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El título del sermón es La Obra
de Construcción del Templo. La Obra de Construcción del Templo.
La Escritura Primera de Reyes, capítulo cinco, sería el reino
eterno. Primera de Reyes cinco. Esta
es la palabra del Señor. Irán, rey de Tiro, envió sus
siervos a Salomón cuando Yo, que lo había ungido rey en lugar
de su padre, pues Irán siempre había sido amigo de David. Entonces,
Salomón envió a decir a Irán, tú sabes que mi padre David no
pudo edificar una casa al nombre del Señor, su Dios, a causa de
las guerras en que se vio envuelto, hasta que el Señor puso a sus
enemigos bajo las plantas de sus pies. Pero ahora el Señor,
mi Dios, me ha dado paz por todas partes. No hay adversario ni
calamidad. Por tanto, pienso edificar una
casa al nombre del Señor mi Dios, como el Señor habló a mi padre
David. Tu hijo a quien pondré sobre
el trono en tu lugar, él edificará la casa a mi nombre. Ahora pues,
ordena que me corten cedros del Líbano, y mis siervos estarán
con tus siervos. Te daré salarios para tus siervos
conforme a todo lo que tú digas, pues sabes que no hay nadie entre
nosotros que sepa labrar. madera como los sidonios. Cuando
Iram oyó las palabras de Salomón, se alegró mucho y dijo, bendito
sea hoy el Señor que ha dado a David un hijo sabio sobre este
pueblo tan numeroso. Y envió Iram respuesta a Salomón,
he oído el mensaje que me enviaste, haré lo que tú quieras en cuanto
a la madera de cedro y de cipres. Mis siervos las bajarán desde
el Líbano hasta el mar, Y haré de ellas balsas para ir por mar
hasta el lugar donde me indiques. Y allí haré que las desaten y
tú te las llevarás. Entonces, cumplirás mi deseo
dando alimento a mi casa." Así, Irán dio a Salomón todo lo que
deseaba de las maderas de cedro y de cipres. Y Salomón le daba
a Irán 20,000 coros. de trigo como alimento para su
casa y 20 corros de aceite batido. Esto daba Salomón a Iram año
tras año. El Señor dio sabiduría a Salomón
tal como le había prometido y hubo paz entre Iram y Salomón y los
dos hicieron un pacto. El rey Salomón impuso una leva
a todo Israel y la leva fue de 30,000 hombres y los envió al
Líbano en relevos de 10,000 cada mes y se quedaban un mes en Líbano
y dos meses en su casa. Adoniram estaba al frente de
la leva. Salomón tenía 70,000 hombres
que llevaban las caras y 80,000 canteros. en las montañas, además de los
3,300 oficiales de Salamón que estaban al frente de la obra
y que gobernaban la gente que hacía el trabajo. Entonces, el
rey dio órdenes y sacaron grandes piedras, piedras costosas para
echar los cimientos de la casa con piedras labradas. y los constructores
de Salamón, los constructores de Hiram y los jebelitas cortaron
y prepararon las maderas y las piedras para edificar la casa
o el templo del Señor. Padre, te damos gracias por lo
que acabamos de leer, darnos entendimiento que se encuentra
aquí, Padre. Sabiduría divina, Padre, para
nosotros poder mirar no solamente lo que estas cosas significan,
pero que hablan a una iglesia en el año 2024. Pedimos, Padre,
darnos esa sabiduría. Camina entre nosotros, abre los
corazones y de este púlpito predica tu verdad. Pedimos esto en el
nombre de Jesús y para tu gloria. Amén y amén. Amén. Bueno, amados, incluso los lectores
más devotos de la Biblia encuentran difícil leer el Primero de Reyes,
capítulo 5. Este capítulo y los dos capítulos
que siguen exploran los detalles de la construcción del templo
y puede parecer aún a veces aburrido para muchos. Hay muchas partes
de la Biblia que parecen así porque estoy leyendo esto. ¿Qué
me importa? Que estamos construyendo un templo. ¿Qué me importa? Que
están coltando piedras o que están mandando cedros en el mar
y que Salomón lo está mandando a recoger y de ahí se va a construir
un templo. ¿Qué importa todo esto? Aunque
primera heredia cinco puede parecer como detalles insignificantes,
realmente juega un papel profundo en el plan general de Dios. Y
ojalá que Dios nos enseñe estas verdades hoy. Aprendemos que
incluso las partes, entonces rutinas, de las escrituras tienen
un gran significado. Cada porción de las escrituras
juega un papel crucial al revelar el plan divino de Dios. En otras
palabras, no hay ninguna parte de la Biblia que el señor diga,
solo ponga un capítulo ahí para llenar el espacio. No. Cada palabra
de la palabra de Dios está ahí. por causa de nuestra instrucción
para enseñarnos cómo amar al Señor. Bueno, dicho esto, podemos
preguntar, ¿cómo es que este capítulo trae gloria al Señor?
¿Qué nos enseña este capítulo? Bueno, este capítulo, que se
centra en la preparación para construir el templo, destaca
tres puntos principales. Aquí están. Número uno, las promesas
inmutables de Dios. Número dos, la anticipación de
su reino. Y número tres, la sabiduría esencial
que solamente Dios proporciona. Esas son tres verdades que vamos
a mirar en este capítulo. Miremos la verdad número uno,
que se encuentra en los versículos 1 al 6. La preparación para el
templo confirma las promesas inmutables de Dios. Otra vez,
la preparación para el templo confirma las promesas inmutables
de Dios. En todas nuestras lecturas del
Antiguo Testamento Se ha hecho evidente que la fidelidad de
Dios a sus promesas es un tema recurrente. Dios sigue recordándole
a su pueblo esta fidelidad a las promesas del pacto que él tiene.
Repetidamente al Hijo de Dios le asegura que ninguna promesa
de su palabra fallará jamás. Y aquí encontramos esas promesas
siendo ser cumplidas. Y durante diferentes épocas en
la Biblia, un grupo y el otro y el otro han podido comprobar
esta verdad y han dicho el Señor siempre cumple sus promesas.
Uno de esos grupos se encuentra bajo el liderazgo de Josué. En Josué 21.45 leemos lo siguiente.
No faltó ni una palabra de las buenas promesas que el Señor
había hecho a la casa de Israel. Todas se cumplieron. Amén. Y con ellos está de acuerdo el
resto de la Biblia. Todos los otros cristianos, todos
los otros creyentes en su tiempo han dicho la misma cosa. Señor
siempre cumple que sus promesas. Y a nosotros también podemos
decir el Señor siempre cumple sus promesas. Una de las más
grandes promesas que se encuentra en la Palabra de Dios se comenzó
en el Libro de Génesis. La promesa de un Redentor. Y
todo el Antiguo Testamento apuntaba, Él viene, Él viene, Él viene.
¿Y qué ocurre en los Evangelios? Él viene. Él vino, Él vivió,
Él murió para redimir un pueblo, Él resucitó de los muertos, Él
se fue para atrás al cielo. y Él promete regresar de nuevo.
Pero la mayoría de que Él viene, todo el Antiguo Testamento fue
cumplido en un tiempo. Y nosotros miramos hacia atrás
a las promesas cumplidas, a las promesas del Señor donde enseña
su fidelidad. Miramos las promesas de hoy que
Él está cumpliendo y miramos las promesas que va a cumplir
en el futuro y podemos decir Él es un Dios fiel. Amén. Ha
cumplido, está cumpliendo y va a cumplir las promesas que Él
ha hecho. Nuestra historia, entonces, comienza
con Iram, el rey de Tiro, felicitando a Salomón por convertirse en
el próximo rey de Israel, en el versículo 1. Iram tenía un
pacto con David, decidió mantenerlo con el nuevo gobernante de Israel,
con Salomón. Salomón, entonces, recibe una
carta de Iram, que bueno que eres el próximo rey, me da mucho
gusto, y Salomón usa esta oportunidad para responder a Irán con un
algo de teología para Irán y una petición de materiales basada
en esa teología en el capítulo, en el versículo 6. Comencemos
con la lección de teología de Salomón a Irán. Vemos que el
plan de Dios había preparado el camino para su promesa. Dios
le dio a David la victoria militar en el versículo 3. Miren versículo
3. El Señor puso a sus enemigos,
los enemigos de David bajo las plantas de sus pies. Y por lo
tanto el Señor había provisto a Salomón de seguridad política. Miremos el versículo 4. Pero
ahora el Señor mi Dios me ha dado paz por todas partes, no
hay adversario ni calamidad. Estas dos condiciones, la victoria
sobre los enemigos y la paz, de tener un reino en paz sin
problemas políticos, dijo Salomón. Estas dos promesas le permitieron
a él cumplir lo que Dios le había prometido a David, de construir
un templo. Si Salomón tuviera problemas,
si él tuviera enemigos alrededor, si él tuviera problemas políticos,
por problemas financieros, por problemas económicos, problemas
sociales en Israel, con que liderar con esos problemas, él no hubiera
tenido el tiempo de cumplir el que? La construcción del templo.
¿Pueden ver? Pero el Señor le había prometido
a David tu hijo va a construir el que? El templo. Entonces,
¿qué hace el Señor? Él cumple sus promesas. Él le
da paz a Israel, le quita todos los enemigos, les da éxito económico,
éxito social, éxito como una nación. Y ahora Salomón puede
dedicar toda su energía a qué? A trabajar, a cumplir el templo
que el Señor había prometido. Pueden verlo, amados. Es muy
importante que lo miren. Porque cuando el Señor quiere que nosotros
hagamos algo por su nombre, Él nos da la habilidad para hacerlo.
Y aquí miramos estas cosas. Mire el versículo 5, donde dice,
por tanto, porque el Señor ha librado a Israel de todo enemigo,
porque el Señor me ha dado paz políticamente. Él dice, por tanto,
pienso edificar una casa al nombre del Señor mi Dios. Como el Señor
habló a mi padre David, tu hijo a quien pondré sobre el trono
en tu lugar, él edificará la casa a mi nombre. ¿Pueden ver
lo que el dijo? Porque Dios cumplió la promesa
de paz a David, porque Dios cumplió la promesa de darme paz y seguridad
como rey, no tengo enemigos, no tengo problemas nacionales
para con quien lidiar, porque Señor ha cumplido sus promesas. Ahora yo tengo que trabajar y
hacer lo que Dios quiere y es que construir el templo para
el Señor. Glorias a Dios. Y amado, estoy
aquí para decirle que el Señor ha cumplido esas dos promesas
en su tiempo, en su vida para usted. Usted ya no tiene enemigos
para con quien luchar. Cristo que Él dio la victoria. Usted no tiene que tener a Dios. Usted tiene paz con Dios. Victoria
y paz son suyas en Cristo Jesús. Entonces, ¿qué queda? Hacer lo
que Dios quiere que nosotros hagamos con nuestras vidas. Construir
para el Señor. Poner nuestra vida en uso para
nuestro Dios. Dios había sido fiel a Salomón
y esto impulsó a Salomón a construir. La teología de Salomón entonces
es sana aquí. Porque Dios dijo tu hijo va a
construir un templo. Y porque Dios lo ha hecho posible
financieramente, políticamente, tenemos paz. Entonces, ahora
yo tengo que hacer lo que el Dios del cielo me ha llamado
a hacer. Usar la sabiduría que Él me ha dado. Usar los dones
que Él me ha dado para construir el templo a nuestro Señor. La
teología de Salomón, entonces, lleva a una petición del rey
de Irán. Necesito madera. Madera que solo
se encuentra en Sidonia. Madera especial, cedro y necesito
esta madera. Quiero que me las mande porque
mira, lo que yo tengo que hacer, lo tengo que hacer ¿para quién?
Para Dios. No para Israel, no para mi propio
orgullo, mi reputación, pero esta es una promesa que Dios
le hizo a David mi padre. Me ha dado la habilidad para
hacerlo y ahora lo tengo que hacer. La palabra de Dios se
tiene que cumplir. Y se cumple cuando el pueblo
del Señor hace lo que el Señor lo ha mandado a hacer. ¡Gloria
a Dios! Así que aprendemos que la fidelidad
de Dios en el cumplimiento de sus promesas impulsó la obra
de Salomón. Es esencial ver esto así. Los
verdaderos cimientos del templo no eran enormes bloques de piedra,
hermosos cedros o otros materiales de construcción. El fundamento
del templo era la fidelidad de Dios a las promesas del pacto.
Ese era el fundamento del templo. Dios le prometió a David paz,
no enemigos. Y David no tuvo enemigos. Dios
le promete a Salomón, te voy a dar sabiduría. Dios le da sabiduría. Dios le promete a Salomón, tendrás
paz alrededor, no tendrás problemas nacionales. Dios le quita los
problemas nacionales. Y ahora Dios le dice, yo prometí
que tú ibas a construir el templo. Salomón dice, ¿es tiempo de qué?
De construir. Si Dios mantiene sus promesas,
el pueblo de Dios tiene que marchar hacia adelante. Gloria sea a
Dios. Dios cumple, es fiel a sus promesas. Los cristianos modernos que piensan
que el templo en el Antiguo Testamento fue solo un ejemplo de un edificio
religioso o simplemente un gran proyecto de construcción están
equivocados. La promesa del templo estaba
clara y declarada en 2 Samuel 7, 13, donde dice la palabra
de Dios. Él, hablando de Salomón, edificará
casa a mi nombre y yo estableceré el trono de su reino para siempre. ¿Qué aprendemos esto? Bueno,
amados, este versículo muestra que Dios deseaba que se construyera
el templo en el tiempo que Salomón vivía y que Salomón lo iba a
construir. El templo era una señal de la presencia de Dios
entre su pueblo. Y era tiempo que el pueblo tuviera
el templo. ¿Y usted recuerda qué ocurrió
cuando el templo fue construido? Salomón lo dedicó al Señor o
en su oración vino la presencia de Dios en una forma de humo,
entró al templo, los sacerdotes corrieron por sus vidas porque
Dios había invadido el templo. Y ahí el pueblo de Dios se pudo
regocijar y alabar a Dios porque Dios, su presencia, estaba entre
ellos. ¡Qué cosa más hermosa! Y todo
con este templo construido. Así que miramos que este templo
era esencial. Era Dios cumpliendo su promesa. Él edificará casa a mi nombre
y yo estableceré el trono de su reino para siempre. Y Dios lo hará y lo estaba haciendo
en el templo, en el tiempo de Salomón. Esto nos lleva entonces
a preguntarnos ¿cuál es la señal de la presencia de Dios en la
iglesia cristiana hoy? No tenemos un templo central
para congregarnos? Un edificio terrenal ya no simboliza
la presencia de Dios entre su pueblo como lo había antes. Si
Salomón tuvo que construir, ¿qué tiene esto que ver conmigo? Yo
no estoy construyendo un templo. Yo no tengo un templo para ir
y congregarnos o algo central. Y creo que nosotros hacemos el
gran error de referenciar la iglesia como un edificio. Tengo
que ir a la iglesia hoy o voy a la iglesia hoy. Recordando
que la iglesia realmente es el grupo del pueblo del Señor, no
es el edificio. Eso de un templo, de un edificio,
ya no existe en la palabra del Señor. Amén. El templo ahora
es qué? Los individuos, los bloques,
cada uno de nosotros puesto uno encima del otro en una gran fundación,
que es quién? Jesucristo nuestro Señor. Entonces,
preguntamos, ¿Salomón construyó? Sí. ¿En qué construyó Salomón?
En las promesas de Dios. ¿Qué construyó? Una casa para
el Señor. ¿Y qué afecta eso a nuestras
vidas hoy? Bueno, nosotros tenemos que ¿qué? Construir. ¿En qué?
La fundación de las promesas de Dios. ¿Cuál fue la promesa
que Dios dio en el Antiguo Testamento? Él viene. ¿Quién es Él? Cristo Jesús. Él viene, Él viene,
Él viene. ¿Qué encontramos en los Evangelios?
Que Él vino. Amén? Y que él se hace la piedra
angular ¿de qué? De la nueva iglesia que no es
un edificio terrenal, pero es un edificio ¿qué? espiritual. Y porque Dios cumplió sus promesas,
Salomón construyó. Y porque Dios cumple sus promesas
en el Nuevo Testamento, porque Cristo vino y Cristo es la piedra
angular, nosotros tenemos que construir en esa fundación ¿qué? Un nuevo templo espiritual. hecho de ladrillos. ¿Y quiénes
son los ladrillos? Cada uno de ustedes es un ladrillo
en la casa del Señor. Todos los santos, de todas las
naciones, todos los tiempos somos un edificio al Señor. Las escrituras
son claras. Hoy Dios está construyendo un
templo viviente a partir de sus discípulos, con nuestro Señor
y Salvador Jesucristo como principal piedra angular y fundamento.
Las escrituras enseñan que la iglesia no está construida con
piedras y madera, sino sobre la piedra angular esencial, su
Hijo unigénito, Jesucristo nuestro Salvador. Él es la promesa que
impulsa nuestro qué, obrar. Eres la promesa cumplida. ¿Que
que? Impulsa nuestro ¿que? Obral para
el Señor. Podemos construir sobre solo
una promesa cumplida. ¿Es quien? Jesucristo el Señor. Miremos a Pedro 2.4. Pero pastor
usted está simbolizando algo que no debe estar simbolizado.
Yo le digo no, mire Pedro lo hace también. Primera de Pedro
2, 4 y 5 dice Y viniendo a él, a Jesús, como una piedra viva,
desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de
Dios, también ustedes, como piedras vivas, se han edificado como
casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios
espirituales y aceptables a Dios por medio de quien? Jesucristo,
la piedra angular, la promesa cumplida de Dios. La única razón
por qué podemos construir una casa espiritual es porque Dios
es fiel a sus promesas. Él dijo, viene el Hijo, el Hijo
vino. Amén. Él dijo, Él los rescatará
y Él nos que rescató. Y sobre esa piedra, sobre Jesús,
sobre esa fidelidad de Dios en cumplir su promesa, este nuevo
edificio está siendo construido mejor que el templo del Antiguo
Testamento. Mejor que piedras regulares,
físicas, piedras espirituales. Mejor que un templo que se puede
ver con ojos, un templo espiritual para la gloria de Dios, donde
Él va a habitar para siempre. Y si usted cree que solo Pedro
miró hacia atrás, Pedro aquí está comparando el templo antiguo
con el nuevo templo. Dice, Gloria a Dios es un mejor
templo, en una mejor promesa, en una mejor piedra angular,
Cristo Jesús. Si usted cree que Pedro es el
único, Pablo también lo hace en Efesios 2, del 19 al 22. ¿Qué
dice Pablo? Así pues ustedes ya no son extraños
ni extranjeros, sino que son conciudadanos de los santos y
son de la familia de Dios. Escuche, están edificados sobre
el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús
mismo la piedra angular. Ve que él está mirando el viejo,
el antiguo testamento y él dice, ahí había una piedra angular
que ellos rechazaron Aquí en la piedra angular que ellos rechazaron
es Cristo Jesús. Pero aunque los construyó constructores,
la religión rechazó esa piedra acá. Aquí la piedra rechazada
se hace la piedra que angula las promesas de Dios son cumplidas. Él viene, Él vino, Él cumple
las promesas y sobre esa promesa dice que hay un nuevo templo.
Que estamos construyendo día por día con nuestras vidas. Gloria
a Dios. Gloria a Dios. Él es la piedra
angular, versículo 21, en que todo el edificio, bien ajustado,
va creciendo, siendo, en otra palabra, el proceso de construir
está continuando. Va con, dice, va creciendo para
ser un templo santo en el Señor. ¿Puede ver que está mirando el
Antiguo Testamento? Lo está comparando el edificio ahí construido con
el edificio que Dios está construyendo que ahora es espiritual, la casa
del Señor, el templo, las piedras que son ustedes y son yo. El versículo 22, en Cristo también
ustedes son juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. Pueden ver amados, no hay un
edificio central para construir como Salamón, pero hay un edificio
espiritual que el Señor está continuamente construyendo. con
nuestras vidas. ¿Por qué? Porque sus promesas
son fieles. Él promete la piedra angular
y Él la da. Esta es la promesa de su presencia
y está cumplida en la iglesia hoy. Entonces, vemos un principio
importante en estos versículos. Y es este, el cumplimiento de
las promesas del reino inspira la obra del reino. Otra vez,
El cumplimiento de las promesas del reino inspira la obra del
reino. La victoria que le prometió a
David, la paz que le dio a Salomón de Dios justifican y motivan
la obra de Salomón en su tiempo. Y la paz que Dios nos do a nosotros,
no tenemos temor a Dios. Y la victoria sobre el gran enemigo
de nuestras almas. Satanás debe motivar y justificar
la obra de usted y de yo hoy para la gloria de Dios. Construir
el templo espiritual. ¿No es esto siempre cierto? Que
la paz y la victoria motiven nuestro trabajo. Servimos y trabajamos
para Dios porque creemos en sus promesas. En pocas palabras,
nuestra esperanza para el futuro impulsa nuestro ministerio hoy. Trabajamos con confianza porque
tenemos estas grandes promesas del reino, promesas cumplidas,
promesas que están cumpliéndose y promesas que van aún a cumplirse
en el futuro. Y estamos anticipando que la
obra que completamos aquí hoy, basadas en esas promesas, acelerará
el reino venidero de Dios. Eso es lo que promete 2 Pedro
capítulo 3. que en nuestras obras vamos a acelerar la venida del
Señor. No sé el gran significado de
esas cosas, solo acepto la palabra del Señor. Y tenemos grandes
promesas del futuro. Hemos visto que Dios promete
al Hijo, lo da como la piedra angular. Hemos visto que promesas
están siendo cumpliendo hoy. Usted es una piedra y el Señor
está poniendo otras piedras encima de la piedra angular para construir
este templo. Hoy mismo Dios está cumpliendo
sus promesas. Y miramos que hay promesas enormes,
inmensas, hermosas en el futuro que el Señor va a cumplir. y
eso debe impulsar a nosotros a trabajar. ¿Cuáles dos de estas
promesas? Bueno, una se encuentra en Daniel
7 del 13 al 14. Seguí mirando en las visiones
nocturnas y en las nubes del cielo venía uno como un hijo
de hombre que se dirigió al anciano de Díaz y fue presentado ante
él y le fue dado dominio, gloria y reino para que todos los pueblos,
naciones, lenguas les sirvieran. Su dominio es un dominio eterno
que nunca pasará y su reino uno que no será destruido. Glória
sea a Dios. Eso debe impulsarlo hasta trabajar.
Viene ese reino. Amén. Viene ese reino. Otra promesa
que nos debe impulsar es Mateo 24, 30 al 31. Entonces aparecerá
en el cielo la señal del Hijo del Hombre y todas las tribus
de la tierra harán duelo y verán al Hijo del Hombre que viene
sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. Y Él enviará
a sus ángeles con un gran trompeta y renunciará a sus escogidos
de los cuatro vientos desde un extremo de los cielos hasta el
otro. Glorias a Dios. Yo anhelo ese día. ¿Qué tal usted?
Y si las promesas del pasado son ciertas y las promesas se
están cumpliendo hoy, y estas promesas son ciertas en el futuro,
¿qué tipo de personas debemos ser nosotros? Obreros en la viña
del Señor. Amén. Obreros en la viña del
Señor. Amados, ¿de dónde viene entonces
la energía para el ministerio, si no de las promesas del Señor? ¿Cómo podríamos presenciar lideriar,
evangelizar o pelear batallas espirituales sin saber que estos
esfuerzos son parte del plan de Dios y del cumplimiento de
sus promesas. Salomón nos enseña entonces que
el cumplimiento de las promesas de Dios es la base de nuestro
trabajo, de nuestra obra hoy. Construiremos hoy porque Dios
ha cumplido, está cumpliendo y cumplirá sus promesas de victoria
y paz para su pueblo. Alabado sea el Señor. Amén. Entonces, usted debe ser un trabajador.
Usted debe estar construyendo este nuevo templo del Señor,
predicando, evangelizando la palabra del Señor. Miramos la
segunda verdad que se encuentra en los versículos 7 al 11. Y
esta es que la preparación para el templo anticipa el reino de
Dios a todas las naciones. Otra vez, la preparación para
el templo anticipa el reino de Dios para todas las naciones. Es importante que diga para todas
las Si me hacen el favor, si tienen sus Biblias abiertas o
prendidas, volvamos al capítulo 4, versículo 34. Es el capítulo
anterior. Y vamos a leer el versículo 34
y leeremos directamente al capítulo 5, versículo 1. Y vamos a ignorar
el salto del capítulo. Primera Reyes 4, 34 a 5, 1. Y venían de todos los pueblos para
oír la sabiduría de Salomón. de parte de todos los reyes de
las tierras que habían olvido de su sabiduría. Irán, rey de
tiro, envió sus siervos a Salomón. Cuando oyó que lo habían ungido
rey en lugar de su padre, pues Irán siempre había sido amigo
de David. ¿Qué es lo que aprendemos de
eso? El Señor le dio gran sabiduría ¿a quién? A Salomón. Las naciones
y los reyes mandaron representantes y aún vinieron como la reina
de Siba. Todos vinieron porque querían
acercarse a este hombre que tenía la sabiduría ¿de quién? De Dios. Irán, uno de estos reyes paganos,
le da la gloria a Dios por bendecir a su pueblo con un hombre que
tenía tan sabiduría como la sabiduría de Dios. Todos los reyes admitieron
en ese tiempo que había un rey con grande sabiduría que estaba
reinando sobre Israel y que como él no había otro rey en la tierra.
¿Y esto apunta a quién? A Jesucristo, al rey de reyes
y al Señor de señores. Salomón es el segundo hombre
más sabio de toda la tierra. En su tiempo era el primero y
fue el primero hasta que vino ¿quién? Jesucristo. Es el hombre
segundo más sabio de toda la tierra. Y él era una foto de
quien? De Cristo, el rey del pueblo
escogido, cuyas naciones miran, lo adoran y alaban a Dios por
la sabiduría que se encuentra en él. ¿Pueden ver a Jesucristo
en esa foto? ¿Verdad? Porque eso exactamente va a ocurrir
y aún más y mejor en el tiempo de Jesucristo. Así que como uno
de los reyes de la tierra, Irán alaba a Dios por darle a David
a un hijo tan sabio. Miren el versículo 7, donde dice
este rey lo siguiente. Bendito sea hoy el Señor. ¿Qué dice él? Bendito sea hoy
el Señor. ¿A quién está alabando este rey
pagano? Al Dios de los cielos. ¿Y por qué lo alaba? Dice, bendito
sea hoy el Señor que ha dado a David, a un hijo que sabio
sobre este pueblo tan numeroso. Él dice, gloria, bendito sea
el Señor, gloria sea Dios. ¿Por qué? Porque Él dio sabiduría
a este rey. Llegará un tiempo donde todas
las naciones alabarán a Dios por mandar el rey más sabio de
todo el universo, de todo el tiempo. Increíble. Este rey pagano, miren las palabras
que salen de su boca. Bendito sea hoy el Señor. ¿A quién alaba él? No a sus propios
dioses, no a los dioses de tiro de Cedonia. Él no está alabando
a sus ídolos. Bendito sea ¿quién? El Señor. ¿Por qué? Porque esta sabiduría
que él da no se puede ver en ningún otro lugar en toda la
tierra. Este rey es un rey escogido, es el rey de reyes en su tiempo. Pueden verlo, amados. Que hermoso
es cuando el pueblo, las naciones que no conocen a Dios, pueden
ver en Cristo la gloria que le falta a sus dioses, a su cultura. Las escrituras, entonces, inmortalizan
esta alabanza de un rey pagano, para siempre estará escrito que
Irán, este rey pagano, dijo que bendito sea el Dios de Israel,
el Señor. Él es el que da sabiduría. Él
es el verdadero Dios. Amados, incluso las naciones
paganas, ya sean amigas o conquistadas por el pueblo del Señor, participaron
en la construcción de la casa para el Dios de Israel y contribuyeron
indirectamente a la gloria de Dios. Esto es verdadero y correcto
porque todo este mundo le pertenece a quien? A Dios. Escuche, este
rey dice bendito sea el Señor y él ayuda a la construcción
del templo en qué? en mandar los cedros por el mar. Israel gara lo que él manda y
construye que, el templo del Señor. Así que aquí tenemos un
rey pagano siendo utilizado por el Señor para construir un que,
templo para su pueblo. Y aquí miramos que el Señor,
el reino del Señor se extiende no solamente sobre Israel, pero
sobre todas las Naciones. Gloria sea a Dios. Gloria sea
a Dios. Y es correcto que Dios usa a
los paganos porque todo le pertenece a Él. ¿Qué hemos leído en Romanos?
¿Se recuerdan Romanos? Él tiene el poder sobre el mismo
barro para usar un vaso para gloria y otro para deshonra,
pero Él hace todo. Todo le pertenece a quién? A
Dios. Miremos Salmos 24, Salmos 24,
1, donde dice del Señor es la tierra y todo lo que hay
en ella, el mundo y los que en él habitan ¿Qué dice la palabra
del Señor? del Señor es la tierra, todo
lo que está en ella y si se escapa nuestro pensar que la humanidad,
el mundo y los que en él habitan, todo hombre le pertenece a Dios,
lo reconozca Dios o no, todo hombre le pertenece a Dios, amén
Él puede hacer lo que Él quiera con cualquier hombre porque todo
le pertenece a Él Lo alaben o no, todo hombre le pertenece a quien? A Dios. Iram le pertenece a Dios
y Dios dice manda cedros para construir el templo. Este rey pagano participa en
la construcción del templo del Señor para su pueblo. Glória
sea a Dios. El reino de Dios es amplio, se estrecha, incluye
las naciones. Glória sea a Dios. Salomón, Salomón
aquí habla con Iram. Iram es usado por Dios. mire
el Salmo 22, 28 porque del Señor es el reino y Él gobierna las
que? Las naciones, alaben a otro Dios
o no, crean en Dios o no, sean anti Dios o no, todas las naciones
Dios la que las gobierna, todas las naciones le pertenecen a
Él. Gloriese a Dios, algo tan increíble, a veces se nos enseña
En la palabra de Dios algo no se nos prevé, algo que ha por
venir. Y la alabanza de Iram anticipa
el decreto de Dios en Isaías 45, 23, que dice lo siguiente. Por mí mismo he jurado, ha salido
de mi boca en justicia una palabra que no será revocada, que ante
mí se doblará toda rodilla y toda lengua jurará lealtad. Yo sé
que usted ha leído este versículo en el Nuevo Testamento. Pablo
lo asume cuando dice que, en el libro de los filipenses, toda
rodilla doblará, toda lengua confesará que Cristo es el que
Señor. De esto se referenciaba Pablo,
el cumplimiento de Isaías 45, 23, que ante el Señor toda rodilla
doblará. Las naciones paganas que no reconocían
al Señor fueron usadas por el Señor para construir el templo.
Glorias a Dios. Y un rey pagano que adoraba a
sus propios dioses dice, bendito sea el Dios de Israel, este es
el Dios que da la sabiduría, gloria sea a Dios. El Señor está
enseñando un anticipo de que un día todas las naciones doblarán
rodilla a él. Gloria sea a Dios. Amados, el
reino se ha expandido y incluye al mundo. Y tenemos que entender
esto. El reino incluye al mundo, al
mundo. Y quiero que ustedes miren alrededor
suyo. Aquí tenemos guatemaltecos y
hondureños y mexicanos, un pobre puertorriqueño solo y no sé quién
más salvadoreños. Si se me olvidó alguien, no se
me ofendan, pero aquí tenemos de todo, ¿verdad que sí? Y en
el grupo inglés tenemos de las tribus de África y de los filipinos,
y otra vez un pobre puertorriqueño y mexicanos, y tenemos blancos,
y tenemos... Y así se debe ver en la iglesia
del Señor. Porque el templo que fue construido
para Israel, los paganos ayudaron a construirlo porque estaban,
era un anticipo de cuando la iglesia iba a ser construido
de bloques, no sólo de Israel, de todas las naciones. Usted
es un bloque, es una piedra en una pared esencial del templo
del Señor. Y mientras usted predica y evangeliza,
el Señor usa esa palabra para atraer a otros a Cristo que se
convierten en piedra. Y el edificio no está completo,
el Señor lo está completando hasta que venga la última alma
que Él vaya a salvar. Cuando la última alma que vaya
a salvar, se salva y se ponga, el templo será completo. Y ahí
regresará el Señor. Su presencia comenzó en Salomón
para consagrar ese lugar y vivir con ellos para siempre. Amén. Amén. Qué gozo. Qué gozo considerar
estas cosas. Y consideren Apocalipsis 7, 9
y 10 que nos enseña esta gran verdad. Esta es una futura promesa.
Después de esto miré y vi una gran multitud que nadie podía
contar. Bueno, en una parte sabemos que
el camino es difícil y angosto y muy pocos los encuentran. Cuando
Cristo venga aún habrá fe. Habrá fe, dice la palabra de
Dios. La palabra de Dios dice que los que salvan son poquitos
y los que se pierden son muchos. Pero esos poquitos que se van
a salvar todavía es una gran multitud que nadie puede contar.
Gloríese a Dios. Gloríese a Dios, ¿verdad? de
todas las que, amados, naciones, tribus, pueblos y lenguas, de
pie delante del trono y delante del coldero, vestidos con vestiduras
blancas, son salvos Son los santos, vestiduras blacas, la justicia
de Cristo, y con palmas en las manos, igual cuando Cristo entró
a Jerusalén con palmas, clamaban a gran voz, la salvación pertenece
a nuestro Dios que está sentado en el trono y al coldero de Dios,
Jesucristo. Amén. El Salvador de nuestras
almas. Glorias a Dios. Qué lindo día. Vamos a cantar
en español y en inglés y en francés. en africano y los idiomas de
Asia. Todos los idiomas vamos a cantar
y habrá solo una lengua. Todo vamos a entender. Y lo que
ocurrió en Génesis, en la Torre de Babel, que los idiomas fueron
confundidos, ahora se restaura en toda una voz clamando Gloria
sea Dios. Amén. Que lindo día será este. Este, amados, aquí, esto, lo
que usted mira aquí, es el templo espiritual completado. Amén. En la presencia de Dios. Pero
el Señor está construyéndolo hoy. Está usando los materiales. Es usted y yo. Basado en la promesa
de Cristo Jesús, que es la piedra angular. Es la promesa de Él
que iba a venir y que vino. Eso es la piedra angular en que
todo este edificio ha sido construido. Bendito sea el Señor. Miremos
el último punto. Se encuentra en el versículo
2 al 18. La preparación del templo demuestra
la sabiduría de Dios. La preparación del templo demuestra
la sabiduría de Dios. Nuestro pasaje nos dice que Irán
continuó dándole madera de cedro y de cipre a Salomón en el versículo
10, mientras que Salomón le proporcionó a Irán trigo y aceite en el versículo
11. Y este intercambio ocurría anualmente,
pero luego Llegamos al versículo 12 y el escritor nos dice algo
increíble. ¿Qué es lo que dice? El Señor
dio sabiduría a Salamón, tal como le había prometido. ¿Qué se referencia a esto para
ustedes? ¿Cuál es el sueño de Salamón? El Señor se le aparece
y le dice, ¿qué es lo que tú quieres? Pídeme lo que tú quieras,
yo te daré lo que tú quieras. Y Salomón no tiene que pensarle,
dice el Señor, yo quiero sabiduría. Sabiduría para liderar con tu
pueblo. Sabiduría para traer prosperidad económica. Sabiduría
para traer prosperidad física. Sabiduría para liderar a tu pueblo,
para que amen al Señor. Sabiduría para tener los problemas
y sacar los problemas. Sabiduría para no tener enemigos.
Sabiduría para hacer tratos. Sabiduría para construir el templo
que tú quieres que yo crea. Sabiduría para ser un rey piadoso. Señor yo quiero sabiduría. El
Señor le dice buen dicho porque no pediste riquezas ni larga
vida o la vida de tus enemigos mira que yo te doy sabiduría
y lo que tú no pediste también te lo voy a dar. El Señor le
proporciona esta gran sabiduría. Inmediatamente miramos esa sabiduría
con estos dos hombres, prostituta con un bebé, se recuerda la sabiduría
que el Señor le dio y la sabiduría para construir y la sabiduría
para liberar. Aquí miramos la sabiduría de
Salomón. Usted dice, ¿dónde se mira la sabiduría? Bueno, él
tenía 30 mil hombres que iban a ayudar, unos se iban por un
mes y regresaban a la casa. por dos meses, y el otro grupo
iba por un mes y regresaban a la casa por dos meses. Tenía 70
mil hombres que estaban cortando acá, tenía 80 mil hombres que
estaban haciendo por acá. Y todos, escuchen, sin martillos
eléctricos, sin herramientas que usamos hoy con la electricidad,
sin máquinas que corten las piedras y las piedras estaban en las
montañas y tenían que ser traídas de una manera y cortadas específicamente
con herramientas del día y puestas para construir el cedro que estaba
importado de otro lugar de los Sidonios y tenía que viajar por
el mar y tenía que… todo esto requería organización. Señor,
dame que sabiduría te la he dado. para que la sabiduría tu la uses
para la gloria de mi nombre. Y el Señor dio sabiduría a Salomón
tal como le había prometido. Y aquí podemos ver esa sabiduría.
Los hombres que iban a trabajar, cuándo iban a trabajar, cómo
iban a hacer. Imagínense que enorme fue construir este templo
moderno en su tiempo. Ese templo que nadie había construido. Nada así se había construido
en todo ese tiempo. Él construye algo que es imposible
por los tiempos de ese día. Y lo hace por la sabiduría que
Dios le dio. usando miles de hombres, miles
de horas, usando las herramientas del día, trayendo piedra de las
montañas, y cedros de otro lugar, y materiales de acá, y el oro,
y cómo iba a ser cortado todo, y qué bonito iba a ser, y las
palmas que se iban a construir, y las cosas de bronce, y las
cosas de oro, todo tenía que ser construido. Y toda la nación
estaba viendo a quién, a Salomón. Y aquí está Salomón que representa
a Jesucristo con la sabiduría para construir el templo. Igual
como nuestro Cristo está construyendo su templo hoy en usted y en mí.
Es algo impresionante. Como es que hay bloques de África,
o bloques de Asia, de Guatemala, de El Salvador, de México, de
Panamá, se me había olvidado, perdón, de Puerto Rico, de todos
los lugares, el Señor construyendo este templo y lo importa de todos
los lugares, los trae de todas las diferentes naciones y tribus
y las trae y los pone en la sabiduría de nuestro Dios. Usando a quien? A misioneros y predicadores y
pastores y evangelistas en todo lugar, cortando piedra, trayendo.
El Señor está construyendo este templo hoy. Es la misma sabiduría. Amén. El Dios más sabio está
construyendo. Y aquí Salomón construye y enseña
la sabiduría de Dios. El esfuerzo de Salomón por organizar
su fuerza laboral, en el versículo 13 hasta el 18, muestra la sabiduría
de Dios. El gran número de trabajadores,
en el versículo 15 al 16, procedían de varios grupos paganos que
quedaban en Israel. Todavía quedaban unos grupos
paganos. Este rey, Salomón, dice, sabe que vamos a autorizar a
estos paganos. Lo vamos a esforzar para que trabajen. Lo vamos a
pagar, lo vamos a cuidar, pero tienen que trabajar. Otra vez
tenemos un instante de las naciones voluntariamente o no alabando
al único Dios verdadero mientras ayudan a construir el templo
simbolizando su presencia entre el pueblo elegido y la promesa
de las naciones alrededor. Gloríese a Dios. Así que en el
versículo 3 al 18 de cómo fue todo organizado debe entenderse
a la luz del versículo 12. El Señor le dio la sabiduría
a Salomón como lo había prometido. La organización de Salomón, de
la fuerza laboral, del templo y la disposición de los materiales,
muestra la sabiduría que Dios le había dado. Y en la Biblia,
eso nos enseña que la sabiduría a menudo significa la habilidad
para cumplir con las obras dadas por el Señor. Esta sabiduría
es considerada un don divino, no solo una capacidad humana.
Y creo que tuvimos un sermón unas semanas atrás, ¿se recuerdan
donde hablamos de la sabiduría de Salomón? Y estamos hablando
que yo siempre tuve el mal entendimiento, no sé si usted también lo tenía,
de que la sabiduría era sólo algo espiritual, algo para La
sabiduría que me mantiene de las tentaciones. Necesitamos
esa sabiduría en nuestras vidas. La sabiduría de controlar esta
lengua cuando quiere decir algo que no glorifica a Dios. Necesitamos
esa sabiduría en nuestras vidas. La sabiduría para amar a los
hermanos y para caminar este camino y obedecer a Dios. Sí,
necesitas. Y yo siempre había visto la sabiduría
de ese ámbito y no miraba que la sabiduría de Dios también
alcanza a todas las partes de la vida también. No solamente
a lo espiritual, pero a lo físico. a lo emocional, la sabiduría
para encontrar mis emociones, la sabiduría para liderar con
problemas, la sabiduría para organizar mi vida, la sabiduría
para ejercer disciplina, para escoger lo que es bueno, la sabiduría
pagando los biles, usando el dinero para glorificar a Dios.
La sabiduría se necesita en todo, la sabiduría divina se necesita
en todo aspecto de nuestras vidas. Amén. Y aquí miramos que esta
sabiduría el Señor se la dio a Salomón. No será sabio para
amar al Señor y buscar a Dios mientras lo estaba buscando,
pero si no para construir, para usar el don que Dios le dio,
organización, para organizar la construcción del Templo. Amén.
Dios le había dado el don de organización. La sabiduría le
ayudó a usar ese don para la gloria al Señor. Nuestro hermano
leyó Éxodos 31, del 1 al 6. Yo voy a leer, releer el del
1 al 5, para que lo miren a la luz de esa sabiduría. Algo que
el hermano también claramente habló y enseñó aquí. Queremos
mirarlo de nuevo. El Señor habló además a Moisés
diciendo, mira, he llamado por nombre a Bezalel, hijo de Uri,
hijo de Ur, de la tribu de Juda, y lo he llenado del Espíritu
de Dios en sabiduría. ¿Pueden ver que tiene sabiduría?
¿Y cómo se usa esa sabiduría? Para usar los dones en inteligencia,
en conocimiento y en toda clase de arte. Ahí está un don, él
es un artista. Pero ese don de arte, ¿se le
dio por quién? Por Dios. Ahora la sabiduría
dicta que use el arte para la gloria de Dios, que no lo use
para sí mismo. Para elaborar diseños, para trabajar
en oro, en plata y en el bronce, y en el labrado de piedras para
engaste y en el tallado de madera a fin de que trabaje en toda
clase de labor para la gloria del Señor. Llamado de la misma
manera, Dios ha dotado a su iglesia de habilidades, destrezas y talentos
para que podamos cumplir la gran obra del reino, la construcción
del templo. Amén. Usted no solo es una piedra,
pero usted también ha sido dotado por Dios. Usted dirá, pero yo,
¿qué don tengo yo? Pues yo no sé. Solo usted y Dios
sabrán eso y tienen que orar y buscarle a Dios. Pero Dios
no salva a nadie para no usarlo. Amén. Él no tiene herramientas
que nunca se usan. Hay herramientas que usan menos
que otras, pero todas las herramientas de Dios son usadas. Amén. Y es
importante que usted ponga mucha atención a lo que vamos a decir,
porque esto puede cambiar su vida. Usted tiene un propósito
en el cuerpo de Dios y no estar sentado en sus manos. Amén. No estar sentados en sus manos.
Si es madre, en amar a sus hijos enseñarle a Cristo, pero tiene
un don, tiene una habilidad. El Señor le ha dado algo para
que usted haga algo para su reino, para construir ese templo. Si
es padre, en amar a sus hijos, en su trabajo, todo para la gloria
de Dios. Si tiene habilidad de arte, usala
para la gloria de Dios. Habilidad para construir, usalo
para la gloria de Dios. Si es maestro, para la gloria
de Dios. Si el Señor le ha dado el don de predicar, para la gloria
de Dios. Amén. Pero todo se tiene que
usar para la gloria de Dios. Es para la gloria de Dios. El
Señor ha hecho esto en nosotros también igual. Mira, yo sé que
no soy tan sabio como Salomón. Yo sé que yo no soy el número
dos en la lista de la sabiduría. Salamón no es. Número uno es
Cristo. Y hay tres y cuatro. Yo no sé
dónde acabo la lista, pero sé que no estoy en los primeros
diez, lo sé. Ni en los primeros miles o diez
miles. Yo lo entiendo. Pero sí sé algo. El Señor me
ha dotado a mí. Y yo sé lo que el Señor me ha dado a mí. Es
el don de pastorear. Es el don de enseñar la Palabra
del Señor, cuando ustedes no estuvieran aquí. Es el don de
amarlos y cuidar de ustedes, orar por ustedes. buscar el bien
de ustedes, ser afligido cuando ustedes no caminan bien, protegerlos
del mar, enseñarles lo que es bueno. Ese es mi don, obviamente,
porque aquí estoy. Amén. Pero el Señor también lo
ha dotado a ustedes. Es posible no para predicar aquí,
gloria a Dios, pero en la manera que el Señor lo ha dotado a usted.
Usted tiene que decir, ¿cómo voy a usar mi vida para construir
el Templo del Señor, para organizar la construcción del Templo del
Señor? que está basado en la piedra angular, Jesucristo, que
es la promesa cumplida del Señor. ¿Cómo voy a usar esta vida? Y
si usted cree que otra vez estoy sobre espiritualizando lo que
aquí miramos, miremos primero de Pedro 4 a 10. Según cada uno
ha recibido un don especial, úsenlo sirviéndose los unos a
los otros. Amén. ¿Qué dice la palabra? Primero escuche, según cada uno
ha recibido un don especial. No dice algunos de ustedes han
recibido un don especial. Dice que cada uno de ustedes
ha recibido un don especial. Así que no hay ningún cristiano
que pueda decir pues yo no tengo ningún talento. Dios no me ha
dado a mí nada. Yo solo me voy a sentar aquí
a hacer nada. No, no, no, no, no, no. Todo. A algunos le da
más que a otros, pero todos tenemos una parte en el cuerpo del Señor
para usar. Amén. Y segundo, mire que el
don que el Señor le ha dado, que lo que ha sido recibido,
está destinado para que se use sirviéndose los unos a los otros. Usted le debe un deber al cristiano
a su lado, que está detrás de usted, al frente de usted, al
lado de usted, a esta iglesia. Usted debe estar diciendo, ¿cómo
puedo usar los dones para bendecir a la iglesia reformada a gracia
de Dios? ¿Cómo puedo usar lo que Dios
me ha dado para bendecir a la Iglesia en general de Dios? Amén. Pero cada uno tenemos un uso
y tenemos que servirnos unos a los otros como buenos administradores
de la multiforme y gracia de Dios. Lo opuesto tiene que ser
cierto. Entonces, si uno usa lo que Dios
nos ha dado para el beneficio de unos a los otros, entonces
no somos que buenos administradores, somos malos administradores.
y hay un gran precio que vamos a tener que pagar. Y si usted
cree que es el único lugar que habla de nosotros recibiendo
un don para el uso, para la gloria del Señor, mire Romanos 12, 4
al 8, pues así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero
no todos los miembros tienen la misma función. Amén. No todos vamos a ser pastores,
no todos vamos a ser evangelistas, no todos la palabra de Dios y
no todos tenemos la misma función. Así nosotros como somos muchos,
somos un cuerpo en Cristo y individualmente miembros los unos de los otros. ¿Pueden ver? Pero teniendo diferentes
dones. Ahí está. Cada uno de los diferentes
dones. Según la gracia que nos ha sido
dada, usémoslos. El don que usted tiene es diferente
que la otra persona, es posible. Pero todo don ha sido dado a
usted, ¿por quién? Por Dios, para que se, ¿qué? Use. No para que se quede sin
usar, para que se use. Si el de profecía, úsese en proporción
a la fe. Si el de servicio, en servir. O el que enseña, en la enseñanza. El que exhorta, en la exhortación. El que da con liberalidad, El
que dirige con diligencia. El que muestra misericordia con
alegría. Y ahí no para la lista. La lista
es solo, él está dando un ejemplo. Hay muchos dones que el Señor
da. ¿Cuál es su don? Es posible que tenga muchos dones.
Recuérdense que a un siervo se le dio diez talentos. Al otro
se le dio cinco. A uno se le dio solamente ¿qué?
Uno, pero se le dio algo. Todos reciben del Señor algo. Sea uno, sea cinco, sea diez,
sea mil, pero el Señor siempre da talento. Amén. Siempre da
algo para que se use para el reino del Señor. Amados, la sabiduría
de Dios se manifiesta plenamente cuando usamos sus dones divinos
para darle gloria a Él. Eso es lo que hizo Salomón y
lo que todos debemos hacer. El Señor le dio organización,
pero organizó ¿qué? la construcción del templo. Miles
por aquí, 10 mil por acá, 30 mil aquí, 70 mil acá, piedras
que vienen de aquí, cedros que vienen por allá, patrones que
le iban a ayudar a organizar todo y manejar todo. Salamón,
el Señor lo dotó con dones y usó los dones ¿para qué? Para construir
el templo. Este templo que el Señor está
construyendo ahora, usted tiene que ejercer sus dones para construir
ese templo. Y aquí tengo una advertencia
para ustedes. Malgastar estos regalos sería una increíble necesidad
del alma. Podemos malgastar en varias maneras.
Decir, no quiero, o no puedo, o no tengo. No tengo don. Mentira. El Señor le ha dado
algo. No quiero. A lo mejor no le pertenece al
Señor. No puedo. No tiene confianza en el Señor.
Esas respuestas todas están, ¿qué? Mal, mal delante del Señor. Y quiero hablarle a usted de
alguien que enseñó esta necedad de corazón y le costó mucho.
Pero llegando también el que había recibido un talento. ¿Usted recuerda a este hombre? Dijo, Señor, yo sabía que usted
es un hombre duro, que ciega donde no sembró y recoge donde
no ha esparciado. Y tuve miedo, Y fui y escondí
su talento en la tierra. Mire, aquí tienes lo que es suyo. Le devuelvo lo que usted me dio,
pero nunca lo usé de ninguna manera. Y de vez de responsabilizarse
por ser perezoso y ser malvado, él dice, la culpa la tiene usted,
señor. Usted es un hombre duro que ciega
y no ciega, pero quiere, no siembra, pero quiere cegar. No es una
persona, le tuve miedo y por eso no usé lo que usted me dio.
Sabemos que eso es mentira. Porque mira lo que viene en el
versículo 25, 26. Pero su Señor le dijo, sierva malo y perezoso. Vio, malo por acusarme a mí,
cuando realmente el corazón, la falta del corazón la tienes
tú. malo y perezoso, porque esa es la realidad. No es que tú
me tenías miedo, es que tú eras que, perezoso, no querías trabajar. ¿Pueden ver la diferencia? El
Señor sabe exactamente lo que está ocurriendo. Él dice, el
problema eres tú, y el Señor le dice, no, el problema eres
tú. Eres malo en acusarme y eres perezoso, por eso no hiciste
nada con lo que te di. Y aquí realmente causa un miedo
tremendo. Si era cierto, dice que sabías
que soy ciego donde no sembré y que recuerdo donde no esparcí.
Deberías entonces haber puesto mi dinero en el banco y al llegar
yo hubiera recibido mi dinero ¿con qué? Con interés. ¿Usted
recuerda el primer hombre? Dios le dio diez talentos. ¿Qué
le regresó a Dios? Los diez y diez adicionales,
lo multiplicó por dos. El hombre que recibió cinco,
lo multiplicó por dos. Aquí están los cinco que tú me
diste y te devuelvo otros cinco que invertí tu talento y te doy
cinco. Y el Señor le dice a este hombre,
tú no tienes que darme el doble de lo que yo te di, pero tienes
que traerme algo. Si es un poco de interés, un
porcentaje o dos porcentajes, tienes que devolver. Si yo te
doy algo, tú tienes que hacer algo con lo que te doy. A lo
mejor no lo vas a multiplicar por dos, o por diez, o por veinte,
o por mil. A lo mejor solo vas a agarrar un poquito de interés,
pero un poquito de interés en sella que usaste lo que yo te
di para mi gloria. Pueden verlo amados. En otras
palabras delante del Señor no hay excusa por ser perezoso,
por no usar los talentos. La sabiduría dice voy a usar
lo que Dios me dio para la gloria de Dios, para construir este
templo hasta que esté completo y estemos en la presencia del
Dios para siempre. Su presencia entre, el humo del
Señor entre y estaremos con él para siempre. Todavía no he entrado
completamente en esa forma, pero el templo está siendo construido. ¿Qué está haciendo usted con
el talento que Dios le dio? La sabiduría dicta que lo usen
para la gloria de Dios. Mira, una de las cosas que me
parten el corazón es cuando las personas se sientan en sus manos,
no hacen lo que el Señor lo está mandando hacer con sus vidas,
o no quieren, o dicen que no pueden. Pero hay algo peor, usar
lo que Dios te dio para traerte gloria a ti mismo. para traerte
dinero a ti mismo y olvidarte del Señor. Y quiero dar un ejemplo,
no sé si ustedes conocen el ejemplo que voy a usar. Una de las grandes tragedias
que hemos visto es que la gente usa los dones que Dios le dio
y la usan para sí mismo, para hacer una vida fuera y lejos
de Dios. Y hemos visto esto en el ámbito
de las artistas cantantes, que cantan y usan su voz, para traerse
gloria y fama a sí mismo y no para Dios. El incrédulo, incrédulo,
no importa. Si tiene un don, ¿quién lo dio?
Dios. Y ese don, ¿se debe usar para
qué? Para la gloria de Dios. La cantante más famosa que yo
creo, mejor cantante de nuestro tiempo, por lo menos inglés,
es la famosa cantante Whitney Houston. No sé si ustedes saben
quién fue ella. Pero terminó ahogada en su propia
bañera se ahogó, después usar drogas, terminó su vida sin gloria
y horriblemente. Lo que muy pocos saben es que
Whitney Houston, con esa voz tan tremenda que tenía, tan linda,
ella creció cantándole al Señor en una iglesia. Usó el don que
Dios le dio para la gloria de Dios para convertirse en una
superestrella del mundo. Y terminó usando ese don, o malgastando
ese en el mundo. ¿Qué cosa más terrible? Terminar
sin gloria y con los dones que Dios me dio malgastándolos y
no los usándolos para la gloria de Dios. Imagínense si esa mujer
se hubiera quedado en ese lugar donde quiero usar el don que
Dios me dio para la gloria de Dios. Imagínense cómo su vida
había sido diferente. Se hubiera casado con un hombre
completamente diferente, un hombre que no la introdujo a las drogas.
hubiera amado al Señor y buscado al Señor. Su voz la hubiera usado
el Señor en todas las iglesias para que todos puedan ver la
gloria de Dios. Imagínense la diferencia que subía, si hubiera
usado esa misma voz, esa voz tan hermosa y tan poderosa para
la gloria de Dios. Y hay ejemplo tras ejemplo tras
ejemplo de algo así, que la persona usa su don para su propia fama,
ignoran que el don ha sido para la gloria de Dios. La sabiduría
dicte que usted sepa que lo que usted tiene ha sido dado ¿por
quién? Por Dios. Y es para la gloria
¿de qué? De Dios. Y nos amamos para construir
el templo del Señor. Amén. No hay excusas, amado,
para el mal manejo de los dones de Dios. Amados, la obra del
reino de hoy confirma las promesas inmutables de Dios, anticipa
el reino de Dios y demuestra la sabiduría de Dios. Como cristianos,
ocupémonos de los asuntos de nuestro Padre. Quiero cerrar
con esta historia, si me permiten, de la Biblia. María y José estaban
rumbo para atrás a casa cuando se enteraron que habían perdido
el Hijo de Dios. Imagínense que es horrible perder
a cualquier hijo, pero específicamente el Hijo de Dios. Por cuatro días
no sabían dónde estaban, se estaban volviendo locos con angustia
y desesperación. Encontraron a Cristo ¿a dónde?
En el enseñándoles a los maestros, ellos atónitos de la sabiduría
que tenía. Y ella como una madre preocupada
y aliviada a la misma vez, con angustia, que los cuatro días
agarra a su hijito de 12 años y le dice, ¿dónde estabas? Tú no sabes que yo y tu padre
estábamos muertos de preocupación. ¿Se recuerda? Y Cristo le recuerda
que su padre no es el padre que está ahí. Le agradece a José,
pero que él tenía un padre vino. Le dice, ¿qué? ¿Por qué estabas
preocupada? Tú no sabes que yo estaba ¿qué?
Haciendo la obra de mi ¿quién? De mi padre. Y eso es lo que
le estoy pidiendo yo a ustedes, amados. Que ustedes digan, yo
estoy embuclado, estoy usando mi vida para la obra ¿de quién?
De mi padre, mis talentos. Miro que, miro que la obra del
reino enseña que Dios es fiel a sus promesas y esa fidelidad
impulsa mi trabajo. Mira que la obra del reino enseña
que el reino es amplio, que está incluyendo las naciones, que
todos, quieran o no, van a honrar a Dios. Y miro que, y tal como
el templo fue construido en la promesa de Dios, este templo
ha sido, está siendo construido en la promesa que Dios dio que
iba a dar su Hijo a Él, esa piedra Cada uno de nosotros somos ladrillos,
somos piedras en estas paredes que el Señor está construyendo.
El templo no está construido finalmente, pero un día estará
ahí. Todas las naciones estarán ahí. La presencia del Señor estará
ahí. Hasta ese tiempo puede ser impulsado para qué? Para predicar
el Evangelio y vivir. Y que miren que los dones que
Dios le dio a cada uno de ustedes como Salamón, que tengan la sabiduría
para usarlo para la gloria de quién? De Dios. Oremos Padre,
te damos gracias por estas verdades que hemos aprendido hoy. Ojalá
Padre que la uses de grande manera en nuestras vidas. Enséñanos,
Padre, estas verdades. Vivamos estas verdades. Que tu
fidelidad, Padre, en traernos victoria y paz mediante Jesucristo
impulse nuestro trabajo. Que podemos mirar que el reino
es amplio, Padre, y va a incluir las naciones. Que podemos ver,
Padre, que la sabiduría que tú nos das usa los dones, Padre,
para traerte gloria. Que nuestras vidas, entonces,
sean herramientas para tu uso. Pedimos, Padre, todas estas cosas
en el nombre de Jesús y para tu gloria. Amén.
La obra de construcción del templo
Series El Reino Eterno
La construcción del templo de Salomón anima a los cristianos de hoy a utilizar sabiamente los dones de Dios para la obra del Reino. Este capítulo, que se centra en la preparación para construir el templo, destaca tres puntos principales: (1) las promesas inmutables de Dios, (2) la anticipación de Su reino y (3) la sabiduría esencial que Él proporciona.
| Sermon ID | 91242228111872 |
| Duration | 1:05:44 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 1 Kings 5 |
| Language | Spanish |
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