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Muy buenos días, amados hermanos.
Bienvenidos en la Casa del Señor. Me alegra de ver a algunos que
se han recuperado y están con nosotros. El hecho de congregarnos
y cantar estos himnos de alabanza juntos. No existe una iglesia
virtual. O sea que puede ser que haya
la iglesia invisible, pero no existe una iglesia virtual. Solamente
para aquellos que están enfermos, aquellos que se quieran cuidar
porque están comprometidos con su salud. Pero qué bueno los
que podemos estar presencialmente y podemos estar predicando y
enseñando juntos la Palabra del Señor. En el libro de Filipenses
estamos estudiando y vamos a leer de nuevo el capítulo 1 porque
estamos para eso en la iglesia, para leer la palabra del Señor,
enseñarla y predicarla. Muy bien. Filipenses, el capítulo
1. Pablo y Timoteo, siervos de Cristo
Jesús, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos,
incluyendo a los obispos y diáconos, gracias a ustedes y paz de parte
de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Doy gracias a mi
Dios siempre que me acuerdo de ustedes. Pido siempre con gozo
en cada una de mis oraciones por todos ustedes, por su participación
en el Evangelio desde el primer día hasta ahora. Estoy convencido
precisamente de esto, que el que comenzó en ustedes la buena
obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús. Es justo
que yo sienta esto acerca de todos ustedes, porque los llevo
en el corazón. Pues tanto en mis prisiones como
en la defensa y confirmación del Evangelio, todos ustedes
son participantes conmigo de la gracia, porque Dios me es
testigo de cuánto los añoro a todos con el entrañable amor de Cristo
Jesús. Y esto pido en oración, que el
amor de ustedes abunde aún más y más en conocimiento verdadero
y en todo discernimiento, a fin de que escojan lo mejor, para
que sean puros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos
del fruto de justicia que es por medio de Jesucristo, para
la gloria y la alabanza de Dios. Quiero que sepan, hermanos, que
las circunstancias en que me he visto han redundado en un
mayor progreso del Evangelio, de tal manera que mis prisiones
por la causa de Cristo se han hecho notorias en toda la guardia
pretoriana y a todos los demás. La mayoría de los hermanos confiando
en el Señor por causa de mis prisiones tienen mucho más valor
para hablar la palabra de Dios sin temor, Algunos a la verdad
predican a Cristo, aun por envidia y rivalidad, pero también otros
lo hacen de buena voluntad. Estos lo hacen por amor sabiendo
que he sido designado para la defensa del Evangelio. Aquellos
proclaman a Cristo por ambición personal, no con sinceridad,
pensando causarme angustia en mis prisiones. Entonces, ¿qué? Que de todas maneras, ya sea
fingidamente o en verdad, Cristo es proclamado, y en esto me regocijo,
sí, y me regocijaré, porque sé que esto resultará en mi liberación
mediante las oraciones de ustedes, y la provisión del Espíritu de
Jesucristo, conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré
avergonzado, sino que con toda confianza, aun ahora como siempre,
Cristo será exaltado en mi cuerpo, ya sea por vida o por muerte. Pues para mí el vivir es Cristo
y el morir ganancia. Pero si el vivir en la carne,
esto significa para mí una labor fructífera, entonces no sé cuál
escoger, porque de ambos lados me siento apremiado, teniendo
el deseo de partir y estar con Cristo, pues eso es mucho mejor. Sin embargo, continuar en la
carne es más necesario por causa de ustedes. Y convencido de esto,
sé que permaneceré y continuaré con todos ustedes para su progreso
y gozo en la fe. para que su profunda satisfacción
por mí abunde en Cristo Jesús a causa de mi visita otra vez
a ustedes, luchando unánimes por la fe. Solamente compórtense
de una manera digna del Evangelio de Cristo, de modo que, ya sea
que vaya a verlos o que permanezca ausente, pueda oír que ustedes
están firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del
Evangelio. de ninguna manera estén atemorizados
por sus adversarios, lo cual es señal de perdición para ellos,
pero de salvación para ustedes y esto de Dios. Porque a ustedes
se les ha concedido por amor de Cristo, no sólo creer en él,
sino también sufrir por él, teniendo el mismo conflicto que vieron
en mí y que ahora oyen que está en mí. Ahora ellos. Señor, gracias
que podemos leer la escritura en nuestro idioma y entenderla,
predicarla, enseñarla. Y Señor, aquello para lo cual
tú le envías, que sea de bendición para tu pueblo que oye, tanto
los presentes aquí como los que están lejos a la distancia, que
podamos poner por obra y por práctica, danos tu iluminación,
tu entendimiento, el discernimiento espiritual que hoy en día hace
tanta falta. Consuela los corazones de amigos,
hermanos y familiares que están pasando como nunca mayores y
diferentes circunstancias tristes y difíciles en su vida. Oramos
en el nombre de Jesucristo que tú te manifiestes en medio de
tu pueblo como siempre lo haces. Amén. Muy bien. Habíamos hablado
la semana anterior acerca de la oración y todo parte en el
hecho cuando el creyente por la fe cree en el Señor Jesucristo
y por lo tanto comienza a crecer en la fe. Y comenzamos a hablar
con Dios. Les he animado continuamente
de que Dios oye sus oraciones. No necesitamos ningún mediador
más que el que ya hemos recibido y aceptado, el cual es el Señor
Jesucristo. Él es el mediador, Él oye, no
importa nuestra aflicción, no importa nuestras circunstancias,
solamente hay un leve gemido, aún no lo vas a decir o verbalizar
completamente, pero el Señor lo sabe. Y esto es contrario
a muchas religiones que piensan que tú tienes que tener a alguien
que interceda, que ruega por ti, alguien mucho mayor o mejor
que tú. En el Evangelio, Dios ha venido
a nosotros. Dios nos ha salvado. Y Él ha
oído esa primera oración en cuanto nosotros le dijimos, sálvanos,
perdona mis pecados, venga mi vida, venga mi corazón. ¿Lo recuerdas? ¿Recuerdas de esa vez? Y no quiere
decir que antes de ser creyente tú a lo mejor no hablabas con
Dios, o no le expresabas algún tipo de expresión verbal, mental,
pero no era exactamente como Dios quería, pero sin embargo
Él lo oía. No en nuestra incredulidad muchas veces hacemos cosas que
no sabemos. Pero cuando venimos a Dios, venimos de la Escritura,
entonces comenzamos a aprender las formas correctas como debemos
acercarnos a Dios. Y así ha sido Dios desde toda
la eternidad, desde décadas, de milenios. Él quiere que nos
acerquemos confiadamente a Dios, pero tiene que ser a su manera.
Por eso le dio a Moisés instrucciones claras, como el pueblo debía
acercarse a él. Sí que Dios siempre ha abierto
el camino, se ha acercado a nosotros para que cuando nos acerquemos
a Él, lo hagamos apropiadamente. Por eso tan pronto Moisés se
acercó a la zarza ardiente, Dios le dijo, quita las sandalias
de tus pies. La mayoría de las personas piensan
que pueden acercarse a Dios de la manera que quieren. Y Dios
dice, no, tiene que ser a mi manera. Primero tienes que darte
cuenta que tú no eres lo santo que debes ser. que si yo quisiera
no podrías estar ante mi presencia porque el justo no puede estar
con los injustos. El santo, tres veces santo, no
puede estar en la inmundicia e inimpiedad en la cual tú y
yo hemos vivido. desde que heredamos una naturaleza
pecaminosa de nuestros padres. Sin embargo, cuando ya venimos
al Señor, comenzamos a hablarle a Dios. Vemos oraciones tanto
en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, oraciones simples
y sencillas de hombres o mujeres que elevan su corazón a Dios.
Recuerdas a Agar, que había sido rebelde con Sara y agarra a su
muchacho y se va al desierto. Pero ir al desierto, como cruzar
ahora la gente que muere por sed y muere por el calor. Ella
deja al muchacho a un lado, a Ismael, y dice no veré cuando algún mal
le ocurra. Y se va a una distancia para
no verlo en ese instante, en ese momento. Y contrario a lo
que a lo mejor muchos de hoy en día quieren hacer, estar cerca
de un ser herido que va a morir. Uno quiere estar y todo esto
en la pandemia nos ha traído sufrimientos y dolores que mucha
gente, por lo menos en un comienzo, ha muerto solo. O sea, no hay
algún familiar que esté allí para ver su última exhalación. El consuelo que puede darle a
la persona que queda de ver a alguien partir. Entonces, la persona
que fallece quizás no sabe o no entiende nada de aquello por
el momento que está pasando, las medicinas que le están poniendo.
Pero se dan cuenta de nosotros en ese aspecto. Quizás muchas
madres dirían, bueno, no, yo hubiera abrazado a mi hijo hasta
lo último. Pero la Escritura nos enseña las diferentes reacciones
y circunstancias por las cuales pasa la vida. Pero el ángel que
se le aparece a Gare es interesante porque le dice Dios ha oído la
oración del muchacho, de esos niños, de las personas
que tú menos piensas, de aquellos que levan su corazón a Dios.
Dios está atento a ese clamor y a ese lamento. No la sobrevia
y la arrogancia de algunas personas que piensan que Dios los oye
porque son muy santos, muy espirituales. Dios no oye esa gente. Dios no
oye la oración de fariseos. Dios oye la oración del que clama
en su espíritu a Dios. Y Dios le enseña las maneras
correctas, como Cornelio, que le dice, no, manda a llamar a
Pedro que él te va a predicar el Evangelio, porque tus oraciones
han sido oídas delante de Dios. A lo mejor tú en tu incredulidad
o en tus tinieblas has clamado a Dios y le has pedido a Dios
muchas cosas incorrectamente, poniéndole a lo mejor condiciones
y circunstancias que deben ocurrir en tu vida para tu crecer en
tu confianza para con Dios. Y aún Dios lo entiende y oye,
pero te muestra cuál es el camino verdadero para derramar sobre
ti las bendiciones, como deben ser. Y lo mismo ocurre con una
mujer como Ana. No que cuando ella inicia su
oración es porque quiere ser madre. No ha pasado por aquello. Hoy en día vivimos en una confusión
de géneros como nunca antes. A veces criticamos a mujeres
que anhelan ser madres. Y hay mujeres que no quieren
ser madres para nada. Yo soy hombre. Pero me imagino
y me emociono al pensar lo que es una mujer. O sea, cuando hay
una mujer desesperada que quiere tener un hijo, nada más está
mostrando la realidad y la intención con la cual Dios la creó. En
el hombre igual es de engendrar un hijo, ese deseo que a lo mejor
lo toma como una mera pulsión animalesca, es que Dios lo pone
para que podamos conservar y seguir con nuestra especie humana. Así
que a veces criticamos a ciertas mujeres que hacen... cruzan el
mar y el mar turbulento con tal de tener un hijo. Es un anhelo
y un deseo que el Señor pone en su vida. Por eso fueron creadas. Pero hoy en día asistimos a una
multitud de gente que no... Un hijo es un estorbo. No queremos pasar por aquellas
cosas de la crianza. o se imaginan ciertas cosas,
la gente prefiere tener algún animal y no un hijo. Entonces
es una bendición que entendamos como creyentes que Dios nos da.
en nuestras manos, en nuestro cuerpo, el poder para que Él
siga creando seres humanos a su imagen y semejanza. Y que de
algunos seres humanos que van a nacer, Dios tiene un propósito,
como fue la intención de los profetas que nacieron. Como aún
el apóstol Pablo, que antes era Saulo de Tarso, que tenía una
vida religiosa vana, pero el Señor lo llamó al ministerio
y hemos oído el Evangelio por él, a pesar de que hay siglos. ¿Por qué? Porque cruzó a Filipo,
obediente a la visión, y el Evangelio vino para Occidente. Alguno hoy
en día lo menosprecia, pero esa mujer ana que le pide a Dios
para no perder el hilo en cuanto a eso, le ruega a Dios, le pide. y Dios le concede su pedido.
Y por eso le ponía el hijo Samuel. Lo pedí a Dios y Dios me los
dio. Pero todos nuestros hijos son Samueles. Lo hayas pedido o no, hayas clamado
a Dios sin importar tus circunstancias. El resto de la gente aquí abajo
o fuera del ambiente puede decir, Ana, estás borracha, digiere
tu vino. ¿Recuerdas a Eli? Porque no entienden
la relación de tu oración con tu Dios. Es mucho más fácil ahora
como creyentes ver la unidad, la armonía que hay en nuestra
oración con Dios. Pero jamás pienses que Dios no
oye. Él es omnisciente. Él es omnipresente. Pero quiere oírlo. Quiere escuchar que tú le hablas
a Él como una persona. Y así terminamos. Dice, no, háblale
a Dios. Es muy fácil, hay gente que dice,
no, yo no creo en nada, no creo ni en la luz eléctrica, no pienso
que Dios existe agnóstico. Sí, pero háblale a Dios primero
para que Él te convenza de aquello. No esperes a estar en algún tipo
de accidente, en un peligro, en que digas, ¡Ay, Dios mío!
Como la gente a veces recurre a eso. Pero nunca has sido tu
Dios. Nunca has hablado con Él. No
sé por qué dice, ay Dios mío, ¿no? Es una expresión, una interjección
que podemos usar. Y creo que hemos puesto bastante
claro lo que el apóstol nos enseña aquí, que parte la oración en
el hecho en que tú y yo comenzamos a hablarle a Dios. Es para el
creyente. ¿Recuerdas cuando hay creyentes
nuevos que todavía no quieren orar en público, como que no
se sienten? ¿Por qué? Los padres y los hijos
comenzamos a hablar. Entendemos la conversación de
los hijos que son pequeños en cómo repiten y cómo van creciendo
hasta que son personas que razonan. ¿Tú ves? Que razonan. Y así mismo
es en la vida cristiana. Y Pablo pone en este versículo
3, redondeando este primer punto de la oración que empezamos,
pido siempre con Gozo en cada una de mis oraciones por todos
ustedes, por su participación en el Evangelio desde el primer
día hasta ahora. ¿A qué se refería el apóstol
desde el día que ellos comenzaron a ser creyentes? Por eso tú y
yo podemos tener comunión unos con otros, porque desde el primer
día que conocimos al Señor nuestra oración ha sido oída por él.
el que los filipenses fueran salvos fue que Pablo tuvo la
visión del varón Macedonio, no vayas más para el nororiente,
ven más bien para el oeste. Y él fue a Filipo y fue obediente
y estaba Lidia y estaba el carcelero de Filipos, algún día sabremos
su nombre, que oyeron el evangelio y lo llevaron a su casa y comenzó
la iglesia en Filipo. Quizá ahora no está, están las
ruinas que puedes ver en Google, Hay nombres de ciudades muy cerca
en la Grecia moderna, pero en el cielo están ahí vivos y presentes.
Y también por la influencia de ellos muchos llegaron a conocer
al Señor Jesucristo. Entonces Pablo da gracias, porque
todo lo que debe iniciar una oración es dar gracias, es la
acción de gracias que el creyente tiene de no estar en tinieblas,
de conocer, tener el discernimiento espiritual. Y por eso damos gracias,
porque ¿qué tienes que no hayas recibido? El Señor es el que
te ha dado todo, desde la vida, el momento que nosotros respiramos,
y cuando vamos a través de las circunstancias de la vida, el
Señor nos dice por eso partimos con una acción de gracias. Y
puede ser que pasamos semanas y a veces meses en que no estamos
orando como debiéramos ser porque estamos ocupados en otros ajetreos
que tenemos que solucionar. pero te cae un peso y comienzas
a orar por tu gente, tu familia, comienzas a dar gracias porque
todos los días podemos despertarnos, hacer nuestros ejercicios de
salud, de higiene y tomamos nuestro desayuno, tomamos el carro para
aquellos que salen a trabajar y salimos y tomamos todas las
cosas diarias del cotidiano vivir como que van a ocurrir siempre. Pero nunca damos gracias porque
esa continuidad muestra la confianza que tenemos en Dios que todavía
estamos aquí haciendo cosas. Pero en estos últimos dos años
el Señor ha cambiado la circunstancia de mucha gente que de la noche
a la mañana cambia. No todo es una rutina que a lo
mejor te sentías muy tranquilo y confiado en esa rutina. Pero cuando el Señor nos muestra
a nosotros de dar acción de gracias, es continuo. Y sabemos cómo la
circunstancia de la vida del apóstol Pablo no era muy favorable
porque estaba preso. Por eso el título de su mensaje,
el mensaje esta mañana de este servidor. Tenemos que servir
y adorar a Dios sin importar las circunstancias. Las circunstancias
nos enseñan a crecer, a madurar. y no hay nadie aquí en la vida
que haya vivido como yo algunas décadas en que tú puedas pensar
que hay cosas que no cambian o que tú no sabes de repente
qué va a ocurrir porque por años ha sido muy fácil nuestra vida
aunque tú no lo creas sobre todo viviendo en este país, estabilidad
en el trabajo aunque haya habido problemas económicos aparece
aunque la salud ha sido bastante estable Hemos ido creciendo en
nuestra economía a través del trabajo, del tiempo, etc. Para aquellos que viven una vida
bastante normal y regular. Pero se ha volteado la moneda.
Hay cosas que pueden ocurrir. Pensábamos que estábamos saliendo
de esta pandemia y comenzamos a ver, aunque quizás no con el
pánico del comienzo, que en realidad tenemos más contagiados que el
año pasado. con más muertes. Y no es cuento, porque cuando
la gente se piensa a morir alrededor tuyo, y ves muchas cosas alrededor
tuyo, si es cuento, no es cuento su muerte. No es cuento las secuelas
que tienen de la enfermedad. No, porque en el ambiente siempre
hay muchas cosas que ocurren y que la gente piensa y logra
tomar algún tipo de opinión o convicción o de circunstancias en su vida. Procura que eso no te lleve a
la muerte. Procura que aquello no haga mal
a otros porque entonces nos estamos mostrando el amor los unos para
con los otros. ¿Por qué digo esto? Porque nuestras acciones siempre
cuentan. y oramos para que las decisiones
que tú y yo tomemos sean y redunden para el bien de todos. Y aún
la circunstancia negativa por la cual Pablo estaba pasando,
él ora y dice esto ha sobrevenido para bien del Evangelio. Lo que la gente piensa que es
para mal. Que esta cosa y esas circunstancias que están ocurriendo
y que están pasando Entonces el apóstol Pablo está diciendo,
él da gracia, él los añora. Esta es la más personal de las
cartas del apóstol que está preso pero tiene un buen recuerdo de
cómo los filipenses conocieron al Señor. Y eso también ocurre
en tu vida en la manera como tú a través de los años has conocido
al Señor, sea aquí, sea allá. Tú has recibido esa palabra y
es lógico que el líder y los pastores se dan cuenta de cómo
esa palabra ha ido edificando tu vida. No que no haya tropiezo,
no que no haya altas y bajas, no que a lo mejor tengas una
contraveniencia con tu líder, tu maestro, tu pastor. No porque
vivimos en este mundo caído hay diferente manera de ver las cosas.
Pero el punto es que cuando venimos a Dios en acción de gracia por
la comunión en el Evangelio, tenemos, crecemos en discernimiento
espiritual. Entonces la oración no es meramente
una lista de supermercado Pero nota, aprendamos a orar como
el apóstol Pablo aquí. Él ora por la comunión en el
Evangelio. No puede haber comunión en el
Evangelio si no nos miramos las caras, si no tenemos nuestra
reunión visible, nuestra congregación otra vez, a pesar de los problemas
inconvenientes que puedan haber. Se imaginan personas que se han
casado virtualmente hay algunas circunstancias en que, claro,
pero está la pareja, están los novios ante el coficiante y el
resto está, bueno, viéndolo, o sea, por Zoom, por Stringyard
o por cualquier otras cosas que hay a través del Internet. Pero
sería sumamente raro que la novia esté en París y el novio en la
China, lo más lejos posible, y que se casen virtualmente. porque en algún lugar, en algún
momento, lo que se quiere es la presencia. Lo que Dios hizo. Mira lo que Dios como creó a
Adán y Eva, porque muchas veces hablamos de Dios como la creación
del hombre, pero en realidad lo que Dios creó es un hombre
y una mujer. Aunque haya habido un poquito
de tiempo en la distancia entre la aparición de Eva para Adán,
lo que Dios creó fue un matrimonio. Cuando él habla de la creación
del hombre, no es solo. Y claro, ahora vivimos en un
mundo caído. Hay personas que pueden estar
solas y ser muy felices. Pero cuando hablamos del inicio
de la creación de Dios, no existía tampoco el pecado en el matrimonio.
Entonces los matrimonios hoy luchan con diferentes clases
de pecados, de asedios del enemigo, porque el matrimonio fue creado
por Dios. Entonces cualquier ataque que
pueda ocurrir, sea al género o no género, sea al hombre o
sea la mujer, sea al matrimonio o no al matrimonio, es un ataque
directo de Satanás a la creación de Dios. Entonces damos gracias
a Dios por esa comunión en el Evangelio porque el Evangelio
nos cura, el Evangelio nos sana para formar hogares sanos. El
Evangelio nos ayuda para que seas un hombre de bien, una mujer
de bien, para que seamos hombres y mujeres de Dios. Y por eso
Él habla que está convencido precisamente de esto, que el
que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta
el día de Cristo Jesús. O sea, que estamos hablando que
en la comunión del Evangelio, ¿cómo desarrollo mi vida cristiana?
Porque la idea de mucha gente es que mi vida cristiana es algo
aparte de mi diario vivir. No. El Evangelio tiene que estar
todos los días en tu vida porque Dios te ha salvado a ti. Y por
eso Él ora que su amor crezca, que su amor madure. Entonces
no es el cristianismo que me pongo mi traje del domingo y
vengo a la congregación O traigo mi Biblia que la he tenido olvidada
de lunes a sábado y recién la traigo al púlpito, la traigo
a la silla, la traigo al banco para comenzar a leerla. Es que
tú eres un cristiano que tu Biblia tiene suficiente polvo para escribir
sobre ella la palabra condenación, teniéndola. Y ese es un dicho
de Carlos Spurgeon que cuando él habló era en el siglo XIX,
1800. 60 o 70 que comenzó a practicar. ¿Es esa tu Biblia? ¿Por qué oras? ¿Por qué oramos? ¿Cuál es la
lista que tienes ahí? ¿Oras por la comunión en el Evangelio?
¿Oramos para que nuestro amor crezca, nuestro amor madure entre
los hermanos? ¿O estamos como Evodia y Sinti
que en el capítulo 3 de Filipenses? en la que tenemos encontrado
peleando que mi opinión es mejor, mi vida cristiana es mejor que
la tuya, sin aprender la unidad y la comunión, porque lo que
el apóstol está haciendo es, si ustedes son salvos y creo
que en esta comunión tiene que haber unidad, y cuando hay amor
que uno crece va a haber humildad, que son los temas que les dije
que estamos y tocaremos nosotros. Así que la dicha que tú y yo
tenemos en cuanto a la oración es que fomenta la obra del Evangelio. en que otras personas vengan
al conocimiento de Cristo Jesús porque tenemos comunión en el
Evangelio. Queremos que ellos tengan comunión
con nosotros. ¿Qué comunión tiene la mesa de
Dios con la mesa de los demonios? ¿Qué comunión puede haber entre
nosotros y el mundo? ¡Apartaos! Y no es que seamos
anacoretas y que no estemos en ningún tipo de contacto con el
mundo, pero tenemos que tener cuidado que estas cosas del trabajo,
aún del gobierno, desgobierno que podamos tener, no influyan
de manera tal que afecten nuestro desarrollo, nuestro amor los
unos para con los otros. O sea, ¿cuáles son las obras
y los frutos de justicia que deben haber en ti? O sea, el
creyente tiene esa añoranza de crecer. Quiero ver estos frutos. No es solamente que tú egoístamente
quieres ver esa bendición de Dios en tu vida. O sea, el creyente
se alimenta en que esa bendición que él tiene y que él la recibe
cuando la ve en otros. Cuando ve que Dios, cuando tú
ves que Dios contesta la oración de tu hermano, que Dios está
obrando cada segundo en tu vida, yo me alegro y me regocijo. cuando
Dios contesta tu oración, cuando tú estás pasando por una circunstancia
sumamente penosa y triste, pero tú sabes que Dios está allí para
ayudarte. Que el que vaya algún pastor
a orar por tu salud, tu enfermedad, es irrelevante, porque lo que
tú quieres es saber cómo Dios te contesta. La comunión en el
Evangelio, que tu amor crezca, tu amor madure. ¿Qué ocurre cuando
nosotros estamos luchando espiritualmente? La vida cristiana es una vida
de lucha. Estamos en un mundo que es totalmente perverso, como
dice el capítulo 2 de Filipenses. Es un mundo que vive en una perversidad
torcida. Todavía habla esta versión. Tienen
una mente torcida. Tienen una mente perversa. Nunca
han conocido la verdad de Dios. Pero para la gloria y la alabanza
de Dios, los frutos tienen que estar llenos de justicia. Por
lo tanto, cuando oímos a hermanos que no andan conforme a la ciudadanía
celestial que tienen, tenemos que volver a la perseverancia
de los santos. El creyente tiene que vivir su
vida cristiana no importa dónde esté, no importa cuáles son las
circunstancias por las cuales está pasando. Así que tenemos
que tomar en serio las amonestaciones del Señor. Y esto pido en oración
que el amor de ustedes abunde aún más y más en el conocimiento
verdadero y en todo discernimiento. ¿Dónde encontramos el conocimiento
verdadero? Las Escrituras. A fin de que
ustedes tomen decisiones correctas, a fin de que escojan lo mejor,
para que sean puros e irreprensibles para el día de Cristo. A él le
tenemos que dar cuenta. ¿Dónde tienes que dar cuenta
la Iglesia? No es necesario tener una sesión de disciplina, o de
los pastores, o de la gente que a lo mejor te van a apedrear
o te van a juzgar. Tú y yo vamos a estar de pie
ante Cristo. ¿Qué le vamos a decir? ¿Sabes cuál va a ser la reacción
de mucha gente? Guardar silencio. ¿Qué vas a decir? ¿Recuerdas a la mujer Ayade en
Adulterio? Oh sí, todo el mundo quería pedrearla. El hombre,
como ha ocurrido siempre, desaparecido. Son actos de magia. Una mujer
sale embarazada y el hombre desaparece. No es que pasa regularmente,
no es que sea todos los días. Entonces tenemos otro crío que
no tiene una imagen paterna. Ese crío crece y le hablo de
Dios como padre celestial, me va a mirar a la cara y se ríe.
¿Quién es el culpable? El que desaparece. Nuestras decisiones en la vida
tienen una consecuencia de vida eterna. La gente lo piensa como
algo material aquí, o que los traumas de la gente, el pecado
es algo difícil de superar en las generaciones que aún siguen.
A veces no tomamos en serio cuando el Señor dice yo soy Jehová tu
Dios, que te voy a bendecir hasta mil generaciones de aquellos
que aman y obedecen mis mandamientos, pero nota, pero de aquellos que
aborrecen mis mandamientos, aquellos que se burlan de lo que está
escrito, yo visito esa maldad hasta la tercera y cuarta generación
de los que me aborrecen. porque con tus acciones y mis
acciones pecaminosas mostramos que aborrecemos a Dios, que no
creemos en Dios como debiéramos creer y la gente piensa que eso
se traslada a la iglesia. Me interesa sellar este punto
porque yo creo que mucha gente hoy en día está jugando a la
iglesia. ¿Qué cosa es la iglesia? Tú sabes
que a través de las décadas predicando, enseñando aquí, Siempre la gente
menosprece a la iglesia y menosprece al pastor o a aquellos que le
enseñamos la palabra. El otro día estaba recordando
una ronda infantil y me acordaba de niño, juguemos en el bosque
mientras que el lobo está. La gente también igual con la
Iglesia está en una ronda infantil que estamos jugando al mundo
y jugando a la vida y todavía le preguntamos ¿qué estará haciendo
el diablo? ¿qué estará haciendo el enemigo? y estamos perdiendo
el tiempo en eso y de repente el lobo aparece y muerde o se
come las ovejas o aquellos que no están firmes y seguros. No
estamos jugando Iglesia. Esto es algo serio que el que
comenzó en vosotros la buena obra la va a perfeccionar. Por lo tanto, tenemos que quitarnos
de la idea cualquier pensamiento, que la salvación se pueda perder,
que a lo mejor tú eres del enemigo, o a lo mejor que esta iglesia
y otra iglesia que es mejor. Si tú eres la iglesia, ¿cómo
puede haber otra iglesia mejor? Si Dios te ha salvado a ti y
ha empezado esa buena obra, que tú puedas encontrar algún lugar
donde puedas vivir tu vida jugando a lobo y cantando rondas infantiles
y coqueteando con el mundo, vas a encontrar un guión, Iglesias.
Creyentes que en verdad veamos el amor que crezca, que el amor
madure. donde tengamos frutos de justicia
que puedan dar honra y gloria para alabanza de nuestro Señor
Jesucristo. Porque al final tú y yo, nuestra
vida no es para nosotros. Nuestra vida es para que no sea
una excusa para el otro. Yo he sido fiel, suena muy personalista. He sido fiel, tú repítelo, has
sido fiel y por lo tanto Dios te da esos frutos de justicia.
Y lo ves con hermanos que a veces tú lo ves al borde que están
en una gran crisis, sea la naturaleza de esa crisis, pero el Señor
al instante les contesta. Somos testigos de varias cosas
que el Señor ha hecho en la vida de algunos hermanos hace poco.
¿Sabes por qué? Porque están llenos de frutos
de justicia. Y uno mira y da gloria y alabanza
a Dios porque ve que la voluntad de Dios se ejecuta en sus vidas.
En eso nos usamos. en eso nos regocijamos, para
la gloria y alabanza de nuestro Dios. Y entonces ahora pasamos
al segundo punto de lo que el Señor nos manda a nosotros, y
es que al creyente las cosas cotidianas de la vida, no tan
como está entre comillas, nunca le salen mal. Contrario a creyentes
quejumbrosos, mucha gente dice, mira ese cristiano, Vivimos como
en un sub y baja en que alguna gente piensa que al cristiano
las cosas no le deben salir mal. Bueno, te salen mal porque a
lo mejor no salen como tú quieres, pero eso no quiere decir que
salen mal para Dios. Y que hay algunas cosas en las
que Dios pone obstáculos en nuestras circunstancias porque tú sabes
y creces en confianza con Dios de que Él te va a dar la solución
más plausible, y no solamente más plausible o posible en este
caso, sino que la que Él quiere, la que Dios quiere. Y cuando
Él te da la solución que Él quiere, entonces tú estás tranquilo porque
eso es lo que tú oras. Hágase tu voluntad en el cielo
como en la tierra. Y porque ahí está lo mejor para
nosotros. No como un niño caprichoso que
le da un berrinche porque no le dan el caramelo que quiere
ahora. Y por eso es importante lo que Pablo está diciéndonos.
Quiero que sepan, hermano, porque cuando él pasa a este segundo
punto está hablando de la oración, que las circunstancias en que
me he visto han redundado en un mayor progreso del Evangelio.
de tal manera que mis prisiones, por la causa de Cristo, se han
hecho notorias en toda la guardia pretoriana y a todos los demás. La mayoría de los hermanos, noten
lo segundo, de los hermanos confiando en el Señor por causa de mis
prisiones, tienen mucho más valor para hablar la palabra de Dios
sin temor. Y por eso fue importante ponerles
la base de cómo, cuando él empieza la obra en Filipo, lo primero
que él sufre por predicar el Evangelio en Filipo es cárcel.
han pasado algunos años y otra vez él está en la cárcel. Y no
sé, yo creo que no hay ninguno de nosotros que no... quizá haya
algunas excepciones, pero yo no me excluyo como familia en
que algunas veces algún familiar tuyo ha estado preso en una cárcel. Y por supuesto, el 90% de las
personas que están presas dicen que son inocentes. No que están
ahí porque no tienen que estar. Bueno, porque una vez que tú
pierdes tu libertad, por la causa que sea, y estás puesto en un
lugar, no es el paraíso, no es tu casa. ocurre como algo muy
simple ¿no? tú sabes cuando la primera vez
que tú sales de tu casa tú piensas que todo te va a ir muy bien
pero en realidad cuando tú te pones a pensar hay gente que
a veces quiere salir de su casa se casan por ejemplo 17, 18,
19 quieren salir de la casa a eso me refiero si sales de la boca
del lobo quizás para ti para caer en guatepeor a menos que lo hayas hecho bien,
sea que pase el tiempo con madurez, porque mucha gente se casa por
motivos equivocados, porque esos motivos equivocados
bueno si no son creyentes que juntan o se casan pensando que
todo va a ir color de rosa y creo que todos nosotros sabemos que
cuando nos casamos van a aparecer ciertas dificultades no hay nadie,
por eso las personas que a lo mejor muestran un matrimonio
con, que así sea, es mi deseo, pero que sí, que mucho cariñito
por acá, que mucho besito por allá, no pertenece mucho ni a
la vida matrimonial, o que alguien puede decir yo nunca he peleado
con nadie, mi mujer nunca ha peleado, bueno siempre ha sido
un mandilón entonces que siempre te ha mandado y no has peleado
con la mujer. quien no se ha peleado con la
esposa, o la esposa con el esposo, y viceversa. Me dejo comprender,
o sea, no estoy hablando de cosas exageradas, sino en el hecho
en que estas cosas ocurren, las circunstancias que ocurren en
la vida. Pero estar preso es otro cantar.
Y aunque aquí Pablo gozaba de cierto privilegio porque era
un prisionero modelo, gozaba de cierta libertad porque era
un preso domiciliario. Probablemente éste fue la primera
vez que él estaba preso en Roma, la segunda lo van a cortar la
cabeza. Él siendo ciudadano romano ha apelado a César porque las
injundias de aquellos judíos, las injurias, las calumnias,
los judíos pensaban que tenían que cortarle la cabeza éste para
que el cristianismo muera. No has encontrado personas que
son tus enemigos gratuitos. Personas que muchas veces se
levantan contra ti, tratan de cerrucharte el piso o rebajarte.
Bueno, piensan que tú no eres mejor que nadie, y es verdad,
pero lo que tenemos que tratar es de no ser piedra de tropiezo.
Y Pablo dice, bueno, yo estoy prisionero, pero nota que mi
circunstancia ha redundado para alguien. Cuando las cosas que ocurren
a ti como creyente, que aparentemente salen mal, el resultado es que
para bien. Porque Dios quiere enseñarte
a ti algo. Y aún podemos especular, pero
no solo nos quiere enseñar a nosotros, pero muchas veces nos redime.
Porque cuando tú lees la manera como Sablo de Tarso llega al
Evangelio, Dice que él metía a mucha gente presa. Él incluso al meter a mucha gente
presa, como Saulo, algunos saben que él fue un asesino, algunos
murieron. Yo no soy digno de ser llamado
apóstol. Yo perseguí a la Iglesia de Dios. yo los metía en la cárcel. Era parte de una curación el
hecho de los azotes que él vivió. Y no digo que todas las cosas
que ocurran en tu vida es un tipo de disciplina o redención
porque lo que tú hiciste ahora Dios se está vengando u otros
se están vengando para lo que te pase pero es muy cierto lo
que tú siembras cosechas en lo malo Pero lo que tú siembras
en la vida espiritual, el Señor lo usa para que podamos estar
con una conciencia tranquila, sabiendo que estamos haciendo
la voluntad del Señor, y que no perdamos el tiempo en esas
circunstancias negativas, y se ha redundado en un mayor progreso
del Evangelio, de manera tal Dice, este mayor progreso del
Evangelio que va en rumbo ascendente, es en todas las esferas sociales,
porque tú no vives solitario. Y cuando hablo de todas las esferas
sociales, es porque el creyente puede influir en cualquier esfera,
no se avergüenza del Evangelio. Yo no me avergüenzo de mi Rey.
que puedo hablar con respeto con cualquier persona que pueda
tener un alto cargo, a lo mejor que pueda tener mucho dinero,
a lo mejor es todo lo que tiene, pero no conoce a mi Rey, no conoce
a mi Señor. O puedo encontrar a una persona
que también he podido hablar muy poco letrado, que no pueda
entender, o que a lo mejor no está al nivel de mi educación,
pero eso no quiere decir que no le pueda hablar del Evangelio.
Lo mismo hizo Pablo. Pablo, el apóstol. El Señor le
dijo, yo lo llevaré a presencia de reyes, lo llevaré a los lugares
más simples, humildes, para que oigan el Evangelio. Y con esto
quiero decir, querido hermano, que en tu oración no hay una
discriminación, a lo mejor, social, de esfera. No, estás orando por
la salvación de las almas. Y nota que el apóstol dice, han
sido notorias en toda la guardia pretoriana, porque era una colonia
romana, la gente que estaba ahí alrededor de aquellos capitanes,
de aquella gente importante, como muchas veces se le puede
hablar, a lo mejor tú eres la persona que debe orar por ellos,
eres la persona que va a influenciar porque a pesar de tus circunstancias,
¿cómo se les va a predicar el Evangelio? ¿Recuerdas a José
en la cárcel? José, el hijo de Jacob, que estaba
preso injustamente por sufrir un ataque sexual en el trabajo
y ser mal acusado. Esto es milenial, el ser humano
no cambia para nada. Y estaba ahí preso, pero vino
el copero del rey, vino el panadero, y el copero después que él oró
y le explicó todo lo del sueño, fue y le olvidó. Pero Dios no. Y el panadero pensando, porque
así es la religión de muchos, ah, que éste le está predicando
y pronosticando algo que es bueno y mira cómo le enseñan y que
esto... ¡Yo también lo quiero para mí! ¡Ah, yo también soñé
que venían tres aves y que mi pan estaba en la cabeza! Y ya,
en los tres días te van a quitar la cabeza, no te preocupes. En la vida espiritual lo que
es para ti como creyente es unánime. Al impío no le esperan ninguna
cosa buena. porque su esperanza es en que
él le vaya bien, que él sea feliz, viviendo para el mundo, para
el diablo y su pecado, y piensa que Dios lo tiene que recibir
tal y como él es. Lo amo. La oración nos enseña a ser humildes
a venir para hacer como Dios nos enseña, cómo debemos hacer
las cosas. Así que esta gente que se decía,
mira, él está preso, le están pasando cosas malas como que
tú que eres creyente mira todo lo que te ha venido de momento
y yo no creo que no hay ninguna familia en el mundo entero que
en alguna manera u otra no haya sufrido el efecto de la pandemia
o de la circunstancia de la vida, porque a lo mejor por año hemos
sido a través de la vida un resfriado, a lo mejor aquí una enfermedad,
una enfermedad catastrófica. Pero hoy, donde tú quieras que
te vuelves, aquí mismo podemos hablar de gente que ha perdido
gente, que ha perdido amistades. No pienses que la muerte es algo
que, ah, bueno, ya está con el señor, en algunos de los casos
hablan de esa persona. Vamos a ver lo que Pablo está
diciéndonos y enseñándonos aquí. En realidad somos más útiles
estando presentes. Cuando estemos en el Cielo con
el Señor, ¡qué bueno! Vamos a estar disfrutando de
aquello que hemos creído en la Tierra. ¿Pero qué hay de nuestro
trabajo aquí en la Tierra? ¿Vamos a ser como el avestruz
poniendo nuestra cabeza en la Tierra? Pensando que todas las
cosas van a ir maravillosamente bien, cuando todo nuestro pecado
esté expuesto de una manera u otra, Así que la mayoría de hermanos,
dice, confiando en el Señor por causa de mis prisiones, tienen
mucho más valor para hablar la palabra de Dios sin temor. Algunos
a la verdad predican a Cristo aún por envidia y rivalidad,
pero también otros lo hacen de buena voluntad. Estos, sea lo
que predican de buena voluntad, lo hacen por amor, sabiendo que
he sido designado para la defensa del Evangelio. Aquellos, los
malos, proclaman a Cristo por ambición personal, no con sinceridad,
pensando causarme angustia en mis prisiones. Por lo tanto,
no solamente a toda la guardia pretoriana que él estaba hablando
y predicando, sino que predican sin temor y lo hacen de una buena
voluntad. Y él está seguro que esas oraciones
van a resultar en su liberación. va a resultar en fruta de justicia
por lo cual Él está orando. O sea, ¿estás seguro, tienes
discernimiento y tienes confianza que lo que Él le pide a Dios,
en verdad el Señor va a contestar? No tengas la menor duda, porque
algunas veces, cuando la gente dice, pero Dios contestará mis
oraciones. Y yo digo, ¿cuál es la duda? Dios siempre contesta
las oraciones. Cuando Él dice no, está contestando.
Cuando Él pone obstáculos, es porque Él está contestando. o
que queremos doblarle el brazo a Dios y toda la demás cosa para
que Dios te conteste sí, como tú quieres, entonces no estás
orando como un creyente humilde, dispuesto a ser la voluntad del
Señor. Y Dios contesta en que sí, Dios
libera a Pablo en esta ocasión, si es la primera ocasión en que
él está preso. Lo libera y ve esos frutos de
justicia. ¿Cuáles frutos de justicia? Ah,
querido hermano, qué bueno que tú te sacaste la lotería. Qué
bueno que cambiaste tu carro, que ahora tienes un carro, a
lo mejor Mercedes, porque la gente se alegra en la prosperidad
material que puedan tener. Amado hermano, eso en algún momento
va a pasar. Qué bueno si lo puedes tener,
yo no estoy diciendo que no. No tengo nada verde puesto hoy
en día porque no me voy a poner verde de la envidia. porque no
quiero nada que no venga de las manos de Dios. Hemos aprendido a través del
tiempo, pero esos frutos de justicia es lo que queremos ver. Que tú
me digas, pastor, estuve orando por aquello, o en tu boico, y
el Señor contestó. Frutos de justicia. Cuando tú
ves que hay un familiar tuyo que tiene alguna necesidad, pero
realmente esa necesidad es porque no conocen a Dios. La gente se
afana en vivir la vida para ser feliz. y nos falta la parte de
la rivalidad, de la ambición personal que contrastan con los
frutos de justicia. Pablo esperaba esa liberación
por las oraciones de los santos, o sea, los filipenses estaban
orando que él sea liberado. Por supuesto que debemos orar
por las crisis que algunos de los hermanos pasan, sea de salud,
por alguna de las crisis que están ocurriendo en su vida,
oramos por ello. y pertenecen también a los frutos
de justicia. Y Pablo esperaba visitarlo. Él
esperaba que se haga la buena voluntad del Señor para ir a
verlos otra vez y otra vez consolarse con la presencia de ella. ¿Qué
quiere decir el Espíritu de Cristo? Dice, hacen de buena voluntad,
esto lo hacen por amor, sabiendo que he sido designado para la
defensa del Evangelio. Aquellos proclaman a Cristo por
ambición personal, no con sinceridad, pensando causar mi angustia y
mis prisiones. Entonces, que de todas maneras,
ya sea fingidamente o en verdad, Cristo es proclamado y en esto
me regocijo, sí, y me regocijaré. porque sé que esto resultará
en mi liberación mediante las oraciones de ustedes y la provisión
del Espíritu de Jesucristo, conforme a mi anhelo y esperanza de que
en nada seré avergonzado, sino que con toda confianza, aún ahora
como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo, ya sea por vida
o por muerte. La oración aquí tiene una contraparte.
Puede ser que él sea liberado. Puede ser que no. ¿Qué quiere
decir el Espíritu de Cristo que muera? ¿Cómo Dios nos guía? ¿Cómo tú te sientes después que
pasa alguna crisis? Y pasó por una cierta crisis.
Interesante que recibir una mala noticia que a lo mejor ya se
esperaba, y sentirse completamente frustrado en ese momento, no
puede traer una paz interior. Cuando alguien te dice, por ejemplo,
tiene un cáncer terminal y le quedan tres, cuatro, seis meses
de vida, tú vas a brincar. Pero cuando uno es creyente y
está en la voluntad del Señor, cuando alguna noticia de esas
viene en medias malas, negativas, que salen aparentemente mal,
una paz interior, Eso viene de Dios, no viene de ninguna otra
parte. Es el Espíritu de Dios que está
en nosotros, el Espíritu de Cristo que está en nosotros. Eso lo entienden lo que estoy diciendo
solamente los que lo han experimentado y los que son hermanos, que tienen
el Espíritu de Dios no para ciertas cosas, sensaciones de la carne,
sino cuando tú ves las circunstancias alrededor tuyo, el Espíritu de
Cristo que te dice ¿Cómo te guía el Espíritu de Cristo en las
penumbras de la vida, en las incertidumbres de la vida? Porque es lo que nos está diciendo
el apóstol aquí. Dice, puede ser que sea liberado,
puede ser que no, puede ser que algunos que piensen que soy liberado,
ah, qué bueno, Dios contestó, pero aunque piensen que aunque
no sea liberado, Cristo va a ser exaltado en mi cuerpo, ya sea
por vida o por muerte. Ya sea que Nero me mande a quitar
la vida o el César me mande a quitar la vida o que yo sea liberado
y los vea a ustedes, no importa. No importa, querido hermano,
qué circunstancia pueda pasar yo, que resulte para vida o que
resulte para muerte, con tal de que el Señor sea glorificado,
estoy seguro. Si la gente está hablando ahí
en tu paranoia o está hablando mal de ti o que este es el resultado
de esto o que estás cosechando lo que sembraste, no hagamos
caso de aquellas cosas porque nos vengan circunstancias negativas
en la vida, porque en cualquiera de las dos casos el Señor es
glorificado, cuando tú eres fiel. Por eso Él llega, porque para
mí el vivir y el morir y nota la manera como él habla.
Esta es la razón por la manera como él está hablando y diciendo. Como los profetas de la antigüedad
también escribieron. Pedro lo dice en Primera de Pedro
capítulo 1 si quiere leerlo posteriormente. Los profetas que profetizaron
esta gracia destinada a nosotros, inquirieron y diligentemente
indagaron para ver qué persona y qué tiempo era el Espíritu
de Cristo que hablaba en ellos. Así como te digo que tu oración
es importante para Dios y que no tienes necesidad de alguna
instrumentación extraña para ayudarte en la oración. Es verdad
que el pastor puede enseñar y predicar, pero ¿qué te dice el Espíritu
de Cristo en ti? Yo estoy convencido, tengo el
discernimiento en ese caso, no solamente para ustedes, sino
aún para mí mismo, que sé cuándo el Señor me va a llevar, porque es el Espíritu de Cristo.
Cuando a través de la lectura o otras cosas le digo, hermanos,
el discernimiento espiritual, es por eso que me gusta verlo,
cómo ustedes reciben la palabra, Cuando escuchamos la palabra,
podemos discernir cuál es el espíritu de Cristo en nosotros. Tú ves que algunas personas van
más místicamente y hablan de que, uy, qué te va a ocurrir
a ti en la vida, y no te dicen nada nuevo. Oye, amado hermano,
yo veo que Dios va a hacer grandes cosas contigo en el futuro. Es que desde que el Señor te
salvó, el Señor tiene grandes cosas para nosotros. sin importar
las circunstancias. Lo que procuramos es que en vida,
quizá aunque no seamos perfectos, glorifiquemos a Dios. Por vida
o por muerte. Sea el Señor glorificado. ¿Qué
te ha enseñado Dios a través de, a lo mejor, tu crisis de
salud, tu crisis familiar, tu crisis con los hijos, tu crisis
con los cónyuges? ¿Qué te indica el Espíritu de
Cristo? ¿Qué nos indica los problemas
de trabajo? ¿Qué nos indican los problemas
económicos? ¿Qué nos indican los problemas
que tenemos y amenazas? Como la gente hoy en día, el
espíritu que tú ves en la calle es como de amenaza. Es como que
tú estorbas y si te pueden quitar la vida así de fácil, ¡qué bien! ¿No lo sientes? ¿No lo ves? ¿Qué
nos indica el espíritu de Cristo? Cuando los médicos o a lo mejor
los doctores o gente de experiencia nos dicen ¿Qué es lo que el Espíritu
del Señor? Tenemos que ser sensibles a aquellas
voces que el Señor está hablándonos y hablándonos a nosotros. Dice,
procurando saber qué persona o tiempo indicaba el Espíritu
de Cristo dentro de ellos, al predecir los sufrimientos de
Cristo y las glorias que seguirían. Entonces, cuando hay mentirosos
que te dicen que a ti todo te debe ir bien, que debes estar
radiante, es contrario a lo que Cristo vino a hacer acá a la
tierra. Nota lo que los profetas dijeron, predecir los sufrimientos
de Cristo y las glorias que vendrían. Notaste como el apóstol Pablo
termina en este capítulo uno de Filipense diciendo, porque
a ustedes se les ha concedido por amor de Cristo no solo creer
en él, sino también sufrir por él, teniendo el mismo conflicto
que vieron en mí, que ahora oyen que está en mí. O sea, es indispensable. que tú pases por dolor y sufrimiento
en la vida en Cristo. Tú no puedes estar en una nube
tocando el arpa, pensando que todas las demás cosas te van
a ir bien. No, el Espíritu de Cristo era un espíritu de sufrimiento. Él sufrió estando aquí en la
tierra. Él padeció aún el hecho de ver
que su amigo y su hermano Lázaro lo iba a ir a resucitar. Mira
el bien que iba a hacer en ese caso. Pero dice, Lázaro duerme,
pero vamos para despertarlo. Oh Señor, si está enfermo, tú
lo sanarás. Y cuando él va ante la tumba
de Lázaro, estás hablando de la segunda persona de la Trinidad,
del Señor Jesucristo, que aunque él sabía que iba a decir, Lázaro,
ven fuera, dice la Escritura, el apóstol Juan. Jesús lloró. ¿Tú no crees que a lo mejor que
Dios en su bondad y que él es bueno a él, no se compadece de
todo el dolor y el sufrimiento? Lees Jeremías o lees Ezequiel
y lees las lamentaciones de Jeremías y dices, mirar y ve si hay dolor
como mi dolor. Nunca pienses que tu dolor es
más grande que el dolor que Dios mira este mundo y esta compasión. Por eso, cuando él habla de misericordia,
él mira la compasión, mira el corazón de Dios, aunque él no
lo tenga corazón en ese sentido, pero como sus entrañas claman
de ver la miseria del hombre innecesariamente. Porque si Adán y Evo hubieran
obedecido en el huerto del Edén y hubieran vivido para Dios,
gozarían de su bendición. Claro que estaba en el plan de
Dios. Mira el calvario y todo el dolor y el sufrimiento que
él ha traído a sí mismo para salvarnos y para que podamos
vivir eternamente felices con él después en la Nueva Jerusalén. Pero cuando miras el hecho humano
era innecesario. las glorias que vendrían después
de eso. El eterno peso de gloria que
viene en la vida del creyente, pues para mí el vivir es Cristo
y el morir es ganancia. Ah, bueno, si me voy a morir
que me muera, tampoco es eso. No, yo sé que vas ahí con el
Señor, pero mira lo que dice el apóstol Pablo aquí, en vida
o en muerte sea el Señor glorificado. Entonces, ¿qué es lo que el apóstol
nos pide como una aplicación? Dice, porque de ambos lados me
siento apremiado, teniendo el deseo de partir y estar con Cristo,
pues esto es mucho mejor, obviamente. Para el creyente que el Señor
se lo lleva, es mucho mejor estar con Cristo. ¿Para qué voy a estar
peleando con la mujer o la mujer conmigo? ¿Para qué estoy esperando
ver el sufrimiento de mis hijos? Cuando los hijos no andan bien,
y es una lucha continua y constante, para ver todas las aberraciones
y perversiones, cuando tú miras aquello, mejor estar con el Señor.
Ah, pero qué lindo, ¿no? Eres puesto de todo sufrimiento
a un lado, pero ¿qué tal si el Señor te quiere aquí? Porque
tiene todavía algunas cosas que hacer contigo. Que es importante
que estés aquí. Porque una vez que tú sales,
no es que a lo mejor no te van a recordar y vas a estar con
el Señor en el estado intermedio, que hemos hablado de esto, vamos
a ver el rostro de Aquel que quiso nuestras almas redimir,
pero mira con atención lo que Él dice. Ambos lados te siento
premiado. Sin embargo, continuar en la
carne es más necesario, ¿por causa de quién? De ustedes. Cuando tú miras alrededor tuyo
de la gente que depende de ti en el Evangelio para su progreso
y gozo en la fe, para que su profunda satisfacción por mí
abunde en Cristo Jesús a causa de mi visita otra vez a ustedes.
Por supuesto, si no era liberado y era muerto, no podía ir a verlos. Estaba puesto en este hecho.
Por eso es que el creyente, en cuanto a la palabra del Señor,
y cuando ora que el Señor nos dé el pan de cada día, ¿qué crees? ¿Para qué crees tú que es el
pan de cada día? ¿Porque ese día vas a satisfacer tu hambre?
¿O recuerdas cuando nació tu hijo, o cuando tú eras un bebé
y una criatura, si alguien no te hubiera alimentado, tú no
hubieras vivido? Y cuando damos gracias a Dios por el pan que
Él pone en nuestra mesa, es para tener energía, para seguir viviendo,
para seguir haciendo Su voluntad. Y qué bueno cuando el Señor recoja
nuestros pies y nos lleve en el momento adecuado para con
Dios. En el caso de Pablo fue que un soldado le cortó la cabeza
porque era ciudadano romano, no podía él morir crucificado. Así que el Espíritu de Cristo
es que hagamos su voluntad. Y mientras estamos aquí en la
carne, estamos en un estrecho. Queremos que el Señor venga.
Quizás la mejor oración es, Señor, ven, ven pronto. Y mientras tanto
seguir desarrollando nuestra vida cristiana. Y Pablo termina,
por eso, en este capítulo uno diciendo, solamente vivan dignamente
como ciudadanos del Evangelio de Cristo. Les recuerda a la
ciudadanía romana que estaban tan orgullosos ciudadanos del
Evangelio de Cristo. No me importa el pasaporte que
tú tengas, si es azul, si es verde, si es rojo. No importa
el país que tengas ahí. Lo que me interesa es cómo tú
vives como ciudadano de Cristo. Hay muchos cristianos que no
son cristianos. no son ni siquiera primos. Yo
soy también tu hermano en la fe, ¿sí? ¿Cómo andas en el Evangelio? No me importa si a lo mejor tú
puedes identificarte con Bautista, discípulos de Cristo, Pentecostal,
de la Iglesia viva, de los santos, de los últimos. Imagínate cómo
eres como ciudadano del Evangelio. Muéstrame tus credenciales con
tu vida. Dice, para que sea que yo vaya
y os vea, ya sea que estando ausente oiga acerca de vosotros
que estéis firmes, la firmeza, en un espíritu, con una misma
alma, o sea la unión, combatiendo juntos por la fe del Evangelio.
No es que tú estás defendiendo tus intereses familiares. cualquiera
que esto sea. Aquí estamos unidos por el bienestar
de la Iglesia, que somos todos nosotros. Tenemos que tener una
misma mente. Tenemos que, aun en el sufrimiento,
tener una misma mente y estar unidos en empatía los unos con
los otros. Y cuando habla de esta firmeza,
es que vivimos de acuerdo a la verdad revelada de Dios a nosotros. Dios nos ve, nunca estamos solos. ¿Tú has visto últimamente las
fotos de la torre inclinada de Pisa? Dicen que el agradiente es 5
grados, pero pareciera que en cualquier momento se puede caer.
Se puede entrar, pero el edificio de la iglesia
no es un ladrillo salido acá. No es una torre inclinada de
Pisa. Eso no da apariencia de estar
firme. No es que hay una ventanita por
aquí, pero está todo mal puesto, como las construcciones muchas
veces que vemos en nuestros países. Y están llenas de violaciones.
Cuando miras el edificio de la iglesia, algo está firme, está
sólido. O sea, o la gente juega a la
iglesia. Y lo que las personas ven, dicen,
mira, estos mismos paran peleando. ¿No se aman? ¿Este es mejor que
el otro? ¿Están buscando el mejor pastor
o predicador en ese sentido? ¿Cuánto sabe? ¿Y sacan pecho
en cuanto a eso? No, pero háblame de tu firmeza
en las cosas de Dios. ¿Cuánto has aprendido del Evangelio?
¿Y cuán unánime estamos? Y por eso cuando hay una carie,
cuando hay algún miembro que se enferma en ese sentido, no
muestra firmeza de la verdad o de la realidad de las Escrituras.
y Dios lo que quiere a través de la oración es que tú y yo
seamos unánimes en lo que trabajamos. Esa unidad se refleja cuando
repetimos este mensaje en los zoicos, porque en el grupo pequeño
ocurre la edificación, en el grupo pequeño podemos ver el
dolor y el sufrimiento y es más llevadero, es más llevadero, es más entendible. y que podamos ver y decir que
lo que tú pasas, cuáles son tus circunstancias, redunden para
la gloria del Evangelio. Y para todo esto necesitamos
ser humildes como Cristo fue humilde. ¿Cuáles son tus excusas? ¿Cuáles son tus circunstancias
negativas para pensar que a lo mejor Dios te ha dejado? ¿O cuáles
son esas circunstancias negativas que te lleven a ti a decir, bueno,
yo creo que no soy cristiano? ¿Han redundado más bien para
el mayor gozo de los demás? ¿De tu firmeza en Cristo? ¿Cómo
nos expresamos cuando las cosas no nos salen como queremos? Porque ya hemos entendido que
aunque las cosas salgan mal a nuestra manera de ser, van a redundar
para bien del Evangelio cuando tú sabes esperar en Dios. ¿Y
de dónde parte? En el momento que tú eres creyente
y comienzas a hablarle. el Espíritu de Cristo que está
en ti. Que Dios nos dé ese discernimiento, que podamos seguir orando los
unos por los otros, porque algún día tú y yo estaremos por toda
la eternidad juntos mirando el rostro de Aquel que nos quiso
salvar. Yo espero verte, aunque sea la primera vez que te vea,
y quizás no nos volvamos a ver pero en la eternidad. Contemplemos
Aquel que nos hizo firmes en la vida cristiana. aquel que
nos hace de una sola mente y un solo corazón, aún en un tiempo
tan difícil como el que vivimos. Oremos. Gracias, Señor, por la oración
que nos has dejado de otros hermanos, por tu escritura, para que nosotros
en este tiempo sigamos creciendo en la oración. Porque mientras
estamos en este cuerpo, la oración continúa. Cuando estemos ante
tu presencia, la oración será presente. Será una conversación
instantánea e inmediata. Ahora dependemos, Señor, de Ti,
de Tu Santo Espíritu. Tú conoces la vida de cada familia
aquí, la vida personal, individual o familiar de cada uno de nosotros.
Ellos entienden el derrotero por el cual Tú los has traído.
sus circunstancias duras o difíciles, sus llantos están en tu redoma,
sus alegrías están guardadas también en la caja del gozo y
regocijo. No hay nada que tú no conozcas
de ninguno de nosotros aquí. Y qué bueno que todo podemos
llevarlo al pensamiento de Cristo, a la unidad de la Iglesia, de
saber que tú eres nuestro Dios, nuestro Señor y Salvador. Haz
que abunden estos frutos de justicia en sus vidas. Haz que dependan
de ti cada día. No de sus fuerzas, sino de ti.
Que clamen a ti día y noche. Hazle justicia a Dios. Haz que
tengan esas obras de justicia en su vida. Bendícelos a Dios. Ayúdalos a entender que tú tienes
en verdad muchas grandes y preciosas promesas para derramar en sus
es nuestra oración en el nombre de Aquel que viene muy pronto
para liberarnos de todo este sufrimiento material y carnal. Señor Antiguo,
Crezcamos en la vida cristiana: A pesar de las circunstancias
Series Filipenses
-Al creyente las cosas cotidianas de la vida "nunca le salen mal".
-Mayor progreso del evangelio, en todas las esferas sociales, predicar sin temor y de buena voluntad.
-Liberación, frutos de justicia, en vida o muerte sea el Señor glorificado.
-Firmes, unánimes, aún en el sufrimiento.
| Sermon ID | 91321118134005 |
| Duration | 1:11:05 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Philippians 1 |
| Language | Spanish |
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