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Hermanos y amigos, por favor,
abramos nuestras Biblias en Colosenses, capítulo 1. Y como ya se ha leído,
estaremos estudiando los versículos 24 al 29, lo cual quiere decir
que hoy llegamos al final del capítulo 1. Mantengamos nuestras
Biblias allí. No vamos a volver a leer los
versículos, pero obviamente vamos a estar yendo una y otra vez
a este pasaje. Vamos a pedir al Señor que nos
bendiga, hermanos. Señor, venimos con nuestros corazones llenos
de alegría al cantar estas verdades a ti, al exaltar tu nombre, recordar
la venida de nuestro Salvador a este mundo de maldad para salvar
a pecadores como nosotros. En verdad que somos privilegiados
al conocer esa paz que viene por estar en Cristo Jesús, Señor
nuestro. Y te pedimos que en este día
tú, por tu palabra, nos instruyas, nos edifiques, que podamos aprender
más de todo el consejo de tu palabra. Ven a visitarnos. No nos desampare esos señores
nuestra necesidad. Te lo pedimos en Cristo y que
en todo lo que hoy se diga y como se exponga su palabra sea él
el que reciba toda la preeminencia y la gloria. En él te lo pedimos. Amén. ¿Para qué diseñó Dios la
obra del ministerio? ¿Habrá sido para darle a los
pastores y predicadores el gozo de poder dedicarse a aquello
que más les gusta, es decir, el estudio de la palabra de Dios?
¿O fue para que los cristianos que saben expresarse bien tuvieran
la oportunidad de ellos hablar públicamente, enseñando al pueblo
de Dios? ¿Para qué diseñó Dios la obra
del ministerio? nuestro texto que es nuestro
sexto estudio en esta serie sobre la epístola los colasenses por
medio del apóstol pablo el señor nos va a decir para qué él diseñó
el ministerio cristiano Y esta es la clase de temas, lo digo
de entrada, que cuando escuchamos, algunos decimos, eh, yo no soy
pactor, yo no soy líder, yo no soy maestro, ese es un tema no
tan pertinente para mí, no es tan importante, y tendemos a
desconectarnos, aunque sea un poquito, al no ver quizás, o
al no pensar quizás que es un tema pertinente para nosotros. Pero eso sería un grave error,
hermanos, no hagamos eso. Si queremos ser una iglesia bíblica,
Debemos ser una iglesia que conoce todo el consejo de la palabra
de Dios. Debemos conocer todo lo que el Señor dice en cuanto
a todas las cosas que a Él le ha placido revelarnos, porque
si no las reveló, fue para nuestra edificación. Es importante entonces
que nosotros conozcamos para qué fue que Él diseñó el ministerio
cristiano. Y conocer un pasaje como este,
hermanos, es esencial para que entendamos de qué se trata en
verdad el ministerio de una iglesia local. El verdadero ministerio
de una iglesia local. ¿Cuál es en verdad su ministerio
principal? Porque hay muchos ministerios.
Pero debemos conocer lo principal, debemos conocer cuál es la prioridad.
Debemos conocer a qué Dios le da prioridad en una iglesia local,
en su funcionamiento como iglesia local. ¿Cuál es el llamado principal
que Dios le ha dado a los pastores de esa iglesia en particular?
Porque así los que están, los que forman parte de esa iglesia,
son los que tienen la responsabilidad de evaluar si ese individuo está
realmente dándole énfasis a lo que énfasis realmente merece.
Si le está dando prioridad a lo que es prioritario para Dios
o no. Es a ustedes, la iglesia, que
les toca evaluar si se está haciendo así. En Colosense, capítulo 1,
que es nuestro pasaje 24 a 29, Pablo nos da una perspectiva
bíblica y cristocéntrica del ministerio cristiano, hablándonos
del ministerio que él tenía y cómo lo desempeñaba. Le confieso,
hermano, que al tratar de dividir este pasaje no fue tan fácil. Hasta me vi tentado a buscar
cómo otros siervos de Dios lo hayan dividido. No es que hubiera
estado mal, pero decidí finalmente no hacerlo así y lo he dividido
de la siguiente manera. Y espero que sea fácil de seguir
y fácil de entender. En primer lugar, el ministerio,
gozo y sufrimiento. Gozo y sufrimiento. El tema del
ministerio era un tema que latía en el corazón del apóstol Pablo. Él nunca dejó de maravillarse.
frente a la grandeza del privilegio que se le concedió al permitirsele
ser un apóstol del Señor Jesucristo un siervo del Señor siempre se
maravillaba hasta el final de sus días todavía mostraba esa
maravilla que él experimentaba al pensar que gran privilegio
se le había dado a él por eso a en primera a Timoteo capítulo
versículos doce y trece dice lo siguiente ustedes lo pueden
buscar después doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor que me ha
fortalecido Porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio. Él daba gracias a Dios todavía,
después de tantos años en el ministerio. Aún habiendo sido
yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me
mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en mi incredulidad. Sumamente agradecido, hermanos.
Pero volviendo al versículo 24 de nuestro texto, fíjense que
Pablo empieza hablando del ministerio en una manera un poco extraña
y paradójica. Dice él, ahora me alegro de mis sufrimientos
por vosotros. Subrayo dos palabras ahí, ¿verdad?
Me alegro, alegro, sufrimiento. Son dos cosas que se contradicen
una a la otra. Alegría es una cosa y padecer
sufrimiento es otra. Él empieza diciendo ahora, me
alegro, A pesar de lo demandante y difícil que era el ministerio,
hermano, Pablo siempre exhibía una actitud gozosa. Pablo no
era un creyente, ni mucho menos un siervo de Cristo amargado.
Él servía al Señor con alegría. No había prisión, no había latigazo,
no había maltrato que le quitara a Pablo el gozo que él tenía
de servir al Señor. Pablo tenía sus ojos en aquel
que por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz. Jesús. Eso era lo que lo animaba a él.
Ustedes conocen muy bien la actitud que el Señor, la actitud del
Señor mientras ministraba aún a personas que se le oponían
tanto constantemente. El Señor Nunca perdió el gozo
durante su ministerio a pesar de que podía ver claramente delante
de sí la sombra de la cruz que se acercaba cada día. Pero él
seguía sirviendo a su padre con gozo. Para él, su comida y su
bebida era hacer la voluntad de su padre. ¿Saben cuándo, hermanos,
es que se pierde en verdad el gozo en el servicio al Señor?
Y no piense ahora en función de pastores y diáconos, no, no,
no. Como creyentes, todos servimos
al Señor. Todos somos siervos del Señor. ¿Saben cuándo es que
se pierde ese gozo? Ese gozo se pierde, hermanos,
cuando descuidamos nuestra comunión con Dios, en gran parte. O cuando
encubrimos algún pecado, ese gozo desaparece. Pablo era un
hombre maduro en Cristo. Y él aprendió a gozarse en el
Señor a pesar de sus circunstancias. Por eso en 2 Corintios 4, 8 y
9, él dice, afligidos en todo, pero no agobiados. Estas palabras
reflejan la perspectiva con la que él veía sus sufrimientos.
Era una perspectiva cristocéntrica, bíblica. Afligidos, él no podía
negarlo, en todo, muchas cosas. Pero, no agobiados. Perplejos,
pero no desesperados. Perseguidos, pero no abandonados. Derribados, pero no destruidos. ¿Ven qué actitud? Esa era una
actitud gozosa, una actitud de un hombre que mantenía sus ojos
puestos en Cristo en todo momento. Ahora, un requisito indispensable
para nosotros exhibir esta actitud de gozo en medio de las circunstancias
difíciles es la humildad. Es la humildad. Uno de los comentaristas
que consulté en estas preparaciones fue MacArthur. Oigan lo que él
dice sobre esa actitud humilde que debemos tener y cómo esta
tiene que ver con ese espíritu de gozo que debemos manifestar,
o cómo realmente tener lo contrario, la humildad, el orgullo, nos
roba ese gozo. Dice él. La gente pierde el gozo
cuando se convierten en personas egocéntricas que piensan que
se merecen circunstancias mejores y un trato mejor del que reciben. Ese nunca fue el problema de
Pablo. Al igual que todos los grandes
siervos de Dios, él era consciente de su indignidad. Fin de la cita. ¿Tú quieres poder servir al Señor
con gozo y siempre? Pide al Señor que te dé un corazón
humilde. Para que cuando te traten mal, tú no estés tan atento a
cómo te tratan que te olvides del gozo y del privilegio que
tú tienes de servir a Cristo. Fácilmente el orgullo nos lleva
a desenfocarnos y a concentrarnos en nosotros. Y hermanos, ustedes
muy bien saben que Pablo llegó a sufrir muchísimo. Pero por
amor al Señor, su perspectiva sobre su propio sufrimiento no
era egocéntrica. Él veía su sufrimiento como cosas
que Dios usaba para para el beneficio de la iglesia de Cristo. Escuchen
lo que él dice otra vez en nuestro texto versículo 24. Sigue diciendo
ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros. Pablo dice estos
sufrimientos no son personales. Estos sufrimientos no únicamente
son para mí. Yo los sufro como apóstol de
Cristo. Yo lo sufro como siervo del Señor y son sufrimientos
por ustedes, para el beneficio de ustedes. Cuando él dice ahora,
¿verdad que esa es la primera palabra en el versículo 24? Ahora
habla del presente. ¿Qué representaba el presente
para el apóstol Pablo en ese momento cuando escribió la epístola?
Si recuerdan nuestro primer estudio introductorio, ¿de dónde se encontraba
Pablo cuando escribió la epístola? ¿Alguien se acuerda? ¿Dónde se
encontraba, Pablo? ¿Dónde? En prisión, en Roma. Desde un lugar frío, húmedo,
apestoso, lo más seguro lleno de ratones y un paquetón de cosas
malolientes. Y de gente maloliente que no
se había bañado, coño, no sé por cuánto tiempo. En ese contexto
tan difícil, Pablo dice, ahora yo me alegro en mis sufrimientos
por ustedes. Eso es obra del Señor. Pablo
nunca se vio como un prisionero del imperio romano. Él siempre
se vio como un prisionero de Cristo. Él era prisionero desde
su perspectiva. Él era un prisionero antes que
nada por ser siervo de Cristo. Él podía gozarse en ese encarcelamiento
porque él sabía que Dios lo estaba usando para el avance de su reino. Por eso, estando en esa cárcel,
escribió varias epístolas. Escribió a los colosenses, escribió
a los efecios, escribió a los filipenses, escribió la carta
a Filemón. El Señor usó ese encarcelamiento
para eso. Otros hermanos estaban animando a testificar de Cristo,
como dicen filipenses. Sus cadenas resultaron de ánimo
para otros. Y como sabemos también, Él tuvo
la oportunidad y aprovechó el tiempo para testificarle a los
soldados romanos que ponían a custodiarlo. Pero hermanos, cuando Pablo pasa
a explicar un poquito más cómo él veía sus sufrimientos por
ellos, él dice algo que debemos confesar. Es difícil de entender
y ha creado mucha controversia. Especialmente los católicos romanos
se han aprovechado para malinterpretar lo que dice Pablo ahí, pero debemos,
como digo, debemos reconocer que lo que Pablo dice ahí en
realidad puede entenderse de esa manera. Dice él en el versículo
24. Ahora me alegro de mi sufrimiento
por vosotros y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones
de Cristo, hago mi parte por su cuerpo, que es la iglesia. Cuando yo empecé, creo que fue
el domingo pasado, que generalmente ya en la noche empiezo a ver
qué es lo que toca para el domingo que viene y pensando más o menos
y meditando, vi ese versículo y uno se le retuerce en la tripa
porque uno sabe que no es fácil. Porque si uno va a ser responsable
en preparar un estudio de la palabra de Dios y exponer la
palabra de Dios, uno tiene que primero individualmente entender
y meditar y ver lo que el texto dice y usar las escrituras para
interpretarlo, no salir corriendo a los comentarios para que ellos
le hagan el trabajo a uno. Entonces, uno también muchas veces, por
eso este tipo de sermones nos muestra nuestra debilidad. mucho
que nos falta conocer, o el hecho de que Dios nos ha dado pasajes
difíciles para que estudiemos, para que seamos diligentes. ¿Qué pasa con este texto? Oíganlo
bien, de nuevo, completando lo que falta de las aflicciones
de Cristo. No hay que ser un erudito para entender que aquí
tenemos un problema. O parece un problema en el sentido de,
¿está diciendo Pablo que él está con sus sufrimientos completando
los sufrimientos que a Cristo le faltaron? Es decir, ¿está
diciendo él lo que hace poco había dicho que no era así, que
el sufrimiento de Cristo fue suficiente y ahora está diciendo
que no lo es, que él tiene que ayudar con sus propios sufrimientos
personales a eso en lo que Cristo quedó corto? Ven, ven las implicaciones,
hermanos. Los católicos romanos usan este
pasaje como como una prueba de que existe el purgatorio. Dicen,
y ustedes ven, lo que Cristo hizo en la cruz
no bastó. Cuando el cristiano muere, tiene
que ir al purgatorio a completar lo que quedó corto en el sacrificio
de Cristo. Por eso ellos tienen que ir a
purgarse, a purificarse. de esos pecados que todavía quedan
ahí, que el sacrificio de Cristo no pudo quitar. Ok. Pero esto no es lo que Pablo
está enseñando aquí y te dirá, claro, pero cómo lo sabemos? Bueno, lo sabemos en primer lugar
por el contexto general de toda la Biblia, porque la Biblia en
ningún momento nos enseña. Que uno debe pagar por su pecado
después de la muerte para luego ir al cielo, Lean en sus casas,
no me acuerdo los versículos, pero en el Salmo 49 habla de
que un alma es demasiado valiosa como para no pagar por ella.
Esa es la idea. Estoy parafraseándolo. No se puede pagar por un alma.
Y la Escritura sabemos que enseña en diferentes partes, en el Nuevo
Testamento, de la suficiencia del sacrificio de Cristo que
murió una vez por todas por su pueblo. ¿verdad? En esta misma
epístola, si hablamos ahora del contexto de Colosenses, ya Pablo
nos ha dicho en los versículos 22 al 23 de la suficiencia del
sacrificio del Señor Jesucristo. Segundo lugar, el término griego
que se usa aquí cuando Pablo dice las aflicciones, ese término
aflicciones, La palabra griega que se usa allí para hablar de
esas aficiones de Cristo no es la misma palabra que se usa para
hablar de los padecimientos del Señor a favor de su pueblo. Esa
es otra razón por la cual no debemos entenderlo, como dicen
algunos. Ahora la pregunta es entonces qué quiso decir Pablo
si no fue lo que estamos leyendo o lo que parece ser, que fue
lo que Pablo quiso decir con las palabras en mi carne, completando
lo que falta de las aflicciones de Cristo. Bueno, hermano, oiga
lo siguiente. Mientras el Señor Jesucristo
se encontró en este mundo, fue aborrecido por el mundo, ¿verdad? Fue perseguido por sus enemigos,
especialmente los fariseos, líderes religiosos, buscando siempre
oportunidad para deshacerse de él, no únicamente para taparle
la boca, sino matarlo, quitarle la vida. Y se había profetizado
en Isaías 53, como nuestro hermano Ismael hizo alusión, que él sería
varón de dolores experimentado en quebranto. Y ese varón de
dolores experimentado en quebranto no era únicamente una referencia,
o no es principalmente una referencia a su sufrimiento en la cruz en
sí, sino la manera en que el pueblo de Israel lo iba a tratar
a él. Dice que esconderían su rostro
de él como para no mirarlo. En Juan capítulo 1, versículo
11, dice que a los suyos vino y a los suyos no les recibieron.
Todo eso se cumplió. Lo despreciaban, lo aborrecían,
lo odiaban. Y cuando llega ya a la cruz,
todos esos maltratos antes de su crucifixión, por manos de
impíos, lo golpearon con palos, le escupieron, lo flagelaron,
lo humillaron de diferentes maneras, etc. Pero ya que el Señor Jesucristo
había ascendido a los cielos y estaba a la diestra de la majestad
de Dios, ya sus enemigos no podían causarle ni derramar sobre él
todo ese odio que le tienen a Jesús. ¿Y a quién ustedes creen que
van a agarrar y entonces derramar todo su odio contra Jesús? Es sobre sus siervos que predican
el Evangelio. Es contra aquellos que se identifican con él. Es
a ellos que odian. Es contra ellos que arremeten
ahora. Y entre ellos principalmente arremetían contra sus siervos
los apóstoles. Y muy especialmente contra el
apóstol Pablo que estaba trastornando el mundo grecorromano por todas
partes con sus enseñanzas sobre este Cristo. Es en ese sentido
hermano que Pablo decía que él completaba lo que le faltaba
de las aflicciones de Cristo. Las aficiones que sus enemigos
le hubieran querido dar a Cristo o hacer sufrir a Cristo, ahora
lo hacían sufrir a él y a sus consiervos. Es decir, que Pablo
estaba siendo objeto de la persecución que le hubiera tocado a Cristo
si aún estuviera entre ellos en aquel entonces. De esto es
que Pablo habla cuando dice en otros pasajes, como por ejemplo,
Segundo de los Corintios 1.5, porque así como los sufrimientos
de Cristo son nuestros en abundancia. No los sufrimientos de la cruz
a favor del pueblo que él vino a redimir. No, no, no. Está hablando
de los padecimientos que Cristo sufrió por manos de sus enemigos.
Dice Pablo, son nuestros en abundancia. Ya a él no se los pueden dar.
Ya contra él no pueden arremeter. Pero contra nosotros sí. Eso
abunda en nosotros. En Galatas 6, 17, de ahí que
él dice también, yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús. Las marcas de Jesús. ¿Cuántas
veces lo flagelaron a él? Más que a Jesús, lo flagelaron
a él. Y todo esto lo sufría Pablo,
dice él, por amor a la iglesia de Cristo. Volviendo a Colosenses
1, versículo 24, hago mi parte por su cuerpo, que es la iglesia. En ese contexto que Pablo está
hablando de los padecimientos de Cristo, de los sufrimientos
de Cristo, que él los completa, está hablando de él sufrir por
la iglesia de Cristo, que es el cuerpo de Cristo. No está
hablando de él ayudar un poquito a redimir a la iglesia. No, no,
no. El sacrificio de Cristo por su pueblo es perfecto. No hay
nada que añadirle. Y Pablo lo sabía. Pablo lo acaba
de decir, señores. Lo acaba de decir unos versículos
antes. Pero la actitud de Pablo también
la comunica él, así como nuestro texto lo comunica en 2 Timoteo,
capítulo 2, versículo 10, donde dice, por tanto, todo lo soporto
por amor a los escogidos, para que también ellos obtengan la
salvación que está en Cristo Jesús, y con ella, gloria eterna. Ustedes ven, hermano, que cuando
Pablo dice en Filipenses 1.21, para mí el vivir es Cristo, él
no simplemente está dando o compartiendo un cliché que él se había aprendido.
Para Pablo, en realidad, el vivir era Cristo. Y lo vemos en sus
acciones. Todo aquel para quien en verdad
vivir es Cristo, ama entrañablemente a la iglesia de Cristo en hecho
y en verdad, Te pregunto, hermano, en esta
mañana, a la luz de lo que hasta ahora hemos visto, ¿cuánto sufrimiento
te ha costado vivir para Cristo y el procurar el bien de su iglesia?
A ti y a mí. ¿Cuánto sufrimiento nos ha costado? ¿Qué has estado dispuesto a sufrir
o a perder con el fin de no dejar de congregarte, por ejemplo?
Hay personas que, por congregarse en una iglesia cristiana, sufren
el odio de sus familiares, el desprecio de ellos. Según este
texto, la iglesia es el cuerpo de Cristo. La iglesia no es un
lugar, la iglesia no es una cosa, sino un grupo de gente comprada
con la sangre preciosa de Cristo y comprometida con ser fiel a
su verdad. Es un grupo de gente al que Cristo
ama con un amor eterno. Es un grupo que le pertenece
a Él. Que el Señor nos ayude a ser como Pablo en esto, hermanos,
hombres y mujeres, que sepamos lo que es gozarnos en medio de
nuestros sufrimientos por amor a Cristo y su iglesia. Y sufrimientos
van a venir por ser fieles al Señor. Que veamos tales sufrimientos,
que siempre veamos tales sufrimientos como un gran honor que se nos
concede. En nosotros saber, yo fui fiel a Cristo, si esto me
costó, si esto me dolió, Pero con buena conciencia puedo decir
que le fui fiel. En primer lugar, hemos visto
el ministerio, gozo y sufrimiento. Espero que ahora entiendan ya
por qué le puse ese nombre. En segundo lugar, el ministerio,
una mayordomía, versículo 25. Dice Pablo allí de la cual, es
decir, de la iglesia, fui hecho ministro conforme a la administración
de Dios que me fue dada para beneficio vuestro. a fin de llevar a cabo la predicación
de la palabra de Dios. Él empieza diciendo fui hecho.
No, que empieza diciendo, dice al principio, fui hecho ministro. Está en la voz pasiva, verdad?
Él como objeto recibe la acción. Él no dice yo, yo me hice ministro. Yo fui al seminario Gamaliel
allá en Jerusalén. Me dieron mi título. No, Aún
si fuera así, que una persona tenga la oportunidad de ir a
un seminario, excelente. Pero eso no hace ministro a nadie.
Él fue hecho ministro. Está dándonos a entender que
fue Dios en su soberanía que lo hizo a él ministro. Fue Dios
que me puso aquí, Pablo nos está diciendo. Yo no me puse aquí. Nadie me puso aquí, fue el Señor.
Pero hermanos, aquí Pablo también nos dice que él veía el ministerio
como una mayordomía. conforme a la administración
de Dios que me fue dada. Esa palabra administración en
el original significa mayordomía. Un mayordomo es aquel al que
se le encarga el cuidado o administración de los bienes de otro y por lo
tanto tiene que dar cuenta al que se lo encomendó por la manera
en que administró esos bienes. ¿Qué se le encargó a Pablo? ¿Qué
es lo que él dice que se le encargó, que se le dio como administración
o se le dio como mayordomía? Versículo 25, la segunda parte,
a fin de llevar a cabo la predicación de la palabra de Dios. El ministerio
principal que se le encomendó a Pablo fue la predicación de
la palabra de Dios. Es curioso que Pablo no dice
que el ministerio que se le encargó fue ser apóstol. Es interesante
notar eso. Habló muy bien, pudo haber enfatizado
mucho su autoridad apostólica. Pero él dice, no, no, no, no,
no, yo soy un apóstol por la gracia del Señor. Pero mi llamado
no es, mi llamado no está encerrado en una palabra que representa
autoridad, aunque la tengo. Mi llamado es a predicar la palabra,
como cualquier otro predicador. Vemos ahí la humildad de Pablo,
pero también vemos el que tenía un un entendimiento claro de
lo que el Señor le llamó a hacer. Predicar la palabra. Y Pablo
se entregó fielmente al desempeño de esa, de esa, el cumplimiento
de esa mayordomía que se le dio. Miren lo que él le dice a los
pastores de Éfeso en Hechos capítulo 20, versículo 24. En ninguna
manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo a fin de poder
terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor para dar
testimonio solemnemente del evangelio de la gracia de Cristo. De nuevo,
él no dice para ser apóstol, no, para dar testimonio solemnemente. Eso es predicar el evangelio
de la gracia de Dios. Y en el versículo 27 de este
mismo capítulo dice él, pues no rehuí declarar a vosotros
todo el propósito de Dios o todo el consejo de Dios, de su palabra. Pablo no simplemente predicaba
de la palabra de Dios a esta gente, lo que a él le gustaba,
sus temas favoritos. Él dice, no, no, yo le predico
a ustedes toda la palabra de Dios. Él estuvo entre ellos tres
años. Pablo les estaba diciendo a ellos
con esto y nos dice a nosotros en nuestro texto, yo estoy dispuesto
a perder mi vida con tal de llevar a cabo fielmente el ministerio
que el Señor me encomendó, que fue proclamar fielmente el evangelio
de Cristo. Pero luego Pablo explica algo
en nuestro pasaje, versículo 26. Es decir, el misterio que
ha estado oculto desde los siglos y generaciones pasadas, pero
que ahora ha sido manifestado a sus santos. Otra partecita
complicada del pasaje y que tenemos que explicar. Y la palabra que
debemos entender, que nos abrirá la puerta para entender el resto,
es la palabra misterio. Cuando nosotros oímos la palabra
misterio, tendemos a pensar en miedo, tendemos a pensar en un
cementerio oscuro y uno solo en él y oye un ruidito, cosas
por el estilo oscuridad, cosas que le salgan a uno. Aunque sean
imaginarias, pensamos en eso cuando hablamos de misterio,
tendemos a pensar en películas de misterio. En el Nuevo Testamento
no es en ese sentido que el término misterio se usa. Y es un término
que viene del griego, creo que se dice misterium, muy parecido
a nuestro idioma. Misterio en el Nuevo Testamento
habla principalmente de un secreto, de algo que no ha sido revelado. Bien simple. Hay cosas que sabemos
que el Señor no le ha placido revelarnos. Deuteronomio 29,
29 nos dice que las cosas secretas pertenecen a Dios y las reveladas
a nosotros. Bueno, Pablo aquí nos habla de
algo que a Dios le plugo no revelarle a los creyentes del Antiguo Testamento
con tanta claridad, porque hay indicios aquí y allá, pero muy
leves, pero que ahora en el Nuevo Testamento a Dios le plugo revelar
esas cosas. Esas verdades. Cuando Pablo dice
ahora, en el versículo 26, habla del Nuevo Testamento, en ese
tiempo en el cual él vivía. ¿Y qué es lo que Pablo dice que
a Dios le plugó revelar en ese entonces bajo el Nuevo Testamento? Él lo dice en el versículo 27.
Antes de explicarlo, traten ustedes mismos de descifrar lo que es.
Adelántense en su mente, porque este es un estudio de la palabra
de Dios que estamos haciendo. Y la predicación es positiva.
Una de las cosas que hace es que enseña al pueblo de Dios
a cómo estudiar la Biblia. También de cómo voy pasando de
versículo en versículo, cómo voy destacando algunas palabras.
Ustedes mismos en su lectura personal pueden ir haciendo eso
mismo. O qué significa todo el misterio? Déjame buscar lo que
significa el misterio para entender mejor el versículo. No seamos
tan rápidos en concluir lo que nos tocaba del día, porque estamos
siguiendo un programa. Orar al Señor que nos bendiga
ese día. Amén. Irnos por ahí. No, no, no. Esa palabra se nos
dio para que la entendamos. para que la entendamos. Versículo
veintisiete. He aquí lo que Pablo dice, que
había estado oculto, pero que Dios le pudo revelar en el Nuevo
Testamento. A quienes Dios quiso dar a conocer,
o revelar, cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio
o secreto entre los gentiles, ahora explica, que es Cristo
en vosotros la esperanza de la gloria. Aquello que fue un secreto por
muchos años, según el apóstol Pablo, fue Cristo entre los gentiles. Y tú dirás, ¿pero acaso no se
había profetizado el mes que el Mesías vendría? ¿En qué sentido
es que no fue revelado algo sobre Cristo? Porque los judíos sabían
que desde Génesis 3.15 se había predicho que vendría un redentor. Sí, ellos lo sabían eso. Sabían
que vendría el Mesías. Pero hay elemento de la misión
del Mesías que no se les había revelado a ellos con tanta claridad.
Y eso lo leemos en el versículo 27. Veámonos de nuevo. A quienes
Dios quiso dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria,
oigan ahora, de este misterio entre los gentiles. Para los
judíos, el Mesías venía para ellos. Los judíos no tenían en
mente que él iba a ser un mesías, que iba a venir a ser señor y
salvador de un número incontable de personas compuesta de judíos
y de personas paganas que no eran judíos. Ellos eran muy nacionalistas. Y Pablo remata el asunto cuando añade
que es Cristo en vosotros y le está escribiendo principalmente
a gentiles, recuerden. Eso de Cristo en vosotros. Eso de Cristo
debería morar en vosotros como templo espiritual, como nuestro
hermano James indicaba, para nuestra edificación. Ellos no
conocían eso. Ellos no esperaban eso. Y estos
creyentes judíos y gentiles, al tener a Cristo y estar en
Él, tenían, dice Pablo, la esperanza de la gloria. Cristo es la esperanza
de la gloria. La esperanza de la gloria nuestra
no es algo, es alguien. Es Cristo. El tener a Cristo
morando en nosotros es la garantía de que nosotros gozaremos la
gloria eterna en los cielos. Cristo mismo es la gloria, es
lo que está diciendo Pablo. ¿Y qué es esta gloria también?
Estar con Cristo por siempre. Es básicamente la respuesta del
Señor, la respuesta de Dios el Padre a la oración que el Señor
Jesucristo le hizo en Juan 17, versículo 24, cuando le dijo,
Padre, quiero que los que me has dado estén también conmigo
donde yo estoy, para que vean mi gloria. La gloria que me has dado. ¿Y cuánto cristiano no hay hablando
de calle de oro? Mar de Cristal y sin número de
cosas que son simbólicas. Que son simbólicas reveladas
en el libro de Apocalipsis. Hay muchos simbolismos en el
libro de Apocalipsis, hermanos. El diablo es atado con cadenas. Uno no ata un espíritu con cadenas.
Hay muchas cosas simbólicas. Y los cristianos nos enfocamos
en eso y nos olvidamos de la gloria que es Cristo. Que es
la gloria del cielo. Pues ese es el secreto, ese es
el misterio que no había sido revelado a los judíos de antaño,
que Cristo iba a venir a ser Señor, Salvador de un pueblo
compuesto por personas de todas partes, no únicamente judíos. Hemos visto en primer lugar el
ministerio, gozo y sufrimiento. Dos, el ministerio, una mayordomía. Veamos en tercer lugar, el ministerio,
su método, su método. ¿Cómo se lleva a cabo ese ministerio?
¿Cuál es el llamado principal de los pastores en una iglesia?
Dije principal, no único. Ya hemos visto que Pablo se gozaba
en su sufrimiento por la iglesia de Cristo. Era consciente del
ministerio. que el ministerio se le había
dado a él como una mayordomía en la cual se esperaba que él
fuera fiel y ahora nos dice cómo él llevaba a cabo ese ministerio
y esto es para instrucción de todos los miembros de una iglesia,
instrucción también para aquellos que son ministros o pastores. En versículo 28, a él, a Cristo,
el que acaba de decir que es la esperanza de la gloria, a
él, a Cristo. Nosotros proclamamos amonestando
a todos los hombres y enseñando a todos los hombres con toda
sabiduría para no tener que explicarlo. Ustedes saben que cuando dice
hombre es la palabra griega. Antropos es una palabra que habla
de los seres humanos, no es únicamente el sexo masculino. Cuando la
palabra andros se usa en la escritura ya es sexo masculino, pero aquí
dice antropos. obviamente eso incluye hombres
y mujeres. Y una traducción que se entiende más claramente para
evitar confusión es amonetando a todos o a todas las personas
y enseñando a todas las personas con toda sabiduría. Pablo dice, a él proclamamos. A él proclamamos, es el llamado
que todo ministro del nuevo pacto tiene, proclamar a Cristo. Esa era la gran pasión del apóstol
Pablo. predicar a Cristo. La predicación, su predicación
era totalmente cristocéntrica, al igual que eran sus epístolas.
Una predicación cristocéntrica no quiere decir principalmente
una predicación en la que se enseñe sobre lo que Cristo hizo
y sus beneficios. No únicamente es eso, sino una
predicación en la que se dé a conocer a Cristo mismo. Ese es el énfasis
de una predicación cristocéntrica. Una predicación en la que se
nos dice, Cristo es así, por lo tanto, tú debes ser así. Cristo
es de esta manera, por lo tanto, este problema se resuelve de
esta manera. Hay contienda y vanagloria entre
los filipenses. Hay en vosotros esta actitud
que hubo en Cristo Jesús, el cual no estimó el ser igual a
Dios como cosa que aferrarse. Considérense unos a otros como
superiores a vosotros mismos. Eso es lo que hace Pablo cuando
va a tratar con ese problema entre los filipenses. Su predicación,
sus epístolas eran cristo-céntricas. Es una predicación que diga a
la luz de quien Cristo es, nosotros debemos ser de tal o cual manera. Es también una predicación centrada
en lo que Cristo nos dice en su palabra, y que es tan fiel
aquello, y que una predicación tan fiel a lo que la palabra
de Dios dice, que salgamos precisamente llenos de esa palabra, y que
esta venga a morar en abundancia en nosotros, porque podemos terminar
diciendo, se me dio Biblia. Se me enseñó Biblia. Y ese es
nuestro compromiso aquí. por la gracia de Dios, que así
sea entre nosotros y que ese es el compromiso con el cual
ustedes vengan y que exijan eso ustedes de los que prediquen
aquí, que me den Biblia. Eso es lo que queremos. No que
uno no pueda dar alguna ilustración, que uno diga algo, alguna anécdota
o cosas así, eso se puede y va a tener que ser en algún momento
u otro, pero la gente va a percibir, ustedes van a percibir si realmente
se les está enseñando la palabra, porque eso es a eso que uno viene. una predicación en la que se
exalte a Jesucristo. Esa era la pasión de Pablo, hermanos.
Dice él, a él proclamamos, por eso él dijo en primera Corintios
2, 2, pues nada me propuse saber entre vosotros excepto Jesucristo
y este crucificado. Y al proclamar a Cristo a los
creyentes, Pablo hacía dos cosas, dice él aquí. En ese contexto
de proclamar a Cristo, en ese contexto de una predicación cristocéntrica,
él dice que hacía algo negativo, no negativo en el sentido que
estaba mal, sino tratando con lo que no debía ser y luego instruyendo
a que ellos fueran tal y como debían ser. Por eso él habla
de amonestando el aspecto negativo, amonestando a todas las personas,
amonestando a todos, amonestando a todos los hombres. Amonestar
literalmente significa, porque tendemos a pensar en amonestar
como sinónimo de reprender, y no necesariamente en su significado
original es de lo que habla. Literalmente significa poner
en la mente, o vamos a añadirle poner algo en la mente del otro.
Literalmente no tiene sentido, eso no dice nada. La idea de
esa palabra es decir verdades o comunicar verdades a alguien
con tal de corregir su manera de pensar sobre algo para llevarle
a corregir su conducta. Si la persona está, por ejemplo,
demasiado dedicada al trabajo y hay casi una idolatría por
el trabajo, Y esa persona profesa ser creyente y no cree que realmente
es un creyente. Pero ha habido un desjuicio en eso y un desvío
en eso. Uno lo amonesta al uno decir,
hermano, estoy preocupado por esto que estoy viendo. Acuérdate
que el Señor te llama a vivir para él. Para ti el vivir debe
ser Cristo. Estas cosas deben ser secundarias.
Tú le estás diciendo indirectamente, tú estás mal. Pero el énfasis
es llevarlo a pensar bíblicamente, cambiar su mente, poner conceptos
y argumentos bíblicos en su mente con tal de persuadirlo. Es la
idea de la palabra amonistar. Jay Adams llega al punto de decir
que amonistar es equivalente a aconsejar. En cierto contexto,
se podría decir también cuando tú aconsejas a alguien porque
tú quieres ayudar a ese alguien a a mejorar en su vida espiritual,
tú estás amonestando, estás amonestando. Pablo, hablándole a los ancianos
de Éfeso, les recuerda a ellos el tipo de ministerio que él
llevó a cabo entre ellos en Hechos 20, versículo 31. Por tanto,
estata alerta, recordando que por tres años, de noche y de
día, no se cede a amonestar a cada uno con lágrimas. No era que
él se pasaba noche y día reprendiendo por doquier, como que si era
un reprensor a tiempo completo. No, eso no es el énfasis de esas
palabras. Él estaba hablando con aquellos hermanos, presentando
argumentos bíblicos, presentándoles a aquellos hermanos un mensaje
cristocéntrico con el fin de llevarlos a cambiar. Y habla
de que lo hacía con lágrimas porque los amaba entrañablemente.
Y no lo hacía como un profesional de una manera seca y fría, sino
como alguien que quería llevarlos a crecer. Propositivamente, Pablo
dice que él proclamaba a Cristo enseñando a todos los hombres,
no solamente amonestando, sino también enseñando. ¿Qué significa? Impartir conocimiento de la verdad.
Fácilmente es fácil. Impartir conocimiento de la verdad.
Enseñarle a alguien que no sabe mucho sobre un tema, enseñarle
a alguien a aprender un poquito más sobre un tema que ya conoce,
enseñarle algo nuevo a alguien que lo ignora completamente.
Enseñanza. Esta es la responsabilidad también
de todos los hermanos en Colosenses 3, 16, cuando lleguemos ahí.
Usted nos dice que la palabra de Cristo habita en abundancia
en vosotros. Está hablando a todos los hermanos.
Con toda sabiduría, enseñándoos y amonestándoos. Las mismas dos
palabras que Pablo usa aquí. Unos a otros con salmos, himnos
y canciones espirituales. Cantando a Dios con acción de
gracias. Yo sé que el versículo está cortado ahí, yo le añadí
después, perdón. Cantando a Dios con acciones de gracias en vuestros
corazones. Abro un paréntesis y digo, ¿se dan cuenta hermanos?
El paralelo entre Colosenses 3, 16 y el pasaje de Acuara dice
Pablo que él proclamaba a Cristo amonestando y enseñando. Y aquí
dice que cantemos al Señor y que al cantar su contenido sea tan
bíblico, que sea fruto de nosotros estar llenos de esa palabra,
que cuando cantemos sea tan bíblico en su contenido lo que cantamos,
que al todos oírlo nos amonestamos y nos enseñamos mutuamente, cantando
durante el culto. Pero principalmente es la responsabilidad
de los pastores, ¿verdad? Por eso que dice la escritura
que sea apto para enseñar y eso de apto para enseñar, eso varía
de persona en persona. Eso varía cuánta experiencia
tiene el individuo. Eso varía cuánto esfuerzo ha puesto el
individuo en prepararse, en cultivar. Bueno, más adelante voy a mencionar
un poquito algo de eso. No quiero adelantar. Pablo también dice
en nuestro texto que él amonestaba y enseñaba a los hermanos al
proclamar a Cristo con toda sabiduría. con toda sabiduría, sabiduría,
discernimiento espiritual práctico, se podría decir de una manera
simple, discernimiento espiritual práctico, porque hermano, se
puede amonestar y se puede enseñar sin sabiduría. Se puede, pero
sin sabiduría. Ahora, cuando hay sabiduría,
esto no va a capacitar para saber qué decir, Saber cuándo decirlo. Saber cómo decirlo. Saber con
qué énfasis decirlo. Saber cuánto repetir lo que ya
dijimos. Cómo mejor ilustrar esa enseñanza
de modo que el que escucha la entienda. Cómo abordar algún
tema con el debido equilibrio. Porque podemos sobre enfatizar
una verdad tanto que dejemos la otra más o menos en la mente
de la gente colgando. ¿Cómo dividir el material de
modo que sea fácil para comprender? ¿Cómo instruir siendo sensible
a las diferentes generaciones representadas en el público? Todas esas cosas son cosas para
las que debemos pedir al Señor sabiduría para amonestar, enseñar,
al proclamar a Cristo con sabiduría. Pero Pablo sabía también, por
otros pasajes en las escrituras, que esta misma sabiduría, que
este mismo enseñar, amonestar, todo eso se necesita cultivar
para que crezca, para que mejore. Por eso le dice a Timoteo, y
no lo tenemos en la pantalla. No descuides el don espiritual
que está en ti. No lo descuides, Timoteo. Reflexiona sobre estas
cosas, dedícate a ellas para que tu aprovechamiento sea evidente
a todos. Para que todos vean claramente
que tú estás mejorando en esa área, Porque tú estás, no estás
descuidando el don, estás reflexionando, etc. Es decir, estás siendo diligente. Y también dice, procura con diligencia
presentarte a Dios aprobado como obrero que no tiene de qué avergonzarse.
¿Y por qué no tiene de qué avergonzarse? Porque maneja con precisión la
palabra de Dios. No con perfección, con precisión. Y para manejarla
con precisión, hay que sudar. Obviamente, hay que sudar. Y
hay que orar. Y la iglesia tiene que orar también.
Y oremos, hermanos, para que todos los maestros que el Señor
se plazquen darnos tomen en serio estas exhortaciones también.
El ministerio, gozo y sufrimiento. El ministerio, una mayordomía.
El ministerio, su método. Por último, el ministerio, su
fin. El ministerio y su fin. Cuando digo su fin, hablo de
su meta, su propósito. Pablo se gozaba al saber que
los sufrimientos suyos por la iglesia Dios los usaba para el
avance de su reino. Él entendía que su ministerio
era una mayordomía que se le había encomendado. En su cumplimiento
fiel de su ministerio, él, su énfasis, su enfoque era proclamar
a Cristo, amonizando y enseñando a todos los hermanos. ¿Pero con
qué fin? ¿Tenía Pablo una meta? ¿Qué entendía Pablo que tenía
él que procurar al desempeñar su ministerio? Versículo 28,
en la última parte dice, a fin de poder presentar a todo hombre
perfecto en Cristo. A fin, había un propósito. Debo aclarar, perfecto aquí,
como ustedes seguro han oído muchas veces, no significa perfecto
en el sentido de carencia, de faltas y debilidades o pecado,
significa maduro, maduro. Porque si se hubiera hablado
de perfección aquí, entonces Pablo, el ministerio de Pablo
resultó en una frustración. Tal como Efesios 4, 11 y 12 y
al 13, hablándoselo también del mismo tema del ministerio principal
de los que enseñan, y el dio a otros el ser apóstoles estoy
saltando un poquito a otros pastores y maestros salto de nuevo para
la edificación del cuerpo de cristo hasta que todos lleguemos
a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del hijo de dios a la condición
de un hombre maduro a la medida de la estatura de la plenitud
de cristo la misma enseñanza proclamando a cristo para llevar
a los hermanos a la madurez Lo mismo en Efesios 4, 11 al 13,
el mismo propósito, el mismo llamado principal del ministerio
cristiano, llevar a los hermanos a la madurez. Bien, ¿para qué? ¿Para qué era que Pablo proclamaba
a Cristo amonestando y enseñando a todos los creyentes? Nos lo
dice de nuevo, a fin de poder presentar a todo hombre, a toda
persona, a todo creyente, perfecto en Cristo. Y era el mismo sentir
de que Epafras tenía, por eso Pablo le dice en Colosenses 4,
12, Epafras, que es uno de vosotros, siervo de Jesucristo, os envía
saludos, siempre esforzándose intensamente a favor de vosotros
en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos, maduros y
completamente seguros en toda la voluntad de Dios. Pues la
meta del ministerio cristiano, hermanos, es llevar a todos los
que están en Cristo a la madurez, no dejarlos estancados. Pablo
quería poder presentarlos a ellos en el presente delante de Dios
en oración. Señor, aquí te presento a los colosenses y están madurando
como fruto de mí, del yo cumplir mi ministerio para con ellos.
Gracias, Señor, por tu obra. Siga ayudándolos a crecer. Y
él también quería poder el día del juicio que se presentaran
ellos delante de Cristo. Como hombres y mujeres maduros
en Cristo. Bueno, esa era la meta del ministerio del apóstol
Pablo, una meta elogiable, una meta digna de imitación. Y esto
implica que la obra del ministro es, antes que nada, trabajar
con la gente que Cristo haya puesto bajo su cuidado. Porque
para usted llevar a alguien a la madurez o saber si ese alguien
está madurando, tiene que conocer a la gente. Tiene que estar entre
la gente. Esto implica pasar tiempo con
ellos. Porque le aseguro que desde el púlpito no podremos
conocer el nivel espiritual de los hermanos. Yo estoy mirando
a todos ustedes ahí sentados. ¿Qué puedo yo descifrar? ¿O cómo
yo puedo llegar a la conclusión? ¿Enería está madurando viendo
la de aquí? Aunque haga así y ponga los ojos
chiquitos, no voy a poder ver nada de si está madurando o no. A menos que uno se siente con
ella o con todos ustedes. Hay que conocer, dice la escritura,
a un proverbios, aunque no está hablando del ministerio pastoral,
dice conoce la condición de tus ovejas. Hay que conocer su condición
espiritual. Para eso hay que conversar en
contextos formales, en contextos informales, hay que hablar. Cuando
Pablo dice amonestando, amonestando y enseñando, él está diciendo
proclamar a Cristo amonestando y enseñando, proclamarlo públicamente
y amonestando y enseñando en lo privado también. para llevarles al nivel de madurez
que deben alcanzar y darle seguimiento para evaluar si está habiendo
crecimiento o retroceso en ese proceso de madurez. Todo esto
lo hacía Pablo, por eso él habla de ir de casa en casa también.
No es que únicamente se veía con los hermanos de casa en casa,
pero al ir de casa en casa habla de un contacto individual, habla
de un contacto, cierto sentido siendo intencional el de ir a
la casa de fulano para conocer de fulano, hablar con fulano. Ahora la pregunta es, según lo
que él nos dice aquí, ¿le resultó a Pablo fácil hacer esta obra?
Porque señores, llevar a alguien a la madurez, eso es una obra
que nosotros no podemos hacer. ¿Es el llevar a pecadores redimidos
a la madurez en Cristo algo simple? Veamos lo que dice Pablo, versículo
29. Y con este fin, es decir, con el fin de llevar a los hermanos
a la madurez, también trabajo esforzándome según su poder que
obra poderosamente en mí. El ministerio pastoral no solo
se trata de gozo en el Señor y sufrimiento, como él dijo al
principio, es una labor sumamente demandante y ardua. Y ahí que
en primera primera Timoteo 13 habla de que el que desea ser
pastor buena obra, no hobby, buena obra, desea no buen paseíto
al parque o buen picnic, buena obra de ser. Pablo va a entender
la ardua, lo ardua que era esta labor al llevar a los creyentes
a esforzarse por llevar a los creyentes a la madurez en Cristo.
Usando dos palabras que debemos ver lo que significa en el original
para entender lo ardua que esta tarea era. Primero habla de trabajo. La palabra que literalmente en
el griego significa agotarse. Es lo que dice, yo con este fin
me agoto. Eso es lo que dice literalmente. Pero el que lo
leía en griego, en la mente del griego, significa trabajar hasta
el punto de la agotamiento. Trabajar hasta el agotamiento.
Era un trabajo no cualquiera, sino un trabajo sumamente arduo.
Un trabajo con mucho esfuerzo. Y puede referirse tanto al agotamiento
físico como al mental también. No meramente el cumplimiento
de un horario. Pablo no entraba a las ocho y
terminaba a las cuatro y le decía a la gente a las tres cincuenta
y ocho, hasta la vista. Y se iba por ahí. Y se encontraba
con un hermanito que tenía un caso especial, le decía, venga
mañana a las 8. Que lo atendemos. Pero hay otra palabra que él
usa, y esta sí la voy a citar en griego, no para lucírmela.
El griego sigue siendo griego para mí. Pero es porque se parece
a una palabra que conocemos. agonizó menos agonía, agonía,
agonía, agonizó menos. De ahí se deriva la palabra agonizar,
luchar entre la vida y la muerte. Literalmente significa, y estos
son extraños también, competir por un premio, luchar en una
guerra. Es lo que literalmente significa esa palabra. curioso
que esa es la palabra que el Espíritu Santo escogió aquí,
también la palabra que él como autor personalmente pone aquí
al escribir y ser el autor humano de este epístola, porque habla
de la manera en que él trabajaba por llevar a los hermanos a la
madurez cristiana, era un esfuerzo, era como una lucha, como el que
compite por ganar un premio se va a fajar duro, va a luchar
porque quiere ganar. Pablo se forzaba y trabajaba
como uno que realmente quería ganar. ¿Qué quería ganar? La
gloria de Cristo en primer lugar, pero quería que esa ganancia
fuera el ver a los hermanos madurando. Ver a los hermanos madurando.
No madurando en sorpreso para con él. No, no, no. Madurando
en Cristo. Griego significa luchar, esforzarse
con todas las fuerzas. Ahora, ¿quiere decir esto que
Pablo era el que lo lograba todo? Y con este fin también trabajo,
esforzándome, según su poder que obra poderosamente en mí.
Esta también. Su poder que obra poderosamente en mí. La voy a traducir literalmente,
es decir, si tomamos el idioma original y solo buscamos en Google,
interlinear griego-español, ponga el texto y le va a aparecer en
griego arriba, aunque no entiende nada, abajo la traducción de
cada una de las palabras. Y si lo lee literal, no tiene
sentido. Pero miren que curioso, porque comunica algo. Si se traduce
literalmente, dice esto. Según yo hago todo esto, trabajo
esforzándome según la energía de él, energizándome con poder. La palabra energía, luego lo
usa como un verbo energizar y habla del poder de Dios. ¿Qué dice
Pablo con eso? Esto no es fácil. Uno necesita
el poder de Dios en acción para llevar, ayudarme a mí y llevar
a cabo este grandioso ministerio que hay aquí. La labor del ministerio,
la tarea de predicar, de amonestar, de enseñar con el fin de llevar
a los creyentes a la madurez en Cristo es una obra espiritual
que requiere una fortaleza y capacitación espiritual que sólo Dios puede
dar. No sé lo que Pablo está diciendo. Pablo nos dice, si
fuéramos a ponerlo en nuestras propias palabras, yo me esfuerzo
con todo mi ser para cumplir el ministerio que Dios me ha
dado, esforzándome por llevar a todo creyente la madurez en
Cristo por medio de la predicación de la palabra. Y todo esto lo
hago en dependencia del poder de Dios que me fortalece, sin
el cual nada podría hacer. Pablo creía firmemente en la
soberanía de Dios, pero también en la responsabilidad humana.
Fíjense cómo él empieza en el versículo 29 con la responsabilidad
humana. Yo trabajo, yo me esfuerzo por la independencia de él. Por
ambas cosas están en el mismo versículo. Pues si fuéramos a resumir todo
esto y ya concluyo, hermanos. Si fuéramos a resumir todo lo
que hemos visto hoy, podríamos decir el ministerio es la ardua
labor de llevar a todos los creyentes a la madurez en Cristo. El ministerio
es la ardua labor de llevar a todos los creyentes a la madurez en
Cristo. No algunos creyentes, no únicamente
aquellos que tienen una, desempeñan alguna función pública. Todos
los creyentes a la madurez en Cristo. Tres cositas simples. Una, pidamos al Señor que nos
dé pastores que estén convencidos de su ministerio principal. Amén. Y le digo, hay pastores que no
necesariamente que adrede se descuidan y se enfocan en otros
ministerios secundarios o terciarios. Pero es una tendencia de los
seres humanos. Podemos fácilmente desviarnos,
ocuparnos demasiado en ciertas cosas. Y de hecho, el libro que
hemos leído, mi hermano James, mi hermano Immanuel y yo, habla
de eso, de cómo podemos tener tantos ministerios y cómo los
ministros pueden desenfocarse fácilmente y olvidarse que su
llamado principal es a patriar almas, a alimentar esas almas
con la palabra de Dios para que crezcan. Pidamos al Señor que nos dé,
pastores, que estén convencidos del ministerio principal que
Dios les ha dado y que con toda diligencia se entreguen a Él. En segundo lugar, y esto es más
práctico para cada uno de nosotros, da gracias al Señor por los recursos
que te ha provisto para hacerte más como Cristo. Este texto que
hemos estudiado nos está diciendo, aunque tú dirás, bueno, hay cosas
ahí que yo entiendo, pero yo no puedo decirle, Señor, ayúdame
a llevar a los hermanos a la madurez. Bueno, en cierto sentido,
sí. Porque te toca a ti edificar
a tus hermanos también. Te toca a ti exhortar a tus hermanos,
amonestar a tus hermanos. Pero lo que quiero enfatizar
es que debemos dar gracias al Señor por los recursos que Él
nos ha dado. Ese texto nos habla de uno de
esos recursos. Nos ha dado pastores, nos ha
dado maestros con el fin de llevarnos a la madurez en Cristo. Y esos
recursos están ahí para que nosotros los usemos. No únicamente de
forma pasiva sentándonos, como cuando uno está en un culto recibiendo
la palabra, sino yendo deliberadamente donde esos hombres, pastor o
hermano fulano, no entiendo bien este pasaje que estoy leyendo,
algún comentario que me recomienda, y algunos hermanos lo hacen.
Me viene a la mente una hermana que está aquí sentada. Algún
comentario que me recomienda, que estoy leyendo romanos, quiero
entenderlo mejor, Un hermano me preguntó los otros días, yo
consulto al pastor tal, al comentarista tal, es un buen comentarista.
Yo no lo conocía, no le pude decir que lo conocía, no sabía,
no podía decirle sí o no. Le dije, bueno, hay uno que sí,
es muy bueno que es este, para que lo considere. Pero aprovechar
esos recursos que tenemos. Pastores que están llamados a
ayudarnos a madurar en Cristo. Pastores, estoy teniendo problemas
con oración, estoy teniendo problemas con mi lectura bíblica. Para eso es la predicación cristocéntrica. Por eso quisimos empezar con
Colossenses, que es una epístola sumamente cristocéntrica, para
llevar nuestras mentes y corazones a mirar a Cristo. Pero en última
instancia, y aquí debemos entender que tenemos una gran responsabilidad
personal, individual. En última instancia, el responsable
de nuestro crecimiento espiritual somos nosotros mismos. No perdamos
eso de vista. No nos sentemos a esperar que
nos toque alguna cita pastoral algún día. No, no, no, no. Los
pastores podrán predicarte la palabra y aconsejarte con todo
su ser al punto del agotamiento. Pero si tú no pasas tiempo a
solas con el Señor, en comunión con Él, vas a retroceder en tu
crecimiento. Por más que te prediquen cristocéntricamente,
por más que te aconsejen según la escritura, si tú no haces
el esfuerzo por tomar eso que te dan, absorberlo, meditar en
ello, rumiarlo bien. Y si tú descuidas tu andar con
el Señor, cuando oigas los sermones los domingos, se te estará hablando
de un desconocido. No, tú debes andar y conocer
más al Señor en lo privado. Amén. Y pedir al Señor que te
ayude a aplicar esas cosas que estás aprendiendo. En tercer lugar, amigo que nos
visitas, qué bueno que estás aquí. Buenísimo. ¿Por qué? Porque has venido a
exponerte a la palabra que Dios usa para producir fe en el corazón
que no tiene fe. La fe viene por el oír, dice
la palabra de Dios. Y tú has escogido el mejor lugar
donde estar, la mejor actividad en la que estar en este domingo
por la mañana. Escuchando la palabra de Dios,
es por medio de esa palabra que Él se te da a conocer. Tú en
todos estos domingos has oído cosas de Cristo, de cómo Él es
misericordioso, cómo Él es un Dios lleno de gracia y compasión,
cómo Él es el creador y sustentador de todas las cosas como escuchamos
el domingo pasado. Es por medio de esta verdad que
conoces tu condición espiritual sin Él y de lo que sólo Él puede
hacer para remediar tu condición delante de Dios. Pues por amor
a tu alma no te conformes con únicamente venir a sentarte a
escuchar. Con Dios no se cumple. Nunca vengas a este lugar ni
a ninguna iglesia pensando, ah, ya cumplí con Dios. Ya cumplí
con estar una hora y pico ahí más o menos. Yo estoy bien. Él
está contento conmigo. Yo me voy por ahí. No. Cristo no vino para darte una
actividad más que hacer durante la semana. Cristo vino para que
tú le conozcas. Él vino a salvar a pecadores. Él vino a entrar
en una comunión íntima con aquellos pecadores a los que Él salva
y rescata. Por eso los reconcilia con Dios. Pues si es así, hermano, amigo,
si tú estás en tu pecado, si necesitas a Cristo, corre a Él
urgentemente. Corre a él urgentemente. Ve a
hablar con él cuando llegues a tu casa. Pídele, Señor, ten
misericordia de mí. En el himno que vamos a cantar
ahora, al terminar, medita en las palabras de ese himno, que
hablan de ese día sombrío que jamás se repetirá, donde el Señor
Jesucristo, sin haber dormido porque pasaron la noche entera
enjuiciándolo injustamente, abusando de él, quebrantándolo hasta que
fue una masa de sangre, Al punto tal que cuando iba, que parte
de esa crucifixión, de esa ejecución, era que el mismo que iba a ser
ejecutado llevara su propia cruz. ¿Por qué tú crees que le pidieron
a alguien que le llevara la cruz? Él seguro ni podía, ni fuerza
tenía para llevarla. Ese que fue crucificado en humillación
en aquella cruz. Y recibió sobre sí la ira que
el pecador merece. Mediten esa palabra, porque Él
lo hizo por pecadores como tú. para la salvación de pecadores
como tú. Y ve a él en arrepentimiento y fe y serás salvo. Todos tus
pecados serán perdonados y vendrás a tener a Cristo la esperanza
de la gloria, como hemos estudiado. Le vamos a orar, hermanos y amigos.
Señor, te damos gracias que en tu misericordia tú nos has dado
de nuevo el inmenso privilegio de estudiar tu palabra y gracias
por un pasaje como este, Señor, en el cual nos hablas. del propósito
principal del ministerio cristiano, llevarnos a la madurez en Cristo.
Ayúdanos, oh Señor, como iglesia, para nosotros no perder el enfoque
principal de tu llamado, de que nosotros proclamemos a Cristo,
amonestando y enseñando a todos, y que por obra de tu Espíritu
seamos llevados a ser como Cristo Jesús. Te rogamos aún por aquellos
que no están en Cristo para que tú obres en ellos, para que los
traslade del reino de las tinieblas al reino admirable de nuestro
Señor y Salvador. Glorifícate, exaltando su nombre
entre nosotros y conformándonos más a su imagen para que en todo
tú recibas la gloria. En él te lo pedimos. Amén.
Colosenses #6 - La meta del ministerio - Semejanza a Cristo
Series Colosenses
| Sermon ID | 92023201194842 |
| Duration | 1:06:23 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Colossians 1:24-29 |
| Language | Spanish |
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