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Quiero pedirles que busquen en
sus Biblias la primera epístola escrita por Pablo a los Corintios,
el capítulo 3. Leeremos los primeros 15 versículos. Primero a los Corintios, capítulo
3, versículo 1. 15. Así que yo, hermanos, no pude
hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a
niños en Cristo. Os di a beber leche, no alimento
sólido, porque todavía no podíais recibirlo. En verdad, ni a una
hora podéis, porque todavía sois carnales, pues habiendo celos
y contiendas entre vosotros, no sois carnales y andáis como
hombres. Porque cuando uno dice, yo soy
de Pablo, y otro, yo soy de Apolos, no sois simplemente hombres. ¿Qué es, pues, Apolos? ¿Y qué es Pablo? servidores mediante
los cuales vosotros habéis creído, según el Señor dio oportunidad
a cada uno. Yo planté, Apolos regó, pero
Dios ha dado el crecimiento. Así que, ni el que planta ni
el que riega es algo, sino Dios que da el crecimiento. Ahora
bien, el que planta y el que riega son una misma cosa, pero
cada uno recibirá su propia recompensa conforme a su propia labor, porque
nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros sois labranza
de Dios, edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios
que me fue dada, yo como sabio arquitecto puse el fundamento,
y otro edifica sobre él. Pero que cada uno tenga cuidado
cómo edifica encima, pues nadie puede poner otro fundamento que
el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. Ahora bien, si
sobre este fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras
preciosas, madera, heno, paja, La obra de cada uno será evidente,
porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada. El fuego mismo probará la calidad
de la obra de cada uno. Si permanece la obra de alguno
que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. Si la obra
de alguno es consumido por el fuego, sufrirá pérdida. Sin embargo,
Él será salvo, aunque así como por fuego. Vamos a tener un momento
de oración. Nos acercamos al trono de tu
gracia. para que Tú te acerques a nosotros
y salgas a nuestro encuentro con bendición. Conocemos que
en nosotros no está el buscarte como debemos buscarte. porque
somos prontos a apartarnos, perdónanos. Pero te suplicamos que en tu
gracia y misericordia, tú te acerques, ayúdanos. somos conscientes de nuestra
debilidad. Y si vamos a recibir luz, sólo
Tú puedes dar esa luz. Si vamos a poder entender la
enseñanza de Tu Palabra, sólo Tú puedes por Tu Espíritu darnos
aquella iluminación que nos permita entenderla, ver sus implicaciones. Ayúdanos hoy para que Cristo
sea exaltado en esta iglesia y podamos nosotros perseverar
en la verdad, reconociendo a Cristo como el único fundamento de su
iglesia. Esto te lo suplicamos en su nombre. Amén. Cada iglesia verdaderamente cristiana
ha sido edificada por el Señor Jesucristo. En Mateo capítulo
16, versículo 18, Él declara, Yo edificaré mi iglesia. Jesucristo es el que edifica
Su iglesia. Él no edifica algo que le pertenece
a otro. Pues Él dijo, Yo edificaré que
mi iglesia, aquello que le pertenece a Él, por medio de su obra redentora
y el ejercicio de su poder, Salvador Jesucristo edifica su iglesia. Observen que en Mateo 16, 18
no dice que Jesucristo y otros edifican la iglesia. No. Él es el único que por medio
de su poder omnipotente y regenerador edifica su iglesia. Ya que Cristo desde el principio
es el que edifica su iglesia, ya que la iglesia es el producto
de su sabiduría, amor, gracia y poder salvador, ya que Él es
el que ha edificado esta iglesia bautista de convicciones reformadas. Nosotros, los miembros de esta
iglesia local, tenemos el deber solemne de esforzarnos porque
el Señor Jesucristo siempre ocupe el lugar que le corresponde en
la vida, la experiencia y el ministerio de esta iglesia. Esto significa que esta iglesia
debe esforzarse porque el Señor Jesucristo sea reconocido como
el fundamento exclusivo, la fuente de su vida y el gobernador supremo
de esta iglesia. Debemos velar constantemente
porque Jesucristo sea el único fundamento exclusivo de esta
iglesia. En la primera epístola a los
Corintios, capítulo 3, versículo 11, Pablo declara, pues nadie
puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual
es Jesucristo. ¿Y a qué fundamento Pablo se
refiere? Sí, Cristo es la piedra angular
de ese templo espiritual llamado iglesia. Pero en este sentido,
en este texto, el sentido es que la doctrina de la persona
y la obra de Jesucristo es el fundamento de la iglesia. Este es el fundamento que Pablo
estableció o el puso cuando llegó a aquella ciudad en Corinto. Pablo habla de esta doctrina
en su epístola para corregir las divisiones que surgieron
en la iglesia de Corinto. Estas divisiones tenían que ver
con el ministerio múltiple que disfrutaba que disfrutaba esta
iglesia. Dios le había bendecido con varios
hombres aptos e idóneos que podían enseñar en la iglesia. Lamentablemente, esta bendición
se convirtió en una maldición para esta congregación. En vez
de recibir el ministerio de cada uno de estos hombres para su
edificación individual y colectiva, lo usaron para formar partidos
y fomentar la rivalidad entre estos partidos en la iglesia. Un grupo de hermanos se identificaba
con un ministro. Otro grupo de hermanos se identificaba
con otro. Unos decían, yo soy de Pablo. Otros decían, yo soy de Apolos. Otros decían, yo soy de Cefas. Otros decían, ah, nosotros somos
más espirituales, yo soy de Cristo. Para mostrar a los corintios
su insensatez y carnalidad, y para corregir esta situación, Pablo
le enseña a estos hermanos cómo ellos debían recibir o ver estos
dones de Cristo para esta congregación o esta iglesia local. Aunque Dios les había usado para
establecer y promover el crecimiento de la iglesia en Corinto, aunque
estos hombres serían recompensados por su trabajo, esto no indica
que el don, poder o trabajo de estos hombres fue lo que formó
la iglesia o lo que le dio vida a la iglesia. En aquel lugar,
fue el poder de Dios a través de su espíritu mientras se predicaba
su palabra. Y no el poder de los hombres, lo
que constituyó a esta iglesia. Fue el poder de Dios y no el
de los hombres, lo que constituyó a esta iglesia. ¿Qué es, pues,
Apolos, y qué es Pablo? La respuesta, servidores, servidores
mediante los cuales habéis creído según el Señor dio oportunidad
a cada uno. Yo planté, Apolos regó, pero
Dios ha dado el crecimiento. Así que, ni el que planta ni
el que riega es algo, sino Dios que da el crecimiento. Versículo 10. Conforme a la gracia
de Dios que me fue dada, yo como sabio arquitecto, según el don
que el Señor me dio y la oportunidad que Él me dio, puse el fundamento
y otro edifica sobre él. Pero que cada uno tenga cuidado
como edifica, pues nadie puede poner otro fundamento que el
que ya está puesto, el cual es Jesucristo, su persona y su obra. He aquí una declaración explícita
que categóricamente establece que Jesucristo es el fundamento
exclusivo de cualquier iglesia verdadera cristiana. Ahora, esto no niega que otros
hayan establecido instituciones religiosas a los que ellos llaman
Iglesias de Cristo cuando no lo son. Una entidad puede llamarse
o puede llamar sea una iglesia de Cristo, pero esta identificación
no es lo que le constituye una verdadera iglesia de Cristo. Si tal entidad no tiene a Jesucristo
como su fundamento exclusivo, tal entidad no es una verdadera
iglesia del Señor Jesucristo. Lo que Pablo declara en la primera
epístola a los Corintios, capítulo 3, versículo 11, nos enseña clara,
explícita y categóricamente que dondequiera que exista una verdadera
iglesia cristiana, su único fundamento es el Señor Jesucristo. Ningún otro ser, ninguna otra
cosa puede reemplazar este fundamento. Este fue el mensaje que Pablo
desde el principio de su ministerio en Corinto y hasta el fin de
sus días en la tierra, predicó. Ahora, surge una pregunta. ¿Cómo llegó Cristo a ser el fundamento
de la Iglesia en Corinto o de la Iglesia? La respuesta a esta
pregunta la encontramos en el testimonio que Pablo da al principio
de la primera epístola a los corintios y el testimonio de
Lucas en Hechos capítulo 18 sobre el establecimiento de la iglesia
en Corinto. En este último pasaje bíblico,
Hechos, capítulo 18, Lucas nos dice que Pablo se dedicaba por
completo a la predicación de la palabra,
testificando solemnemente a los judíos que Jesús era el Cristo. que Jesús era el Cristo, el Mesías. Muchos se opusieron a la predicación
del Evangelio por Pablo. Sin embargo, a pesar de la oposición,
Dios prosperó el ministerio del apóstol en aquella ciudad. En los versículos 8 al 11 encontramos
un resumen que nos muestra cómo se colocó el fundamento de la
iglesia en Corinto. Versículo ocho, Y Crispo, el
oficial de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa. Y muchos de los corintios, al
oír, creían Y eran bautizados, y por medio de una visión durante
la noche el Señor dijo a Pablo, no temas, sigue hablando, y no
calles, porque yo estoy contigo y nadie te atacará. ¡Sigue hablando! No le dijo,
sigue cantando. Le dijo, sigue hablando, predicando,
proclamando, dando testimonio de la persona y de la obra de
Cristo. Sigue hablando, yo estoy contigo
y nadie te atacará para hacerte daño, porque tengo mucho pueblo
en esta ciudad. y se quedó allí un año y seis
meses enseñando, no cantando. Pastor, cantó, sí, pero eso no
es lo que dice el texto. El énfasis no es el cántico,
la música. En la evangelización de aquellos
paganos perdidos medio y el método era la enseñanza y la predicación
de la palabra de Dios. Según estos versículos el fundamento
de la iglesia en Corinto fue colocado cuando Pablo y sus compañeros
llegaron a aquella ciudad. Durante ese tiempo muchos de
los corintios al oír el mensaje del evangelio creían y eran bautizados. Mientras Pablo y sus compañeros
proclamaban el Evangelio, Dios obró eficazmente en el corazón
de los que Él había elegido soberanamente para la salvación. Esto se puede
deducir por la expresión que el Señor usó en el versículo
10. para describir a aquellos que
serían salvos en Corinto. Versículo 9 y 10, no temas, sigue
hablando, versículo 10, porque yo tengo mucho pueblo en esta
ciudad. El Señor Jesucristo usó la predicación
del Evangelio para dar vida, arrepentimiento y fe a los que
Él había escogido en aquella ciudad desde antes de la fundación
del mundo. Estas personas, al oír el Evangelio,
que habla sobre la persona y la obra del Señor Jesucristo, se
arrepintieron de sus pecados, creyeron en él y fueron salvos. En la primera epístola a los
Corintios, capítulo 2, versículos 1 al 5, Pablo habla del poder
de Dios que se manifestó obrando salvación mientras él evangelizaba,
mientras él proclamaba a Cristo el Evangelio, Pablo proclamó
el mensaje de Cristo, predicó sobre la persona y obra del Salvador,
o como él lo describe, Jesucristo y este crucificado. Y estas personas creyeron Cuando
fui a vosotros, nada me propuse saber entre vosotros, excepto
a Jesucristo y este crucificado." Esto significa que Cristo fue
proclamado en la singularidad de Su persona, como otro ministro
del Señor ha dicho. Esto significa que Cristo fue
proclamado en la singularidad de su persona y la suficiencia
de su obra. Pablo predicó de una manera que
no quitó o neutralizó la ofensa de la cruz. Observen, Pablo no
cambió el medio que Dios le había dado para seguir los dictados
carnales de la oratoria y las ideas filosóficas de la sabiduría
humana. Él no se presentó a los corintios
como un filósofo o un orador sofista, no dejó que la cultura
de sus días estableciera el método o el medio, ni estableciera ni
alterara el contenido de su mensaje o doctrina sobre la persona y
la obra de Cristo. Cultura de sus días ejerció una
gran presión sobre Pablo para que se acomodara a sus exigencias,
las exigencias de la cultura. Capítulo 1, versículo 22, porque
en verdad los judíos piden señales, insisten en señales, y los griegos
buscan sabiduría. Los judíos piden o solicitan,
ellos exigían evidencias externas sobrenaturales como fundamento
de su fe, su constante petición. ¿Qué señal haces tú? Los gentiles, por otro lado,
buscaban evidencias racionales. La predicación sobre Cristo crucificado
no satisfacía las exigencias ni de los judíos ni de los griegos. Para los judíos era un tropiezo,
no cuadraba con las ideas mesiánicas que ellos tenían, no cuadraba
con la idea mesiánica que ellos tenían en su mente y sus corazones
y tradiciones de un rey temporal poderoso y glorioso que les libraría
de la servidumbre y les daría una gran prosperidad temporal
y material. Presentarles a un mesías crucificado
como malhechor era el mayor insulto posible. ¿Para los griegos la
doctrina sobre la singularidad de la persona de Cristo y la
suficiencia de su obra expiatoria para salvar a los hombres del
pecado era locura? Como dijo un comentarista, para
los racionalistas nada puede ser más absurdo que el hecho
de que la sangre de la cruz pueda quitar el pecado, fomentar virtud,
conseguir la salvación. Pero Pablo, si tú no fueras tan
estricto, tan legalista, podrías cambiar tu método para alcanzar
a los griegos. Pablo, deja que las reglas de
la oratoria sofista y la argumentación persuasiva de los filósofos o
de la sabiduría humana te ayude a persuadir y alcanzar almas
para Cristo. Así es como la gente se comunica
hoy. Así es como se puede llamar la
atención de la gente. Eso es lo que pide la cultura para poder obtener una mayor
audiencia y alcanzar al mayor número de personas. Hermanos,
este es el silbido diabólico del pragmatismo. Pablo, esto
es lo que trabaja. Pablo, esto es lo que produce
resultados. Pablo, esto es ser relevante,
pertinente. Después de todo, ¿qué demás lo
tiene? ¿Simplemente otra forma de comunicación? una forma más eficaz para el
mundo contemporáneo en que vivimos. ¿Cómo reaccionó Pablo a esta
presión, a ese pragmatismo diabólico? No se dejó persuadir. No dejó
que la cultura, lo que estaba de moda, le gobernara. Versículo
4. Y ni mi mensaje ni mi predicación
fueron con palabras persuasivas de sabiduría. Fue con palabras
persuasivas que la sabiduría humana requería o aconsejaría. Él rehusó el vestir el mensaje
de la cruz o presentarlo en el ropaje de la oratoria sofisticada
y persuasiva de la sabiduría humana. Pablo no descansó en su habilidad
de persuasión ni en ninguno de los recursos de la sabiduría
humana, sino en el testimonio eficaz del Espíritu de Dios sobre
la verdad del Evangelio, sobre la persona, la singularidad de
la persona. y la suficiencia de la obra redentora
de Cristo. El mensaje de Pablo fue dado
con la demostración del espíritu y del poder. Y aunque Pablo estuvo
entre los corintios con debilidad, con temor y con mucho temblor,
aún así, al predicar la palabra, tanto él como los corintios se
dieron cuenta que hubo una demostración del poder del Espíritu de Dios
dándole a Pablo la capacidad para predicar la palabra de Dios
con denuedo y con unción y dirigirla al corazón de los hombres. Este poder se manifestó también
en los oyentes. Mientras Pablo predicaba, el
poder de Dios obró eficazmente en muchos de los que escuchaban,
y ¿cuál fue el resultado? La gente respondió, oiga bien,
no acosas. la gente respondió al poder de
Dios que estaba obrando en sus corazones cuando Cristo estaba
siendo predicado. La gente respondió al poder de
Dios que estaba obrando en sus corazones. Poder salvador que
les llevó a creer en qué? En la singularidad de la persona
de Cristo y la suficiencia de su obra salvadora. En la singularidad
de la persona de Cristo, Él es el Dios hombre, completamente
Dios, sin que le falte cosa alguna, Él es todo. Lo que él debe ser
y lo que hace a Dios ser lo que Dios es y por esto es Dios. Pero este Salvador no solamente
es Dios. Este Dios, la segunda persona
de la Trinidad, se hizo hombre, es decir, tomó la semejanza de
un hombre, una naturaleza humana real, un cuerpo y un espíritu,
un alma y cuerpo reales. ¿Y se hizo hombre para qué? ¿Para venir a tomar el lugar
de pecadores? Sí, porque ésta es la única manera
en que Dios salva a los hombres de sus pecados. La Biblia nos
enseña que todos los hombres han pecado, y porque han pecado
contra Dios han sido destituidos de la gloria de Dios. Hay una
separación entre el hombre y Dios, ¿Y por qué esta separación? ¿Por el pecado? Porque el hombre
no quiere someterse a Dios, a las exigencias de la ley de Dios. Porque el hombre es una criatura
impía e injusta que suprime la verdad de Dios y prefiere adorarse
a sí mismo o a la criatura que a Dios. Hay un corazón rebelde
opuesto a Dios. en el hombre, cada hombre. Y en esa condición Dios dice
que la ira de Dios está sobre el hombre y vendrá sobre el hombre
porque la paga del pecado es la muerte. De ahí que la segunda persona
de la Trinidad, enteramente Dios, sin dejar de ser Dios, tomó la
forma de siervo y de hombre para venir a tomar el lugar que el
hombre merece y sufrir la ira de Dios. ¿Para qué? Para que la ley de Dios recibiera
satisfacción plena. La ley dice, pecado muerte, el
día que pecaes morirás. Y desde ese día que el hombre
pecó, murió y sigue muriendo, y morirá eternamente. Ah, pero Dios envió a Cristo,
el mediador, cabeza de la iglesia, el fiador, que pagó todo lo necesario,
que dio su vida en rescate por muchos. Dios encarnado, Dios
porque sólo Dios salva y tiene el poder y la virtud de hacer
del sacrificio que Él mismo presentó, el sacrificio de su ser con una
virtud divina que tiene poder para salvar al pecador. Pablo vino predicando de ese
Cristo. el único y verdadero Cristo,
el Dios encarnado, la singularidad de la persona de Cristo, no hay
otro igual a Él. Él también habló de la suficiencia
de la obra expiatoria del sacrificio que Cristo hizo, es decir, es
en virtud de Su muerte, es en virtud de Su obediencia, es en
virtud de todo lo que Él hizo para salvar al pecador cuando
se entregó Por nosotros que Dios salva y es una salvación plena
y completa, no es necesario porque es imposible presentar cualquier
otra cosa. Porque cualquier obra nuestra
que presentemos para que podamos ser aceptados por Dios, la Biblia
que es la palabra de un Dios que no miente, dice, todas esas
obras son trapos de inmundicia, trapos asquerosos y apestosos,
obras, las mejores obras de los hombres están contaminadas con
el pecado, Dios no lo acepta. El hombre no puede ser salvo
por sus obras, ah, pero Dios en gracia, en amor, porque es
un Dios de misericordia, Él envió al Señor Jesucristo, el Dios
encarnado, a tomar el lugar de aquellos por los cuales Él iba
a morir, y allí Él recibió el castigo, y allí Él salvó al hombre
al entregarse y morir por el hombre. Pablo habló de ese Cristo. Pablo
habló de la singularidad de la persona de Cristo y de la suficiencia. Y hermanos, creyentes, nosotros
tenemos que recordarnos. El Evangelio no es solamente
para los incrédulos, el Evangelio es para nosotros los creyentes.
Tenemos que recordar continuamente la suficiencia de la obra expiatoria
y vicaria de Cristo que tomó mi lugar para morir por mis pecados
pasado, presente y futuro. Y a veces cuando Con razón el
espíritu por la palabra nos convence de pecado y sentimos profundamente
lo que hemos hecho. Muchas veces cometemos el error,
hermanos, de empezar a castigarnos emocionalmente,
si no literalmente, físicamente, emocionalmente. y entramos en
un estado de depresión, desánimo, que no servimos para nada. Como
si nosotros fuéramos más dignos, si simplemente sirviéramos más
a Dios. Cualquier clase de obra, por
mejor que sea, aún en nosotros los creyentes queda corta. ¿Por qué te castigas No debes
seguir castigándote, lo que debes hacer es volver a Cristo, volver
al manantial, lavarte en él, confesar y vomitar tus pecados. Es allí donde tú y yo tenemos
que ir cuando nos sentimos indignos, porque siempre somos indignos.
Lo que pasa es que al conocer las maldades nuestras y las cosas
que hacemos, óigame bien, qué tristeza y qué dolor. Ve a Cristo. Ah, pastor, pero es que las obras
no tienen ningún lugar. Sí, las obras tienen un lugar.
En obediencia a Cristo, y por amor y agradecimiento a Cristo,
el que realmente es salvo, estará entregándose a las buenas obras. No para ser salvo por las obras,
sino porque él ya es salvo, y siendo salvo él tiene el poder y la
gracia dada por Dios para llevar a cabo o cumplir la voluntad
de Dios. Pero Cristo es el fundamento. Pablo predicó la singularidad
de la persona de Cristo y la suficiencia de la cruz para salvar
completamente, eternamente, al pecador arrepentido que cree
en él. Como llegó Cristo a ser el fundamento
de la iglesia en Corinto, Él llegó a ser el fundamento de
aquella iglesia cuando Dios, a través del medio ordenado,
la predicación del mensaje de Jesucristo y este crucificado,
ejerció su poder soberano y eficaz para llamar a los corintios perdidos
a una unión vital con el Señor Jesucristo. Pues hasta aquí hemos
considerado la pregunta cómo llegó Cristo a ser el fundamento
exclusivo de cada iglesia y de la iglesia en Corinto? Ahora
pregunto, en segundo lugar, cómo Jesucristo continúa siendo el
fundamento exclusivo de cada iglesia local. Jesucristo continúa
siendo el fundamento exclusivo de cada iglesia solamente cuando
la verdad sobre su persona como un salvador divino y humano es
sostenida y gobierne la experiencia religiosa, la vida y el ministerio
de cualquier grupo de personas que se considere una iglesia
de Cristo. No hubo en Corinto el fundamento de una iglesia
cristiana hasta que algunos pecadores reconocieron su necesidad del
Señor Jesucristo como el Salvador divino y humano, y vieron y creyeron
que sólo su sacrificio expiatorio y vicario podía salvarle de sus
pecados, miseria espiritual y condenación eterna. Si ellos iban a mantener
a Jesucristo como el fundamento exclusivo de su iglesia, ellos
tenían que seguir sosteniendo la doctrina bíblica de la singularidad
de la persona de Cristo y la suficiencia de su obra. Estas
verdades tenían que gobernar toda su vida, toda su experiencia
religiosa, todo asunto en la iglesia. Sólo así Cristo seguiría
siendo el fundamento exclusivo. Nuestra Iglesia va a mantener
al Señor Jesucristo como su fundamento exclusivo. Estas verdades de
su persona y obra nunca deben ser socavadas o ignoradas en
ninguna manera. En el momento que comencemos
a perder de vista en nuestra experiencia religiosa, en nuestros
afectos y convicciones, nuestra necesidad como pecadores indignos,
nuestra necesidad del Dios encarnado y del Cristo crucificado, y dejemos
de verle como el único ser que puede corresponder a nuestra
necesidad fundamental y satisfacer las aspiraciones profundas y
los deseos internos de nuestro corazón. y dejemos de verle como
nuestro Salvador y Señor, Cristo dejará de ser el fundamento de
esta iglesia. Cuando dejemos de apreciarle
y agarrarnos de él en la singularidad de su persona, y la suficiencia
de su obra redentora y las implicaciones de estas cosas, Él dejará de ser el fundamento
exclusivo de esta iglesia. Para evitar esto es necesario
que tú y yo nos esforcemos por mantener constantemente en nuestra
mente, en nuestra experiencia, en nuestros afictos, estas verdades
evangélicas. Si nos esforzamos por alimentar
nuestra alma con estas verdades y las sostenemos como convicciones
profundas en nuestro corazón, y estas verdades gobiernan nuestra
visión, gobiernan nuestra mente, son alimentos para nuestra alma,
Entonces, Cristo continuará siendo el fundamento exclusivo de esta
iglesia. No habrá necesidad de correr
aquí, ni de correr allá, ni de correr a ese seminario, aquel
otro seminario, aquella otra conferencia, aquella otra cosa
nueva, otra innovación. ¡No! Porque nuestra alma se estará
alimentando con lo que realmente necesita Cristo y este crucificado. Pastor, parece simple, no lo
es. Las implicaciones de esa declaración es un mundo y es
lo que tú y yo necesitamos. Aliméntate de Cristo. Alimenta
tu alma diariamente de la singularidad de la persona de Cristo y lo
que esto implica y significa. Jesucristo dijo, el que bebe
y el come de mí, hay que comer. Te sentirás lleno y tendrás para
dar a otros. Tenemos el deber solemne de esforzarnos
porque el Señor Jesucristo ocupe el lugar que le corresponde en
la vida, ministerio y experiencia de esta iglesia local. Esto implica que esta iglesia
siempre se esforzará por que el Señor Jesucristo sea reconocido
como el fundamento exclusivo, la fuente de vida y el gobernador
supremo de esta iglesia local. Ahora, permíteme terminar con
algunas exhortaciones Por la gracia de Dios, tenemos
que resistir todo aquello que trate de quitar o socavar o añadir
a este fundamento. Este fundamento es el que da
forma y amoldea todo lo que esta iglesia es en su vida, experiencia
y ministerio. Es interesante ver, a través
de los años, cómo personas quieren buscar una iglesia con otro fundamento. Estas personas quieren a Cristo
en las paredes, quieren que Cristo sea representado por el símbolo
físico y literal de una cruz, quieren que en los cánticos se
mencione el nombre de Jesús y se cante a Jesús, Pero cuando son
confrontados con las implicaciones doctrinales, éticas y prácticas
de su pecaminosidad y de Cristo en la singularidad de su persona
y la suficiencia de su obra, resisten este o cualquier otro
ministerio. No duran mucho en ese lugar. Ellos realmente no buscan una
vida religiosa formada y controlada por la doctrina de la depravación
humana y la suprema gloria de Cristo. Lo que ellos quieren
es que otras cosas sean añadidas a este fundamento. Quieren que
el entretenimiento, los juegos, el teatro, el drama y muchas
otras cosas lleguen a ser parte del fundamento, a tal punto que
si estas cosas no se encuentran en una iglesia, aunque prediquen
a Cristo, aunque el poder de Cristo sea obvio en la vida piadosa,
en la piedad de la familia, ¡Nada de eso cuenta! No nos dejemos engañar. ¡Detrás
de todo esto están las maquinaciones del diablo! Porque la Iglesia
tenga y dependa de otro fundamento, y no de Cristo y de él crucificado. Pastor, pero es que esto traerá
más gente. Se sentirán a gusto. Hermanos, que el Señor, en su
misericordia, nos libre de ceder a esa presión carnal y diabólica. que ha robado la vida y el poder
espiritual de muchas iglesias, y lo que es peor en algunas,
le ha quitado el fundamento. Esto no sucede así porque sí.
Eso es una cuestión de tiempo, pero óyame, es seguro. Ahora nos sentimos líderes. Ahora
podemos hacer esto aquel y lo otro. No nos están diciendo. Ahora
nos sentimos libres porque en Cristo entendemos nuestros privilegios. En Cristo tenemos poder para
dar muerte al pecado. para vivir para el Señor, para
tratar con los problemas diarios que se presentan, porque hay
enseñanza y un Cristo de poder, y puedo decir, y esta es mi experiencia,
alimentarme de Cristo al vivir en comunión con Él, todo lo puedo
en Cristo que me fortalece. No, eso no es lo que dicen. Ahora
tenemos más libertad. Es libertad donde cada día es
libertad para que con el poder de Dios cada día seas más como
Cristo, te deleites más en el Señor, quieras ser más como Él,
le ames más, veas el cielo como algo glorioso. Estás lleno de Cristo, de manera
que cuando te sientes solo, aún en esa soledad que sientes,
percibes y desciendes la presencia del Cristo exaltado, lleno de
poder. Pablo resistió la presión cultural
de sus días que insistía que él fuera más relevante. Más relevante en su forma de
presentar el Evangelio. ¿Y qué hizo Pablo? Él resistió
la presión cultural porque él sabía que el ceder a tal presión
establecería otro fundamento. Cuando fui a vosotros, hermanos,
proclamándoos el testimonio de Dios, no fui como ustedes querían,
no fui como decían, no fui con su prioridad de palabra o de
sabiduría, pues me propuse saber entre vosotros, saber nada, pues
nada me propuse saber entre vosotros, excepto a Jesucristo y a este
crucificado. ¿Qué hacen los evangélicos hoy?
Llenan los estadios con una muchachería y juventud. Y usted los ve brincando como
brincan en cualquier otro concierto. Cristo no es suficiente. Su obra y el Evangelio, la proclamación,
no es. Tenemos que ser relevantes. Vamos a ver qué generación todo
esto produce. Queridos hermanos, nosotros hemos
resistido la presión a seguir ciertas prácticas de otras congregaciones. No es por mero capricho, es porque
nadie puede poner otro fundamento que el que se ha puesto, Jesucristo
y éste crucificado. Sin embargo, hay muchos hoy que
insisten que esto no es suficiente. Estos son los seguidores contemporáneos
de los griegos del ayer. Ellos dijeron a Pablo la proclamación
de Jesucristo y este crucificado no es suficiente. Hay que añadir
lo que está de moda, la filosofía, la oratoria sofisticada. Con ellos no se podrá establecer
y edificar y sostener el ministerio de una iglesia en aquella ciudad
pagana inmoral. Eso es lo que implicaba lo que
ellos decían. ¿Y qué pasó en Corinto? No hubo salsa, no hubo rap. equipos de sonido, que cuando
uno lo siente, uno se encuentra como si estuviera en otro mundo. Pues nada, nada me propuse saber
entre vosotros, excepto a Jesucristo y este crucificado. Y lo di a
conocer testificando, proclamando ¿Y qué pasó? ¿Qué pasó en aquella
ciudad tan perdida, tan inmoral, tan pagana? Cristo, a través de la proclamación
de su palabra, estableció una iglesia en Corinto y muchos creían Oh, hermanos, que Dios nos libre
de ceder a esas presiones, pues nadie puede poner otro fundamento
que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo y Él crucificado. El día que pongamos otro fundamento. El día que estas verdades que
hemos proclamado no sean las verdades fundamentales que formen
y amoldeen nuestra experiencia y vida como iglesia, cesaremos de ser una iglesia
verdadera de Cristo. ¿Y por qué enfatizar estas verdades,
amigo incrédulo, por amor a tu alma? Porque son estas verdades
que tienen que ver con la persona de Cristo y la obra de Cristo
que Dios, mientras se proclaman, que Dios las usa para salvar
al pecador. No queremos jugar con esto. No queremos inventar. No. Lo que está por delante es un
asunto demasiado importante. Es el destino eterno de tu alma. Si no se predica la doctrina de la cruz, tú no
podrás ser salvo. Jamás, jamás, jamás. Oremos. Oh Padre, te damos gracias por
la enseñanza y la proclamación del Evangelio, por el cimiento
exclusivo de esta iglesia, que tú por tu palabra y tu poder
salvador has colocado, constituyéndonos así una iglesia del Señor Jesucristo. No queremos seguir a los hombres,
queremos seguir las palabras de Cristo, dadas en su palabra. ¡Oh, cuán fácil es seguir la
corriente y la marea! ¡Qué difícil es ir en contra
de la corriente. Bendice hoy tu palabra. Guarda esta iglesia. Dale en
el presente y en el futuro, hasta que Cristo venga, pastores cuyas
convicciones profundas sean estas verdades y perspectivas bíblicas. Te lo pedimos para la gloria
y la alabanza de tu nombre, para el bien de las almas y el
bien de tu iglesia, en Cristo Jesús. Amén.
Cristo: el fundamento exclusivo
| Sermon ID | 820101220512 |
| Duration | 1:04:28 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 1 Corinthians 3:1-15 |
| Language | Spanish |
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