que seas fiel en esos dos,
estás haciendo tu trabajo. Pero ¿sabe qué hace mucha gente?
Mucha gente quiere cambiar la semilla. Mucha gente dice, no, es que
necesito más números. No, pues, ¿cómo que vamos a tener
una iglesia así tan pequeña y no hay crecimiento y no hay números?
Oh, pero no miran. Oh, pues, ¿cuál es la fidelidad
de la iglesia? No, no importa la fidelidad o
cuánto va madurando la iglesia, lo que importa son más números.
¿Y sabe qué empiezan a hacer mucha gente? Empiezan a cambiar
la semilla. En lugar de predicar a Cristo
crucificado, empiezan a predicar, no, pues, el Cristo LGBTQ. El Cristo que acepta a todos
por igual y los deja a todos por igual. El Cristo que te acepta,
no importa si continúas siendo pecador y continúas viviendo
en esas maneras en las que viniste a conocerlo. O el Cristo que
acepta a todos, el Cristo que tolera a todos y que el Cristo
que no cambia a nadie, pero ama a todos. Cambian la semilla por
el fin de tener un montón de espinos. de tierras de camino,
de tierras entre las piedras para sostener números. Pero al
final del día, lo que realmente va a importar para tu salvación
es si tú fuiste tierra fiértil, que no solamente cayó la tierra
y la recibiste, sino que, ¿cómo termina? Jesús. La retienen y
dan fruto con su perseverancia tú debes de perseverar hay una
doctrina de la reforma poco tiempo después de la reforma se llama
la perseverancia de los santos eres salvo Cristo y eres completamente
salvo para siempre. Pero eso solamente va a ser verdadero
si tú permaneces y perseveras hasta el final. Si Dios te da
la gracia para salvarte, Dios te va a dar la gracia para perseverar,
dando fruto hasta el final. Y aquí en esta parábola, Jesús
no la muestra. Ahora, no te desanimes. ¿Cómo
dice Pablo? Pablo dice en Segunda de Corintios
de que somos aroma fragante para los que se salvan. Y también
somos un olor de muerte para los que van en muerte. Entonces
el problema no viene siendo tú. El problema eres tú. Si tu testimonio
está por los suelos y eres un hipócrita, ese es tu problema.
Pero el problema de tú predicar el evangelio y gente no se salva,
ese no es tu problema. Ese no es tu algo que tú puedes
cambiar para ver cómo, cómo le hago para que se salve. La salvación no está puesta en
tus manos. La salvación está puesta en las manos de Dios.
Pídele a Él que si tus familiares son los otros tipos de tierra,
que Dios cambie esa tierra y le haga una tierra fértil que para
cuando tú le prediques una vez más, la pueda retener y disfruto
y acepte la verdad del Evangelio. Esa viene siendo la parábola.
No viene siendo la parábola del sembrador. No viene siendo la
parábola de la semilla. Viene siendo la parábola de qué
clase de tierra soy yo o también a qué clase de tierra le estoy
predicando yo. Y no te desanimes si gente no
cree cuando tú predicas. Ese no es tu problema. Ese es
problema de ellos y de Dios. Tú fielmente debes hacer lo que
Dios te pide y hasta ahí y después de ahí ora por ellos. No trates
de convencerlos a ellos, tú no los vas a convencer. El que los
va a humillar es Dios, por eso oramos a Dios. Él es el que tiene
el poder de hacer ese milagro. Oremos, padre, te damos gracias,
Señor, por tu palabra en esta tarde, por esta hermosa y una
de las más famosas parábolas que tu hijo dio aquí en esta
tierra. Te pedimos, padre, que Que Tú
nos hagas recapacitar y que cuando prediquemos Señor Tu Evangelio
nos hagas, nos hagas considerar lo que Tú nos enseñas aquí. Te
damos gracias y te pedimos Señor que Tú bendigas Tu Palabra Señor
y que prepares nuestros corazones para la Cena del Señor. En el
nombre de Jesús lo pedimos. Amén.
(67) La Parábola del Sembrador
Series El Evangelio según Lucas
| Sermon ID | 92242148592957 |
| Duration | 1:06:19 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Luke 8:4-15 |
| Language | Spanish |
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