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Buenas tardes. Hablábamos el
domingo pasado acerca del corazón tierno de Jesús en su cuidado
y protección hacia la mujer, hacia sus hijas. Y lo que vamos
a ver en el pasaje de hoy es cómo sus hijas, cómo la mujer
cristiana, que es cuidada por este corazón tierno y compasivo
de Cristo, responde en compasión y con un corazón tierno, en obediencia,
al cuidar su testimonio. Estamos estudiando el libro de
primera de Pedro, Y el mensaje de hoy es el adorno incorruptible
de la mujer cristiana. Así que, por favor abra su Biblia
en primera de Pedro. Estamos estudiando el capítulo
3. El apóstol Pedro nos presenta, en estos dos versículos que vamos
a ver hoy, cómo es que la mujer piadosa protege su testimonio
para Dios. Ella se aplica en exhibir el
adorno incorruptible de la mujer cristiana que la protege contra
los embates de la intemperie del mundo hostil. Estamos estudiando
que uno de los problemas que está enfrentando el cristianismo
en ese tiempo, sobre todo esas iglesias dispersas en Asia Menor,
es la hostilidad del mundo. Hay muchas tentaciones que vienen
juntamente con eso, sobre todo para aquellos que están siendo
afligidos. Y una de esas es, por ahí, reaccionar
de maneras que deshonren a Dios. En el caso de la mujer estamos
viendo de que ella no gozaba de muchos de los beneficios y
favores que goza hoy en el siglo XXI, y muchas veces era blanco
de persecuciones aún más injustas. cuando en el seno de la familia
sus propios esposos inconversos le hacían sufrir algún tipo de
persecución y padecimiento. Pero lo que vemos es que Dios
le da el regalo a sus hijas, a la mujer cristiana de producir
un tipo de amor y de cuidado y de ternura en lo que es el
cuidado que ella tiene por su testimonio porque es evidente
que la mujer cristiana protege su testimonio con el mismo cuidado
en un sentido que ella lleva y nutre a su bebé cuando lo lleva
en su vientre. La mujer tiene un amor y una
facilidad especial para ser muy sensible a cuidar ese testimonio,
aún cuando está recibiendo hostilidad de parte del mundo. Es ese adorno
interno que la mujer, digamos, está desarrollando a la gracia
de Dios que protege el corazón tierno de la mujer piadosa y
la faculta para sufrir para la gloria de Cristo. Y en este mensaje
hoy veremos dos descripciones de lo que es este adorno incorruptible
de la mujer cristiana. El adorno incorruptible de la
mujer cristiana No es un adorno externo, es un adorno interno. En un sentido, Pedro, en estos
dos versículos que vemos hoy, hace un contraste entre lo que
son las expectativas del mundo acerca de la mujer y las expectativas
que Dios tiene para la mujer. El mundo mira a lo externo, Dios
mira a lo interno. El mundo solo puede ver lo exterior.
Dios ve todas las cosas, exteriores e interiores. El mundo valora
la belleza pasajera que conduce a momentos efímeros de gratificación. En cambio, Dios valora la belleza
interna que conduce a la edificación eterna de aquellos que entran
en contacto con esta mujer cristiana. Así que, Continuando con nuestro
estudio de la primera carta pedrina, continuamos con la sección de
los códigos del hogar. ¿Recuerdan que les decía? Arribamos
a esta sección donde se le habla a los esclavos, a las mujeres,
a los hombres. ¿Y qué es lo que estamos viendo
ahora? En estos códigos del hogar, Pedro trata con el diseño de
Dios para la mujer. La semana pasada vimos el testimonio
piadoso de la mujer cristiana. Y hoy veremos cómo ese testimonio
piadoso es exhibido a través del adorno piadoso de la mujer. Cómo es que ella se atavía de
tal manera que su exterior es un reflejo de lo que pasa en
su interior. Su exterior es un reflejo de
su riqueza interior. Entonces, si lee conmigo ahí
en los versículos 3 y 4 del capítulo 3, vemos que Pedro continúa la
instrucción a las mujeres dándoles ahora un segundo mandamiento.
Esta vez lo hace poniendo el enfoque en los medios de complementos
embellecedores de la mujer. Ahora, estos dos versículos nos
presentan primeramente lo que debe ser evitado y segundo vemos
lo que debe ser hecho. El foco de la instrucción pedrina
es si la mujer debe enfocarse en su exterior o en lo exterior,
algo que vamos a ver claramente. Veamos entonces el primer punto
donde Pedro nos enseña que el adorno incorruptible de la mujer
cristiana no es un adorno externo. Como les decía, la mujer cristiana
protege con el mismo cuidado que ella lleva en su vientre
un bebé, ella lo protege y nutre a ese bebé. De la misma manera,
la mujer cristiana tierna, al corazón tierno de Cristo, protege
su testimonio. Y una de las cosas que vemos,
que ella aprende de parte de Pedro, es que Esto no es un adorno
externo. El adorno incorruptible de la
mujer cristiana no es un adorno externo. El apóstol escribe en
el 3.3 que el adorno de ustedes no sea el externo, peinados ostentosos,
joyas de oro o vestidos lujosos. Veamos primeramente a qué se
refiere Pedro con la palabra adorno, que si usted lee desde
la Reina Valera 1960 dice atadío, La palabra griega que Pedro está
usando ahí, en el griego, es la palabra cosmos, pero esta
vez no usada para mundo, sino es de donde proviene la palabra
cosméticos. ¿A qué se refiere esta palabra?
Se refiere a todo aquello que sirve para embellecer a través
de la decoración. Entonces, que el adorno de ustedes,
que aquellos que la protege a ustedes, no sea algo externo. Una de las
cosas que Pedro tiene en mente es que le escribe a mujeres que
viven en una sociedad donde la forma de vestir, donde la forma
de comportarse de la mujer comunicaba cuál era su estatus social o
si tenían algún tipo de poder. Entonces, lo que hacía que la
sociedad mirara atentamente a estas mujeres que se vestían de una
determinada manera, juzgando si ellas traían honor o, en lo
contrario, si traían deshonra tanto al marido como a la familia. Entonces, Pedro les comunica
que el adorno incorruptible, el atavío incorruptible de la
mujer cristiana no es un adorno externo, pero al mismo tiempo
El atavío externo refleja qué es lo que está pasando en el
corazón de la persona. Nosotros sabemos eso. Si uno
interiormente está desganado, difícilmente se vaya a arreglar
bien. Muchas veces lo externo, la vestimenta externa, el atavío
externo manifiesta también lo que pasa en el corazón de la
persona. No estamos olvidando esa realidad.
El gran riesgo de esto es que a veces las condiciones internas
son disfrazadas con un atavío que no representa el estado real
del interior. Esa es otra realidad que encontramos. Por ejemplo, eso se ve claramente
denunciado por el Señor Jesucristo al denunciar la hipocresía. Hay
gente que se viste y se pone el atavío, el adorno o el vestido
de la hipocresía. Estas son las ocasiones cuando
la prenda que las personas visten es la hipocresía. ¿A qué me refiero?
Vestimentas hipócritas que podrán engañar al hombre, externamente,
pero no a Dios. Y estamos hablando, en este caso,
no tanto de vestimentas reales, sino del porte de la persona,
del carácter de la persona, de cómo la persona habla, qué es
lo que dice, cómo se muestra con otros. Muchas veces es una
vestidura hipócrita. Dios únicamente conoce el corazón
de esa persona. Y Pedro, conforme les enseña
a las mujeres que el adorno incorruptible de la mujer cristiana no es un
adorno externo, él obviamente que está consciente de esta realidad
que una persona puede exponer externamente algo que no tiene
en su interior. Por ejemplo, Jesús advirtió contra
esto, contra este tipo de hipocresía, en Mateo 23, 27. Él dice esto. «Hay de ustedes, escribas y fariseos,
hipócritas que son semejantes a sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos, Pero
por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. O sea, el Señor sabe que eso
puede ser una realidad también. Por eso, amigas, no deben tratar
de aparentar que están vestidas con las ropas de justicia. Esto
no es algo externo que usted va a poder hacer. Querer concentrarse
en lo externo para tratar de aparentar, en este caso de una
manera hipócrita, poseer una supuesta vestidura de justicia,
es algo que usted no va a poder hacer. Al mismo tiempo, quiero
invitarla, sobre todo estoy hablándole en forma especial a las hermanas,
porque Pedro está escribiendo a las hermanas, pero esto aplica
para nosotros los hombres también. Pero fíjense en esto, el peligro
de querer aparentar con una vestidura externa que no represente el
interior. Porque esto pone a la mujer en
la misma situación que Adán y Eva, quienes después de pecar contra
Dios, ¿qué hicieron? Inmediatamente salieron corriendo
a cubrir su desnudez superficialmente. Pero su corazón, el hombre interior,
no se había arrepentido del pecado y no había obtenido el perdón
de Dios. Así que hermanas y hermanos, cuidémonos de vestir las ropas
de la hipocresía. Hermanas, estamos viendo que
las vestiduras de la mujer cristiana no son un adorno externo. Es
verdad, pero a su vez tengan cuidado de no poner un adorno
externo, una vestidura externa, una apariencia externa que no
condice con lo que hay en el corazón. Porque esto es una actitud
de corazón que no puede ser disimulada o disfrazada. El Señor mismo
dijo esto, miren. Hay de ustedes escribas y fariseos
hipócritas que limpian el exterior del vaso y del plato, pero por
dentro están llenos de robo y de desenfreno. Debemos ser cuidadosos
de no lucir las ropas de la hipocresía. Por eso ahora Pedro las instruye
acerca de lo que no deben vestir. No deben adornarse, dicen él,
con peinados ostentosos. Ahora, con este concepto, Pedro
no está tratando de establecer un modelo uniforme de peinados
para las hermanas de la iglesia. O sea, no se preocupe por eso. Lo que Pedro apunta es a una
actitud de corazón que prioriza la belleza interior y atrae por
la belleza del carácter de la mujer. en vez de buscar llamar
la atención externamente. La iglesia no debe convertirse
en un campo de concentración tampoco. ¿A qué me refiero con
eso? De que en aras de que, bueno,
tratar de estar todas igual y digamos que no ser juzgadas por cómo
se ponen, el peinado que se hacen y demás. No debemos Caer en el
error de creer que tenemos que estar en un campo de concentración
o una base militar, o un país bajo mandato dictatorial. ¿Por
qué? ¿Y por qué digo esto? Porque
cuando estamos hablando de que el adorno incorruptible de la
mujer cristiana no es un adorno externo, hay cosas que también
tenemos que ver para no irnos para el otro lado, ¿no es cierto?
No estamos diciendo de que tenemos que ser como Corea del Norte.
que es el país más ermitaño del mundo. Nadie sabe qué es lo que
pasa ahí. Donde su régimen impone cortes de pelos estatales para
hombres y mujeres. No sé si usted sabía eso. Las
mujeres casadas deben llevar el pelo corto, mientras que las
solteras pueden dejarlo un poco más largo, rizado. Por ejemplo,
las coreanas del norte solo pueden elegir su estilo de pelo Hay
14 estilos de los cuales ellas pueden elegir estilos que son
permitidos por el gobierno. Pero en la Iglesia de Cristo
no hay tal régimen. En la Iglesia de Cristo la mujer
tiene libertad para elegir. Por eso no debemos confundir
que conforme vemos este punto de que el adorno incorruptible
de la mujer cristiana no es un adorno externo, no debemos caer
en el legalismo, en prohibir cosas innecesariamente. La mujer
en la Iglesia de Cristo tiene libertad para elegir. Sé que
hay muchas congregaciones que deciden que sus mujeres solo
pueden tener el pelo largo. Algunas, por ejemplo, pueden
solo usar el pelo largo hasta la cintura. Otras nunca tienen
permitido cortar su pelo. Y respecto a eso, conforme hablamos
de lo que debe ser y lo que no debe ser el adorno externo de
la mujer, Gálatas 5.13 claramente enseña esto. Miren, Pablo nos
provee un buen principio general para usar en estas situaciones.
Él dice lo siguiente, porque ustedes, hermanos, a libertad
fueron llamados. Sólo que no usen la libertad
como pretexto para la carne, sino sírvanse por amor los unos
a los otros. Entonces, Iglesia de Cristo,
no tratemos de esclavizar a las mujeres con demandas antivíblicas. Eso es legalismo. Recuerden que
no hay nada que nosotros podemos o debemos hacer para ganar el
favor de Dios. Si usted se ha creado en una
iglesia legalista toda su vida, escuche esto. Cristo ya lo ha
hecho todo por nosotros. Toda la gracia de Dios está disponible
para nosotros. Un centímetro más o menos de
cabello que usted tenga no va a posicionarlo a usted con más
favor de parte de Dios delante de la presencia de Dios. Así
que si estaba lidiando con ese problema, espero que no lo haga
más. Cristo le ha llamado a libertad.
Pero lo que Pedro tiene en mente aquí, conforme escribe este versículo
3 del capítulo 3, es que la esposa tenga una actitud de consideración
hacia su esposo en aras de la salvación de éste. Recordemos,
no perdamos de vista cuál es el contexto en el que estamos
viendo este pasaje. ¿Cómo eran entonces esos peinados
ostentosos que Pedro dice que la mujer no debe usar? Tiene que ver con esto, miren,
en algunas religiones falsas del primer siglo y que estaban
en esa zona donde estaban las iglesias que Pedro les está escribiendo,
habían cultos orientales a diosas, por ejemplo Artemisa o Artemis
o Isis, donde las mujeres vestían ostentosamente. Y Pedro aquí,
No estamos montando, se podría decir, una crítica contra la
manera, la vestimenta ostentosa que caracterizaba a esas mujeres.
Ni siquiera está Pedro hablando de que ellas puedan estar queriendo
usar estas vestiduras que aprendieron en las otras religiones falsas,
que quisieran entrarlas en la iglesia. Sino que, como les digo,
si ponemos esto en contexto, que es lo que Pedro está diciéndole
a las mujeres, Él está aconsejando a las mujeres que puedan estar
siendo resistidas por su fe, de que por ahí el esposo, por
ahí la familia, por ahí la sociedad que la rodeaba la estaba resistiendo
por una determinada manera en la que ella se veía. Entonces,
ahora, a su vez, Pedro aconsejando a las mujeres que puedan estar
siendo resistidas por su fe de una manera injusta y en el proceso
también a lo mejor estaban siendo heridas emocionalmente por sus
propios maridos inconversos. Entonces Pedro les aconseja a
que no recurran a esas vestiduras ostentosas para ganarlos. Este
tipo de vestir estaba aún siendo sospechado por la cultura. Cuando
veían a una mujer así pensaban que andaban algo malo. Entonces
Pedro les dice eviten eso. Ahora, fíjense, hablando un poco
más de la cultura a la que Pedro está escribiendo, una mujer llamada
Fintis, que vivía en esa cultura y escribía, decía lo siguiente,
escuchen qué parecido lo que ella dice a lo que enseña Pedro.
Dice esta mujer, eviten adornarse excesivamente, lujosamente y
superficialmente. No embellezcan sus personas con
oro y esmeraldas, sino embellezcanse con la modestia. Esto está viniendo
de una mujer inconversa, pero que tiene buena moral. Se cree
que esta mujer, al considerar las diferencias entre hombres
y mujeres, argumentaba, por ejemplo, a favor de la castidad como la
virtud más importante para las mujeres. Algunos historiadores,
hablando de esta mujer, especulan que ella dio una serie de formas
en que las mujeres estaban llamadas e invitadas a ejercitar el autocontrol. Y muchas otras cosas que ella
enseñaba, que eran de buena moral, eran buenos ejemplos. Ahora,
como vemos la sociedad secular del primer siglo tenía algunos
valores sociales que Pedro no quería cambiar. Pedro no quiere
cambiar eso. Por ejemplo, coincidiendo con
lo que Pedro escribe aquí, y esta señora escribía, hay un filósofo
moralista griego, Plutarco, que dice que lo que adorna o decora
a una mujer, lo que la hace más decorosa no es el oro ni las
piedras preciosas, ni el escarlate lo que la hace tal, sino lo que
la inviste de ese algo que denota dignidad es su buen comportamiento
y modestia. O sea, como verán, Muchos en
esa sociedad están de acuerdo con lo que Pedro está diciendo.
Y a su vez, como yo les decía la vez pasada, Pedro es un estratega. Pedro no está tratando de subvertir
lo que la sociedad está haciendo cuando son cosas buenas, sino
que usa eso para llevar más allá a la persona, a que lo haga no
porque la sociedad lo aprueba, sino porque lo hace por causa
de Cristo. Alguien dirá que el concepto
de modestia cambia según las sociedades y culturas. Y en un
sentido eso es verdad. Por ejemplo, el concepto de modestia
es muy apreciado acá, muy cerca nuestro, en los grupos Amish.
No sé si ha ido ahí a veces a comer o a visitar. Ellos son conocidos
como gente sencilla. Ahora, el punto es que Hay tanta
variedad de grupos amish. ¿Qué significa verdaderamente
ser sencillo a los ojos de un amish? ¿Existe una prueba de
fuego para poder evaluar qué es la sencillez? Por ejemplo,
no sé si ustedes los han visto. ¿Cómo mide usted la sencillez
de un amist? ¿Es el ala del sombrero cuán larga es? ¿En el estilo
del velo de la mujer? ¿Cómo lo medimos? Las cosas cambian.
El punto que estoy haciendo es que es verdad que la modestia
y el concepto de la modestia cambia de acuerdo a las culturas,
a los lugares, pero ¿quién traza la línea entre lo que es aceptable,
modesto y sencillo? Eso es lo que nos tenemos que
preguntar. Y la realidad es que lo poco que la sociedad retiene
acerca de cualquier forma de moralidad, cuando usted ve algún
lugar que defiende algún tipo de moralidad y cosas buenas,
eso es un reflejo de lo que es la gracia común de Dios. En un
sentido se ve la mano de Dios ahí y se ve la bondad de Dios
manifestada aún en aquellos que no lo conocen a él íntima y salvíficamente. Pero para aquellos que son del
Señor, y esto volviendo a esta mujer digamos cristiana que tiene
este adorno incorruptible, esa tiene que aprender que ese adorno
incorruptible no es un adorno externo. Porque para aquellos
que son del Señor, para aquellos que deben vivir manejados por
los principios bíblicos que son inmutables, que no cambian, estos
principios no cambian de acuerdo al flujo de la moda. Para los
cristianos y especialmente para las mujeres a las que Pedro les
habla aquí, la idea es que no se concentren en las cosas externas,
sino en la belleza interior. Por eso, lo mejor es no distraernos
con ver cómo la mujer cristiana se puede adaptar a la moda momentánea.
¿Por qué? Pues lo que Pedro está haciendo
es prepararlas con decirles qué es lo que deben evitar. Hay tres
cosas que le da. ¿Para qué? Para que se concentren
en las costumbres que ellas deben cultivar en sus vidas, que tienen
que ver con la vida interior. Entonces, Pedro toca brevemente
las cosas exteriores en las que a veces las mujeres se concentran
en demasía, y usted me dirá si eso es verdad o no, para luego
llevarlas desde ahí a la instrucción de lo que realmente es importante
y que tiene que ver con las cosas del corazón, con la cosa de la
persona interior, Ahora, si usted se está preguntando, ¿qué tiene
que ver esto conmigo, con mi vida? ¿Cómo se hace práctico?
Bueno, una pregunta que le ayuda a una mujer cristiana saber si
se está concentrando demasiado en lo externo es la siguiente. Así que, mujer cristiana, vereana,
hágase esta pregunta. ¿Cuánto tiempo, dinero y energía
gasto en mi apariencia física y exterior? Así que ahí ustedes
están pensando, ustedes sabrán. Otra pregunta que puede hacer
es, para ver si ustedes este adorno incorruptible lo están
por ahí mal interpretando y están mirando y no entendiendo que
no es un adorno externo. Otra pregunta es, ¿le dedico
más tiempo a lo interno que a lo externo? O al revés, ¿le dedico
más tiempo a lo externo que a lo interno? ¿Le dedico tiempo a
la meditación en la palabra de Dios? ¿A mi tiempo de adoración
a Dios? ¿O estoy más tiempo parada frente
al espejo para ver si el rímel me quedó bien? ¿Si ese labial
nuevo es muy fosforescente? Pero bueno, usted sabrá, ¿no?
Otra pregunta es, ¿estoy teniendo comunión con mi Esposo Eterno,
Jesucristo? Estoy invirtiendo tiempo en el
corazón. ¿Cómo está su relación con su
esposo eterno, Jesucristo? ¿O solamente tiene tiempo para
el esposo terrenal? El corazón es importante porque
es el centro del adorno de un espíritu piadoso de una mujer.
Sea que usted esté casada, viuda, soltera, separada. Por ahí si
usted es una niña todavía. Pero el corazón es el centro
donde ese espíritu, ese atavío, ese espíritu piadoso va a ser
arreglado cada vez más, va a ser envellecido cada vez más. Entonces
Pedro le dice a las mujeres que desean ganar a sus maridos para
Cristo, si usted está ahí, présteme atención, ¿qué les dice Pedro?
Que esa belleza interior que él quiere que ellas cultiven
nunca pasa de moda. A diferencia de la ropa, si tiene
algo que se compró en los años 80 y todavía le queda, no lo
tire, porque la moda vuelve. En cambio, esta belleza interior
nunca pasa de moda. Ahora, a diferencia de las joyas,
por ejemplo, la belleza interior nunca se destiñe, nunca se estropea. Si tiene algo que le regalaron,
una joya o algo lindo de hace años atrás, por ahí lo va a ver.
En cambio, si usted mira a virtudes cristianas que ha aprendido durante
estos años, va a ver que están cada día más lindas, más refulgurantes. Ahora, a diferencia del pelo, estas virtudes no hay que volver
a rehacerlas. Se embellecen cada día, pero
Usted nace con eso cuando nace en Cristo. Y acá viene una pregunta
muy profunda para usted. Mujer, ¿le gustaría a usted ir
a la peluquería por última vez en su vida? Y no me refiero porque luego de
esa vez va a quedar lista y bonita para el ataúd. No, no, no. No me refiero a eso. Que es una
vez y para siempre, ¿no? Sino que imagínese si va a su
estilista y se hace un arreglo en el cabello que le dure hasta
que Cristo venga a buscar a la iglesia. ¿Le gustaría eso? O
bueno, o que Cristo venga o que usted se vaya en el cajón esta
vez. Pero lo importante es esto. Pedro
acá le dice que la belleza interna que usted debe cultivar es mucho
más influyente que cualquier peinado que se haga para impresionar
a su marido. Porque eso no lo tiene que cambiar,
eso lo tiene que embellecer cada vez más, pero está ahí, es innato,
es dado por Dios. No se estropea, no se echa a
perder. Mujer cristiana, trabajen esas
cosas de la belleza interior que le van a ayudar a ganar a
su marido para Cristo. No importa cuán duro parezca
que está su corazón ahora, porque Dios, y Pedro le está diciendo
en este pasaje, que aún usted le va a poder salvar y ganar
para Cristo aún sin hablar palabra. ¿Por qué? Porque la belleza interior,
el adorno incorruptible de la mujer cristiana no es un adorno
o un atavío externo. No importa que los años pasen
y las arrugas lleguen. Eso no es lo que la hace usted
hermosa delante de Dios, delante de su esposo. Es lo interior. Un carácter dulce y manso. Una
naturaleza que es incorruptible, que es preciosa para Dios. Y
es por eso que Pedro dice ahí, en el 3-3, que el adorno de ustedes
no sea el externo, joyas de oro. ¿A qué se refiere con joyas de
oro? Pensemos en esto. Si la esposa tiene que recurrir
a atraer a su marido basado en cómo ella se ve, en algún momento
la belleza física pasará, ¿no es cierto? Y puede ser que alguien
diga por eso, bueno, por eso, el oro no es hecho a perder,
métete oro. Pero como dice el refrán, no
todo lo que brilla es oro. Si la esposa gana la atención
de su esposo por medios externos pero no está creciendo la belleza
interna, evidentemente eso no sirve. Ahora, cuando Pedro dice
acerca del oro, ¿qué es lo que está diciendo? Pedro ha pasado
de hablar en forma general, de los versículos anteriores, acerca
de lo que es la conducta general de las esposas, a darle ahora
instrucciones más específicas acerca de cómo deben vestir,
cómo deben adornarse. Y la negación que Pedro usa acá
para decir, no hagan esto, no esto, no lo otro, por ejemplo,
peinados ostentosos, joyas de oro, vestidos lujosos, esta es
una negación que es categórica, que el adorno de ustedes bajo
ningún punto de vista sea el externo, joyas de oro, en este
caso estamos mirando acá. Las esposas no deben depender
de este tipo de adornos externos sino en su hermoso carácter espiritual. Y Pedro claramente les dice a
las esposas que su atractivo externo no debe ser la base en
la que su carácter cristiano sea evaluado. No importa cómo
vino usted hoy a la iglesia, Lo que importa es cómo es que
su carácter cristiano está siendo evaluado por otros, y mucho más
su marido. Y este segundo ítem que Pedro
prohíbe aquí, el tema del oro estamos viendo, estaba asociado
con el primero, con el de los peinados ostentosos, porque las
esposas se hacían sofisticados peinados que eran coronados con
piezas de oro. Aunque Pedro no está diciendo
que exclusivamente las mujeres usaban ese tipo de oro, podía
referirse también a cadenas, anillos, pulseras, todo tipo
de adorno, oro, piedras preciosas que fuera usado alrededor del
cuello, tobillos, brazos. No solamente se refiere a lo
que puede ser usado en el pelo. Pero Pedro lo que hace es concluir
que las mujeres no deben recurrir a mantener o ganar sus esposas
externamente. Él les dice que el adorno de
ustedes no sea el externo, acaba de hablar del oro y ahora también
nos dice vestidos lujosos. Miren esto, miremos ahora esto. No trate de ganar a su esposo
con vestidos lujosos, porque aparte se le va a quejar que
le gastó un montón de plata. Pero miren la ironía de la vida.
Que la mujer quiera usar su forma de vestir para atraer a su esposo
para Cristo, no deja de ser irónico porque esto nos hace pensar que
la única razón por la que vestimos es por la realidad del pecado. ¿Ha pensado en eso? En Génesis
3.21, Moisés, escribiendo el libro de Génesis, nos dice, el
Señor Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer y los
vistió. En otras palabras, lo que debería
ser una fuente de vergüenza, Obviamente que sabemos que tenemos
que vestir, pero en un sentido lo que vestimos tiene que ser
un recordatorio de nuestro pecado. Porque estar vestidos es un recordatorio
de nuestro pecado delante de Dios. Y ahora es increíble e
irónico que el hombre, la mujer, busca gloriarse y van a gloriarse
al vestir de maneras ostentosas. no dándose cuenta que en verdad
lo que está haciendo es elevando algo que debería llevarnos a
la humildad, o como dicen los amish, a ser sencillos. Y en
el caso de la mujer cristiana, querer recurrir a aquello que
debería ser un recordatorio para que ella sea sencilla y humilde,
para usarlo como algo ahora ostentoso externamente basado en el lujo,
no hace ningún sentido. Por eso Pedro claramente les
dice, el adorno incorruptible de la mujer cristiana no es un
adorno externo. Porque así como el pecado, que
de lo interno de Adán y Eva provocó la marca externa de tener que
vestir vestiduras para tapar el cuerpo, ahora la mujer cristiana,
¿qué es lo que tiene que hacer? Debe cultivar el carácter interno,
ese carácter tierno, sereno, que debe traducirse en un cuerpo
que es modestamente vestido. Algo que tenemos que enseñarle
a nuestras hijas. La modestia. Así como Adán y Eva fallaron
en alimentar ese carácter íntimo, tierno y sereno con Dios, desconfiando
de la palabra, como hicieron, algo que los llevó a la ruina,
Fíjese esto, si la esposa fracasa en entender la importancia de
lo que es verdaderamente importante, que es su belleza interior, eso
también la hará fracasar en su intención de alcanzar un marido
para Cristo. Así que, si usted está ahí todavía
luchando con que el marido no se convierte, siga embelleciendo
su interior, no se dedique a comprar vestidos, no se ponga cosas de
oro, o sea, si las tiene y se las regalaron, está bien, no
hay pecado en eso. El peinado, usted elige lo que
se quiere, cómo se quiere embellecer. Por ahí si al esposo le gusta
algo, hágalo intencionalmente, pero no pensando de que ese es,
digamos, eso es lo que verdaderamente a usted la embellece. Evidentemente
hay mucho más que se puede decir de esto, pero repitamos que a
lo que apunta el apóstol, ¿saben? Al hablar él de esto en la primera
parte, qué es lo que no debe hacer la mujer, él apunta a que
esto es una cuestión de corazón. Entonces, la pregunta es, ¿a
dónde está el corazón de la mujer cuando ella se adorna, cuando
se viste, cuando va a la peluquería? O, a veces, ¿a dónde está el
corazón de la mujer cuando va a la casa de Dios? ¿A dónde está
el corazón de la mujer cuando interactúa con la sociedad? ¿Está
su corazón con el deseo firme de glorificar a Dios al llevar
los ojos de la sociedad que la están viendo hacia Dios? ¿O es
su deseo de que la sociedad se fije en ella y que la atracción
sea hacia ella? Bueno, un montón de preguntas
que nos podemos hacer desde este pasaje. Pero Pedro dice entonces
que el adorno de ustedes no sea el externo, peinados ostentosos,
joyas de oro o vestidos lujosos. Y ahora en el punto número dos,
él nos está enseñando que el adorno incorruptible de la mujer
cristiana es un adorno interno. y lo dice en el versículo 4,
sino que sea lo que procede de lo íntimo del corazón con el
adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso
delante de Dios. Lo íntimo del corazón tiene que
ver con el ser interior. Esta es la mujer interior. Aquí
Pedro está marcando un contraste pronunciado con las cosas externas
que son visibles y llamativas, estas cosas que acaba de repudiar.
Pero esta persona interna de donde procede, lo íntimo del
corazón, se refiere a la nueva naturaleza que esta mujer ha
recibido de parte de Dios cuando fue regenerada por el Espíritu
de Dios, cuando es nacida del Espíritu Santo de Dios. Este
tipo de mujer espiritual que vive para la gloria de Dios no
se exhibe a sí misma, sino que exalta a Dios con un corazón
tierno y sereno. Ahora, ¿saben por qué Pedro alienta
a la mujer cristiana a que busque la belleza interior? Porque esta
es la obra interior de la gracia de Dios en la vida de la mujer
cristiana. Y Pedro quiere apuntar a eso. Es en este ser interior
ahora que esta mujer es, en quien Dios ha implantado una belleza
espiritual que es real y perdurable. Y esto es totalmente contrario
a los ornamentos externos, esas cosas artificiales que pueden
quitarse a voluntad. Usted puede quitar todo eso,
pero esta obra del Espíritu Santo en la belleza interna de la mujer
es incorruptible. Y no solamente eso, es precioso,
preciosa delante de Dios. Así que mujeres cristianas inviertan
esto. Ahora, veamos lo siguiente. ¿A
qué se refiere Pedro cuando dice el adorno incorruptible? Pedro
se refiere a que debido a que es el trabajo del Espíritu de
Dios en el interior de la mujer, en su interior, la calidad de
ese atavío que Dios confecciona, la calidad de ese adorno del
alma, ¿será qué? Incorruptible. ¿No le gusta eso? ¡Gloria a Dios! Pedro dice que
la belleza interior de la mujer será inmarcesible, incorruptible,
será un espíritu apacible y tranquilo. Esto es lo que es el adorno interno
de esta mujer cristiana con este corazón sensible ahora para cuidar
el testimonio que ella tiene de Cristo. Tierno y sereno, dice. Tierno y sereno describe la naturaleza
manifestada de la vida interior de esta nueva mujer en Cristo.
El espíritu de la mujer cristiana debe ser esa bella disposición
que es tanto ética como de carácter, un carácter sereno. Porque, hermanas,
esto es lo que sería, se podría decir, el pegamento que une el
amor con su esposo. con la familia, en la iglesia. Es ese carácter tierno y sereno
que es un pegamento que Dios usa. Es esa disposición interior
forjada por el Espíritu Santo de Dios que se describe como
apacible y tranquila. Y esto se manifiesta más maravillosamente
en la sumisión de la esposa. Por eso Pedro está hablando de
esto. ¿Y se acuerdan que era una sumisión voluntaria? Por causa del Señor. Hermana,
si es de aliento para usted lo que les estoy diciendo al mostrarles
el adorno incorruptible de la mujer cristiana y que es un adorno
interno, es que este adorno incorruptible es un atavío indestructible que
Dios le da a usted y que Dios forja en su interior que usted
debe lucir. Es ese espíritu tierno y sereno,
no sólo porque es precioso delante de Dios, sino porque es la manera
más impactante de exhibir su sumisión voluntaria a su esposo. ¿No ha visto eso? Cuando ha habido
un problema y de golpe usted, desde el silencio y el amor y
la comprensión, le termina ganando. Esposos que sean conversos e
inconversos. Ahora, ¿cómo se ven estos atavíos del alma? ¿Podemos
verlos? Porque están en el interior,
son invisibles. ¿Cómo lucen en la vida práctica
de la vida cristiana? Ahí es cuando los vemos. Lo que
hay interiormente, su belleza interior, se va a manifestar
y se va a hacer visible en su carácter, en cómo usted habla,
en cómo usted es paciente. Entonces démosle una mirada al
adorno de ser tierna de espíritu. Se puede describir como un porte
gentil, considerado, sin pretensiones en sus relaciones con los demás.
En otras palabras, esta mujer cristiana, como esposa en este
caso de un esposo inconverso, no será prepotente, no será egoístamente
autoritaria para con su esposo. Ella es distinta, ella es considerada,
es gentil. ¿Cómo más se ve este carácter
hermoso interior de la mujer cristiana? Bueno, veamos ahora
cómo luce el atavío, en este caso el adorno, de un espíritu
sereno. ¿Cómo se ve eso que forma ahora
parte de usted, que Dios quiere que usted, digamos, exhiba exteriormente? ¿Cómo se ve este espíritu sereno? Se ve en el carácter de una esposa
cristiana que busca ganar a su esposo para Cristo. ¿Usted tiene
un espíritu sereno? Bueno, se va a manifestar en
eso, de esa manera, en ser fiel a Cristo y en esperar en Cristo
y en seguir esperando que Dios cambie, transforme la vida de
su esposo. Y como digo, es verdad que Pedro
le está hablando a las esposas, pero puede ser que esté invertido
y sea un esposo orando por la vida de su esposa. Los principios
son los mismos. Este espíritu sereno habla de
un alcance más general. Ahora, la esposa que se adorna
con un espíritu sereno exhibe una disposición tranquila en
contraste con una actitud que es ruidosa y bulliciosa. Si usted
está tratando de decir, ok, ¿cómo se ve esto? Bueno, hagamos la
comparación. Hasta ahora estamos hablando
de la mujer cristiana que está invirtiendo en su atavío interno. serena, amorosa. ¿Pero cómo se
ve una mujer que no es así? ¿Cómo se ve una mujer que es
lo contrario a esto que Dios quiere? Porque la esposa cristiana
a esta no es una esposa bochinchera, o en colombiano, cantaletera. Amadas, amadas hermanas, escuchen
esto. La mujer cristiana adornada con
un atavío incorruptible dista mucho, se diferencia mucho de
ser como la mujer de Proverbios 21.9. ¿Qué dice Proverbios 21.9?
Mejor es vivir en un rincón del terrado que en una casa con mujer
rencillosa. O luego el mismo autor en Proverbios
21-19 dice, mejor es habitar en tierra desierta que con mujer
rencillosa y molesta. O Proverbios 25-24 dice, mejor
es vivir en un rincón del terrado que en una casa con mujer rencillosa. Es lo mismo, el 21-9 y el 25-24
dicen exactamente lo mismo. La mujer que no es cristiana
y que no tiene este don, este atavío dado por el Espíritu Santo
de Dios y que es precioso delante de los ojos de Dios, va a ser
este tipo de mujer. Y a veces, si usted está dudando,
¿mi esposa será cristiana o no? ¿Es este tipo de mujer que usted
prefiere estar en tierra desierta o en un rincón del terrado? Y
no dije enterrado, delterrado. El adorno incorruptible de la
mujer cristiana coincidirá con la reputación de la esposa de
Proverbios 31.26. ¿Qué dice ahí? Esta mujer abre su boca con sabiduría
y hay enseñanza de bondad en su lengua. La recomendación de
Pedro para la mujer y esposa cristiana es revestirse interiormente
de un espíritu que soporta con calma las perturbaciones creadas
por los demás. Ese es el tipo de mujer que Dios
quiere. Ese es el tipo de mujer que viste este adorno incorruptible
porque este adorno incorruptible es un adorno interno que le permite
a su vez que ella no cree las perturbaciones, las puede resistir
pero tampoco va a crear las perturbaciones. Es por ese carácter tan especial
que las esposas cristianas exhiben en humildad, en abnegación, para
la gloria de Dios, que Pedro les alienta a las mujeres diciéndoles
que este carácter es precioso delante de Dios. Y hermanas, Tiene completo sentido
que Pedro haga esto, que Pedro diga esto, porque imaginen esto,
cuán especial es para una esposa que está siendo probada constantemente
por un marido inconverso, que la palabra de Dios le diga ahora
que el carácter que ella exhibe al mostrar un espíritu tierno
y sereno es de gran aprecio en los ojos de Dios. ¿Cómo no valentar
eso a una mujer? a una mujer del primer siglo
que está ahí, por ahí en una iglesia que está siendo perseguida,
que el mundo está siendo hostil hacia ellos, que ella tiene un
esposo que le da, digamos, malos momentos constantemente. ¿Cómo
no va a ser alentada por esto que dice Pedro? Porque al decir
precioso delante de Dios, Pedro eligió una palabra que se utilizaba
en relación con las finanzas personales para él decir esto
es valioso. Al punto que algunas traducciones
dicen que esto lo llaman, por ejemplo, esto es de gran precio
delante de Dios, esto es de gran valor delante de Dios. Y bueno,
también podemos ver que al usar esta expresión, Pedro puede estar
irónicamente jugando con la idea, comparando lo que era el costo
de estos adornos externos que él acaba de decir, que la mujer
no se concentra en eso, porque el verdadero valor está en el
desarrollo de la belleza interna. Pero aparte de esto, es obvio
que un creyente verdadero, una mujer cristiana verdadera, va
a querer escuchar que su Dios está complacido con ella. Saber que un espíritu hermoso
es de gran valor a los ojos de Dios es algo que es gratificante
y alentador para la mujer cristiana. ¿Acaso una vez que todo termine,
sea hombre o mujer, lo que nosotros queremos escuchar no son las
palabras del Señor que nos dicen Mateo 25-23? ¿Se acuerdan cuáles
eran esas palabras? Bien, siervo bueno y fiel, en
lo posco fuiste fiel, sobre mucho te pondré, entra en el gozo de
tu Señor. Entonces, ¿cómo no va a disfrutar
una esposa saber que tener este carácter hermoso es de gran estima,
de gran valor delante de Dios? Si todo lo que nos interesa es
que el Señor nos diga, bien, siervo bueno y fiel, o bien,
sierva bueno y fiel, Por eso, hermanas y hermanos, debemos
anhelar, agradar a Dios más que ganar aplausos o miradas de admiración. Entonces, dediquémosnos a lo
interno. Debemos buscar el favor de Dios
más que el favor humano. ¿Por qué? Sencillamente porque
la valoración que Dios hace de nuestras vidas es más precisa
que lo que el mundo puede hacer de nuestras vidas. Si un amigo,
un familiar o mismo en este caso un esposo no le da a usted el
valor que usted a los ojos de Dios tiene, no es de extrañar. Dios va a hacer una valoración
de su vida que es precisa. No sólo eso, la generosidad divina
en cuanto a su misericordia y aliento es incomparable con cualquier
generosidad que cualquier mortal pueda mostrar por usted. Que usted pueda recibir la gracia
de Dios para cultivar esa belleza interna es impagable. Debemos buscar el favor de Dios
más que el humano, porque en el favor divino se manifiesta
la gracia que Él derrama en nosotros para ayudarnos a resistir ante
la hostilidad. Hostilidad del mundo, hostilidad
de esposos inconversos, esposos convertidos a veces. ¿Por qué? ¿Por qué esto es así? ¿Por qué
esta es la manera de Dios? Como Primera de Samuel dice,
¿no? Primera de Samuel 17, 16-7, perdón, al final cuando dice,
porque Dios no ve como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia
exterior, pero el Señor mira el corazón. Así que, esposa cristiana
piadosa, Revístete del adorno incorruptible de la mujer cristiana
que es de precioso valor delante de Dios. Entonces, ¿cómo concluimos
este mensaje? En primer lugar, alentando a
las esposas casadas con maridos inconversos a que perseveren
en vivir con un espíritu tierno y sereno. Ese corazón duro está
en las manos de Dios, así como estaba el suyo. Persevere con
un espíritu tierno y sereno, a modo de ganar a sus maridos
para Cristo aún sin hablar una palabra. Este tipo de esposa cristiana
es capaz de crear paz hasta el Medio Oriente. Imagínense, si
usted tiene este tipo de carácter tierno y sereno, la van a mandar
para que haga la paz entre israelitas y árabes. Pero este tipo de esposa
cristiana manifiesta su fuerza, ¿sabe cómo? No a través de los
gritos, no a través de las cantaletas, sino a través de la mansedumbre.
¿Cómo puede una esposa cristiana cultivar este espíritu tranquilo
y apacible? Bueno, le hago la pregunta de
nuevo. ¿Cómo puede una esposa cristiana
cultivar este espíritu tranquilo y apacible? Lo dejamos para el
mensaje de la semana entrante. Así que esté, como se dice, sintonizado
en el mismo canal a la misma hora. Mientras tanto, reafirmando
las palabras de Pedro, Pablo aconseja lo mismo. Primera de
Timoteo 2, 9 y 10. Pablo dice esto, así mismo, que
las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia,
no con peinado ostentoso, no con oro o perlas o vestidos costosos,
sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la
piedad. Entonces déjeme preguntarle,
¿profesa usted la piedad? ¿Profesa usted fe en Cristo Jesús?
¿Es una de estas hijas a las que Él atavía hermosamente desde
el interior? Entonces, vístase con buenas
obras y glorifique a Cristo en su matrimonio. Si está soltera,
vístase con buenas obras, embellezca ese ser interior, ese carácter
y glorifique a Dios bendiciendo a los que están a su alrededor.
Siempre recordando que el adorno incorruptible de la mujer cristiana
no es un adorno externo, sino que es un adorno interno. No es un atavío externo, es un
atavío interno. Así que oremos. Señor, gracias por tu palabra. Este día nuevamente hemos hablado
más acerca de lo que tú has escrito para las mujeres cristianas piadosas,
estas mujeres, Señor, que tú has embellecido en su interior,
recordándoles que este adorno incorruptible de ellas, de mujeres
cristianas, no es un adorno externo, es un adorno, es un atavío interno.
Gracias, Señor, por trabajar en nuestras vidas y por permitirnos
que a través de morir a nosotros mismos, de ir a la cruz cada
día, de negarnos a nosotros mismos, podamos vivir en el espíritu,
practicando esas cosas que te glorifican y te exhiben. Bendice
a esta congregación, Señor. Oramos en tu nombre. Amén. Que el Señor los bendiga, hermanos.
El Adorno Incorruptible de la Mujer Cristiana.
Series 1 Pedro.
El apóstol Pedro nos presenta como la mujer piadosa protege su testimonio para Dios. Ella se aplica en exhibir el adorno incorruptible de la mujer cristiana, que la protege contra los embates de la intemperie del mundo hostil. El adorno interno protege el corazón tierno de la mujer piadosa, y la faculta para sufrir para la gloria de Cristo.
| Sermon ID | 92241244112403 |
| Duration | 54:25 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 1 Peter 3:3-4 |
| Language | Spanish |
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