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Vamos a comenzar con una oración
para encomendar este tiempo al Señor. Padre del Cielo, te damos
gracias por este tiempo que podemos tomar, gracias por este hermoso
día sábado. Señor, te pedimos que estés con
nosotros. Van llegando, que puedan ser
beneficiados, Señor, de este taller para padres y abuelos. Ayúdanos, Señor, nos encomendamos
a ti. En el nombre de Cristo. Amén. Bueno, gracias por estar
acá esta mañana. Voy a comenzar por comentarles algo. La caja de libros está arriba,
si te animas a ir a buscarla, está en la oficina. Un pequeño olvido de mi parte.
Voy a comenzar con algunas, digamos, conclusiones. para poder poner, se podría decir, algunos
pensamientos que nos van a acompañar durante toda esta sesión. Hoy
vamos a tener seis sesiones. Entonces, Señor, te pedimos que
nos ayudes en esto. Una de las cosas que vamos a
ver es que el corazón determina la conducta. El corazón del niño
es lo que determina la conducta. Luego, otro concepto es que los
ídolos del corazón del niño lo manejan. También vemos que los
padres son agentes de Dios para la crianza, un concepto que vamos
a estar viendo. También vemos que la vara de
corrección, la vara de disciplina, es el arma que Dios le ha dado
al Padre para comunicar la autoridad. Debemos también aspirar a tener
influencia sobre los hijos, un concepto muy importante que también
vamos a estar desarrollando porque va a llegar un momento en la
vida que ya no tenemos esa posibilidad de ejercer una autoridad desde
lo físico, porque ya no somos más grandes que ellos, ya no
somos más fuertes que ellos, ya no somos más inteligentes
que ellos, pero tenemos que mantener una influencia. Luego, La vida
de aquel que se niega a obedecer la Palabra, conocido en la Biblia
como el necio, es una vida que está gobernada por sus deseos
y temores. Vamos a ver cómo esto aplica.
Otra cosa que vamos a estar viendo es que la cruz de Cristo debe
ser el enfoque central de la crianza de los niños. Otro concepto es que el niño
o adora a Dios o se postra ante ídolos que hay en su corazón.
Entonces, las reglas también que aplicamos deben ser las mismas
cada día. Eso habla de la consistencia
que se nos pide. Entonces, otra cosa que vemos
es El niño debe someterse a los padres porque este es un llamado,
y dentro de eso es un llamado a confiar en Dios en vez de confiar
en sí mismo. Que otro concepto vamos a estar
viendo, que tener a tus hijos en lo que es una línea recta
o una obediencia debida, es un producto de honrar a Dios. O
sea, todo lo que vamos a estar viendo hoy tiene que ver con
honrar a Dios. Para eso es que queremos ser
padres piadosos. Así que ahí vamos a estar pasando
el libro que voy a estar usando, que es este libro, ¿Cómo pastorear el corazón de
tu hijo? Así que pueden tener una copia. Hoy vamos a dividir este taller
en seis sesiones. La primera que comienza ahora
es de 9 a 10 de la mañana, algo así, y vamos a estar viendo la
introducción, capítulo 1, 2 y 3, y les voy a ir anunciando a medida
que avanzamos. Entonces ustedes me pueden ir
siguiendo en el libro. Lo que voy a estar haciendo es
un resumen de lo que está en el libro, haciendo algunos comentarios
como para que ustedes cuando tengan el libro en su casa lo
puedan leer. Estamos grabando también estas
sesiones para que ustedes puedan volver a escucharlo. Así que
rogamos que esto sea de bendición para ustedes. Pero quiero empezar,
antes de ir al libro, Con algunos pensamientos que daba es el doctor
Nicolás Ellen, que es de ACBC, él dice lo siguiente, y a medida
que hablamos, si puede ir conmigo a Hebreos 12, versículos 5 al
6, ahí leemos lo siguiente, dice, Además, han olvidado la exhortación
que como a hijos se les dirige. Hijo mío, no tengas en poco la
disciplina del Señor, ni te desanimes al ser reprendido por Él. Porque
el Señor al que ama, disciplina. y azota a todo el que recibe
por hijo. Así que él desde acá cuenta de
que es preferible usar la palabra disciplina en vez de usar la
palabra castigo, porque en sí el castigo es lo que va a recibir
el inconverso, sobre todo en el final de sus días. Entonces,
la palabra disciplina es la que aplica para el cristiano. Y es un poco lo que estamos buscando,
que el niño entienda que todo lo que hacemos por él Es algo
que se hace buscando, en primer lugar, la gloria de Dios. Algo
que se hace buscando el bienestar de Él. Y esto no es un castigo,
esto es una disciplina. Y es la misma disciplina que
Dios muestra con nosotros en nuestra vida, en nuestro vivir
diario, cotidiano. Y algo que vemos en lo que tiene
que ver con las familias, la constitución de las familias
hoy en día, y por eso quería llamar este taller, taller para
padres y entre paréntesis abuelos, Algo que vemos es que muchas
veces por cuestiones de trabajo, por dinámicas de la familia,
es como que los abuelos se convierten en padres por defecto, ¿no? O
sea, están ahí, los padres están trabajando o en otras actividades,
y los niños están con los padres. Entonces, por eso también esto
es importante para los abuelos. Y la idea que estamos buscando
que es obviamente la idea que nace acá de los principios bíblicos,
es que tanto los padres como los abuelos estén en la misma
página. Y hay que entender un poco eso,
de que la responsabilidad de la crianza es dada a los padres. Pero dado que los padres muchas
veces no van a estar presentes, es bueno que los abuelos estén
en la misma línea con esos principios bíblicos que estamos tratando. Ahora, lo ideal es que, porque
no queremos irnos tampoco hacia el otro lado de errar en esta
dinámica, lo ideal es que, obviamente, los abuelos tienen que entender
que Ellos son padres de hijos adultos que a su vez tienen ahora
sus nuevas responsabilidades. Pero la idea es mantener el balance,
ni como abuelo buscar ser posesivo de los nietos como si fueran
sus hijos. No queremos eso, pero a su vez
no queremos ignorar la influencia, y esta es una palabra muy importante
en lo que es crianza de niños, influencia, la influencia que
los abuelos tienen. Entonces, si estamos hablando
de abuelos piadosos, Tiene mucha influencia para poder apuntalar
la enseñanza que el Padre está dando, está brindando. Entonces,
tengamos eso en mente. Ahora, vayan conmigo por favor
a Efesios 6.14. Efesios 6.14 es un pasaje que
vamos a estar viendo varias veces. Hermanos, no es 614, es 6 del
1 al 4. Bueno, y se los leo. Dice este pasaje,
hijos, obedezcan a sus padres en el Señor, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre,
que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya
bien y para que tengas larga vida sobre la tierra. Y ustedes,
padres, no provoquen a ira a sus hijos, sino críenlos en la disciplina
e instrucción del Señor. Como les digo, vamos a estar
volviendo a ese pasaje. Y hay una razón por la que también
alentaba a que sus hijos estuvieran aquí hoy, porque necesito que
entiendan que cuando esta carta, Efesios o mismo Colosense estaba
siendo dada a estas iglesias, esta carta se leía en público. Y Pablo, el escritor, sabiendo
que llega una sola carta, ellos no tenían una Biblia como tenemos
nosotros, que la abrimos, tenían esta, por ahí, única copia. En un momento, Pablo se está
dirigiendo ahora a los niños. Lo que habla implica que los
niños estaban ahí presentes. Obviamente que entendemos de
que muchas iglesias, la nuestra incluida, a veces en los servicios
tienen servicios especiales para niños, Junior Church, o a veces
tiene servicios especiales para los jóvenes, como lo hacemos
los lunes aquí. Pero el punto es que era lo más
normal, natural, común y corriente, era lo lógico que los niños estuvieran
ahí. ¿Para qué? Para escuchar también
la Palabra de Dios. Y Pablo acá, en contra de todo
lo que era la costumbre de la época, en un sentido de una manera
revolucionaria, Pablo le habla a los niños. Y para que tengan
una idea cuán revolucionario eso es, estamos hablando de una
cultura donde la patria potestad del padre era tal que el padre
podía hacer exactamente lo que quisiera con el hijo. El padre
podía echar al hijo de la casa, el padre podía abandonar al hijo,
el padre podía castigar al hijo como quisiera, el padre podía
aún de maneras caprichosas, era tal el poder que tenía que podía
hasta matar al hijo accidentalmente o no accidentalmente y no había
ley que fuera contra el padre porque el padre tenía poder total
sobre el niño, el niño era completamente ignorado. No estamos diciendo
que eso está bien, les estoy diciendo cuál era el trasfondo
cultural del tiempo en que Pablo, de una manera shockeante, revolucionaria,
llega a esta parte de su Carta de Efesios, y lo hace también
en Colosenses, y dice, le voy a hablar a los niños, a aquellos
que son completamente ignorados, aquellos que son completamente
pasados por alto, aquellos que son poco más que una carga. Pero Pablo está incorporando
nuevos conceptos que tienen que ver con la familia, la unidad
de la familia y cómo cada uno de los miembros de la familia
debe y tiene que vivir para la gloria de Dios. Entonces él le
habla a los niños, hijos, obedezcan a sus padres en el Señor. Y lo
hacen de una manera tierna, lo hacen de una manera que muestra
su corazón, busca y está apelando a que estos niños entiendan algo
que vamos a ver ahora, que deben ellos aprender a obedecer. Entonces, ¿cómo aplicamos esto
nosotros? No importa la edad de su hijo. Su hijo tiene una
responsabilidad delante de Dios. Niño, no importa tu edad. Tú tienes una responsabilidad
delante de Dios. Tú tienes un Creador. Tú tienes
un Dios al cual le debes obediencia. Y una obediencia que es una obediencia
inmediata. Una obediencia que es una obediencia
sin cuestionamientos. Dice acá Pablo, honra a tu padre
y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa. Para
que te vaya bien y para que tengas larga vida sobre la tierra. Habla
en términos generales de una promesa. Habla en términos generales
que no está prometiendo que ese niño va a vivir 90, 95 años.
Por ahí ese niño tiene una vida muy corta. Pero cualquiera que sea el tiempo
de la existencia de ustedes, niños, no hay mejor manera de
vivirla que vivirla para la gloria de Dios. Y una de las maneras
que vemos estar viviendo para la gloria de Dios es honrar a
su padre y a su madre. Entonces, ¿qué es importante
también de esto? porque nos ayuda a los padres
a ver que Dios es tierno, compasivo y claro respecto a lo que quiere
para nuestros hijos. Entonces, una de las cosas que
nosotros tenemos que tener en cuenta, y acá le voy a arrojar
antes de entrar a ver lo del libro, le voy a arrojar tres
conceptos. que necesito que usted lo tenga
en su mente desde ahora hasta el final de lo que son todas
las sesiones. Porque Ted Tripp hace un excelente
trabajo dividiéndolos por edades. Pero estos tres conceptos que
el doctor Nicholas Ellen presenta, son tres conceptos que, sin importar
la edad, van a estar ayudando tanto al niño como, por supuesto,
al padre, quien está a cargo de la educación. Y algo que acabo
de decir, cuando digo padre, es padre y madre, Pero la obligación
primaria cae sobre el padre, sobre el hombre. Ahora, todos
entendemos de que, hablando de familias digamos tipo, muchas
veces es el hombre el que trabaja y la madre está en la casa. Entonces,
muchas de esas cosas que son responsabilidad del hombre, van
a ser pasadas por el hombre, delegadas a su esposa, si tiene,
digamos, la bendición de estar en la casa. Pero los tres principios
son estos, y son principios que son no negociables. Y si quieren anotar, es esta.
La sumisión a la autoridad y seguir instrucciones, este es un principio
innegociable de los niños. Niños, ustedes tienen que aprender
a someterse a la autoridad y seguir instrucciones. Y deben someterse
a la autoridad aún si no están de acuerdo, aún si no confían
en la autoridad. deben someterse a la autoridad
y seguir instrucciones. La segunda cosa que tenemos que
ver como padres, y que es nuestra responsabilidad, es el desarrollo
del carácter de los niños. Ellos necesitan ser desarrollados
en su carácter, porque eso es lo que van a ser las personas
que van a ser en el futuro. Y una manera de verlo también
es que, a medida que lo hacemos, pensemos que cada cosa que parecen
insignificantes, hagámosnos la pregunta, ¿cómo se ve eso 20
años en adelante? Entonces, eso nos va a ayudar
a tomar un poco más de, digamos, seriedad en lo que estamos haciendo.
Y la tercera cosa, que es muy importante, es la conexión con
la comunidad. Los niños tienen que aprender
a relacionarse con la comunidad. En este caso, la comunidad de
fe, su familia en la iglesia, pero también en la escuela. también
cuando vayan a la universidad, que estén preparados. Ellos tienen
que saber relacionarse y están nosotros, los padres, munirlos,
darles, proveerles las herramientas para que lo hagan, que sepan
expresarse, que sean claros en sus pensamientos. Entonces, esos
tres principios, sumisión a la autoridad y seguir instrucciones,
desarrollo del carácter, conexión con la comunidad, son vitales.
Entonces, porque lo que estamos viendo es que cada uno de esos
tres principios no habla en sí, ni espera, ni depende en la edad
del niño, sino en la madurez. En definitiva, esto va para todos. Ahora, en el caso de los niños
que son inconversos todavía, porque entendemos esa realidad,
obviamente les va a costar un poco más. porque no tienen todavía
la naturaleza que un niño convertido tiene, no tiene el Espíritu Santo
ayudándole a ser obediente, pero aún así todo eso no exime al
niño que es inconverso de esta debida sumisión a la autoridad. Por ejemplo, El niño no puede ser en la casa
el que manda y determina cómo se hacen y cuándo se hacen las
cosas y qué se hace. Porque es tan simple como esto.
La autoridad es el padre y la madre. Y ellos tienen que aprender
eso, aceptar eso. Sin negociación. Miren, es lo
mismo, el niño luego tiene que crecer, va a tener 16, 17 años
y va a estar manejando. Y él no puede decirle al policía
que trate de pararlo, oh no, no me importa que me pares, o
veo las luces atrás mío, sigo aún más rápido. No. Hay una autoridad
que le está diciendo, pare. Y tiene que aprender eso. Y lo
tiene que aprender desde ahora. Desde que tiene, ¿sabe qué? meses,
por ahí el niño no camina, pero el niño tiene que aprender que
hay una autoridad sobre él. Ahora, fíjense esto, la autoridad
a la que la persona está dispuesta a someterse, miren este pensamiento,
la autoridad a la que la persona está dispuesta a someterse es
la autoridad a la que ellos mismos creen que son iguales. Bueno, yo me someto, me sometería
ahí porque estamos al mismo término. Bueno, eso no va a ser hecho
cuando el niño, joven o adulto, sea llevado delante de un juez.
No son iguales. Se tiene que someter a la autoridad.
Ellos no son iguales tampoco en el caso del policía que les
decía. No son iguales con un maestro en la escuela. El maestro
en la escuela dice algo y eso es. Ellos no son iguales en autoridad
al Maestro. Pero está esa tendencia del ser
humano, del hombre caído, del niño caído también de creer de
que, bueno, la autoridad a la que me voy a someter es, ¿no?,
y voy a estar dispuesto a rebelarme contra esa autoridad que creo
que es igual. E increíblemente eso es lo que muestra ese corazón
también pecaminoso. Porque nosotros muchas veces
nos rebelamos contra Dios Y lo que hacemos es decirle, Dios,
estamos iguales, estamos a la par, estamos al mismo nivel.
Entonces sacamos a Dios de la fotografía y nos ponemos a nosotros
mismos ahí, somos nuestro propio Dios. Y eso, hermanos, es lo
que está pasando también en el corazón del niño. Y eso está
siendo afirmado cada día, cada momento que pasa. El corazón
del niño no es un corazón neutral, es un corazón nacido en pecaminosidad. Entonces, en definitiva, para
ya dejar esa parte, ¿quién creó la autoridad? Dios. Revelarse contra la autoridad,
la que sea, los padres en la familia, el jefe en el trabajo,
la policía en la calle, en la ruta, el juez en la corte. Revelarse contra la autoridad
es revelarse contra Dios. Y esto los niños tienen que aprenderlo. Porque el niño no solamente,
es por su propio bien también, es su protección. No puede ser
que un niño de uno o dos años esté tomando decisiones y siendo
él el que maneja el tiempo de la familia cuando ese no es el
diseño divino. Y no solamente eso, el niño no
sabe absolutamente nada de la vida. El padre tiene que ser
quien impone la autoridad y el niño tiene que aprender eso de
una manera que es no negociable. Ahora, del tiempo de los cuatro
a los cinco años, la meta es someterse a la autoridad. Mire
de qué manera el niño se tiene que someter a la autoridad. Sin
demora, sin debate, sin discusión. Lo que el padre dice, eso es. Si los padres no están ahí y
los abuelos están alineados en lo que es la crianza del niño,
obviamente tiene que estar ese arreglo con los padres, ese acuerdo. Lo que el abuelo dice, lo que
la abuela dice, eso es. Básicamente, no hay manera de
demorar. No, no, pero ¿por qué? No. Desde
el momento que se le dio la orden, Eso es lo que el niño tiene que
hacer. Sin demora. No tiene que haber
debate. Pero me parecería que no. Sin demora, sin debate, sin discusión. Si eso no está pasando, eso no
es obediencia. Es desobediencia. Entonces tenemos
que, como padres, aprender esa parte. Entonces, y es ahí cuando
una de las cosas que vemos, que nos muestra Ted Tripp, es que
los niños, sobre todo cuando son muy pequeños, no prestan
atención a las palabras, porque ellos no tienen la capacidad
de reconocer y de poder asimilar conceptos. Entonces, es ahí cuando
se hace necesaria la corrección y lo que es la disciplina de
la vara. Entonces, porque eso es lo que
va a ayudar al niño. Obviamente que esto que estamos
hablando tiene que ver con cosas que los cristianos maduros tienen
que aplicar en una manera consistente, porque nos vamos a encontrar
que, si lo hacemos inconsistentemente, no va a estar funcionando. Pero
el hombre, la mujer madura que está criando niños, se maneja
no en base a sus sentimientos y emociones, o pobre niño, ¿cómo
voy a hacer eso? No, se maneja en base a convicciones
bíblicas. Y eso es lo que le va a permitir,
con amor, porque eso también es parte del requerimiento bíblico,
con ternura, que eso también es parte de lo que Dios espera,
poder imponer lo que es el orden y la autoridad sobre ese niño.
Ahora, los niños deben aprender a funcionar bajo lo que es este
diseño divino. Por eso hay que empezar desde
que salen del hospital. Esa es la realidad. Ahora...
Por ejemplo, en el grupo de los 5 a 12 años, ese es un tiempo
muy importante porque es cuando están desarrollando el carácter.
Y estoy, como digo, haciendo un repaso de lo que vamos a ver
en más detalle. Entonces, como les decía, es
más difícil para el inconverso. Pero miren esto, la meta que
estamos buscando como padres, como abuelos, es que la meta
no es que se porten bien, porque eso es una confusión también,
sino que la meta es que ese niño tenga y viva una vida transformada. La conducta es el resultado de
lo que está pasando en el corazón. La conducta es el resultado externo
de cuáles son las convicciones de ese niño. Entonces debe el
niño aprender a Tratar con los temas de corazón, porque si no
lo que se cae es en un legalismo. Nosotros no queremos que nuestros
niños sean legalistas, fariseos, que simplemente son tumbas blanqueadas,
no. Queremos ir a la raíz del problema. ¿Qué? ¿El problema es cuál? El
pecado. Entonces, debemos también hacernos varias
preguntas, pero Antes de seguir con esto, voy a ir a los adolescentes
rápidamente. ¿Qué es lo que podemos ver en
los adolescentes? Cinco preguntas que nosotros deberíamos hacerles,
y el adolescente debe hacerse también, y son estas. ¿A quién
sirves? ¿Satanás o Cristo? La otra es,
¿dónde sirves? ¿Qué iglesia? ¿Qué doctrina?
¿Qué tipo de iglesia es? La tercera cosa es, ¿cuáles son
los amigos que tienes? Porque eso, como dice el dicho,
es verdad, ¿no? Dime con quién andas y te diré
quién eres. Luego, tu carrera, ¿qué carrera quieres seguir?
¿Cuál es tu ambición en la vida? Todo eso el niño, el adolescente
tiene que estar pensando. Y la quinta, que es muy importante
y vamos a ver al final, en la última sesión, ¿con quién te
vas a casar? Todas esas son preguntas vitales,
esenciales para el adolescente. Ahora, ¿por qué hacemos esto? Porque estamos tratando de ayudar
al adolescente a que dirija sus pensamientos de una manera que
es cristocéntrica. Porque si ellos tienen que aprender
esa parte también, no tienen una buena relación con Cristo,
¿qué es lo que va a pasar? No van a tener la claridad para
poder tomar buenas decisiones. Y eso se va a ver en todas estas
áreas que hablamos. En la iglesia donde van, donde
sirven, los amigos que tienen, tipo de persona que buscan para
casarse, ¿no? Entonces, ¿por qué esto es importante? Porque como padres tenemos que
estar atentos a eso. Por ejemplo, Como pastor estoy
viendo cosas. Me alegra cuando un muchacho,
un niño quiere bautizarse. Pero el punto es el siguiente.
Yo no estoy mirando la profesión de fe del niño, del muchacho. Yo quiero ver si está la posesión
de la fe. Entonces necesito ver eso. Necesito
asegurarme de que hay frutos que están siendo acompañadas
a lo que es la profesión de fe. La profesión de fe es fácil de
hacer. Pero el tema es si ese niño,
si ese muchacho posee la fe. Entonces, sobre todo en lo que
es adolescencia, preadolescencia, eso son cosas muy importantes,
¿no? Entonces, vamos, eso fue una introducción a lo que vamos
a estar haciendo ahora. Tenemos unos 20 minutos como
para ver si ustedes tienen ahí su libro. Vamos a ir rápidamente
por esto. Bueno, la introducción del libro
introduce temas que son muy importantes. Autoridad, pastoreo y la importancia
del Evangelio. De los 10 a los 12 años, una
gran cantidad de niños, dice él, se han ido de la casa. Increíble,
aunque estén físicamente ahí, pero ya no están bajo autoridad. Y uno de los problemas es que
muchas personas tienen hijos pero no quieren ser padres. Ese
es también otro problema, porque es parte, es una evidencia, es
un síntoma de una cultura que está abstraída en sí misma. Las personas tienen sus propios
planes. Los niños son un impedimento para eso. Entonces, ¿qué es lo
que encontramos ahí? Y esto es en la introducción
del libro nada más, que se nos enseña que la realización personal
de los padres es más importante que los hijos. Y obviamente empezamos
mal. Entonces, Como resultado de esto,
los padres pasan poco tiempo con los hijos y está esta idea
de que lo que es cualitativo es más atractivo que el concepto
que antes tenían nuestros abuelos de cuantitativo, de tener tiempo
con ellos. Entonces, otro problema que hay
ahí, que nos enseña Ted Tripp en la intro, es que la autoridad
es un concepto que es anticuado. No, no me hablen de autoridad,
no creo en eso. Pero bueno, los padres de hoy
son parte de una generación que abandonó la autoridad y esto
hay que cambiarlo. No puede ser eso en las iglesias.
Ya, por ejemplo, no es culturalmente aceptable que papá sea el jefe
de la casa. Y que mamá, bueno, está bien,
no obedece lo que papá dice, simplemente pretende hacerlo,
¿no? Pero no hay una obediencia real,
entender bajo los conceptos bíblicos que Cristo es la cabeza del padre,
del esposo, el esposo es la cabeza de la esposa, la esposa está
sobre los hijos. Entonces, los niños crecen en
ese clima y ya, digamos, no se sienten, bueno, en esa obligación,
van a la escuela y no, filas ordenadas, ¿qué es eso? ¿Para
qué? no piden permiso para hablar, no temen las consecuencias de
contrariar a sus padres. O sea, en definitiva, los niños
no aceptan un papel de sumisión a la vida. Es un gran problema.
Pero bueno, el punto es que la situación no es que sea irremediable. Hay principios bíblicos para
poder aplicar en esto. Entonces, Dios está de nuestro
lado para ayudarnos. Y el propósito del libro que
escribió Ted Tripp es afirmar que esta situación justamente
no es irremediable. Hay principios bíblicos que podemos
poner en acción. Entonces, volviendo a lo que
es los conceptos importantes que vamos a ver acá. La visión
bíblica es que la tarea de la crianza es multifacética. Entonces,
esto quiere decir que incluye tanto una autoridad buena, pero
incluye también pastorear a los niños. Debemos pastorear a los
niños, debemos entender y hacerles entender cuál es el rol que ellos
tienen en la familia, en el mundo, ¿no? Cuál es el rol que tienen
y la relación que deben tener con Dios. Entonces, y mantener
el Evangelio es algo que nosotros tenemos que hacer constantemente.
Si usted se hace la pregunta, ok, ¿cuál es la clave para crear
hijos para Cristo? Bueno, la clave es que el Evangelio
de Cristo tiene que ser central en todo lo que hacemos. Entonces,
¿para qué? Para que ellos no solamente vean
las frustraciones como niños, como pecadores que son, sino
que vean las buenas nuevas del Evangelio. Ellos necesitan ver
eso. Entonces, acuérdense en estos
tres conceptos que van a ver en la intro nomás, autoridad,
pastoreo y evangelio. Ahora, nos muestra ahí también
Ted Tripp que hay autoridades dadas por Dios. Está Dios, que
es la autoridad máxima, está el hogar, está la iglesia, está
el Estado, están los negocios. Entonces, Cuando hablamos de
autoridad, Dios llama a sus criaturas a vivir bajo la autoridad. Él es nuestra autoridad y Él
ha investido autoridad en personas que tienen esa autoridad, en
el hogar, los padres, la iglesia, están los ancianos de la iglesia,
el Estado, los negocios. Bueno, el punto es que no debemos
avergonzarnos de tener esta autoridad, porque esta es una obligación
dada por Dios. y debemos entender el concepto que nosotros ejercitamos
esta autoridad como agentes de Dios. Entonces debemos dirigir
a nuestros hijos y lo que es la agenda que Dios tiene para
ellos de esta manera en el nombre del Señor. Ahora vamos a ver
por ejemplo El propósito de la autoridad, dice ahí, es fortalecerlos
para que tengan dominio propio al vivir bajo la autoridad de
Dios. Entonces, para que tengan en
cuenta, estamos en la introducción del libro. Entonces, los niños,
dice el autor, por lo general no se rebelan contra la autoridad
que es verdaderamente bondadosa y abnegada. Por eso les digo,
esto no es una autoridad que, como se dice, a cara de perro,
no. Es con amor, es con ternura. Son nuestros hijos. Cuando hablamos
de pastorearlos, el padre es el guía del niño. El padre pastorea
al niño para evaluarse a sí mismo y para evaluar su respuesta en
la vida. Entonces, algo muy importante,
no puedes enseñarle estas cosas por medio de la instrucción solamente,
fue lo que hablé hace un rato, sino que debes guiarlo por un
camino de descubrimientos y debes pastorear los pensamientos del
niño, ayudarle a aprender lo que es, como el proverbio nos
enseña, discernimiento y sabiduría. El niño necesita el pastoreo
del padre para eso. Ahora, Proverbios 13.20 dice
El que anda con sabio será sabio, pero el compañero de los necios
sufrirá daño. Entonces, es ahí que ellos necesitan
nuestra dirección, también, para ese tipo de cosas. Porque lo
que son los valores y la vitalidad espiritual, no solamente son
cosas que se aprenden, sino que se adquieren, ¿cómo? A través
de la imitación. Entonces llega un momento en
que el niño tiene que entender esto, la asociación con otros,
va a determinar también cómo les va a ir, ¿no? Y eso lo tienen
que aprender de nosotros. Ahora, como les decía también,
y hablando de esto, de buscar amigos, de hacer las cosas bien,
lo que estamos buscando no son niños que sean perfectos, ni
bien comportados, sino que sean niños que entienden el por qué
pecan. Porque cada vez que desobedecen
están pecando. Necesitamos ayudar a nuestros
niños a que entiendan esa parte. Ahora, No debemos dar consejos no bíblicos
a los niños. ¿Por qué? Porque esto los aleja
de la cruz. Les doy un ejemplo. Si viene un niño y nos dice,
Manuelito me pegó. Y yo le digo, bueno, tenés que
aprender a ser hombrecito, andá y fajate con Manuelito. Y después
se hacen amigos. No, eso es un consejo no bíblico.
Estoy desviando a mi hijo de donde Dios quiere que lo lleve.
Porque no es una cuestión de hombría, eso era cuando éramos
inconversos. Ahora tenemos que enseñarle a
nuestros hijos principios bíblicos que hablan de, bueno, van a recibir
el mal muchas veces y tienen que saber responder de una manera
que es agradable a Dios. Y a veces les toca perder. Eso
lo vemos muchas veces con los matones en la escuela, buscando
y siempre tratando de hacerle el mal a alguien. Y bueno, ese
niño tiene que escuchar de nuestros labios instrucción bíblica. Ahora,
obviamente que Eso que es parte de lo que es la ley de Dios no
es algo que viene normal y fácil al niño, porque el niño todavía
es, si es inconverso, un hombre natural. Pero el punto es que
si nosotros estamos mostrándole el Evangelio y cómo debe responder
de acuerdo a los estándares de Dios, ese niño puede abrazar
el Evangelio. Entonces, luego en el capítulo
1 llega a lo que es al corazón de la conducta. Y las escrituras
enseñan que el corazón es el centro de control de la vida,
porque la vida de una persona es el reflejo de lo que pasa
en el corazón. Esto es lo que Proverbios 4.23 nos dice. Con
toda diligencia, guarda tu corazón porque de él brotan los manantiales
de la vida. Entonces, el corazón determina
la conducta, por tanto lo que dices y haces expresa lo que
está en el corazón. A veces uno dice algo y, uy,
no sé de dónde salió eso. Sí sabemos, salió del corazón
pecaminoso y debemos arrepentirnos de eso. Marcos 7, 21 y 22 dice
el Señor hablando, porque de adentro del corazón de los hombres
salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios,
adulterios, avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia,
calumnia, orgullo e insensatez. Qué lindo todo lo que hay en
nuestro corazón. Bueno, tenemos que hacerle ver al niño que lo
que sale de él está saliendo de su corazón. Por eso, no solamente
concentrémosnos en la parte externa, en la conducta. La conducta no
es el asunto fundamental, el asunto básico es lo que está
ocurriendo en el corazón. Ahora, un cambio de conducta,
que sí buscamos eso, no proviene de un cambio en el corazón, o
sea, perdón, un cambio de conducta que no proviene de un cambio
que haya ocurrido en el corazón, no es recomendable. No quiero
decir que alentemos al niño hasta que no lo sientas verdaderamente
y no lo hagas. No. Tienes que sentir la corrección.
Pero el punto es que no nos concentremos en las cosas externas. La disciplina
que le damos a los niños tiene que ver con las actitudes del
corazón. Ahora, debes aprender a involucrarte con ellos, no
solamente a reprenderlos. Porque reprenderlos bien es fácil.
Tenemos autoridad, pero si no hay involucración, si no entendemos
lo que está pasando, si no entendemos también por qué pecó, no vamos
a poder aprender y hacer crecer esa influencia que necesitamos
tener en ellos. Bueno, la tarea fundamental de
los padres, de nuevo, es pastorear el corazón de los hijos. Vamos
al capítulo 2. El capítulo 2 habla del desarrollo
de tu hijo, lo que son las influencias formativas, Las disciplinas de
la niñez se endurecerían en vidas adultas y estables, por eso les
decía. Miren que lo que pasa en el niño ahora, una niña que
le gusta, es bien chiquita y se pinta los labios y está todo
así tratando de ser una modelo. Imagínela 20 años en adelante,
¿no? O un niño que anda pegándole
al gato, al perro y todo. Imagínelo 20 años en adelante,
¿no? Entonces, las influencias formativas
son esos eventos y circunstancias en los años de desarrollo del
niño que demuestran ser los catalizadores, los que provocan quiénes van
a llegar a ser cuando llegue el futuro para ellos, cuando
el tiempo pasa. Estas influencias informativas son ahora la semilla
de quiénes ellos van a ser en el futuro. Eso es para bien y para mal,
¿no? Pero la formación no es algo automático, no es algo que
simplemente tiramos unos versículos bíblicos ahí y va a funcionar,
no. Sino que debemos acompañar a
estos niños, debemos estar ahí en estos eventos y en las circunstancias
que están haciendo que este niño reaccione de una determinada
manera. Miren esto, algo que nos dice Ted Tripp, la persona
que tu hijo llega a ser es el producto de su experiencia de
la vida, de la vida de él. Esa es una cosa. Y luego también
la persona que él llega a ser es el resultado de cómo reacciona
esa experiencia. Esas dos cosas tenemos que nosotros
tenerlo en cuenta. ¿Por qué? Porque van a ayudarnos
a entender cuán importante es la estructura de la vida familiar
alrededor del niño, Van a ayudar al padre y al abuelo a ver y
entender cómo el niño responde al fracaso, cuando las cosas
le salen mal. Cómo el niño entiende los roles
que él tiene en la familia. Cómo el niño resuelve conflictos
familiares. Todo ese tipo de cosas. Si están
siendo observadas por el padre y por el abuelo, van a poder
ayudar y beneficiar a este niño. Entonces, miren esto. Lo importante
es que nosotros tengamos estructuras familiares bíblicas. Colosenses
2.8 nos dice, nos alienta a eso, dice, miren que nadie los haga
cautivos por medio de su filosofía y van a sutilezas, según la tradición
de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo
y no según Cristo. Entonces, déjeme que le pregunte.
¿Se basan los valores del hogar de usted en la tradición humana
y los principios básicos de este mundo, o se basan en los principios
bíblicos, o se basan en Cristo? Porque miren que el mundo le
está diciendo una cosa totalmente distinta. Los niños ahora son
los que están en control de todo. Ellos no tienen idea de nada.
Y eso delante de Dios es un pecado muy grande hacia el niño, del
cual el padre va a tener que rendir cuentas. Pero bueno, a
veces la madre y los niños le esconden, por ejemplo, secretos
al padre, a veces el padre y los niños le esconden secretos a
la madre, todo ese tipo de cosas, habla acá el autor, de que habla
un poco de cuál es la filosofía detrás, habla de que no hay una
coherencia bíblica en lo que se está haciendo, entonces todo
ese tipo de cosas hay que cambiarlo. Otra parte que habla él ahí es
de los errores al entender las influencias formativas. Por ejemplo,
les aliento a que lean eso, vean las influencias formativas como
determinantes. Miren esto, el niño no es una
víctima impotente de las circunstancias en las que fue creado. El niño
no es una víctima, el niño reacciona. Pero bueno, tampoco podemos negar
las influencias negativas que son formativas de este niño.
No podemos decir que el niño no es afectado por estas influencias.
Pero bueno, el niño en definitiva no es inerte en la infancia,
sino que reacciona a la vida. Usted tiene un niño de un año
y ese niño ya está reaccionando a la vida y está aprendiendo
y está formando el carácter de la persona que va a ser. Lo mismo
para el de dos años y así. Capítulo 3. El desarrollo de
tu hijo. ¿Dónde tiene que estar? Bueno,
la orientación tiene que estar hacia Dios. La dirección de la
nave, del barco, no está determinada por la dirección del viento,
sino por la orientación de la vela. ¿A qué se refiere eso?
La orientación hacia Dios es como la vela del niño. El niño
va a vivir y va a estar orientado en la vida conforme a si está
orientado hacia Dios o no. Entonces, cualquiera que sean
las influencias formativas de la vida del niño, es la orientación
hacia Dios la que determina la respuesta del niño a esas influencias
formativas. Proverbios 9 del 7 al 10 dice
esto, les leo. El que instruye al insolente
atrae sobre sí deshonra y el que reprende al empío recibe
insultos. No reprendas al insolente para
que no te aborrezca, reprende al sabio y te amará. Da instrucción
al sabio y será aún más sabio, enseña al justo y aumentará su
saber. El principio de la sabiduría
es el temor del Señor y el conocimiento del Santo es inteligencia. Y
miren esto que dice el autor acá, dice los niños son adoradores,
adoran al Señor o adoran a los ídolos que forman y crean en
su corazón. Nunca los niños son neutrales,
así sea un niño de ocho meses, ¿Qué dice David en el Salmo 51? Que en pecado me concibió mi
madre, desde la concepción mismo. En definitiva, debemos marcarle
al niño que hay dos caminos para escoger. El adorador del Dios
verdadero quiere conocer y servir mejor a Dios. Y hacia ahí tenemos
que llevar al niño. En cambio, una persona que está
envuelta en idolatría se postra ante esas cosas que no son Dios
y que no pueden satisfacer. El niño no se da cuenta de este
compromiso religioso que hace, pero nunca es neutral. Y él no
lo va a entender. Por eso nosotros necesitamos
llevarlo. Así que, ¿qué otra cosa vemos? Hay otra dimensión,
el niño está interactuando con el Dios viviente. O adora y sirve
y crece en el entendimiento de las implicaciones de tener relación
con Dios, o trata de encontrarle sentido a la vida sin una relación
con Dios. Y eso es típico, hermanos, en
aquellos niños que son librados a ellos mismos y pasan horas
y horas en otras actividades que no tienen nada que ver con
Dios. Por eso la importancia de la orientación hacia Dios.
Así que, fíjense esto, hay otras cosas acerca de las influencias
formativas, y esto es como un resumen. Dos cosas alimentan
la persona que tus hijos serán, las influencias formativas de
la vida y su orientación hacia Dios. Entonces, por ahora, Esta
es la sesión 1. En la próxima sesión vamos a
estar viendo, tú estás al mando, evalúa y reconstruye tus objetivos
y descarta los métodos no bíblicos. Y esto lo vamos a ver en lo que
son los capítulos 4, 5, 6 y 7 del libro, Cómo pastorear el corazón
de tu hijo, de Ted Tripp. Así que vamos a dejar aquí en
lo que tiene que ver la primera sesión.
Sesión 1 - Autoridad-Pastoreo-La importancia del Evangelio
Series Taller para Padres y Abuelos.
En este taller, estamos aprendiendo desde el libro "Cómo Pastorear el Corazón de tu Hijo" escrito por Tedd Tripp. En esta sesión estaremos viendo los conceptos de la autoridad, pastoreo y la importancia del Evangelio.
| Sermon ID | 7924213351077 |
| Duration | 51:18 |
| Date | |
| Category | Conference |
| Language | Spanish |
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