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Hechos 16, vamos a leer versículos
16 a 34. Aconteció que mientras íbamos
a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu
de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos adivinando. Ésta, siguiendo a Pablo y a nosotros,
daba voces diciendo, esos hombres son siervos del Dios Altísimo,
quienes los anuncian el camino de salvación. Eso lo hacía por
muchos días. Mas desagradando a Pablo, éste
se volvió y dijo al Espíritu, te mando en el nombre de Jesucristo
que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.
Pero viendo sus amos, que había salido la esperanza de su ganancia,
prendieron a Pablo y a Silas y los trajeron al foro, ante
las autoridades. Y presentándolos a los magistrados,
dijeron, esos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad,
y enseñan costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues
somos romanos. Y se agrupó el pueblo contra
ellos, y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles
con varas. Después de haberles asustado
mucho, los echaron a la cárcel, mandando al carcelero que los
guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato,
los metió en el calabozo de más adentro y las aseguró los pies
en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo
y Silas, cantaban himnos a Dios, y los presos los oían. Entonces
sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que
los cimientos de la cárcel se sacudían. Del instante se abrieron
todas las puertas y las cadenas de todos se soltaron. Despertando
el carcelero y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó
la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido.
Mas Pablo clamó a gran voz diciendo, no te hagas ningún mal, pues
todos estamos aquí. Entonces, pidiendo luz, se precipitó
adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y Silas,
y sacándolos, les dijo, «Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?».
Ellos dijeron, «Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú
y tu casa». Y le hablaron la palabra del
Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos
en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas, y enseguida
se bautizó él con todos los suyos. y llevándolos a su casa, les
puso la mesa y se regocijó con toda su casa de haber creído
a Dios. Vamos a orar. Padre, muchas gracias por la
salvación que nos has dado en Cristo, por esa historia que
nos explica tan claramente lo que necesitamos hacer para ser
salvos. Te pedimos que obres en cada corazón para que todos
puedan salir de aquí con la confianza de que han sido salvos por tu
gracia. Te pedimos en nombre de Cristo.
Amén. Nos estamos estudiando algunas
preguntas importantísimas, preguntas cuyas respuestas definen quiénes
somos. ¿Quién eres? ¿Por qué estás aquí? ¿Por qué existes en este mundo?
Pues ya aprendimos. Eres quien eres y estás aquí
en este mundo porque Dios te creó para glorificarle a Él.
¿Quién es ese Dios? Pues Dios es quien Dios es. Ese
Dios es quien dice eso en su palabra. No es lo que nosotros
pensamos que es. Dios es Creador y Espíritu, suficiente
en sí mismo y soberano sobre todo y sobre todos. Esas son
las dos preguntas que hemos estudiado hasta este punto en estos mensajes
especiales. Preguntas importantes, como digo.
Preguntas esenciales para nuestra existencia en este mundo y para
el estado de su alma en la vida futura. necesitamos saber quiénes
somos, por qué estamos aquí, y necesitamos saber quién es
ese Dios quien nos creó y reina sobre nosotros. Y cuando ya en
verdad reconocemos que Dios es nuestro Creador, y por eso tiene
el derecho de decirnos cómo vivir, cuando en verdad creemos que
Él ya reina sobre nosotros y tiene control sobre todo, Vamos a tener
que preguntarnos, ¿cómo puedo tener una relación con ese Dios? ¿Cómo puedo conocerle? ¿Cómo
puedo seguir lo que Él dice es Su voluntad para mi vida? Esa
es la siguiente pregunta. Porque ya vimos que Dios quiere
que le glorifiquemos, que nos creó para que le demos la gloria
en todo lo que somos, en lo que hacemos, en lo que pensamos,
en lo que decimos. Pero el problema es que somos
pecadores. Es decir, hemos desobedecido la ley de Dios, y no solamente
que la hemos desobedecido, sino que naturalmente vivimos en cada
momento en rebelión en contra de la voluntad de Dios. Entonces,
naturalmente no tenemos una buena relación con Él. Naturalmente
no le obedecemos, no glorificamos a Dios. Y así no podemos cumplir
el propósito por el cual fuimos llamados, sin una transformación
completa de la vida que solamente Dios puede hacer. Y esa transformación
es lo que se llama la salvación, cuando Dios nos salva de nuestros
pecados y nos cambia completamente desde adentro. Es decir, necesitamos
ser salvos todos, sin excepción. Necesitamos la salvación que
Dios ha provisto, la salvación que es su plan, la salvación
que es por pura gracia. Por eso leímos el pasaje que
leímos hoy, esta historia de la salvación de este carcelero,
después de haber visto el poder de Dios en esa situación y lo
que él preguntó para su salvación. Es decir, este carcelero aquí,
en este capítulo, hizo la pregunta más importante en toda la Biblia.
¿Qué debo hacer para ser salvo? No hay pregunta más importante.
Y tú también tienes que hacer esta pregunta. Porque es la única
reacción correcta después de ya entender quién eres, por qué
estás aquí, y quién es Dios. La siguiente pregunta es, entonces,
¿qué debo hacer para ser salvo? ¿Qué es mi responsabilidad ahora
ya sabiendo todo eso? ¿Cómo puedo conocer a Dios? ¿Cómo
puedo tener relación con Él? ¿Cómo puedo ser salvo? Y veamos hoy que la pregunta
que el carcelero hizo puede ser tu pregunta hoy también. Que
puedes entender la respuesta antes de que salgas de su lugar.
Porque la respuesta a esta pregunta va a determinar en dónde pasas
la eternidad. Necesitas ser salvo. ¿Sabes cómo? Por eso vamos a considerar esta
historia. Otra vez resumiendo, Pablo aquí estaba en la ciudad
de Filipos con algunos otros hermanos, estaban predicando,
se reúnen con algunas mujeres en la adoración, después una
mujer fue salvada, invitó a los hermanos a su casa, se quedaron
allá. Después se fueron a la oración y fueron perseguidos
por una muchacha con un espíritu, con un demonio que adivinaba
Y después de molestarles mucho, interrumpirles mucho, Pablo echó
fuera este demonio de ella. Cosa que enojó muchísimo a sus
amos, porque estaban ganando dinero por su adivinación. Entonces
ellos se enojaron muchísimo, prendieron a Pablo y a Silas,
les llevaron ante las autoridades y les denunciaron. Diciendo que
ellos deberían estar echados a la cárcel, y así fueron. Fueron
golpeados, azotados mucho, dicen, y echados a la cárcel. Y ahora aquí leemos otra vez,
empezando en el versículo 25. ¿Qué pasó después? Dicen... A medianoche, orando, Pablo y
Silas cantaban himnos a Dios, y los presos los oían. Entonces
sobrevino, de repente, un gran terremoto, de tal manera que
los cimientos de la cárcel se sacudían. Y al instante se abrieron
todas las puertas, y las cadenas de todo se soltaron. Se vio un
terremoto milagroso. Eso no es lo que pasa en un terremoto
normal. Dios estaba haciendo algo. despertando el carcelero
y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada
y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Por
ese tiempo, si el carcelero perdió a sus presos, iba a ser matado. Entonces, él dijo, bueno, mejor
que yo lo haga que las autoridades. Entonces, con mucho miedo, él
estaba a punto de matarse, dice, mas Pablo clamó a gran voz diciendo,
no te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. Otro milagro. Si la cárcel está abierta, ¿qué
van a hacer los prisioneros? Adiós, pero no es lo que pasó
aquí, se quedaron todos. Él entonces pidiendo luz se precipitó
adentro y temblando se postró a los pies de Pablo de Silas
y sacándolos le dijo, señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?
Ellos dijeron, cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y
tu casa. Fíjense que Dios aquí no dejó
a sus siervos en la cárcel, sino mandó este terremoto milagroso,
abrió las puertas, soltó las cadenas, y la parte más milagrosa
es que se quedaron todos. Aún aquellos que no creen en
Dios, se quedaron todos. Y esto asombró tanto al carcelero
que vino, temblando, e hizo esta pregunta. Señores, ¿qué debo
hacer para ser salvo? Ellos dijeron, cree en el Señor
Jesucristo y serás salvo, tú y tu casa. ¿Qué podemos aprender
de esta historia? En primer lugar, tienes que reconocer
tu necesidad. La primera cosa, tienes que reconocer
tu necesidad. La verdad es que no sabemos casi
nada de este carcelero. No tenemos información de su
pasado, no sabemos lo que crea antes este momento, no sabemos
nada. Pero lo que sí es claro de esta pregunta que hizo, es
que en ese momento él reconoció su necesidad. En ese momento
él reconoció que necesitaba algo fuera de sí mismo para ser salvo. Y cada ser humano necesita llegar
a la misma realización. Cada persona, sin excepción,
necesita llegar al momento cuando reconoce su necesidad de algo,
o alguien, fuera de sí mismo. Cada persona tiene que reconocer
que hay algo más que esta vida, y no está preparada. Cada persona
tiene que hacer la pregunta, ¿qué debo hacer yo para ser salvo? Pero nadie puede hacer esta pregunta
si no reconoce que está en necesidad de la salvación. Así tenemos
que empezar. Porque el problema de muchos
hoy en día es que piensan que son buenos. No roban, no matan,
no venden drogas. Piensan que son buenas personas,
que Dios les ama, y por eso van al cielo cuando mueran, y por
eso no se ven a sí mismos en necesidad de la salvación. ¿Salvado
de qué? Soy buena persona. Y tal vez esa es tu opinión de
ti mismo hoy, que eres básicamente un buen ser humano. No perfecto,
pero trates bien las personas. Das a personas necesidad. Y pues
honestamente, nunca has pensado en hacer la pregunta, ¿qué debo
hacer para ser salvo? Porque no piensas que necesitas
ser salvo. ¿Salvo de qué? Yo no vivo borracho
en la calle. No estoy endrogándome siempre.
Soy una buena persona. ¿Salvo de qué? Es el problema. No vas a buscar
la salvación si no entiendes tu necesidad, primero, de la
salvación. La Biblia es muy clara. La Biblia
enseña que todos son pecadores, que no hay nadie bueno. Vamos
a leer, para que ustedes crean, no lo que yo digo, sino lo que
dice la Palabra, ¿verdad? Romanos 3, versículos 10 a 12. Siguen el libro en sus Biblias,
el libro de Romanos, capítulo 3, versículos 10 a 12. ¿Qué dice la Biblia de nuestro
estado natural sin Cristo? Hermanos, 3, versículo 10, como
está escrito, no hay justo ni a un uno. No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos
se desviaron. Algunos se hicieron inútiles.
No hay quien haga lo bueno. No hay ni siquiera uno. Entonces,
el problema del pecado no es solamente el problema de los
narcotraficantes. El problema del pecado no es
solamente el problema de los políticos. Cada ser humano, sin
excepción, ha pecado y vive una vida constante de pecado en contra
de Dios. Así somos todos nosotros naturalmente.
Todos viven enfocados en sí mismos, en sus deseos, en sus placeres,
y no están interesados en obedecer la ley de Dios. Entonces, antes
de todo, tienes que enfrentar la realidad de que no eres bueno,
que no eres una buena persona. Eres un vil pecador, un rebelde
en contra de Dios, una persona que no quiere hacer su voluntad,
que no está interesado en seguir su ley. Porque si no reconoces
tu verdadera necesidad, nunca vas a buscar la salvación. Entonces,
primero, no eres bueno. Nadie es bueno, naturalmente.
Y no solamente que el ser humano sin Cristo no quiere obedecer
a Dios y seguir su ley, tampoco puede. Es decir, tal vez estás
aquí y eres honesto contigo mismo, y dices, no, la verdad reconozco
que no soy bueno. Entonces voy a trabajar mucho
en esto, y después pedir que Dios me salve. Pero así no funciona
tampoco. Ese también es otro problema
que muchos tienen. Piensan que primero tiene que
mejorarse, primero tiene que dejar de hacer ciertas cosas
y empezar a hacer otras cosas, y después Dios le va a salvar. Pero la salvación verdadera es
al revés. Lo más importante y lo primero es reconocer tu pecado
en contra de Dios, reconocer tu incapacidad de salvarte a
ti mismo, tu incapacidad de merecer la salvación, y solamente entonces
Dios te va a salvar. Eso requiere un cambio de perspectiva
radical. Porque estoy seguro que tú has
sido enseñado desde la niñez que tienes que ser bueno y decir
ciertas cosas para poder ir al cielo cuando mueras. ¿Verdad?
Así se enseñan aquí. ¿Sabes qué? Es una mentira. Es
una mentira. Es una falsedad completa. Es la manera en la cual cierta
iglesia, aquí en este país, controla a sus miembros. Diciendo, mejor
te primero, y después tal vez Dios te va a salvar. No, para
nada. La salvación verdadera es al
revés. Pide a Dios por la salvación, arrepiéntete, y después Él te
va a transformar porque tú no lo puedes hacer. O sea, es un
cambio de perspectiva radical. Primero, Dios. Primero, pide
la salvación. Primero, el arrepentimiento.
Y después, el cambio. Pues si tú intentas cambiarte,
mejorarte, y esperar que después Dios te salve, así no funciona,
porque nunca vas a ser suficientemente bueno para recibir la salvación.
Primero eres salvo, después Dios te cambia, y tu vida es diferente.
Entonces tienes que sacar lo que he sido enseñar desde tu
niñez, de tu mente, porque no es correcto, y ver lo que la
Palabra de Dios dice. Si no eres perfecto, no eres
bueno. Y si no eres bueno, no puedes
ser salvo por tus obras y por tu esfuerzo. Por eso necesitamos
seguir el ejemplo del carcelero aquí y clamar a Dios. Y el carcelero
nos dijo, Pablo, lo que voy a hacer es que yo voy a dejar este carcelero,
yo voy a cambiar mi vida, voy a ayudar a todos los pobres y
después espero que Dios me salve. No más dijo, ¿qué debo hacer
para ser salvo? Y Pablo no le dijo, bueno, dame
eso, deja de hacer eso, deja de hacer eso. No más dijo, cree,
cree en el Señor Jesucristo y serás salvo. Así de sencillo es la
salvación. Es importante ver lo que hizo
el carcelero. El carcelero no vio todo este milagro y dijo,
¡qué fuerte! Regresó a su casa sin hacer nada.
El carcelero no vio todo eso y regresó a su casa como que
nada hubiera pasado. Él vino temblando y clamó a Pablo
Isilas, ¿qué debo hacer para ser sano? Entonces, primero tienes
que reconocer tu necesidad. Después de escuchar ese mensaje,
no tienes ningún derecho de regresar a tu casa como que todo fuera
igual. es liberar tu necesidad y clamar a Dios por esta salvación. ¿Cómo es esta salvación? Aquí
vemos esto. Si regresamos a Hechos 16, la
primera cosa es la necesidad de ser salvo. La segunda cosa
es, tienes que creer en el Señor Jesucristo. Tienes que creer
en el Señor Jesucristo. Ahora que reconoces tu necesidad,
¿qué tienes que hacer? ¿Cómo puedes ser salvo? La misma
respuesta de Pablo y Silas al carcelero es la respuesta que
también tú necesitas hoy. Cree en el Señor Jesucristo y
serás salvo tú y tu casa. Vamos a examinar esa respuesta.
Primero dice, tienes que creer. Creer no es lo mismo que entender
plenamente. Dios nos pide hacer eso. Creer
no es lo mismo que pensar. Creer es tener fe en lo que Dios
dice, simplemente porque Él lo dice. El creer no es seguir tus
propios pensamientos de quién es Dios, o lo que es la salvación. El creer no es poner tu confianza
en que tú entiendes todo y por eso ya vas a tomar el paso. El
creer es aceptar lo que Dios dice en su palabra y confiar,
depender plenamente de Él, sin reservas, sin dudas. Tienes que
creer para ser salvo. Tienes que tomar el paso de fe,
que este Dios, en verdad, es el único que te puede salvar.
Pero aunque el creer es importante, es la base, a veces hay una confusión. A veces personas creen en su
creer, si entienden eso. Es decir, ellos dependen de la
fuerza de su creencia. O muchas veces duden, porque
piensan que tal vez no creen suficientemente fuerte, que no
creen correctamente, y por eso no saben si son salvos. Pero
lo que hace que el creer sea eficaz, no es la fuerza de tu
fe, sino la base de tu fe, el objeto de tu fe. Por eso leemos
lo que dijeron Pablo y Silas. Ellos no dijeron, cree y serás
salvo. ¿Verdad? No es lo que dijeron.
¿Qué dijeron? Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo. Lo
más importante en el momento de la salvación es la base o
el objeto de nuestra fe. Que no dependes de tu creencia,
no dependes de la fuerza de tu fe, crees en Cristo. Él es la
base, Él es el objeto de la fe salvadora. Si vamos a creer,
tenemos que preguntarnos, ¿Quién es? ¿Quién es ese Señor Jesucristo
en quien tenemos que creer? Aquí nos dice, ¿verdad? Tres
descripciones. El Señor, primero, que habla bíblicamente de la
Deidad, Él es Dios mismo. También habla de Su Señorío,
que Él es Soberano, que tiene control sobre todo. Es muy importante
entender, ese Señor Jesucristo en quien tienes que creer, no
es alguien a quien clamas solamente en tiempo de necesidad. No es alguien a quien vas cuando
no tienes otras opciones. Creer en el Señor Jesucristo
significa rendirte ante Él en todo momento. No solamente que
Él te salve del infierno y después vives como quieras. Es someterte
a su señorío, que significa someterte a sus mandamientos. Muchas personas
quieren ser salvos para ser rescatados del infierno, pero no quieren
servir a Dios. y no puedes escoger. Si vas a ser salvo, tienes que
creer en el Señor Jesucristo. Él va a cambiar tu vida, tu vida
no va a ser igual, no vas a poder hacer las cosas como antes, y
no vas a querer tampoco. Vas a obedecer a Dios, seguir
su ley, con gozo, y todo va a ser diferente. Si tú piensas que
puedes ser salvo, como un seguro del infierno, y después tu vida
sigue igual, estás en un lugar equivocado. La salvación transforma a la
gente completamente. Que hemos visto recientemente
en la iglesia, aquí en los cultos. Una transformación radical de
tu vida. Tienes que entender eso al principio.
Vas a someterte al Señor Jesucristo. Bueno, su nombre Jesucristo también
nos dice quién es. Jesucristo son dos nombres, Jesús
y Cristo. Jesús es el nombre humano, 100%
humano. Cristo es el título divino, es
el Mesías, el Salvador a quien vino para salvar nuestros pecados.
Como hombre, vivió perfectamente y murió por nosotros. Como Dios,
no pecó para que pudiera morir en nuestro lugar y pagar por
nuestros pecados. Entonces vemos aún en su nombre
lo que hizo. Fíjense, cuando Pablo dijo, cree
en el Señor Jesucristo, no está hablando de tener más información
intelectual, eso no necesitamos. Creer en el Señor Jesucristo
significa entender lo que Cristo ha hecho y humillarte ante esto
y recibir la salvación. Entonces es muy importante entender
lo que Jesucristo ha hecho. Él vino, se encarnó, vivió perfectamente
aquí en este mundo. para que al final de su vida
no tuviera que morir por sí mismo. Ustedes recuerdan, la paga del
pecado es la muerte. Cada persona que peca va a morir. Cristo nunca pecó, entonces ¿por
qué murió? Por nosotros. Murió en nuestro lugar. Murió
para sufrir lo que nosotros deberíamos sufrir para darnos la salvación
y la vida eterna. Entonces vemos aquí el gran amor
de Dios para con nosotros, y el gran amor de Cristo en habernos
comprado en la salvación. Y cuando reconocemos quién es
Jesucristo, cuando reconocemos quién es ese Salvador y lo que
hizo por nosotros, solamente hay una reacción apropiada, que
es el arrepentimiento. El arrepentimiento es cuando
reconocemos nuestro pecado, lo confesamos y pedimos a Dios su
perdón. Es parte de la salvación, porque,
como dije, una persona no puede aceptar a Cristo como salvador
del infierno y después seguir en sus pecados sin ningún cambio.
Así no funciona. La salvación es una transformación,
una transformación de todo el ser humano, cada parte, voluntad,
pensamientos, deseos, palabras, acciones, todo cambia cuando
Dios nos salva. Y después, ¿cuál es el resultado?
Cuando ya reconocemos la necesidad, cuando creemos en Cristo, cuando
nos arrepentimos en verdad, ¿qué va a suceder? Con la autoridad
de la Palabra de Dios, les puedo decir, serán salvos. Lo que leemos
en Romanos 10, lo que leemos aquí en Hechos 16 y el versículo
31. Cree en el Señor Jesucristo y
serás salvo. Dios te va a salvar de tus pecados.
Es la promesa de Dios. No tienes que vivir toda tu vida
y al final esperar sin seguridad si Dios te va a aceptar. Les
digo, hay una iglesia, ustedes saben cuál es, aquí en este país,
que enseña eso. Tienes que hacer buenas obras y al final vamos
a ver. ¿Qué es malo? Dicen, la Biblia no enseña eso.
La Biblia dice, será salvo. ¿Cuál hay de duda en eso? ¿Cuál
hay de inseguridad? No. Es completamente seguro. cree en el Señor Jesucristo,
en lo que hizo, arrepiéntete, serás salvo. Puedes saber hoy
a dónde vas cuando mueras. No tienes que esperar con mucha
falta de confianza hasta el día de tu muerte. Puedes saber hoy,
serás salvo, sin duda. Y fíjate que también dice aquí,
y tu casa. Pero eso no es una garantía de
que cada familiar tuyo va a ser salvo. Cada persona individualmente
tiene que creer en el Señor Jesucristo y será salvo. Pero lo que sí
significa es que la transformación de una persona en su casa afecta
a los demás. Es un testimonio, es una luz,
una luz brillante que Dios puede usar para salvar a otros, a tu
cónyeguin, a tus hijos, a tus nietos, a cualquier familia.
Dios es suficientemente poderoso como para salvar a cualquier
persona. Si te salvó a ti, puedes salvar a cualquiera. Y cuando
Dios salva a una persona de la casa, la luz empieza a brillar. Y otras personas pueden ver lo
que Dios hace en el corazón de un hijo de Dios. Entonces, ¿qué
debes hacer para ser salvo? Reconocer tu necesidad. Admitir
que eres un pecador sin ninguna esperanza de salvarte de ti mismo.
y reconocerse que es solamente una persona que te puede salvar.
No eres tú, ni tu esposo, ni el pastor, solamente Dios puede.
Y después creer. Creer en el Señor Jesucristo.
Creer en lo que Él hizo. Así arrepiéntete y serás salvo. Serás salvo. ¿Todo esto te parece
demasiado sencillo? Dices, bueno, ¿no tengo que asistir
a la iglesia cada semana para ser salvo? ¿No tengo que dar
dinero a la iglesia para ser salvo? No. No. No para ser salvo. Ya vimos que en la salvación
verdadera todo es al revés. Primero serás salvo, después
los cambios. Por favor, no intenta mejorarte
primero y después buscar a Dios. Busca a Dios, arrepiéndete, cree
en Cristo y Él te va a transformar. Seguro, sin ninguna duda. Y después
de la salvación vamos a querer asistir a la iglesia. Vamos a
querer estar juntos. Vamos a querer perdonar. Vamos
a querer hacer esas cosas. Pues son los resultados de la
salvación, no son la causa de la salvación. No se confundan
por eso. Las obras son el resultado, no
la causa. Después de la salvación hay muchísimos
cambios. Y si no ves cambios en tu vida, no eres salvo. Punto.
Porque cuando Dios salva a una persona, nunca será igual. Nunca
será igual. Te pregunto, ¿qué vas a hacer
hoy? Espero que los jóvenes estén
escuchando, visitas, todos. ¿Qué vas a hacer ahora? Porque
ya tienes toda la información. Ya sabes la respuesta a la pregunta,
¿qué debo hacer para ser salvo? ¿Qué vas a hacer? ¿Salir de aquí
como que nada haya pasado? ¿Regresar a tu vida normal y
la búsqueda de tus placeres y deseos? ¿No quieres ser salvo? ¿No quieres
ser salvo hoy? ¿No quieres recibir la salvación
que tanto necesitas y ser transformado para siempre, hoy? ¿Por qué esperar? Algunos aquí han esperado mucho
tiempo, años. Otra vez, ese es nuevo, hoy. Creen en el Señor
Jesucristo. Confíen en lo que hizo. Depende
de Él. Arrepiente de tus pecados y serás
salvo. Saliendo de aquí, diferente de
cómo entraste. Serás salvo hoy. Ven a Cristo. Reconoce tu necesidad. Cree en Él. Humídate ante Dios.
Pídele que te transforme, que te salve, que te rescate. Y Él
lo va a hacer. Vamos a orar que Dios responde
a sus oraciones y que salve hoy a alguien aquí. Vamos a orar. Para que te pedimos, te rogamos
con todo el corazón que toques el corazón hoy de alguien o de
algunos, para que por primera vez pueda entender la salvación,
pueda reconocer su necesidad de Cristo, que no hay esperanza
sin Él, que puedo hoy creer en Cristo y ser salvo. Señor, este
milagro tú puedes hacer sin ningún problema en cualquier persona
aquí, en cualquier niño, en cualquier joven, en cualquier persona que
ha escuchado eso por años y está resistiendo, a cualquier persona
que para quien es nuevo. Señor, a ti no te importa, no
es difícil para ti. Salve a alguien aquí, te pedimos
Señor. Salve a tu pueblo. Toca el corazón. Cambia la persona. para que puedas ser transformado
para siempre por tu gran poder. Te pedimos Señor que hagas esto,
es tu voluntad salvar a tu pueblo Señor, hazlo, hazlo aquí, hazlo
entre nosotros para que podamos ver otra vez tu mano poderosa
salvando a tu pueblo y a su iglesia. Rompe corazones, da entendimiento,
convence del pecado, salve a la gente, te pedimos Señor, salves.
Sálvale este programa Señor. Te brimos el nombre por los méritos
de Cristo. Amén.
¿Qué debo hacer para ser salvo?
Series Cultos evangelísticos
Cuando ya entiendes tu propósito en este mundo, y quién es el Dios que te creó, deberías clamarle a Él, “¿qué debo hacer para ser salvo?”
| Sermon ID | 916182337128 |
| Duration | 30:47 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Acts 16:30-31 |
| Language | Spanish |
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