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Muy buenos días hermanos y amigos,
que Dios nos bendiga en esta hermosa mañana, una vez más que
el Señor nos regala. Seamos bienvenidos a este tiempo
de lectura, meditación y oración. Hoy nosotros entramos a la lectura
del Cuarto Evangelio, el Evangelio según San Juan. Hoy leeremos
los capítulos 1 y 2. y luego yo le invito por favor
a que me acompañe para considerar lo que son las meditaciones correspondiente
a estos dos capítulos que también están bien interesantes también
tienen algunas cosas que enseñarnos a nosotros así que sin perder
tiempo acompáñenme en la lectura comenzamos con el capítulo uno
Evangelio según San Juan nos dice así la palabra del Señor
en el principio ya existía el verbo y el verbo estaba con Dios
Y el verbo era Dios. Él estaba en el principio con
Dios. Todas las cosas fueron hechas
por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. En Él estaba la vida, y la vida
era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas,
y las tinieblas no la comprendieron. Vino al mundo un hombre enviado
por Dios, cuyo nombre era Juan. Este vino como testigo para testificar
de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él. No
era él la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz.
Existía la luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a
todo hombre. Él estaba en el mundo, y el mundo
fue hecho por medio de él, y el mundo no lo conoció. A lo suyo
vino y los suyos no lo recibieron. Pero a todos los que los recibieron
les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Es decir,
a los que creen en su nombre, que no nacieron de sangre, ni
de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino
de Dios. El verbo se hizo carne y habitó
entre nosotros y vimos su gloria, gloria como del unigénito del
Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él y clamó,
éste era del que yo decía, el que viene después de mí es antes
de mí porque era primero que yo. Pues de su gracia o de su
plenitud todo hemos recibido y gracia sobre gracia. Porque la ley fue dada por medio
de Moisés, la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio
de Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios,
el unigénito Dios que está en el seno del Padre, Él lo ha dado
a conocer. Este es el testimonio de Juan,
cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle,
¿Quién eres tú? Y él confesó, y no negó, pero
confesó, yo no soy el Cristo. ¿Entonces qué? le preguntaron.
¿Eres Elías? Y él dijo, no lo soy. ¿Eres el profeta? No, respondió
Juan. Entonces le preguntaron, ¿Quién
eres? Ya que tenemos que dar respuesta
a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? Juan
les respondió, yo soy la voz del que clama en el desierto.
Enderecen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.
Los que habían sido enviados eran de los fariseos y le preguntaron,
Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Cristo, ni elías,
ni el profeta? Juan les respondió, Yo bautizo
en agua, pero entre ustedes está uno a quien ustedes no conocen.
Él es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de
desatar la correa de la sandalia. Estas cosas sucedieron en Betania,
al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando. Al día
siguiente, Juan vio a Jesús que venía hacia él y dijo, ahí está
el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es
aquel de quien yo dije, después de mí viene un hombre que es
antes de mí porque era primero que yo. Yo no lo conocía, pero
para que él fuera manifestado a Israel, por esto yo vine bautizando
en agua. Juan también dio testimonio diciendo,
He visto al Espíritu que descendía del cielo como paloma y se posó
sobre él. Yo no lo conocía, pero el que
me envió a bautizar en agua me dijo, Aquel sobre quien veas
al Espíritu descender y posarse sobre él, éste es el que bautiza
en el Espíritu Santo. Y yo lo he visto y he dado testimonio
de que éste es el Hijo de Dios. Al día siguiente, Juan estaba
otra vez allí con dos de sus discípulos y vio a Jesús que
pasaba y dijo, ahí está el Cordero de Dios. Y los dos discípulos
le oyeron hablar y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y viendo
que lo seguían, les dijo, ¿qué buscan? Y ellos le dijeron, rabí,
que traducido quiere decir maestro, ¿dónde te hospedas? Vengan y
verán, les dijo Jesús. Entonces fueron y vieron dónde
se hospedaba, y se quedaron con él aquel día, porque eran como
las cuatro de la tarde. Uno de los dos que oyeron a Juan
y siguieron a Jesús era Andrés, hermano de Simón Pedro. Él encontró
primero a su hermano Simón y le dijo, hemos hallado al Mesías,
que traducido quiere decir Cristo. Entonces lo trajo a Jesús. Jesús
mirándolo dijo, tú eres Simón, hijo de Juan. Tú serás llamado
Cefas, que quiere decir Pedro. Al día siguiente, Jesús se propuso
salir para Galilea y encontró a Felipe y le dijo, sígueme. Felipe era de Betsaida, de la
ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encontró a Natanael y
le dijo, hemos hallado aquel de quien escribió Moisés en la
ley y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José.
Y Natanael le dijo, ¿puede algo bueno salir de Nazaret? Ven y
ve, le dijo Felipe. Jesús vio venir a Natanael y
dijo de él, ahí tienen a un verdadero israelita en quien no hay engaño.
Natanael le preguntó, ¿cómo es que me conoces? Jesús le respondió,
antes de que Felipe te llamara cuando estabas debajo de la hiera,
te vi. Raví, tú eres el hijo de Dios,
tú eres el rey de Israel, respondió Natán a él. Jesús le contestó,
porque te dije que te vi debajo de la higuera, ¿crees? Cosas
mayores que estas verás. También le dijo, en verdad les
digo que verán al cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo
y bajando sobre el hijo del hombre. Capítulo 2 Al tercer día se celebró
una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Y también
Jesús fue invitado a la boda con sus discípulos. Cuando se
acabó el vino, la madre de Jesús le dijo, ¿No tienen vino? Y Jesús
le dijo, Mujer, ¿Qué nos interesa esto a ti y a mí? Todavía no
ha llegado mi hora. Su madre dijo a los que servían,
hagan todo lo que les diga. Y había allí seis tinajas de
piedra puestas para ser usadas en el rito de la purificación
de los judíos. En cada una cabían dos o tres
cántaros. Jesús les dijo, llenen de agua
las tinajas, y las llenaron hasta el borde. Entonces les dijo,
saquen ahora un poco y llévenlo al mayordomo, y se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida
en vino, sin saber de dónde era, pero los que servían, que habían
sacado el agua, lo sabían. Entonces el mayordomo llamó al
novio, y le dijo, Todo hombre sirve primero el vino bueno,
y cuando ya han tomado bastante, entonces el inferior, pero tú
has guardado hasta ahora el vino bueno. Este principio de sus
señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria,
y sus discípulos creyeron en él. Después de esto Jesús bajó
a la caverna aún con su madre, sus hermanos y sus discípulos,
pero no se quedaron allí muchos días. La Pascua de los judíos
estaba cerca y Jesús subió a Jerusalén. En el templo encontró a los que
vendían bueyes, ovejas y palomas y a los que cambiaban dinero
allí sentados. Y haciendo un látigo de cuerdas
echó a todos fuera del templo con las ovejas y los bueyes,
desparramó las monedas de los que cambiaban el dinero y volcó
las mesas. A los que vendían palomas les
dijo, quiten esto de aquí, no hagan de la casa de mi padre
una casa de comercio. Sus discípulos se acordaron de
que estaba escrito, el celo por tu causa o por tu casa me consumirá. Entonces los judíos le dijeron,
ya que haces estas cosas, ¿qué señal nos muestras? Jesús les
respondió, destruyan este templo y en tres días lo levantaré. Entonces los judíos dijeron,
en cuarenta y seis años fue dedicado este templo y tú lo levantarás
en tres días. Pero él hablaba del templo de
su cuerpo. Por eso, cuando resucitó de los
muertos, sus discípulos se acordaron de que había dicho esto y creyeron
en la escritura y en la palabra que Jesús había hablado. Cuando
Jesús estaba en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, muchos
creyeron en su nombre al ver las señales que hacía. Pero Jesús,
en cambio, no se confiaba en ellos porque los conocía a todos
y no tenía necesidad de que nadie le diera testimonio del hombre
porque él conocía lo que había en el interior del hombre. Muy bien, ésta ha sido la lectura
del día de hoy. Evangelios según San Juan y sus
capítulos uno y dos. Yo le invito entonces a que conmigo
consideremos los que son los pensamientos para el culto personal
y familiar correspondiente a estos dos capítulos. Estos pensamientos
se encuentran en la Biblia de herencia reformada una Biblia
hecha especialmente para la vida devocional del creyente y de
la familia. Así que es una Biblia que yo
recomiendo que si está a su alcance usted pueda adquirir. Nos dice
así los pensamientos correspondientes al capítulo 1. Cuando Juan llama
a Jesús el Verbo, implica que Cristo no sólo nos trae un mensaje
de Dios, sino que Él mismo es el mensaje. Jesús es Dios en
la carne, la gloria y gracia infinita del Padre, morando entre
los hombres en el tabernáculo de un cuerpo humano. Por lo tanto,
creer en Cristo es mucho más que confiar en que Él nos enseña
o nos ayuda. La fe salvífica es recibirlo
como nuestro Dios, nuestra misma vida. La fe salvífica es recibirlo
como nuestro Dios, nuestra misma vida. Bueno, usted tome eso en
cuenta. Juan el Bautista nos muestra
que la tarea del predicador no es sentarse a sí mismo o señalarse
a sí mismo, mejor dicho, sino a Cristo y exaltar al Salvador
ante los ojos de los hombres. Un ministro puede hacer esto
solo teniendo una baja estima de sí mismo y una alta estima
de Cristo. Un ministerio cristocéntrico
es un ministerio particularmente centrado en la cruz. que se centra
regularmente, aunque no exclusivamente, en la muerte de Cristo como el
Cordero de Dios. Encontrar a Cristo es el descubrimiento
más maravilloso de todos. Es demasiado bueno para que uno
lo guarde para sí mismo. ¿Cómo puedes parecerte más a
los primeros discípulos quienes hablaron con de nuevo a sus familias
y amigos sobre Jesús? ¿Cómo usted se puede parecer
a esos primeros discípulos? Bueno, hablando con ese mismo de nuevo,
invitando a otros, no cansándose en el camino de extender la invitación
a otras personas, aunque pudieran aparecer algunos que digan, pero
y de Jerusalén o de Nazaret, mejor dicho, como dijo Natanael,
¿puede salir algo bueno? Pues ven y ve. ¿De esa iglesia
puede salir algo bueno? Pues ven y ve. Esa es la invitación
que nunca debe de faltar en nuestros labios, mis hermanos. Es nuestro
deber invitar, tender esa invitación a la gente. En claro está, la
invitación tiene que ser basada en algo que ya yo he recibido,
porque si yo no he recibido a Cristo, pues entonces es una invitación
sin sentido, porque yo no puedo dar lo que yo no tengo. Así que
es importante que también nos examinemos y sepamos si real
y efectivamente el Señor habita en nuestros corazones. Los pensamientos
para el culto personal y familiar correspondiente al capítulo 2
de Juan nos dicen de la siguiente forma. Los milagros hechos por
Cristo son evidencias o señales que nos muestran que Él es Dios.
La fe de los discípulos fue fortalecida por este primer milagro, pues
muestra que Cristo tiene el poder del Creador sobre su creación.
Como vemos ahí en el capítulo 2, el milagro del agua convertida
en vino. El milagro de convertir el agua
en vino también sugiere la manera como Cristo reemplazó los rituales
de la religión externa para los que se usaban cántaros, ahí como
vemos en el verso 6, por el gozo y la vida abundante. Confiar
en Cristo significa ir más allá de una forma de religión externa
y experimentar una nueva creación interior por su poder. Los hombres carnales invariablemente
pervierten la adoración de Dios de una manera u otra. La adoración
debe estar regulada por la santa palabra de Dios. Es un pecado
corromper la adoración pública de la casa de Dios, ya sea con
comercio o entretenimiento. La adoración debe de ser reverente. Cristo también muestra aquí que
la disciplina es esencial para una iglesia fiel. Si Cristo pudo
purificar el templo incluso en su estado de humillación en la
tierra, ¿cuánto más puede disciplinar a su iglesia como su Señor exaltado
y glorioso? ¿Por qué debería esto llevarnos
a darle adoración con temor santo? ¿Cómo podemos seguir al Señor
en su celo? Por la pureza de la adoración
a Dios. Sí, porque muchas veces nosotros
oímos de las personas que hablan acerca de un Cristo como que
solamente era amor y que dejaba pasar todo. Y eso es un Cristo
inventado de la imaginación humana, un Cristo que se adapta a la
vida pecaminosa de la gente. Imagínese usted que Cristo llega
a este templo ve todos estos negocios que hay en el templo
vendiendo las ovejas los cambistas de dinero cambiaban el dinero
por la moneda que se podía usar en el templo eso desde el punto
de vista humano pues tenía una buena intención porque así los
que venían de lejos no tenían que cargar con estos animales
para ofrecerlos en sacrificio en el templo no tenían que preocuparse
de que yo voy a necesitar las monedas que se usan en el templo
para llevar mis ofrendas entonces ahí estaba la gente ahí estaba
la gente para darle ese servicio pero eso había dañado entonces
lo que era la verdadera el sentido de este templo la razón por la
cual Dios había ordenado que este templo se construyera se había echado por el suelo
la santidad, la solemnidad de ese templo a causa de estos cambistas,
a causa de estos vendedores de animales mire que tanta suciedad
podría haber cuando usted tiene un lugar donde hay tantos animales
ahí aglomerados pero a lo que le conveniera a la gente al que
llegaba tener su animal ahí listo para ofrecerlo en sacrificio.
Pero eso no era lo que Dios había ordenado. Entonces nosotros como
creyentes también tenemos que entender que en nuestros tiempos
la adoración a Dios se ha tergiversado completamente. En muchas iglesias,
muchas iglesias que se hacen llamar evangélicas, eso se ha
tergiversado. ¿Y por qué se ha tergiversado?
Porque mueve los sentidos. mueven las emociones, un tipo
de adoración que solamente está para que la gente se sienta bien
durante ese tiempo. Entonces, si hay algo que te
hace sentir bien, pues está bien, recibelo y hazlo así. Y eso no
es lo que Dios pide. Dios nos ha dado mandamientos
específicos de cómo debe de ser la adoración. La adoración a
Dios debe de ser en espíritu y en verdad. Tiene que ser basado
en la verdad de la palabra. Es una adoración espiritual.
una adoración que es gobernada por la palabra y esa adoración
tiene que buscar darle gloria a Dios y no exaltar al hombre. Es decir, el hombre, el predicador,
el pastor, no puede ser esa persona que la gente hasta cierto punto
adore, porque también eso se da. Aquí está el pastor, aquí
está el ungido de Jehová. Mis hermanos, si eso está mal,
la adoración que Dios recibe no es así. Es una adoración solemne
basado en lo que nosotros hemos recibido en la palabra del Señor.
es importante tenerlo Dios no no va a dejar pasar por alto
una irreverencia en la adoración aquí lo tenemos un ejemplo esta
fue la primera el primer momento en el cual Jesús se echó a los
mercaderes porque ocurrió dos veces al inicio de su ministerio
como lo vemos acá y también al final de su ministerio parece
que durante ese lapso de tiempo se le olvidó lo que Jesús había
hecho y volvieron a hacerlo y Jesús volvió a Echar fuera a todos
esos mercaderes, a tirar por el suelo todas esas mesas de
los cambistas y todos esos animales. Que el Señor nos dé esa gracia
también para nosotros, a la luz de la palabra, conocer qué es
lo que a Dios le agrada, a la luz de la palabra, qué es lo
que a Dios le agrada y brindarle esa adoración a Él. Vamos a orar,
mis hermanos. Vamos a orar por salvación. Vamos a orar también para que
seamos verdaderos adoradores. que adoremos al Padre en espíritu
y en verdad. Oremos. Padre bueno y Dios, tú que moras
en las alturas de los cielos en esta mañana, nosotros alabamos
y bendecimos tu nombre. Te damos las gracias, Señor,
por estas lecturas que tú nos has concedido leer en este día,
estos dos primeros capítulos de este evangelio, que están
ricos de enseñanzas para nuestras vidas, que también nos desafían,
Señor, como hijos tuyos, pues hacer las cosas como tú demandas.
Por esa razón te pedimos perdón, Padre, porque en ocasiones Sí
señor, en ocasiones pues nos dejamos arrastrar por el gusto
de la gente, nos dejamos arrastrar porque se ve bonito, nos dejamos
arrastrar porque esto atrae a la gente, porque la gente se siente
cómoda con esto. Cuando real y efectivamente a
quien, quien debe de sentirse cómodo, quien debe de recibir
nuestra adoración, eres tu Señor. Por esa razón te pedimos perdón.
Oh Dios, y dános siempre esa convicción a través de la lectura,
profundización de tu palabra, a través de tu Espíritu Santo,
Señor, de cuando las cosas no estén andando bien, para que
así nosotros podamos tomar cartas en el asunto, para que así podamos
hacer las cosas como tú demandas en tu palabra. Gracias te damos,
Señor, también por que tú hablas en tu palabra acerca de la importancia
que reviste el que otras personas oigan acerca del mensaje del
Evangelio, acerca de Cristo como la única puerta, el único camino,
la única verdad, el único medio a través del cual podemos obtener
salvación. Y también tenemos esa responsabilidad
de comunicar estas verdades a los que nos rodean. Señor, te suplicamos
que nosotros no seamos personas descuidadas en este deber. El
mundo debe de escuchar a través de nuestros labios y una vida
acorde a lo que proclamamos con nuestros labios, que Cristo es
la única vía posible para que la gente pueda aferrarse a Él
y escapar de los juicios que se avecinan sobre este mundo,
Señor. Nosotros podamos proclamar las verdades del Evangelio con
libertad. O señores que... También, Padre, aquellos que
aún no te conocen pero que tienen la oportunidad de seguir estas
transmisiones, pues tú también les concedas a ellos el nuevo
nacimiento. Que a través de estas palabras
puedan venir delante de ti en arrepentimiento y fe, Señor.
Que puedan arreglar cuentas contigo, Señor. Que puedan ser parte de
ese número contado de creyentes que van a morar en la eternidad
en la presencia de Cristo. no por nuestras obras, sino por
los méritos precisos de Cristo nuestro Señor. Gracias te damos,
Padre, por esta transmisión, gracias por esta lectura. En
el nombre de Cristo Jesús te lo pedimos. Amén y Amén. Bien, mis hermanos, que Dios
les bendiga y será hasta el día de mañana. Que la pasen bien,
que tengan un excelente inicio de fin de semana. Bendiciones.
217-(Juan 1-2): tiempo de lectura, meditación y oración
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| Sermon ID | 84221854248070 |
| Duration | 23:52 |
| Date | |
| Category | Devotional |
| Bible Text | John 1 |
| Language | Spanish |
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