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vamos a leer todos juntos ok
salmos 126 1 a 6 dice así Cuando el Señor hiciera y tornara
la cautividad de Sion, seremos como los que sueñan. Entonces
nuestra boca sentirá de risa, y nuestra lengua de alabanza,
y entonces dirán entre las gentes, grandes cosas ha hecho el Señor
con estos. Grandes cosas ha hecho el Señor
con nosotros, estaremos alegres. Haz volver nuestra cautividad,
oh Señor, como los arroyos en el sur. Los que siembran con
lágrimas, con regocijo, seguirán. El que lleva la preciosa simiente,
andando y llorando, volverá sin duda, con regocijo, trayendo
sus cabillas. Vamos ahora, Padre Santo. Calma
cada corazón, Dios. Anima cada persona aquí. Dios,
qué bendición. Tengo un grupo de hermanos aquí,
hermanos de la fe, con quien podemos convivir y alegrarnos,
gozarnos. Yo sé que tal vez hay unos problemas
aquí entre nosotros. Hay unas penas, doloras, pero
Dios solo pedimos que en este momento Dios trae una calma,
una paz a cada corazón y que podemos nada más oír de ti, oír
a tu voz, de tu palabra. Háblanos por medio de su palabra,
por medio de tu siervo. Tómame Dios, que yo sea limpio
y santo y dispuesto a repartir Dios el mensaje que tú tienes
para cada uno y para mi familia también Dios háblame. y pedimos
este petición en nombre de Cristo Jesús tomado Hijo. Amén. Entonces dice aquí en versículo
5 el capítulo habla de la cautividad de Israel por causa de su pecado
están bajo cautiva cautividad y por fin los volvieron a su
tierra y construyeron otra vez los muros de Jerusalén y el templo
y está hablando del gozo del pueblo de Dios de volver a la
tierra y era la tierra física nuestra promesa para nosotros
no es un terreno físico tanto eternamente si tenemos físicamente
tenemos una mansión y Dios está preparando pero ahorita espiritualmente
somos parte del reino de Dios hermanos y espiritualmente estuviéramos
todos en cautividad. Nacimos bajo cautividad y condenación,
y casi muchos vivieron la mayoría de su vida en cautividad, sin
esperanza, sin luz de Cristo. Y muchos aquí, casi la mayoría
que conozco aquí, aceptaron, vinieron a conocer a Cristo ya
de edad. Entonces, muchos años en oscuridad, muchos años sin
esperanza. Y ya cuando uno ve la luz, lo
que debe traer al alma del cristiano es una gozo, una paz, una tranquilidad
profunda. Hay paz con Dios. Los pecados
borrados, nuestro nombre escrito en el libro de la vida, una mansión
hermosísima. Y entonces anoche vino una señora
conmigo que apenas murió su esposa de cáncer. Ella solo tiene como
unos 50 años. Y entonces, algunos de ustedes
tal vez la conocen, cuidan mucho a nuestras niñas. Y dice, José,
anoche yo tuve un sueño y mi esposo entró a la casa y me habló. Y él cuando murió, había perdido
mucho. Ya estaba delgado, pero antes
era un hombre bien grande. Y dicen, él entró al garaje,
me gritó, me decía, hey, Betty, aquí estoy en casa. Y dice que
tenía una ropa para la pesca. Y dice, nunca le gustó a él la
pescar antes. Pero él traía una ropa de pescar. Y me hizo muy raro que él entraba
con esa ropa. Pero ya otra vez, bien de buena
salud y bien contento, hombre, muy sonriente, alegre. Y él entró
con risa. Y otra vez, lo vio como de hace
años. Y yo no sé qué era la significancia
de estos sueños. Y hermanos, yo no tengo nada
de confianza en sueños. Pero dije, tal vez es nada más
un señal que él ya está pescando allá en su mansión. Amén. Ahí
está haciendo una pesca, disfrutando la vida. Cosa que antes nunca
disfrutaba. Ya él está contentísimo. Ahí
alegre, con nuevo cuerpo, sano. Y el cristiano debe gozar. No
tanto por lo que tenemos aquí, pero lo porvenir. Amén. Entonces,
hermanos, vamos a leer Mateo 9. Pero no, antes de irnos, Salmos
126, 5 y 6 dice, Ya llegando ellos a la tierra
prometida que Dios le había dado a ellos, ya llegaron y ya no
había plantas, no había hierba, no había comida ahí. Tantos años
destruidos sus jardines y llegaron otra vez a su lugar, a su morada,
pero no había comida, ni plantas, ni jardines. Entonces otra vez
ellos tienen que volver aquí. a trabajar la tierra, a ser jardineros
para buscar comida. Entonces dice, los que siembran
con lágrimas, el siglo V, los que siembran con lágrimas, corregocijo,
cegarán. Los que, ¿qué? Siembran con lágrimas,
corregocijo, cegarán. ¿Qué significa este con los que
siembran con lágrimas, hermanos? ¿Qué es la significancia? Sembrando
con lágrimas. Hay muchos que dicen, no, cuando
uno está orando una oración hasta que salen lágrimas. Yo no creo
que refiere a esto, hermanos. El que siembra con lágrimas,
con regocijo, serán. El que lleva la preciosa simiente
andando y que llorando o verá sin duda con regocijo traendo
sus cabezas. La tristeza, a veces, la pena
que trae uno, nosotros todos trabajando, echando de ganas.
Hermanos, tal vez uno no llora físicamente, pero su corazón
ahí. Cuando yo veo ustedes, a veces,
hablando con ustedes, hay veces uno está muy, aunque tiene muchos
compañeros ahí en el trabajo, por ser hijo de Dios y ver lo
que está pasando y ver las almas y ver lo que está, uno se siente
muy solo. ¿Sí o no? Yo estuve trabajando
con Mario bajo su casa. Yo dije, yo no me gusta trabajar
solo. Nunca. Allí todo el día pensando,
yo meditando, y yo disfruto pasar tiempo con Dios. Pero yo disfruto
más tener alguien que me acompaña. Especialmente un hermano en Cristo. No es tanto que nos están ayudando
físicamente, más es el convivir con ellos. La paz de convivir
de hermanos. Muchas veces en la vida, cuando
queremos hacer la obra, hay una viña tremenda. Tenemos todo Corpus
Christi. Tenemos tu vecindario donde vives
tú. Hay a Cal Allen aquí. Yo vivo
en Odom. Hay Ed Roy. Hay Sinton. Hay Mathis. Y son viñas que debemos
trabajar, sí o no. Mi vecindario es mi viña, amén. Yo quiero que todo Odom, y que
todo Sinton, y que todo Matthews, y que todo Edward, y que todo
Corpus vendrán a conocer a quién? A Cristo Jesús, amén. Y para
que vendrán ellos a conocer a Cristo, hermano, ¿sabes lo que yo tengo
que hacer como hijo de Dios? trabajar en su viña. Tengo que
echarle ganas. Pero dice aquí, el que lleva
la preciosa simiente, simiente andando, llorando, O verás sin
duda corregosijo, trayendo que sus cabillas. ¿Sabe el cristiano
gozoso? Hermanos, cuando uno realmente
quiere llegar a la etapa como en tu vida espiritual, donai
gozo contigo. que no se acaba, no es cuando
uno compra una casa. De repente, después de la compra,
y uno se da cuenta de la sobranza, de los gastos, y tu máquina ya
no quiere cortar, y uno se da cuenta que, ¿qué hice yo? ¿Me equivoqué? ¿Por qué compré
tanto? Ya solo quiero unos jardines
chiquititos. Sabe que hermanos el gozo del
Hijo de Dios es cuando trae gavías sus gavías hermanos a lo que
falta aquí gavías Cada hijo de Dios debe tener gavías en sus
brazos. Usted viene aquí y debe tener
personas que, ¿sabe qué? Yo hablé con ellos, esta hermana,
esta hermana, esta hermana, yo hablé con ellos, estuvieron sin
Cristo, yo tomé la Biblia, les encendí la palabra de Dios, ellos
aceptaron, pusieron su fe, ya son mis gavías. La pregunta para
ustedes, ¿dónde son sus gavías? Deben estar aquí. Esas sillas.
Es ahí lo que deben traer. ¿Quién debe estar aquí? Tus vecinos,
tus hermanos, tus primos, tus vecinos, los que ustedes conocen.
Deben ser y pueden ser tus cabillas. Pero solo cuando siembran con
qué? ¿Con qué? Con lágrimas. Con lágrimas, hermanos. Es decir, que nos va a gustar.
No va a ser gratis. Hermanos, ¿saben por qué tienen
casa? Por las lágrimas que han gastado en mantener esta casa,
¿sí o no? ¿Saben cómo uno mantiene un matrimonio
por medio de mucho qué? Lágrimas. Nada bueno es gratis,
¿sí o no? La mejor y más preciosa cosa
que existe en el mundo es la que cuesta más. Por la cual uno tiene que sacrificar
y sacrificar y con lágrimas tus hijos, hermanos. ¿Cuántas lágrimas
cuestan tus hijos? Realmente dice el siguiente capítulo
aquí que tus hijos son la herencia del Señor. ¿Cuántas lágrimas
cuestan los hijos? El que lleva la preciosa simiente,
¿sabe que son esos hermanos? Es la preciosa simiente. Son
la semilla. Quiero preguntarle a ustedes,
si estamos nosotros trabajando en la viña, señor, y este es
el viña, y dice, yo soy siervo de Dios, yo soy hijo de Dios,
mi pregunta es, si eres siervo de Dios, ¿Cuántas semillas has
plantado hoy mismo? Si uno es sierva de Dios y Dios
se ocupó en plantar semillas, ¿cuántas han parado hoy en una
gasolinería? ¿Cuántas han ido a una tienda?
¿Cuántas oportunidades hemos tenido hoy mismo a plantar semillas? Una semilla, otra semilla, otra
semilla. Hay muchos folletos aquí porque
no están allá. Amén. La problema que debemos
tener como iglesia es que no hay suficiente semilla para plantar.
Es que ustedes las están llevándoselo todos y no hay. No puedo yo. Ahora suficiente semilla porque
hemos plantado hermanos, no acercan gavías. Si no estamos sembrando,
si o no. Vamos a ir a Lucas y quiero leer. Mateo nueve, solo lo voy a leer.
Ahí están tus notas ahí. Por eso quiero que todos tienen
notas por no tener que ir a cada pasaje, pero aquí está apuntado
en las notas. Ahí todo el versículo dice y
viendo Cristo las multitudes tuvo compasión de ellas, que
eran fatigadas, esparcidas como ovejas, que no tiene pastor. Entonces dice a sus discípulos,
a la verdad la miez, la cosecha es mucha, más que falta, obreros
pocos. rogar pues al señor de la mies
que envíe ¿qué? Obreros. ¿A qué? A su mies. Hermanos, en este mundo, quiero
preguntarle, ¿cuánta tristeza existe en este mundo? Una cosa que aprendí en el cárcel,
Esos hombres que nunca lloran, que están, pero lo más feo tienen
tatuado por todas partes en duros. Han matado tanta gente, no tienen
temor. Pero llegando a la etapa de la
Navidad, hermanos, ¿saben lo que ellos todos, los hombres,
estos, los hijos, que son tan endurecidos, saben lo que hacen
en la cárcel? Y solo, no están llorando, pero
en el corazón. Tú puedes ver las lágrimas y
nadie quiere hablar. Y por cualquier cosa, va a ser
pletos tremendos. Fuerte, pletos. ¿Sabes por qué? Están llorando. Las personas
que uno piensa, ellos nunca lloran. Oh, hermanos, tocan el cumpleaños
del hijo de ellos. que no han visto por tres, cuatro,
cinco años, recibe noticias que el padrastro está abusando de
sus hijos. ¿Sabe lo que pasa al corazón
maduro? Llora. Cristo, viendo las multitudes,
tuvo qué? Compasión. Quieren fatigadas,
esparcidas. ¿Sabe lo que el mundo, nuestros
vecinos, hermanos, nuestros hijos? Su sobrino dice, pero pastor,
yo no quiero escuchar. Ahorita, pero mañana, mañana,
cuando llega una etapa de tristeza, hermano, una etapa de dolor,
de sufrir. Van a ser fatigadas y esparcidas
como ovejas que no tiene pastor. Entonces dice a sus discípulos,
ah, la verdad, la cosecha es qué? Es qué? Hay falta de cosecha,
hermanos. ¿Hay falta de personas que necesiten
estar aquí? No hay falta, no hay falta. El cristiano mucho
dice, es que nadie quiere pastor, es que nadie. Cuando tu corazón es movido por
compasión, cuando ves uno el dolor de otro y tiene compasión,
Y uno conoce a Cristo. Tu corazón debe ser conmovido
para hablar con ellos. ¿Sí o no? Estamos tan ocupados
en todo. Ocupados. Y yo, hermanos, también
me encanta trabajar. De tempranito hasta lo más tarde. Pero no hay nada más importante
que la cosecha. que la viña de Dios. Yo vamos
a ocuparnos todos siempre en el trabajo, en el oficio de alguien
más. Hermanos, cuando manejan, ¿cuánto
beneficio es para ti, para tu familia? Cuando vas a trabajar
en esta planta, hermano, ¿cuánto beneficio hay para ustedes? Nada,
no te aprecian, no te aman. te están usando, manipulando
para gracia propia o sí o no. Todos están, solo quieren por
sí mismos. Pero en la vinia de Dios, hermano,
en la conciencia hay una recompensa grandísima. Cuando uno ve a tu
familia, a su esposo, a sus hijos, a sus sobrinos, a tus vecinos,
llegar al conocimiento de Cristo, hermano, es la cosa más hermosa
en todo el mundo. ¿Pero qué falta? Obreros son
poco. Rogar, pues, al Señor de la Mesa que envíe que, obreros,
¿saben lo que necesitamos nosotros? Solo desear más ganas, ¿sí o
no? Desear ganas. La cosecha ahí está, dice Dios. Pero hermano, es que no, ahí
está la cosecha, hermanos. Si la pudiera convencer que hay
cosecha, hay personas que tal vez por 50 años nunca han querido
conocer nada de Dios. Ustedes, hermanos, tan enurocido
su corazón, tan católicos ustedes, ¿sí o no? Yo no quiero saber
de Dios. Y de un día al otro, Algo cambió. ¿Sí o no? Llegaron a una etapa de tu vida,
reconocieron su necesidad, algo pasó en tu vida detrás de tristeza,
pena, y por fin oyeron la voz de Dios y se dieron cuenta de
él. ¿Sí o no? Quiero decir, hermano,
ahí la cosecha está mucho, pero los obreros pocos. Quiero anotar
esto nada más. Yo quiero estudiar por un rato,
un par de semanas, el trabajo de los granjeros también. Pero
nada más hoy, quiero enfocar en los obreros nosotros. Vamos
a ver Lucas 5, 2 a 11. Vamos a estar en Lucas. Lucas capítulo 5. Y vamos a estar
aquí todo el resto de la tarde, cinco. Lucas cinco, dos a once, dice
así. Solo vamos a ver dos y tres. Dice, y vio dos naves que estaban
cerca de la orilla del lago Cristo y los pescadores habiendo descendido
de ellas, lavando, ¿qué? Sus redes. Y entrando en una
de estas naves, ¿la cual era de quién? Berrogo. Berrogo. que la deviase de tierra
un poco y sentándose, enseñaba desde la nave a vuelo. Mira, Cristo está pasando, como
Él pasó con ustedes, ¿saben? De un lado a otro, apenas conocieron
a Cristo. Él pasó a la lancha de Simón,
Pedro, y la subió, y me dije, Quiero salir un poco, ya quiero
usar, utilizar tu lancha para predicar al pueblo. Quiero decir dos cosas, hermano.
Pedro, cuando llegó Jesús, ¿en qué estaba ocupado él? Es pescador, ¿sí o no? Conforme
a la siguiente versículo vemos que él pescó toda la noche. Apenas
llegó, pasó toda la noche pescando. Es su oficio. Y cuando uno pesca
toda la noche y sale sin pescado, ya no quiere ir a casa, ¿sí o
no? Ya no quiere ver a la mujer. Va a decir, ¿cómo? Ya es tres
noches enseguida y no hay para comer. Ponte pilas, vuélvete
a la pesca. Él no quiere ir a casa. Ellos
están apenados. Tienen pena para volver a casa
porque tienen pena y vergüenza y también tienen deudas. ¿Sí
o no? ¿En qué están ocupados? Lavando
las redes. Son hombres con devoción. Hombres dedicados. Aunque la
pesca de noche, de día, tenemos que limpiar, tenemos que mantener
la lancha, tenemos que mantener las redes, tenemos que tener
todo en orden. A pesar de que no hay ganancia,
tenemos que mantener todo listo para el siguiente día. ¿Sí o
no? Sabe lo que Dios quiere y en
la bovina de Dios lo que necesitamos nosotros es hombres con este
mismo devoción. Que pastor, yo no solo estoy
para el servicio. Yo estoy para llegar temprano,
ayudar poner las cosas. Yo estoy para quedarme tarde
a limpiar. Yo estoy listo para donde hay
necesidad. No solo estoy para comer, pero
también estoy para sembrar. Yo quiero no solo asistir a la
iglesia, yo quiero ser parte de una iglesia. Yo quiero ayudar,
acompañarle a ustedes. Sé lo que sea, quiero acompañarles. Hermanos, cuando ustedes se juntan
con tu familia, llegan a la mera hora, llegan temprano. Y todas
las semanas están enviando hablando. Esta es la familia de Dios. Nosotros
debemos tener una devoción. Trabajamos de noche y de día
estamos limpiando, arreglando los redes. Y ya llegando Jesús, ¿qué dijo? Entrando en una de estas naves,
le preguntó, le pidió a Jesús si pudiera él subir a la lancha. que dijo que hizo Jesús. Y vio. Los dos naves del siglo 3 y entrando
en una de esas naves, la cual era de Simón, le rogó que la
desviase de la tierra un poco y sentándose enseñaba desde la
nave al pueblo. Quiero decir, hermano, cuando
Cristo quiere obrar entre nosotros, él no nos va a hacer reservaciones.
Él no va a decir, hey, ¿sabes qué, Angélica? Te voy a avisar
con tiempo. Hey, Juan, ¿sabes qué? De repente,
Dios y Cristo habla. Y dice, hey, ¿sabes qué? Yo quiero
ocupar tu lancha. ¿Qué? ¿Mi lancha? No, no, no,
no. Esta lancha es lo de mi trabajo. Es donde yo gano. Otra cosa sí
te presto. Pero este es de mi oficio. Yo
no puedo prestarlo a nadie. Hermanos, quiero preguntarle,
si fuera alguien más, que fuera a prestar la lancia que hubiera
dicho Pedro. No, no, no. Esta lancia no es
para rentar. Pero Pedro no tiene lancia porque
no me presta. No, no, no. Esa es de mi oficio. ¿Cuándo usted tiene cosas para
tu oficio? Yo tengo cosas para mi oficio y realmente no me cuesta
prestar cosas que no lo ocupo. Pero las cosas que ocupo todos
los días, no lo quiere prestar tan rápidamente, pero cuando
viene Cristo, a veces, Él no pide, Él hace de manas. Después de subir la lancha, dice,
¡Ey, écheme! Ya vamos a salir un poquito,
pero ya no, queremos irnos a casa. Ya estamos arreglando para irnos
a casa, tener un plato entre yo y mi mujer y acostarme. ¿Sí o no? y Cristo no tiene ningún
PNV. Eso es algo más importante. Hombres de qué? Mujeres de qué? De devoción. Número dos, vamos a ver el versículo
4 y 5. Mira lo que pasó. Y cuando cesó de hablar, dijo
a Simón, entra en alta mar y echar vuestros redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo Maestro,
habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado más en tu palabra,
echaré la red. ¿Sabes lo que Cristo busca? Él
supo con quién podía subir. Él sabía que yo no puedo subir
a aquella lancha. El hombre no me va a permitir. Él no me va
a responder bien. Él supiere bien. ¿Y sabe qué?
Dios ha traído ustedes aquí. Yo no he esforzado a nadie en
aquí. Yo no eche ni una sola llamada a ustedes por estar aquí
en esta noche. Por otras razones tal vez, pero
no por estar aquí. Han venido de su voluntad. Pero tenemos que ser hombres
y mujeres de qué? De humildad. Él es pescador profesional. Él sabe bien cómo se mueve la
luna y cómo, dónde están los pescados. Y hermanos, si van
a ir a la pesca, ¿cuándo ustedes van en calor del día a la pesca?
¿Cuántos? No, van de temprano o en la tarde. Cuando el agua no está caliente,
ya cuando se pone caliente, los pescados se van por abajo. Y Cristo de mediodía está diciendo,
vamos a la pesca y Pedro dice, señor, señor, no va a funcionar. Ya la pasamos toda la noche de
buenas condiciones, estaba la luna perfectamente, la condición
es perfecta y no había. Y hermanos, cuando uno quiere
seguir a Dios y trabajar en su viña. Si ven ustedes las circunstancias
y están dependiendo en lo que uno ve, en lo que uno tiene... va a ser imposible. ¿Sabes qué,
Señor? No puedo yo. Lo que tú pides
son cosas que son demasiado grandes. Yo soy el profesional. Quiero
estudiar muchas veces como hijo de Dios. Tenemos que humillarnos. ¿Sí o no? La instrucción de la
Biblia es que uno se humilla y dice, ¿sabes qué? Aunque me
cuesta, aunque pide cosas que no quiero ofrecer, me voy a humillar
y lo voy a escuchar. Y Pedro dijo, ¿qué? Esta debe
ser la actitud de cada uno. ¿Qué dijo Pedro? Nada hemos tomado más en tu palabra. ¿Sabes qué, hermano? ¿Más en
qué? En tu palabra. ¿En palabra de quién? De Dios. De Dios. Más en tu palabra. En tu palabra. Uno tiene que
tomar la palabra de Dios, hermanos. Tomarla. Dicen, Dios, si no entiendo,
pero conforme a tu palabra, lo voy a echar. Ese le está haciendo
mal. Yo pienso que el pastor está
mal, pero conforme a tu palabra, lo haré. ¿A mí? Luego vamos a ver el versículo
67. Habiendo hecho, encerraron gran
multitud de peces, que su red se rompía. Hicieron señas a los
compañeros que estaban a la otra nave, que viniesen a ayudarles. Y vinieron y llenaron ambas naves
de tal manera que se hundían. versículo 8 todos cuando simón
pedro lo vio se derribó a las rodillas de jesús diciendo apártate
de mí oh señor porque soy hombre pecador mira primeramente es
hombre de que hombre de comunidad Mira, él tiene problemas. Él
ya tiene muchos pescados. Él no tardó. Él está pescando. Ya no está cerca, pero está suficiente
cerca que otros la oyen. Él está gritando, ven, ven, ven.
Ayúdame. Versículo, vamos a ver. Siete. Hicieron señas a los compañeros
que estaban en la otra Nave. Quiero decir dos cosas, hermanos.
Cuando uno está trabajando por Dios, uno tiene que aprender. Es absolutamente imposible agradar a Dios cuando
uno quiere hacerlo solo. Pero es que yo puedo. Y yo puedo
manejar, yo puedo hacer esto, yo puedo cocinar. Yo no necesito
ayuda. Y Dios dice no. Yo quiero que
juntos, ambos, hacen las cosas, si o no. La obra de Dios no es
de uno, no es del pastor. Es del cuerpo de Dios. Dios ha puesto cada uno con su
habilidad para cumplir algo, específicamente. Yo lo puse todos
aquí. Cada uno tiene una habilidad.
Por eso, uno debe dar cuenta y apreciar y saber cómo llamar
a los hermanos y apreciar a los hermanos y reconocer que la obra
de Dios uno no se le puede cumplir solo. ¿Sí o no? Nosotros, por
nuestro, no sé, en el trabajo reconocemos la necesidad. Pero la cosa de Dios muchas veces
es el orgullo y hasta en el mundo las amistades que hay. Mucho es saber lo que puede ser
por mí y no te voy a hacer tanto y es un cambio, sí o no. Yo te
hago esto por ti y luego me debes a mí. En la obra del Señor no,
hermano, así no es también. Yo lo hago por ti, yo te acompaño
a ti porque somos hermanos en la fe. y juntamente lo que tal
vez uno puede ser solo, Dios no quiere que uno lo hace, Dios
quiere que uno aprenda, que aprendamos nosotros hermanos, de convivir
con los demás, ¿sí o no? Que apreciamos a cada persona
aquí. Quiero que se den cuenta ustedes
ahorita de los hermanos que están, de los que no están. y se sabe
que Dios ayúdame a mí a apreciar a cada hermano y cuando alguien
no está, yo quiero saber dónde está. Yo voy a marcarles, voy
a expresar que les extraño, que los amo, que los aprecio, para
que ellos se sientan que tienen parte con nosotros. ¿Qué bendición
sería? Amén. Si Víctor Agaly, recibieron
noticias, textos de cada uno de aquí cada vez que faltan. ¿Sí o no? ¿Sabe lo que necesitan? Eso. ¿Sabe lo que muchos necesitan
nada más? Es dar cuenta que otros la necesitan. ¿Sí o no? Que tienen
un parte con nosotros. Yo no sé por qué Cristo le dio
tanto pescado, pero Cristo quisiera enseñarle del primer paso. Pedro,
yo soy un hombre muy fuerte. Tú quieres hacer todo. Pero yo
te quiero humillar y hacer cosas que tú no lo puedes hacer solo.
Tú tienes que aprender, apreciar y depender en otros. ¿Sí o no? Cuando uno es joven, uno quiere
hacerla conforme a su manera, a su gusto, a su tiempo y solo. Pero ya cuando tiene años y más
madurez, y ya no tiene la misma habilidad físicamente, cuando
uno es sabio, uno dice, yo no puedo ya hacerlo solo, pero ya
tengo alguien, sí o no. Ya sé a quién llamar. ¿Quién
me puede ayudar a hacerlo más rápido y yo gastar menos fuerza? Sí, hermanos. Es una persona
sabio. Pero, hombre, debemos apreciar. sea parte de la familia de Dios,
¿sí o no? Acompañándose, hermanos, en su aflicción, en su gozo,
acompáñanos. ¿Amén? Somos hermanos en la fe. Y hermanos en la fe, te prometo,
hermanos, cuando está en tu familia por ti, van a estar esos hermanos
por ti. Cuando hay grave necesidad en
tu vida, te prometo que con esos hermanos pueden confiar. Y vamos a ver 8 a 11. Cuando Simón Pedro lo vio, se
derribó a las rodillas de Jesús, diciendo, apártate de mí, oh
Señor, porque es un hombre pecador. Porque temor le había rodeado
a todos los que estaban con él para la presa de los peces que
habían tomado. Así mismo a Jacob y a Juan, hijos
de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón,
No temas, desde ahora pescarás hombres. Otra vez, no temas,
desde ahora pescarás hombres. Y cuando trajeron a tierra las
naves, dejándolo, ¿cuánto? Todo. Todo. Otra vez, el 11,
todo junto. Y cuando trajeron a tierra las
naves, dejándolo todo, le siguieron. Hermano, ¿sabe qué? Ojalá que pudiéramos dejar los
redes también, las máquinas, los trocas, todo y solo nada
más servir a Dios. Pero no tenemos esta habilidad. Pero muchas veces Dios quiere
saber quién viene primero, tu vida, tu reino, tus cosas o va
a poner Dios primero, su reino, su justicia? Cuál va a seguir? Cuál será primero
en tu vida, hermanos? Le pregunto. Tu familia, tus
hijos, tus amigos, si queremos ganarlo para Cristo, si queremos
plantar, ellos tienen que ver que nosotros no serán qué? Movidos. Amén. ¿Sabe qué? Cuando uno quiere
servir a Dios, va a hacer todo para ser un estorbo a ti. Va
a hacer todo. Si va a ser fiesta, va a ser
la hora de la iglesia para que usted no vaya a la iglesia. Ellos
quieren ver y quieren ver si uno realmente está 100% decidido
a seguir a Cristo. Amén. Es lo que quieren ver. Y cuando ven, jamás van a hacer
esto. Pero si dicen, pero pastor siguen,
siguen, siguen. Es porque ellos no están convencidos
de tu relación con Dios. Cuando están convencidos van
a dejar de pelear contigo. Sí o no. El diablo no va a pelear
con alguien que siempre la está pensando, él va a pelear con
los débiles. Y cuando uno dice, no, yo aquí estoy plantado, aquí
voy a estar, cuesta lo que cuesta, pasa lo que pasa. Si Dios quiere
algo de mí, yo lo voy a hacer porque yo quiero ponerle primero
a mi vida. Su reino será lo más importante
a mí. Es cuando el Hijo de Dios va
a empezar a traer las cabillas. ¿Quiere plantar? ¿Quiere cosecha? Uno tiene que estar afirmado,
plantado bien sus raíces en la obra de Dios. Y hasta hay lágrimas,
hermanos. Hasta que hemos sufrido un poco,
nos hará cosecha. Y solo quiero decirles, hermanos,
cuando uno está trabajando por Dios, no es gratis, no es fácil. Pero es de gran bendición cuando
por fin verán a sus hijos y verán a sus familiares en la casa de
Dios.
El que lleva la preciosa semilla
Cuatro requisitos De Dios para sus hijos quien trabajaran en su viña.
| Sermon ID | 9192417102011 |
| Duration | 38:56 |
| Date | |
| Category | Midweek Service |
| Bible Text | Psalm 126 |
| Language | Spanish |
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