00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Muy buenos días tengan todos
ustedes, hermanos. Es un gozo poder estar aquí para
compartir la palabra de Dios. Dios, nuestro Dios, nuestro grande
Dios, Él hace todo bien. El tema que vamos a tocar esta
mañana es la fidelidad de Dios. La definición de fidelidad o
de fiel, según el diccionario de la Real Academia Española,
dice que fiel significa ser constante en sus afectos y que no defrauda
la confianza depositada en él. Esa es la definición de fidelidad. Sin embargo, la infidelidad Es
uno de los pecados más predominantes en estos días malos que nos ha
tocado vivir. Si miramos en el área de los
negocios, antes la fidelidad estaba ligada a la palabra empeñada. Te doy mi palabra. Podíamos confiar
en eso. Ya no. En el ámbito social, la
infidelidad conyugal abunda. El sagrado matrimonio está siendo
quebrantado y hoy prácticamente están tratando de desecharlo
como si fuera algo obsoleto. Inclusive cuando conocemos algo
que es cierto, algo que es verdad y lo negamos o lo atacamos, estamos
violando los principios de la fidelidad y nadie es inmune a
este pecado. Cada vez que uno miente, uno
está siendo infiel a la verdad. Y de muchas maneras, todos nosotros
hemos sido infieles a nuestro Señor Jesucristo y al Evangelio
que Él nos confió a nosotros para que compartamos con nuestro
prójimo. Dios es fiel a sí mismo y a su
propio propósito de gloria y de gracia. Él muestra una bondad
eterna hacia sus escogidos cuando nos llama eficazmente de la oscuridad
en la que nosotros vivíamos a la luz, y esto nos asegura la certeza
de su perseverancia. Él es fiel. ¿Recuerda la definición? Constante
en sus afectos. Te pregunto, ¿descansas tú en
la fidelidad de Dios? ¿Te has dado cuenta de que Dios,
que lo ha hecho todo, lo hace todo bien? ¿O no encuentras contentamiento
con lo que Dios te ha provisto? Tal vez no estás persuadido de
su amor y de su fidelidad, tal vez te falta depositar confiadamente
tu vida y tus asuntos en las manos de Dios. Vamos a ver en
esta mañana tres puntos. El primero es que Dios es fiel. El segundo es que Dios obra fielmente. Y el tercero es que nuestra confianza
en la fidelidad de Dios nos garantiza el contentamiento. Vamos a orar. Padre bendito, gracias Señor
por esta oportunidad que nos concedes de estar reunidos aquí
para abrir tu palabra y aprender de tu fidelidad. Gracias porque
aunque nosotros somos infieles, tú siempre eres fiel. Bendice
Señor a todos aquellos que hemos depositado nuestra confianza
en Ti y estamos seguros que Tú nunca jamás nos vas a defraudar. En el nombre de Cristo. Amén. Dios es fiel y lo hace todo bien. Vamos a abrir nuestras Biblias
al libro de Deuteronomio, capítulo 7, y vamos a leer desde el versículo
6 hasta el versículo 11. Recordemos que este párrafo es
parte de un discurso más grande en el cual Dios le ha dicho a
Moisés di esto a mi pueblo Israel y Moisés obediente Reúne al pueblo
y le comienza a decir lo que Dios le ha dicho. Y esta es una
partecita de lo que Dios le ha dicho a Moisés que diga a Israel. Un pueblo santo para el Señor. Porque tú eres pueblo santo para
el Señor, tu Dios. ¿Recuerda lo que significa santo?
Santo significa apartado con un propósito especial. Eso es
ser santo. Nosotros somos santos porque
hemos sido apartados por Dios con un propósito especial, cuál
es el dar gloria a Dios y llevar la luz a donde hay oscuridad.
Tú eres pueblo santo para el Señor tu Dios. El Señor tu Dios
te ha escogido para ser pueblo suyo de entre todos los pueblos
que están sobre la superficie de la tierra. El Señor no puso
su amor en ustedes, ni los escogió por ser ustedes más numerosos
que otro pueblo, pues eran el más pequeño de todos los pueblos. Más porque el Señor los amó y
guardó el juramento que hizo a sus padres. El Señor los sacó
con mano fuerte y los redimió de casa de servidumbre, de la
mano de Faraón, rey de Egipto. Reconoce, pues, que el Señor
tu Dios es Dios, el Dios fiel, que guarda su pacto y su misericordia
hasta mil generaciones con aquellos que lo aman y guardan sus mandamientos. Pero al que lo odia, le da el
pago en su misma cara, destruyéndolo, y no se tarda en castigar al
que lo odia. en su misma cara le dará el pago
guarda por tanto el mandamiento y los estatutos y los decretos
que yo te mando hoy para cumplirlos Dios lo hace todo bien y habrán
notado en el versículo 9 que acabamos de leer que dice reconoce
pues que el Señor tu Dios es Dios el Dios fiel. Entonces aquí encontramos que
la palabra misma de Dios está enfatizando que esta es una cualidad
esencial de Dios. Él es fiel. Sin la fidelidad
Dios no sería Dios. ¿Cómo puede ser eso? Imaginen
que Dios no sea fiel Si vemos los dioses paganos de
la antigüedad, veremos que esos dioses no eran fieles. Decían
una cosa y después hacían otra. No eran fieles. Pero Dios es
fiel. Es su naturaleza. La infidelidad
va contra la naturaleza de Dios. Es imposible que Dios sea infiel. Si buscamos en 2 Timoteo 2.13 Según de Timoteo 2.13, fíjense
lo que dice, si somos infieles, él permanece fiel, pues no puede
negarse a sí mismo. La fidelidad es una gloriosa
perfección de Dios. Es como si Dios mismo estuviera
vestido de fidelidad. El Salmo 89.8 refuerza esto,
Salmos 89.8. Dice o señor, Dios de los ejércitos,
quien como tú poderoso señor, tu fidelidad también te rodea. Dios es fiel y Dios está rodeado
de fidelidad. Y cuando Isaías hace una referencia
a la encarnación de Dios, al Mesías que iba a venir, En el
capítulo 11 de Isaías, versículo 5, dice así. La justicia será ceñidor
de sus lomos y la fidelidad ceñidor de su cintura. Es como si fuera
parte de su vestimenta. Obviamente el señor no tiene
una correa, no tiene un vestido. Esto es una figura para ayudarnos
a entender cómo la fidelidad es parte de la personalidad de
Dios. La fidelidad es ceñidor de su
cintura. Sujeta su vestido. ¿Recuerdan la armadura del cristiano?
¿Qué era lo que sujeta la armadura del cristiano en la cintura?
El cinturón. ¿Cuál cinturón? El cinturón de la verdad. El
cinturón de la verdad. Si no llevas cinturón, se te
cae el vestido, se te cae el pantalón y quedas expuesto. El
que miente queda expuesto. El que dice la verdad no queda
expuesto porque siempre dice la verdad. La fidelidad de Dios
es eso. Sostiene su gloria. El Salmo 36 5. Dice así Salmo
36 5 Tu misericordia, oh Señor, se extiende hasta los cielos.
Tu fidelidad hasta el firmamento. ¿Hasta dónde? Hasta el firmamento. ¿Y eso hasta dónde es? Cada mes sale una noticia nueva
de que han descubierto que el firmamento es más grande de lo
que se pensaba, y cada vez es más y más grande. Bueno, hasta
allá es la fidelidad de Dios. En realidad, no podemos entenderlo. Si no podemos entender el firmamento,
no podemos entender la fidelidad de Dios. La fidelidad de Dios
es imutable y está muy por encima de lo que nosotros podamos entender. Dios es tan vasto, tan grande,
es incomparable, no se puede comparar a Dios con nada. ¿Con
qué lo vas a comparar a Dios? ¿Con un presidente? ¿Con un líder político? ¿Con
un millonario? Dios es incomparable. Dios nunca
olvida nada, no falta su palabra, nunca vacila cuando la pronuncia. Dios no renuncia a su palabra.
El Señor se comprometió a cumplir cada promesa y cada profecía
que está escrito aquí en su palabra, cada pacto establecido y también
cada amenaza. ¿Por qué? Porque Dios no renuncia. Cuando Él dice algo, Él lo hace. Fíjense lo que dice en Números
23, 19. Números 23, 19. Dios no es hombre para que mienta,
ni hijo de hombre para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho Él y
no lo hará? ¿Ha hablado y no lo cumplirá? Lo que Dios dice lo cumple. sea
promesa, sea amenaza, se va a llevar a cabo. Dice Lamentaciones 3, 22 y 23,
que nunca decayeron sus misericordias y que nuevas son cada mañana. Grande es tu fidelidad. La fidelidad de Dios es inmensa,
es grande. Dios es veraz y su palabra es
segura. Lo que Dios dice es seguro. No
hay pierde. Dios es fiel. En él se puede
confiar. Nadie ha confiado en Dios en
vano. La fidelidad es una parte esencial del carácter de Dios. Entonces tenemos establecido
Dios es fiel. Vamos al segundo punto. Y como
Dios es fiel, Dios obra fielmente porque Dios lo hace todo bien.
Y la fidelidad de Dios es abundante en las escrituras. Hace más de
4.000 años encontramos en Génesis 8.22 que Él hace una promesa
al género humano. Dice, mientras exista la tierra,
no cesarán la siembra y la siega. el frío y el calor, el verano
y el invierno, el día y la noche. Dios lo prometió y hasta hoy
día se sigue cumpliendo. ¿Cuándo ha dejado de haber día
o noche? ¿Cuándo ha dejado de haber invierno
o verano? Bueno, aquí estamos en verano
todo el año. En enero tenemos un par de semanas que hay un
poquito de frío, pero la palabra de Dios se cumple. Él lo prometió
y cada año es una prueba del cumplimiento de las promesas
de Dios. En el capítulo 15 de Génesis,
Dios le hace una promesa a Abraham, versículos 13 al 16, le dice
lo siguiente. Ten por cierto que tus descendientes
serán extranjeros en una tierra que no será suya y los esclavizarán
y los oprimirán 400 años. Pero yo también juzgaré a la
nación a la cual servirán y después de esto saldrán con grandes riquezas. Pero tú irás a tus padres en
paz y serás sepultado en buena vejez. En la cuarta generación
volverán acá. Esa fue la promesa que Dios le
hizo a Abraham y se cumplió. Sus descendientes llegaron a
ser esclavos en Egipto. Y pasó el tiempo. ¿Cuánto tiempo
pasó? Justo lo que Dios dijo. Pasaron
siglos. Cuatro siglos siguieron y los
descendientes de Abraham gemían, lloraban mientras hacían ladrillos
en Egipto. ¿Se olvidó Dios de su promesa?
No. Pasaron 400 años y Dios cumplió
su promesa. En Éxodo 12.41 dice, Y después
de los 430 años, en aquel mismo día, todos los ejércitos del
Señor salieron de la tierra de Egipto. Dios cumplió su promesa,
430 años pero cumplió. Lo que Dios promete lo cumple,
a nosotros nos puede parecer que Dios se demora pero Dios
cumple. Dios a través del profeta Isaías
también hizo una promesa en Isaías 7.14 y este es un versículo muy
conocido Dice, por tanto, el mismo Señor os dará la señal.
He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y llamará
su nombre Emanuel. Dígame si esto no es un reto.
Que Dios, a través del profeta Isaías, le diga al pueblo Dios
va a darles una señal. Una mujer virgen va a dar a luz.
¿Cómo va a ser eso? Esa fue la señal que Dios dijo
para demostrar su poder y su fidelidad de que lo que él dice
lo cumple. No solamente de que una mujer
virgen iba a concebir y dar a la luz un hijo, sino hasta el nombre
Emanuel, que significa Dios con nosotros. Y no es eso, sino que
el Señor Jesucristo mora en nuestros corazones. Emanuel. Pasaron siglos, siete siglos
y la señal de la Virgen no llegaba. Pero en el momento que Dios decidió,
Dios cumplió su promesa. Dice Gálatas 4.4. Pero venido
el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su hijo nacido de mujer,
el Mesías, nuestro Señor Jesucristo, el cumplimiento de la señal ofrecida. Dios nos ha hecho saber siempre
lo mejor y no nos ha escondido lo peor. Dios describió fielmente
todo el daño y la corrupción que iba a traer a la humanidad
la caída en Edén. Dios diagnosticó fielmente el
estado terrible que produjo el pecado. También nos ha hecho
conocer a nosotros cómo nuestro oído está siempre tendiente hacia
el mal y que el mal debe ser castigado. Dios nos ha prevenido
fielmente de que él es fuego consumidor. Y la palabra de Dios abunda en
ejemplos de su fidelidad en cumplimiento también, no sólo a sus promesas,
sino a sus amenazas. Por ejemplo, en la historia de
Israel tenemos el caso del faraón. Dios amenazó al faraón y el faraón
hacía como que cumplía y después no cumplía, hasta que al final
Dios ejecutó todas sus amenazas. También tenemos el caso de Acán
y hay otros casos más que son pruebas de que nos espera un
tormento eterno si somos desobedientes. a menos de que acudamos a Cristo
en busca de un refugio. Y Él es fiel porque Él lo ha
prometido. ¿Has acudido tú a Cristo? ¿Estás
refugiado en Cristo? ¿Estás a salvo de este tormento
ciertísimo que viene porque Dios lo ha prometido? Dios es fiel para proteger a
su pueblo. Dice 1 Corintios 1 9 Fiel es
Dios por el cual sois llamados a la participación de su hijo. Y no es ese nuestro gozo de que
hoy podemos participar de Jesucristo en nuestras vidas y en nuestros
corazones. Es el cumplimiento de la fidelidad de Dios. Cristo
mora en nosotros. y Dios nos va a confirmar a nosotros
por medio de su Espíritu Santo hasta el fin. La fe del apóstol
Pablo. Estaba en la seguridad de su
salvación y la fe de los creyentes no se basaba en decisiones que
ellos tomaran y en su capacidad de yo voy a perseverar, sino
en la veracidad de aquel que no miente porque es fiel. Y Dios no va a permitir que ninguno
de sus hijos perezca. porque son parte de la herencia
que su padre le dejó, le prometió librarles del pecado y la condenación
y hacerles partícipes y coherederos de la vida eterna juntamente
con él en la gloria. Dios es fiel también cuando nos
disciplina. Fiel es Dios en lo que nos da
y en lo que nos quita. Fiel es Dios cuando nos da alegrías
y cuando nos da penas. Entonces debemos reconocer la
fidelidad de Dios tanto cuando estamos en paz como cuando estamos
sufriendo la propia reprensión de Dios. Debemos reconocer en nuestros
corazones que la fidelidad de Dios Maneja una vara que nos
lleve y nos humilla cuando lo necesitamos. Humillarnos ante
Dios y confesar que merecemos corrección y darle gracias porque
Dios no nos aflige sin razón. No necesariamente porque nos
hayamos portado mal, sino porque necesitamos esa aflicción para
pulir nuestro carácter cristiano. 1 Corintios 11.30 dice, por lo
cual, hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros. Cuando la vara
de la corrección de Dios caiga sobre nosotros, debemos poder
decir, tú ya es, Señor, la justicia y nuestra la confusión de rostro,
como dice Daniel 9.7. Dice el salmista en el Salmo
119, 75. Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justicia
y que conforme a tu fidelidad me afligiste. Las aflicciones
de parte de Dios. Son por su fidelidad, porque
él es constante en sus afectos y el padre al hijo que ama disciplina. La pena y la aflicción son compatibles
con el amor que Dios nos prometió en su pacto eterno. Dios es fiel
a pesar de las aflicciones y Dios es fiel al enviarnos las aflicciones. El Salmo 89, versículos 32 y
33 dice Entonces visitaré con vara su rebelión. y con azotes sus iniquidades,
más no quitaré de él mi misericordia ni falsearé mi verdad". En el
mismo versículo nos está diciendo la vara, los azotes, pero también
la misericordia y la verdad. El castigo es reconciliable con
la misericordia, es un efecto y una expresión de la misericordia
de Dios. Por eso debemos tener paz en
nuestro espíritu cuando recordamos que el pacto de amor que tenemos
con Dios le obliga a Dios a corregirnos cuando Él lo considera conveniente. La verdad es que como seres humanos
que somos necesitamos la aflicción. Dice Oseas capítulo 5 versículo
15 en su angustia madrugarán a mí". Dios les envía la angustia para
que puedan buscar a Dios. Dios es fiel al glorificar a
sus hijos. Dice 1 Tessalonicenses 5.24. Fiel es el que os ha llamado,
el cual también lo hará. ¿Qué es lo que hará? En el contexto
nos dice santificarnos y preservarnos irreprensibles. Dios nos aparta
para un propósito específico para la gloria de Dios, porque Él es fiel. Los santos,
entonces, somos guardados enteros sin reprensión para la venida
de nuestro Señor Jesucristo. Felizmente Dios no nos trata
según nuestros méritos, porque no tenemos ninguno, sino
que Dios nos trata según su propio gran nombre, Dios fiel, Dios
misericordioso. Dios es fiel a sí mismo y a su
propio propósito de gracia. Dice Romano 5.30, a los que Dios
llamó a estos también glorificó. Y si Dios te llamó, Dios te glorificó. Dios demuestra su bondad eterna
hacia los escogidos cuando nos llama eficazmente de las tinieblas
a su luz admirable. Y esto nos asegura la certeza
de su perseverancia. Dice que la fidelidad es la constancia
en los afectos. Dios es constante, es perseverante
en su afecto hacia sus hijos. Y 2 Timoteo 2.19 dice que el
fundamento de Dios está firme. Y aquí se refiere a qué fundamento?
A la palabra de verdad. Está firme. Todo lo que está
escrito aquí es firme y se cumple. Es la palabra de Dios. Es fiel. Por eso el apóstol Pablo descansaba
en la fidelidad de Dios Y especialmente lo escribe en segundo de Timoteo
1 12 cuando dice yo sé a quién he creído. Y estoy cierto que
es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. Porque Pablo
descansaba en la fidelidad de la palabra de Dios. Entonces
Dios es fiel y Dios obra fielmente, lo ha hecho a lo largo de la
historia, lo está haciendo hoy en día con nosotros mismos y
lo seguirá haciendo hasta el final de los tiempos. Y el tercer
punto. Es que debemos tener confianza
en la fidelidad de Dios, porque Dios lo hace todo bien. Es el fundamento de nuestra confianza.
Hermano, ¿aceptas tú la fidelidad de Dios como una verdad? Porque si aceptas la fidelidad
de Dios como una verdad, significa que actúas en tu vida de acuerdo
con la fidelidad de Dios. Y Dios nos ha dado grandísimas
promesas. ¿Vivimos esperando el cumplimiento
de estas promesas? ¿Vivimos esperando que Dios haga
todo lo que Él ha prometido? Descansamos con seguridad en
las palabras de Hebreos 10 23, fiel es el que prometió. Hay épocas en la vida en las
cuales no es fácil creer que Dios es fiel, porque nuestra
fe es probada, a veces hasta las lágrimas, y parece que no
vemos la obra del amor de Dios. Y el mundo, además, aturde nuestros
oídos perturbados con esos susurros ateos de Satanás, que nos impiden
oír la dulzura de su tierna voz. Nuestros planes se ven desbaratados,
nuestros amigos nos abandonan, algún hermano en Cristo nos traiciona,
tambaleamos, intentamos ser fieles a Dios, pero hay como una nube
que nos esconde. Y para nuestro entendimiento,
carnal, a veces es imposible armonizar los reveses que vivimos
con la providencia de Dios y sus gratas promesas. Dice Isaías 50 10 ¿Quién hay? ¿Quién hay entre vosotros que
teme a Jehová? ¿Quién hay que teme a Jehová? ¿Quién hay que oye la voz de
su siervo? El que anda en tinieblas y carece
de luz Confíe en el nombre de Jehová y apóyese en su Dios. Amigos, si tú aún no confías
en Dios, este es el momento. Acércate a Dios, confía en Él.
Él nunca te va a defraudar porque Él es fiel. Cuando estamos tentados a dudar
de la fidelidad de Dios, debemos reconocer que estamos en mitad
de una guerra. Una guerra espiritual, no es una guerra contra carne
y sangre. No oigamos la voz del engañador que nos habla a los
oídos cosas terribles. Y aunque no podamos entender a
Dios y su amor, podemos confiar en él. Pidamosle luz. Pidele luz a Dios si hay algo
que no entiendes o no puedes ver todavía. Pídele a Dios que
te muestre. y Dios a su tiempo te mostrará Jesús quiso lavar los pies de
sus discípulos y Pedro no quería no no porque
a mí no me vas a lavar los pies que le dijo Jesús lo que yo hago
tú no lo entiendes ahora pero lo entenderás después. Las circunstancias por las que
estamos pasando tal vez no las podamos entender, pero si acudimos
a Cristo las entenderemos. Porque Dios no nos olvida y Dios
no defrauda jamás. Los testimonios que Dios nos
ha recomendado son rectos y muy fieles, como dicen los salmos.
Entonces, si nosotros llegamos a comprender la verdad de la
fidelidad de Dios, vamos a obtener tres beneficios. El primer beneficio para el creyente
que comprende la verdad de la fidelidad de Dios es que queda
libre de inquietud. Claro, si yo confío en Dios,
¿para qué voy a vivir inquieto, atormentado, preocupado, en angustia? Ya no debemos tener ansiedad
ni situaciones de temor. Ya no debemos mirar el mañana
con pesimismo, porque al hacerlo estaríamos rechazando la fidelidad
de Dios. Dios, que nos ha cuidado desde
que éramos bebitos hasta ahora, que ya estamos adultos a través
de los años, no nos va a abandonar cuando seamos viejos. Dios que
escuchó nuestras oraciones en el pasado no va a dejar de suplir
nuestras necesidades en los momentos de apuro. Descansa en Dios. Si tú comprendes la verdad de
la fidelidad de Dios, vas a quedar libre de inquietud. Ustedes conocen la historia de
Hoppe. Job, en el capítulo 5, versículo 19, dice, en seis tribulaciones
te librará y en la séptima no te tocará el mal. ¿Y qué le pasó
a Job? Todo le pasó. ¿Qué no le pudo
pasar? Todo le pasó. Y él dice, te librarás
Dios. Él confiaba en la fidelidad de
Dios. Si comprendes la verdad de la
fidelidad de Dios, vas a quedar libre de inquietud, porque tus
cargas las vas a depositar en Él y tu ansiedad ya no la vas
a llevar tú, sino Dios mismo. El segundo beneficio de comprender
la fidelidad de Dios está en que refrena tu murmuración, porque
el Señor sabe lo que es mejor para nosotros. y descansar en
la verdad de la fidelidad de Dios va a callar nuestras quejas
impacientes. Dios será honrado cuando nosotros,
al pasar una prueba o una reprensión, acudimos a Él. Alabamos su sabiduría
y su justicia y reconocemos su amor aún en el mismo momento
en que somos reprendidos por Dios. Entonces, comprender la
fidelidad de Dios ayuda a refrenar nuestra murmuración. Y el tercer
beneficio de comprender la verdad de la fidelidad de Dios es que
aumenta nuestra confianza en Dios. Si ya confiábamos en Dios,
ahora vamos a confiar más en Dios. Dice el primer en Pedro
4.19. Por eso, los que son afligidos, según
la voluntad de Dios, encomiéndele sus almas, como fiel creador,
haciendo bien. ¿Descansas en la fidelidad de
Dios? ¿Descansas en la fidelidad de
Dios? Ah, entonces ya no tienes inquietudes. ya no murmuras y
confías más en Dios. ¿Encuentras contentamiento con
lo que Dios te ha provisto? Estás descansando en la fidelidad
de Dios. Mi papá no conoció a su papá. Mi papá fue criado por su mamá
Y un día cuando él tenía siete u ocho años de edad, en el campo,
parado en un cruce de caminos, pasó un grupo de personas a caballo. Y su mamá le dijo, ese señor
que está ahí en el caballo, ese es tu papá. Los señores pasaron, ni un hola,
ni un saludo, ni una mirada. Ese es el único recuerdo que
tiene mi padre de su papá. No lo conoció. Pero nosotros
tenemos la dicha de conocer a nuestro verdadero padre. No solo conocerlo, él ha revelado
toda su verdad en su palabra. No deberíamos perder un día buscando
conocerle más y más cada día. La fidelidad de Dios es una de
sus asombrosas cualidades que deberíamos conocer y deberíamos
confiar en Dios cada día más. Cuando depositemos confiadamente
nuestras vidas y nuestros asuntos en las manos de Dios, persuadidos
de su amor y de su fidelidad, viviremos más contentos. recibiremos sus provisiones con
acción de gracias y allí nos daremos cuenta de que efectivamente
Dios lo hace todo bien. Quiero terminar leyendo el versículo
de Isaías 30.18. Isaías 30.18 que dice así en pero Jehová esperará para
tener piedad de vosotros y por tanto será ensalzado teniendo
de nosotros misericordia porque Jehová es Dios de juicio bienaventurados
todos los que le esperan. Y yo quiero que tú estés en ese
grupo, el de los que le esperan, para que puedas ser bienaventurado. Dios tendrá piedad de nosotros
y nosotros ensalzaremos su nombre. Gloria a Dios. Gloria al Dios
fiel. Confiemos en Él. Nunca nos va
a defraudar. Oremos. Padre bendito, gracias, Señor,
por esta oportunidad de exponer tu maravillosa fidelidad. A lo
largo de los siglos, nunca nos has fallado. Ayúdanos, Señor,
en nuestra infidelidad, a confiar en ti, a buscar tu presencia,
a buscar conocer más de ti, a esperar en tus promesas. Y
si no te conocemos todavía, tráenos luz a nuestro entendimiento,
ilumina nuestra oscuridad. Te lo pedimos en el nombre del
Señor Jesucristo. Amén.
La fidelidad de Dios
-Dios es fiel.
-Dios obra fielmente.
-Confianza en la fidelidad de Dios.
| Sermon ID | 87230342441 |
| Duration | 39:56 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Deuteronomy 7:6-11; Genesis 15:13-16 |
| Language | Spanish |
© Copyright
2025 SermonAudio.