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El título de Semón es Celo Vacío. Escritura Romanos 10, el 1 al
4. La serie La Gracia Salvadora
de Dios. Esta es la Palabra de Dios. Hermanos,
el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por ellos, para los judíos,
es para su salvación. Porque yo testifico a su favor
de que tienen celo de Dios. pero no conforme a un pleno conocimiento. Pues, desconociendo la justicia
de Dios y procurando establecer la suya propia, no se sometieron
a la justicia de Dios. Porque Cristo es el fin de la
ley para justicia a todo aquel que cree. Amén. ¡Qué pleno! ¡Qué lindo! Amén. Padre, te damos
gracias por tu palabra. Es una palabra increíblemente
impactante y necesitada en nuestros tiempos de hoy. Y una palabra
que merece ser predicada, Padre, con toda autoridad del Espíritu
Santo. Pido que hagas ese trabajo. Padre, Tú sabes que emocionalmente
estoy comprometido. Ha sido difícil los últimos días. Pero aquí estamos, listos para
hacer aquella cosa que Tú nos has llamado a hacer. Y por amor
a Tu pueblo y por amor a este predicador pido, Padre, que hables
por medio de estos labios. Que cambies vidas. cambies corazones
y destinos. En el nombre de Jesús y para
tu gloria. Amén. Y amén. Pueden tomar sus
asientos a manos. Estaba yo reflexionando sobre
el pasado de mi vida y realmente ha sido increíble este 20 años,
25 casi años, que he tenido como un pastor. Imagínense. He predicado
por los últimos casi 25 años. 10 en esta iglesia con el grupo
en inglés, casi 6 creo, con el grupo español, 11 casi con el
grupo inglés y 6 con ustedes. Ha sido de gran bendición. Y mientras más vivo y mientras
más edad o más mía tengo en este cuerpo, vamos a decirlo de esta
manera, estoy reconociendo una que otra vez la importancia del
Evangelio. La importancia es que el Evangelio
debe estar profundamente, no solamente agraegado a mi propia
alma, pero el deseo que debo tener yo por la salvación de
aquellas personas alrededor de nosotros. He reconocido, amados,
que a veces estamos tan contentos en servir al Señor y amar a Dios
y vivir nuestras vidas y hablar de aquí y en cuando de las cosas
del que realmente no tenemos un corazón lleno de esperanza,
de angustia, de deseo para los inconversos. Y creo y sé que
esto es un grave pecado delante del Señor. Así que si hoy, si
el Señor me permite, quiero presentarle el Evangelio de nuevo. Algo que
ustedes deben saber, pero ojalá que el Señor lo use de una manera
espectacular en sus vidas. Ese es el deseo y es lo que le
estoy pidiendo al Señor. Amén. Entonces, si Dios me da
la vida y me da el tiempo aquí, quiero presentarle otra vez este
evangelio tan glorioso, tan lindo que hemos tenido tantos años
en nuestras vidas, que el Señor use para su gloria. Bueno, nuestro
pasaje comienza con el apóstol Pablo, expresando su dolor de
que Israel, este pueblo que él amaba, se estuviera alejando
de Cristo y centrándose en justificarse a sí mismo mediante las buenas
obras, lo que hablamos en el trabajo acerca de la ley. Pablo está angustiado en su corazón. Él mira a Israel, que se está
apartando de las cosas del Señor, y él mira que no están caminando
con Dios, que quieren justificarse a sí mismo. Y él dice, esto no
es correcto, esto no está bien, esto va a liderar a un lugar
terrible, a un desperdicio del alma. Pablo está adolorido. Adolorido por este Israel, el
pueblo de Dios. Amados, quiero hacerle la pregunta
a ustedes. ¿Cuál fue la última vez que usted
estuvo adolorido? por la carga del pecador, por
mirar a gente que ustedes aman, san madres, padres, hijos, hermanas,
hermanos, que no amen al Señor. Pablo habla en contra del terrible
pecado de la justificación autopropia, este error espiritual, y al mismo
tiempo muestra su profundo amor y cuidado por los miembros de
la comunidad judía. Pablo entendía perdón de que
Dios había elegido a un grupo de Israelita por gracia, pero
Pablo sabía y entendía que él no sabía quién eran ellos. Y
él le daba gracias al Señor por este grupo que había venido a
Cristo. Este grupo que Dios había elegido, su corazón se partía
por aquellos que no habían venido a Cristo. Él compartió apasionadamente
su deseo de que todos sus compañeros judíos fueran salvos a través
de Jesucristo. Pablo reconoció que el pueblo
judío era diferente de las naciones paganas en su comprensión de
Dios. Tenían un celo intenso por la
gloria de Dios y no eran idólatras como las otras naciones. Esperaban
el Mesías y según ellos estaban siguiendo la ley aunque era solamente
exteriormente. Y sin embargo, debido a que se
veían a sí mismos como buenas personas, dignas del perdón de
Dios, no aceptaron el Evangelio cuando Jesús les predicó. Negaron al propio Mesías que
estaban esperando. Le dieron la espalda a Jesús.
Y es lo que nos comenta Juan capítulo 1, versículo 11. A lo
suyo vino, a los judíos. Y lo suyo, a los judíos, no lo
recibieron. Por lo tanto, En lugar de rendirse
al Mesías, los judíos intentaron establecer su propia forma de
justicia, sin entender que la verdadera justicia viene a través
de Jesucristo, a través de su perfecta obediencia y muerte
en sacrificio. Esa muerte que se la acredita
a los creyentes a través de la fe. Este es un don de la gracia
y sólo mediante la unión con Cristo una persona puede ser
justa delante del Señor. habían faltado el punto del Antiguo
Testamento. Dios le dio la ley a ellos, no
para que ellos se justificaran por ellas, pero para que miraran
su necesidad. La ley es bien simple, ¿verdad?
Que si no mentirás, ¿cuántos de nosotros hemos mentido? Honrarás
a tu padre y a tu madre, cuántos de nosotros hemos deshonrado
a nuestro padre y a nuestra madre. Amarás solamente a tu Dios, cuántos
de nosotros hemos amado a otras cosas o personas. más que a Dios. La ley nunca fue dada para que
el hombre la usara como un estandar de llegar al cielo por su propio
mérito. La ley fue dada para que el hombre
mirara que afuera de Dios no había salvación. La ley reflexiona
el carácter perfecto de Dios y en la pecaminosidad del hombre. Y te enseña, si intentas todo
lo que tú quieres, no puedes justificarte. La ley solo te
puede, ¿qué? Condenar. Necesitas la justicia
afuera de ti. Ese era el punto de la ley. Y
los judíos, con todas sus reglas y ceremonias, y la ley, y los
sacrificios, y las sinagogas, y el templo, pensaron, si yo
pongo mi fe en lo que yo hago, Dios me tiene que justificar. El mayor peligro espiritual en
nuestro tiempo es esta misma idea que Pablo condena en nuestro
texto de hoy. La mayoría de las personas hoy,
en este día, están concentradas en su propio sentido de bondad,
tan concentradas que no ven su gran necesidad de la justicia
de Jesucristo. Piensan que son buenas personas
por naturaleza y que pueden vivir buenas vidas independientemente
de la vida y la obra de Cristo. Yo trabajo con ellos. Yo vivo
entre ellos. Mis vecinos, las personas con
quien trabajo, la persona en el supermercado. ¿Cuántos libros
para que te ayudes a ti mismo? Ayuda propia. ¿Cuántos programas
en la televisión con personas diciéndote cómo realizar tu mejor
vida? ¿Cuántos pastores mintiendo a
la gente de tu mejor vida hoy? ¿Cuántas escuelas de psicología
enseñando al hombre que tu gran problema es que no piensas en
ti lo suficiente? Tú eres bueno, solo necesitas
un poquito de ayuda. Es el gran peligro, la gran herejia
de hoy. Soy una buena persona. ¡Qué terrible
enfermedad se apoderea del corazón del hombre hoy! A pesar de todos
nuestros pecados, maldades y destrucción, El hombre que ha destruido este
mundo y sigue destruyendo este mundo todavía se considera que
es una buena persona que merece la salvación. El Dios de este
mundo, el diablo nos ha cegado. Disculpamos nuestros pecados
como si no fueran ofensivo para Dios. Decimos cosas como, Dios,
¿me entiende? O fue una pequeña indescripción
o nadie es perfecto. Ayúdate que yo te ayudaré. Todo
llega al punto de que yo soy una buena persona y Dios solo
me tiene que dar un poquito de que te ayuda. Ese es el veneno de hoy en la
sociedad con aquellos. Mira, hay personas como la persona
de mi familia, que todo el mundo, hasta los incrédulos dicen, esa
persona es una persona mala. Ha desperdiciado toda su vida,
cuarenta años en la cárcel. Combinadas, casi cuarenta y pico
años en la cárcel. nunca ha trabajado, nunca ha
tenido una familia, no hay nadie que lo ame. Es más, cayó en el
hospital el 18 de agosto y no fue hasta antier que se enteró
la familia. Hay personas que uno puede decir,
mira, este es un pecador terrible, y los pecadores dicen, amén. Pero la mayoría de la gente en
que tenemos contactos se creen que son, ¿qué? Buenas personas. Dice Dios entiende, pero el problema
es que Dios no entiende. Dios es perfecto. El estándar
para ganar la salvación, si fuera posible, sería la perfección
moral absoluta. Y ninguna persona, ninguna de
nosotros puede alcanzar este estándar. En otras palabras,
Dios dio las diez leyes y dice, este es el estándar perfecto,
moral absoluta. Si tú puedes mantener la ley,
no desde hoy hacia adelante, sino desde el día que naciste
hasta el día que te mueras. Si tú puedes vivir en perfecta
obediencia, no solamente con las obras externas, sino en tu
interno, en tu pensar y tus emociones, desde el día que naciste hasta
el día que moriste, tú te puedes ganar la salvación. El problema
es que ningún ser humano puede llegar a este estándar. Es lo
que dice Isaías, ¿verdad que sí? Isaías 64, 6 dice, todos
nosotros somos como el inmundo y como trapo de inmundicia a
todas nuestras obras justas. Todos nos marchitamos como una
hoja y nuestras iniquidades como el viento nos arrastran. Amado,
esa es nuestra realidad. Nadie es bueno, no hay ninguna
persona. Y por lo tanto, debido a que como pecadores no podemos
ser moralmente perfectos, necesitamos la perfección moral absoluta
de alguien afuera de nosotros. Necesitamos la perfección de
Aquel que vivió sin pecado y murió como substituto. Necesitamos
a Jesucristo. Primera de Pedro 2.24 dice lo
siguiente, Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la
cruz. En otras palabras, Él pagó nuestra
deuda de pecado que no podíamos pagar. Y Segunda Corintios 5.21,
al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros para
que fuéramos hecho justicia de Dios en él. En otras palabras,
Dios imputa la justicia de Cristo al que cree. por la Biblia claramente
nos dice mira no eres una buena persona necesitas un substituto
necesitas a alguien que tenga perfección no solamente para
él pero para darte a ti y ese es Jesucristo que murió en la
cruz por tus pecados fue ahí perfectamente necesitas a Cristo
el que murió el que te puede dar algo que tú no tienes justicia
delante de Dios un vestido de justicia amados el error de la
autojustificación es tan extendido en nuestra sociedad hoy, que
es común incluso entre quienes dicen ser cristianos. Y yo he
hablado con una variedad de personas que dicen, yo soy cristiano,
y lo que sale de su boca es negar realmente el Evangelio. Algunos
intentan encontrar la salvación combinando entonces sus propias
buenas obras con la gracia de Cristo y al celo está pervirtiendo
el verdadero evangelio. Yo hablo con personas que me
dicen, no, no, no, no, yo no creo en la salvación por obras.
Sabemos todos que eso es mal. Si estamos en una iglesia que
predica la verdad, todos ustedes saben que trabajar por la salvación
es imposible. Pero entonces lo que viene no
es gracia, no decimos no es obra, pero no corremos hacia la gracia,
decimos es las obras, es Cristo y las obras y ahí perdemos que
el evangelio por completo en la iglesia se encuentra este
pensar que no es por obras pero si tengo que creer en Cristo
y las cosas que hago también me justifica necesito a Cristo
y mis obras y estoy aquí para decirle que si usted piensa así
ha fallado el punto. Amén. Y tiene que pedir a Dios,
al Espíritu Santo, que redargüe su corazón a ver si usted es
salvo. Porque realmente la salvación, y sé que me han escuchado un
millón de veces, me van a escuchar un millón de veces más, la salvación
es completamente dependiente, únicamente, solamente en Cristo
Jesús, solo a Cristo. Solo a Cristo. Amén. es todo. Hay gente que me dice, no, no,
no, no, no, yo creo en Cristo y soy cristiano y mis obras prueban
que soy cristiano. Yo digo, ya has fallado. Jesús
más mis obras es una afrenta a Dios. Este tipo de pensamiento
es un rechazo de la gracia por fe. ¿Y por qué? porque el Evangelio
enseña que somos salvados por gracia a través de la fe, no
por nuestros propios esfuerzos. La salvación es un regalo únicamente
de Dios, no algo que podamos ganar a través de nuestras obras
en absoluto. No es Cristo más, es Cristo solamente. Este es el tema de nuestra enseñanza
hoy. Y mi oración es que Dios nos
abra a los Me gustaría empezar con el versículo uno, si quieren
abrir sus Biblias en él y mirarlo. El versículo uno he titulado
yo, un santo deseo de la salvación. Un santo deseo de la salvación.
Miren el corazón del apóstol. Porque cada vez que yo miro el
corazón del apóstol, puedo mirar que mi corazón nunca ha llegado
al nivel de que debe llegar. Amo al Señor, amados. Y mi corazón es que todos ustedes
están salvos. Mi corazón es que sus hijos sean salvos. Mi corazón
es que ustedes vayan y prediquen esta salvación. Pero cuando yo profundamente
miro a Cristo, hay una gran falta en mí. Y cuando miro a Pablo,
hay esa misma gran falta en mí. Con razón Pablo nos dice a nosotros
que síganme a mí mientras yo sigo aquí en Cristo, porque él
enseñó a Cristo, no solamente en sus enseñanzas, pero en su
vida. Mire el santo deseo de la salvación. Hermanos, el deseo
de mi corazón y mi oración por Dios, mi oración a Dios por ellos,
es para su salvación. Pablo usa la pierna palabra hermanos,
hablando con los romanos, que son cristianos de descendencia
judía, para mostrar su profundo amor por sus compañeros israelitas.
Él expresa este amor antes de hablar de la culpabilidad de
Israel o explicar que su rechazo era merecido. Él le habló de
esas cosas. El Señor escoge a quien va a
escoger. Él no puede hacer de un barro un vaso de gloria, uno
de deshonra. ¿Quién eres tú, hombre, para
reclamarle a Dios? Él ha expuesto, Él ha enseñado
que Dios puede escoger a quien quiera. Él no está negando esto
aquí. Lo que Él está diciendo es que yo los amo. y aunque el Señor pueda escoger
algunos y no otros, mi deseo es que todos fueran salvos. Me
parte el corazón que Israel con tanta bendición, con tanto privilegio,
se le haya escapado la oportunidad de la sanación. Este gran amor de Pablo no era
nada nuevo, anteriormente él había hablado así acerca de Israel. Usted recuerda Romanos 9, del
1 al 3, donde él dijo, digo la verdad en Cristo, no miento,
dándome testimonio en mi conciencia y el Espíritu Santo, de que tengo
gran tristeza, no solo tristeza, pero que gran tristeza y continuo
dolor, continuo dolor en mi corazón. Hay una tristeza que es grande,
hay un dolor que continúa como una ola del mar que viene sobre
y otra vez, algo que le molesta al apóstol. ¿Qué es? Porque desearía
yo mismo ser anatema, separado de Cristo por amor a mis hermanos,
mis parientes, los judíos, según la carne. ¿Pero qué expresión de amor?
¿Usted lo ha dicho alguna vez? Señor, yo gozosamente me iría
al infierno. Eso significara que este grupo
viniera a Cristo. ¿Vio? Cuando miro a Pablo, veo
a Cristo. Cuando miro a Cristo, miro mi
deficiencia. De amar de una manera tan gloriosa,
una manera tan parecida a Cristo. Vemos que Pablo amaba como Jesús. amaba. Él estaba dispuesto, escucha,
a ser sustituido por los pecadores en Israel. ¿Qué hace Cristo? Mejor que yo muera, que muera
la qué. Nación, eso fue, se recuerda lo que ocurrió en Juan cuando
el sumo sacerdote dice mejor que muera este tipo antes que
perezca toda la nación y esto lo dijo él profetizando ese año
porque era el que sumo sacerdote sin saber que este es el corazón
de Dios mejor que muera Cristo que perezca que toda la nación
mejor que él sea sustituido que pierda todo el pueblo de Dios
que todos vayamos al infierno y Pablo dice lo mismo aquí prefería
yo ir al infierno para que todo Israel fuera aquel, salvo si
me pudiera yo sustituir por ellos, lo haría. Pablo se parece a Cristo
Jesús. Y yo me pregunto cuántas veces
yo he pensado o he amado así. Pablo tenía razón al desear llorar
por la salvación de quienes le rodeaban, aunque ellos lo trataron
vergonzosamente. Se recuerda que Israel no fue
bueno con Pablo, pero él tenía razón en amarlos. ¿Por qué? Porque
sabemos que todo incrédulo, mientras está en su estado natural, es
un enemigo de Dios. Sí lo sabemos. Dios lo dice en
Romanos 8,7 y 8 donde dice lo siguiente la mente puesta en
la carne es enemiga de Dios porque no se sujeta a la ley de Dios
pues ni siquiera puede hacerlo y los que están en la carne no
pueden agradar a Dios si usted no está en Cristo no puede agradar
es un enemigo de Dios pero nada más porque son enemigos no quiere
decir que le damos la espalda Pablo entendía que la nación
judía era enemiga ellos fueron los que lo persiguieron Ellos
fueron los que lo arrestaron. Ellos fueron los que lo entregaron
a los gentiles para crucificarlo. Ellos fueron los que se oponieron
a Pablo. Ellos fueron los que se oponieron a los discípulos.
Ellos fueron los que se oponieron al Evangelio. Pablo entendía
que eran enemigos de Dios y aún los amaba. ¿Por qué? Bueno, porque Pablo seguía a Cristo. donde Cristo
nos dice, pero yo les digo, amen a sus enemigos y oren por los
que los persiguen. ¿Qué significa amar mi enemigo? Tolerarlo. No puede ser tolerar. Cristo no dice, tolera a tu enemigo.
Él dice que, ámalo. Es diferente de la tolerancia.
Cristo no dice, déjalo quieto y no lo molestes. Dice, ora por
él. Es diferente. que la tolerancia a la indiferencia.
Es activa, el amor es activo, ¿verdad que sí? Es algo que escogemos
hacer cuando la persona no merece. Ámalos y que ora por ellos. ¿Por quién? Por los vecinos,
por los compañeros en el trabajo, por las personas en el supermercado. Las personas que conocemos, nuestros
familiares que nos vuelven locos con su pecado y no aman a Cristo,
las personas completamente entregadas al pecado, las personas que están
tan llenas de orgullo que piensan que son buenas personas. ¡Amen!
Son sus enemigos porque son enemigos de quién? De Cristo. No solo
simplemente tengo que tolerarlos o ser indiferentes a ellos o
no ofenderlos, sino tengo que amarlos lo suficiente a orar
por ellos y enseñarles lo bien, enseñarles a Cristo. Pablo entendía esto, él amaba
la nación judía. No hay mayor demostración de
amor que orar por la salvación de los enemigos de Dios. Especialmente
cuando esos enemigos de Dios nos odian a nosotros por tener
a Cristo, o se ofenden con nosotros, se burlan de nosotros. Amados,
nadie había maltratado a Pablo más que sus compatrias judíos. Lo golpearon, lo arrestaron,
lo apedrearon, lo persiguieron, lo calumniaron, hablaron de él
falsamente, lo resistieron en cada esquina y intentaron en
varias ocasiones matarlo. Tomaron un voto de no comer hasta
que este hombre se ha muerto. Le pidieron al judicial que lo
mandara y ahí estaban los hombres listos para asesinarlo. Cuando
él estaba en el templo adorando al Señor, vinieron y le empezaron
a pegar y a golpear y a patear hasta que punto que los romanos
tuvieron que rescatarlo. Lo tuvieron que levantar sobre
la cabeza y correr adentro para salvarle la vida. Y él todo golpeado,
todo adolorido, a lo mejor los huesos rotos. ¿Qué le dice el
hombre? Déjeme salir al balcón y seguirle
predicándole a ellos su necesidad por Cristo. Amado, sígame a mí
mientras yo sigo a Cristo. Dice Pablo, y en él yo miro,
miro a Jesucristo. Quiero hablar con ellos, me están
matando, quiero hablar con ellos. Cristo de la cruz, ora por aquellos
que lo están matando. Quiero ser sustituido, voy al
infierno si ellos se salvarían. Cristo fue sustitución a nosotros.
Pasó por el infierno para salvarlos de mí. En Pablo, yo no miro a
alguien y solo predica, sino a alguien que vive la realidad
de su predicación. Nadie lo había resistido como
los judíos. Sin embargo, Pablo estaba dispuesto
a renunciar a su propia salvación por ellos. Este es el tipo de
amor que estamos llamados a tener. Es un amor paciente, perseverante,
un amor que no se ofende por las malas cosas que nos hacen
el pueblo que son enemigos de Dios, sino que en cambio debemos
orar y oramos continuamente por la salvación de esas personas
que nos malusan. Es un corazón como el de Cristo,
y si me quiero excusar de ese corazón, decir claramente, Cristo
puede amar así, Él es el Hijo de Dios, Él sabe que yo no lo
soy. Ok, es un corazón como el de Pablo, porque Él es un hombre
igual que usted y yo, un hombre pecador, un hombre de la misma
naturaleza, salvado por el mismo Dios, con la misma gracia de
Dios, y en Él miramos a Jesucristo. Amados, no deberíamos estar más
allá de suplicarle, aún suplicar a los pecadores que resisten
a Dios, que se reconcilien. Ese es el corazón del ministerio
cristiano. El mismo apóstol le rogaba a los pecadores que vinieran
a Cristo. Segunda Corintios 5, 20. Ahí
están. Dice la palabra de Dios lo siguiente,
por tanto somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por
medio de nosotros, en nombre de Cristo le estamos rogando,
reconcíliense con Dios. ¿Pueden ver el corazón? Te ruego,
ven a Cristo, antes que sea muy tarde. En la cama de un hermano
que está sufriendo, mira, ven a Cristo. Mira la vida que has
vivido, mira donde te ha llevado tu pecado. Esta es una misericordia
de Dios, que estés vivo. Yo sé que no te gusta esta condición.
A lo mejor quisieras estar muerto y la persona te dice que sí.
Pero esa es una misericordia de Dios porque no estás en un
infierno este día. Dios te permitió vivir, aunque
no es una manera en que nadie quiere vivir, es mejor. Cualquier
persona en infierno cambiaría lugar contigo. Tener todo este
dolor, toda esta angustia es mejor que estar en un infierno.
Mira, Cristo te ha dado una oportunidad. Te ruego, te amo. Ven a Cristo
antes que sea muy tarde. Ese es el corazón de Cristo.
Es el corazón del Pablo y es el corazón que debemos tener
nosotros. Es mi oración que este mismo
corazón por los perdidos se forme dentro de nosotros a un extremo
que digamos como el Pablo. Estoy angustiado, me duele el
corazón cuando los miro en su condición moral donde creen que
soy justificado, soy una buena persona, Dios me debe a mí algo.
Mirarlos y decir, ay mi corazón se parte por mi familia, se parte
por mi hermano, por mi hermana, por mi hijo, por mi hija, por
mi abuelo, por mi abuela. se me parte el corazón, oh Dios
por favor oro por ellos, oh Dios salvo, te ruego que vengas a
Cristo, ese debe ser el corazón cristiano no solamente estar
contentamente viviendo nuestra vida cristiana sino mirar alrededor,
despertar los ojos a lo que está ocurriendo con
las almas gente está muriendo y yendo al infierno cada día dónde está nuestro celo por ellos,
por su salvación el celo de Pablo por ellos. Amén. Bueno, ese es el corazón
cristiano. En el versículo 2 miramos por
qué Pablo tenía ese corazón, porque él puede mirar que Hiral
tenía celo, pero era un celo inútil. Escuche lo que vamos
a decir, fuera de Cristo el celo religioso es inútil. Fuera de
Cristo, el celo religioso es qué? Inútil. Mira el versículo
2, porque yo testifico a su favor de que tienen celo de Dios, pero
no conforman pleno conocimiento. El celo o el entusiasmo puede
ser algo grande, una bendición grande. Y Pablo reconoce que
sus compatriotas judíos estaban trabajando con entusiasmo. Para ellos todo parecía bien. Pero había un grave problema.
Su entusiasmo, su celo y su fuerte deseo de vivir conforme a la
voluntad de Dios no se basaba en la correcta comprensión de
la Escritura. No se alineaba con lo que Dios
había revelado acerca de la salvación. Habían ellos trastornado lo que
Dios había dado. no entendían lo que Pablo estaba
enseñando en Gálatas 2.16, sin embargo, sabiendo que el hombre
no es justificado por las obras de la ley, sino mediante la fe
en Cristo Jesús. También nosotros hemos creído
en Cristo Jesús para que seamos justificados por la fe en Cristo
y no por las obras de la ley, puesto que por las obras de la
ley nadie jamás será justificado. Ese es el punto ahí. ¿Pueden
verlo? Ellos fallaron en el punto. leyeron a Moisés, leyeron de
Abraham, leyeron de Isaac, leyeron los profetas grandes y los profetas
menores, tenían el templo, las sinagogas, tenían las dietas,
se ponían las túnicas correctamente, observaban lo que comían, lo
que no comían, Daban sacrificio, todo apuntando a Cristo y faltaron
a Cristo porque ellos no tenían su fe en lo que estaban haciendo
y no en lo que esas cosas estaban apuntando. ¡Qué cosa más horrible! Por lo tanto, el celo es valioso,
sí, tiene valor el celo cuando está basado en la verdad del
Evangelio y centrado en Jesucristo. Tengo celo para las cosas de
Dios, entusiasmo. Amo a Jesucristo. Tengo celo,
entusiasmo para conocerlo más, leer Su Palabra, entenderlo,
ser conformado más en Su imagen, predicar el Evangelio, amar como
Él amó, amó, unirme más y más a Él. El celo en ese ámbito es
excelente. Ojalá que el Señor lo consuma
a usted por ser en celo en ese ámbito. Sin embargo, el celo
religioso separado de Cristo es un error, es vacío, y es herejia. O yo voy a la iglesia,
yo doy dinero, yo hago esto. Yo vengo los domingos, me quedo
ahí dormido, no pongo atención a nada, salgo igual como entré.
Yo, yo, yo voy a la iglesia, yo doy dinero, yo estoy en este
ministerio, estoy en esta actividad. Yo hago todas esas cosas, pero
nunca has venido a Cristo, de nada te vale el celo. Tienes
celo religioso, auténtico, honesto, pero equivocado. Pueden verlo. No estamos hablando que la gente
está cometiendo un error a propósito o que está mintiendo esa propósito.
Está honestamente considerando que su camino es correcto, pero
sólo hay un camino a Dios y es mediante Jesucristo. La vive
abierta y que es posible y nos enseña que es posible estar apasionadamente
comprometido con falsas doctrinas o sistemas legalistas como la
observancia de la ley o la autojustificación. Nos enseña que es posible creer
algo con todo el corazón y hacerlo con todo el celo, con toda la
devoción, con toda la honestidad de nuestros corazones, estar
equivocados. Varias veces, no sé si lo han
preguntado ustedes, me preguntan a mí cómo pasa. ¿Y qué tal de
aquella persona que nunca ha conocido a Cristo? el Buda, los
que practican el Budismo, y con todos sus celos están sirviendo.
Nada vale. No tiene mérito. De nada sirve. Va al infierno. Porque no importa de nuestro
celo, tiene que ser celo por las cosas de Dios en la manera
que Dios se revela, por medio de Jesucristo. Esto se puede ver en el ejemplo
de los fariseos, quienes eran celosos por la ley, pero no entendieron
el corazón de la redención de Dios en Jesucristo. Los hombres
más celosos, más religiosos, más apasionados en el tiempo
de Cristo por la ley de Dios, la actual ley de Dios revelada
por Dios, las costumbres reveladas por Dios. los sacrificios revelados
por Dios. Los hombres más celosos religiosamente
fueron los grandes enemigos de quién? De Cristo Jesús. Apasionados,
honestamente apasionados, ¿de qué les sirvió? Incluso Pablo fue un hombre de
gran celo. Dice, mi celo persiguió a la
iglesia. Pero más tarde reconoció el error de su celo ignorante,
su celo diabólico, y él dice, al final dice, cambiaré a todo,
cambio todo nada más por conocer a Cristo, ser hallado en Él. Con una justicia que no es mía. ¿Pueden ver la diferencia? Amados,
mi pregunta a ustedes es la siguiente, ¿es su celo verdaderamente por
Cristo? no por este lugar, no por el
pastor Ismael, no por la iglesia reformada, gracia de Dios, no
por las doctrinas de la gracia, no por los pilares de la reforma.
Es su celo por Jesucristo. Usted
lo ama a él. No, atípicamente lo ama con toda
su alma. Es su celo por Jesucristo. qué terrible sería esforzarnos
toda nuestra vida por alcanzar nuestra propia justicia, sólo
para descubrir al final de todo que nuestros esfuerzos fueron
en vano, nuestro celo inútil y que somos perdidos en el infierno.
Hay gente así en este mundo. Están tratando todo. Yo quiero
ser el mejor testigo de Jehová que puedo ser. Yo quiero ser
el mejor mormón, ¿verdad?, que puedo ser. Tengo un celo. Quiero trabajar, quiero llegar
a ese punto. Quiero ser el mejor bautista sin Cristo que puedo
ser. Y se pierden. Honestamente dando
todo lo que ellos tienen para llegar a ningún lugar. Es un
celo inútil. Mi pregunta es para usted. ¿Tienen
celo por Dios? En Jesucristo, en Jesucristo
salvador, ojalá que su respuesta sea así, para su propia alma.
Y si el celo religioso es inútil, ¿a qué conduce? Bueno, conduce
a la justicia propia, que es, ¿qué? Ignorancia. La justicia
propia es ignorancia. Mira el versículo 3. Pues, desconociendo
la justicia de Dios y procurando establecer a la suya, no se sometieron
a la justicia de Dios. Pablo deja muy en claro que el
principal error de Israel fue que no reconocieron ni aceptaron
la justicia que viene de Dios a través de la persona y la obra
de Jesucristo. La justicia viene del sacrificio
de Cristo y se recibe por medio de la fe. Israel no se dio cuenta
de que no se trataba de sus esfuerzos sino de confiar en los logros
de Cristo. En lugar de confiar en la gracia
de Dios, la sustituyeron por su propio intento de ganar la
justicia por medio de las obras humanas. Y Pablo describe las
terribles consecuencias de este error. Todo estaba apuntando a Cristo
y ellos sustituyeron todo por Cristo. ¿Usted recuerda Romanos 9 cuando
Pablo habla de ellos? pero Israel que iba atrás, una
ley de justicia, no alcanzó esa ley. ¿Por qué? Porque no iban
atrás ellas por fe, sino como por obras, tropezaron en la piedra
de tropiezo. ¿Tropezaron en quién? En Cristo
Jesús. Amados, evite caer en este mismo error. Para ustedes,
el error es más sutil. Si yo le digo, ¿usted quiere
trabajar por su salvación? No, hermano, la Biblia dice que
no, absolutamente no. Pero el error sutil es Cristo
más las obras. ¿Ven? Es ese error más sutil
que podemos caer. Yo amo a Cristo, y con Cristo
y con mis obras, aseguro de llegar al Señor. Cuidado. Porque es
un error terrible. Por la gracia de Dios, líbresen
del veneno destructivo de la justicia propia. Es hora que
reconozcamos la verdad acerca de nosotros mismos, nuestra completa
pecaminosidad. Tenemos que dejar que la palabra
de Dios humille el sentido de bondad y revele su profunda,
y revele nuestra profunda necesidad de justicia que viene más allá
de cualquier esfuerzo humano. Así que le voy a leer nueve versículos,
uno tras el otro. Realmente le podría haber leído
todo el Antiguo Testamento y todo el Nuevo Testamento, pero eso
requeriría más el tiempo que tenemos nosotros. nueve pasajes
que te va a enseñar, que nos enseñan, que nos recuerda, y
yo sé que ustedes saben estas cosas, yo sé que lo han escuchado
desde mi boca por los últimos seis años, entiendo el pastor
con la misma canción, sí, ¿saben por qué? Porque necesitamos la
misma canción. ¿Qué dice Pedro? A mí no es un gran problema recordarles
a ustedes de las cosas que ya deben saber. Así que sigamos
con la misma canción porque así de duro está nuestro corazón,
necesita escuchar la misma canción. Y déjenme leerles nueve versículos
donde podemos ver por la gracia de Dios que somos pecadores. Romanos
3.23, por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios. ¿Cuántos? Todos. ¿Y qué no hacen? Alcanzar la
gloria de Dios. La salvación es imposible. Jeremías
17, 9, más engañoso que todo es el corazón, y sin remedio,
¿quién lo comprenderá? Nos recordamos la primera parte,
que el corazón es engañoso, pero se le olvida la segunda parte,
que tiene que no remedio. No hay remedio humano para su
corazón. Dios no tiene una alta opinión
de nosotros. Romanos 5, 12, por tanto, tal como el pecado entró
en el mundo por medio de un hombre y por medio del pecado la muerte,
así también la muerte se extendió a todos los hombres porque todos
pecaron. Sí, el pecado entró por un hombre pero se extendió
a todos, ¿por qué? Porque todos somos pecadores. ¿Qué habita
sobre nosotros? Se extendió para todos los hombres.
¿Qué es lo que habita sobre nosotros? La muerte. Nosotros aún cometemos
errores. Si no te arrepientes vas a ir
al infierno. ¿Sabes lo que el Señor me, sabe usted lo que el
Señor me ha gustado a mí? No es si no te arrepientes vas
al infierno, si no te arrepientes te quedas en el infierno. Ya nacemos ciudadanos del infierno. No es que nacemos fuera del uno
y del otro y podemos coger y ir a un lugar, sino que nacemos
bajo la muerte. Somos que ciudadanos del infierno
y el Señor tiene que meter su mano en el infierno y rescatarnos
a nosotros. ¿Pueden ver la diferencia? Salmos 51, 5. Yo nací eniquidad
y el pecado me concebió mi madre. ¿Qué dice Él de su naturaleza?
No solamente nací pecador, en la concepción, en el momento
de concepción ya yo era un qué? Pecador. Levantamos el bebé,
¿verdad? Qué lindo el bebé, qué perfecto
es, no es perfecto. Radicalmente comprometido en
el qué? En el pecado. Lo amamos, son lindos, nos hacen
reír, Lugosos nuestras vidas, pero tenemos que reconocer aún
en la concepción, oh Señor, este bebé que yo voy a amar y que
ya amo, este bebé que nació, que amo con todo mi... Daría
mi vida por él, daría mi vida por ella, Señor. Es un pecador,
y si no vienen a Cristo, se quedarán, ¿qué? Ciudadanos del infierno. Oh Señor, salva a mi bebé. ¿Pueden
ver la diferencia? Romanos 7, 18. Porque yo sé que en mí, es decir,
en mi carne, no habita nada bueno, porque el querer está presente
en mí, pero el hacer, hacer lo bueno, es imposible. No lo puedo
hacer, dice el apóstolo. Sin Cristo nunca puedo hacer
lo bueno. Ay, que el Señor penetre esto en nuestros corazones. Sin
Cristo no puedo hacer nada bueno. Efesios 2, 3. entre ellos también
todos nosotros en otros tiempos vivíamos los cristianos vivíamos
como pecadores vivíamos en la pasión de nuestras carnes satisfaciendo
los deseos de la carne y de la mente y éramos por naturaleza
nacidos así hijos de ira lo mismo que los demás no había diferencia
entre usted y ellos pero que lindas palabras se encuentran
poquito después de eso que dice el en el siguiente versículo
pero Dios Esas son mis dos palabras más favoritas en la Biblia. Cuando
leo en Efesios, eras un hijo del infierno, eras esto y eras...
Pero Dios, no me da crédito a mí en ninguna manera. ¿Pero quién? Dios. Con la ayuda mía, no dice
el apóstol. Dice, pero Dios, en su gran amor
con quien nos amó, nos salvó a nosotros. No puede haber obras. No hay ninguna obra que nos salve.
Génesis 6, 5. El Señor vio que era mucha la
maldad de los hombres en la tierra y que toda la intención de los
pensamientos de su corazón era solo hacer siempre, no algunas
veces, siempre mal. Y usted dice, pero Señor, yo
encuentro personas en el mundo que no están pensando siempre
en todo hacer mal. Mientras no piensen en Cristo
y vivan su vida dando la espalda a Cristo, siempre piensan en
hacer el qué? El mal. Porque el único bien
que se puede hacer es venir a Cristo. Amén? Pueden verlo? Así que aún
cuando amen a sus hijos están haciendo el mal porque no lo
hacen para la gloria de Cristo. Es algo increíble, considerable,
algo así. Que la persona que dice, soy una buena persona,
he amado a mis hijos, he amado a mi hija, le enseñé lo bueno,
le enseñé lo bueno a mi hijo, he proveído para ellos, ellos
son responsables, son adultos, se comportan de una manera honrosa,
traen honor a sus... Yo soy un buen... El señor dice,
hiciste el mal porque lo nutriste afuera de quien? de Cristo. No
lo amaste lo suficiente para venir a Cristo, traelos a Cristo.
¿Pueden ver? Romanos 8, 7, la mente nuestra,
perdón, la mente puesta en la carne es enemiga de Dios porque
no se sujeta a la ley de Dios, ni siquiera puede hacerlo. Si quisiera hacerlo, no lo puede
hacer. Están contaminadas por el pecado. Y por último el cristián
de 720, ciertamente no hay hombre justo en la tierra que haga el
bien y nunca peque. Y podemos decirlo así, ciertamente
no hay hombre justo en la tierra que siempre haga el bien, ese
es el sentido ahí, y que nunca peque. No hay nadie que ha nacido
que nunca jamás ha pecado de la infancia a la muerte, que
nunca haya cometido ningún error, no hay ninguno. ¿Cuántos de ustedes
pueden decir, oh sí, yo miro al espejo y miro perfección?
Ninguno. Entonces, miramos el corazón
que tenemos que tener por los inconversos. ¿Por qué? Porque
a veces tienen celo, ¿pero es un celo qué? Inútil. ¿Y qué pasa
con el celo inútil? Llega la autojustificación, ¿qué
es qué? Ignorancia. ¿Qué tenemos que
hacer? Apuntarlos a Cristo. Versículo 4. Porque Cristo es
la única esperanza de la justicia. Cristo es la única esperanza
de la justicia. Porque Cristo es el fin de la ley para justicia
a todo aquel que cree. Dice el versículo 4. el apóstol
Pablo enseña que Cristo es el cumplimiento de la ley para todo
aquel que cree. Esa es la única justicia y verdaderamente
la única justicia que importa a través de Cristo. Un verdadero
creyente es justificado ante Dios. La justicia de Cristo es
tan perfecta y preciosa que Dios ve y acepta a los creyentes como
plenamente justificados si están en Cristo. En otras palabras,
cuando Dios me mira a mí, me mira con los tapos inmundicia
quitados, me mira con el vestido de gloria que le pertenece a
Cristo sobre mi cuenta. Y mira la perfección de Cristo. Cristo y Sus redimidos están
unidos eternamente. La Escritura declara que esta
justicia está disponible sólo para aquel que pone su fe en
Cristo. Cristo habló de una parábola de invitados que no vinieron
a la boda, los judíos. y fue y lo invitó otra vez y
no quisieron venir. Entonces dice, ve a todos los
lugares y encuentra a cualquier persona hambriento, en pecado,
terribles, gentiles, judíos que nadie enama y hazlo venir. Es fuerza a los que vengan porque
es que es elección. Yo entré al salón de la boda,
todos están ahí vestidos, Una vestidura que no tenían, que
Él les dio vestido cuando entró para que puedan entrar. Y había
un hombre ahí comiendo, dice la Palabra de Dios, sin la vestidura
apropiada, la justicia de Cristo. ¿Usted recuerda lo que ocurrió
con ese hombre? Sáquenlo, échenlo a la oscuridad. Donde hay el
que vioral y el crujil de qué? De dientes. Viene, el rey le
dice, ¿cómo entraste tú sin la ropa adecuada? Y no que los otros
tenían ropa, sino que él les dio la ropa a otro, pero este
rehusó la ropa y trató de entrar. Y el rey lo sacó para afuera.
Amados, si no estamos vestidos en Cristo, no hay ninguna, no
hay ninguna esperanza para nosotros. Si usted quiere entonces entender,
si usted me dice entonces, ¿cuál es el propósito de la ley, pastor?
Bueno, lo hemos hablado, platicado varias veces, pero no déjeme
decirlo otra vez. ¿Cuál es el propósito de la ley? Para enseñarles
su pecado. señalte la santidad de Dios.
Nunca jamás puedes mentir. Nunca jamás puedes odiar. Nunca
jamás puedes tener codicias en tu corazón. Nunca jamás puedes
desear un hombre o una mujer una manera sexual donde el Señor
no lo permite. Nunca puedes tener pensamientos
de odios. Nunca puedes tener a alguien
frente que sea tu Dios o una cosa o una persona. Nunca puedes
adorar a cualquier persona o a alguien como que si fuera como de Dios. Nunca puedes faltarle respeto
a tu padre y a tu madre. Nunca puedes usar el nombre del
Señor en vano. Nunca puedes comportarte de una
manera que traiga muri a Dios o a tu persona alrededor. ¿Pueden verlo, amados? La ley
nos enseña la perfección de Dios y nuestro pecado. ¿Si cual es
el propósito de la ley, amados? Simplemente que miremos a Cristo,
el que cumple esa ley que usted y yo no podemos cumplir, el que cumple la ley perfectamente.
Y habiendo cumplido la ley en nombre de los elegidos, Jesús
fue a la cruz como nuestra propiciación Nuestro pago, debido a su sacrificio,
cualquiera que confíe en Él puede ser justificado ante de Dios.
Este es el tema de Romanos. El tema de Romanos, del capítulo
1 hasta ahora, no eres una buena persona, necesitas a Cristo.
¿Por qué tantos capítulos con el mismo tema? Porque necesitamos
escucharlos. La salvación es posible, amados. Gloria a Dios. Pero sólo hay
un camino. La salvación es posible, amados.
pero sólo afuera de usted, sólo afuera de la humanidad. Acabo
de predicar este sermón en inglés, y alguien afuera me dice, hay
una persona que está en el hospital, está casi muerta del cerebro,
no está respondiéndole a nadie. Sé que hay otra persona, y no
es nuestra hermana Jenny, no quiero que piensen en ella. Sé
que ella también está en la misma situación con su padre. Alguien
en el grupo me dice, esta persona no está respondiendo, y su mamá
me dice, su mamá es cristiana y ella siempre rechazó a Cristo,
y su mamá me dice que venga y ore por ella y que le diga, te estoy
dando a Cristo para que seas salvo. ¿Eso contaría, pastor?
Acababa de predicar yo este sermón. Necesitamos escuchar lo que una,
que otra, que otra, que otra vez. No. Yo no puedo imputar
a Cristo a nadie. solo Cristo puede imputar a Cristo.
Lo que puede hacer es ir, orar, pedirle al Señor que le abra
el entendimiento por un ratito, sin saber, si se están escuchando,
predicarle el Evangelio, enseñarle bíblicamente que no necesita
Cristo y dejar los resultados aquí, a Dios. Nunca sabremos
en este lado de la eternidad, gloria a Dios, el Señor hizo
ese milagro. Pero solo hay un único camino a Dios. Y es por medio de quien? Yo no
puedo orar para que alguien reciba a Cristo. Yo no puedo imputar
a Cristo. Yo no puedo. Y que tal de esta
persona que yo no puedo hacer? Solo hay un camino al cielo.
Quien es? Jesucristo. Por quemados. Si hay otro camino
al cielo, Dios es malo por haber matado a su hijo. Amén? Si hay un camino más fácil al
cielo, y Dios dice, si hay este camino, pero quiero hacer otro
camino y ese va a requerir tu muerte, ¡qué tipo de horrible
padre es este! De matar al hijo para hacer otro
camino cuando no era necesario. Pero el pecado es tan grave,
más grave de lo que ustedes y yo consideramos, que para hacer
solo un camino tuvo que ver la muerte del Hijo Perfecto. ¿Pueden
verlo? ¿Pueden verlo? Y es por eso que Cristo era Padre.
Si es posible, al otro camino, pasa esta copa de mí. Si es posible
salvar a los pecadores de otra manera, que no requiera mi muerte
en la cruz, cargar sus pecados, sentir tu ira. Otro camino, hay
otra posibilidad, por favor, quita esta copa de mí. Corta
la respuesta divina. No hay otra manera. ¿Cómo sabemos? Nada más se levantó
de orar. ¿Quién vino? los soldados y lo arrestaron.
Pueden verlo. Si podemos ser salvos nada más
por ser buenos o porque nacimos inocentes y no llegamos a la
edad del pecado o porque esta persona está debilitada y el
Señor ahora, bueno, yo le voy a orar y le voy a dar a Cristo.
Si hay otra manera de venir a Cristo, entonces el Señor Dios es malvado
en matar a su propio hijo. No es un acto de amor. Pueden
verlo. En la forma en que Cristo murió
para hacer ese camino nos demuestra que sólo puede haber un camino
al cielo. Amén. Y es por el arrepentimiento
de Jesucristo. Entonces, mi única deseo para
ustedes y esperanza es que usted corra hacia Cristo si no lo ha
hecho. Que admitan su fracaso y descansen la obra de Él. Y
si usted está en Cristo, que usted tenga el mismo celo que
tenía Pablo para predicar a Cristo. Su corazón se parta en dos pedazos
cada vez que usted mira a una persona. Que no camine con el
Señor, que usted ruegue a Dios, que vengan a Cristo, que te ame
como Pablo amó, porque Él nos enseña como Cristo amó. El anhelo de Pablo se encuentra
en Filipenses 3, 9. Yo quiero ser hallado en Cristo,
no temiendo mi propia justicia. Él habla como alguien que la
había persiguido, ¿verdad?, la propia justicia. Y ahora él mira
el error de ella y dice, no teniendo mi propia justicia derivada de
la ley de las buenas obras, sino la justicia que es por la fe
en Cristo. La justicia que sí procede de
Dios. La justicia que viene sobre la
base de la fe. Es lo único que yo quiero, para
mí y para ustedes. Padre, te amo. Gracias por tu
palabra y la bendición que trae en nuestras vidas. Pedimos, Dios
mío, que tú nos lleves delante de ti, que nos enseñes la realidad
de lo que hemos hablado, y que, Padre, nos ayudes a siempre confiar
completamente en Cristo Jesús, nuestro Salvador. si estamos en Cristo, que tengamos
el corazón de Pablo por los perdidos, que vayamos al hospital, que
hablemos con las personas incapacitadas, que le presentemos a Cristo al
vecino, al trabajador, al colaborador, que tengamos un corazón que está
herido por ellos, que amemos como amó Pablo porque
es la manera que amó Jesucristo. Y si alguna parte de nosotros
confía en las obras para que podamos ver que eso es un gran
error, sólo en Cristo se encuentra la esperanza y la fe. Damos gracias
por las cosas aprendidas en el nombre de Jesús y para tu gloria.
Amén.
Celo vacío
Series La Gracia Salvador de Dios
El fervor y el celo religioso honesto apartados de Cristo son equivocados y vacíos. ¡La única esperanza de salvación se encuentra sólo en Jesucristo!
| Sermon ID | 91524213214162 |
| Duration | 57:28 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Romans 10:1-4 |
| Language | Spanish |
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