00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
El título de este sermón lo llamamos
Dos Sabidurías, la serie de la fe que obra. Vamos a leer entonces,
Santiago capítulo 3, versículos 13 al 18, dice así la palabra
del Señor. ¿Quién es sabio y entendido entre
ustedes que muestre por su buena conducta sus obras en sabia mansedumbre,
pero Pero si tiene celos amargos y
ambición personal en su corazón, no sean arrogantes y mientan
así contra la verdad. Esta sabiduría no es la que viene
de lo alto, sino que es terrenal, natural, diabólica. Porque donde
hay celos y ambición personal, ahí hay confusión y toda cosa
mala. Pero la sabiduría de lo alto
es primeramente pura, después, pacífica, amable, condescendiente,
llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía,
y la semilla cuyo fruto es la justicia se siembra en paz por
aquellos que hacen la paz. Señor bendito, a su palabra hermano,
oremos. Oh bendito Señor, gracias, te damos nuevamente porque estamos
ante tu palabra Dios. Estamos en este lugar donde venimos
a alabar y glorificar tu nombre en el Día del Señor. Padre, agradecidos
contigo porque has sido bueno nuevamente esta semana y has,
Señor, proveído nuestras necesidades y has permitido que estemos acá
juntos para escuchar tu palabra, ser edificados y tener comunión
unos con otros. Bendice, Señor, este tiempo.
Ruego por los oyentes que esta palabra que vamos a compartir
sea edificante, refrescante para ellos. Y prepara, Señor, al predicador
también. Ayúdanos, Padre. En el nombre
de Dios, Jesús. Amén. Amén. Bueno, ¿pueden tomar asiento? Leía aquí en nuestra versión
que tenemos de la nueva Biblia de las Américas, pero también
he usado la Reina Valera, así que voy a leer algunos pasajes
cuando desarrolla el sermón. con la versión de Reina Valera. Así que tenemos entonces, hermanos,
aquí otra vez. Estamos en esta epístola de Santiago,
muy práctica, como hemos dicho siempre. Yo espero y mi deseo
ha sido que hermanos hayan aprendido y que hayan puesto en práctica
lo que hemos hasta ahorita visto. Lo que vamos a ver ahora son
dos sabidurías, es el título, ¿sí?, en esta serie de la fe
que obra. Me voy a comenzar de esta manera, hermanos. La vida
nos presenta constantemente, hermanos, opciones. Muchas son
mundanas, son limpias. Cuando, saliendo de aquí, creo
que van a ir a, van a decidir a dónde van a ir a comer, ¿sí?
El lugar donde decidan, cualquier restaurante donde decidan, están
diciendo no a los demás. Decidan por uno, están diciendo
no a los demás. Si deciden ya en el restaurante
comer pollo, Están diciendo que no a la carne de res. Si dicen
sí a la carne de res, están diciendo no al pollo, ¿verdad? Entonces,
hacemos decisiones todos los días, hermanos. Y si piden el
postre también, si obligan a uno, dicen no al otro. Entonces, rechazamos
a todos los demás. Pero más seriamente, casarse,
¿sí? El hombre que se casa con su
mujer está declarando, cuando él declara su voto, está rechazando
a todas las demás, ¿sí? Está diciendo no a todas las
demás, igualmente que la mujer. Decir sí a la paternidad, hermanos,
es decir no a una vida fácil. Si no, pregúntenle al hermano
Juan, el hermano Gaby, ¿verdad? Decir sí a la paternidad es decir
no a una vida fácil, ¿sí? Y sencilla, es difícil. En conjunto,
hermanos, Nuestras elecciones de comida y bebida, de vocación,
de matrimonio y paternidad marcan el rumbo de nuestra vida. Hermanos,
el mismo principio se aplica también a nuestra vida moral
y espiritual. No elegimos una dirección espiritual
como elegimos el pollo en lugar de la carne de res, pero la escritura
dice que enfrentamos dos caminos en la vida. Jesús dice que hay
un camino ancho, que lleva a la destrucción y un camino angosto,
un camino angosto que nos lleva a la vida eterna. Podemos llamar
a Jesús también de una manera veraz, sin hipocresía o también
sin ella. Podemos construir nuestra vida
sobre la roca o sobre la arena, como lo dice en Mateo 7, 13.
Santiago presenta, hermanos, la misma idea en términos diferentes. Dice que hay dos caminos de vida,
dos tipos de sabiduría, ¿sí? Una sabiduría, una sabiduría terrenal, ¿sí? Humana y una sabiduría espiritual
que proviene del cielo, una sabiduría divina, una sabiduría terrenal,
una sabiduría divina. Veamos estos dos caminos de manos
en contexto. Santiago nos ha preparado ya
de los estudios que hemos tenido antes para la idea de que hay
dos caminos de vida, dos tipos de sabiduría. En el capítulo
uno, si recuerdan, vimos el contraste, ¿sí?, de las personas que se
consideran religiosas con quien tienen una religión pura e intachable. Santiago ha presentado, hermanos,
otras opciones. ¿Trataremos a los creyentes?
¿Pobres con respeto o no? ¿Dominaremos nuestra lengua o
será una llama destructora, un órgano que bendice en un momento
y maldice después? Por supuesto, no elegimos simplemente
la religión pura. El mal intratable dentro de nosotros
manos enciende el fuego de la lengua. No podemos apagar ese
fuego con un mero acto de de voluntad nuestra, no podemos
simplemente decidir tomar la lengua. En un momento decíamos,
no lo podemos decidir hermanos, simplemente tomar la lengua no
lo podemos hacer, tomar esa decisión. En un momento la usamos para
bendecir, como decíamos antes a Dios, al siguiente momento
maldecimos al hermano. Nuestra lengua demuestra nuestra
falta de autocontrol, lo vimos en Santiago 3. Lamentablemente
todos hacemos cosas y decimos cosas que después nos arrepentimos. Nadie puede controlar la lengua.
Todos chismean, maldicen o hieren los sentimientos de los demás.
Debemos confesar que solo Dios controla la lengua, hermanos.
Por eso necesitamos el evangelio. Por eso necesitamos nacer de
nuevo, nacer de lo alto. por la palabra de Dios, la palabra
de verdad, según nos dice Juan 3, 3 y Santiago 1, 18 también. No podemos simplemente elegir
el camino de sabiduría, hermanos. Somos incapaces de elegir el
camino correcto y seguirlo siempre. Una vida justa es un regalo de
Dios, por gracia solamente, leíamos el viernes, ¿verdad? Por gracia
solamente. En nuestro texto de hoy, Santiago,
del capítulo 3, en el versos 13 al 18, él pregunta, comienza
preguntando, ¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? ¿Quién
es sabio y entendido entre ustedes? Y es que, hermanos, tanto las
escrituras como los filósofos antiguos le daban una gran importancia
a la sabeduría. Si definimos la sabeduría en
una forma general, No es simplemente un asunto de poseer conocimientos
objetivos, conocimientos objetivos, sino de aplicar, oigan bien,
aplicar adecuadamente y eficazmente la verdad a la vida diaria. Eso
es ser sabio. Salomón escribió, sabiduría ante
todo, ¿qué? Adquiere sabiduría, Proverbios
4.7. Un filósofo romano, Cicerón,
declaró que La sabiduría es el mejor regalo de los dioses y
es la madre de todas las cosas buenas, decía este filósofo.
Y hermanos, tanto Salomón como este filósofo consideraban la
sabiduría como la más alta, noble y valiosa de todas las posesiones
que el hombre podía tener. Pero fueron los hebreos los que
claramente comprendieron que la verdadera sabiduría no es
intelectual. No es intelectual, sino de conducta. Por eso se dice que el tonto
más grande es el que conoce la verdad y no la aplica. Para los judíos la sabiduría
era la habilidad para vivir rectamente. ¿Somos sabios? La habilidad para
vivir rectamente. Por eso, hermano, tanto el Antiguo
Testamento como el Nuevo Testamento ponen en claro que hay dos clases
de sabiduría. La sabiduría del hombre y la
sabiduría de Dios. La sabiduría de abajo y la sabiduría
de arriba, de lo alto. Sabiduría terrenal y la sabiduría
celestial, divina. El rey Salomón buscó sabiduría
por encima de todo. Lo podemos ver en la Primera
de Reyes, capítulo 3 y capítulo 4. Y aunque la sabiduría espiritual
de Dios estaba a disposición de todos, incluso de Salomón,
La sabiduría que pidió y recibió del Señor en ese momento estaba
sin duda, hermanos, relacionada principalmente con la extraordinaria
capacidad para gobernar a Israel en la vida práctica de todos
los días. Salomón necesitaba sabiduría
para resolver los problemas económicos, militares y sociales de ese entonces
en Israel. En Eclesiastes capítulo 2, capítulo
2 dice Vemos que el rey Salomón se entregó a toda clase de placeres,
riquezas, extravagancias, conocimiento humano, etcétera, etcétera, y
concluyó que el hombre sabio y el tonto han de sufrir el mismo
fin, la muerte. Salomón, hermanos, comprendía
que las bendiciones materiales que buscaba y disfrutaba brevemente
eran de la mano de Dios. Sabía que la sabiduría humana,
los logros y los placeres eran unas encrucijadas, un callejón
sin salida. Eso lo entendía así, de esa manera. Y que la única fuente de verdad,
realización y felicidad se hallaba, se encontraba, hermanos, en conocer
y amar a Dios. El Nuevo Testamento es aún más
explícito acerca de la fuente de la verdadera sabiduría. Pablo
declaró que allá en 1 Coríntios 1 24 al 30 que Cristo es poder
de Dios y sabiduría de Dios. Hermanos, la sumisión, oigan
bien, la sumisión al Espíritu Santo es la señal más grande
y más segura de la sabiduría de un cristiano. La sumisión
al Espíritu Santo, esa es la señal, sí, segura de la sabiduría
de un cristiano. Bueno, hermanos, habiendo dicho
todo esto, en nuestro texto de hoy, Santiago presenta la sabiduría
como una prueba más, ¿sí?, de la fe viva, la fe que obra, ¿sí? Eso es lo que hemos estado viendo,
ese es el título de la serie, la fe que obra. La clase, hermanos,
de sabiduría que una persona tiene se revelará, sin duda,
por la clase de vida que lleva. En esto es lo que vamos a ver
en este texto de este día. Veamos entonces hermano el versículo
13. Y este versículo lo hemos titulado la prueba de la sabiduría. Aquí se prueba la sabiduría,
aquí vemos la prueba de la sabiduría. Santiago 3.13 dice, ¿Quién es
sabio y entendido entre ustedes? Muestre por su buena conducta
o por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Hermanos, esta sección acerca
de la sabiduría se aplica a todas las iglesias, se aplica a todas
las iglesias a quien Santiago estaba escribiendo, pero también
a esta iglesia de hoy en día, aquí con nosotros, hermanos.
Santiago nos está hablando a nosotros directamente. Está hablando a
verdaderos creyentes y otros que decían ser creyentes. Santiago
está buscando creyentes que viven verdaderamente una vida recta.
Él les está diciendo, ¿en qué sentido son ustedes sabios y
en qué sentido son ustedes entendidos? Eso le estaba preguntando, ¿verdad?
¿Sí? ¿En qué sentido son ustedes sabios
y en qué sentido son ustedes entendidos? La respuesta de ellos
iba a revelar, hermano, no solo su carácter interior, sino la
condición espiritual de su alma. Hermanos, es muy difícil. Yo creo que ustedes no han encontrado,
no sé si a lo mejor han encontrado alguno, a alguien que se autodenomine
o se llame tonto. No sé si ustedes han encontrado
a alguien así. Casi todo el mundo tiene una alta, pero irreal opinión
de su sabiduría. Aunque no lo digan, creen que
su opinión es, por lo general, mejor que la del otro. Siempre
está más arriba, sabio en su propia sabiduría. Aunque los
dos términos parecen aquí, sabio y entendido, parecen emplearse
Aquí, como sinónimos, tienen una pequeña diferencia de significado.
La palabra sabio o sabio es una palabra general empleada por
los griegos para designar erudicción, teoría o filosofía, filosofía
especulativas. Para los judíos, tenía significado
más profundo de cuidadosa aplicación del conocimiento de la vida personal. Y entendido, hermanos, la palabra
entendido aparece solo aquí en el Nuevo Testamento. y denota
el concepto de conocimiento especializado, como por ejemplo el de un médico
que se especializa en una cosa y otra en otra cosa. O sea, es
entendido, por ejemplo, en el corazón un doctor, se especializa
solamente en eso, es entendido en esa área. Nuestro texto sigue
diciendo, ¿quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la
buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Cuando dice muestre,
hermanos, aquí indica un ahora, un ahoritismo, quiere decir,
es imperativo y hace del verbo una orden. Muestre ahora. Si usted dice que vive en la
sabiduría divina y es Hijo de Dios, muestre ahora, muestre
eso ahora por su manera de vivir. Como ocurre con la fe, la sabiduría,
hermanos, y la inteligencia que no se demuestran en una vida
recta y piadosa, Están faltas o carecen de valor espiritual.
Santiago específicamente aconseja a los lectores que muestren su
sabiduría e inteligencia por sus buenas obras, por todas las
actividades y esfuerzos que ellos hacen todos los días. Todos los
días, hermanos, debemos demostrar por nuestras buenas obras que
sí vivimos en la sabiduría divina. También los creyentes deben mostrar
sabiduría e inteligencia con una actitud de mansedumbre, dice
aquí la palabra del Señor. Y esta palabra mansedumbre nos
lleva a la idea de ternura y amabilidad y pueden traducirse así como
mansedumbre y manso. En el castellano, hermano, esta
palabra tiene un significado de debilidad, pero en términos
griegos no tiene esa connotación de debilidad. En el griego tiene
un significado más bien de poder controlado o poder bajo control. Eso significa mansedumbre. Y
este adjetivo, hermanos, se emplea a menudo para referirse a un
caballo salvaje que ha sido domado por el dueño, lo ha vencido y
ha hecho de él un instrumento para trabajar, de provecho para
él. El caballo sigue teniendo el
poder, pero está controlado, y así debe ser, debemos nosotros
mostrar la sabiduría también con un poder controlado, con
mansedumbre. Y en número 12, 13, por ejemplo, describe a,
este pasaje describe a Moisés como muy manso, más que todos
los hombres de la tierra. Sin embargo, actuó de forma tajante
y ardiendo en ira cuando lo provocaron también. Sí, la mansadumbre es
un rasgo del carácter de que da honra a Dios o es un fruto
del espíritu. En Gálatas 5, la mansadumbre
debe caracterizar a todo, a todos en el reino de Dios. En el sermón
del monte, Jesús dijo, bienaventurados los mansos, sí, porque ellos
recibirán la tierra por la edad. El Señor Jesús le aplicó a él
mismo también. Cuando dijo, llevad mi yugo sobre
ustedes, Y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. No está hablando que era débil
y que no podía, no tenía poder. Él tenía poder, decía, el poder
controlado. Y aquí tenemos otra vez, hermano,
lo que pudiera describirse como el pensamiento principal de esta
Pístola de Santiago, que es donde la fe o el evangelismo tiene
realmente un dominio salvador sobre mente y corazón. No puede
por su naturaleza, sino ejercer una poderosa influencia en la
vida exterior de las personas. Y cuanto más tenga un cristiano
una verdadera visión y una comprensión espiritual, tanto más será su
vida gobernada por su fe. Vemos entonces, hermanos, en
este versículo 13, la prueba de la sabiduría. Se muestra con
nuestra manera de vivir. Ahí como ansiedumbre, amén. Vamos
ahora a los versículos 14 al 16, hermanos. En esta sección
la hemos titulado la falsa sabiduría. Aquí vamos a encontrar la falsa
sabiduría. Dice así esta sección, 14 al
16, pero si tienen celos amargos y contención, en vuestro corazón, no os jactéis
ni mientan contra la verdad, porque esta sabiduría no es la
que desciende de lo alto, sino terrenal, oigan bien, animal,
diabólica, porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación
y toda obra perversa. Hermanos, la sabiduría que es
del mundo, que se basa en la comprensión propia del hombre,
sus normas, sus estándares y objetivos es falsa, es impía. En la falsa sabiduría el hombre
es supremo, él es supremo. La falsa sabiduría no reconoce
la soberanía de Dios, la voluntad de Dios tampoco, ni la verdad
de Dios no la reconoce. Si estamos viendo de esa manera,
estamos viviendo, hemos elegido sabiduría falsa, terrenal. Veamos
el versículo 14, dice, pero si tienes, tienes celos amargos
y contención en vuestro corazón, no se jaten ni mientan contra
la verdad. Aquí encontramos la motivación
de la falsa sabiduría, hermanos, la encontramos aquí en este pasaje.
Y es que, hermanos, la motivación de todas las cosas se determina
¿dónde? Siempre en el corazón. Aquí es
donde se origina el creer y el no creer, el pecado y la rectitud,
hermanos. Aquí se origina en el corazón.
Jesús les dijo a los discípulos en el camino de Maús, oh insensatos
y tardos de corazón, para creer todo lo que los profetas han
dicho. Estamos en Lucas 24. Felipe le
dijo al etíope Eunuco también, si crees de todo corazón, bien
puede ser, Salvo en hechos. Y Pablo también declara, si confesares
con tu boca que Jesús es el Señor y creyeras en tu corazón que
Dios le levantó de los muertos, que serás salvo. Romanos 10,
9. De las varias motivaciones detrás
de la sabiduría, hermanos, humana, Santiago aquí menciona solamente
dos aquí en este pasaje. Y la primera es los celos amargos. Dice celos amargos. Y este tiene
el sentido esencial de puntiagudo, afilado, celos amargos, afilado,
espinoso, cortante. Aquí Santiago lo emplea de forma
metafórica, hermanos, para describir el peor tipo de celos, ese celo
que es áspero, con filo cortante y destructivo. que no se preocupa
por los sentimientos ni el bienestar de los demás, que a los que son del blanco
para esta persona. Aquellos cuya vida se basa en
la sabiduría humana y son motivados por ella, son hermanos inevitablemente
egoístas, viviendo en un mundo en el que sus propias ideas y
deseos y normas Son la medida para su vida, para todo. Y una
segunda motivación que aquí se menciona detrás de la sabiduría
humana es la contención. La contención se traduce de la
palabra griega eiteia, que significa disputa agresiva o agresividad
y egoísmo al extremo, egoísmo extremo. Hermanos, una persona
cuya motivación tiene como base la sabiduría humana, Sabiduría
del mundo es inevitablemente jactanciosa, es ambiciosa, pero
el fiel cristiano no debe jactarse, hermanos. Esto es lo que caracteriza
la sabiduría divina. Cuando la arrogancia es la actitud
normal de una persona, muestra, hermanos, ausencia de una relación
salvadora con Dios. Alguien que diga ser cristiano
y que sea orgulloso, egoísta, sin amor y jactancioso, ambicioso,
es un fraude, es mentir contra la verdad, es contradecir el
Evangelio, hermanos, de Jesucristo y la enseñanza clara del Nuevo
Testamento. No hay otra cosa más evidente
de la humanidad caída e impía que el ser dominado o dominada
por el egoísmo. Por eso Santiago está diciendo
que si una persona dice que es de Dios y que tiene la sabiduría
de Dios, pero su vida está motivada y caracterizada por la contención,
los celos amargos, simplemente está mintiendo contra la verdad. Sin importar lo que diga esa
persona, no puede ser salva. Es una mentira viviente. Amén. Veamos, hermanos, ahora el versículo
15. Dice así, esta sabiduría no es la que desciende de lo
alto, sino terrenal, animal y diabólica. O hermanos, aquí en este pasaje,
Santiago nos presenta tres características fundamentales de la sabiduría
falsa, la sabiduría impía, la sabiduría terrenal, humana. Los tres grandes enemigos del
creyente, sabemos quiénes son, ¿verdad? El mundo, la carne,
o sea, yo mismo y el diablo, Satanás. Que aquí se corresponden,
hermanos, con las tres características de la sabiduría falsa que Santiago
menciona. Es terrenal, o sea, del mundo,
animal, de la carne y diabólica, del diablo, del satanás. En primer
lugar, hermanos, la sabiduría dice que es falsa, es terrenal.
Esta sabiduría terrenal, hermanos, está limitada al presente. Está
limitada al presente mundo ahorita, material de tiempo y espacio,
está limitada entre el espacio y el tiempo. Por definición está
restringida, hermanos, a cosas que el hombre puede descubrir
y teorizar sobre ellas. No tiene lugar alguno para Dios
ni para las cosas de Dios. No tiene lugar alguno para la
verdad o las iluminaciones espirituales, es un sistema limitado. Como
lo ha observado aquí Santiago, esta sabiduría es motivada por
el orgullo, la contención, la jactancia, el egoísmo, el interés
personal y el engrandecimiento propio. Esta sabiduría la podemos
ver en las sociedades ahora. Están muy marcadas, hermano,
en estos tiempos. Los lemas de esta sociedad ahorita es, haz
tus propias cosas, ¿sí? Haz tus propias cosas. Obtén
lo que quieras a tu manera y como quieras. Esos son los lemas de
estos tiempos, ¿sí? Sigue lo que el corazón te diga,
te dicte. Y busca la mejor o lo más importante
para tu vida, ¿sí? Obtén o busca tu sueño, ¿verdad?
Hermanos, de esta sabiduría está llena, está impregnada la filosofía,
la educación, la política, la economía, la sociología, la psicología
y todos los demás, hermanos, todas las demás dimensiones y
aspectos de la vida humana contemporánea. Está impregnada de todos estos
lemas, ¿sí? De la sabiduría terrenal. En
segundo lugar, la falsa sabiduría es animal. Es lo que nos dice
el texto, ¿verdad? Es animal, sensual, carnal, se
vincula solo con el hombre caído, impenitente, no redimido, corrupto
por la caída y separado de Dios. Se origina en el hombre, hermanos,
natural, que no percibe las cosas que son del espíritu de Dios,
porque para él son locuras, como lo dice 1 Corintios 2, ¿sí? No las puede entender ni las
puede discernir. Los que descansan en esta sabiduría
son los sensuales, que no tienen el espíritu, como lo dice Judas
19. Todos sus sentimientos, los deseos, los apetitos, apetitos
que tienen, conductas e impulsos tienen como base una forma humanista
de ver el mundo y al mismo hombre. Y como es de suponer, llega a
ser la medida, su estándar de todas las cosas. Esta sabiduría,
hermanos, no solo alimenta la carne, sino que también está
enloquecida, y lo dice en 1 Corintios 1.20. Esta es la sabiduría humana,
es animal, es diabólica. Y entre su lugar, la falsa sabiduría
es diabólica. Aunque sea humana, terrenal y
carnal, su raíz está en Satanás, hermanos. Él, ¿qué hace siempre? Él siempre promete sabiduría
a los que tienta. asegurando que se debe dudar
de la palabra de Dios y aceptar la suya, que fue la esencia,
hermanos, de su tentación a Eva, ¿se recuerdan? En el huerto del
Edén, contradiciendo lo que el Señor le había dicho a Adán.
Satanás dijo, sabe Dios que el día que coman de él serán abiertos
vuestros ojos y serán como Dios, sabiendo el bien y el mal. Génesis
3.5. En otras palabras, le dijo, que si ella hacía lo que Dios
había prohibido, no solo no moriría, sino que realmente llegaría a
ser como Dios. Hermanos, y aquí de esta manera nació, y aquí
nació la mentira de que el hombre puede ser su propio Dios, de
Satanás mismo. El apóstol le advirtió a Timoteo
que el espíritu dice claramente que en los posteriores tiempos
algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores
y a doctrinas de demonios. Bueno, la sabiduría de abajo,
terrenal, no es otra cosa que insensatez de los demonios. Eso
es. Lo escuchamos, ¿verdad? Sabiduría
terrenal o sabiduría humana, me pareciera que no es tan seria,
pero esa insensatez de los demonios, apelando a la naturaleza caída
de los hombres y a la tendencia pecaminosa al egoísmo, jactancioso,
esa sabiduría los engaña para hacerles creer las mentiras de
Satanás y no la verdad de Dios. Hermanos, escuchen esto, solamente
el poder del Espíritu Santo, ¿sí? Y la presencia de los justos
protegerán al mundo de una existencia absolutamente satánica y animal.
Así es la sabiduría, hermanos, falsa, terrenal del mundo. Es animal, es carnal, ¿sí? Es diabólica, es del diablo.
Amén. Veamos ahora hermanos el versículo
16. Porque donde hay celos y contención,
allí hay perturbación y toda obra perversa. Aquí en este pasaje
Santiago menciona los resultados de la falsa sabiduría. Los resultados
de la falsa sabiduría. Reiterando los dos motivos. de
la falsa sabiduría, es decir, celos y contención. Santiago
dice que dondequiera que hay, están estos presentes, hay perturbación
y toda obra perversa. Y es obvio, hermanos, que la
perturbación y toda obra perversa son términos generales que cubren
una gran multitud de malos resultados concretos, que no hay necesidad
ni de entrar en ellos en detalle, pero sin duda incluyen la ira,
la amargura, el resentimiento, las demandas, el divorcio, las
divisiones raciales, étnicas también, económicas, y una multitud
de otros desórdenes sociales y personales. También incluyen
la ausencia del amor, de la intimidad en las familias, la confianza,
el compañerismo y la armonía. Están ausentes. La perturbación
tiene el sentido esencial de, inestabilidad, por lo tanto,
se emplea para referirse a un estado de confusión, de desorden,
de tumulto, eso que hacen, ¿verdad?, se organizan para hacer cosas
en las calles, a veces incluso de rebelión. Jesús dijo en una
ocasión, y cuando oigan de guerras y disturbios, no se alarmen,
Lucas 29, esta era una advertencia a sus discípulos acerca de los
futuros informes falsos de su segunda venida, como ya lo hemos
escuchado muchas veces, ¿verdad? Y del fin también de los tiempos.
Hermanos, todos los conflictos, oigan bien, todos los conflictos,
los crímenes, las luchas, guerras que hay, que vemos en el mundo,
son pruebas de la devastación causada por la sabiduría, oigan
bien, terrenal, ¿sí? la de abajo, la humana. Todo
es causa de la sabiduría humana. Todo lo que estamos viviendo,
lo que vemos matándose unos con otros, los conflictos aún en
la familia, todo viene de la sabiduría humana. Todo ahora
perversa es la categoría, hermanos, más amplia posible para los malos
resultados que produce la sabiduría humana. Tal sabiduría no tiene
valor, ¿sí? Es vil y es despreciable. Veamos lo que significa la palabra
obra, porque dice toda obra perversa. Obra viene del original pragma,
de la que se deriva la palabra pragmatismo, y se traduce como
un trabajo, como obra, suceso, un acontecimiento y cosas semejantes. La idea aquí es que absolutamente
nada, que tenga al fin algo bueno,
resulta de la sabiduría humana. Otra vez, absolutamente nada
que tenga al fin algo bueno, como resulta de algo bueno, resulta
de la sabiduría humana. O sea, nada bueno viene de la
sabiduría humana. Si una persona dice tener fe
salvadora en Jesucristo y afirma que tiene la sabiduría de Dios,
pero tiene un corazón orgulloso, jactancioso y egoísta, Lleva
una vida, hermanos, desenfrenada, mundana, sensual y centrada en
ella misma, en sí misma. Sus declaraciones de tener la
salvación o una seguridad divina son falsas. Está mintiendo contra
la verdad. Creo que no tenemos ninguno ahí
en esa posición. Veamos ahorita, hermanos, los
últimos dos versículos. Versículos 17 y 18. del capítulo
3 de Santiago. Aquí Santiago nos describe la
verdadera sabiduría. Ahora sí vamos a ver, ya vimos
la falsa sabiduría, ahora vamos a ver aquí en este capítulo,
en estos versículos, Santiago nos muestra o nos describe la
verdadera sabiduría, la sabiduría divina, la de lo alto, dice así
la palabra del Señor. Pero la sabiduría que es de lo
alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena
de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía,
y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen
la paz. Es todo diferente, ¿verdad? Santiago
comienza aquí diciendo, hermanos, pero la saduría que es de lo
alto, se refiere desde luego, ¿verdad?, a la propia saduría
de Dios, que Él da por gracia por gracias solamente a los que
confían en su Hijo Jesucristo. El Antiguo Testamento, hermanos,
iguala la sabiduría con el amor a Dios. Hay en Proverbios 9-10.
El Nuevo Testamento también lo vincula, vincula a la fe salvadora
con la sabiduría espiritual. En el sermón del monte, Jesús
dijo, cualquiera pues que me oye estas palabras y las hace,
le compararía a un hombre prudente o sabio, ¿verdad? que edificó
su casa sobre la roca, Mateo 7, 24. Y aquí cuando dice cualquiera
pues que me oye, estas palabras aquí a las que se refiere Jesús
tienen que ver con la salvación hermanos, con tomar la puerta
estrecha y el camino angosto que conduce a la vida eterna
y con tener una relación personal con él. Los que son salvos serán
los únicos hermanos que estarán listos para la venida del Señor
Jesucristo por segunda vez. Y una vez más lo decimos, se
refiere a los que son verdaderamente sabios, los que han, de veras,
obedecen y prueban que están en la sabiduría divina. No puede haber sabiduría de lo
alto, hermanos, sin una relación salvadora con Jesucristo. No
puede haber sabiduría, oiga bien, de lo alto, divina, sin una relación
personal con Jesucristo. ¿Ven? Que es poder de Dios y
sabiduría de Dios. Y que lleva a los pecadores arrepentidos
a la eterna comunión con Dios, el Padre. En los versículos aquí
17 y 18 que hemos leído del capítulo 3, Santiago se concentra en la
sabiduría que es de lo alto, ¿sí? La divina. Veamos el versículo
17 en la primera parte. Dice que es primeramente, ¿qué?
Pura. ¿Sí? Aquí encontramos la motivación
de la verdadera sabiduría, pura. Y esto viene del original Agnos,
denota el concepto de ser libre, oiga bien, de contaminación.
La sabiduría divina es libre de contaminación, hermanos, es
pura, sin mansía. Y la empleaban los, aquí este
significado lo empleaban los antiguos griegos para referirse
a una ceremonia de limpieza por medio de la cual un adorador
se purificaba y llegaba a ser merecedor de acercarse a sus
dioses, a los dioses. Fíjense bien, aún los paganos
comprendían que sólo se podía acercar a la deidad que ellos
tenían con un corazón puro. Cuanto más nosotros, hermanos.
El escritor de Hebreos no recuerda que sin tal pureza, que es santidad,
nadie que verá al Señor. Hebreos 12, 14. Esto se refiere
a la integridad espiritual y a la sinceridad moral de cada uno
de los que dicen ser cristianos. Por lo tanto, hermanos, no es
una interpretación forzada decir que la sabiduría pura es sabiduría
santa. Al venir de lo alto es lo que
es, es decir, de Dios no puede ser de otra manera más que santa,
sí, pura. David buscó la pureza de corazón
al decir En su oración, purifícame con hisopo y seré limpio. Lávame
y seré más blanco que la nieve. Crea, oh Dios, en mí un corazón
limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí, puro. Eso
les estaba diciendo en otras palabras. El apóstolo Juan nos
recuerda en 1 Juan 3, 2 y 3. Amados, ahora somos hijos de
Dios. y aún no se ha manifestado lo
que hemos de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste,
seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es. Y
todo aquel que tiene esta esperanza en Él, ¿qué? Se purifica, se
santifica a sí mismo, así como Él es puro, así como Él es santo. Ser santo porque yo soy santo,
dice el Señor, ¿verdad? Veamos ahora, hermanos, el versículo
17, la segunda parte, y aquí encontramos las características
de la verdadera sabiduría, las características de la verdadera
sabiduría. Y dice así, después, que dice que es pura, después
dice, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia
y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Santiago, después
de habernos dado la motivación de la sabiduría verdadera que
es pura, ahora prosigue dándonos siete características aquí en
esta lectura de la verdadera sabiduría, siete características
de la verdadera sabiduría, de la sabiduría divina. Y en primer
lugar, esta sabiduría es pacífica, ¿verdad? Así dice nuestro texto,
es pacífica. Una vez más, hermanos Santiago,
refleja las bienaventuranzas. Esta vez la número 7, la recepcion
dice bienaventurados los pacificadores porque ellos serán llamados hijos
de Dios. Esta es la característica de
un cristiano debe ser que trae la paz, pacífica. Dice bienaventurados
los pacificadores porque ellos serán llamados hijos de Dios,
Mateo 5 9. La verdadera sabiduría no ocasiona conflictos por su egoísmo, sino
que produce paz por su humildad. En segundo lugar, la sabiduría,
nos dice el texto, divina es amable. Tiene las ideas, hermanos,
de equitativo, de decoroso, apropiado, justo, moderado, es cortés. Esto es lo que significa la palabra
amable. y considerado. Una persona amable, hermanos,
es humildemente paciente. Se somete al deshonor y aún al
abuso, a los maltratos y la persecución. Lo vimos en Jesucristo, el mejor
ejemplo. Los verdaderamente amables saben que el siervo del Señor
no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para
enseñar sufrido. que con humildad y con mansadumbre
corrige a los que se oponen por si quizás, venga bien, Dios
les concede que se arrepientan para conocer la verdad, conocer
a Jesucristo mismo, según el Timoteo 2, 24 y 25. Y en tercer
lugar, la sabiduría divina es benigna, tres características
ya, benigna. Esto significa que está dispuesto,
¿sí? a ceder sin rencor o discusiones,
es dócil, sin rencor o discusiones es dócil, obediente y no es obstinada. Eso se puede decir, hermanos,
de un hombre que voluntariamente se somete a la disciplina militar,
aceptando y cumpliendo con todo lo que se le pide o se le exige,
y de una persona que fielmente cumple las reglas legales. y
morales. Esta característica refleja la
primera bienaventuraza también aquí. Bienaventurados los pobres
en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos, dice
Mateo 5.3. En cuarto lugar, la sabiduría divina es llena de
misericordia. Cuarta característica, es llena
de misericordia. Una vez más, Santiago corresponde,
es decir, correspondiendo claramente, hermanos, a las bienaventuranzas.
Mateo 5, 7, bien adventurados los misericordiosos, porque ellos
alcanzarán misericordia. El creyente lleno de misericordia
hermanos, evidencia su fe salvadora y su vida transformada, no sólo
al perdonar a los que le ofenden, a los que le han hecho mal, sino
también extendiendo su mano para ayudarlos en cualquier necesidad,
como el buen samaritano hermanos. El creyente misericordioso se
preocupa y siente compasión por todo el que sufre o que necesita
cualquier tipo de apoyo o asistencia. Tiene interés especial por los
demás creyentes, por sus hermanos y hermanas en Cristo. Número
cinco, la sabiduría que es de lo alto está llena de buenos
frutos. Y aquí se refiere a toda clase
de buenas obras. La fe genuina se demuestra, como
lo dice aquí en nuestra serie, se demuestra con verdaderas buenas
obras. Lo vimos en Santiago 2. Un creyente
se conoce por hacer el bien y dar muestra del fruto del Espíritu,
hermanos. En esto, en todo esto, se refleja
su hambre y sed de justicia también. Sexto lugar, la sabiduría que
es de lo alto es sin incertidumbre y esto significa literalmente,
hermanos, que no se parte en dos o no se divide. Por consiguiente,
sin incertidumbre significa indecisión, inconsecuencia, sin vacilación
o duda. Esta palabra se empleaba, hermanos,
para indicar imparcialidad, el tratar a todos por igual, sin
favoritismo, como lo vimos ya antes. Y en séptimo lugar, hermanos,
y último lugar, la sabiduría divina es sin hipocresía. La hipocresía es uno de los pecados
que más condenó Jesús. Cuatro veces, solo en el sermón
del monte, ahí en Mateo 6, repetidamente Él reprendió a los esclivas y
fariseos y otros líderes judíos por su grosera hipocresía y falta
de sinceridad. Admitió a sus discípulos también
guardados de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Cuando un grupo de fariseos hermanos
conspiró para engañar a Jesucristo a fin de que criticara, si se
recuerdan, el pagar impuestos a César. Jesús le dice, Jesús
dice, dice Jesús, conociendo la malicia de ellos, le dijo
¿Por qué me tentan? ¿Por qué me tentáis hipócritas?
Hermanos, todas estas características son virtudes de la sabiduría
divina que se enseñan en las sagradas escrituras y que el
Espíritu Santo produce en todos los creyentes, debe de producir
todo esto en los creyentes. Pacífica, es amable, es benigna,
misericordiosa, con buenos frutos, sin división, sin hipocresía,
hermanos. Esa es la sabiduría que nosotros
debemos de practicar y estas características debemos demostrar.
Si nos autoexaminamos y están estas características en nosotros,
estamos en la sabiduría o hemos elegido la sabiduría divina,
la sabiduría del Dios. Y por último, hermanos, veamos
el versículo 18 del capítulo 3. Aquí en este texto encontramos,
los resultados de la verdadera sabiduría. Y dice así, y el fruto
de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.
3.18. Muchos comentaristas dicen que
es difícil traducir esta oración del griego, ya que no es el fruto
mismo el que se siembra, sino la semilla del fruto. Esa semilla
representa la sabiduría divina, cuyo fruto es la justicia. Es
posible que Santiago aquí tuviera en mente, hermanos, la idea del
fruto que se cosecha y que después se encuentra la semilla, en parte
se convierte en semilla, que a la vez se siembra en paz, por
así decirlo, y produce aún más fruto, ¿sí? Y así sucesivamente,
en el conocido ciclo del cultivar y cosechar. De todos modos, la
idea fundamental es clara. hay una inevitable relación causal
entre sabiduría divina, justicia verdadera y paz. La sabiduría
divina, hermanos, produce un ciclo continuo de justicia. Si la sabiduría divina produce
un ciclo, o sea, constantemente un ciclo continuo de justicia
que se siembra y se cosecha en una en una apacible y armoniosa
relación entre Dios y los fieles y entre los fieles mismos también.
Como declaró Isaías, el efecto de la justicia será paz y la
labor de la justicia reposo y seguridad para siempre, dice Isaías 32,
17. Como lo sigue subrayando hermanos
aquí Santiago, la persona que dice ser cristiana debe probarlo
con sus obras. con su vida diaria, amén. Así debemos de mostrar la sabiduría
divina con la manera como vivimos y debemos de dar esos frutos
y de tener esas características en nuestra vida como cristianos. Bueno, termino con unas, con
dos citas más. Pablo oraba por la iglesia de
Efeso, de Efeso. Dice él, pido que el Dios de
nuestro Señor Jesucristo, el padre de gloria le de espíritu
de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de él,
Efesios 1.17. También dice, por lo tanto, también,
él también los exhortaba diciendo, por tanto, tengan cuidado como
andan, no como insensatos, sino como sabios. Bueno, y esta es
mi oración y lo que le pido al Señor para el incrédulo, es que
el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de Gloria, te dé espíritu
de sabiduría, la sabiduría de lo alto. Amén. Y para el creyente,
una exhortación. Mirad pues cómo andéis, con diligencia,
no como necios, sino como sabios. Amén. Con esto terminamos, hermanos. Una exhortación y una palabra
para el incrédulo. Si no andas, si no estás en la
sabiduría divina, que el Señor te conceda el don del arrepentimiento
y andes en la sabiduría divina. Y aquel que ya está caminando
con el Señor, miremos con diligencia, hermanos, que no andemos como
necios, sino como sabios. Amén. Oremos, hermanos. Oh Dios
Padre, te agradezco Dios por este tiempo. Dios, hemos compartido
tu palabra. Señor, perdona porque pues somos
tardos para hablar. Hemos tratado, Dios, de exponer
tu palabra de la mejor manera que pueda, que he podido hacerlo.
Te ruego, Dios, que haya causado algo positivo en la vida de los
hermanos, Pues saliendo de acá, pongamos en práctica estos principios
que hemos compartido esta mañana, que la sabiduría divina esté
en nosotros, que estas características que Santiago menciona las podamos
nosotros ver, las podemos ver en nuestra vida diaria y si no
están ahí, que nos examinemos y nos santifiquemos, nos purifiquemos
para hacer las cosas que a ti te agradan, Dios. Gracias, Padre,
por tu palabra. Regamos, Señor, que este día,
pues, Lo santifiquemos, glorifiquemos como el Día del Señor en nuestras
casas o visitando a otras personas y que el Señor siempre sea glorificado
en todo. Gracias a Dios por este tiempo. En el nombre de Dios, Jesús.
Amén.
Dos Clases de Sabiduría
Series La Fe Obrando
En este sermón titulado "Dos Clases de Sabiduría" basado en Santiago 3:13-18, se nos muestra el contraste entre la sabiduría que desciende de lo alto y la que pertenece al mundo. La verdadera sabiduría espiritual conduce a una vida madura en Cristo y se manifiesta en obediencia y humildad. En cambio, la sabiduría terrenal produce celos, contención y toda clase de pecado, y finalmente conduce al juicio de Dios. Así, se nos exhorta a buscar la sabiduría que proviene del Señor, la cual es pura, pacífica y llena de misericordia.
| Sermon ID | 9142521346170 |
| Duration | 54:04 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | James 3:13-18 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.
