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Mateo capítulo 7, si Dios lo
permite, vamos a considerar desde el versículo 21 hasta el versículo
29. Mateo capítulo 7 desde el 21 al 29. ¿Sigues a Jesús obedeciendo su
palabra? ¿Sigues a Jesús obedeciendo su
palabra? Aquí este texto de Mateo capítulo 7 Desde el versículo
veintiuno hasta el versículo veintinueve resalta la importancia
de hacer, o sea, de poner en práctica, de obedecer la palabra
de Jesús. Pues si notáis, dice versículo
veintiuno, no todo el que me dice Señor, Señor, entrará en
el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi
Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día,
señor, señor, ¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre echamos
fuera de moños y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces
les declararé, nunca os conocí, apartaos de mí, hacedores de
maldad. Cualquiera pues, que me oye estas palabras y las hace,
le compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la
roca. descendió lluvia, y vinieron ríos, y suplaron vientos, y golpearon
contra aquella casa, y no cayó, porque estaba fundada sobre la
roca. Pero, cualquiera que me oye estas palabras, y no las
hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa
sobre la arena, descendió lluvia, vinieron ríos, y suplaron vientos,
y dieron con ímpetu contra aquella casa, y cayó, y fue grande su
ruina. Cuando terminó Jesús estas palabras
la gente se admiraba de su doctrina porque les enseñaba como quien
tiene autoridad y no como los escribas. Eso es Mateo capítulo
7 desde el versículo 21 hasta el versículo 29. Si habéis notado
hace énfasis en el hacer, en el poner en práctica los mandamientos
de Dios, en el el poner en práctica, el obedecer la Palabra de Dios,
no para ganar mérito con Dios, sino porque hay fe, hay fe para
salvación, y entonces se pone en práctica esa fe y se cumple
la Palabra de Jesús. Y por ello resalta ese contraste
entre el hablar y el hacer. No todos sabemos que es muy fácil
hablar. Es muy fácil decir, sí, sí, sí, yo hago esto, o yo haré
esto, o yo te prometo. Es muy fácil hablar. Pero es
más complicado cumplir. Es más difícil hacer. Y por ello
aquí, Jesús dice en versículo 21, no todo el que me dice, Señor,
Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace.
la voluntad de mi padre que está en los cielos. Es que una persona
puede actuar y aparentar algo que no es. Quizás conoce mucho
sobre el tema o sabe lo que hacer, pero eso no le hace genuino. Es interesante porque, no sé
si alguna vez habéis escuchado de Frank William Abnegale, Junior, él durante más de 5 años,
en la década de los 60, de 1960, en su adolescencia, fue un falsificador
de cheques e impostor. En sólo 5 años, trabajó con 8
identidades diferentes. Y aunque utilizó también otros
métodos para cobrar cheques, él pasó cheques falsos por un
valor total de más de 2 mil... Perdón, más de 2.5 millones de
dólares en 26 países. Él también adquirió personalidades
falsas, ejerciendo ilegalmente como médico. se coló en un hospital, ejerció
como médico, sin haber estudiado ello, eso, durante 11 meses. Al final se dio por vencido cuando
un bebé casi muere, por su culpa. Entonces, ejerció como médico
11 meses. Ejerció como copiloto de Pan Am una agencia de aviones
grande, ejerció como piloto, como copiloto, durante dos años,
sin haber estudiado eso. Ejerció como abogado unos varios
meses. Ejerció como agente de servicio
secreto. O sea, él, a pesar de otras personalidades
que cobró. Antes de los 20 años. Antes de
que tuviera 20 años. Es interesante cómo él se hizo
con el vestuario, con los uniformes, falsificó su identidad, falsificó
sus papeles, cambió su nombre varias veces y le estaban buscando
durante 5 años. Durante esos fraudes, le estaba
persiguiendo el FBI, ¿no?, de los Estados Unidos, específicamente
Joseph Scheer, quien al final le atraparon, ¿no?, le capturaron
en Francia. Entonces, antes de cumplir 20
años, él había cometido fraudes de toda
clase por un valor de más de 4 millones de dólares. Ahora, simplemente porque él
cambió su identidad, cambió sus papeles, cambió su trabajo, aunque
era una persona bastante lista para engañar, eso no le hace
genuino. Eso, simplemente porque ejerció
como médico durante 11 meses, eso no le hace médico. Ejerció
como copiloto, eso no le hace copiloto. Ejerció como abogado,
etcétera. Eso no le hace genuino. Y por
ello, pues, tuvo que rendir cuentas, ¿no?, cuando le capturaron. Aquí,
vemos a personas, aquí en nuestro texto, que dicen ser algo que
realmente no son. Dicen creer algo que realmente
no creen. Porque una persona puede actuar,
puede aparentar algo que no es. Y aquí en el versículo 21, dice,
no todo, aquí Jesús está hablando, dice, no todo el que me dice,
Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace
la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. O sea, va
a ver, ahí dice, no todo, entonces implica que sí va a haber algunos
que creen en Jesús como Señor y Salvador. Ellos sí entran en
el reino de los cielos. Ellos sí ponen en práctica la
voluntad de Dios Padre. Ellos sí viven de acuerdo al
Evangelio, ellos sí obedecen al Evangelio, obedecen la palabra
de Dios, pero no todos. Por eso dice no todo. O sea,
hay otros que confiesan o profesan que Jesús es su Señor, pero solamente
es intelectual. no es genuino. Y es que es fácil
profesar lealtad, pero practicar la lealtad es difícil. Aquí vemos
un contraste en el decir y el hacer. Lo que resalta el texto
es que las palabras no son suficientes. Tiene que ser genuino, tiene
que ser de corazón, hay que creer genuinamente. Aquí vemos a estas
personas que reconocen a Jesús como Señor, le reconocen como
Juez del Día Final. O sea, realmente le están identificando
como aquel que juzga, aquel a quien tienen que dar cuenta, y ellos
le intentan manipular por medio de sus palabras, intentan aparentar
algo que no son. Dice, no todo el que me dice
Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace
la voluntad de mi padre que está en los cielos. Estas personas
son personas muy fervorosas religiosamente, pero no tienen fe para salvación. Y aquí vemos a Jesús mismo, Él
está contando, está enseñando Lo contando este mensaje de que Él es quien
juzga en el día de juicio. Él es el juez. Él es el Dios
verdadero. Él se identifica como Dios. Y
sólo Él decide quién entra en el reino de los cielos. El criterio
para entrar en el reino de los cielos es hacer la voluntad de
Dios Padre. Jesús conoce y revela la voluntad
del Padre. Lo que destaca es que no es suficiente
una profesión. Si no hay un cambio de vida,
la profesión no es genuina. Y por eso aquí hace ese contraste
entre el que dice y el que hace. Y el que solamente dice, el que
solamente profesa profesa que Jesús es Señor y no hay un cambio
genuino, no cree de corazón, no tiene fe para la salvación,
pues no va a disfrutar del Reino de los Cielos, no va a entrar
en el Reino de los Cielos. ¿Quiénes son los que entran en
el Reino de los Cielos? El que hace la voluntad de mi
padre, que está en los Cielos. Entonces, no solamente una profesión.
Tiene que haber un cambio. Tiene que haber una transformación.
Tiene que haber una nueva criatura. Nos dice 2 Corintios 5, 17. De
modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas
viejas pasaron. Y aquí, todas son hechas nuevas. Eso es 2 Corintios 5, 17. Entonces, la nueva criatura vive
de acuerdo a su nueva vida. Y por ello cumple y pone en práctica
la voluntad de Dios Padre. Nos dice Mateo 12, 50. Porque
todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos,
ese es mi hermano y hermana y madre, ¿no? Hay una relación íntima
con aquel que cree en Jesús como Señor y Salvador, que entra en la familia de Dios. Entra
a ser parte de esta comunidad de fe, la comunidad de los verdaderos
discípulos que cumplen y hacen la voluntad de Dios. Y entonces
nos dice aquí versículo 22, dice, muchos me dirán en aquel día,
Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre echamos
fuera de moños y en tu nombre hicimos muchos milagros? Aquí
vemos como Jesús realmente está hablando del juicio final. El
juicio viene. Todos tendremos que estar delante
de Dios. Y rendir cuentas. Ese día de
juicio viene. Y Jesús está hablando de ese
día de juicio. Y va a haber personas en ese día que van a decir, pero...
¡Señor! ¡Señor! ¡Señor! Hemos hecho un
montón de cosas. Hemos hecho cosas impresionantes para ti.
Y es que el día cuando cada persona tendrá que presentarse delante
de Dios y rendir cuentas, va a haber personas que van a decir,
mira todo lo que hemos hecho. Pero Dios va a decir, si no os
conozco. Profesan lealtad a Jesús y afirman grandes logros hechos
en el nombre de Jesús. Y mencionan cosas que Cristo
mismo practicó. O sea, Cristo profetizó. Cristo echó fuera demonios. Cristo
hizo muchos milagros. Y presentan sus hechos como evidencia. Evidencia de su sumisión al Señorío
de Jesús. Evidencia de que son genuinos. Muestran todas estas obras como
evidencia. La cuestión es que la salvación
no es por obras. Nos dice Efesios 2 del 8 al 9, porque por gracia
sois salvos, por medio de la fe. Y esto no de vosotros, pues
es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe. La
salvación es por la fe, no por las obras. Entonces las obras
no ganan mérito con Dios. No puedes ser salvo por tus obras,
no puedes entrar al reino celestial por tus obras. Y entonces presentan
estas obras, ¿no? Se han mantenido activos en asuntos
religiosos, pero eso no sustituye la fe genuina, no sustituye la
obediencia a Dios. Ahora, que algunos afirmasen
el don de profecía, aunque fuera falso, se entiende, porque justamente
en el versículo 15 vemos que nos menciona sobre los falsos
profetas. Dice, guardados de los falsos
profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero
por dentro son lobos rapaces. Hay algunos que profesan el don
de profecía, pero son falsos. Son falsos profetas. Aquí, entre
estos hechos que presentan a Jesús, también menciona echar fuera
demonios, o sea, exorcismos, y que en el nombre de Jesús hicieron
muchos milagros. Eso ya es más difícil de falsificar. Lo que sabemos es que en Marcos
9, del 38 al 40, Nos menciona que los apóstoles
le dicen a Jesús, maestro hemos visto a uno que en tu nombre
echaba fuera de moños. O sea, ahí resalta la idea de
que había personas que echaban fuera de moños en el nombre de
Jesús. Esos Marcos 9, 38. También en Hechos 19-13 dice,
pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar
el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos,
diciendo, os conjuro por Jesús el que predica a Pablo. Esos
son Hechos 19, versículo 13. Entonces había personas que intentaban
echar fuera de moños usando el nombre de Jesús. Y no tenemos
detalles en cuanto a qué significa esto de hacer milagros, pero
aquí están afirmando que han hecho todo esto para su Señor,
para darle gloria, y afirman que han hecho todas estas cosas,
hubiera sido imposible hacerlas, si no fuera por la aprobación
de Jesús. O sea, que como Jesús está de su lado y les ha permitido
hacer todas estas grandes acciones, ¿no? Sus palabras suenan impresionantes,
pero sus vidas no son compatibles con sus afirmaciones. Nos dice
en Lucas 6, 46, dice, ¿por qué me llamáis Señor, Señor y no
hacéis lo que yo digo? Eso es Lucas 6, 46. Viendo la
hipocresía. Dicen seguir a Jesús, dicen que
Él es su Señor, pero no le obedecen. Entonces, contradicen. No, sus
hechos contradicen su profesión. Y es que el problema es que no
están obedeciendo la Palabra de Dios. En Juan 8, 31 dijo entonces
Jesús a los judíos que habían creído en él, si vosotros permaneciéreis
en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos. No, hay que permanecer
en la palabra de Dios. Incluso nos dice Mateo 24, 13,
más el que persevere hasta el fin, este será salvo. Entonces,
esos dos textos, Juan 8.31 y Mateo 24.13, resaltan esa idea de perseverar
en la fe. Perseverar obedeciendo la palabra
de Dios. Y es porque la obediencia, o
sea, el permanecer, el persistir cumpliendo la palabra de Dios,
obedeciéndola, y la salvación van juntos. Hay que perseverar
haciéndolo bueno. Nos dice Hebreos 5, 9. Habiendo
sido perfeccionado vino a ser autor de eterna salvación para
todos los que le obedecen. Eso es Hebreos 5, 9. Entonces
Cristo es autor de eterna salvación para todos los que le obedecen. Nos dice 1 Pedro 1.22, habiendo
purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad. Obedecer a la verdad es obedecer
al evangelio. Es creer el evangelio y ponerlo
en práctica. Ahora, aquí vemos estas personas
que están afirmando hechos y obras maravillosas. y no hay que desacreditar
esas afirmaciones hechas en el nombre del Señor posiblemente
ellos hicieron varias cosas impresionantes quizás hechas en el poder de
Dios o quizás son afirmaciones falsas o posiblemente son hechas
en el poder de Satanás Como nos dice Mateo 24-24, se levantarán
falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios,
de tal manera que engañarán, si fuera posible, a uno de los
escogidos. Eso es Mateo 24-24. Donde Sadanás, que es muy astuto,
permite que estos falsos cristos, falsos profetas y maestros, que
hagan grandes señales y grandes prodigios, y posiblemente se
identifican con Jesús y engañan. Entonces posiblemente éstos llegan
al día de juicio y de repente dicen, oigo, pero hemos hecho
muchas cosas para ti, tú eres nuestro señor, mira todo lo que
hemos hecho, hemos profetizado en tu nombre, en tu nombre echamos
fuera demonios y en tu nombre hicimos muchos milagros. Pero la clave Es que hacer cosas
maravillosas, aunque fueran en el nombre del Señor, no te salva. Están confiando en sus buenas
obras para salvación. Gálatas 2,16 dice, sabiendo que
el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por
la fe de Jesucristo. Nosotros también hemos creído
en Jesucristo para ser justificados por la fe de Cristo, y no por
las obras de la ley, porque cuando por las obras de la ley, nadie
será justificado. Sos Galatas 2, 16. Entonces, las buenas obras, por muy maravillosas
que sean, no son suficientes para la salvación. Por ello vemos
el veredicto en versículo 23. Jesús dice, entonces les declararé,
nunca os conocí. apartados de mí, hacedores de
maldad". Entonces, sí, hicieron muchas cosas maravillosas para
Dios, en el nombre de Cristo, eran muy religiosos, pero nunca
tuvieron una relación personal con Jesús. Porque nunca creyeron
en Jesús como Señor y Salvador, porque nunca tuvieron fe para
salvación. Y por ello Jesús les da su veredicto, que es rechazo
total. nunca les reconoció lo que ellos
afirmaban ser. Todas esas palabras de respeto
hacia Jesús, todas esas obras en dedicación a su Señor, ¡son
vacías! ¡Sin valor! Porque no las hicieron
con fe. No las hicieron teniendo una
relación con Cristo. Habrán servido a Dios con sus
bocas. con sus acciones, pero sus corazones
estaban muy lejos. Nos dice Mateo 15, del 7 al 9. ¡Hipócritas! Bien profetizó de
vosotros Isaias cuando dijo, este pueblo de labios me honra,
mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando
como doctrinas mandamientos de hombres. Eso es Mateo 15, del
7 al 9. Viendo la hipocresía. ¿No? Honran a Dios con sus bocas,
quizás con sus acciones, pero su corazón está muy lejos. Está muy lejos de Cristo. Y es
que conocer a Jesús muestra una relación íntima. Por eso aquellos
que conocen a Jesús como Señor y Salvador, tienen una relación
íntima, les conoce y por eso disfrutan del reino celestial. Por eso aquí nos dice en el siglo
XXIII, entonces les declararé nunca os conocí, o sea, nunca
tuvieron una relación personal con Jesús. Por eso les dice,
apartados de mí, hacedores de maldad. Lo que resalta es que
Jesús es quien decide quién entra al reino de los cielos y quiénes
no. Él decide quiénes son expulsados
de su presencia. Lo que destaca es que es posible
acercarse mucho a la verdad del Evangelio sin haberlo interiorizado. Conocer un montón de versículos
de la Biblia de memoria, conocer cómo comportarse, saber cómo
llevar la Biblia correctamente, ¿no? Hay muchas cosas que se
pueden hacer para aparentar algo que realmente no es y es posible
acercarse mucho a la verdad del evangelio sin haberla interiorizado
aquí Jesús usa el salmo el cita el salmo 6 8 que dice apartados
de mí todos los hacedores de iniquidad y aquí Jesús mismo
está rechazando aquellos que nunca creyeron en los aparta
para condenación Como nos dice Mateo 25.41, entonces dirá también
a los de su izquierda, apartaos de mí malditos al fuego eterno
preparado para el diablo y sus ángeles. Eso es Mateo 25.41. O Apocalipsis 20.15, el que no
se haya inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago
de fuego. Eso es Apocalipsis 20.15, entonces
cuando aquí Jesús dice, apartaos de mí hacedores de maldad, Están
identificando a personas que habitualmente y continuamente
practican la maldad. Que rechazan la ley de Dios.
Y eso es lo que evidencia que nunca conocieron a Cristo. Evidencia
que no pertenecen a Cristo. Su profesión de seguir a Jesús
y su práctica del pecado es incompatible. Dicen que son seguidores de Jesús,
pero practican el pecado continuamente y por ello demuestran que no
tienen fe genuina para salvación. Incluso el texto anterior, aquí
en Mateo 7, del 17 al 20, dice, Así todo buen árbol da buenos
frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen
árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.
Así que, por sus frutos los conoceréis. Eso es Mateo 7, del 17 al 20. Al igual que un árbol demuestra
qué clase de árbol es por su fruto, pues una persona demuestra
si tiene fe genuina o no por su fruto. Por eso, por sus frutos
los conoceréis. Entonces, si solamente tiene
un conocimiento intelectual, puede hacer lo que quiera, aunque
sean buenas obras, pero eso no provee salvación. porque nos
dice santiago 2 19 tú crees que dios es uno bien haces también
los demonios creen y tiemblan santiago 2 19 entonces tú tú
puedes creer que dios existe tú puedes creer que jesús es
señor tú puedes creer que jesús es salvador pero si no crees
para salvación si no te apropias de ello por la fe hay santiago
2 19 menciona que aún los demonios claro que son ángeles caídos
claro que saben que dios existe Pero eso no es suficiente para
la salvación. Ellos tiemblan delante de él.
Vemos en los evangelios cómo van corriendo delante de él y
tiemblan. Saben quién es, pero eso no les
salva. Entonces, un conocimiento intelectual
de quién es Jesús, saber que él es Dios encarnado, saber que
él es salvador, saber que él vino y murió en la cruz por nosotros.
Tener todo este conocimiento del evangelio, solamente conocerlo
no es suficiente para la salvación. Hay que creer en ello. Hay que
confiar por completo en ello. Hay que obedecer al Evangelio.
Y entonces, continúa aquí este pasaje con esta parábola que
enfatiza la importancia de actuar en conformidad con la enseñanza
de Jesús. Es que el que cumple las palabras de Jesús no solo
las admira, no solo dice, wow, qué buenas palabras. excelente
enseñanza. No, sino que las cree, las pone
por obra, las valora. Pero si se rechazan o se ignoran
las palabras de Jesús, esto resulta en desastre, desastre espiritual. Porque aquí resalta a dos personas,
uno que, que oye las palabras y las hace, y otro que oye las
palabras y no las hace. Y las consecuencias son muy diferentes.
Y lo ilustra aquí con el que oye y las hace como un hombre
prudente que edifica su casa sobre la roca. En contraste con
alguien que oye las palabras de Jesús y no las hace y construye
su casa sobre la arena. Y cuando viene la presión, cuando
viene ese agua, vienen los vientos, vienen todo ese agua, esos ríos
que vienen por la gran lluvia, Pues, depende de donde haya puesto
su fundamento, la casa se mantiene o no. Y entonces está resaltando
la importancia de obedecer, de cumplir, de poner en práctica.
Por eso aquí dice versículo 24. Cualquiera pues que me oye estas
palabras y las hace. Le compararé a un hombre prudente
que edificó su casa sobre la roca, descendió lluvia y viñeron
ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa y no cayó
porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me
oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato
que edificó su casa sobre la arena, descendió lluvia y viñeron
ríos y soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa
y cayó y fue grande su ruina. Ese contraste entre solamente
escuchar y alguien que escucha y obedece. Realmente lo vemos
también en Santiago. Santiago 1, del versículo 22
al 25, dice, «Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente
oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor
de la palabra, pero no hacedor de ella, este semejante el hombre,
que considera en un espejo su rostro natural, Porque él se
considera a sí mismo y se va, y luego olvida cómo era. Más
el que mira atentamente la perfecta ley, la de la libertad, y persevera
en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste
será bienaventurado en lo que hace. Eso es Santiago capítulo
1, del versículo 22 hasta el versículo 25. Donde él lo ilustra
como alguien que se mira en un espejo. Despiertas por la mañana,
y tienes el pelo hecho un desastre, tienes legañas, no sé, a lo mejor
has desayunado con pan con nocilla, o quizás algo más saludable,
pero el punto es que tienes la cara sucia, tienes
el pelo hecho un desastre, etcétera, te miras en el espejo y luego
te vas, sin hacer nada. ¡Qué insensato! Si ves que necesitas
un cambio, ¡cambia! ¿No? Y entonces está diciendo...
Santiago lo ilustra de esa manera. Donde te miras en el espejo de
la Palabra de Dios y la Palabra de Dios te dice, oye, tienes
que cambiar, oye, esta es la verdad. Y entonces miras y cambias. O sea, no solamente escuchas,
Oyes y te vas. No. Oyes y te das cuenta de que
tienes que cambiar y lo cambias. Y lo cambias y empieza con la
fe. ¿No? Creer en Jesús como Señor
y Salvador. Luego Él nos va transformando poco a poco. Mientras obedecemos
y atendemos a su palabra. Y el Espíritu Santo que mora
dentro de nosotros y nos va transformando la imagen de Jesucristo. No es
el proceso de santificación. De crecimiento espiritual. Pero
tenemos que escuchar y hacer. Lo interesante es que estas dos
personas que menciona aquí Mateo 7, menciona uno, es prudente,
porque oye y hace. El insensato es el que oye y
no hace nada, o el que no cumple las palabras. Lo interesante
es que los dos escuchan el mismo mensaje de salvación. Los dos
edifican una casa que representa su vida, Cada persona, cada uno
de ellos, cada casa parece segura hasta que llega la tormenta.
Y es que el que oye y hace las palabras es prudente y asegura
de construir su casa sobre la roca. Ahora, pensando en lugares
áridos o lugares secos, como el territorio de Israel, incluso
nosotros también vivimos en un área bastante seca, que cuando
no llueve durante cierto tiempo, hay sequía, cuando cae la lluvia,
cae con fuerza. O sea, cae la lluvia y se va
acumulando y la tierra no le da tiempo a... asimilarla, o
absorber, absorber el agua que llega, y entonces cuando llueve
con fuerza, ¿qué pasa? Pues vienen ríos. Y si vives
en algunas zonas, pues esos ríos vienen con fuerza, donde incluso
recientemente que ha llovido aquí, con gran fuerza, después
de sequía, después de un verano de mucho calor, pues el agua
ha arrasado. Y yo recuerdo de niño donde un año en especial que había
sequía durante años y de repente llovió con toda su fuerza y bajaba
el agua de las montañas como grandes ríos al punto que ni
siquiera los vehículos se mantenían en su sitio, en las calles. O sea, literalmente el agua empujaba
a los vehículos de la fuerza que tenía. Y bueno, lo hemos
visto en diferentes noticias alrededor del mundo, en diferentes
zonas donde viene el agua con fuerza y se lo arrasa todo. Y si una casa no está bien construida,
si una casa no le han puesto un buen fundamento, pues el agua
se lo lleva también. Incluso aquí en esta zona, muros
completos han sido destruidos. Pensarías que un muro podría
resistir al agua. Pues cuando no está bien fundada,
El agua viene y lo arrasa. Y entonces, eso es lo que está
describiendo. Especialmente en el territorio de Israel, pues
era muy común grande sequía y de repente mucha agua y se crean
estos ríos que venían con fuerza. Y entonces pensar, una persona
que dice, bueno, ¿sabes qué? Es mucho más fácil construir
directamente sobre la tierra. Porque no tienes que cavar hasta
que encuentres piedra y es mucho más fácil y lo puedo levantar
en menos tiempo. Entonces, ¿qué es lo que hace?
¡Pum! Levanta una casa. ¡Qué bonita! Pero hay otra persona, quizás
son vecinos, ¿no? Porque los dos reciben la tormenta
al mismo tiempo, parece. Y él ha tomado el tiempo. Él
ha cavado. Él se ha esforzado. Él ha acabado,
ha sacado toda la tierra, todo el terreno, ha preparado, ha
llegado, ha acabado hasta llegar hasta la roca. Lo ha limpiado
y ha fundado su casa sobre la roca. Y entonces, aparentan que
las dos casas son muy bonitas, que son muy estables, pero cuando
viene la tormenta es cuando se ve la diferencia. porque en la
que ha sido fundada sobre la tierra, llega ese agua con toda
su fuerza y le va quitando la arena poco a poco y la casa se
derrumba. ¿No? Y viene ese viento fuerte,
entonces la mezcla de esta tormenta, la mezcla de los vientos, de
la lluvia, los ríos que ocurren por todo este agua que llega
de repente, soplan vientos, golpean contra la casa, y dependiendo
de cuál fundación, que han puesto, qué fundamento tienen, qué base
tienen, sobre qué fundación han construido, se demuestra cuál
es el más fuerte. Y cuál merece la pena construir. Y aquí está resaltando estas
casas que representan la vida de la persona. El que es el que
escucha y pone en práctica la Palabra de Dios, el que cree
en el Evangelio tiene estabilidad, pero el que ignora las palabras
de Jesús, su vida resulta en desastre. Y es que el sabio construye su
casa, su refundación más fuerte para soportar todo lo que venga,
porque construye confiando en Dios. Y es que en el momento
de la presión, Es cuando se nota la calidad. Hay una gran diferencia
entre pegar el tubo de escape con superglue. Es un vehículo,
necesitas cambiar el tubo de escape y lo pegas con superglue. En contraste con alguien que
contrata un soldador y lo suelda bien, lo pone bien puesto. Hay
una gran diferencia. En el momento de presión se va
a notar. se va a notar la estabilidad,
la calidad. O la diferencia entre una palmera
que lleva 30 años plantada en contraste con un manzano que
lo plantaron hace un mes. Cuando viene esa tormenta se
nota la estabilidad. Y es que viendo la importancia
de asegurarnos que tenemos buen fundamento. Y es que el hombre
sabio es alguien que cree y pone en práctica las palabras de Jesús.
En 1 de Juan 2, del 3 al 6 dice, en esto sabemos que nosotros
le conocemos y guardamos sus mandamientos. El que dice, yo
le conozco y no guarda sus mandamientos. El tal es mentiroso. La verdad
no está en él. Pero el que guarda su palabra
en este verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado.
Por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece
en él debe andar como él andó. Eso es 1 de Juan 2, del 3 al
6. Entonces, por ello, la obediencia
demuestra si la fe realmente es genuina. En el versículo 25
vemos las circunstancias que vienen, ¿no? Descendió lluvia,
vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa
y no cayó porque estaba fundada sobre la roca. Y entonces presenta
el contraste, ¿no? Pero cualquiera que me oye estas
palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato que edificó
su casa sobre la arena, y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron
vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa, y cayó,
y fue grande su ruina. O sea, las circunstancias que
vienen son las mismas. ¡Viene la misma tormenta a los
dos! De la manera que lo escribe aparenta que viven en la misma
zona. La hora de la prueba viene. El clima es severo. Pero la fundación
es la clave. Un edificio con la fundación
correcta puede resistir esa severa prueba. Y el insensato es alguien
que finge tener fe. Pero su dedicación solo es intelectual. Aparenta algo que no es. El que
oye pero no hace construye su casa sobre la arena porque es
más fácil, ¿no? Pero no le da ninguna clase de
estabilidad. El fracaso está en que no tomó
en serio la necesidad de una fundación firme y estable. Aunque
su casa aparenta igual que la del sabio, las diferencias son
importantes porque no está fundada sobre la palabra de Dios. Construye
su casa religiosa pero se engaña a sí mismo. pensando que tiene
un buen fundamento, piensa que su conocimiento intelectual del
Evangelio es suficiente. Es como los fariseos, los fariseos
tienen un gran, un gran número de tradiciones y pensaban que
agradaban a Dios, pero sus tradiciones, sus enseñanzas eran externas,
eran superficiales, eran inestables. Hacían lo que hacían para ser
vistos de los hombres. Por eso nos dice Mateo 6, dice, versículo
2, dice, cuando des limosna, dando un ejemplo de dar limosna,
dice, no hagáis tocar trompeta delante de ti como hacen los
hipócritas en las sinagogas y en las calles para ser alabados
por los hombres, de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Ya tienen su recompensa. San
Mateo 6, versículo 2, ya tienen su recompensa. Porque querían
la alabanza del hombre y la tienen. Pero eso no les salva. Eso es
Mateo 6, 2. O sea, lo hacían para ser vistos
de los hombres. Y aquí les vemos construyendo una
casa pensando que va a permanecer. Construyen confiando en sí mismos,
en su propia justicia, en sus hechos, en sus buenas obras.
Es que Satanás es muy astuto. Es muy astuto construyendo algo
que parece genuino, pero es un engaño. Es que cuando vienen
las tormentas de la vida, su estructura, no engaña a nadie. Y por ello aquí, vemos el contraste. El que oye y obedece, o sea,
y hace las palabras de Jesús, pues tiene estabilidad, porque
tiene una relación con Cristo. Pero el que no oye, el que no
escucha, O sea, el que no las pone en práctica, sí las oye,
pero no las pone en práctica, realmente no pone en práctica
lo que escucha, no las obedece, pues entonces su ruina es grande. Y entonces, viendo cómo Jesús
desea obediencia total, Él desea rectitud. El mismo proceso de
prueba confronta la casa del necio. Y la casa se derrumba. Es ruina total. Ruina total. Es que la rebelión
y la autosuficiencia recibirán condenación eterna. Y entonces
vemos en versículo 28 que Jesús termina estas enseñanzas en el
sermón del monte que empezaron en el capítulo 5 y la gente está
totalmente maravillada. Nos dice, cuando terminó Jesús
estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina, porque les enseñaba
como quien tiene autoridad y no como los escribas. No, se admiran
del contenido del mensaje y aún de la manera de enseñar de Jesús.
Y su asombro Su asombro no dice nada de que se volvieron seguidores
de Jesús, simplemente que estaban maravillados. Y subraya que Jesús
no es como el resto de los maestros. Él enseña con autoridad. Cuando
Él enseña, la gente se asombra. Es que no hay otro como Él. Él
es diferente. Nos dice... La gente se admiraba
de su doctrina en el siglo XXIX, Él les enseñaba como quien tiene
autoridad y no como los escribas. O sea, los escribas eran expertos
en la interpretación y en la aplicación de las escrituras.
Eran expertos en la tradición judía. Pero estaban limitados. Estaban limitados en... por las autoridades que citaban.
No hablaban con su propia autoridad, porque ellos no tenían autoridad.
Incluso en ese tiempo, las nuevas enseñanzas no eran normales.
Ellos siempre citaban a alguien. Tal persona dijo, tal otra persona
dijo, y se citaban unos a otros, pero citaban a aquellos que todo
el mundo reconocía como sabios. Pero Jesús es diferente. Las
nuevas enseñanzas no eran normales entre los judíos, pero Jesús,
entre Jesús sí, sus enseñanzas eran nuevas. Jesús no es un profeta
normal. Jesús no decía, eh, así dice
tal persona, así dice... No, Él decía, así digo yo. ¿No? Yo os digo. Como por ejemplo
Juan 6, 47. De cierto, de cierto os digo,
el que en mí cree tiene vida eterna. Eso es Juan 6, 47. Él
dice, de cierto, cierto, de cierto, de cierto, os digo. Yo digo. porque Él es Dios encarnado,
Él tiene autoridad. Y al ser Dios, Él tiene su propia
autoridad y por ello las personas se maravillan de su enseñanza. Pero aquí vemos la importancia
de obedecer, de creer, de realmente poner en práctica, de ser hacedores
de la palabra de Jesús. Y tenemos que considerarnos.
O sea, realmente somos creyentes genuinos. ¿Crees en Jesús como
Señor y Salvador? ¿Estás confiando exclusivamente
en la obra de Cristo en la cruz por ti? ¿Crees que el sacrificio
de Cristo por ti es suficiente? ¿Estás creciendo espiritualmente?
¿Vives una vida de arrepentimiento? ¿Te arrepientes de tu pecado
y te apartas de él? ¿Luchas contra el pecado y las
tentaciones? ¿Tienes deseo de agradar a Dios
en tu vida? ¿Obedeces la palabra de Dios? Por eso tenemos este texto aquí.
Para que nos demos cuenta de la importancia de... de... de creer genuinamente en la palabra
de Dios y ponerlo por práctica. Vivir de acuerdo a ella. Y por eso la pregunta, ¿sigues
a Jesús obedeciendo su palabra? ¿Sigues a Jesús obedeciendo su
palabra? Vamos a terminar en relación.
¿Sigues a Jesús obedeciendo Su Palabra?
Series Mateo
| Sermon ID | 91723162222245 |
| Duration | 47:06 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Matthew 7:21-29 |
| Language | Spanish |
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