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mis hermanos les invito a buscar
en nuestras biblias éxodo capítulo 27 el tema del mensaje en esta
mañana el tabernáculo y sus utensilios símbolo y representación de las
cosas celestiales tercera parte el tabernáculo y sus utensilios,
símbolos y representación de las cosas celestiales. Tercera
parte. Éxodo capítulo 27. Nos dice así
la palabra del Señor. Harás también el altar de madera
de acacia de cinco codos su longitud, de cinco codos su anchura. El altar será cuadrado y de tres
codos su altura. Le harás cuernos en sus cuatro
esquinas. Los cuernos serán de una misma
pieza con el altar y lo revestirás de bronce. Harás asimismo sus
recipientes para recoger las cenizas y sus palas, sus tazones,
sus garfios y sus braceros. Todos sus utensilios los harás
de bronce. Le harás un enrejado de bronce
en forma de red y sobre la red harás cuatro argollas de bronce
en sus cuatro extremos y la pondrás debajo, bajo el borde del altar,
de manera que la red llegue hasta la mitad del altar. Harás también
varas para el altar, varas de madera de acacia y las revestirás
de bronce. Las varas se meterán en las argollas
de manera que las varas estén en ambos lados del altar cuando
sea transportado. Harás el altar huejo de tablas,
según se te mostró en el monte, así lo harán. Harás también el
atrio del tabernáculo. Al lado sur habrá cortinas de
lino fino torcido para el atrio, de cien codos de largo por un
lado. Sus columnas serán veinte, con
sus veinte vasas de bronce. Los ganchos de las columnas y
sus molduras serán de plata. Asimismo, a lo largo del lado
norte habrá cortina de cien jodos de largo, y sus veinte columnas
con sus veinte vasas serán de bronce. Los ganchos de las columnas
y sus molduras serán de plata. Para el ancho del atrio en el
lado occidental habrá cortinas de 50 codos con sus 10 columnas
y sus 10 bazas. El ancho del atrio en el lado
oriental será de 50 codos. Las cortinas a un lado de la
entrada serán de 15 codos con sus 3 columnas y sus 3 bazas. Y para el otro lado habrá cortinas
de 15 codos con sus 3 columnas y sus 3 bazas. Para la puerta
del atrio habrá una cortina de 20 jodos de tela azul, púrpura
y escarlata, y de lino fino torcido, obra de tejedor, con sus cuatro
columnas y sus cuatro bazas. Todas las columnas alrededor
del atrio tendrán moldura de plata. Sus ganchos serán de plata
y sus vasas de bronce. El largo del atrio será de cien
codos y el ancho de cincuenta codos por cada lado, y la altura
cinco codos, sus cortinas de lino fino torcida y sus vasas
de bronce. Todos los utensilios del tabernáculo
usados en todo su servicio y todas sus estacas y todas las estacas
del atrio serán de bronce. Ordenarás a los israelitas que
te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado,
para que la lámpara arda continuamente. en la tienda de reunión, fuera
del velo que está delante del testimonio, a Arón y sus hijos
la mantendrán en orden delante del Señor desde la tarde hasta
la mañana. Será estatuto perpetuo para todas
las generaciones de los israelitas. Amén y Amén. Pueden sentarse,
mis hermanos. Nosotros hemos visto hasta ahora
que Dios dio las instrucciones acerca del tabernáculo de manera
progresiva a Moisés. ¿Se acuerdan que les estuve hablando
hace dos domingos atrás que el Señor comenzó a presentarle a
Moisés desde adentro del tabernáculo, comenzando por el arca, el propiciatorio
que estaba en el Lugar Santísimo, aquel lugar donde solamente podía
entrar el sumo sacerdote una sola vez al año, y luego vimos
el domingo pasado el Lugar Santo, donde estaba allí la mesa de
los panes de la propiciación, donde estaba el candelabro, allí
los sacerdotes ofrecían los sacrificios, este candelabro debía de permanecer
encendido, los panes debían de ser comidos en aquel lugar, solamente
los sacerdotes. Entonces, progresivamente hemos
visto esto de adentro hacia afuera. En esta mañana nosotros llegamos
hasta lo que es el atrio. ¿Qué es el atrio? Es un patio,
es el patio. Entonces, al movernos fuera del
tabernáculo propio al atrio, al patio, nosotros nos encontramos
que los muebles son de bronce. de bronce. El altar es de bronce
y el lavado, donde se lavaban los sacerdotes también es de
bronce. No sé si usted se acuerda que
adentro del tabernáculo los utensilios eran de oro, eran madera de acacia
bañado en oro y aquí en el atrio es de bronce y plata. Esto también tiene su significado.
Entonces, a la medida que nosotros nos acercamos al Lugar Santísimo,
el énfasis está en la persona de Cristo. A la medida que nos
alejamos del Lugar Santísimo, el énfasis está en la obra de
Cristo. Así que yo quiero invitarles
en esta mañana a que nosotros consideremos con suma atención
estos utensilios que estaban en el atrio y lo que estos representaban
para Israel en aquel tiempo y lo que estos representan para nuestras
vidas en estos tiempos. este es el tercer semón que lleva
por título el tabernáculo y sus utensilios símbolos y representación
de las cosas celestiales así que empecemos en primer lugar
viendo el altar del holocausto que está ahí en los versos 1
al 8 yo le invito que leamos una vez más los primeros tres
versículos de éxodo 27 por favor léalo conmigo Miren cómo dice
la palabra del Señor. Los primeros tres versículos.
Harás también el altar de madera de Acacia de cinco codos. Y ahí la Nueva Biblia de las
Américas tiene la medida más o menos que sería el equivalente
para nuestros tiempos. Cinco codos su longitud, de cinco
codos su anchura, el altar será cuadrado y de tres codos su altura. Le harás cuernos en sus cuatro
esquinas Los cuernos serán de una misma pieza con el altar
y lo revestirás de bronce. Harás asimismo sus recipientes
para recoger las cenizas y sus palas, sus tazones, sus garfios
y sus braceros. Todos sus utensilios los hará
de bronce. Vuelvo y repito, estos muebles
fueron hechos de bronce y hablan del pecado. Hablan del pecado,
¿por qué? Porque era aquí donde se sacrificaba
el animal para poder obtener perdón del pecado. La cuestión
del pecado debe de ser arreglada en el atrio, debía ser arreglada
en el atrio antes de entrar al lugar santo. Todos los muebles
en el lugar santo eran de oro. y describen esa comunión, describen
esa adoración que la persona debía de tener con Dios. En aquel
lugar santo no había pecado. La cuestión del pecado debía
de tratarse en el atrio, afuera, en el patio. Allí tenía que tratarse
primeramente. Ni siquiera los sacerdotes podían
entrar sin ofrecer sacrificios al Señor. Nosotros vemos que
desde el mismo principio de las escrituras o de la creación,
como nosotros vemos en Génesis, el altar juega un papel muy importante. Nosotros hemos leído, vimos que
Caín y Abel le llevaron ofrendas al Señor. Así que sabemos que
alguna clase de altar debió de haberse hecho para poder ofrecer
esas ofrendas que llevaron Caín y Abel. También nosotros vemos
que después de salir del arca Noé, Lo primero que él hizo fue
construir un altar para poder ofrecer holocaustos al Señor
como una expresión de su adoración, de su gratitud, porque el Señor
le había preservado, le había cuidado. Esto lo leemos en Génesis
12, 8. también haciendo referencia a
Abraham, que Abraham nos dice la palabra, inmojó al Señor y
allí también hizo un altar al nombre del Señor. Es decir, siempre
estaba ligado, cualquier tipo de adoración debía de hacerse
en el contexto de ofrecer en sacrificio algo al Señor, un
animal al Señor. Entonces, en el atrio del tabernáculo,
el altar era el lugar donde se ofrecían los muchos sacrificios
de animales, según nos lo explica el libro de Levítico, del cual
nosotros estamos leyendo cada domingo, ya estamos finalizando
esa sección. Se ofrecían allí, lo hemos visto,
los holocaustos para la adoración diaria, ofrendas en holocausto
para ocasiones especiales, sacrificios de acción de gracias o de paz,
sacrificios de expiación, sacrificios de purificación, ofrendas por
pecados específicos que exigían una restitución, Eso nos lo narra
en detalle Levítico capítulos 1 al 7. Pero también nosotros
vemos en Levítico 6.12 que el fuego ardía continuamente sobre
el altar. Sobre ese altar que estaba en
el atrio a la entrada del Lugar Santísimo nunca se apagaba ese
fuego. altar, debía de arder continuamente
mientras el pueblo de Israel estuviera asentado. Cuando llegaba
el momento del pueblo de Israel moverse a otro lugar, entonces
el altar, obvio, ya no seguía ardiendo el fuego, pero mientras
el pueblo de Israel estuviera allí en algún lugar, en su caminar
por el desierto, siempre ese altar debía de estar ardiendo,
debía de tener fuego. Cuando el hombre se acerca a
Dios, ¿cómo debe de hacerlo? ¿Cómo
debe de presentarse delante de Dios? Esto es lo que nos enseña
a nosotros que lo primero que debe de hacer es tener un sustituto
que muera por él. El hombre por sí mismo no puede
estar delante de la presencia del Señor por sus propias capacidades. El hombre no puede estar delante
de la presencia del Señor. El hombre puede evitar por un
tiempo su encuentro con Dios, pero si el hombre es real y efectivamente
quiere llegar a Dios y no morir en el intento, debe de tener
un sustituto. Alguien tendrá que morir, alguien
tenía que morir en aquel altar de bronce por él. Ese altar en
ocasiones nosotros vemos que se le llama también la Mesa del
Señor. Es llamado ese lugar donde la
gente podía tener comunión con el Señor. El altar de bronce,
el altar de los sacrificios, el altar de los holocaustos. Ese será el lugar donde Dios
trata con el pecador. Ahora nosotros, cuando vemos
esto, no nos queda de otra que pensar que ese altar ahora nos
habla a nosotros acerca de la cruz de Cristo. La cruz de Cristo
y el hecho que real y efectivamente Él es Cristo Jesús, aquel que
murió en el lugar de sus elegidos. Murió en nuestro lugar. Eso es
lo que nos dice Efesios capítulo 5 verso 2, si usted puede tomar
nota de ese pasaje bíblico para que tenga una idea. Efesios capítulo
5 verso 2 nos dice de la siguiente forma, y anden en amor así como
también Cristo les amó y se dio a sí mismo por nosotros ofrenda
y sacrificio a Dios como fragante aroma. Cristo fue nuestro holocausto. El altar fue hecho por el hombre,
pero el modelo de ese altar está en el cielo. La cruz de Cristo
fue ese sacrificio escogido por Dios para que nosotros pudiéramos
estar delante de su presencia. El Señor Jesucristo fue entregado
a morir en la cruz según el plan determinado y el previo conocimiento
de Dios. Fue Dios quien permitió que esto
ocurriera. Fue Dios quien determinó que
ocurriera. Era necesario que alguien muriera. Era necesario que fuera derramada
sangre para nosotros poder estar delante de su presencia. Por
eso Cristo es más que simplemente un buen hombre, como enseñan
muchas personas en la calle en nuestros tiempos. Él fue más
que un simple hombre o un buen hombre. Él fue, oiga bien, preste
atención, el Cordero que fue inmolado desde el principio del
mundo. No hay acceso a Dios, no se puede
entrar al Lugar Santísimo si no es a través del altar de bronce. Allí una víctima debía de ser
sacrificada y debía de ser aceptada como sustituto. Cuando nosotros
leemos en Juan capítulo 1 verso 29, tome nota de este pasaje
bíblico, nos dice la palabra del Señor que Juan el Bautista
estaba allí con sus discípulos y vio a Jesús cruzar por allá
y Juan el Bautista dice, ahí está, Ahí está el Cordero de
Dios que quita el pecado del mundo. Juan el Bautista habló
de Cristo, mis hermanos, como aquel sustituto sobre el altar
de bronce. Estaba haciendo referencia a
ese altar. La cruz, vuelvo y repito, llegó
a ser el altar de bronce en aquellas últimas tres horas cuando estaba
allí Cristo crucificado, cuando nosotros leemos en los evangelios
que hubo tinieblas sobre toda la tierra y Cristo pagó con su
vida los pecados de sus escogidos. Eso es que apunta este altar
de bronce. Mire lo que dice Juan, capítulo
1, verso 12. Pero a todos los que lo recibieron,
a los que creen en su nombre, ¿qué ocurrió? Les dio el derecho
de llegar a ser hijos de Dios. Es decir, a los que creen en
su nombre. Hermanos, algo que nosotros tenemos
que aprender es que el hombre no puede adorar. El hombre no
puede orar, el hombre no puede servir a Dios sino hasta cuando
llega al altar de bronce. Cada sacerdote y todos los levitas
tenían que venir a este altar. Si el sacerdote pasaban por el
altar de bronce, no podían acceder al lugar santo. Mis hermanos,
si nosotros no acudimos a Dios por medio del Señor Jesucristo,
tampoco nosotros tenemos acceso a Dios. Mis hermanos, quiero
decirle algo, es necesario, usted necesita tener seguridad de que
usted ha acudido a Cristo. Usted necesita tener seguridad
de que Él es el Señor de su vida. Usted necesita tener seguridad
de que Él murió en su lugar. Que usted merecía el castigo
eterno. Que usted no merece nada de parte
de Dios. Y que por Cristo usted ha sido
merecedor del regalo de la vida eterna. Mis hermanos, para usted
poder orar al Padre, usted necesita tener a Cristo como Señor y Salvador. Haber aceptado ese regalo que
fue ofrecido a través de ese sacrificio perfecto que ocurrió
en la Cruz del Calvario. Yo tengo un gran problema cuando
oigo de cristianos pedirle a un inconverso que ore. ¿Cómo es
posible que Dios va a escuchar la oración de un inconverso cuando
esa persona no ha acudido a Cristo todavía? ¿Cómo es posible que
una persona puede estar en el lugar santo, que era el lugar
reservado para los sacerdotes ministrar, si esa persona todavía
no ha acudido al altar de los holocaustos? Es imposible, mis
hermanos, como dice el refrán, usted no puede pedirle peras
al Olmo. No puede, mis hermanos. Cuando usted no puede pedirle
declaración, ayúdame a orar por esto. ¿Cómo es imposible? Es
un inconverso. Hermano, ese inconverso lo que necesita es Cristo. Ese
inconverso lo que necesita es venir en arrepentimiento y fe
al Señor. Ese inconverso lo que necesita es arreglar cuentas
con el Señor. Ese inconverso necesita llegar
al altar del holocausto. Necesita entender o recibir ese
regalo de que Cristo murió por él para que entonces así pueda
entrar al lugar santo donde solamente los sacerdotes pueden ministrar. Y acuérdense que en el nuevo
pacto, esos sacerdotes son usted y yo. Todo aquel que ha recibido
a Cristo ha sido constituido en sacerdote de un mejor pacto,
como nos dice la palabra. Jesucristo no es tan solo el
Cordero que murió por nosotros, sino también es el Cordero resucitado. No solamente quedó el animal
muerto como quedaba en aquel entonces, sino que Cristo resucitó. El apóstol Juan, en su libro
de Apocalipsis, capítulo 5, verso 6, dice que él vio a un cordero
como inmolado. ¿Qué quería decir? Un cordero
que había muerto. Un cordero que había sido sacrificado. Eso fue lo que él vio en esa
visión. Ese cordero inmolado es Cristo
Jesús. Ese altar de los holocaustos
estaba a la entrada del tabernáculo. La cruz de Cristo viene antes
que el cielo. Hay que tener a Cristo para disfrutar
del cielo. Esa cruz fue levantada aquí en
la tierra, pero no hay otra entrada al cielo sino solamente mediante
esa cruz. No hay otra forma. Ese bronce
que cubría el altar habla de juicio. La madera de acacia cubierta
de bronce habla de su fuerza para el sacrificio. Hermanos,
o Cristo recibe el juicio que usted y yo nos merecíamos, o
usted lo va a recibir por toda la eternidad. Escoja usted. Escoja usted. Eso es lo primero
que vemos en estos primeros ocho versos de este capítulo 27. El
altar de los sacrificios, el altar de bronce, el altar de
los holocaustos. Segundo lugar, mis hermanos,
tenemos propiamente dicho lo que es el atrio, es decir, del
tabernáculo. Y los vemos en los versos 9 hasta
el 19. Lea conmigo el verso 9. Dice,
léalo conmigo, Éxodo 27, 9. Harás también el atrio del tabernáculo,
es decir, el patio. Al lado sur, es decir, aquí a
mi mano izquierda, habrá cortinas de lino fino torcida para el
atrio de 100 codos, equivalente a 45 metros de largo, por un
lado. Pero también nosotros vemos en
el verso 16 que para la puerta del atrio habrá una cortina de
20 codos, es decir, 9 metros, de tela azul, púrpura y escarlata
y de lino fino torcido, obra de tejedor, con sus cuatro columnas,
¿y qué es otra cosa? Y sus cuatro bazas. El atrio que estaba alrededor
del tabernáculo era un rectángulo que medía, como ustedes ven allí,
o algunas biblias no lo tienen, medía alrededor de 45 a 50 metros
de largo por 25 metros de ancho. Y para hacer una comparación
moderna, tenía más o menos la mitad de una longitud de un campo
de fútbol, ahora en nuestros tiempos, de fútbol el balompié,
como se le conoce también, la mitad de ese campo. Si usted
va aquí al Parque del Este, a un lugar donde se juegue fútbol,
piense que el tabernáculo, el atrio, el atrio tenía la mitad
de ese tamaño. Y dice la palabra que el atrio
estaba rodeado por cortinas de lino torcido, de una altura de
dos metros y medio, suspendidas de las columnas. Había veinte
columnas por cada uno de los lados largos y diez columnas
por los lados cortos. Acuérdense que era rectangular.
Las columnas eran de bronce y se asentaban en vasas de bronce.
Pero tenían ganchos de plata y clavos de bronce. Ganchos de
plata, clavos de bronce y cordones aseguraban firmemente las cortinas. Imagínense usted como un lugar
similar a una carpa. Algo parecido a eso. Entonces,
la entrada al atrio estaba al lado este. es decir, más o menos a esta referencia, vamos a decir.
Y allí había una entrada de 9 metros que se cerraba con una cortina
azul, púrpura y carmesí. Siempre era organizado así, es
decir, la entrada siempre debía de dar hacia el lado este. y Dios mandó a proveer a la gente
aceite puro de olivas de la mejor calidad para que el pueblo mantuviera
las lámparas ardiendo en el tabernáculo desde la mañana hasta el anochecer. En el atrio mismo, hacia la entrada
del este, estaba el sitio para el altar del holocausto, que
nosotros hemos visto que se describen en estos primeros versículos
de este capítulo 27. Pero había algo más también. Estaba la fuente de bronce. ¿Qué
era esta fuente de bronce? Era el lugar donde los sacerdotes
se lavaban antes de entrar al tabernáculo. y otra cosa que
nosotros aprendemos acá es que en el atrio solamente podían
entrar el pueblo de Israel cuando traía sus ofrendas y sacrificios
al Señor. Solamente podían entrar los israelitas
o los prosélitos, no podía entrar todo el mundo, al atrio, pero
solamente al lugar santo podían entrar. ¿Quiénes? los sacerdotes
y al lugar santísimo solamente podía entrar el sumo sacerdote
una sola vez al año en el gran día, la fiesta solemne, el gran
día de la expiación. Entonces, mis hermanos, nosotros
debemos denotar que este tabernáculo era la representación visible,
la morada del Señor en medio del pueblo. Es decir, por esto
revestía tanta importancia de que no todo el mundo podía allegarse
hasta aquel lugar. Los israelitas en su tiempo fueron
los favorecidos sobre las demás naciones porque ellos, como el
pueblo del pacto, tenían acceso al atrio, del tabernáculo, podían
entrar al patio y por lo consiguiente ellos estaban cerca de Dios de
una manera poco común. Eso era parte de los privilegios
que Dios le dio a ellos. Pero no todos podían entrar en
el tabernáculo mismo, como ustedes han visto. Solamente era posible
un mayor acercamiento a Dios a través de la mediación de los
sacerdotes. Es decir, por ser judío, si usted
no era sacerdote, no podía entrar. Y aunque los sacerdotes podían
entrar en el lugar santo, Solamente, vuelvo y repito, una vez al año
el sumo sacerdote podía pasar más allá del velo y entrar al
lugar santísimo. Cuando el sacerdote rociaba la
sangre de expiación sobre el propiciatorio, representaba la
reconciliación con Dios que se iba a llevar a cabo con toda
perfección en el nuevo pacto. a través de Cristo Jesús, a través
de la sangre expiatoria de Cristo. Así nosotros vemos, mis hermanos,
que este tabernáculo con su atrio simbolizaba una división triple,
con diferentes pasos, con diferentes niveles de progresión. En primer
lugar, estaba el atrio, que representa la congregación del antiguo pacto,
que todavía necesitaba un sacerdocio para que mediara entre ésta y
las bendiciones del Señor. Hasta allí llegaba el pueblo,
al atrio, al patio. En segundo lugar, el lugar santo. El lugar santo representa a la
iglesia del nuevo pacto. Ya nosotros podemos estar en
este lugar a través de la obra consumada por Cristo. Ya podemos
acercarnos directamente al Señor. Ya usted puede tener comunión
con el Señor. Ya usted puede orar al Padre
con libertad. Ya no necesita de un sacerdote
humano porque ya hemos sido constituidos sacerdotes del Dios Santo. Eso
no le lleva a usted a regocijarse, a alegrarse, porque Dios le ha
dado ese privilegio. Y finalmente estaba el lugar
santísimo, que representa a la congregación celestial, la Iglesia invisible. Esa Iglesia que ha alcanzado
un cumplimiento pleno y goza de una comunión perfecta con
el Señor para siempre. Y de esto, de esta Iglesia invisible,
universal, invisible, solamente el Señor sabe cuáles son los
suyos. Solamente el Señor sabe cuáles
son los suyos. Pero el Espíritu da testimonio a sus hijos, ¿de qué cosa? De
que somos hijos de Dios. Ese testimonio interno del Señor
se lo da a cada hijo suyo. Existe esa convicción plena de
que somos hijos de Dios. Mis hermanos, esto tiene una
hermosa comparación Cuando nosotros adoramos al Señor en la belleza
de su santidad y recibimos la seguridad a través de su palabra,
a través del sacramento de que Él mora con nosotros, nosotros
nos acordamos de esas palabras que encontramos en Apocalisis,
en los últimos versículos de la Biblia, que nos dice, he aquí
yo vengo pronto. Y el Espíritu da testimonio y
dice, sí, ¿qué cosa? Ven, Señor Jesús. Ese es el anhelo que el Señor
pone en el corazón del creyente. Amén. Ven, Señor Jesús. Termina con este estado de cosas. Que tu nombre sea glorificado. así es que vive el creyente mis
hermanos con esa comunión disfrutar de estos privilegios que el Señor
nos ha dado por Cristo Jesús pero en este capítulo 27 todavía
tenemos algo más que ver y está en el verso 20 y 21 que usted
ve allí el aceite para qué cosa para las lámparas, el aceite
para las lámparas. La conclusión de este capítulo
es muy interesante, mis hermanos, trata del aceite para las lámparas. Y eso es extraño que aparezca
este asunto precisamente aquí en este lugar, porque hasta ahora
lo que hemos visto son los utensilios, los utensilios del tabernáculo. Pero aquí se introduce el aceite
para las lámparas. ¿Puede leer conmigo, Wendy, por
favor? Verso 20, 21. Ordenarás a los israelitas que
te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado,
para que la lámpara arda continuamente. En la tienda de reunión, fuera
del velo que está delante del testimonio, a Arón y sus hijos,
La mantendrán en orden delante del Señor desde la tarde hasta
la mañana. Será estatuto perpetuo para todas
las generaciones de los israelitas. El aceite habla del Espíritu
Santo. Zacarías dio su interpretación
del candelabro de oro en Zacarías 4. Verso 1 al 6, habla acerca
de ese candelabro, donde debía de estar este aceite para alumbrar,
para que sostuviera el alumbrado, el aceite. Y Zacarías dice al
final del verso 6, yo le invito a que usted lo lea completo en
su casa, Zacarías 4, 1 al 6, pero al final del verso 6 Zacarías
dice, no por el poder ni por la fuerza, sino por mi espíritu",
dice el Señor de los ejércitos. La luz es lo que da el Espíritu
Santo. El Espíritu Santo no habla de
sí mismo, nos dice la palabra, sino que Él toma las cosas de
Cristo y nos las revela a nosotros. Nos habla acerca de eso. Cuando
esta palabra, por eso nosotros oramos, por la iluminación del
Espíritu Santo. ¿No se ha dado cuenta de que
siempre se ora antes del sermón? Y pedimos específicamente iluminación
del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el único
que nos puede dar esa palabra, cobrar vida y traerla a nuestro
corazón, a nuestra mente primero y a nuestro corazón. Si el Espíritu
Santo no obra en nosotros, son palabras No voy a decir, no quiero decir
vanas, pero son palabras sin sentido para aquel que no ha
sido iluminado por el Espíritu Santo. Ora usted, mientras hay
esa persona orando, ora usted en su corazón para que el Señor
traiga esa palabra a su corazón. Si no la trae a su corazón, usted
será esa lámpara apagada. Usted será como esas vírgenes
insensatas que no llenaron sus lámparas con aceite y cuando
vino el novio, se quedaron. Ora para que Dios hable a su
vida, para que esa palabra que es predicada cobre sentido a
su corazón, transforme su vida, porque si eso no lo hace, mis
hermanos, usted está a riesgo de haber perdido su tiempo asistiendo
a una iglesia. Esa palabra tiene que cobrar
vida en nosotros a través del Espíritu Santo. Cuando nosotros vemos en el Nuevo
Testamento, Jesús dice que nosotros somos la luz del mundo. ¿Se acuerda? ¿Lo ha leído? Mateo 5, 14. Ustedes son la luz del mundo.
Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar. O sea, usted
y yo no producimos luz. No tenemos luz en nuestra propia
esencia. Es sólo el Espíritu Santo de
Dios que al iluminarnos a través de su palabra nosotros producimos
luz. No es posible ser luz si el Espíritu
Santo no trae esas palabras a nuestro corazón. Por eso era tan importante
que estas lámparas se mantuvieran encendidas. porque representaban
a esa luz que alumbra el entendimiento de toda persona. Cuando nosotros
nos vamos a Apocalipsis, la primera descripción que nosotros tenemos
de Cristo, la primera descripción que tenemos que ve el apóstol
Juan de Cristo, es que él lo ve andando en medio de los siete
candeleros. es el que mantiene viva la luz
y testifica ardientemente a través de esa luz que somos llamados
a irradiar usted y yo. Somos llamados a eso. Somos llamados a eso, mis hermanos. ¿Qué vamos a hacer con estas
palabras? Seguiremos caminando nuestro camino sin darle importancia
a que esta luz debe irradiar nuestras vidas. Seguiremos caminando
nuestro camino sin entender que necesitamos acudir, si todavía
no lo hemos hecho, al altar, al altar del sacrificio que es
Cristo Jesús, aquel que nos amó y cedió a sí mismo por nosotros
como sacrificio, como sacrificio a Dios, como fragante aroma,
como nos dice Efesios 5.2, ¿Cuál es nuestra actitud? ¿Cómo
vamos a reaccionar cuando el Señor también nos dice a nosotros
que nosotros como creyentes, luego de haber recibido los beneficios
de Cristo, somos llamados a presentar nuestros cuerpos, nosotros presentarnos
como vivos delante de Dios, no permitir que el pecado gane ventaja
ni tenga dominio sobre nosotros, ¿Cómo vamos a actuar? El altar
del sacrificio le recordaba a Israel la sangre de la expiación, la
dedicación de las primicias, la gracia de Dios, la respuesta
del creyente a esa gracia. La cruz de Cristo nos recuerda
a nosotros el alto precio que Cristo tuvo que pagar para nuestra
redención. Y debería de animar a todo creyente
a vivir como aquel que murió por nosotros. Debería de hacerlo
así. El verdadero creyente va a sentir
ese ímpetu, esa motivación a hacer las cosas en agradecimiento a
Dios. En el atrio solamente podían
entrar los israelitas. al lugar santo solamente los
sacerdotes. Y esas distinciones representan
la diferencia que hay entre la iglesia visible nominal y la
iglesia espiritual, la única que tiene entrada al lugar santo.
¿A cuál de las dos iglesias usted pertenece? ¿A la nominal, a la
que cumple con ciertos requisitos como los fariseos del tiempo
de Jesús, como los saduceos, como los escribas, que estaban
allá en el patio y con cumplir con esto, pues ya con eso bastaba,
o usted es parte de esa iglesia espiritual que Dios le ha dado
acceso al lugar santo por los méritos de Cristo? ¿A cuál iglesia
usted pertenece? ¿A la nominal o a la espiritual
verdadera? Es una respuesta que usted tiene
que darse delante de la presencia del Señor. ¿En qué lugar usted está? Hace
las cosas, bueno, porque ya hay que hacerlas, no hay de otra. ¿O usted real y efectivamente
se ha sometido a esa luz que es Cristo Jesús, a esa luz que
ilumina el entendimiento de su corazón cada vez que es expuesto
a las escrituras, que usted viene delante de la presencia del Señor
con ese deseo, Señor ilumina mi entendimiento para que esta
palabra cambie mi vida, para que esta palabra me lleve a ser
sal y luz en medio de las tinieblas, no solamente llegar al culto,
no solamente llegar y ofrecer el sacrificio como hacían los
hipócritas del tiempo de Jesús. ¿Presta usted atención a lo predicado
con diligencia y no permite que nada lo distraiga? ¿Cuál es su
actitud al usted leer esta porción de las Escrituras y entender
y comprender el gran significado que reviste el sacrificio de
Cristo por sus pecados. ¿Cuál va a ser su actitud al
haber escuchado esta palabra en esta mañana? Que el Señor
nos ayude a tomar la decisión correcta, a tomar el camino correcto. Estemos de pie, mis hermanos,
y vamos a orar al Señor.
3-El Tabernáculo Y Sus Utensilios Símbolo Y Representación De Las Cosas Celestiales
Series Exodo
En Cristo se cumplieron muchas de las ceremonias del tabernáculo, la manifestación de la gloria divina, la expiación, la reconciliación del hombre con Dios y la presencia de Dios entre su pueblo redimido. Las sombras y figuras ya han pasado pero la realidad queda en la persona y obra de Jesucristo.
Acompáñame en el estudio del pasaje bíblico de Éxodo 27:1-21
| Sermon ID | 71822147307798 |
| Duration | 43:01 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Exodus 27 |
| Language | Spanish |
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