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El Salmo cuarenta y seis Dios
es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las
tribulaciones. Por tanto, no temeremos aunque
la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo
de los mares, aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen
los montes con creciente Hay un río cuyas corrientes alegran
la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo. Dios está
en medio de ella, no será sacudida, Dios la ayudará al romper el
alba. Bramaron las naciones, se tambalearon
los reinos, dio Él Su voz y la tierra se derritió. El Señor
de los ejércitos, el Dios de la gracia, el Señor de los ejércitos,
está con nosotros. Nuestro baluarte es el Dios de
Jacob. Venid contemplad las obras del
Señor, que ha hecho asolamientos en la tierra, que hace cesar
las guerras hasta los confines de la tierra. quiebre el arco,
parte la lanza y quema los carros en el fuego. Está quietos y sabed
que yo soy Dios. Exaltado seré entre las naciones,
exaltado seré en la tierra. Nuestro baluarte es el Dios de
Jacob. Vamos a tener un momento de oración.
Oh Padre, en esta mañana alabamos Tu glorioso nombre. Tú eres un
Dios soberano, fiel a Tus promesas. Gracias por la misericordia que
Tú manifestaste hacia nosotros cuando nos salvaste. Gracias
por estas gloriosas y maravillosas promesas del Salmo 46, que hoy
nuestra alma sea fortalecida y podamos nosotros, en medio
de tiempos difíciles, en medio de la adversidad,
conocer la guía, el consuelo que este Salmo da. Te suplicamos que Tú nos santifiques. mientras consideramos juntos
Tu Palabra. Te suplicamos esto en Cristo. Amén. El Salmo cuarenta y seis
nos llama a confiar en Dios en Su Palabra, en Sus promesas,
en Su poder, y en Su providencia, aun en los peores tiempos. Este Salmo nos enseña que suceda
lo que suceda, el pueblo de Dios es bienaventurado y está seguro
porque es el objeto del cuidado amoroso de Dios. Martín Lutero
se deleitaba en cantar este Salmo. Él dijo, cantamos este Salmo
en alabanza a Dios porque está con nosotros. Él poderosa y milagrosamente
preserva y defiende a Su Iglesia y a Su Palabra contra todos los
espíritus fanáticos, contra las puertas del infierno, contra
el odio implacable del diablo, y contra todos los asaltos de
la carne y el mundo. En los días de la oposición más
furiosa, Lutero acostumbraba decirle a Melanton, ¡Ven, cantemos
el Salmo cuarenta y seis, y que el diablo haga lo peor! Así también cuando Lutero se
había muerto, Melántono oyó a una joven cantando este Salmo, y
le dijo, Sigue cantando, querida hija mía, no sabes qué consuelo
traes a mi corazón. El contenido de este Salmo revela
que fue escrito en un tiempo muy peligroso para el pueblo
de Dios. Era un tiempo de gran inestabilidad,
cambios, adversidad y tribulación. En aquel tiempo el pueblo de
Dios declaró abiertamente, Dios es nuestro. amparo y fortaliza
como dice la versión 60 del 60 o como dice la versión de las
Américas. Dios es nuestro refugio y fortaleza,
nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Este Salmo contiene
tres estrofas. En la primera estrofa, el pueblo
de Dios expresa su confianza en Dios en la tribulación, versículos
1 al 3. En la segunda estrofa, el salmista
habla sobre la protección y provisión de Dios durante la tribulación,
versículos 4 y 7. La tercera estrofa celebra la
victoria de Dios sobre todos Sus enemigos, versículos 8 al
11. La progresión de este salmo responde
a tres preguntas o inquietudes del creyente reflexivo. Él se pregunta a sí mismo, ¿qué
será de mí en estos tiempos inestables? difíciles y peligrosos, en que
los fundamentos morales y religiosos están siendo suprimidos. ¿Qué será del pueblo de Dios
en este tiempo difícil y decadente en el que abunda la apostasía
y la persecución? ¿Qué será de este mundo en el
que abunda la impiedad el egoísmo, la injusticia, la mentira, la
inmoralidad, la imperdición y la violencia. Pues, el Salmo cuarenta
y seis responde a todas estas y otras preguntas. Por tanto,
cuando la adversidad y el peligro, la tribulación llegue a las puertas
de nuestros hogares, Cuando la iglesia se ve atacada implacablemente,
cuando aquellos fundamentos establecidos se desploman, cuando la sociedad
siga deteriorándose y aumente el mal, y el creyente vea todas
estas cosas, ¿en qué debe meditar? El creyente debe meditar en la
enseñanza del Salmo cuarenta y seis, y confiar en las promesas
de este Salmo. Debe meditar en sus enseñanzas
y en sus promesas para obtener la guía, el aliento y el consuelo
que necesita. No debemos, hermanos, porque
estamos acostumbrados y familiarizados con este Salmo, pensar que allí
no vamos a encontrar lo que necesitamos diariamente para enfrentar las
adversidades, las dificultades y las pruebas. Este Salmo fue escrito para esos
tiempos. Este Salmo nos recuerda que Dios
no es un mero espectador en la prueba, en la adversidad, en
nuestra tribulación. En tal situación Él continúa
siendo para Su pueblo lo que siempre ha sido y será su refugio
y fortaleza, pronto auxilio en la tribulación. Aunque las huestes
del mal sigan atacando a la iglesia, y los enemigos del Evangelio
aflijan y maltraten a los siervos de Cristo, aunque el mundo aceche
a la iglesia y el mal se multiplique como vemos en nuestra sociedad,
ya parece que no hay nada sagrado porque todo se toma como una
broma. Aunque nos toque vivir en un
ambiente inestable e inseguro, aunque aumenten los peligros,
las guerras, las calamidades, y literalmente los montes se
deslicen al fondo de los mares, aunque bramen y se agiten sus
aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo, y se multipliquen
los tornados, los terremotos, los maremotos, las tormentas,
los huracanes, la sequía, queridos hermanos, Dios continúa siendo
el refugio y la fortaleza de su pueblo. El Salmo cuarenta
y seis afirma que Dios está comprometido a proteger, sostener y a guardar
a Su pueblo redimido, no importa cuáles sean las circunstancias
o cuán peligrosa sea la situación en la que la iglesia se encuentre. Pues, después de esta introducción,
consideremos la declaración general de este Salmo. la cual se encuentra
en los primeros tres versículos. Aquí el salmista declara lo que
Dios es para su pueblo. Confirma esta declaración y termina
con una conclusión natural. El salmista declara que Dios
es el amparo, refugio y la fuerza de su pueblo. y confirma esta
declaración diciendo que el pueblo de Dios ha hallado pronto auxilio
cuando había necesidad. Esta ha sido la experiencia del
pueblo de Dios. Esta declaración y confirmación
lleva al pueblo a una conclusión natural. Si Dios es nuestro refugio
y fortaleza, Si miramos a la experiencia del pueblo de Dios
o al pasado, y vemos que cuando se necesitaba la iglesia encontró
a Dios como pronto auxilio, entonces, basado en estas cosas, podemos
y debemos llegar a la conclusión que llega el salmista, temeremos. El pueblo de Dios debe confiar
en estas palabras, y basado en esta declaración general podemos
decir que este Salmo, en primer lugar, el pueblo de Dios afirma
su fe en Dios. En segundo lugar, afirma la relación
que Dios sostiene con Su pueblo. Consideremos el primer punto.
Aquí en esta declaración, Dios es nuestro refugio y fortaleza. ¿Qué es lo que vemos? Vemos al
pueblo de Dios afirmando lo que cree sobre Dios. ¡Dios es! ¡He aquí lo que el pueblo de
Dios cree! ¡Cree que Dios es! ¡Cree en la existencia de Heroín,
el Dios fuerte y poderoso que debe ser temido! ¡Pues esto es
lo que significa el título Heroín! Este título, al cual alude el
salmista, habla de la majestad grandiza y poder inigualables
e incomparables del Dios que creó los cielos y la tierra. Observen cómo la Biblia comienza. En el principio, Elohín creó
los cielos y la tierra. Y cuando el pueblo de Dios va
a firmar su fe en Dios, trae nuevamente delante de sí ese
mismo título de Dios. ¿Quién es nuestro refugio? ¿Quién es nuestra fortaleza? Aquel Dios grande que creó los
cielos y la tierra, dijo y fue hecho, declaró y existió, ese
es el Dios que es nuestro refugio. Desde la creación del mundo sus
atributos invisibles, su eterno poder y divinidad se han visto
con toda claridad siendo entendidos por medio de lo creado. El pueblo de Dios dice, Dios
es. ¡Cree en Dios! Por la fe el pueblo de Dios ve
al invisible. La Biblia declara que por la
fe Moisés salió de Egipto sin temer la ira del rey porque se
mantuvo firme como viendo al invisible. Pablo dijo porque
por fe andamos y no por vista, y sin fe es imposible agradar
a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea
que Él existe y que es remunerador de los que le buscan. La fe ve
a Dios no como un concepto abstracto, o una idea, o una mera fuerza,
sino como lo que Él es, como lo que Él ha revelado. Él es
un Dios personal, sabio, santo, justo, veraz y soberano, que
tiene el control de todas las cosas y dispone de ellas según
Su voluntad. Él es el Omnipotente, el Omnipresente,
todo suficiente, tiene vida en sí mismo, es eterno, Él no cambia,
lo demás alrededor nuestro puede cambiar, lo más estable que nos
parece o que es puede cambiar, pero Dios no cambia, Él es también
amor, gracia y misericordia, y como tal hizo un pacto en el
que Él en Cristo se ha comprometido a ser nuestro refugio y nuestra
fuerza. Esto es lo que el pueblo de Dios
cree, y lo cree no porque desea creerlo, o porque éste es el
Dios en quien ellos quieren creer, no. Su concepto sobre Dios no
es el producto de las circunstancias, de la mente, de la necesidad
o de los deseos. El pueblo de Dios cree que Dios
es su refugio y fortaleza porque eso es lo que Dios revela de
Sí mismo en Su palabra, en Su providencia, en Sus obras. Y esa es la experiencia del pueblo
de Dios. La mayoría de las religiones
del mundo afirman creer en Dios, pero su definición de la divinidad
no se limita a lo que Dios ha revelado de Sí mismo. Aun más,
muchos de los que dicen que son muy religiosos no tienen una
definición coherente de Dios, y si la tienen, es una definición
que no procede de la revelación que Dios ha dado de Sí mismo. Ellos creen lo que creen porque
eso es lo que ellos quieren creer. Creen en un Dios que ellos mismos
crearon, según un sociólogo. La mayoría de los americanos
han adoptado un credo en el que un Dios poco exigente existe
para resolver los problemas y para que ellos se sientan bien. Este
Dios es una combinación de mayordomo o terapeuta cósmico disponible
para cuando uno lo necesita. Muchos, especialmente jóvenes,
han abandonado el cristianismo institucional para abrazar un
deísmo terapéutico y moralista. Tal deísmo enseña que Dios existe
que Él quiere que seamos amables, y que la felicidad es el punto
o propósito de la vida. Este mayordomo o terapeuta de
muchos, aun lamentablemente de evangélicos, no tiene que estar
involucrado en la vida de uno a menos que uno necesite algo. Sobre esta creencia alguien dijo,
es la perfecta pseudo-religión para una cultura individualista,
consumista y próspera. Usted puede ver por qué una generación
criada con el deísmo terapéutico-moralista no tendría ningún interés en
la religión tradicional con sus afirmaciones de la verdad y sus
censuras. Dios no espera nada de ti, sino
ser amable y feliz, ¿por qué saltar de la cama en la mañana,
el domingo, incluso para la más progresista de las liturgias? El futuro religioso de América
parece pertenecer a los vagos teólogos que creen en una deidad
vaga que no exige nada. sólo proporciona una comodidad
psicológica. ¿Quién necesita esa sensibilería? El pueblo de Dios no profesa
ni reconoce ese Dios cuando dice Dios es nuestro refugio, nuestro
amparo y fortaleza. Su Dios es el Dios único y verdadero. Su nombre es Elohim, que como
anteriormente indiqué, infunde o habla de majestad, de grandeza,
tal grandeza y majestad que infunde temor y demanda de nosotros absoluta
obediencia. El nombre nos enseña que Él no
existe para nosotros, sino que nosotros existimos para Él. Su majestad, grandeza, poder,
soberanía, santidad y gloria demandan nuestra admiración,
temor, adoración, confianza, amor, obediencia, lealtad y sumisión. De manera que yo no vengo aquí
hoy como un psicólogo para que ustedes se sientan muy bien. para que ustedes puedan descansar
y confiar en un Dios que no exige nada de ustedes. A la gente le
gusta, hasta a los mismos incrédulos. Cuando están en dificultades,
¿a dónde van? Dios es nuestro refugio. Dios es nuestro amparo y fortaleza,
pronto auxilio en las tribulaciones. ¿Se sienten bien? Ah, pero ellos se olvidan de
Aquel que es realmente refugio y fortaleza, es Elohim. El pueblo de Dios en este Salmo
profesa su fe en el único y verdadero Dios. cuyo nombre exige de nosotros
adoración, sumisión. Ahora bien, el pueblo de Dios
no sólo afirma su fe, sino que también hace ver a la relación
que Dios sostiene con ellos. Dios es refugio y fortaleza. Observen, el sálmono dice, Dios
es mi refugio y fortaleza. sino Dios es nuestro refugio
y fortaleza. Esto indica que esta es la relación
que Dios sostiene con todos los creyentes que forman su pueblo. Dice Dios es nuestro, no dice
Dios es mí. Es verdad que Dios es mí, pero
ahí eso no es lo que dice, ahí dice Dios es nuestro lo que me
incluye a mí, incluye a cada persona, a cada creyente del
pueblo de Dios, lo que incluye a la iglesia. Esto significa que las promesas
de este Salmo, como el consuelo y el aliento que imparte, son
para el pueblo de Dios individual y colectivamente. ¿Qué es Dios
para su pueblo? En primer lugar, Dios es el único
refugio y la fortaleza de Su pueblo. Según Leopold, el orden de las
palabras en el hebreo pone el énfasis en el término Dios, Elohim. Esto significa que Él y ningún
otro es nuestro refugio y fortaleza. Dioses son ídolos, producto de
la imaginación de los hombres. Tienen boca y no hablan, tienen
ojos y no ven, tienen oídos y no oyen, tienen nariz y no vuelen,
tienen manos y no palpan, tienen pies y no caminan, no emiten
sonido alguno su garganta. ¡Ah! Pero nuestro Dios, el Oín,
está en los cielos y Él hace lo que le place. Él es soberano. Su dominio es absoluto. Nadie
puede detener Su mano ni frustrar Su propósito. Ese es nuestro
refugio y fortaleza. Ningún otro ser en el universo
puede ser nuestro refugio, puede darnos la fuerza que nosotros
necesitamos, especialmente en la tribulación. Muchos se sienten
seguros porque tienen mucho dinero en el banco o han invertido su
dinero en acciones o propiedades, piensan que sus recursos monetarios,
sus contactos, se están pegados. Los amigos, la familia, la estabilidad
económica, es todo lo que necesitan para su felicidad. ¿Ustedes saben? No es tanto lo que tú sabes sino
a quien tú conoces. ¿Tú entiendes? ¿Se sienten seguros? te los ve,
uno va al lado de ellos y enseguida están hablando de toda la gente
que ellos conocen, y generalmente son grandes aquí en la República,
también conectados. De ahí derivan su seguridad. Como el hombre rico se dicen
a sí mismo, derribaré mis graneros y edificaré otros más grandes,
y allí al manizal Macenaré todo mi grano en mis bienes y diré
a mi alma, alma tienes muchos bienes depositados para muchos
años. Y miren lo que dice, que describe
muy bien nuestra cultura. Descansa, come, bebe y diviértete. Y el énfasis Pero Dios le dijo, necio, esta
misma noche te reclaman el alma. Este hombre era un necio, pasó
por alto algo muy importante y es que todo su dinero, sus
bienes, sus contactos, no pueden en última instancia librarlo
de la muerte y del juicio de Dios. no pueden protegerle de
las aflicciones y adversidades, y aún de la misma muerte. Cuando los fenómenos climáticos
azotan con gran fuerza, no hay quien detenga su furia, no hay
quien pueda detenerlos, nada ni nadie puede detener su camino. ¡Cuántas personas no han muerto
en cuestión de segundos! fuertes vientos y por el poder
destructivo de un huracán, el dinero no protege de la muerte
ni del juicio final. Ah, otras personas piensan que
la educación o el trabajo, eso es lo que necesitan para ser
felices y sentirse seguros. Se olvidan que aún la gente educada
y altamente calificada sufren cambios repentinos de estatus
y de suerte. La inestabilidad económica y
política ha dejado a muchos de ellos sin trabajo. Otros han
visto su salario reducido. Muchas de estas personas han
perdido sus casas por un juicio hipotecario. Los que confían en sus bienes
o recursos se olvidan que estas cosas pueden desaparecer repentinamente. Todas estas cosas pueden desaparecer
de momento. Sólo Dios es inmutable, sólo
Él es digno de plena confianza, solamente Él es un refugio seguro
y perdurable. Dios es nuestro refugio y fortaleza,
es decir, Él es nuestro único refugio inexpugnable y la única
fuente inagotable de nuestro poder. Él es el único refugio
inexpugnable. Aquel creyente puede ir y sentirse
completamente seguro en la tentación, en el peligro, en la prueba y
en la tribulación. Él es la única fuente inagotable
de poder que fortalice el espíritu y que da fuerza a nuestro cuerpo. Él es el único que puede darnos
fuerza espiritual, fortalecer nuestro hombro interior para
que podamos afrontar la adversidad, la prueba y la tribulación. Algunas
veces Dios nos protege de tal modo que no hay enemigo o plaga
que pueda herirnos o tocarnos. ¿Nos habla del cuidado y de la
protección divina? Aunque caiga mil a Tu lado y
diez mil a Tu diestra, a Ti no se acercará. Dios muchas veces
nos protege y nos guarda de tal manera que no hay enfermedad,
no hay cosa que puede tocarnos. Hay situaciones en las que Dios
nos protege de tal modo que nada ni nadie puede hacernos daño. Pero no siempre es así. No siempre es así. En otras ocasiones
Él permite que seamos heridos, afligidos y despojados. En esos tiempos Dios es nuestra
fuente inagotable que nos da fuerza espiritual para sostenernos. ¿Se acuerdan de Job? No había quien lo tocara. Dios lo estaba protegiendo. Y
el diablo, que es diablo, pidió, pero tú lo proteges de esta manera,
¿quién lo protege? Ah, pues mira, está bien, tócalo. Entonces vino la enfermedad,
vino la dificultad, se vio en quiebra y encima una gran enfermedad. ¿Qué sostuvo aquel hombre en
medio de aquellas pruebas, especialmente cuando los amigos de él se viraron
contra él? ¡Dios! ¡Dios! ¡Dios es el único que puede hacer
tal cosa! Salmo 68, 35 dice imponente Eres,
oh Dios, desde tu santuario. El Dios mismo de Israel da fortaleza
y poder al pueblo. Bendito sea Dios. Isaías 40,
29 al 31 Él da fuerza al fatigado. Al que no tiene fuerzas aumenta
el vigor. Aun los muchachos se fatigan
y se cansan, y los jóvenes tropiezan y vacilan. pero los que esperan
en el Señor renovarán sus fuerzas, se remontarán con alas como las
águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán. El Señor da fuerza, valor, capacidad
y sabiduría para que su pueblo o cada creyente se comporte correctamente
en el tiemplo de afección y tribulación. Él nos da también el poder para
resistir la tentación, para mantenernos firmes contra el mar y para soportar
la prueba. Primera, a los Corintios 10,
13, nos ha sobrevenido ninguna prueba que nos se acumuna los
hombres y fiel Es Dios que no permitirá que vosotros seáis
tentados o probados más allá de lo que podéis soportar, sino
que con la prueba la tentación proveerá también la vía de escape
a fin de que podáis resistirla. El concepto encerrado en las
palabras refugio y fortaleza es que Dios no sólo nos guarda
o protege del mal, sino que también da el poder, la fuerza y el valor
al alma para sostenerla en la tribulación. Conozco un hombre
de Dios íntegro y fiel, que el Señor ha usado poderosamente
para extender el reino de Padeció muchos sufrimientos por su fidelidad
a la Palabra de Dios. Y mientras meditaba o pensaba
en los vituperios, vituperios que este hombre había padecido,
me dije a mí mismo, si yo tuviera que pasar por lo que él pasó
o lo que él padeció, ¿me escondería? no podría soportarlo, y ¿saben
qué? El Señor escuchó mis palabras,
escuchó mis pensamientos. ¿Y qué hizo el Señor? Me puso
en un horno ardiente de aflicción, y allí me sostuvo, me fortaleció. y me protegió. ¿Qué me enseñó
el Señor? Que mi sostén y mis fuerzas no
se encuentran en mí, ni en mis recursos, ni en mis amigos, sino
en Dios. Es de Dios que viene la gracia. Él es refugio y fortalece Así que, por la gracia de Dios,
uno mi voz a todos los que cantan este salmo, pues testifico con
ellos de su gracia fortalecedora. Él es mi refugio y mi fortaleza,
mi torre impenetrable. que es Dios para Su pueblo, es
el único refugio inexpugnable y la única fuente inagotable
de nuestro poder, que nos enseña esta verdad En la adversidad,
aflicción, prueba por más difícil que sea, por más feroz que sea
el ataque del maligno, y parezca que el príncipe de las tinieblas
tiene el permiso para zarandear, afligir y atacar con gran furia. ¿Dónde está mi refugio? El Señor es nuestro. refugio y fortaleza. Proverbios
18.10, el nombre del Señor es torre fuerte y a ella corre el
justo y está salvo. Es difícil para nosotros cuando
empieza a tocar la aflicción, la adversidad, la prueba, las
cosas no van como nosotros queremos. Pensar y confiar en esto, el
corazón empieza a palpitar. Empezamos a sentir ansias, preocupación. Por esta misma razón tenemos
que volver una y otra vez al Salmo 46. Tenemos que decirnos,
no confíes en tus fuerzas, recursos, contacto, Ve al Señor por medio
de la oración. Sean conocidas delante de Él
tus inquietudes, tus problemas, tus aflicciones, tus pruebas.
Ponlas en las manos del Señor. Descansa en Él, y la paz de Dios
que sobrepasa todo entendimiento guardará tu corazón tranquilo
y seguro. Mi amigo, ve al Señor, es refugio
seguro. Cuando reposas y confías en Su
poder y soberanía, vences el temor, la ansiedad, la preocupación,
tus pensamientos y emociones destructivos que te inducen al
pecado y te roban tu paz interior y libertad. No hay arma que lo
pueda derrotar. Él es tu Dios soberano y de poder. Por tanto, no te refugies en
vicios, trabajo compulsivo, ni en tus mentiras porque te alejarás
de Dios. Confía en Dios. Dios no sólo es el único refugio
y fortaleza de Su pueblo. En segundo y último lugar, Él
es siempre, Él es el refugio y la fortaleza de su pueblo.
Él es nuestro refugio y fortaleza en todo tiempo. La relación que
él sostiene con su pueblo nunca cambia porque él es el inmutable.
No hay cambios en su ser, decreto, propósito, voluntad, promesas,
ni en el pacto que Dios hizo para con nosotros. Y cuando miramos
alrededor y... ¿Y qué pasó aquí? ¿Y cómo es
posible que ahora están por aquí? ¿Y qué? ¿Otro cambio por allá?
¿Y de momento otro cambio por aquí? ¿Y de momento otro cambio?
Y lo que parecía tan estable en lo que respecta al sostener
y a proclamar la verdadera religión, parece que todo está cambiando. Dios no cambia, Él es inmutable,
que es Dios para nosotros lo que siempre ha sido y será nuestro
refugio y fortaleza. ¿Y por qué subrayo esta verdad? porque el problema del creyente
no es tanto aceptar lo que Dios fue en el pasado, ni lo que Dios
será en el futuro. El problema mayor del creyente,
cuando pasa por la tribulación o prueba, es creer y aceptar
que hoy en la prueba y en la aflicción, hoy cuando lo más
estable se desploma, Hoy, cuando parece que no hay solución, Dios
es hoy nuestro refugio y fortaleza. Cuando el creyente comienza a
ver cambios radicales, cambios tan drásticos que parece que
los montes se deslizan al fondo del mar, cambios donde las cosas
más estables de la vida se desploman, se derrumban, se pierden en tales
tiempos, es difícil para el creyente ver y reconocer que Dios continúa
siendo su refugio y fortaleza. Oh, las circunstancias son muy
desalentadoras. Perdí el trabajo, pastor. Las
oportunidades de trabajo se redujeron, pastor. Recursos financieros
menguan, pastor. La situación económica del país
continúa deteriorándose. Para aquel que fija su mirada
en estas cosas, no es fácil de conocer la fidelidad y la bondad
de Dios en todas las circunstancias. Doctor, es difícil para mí ver
y reconocer a Dios como mi protector y proveedor cuando veo la desintegración
de mi matrimonio y de mi familia. Cuando algo pone en peligro mi
reputación y mi vida, cuando algo pone en peligro las buenas
relaciones que anteriormente teníamos, Cuando la iglesia se
ve fuertemente atacada, cuando estoy en mi trabajo, mi jefe,
pastor, usted no lo conoce, ese hombre es insoportable. Ay, pastor,
usted no conoce a mi mujer, es una mujer contenciosa, no se
calla, le gusta argumentar, mis hijos son irrespetuosos y reverdes. Es difícil ver a Dios como refugio
y fortaleza. Cuando mi marido es insensible,
cruel, pastores, es un hombre áspero, me esaspera. Es difícil ver a Dios como refugio
y fortaleza cuando hay una fuerte presión económica. Cuando el creyente concentra
su mente solamente en estas cosas, es difícil de conocer la fidelidad
de Dios. Mi amigo, si esta es tu situación,
querido hermano, querida hermana, quiero decirte que este Salmo
fue escrito para ti. Se escribió para que cuando tú
te encuentres en circunstancias adversas, difíciles, peligrosas,
tengas un fundamento sólido e incomodible en el que puedas descansar y
del cual puedas recibir la guía, el aliento y el consuelo y la
esperanza que necesitas en ese tiempo. Por tanto, no seas incrédulo. Si has de recibir el consuelo,
el ánimo, la fuerza, el vigor, el aliento que este salmo imparte,
Debes deliberadamente pensar que Dios no sólo fue el refugio
y la fortaleza de Su pueblo, y que Él será así en el futuro. Tienes también que creer hoy
que Él es tu refugio y fortaleza. No tenemos razón alguna para
dejarnos controlar por la ansiedad, por el temor, que surge en la
aflicción y en la tribulación. Pues hemos considerado la declaración
general del Salmo cuarenta y seis. En esta declaración el pueblo
afirma su fe en Dios y la relación que sostiene con su pueblo. Dios
es el único refugio inexpugnable y la única fuente inagotable
de poder de su pueblo, y Dios es siempre el refugio y la fortaleza
de su pueblo. Oremos. Padre, gracias por lo que Tú
eres por medio de Cristo en relación a nosotros. Gracias por ser nuestro amparo y fortaleza, nuestro
refugio y fortaleza pronto auxilio en las tribulaciones. Gracias por las promesas de este
salvo. Gracias por lo que Cristo, por
medio de Su sangre, obtuvo para nosotros. Que estas promesas
y este sostenga nuestros corazones. Oh Padre envía Tu Espíritu, danos
la gracia para que estas verdades y promesas santifiquen, gobiernen
y traigan consuelo a nuestro corazón. Te lo pedimos en el
nombre de Cristo. Amén.
Nuestro refugio y fortaleza
Series Salmo 46
| Sermon ID | 72711955581 |
| Duration | 48:21 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Psalm 46:1 |
| Language | Spanish |
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