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Libro de Proverbios, capítulo
22, versículo 7. Luego de leer este pasaje vamos
a orar. El rico domina a los pobres y
el deudor es esclavo del acreedor. Amén. Vamos, hermanos, a orar. Padre, ayúdanos y danos sabiduría
y gracia para que estas enseñanzas sobre la teología del trabajo
puedan ayudarnos para que nosotros crezcamos en el temor a ti. Tuya es la sabiduría, tuya es
la inteligencia. Concédenos, Padre, poder conocerte,
poder alabarte y poder honrarte. Guíanos para la alabanza y gloria
de tu nombre, Señor. Aliméntanos con tu verdad. Tu palabra es la verdad. Por
Cristo te lo pedimos. Amén. Que el título del mensaje
es Aprendiendo principios básicos de las finanzas bíblicas. Y hoy
vamos a estar viendo, hermanos, las deudas. qué dice la Biblia
en cuanto a las deudas. La semana pasada vimos qué dice
la Biblia en cuanto a la inversión. Porque al nosotros hablar de
teología bíblica, estamos diciendo que enseña a Dios en cuanto a
aquellos principios generales que nos da en su palabra para
que nosotros como creyentes glorifiquemos su nombre de una manera real
y práctica en la vida diaria. Es decir, que la Biblia se introduce,
se mete en nuestras vidas en áreas tan sensibles como la espiritual,
como la educación, como la financiera. Dios tiene que decirnos en cada
área. y Dios nos dirige para que nosotros
de una manera sabia entendamos qué hacer. Nosotros decíamos
hace algunas semanas pasadas que como tú manejas el dinero
habla mucho de tu relación con Dios. Como tú educas a tus hijos
habla mucho de tu relación con Dios. Como tú trabajas, habla
mucho de tu relación con Dios. Hermano, eso es así. Toda tu
vida habla, dice si tú eres creyente o un impío. Toda tu vida. Por
eso, tenemos que observar con cuidado qué dicen las Escrituras
y evaluarnos. En mi soltería yo me pregunté,
¿qué espera Dios de mí? Ahora casado, me casé, ¿qué dice
Dios? ¿Con quién yo debería de casarme?
Dios habla de eso, usted sabe eso. ¿Con quién yo debería hacer
negocios? Dios habla de estas cosas. ¿Debería
yo de endeudarme? Hermanos amados, Dios tiene mucho
que decirnos y cuando nosotros aprendemos la palabra, entonces
somos sabios. Andamos en la sabiduría que viene
del Señor. Y en este proverbio capítulo
22, versículo 7, vamos a ver varias cosas el rico domina a
los pobres no porque en el rico haya un poder sobrenatural ni
porque haya una orden de parte de Dios sino porque la misma
pobreza lleva a los pobres a depender económicamente de la ayuda del
rico por eso dice el proverbio el deudor el que le debe al otro
Es esclavo del que le ha prestado. Es esclavo del que le ha prestado.
Y hermanos, nosotros vivimos esto en muchas áreas. Pero en
regiones como en el oriente, cuando usted va y toma algo prestado,
se lo prestan. Y si usted vuelve a pedir prestado,
vuelven y le prestan. ¿Pero sabe qué le dicen? Si tú
no puedes pagarme, tu hija va a ser mi esclava. Hermano, y
eso es literal. Tú no pudiste pagar la deuda
que tiene con esa persona. Va con un policía a tu casa y
se llevan a tu hija, a tu hijo, para que sean esclavos de esa
persona. Este pasaje está señalando ¿Qué
sucede conmigo cuando yo busco prestado? Me convierto en alguien
que debe al otro, que depende del otro. Si no le pago, hermano,
me convierto en un esclavo a esa persona. Las deudas. ¿Qué es una deuda? La deuda es el dinero o la propiedad
o el servicio. que una persona le debe a otra,
puede ser clasificada de diferentes maneras. Pero también podríamos
decir que una deuda, repito lo que acabé de decir, la deuda
es el dinero, la propiedad, el servicio que tú le debes a otro,
le debes, tienes que pagarle. Podríamos definir en otro sentido.
Es una obligación que tiene que pagar o reintegrar o restituir
a otra persona o institución. Un deber. Es bueno, hermano,
partir de esto. Recuerde que estamos hablando
de la teología del trabajo. Y muchas personas, cuando van a hacer
un negocio, piensan que para hacer un negocio tiene que involucrarse
en una deuda. La persona piensa que para estudiar
tiene que involucrarse en una deuda. Pero, amado hermano, hay
que entender lo que es una deuda. Es un compromiso, una responsabilidad
que tú debes pagar donde tú te atas con otra persona. como dice
el proverbio, te haces esclavo del otro al que le debes. La Biblia enseña, veamos qué
enseña la Biblia en cuanto a la deuda. En Deuteronomio, vaya
allí conmigo por favor, 28 versículo 12, el quinto libro del Nuevo Testamento,
los primeros cinco, el quinto, Deuteronomio 28.12 nos dice la palabra. Abrirá el Señor para ti su buen
tesoro, los cielos, para dar lluvia a tu tierra y a su tiempo,
para bendecir toda la obra de tu mano. Y tú prestarás a muchas
naciones, pero no tomarás prestado. Eso es Deuteronomio 28 12 Dios
le dice a Israel voy a abrir la ventana de los cielos te voy
a dar bendición va a llover tú prestarás pero tú no tomarás
prestado miren que es visto como algo negativo esto no es un mandamiento
presta es decir conviértete un prestamista esto es un mandamiento
Eso lo que quiere decir es que vendrá gente que le dirá al pueblo,
mira, no está lloviendo, ayúdenos. Y Israel dirá, también yo te
voy a ayudar, yo soy misericordioso como mi Dios. Te voy a prestar
el grano, por ejemplo, de elote para que tú siembres, pero me
lo tienes que devolver. Tendrían tanta bendición de parte
del Señor que ellos podrían ayudar, prestar a otros y ellos no tomarían
prestado porque tendrían tanto, tanta bendición. Entonces hermano,
el pedir prestado para el Señor no era algo positivo, era algo
negativo, era algo negativo. Obviamente aquí no se está prohibiendo
tomar prestado, no es pecado tomar prestado, no es pecado. Ahora, no es lo mismo hermano
que usted esté en la posición del que presta y al que se le
debe autestar la posición del que tiene que pagar. No es lo
mismo ni es igual. Dios dice te voy a bendecir tanto
que vas a poder prestar a otros. Yo no creo que pedir prestado
sea pecado, pues en las escrituras Deuteronomio 15.8, vaya allí
conmigo por favor, Deuteronomio 15.8 dice sino que le abrirás libremente
tu mano y con generosidad le prestarás lo que le haga falta
para cubrir sus necesidades. Voy a leer del versículo 7 para
que se tome la idea. Si hay un menesteroso contigo,
uno de tus hermanos, del pueblo de Israel, en cualquiera de tus
ciudades, en la tierra que el Señor tu Dios te da, no endurecerás
tu corazón, ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre sino que le
abrirás libremente tu mano y con generosidad le prestarás lo que
le haga falta para cubrir sus necesidades entonces mira aquí
que Dios le está diciendo al pueblo si un hermano necesitado
te pide ayuda ayúdalo no sea tacaño si tú puedes hazlo Miren
lo que dice aquí. No cierres tu corazón hacia el
otro. Es decir que en Israel había
pobres y un hermano pobre, ¿para qué le voy a pedir prestado un
banco que me va a cobrar interés si le puedo pedir prestado un
hermano sin interés? Entonces voy donde mi hermano,
ayúdame. Sí, mi hermano, yo te puedo ayudar. Ahora, ¿cuándo
me lo vas a pagar? Yo también tengo familia y tengo deudas.
¿Cuándo me lo vas a pagar? Ah, te lo pago en un mes. Muy
bien. Ahí tiene mi hermano. Resuelva
su problema. Hermano, eso era algo permitido en Israel. Es
más, era algo que Dios decía, no cierres tu corazón. Ayúdalo. Ayuda al necesitado. Sin embargo,
en el resto de las Escrituras se presenta como algo no muy
deseable, algo indeseable. que uno debería utilizarlo sólo
en caso de necesidad real, en caso de necesidad extrema, y cuidándote de no involucrarte
con esa gente que te va a pedir intereses abusivos. Nota con
eso. Importante. Ahora, veamos que
también la Biblia dice que pedir prestado es un compromiso que
tú tienes que asumir a corto plazo. Por ejemplo, encontramos
textos en Levítico 25, Levítico capítulo 25. Si tú tienes la
necesidad de pedir prestado, hazlo tomando en cuenta que debe
ser a corto plazo, a corto plazo. Dice Levítico En el versículo 11. Tendréis
el quincuagésimo año como año de jubileo. No sembraréis ni
cegaréis lo que nazca espontáneamente, ni vendimiaréis sus viñas sin
podar. Porque es jubileo, eras santo.
De lo que produzca el campo comeréis. En este año cada uno de vosotros
volverá a su propia posesión. Así mismo, si vendéis algo a
vuestro prójimo o compráis algo de la mano de vuestro prójimo,
no os hagáis mal uno contra otro. Conforme al número de años después
del jubileo, comprarás de tu prójimo, y él te venderá conforme
al número de años de cosecha. Versículo 23. Además, la tierra
no se venderá en forma permanente, pues la tierra es mía, porque
vosotros sois sólo solo forasteros y peregrinos para conmigo. Así
que toda tierra en posesión vuestra otorgaréis el derecho de ser
redimida. Observe que ahí está hablando
de la del pago por una tierra que usted recibió Redimir era
la forma de decir que uno podría rescatar una tierra que yo vendí. Yo me metí en una deuda, en un
compromiso, y yo tenía una oportunidad de recuperarla. El año del jubileo
era un año de recuperación, de restauración, donde tú podrías
recuperar lo que tú habías vendido. A una persona que era esclava
por deuda, ya era liberada en el año del jubileo. En el año
del jubileo era libre de toda deuda. Había un límite para las
deudas. Había un límite para el compromiso.
Dios espera que, amado hermano, nosotros no seamos esclavos de
las deudas. Usted tiene que hacer compromisos
tomando en cuenta que usted no puede vivir eternamente endeudado. No es la voluntad de Dios para
usted eso. Hay que procurar cumplir con las deudas y amados hermanos,
vivir sin deudas es la opción óptima, perfecta. Observe lo que decíamos en el
Deuteronomio capítulo 25, 28. Tú vas a tener bendición y tú
no vas a tomar prestado. tú vas a ayudar a otros, pero
tú no lo vas a hacer. Para librarte a ti de ser que,
como dice el proverbio, un esclavo del que te está prestando, para
tú ser libre. Lo que se pide prestado debe
devolverse. Hemos visto dos cosas que enseña
la Biblia. Primero, es algo negativo tomar
prestado. Usted lo puede hacer si tiene
una necesidad, pero no es lo más conveniente. Segundo, debe
tener un tiempo limitado para saldar sus responsabilidades.
Tercero, la deuda, también nos dice la palabra, debe de devolverse. Cuando usted toma prestado, debe
de pagar. Y eso lo encontramos, por ejemplo,
en Romanos 13.7. Pagad a todo lo que debéis. Es
una frase, un texto bastante sencillo y claro. Si usted se
comprometió con alguien a pagarle algún dinero, usted dio su palabra. ¿Qué tiene que hacer? Cumplir
con su palabra. Eso es importante para todos
nosotros. Porque es la manera de nosotros vivir en qué? En libertad. Representa tu palabra,
tu honor. Representa tu carácter, tú representas
a Dios, por lo tanto no seas esclavo de una deuda, paga a
cada persona que tú le debes, paga a cada uno la deuda. La gente a tu alrededor dirá,
este es un hombre realmente cristiano, es una mujer realmente cristiana. Paga sus compromisos. Cuando
hablamos de compromisos son esos. Esos compromisos que tú le dijiste
a una persona, mira, préstame tu vehículo, yo te lo voy a pagar. O véndeme tu vehículo, véndeme
tu vehículo, yo te lo voy a pagar. En varios plazos, de esta manera. Bien, ¿de acuerdo? De acuerdo.
Pretón de mano. ¿Y usted tiene que hacer qué?
Pagar el compromiso que ha tomado y cumplir con su palabra. Porque eso habla de usted y de
Dios también. La palabra nos dice, nuestro
sí debe ser sí y nuestro no debe de ser no. ¿Ya? ¿No agregué más de ahí? ¿Qué
significa eso? que usted no debe estar dando
excusas, que usted no puede estar poniendo pero. Si usted se comprometió
y usted dijo a la hermana, a un hermano, mire, vamos a hacer
este negocio, yo le voy a traer a usted piñas para que usted
las venda. Usted va a vender las piñas, te entregué 10 piñas.
Cada piña vale 10 pesos. Tú me tienes que devolver a mí
10 pesos por cada piña. A partir de ahí, el hermano puede
vender a 15, a 20, como él quiera. Pero el compromiso es yo devolver
esos 10 pesos por cada piña. Ese es mi compromiso. Ahora,
mi ganancia, ya eso es otra cosa. Ahí yo le pongo el precio. Entonces,
eso es algo importante. Pague lo que debe. Miren lo que
dice Salmo 37, 21. El impío toma prestado y no paga. Pero estamos hablando ahí de
un impío, una persona que no conoce a Dios y responsable. Porque yo conozco muchos inconversos
muy responsables, muy responsables, que cumplen siempre con su palabra,
cumplen siempre. Toda persona debe cumplir. Y
además, dos hermanos, cuando usted no cumple, usted va a un
banco, a una institución, a un comercio, compra un equipo, compra
una silla, un abanico, y usted no lo paga, óigame, eso se queda
registrado. O sea que se queda registrado.
Y eso es un problema tan grande en el día de hoy, la mala paga,
el no pagar las deudas, que se ha hecho hasta un sistema económico
cerrado. ¿Para qué? Para que el que le
debe a un fulano aquí en Juticalpa, a una institución, a un banco,
todo el mundo lo sepa en el sistema económico. Y cuando usted vaya
a comprar algo y usted vaya a Electra o vaya a otro sitio, haga que
yo quiera comprar una cama a crédito. Espera, dame tu nombre, dame
tu identidad y te buscan ahí. No, no te podemos prestar a ti.
No te podemos prender a crédito a ti, porque tú debes en otro
lugar... Mira, tú compraste un celular
en un tal sitio y no lo pagaste. Tú cogiste un préstamo en el
banco Ateca y tú no lo pagaste. Entonces, ese sistema económico
se hace así cerrado para protegerse, para protección y para que la
gente cumpla con sus deudas y compromisos. La Palabra nos dice en Santiago
5.12, sea tú sí, sí, y tú no, no. Cumple con tu Palabra, cumple
con tu deber. Entonces, amados hermanos, breve
y sencillamente, allá hay tres aspectos básicos. La deuda, amados
hermanos, es un compromiso, una responsabilidad con los demás
que uno tiene que cumplir. La Biblia enseña que tiene un
aspecto negativo. Tiene un aspecto negativo porque
tú estás asumiendo una responsabilidad que preferiblemente no lo asumieras. Que mejor sería que fueras tú
que tuvieras que ayudar a otros y no que te ayudan a ti. Bien,
pero en segundo lugar, también debe ser a corto plazo. Sé objetivo. Pon metas, cumple con tus compromisos
a corto plazo para que tengas tranquilidad, libertad. En tercer
lugar, debes devolver lo que has pedido prestado. Paga lo
que debes, sé responsable. Eso glorifica a Dios, da gloria
a Dios y da un buen testimonio de ti y de Dios también. Veamos
en tercer lugar por qué ¿Por qué nos endeudamos? ¿Por
qué caemos en deudas? Hermano, y es importante que
tú te vayas evaluando, vayas examinando, porque tú necesitas
identificar de qué pie tú estás cogiendo, dónde tú estás fallando,
para que arregles eso y mejores. Ese es el objetivo de esta prédica
de la Teología del Trabajo. Esta es la séptima prédica. es que nosotros glorifiquemos
a Dios usando los bienes que Dios nos ha dado. Ahora, ¿por
qué nos endeudamos? ¿Por qué caemos en deuda? Amados
hermanos, nadie se convierte en un esclavo de las deudas y
de los acreedores de lo que prestan por voluntad propia. Ah, yo quiero
ser un esclavo. No, nadie hace eso. En general,
uno comienza a endeudarse poco a poco, casi sin quererlo. Ocurren ciertos eventos en nuestra
vida que nos llevan a tomar préstamos o prestado porque creemos que
no hay ninguna otra opción. Creemos. En general, hay varias
razones por las que nos endeudamos. Voy a hacer un paréntesis. Hay
situaciones donde tú tienes tu dinero en un banco y el banco
quiebra y se pierde el dinero. Tienes una deuda y perdiste tu
dinero. Eso es algo aparte. Hay problemas
de accidentes reales. Tu casa se quema, tú tienes un
accidente laboral y tú te endeudas por esas situaciones. Eso es
algo aparte. Aparte de eso, Hay razones que
la Biblia nos habla. Amados hermanos, nos endeudamos
porque no vivimos de acuerdo a los principios de las Escrituras.
Esa es una causa, aparte de los accidentes, aparte de los problemas
que puedan haber habido, de abusos, de robos, aparte de eso, nos
endeudamos porque no vivimos de acuerdo a los principios de
las Escrituras. ignoramos la palabra de Dios,
la desobedecemos. Esto es cuando no reconocemos
a Dios como dueño y nosotros como mayordomos. Cuando tú crees
que tú eres el dueño de todo, entonces comenzamos a endeudarnos
porque eso es mío, eso es mío, eso es mío, eso es mío. Amados
hermanos, de las primeras cosas que dijimos aquí es que usted
llegó a este mundo desnudo. Si usted le tomara una foto,
cuando usted acabó de nacer, créame que usted no nació con
unos zapatos de charol, con una camisita bonita y la mujer con
una faldita muy bonita. No, desnudo nació. Así fue que
Dios lo trajo a esta tierra. Usted recuerda eso, ¿verdad que
sí? O por lo menos se lo dijeron. Querido hermano, todo le pertenece
al Señor. Recuérdelo, háblele a su corazón,
todo le pertenece al Señor. Yo soy simplemente su mayordomo,
su administrador. Hermano, eso le va a dar libertad,
le va a dar tranquilidad. Tú no tienes que vivir cuidando,
vivir para cuidar cosas materiales. Porque cuando usted es el dueño,
todo le duele. Cuando usted es el dueño, todo
le molesta. Pero cuando usted es el administrador,
usted simplemente está administrando. Eso no es suyo. Eso es de Dios. Yo lo cuido porque eso es del
Señor. Yo lo administro correctamente
porque voy a dar cuenta. Pero a mí no me duele. Me chocaron
el carro. ¿Por qué te duele si el carro
es de Dios? Tú eres un administrador, tú tienes que tenerlo nítido,
tienes que tenerlo en buen estado para poder hacer lo correcto
con el vehículo. Pero tú no eres el dueño, el dueño es Dios. Por
lo tanto, tenga paz. Hay personas que van así, mire,
cuidado, vete, no te me pegues, cuidado, no te acerques. Y van
con un miedo en el carro porque no quieren que se lo toquen.
Hermano, y es triste ver a gente ¿Matar a otro porque le chocó
el vehículo? Porque ese vehículo es de él,
es mío. No, no, no, no. Debemos estar
despegados. Despégase de lo viene. No estoy
hablando de negligencia. No estoy hablando de irresponsabilidad.
Estoy hablando de que tu corazón no debe estar pegado a esas cosas
materiales, hermanos. Tú vas a dar cuenta, tú eres
responsable, pero no debes estar pegado a eso. Lucas 12, vaya
conmigo allí, por favor. Lucas 12, versículo 19. Y diré a mi alma, alma, tienes
muchos bienes depositados para muchos años, descansa, come,
bebe, diviértete. Pero Dios le dijo, necio, esta
misma noche te reclaman el alma y ahora, ¿para quién será lo
que has provisto? Miren al hombre, alma, tienes
muchos bienes, tienes muchas bendiciones. Y Dios le dijo,
tú eres un necio. Nada de lo que tú tienes es tuyo.
Hoy tu alma te la vienen a pedir. ¿Y de quién será? El señor preguntando
así como para molestar. ¿Y de quién será todo eso que
tú guardaste? Eso no es tuyo. Yo se lo voy a dar a quien yo
quiera. Hermanos, miren, lo que es vivir apegado, tienes, tú
vives para esas cosas. Nosotros tenemos que aprender
a ser administradores de las cosas que tenemos. No somos dueños. La mayoría de la gente se ve
a sí misma como dueño. El dueño está emocionalmente
apegado a sus posesiones. El administrador está... Tiene responsabilidad con estas
cosas, pero no está apegado. No está apegado, hermano. Si yo le digo a un hermano, hermano,
me administra esta casa. El administrador viene y dice,
mira, hay que arreglar esa pared, hay que arreglar el techo. Pero
cuando lo rompan, la pared, ¿a él no le duele el pecho? Ay,
me duele el pecho. Es que esta casa yo la amo tanto.
Es que esa casa es de mi mamá, de mi tía, de mi abuela. El administrador
dice, no, no, no. ¿Qué es necesario hacer? Rompela.
Rompela y entramos a hacerla otra vez. El administrador no
está pegado. No está unido sentimentalmente.
Hay muchas personas que, ay, mire que ese carro es de mi papá
y entonces mi papá es un hombre que cuida todo así como con mucho
cuidado y yo lo quiero cuidar porque es de mi papá. Así piensa
el que es dueño de las cosas. Pero Dios quiere que tú entiendas
que nada te pertenece a ti. Y todo lo que tú tienes, Él te
lo ha dado para que tú lo administres sabiamente. No para que lo destruyas,
no para que hagas un descuidado, no para que lo pierdas. Pero
tampoco puedes estar apegado, como que te vas a morir, acumulando,
acumulando, acumulando. Usted no ve gente que tiene una
casa llena de cosas, acumulando, acumulando, acumulando. Esto
es mío, este es mío, este es mío, este es mío, este es mío,
mío, mío, mío. Y hay de aquel que vaya a pedirle
algo. No, no tengo. ¿Por qué no tiene? Sí, sí tiene. Porque él cree que todo es de
él. El administrador sabe que las
posesiones que maneja son de Dios, no suyas. Y por lo tanto,
está despegado emocionalmente de ella. Mi hijo, ve y predica
en tal lugar. Ay, señor, igual mete el carro
por ahí. Hay mucho lodo, señor. Así piensa
el dueño. Pero si el carro es del señor.
Pero ese carro es mío. Vaya y mete el carro por ahí,
le dije que fuera y predique. ¿Y qué va a hacer el administrador?
Va a meter el carro. Vaya, Dios me mandó para allá.
Y mire, no es tan fácil. Pregúnteme a mí. Yo dejé mis
cosas en Santo Domingo. Todo. Todo. Y no me estoy muriendo. Y estoy
contento. Cada vez que me como una catracha
aquí, estoy contento. Nomás me hacen falta los plátanos
dominicanos. ¿A qué plátano? Ay, que lo que
más sufren algunas personas que yo conozco es el salami. Pero
aquí hay carne, que salami ni sabe. Aquí hay carne. Cuando uno se apega tanto a las
cosas, tampoco uno cree que uno es dueño de eso. Qué error. porque
no te pertenece, le pertenece al Señor. Y cuando yo te la pida,
tú vas a decir, sí, Señor, llévesela. Sí, sí, se la puedo llevar ahora
mismo, Señor. Porque no es suya, es del Señor. Bájalo un poquito,
por favor. Pero también nosotros nos endeudamos,
amados hermanos, porque no aplicamos el principio del contentamiento.
Pablo dijo en Filipenses 4, 11 y 12, no lo digo porque tenga
escasez. He aprendido a contentarme cualquiera
que sea mi situación. Sé vivir humildemente y sé tener
abundancia. Tenemos que aprender a estar
contento con mucho o con poco. Gloria a Dios cuando te puedes
comer mucho. Gloria a Dios cuando tienes que
comer poco. Gloria a Dios cuando tienes mucho.
Y gloria a Dios cuando tienes poco. Filipenses 4, versículo
12. En todo y por todo estoy enseñado,
así para estar saciado como para tener hambre, así para tener
abundancia como para tener necesidad. Hermano, no es correcto que usted
coma como un pordiosero cuando Dios le ha dado mucho y no es
correcto que usted coma como un puerco cuando otro tiene necesidad. Los dos extremos están mal. ¿Por
qué mucha gente, teniendo mucho, tiene que ser tan tacaño? ¿Por
qué? Porque no está contento, hermano.
Quiere más, quiere más, quiere más. ¿Y por qué algunos comen
como si fueran marranos, puercos, cerdos? Esto es mío, esto es
mío, se me va a acabar la comida, se me va a acabar la comida.
¿Cómo que la comida se va a acabar? y no piensas en el otro. Es porque
no es tan contento, hermano, como si nunca se le fuera a acabar. Hay que estar contento, es la
posición que Dios te ha puesto. Tienes mucho, dale gracias a
Dios, sé cuidadoso, come lo necesario y da lo necesitado. Tienes poco,
come lo necesario y dale gracias a Dios, dale gracias a Dios. He dicho contentos, no conformes. No conformes. Hay una gran diferencia. El que se conforma con lo poco,
muchas veces tiende a ser aragán y perezoso. No es conforme, es
contento. Yo no puedo estar conforme cuando
yo veo a mi mujer y a mis hijos pasando hambre. Hay que estar
conforme. No, no, trabaje para que haya
más. Trabaje para que haya más. No,
que nosotros nos acostamos sin desayunar y sin comer. ¿Por qué?
¿Y esa falta? ¿Esos niños tienen que comer
bien? ¿Usted tiene que comer bien? ¿Coma bien? ¿Ah, que no
hay? ¿O trabaja mi hermano? Hay que
ser conforme. No, eso es araganería. Ahora,
sí debemos estar contentos. Hay que estar contento con lo
que el Señor nos concede. Uno debe tener el profundo compromiso
de hacer las cosas con excelencia, ya sea mucho o con poco, hacerlo
bien y avanzar económicamente la vida. Al mismo tiempo debe
de aprender a disfrutar con intensidad lo que Dios le ha dado. Otro
mal ejemplo es que hay muchas veces hermanos que tienen y no
disfrutan lo que tienen. No, mi hermana, si Dios le dio
cuatro hijos y los cuatro le quieren regalar algo, dejen que
se lo regalen y disfrútenlo. Ellos están cumpliendo con el
deber de honrarla, de honrarlo. Ahora, mi hijo, ya mi hija me
regaló una nevera. No me regales tú también una
nevera, es un desperdicio. Mami, que te quiero regalar un
viaje. No, no, yo soy una mujer muy humilde. No importa. Viajar
no tiene nada que ver con falta de humildad. ¡Disfrútenlo! Sus hijos lo están dando. Eso parece humildad, mami, pero
no lo es. Seamos cuidadosos. Dios espera
que tú te alegres con el bien que Él te hace. estés contento,
pero también te alegres cuando no tienes tanto de lo que él
te da. Es decir, que el contentamiento nos da libertad, nos da libertad. Wow, hoy no pude comer carne,
pero qué bueno que hay unos frijolitos con arroz. Mira la carne verde
hoy, un aguacate, excelente. ¿Estás comiendo esa carne verde,
aguacate? Yo comí mucho arroz con aguacate vacío, hermano,
ni frijoles había. Pero gloria a Dios, porque había
carne verde. A veces carne roja y no me refiero
a la res, sino al tomate. Hermano, aprendamos de la diversidad
y demos gracias a Dios. Si usted puede comer arroz con
vegetales, es una comida. Y el día que hay arroz con carne,
gloria a Dios, es otra comida, es diversidad. Entonces, hermano,
procuremos estar contentos, disfrute todo, aprenda de todo, porque
Dios quiere que usted esté contento. Y una de las causas de por qué
la gente se mete en deuda es porque no está contento, hermano.
No estoy contento con este carro, pero el carro está en buen estado,
el carro funciona bien. ¿Cuál es el problema? Que yo
lo quiero del año 2022. ¿Por qué? ¿Tú trabajas en el carro? Sí, yo tengo que trabajar. Ah,
tú trabajas en el carro. ¿Y qué tú haces? Yo doy viajes
de aquí para allá y ya este carro me está echando humo. Ah, no,
pues también cambia el vehículo. Tú lo necesitas para tu trabajo.
Pero un muchacho que lo que está dando vuelta aquí en Juticarta,
¿para qué un carro nuevo? Hay que cambiarlo porque ya estamos
en 2024. ¿Por qué? ¿Por qué tengo que cambiarlo?
Págalo tú. A veces hay hijos que quieren cambiar las cosas.
Papi, ¿qué cambia este celular? ¿Y por qué? Porque yo veo que
trabaja muy bien. No, no, que este no es 2024. esté contento. Ahora, si se le
daña, si no puede comunicarse, yo le decía a una hermana que
quiero mucho, pero ella no me hace caso, le decía a una hermana,
mi hermana, un celular más nuevecito, no tengas el último que salió,
le permite hablar con llamadas gratis. Tiene una opción, porque
tus hijos viven fuera, tú puedes hablar gratis, ellos no te tienen
que pagar, ni tú tampoco tienes que pagar. Es una opción, pero
si tú quieres, no hay problema. Hermanos, y tenemos que ver las
opciones que Dios nos da. El contentamiento nos permite ver
las opciones y estar tranquilos y de acuerdo con la voluntad
del Señor. Pero amados hermanos, nos endeudamos porque no estamos
contentos. Nos endeudamos porque no estamos
de acuerdo con lo que Dios trajo a nuestra situación hoy. Nos
endeudamos porque nosotros no queremos ocuparnos de ser mayordomos. Creemos que somos los dueños.
Pero también nosotros nos endeudamos porque no ahorramos. No hacemos
un ahorro Hablamos sobre eso ya. Decíamos que una de las cosas
que los reformadores transmitían era, gana todo lo que puedas,
ahorra todo lo que puedas y da todo lo que puedas. El ahorro
es importante. Proverbio 6.6, mira la hormiga,
dice, mira la hormiga, perezoso, observa sus caminos y sé sabio.
¿Qué dice Salomón? Mira el ejemplo de la hormiga.
Sin tener jefe, ni oficial, ni señor, prepara en el verano su
alimento y recoge en la cosecha su sustento. ¿Hasta cuándo, perezoso,
estarás acostado? ¿Cuándo te levantarás de tus
sueños? Deja de dormir, ponte a trabajar. ¿Qué hace la hormiga? todo el verano está recogiendo
y llevando a la colmena, recoge y llevando,
recogiendo. Hermano, yo no sé cuánto viaje,
tiene que ser un millón de viajes, ida y vuelta, ida y vuelta, ida
y vuelta. Y cuando llega el invierno, usted
no ve ni a una hormiga, eso lo puedo dar por testimonio. Se
esconden. No, no están escondidas. Están
en su casita, con su casa llena de comida, pasando el invierno. Eso es lo que están haciendo.
Mira a la hormiga y ahorra como la hormiga. La hormiga guarda
su comida, no se la come toda. Yo le pregunté a unas personas,
¿qué pasaría si tú te comes toda la comida que tú tienes en tu
casa? Y alguien me respondió, ay, va
a estar lleno. Sí, yo sé que va a estar lleno,
pero qué más. No va a haber comida para mañana. Eso es lo que va
a pasar. ni va a haber comida para el
otro día. Hermano, si usted, por la misericordia de Dios,
consigue 4 libras de carne, hermano, no se la coma toda en un solo
día. Yo conozco gente, hermano, que se la comería toda y le faltaría. Eso, hermano, es un error. A
la hora de usted Comer mañana no hay, hay que volver a comprar
macarna. Pero con cuatro libras, si usted
lo divide sabiamente, puede comer dos días. Si son muchos, pueden
comer un día, pero bien, o dos días. Si son pocos, pueden comer
hasta cuatro días. ¿Quién sabe? Yo no sé. Pero,
amado hermano, no gastes todo tu dinero. Ahorra. para que no pases hambre mañana. Ahora, con mucha regularidad,
nuestra generación se ha olvidado del colchón de los abuelos. Todos
los abuelos te guardaban su dinero debajo del colchón, así. Abuelo,
¿tienes algo ahí que me preste? Iba ahí al colchón. Espérate,
déjame ver. Iba al banco, al colchón. Levantaba el colchón
de la cama. Siempre había algo en el colchón o debajo de la
cama. en el cofrecito o en una tinajita
que había escondida por ahí. Allá había dinero guardado. Nuestros
abuelos siempre tenían dinero debajo del colchón para los días
malos, porque hay días malos que son de vaca flaca. Debemos
volver al ahorro, a un ahorro regular, continuo. Ahorre en
moneda nacional. Ahorre en moneda extranjera. Ahorre comprando, invirtiendo. Ahorre, hermano. Mire, si usted
coge, si usted ahorra, ahorra, ahorra y tiene un dinerito ya
guardado, si usted lo mete en el banco, se le desprecia, cada
año pierde valor. Pero si usted agarra ese dinero,
lo mete en una tierrita, ya ese dinero está ahí, invertido. Si
usted agarra y le alquila varias, compra casas para alquilar, ese
dinero se va a multiplicar. Hay diferentes formas de ahorrar,
no solamente guardándolo debajo del colchón o metiéndolo en el
banco. Invirtiéndolo también se puede
ahorrar, solamente que con ciertos cuidados el tipo de inversión
que usted vaya a hacer. ahorre comprando, sea creativo al ahorrar,
sea creativo. Vivimos porque, y ya se me está
acabando el tiempo y ya termino con dos puntitos más, a veces
nos metemos en deuda porque vivimos en un estatus social al que no
pertenecemos. Por ejemplo, yo soy una persona
que trabajo, soy un empleado, Si yo soy un empleado que lo
que estoy cobrando es de 25.000 lempiras para abajo, hermano,
yo no soy rico. Ni tampoco soy de la clase media. Yo soy un pobre con un suelo.
Ahora, clase media, bueno, de 50.000 lempiras para allá, estamos hablando de una persona
que puede comprar un vehículo, comprar una casa, pagar sus deudas,
sus compromisos, pero sigue siendo comúnmente la clase media, empleado
también o un negociante. Entonces, hermanos, ubíquese
en qué posición usted está. ¿Cuánto tú ganas? Olvídate cómo
los demás te ven. Mira cuánto tú ganas, cuánto
tú tienes a final de mes, porque eso te dice quién tú eres. Bueno,
yo gano de 15.000 lempiras para abajo. Yo gano 5.000 lempiras
para abajo. Entonces, está contento con tu
condición. Eso no quiere decir que tú te
conformes con eso. No. Si usted puede aumentar sus
ingresos, muy bien. Trabaje más. Esfuércese más. Aumente sus ingresos. Si gana
5, llévalo a 10. Poco a poco. Pero, amado hermano,
no quiera vivir de la apariencia. La gente a veces quiere vivir
de la apariencia. Quiere vivir, por ejemplo, si va a comprar
una silla, o va a comprar un celular, o va a comprar un carro,
si usted no puede comprar un carro nuevo porque no tiene,
compre un carro de medio uso. Compre un carro de medio uso.
Si no tiene para un carro de medio uso, compre una bicicleta. Ande a pie, de acuerdo a la condición. Mira que yo puedo hacer un negocio
aquí, me van a apretar esto para yo comprar mi motor. ¿Lo puedes
pagar? Porque ese es el detalle. ¿Vas
a poder pagar la letra del motor todos los meses? Sí, ok. Pero también vas a comer, vas
a apagar la luz, vas a apagar el teléfono, vas a apagar la
casa, vas a apagar todo metiéndote en ese negocio. No, no voy a
poder pagar la casa. Ah, pues no te conviene, no puedes
meterte en el motor. ¿Qué tal vez tengas que hacer? Ahorrar,
ahorrar, ya tengo un dinerito y con el ahorro, entonces, ¿en
cuánto me va a quedar la letra del motor? El pago mensual. Ah, te la vamos a poner fácil. En 100 lempiras. Tú bajas tu
presupuesto. No, no, no pueden 100. Pónganmelo
en 50. Negocia, si tú realmente lo necesitas para trabajar. En
50 te vamos a poner mensualmente 50. Excelente. Ahí tú vas a poder
pagar. Pero observen, hermanos, que
la deuda muchas veces surge porque nosotros queremos vivir en un
estatus que no tenemos. Si el dinero que usted tiene
le da para usted ir a comprar paca, y andar elegante, bien
vestido, pero con paca. Hermano, compre su paca, eso
no es pecado. ¿Por qué usted tiene que ir al mall, a estos
malls que están aquí, que son buenísimos? El que pueda ir a
comprar, el que pueda ir a comprar, que vaya. Yo no puedo, yo no
voy. Yo voy a mirar. Ay, qué lindo.
Me voy a ir a ver. Voy a hacer que se me pegue algo.
¿Y por qué no puedo? ¿A dónde yo voy? A la paca. Voy
a ir a paca boutique. Hay muchísima paca boutique aquí
en todo Olancho. Usted va a la paca boutique,
va a encontrar tenis buenos, zapatos buenos, camisas buenas,
muchísimas cosas buenas. Usted necesita paciencia y buscar,
buscar, buscar, buscar. Aquí está. Excelente. Hermanos, yo les voy a decir
una cosa. Muchas de las cosas que yo me pongo, nada he comprado.
Todo ha sido regalado o en paca. Y eso no es pecado. Yo lo que
estoy viviendo es de acuerdo a mi situación económica. Es lo que estoy haciendo, no
endeudándome. No endeudándome. Entonces, queridos
hermanos, viva de acuerdo a su estatus social, a lo que usted
gana. Muchas personas se endeudan porque
quieren vivir como hedonistas. La palabra hedonista viene de
una palabra griega que se refiere a una vida de vivir en el placer,
disfrutar el placer. Entonces, yo vivo para mi placer,
mi placer de la ropa, mi placer de la comida, mi placer de la
vestimenta, mi placer del peinado. Hay hombres tan hedonistas, hermano,
que cada semana se arreglan el cabello. Se lo ve, mire, fielmente en
la barbería. ¿Cómo se llama aquí la barbería?
La peluquería. Semanalmente. Porque esa cabeza
tiene que estar, mire, linda. Yo lo repito, pero hermano, ¿cuánto
cuesta cada arreglo? ¿70 lempiras? ¿60
lempiras? Tú tienes siete por cuatro, son
cada semana, son cuatro semanas, siete por cuatro es 28. Tú tienes
280 lempiras semanales solamente para eso. Perdón, mensuales. Solamente para eso. Yo sé que
el barbero está feliz contigo. Tú eres su mejor amigo. Tú eres
el más fiel. Pero tú estás sacando 300 lempiras
de la comida posiblemente o del pasaje. o de la educación de
tus hijos, o de la medicina de tu mamá, que podría estar ayudándola
y no lo está haciendo. Entonces yo pienso, ¿qué me conviene
más? Ayudar a mi mamá a que compre
su medicina, que está enferma. ¿Y qué voy a usar? ¿El dinero
de mi comida? No, voy a usar el dinero de mi pelada. Voy a
ayudar una vez a la semana. y así me ahorro ese dinerito
y lo uso correctamente. Hermanos, cuidado con nosotros,
quiere vivir solamente para aparentar, porque mucha gente se endeuda
por eso. Y en último lugar, no confiamos
en Dios y nos rebelamos contra la voluntad de Dios. Hermanos,
uno nunca debe de violar la palabra, más bien busque obedecer la palabra. La Palabra te llama a que tú
corrijas tu camino, te instruyas en justicia a fin de que seas
perfecto. Estoy mencionando 2 Timoteo 3.16
La Palabra te va a instruir, la Palabra te va a guiar para
que tú inviertas, para que tú digas no, no puedo comprar eso
ahora, no puedo hacer esa inversión, no puedo hacerlo ahora, no. Te
da dominio propio, te capacita, te enseña, te enseña, te enseña
la Palabra. Hermanos, apliquemos la Palabra,
apliquemos los principios de la Palabra de Dios. ¿Qué principios tenemos? En primer
lugar, tenemos los principios financieros para que usted lo
aplique. Hemos hablado de la inversión la semana pasada. Anteriormente
hablamos del ahorro. Anteriormente hablamos de vivir
para la gloria de Dios. Hoy estamos al bando de la deuda. Son principios
que están allí, que si usted lo aplica, a usted le va a ir
bien y Dios le va a prosperar y le va a bendecir. Use esos
principios. Pero también, amado hermano,
ore. Ore. Antes de meterse en una deuda,
pidele a Dios sabiduría, pedid y se os dará. Buscad y hallaréis,
dice el Señor. En Lucas 11, 9, ore. La falta de oración es evidencia
de falta de fe. Es evidencia de que tú no estás
dependiendo de Dios. Pidele a Dios sabiduría, hermano.
Dios ha dejado consejeros, busque consejo, la sabiduría para invertir,
para endeudarse. Muchas veces no la tenemos nosotros,
necesitamos buscar consejo. Dios ha dejado consejeros. Proverbio
11, 14, donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo. Mas en
la multitud de consejeros hay seguridad. Hermano, Yo sé que
aquí muchas veces tenemos mucho cuidado con hablar nuestras cosas
con otras personas, y eso debe de ser así. Sea cuidadoso. Pero
si tú has dejado personas maduras, sabias, temerosas de Dios, que
le puede dar consejo en una situación u otra, busque consejo. No se mete en una deuda solo. Pregunte, investigue, pregúntele
a su pastor. Pastor, ¿usted conoce de alguien
que me puede ayudar en este sentido? Pastor, yo estoy pensando hacer
esto. ¿Qué usted piensa? ¿Qué dice la palabra de Dios?
Hermanos, estamos aquí para que a usted le vaya bien, para que
el Dios le prospere, para que Dios sea con usted. Entonces,
aproveche que estamos aquí con ese propósito. Tenemos una comunidad,
una iglesia en la que estamos unidos. Si yo voy a hacer una inversión
en venta en negocio, Pastor, ¿con quién usted cree que yo
pueda hablar para hacer este tipo de negocios? Ah, mira, hablaste con un florento
de tal, que él sabe de esa área. Crianza, hablaste con un florento
de tal. El mismo pastor te puede dar enseñanza de la palabra,
hermanos, para que usted la aplique. No ande solo. No sea una isla. No se enfrente a los leones que
hay alrededor. Solo, hermano. Yo recuerdo, aún
para uno arreglar cosas, yo le preguntaba a algunas hermanas,
¿usted sabe de alguien responsable para hacer este trabajo? No,
yo no conozco a nadie responsable en esa área. O sí, yo conozco
a una persona responsable, aquí tiene su número. ¿Y me ha ido
bien? Porque no ha metido un ladrón en mi casa. porque ya
se conoce, la hermana me lo dio. Pero, queridos hermanos, por
eso nosotros damos consejería pastoral, para que la iglesia
tenga los principios de la palabra para aplicarlos, que es lo que
estamos enseñando. Esta consejería es una consejería
pastoral. Esta enseñanza es de las cosas
que yo enseño a los matrimonios. y que lo estamos viendo para
nuestro beneficio. Pero si usted aplica los principios,
ora confiando en el Señor y busca consejo, usted va a ser prosperado
en lo que haga. Así que, amado hermano, que Dios
nos permita guardarnos de las deudas y que nos permita vivir
en este mundo sabiamente con lo que Él nos da para que lo
administremos. Vamos, hermanos, a orar. Padre,
damos gracias por tu palabra. Damos gracias por tu bondad y
tu ayuda. Guíanos para aplicar los principios
de tu palabra y ayúdanos a honrarte y a glorificarte. Te alabamos,
Señor, y rogamos tu bendición en el nombre de Jesús. Amén.
Aprendiendo principios básicos - las deudas #10
Series Teologia del trabajo
Las deudas son las responsables de uno de los impactos más devastadores en el núcleo de las familias de nuestra sociedad.
| Sermon ID | 72622412482684 |
| Duration | 58:07 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Proverbs 22:7 |
| Language | Spanish |
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