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Abran sus Biblias en el libro
de Hebreos, porque vamos a estar hablando de Hebreos en todos
estos seis puntos, porque hoy vamos a tratar la segunda parte
de cómo el Señor Jesucristo cumple el Yom Kippur. Y el tema no es
fácil porque siempre lo que concierne a Dios no es fácil porque uno
Dios es indefinible, ininteligible en muchas cosas, pero Él ha tratado
de que podamos comprender esta gran autoría de la salvación.
Así que siempre la gente o la humanidad o las personas piensan
que pueden ser salvos como ellos creen o de acuerdo a su religión. Pero Dios nos ha dado un verdadero
derrotero, un verdadero camino para mostrarnos que Él es el
autor de la salvación. Entonces recuerden que estos
principios los estamos poniendo y como el Señor desde antemano
no es que mandó a su Hijo Jesucristo a la tierra y no tenía ningún
propósito o que apareció de momento y la gente lo tiene que creer,
en realidad ya a Moisés le había hablado y le había establecido
el camino de la salvación. lo cual era un tipo, era una
sombra. El tipo que cumple esa sombra
es Jesucristo. Por lo tanto, es Jesucristo el
autor de nuestra salvación, que ya había estado prefigurado en
todos los holocaustos y sacrificios del Antiguo Testamento. Eso es
lo que ha hecho Dios. Por lo tanto, del judaísmo, de
esa práctica de la ley del Antiguo Testamento, es que debe venirnos
la salvación y entenderla. La tragedia para el pueblo de
Israel hoy en día es no creer esa salvación, no creer que Jesucristo
vino a la Tierra. Es una pregunta que todavía está
en sus mentes. Me acuerdo de un tal señor Shapiro, para aquellos
que lo conocen o han ido a sus entrevistas en el internet, una
vez se entrevistó a John MacArthur, el pastor y profesor de California,
en Los Ángeles. Un buen pastor hasta el tiempo
de hoy, sobre todo con una visión pastoral a través de todos los
años y aún cuando ha pasado a través del problema o como la pandemia. Es alguien que este servidor
mira como un buen pastor en ese sentido, lógico en el idioma.
inglés. Pero Shapiro tenía una buena
oportunidad y él hizo una pregunta, aunque no se ve en la entrevista,
o por lo menos yo no me acuerdo, él pregunta al cielo si Jesús
estuvo alguna vez en la Tierra. Y obviamente todo el pueblo gentilicio
que guarda el judaísmo, ellos creen que Jesús no es el Mesías. Y Jesús es el Mesías y es judío. Así que ellos rechazan siempre
a su propia gente, discriminan contra su propia gente. Y por
eso está la epístola de los hebreos. Obviamente ellos no reciben los
escritos del Nuevo Testamento por esto. Pero es su continua
dureza y su rebeldía, y parte de este mensaje es relacionado
a aquellos que, no sólo el que practique el judaísmo, que sea
de una nacionalidad judía o israelí, sino para aquellos que son prosélitos.
para aquellos que piensan que hay que practicar algunas cosas
de la ley de Moisés y algunas iglesias que hoy en día se consideran
mesiánicas porque quieren practicar algunas cosas del judaísmo. Y
quiero decirles, hablando, recuerden, yo no soy nadie, no estoy en
contra de ninguna religión ni de ninguna gente porque Dios
me ha enseñado y nos ha enseñado como creyentes que nuestro deber
es amar al prójimo, pero predicarle la verdad. y no somos antisemitas
por hablar de la realidad de la religión que Cristo Jesús
vino a traer y que cumple a cabalidad y pie de la letra lo que la ley
de Moisés decía. porque muchas veces cuando alguien
ataca a un transgénero entonces eres transgénero phobic, eres
un phobic contra los transgéneros, o si ataca o si dices algo en
contra de la homosexualidad que la Biblia claramente, o sea Dios
claramente está en contra de aquello, eres homofóbico, no
es así. No soy ni antisemita, ni antislámico,
ni anti-humanidad, es que predicamos lo que la Escritura nos ha demostrado.
Y por eso estoy tomando las fiestas, uno, las fiestas judías, para
hablar con claridad, porque son cosas que lo practican hasta
hoy en día, cuando ya se ha cumplido. O sea, no puede haber un Chom
Kimpur sin el templo. Sí, piénselo. Esto tenía que
ser el sumo sacerdote, con su becerro, su carnero y los dos
machos cabrillos, que son caprinos, o sea, cabras. Básicamente estos
holocaustos para el Yom Kippur, pero en el altar del holocausto,
para echar la sangre en el propiciatorio, los siguen guardando. Ponen un
pollo, ahora en lugar de un holocausto, en el día de hoy, no es broma,
lo puedes ver. Tú sabes que el chismoso Google,
no todo lo que dice Google es verdad, pero lo siguen practicando. O ponen un pescado, porque la
idea es que alguien tiene que llevar tu pecado. Cuando tú piensas
que debes o puedes ser salvo por las obras o por practicar
algo de lo que la ley decía, es una salvación por obras. Y
hay dos cosas que ocurren. Tú piensas que tú puedes hacer
la obra para salvarte. Y la Biblia del Señor dice no,
ya Él hizo la redención. No hay buenas obras. Así que
básicamente uno de estos puntos es que Cristo no sólo es el autor
de eterna salvación, sino es que tú no puedes salvarte a ti
mismo. Esta fiesta lo demostraba. Tenía alguien que morir por ti.
Alguien tenía que ser trasladado sus pecados, tu pecado, a esa
persona, a ese animal y ser puesto en el desierto. O sea que desde
un principio el Señor estaba diciéndole a su pueblo que entendía
que ellos no podían ser purificados a menos que alguien muriera por
ellos. Tú no puedes acercarte a Dios
por tu pecado. Ahora en el mundo que vivimos
la gente trata de quitarte la culpa. O sea que tú vivas como
tú quieras vivir. Porque eso de la ley o lo que
Dios habla del pecado, esa es una palabra mortal para muchos.
Pecado. No estoy hablando de pecados,
sino del singular en general. La raíz del problema del hombre
es que está alienado, está fuera de la comunión con Dios, como
Pablo lo demuestra en el libro de Romanos. No hay bueno ni a
uno, no hay quien haga lo bueno ni siquiera uno. No quiere decir
que tú no seas bueno con tu familia, pero en relación a Dios, tus
obras de justicia son como trapos de inmundicia. Imagínate el peor
trapo de inmundicia que tú puedes haber visto o tocado. Entonces,
todo eso nos lo demuestra con que Jesucristo es el autor de
nuestra salvación. Para purificarnos, para limpiarnos
y como buen sumo sacerdote, primeramente llevarnos al cielo. Sólo Él puede
llevarte al Cielo y para eso Él vino. Así que esa es la intención
que tenemos en esta mañana de probar que solamente Dios puede
salvarnos y solamente Cristo es el que ha muerto por nuestro
pecado, los ha llevado y por lo tanto también ahora puede
presentarnos de pie delante del Señor. Él es nuestro gran intercesor. Y por más que tú pienses que
tu religión te puede salvar, o por más que tú pienses que
tú no eres tan malo, que eres bueno, entonces piensa en esto
que la Criptura enseña y dice, no hay bueno ni amor. Si no,
por demás murió Cristo. ¿Por qué crees que Cristo murió
en la cruz? ¿Por qué Él agonizó y sufrió por ese pecado? Si no
era para cumplir todas estas ofrendas y holocaustos que prefiguraban
su muerte y su sufrimiento por nosotros. Vamos a orar. Señor, gracias te damos por mostrarnos
la gran verdad y la gran realidad de que sólo Cristo salva, de
que sólo nuestro Señor Jesucristo murió en la cruz del Calvario
como nuestro macho cabrío por la expiación, como aquel cordero
destinado desde antes de la fundación del mundo. como aquel novillo
que con su sangre podía purificar el altar del propiciatorio, el
altar del holocausto y también santificar a todo el pueblo.
Oramos, Señor, que esta realidad de la salvación sea patente y
evidente en tu pueblo que te escucha. Danos tu sabiduría,
aclara nuestra mente y nuestro corazón, límpianos de nuestra
maldad y que cada día podamos vivir cerca de ti. en el nombre
de Jesucristo. Bueno, por supuesto, el tema
nunca se acaba. El tema es muy profundo y ustedes
tienen oportunidad continuamente de seguir viéndolo, estudiándolo
O sea, vieron que si era el día solemne y por la situación del
tiempo, obviamente Jesucristo no podía tener dos muertes. Él
muere como Cordero Pascual en la fiesta de la Pascua. ¿Recuerdan
que lo consideramos? Hemos visto cuatro fiestas, estamos
en la tercera. O sea, Cristo prefigura y es
la Pascua judía. es también el Rosh Hashanah,
o sea, la nueva vida, el nuevo año que empieza con dulzura,
pero que seguido de los diez días del Rosh Hashanah viene
el Yom Kippur, o sea, el día de la expiación. Expiar es borrar
las culpas, depurificarse, o sea, que era básicamente un día de
purificación de ellos por medio de algún sacrificio, O sea, no
el tuyo, sino otro. Porque aunque tú fueras sacrificado,
no se podría borrar tu pecado. Y el Señor lo hace en dos maneras,
lo muestra. Primero, el sumo sacerdote por
él, porque él no era perfecto, no era infalible, no era sin
pecado. Y no solo por él, por su familia.
Luego, era por el pueblo. ¿Ves? O sea que Ambos tenían
que estar en unión y en conjunción, tanto la nación como las personas,
como el sumo sacerdote, para que Dios los purificara. Porque
había algunas maneras en que la gente no podía acercarse a
Dios. Porque Dios nos enseña que es
santo y el ser humano es pecador desde el huerto del Edén. Y entonces
vimos en Isaías 53 donde Jehová cargó en Él el pecado de todos
nosotros. ¿Cuándo entonces el Señor Jesús
empieza lo del Yom Kippur? Bueno, todos tenían que estar
juntos, no a la hora de su muerte. Pero vemos su compunción, su
agonía, la compulsión que él también tenía por los pecados
de su pueblo, no por él, en el huerto de Geisemani. ¿Te has
preguntado por qué esa agonía en el huerto de Geisemani? pero
quería hacerles notar su dolor y su angustia, su compunción,
su penitencia, no por el pecado de él, sino porque el Yom Kippur
era un día solemne. Era un día en que él dijo, el
príncipe de este mundo sería juzgado. O sea, que todas esas
cosas el Señor lo hace en el huerto del Gexemaní y es donde
comenzamos a mostrar esa unión, aunque eran fechas diferentes. La agonía en el huerto de Gexemaní
era porque él llevaría nuestros pecados, como el chivo expiatorio,
el macho cabrillo expiatorio. Sea el que la suerte había caído
para Azacel, O sea que era para el otro que era sacrificado y
su sangre puesta en el propiciatorio. Era muy interesante que tanto
la sangre del becerro, como la del carnero, como también del
macho cabrío que se sacrificaba, la sangre era puesta no sólo
en el altar del holocausto, sino en el propiciatorio. El propiciatorio
era la tapa con los descuirubines que miraban hacia dentro del
arco. Pero era de oro, eso se ha perdido hace muchos siglos.
No está. Hay algunas ideas cabalísticas
judías que piensan que está escondido en una sinagoga en Etiopía. Les recuerdo que había muchos
judíos conversos de Etiopía, por eso Hechos 8 no solamente
está puesto para enseñarnos del bautismo que todo creyente debe
ser bautizado, sino que había muchos creyentes que emigraban
del norte de África, iban a Jerusalén para adorar y muchos venían con
un rollo de Isaía y comprendieron que Jesús es el Mesías. a lo
suyo vino, pero los suyos no la recibieron, pero los que eran
descendientes, hijos de Abraham, creyeron en él. Entonces vemos
esa agonía del Señor Jesús, vemos su agonía emocional y luego la
tortura que sufrió por los soldados romanos cuando lo abofetearon,
lo azotaron, y al dolor añadido de su angustia de estar separado
del padre, porque si él iba a llevar los pecados del pueblo, por eso
es que él dijo, Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Él es el chivo expiatorio. Él
es el que muere por tus pecados. No puede ser por tus hombres.
Ojalá, esto el Espíritu Santo es el que tiene que revelar.
Por eso el eunuco siguió su camino. Que el eunuco siguió gozoso su
camino después de haberse bautizado porque creyó en el Evangelio
que Felipe le predicó. pero él era uno de los que no
podían entrar porque el énfasis del domingo anterior fue que
la gente no podía entrar en la presencia de Dios. Y si tú vuelves
a leer los evangelios, la conversación con los evangelios, vamos a encontrarnos
de que el Señor Jesús sanó muchas veces a todos los que eran inmundos
y no podían entrar al templo. Por eso sanó a la mujer que estaba
con el flujo de sangre Por eso sanó y tocó a muchos leprosos.
Tocó a los muertos y los resucitó. Todas sus sanidades que él estaba
haciendo, de acuerdo a Isaías, por su llaga fuimos nosotros
curados. Era de la gente que no podía
entrar. Así que Leonuco fue contento
porque a pesar de que en su cuerpo él tenía una marca de que supuestamente
no era un hombre totalmente completo o perfecto, sin embargo Jesús
sí lo hizo completo. Es lo que Jesús hace con todo
hombre y mujer aquí. Que no importa el pecado que
tengamos, el pecado mayor es el de la incredulidad. Él nos
hace perfectos. Lo has leído en Hebreos 2. nos
hace maduros y sobre todo tiene el poder y la capacidad de llevarnos
al Padre. Ahora bien, como en este libro
de Hebreos hace una comparación excelente entre la obra de Jesucristo
y el Yom Kippur que los judíos conocían muy bien. O sea, ahora
les animo a leer todo el libro de Hebreos porque lo van a comprender
mejor, aunque Hebreos no sólo trata del Yom Kippur, sino trata
de otras ofrendas y holocaustos. Así que lo que tú leías en el
Antiguo Testamento y que te parecían esas ofrendas medias raras y
a lo mejor te aburrías, cuando tú miras la gran autoría de la
salvación de Dios en Cristo Jesús, te vas a regocijar. porque no
es una salvación que es barata, porque tiene la vida del Hijo
de Dios de por medio, pero es algo que el Señor ha construido
desde toda la eternidad, milenios. Y uno de los mayores problemas,
que es otro punto que estamos haciendo énfasis, es el menosprecio
que la gente hace de la salvación. la devaluación de la salvación
en Cristo. Y lo que la Iglesia, lo que tú
y yo tenemos que hacer es siempre elevar esta salvación tan grande
y no descuidarla. Así que vamos a ir con estos
primeros tres puntos que Hebreos nos habla. Primero, Jesús entró
en el lugar santísimo, no con sangre ajena, sino con su propia
sangre. Entonces leamos Hebreos 9, 11
y 12, nos dicen de la siguiente manera. Pero cuando Cristo apareció
como su sumo sacerdote de los bienes futuros, a través de un
mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir,
no de esta creación, entró al lugar santísimo una vez para
siempre, no por medio de la sangre de macho cabrillo y de becerros,
sino por medio de su propia sangre, obteniendo redención eterna. Todo lo que por siglos estaban
ofreciendo en holocaustos y sacrificios, y también tribus paganas ofrecían
sacrificios humanos, el Señor está diciéndonos ahora a través
del escritor de hebreos, que cuando Cristo Jesús apareció
aquí en la tierra, se hizo carne por nosotros. Y como sumo sacerdote
de bienes venideros, como sumo sacerdote según el orden de Melquisedec,
porque él no era de la tribu de Levi, no era un descendiente
de Harón, era descendiente de Judal, así que él tenía la capacidad
de estar en el trono de Dios, pero como sumo sacerdote entró
en el trono de Dios mismo. Así que lo que el sumo sacerdote
prefiguraba, llevando la sangre de su sacrificio simplemente
al propiciatorio, a ese lugar santísimo donde el Señor le había
dicho, tú no entrarás a cada rato aquí, tú entrarás una vez
en el año al sumo sacerdote, para que no mueras como murieron
Nadab y Abiú, que quisieron adorar a Dios en su propia imaginación,
añadir algo bueno, pero tú no puedes añadir ni bueno ni malo
a las cosas que Dios ha establecido, si en verdad queremos vivir en
una plena comunión con Dios. Y el escritor de Hebreo está
diciendo, dice, y más perfecto tabernáculo O sea que Jesús,
cuando asciende a los cielos para interceder por nosotros,
porque Él está vivo, Él está llevando ese sacrificio. Por
eso la prueba de la muerte de Jesucristo es la tumba vacía.
Esa es la aceptación de nuestra justificación, que Él ascendió
a los cielos, al mismo tabernáculo de Dios, entró al lugar santísimo
una vez para siempre, no por medio de la sangre de Macho Cabrillo
y de Becerro, sino por medio de su propia sangre, obteniendo
redención eterna. Porque alguna gente dice, pero
óyeme que eso de que Cristo muere y derrama su sangre siempre es
como algo escruento, es algo salvaje. Sí, pero el Señor estaba
diciendo que eso era para purificarte. y tomó el símbolo de la copa
y del vino como hoy para nosotros porque es eso lo que nos limpia
de todo pecado. Es lo que encontramos en el libro
de Apocalipsis que es lo que te limpia de todo pecado. No
es el celebrar otra vez la fiesta judía en el caso judaísmo. No
es que te sumerjas en el río Ganges, como hacen muchos de
los indios en el país de la India, ¿verdad?, para sumergirse y purificarse
y ver cómo pueden ser mejores personas. No es para seguir enseñanza
de Confucio o de Buda, porque eso te va a hacer a ti mejor.
No es su propia sangre, la que él entró en el tabernáculo perfecto
de Dios, de Dios mismo, porque Cristo no entró en un lugar santo,
hecho por manos, dice el versículo 24, una representación del verdadero,
sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia
de Dios. Subraya lo que sí, por nosotros. Él que hizo esta salvación no
fue por causa de Dios, es por nosotros para poder llevarnos
a la presencia de Dios. Por lo tanto, el Padre, cuando
mira a Cristo y su obra y su sacrificio, y Cristo dice, Él
ha sido perdonado por la sangre que yo derramé en el Calvario,
el Señor dice, perdonado por siempre. Venid benditos de mi
Padre, dice el Señor Jesucristo. O sea que tenemos una entrada
libre al santuario de Dios. No es tus obras, es la sangre
del Cristo. No es tu filosofía, no es tu
religión, no es la perfecta filosofía que tú puedas tener, sino es
la perfecta obra de autoría de la salvación de Dios con su propia
sangre. Y claro, compáralo con el día
de Yom Kippur, el sumo sacerdote tenía que ofrecer sacrificio
por él, sangre ajena. luego por su familia, luego por
el pueblo, luego purificar el templo. Y está diciendo todo
eso era representativo de lo que el Señor Jesucristo iba a
hacer en el verdadero templo de Dios, su propia sangre. En segundo lugar, el sacrificio
de Jesucristo fue una vez y para siempre por su pueblo. O sea
que es un solo sacrificio para siempre. No hay que repetirlo,
solo es en memoria. Y en esto lo comparamos con la
religión imperante que muchos hispanos tienen, en que continuamente
tienen que hacer la representación de su Eucaristía. Continuamente
tienen que repetir. El pueblo judío todavía recuerda
el Yom Kippur, aunque no tengan un templo de hacerlo. Todavía
recuerdan su Pascua, que Dios lo liberó del pueblo de Egipto
y lo liberó con gran poder. Todavía lo recuerdan, pero lo
tienen que estar repitiendo. Nosotros los creyentes ya hemos
experimentado esta salvación de Dios una vez y para siempre
solo mirando al Calvario. Aunque él lo hizo hace dos mil
años, su sangre ha sido eficaz para liberar a su pueblo de todo
pecado. Y por eso dice Hebreos 9, 25,
leyendo a continuación del 24. Y no para ofrecerse a sí mismo
muchas veces, como el sumo sacerdote entra al lugar santísimo cada
año con sangre ajena. ¿Tú ves cómo el escritor estaba
hablando otra vez de la fiesta de Yom Kippur? De otra manera,
a Cristo le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la
fundación del mundo. Pero ahora, una sola vez en la
consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir
el pecado por el sacrificio de sí mismo. Y el capítulo 10, versículo
11, ciertamente todo sacerdote está de pie, día tras día, ministrando
y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios que nunca
pueden quitar los pecados. Pero Cristo, habiendo ofrecido
un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra
de Dios. Es Él que está a la diestra de
Dios. es Él el que puede perdonar tus pecados, es Él el que ruega
intercede por ti para que tu fe no falte o para cuando tú
estás en mal o enfermo o pasando por alguna prueba, es Él, no
sus ángeles, es Él el que está al lado tuyo, es Él tu buen pastor,
es Él el que te lleva de la mano y cuando nos llegue el turno
o el momento de salir de esta tierra o viene a buscarte y no San Pedro
con las llaves. Porque ya tu entrada a los cielos
ha sido determinada porque Cristo murió por ti. Cristo muere por
su pueblo. O sea, no creemos en un universalismo
barato, un universalismo en que la gente siempre dice, y me lo
han dicho a la cara, sí, Él murió para abrir el camino a Dios.
Sí, pero ¿cómo me puedo hacer salvo? Tienes que guardar los
manamientos. O tienes que hacer buenas obras. Y yo digo, ¿pero
cómo? ¡Perdonen el énfasis! Si él ya
murió por tu pecado en la cruz y la gente lo dice, lo repite,
pero no entiende que es por sus pecados, entonces me dice, sí,
pero tienes que tener alguna gracia añadida. Tienes que guardar
y hacer obras, guardar sacramentos. Tienes que comenzar a hacer obras,
pero ¿obras para qué? para mostrar que eres bueno.
Ahora, nosotros creemos que la salvación es primero y luego
vivimos una vida conforme a Cristo y la gente confunde eso como
buenas obras. Nuestra vida ha cambiado y nuestras
obras son que siguen a la salvación, nos que van antes de la salvación. Y el Señor claramente dice, Él
se sacrificó por nosotros una vez y para siempre, ¡por su pueblo! No es que el camino ahora está
abierto para que todo el mundo pueda entrar y allá Dios es un
viejito bueno, que tiene mucha misericordia y te va a dejar
entrar. Pero, la gente sigue diciendo y añade, y, pero tienes
que ser bueno, porque si no eres bueno, entonces no tienes suficiente
obra, vas a ir a un purgatorio. Y tenemos que pasarte las obras
buenas de otros santos que han canonizado a ellos, para que
entonces puedas de ahí ser trasladado al cielo. Pero nota lo que dice
el escritor de Hebreo, por favor. por su pueblo. Él está a la diestra
de Dios intercediendo por aquellos por quien Él ha muerto, por su
pueblo, ahora en esta consumación del tiempo. Y dice, oye, los
sacerdotes, póngale la religión que tú quieras, están ministrando
de pie día tras día, pero Cristo se ha sentado a la diestra de
Dios, Padre. Y cuando habla de eso, es porque
la obra está concluida, porque en el tabernáculo terreno o en
el templo terrenal que ha sido destruido, no había silla. El sumo sacerdote tenía que estar
vez tras vez. Pero ahora en la consumación
de los siglos, mira cómo lo pone el escritor de hebreo, cuando
en la consumación Cristo le fue necesario, dice, le hubiera sido
necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo,
pero ahora una sola vez en la consumación de los siglos. O
sea, cuando tú y yo volvemos al Calvario, ahí ocurrió la consumación
de los siglos. No hay más. En tercer lugar,
encontramos nosotros que el sacrificio de nuestro Salvador ocurrió fuera
de las puertas de la ciudad de Jerusalén. O sea que eso era
lo que hacía el macho cabrío asesí. Tenía que ser llevado
fuera de la ciudad. Era llevado al desierto. Y hemos
hablado de los puntos que hay en cuanto si era despeñado. Lo
más probable es que simplemente era dejado en el desierto. tenía
que salir, los pecados salían, y Jesucristo fue llevado fuera
del campamento, fue llevado fuera de la ciudad. El sacrificio de
nuestro Salvador también fue fuera de las puertas de la ciudad
de Jerusalén. Por eso hasta el día de hoy hay
una confusión, ¿cuál es el Golgotha? El Golgotha donde algunos construyeron,
hay un templo religioso allí, o el Golgotha de Gordon, ¿Dónde
estaban los verdaderos muros de la Ciudad Antigua? ¿Dónde
estaban los verdaderos muros de la Ciudad Antigua? Bueno, en el tiempo que ocurría
en Yom Kippur, o ocurrían estos sacrificios, Jerusalén, los muros
habían sido reconstruidos por Esdras y Nehemias, sobre todo
por Nehemia. Entonces, han pasado todo ese
tiempo del Antiguo Testamento, Jesucristo ha venido, y ¿dónde
eran llevados los que eran sacrificados? Fuera de los muros de la ciudad.
Y nota cómo el escritor de Hebreos está hablando y diciendo en el
capítulo 13, verso 10 al 14, dice, Nosotros tenemos un altar
del cual no tienen derecho comer los que sirven en el tabernáculo,
porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre es llevada
al santuario por el sumo sacerdote como ofrenda por el pecado, son
quemados fuera del campamento. Por lo cual también Jesús, para
santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera
de la puerta. Así pues salgamos a su encuentro,
fuera del campamento, llevando su oprobio. Porque no tenemos
aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está por
venir. Y está siendo una aplicación
a los creyentes. Es interesante que siempre que
hay redención, siempre se manda al pueblo salir. Así que si él
tenía que llevar nuestros pecados para poder entrar nosotros al
cielo, tenía que ser expulsado fuera de los muros, fuera de
la Ciudad Santa. Adán y Eva fueron expulsados
del huerto, salieron de la presencia de Dios. pero hay un salir del
mundo para congregarnos con la familia de Dios. Entonces, cuando
nosotros salimos, la Escritura nos habla, salgamos a su encuentro
fuera del campamento llevando su oprobio, es reconocer en primer
lugar que Jesús es el Mesías, que Él es el Salvador, porque
lo hizo como Azacel. lo hizo como el macho cabrillo
de la expiación. Él llevó nuestros pecados. Isaías
profetiza, Él, Jehová, cargó en Él, el Señor cargó en Él el
pecado de todos nosotros, Su pueblo por el cual Él murió,
Su pueblo redimido. Por ello encontramos nosotros
que tenemos que salir de las puertas de la religión. Salite
en medio, pueblo mío, y yo os recibiré. El pueblo que fue redimido
por la Pascua Hebrea tenían que salir de Egipto e ir al desierto,
con sus inconvenientes y con sus problemas, pero no podían
quedarse allí, ni aún sus animales. Igual nosotros, porque hoy en
día el cristianismo la gente cree que tiene que seguir saltando,
brincando y bailando y viviendo una vida mundana en lugar de
llevar el oprobio de Cristo. ¿Qué significa para ti llevar
la cruz de Cristo? Es negarte a ti mismo, negar
esa vida que tú tenías en el pasado y salir al oprobio de
Jesús, que Él llevó tu oprobio, Él llevó tu maldición para que
tú salgas a Él. Es para decir y poder predicar
como uno, como predicador o como pastor, enseñar y decir ven a
Jesús, sal de las puertas de la muerte, sal de tu vida de
maldad, de tu vida de engaño, de tu vida de ignorancia, de
una vida sin Dios. Sal de esa puerta y entra por
la puerta de la salvación que es Jesucristo. Mira su propio
por ti. Imagínate tú y él frente al monte
Golgotha, tú solo con él. Él está llevando tu pecado, tu
oprobio. ¿Cómo no vas a salir? La gente quiere estar gozando
con el diablo y gozando con Dios, y eso es imposible. Si el Señor
ha de venir pronto, Él purifica su iglesia. Por eso la congregación
del pueblo de Dios es porque ha sido segregado del mundo.
Ha salido al Monte Gólgota para llevar su oprobio. Y tú ves cómo
él cumple, él como tipo cumple todo lo que John Kipur significaba
para poder llevar nuestra vida de maldad, para que nuestra vana
filosofía sea puesta a un lado para borrar las culpas de nuestro
pecado. Cuarto, la obra de Jesucristo
produce limpieza interna y externa. O sea que no hay otro sacrificio
que te pueda ofrecer a ti limpieza interna o externa, en lugar de
una limpieza ritual. Hebreo capítulo 9, versículos
3 y 14, y eso va para cualquier religión o para cualquier limpia
que tú quieras hacer, porque si la sangre de los machos cabrillas
y de los toros y la ceniza de la novilla rociada sobre los
que se han contaminado, santifican para la purificación de la carne,
¿cuánto más la sangre de Cristo, quien por el Espíritu Eterno,
Él mismo se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia
de obras muertas para servir al Dios vivo? Fíjate, en el Yom
Kippur la gente tenía que tener compulsión, tenía que afligir
sus cuerpos y pensar en cómo limpiarse, purificarse de un
pecado que no podían quitarse. Es parecido al confesionario
en que mucha gente tiene que ir a confesar su pecado, probablemente
lo mismo una y otra vez y el cura a lo mejor le mandaba ciertas
reglas de leer o de rezar Rosario, Ave María, etcétera, para quitarse
eso del yo pecador, pero tenía que hacerlo una y otra vez. Sólo
Cristo puede limpiar la culpa. Recuerda que a lo mejor psicólogo
y psiquiatra te dicen, no, deja la culpa a un lado, vive, vive
tu vida, entrega tu cuerpo a la droga, entrega tu cuerpo a la
inmoralidad sexual, como el diablo a lo mejor quiere, aunque el
Señor no está opuesto a que podamos disfrutar de las cosas buenas
que Él ha creado en el sentido bueno, pero hablando de que la
gente se siente inmunda, impura o porque tiene algo que no le
permite ser feliz. Como les decía, yendo aún a Guatemala,
yendo a esas ruinas, encontré a alguien que se estaba haciendo
una limpia. Y ustedes centroamericanos o a lo mejor caribeños también
entienden lo que es una limpia. La gente se quiere purificar
y quitar a lo mejor el mal de ojo, la otra gente que te ha
hecho porque tú piensas que tú vas a recibir aquello. Cuando
uno mira la salvación de Dios, no hay mejor limpieza de la que
el Señor puede hacer. Por eso a ti no te puede tocar
nada. Y cuando digo no te puede tocar
nada, no es que no vamos a morir a lo mejor de un cáncer feo,
todos los cánceres son feos, o de alguna enfermedad, es que
sabemos que el propósito de Dios se ha de cumplir en que vamos
a estar en su presencia. Porque estamos en esta tierra
producto del pecado y por lo tanto sufrimos muchas cosas de
dolor y de enfermedad hasta que el Señor nos lleve. Pero Él sólo
da limpieza interna y eterna, interna y eterna. Porque cuando
Juan ve en Apocalipse, ¿quiénes son estos? Estos son los que
han limpiado sus ropas en la sangre del Cordero. Nos damos
cuenta que no importa el pecado que tú hayas cometido, Ahora,
escúchame bien. La sangre de Cristo es eficaz
para limpiar ese pecado. Por eso te digo que cuando lees
los evangelios te das cuenta de que el Señor sana a todos
los que eran impuros. a todos los que eran impuros
de entrar, que no coincidían o no guardaban la ley, pero al
mismo tiempo a todos, aunque aparentemente sanos, también
violaban la ley de Dios. Su limpieza no es ritual, es
eterna, porque es el mismo Hijo de Dios, y por lo tanto te va
a dar una completa seguridad del perdón de tu pecado. Sólo
Él. Probablemente dirán, no, eso
de la culpa, eso es cosa de la religión. Pero tú ves, el Señor
le enseñaba al pueblo. Es que tú estás en pecado. Tienes
que purificarte, tienes que limpiarte. ¿Cómo es que vas a venir a mí
impuro? Y el Señor lo ha hecho gracias
a que él dio su vida por nosotros. ¿Cuánto más la sangre de Cristo,
quien por el Espíritu Eterno Él mismo se ofreció sin mancha
a Dios, purificará nuestra conciencia de obras muertas para servir
a Él? ¿Recuerdas la voz del enemigo
que muchas veces viene a ti y te dice, tú crees que Dios va a
perdonar aquel pecado que tú has cometido? Tú puedes decirle
sí, porque yo miro al propiciator. ¿Recuerdas otra vez al fariseo?
Señor, yo doy diezmo de lo que gano, yo no soy como este publicano
pecador, pero el publicano afligía su pecho. su alma y pedía perdón
a Dios por la sangre del propietario. Se refería a la sangre de novillos,
machos cabrillos y carneros que eran ofrecidos, pero una vez
en el año era rociado con la sangre de la expiación. Ahora
tú tienes a alguien mejor, el unigénito Hijo de Dios que intercede
por nosotros. nunca jamás permitas, sobre todo
para aquellos que dudan de su salvación. Hay personas que son
muy inestables en su mente, en sus emociones, en que piensas
si verdaderamente son salvos o no, porque estás pensando en
ti, o en tu pecado, y no viendo aquel que ya lo purificó, aquel
que ha hecho el autor de la salvación. Amén. Y cuando vemos a nuestro
Salvador, o sea, lo miramos objetivamente, externamente y hacia afuera,
no hay pecado que no lo pueda perdonar. No hay pecado que el
diablo te lo pueda echar en cara. No solamente permitas en tu conciencia,
a lo mejor endurecida, de que, bueno, lo que tú hiciste, lo
hiciste, y no tiene por qué molestarte, porque hay otra gente mala. Hay
gente que a veces de maldad hace las cosas. no te dejes engañar. El mal nos va a condenar. El mal que has hecho siempre
lleva una culpa y la gente metaboliza esa culpa en diversas maneras,
no por la sangre de Cristo. En quinto lugar, encontramos
que su sacrificio, y quizás este es el más importante, es que
si tú, habiendo sido librado y purificado, tienes acceso a
Dios. Entonces, nota que tu pecado
y tu culpa no te dejan entrar a Dios. No queremos aceptar la
ofrenda de sacrificio de Cristo. Pero cuando miramos al Señor
Jesucristo como el Cordero de Dios, su sacrificio nos da acceso
directo a Dios. O sea, una libre entrada. ¿Recuerdas
que en el Yom Kippur el pueblo aún tenía que estar fuera por
un momento? El sacerdote no podía entrar a cada momento. Este está
haciendo la comparación de acuerdo a lo que nos dice Hebreo 10,
19 al 20. Entonces, hermanos, puesto que
tenemos confianza para entrar al lugar santísimo por la sangre
de Jesús, por un camino nuevo y vivo que Él inauguró para nosotros
por medio del velo, es decir, su carne, y puesto que tenemos
un gran sacerdote sobre la casa de Dios, ya sabes quién es, acerquémonos
con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro
corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua. El Señor ha abierto las puertas
del cielo para todo aquel que entra por Cristo. No hay atajos. No necesita ayuda de nadie. Recuerda, cuando tú miras las
religiones, mira todo lo que hace el judaísmo con sus obras.
Todavía nos falta la fiesta de Hanukkah. Y es porque siempre
tratamos de traer abajo la autoría de la salvación de Cristo. Pero
compáralo con otras religiones, para que veas que no es que sea
anti-islámico, pero siempre están haciendo algo para que su profeta
sea acepto a ellos. Por ejemplo, tienes la fiesta
del Ramadán en noviembre, otra fiesta, pero del Islam, en que
tienen que hacer una peregrinación, tienen que purificarse de su
pecado, tienen que hacer un ayuno. Todo es muy parecido, ¿no? Cuando
miran muchas religiones, todas tratan de que tú te purifica
o como puede ser agradable a tu Dios para que Él te bendiga y
te vaya bien. Y el Señor enseña todo lo contrario. Dice, no, no, para que ustedes
tengan acceso a mí, yo tengo que purificarlos porque ustedes
no pueden. No hay nada que el hombre pueda
hacer, sino traer su pecado. ante el altar de Dios y decir,
mira el sacrificio expiatorio de tu hijo. Y entonces él no
justifica porque ese sacrificio es el que Dios ha permitido,
el autor de nuestra gran salvación. Ahora tú puedes seguir tu religión.
Tú puedes seguir viviendo como tú quieras. Tú puedes seguir
librándote de la culpa y purificándote y hacer una mantra y tratar de
hacer meditación para sentirte bien con tu cuerpo y el universo.
¿Y eso qué? Dios lo que ha revelado en su
palabra es que su sacrificio nos da acceso directo a Dios.
No tienes que ir por otro mediador. Al contrario, no solamente es
del diablo, no solamente de la religión, de la confusión. Cuando
a ti te dicen que tú tienes que acercarte a Dios por otro medio
que no sea Cristo. Ese es lo que está revelándonos.
Es sólo Cristo, sólo Él. A Él sea toda la gloria y la
honra, porque Él sufrió el bólgota. Y aunque eso te cueste a ti temor
y vergüenza, sal a Él llevando su oprobio. Él llevó el oprobio.
Él angustió su alma por ti. Él llevó tu pecado por ti. Es
Dios quien ofrece el sacrificio de su propio Hijo para que seas
salvo y librarte de la culpa del pecado y sobre todo para
que te acerques a Él. ¿No me has oído decir muchas
veces, háblale a Dios? Acércate a Dios. ¿Sabes por qué? El camino está libre. Cuando
venimos a Dios por medio de Cristo, su sacrificio nos da un acceso
directo a Dios. No importa si eres gentil, si
eres judío, si eres a lo mejor practicante de la religión hinduista,
una de las tantas que hay, Si a lo mejor piensas que religiones
orientales te pueden ayudar y quieres ser místico, como Tom Cruise
en su misticismo de ser uno y llegar a ser Dios, hagamos caso a lo
que Dios ha planeado miles de años. Porque aunque tortures
tu conciencia y pienses de que ese no es el camino, es el camino. Eso trajo Dios desde la consumación
de todos los siglos, cuando Jesucristo dijo en la cruz, consumado es. Por último, lo que tenemos de
Insecto, hay muchas cosas más que tú puedes leer, lo de la
Escritura y comparar Levítico y comparar el número y comprobarlo
con lo que dice el Nuevo Testamento, pero estos son seis, en que nos
permiten a nosotros ver el Yom Kippur y el Señor Jesucristo
como lo cumplen. nunca nunca más se acordará de
nuestros pecados. Nunca nos dejarán ni nos desampararán. Tú sabes, cuando tú y yo pensamos
en nuestros pecados o pensamos en cosas que la gente nos ha
hecho, porque todos nosotros siempre podemos tener algo de
rencor, algo de que la gente ha hecho contra nosotros. A veces
sin nosotros provocar nada. Son enemigos gratuitos. Hay gente
que puede hablar, murmurar o decir, juzgarte mal de muchas cosas
y tú tratas de ser justo delante de ellos. Quizás no lo recuerdas
con rencor, pero lo recuerdas. Quizás pensando de ti mismo las
cosas que tú has hecho mal, que tú metiste la pata, que tú no
debiste hacer, lo recuerdas. Y hay algo de Dios que es maravilloso,
que sólo Él puede hacerlo, porque yo no puedo. Así como Él sólo
puede perdonar mis pecados, Él también puede olvidarlos. Nunca recordártelos. Si Dios lo dice, yo lo creo.
Porque siempre decimos, Dios es omnisciente, ¿y Él qué? Todo
lo sabe. Y él hace miles de años dijo,
pasa el pecado a este macho cabrío y llévalo, porque él lleva la
expiación y él lleva el pecado del pueblo para que el pueblo
pueda tener comunión conmigo. ¿Pero qué simbolizaba aquello?
Que una vez que Dios te perdone, nunca más se acuerda de ese pecado. ¿Recuerdas a la mujer Ayad en
Adulterio? Era un hombre y una mujer que
eran pecadores, inmorales quizás, para la ley judía. Y a los judíos
no les interesaba aquello porque decía, si hallas a dos, a una
pareja, un hombre y una mujer, en adulterio, o sea que eran
casados aparte, o fornicarios, los apedrearás para quitar el
mal de en medio de tu pueblo. Pero encontraron a esta mujer.
¿Dónde estaba el hombre? Ambos tenían sus deseos y la
traen. Y tú sabes lo que dijo la gente.
Esta la hemos hallado en el pleno acto del pecado. Estaban velando
a ver cuando pecaran. Imagino que si fuéramos con otros
así, cuando pecaramos lo apadrearan. Pero el Señor sabía. Y el Señor
dice a la gente, bueno, el que usted esté sin pecado, lo común
que repite la gente, que sí es bíblico, el que esté sin pecado
tire en primer lugar la piedra, que tire la primera piedra. Eso
simbolizaba que bueno, tú eres más justo que esa persona y por
lo tanto esa persona debe morir porque tú que eres más justo
puedes tirar la primera piedra. Pero sabemos que desde los mayores
hasta los más jóvenes comenzaron a retirarse poco a poco. Porque
dijeron, bueno, yo he pecado, tal vez no igual que ella, pero
yo no puedo tirar la primera piedra. Y el Señor seguía escribiendo
en tierra. Algunos especulan y alegorizan
de que el Señor lo que estaba haciendo era escribir los nombres
de las personas que estaban ahí alrededor. A los judíos les gustaba escribir
los nombres. Por eso la alegoría de que tu
nombre esté escrito en el libro de la vida es real. Porque tienes
derecho. Pero es Jesús quien tiene que
escribirlo. No tú. Cuando creemos en él. Pero ¿el Señor qué le dice cuando
se quedan ellos dos a solas? Por eso me encanta cuando te
digo a ti, ponte al pie de la cruz tú y Jesús a solas. porque es allí donde parte la
salvación. Es más, si hablamos de derechos
de este país, tú tienes el derecho de ir a la cruz. Es el único
lugar en el tiempo que no ha pasado, porque todavía hay personas
que son salvas por la muerte de Cristo en la cruz. Hay que
mirar atrás a lo que Él hizo. Y cuando se quedan ellos solos,
El Señor le dice, ¿dónde están los que te acusaban? Nadie tiene
derecho de acusarte por tu pecado. Por eso le digo, yo no estoy
acusando a homosexuales de su vida, o a transgéneros, a un
drogadicto, a un borracho. Yo no puedo tirar a la primera
piedra. Es lo que Dios dice. En su palabra lo que Él determina,
lo cual es tu incredulidad, pero acércate a Dios. Pregúntale a
Dios cómo tú puedes ser limpiado y perdonado. Y el señor le dice, ¿dónde están
los que te acusaban? No están. No están, señor. La divina respuesta a la mujer
es, vete y no peques más. Tú sabes, yo imagino que en ciertas
religiones la gente se siente bien cuando le dice tus pecados
te son perdonados. Me encantaría, a lo mejor, ¿no?,
poder dar ese consuelo en que puedo hacer como una señal y
decir, mira, tus pecados te son perdonados. En que a veces hay
seres humanos que ruegan por una absolución, pero no van a
la fuente. Dios es el único que cuando perdona
te limpia y se olvida. Y es más, no se aparta de ti.
Por eso dice, nunca te dejará y nunca te desamparará. Por eso el dulce cantor de Israel,
David, dijo, el Señor es mi pastor. Nada me faltará. En lugares de delicados pastos
me hará descansar. Y aún añade, aunque ande en valles
de sombra de muerte, tu ara y tu callado estarán ahí. No fue el
mismo Salmo 32 que Pablo utiliza hablando de la aventuranza del
hombre que sus pecados le son perdonados y olvidados. Sólo él tiene la capacidad de
perdonar tus pecados y olvidarlos. Terminemos leyendo Hebreos. Capítulo
1. Y entendemos mejor por qué Él
empieza con esta introducción en el capítulo 1. Dios, habiendo
hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas
maneras a los padres y a los profetas, en estos últimos días
nos ha hablado por su Hijo. a quien constituyó heredero de
todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo.
Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza,
y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Hoy tenemos
fotos que está mandando un nuevo telescopio. No hay ninguna contradicción
con lo que el Señor dice en esta primera parte. En estos últimos
días nos ha hablado por su vida. El pueblo hebreo se jactaba de
tener profetas, sacerdotes. Hoy en día quieren surgir apóstoles
y nuevos profetas. Pero escucha la divina voz. Siempre
que tú escuches al Hijo estarás en lo correcto. Al Hijo con mayúscula. En estos postreros días nos ha
hablado por su Hijo. Ya Dios no hablará ni por sueños
ni por nuevas revelaciones. El canon está cerrado. La revelación
última se ha cumplido en el monte Golgotha y con la tumba vacía. Y luego cuando termina esto dice,
Él es el resplandor de su gloria. Verso 3, vuelvo a leer, y la
expresión exacta de su naturaleza. Y sostiene todas las cosas por
la palabra de su poder. después de llevar a cabo la purificación
de los pecados. Márcalo. El Hijo se sentó a la
diestra de la Majestad en las alturas, siendo mucho mejor que
los ángeles, por cuanto ha heredado un nombre más excelente que ellos,
habiendo efectuado la purificación, Yom Kippur, para nunca más acordarse
de nuestros pecados, para hacernos limpios, purificados y poder
entrar ante su presencia. ¿Cómo no te vas a acercar libremente,
confiadamente? ¿Cómo podemos descuidar, por
lo tanto, una salvación tan grande? La aplicación no es que tú puedes
perder tu salvación, es que habiendo alguien efectuado un solo sacrificio
para siempre, ¿cómo vas a tenerlo a menos? Por eso cualquier ceremonia,
cualquier rito, cualquier religiosidad o liturgia que traiga a menos
el sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario, tú lo debes
tener por abominación. Debes apartarte de todo aquello.
de aquella mala doctrina o enseñanza en que lo que quiere traer abajo
es el único sacrificio y la autoría del sacrificio de Cristo por
nosotros. Por tanto, dice capítulo 2, debemos prestar mucha mayor
atención a lo que hemos oído, no sea que nos desviemos. Porque
si la palabra hablada por medio de ángeles resultó ser inmutable
y toda trasversión y desobediencia recibió una justa retribución,
como la muerte de Nadab y Abiú. ¿Cómo escaparemos nosotros si
descuidamos una salvación tan grande? La cual, después que
fue anunciada primeramente por medio del Señor, no fue confirmada
por los que la oyeron. Dios testificó junto con ellos,
tanto por señales como por prodigios y por diversos milagros, y por
dones repartidos del Espíritu Santo, según su propia voluntad. Y si sigues leyendo, en el versículo
9 volvemos al inicio, Pero vemos aquel que fue hecho un poco inferior
a los ángeles, decir a Jesús, coronado de gloria y honor, a
causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia
de Dios probara la muerte por todos. Porque convenía que aquel
para quien son todas las cosas, y por quien son todas las cosas,
llevando muchos hijos a la gloria, hiciera perfecto por medio de
los padecimientos al autor de la salvación de ellos. Ya sabes
quién es el autor de tu salvación. Ya sabes por qué vienes con respeto
y reverencia a oír la Palabra de Dios. Ya sabes por qué debes ir a tu
Oikos, responder las preguntas, porque cómo escaparás si descuidas
una salvación tan grande. Y qué pena cuando hay mucha gente
que toma esta salvación a la ligera y quiere jugar a dos manos
con el mundo, con la carne, con el diablo y con Dios. No puedes.
No puedes vivir tu cristianismo como a ti te parece. Vive en
la verdad y en la realidad del Evangelio, obedeciendo la palabra
del Señor. Gracias Señor por tu dolor, tus
padecimientos, tu sufrimiento por nosotros, para nunca, nunca
más acordarte de ellos. Gracias por ese completo perdón
y esa limpieza que traes a nuestra vida. y la confianza que, no
importa lo que pasemos sobre esta tierra, no hay nada que
nos pueda separar del amor de Cristo, ni la muerte, ni lo porvenir,
ni ninguna otra cosa creada, puesto que Él es el autor de
mi eterna salvación. Bendice a tu pueblo, cuida a
tu pueblo, protege a tu pueblo en estos postreros días, de los
postreros días. manifiesta tu salvación con poder
en el nombre y por los méritos de aquel que viene.
El autor de nuestra gran salvación: Día de la Expiación y Jesucristo (2)
Series Conversaciones con los evangel
-Yom Kippur, Día de la Expiación.
-Jesús es el Cordero de Dios.
-Hebreos compara la obra de Jesucristo y el Yom Kippur.
-Purificación.
-No podemos descuidar una salvación tan grande.
| Sermon ID | 718222214111963 |
| Duration | 58:51 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Hebrews 2; Hebrews 10:1-12 |
| Language | Spanish |
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