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Malaquías 2, si Dios nos lo permite,
vamos a considerar desde el versículo 10 hasta el versículo 16. Malaquías
2, desde el versículo 10 hasta el versículo 16. ¿Estás siendo
leal a Dios en toda área de tu vida? ¿Estás siendo leal a Dios
en toda área de tu vida? Quiero empezar leyendo aquí el
texto, Malaquías 2, desde el 10 al 16, por favor. Dice el
versículo 10. ¿No tenemos todos un mismo Padre?
¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos
deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de
nuestros padres? Prevaricó Judá y en Israel y
en Jerusalén se ha cometido abominación. Porque Judá ha profanado el santuario
de Jehová que él amó y se casó con hija de Dios extraño. Jehová cortará de las tiendas
de Jacob al hombre que hiciera esto, al que vela y al que responde. y al que ofrece ofrenda Jehová
de los ejércitos. Y esta otra vez haréis cubrir
el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, de clamor. Así que
no miraré más la ofrenda para aceptarla con gusto de vuestra
mano. Más diréis, ¿por qué? Porque
Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud contra
la cual has sido desleal siendo ella tu compañera y la mujer
de tu pacto. ¿No hizo él, uno, habiendo en
él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba
una descendencia para Dios. Guardaos pues en vuestro espíritu
y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.
Porque Jehová, Dios de Israel, ha dicho que Él aborrece el repudio
y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos,
guardaos pues en vuestro espíritu y no seáis desleales. Esos Malaquías 2 desde el versículo
10 hasta el versículo 16. ¿Estás siendo leal a Dios en
toda área de tu vida? Aquí en este texto, aquí en Malaquías
2, desde el 10 al 16, encontramos un término que se repite cinco
veces, y es el término, en el lenguaje original es la idea
de infidelidad, actuar con infidelidad, de ofender, actuar con engaño,
y ocurre cinco veces en este texto, en especial, en todos
los versículos menos el 12 y el 13, y lo que refleja es una actitud
de infidelidad. O sea, se refiere a una persona
que en lo exterior esconde la realidad infiel del interior. Tiene intenciones malévolas en
su corazón. Planean acechanzas en sus mentes. Es una persona que traiciona. Es una persona que rompe el pacto
establecido. Es una persona que no cumple
una obligación. Que rompe confianza. Una persona que viola la integridad.
Una persona que realmente no tiene la intención de cumplir
su parte del acuerdo. Es una persona infiel. Tiene
un carácter defectuoso. Y es una conducta incompatible
con los requisitos del pacto con Dios. Por ello está dispuesto
a violar los mandamientos de Dios. Refleja una persona que
es corrupta y corrompe su camino. Abandona la lealtad. Es culpable
de ingratitud. rompe la ley de Dios con malicia,
con obstinación hace lo malo, refleja falta de confianza y
no da a Dios lo que se merece. Realmente es actuar con infidelidad,
con maldad, actuar con engaño. Yo recuerdo hace años enseñando
niños pequeños en mis clases, les enseño inglés, y había un
niño de tres años, que este niño había que mantener un ojo bien
puesto porque era muy astuto y muy engañoso, muy hábil con
sus manos y dedos para robar, para pegar. para dañar, para
romper. Él veía algo que le gustaba y
si podía lo robaba, y si no, pues lo rompía, y si no, pues
de alguna manera hacía algo con ello, ¿no? Y entonces, un niño
muy pequeño, pero siempre después, si hacíamos alguna clase de hoja,
una hoja como para colorear o algo, siempre había que cachearle para
ver si ya se llevaba aún los colores. Encontraba los colores
metidos en los calcetines. Tenía esta habilidad a los tres
años, ¿no? Ya era una persona que tenías
que mantener un ojo bien puesto, ¿no? Demostrando infidelidad,
¿no? Esta idea de que no puedes confiar
en esa persona porque actúa con engaño. Ahora, este texto, aquí
en Malaquías 2, desde el versículo 10 al versículo 16, hace un cambio porque acaba de
afrontar a los sacerdotes corruptos, ¿no? Desde Malaquías, capítulo
1, versículo 6, hasta el capítulo 2, versículo 9, se ha estado
enfocando directamente a los líderes espirituales, los sacerdotes,
aquellos que deberían estar enseñando la ley al pueblo de Dios. Pero
ahora hace un cambio y dice, no solamente son ellos, sino
que el pueblo también es desleal. Ellos deberían de haber visto
a sus líderes espirituales haciéndolo incorrecto y no seguir sus pasos. ¿Pero el pueblo qué es lo que
está haciendo? Siguiendo esa infidelidad. El pueblo mismo
ha sido infiel en diferentes áreas de su vida. Y por ello
ahora Malaquías en esta profecía se enfoca en la población en
general. Y aunque los líderes espirituales han fallado, cada
persona es responsable delante de Dios por sus acciones. Tú
eres responsable delante de Dios por tus acciones. Los demás son
responsables por sus acciones, pero tú por los tuyos, entonces
asegúrate de ser fiel a Dios. Cada persona es responsable por
su pecado. Y aquí les vemos al pueblo que
ha profanado el pacto. No están cumpliendo sus responsabilidades
delante de Dios. Están siendo infieles. Y lo que resalta vez tras vez,
a través de Malaquías, es que Dios conoce. Nada escapa a su
observación. Puedes pensar que sí, tu maldad
está muy escondida porque está en tu corazón y nadie lo puede
ver y puedes reflejar quizás santidad exterior y seguir ciertos
requisitos y las personas te aplauden porque haces ciertas
cosas para Dios y todo aparenta que va bien en lo exterior. Pero
eso no puedes esconder tu corazón de Dios. Dios conoce tu corazón. No le puedes esconder tu infidelidad
porque Dios lo ve, Dios lo sabe. Y quizás estás aquí y piensas
que puedes engañar a Dios. Pues por eso tenemos a Malaquías
que te dice, no, para nada. Él sabe todo sobre ti, aún lo
que no quieres que sepa. Y Dios sabe y no se agrada de
tu dedicación mediocre. Dios bendice a los que le sirven
con fidelidad. Y quizás piensas que Dios se
complace de ti aunque no le ames. Quizás piensas que puedes agradar
a Dios aunque estés cansado de adorarle. Quizás piensas que
Dios no conoce tus intenciones. O que puedes agradar a Dios sin
temerle. O que puedes agradar a Dios sin
obedecerle. Quizás piensas que puedes vivir
para Dios sin ponerle primero. O quizás piensas que puedes agradar
a Dios persistiendo en tu pecado. Quizás piensas que Dios aceptará
todo tu sacrificio, aunque le desprecies. Lo que Malakías destaca
es que si piensas de esa manera, estás muy equivocado. Dios lo
sabe. Dios sabe si estás siendo infiel. Y esa infidelidad se puede reflejar
de muchas maneras diferentes. Puedes ser infiel con las partes
de tu cuerpo. O sea, puedes ser infiel con
tus ojos. Puedes ser infiel con tus oídos.
Puedes ser infiel con tus acciones, con tus actitudes, con tu mente,
con tus relaciones. ¿No? Las relaciones con tu familia,
las relaciones con tus amigos. Puedes ser infiel. Puedes ser
infiel en tu trabajo. Puedes ser infiel en tus estudios.
Puedes ser infiel con tu dinero. Puedes ser infiel con tu tiempo.
O con tu dedicación. Puedes ser infiel con tus prioridades. y demuestras tu infidelidad rompiendo
la ley de Dios y al no temerle, al no vivir para Dios. Y por
ello creo que consideramos esta pregunta, ¿estás siendo leal
a Dios en toda área de tu vida? Aquí en versículo 10, estos Malaquías
2, versículo 10 dice, ¿no tenemos todos un mismo Padre? ¿No nos
ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos
deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de
nuestros padres? O sea, básicamente, ¿por qué somos infieles los unos
con los otros? Es esa idea de por qué actuamos
con infidelidad. Ahora, aquí menciona, ¿no tenemos
un mismo padre? Aquí tenemos este texto de Malaquías
que se dirige directamente al pueblo de Israel, o sea, los
descendientes de Abram, ¿no? Abram, Isaac, Jacob. Entonces,
hay posibilidad de que se esté refiriendo a los patriarcas,
pero es más probable que se esté refiriendo a Dios como Padre.
Y también, porque menciona, ¿no nos ha creado un mismo Dios? Esas características de padre
y creador se complementan describiendo a Dios por quien Él es. Él es nuestro padre. Incluso
en Deuteronomio 32, hablando del pueblo de Israel,
dice, no es Él, hablando de Dios, dice, no es Él tu padre que te
creó Y te hizo y te estableció, eso es Deuteronomio 32, versículo
6, donde une esas dos características, Padre y Creador. Ahora en Isaías
63, versículo 16, dice, oh Jehová, eres nuestro Padre, nuestro Redentor
perpetuo es tu nombre. Eso es Isaías 63, versículo 16.
Isaías 64, versículo 8, ahora pues Jehová, tú eres nuestro
Padre, Nosotros barro y tú el que nos formaste, así que obra
de tus manos somos todos nosotros. Eso es Isaías 64, versículo 8. Entonces, es más probable que
se esté refiriendo a Dios como padre, porque también eres creador
y se complementan. O sea, Dios ha creado y ha redimido
a Israel como su hijo escogido. Y lo que hace es mencionar la
lealtad que debe de haber entre el pueblo de Dios. Les exhorta
a la unidad. Porque son una familia. Y el
hecho de que tienen un padre común muestra su unidad. ¿No? Como en una familia. Un padre
común, hay unidad. Lo quieras o no, eres hijo de
tu padre. o hija de tu padre, y tienes familia, y nadie puede
cambiar eso. ¿No? Hay una unidad en la familia. Entonces eso se debe reflejar,
no debes ser infiel contra tu familia. Y Dios es padre de Israel
porque los eligió como pueblo, los redimió de Egipto, y estableció
su pacto con ellos en el Sinaí. Dios es su padre porque les hizo
una nación. Ahora, en el Nuevo Testamento
es un poquito diferente, porque Dios es padre de aquellos que
creen en Jesús como Señor y Salvador. Entonces, aquellos que hemos
puesto nuestra fe y confianza en Jesús como Señor y Salvador,
somos hijos, somos hijos adoptados, adoptados en la familia de Dios
por nuestra relación con Cristo. Entonces, en ese sentido, también
Dios es nuestro padre. Y un hijo debe doblecer la autoridad
de su padre. Y entonces aquí vemos el mensaje
que no sólo tiene que ver con nuestra respuesta hacia Dios,
sino también hacia el prójimo, en especial los hermanos espirituales. O sea, nosotros, aquellos que
hemos puesto nuestra fe y confianza en Jesús como Señor y Salvador,
tenemos hermanos en la fe y debemos de demostrar fidelidad, ¿no?,
en especial a los hermanos de la fe. Pero aquí refleja que
el pueblo de Israel se ha portado deslealmente. Es de la manera
que lo pone. Ahí en la mitad del versículo
dice, ¿por qué pues nos portamos deslealmente? O sea, ¿por qué
actuamos con infidelidad? Y lo que refleja es una tendencia
de abandonar toda clase de promesas. Hacen promesas pero no las cumplen.
Ni siquiera tenían la intención de cumplirlas. No están dispuestos
a actuar con fidelidad. Y si tienen un padre común, o
sea, Dios es su padre, ¿cómo pueden dañarse los unos a los
otros? ¿Cómo lo hacen? Porque dañar a un hermano en
la fe es una ofensa grave. Incluso en el Nuevo Testamento,
en primera de Juan 5, 1, nos enseña que todo el que ama al
padre debe de amar también a los hijos, ¿no? A los que han sido
engendrados por él. Ahí en primera de Juan 5 a 1
dice, todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido
de Dios. Y todo aquel que ama al que engendró, ama también
al que ha sido engendrado por él. Eso es primera de Juan 5
a 1. Entonces, si realmente amas a Dios, pues eso se va a reflejar
también en tu amor hacia tus hermanos en Cristo. Y es que
el no amar al hermano en la fe es evidencia de no amar a Dios. Abusar los unos de los otros
resulta en el incumplimiento del pacto de sus padres. Por
eso aquí nos dice, volviendo aquí a Malaquías 1.10, dice la segunda parte del versículo,
¿por qué nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando
el pacto de nuestros padres? Lo más probable es que se esté
refiriendo al pacto mosaico, o sea, el pacto que se está violando
es el pacto mosaico con el cual se constituyó la nación de Israel.
Y el pacto mosaico se debe deber como continuación del pacto de
los patriarcas entonces debemos de poner en práctica estas leyes
debemos de poner en práctica la palabra de Dios porque nuestro
amor hacia Dios se refleja también en nuestro amor hacia el prójimo
Por ello, aún desde el Antiguo Testamento vemos esos dos mandatos. En Deuteronomio 6.5. Amarás a
Jehová tu Dios. De todo tu corazón, de toda tu
alma y con todas tus fuerzas. Eso es Deuteronomio 6.5. Pero
en Levítico 19.18 dice, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Eso es Levítico 19, 18, y luego,
como sabéis, en el Nuevo Testamento, vemos que Jesús los une como
resumen de la ley. Y entonces, bien, uno de los
ejemplos es ahí en Lucas 10, del 26 al 28, donde menciona
esa conexión entre amar a Dios y amar al prójimo como a sí mismo. Y es que se puede profanar, o
invalidar, o hacer vano el pacto, romper el pacto, violar el pacto,
tanto rompiendo la primera parte como la segunda. O sea, al no
amar a Dios, o al no amar al prójimo, es necesario amar a
Dios y al prójimo. Y aquí vemos que han profanado
el pacto de sus padres, lo cual es similar a lo que ocurrió con
los hijos de Leví. Ellos habían profanado el pacto
de Leví, como hemos visto ya ahí en Malaquías 2.8. Realmente
es un contraste con el recto, el que anda con fidelidad, porque
nos dice Salmo 15, versículo 4. Está hablando del recto y
dice, Aquel cuyos ojos el vil es menospreciado, pero honra
a los que temen a Jehová. el que aún jurando en daño suyo. No, por eso cambia. Entonces
ahí está reflejando una persona que anda en rectitud y quizás
ha jurado o le ha prometido algo a uno de sus hermanos en la fe
y luego cambian las circunstancias y bueno, ya no le conviene o
ya le es más difícil cumplir. Pero lo va a hacer igual. ¿Por
qué? Porque ha prometido. y viendo esa fidelidad, actuar
con fidelidad. Continúa aquí el texto de Malaquías,
en versículo 11 dice, prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén
se ha cometido abominación, porque Judá ha profanado el santuario
de Jehová, que él amó y se casó con hija de Dios extraño. Ese término ahí traducido prevaricó
es el mismo término traducido en el versículo 10, eh, portamos
deslealmente, ¿no? Es esa idea de actuar con infidelidad. Y al mencionar aquí a Judá, Israel
y Jerusalén, está haciendo hincapié en la extensión de la práctica. Esto no es algo, eh, temporal,
en un lugar específico, quizás en, eh, entre solamente una parte
del pueblo. No, esto se ha extendido. Esto
va más allá. Y por ello es un gran problema. Se han entregado a una práctica
que desintegra la nación. Porque aquí nos menciona, la
última parte, se casó con hija de Dios extraño. O sea, se están
casando con paganos. El punto es que toda la nación,
o sea, de manera general, o sea, es una práctica común entre todos,
se está rompiendo el pacto al casarse fuera de las estipulaciones
del pacto. Y el problema no es que se estaban
casando con personas de otra nacionalidad, ¿no? Ese no era
el problema. Tenemos casos en la Escritura,
uno de ellos es Ruth, ¿no? Ella no pertenecía al pueblo
de Israel, pero no había ningún problema, incluso el Mesías viene
de su descendencia. Entonces, por ejemplo, en Ruth,
en el libro de Ruth lo podemos ver y aún tenemos en diferentes
leyes como en Éxodo 12 o en Números 9 donde los extranjeros que no
pertenecían a Israel podían participar si ellos ponían su fe en Yahú,
el Dios verdadero, podían adorar al Dios verdadero. O sea, el
problema no es la nacionalidad sino adoran a otro Dios. Es totalmente diferente, es una
religión diferente. Es que se han entregado a una
práctica que desintegra la nación porque se están casando con paganos. Han roto el pacto y la ley prohíbe
casarse con personas fuera de la fe. Casarse con paganos daña
la pureza espiritual en Israel. En Éxodo, Éxodo 34, del 19 al
17, no voy a leer todo el texto, pero básicamente está enfatizando
que no podéis casaros con personas de otra, fuera de la fe, o sea,
de otra religión, de aquellos que adoran a otros dioses, y
la razón es para que vosotros no sigáis sus prácticas. Y en
Héxodo 34, versículo 15, dice, por tanto, no harás alianza con
los moradores de aquella tierra porque fornicarán, o sea, habrá
toda clase de inmoralidad, en pos de sus dioses. Entonces,
en la adoración de sus dioses, ellos hacen toda clase de práctica
que no es lícito, o sea, no se debe practicar. Entonces, van
a fornicar en poses de sus dioses, en pos de sus dioses, y ofrecerán
sacrificios a sus dioses, y te invitarán. Y comerás de sus sacrificios. O, tomando de tus hijas para
tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, harán fornicar
también a tus hijos en pos de los dioses de ellas. Eso es Éxodo
34. Y el texto es desde el 9 al 17,
pero solamente he leído desde el versículo 15 y el 16. También
en Deuteronomio 7. Deuteronomio 7, empezando en
versículo 2, dice, y Jehová tu Dios las haya entregado delante
de ti, o sea, van a entrar a la tierra prometida, Dios les va
a entregar esas naciones, dice, y las hayas derrotado, las destruirás
del todo, no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas
misericordia. Entonces, básicamente lo que
está indicando, mira, esta tierra es tuya, la tierra que juró Abraham,
¿no? y a los padres. Este es vuestro
territorio. Entonces, cuando entréis a la
tierra prometida, básicamente los que viven allí están en vuestra
tierra, ¿vale? Entonces ellos, sí, tienen la
oportunidad de irse a otro lugar. Si ellos se van, ningún problema.
Si están fuera de ese territorio, podéis tener pactos con ellos.
Bien. Pero si ellos persisten en quedarse en esa tierra, los
tenéis que eliminar. Porque os van a hacer de tropiezo.
Porque os van a enseñar a adorar un dios extraño. Y para evitar
eso, Dios dice, los tenéis que exterminar. Y por ello nos dice,
los destruirás del todo. Esto es Deuteronomio 7. Peresiclo
2 dice, y no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas
misericordia. Peresiclo 3, y no emparentarás con ellas. No darás
tu hija a su hijo, ni tomarás su hija para tu hijo, porque,
aquí está el razonamiento, porque desviará a tu hijo en pos de
mí. y servirá a dioses ajenos. Y el furor de Jehová se encenderá
sobre vosotros y te destruirá pronto". Entonces, si no estás
dispuesto a mantenerte santo y puro, y no estás dispuesto
a destruir esas naciones, pues entonces Dios te destruirá a
ti. Eso es Deuteronomio 7, y solamente he leído desde el versículo 2
hasta el versículo 4, pero en todo ese texto, ¿no?, resalta
esa idea de que no os debéis de casar fuera de la fe. Y es
que hay graves consecuencias para aquellos que se casan fuera
de la fe. Porque casarse con mujer de Dios
extraño te desvía. Tenemos un gran ejemplo en la
Escritura. El rey Salomón. en primero de reyes 11 nos lo
describe y en versículo 9 dice y se enojó jehová contra salomón
por cuanto su corazón se había apartado de jehová dios de israel
que se le había aparecido dos veces y le había mandado acerca
de esto que no siguiese a dioses ajenos más él no guardó lo que
le mandó Y ese texto nos menciona que la razón por la que Salomón
se desvió es porque se casó con mujeres paganas y ellas desviaron
su corazón porque ellas continuaron siguiendo y adorando a sus dioses. No abandonaron sus dioses. Y entonces, ¿qué es lo que ocurrió?
Salomón empezó a respetar y a servir a estos otros dioses y por ello
su corazón se apartó de Jehová. Eso es 1º de Reyes 11. y el texto
del 1 al 10. Aún Neemías menciona eso, que
es justamente el contexto que encontramos aquí en Malaquías,
aunque Neemías llega un poquito después, pero Neemías, en Neemías
13, versículo 26 dice, no pecó por esto Salomón, rey de Israel,
bien que en muchas naciones no hubo rey como él, y que era amado
de su Dios, y Dios le había puesto por rey, sobre todo Israel, aún
a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras. Esos Neemías 13,
y he leído versículo 26, donde vemos esa misma idea, o sea,
las personas fuera de la fe te incitan a adorar otras cosas
y no al Dios verdadero. Entonces la cuestión es teológica,
no biológica, ¿no? Casarse fuera de la fe automáticamente
conduce a un declive espiritual. Y cuando se tolera los matrimonios
fuera de la fe, lo acompaña un abandono, un abandono de la moralidad,
un abandono de la espiritualidad. Y al final te desvía hacia la
idolatría. Y por eso está en serio. Y por
ello vemos aquí que es una abominación, es detestable. Casarse con un
pagano es igual que dedicarse a un dios pagano. Lo interesante
es que los dioses, o sea, aquellos que sirven a dioses falsos, ellos
nunca abandonan sus dioses. Pero el pueblo de Dios fácilmente deja a un lado al Dios verdadero.
En Jeremías 2.11 dice, ¿acaso alguna nación ha cambiado sus
dioses? Aunque ellos no son dioses, Sin
embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha. Sosgremías 2, versículo 11. Y entonces aquí, en versículo
10, estos malaquías 2.10 dice, ¿por qué pues nos portamos deslealmente
el uno contra el otro? Profanando el pacto de nuestros
padres. Y en versículos 10 vemos la extensión,
dice, prevaricó Judá y en Israel y en Jerusalén ha cometido abominación
porque Judá ha profanado el santuario de Jehová que él amó y se casó
con hija de Dios extraño. Ahí si notáis, dice, ha profanado
el santuario de Jehová. Ahora, hay diferentes opiniones
en cuanto a santuario, porque ese término santuario realmente
se refiere a algo que es santo, algo que es apartado para algo
especial. Entonces, hay diferentes opiniones
a qué es lo que se refiere. Algunos piensan que se refiere
a Dios mismo, en que han descuidado su relación con Dios, y entonces
han profanado al Dios santo, o sea Yahweh, y su santidad,
Otros piensan que se refiere a la simiente santa, o sea, al
pueblo de Israel, al pueblo de Dios. La interpretación más común es
que se refiere al santuario en el sentido del templo, el templo
que ya habían construido para este tiempo y que lo han profanado,
o sea, el lugar santo donde Dios ha elegido para poner su nombre.
Pero, en mi opinión, lo más probable es que se refiera al pacto mismo. Porque casarse con un pagano
es una violación del pacto. Lo santo profanado debe ser el
pacto o el estatuto que prohíbe esa clase de relación. Entonces,
al casarse con hija de Dios extraño han profanado el pacto santo
de Dios. Y entonces, por ello, aquí, vemos, estamos aquí en versículo
11, y tenemos frases paralelas, ¿no? Porque ahí dice, la primera
parte, prevaricó Judá. En la segunda parte, Judá ha
profanado, ¿no? Ha profanado lo santo, o ha profanado
el santuario de Jehová. Entonces, ahí vemos esas paralelas,
¿no? Judá prevaricado, Judá ha profanado,
Y luego dice, en la primera parte del versículo, en Israel se ha
cometido, en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación, lo
cual es paralela con, se casó con hija de Dios extraño, al
final del versículo. Aún también en el versículo 10,
nos dice, han profanado el pacto de nuestros padres. O sea que
muestran que han sido desleales al pacto. Han profanado el pacto. Y en versículo 11 han sido desleales
y han profanado lo santo. En el sentido de que han quitado
la autoridad del pacto. Han hecho del pacto, ese pacto
común, ese pacto que tienen lo han hecho común e insignificante,
como si no tuvieran valor. Entonces a mi parecer es más
probable que se refiera al pacto. Han profanado ese pacto santo
que estaba establecido con Dios. Ahora, esto es algo que ha ocurrido
de manera general entre todo el pueblo. Aún los líderes son
culpables de ello. Incluso Esdras, que viene un
poco después de Malaquías, simplemente unos años después de Malaquías,
menciona en Esdras 9 Esdras 9, del versículo 1 al versículo
2, menciona que los líderes realmente son, han sido los que han guiado
al pueblo en esto. Estos esdras, capítulo 9, y solamente voy a
leer la última parte del versículo 2, donde dice, la mano de los
príncipes y los gobernadores ha sido la primera en cometer
este pecado. O sea, aun los líderes espirituales
de la comunidad están siendo malos ejemplos en este asunto. Y por ello vemos aquí... Dios
les está echando en la cara esta infidelidad. Y el... Resultado que va a ocurrir, versículo
12, estos malaquías 2.12, Jehová cortará de las tiendas de Jacob
al hombre que hiciera esto, al que vela y al que responde, y
al que ofrece ofrenda a Jehová de los ejércitos. Hay diferentes
opiniones en cuanto a qué significa cortará, ¿Puedes...? ¿Tienes la idea...? Hay dos opiniones más que, por
lo general, se aceptan. Una es que le quitan la vida
por su infidelidad, y otra es excomunicación. En lo más probable
que en este caso esté hablando de excomunicación, o sea, ya
dejan de ser parte del pueblo, y aquí esa excomunicación Es
para todo aquel que es culpable de estos cargos presentados.
Y realmente está diciendo a todo aquel. Por eso, aquí en versículo
12 dice, Jehová cortará de las tiendas de Jacob al hombre que
hiciera esto. O sea, todos los que ponen en
práctica estas acciones van a ser excomunicados. Dice, al que vela
y al que responde. Y eso es una manera de decir
la totalidad, absolutamente todos. Porque el que vela es el que
está despierto. El que responde es el que estaba
dormido y le llaman y responde y actúa. Entonces es el que está
despierto y el que responde al llamado de despertarse. Entonces
está indicando a cualquiera. La totalidad incluye al que presenta
ofrendas a Dios Pero, aunque presenta ofrendas para Dios,
realmente los define como adoradores hipócritas. Luego, en versículo
13, vemos la hipocresía porque vienen a Dios con llanto, con
un show, pero Dios lo sabe. Entonces, no vale ese arrepentimiento
si no es genuino. Y por ello lo que Malaquías pide
es que Dios elimine al malvado para que no se propague la ofensa. La maldición sobre la idolatría
sería tan visible que nadie lo quisiera tomar como ejemplo.
Es que Dios conoce las prácticas de los hipócritas. Los peregrinajes
para ir a sacrificar al Dios verdadero... Bueno, puedes engañar
a los hombres con todos esos sacrificios, con todas esas acciones
y rituales. Puedes engañar a las personas,
pero no puedes engañar a Dios. La mala conducta traiciona la falta de sinceridad. Dios
no permite la infidelidad. Aunque aparente es de manera
exterior, rectitud, Dios lo sabe, porque Dios conoce el corazón. Y por ello, aquí mismo en versículo
12, dice, Jehová cortará de las tiendas, de las tiendas de Jacob al hombre
que hiciere esto, al que vela y al que responde, y al que ofrece
ofrenda a Jehová de los ejércitos. O sea, aunque vaya largas distancias
para demostrar piedad, si no es genuino, o sea, aún así Dios
les va a excomunicar, les va a cortar de las tiendas de Jacob.
Y en versículo 13 vemos estas personas que vienen con hipocresía
porque dice, y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová
de lágrimas y de llanto y de clamor. Se está refiriendo al
altar de Jehová, entonces no está hablando de adoración pagana.
de que vayan a sus dioses falsos, van llorando y haciendo los rituales
paganos. No. Les estaré diciendo, vienen
al altar y vienen con apariencia de... de... de arrepentimiento, pero no cambian
su conducta. Si no cambian su conducta, que
es parte del arrepentimiento, esa muestra de arrepentimiento,
entonces no es genuino, Dios no lo acepta. Pero vienen llorando,
haciendo un show. Versículo 13 dice, habréis, y
esta otra vez, habréis de cubrir el altar de Jehová de lágrimas,
de llanto y de clamor. Así que, no miraré más a la ofrenda
para aceptarla con gusto de vuestra mano. O sea, están mostrando
emoción excesiva para intentar impresionar a Dios, pero Dios
conoce el corazón, eso no impresiona a Dios. Es un espectáculo de
devoción. Y es porque no quieren que sus
pecados sean expuestos. No quieren que su simulacro hipócrita
sea descubierto. Y es algo que nosotros también
podemos hacer. o sea, podemos estar presente en todos los cultos
de la iglesia, en todas las reuniones, podemos ser la persona que canta
más alto en la congregación, podemos ser la primera persona
en ir a ayudar y limpiar el local, o el primero en apuntarse a un
campamento, podemos reflejar un montón de... de piedad exterior,
¿no? Estamos viviendo para Dios. Mira
qué dedicado estoy. Estoy siempre hablando de la
Biblia, pero ¿qué del corazón? Y esas prácticas, a veces, ocurren
porque estamos intentando esconder algo que no queremos que las
personas sepan. Pero Dios lo sabe. Y aquí vamos
a estas personas, quieren que Dios responda a su oración sin
arrepentirse de su propio pecado. Si rápidamente pedimos, Dios
ayúdame, Dios fortaléceme, Dios responde a mi petición, pero
nosotros no queremos apartarnos de nuestro pecado. Y nos dice
Proverbios 28, versículo 9, el que aparta su oído para no oír
la ley, su oración también es abominable. O sea, que es detestable,
esos proverbios 28, 9. Es un versículo en el cual debemos
de considerar bastante. Porque nos dice, si nosotros,
básicamente, si no queremos escuchar la palabra de Dios, Dios tampoco
quiere escuchar tu oración. Entonces, si cierras tus oídos,
dices, no, no quiero escuchar. No quiero cambiar. Porque esa
idea de escuchar va a transformar y vas a actuar de acuerdo a lo
que has escuchado. Pero si dices, no, no, no, vale,
escucho una predicación, o leo la escritura, o alguien me recita
un versículo y me anima espiritualmente, y yo digo, no, no, no, eso no
me interesa. Entonces, cuando tú te pones
a orar y dices, Dios, provee para mis necesidades, o Dios,
ayúdame en este examen, o ayúdame en el trabajo a lidiar con esta
persona difícil, Dios dice, mira, tú no quieres escuchar mi palabra,
yo no quiero escuchar la tuya. Y aquí los vemos. Quieren que
Dios responda a su oración sin arrepentirse de su propio pecado.
En Proverbios 15, 8 dice, el sacrificio de los impíos es abominación
a Jehová. O sea, el término abominación
es la idea de detestable, repugnante. Más la oración de los rectos
es su gozo. Sus Proverbios 15, 8. Entonces
aquí vienen los impíos. ¿Quién es el impío? El que es
infiel. El que no obedece a Dios. El
que vive para sí mismo. El que persiste en pecar y no
quiere arrepentirse. Y sí, trae sacrificio. Y puede
ser un gran sacrificio. Puede ser de acuerdo a la ley.
Pero ese sacrificio, si no es de la manera correcta, con el
corazón correcto, Dios lo recibe como algo corrupto, algo que
no vale. Y por ello Dios no lo acepta, pero lo que sí, lo que
Dios sí acepta es, nos dice ahí Proverbios 15, 8, más la oración
de los rectos es su gozo. ¿Por qué? Porque el corazón está
dedicado a Dios. En Proverbios 21, 27 dice, el
sacrificio de los impíos es abominación. ¿Cuánto más ofreciéndolo con
maldad? Esos Proverbios 21, versículo
27. Entonces aquí, estas personas, todo su gemido, todo su clamor,
no alcanzarán nada por su propia maldad. No entienden que todos
sus sacrificios no encuentran el favor de Dios porque Dios
conoce su infidelidad. Y de la misma manera que los
sacrificios de los sacerdotes no reciben el favor de Dios.
Aquí vemos al pueblo, los sacrificios del pueblo tampoco porque lo
están ofreciendo con infidelidad. Y por eso dice la última parte
del versículo 13, así que, no miraré más la ofrenda, para aceptarla
con gusto de vuestra mano. Y en versículo 14 vemos que el
pueblo responde, ¿por qué? ¿no? Por eso dice, más diréis,
¿por qué? Y entonces Dios responde, da
la razón por la cual rechaza las ofrendas que acaba de mencionar
ahí en versículo 13. Y dice, porque Jehová ha atestiguado,
es la idea de ser testigo, entre ti y la mujer de tu juventud,
contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera y la
mujer de tu pacto. Aquí les vemos siendo infieles,
de diferentes maneras, pero aún en sus matrimonios, Y Yahweh,
el Dios verdadero, es testigo. Él está en todas partes, Él conoce
todo. Él es testigo, y el principal
testigo, en una boda, es Dios. Y por ello Él dice, yo soy testigo,
y he atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud. O sea,
el pacto matrimonial es vinculante para ambas partes. Y la impresión
que da el texto es que muchos se habían divorciado de sus mujeres
judías, que estaban dentro del pueblo, dentro del pacto, con
el propósito de casarse con mujeres paganas. O sea, sí, solamente
vamos a tener una mujer, pero es que yo quiero a esa. Entonces, me divorcio de la mujer
judía y me voy tras la mujer pagana que adora a dioses falsos. Y habían actuado con infidelidad. Habían sido infieles en el pacto. En el pacto con Dios, en el pacto
con su esposa. Y es que el matrimonio es un
pacto delante de Dios. Nos dice Proverbios 2, del 16
al 17, nos está expresando que la sabiduría divina, que cuando
temes a Dios, Dios te da sabiduría, y esa sabiduría te protege de
la mujer extraña, de la mujer que está fuera de lo que es recto
delante de Dios. Y dice, serás librado de la mujer
extraña. Estos Proverbios 2.16. De la ajena que halaga con sus
palabras, la cual, abandona al compañero de su juventud y se
olvida del pacto de su Dios. Ahí menciona ese pacto, ¿no?
El matrimonio es un pacto delante de Dios. Y el matrimonio está sujeto a
ese pacto formal. Y aquí vemos ese pacto que han roto, han sido infieles. Por eso nos dice la última parte,
siendo ella tu compañera y la mujer de tu pacto. Ahora, en
Deuteronomio 24, versículo 1, nos menciona una carta de divorcio O sea,
al tener una carta de repudio, también habría un documento de
matrimonio. Y esto es lo que están rompiendo. No han sido leales. Sus acciones
son detestables. Y están prohibidas en la ley. Y Dios es el principal testigo. Dios ahora testifica de la violación
del pacto y explica que una de las razones es por su rechazo
de la adoración genuina. Y por ello aquí en versículo
14 dice, porque Jehová ha testiguado entre ti y la mujer de tu juventud,
contra la cual has sido desleal, otra vez usando ese término de
infidelidad, siendo ella tu compañera y la mujer de tu pacto. Y entonces
en versículo 15 dice, no hizo él, uno, habiendo en él abundancia
de espíritu. ¿Y por qué uno? Porque buscaba
una descendencia para Dios. Guardaos pues en vuestro espíritu
y no seáis desleales con la mujer de vuestra juventud. Eso es versículo
15. Ahora, esa primera parte del
versículo 15 es un poquito difícil de entender. Realmente una mejor
traducción, la encontramos en la Biblia de las Américas, en
Maraquías 2.15, dice, Entonces, básicamente, dando a entender
que una persona que sí es fiel a Dios, Una persona que está dedicado
a Dios, no va a ser, no se va a portar deslealmente, no va
a romper su pacto matrimonial, no va a romper el pacto con Dios.
Y luego dice, y por... y entonces empieza a hablar y
da el ejemplo de Abraham, ¿no? ¿Qué es lo que él estaba haciendo?
estaba buscando descendencia para Dios, pero no estaba dispuesto
a esperar hasta que Dios le diera descendencia, entonces, vemos
en Génesis 16, su infidelidad, ¿no? del patriarca Abraham, cuando
nos dice Génesis 16, del 1 al 4, dice, Sarai, mujer de Abraham,
no le daba hijos, Y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba
Agar. Dijo entonces Sarai a Abram,
ya ves que Jehová me ha hecho estéril, te ruego pues que te
llegues a mi sierva, quizás tendré hijos de ella, y atendió Abram
al ruego de Sarai. Entonces básicamente en ese texto
continúa, eso es en Génesis 16, y el texto del 1 al 4, pero viendo
que Abraham no fue loable en sus esfuerzos iniciales de asegurar
una descendencia, especialmente porque estaba intentando buscar
una descendencia para Dios, pero lo está haciendo de una manera
incorrecta. En vez de esperar el cumplimiento
de la promesa de Yahweh, decidió tomar a Agar por mujer y el resultado
¿cuál fue? ¡Desastre total! Porque no decidió
esperar Y es que la acción de Abraham mostró infidelidad. Y aunque la ilustración de Abraham
no es exacta, realmente cumple con el propósito de mostrar la
infidelidad. ¿No? Fue infiel, estaba buscando
una descendencia para Dios, pero no esperó al tiempo de Dios.
Y por ello aquí, en la última parte del versículo 15, dice,
guardaos pues en vuestro espíritu y no seáis desleales para con
la mujer de vuestra juventud. O sea, la exhortación es, no
sigáis el ejemplo del gran patriarca, cuídate de ser infiel. Y nos dice el porqué en el versículo
16. Porque Jehová, Dios de Israel, ha dicho que Él aborrece el repudio
y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos,
guardaos pues en vuestro espíritu y no seáis desleales. O sea, por si hubiera alguna clase
de duda del pecado del que está hablando, Dios lo clarifica. Dice que odia el repudio, o sea,
odia el divorcio. Y con el divorcio, Dios también
odia al que cubre sus vestidos de violencia, que asiste la ruptura
del matrimonio. Por eso dice, aborrece el repudio
y al que cubre de iniquidad su vestido, dice Jehová de los ejércitos. Ahí vemos su sello de aprobación,
¿no? Como firmando, diciendo, yo lo
odio, lo detesto, Esa idea, el que cubre de iniquidad su vestido,
es la idea de que la ropa refleja al hombre, ¿no? Si vais a un
matadero, veis a unos hombres vestidos con sus delantales y
está lleno de sangre, ¿y qué? Demuestra qué es lo que han estado
haciendo, ¿no? Ahí en el matadero. Entonces,
la ropa refleja qué clase de hombre es, o en este sentido,
el trabajo que ha hecho Vas a un mecánico y están llenos de grasa.
O de aceite. Están llenos de todo lo que han
estado haciendo. Y entonces, la ropa refleja ese
vestido, refleja lo que han estado haciendo. En este caso es la
iniquidad. ¿No? Al que cubre de iniquidad su
vestido. O sea, la injusticia y la iniquidad dejan la marca
sobre la persona y es visible a otros. Y lo que les cubre es
la violencia. Lo que advierte es a la sociedad
de que ha sido infiel en su pacto matrimonial. Porque el divorcio
siempre es violento. Y siempre deja cicatrices emocionales
y espirituales. Y por ello Dios lo trata con
total seriedad. Y por ello repite la exhortación
del versículo 15. Por eso dice, guardaos pues en
vuestro espíritu y no seáis desleales". Está repitiendo esa frase que
ya mencionó en versículo 15, o sea, no lo hagáis. Pero aquí vemos cómo Dios aborrece
el repudio, aborrece el divorcio. Ahora, quizás estáis pensando
en la Escritura, estáis pensando en un contexto similar, tenemos
a Esdras, que él manda que se divorcien. O sea, Malaquías dice,
Dios aborrece el divorcio. Esdras manda que se divorcien,
solamente unos años después. Nehemiás viene y él no habla
ni a favor ni en contra del divorcio. Lo que hay que entender es que
Malaquías y Esdras abordan dos tipos distintos de matrimonio
y divorcio. Malaquías da a entender que los
matrimonios ilícitos han causado divorcios con las mujeres del
pacto. Y este divorcio da lugar a que Dios diga, odio el divorcio,
porque se están divorciando de las mujeres que sí temen al Dios
verdadero para casarse con mujeres que no temen a Dios verdadero,
sino que están entregadas a la idolatría y a la adoración de
esos dioses falsos. Y por ello expresa el horror
de la ruptura del pacto demostrado con la ruptura de sus matrimonios
judíos. Por ello Yahweh odia el divorcio.
Odia el divorcio entre personas de la comunidad de fe. Ahora,
Esdras Él no aborda el tema del divorcio judío, que les lleva
a matrimonios ilegales, sino que lo que él hace es condenar
el matrimonio con mujeres de dioses extraños, y aborda el
tema de casarse fuera de la fe. Y el pueblo de Dios ya se ha
pasado de la raya. ¿No? Entonces, Dios odia el divorcio,
pues mira, rápidamente me va a casar con esa mujer. Esa es
la mujer que yo quiero. Sí, sirve a otro Dios, pero esa
es la mujer. Entonces, ya, lo siento, Ya estoy casado. Ya estoy casado con esa mujer
de Dios extraño. Y Esdras dice, no, no, no. Eso
no vale. Os tenéis que separar de ellas. Porque se están aprovechando
del pacto matrimonial, se están casando en rebelión, y luego
justifican que no pueden hacer nada. Y aquellos que tienen esa
clase de matrimonios, Esdras dice, deben determinarlos. Sí,
Dios odia el divorcio entre su pueblo, pero deben de apartarse
de esos matrimonios ilícitos. En la situación de Esdras, requiere
ese divorcio para que se separen del mundo pagano, para que no
adoren a dioses falsos. La acción de Esdras fue una emergencia
crucial en la vida de la comunidad. Y Neemías lo que hace es simplemente
manda a que no se casen más, ¿no? Que no se casen más con
dioses extraños. Entonces, realmente vemos que
son... se abordan de manera diferente,
o sea, dos tipos distintos de matrimonio y divorcio, y por
ello realmente no hay contradicción. Por ello aquí vemos que Malaquías
nos dice, Dios aborrece el divorcio. El Nuevo Testamento nos dice,
el texto en 2 Corintios 6, del 14 al 18, lo pone muy claro. ¡No te cases fuera de la fe!
¡No lo hagas! En 2 Corintios 6, del 14 al 18,
dice, no os unáis en yugo desigual con los incrédulos. Esa idea
de yugo desigual era esa práctica de poner un yugo sobre animales
para arar el campo. ¿Y qué pasa? Si tienes un animal
que es mucho más fuerte que otro, o sea, si son animales diferentes,
pues uno va a tener más fuerza y al final no pueden caminar
recto. ¡No pueden! No sé si alguna vez habéis intentado
empujar algo, quizás un carro, y vamos a decir que hay un niño
pequeño en un lado que está empujando, y está empujando un adulto, pues
se desvía, porque empuja mucho más fuerte el adulto, ¿no? Esa
idea, dos animales que si uno es más fuerte, pues va a desviar. Entonces, por eso dice, no os
unáis en yugo desigual con los incrédulos, aquellos que no tienen
fe en Dios. Porque, ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?
¿Qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial?
¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo
hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois
el templo de Dios viviente. Como Dios dijo, habitaré y andaré
entre ellos y seré su Dios. Y ellos serán mi pueblo. Por
lo cual, salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor.
Y no toquéis lo inmundo. Y yo os recibiré. Y seré para
vosotros como padre. Y vosotros me seréis hijos e
hijas, dice el Señor Todopoderoso. Eso es 2 Corintios 6, del 14
al 18, donde pone muy claro, mira, no os caséis con incrédulos,
porque no hay esa unión, es como intentar meter en una botella
agua y aceite, es que no se mezclan. ¡No lo hagáis! Pero entonces
en 1 Corintios 7 nos menciona que, mira, si a lo mejor una
persona Antes de conocer a Cristo, se
casó con una persona que no conocía a Cristo, lo cual es común, ¿verdad?
Y entonces pone su fe y confianza en Jesús como Señor y Salvador,
entonces ahora está casado con un inconverso, y ahí en 1 Corintios
7 dice, si ya estás casado con un inconverso, no debes de divorciarte,
o sea, puede ser que Dios te use para que esa persona venga
al conocimiento de Cristo. Entonces por ello nos dice en
1 Corintios 7, versículo 12, si algún hermano tiene una mujer
que no sea creyente y ella consiente en vivir con él, no la abandone.
¿No? Y si una mujer tiene marido que
no sea creyente y consiente vivir con ella, no la abandone. Pero
entonces nos dice, hay posibilidad de que el inconverso diga, yo
ya no quiero tener nada contigo, porque tú eres radical, ¿no?
Tú crees en Cristo de una forma radical y yo no lo quiero. Entonces
dice, pero si el inconverso, esto es versículo 15, si el incrédulo
se separe, separe, separe, separe, separe, separe, separe, separe, separe, separe, separe,
separe, separe, separe, separe, separe, separe, separe, separe, separe, separe, separe,
separe, separe, separe, separe, separe, separe, separe, separe, separe, separe, separe,
separe, separe, separe, separe, separe, se sino que a paz nos llamó Dios, porque
¿qué sabes tú? O mujer, o quizás, perdón, si
quizás harás salvo a tu marido. ¿O qué sabes tú, o marido, si
quizás harás salvo a tu mujer? Eso es 1 Corintios 7, del 12
al 16, pero vemos que si ya estás casado con inconverso, no debes
de divorciarte. De todas formas, cuando algunos líderes religiosos le
hacen la pregunta a Jesús, En Mateo 19, del 3 al 9, nos dice
Él respondiendo, esto es en versículo 4, en Mateo 19, 4, Él respondiendo
les dijo No habéis leído que Él los hizo al principio, varón
y hembra, los hizo, y dijo, por esto el hombre dejará padre y
madre y se unirá a su mujer, los dos serán una sola carne,
así que no son ya más dos, sino una sola carne. Por lo tanto,
lo que Dios juntó, no lo separa el hombre. Entonces Jesús mismo
está diciendo, mira, lo que Dios ha juntado, Tú no... o sea, has establecido este pacto
matrimonial delante de Dios, Dios lo ha juntado, no lo separes. Y entonces alguien... bueno,
le dijeron, esto es Mateo 19, 7, ¿por qué pues mandó Moisés
dar carta de divorcio y repudiarla? Y Jesús le dice, por la dureza
de vuestro corazón. Moisés os permitió repudiar a
vuestras mujeres, mas al principio no fue así. Y se están refiriendo
al texto ahí de Deuteronomio 24. En Deuteronomio 24, del 1
al 4, vemos a Moisés, que él lo permite, pero él no está,
no está instituyendo el divorcio. Y tampoco lo aprueba. Porque el divorcio ya está siendo
una práctica común, entonces, Moisés tiene que regularlo. Y
ahí en Deuteronomio 24, es una ley que regula el divorcio. Por
causa del pecado del hombre. O como Jesús mencionó, por la
dureza de vuestro corazón. ¿No? Por la maldad que están
llevando a cabo. Y por ello Moisés tiene que regular
lo que está ocurriendo. Y regula el divorcio. Y su propósito
es aplicar restricciones a la práctica del divorcio. Solo hay,
en ese texto de Deuteronomio 24, del 1 al 4, solamente hay
una ley, y es en el versículo 4, la primera parte del versículo
4, donde dice el primer marido no puede tomar la mujer que divorció
después de juntarse con otro. Y es con el propósito de mantenerse
puro, porque ahí nos menciona en versículo 4, ella se vuelve
envilecida, que lo que sugiere es adulterio. ¿Por qué? Porque ella cohabitó con otro
hombre. De todas formas, en Levítico 18.20 nos dice, además, no tendrás
acto carnal con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella,
dando a entender que realmente lo que está ocurriendo es adulterio. Y... la razón por la que Moisés
regula el divorcio, porque si el divorcio fuera fácil, entonces
sería una excusa legal para el adulterio. Ah, bueno, pues, mira,
quiero tener relaciones sexuales con esa mujer, entonces me divorcio,
me caso con ella, puedo tener relaciones sexuales con ella,
porque ahora tengo un pacto matrimonial, pero ya no me interesa, entonces
me divorcio y me voy a ir con otra mujer. Si fuera fácil, esa
sería la práctica. Y es que el propósito es mantenerse
lejos del pecado, por eso regula esa práctica, lo cual, como Jesús
nos dijo ahí en Mateo 19, en versículo 8, más al principio
no fue así, por eso ya nos ha dicho, lo que Dios juntó no lo
separe el hombre. Y aún Jesús mismo en Mateo 5, 31
al 32, Jesús dice, también fue dicho,
cualquiera que repudia a su mujer, dele carta de divorcio. Pero
yo os digo, que el que repudia a su mujer a no ser por causa
de fornicación, hace que ella adultere. Y el que se case con
la repudiada, comete adulterio. Eso es Mateo 5, del 31 al 32. y ahí menciona esa frase, al
no ser por causa de fornicación, lo que Jesús está presentando,
que mira, divorciarse no es el ideal, pero el divorcio es posible
si hay fornicación y está usando esa ley de Deuteronomio 22 donde
básicamente anuncia que si alguien se casa con alguien y vea algo
indicente, algo que muestra fornicación anterior, entonces es cuando
puede repudiar a su mujer, ¿no? Pero viendo que no debes, primero, de casarte
con inconverso, Si ya estás casado con inconverso por cualquier
razón que sea, no te debes de divorciarte, porque lo que Dios
unió, no lo debe separar el hombre. Pero vemos aquí a Malaquías,
¿no? Dice, Dios odia esta infidelidad. Dios odia el repudio. Viendo aquí, en este texto, diferentes
clases de infidelidad. Y esa infidelidad puede ser en
diferentes áreas de la vida, con diferentes personas, en diferentes
pactos, diferentes relaciones. Y por ello, Dios quiere que nos
demos cuenta de nuestra infidelidad, y que nos arrepentamos de nuestra
infidelidad, y que volvamos a Dios, y que le busquemos. Por ello,
luego en Malaquías, Malaquías 3 versículo 7, vemos a la mitad del versículo
y dice, ¡Volveos a mí y yo me volveré a vosotros! Ha dicho
Jehová de los ejércitos. Dios desea un arrepentimiento
genuino, Dios desea que no persistamos en nuestra infidelidad, sino
que seamos leal a Dios, seamos leal a los demás a nuestro alrededor,
en toda área de nuestra vida. Entonces, debemos de considerar,
¿estamos siendo leal a Dios en toda área de nuestra vida? Porque
Dios desea que le honremos. Dios desea que seamos fieles. Dios desea que le temamos, que
andemos en pureza, que cumplamos su palabra. Dios quiere nuestro
corazón. Dios quiere que le amemos sobre
todas las cosas y que lo reflejemos en lealtad. Estás siendo leal
a Dios en toda área de tu vida. Vamos a terminar en oración.
Estudio Malaquías 4- Campamento Eben-ezer
Series Malaquías
| Sermon ID | 87221736114394 |
| Duration | 1:07:09 |
| Date | |
| Category | Camp Meeting |
| Bible Text | Malachi 2:10-16 |
| Language | Spanish |
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