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Muy buenos días hermanos y amigos,
que Dios nos bendiga en esta hermosa mañana que el Señor nos
regala. Bienvenidos una vez más a este
tiempo de lectura, meditación y oración. Hoy nos corresponde
leer a primera de Timoteo, sus capítulos 1, 2 y 3. Así que yo le invito por favor
a que me acompañen en esta lectura, esta parte o esta sección que
nosotros tenemos todos los sábados pues tienen muchos principios
doctrinales para nuestras vidas, principios prácticos para nuestras
vidas también. Así que le invito por favor a
que preste atención a lo que es la lectura y también luego
de estas lecturas lo que son los pensamientos para el culto
personal y familiar que también acompañamos algunos días de la
semana con la lectura de la Palabra del Señor. Así que, sin perder
tiempo, vámonos al capítulo uno. Nos dice así la Palabra del Señor. Pablo, apóstol de Cristo Jesús,
por mandato de Dios nuestro Salvador y de Cristo Jesús nuestra esperanza,
a Timoteo, verdadero hijo en la fe, Gracias, misericordia
y paz de parte de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro
Señor. Tal como te rogué al salir para
Macedonia que te quedaras en Éfeso para que instruyeras a
algunos que no enseñaran doctrinas extrañas, ni prestaran atención
a mitos y genealogías interminables, lo que da lugar a discusiones
inútiles en vez de hacer avanzar el plan de Dios que es por fe.
Así te encargo ahora. Pero el propósito de nuestra
instrucción es el amor nacido de un corazón puro, de una buena
conciencia y de una fe sincera. Pues algunos, desviándose de
estas cosas, se han apartado hacia una vana palabrería. Quieren
ser maestros de la ley, aunque no saben lo que dicen ni entienden
las cosas acerca de las cuales hacen declaraciones categóricas. Pero nosotros sabemos que la
ley es buena, si uno la usa legítimamente. Reconozcamos esto, que la ley
no ha sido instituida para el justo, sino para los transgresores
y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos,
para los que matan a sus padres o a sus madres, para los asesinos,
para los inmorales, homosexuales, secuestradores, mentirosos, los
que juran en falso, y para cualquier otra cosa que es contraria a
la sana doctrina, según el glorioso Evangelio del Dios bendito, que
me ha sido encomendado. Doy gracias a Cristo Jesús, Nuestro
Señor, que me ha fortalecido, porque me tuvo por fiel, poniéndome
en el ministerio, aún habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor
y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordia,
porque lo hice por ignorancia en mi incredulidad. Pero la gracia
de Nuestro Señor fue más que abundante, con la fe y el amor
que se hallan en Cristo Jesús. palabra fiel y digna de ser aceptada
por todos. Cristo Jesús vino al mundo para
salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero.
Sin embargo, por esto hallé misericordia, para que en mí, como el primero,
Jesucristo demostrara toda su paciencia como un ejemplo para
los que habrían de creer en Él para vida eterna. Por tanto,
al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a Él sea honor y
gloria por los siglos de los siglos. Amén. Esta comisión te
confío, hijo Timoteo, conforme a las profecías que antes se
hicieron en cuanto a ti, a fin de que por ellas pelees la buena
batalla, guardando la fe y una buena conciencia, que algunos
han rechazado y naufragaron en lo que toca la fe. Entre ellos
están Imeneo y Alejandro, a quienes he entregado a Satanás para que
aprendan a no blasfemar. Capítulo 2 exhorto pues ante
todo que se hagan plegarias, oraciones, peticiones y acciones
de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los
que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila
y sosegada, con toda piedad y dignidad. Porque esto es bueno y agradable
delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los
hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad. porque hay un solo Dios y también
un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre,
quien se dio a sí mismo en rescate por todos, testimonio dado a
su debido tiempo. Y para esto yo fui constituido
predicador y apóstol, digo la verdad en Cristo, no miento,
como maestro de los gentiles en fe y verdad. Por tanto, quiero
que en todo lugar los hombres levanten, oren levantando manos
santas, sin ira ni discusiones. Así mismo que las mujeres se
vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado
ostentoso, no con oro o perlas o vestidos costosos, sino con
buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la
piedad. Que la mujer aprenda calladamente,
con toda obediencia. Yo no permito que la mujer enseñe
ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca
callada. Porque Adán fue creado primero,
después Eva. Y Adán no fue el engañado, sino
que la mujer, siendo engañada completamente, cayó en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos
si permanece en fe, amor y santidad con modestia. Capítulo 3 Palabra
fiel es ésta. Si alguien aspira al cargo de
obispo, buena obra desea hacer. Un obispo debe ser, pues, irreprochable,
marido de una sola mujer, sobrio, prudente, de conducta decorosa,
hospitalario, apto para enseñar, no dado a la bebida, no pendenciero,
sino amable, no contencioso, no avaricioso. que gobierne bien
su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad, pues
si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar
al de la Iglesia de Dios? No debe ser un recién convertido,
no sea que se embanesca y caiga en la condenación en que cayó
el diablo. Debe gozar también de una buena
reputación entre los de afuera de la iglesia, para que no caiga
en descrédito y en el lazo del diablo. De la misma manera, también
los diáconos deben ser dignos de una sola palabra, no dados
al mucho vino, ni amantes de ganancias deshonestas, sino guardando
el misterio de la fe con limpia conciencia. Que también éstos
sean sometidos a prueba primero, y si son irreprehensibles, que
entonces sirvan como diáconos. De igual manera, las mujeres
deben ser dignas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. Que los diáconos sean maridos
de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus propias
casas. Pues los que han servido bien
como diáconos, obtienen para sí una posición honrosa y gran
confianza en la fe que es en Cristo Jesús. Te escribo estas
cosas esperando ir a verte pronto, pero en caso que me tarde, te
escribo para que sepas cómo debe conducirse uno en la casa de
Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y sostiene la verdad. e indiscutiblemente grande es
el misterio de la piedad. Él fue manifestado en la carne,
vindicado en el espíritu, contemplado por ángeles, proclamado entre
las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en gloria." Esta
ha sido la lectura del día de hoy. Primera de Timoteo, sus
capítulos 1, 2 y 3. Le invito a que consideremos
sin pérdida de tiempo lo que son los pensamientos para el
culto personal y familiar correspondientes a estos tres capítulos. Voy a
hacerlo breve, solamente leyendo los pensamientos, así que preste
atención a los pensamientos y si surge alguna pregunta o inquietud
de parte suya, pues yo lo invito a que me la haga llegar, que
me escriba, no deje de hacerlo por favor. Pensamientos para
el culto personal y familiar correspondiente al capítulo 1
de primera de Timoteo nos dice así. Observa la referencia de
Pablo a Dios nuestro Salvador en el verso 1. Pablo usa esta
designación también en primera de Timoteo 2.3 y 4.10. El Hijo
de Dios ganó la salvación para su pueblo, muriendo en la cruz
y resucitando al tercer día. Pero la fuente de la salvación
está en Dios el Padre. Pablo frecuentemente le atribuye
la salvación de los hombres a Dios, como los pasajes bíblicos de
Romanos 8.23, 1 Corintios 1.21, Efesios 2.4-5, etc. El versículo 15 menciona bellamente
la obra salvadora de Cristo. Ser salvo también significa que
Dios da al hombre las más ricas bendiciones. Declarar que el
hombre es justo ante Dios, como lo dice Isaías 1, 18 y Romano
3, 24, que es puesto en la libertad que tienen los hijos de Dios,
como Romanos 8.2, 2 Corintios 3.17 y Gálatas 5.1 y que recibe
la vida eterna acorde a Juan 11.25-26, Efesios 2.5, Apocalipsis
22.5 Observa también la referencia
de Pablo en el verso 1 al Señor Jesucristo, nuestra esperanza. Él no solo es el que da esperanza,
sino que Cristo mismo es la esperanza de su pueblo. Él es el fundamento
de la esperanza cristiana, pues Cristo ganó esa esperanza cuando
entregó su vida como rescate del pecado. Esto es una fuente
de consuelo indecible. Cristo es también la puerta de
la esperanza. Uno disfruta la vida de esperanza
a través de Él, el único acceso a Dios. Nosotros, como culpables
e indignos pecadores, sólo podemos tener acceso a Dios a través
de Cristo. Cristo también es la vida de
esperanza. Sólo podemos vivir en verdadera
esperanza a través de Cristo. Sin ella no hay consuelo en nuestras
perspectivas del futuro. El versículo 8 habla de la ley
de Dios, la cual es buena y debe ser usada legítimamente. ¿Cómo
debemos usar la ley de Dios legítimamente? Hay diferentes usos de la ley.
Funciona como una restricción, obrando en las conciencias de
las personas y guardándolos de cometer ciertos pecados, como
dice Romanos 2.15. La ley de Dios nos revela nuestros
pecados, como dice acá, el capítulo 3, verso 20, los cuales necesitan
ser lavados por la sangre de Cristo. Y finalmente, la ley
es también una guía para dirigirnos en la vida, como dice el Salmo
19, 8, el Salmo 119, 98 y Romanos 7, 22. Estos son los pensamientos
para el capítulo 1. Pensamientos Para el culto personal y familiar,
capítulo 2 nos dice de la siguiente forma. Notemos el acento que
Pablo pone en la oración. La oración cristiana tiene un
tremendo impacto sobre nuestro entorno. Dios contesta la oración. El apóstol frecuentemente insiste
en la importancia de la oración, solicitando oraciones para sí
mismo y para la obra de Dios. Por ejemplo, eso lo vemos en
Efesios 6, 18 y 19, y Hebreos capítulo 13, verso 18. En Hechos,
capítulo 6, verso 4, los apóstoles testifican que ellos deben entregarse
a la oración. En Hechos 12, 5, la iglesia oró
sin cesar por Pedro que estaba en prisión. El Señor Jesús subraya
la importancia de la oración personal y corporativa en pasajes
bíblicos como Mateo 6.6, Mateo 7.7 al 8 y Marcos 9.25. Oremos
por las personas por nombre, pidiendo que la gracia de Dios
esté sobre sus vidas. Démonos cuenta de la verdad básica
de que sólo hay un mediador entre Dios y los hombres. Primera de
Timoteo 2.5, ahí lo dice. Esto aplica para todos los hombres
en todo lugar. Es sólo en Cristo que el hombre
puede ser reconciliado con Dios. Esto es así porque Jesucristo
pagó el rescate. Él se dio a sí mismo como pago
por el pecado. Fuera de Cristo no hay reconciliación
ni propiciación. Esta es la razón por la que nadie
más que Cristo puede mediar entre Dios y el hombre. Como Dios,
Cristo fue capaz de soportar la ira eterna de Dios. Como hombre,
Cristo cumplió la ley perfectamente para su pueblo. Ahora, en Cristo,
los hombres pueden acercarse a Dios en fe y esta fe no avergüenza. Pensamientos para el culto personal
y familiar correspondiente al capítulo 3 dice así Pablo aquí
describe los requisitos para un oficial La referencia del
oficio como una buena obra en el versículo 1 muestra que Pablo
tiene el oficio en alta consideración. Esto implica que es un trabajo
excelente y honorable. Sin embargo, sabemos por la iglesia
primitiva que en aquellos días trabajar en este oficio era también
un sacrificio. La persecución se desencadenaba
una y otra vez con consecuencias muy dolorosas. Los falsos maestros
hicieron todo lo que pudieron para minar la verdad. Los problemas
de la congregación eran muchos, como podemos leer en II Corintios
11, 27 y 28. Aún hoy, trabajar en este oficio
es un sacrificio. Se sacrifica nuestro tiempo,
comodidad y energía. A veces se sufrirá a causa de
las dificultades y las críticas negativas contra el oficial de
la iglesia. A veces el nombre de uno será
calumniado por motivo de ser fiel a su propio llamamiento.
Pero sea sabido entonces que sigue siendo una buena obra digna
de ser hecha. Pero sea sabido entonces que
sigue siendo una buena obra digna de ser hecha. Una de las cualidades
que Pablo da para un supervisor o un obispo acá es que debe ser
irreprensible. Verso 2. Entendemos que se refiere
a que debe estar libre de reproche y tener un buen nombre tanto
dentro como fuera de la iglesia. Sin embargo, debemos darnos cuenta
de que en el corazón ningún oficial es irreprensible, pues todos
han pecado y han sido destituidos de la gloria de Dios, como nos
enseña Romanos 3.23. Por lo tanto, en última instancia,
el oficial sólo puede ser irreprensible en Cristo. Cristo es el que justifica
y limpia de todo pecado. Todo oficial tiene razones para
considerarse a sí mismo indigno y reprochable. Sin querer socavar
la necesidad de ser piadoso en la conducta, démonos cuenta de
que todo oficial necesita ser vestido con la justicia de Cristo. Esta es la única manera en la
que puede ser verdaderamente irreprensible. Parece ser que en las iglesias
los pastores son frecuentemente atacados. El maligno intentará
hacer que el trabajo del pastor sea inútil, incitándolo a caer
en el pecado, pues si el pastor cae, muchos en la congregación
tropezarán con él y la iglesia acabará sumida en confusión.
Esto es verdad no sólo para los pastores, sino también para los
ancianos y diáconos. Son llamados a tener la supervisión
de la Grey, y por eso deben examinarse primero a sí mismos en la privacidad
de sus propios hogares y vidas. Este hecho debería estimular
a los congregantes a orar por aquellos que son oficiales y
a ser cuidadosos de no quejarse indebidamente, como leemos la
historia en Números capítulo 12, una historia que le invito
a usted a considerar. Oremos al Señor pidiéndole esa
gracia siempre por estos capítulos que hemos leído y que sean correctamente
aplicados a nuestros corazones. Padre bueno y Dios, Tú que moras
en las alturas de los cielos, en este día nosotros te alabamos
y te bendecimos. Te damos las gracias Señor por
estos tres capítulos que nos has concedido la oportunidad
de nosotros leer. Capítulos que nos enseñan acerca
de la encarnación de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Capítulos que nos enseñan acerca de la oración. Capítulos que
nos enseñan acerca de los requisitos que debe de llenar un pastor,
un líder de la congregación, un diácono también, un anciano
Señor. Padre, suplicándote que lo que
nosotros leemos acá no sean palabras que queden en el vacío, sino
sean palabras que nos lleven a consagrarnos aún más a Ti. Que dispongamos nuestros corazones
a poner por obra lo que aprendamos. que no seamos oidores olvidadizos,
que no seamos indiferentes, Señor, que tu Espíritu Santo obre poderosamente
nuestros corazones para que estas palabras puedan transformar nuestras
vidas hasta que seamos conformados a la imagen y semejanza de nuestro
Señor y Salvador Jesucristo. Por Cristo Jesús, precisamente,
nos acercamos a Ti y en Su nombre hacemos estas peticiones. En
el nombre de Cristo. Amén y Amén. Que Dios nos bendiga, mis hermanos.
Ha sido un placer leer esta porción de las Escrituras. Muy bonito.
mucho que sacar de allí, así que yo espero de que si algo
se le escapó, si alguien lo distrajo durante la lectura de estos capítulos
y las meditaciones, pues usted tiene la oportunidad de volver
a ello devolviendo un poquito la grabación de estas transmisiones. Que Dios se les bendiga, que
Dios se les guarde y nos veremos mañana si Dios quiere.
225-(1 Timoteo 1-3): tiempo de lectura, meditación y oración
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| Sermon ID | 812221928112726 |
| Duration | 21:21 |
| Date | |
| Category | Devotional |
| Bible Text | 1 Timothy 1 |
| Language | Spanish |
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