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Vemos en estas primeras hojas
del capítulo 1 que Cristiano tiene una profunda sensación
o sentido de peligro inminente, en primer lugar. En segundo lugar,
vemos que está doblegado por una pesada carga. En tercer lugar,
está preocupado por sí mismo y por su familia. En cuarto lugar,
es profundamente impactado. Su vida es profundamente impactada
por el libro que está leyendo. Quinto lugar, nadie, ni siquiera
su familia, logra distraerlo o desviarlo de lo que lo tiene
preocupado. sexto lugar está buscando a Dios
y séptimo lugar está dispuesto a recibir guía, está dispuesto
a recibida, recibir ayuda, recibir guía Muy bien, vamos a leer un
versículo inicial, los invito a Lucas capítulo tres, versículo
siete, vamos a leer un un versículo inicial aquí antes de comenzar,
encontramos palabras de Juan el Bautista en Lucas tres siete
diciendo a las multitudes que salían para ser bautizadas por
él o generación de víboras, ¿quién os enseñó a huir de la ira venidera? Este es el tema con el que comienza
el libro, la necesidad que tiene nuestro personaje sin gracia
de huir de la ira venidera. Encontramos en más de un texto
este mandamiento, la necesidad de huir de la ira venidera. Todos,
cada ser humano sobre la faz de la tierra tenemos esta necesidad.
muy bien vamos a orar vamos a buscar la ayuda del señor antes de continuar padre acudimos ante ti de nuevo
otro miércoles señor proponiéndonos estudiar este libro que que ayudaste
al hermano Juan a escribir hace tantos años con tantas ilustraciones
tan vívidas tantas aplicaciones derivadas de tu santa palabra
para nuestras vidas señor te pedimos que nos acompañes en
este estudio que ayudes a cada uno en su casa, a poner atención,
a quitar las distracciones que nos rodean, los celulares, la
tele, los deportes, las noticias. Ayúdanos, Señor, como cada miércoles
te rogamos, a poner este breve espacio, estos breves cincuenta
minutos, una hora, dispuestos a ti, Señor, a buscarte, a buscar
en tu palabra, deseándonos ser edificados, Te pedimos Señor
que seas tú el que nos guía, que nos alimenta con tu palabra. Te pedimos que ayudes a este
pobre predicador, que suplas mis deficiencias, Señor, que
nos ayudes a todos a depender plenamente de ti, a dejar a un
lado nuestra confianza propia para aferrarnos a ti. Te pedimos
todo esto en el nombre de Cristo Jesús. Amén. Muy bien, pues vamos
a comenzar leyendo, vamos a comenzar leyendo las primeras líneas de
nuestra historia, de nuestra alegoría. Y comienza así. Caminando iba yo por el desierto
de este mundo cuando me encontré en un paraje donde había una
cueva. Busqué refugio en ella fatigada y habiéndome quedado
dormido, tuve el siguiente sueño. Los comentaristas se maravillan
con el inicio de la alegoría de Bunyan, lo comparan con con
grandes obras literarias, enfatizan cómo captura la imaginación Boñan
desde las primeras líneas, las primeras palabras de su alegoría,
y lo que vemos es que Boñan comienza describiendo su propio paso,
haciendo referencia a sí mismo, descubriendo su propio paso por
este mundo, lo describe como caminar por un desierto, y desde
aquí empiezan los contrastes entre la perspectiva del mundo
y la realidad espiritual que Boñan quiere comunicar con su
libro. Muchos consideran este mundo como un paraíso, un lugar
lleno de oportunidades, un lugar donde construir, donde echar
raíces, un lugar que explotar y aprovechar. Pero la perspectiva
bíblica, la perspectiva cristiana, es que este mundo es un desierto,
un lugar lleno de pecado, un lugar caído, un lugar cuyos habitantes
están distanciados de su Dios, un lugar lleno de tentaciones
y aflicciones, El mundo es descrito por la palabra de Dios. La perspectiva
divina es que el mundo es un lugar lleno de dolor, tristeza,
falsas promesas, falta de gozo, peligros, anhelos no satisfechos,
necesidades espirituales no satisfechas. En las palabras de Salomón, si
vamos a Ecclesiastes capítulo 1, versículo 14 y de una vez
les advierto, voy a estar citando muchos versículos. Como comentamos
el estudio pasado, todo el punto de esto es aterrizar en la palabra
de Dios, ver cómo lo que Goñan nos ilustra es fiel a la verdad,
y en la medida que sea fiel a la verdad, aplicarnos esta historia
y esta alegoría a nosotros mismos, a nuestras propias vidas. Leemos
en Ecclesiastes capítulo 1, versículo 14, cómo Salomón describe este
mundo, dice, miren todas las obras que se hacen debajo del
sol, y he aquí todo ello es vanidad y aflicción de espíritu. Lo torcido
no se puede enderezar y lo incompleto no puede contarse. Lo que está
mal en este mundo no se puede arreglar. Las cosas incompletas,
las cosas truncas, las cosas que no satisfacen, son sin número. Salomón dice son son tantas que
ni siquiera se pueden numerar. Clara prueba de esto es que la
cueva que nos que nos describe Boñan, la cueva, el paraje, como
le llaman algunas versiones donde Boñan nos dice que tuvo este
sueño, es una cárcel. Boñan escribió este libro encarcelado
por el crimen de predicar el crimen de predicar la verdad.
Y su sueño comienza así. Entonces vamos de vuelta, vamos
de vuelta al libro. Dime un segundo aquí. Ok. Dice Bonián que iba por el desierto
de este mundo, se encontró un paraje, buscó refugio, se quedó
dormido y tuvo el siguiente sueño. Vi a un hombre en pie, cubierto
de andrajos, vuelto de espaldas a su casa con una pesada carga
sobre sus hombros y un libro en sus manos. Fijando en él mi
atención, vi que abrió el libro y leía en él y según iba leyendo,
lloraba y se estremecía hasta que no pudiendo ya contenerse
más, lanzó un doloroso quejido y exclamó ¿Qué es lo que debo
hacer? ¿Qué es lo que debo hacer? Esta
es la imagen de un hombre preocupado por su alma. La descripción de
alguien angustiado por su destino eterno. Así comienza la conversión
de todo aquel que llega a ser salvo. Así comienza la obra de
Dios en toda alma que llega a conocerle con preocupación por nuestra
alma, con preocupación por nuestro destino. Después de la muerte,
la aplicación y la pregunta para cada uno de nosotros desde el
inicio del libro, desde el comienzo es si has sentido esto por tu
propia alma, te has sentido como el hombre que es descrito aquí
por tu propia alma. Te identificas con la descripción
de esta persona. Esa es la primera pregunta que
se nos aplica. El punto de este libro no es maravillarnos con
la habilidad literaria de Bonian, maravillarnos con sus ilustraciones,
no es filosofar, no estamos aquí para debatir y filosofar. El
punto, el propósito es encontrarnos en este peregrinaje. El punto
es que se ha aplicado todo esto a nosotros. Este hombre sin gracia
está preocupado con la pregunta que todo hombre y a todo, que
a todo hombre y a toda mujer le preocupa. en lo más profundo
de su alma, si fuera honesto, si fuera honesta. Esa pregunta
es ¿qué va a pasar cuando yo tenga que rendir cuentas por
mi vida? ¿Qué va a pasar cuando llegue la factura por mis caídas,
mis pecados ocultos que tal vez nadie más conozca? Pero yo los
conozco, mi conciencia los conoce y todos sabemos en lo profundo
de nuestro corazón que Dios los conoce. Job planteó esta pregunta
inicial de la siguiente manera, Job 4, 17. Así lo plantea, dice,
¿puede un mortal ser inocente? Algunas versiones lo traducen
como justo ante Dios. ¿Puede alguien ser puro ante
el Creador? Algunas versiones traducen este
pasaje como más justo o más puro que el Creador. Es Job 4, 17.
Esa no es la mejor traducción, pero esa es la congoja. Esa es
la pregunta que atormenta a este hombre. Con la misma pregunta
comienza la obra de Dios en todos los que llegan a conocer a Cristo.
Su duda es, ¿cómo puedo borrar una vida de pecados, una vida
de maldad? ¿Cómo puedo ser justo, inocente,
puro ante Dios? La palabra nos dice, nos advierte
en Romanos 3, por cuanto todos pecaron y están destituidos de
la gloria de Dios. Todos sabemos instintivamente
que somos pecadores, que hacemos el mal, que hemos ofendido a
Dios, A todos desde niños nos molesta nuestra conciencia cuando
mentimos, cuando violamos la ley de Dios, cuando lastimamos
a otros. Claro que con los años, con el
paso del tiempo, con el exceso de pecado, aprendemos a callar
nuestras conciencias más y más. Cada vez nos sentimos menos mal
cuando pecamos, pero nuestra conciencia ahí sigue. A todos
nos siguen molestando nuestros pecados. Este hombre que nos
describe Goñan está lidiando con la pregunta de cómo tratar
con sus pecados. ¿Cómo hacer restitución por esas
ofensas en contra de su Dios y su prójimo a lo largo de su
vida? Ahora, ¿qué más podemos ver en la descripción de este
hombre? Vemos su nombre, ¿no? Inicialmente, su nombre es Ingracia,
significa sin gracia salvadora. Esa es una descripción de su
estado espiritual, separado de Dios, perdido en sus pecados. Su nombre inicial es un indicador
de que es un hombre perdido, un hombre que no tiene una relación
con Dios, que no conoce la gracia salvadora. Después vemos su vestimenta. Su vestimenta nos es descrita
como trapos, como andrajos en las versiones más antiguas. Esto
es una ilustración de su estado espiritual. Es una ilustración
de cómo Dios lo ve. Una ilustración de lo que Dios
ve cuando mira a este hombre. Las personas que lo rodean, claro
que no lo veían así. Es claro, en el libro no lo veían así.
Su familia lo veía externamente bien vestido. Sus vecinos lo
consideraban sin duda un hombre normal. un hombre respetable,
amable, incluso buen vecino. El mundo, claro que no veía sus
trapos, no lo veía vestido de trapos espiritualmente hablando,
pero Dios lo veía vestido de trapos de inmundicia. En las
palabras de Isaías a los ojos de Dios, según Isaías 64 6, todos
nosotros somos como cosa impura. Todas nuestras obras justas son
como trapo de inmundicia. Todos nosotros hemos marchitado,
nos hemos marchitado como hojas. y nuestras iniquidades nos han
llevado como el viento. Dios ve al hombre como contaminado
de pies a cabeza, nos ve llenos de suciedad, nuestras vidas llenas
de manchas, de suciedad, de pecado, llenas de maldad. Todo lo que
hacemos contaminado por nuestro pecado, así lo ve Dios. Las descripciones
que Cristo mismo da de los hombres que el mundo consideraba como
los más santos, como los más puros en sus días, Los ejemplos
a seguir, las descripciones que Cristo da, las descripciones
espirituales de lo que Él veía en esos hombres que Él da en
el Nuevo Testamento son impactantes. Los llama sepulcros blanqueados,
los llama leprosos, los llama cuerpos putrefactos. Entonces,
la aplicación es que Dios ve así a todo inconverso sobre la
faz de la tierra. Nuestras mejores obras son cosas
repugnantes para Él. Estamos manchados de vanagloria,
manchados de motivos impuros. Maldad fluye de nuestros corazones
según la palabra de Dios. Cristo dijo en Mateo 15 que del
corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios,
las inmoralidades sexuales, los robos, los falsos testimonios
y las blasfemias. Entonces ahora pasamos a considerar
la postura, la postura de sin gracia. lo encontramos dándole
la espalda a su casa, y por lo tanto a su familia, a sus vecinos,
a su ciudad, lo encontramos dándole la espalda al mundo entero. Este
tema que está sobre su corazón, esta preocupación, este asunto
que le acongoja, le importa más que todo el mundo, por eso Goñan
lo ilustra así, con el mundo atrás de él, con su casa atrás
de él, todo atrás de él. Está tan convencido del peligro
en el que está que está dispuesto a darle la espalda a todo lo
que ama en este mundo. Está dispuesto a dejar todo por
encontrar una respuesta a la pregunta que tiene su alma. Leemos
en Lucas que este es uno de los requisitos básicos para hallar
a Cristo, para la salvación. Esto tiene que pasar en cualquier
persona que ha de ser salva. Lucas capítulo 14, versículo
33. Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas
que posee no puede ser mi discípulo. Esto no significa ir y vender
todo ahí o regalar todo mañana. No significa deshacerte de todas
tus posiciones terrenales. Significa lo que vemos en otros
pasajes. Voy a dar algunos otros pasajes que lo aclaren más. Significa
que renuncies al mundo, que renuncies a todo lo que esté antes que
Dios en tu vida. Mateo 10 37. El que ama a padre
o a madre más que a mí no es digno de mí. El que ama a hijo
o a hija más que a mí no es digno de mí. El que haya su vida, el
que haya su vida en este mundo, la perderá. Y el que pierde su
vida en este mundo por mi causa, la hallará. La Biblia describe
a los discípulos de Cristo una y otra vez como personas que
dejándolo todo. Le siguieron Lucas 5 28. Si tú
vas a encontrar a Cristo, vas a tener que estar dispuesto a
dejar todo. Cualquier cosa, cualquier tesoro, cualquier sueño, cualquier
pasión, cualquier persona hasta tu país, hasta tu familia. Todo
tiene que pasar a segundo plano cuando se trata de buscar a Dios
y hallar salvación en Cristo. Si hay algo que está antes que
Él en tu corazón, algo que no puedes dejar, algo que le dices
a Dios, dejo todo, pero esto no. Dejo todo, pero no me pidas
esto. Si hay algo que no puedes poner
por debajo de Él, en importancia, en la lista de prioridades de
tu vida, no serás salvo. Mateo 10 37 de nuevo, el que
ama padre o madre más que a mí no es digno de mí. El que ama
hijo o hija más que a mí no es digno de mí. El que haya su vida
la perderá. El que pierde su vida por mi
causa la hallará. Si quieres ser salvo, tienes
que pedirle a Dios que haga esto en tu corazón, que te ayude a
ponerlo a él en el trono de tu corazón. Ahora vamos a lo que
tienen las manos sin gracia. Vemos que tiene un libro. Esto
ya lo habíamos comentado la semana pasada. El libro es la Biblia.
Este es el libro que lo está llevando al autoexamen. Esta
es la causa de toda su preocupación, de toda su convoca. El libro
es lo que lo ha alertado acerca del peligro, peligro en el que
está. La Biblia lo está llevando a considerar los asuntos eternos
de su alma y su destino. Lo que sin gracia está leyendo
se describe de la siguiente manera en en hebreos capítulo cuatro
dice la palabra de dios es viva y eficaz más penetrante que toda
espada de dos filos penetra hasta partir el alma y el espíritu
las coyunturas y los tuétanos y discierne los pensamientos
y las intenciones del corazón eso es lo que tienen sus manos
sin gracia esta palabra de dios está retándolo lo está llevando
a verse tal cual es a verse como dios lo ve es por ese libro por
la palabra de Dios que está angustiado, sin poder dormir, sin tranquilidad,
y al mismo tiempo es ese libro el único que lo puede hacer,
según según a Timoteo 3, versículo 15, la palabra es el único libro
que lo puede hacer sabio para la salvación por medio de la
fe que es en Cristo Jesús. Ahora, además de todo esto, vemos
que sin gracia tiene una pesada carga sobre su espalda. Su carga,
ya lo hemos mencionado, creo la semana pasada, su carga es
la convicción de pecado. La lectura de la palabra de Dios
resulta en que sin gracia se sabe pecador. Sabe a la luz de
la Biblia que tiene una gran cuenta pendiente por pagar. Eso
es lo que simboliza. Tiene esta gran carga sobre él,
que es una gran cuenta pendiente que no puede pagar. Sabe que
su destino es presentarse ante el juez de todo el universo y
recibir la sentencia de muerte eterna. Si no resuelve su deuda,
si no encuentra la manera de ser libre de su carga, la carga
ilustra la culpa de sus pecados. dice que que teme que lo hundirá
hasta el infierno las palabras del salmista en el capítulo treinta
y ocho del libro de los salmos describen perfectamente lo que
está viviendo sin gracia lo que está ilustrando boña leemos en
el versículo tres salmo treinta y ocho tres no hay parte sana
en mi cuerpo a causa de tu ira no hay paz en mis huesos a causa
de mi pecado porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza como
carga pesada de agobia La palabra de Dios evidencia nuestro pecado,
nos hace conscientes de nuestra maldad y nuestras ofensas contra
él. Pablo lo describe de la siguiente manera. Romanos 7 dicen Yo vivía
en un tiempo sin ley, sin la ley, pero cuando vino el mandamiento,
el pecado revivió y yo morí. Muchos andan por esta vida como
si no hubiera una ley de Dios que deben guardar. y que debe
dirigir sus vidas. Pero cuando leen la Biblia, cuando
leen esa ley, cuando la escuchan proclamada y predicada, produce
un efecto. Los hace conscientes de su pecado,
conscientes de su maldad. Es como si produjera una carga
espiritual que que pesa sobre sus almas. La ley aviva nuestras
conciencias, trae a la memoria la ley, trae a la memoria pecados
que tal vez ya habíamos olvidado de hace años. pecados que cometimos
incluso como niños, los trae a la memoria, a la ley, pecados
incluso que ya ni considerábamos como pecados, que ya los veíamos
como cosas inofensivas, cosas que no ofendían a nadie, que
no le hacían mal a nadie. Esa es la carga que vemos constantemente
sobre la espalda de sin gracia. Otros no la ven, lo vemos claramente
en el libro. Otros no se dan cuenta de esa
carga, no la ven, pero ahí está. Y eso es lo que resulta en este
estado tan triste en el que está en esta congoja, en su tristeza,
en su pesar. en lo que su familia y el mundo
tratan de etiquetar como alguna enfermedad, algún malestar, algún
giro emocional, depresión, mal humor. La aplicación para nosotros
de todo esto, de la gran congoja, del de la gran crisis espiritual
que vemos en Sin Gracia, que nos ilustra Juan Bunyan. La gran
aplicación para nosotros es que buscar tu salvación no es algo
trivial. No es asistir a la iglesia, no es cumplir con unos cuantos
requisitos religiosos, no es comprarte por ahí un seguro espiritual
por si las dudas, no es una cobertura de seguros, no es un paracaídas
en caso de que sea verdad lo que dice la palabra de Dios en
caso de emergencia. Lo que vemos ilustrado aquí es
que buscar la salvación es un asunto serio. Si tú nunca te
has tomado en serio la búsqueda de tu salvación, no has de sorprenderte
que no has hallado a Cristo. Y también sabemos que no por
fuerza humana, no es del que quiere ni del que corre, sino
de Dios que tiene misericordia. Pero este asunto de buscar la
salvación es un mandamiento, es un asunto serio, impacta profundamente
el alma y la vida. Vemos a Singracia repitiendo
una y otra vez, ¿qué haré?, ¿qué haré?, ¿cómo le hago?, ¿cómo
resuelvo esto? Lo vemos buscando las respuestas
en su libro, en la Biblia. En otra de sus obras, La puerta
estrecha, Bojan comenta lo siguiente, el único que entiende el significado
de la salvación o el significado de la palabra salvación espiritualmente
hablando, es el que entiende el significado de las palabras
infierno, muerte y maldición eterna. Y es por eso lo que vemos
en los labios del corazón de cristiano, de sin gracia. Por
eso está repitiendo todo el tiempo qué debo hacer, qué debo hacer
para ser salvo, reflejando palabras que vemos en la en la Biblia,
en Hechos 2, 37, por darles una cita. El verdadero evangelio, vean,
el verdadero evangelio primero proclama la justicia de Dios,
nuestra condenación y nuestro estado perdido antes de ofrecer
un camino de salvación, antes de ofrecer salvación por gracia
en Cristo y cualquier otro evangelio es un evangelio falso. Cualquier
evangelio que no muestre al hombre por medio de la ley de Dios su
necesidad de un salvador es un evangelio falso. Muy bien, vamos
a continuar. Vamos de nuevo al libro. Vamos
a continuar con la lectura. Un segundo aquí. ¿Dónde estamos? OK. Está afuera clamando, exclamando,
¿qué es lo que debo hacer? Fue donde nos quedamos. Y dice
que en este estado regresó a su casa procurando reprimirse todo
lo posible para que su mujer y sus hijos no se percibiesen
de su dolor. Mas no pudiendo por más tiempo
disimularlo porque su mal iba en aumento, se descubrió a ellos
y les dijo, queridísima esposa mía y vosotros, hijos de mi corazón,
yo, vuestro amante amigo, me veo perdido por razón de esta
carga que me abruma. Además, es ciertamente que nuestra
ciudad va a ser abrazada por el fuego del cielo y todos seremos
envueltos en catástrofe tan terrible si no hallamos un remedio para
escapar, lo que hasta ahora no he encontrado. Grande fue la
sorpresa que estas palabras produjeron en todos sus parientes, no porque
las creyesen verdaderas, sino porque las miraban como resultado
de algún delirio. Y como la noche estaba ya muy
próxima, se apresuraron a llevarla a su cama en la esperanza de
que el sueño y el reposo calmarían su cerebro. Pero la noche era
tan molesta como el día. Sus párpados no se cerraron para
el descanso y la pasó en lágrimas y suspiros. Interrogado por la
mañana de cómo se encontraba, contestó, me siento peor y mi
mal crece a cada instante. Y como principiase de nuevo a
repetidas lamentaciones de la tarde anterior, los demás se
endurecieron contra él en lugar de compadecerle. Intentaron entonces
recabar con aspereza lo que los medios de la dulzura no habían
conseguido. Se burlaban unas veces, le reñían otras y otras
le dejaban completamente abandonar no le quedaba, pues, otro recurso
que encerrarse en su cuarto para orar y llorar, tanto por ellos
como por su propia desventura, o salirse al campo y desahogar
en su espaciosa soledad la pena de su corazón. En una de estas
salidas le vi muy decaído de ánimo y sobremanera desconsolado
leyendo su libro, según su costumbre, y según le oí de nuevo exclamar,
¿qué he de hacer para ser salvo? ¿Qué podemos ver aquí? Pues hay
varios puntos. Vemos que está este hombre consciente del gran
peligro en el que está, pero no está solo consciente de su
propio peligro. También está consciente y ve el peligro en
el que están todos los que le rodean en ese mismo lugar, en
su familia, en su ciudad, sus vecinos. Ve que todos están en
este peligro de perderse eternamente. Trata de advertir a su familia
que su ciudad será destruida. trata de advertirles en el peligro
en el que están, y vamos a Segunda de Pedro capítulo 3 para ver
algunas bases bíblicas para esto. Algunas bases bíblicas para esta
ilustración que usa Boña de la destrucción futura de su ciudad. Vemos en Segunda de Pedro capítulo
3, recículos 7 y 10, dice, pero la misma palabra, ¿cuál palabra?
La palabra de Dios que trajo el diluvio, la misma palabra
los cielos y la tierra que ahora existen, por la misma palabra,
los cielos y la tierra que ahora existen, están reservados para
el fuego, guardados hasta el día del juicio y la destrucción
de los hombres impíos. Ahora versículo 10. Pero el día
del Señor vendrá como ladrón. Entonces los cielos pasarán con
gran destruendo, los elementos ardiendo serán desechados y la
tierra y las obras que están en ella serán consumidas. Este es el peligro que ha visto
y que ha entendido sin gracia. Entiende que esto sobreviene
a cada persona al momento de morir. Si no ha hallado antes
un salvador, si no ha hallado antes la salvación y lo que más
la congoja, lo que más le preocupa es que a pesar de que ve el peligro,
tiene esta carga, está consciente de su pecado, está consciente
del enojo, de la ira de Dios en contra de su pecado, ve el
peligro, ve la amenaza, pero no sabe cómo escapar. no entiende cómo ser salvo. Y
hay personas que pasan años en este estado. Hay personas que
han asistido años a la iglesia, están conscientes, creen al menos
intelectualmente que el infierno existe, que están en gran peligro,
que deben hallar salvación, pero no entienden cómo ser salvos.
Singracia en nuestro en nuestro libro, singracia está convencido
de las advertencias, está convencido de su necesidad de hallar salvación,
su necesidad de escapar de las ciudades de destrucción, pero
no no sabe cómo. Y eso lo lleva a buscar a Dios
aún más, busca a Dios aún más. Su oración, su actitud ante Dios
es una actitud correcta ante su situación. Su actitud es de
decirle Señor, sálvame o perisco, sálvame o me pierdo. Y así pasa
las noches, noche tras noche, pasa en angustia, llorando, preocupado
por sí mismo, preocupado por su familia y el estado espiritual
de su familia. Y esto es algo que hemos visto
muchas veces. Dios empieza a mover, empieza
a tratar con un alma, y muchas veces esa persona siente la necesidad
de inmediatamente ir y advertir a su familia. Busca la oportunidad
de jalarlos, de llevarlos a la iglesia, incluso antes de que
él o ella misma sea salvo. La reacción de la familia no
tiende a ser muy favorable, pero eso lo vemos, lo hemos visto
en muchos casos, como Dios empieza a obrar en alguien y esa persona
todavía no hay a Cristo, todavía no es salva, pero ya está preocupado
y buscando tratando de traer a otros a escuchar la palabra.
La reacción de la familia, la reacción de los amigos suele
ser ridiculizar, burlarse, atacar, incluso llegar al grado de desconocer,
que es lo que vemos ilustrado aquí en el libro. Muy rara vez
pasa que cuando alguien comienza a buscar a Dios por primera vez
en su vida, Dios obre también en su familia o en sus amigos
al mismo tiempo. Generalmente Dios obra después,
después de meses, a veces después de años, a veces después de toda
una vida. Muy pocas veces ocurre con la prontitud que quisiéramos,
¿no? Eso es lo que narra el segundo libro de Goñan. El segundo libro
de Goñan, la segunda parte del progreso del peregrino, narra
el peregrinaje de su esposa y sus hijos después de que él ya está
en la ciudad celestial. Pero por el momento vemos en
el libro que su familia rechaza sus advertencias y eso es lo
que ilustra esta reacción inicial que solemos ver en las vidas
de todos, ¿no? Lo acusan de estar loco, de estar
perdiendo la cabeza, en vez de hacer caso, en vez de prestar
atención a lo que les quiere decir, hacer caso de sus advertencias
que él les quiere dar en amor, lo atacan, lo insultan, lo desechan,
y él no tiene de otra más que orar, más que más que acudir
a Dios y pedir por sí mismo y pedir por ellos. Entonces, hasta aquí,
Boñas nos está ilustrando lo que pasa hasta donde vamos en
la historia. Boñas nos está ilustrando lo que pasa cuando Dios comienza
a orar en alguien. nos está ilustrando una búsqueda
seria de salvación, lo que es buscar realmente a Dios y lo
que pasa cuando un alma movida por él, movida por él, emprende
esa búsqueda. Sabemos por la palabra que incluso
en esta etapa lo que está pasando aquí es su obra, que Dios es
el que está moviendo a singracia a buscarlo, porque según Romanos
3 nadie busca a Dios por sí mismo. Entonces vamos de nuevo al libro,
vamos a leer otra porción, vamos a leer la siguiente sección. Vamos de nuevo rápidamente al
libro. Está, está afuera, sobremanera,
desconsolado, leyendo su libro, exclamando, ¿qué he de hacer
para ser salvo? Luego dice, sus miradas inquietas
se dirigían a una y otra parte, como buscando un camino por donde
huir, mas permanecía inmóvil porque no le hallaba. A tiempo
que vi venir hacia él un hombre llamado evangelista, y oí el
siguiente diálogo. Evangelista le pregunta, más
ingracia, ¿por qué lloras? Le contesta, cristiano, este
libro me dice que estoy condenado a morir, y que después he de
ser juzgado, y yo no quiero morir ni estoy dispuesto para el juicio.
Evangelista le dice, ¿por qué no has de querer morir? Cuando
tu vida, o por lo que me cuentas, estás en una terrible situación,
tu vida está llena de tantos males, evangelista le dice, ¿por
qué no has de querer morir? Cristiano le contesta, porque
tengo que esta carga que sobre mí llevo me ha de sumir más hondo
que el sepulcro y que he de caer en Tofet. Y si no estoy dispuesto
para ir a la cárcel, lo estoy menos para el juicio y muchísimo
menos para el suplicio. ¿No quieres pues que llore y
me estremezca? Y Evangelista le dice, entonces,
¿por qué no tomas una resolución? Toma, lee, le da un folletito. Y Cristiano recibiendo el folletito,
leyendo, encuentra lo siguiente, huye de la ira venidera, y le
pregunta al evangelista, pues, ¿a dónde voy a huir? ¿a dónde
he de huir? Entonces, el evangelista voltea,
le señala un campo muy espacioso, le pregunta, ¿ves esa puerta
a lo lejos? Cristiano le dice, no, no, no
veo la puerta. Así que el evangelista le dice,
¿ves allá a lo lejos el resplandor de una luz? Y Cristiano le dice,
sí, sí, creo que sí. Así que Evangelista le contesta,
no la pierdas de vista, ve derecho hacia ella y hallarás la puerta,
llama y ahí te dirán lo que has de hacer. Aquí llega por fin
a la historia evangelista. Algunos tendrán la nota en sus
en sus libros, dependiendo la versión que tengan, que hace
referencia al pastor de Bonnion llamado Juan Guiford, un hombre
muy usado en su vida para llevarlo a Cristo, el pastor de Bonnion.
Seguramente fue un punto de referencia para él, pero lo importante aquí
es que Boñan está retratando al pastor según la Biblia, en
su alegoría. Este hombre que retrata a Boñan
es un hombre entregado a servir al Señor y llamado por él. Es decir, Dios mismo lo ha llamado,
le ha asignado esta tarea de desempeñarse como pastor y como
guía espiritual de almas en las que Dios mismo está obrando.
Y como vamos a ver en el libro, será grandemente usado para guiar
a cristiano para predicarle la palabra de Dios, para darle todo
el consejo de Dios en momentos críticos. Evangelista encuentra
a Cristiano, como ya lo hemos descrito, con mucho miedo a morir,
seguro de ser juzgado por Dios al momento de su muerte, en angustia,
con tremenda convicción de pecado por todo lo que Dios le ha mostrado
acerca de sí mismo, y lo encuentra con esta duda en su corazón de
qué hacer. Convencido de su necesidad, pero
sin saber a dónde huir, a quién acudir, como ser salvo. Incluso
lo encuentra ya al borde de la desesperación por no saber qué
hacer, por no poder encontrar una salida. Es como si el punto
en el que está sin gracia o cristiano, es como si las palabras de Isaías
6 fueran suyas. Les voy a leer rápidamente Isaías
6 5 dice ay de mí, pues soy muerto porque siendo un hombre de labios
impuros y habitando en medio de un pueblo de labios impuros,
mis ojos han visto al rey, a Jehová de los ejércitos, sin gracia
ha visto algo de la grandeza de Dios, algo de su santidad. Se ha comparado a él mismo contra
la santidad de Dios y sabe que no puede ni presentarse ante
él. Su convicción de pecado lo está llevando al borde de la
desesperación. Está convencido que ha pecado en contra de Dios,
convencido de lo que Dios dice, el veredicto que Dios da acerca
de él y su pecado, convencido del veredicto que pronuncia la
Biblia sobre él de perdición eterna como consecuencia de su
pecado. sabe que tiene una deuda enorme
y no tiene cómo pagar. Pero en este estado, cuando,
cuando cree que ya no puede aguantar más, cuando cree que está al
punto de explotar, Dios le manda a evangelista, como Dios siempre
lo hace con las almas que ha determinado que va a salvar.
Dios siempre provee los medios para alcanzar a las personas
que ha destinado para salvación, para alcanzar y guiar a las personas
con quienes está tratando ordena tanto la salvación predestina,
ordena tanto la salvación de un alma como los medios que usará
para llevarla a Cristo, para llevarla a la salvación. Y hay
varias cosas que quiero notar en este hombre evangelista. Notamos
en primer lugar que no es alguien que busca llamar la atención
a sí mismo. Lo vamos a ver en el libro. En ningún momento lo
vemos llamando la atención a sí mismo. No es alguien que busca
manipular a cristiano como lo van a tratar de hacer muchos
de los personajes que vamos a ver más adelante. Evangelista es
alguien cuya única preocupación e interés es el alma de sin gracia. Lo único que le importa, lo único
que quiere es dirigirlo a Cristo, que sin gracia se halle en Cristo. No está buscando dinero, no le
pide nada, no le pide ningún tipo de recompensa por la información
que le está dando. No es soberbio, no le no le interesa
su propio nombre. no está buscando su propia ganancia,
le interesa que la obra de Dios sea realizada en las almas y
quiere ser usado como un medio en esa obra. Nada más. Lo único
que le interesa. El libro no nos da realmente
grandes detalles acerca de él. Él no es el centro de la historia.
Simplemente el esfuerzo de Goñan por retratar al hombre que cumple
con la descripción bíblica de un hombre sobrio, prudente, decoroso,
apto para enseñar, amable, no contencioso ni amante del dinero.
Hay más calificaciones que Dios da para estos hombres, para estos
pastores que pueden consultar el primer Timoteo 3 si quieren
más detalle, pero vemos que evangelista en unas cuantas líneas de diálogo
con cristiano diagnostica su situación espiritual con escuchar
unas cuantas líneas, una breve descripción de lo que está pasando. Este hombre sin gracia diagnostica
su situación espiritual y le da exactamente lo que necesita
escuchar. le da las indicaciones correctas
que necesita escuchar. Lo dirige a la salvación que
está buscando tan desesperadamente. Ve claramente que Dios, por medio
del Espíritu Santo, ya le ha mostrado a este hombre su situación
espiritual. Ve que ya está cargado de culpa, de convicción, de pecado.
Ve que tiene terror de morir, que está seguro de juicio, seguro
de un destino eterno en el infierno. En Tofet, otra palabra para el
infierno. En Isaías 33 vemos la descripción del lugar que
teme sin gracia. aquí tenemos esta esta palabra
para el infierno, Tofet, que es este lugar dispuesto, preparado
para pecadores y sin gracia, teme este lugar Tofet, porque
dice Isaías treinta treinta y tres, Tofet, ya de tiempo, está dispuesto
y preparado para el rey, en este caso está hablando el versículo
del rey de de Asiria, creo que es creo que es Senaquerib, si
no me equivoco, pero lo que nos interesa es la descripción del
lugar, ¿Cómo es descrito Tofet en Isaías treinta y treinta,
treinta y tres. Dice que es un lugar profundo, un lugar ancho
cuya pira es de fuego y mucha leña, el soplo de Jehová como
torrente de azufre lo enciende. Así que viendo todo esto, viendo
a singracia, a terrorizado, a temiendo de caer en este lugar, evangelista
le da la única instrucción correcta. le da la instrucción de huir
de la ira venidera, le dice sin gracia, huye de la ira venidera.
¿Qué estás haciendo aquí? Huye. Lo que leímos al inicio
en Mateo 3. Evangelista le dice, ¿qué estás
haciendo aquí? ¿Por qué estás ahí parado? Si ya sabes todo
eso, ¿por qué no te estás moviendo? Cristiano tiene en sus manos
las instrucciones, la guía, el mapa, tiene la guía en su Biblia,
en la palabra, pero aún es profundamente ignorante. Vemos que, que entiende
algo, entiende un poquito sin gracia, pero es profundamente
ignorante todavía de la palabra de Dios, ignora lo que tiene
en sus manos, ignora que tiene el evangelio, la guía a Cristo
en sus manos, lo único que ha entendido y eso hasta cierto
punto, lo único que ha entendido es la ley, los diez mandamientos,
lo único que ha entendido es la ley de Dios, las consecuencias
para quienes no viven una vida perfecta de obediencia a ella,
la realidad de que nadie puede vivir esa vida de obediencia
perfecta, pero no ha entendido el evangelio. no ha entendido
el camino de salvación en Cristo. Así que evangelista lo dirige
a la puerta. Más adelante vamos a hablar más
acerca de eso, acerca de la puerta. Más adelante veremos todo eso.
Pero brevemente, ¿quién es la puerta? La puerta es Cristo. Él dijo en Juan 10, yo soy la
puerta. Si alguien entra por mí será
salvo, entrará, saldrá y hallará pastos. Juan diez nueve, Juan
catorce seis, Jesús dijo, yo soy el camino, yo soy la verdad
y la vida, nadie viene al padre, sino por mí. Cristo es la puerta,
pero como suele pasar, como les puedo, les puedo contar qué pasó
conmigo por años, como muchos hermanos les podrán narrar y
testificar de sus propias experiencias de salvación, cristiano inicialmente
no entiende, no entiende el evangelio, le contesta, evangelista le dice,
¿ves la puerta? Ve a la puerta, ¿ves la puerta?
Cristiano le contesta, no, no veo la puerta, no sé qué estás
hablando. Así que evangelista lo dirige a la luz, le pregunta
si ve la luz y lo manda a mantener sus ojos en la luz. ¿Qué es la
luz? Alguna guía mística, una revelación
sobrenatural. No, la luz, como lo vimos la
semana pasada, es la palabra de Dios. dice, pon tus ojos en
la luz, mantén los ojos en la Biblia. Evangelista le dice a
Cristiano, ¿no ves a Cristo? ¿No ves el evangelio? ¿No entiendes
el evangelio? Entonces, no quites tus ojos
de la luz. Sigue la luz hasta que halles
la puerta, que es Cristo. Lámpara es a mis pies tu palabra,
lumbrera mi camino, Salmo ciento diecinueve, versículo ciento
cinco, hasta ahora cristiano, sin gracia, entiende solo un
poco, aún no entiende el evangelio, aún no conoce a Cristo, pero
evangelista sabe que mientras mantenga, mientras sin gracia
se mantenga en la palabra, mientras siga profundizando en ella, hallará
salvación. La palabra es lo que Dios usará
para mostrarle a Cristo, para mostrarle la puerta si ha de
ser salvo. Por eso le insiste en que no
quite sus ojos de ella. Le dice, huye de la ira venidera.
No quites tus ojos de la luz de la palabra. Evangelista sabe
que de acuerdo a según el Pedro capítulo uno, versículo diecinueve
también tenemos la palabra profética que es aún más firme, más firme
que qué? Más firme que milagros, más firme
que señales. Tenemos la palabra profética.
Hacéis bien en estar atentos a ella como a una antorcha que
alumbra en lugar oscuro hasta que aclare el día y el lucero
de la mañana se levante en vuestros corazones. ¿Quién es este lucero
de la mañana? Es Cristo. Jesús dijo, yo soy
la luz del mundo. El que me sigue nunca andará
en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Así que en las palabras
de Proverbios 23, Evangelista manda a Cristiano aplicar su
corazón a la enseñanza de la palabra y sus oídos a las palabras
del conocimiento. y le asegura que si no quita
sus ojos de la luz de la palabra, hallará la puerta que es Cristo. Querido oyente, no basta un interés
ligero, no basta un interés pasajero en la palabra, no basta una búsqueda
trivial, dos, tres días leyendo, unas semanas, no basta un esfuerzo
trivial. Este es un asunto serio, el más
serio de tu vida, el más serio de tu existencia. Noten que evangelista
no hace ningún esfuerzo por aliviar la carga de singracia, por quitarle
su estado de preocupación por su alma, su estado de congoja. No trata de calmarlo, no trata
de decirle que todo va a estar bien, que no se angustie tanto,
que no se preocupe. Lo dirige al doctor espiritual,
al doctor del alma. Lo dirige al único que lo puede
salvar y aliviar verdaderamente. lo dirige al que dicen Mateo
once venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados y
yo os haré descansar llevar mi yugo sobre vosotros y aprended
de mí que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso
para vuestras almas y ¿Cuál es la reacción? La reacción de sin
gracia vamos a leer la última porción nos faltan dos minutos
la última porción ¿Cuál es la reacción? desingracia. Evangelista le dice, ¿ves a lo
lejos el resplandor de una luz? Cristiano le dice que cree que
sí. Evangelista le dice, no la pierdas de vista, ve derecho
a ella, hallarás la puerta, llama, ahí te dirán lo que has de hacer.
Y Cristiano echó a correr en la dirección que le había marcado.
Mas no se había alejado aún mucho de su casa cuando se dieron cuenta
su mujer e hijos, y empezaron a dar voces tras de él, rogándole
que volviese. Cristiano, sin detenerse y tapando
sus oídos, gritaba desaforadamente, ¡vida, vida, vida eterna! Y sin volver atrás, siguió corriendo
hacia la llanura. Encontramos en Cristiano un hombre
determinado a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia.
Mateo 6, 33. Esa es la prioridad más grande
en su vida, en su corazón. No presta atención a los que
lo quieren detener, a los esfuerzos del diablo por detenerlo. No
titubea, no claudica, no busca otro camino, un camino más fácil.
No discute con evangelista. Escucha y obedece. Corre hacia la luz. No lo encontramos
diciendo en las palabras de Lucas 9. Te seguiré, señor. Pero primero
esto. Primero aquello. Primero permíteme
que me despida de los de mi casa. No. no lo vayamos diciendo eso
porque ninguno te ha puesto su mano al arado y sigue mirando
atrás. Es apto para el reino de Dios. Cristiano deja todo atrás y emprende
su peregrinaje a la ciudad celestial en búsqueda de su Salvador. Y la única pregunta final que
hacemos es si tú ya estás buscando a tu Salvador. ¿Ya le has hallado?
¿Le estás buscando? Si no entiendes cómo ser salvo,
si no encuentras el entendimiento del evangelio, el entendimiento
de la verdad, ¿tienes tus ojos fijos sobre la luz de su palabra?
¿Estás orando, estás buscando? ¿Esta ilustración de este hombre
te refleja a ti si no has encontrado a Cristo? Si no es así, le rogamos
que el Señor use su palabra el día de hoy y haga la obra en
ti antes de que sea demasiado vamos a orar. Padre, gracias por tu palabra,
por tu grandioso evangelio, por los siervos que has dispuesto,
Señor, para hacer obras como esta, que nos ilustran tu verdad,
nos ayudan a aplicárnosla a nuestras propias vidas. Señor, te rogamos que aún hoy
tu poderosa palabra obre en los corazones de los oyentes, cada
uno de nosotros, que si alguno de los que está escuchando no
ha vivido esto, no te está buscando seriamente, te pedimos que lo
ayude a saber su necesidad, la vanidad de su vida sin ti. Te
pedimos, Señor, que obres profundamente cada uno de los que no te conocen
esta noche. Señor, por los que sí te conocíamos, te damos tantas
gracias por habernos alcanzado cuando éramos igual que este
hombre sin gracia, por haber dispuesto los medios, los pastores,
los evangelistas, tu palabra, para llevarnos a los pies de
Cristo. Te damos gracias por todo esto, te lo pedimos en el
nombre de Cristo Jesús. Amén.
Huyendo de la Ciudad Destruccion PP #2 (Juan Bunyan)
Series El Progreso del Peregrino
Singracia huye de la Ciudad Destrucción, Capítulo 1 del Progreso del Peregrino de Juan Bunyan.
| Sermon ID | 731212012414423 |
| Duration | 47:03 |
| Date | |
| Category | Midweek Service |
| Bible Text | Luke 3:7 |
| Language | Spanish |
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