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Vamos a comenzar la sesión número
3, donde vamos a estar dándole una rápida mirada a los capítulos
8, 9, 10 y 11. El capítulo 8 habla acerca de
adoptar los métodos bíblicos. ¿Y cuál es uno de esos métodos
bíblicos? Ya no estamos hablando de los
no bíblicos. Uno de los métodos bíblicos muy importante es el
de la comunicación. La palabra de Dios no solo debe
formar nuestros objetivos, como vimos, sino también nuestros
métodos. Los métodos y los objetivos deben
ser complementarios. Las dos cosas son importantes.
Una propuesta bíblica para la instrucción de los niños contiene
dos elementos que usted debe entretejer. El primero es una
comunicación plena y rica, y el otro es la vara de disciplina. En el libro de Proverbios encontramos
estos métodos lado a lado. Vamos a leer Proverbios 23, 13
al 19. Dice, no escatimes la disciplina
del niño, aunque lo castigues con vara, no morirá. Lo castigarás
con vara y librará su alma del seol. Hijo mío, si tu corazón
es sabio, mi corazón también se me alegrará y se regocijarán
mis entrañas cuando tus labios hablen lo que es recto. No envidie
tu corazón a los pecadores, antes vive siempre en el temor del
Señor. Porque ciertamente hay un futuro, y tu esperanza no
será cortada. Escucha, hijo mío, y sé sabio,
y dirige tu corazón por el buen camino. Así que luego tenemos
también el 22, que lo leímos anteriormente, 23-22, que dice escucha a tu padre que
te engendró y no desprecies a tu madre cuando envejezca. Como
verán no es por conveniencia que el niño está, es amor. Dame
hijo mío tu corazón y que tus ojos se deleiten en mis caminos. Proverbios 23, 26. Así que, ¿qué
es lo que vemos a Salomón haciendo aquí? Él está haciendo una mezcla
entre la comunicación que es plena y también la vara de disciplina,
porque estos elementos son esenciales para la crianza bíblica. Hablaba
al terminar la sesión número 2 de que muchas veces nos sentimos
impotentes, nos sentimos que estamos fallando en todo, vemos
que es tan difícil de hacer esto y es exactamente donde Dios nos
quiere. Que entendamos que esto es imposible hacerlo sin la ayuda
de Él. Porque no solamente la meta y
el propósito es lo que buscamos, sino también poner en práctica
¿Cuáles son los métodos que Él quiere que apliquemos? Y para
esto, hermanos, lo vamos a ver especialmente cuando hablemos
de la vara de disciplina, a no ser que la persona esté siendo
ayudada por el Espíritu Santo de Dios, a no ser que el hombre,
el cristiano, la cristiana esté aplicando esto por una cuestión
de convicción, dejando a un lado las emociones, los sentimientos,
no lo va a poder aplicar consistentemente y exitosamente. Entonces, la
comunicación Lo que le hablamos a los niños, lo que informamos
a los niños, lo que le enseñamos, nuestra instrucción es parte. Pero luego necesitamos la vara
de disciplina. Es como que si usted está en
un bote y tiene dos remos, si da solamente con un remo va a
estar dando vueltas. puede hacerlo con el brazo izquierdo,
va a dar vuelta para un lado, luego cambia el brazo de derecho
solamente y da vuelta para el otro lado. Esto tiene que ser
algo consistente y complementario la comunicación bíblica y la
vara disciplina. Esos son los métodos bíblicos
que nos ayudan a honrar a Dios en la manera que creamos a nuestros
hijos porque buscamos acercar a sus corazones a Dios. Así que,
Por un lado, Dios ha dado autoridad a los padres al llamarlos a actuar
como sus agentes en la crianza. Eso es lo que vimos. Y el uso
de la vara preserva esa autoridad bíblica. Todo esto lo comunica
Ted Tripp, en capítulo 8. Por otro lado, el énfasis en
la comunicación evita lo que es la disciplina que es fría,
una disciplina que es tiránica, Y a su vez provee un contexto
para una comunicación que es honesta, en el que el niño es
conocido y aprende también a conocerse a sí mismo. Y esto es algo también
que tiene que ver con una realidad de que cuando hablamos de comunicación,
la comunicación es diálogo, no es un monólogo. Y tengo a mis
hijos acá presentes y saben que muchas veces fallo en esto. Esta es una de mis debilidades.
Termino haciendo de mi comunicación un monólogo y no un diálogo. La comunicación que es plena,
la comunicación que acerca al Niño a Dios es un diálogo. Ellos también tienen que hablar. Ellos también tienen que hacernos
saber si están entendiendo los principios que les estamos enseñando
Ellos también tienen que hacernos saber si están identificando
el pecado que les está haciendo deshonrar a Dios y desobedecer
a los padres. Es un diálogo, no puede ser un
monólogo. A menudo pensamos que la comunicación
es la habilidad de expresarnos a nosotros mismos y por esto
acabamos hablándoles a nuestros hijos. Pero sin embargo, debemos
dejar que los hijos también se comuniquen. lo que tiene que ver con la excelencia
del arte de la comunicación, no consiste solamente en aprender
cómo nosotros expresamos nuestros pensamientos, sino también en
entender los pensamientos de los otros. No solamente en una
comunicación que es efectiva, es lo que yo comunico y yo saber
razonar y expresar mis pensamientos, sino que debo saber escuchar
y entender los pensamientos de mi hijo, de mi hija. En definitiva,
el objetivo de nuestra conversación debe ser cuál? Comprender a nuestro
hijo. No simplemente hacer que él entienda. Siempre caemos naturalmente en
esa parte. Me tienes que entender. La pregunta
para nosotros es si estamos entendiendo a nuestros hijos. Si cuando le damos a nuestros
hijos instrucción, Le damos una exégesis, un estudio de un pasaje
para que ellos comprendan. La pregunta para nosotros es,
¿estamos nosotros haciendo la exégesis, la comprensión de lo
que ellos están diciéndonos? ¿Estamos entendiendo el razonamiento
de ellos? ¿O simplemente queremos imponer
lo que nosotros queremos decir? Eso es monólogo, no es conversación. Así que, Ese es el objetivo nuestro. Muchos padres nunca aprenden
la habilidad esta de comunicarse, por eso nunca descubren qué es
lo que pasa con los hijos, nunca ayudan tampoco a que los hijos
aprendan a articular sus pensamientos. Vamos a ir a capítulo 8, estamos. Hay una parte, ya se las digo,
es la página 78. Y les leo, donde empieza, hay
cierta ironía en todo esto. Cuando los niños son pequeños,
no los incluimos en nuestras conversaciones importantes y
cuando tratan de acercarse a nosotros, respondemos con un desinteresado,
sí, sí, ajá. Eventualmente, ellos aprenden
el juego, pues se dan cuenta de que no estamos tan interesados
en lo que les sucede. Aprenden que el significado para
nosotros de lo que es una buena conversación es un buen escuchar
de parte de ellos. El problema es cuando los niños
llegan a la adolescencia. Las posiciones cambian. Los padres
desean poder involucrarse con ellos, pero hace tiempo que ellos
se han cansado de tratar de hacerlo y han abandonado todo intento. ¡Pum! ¡Qué palazo en la cabeza
nos dieron! Pero hermanos, con la gracia
de Dios, yendo en humildad delante de Dios, podemos hacer de nuestra
comunicación con nuestros hijos una comunicación que es real
y que les ayuda a ellos a saber que nos interesa qué es lo que
piensan. ¿Cómo razonan? ¿Cómo están experimentando
su propio pecado? Para resumir, tú quieres comprender
las luchas internas del niño. Por lo tanto, necesitas ver el
mundo a través de los ojos del niño. Esto te permitirá saber
cuáles son los elementos del mensaje del Evangelio que son
apropiados en ese diálogo. El Evangelio se puede comunicar
de muchas maneras. Si vas a entender a tu hijo y
ayudarle a entenderse a sí mismo, hay ciertas habilidades que debes
desarrollar. ¿Estás listo para ver cuáles
son? Bueno, número uno, debemos aprender a ayudar a nuestro niño
a que se exprese. Número dos, debemos aprender
a facilitar la conversación, llevarla, no acaparar la conversación. Número tres, debemos saber cómo
comprender las conductas y las palabras. A veces no hay palabras, a veces
hay simplemente gestos, a veces hay silencios que hablan estruendosamente. Y nosotros debemos comenzar tratando
de entender la naturaleza de ese conflicto interno que hay
en el Hijo, que es lo que se ha manifestado en el problema
que hemos visto. Y es fácil de ver porque algo hizo, pero estamos
entendiendo la raíz del problema. ¿Estamos entendiendo lo que el
hijo está pasando? Y cada generación tiene desafíos distintos. Los
hijos que estamos criando ahora viven el mundo de la tecnología. Muchas veces viven más en el
mundo virtual que en el mundo real y físico. Y nosotros tenemos
que entender esa parte. y llevarlos y traerlos con amor,
con paciencia, ¿a qué? Al mundo real, donde ellos tienen
que entablar una relación con este Dios real y maravilloso
que les ha provisto un Salvador para perdonar sus pecados. Entonces,
hay tres cosas también que debemos repasar con nuestro Hijo. ¿Y
cuáles son? Bueno, la naturaleza de la tentación. ¿Qué es lo que nació en el corazón
del hijo? Dos, ¿cuáles son esas posibles respuestas a la tentación
de nuestro hijo? Y lo tercero que tenemos que
ver es, ¿cuáles fueron sus respuestas pecaminosas a esto? Tres puntos. Y como les digo, ustedes pueden
ir al libro, lo van a leer, por favor, beneficiense de este libro. Vamos al capítulo 9. El capítulo 9 habla de que debemos
adoptar los métodos bíblicos, tipos de comunicación. Y el problema es que si no tomamos
esto en cuenta, o la razón por la que debemos tomarlo en cuenta
esto, de que debemos aplicar esta comunicación bíblica, es
que si no reducimos la crianza a tres elementos solamente. ¿Cuáles
son estos? Reglas, corrección y disciplina. Y falta que le pongamos un uniforme
verde al niño y ahí ande, ¿no? Reglas. Corrección, disciplina,
levántese a las 4 de la mañana, haga 50 lagartijas, camine y
corra por el barro y falta que nos convirtamos en eso, ¿no?
Ahora, les damos reglas a nuestros hijos, la fase de la corrección
entra en juego cuando rompen las reglas. Y en la fase de la
disciplina, anunciamos el precio a pagar por romper las reglas.
Hasta ahí está bien. Vamos de nuevo. Les damos reglas
a los hijos. Luego entra la fase de la corrección,
cuando los hijos rompen las reglas. Y luego, en la fase de la disciplina,
anuncia el precio que ellos tienen que pagar por haber roto esas
reglas. Hasta ahí vamos bien. Ahora,
lo que debemos considerar también es que cada familia necesita
reglas, cada familia necesita corrección y disciplina, pero
para muchos la comunicación tristemente llegó hasta ahí y ahí se quedó
y ahí murió la comunicación. Entonces, es ahí que Ted Tripp
nos ayuda a entender que hay distintos tipos de comunicación
y estamos en el capítulo 9, ¿no es cierto? La comunicación debe ser multifacética,
con una rica textura, y fíjense, él incluye esto, incluir ánimo. Esta comunicación debe corregir,
debe reprender, debe rogar también. A veces debe suplicar, a veces
debe instruir, a veces debe advertir, a veces debe enseñar. Y a veces,
y por qué no decir todas las veces, debe qué, orar. Todos
elementos que deben ser traídos en esta interacción que necesitamos
tener con nuestros hijos. Puedes hacer mucho daño cuando
no discernes cuál es el tipo de comunicación apropiada para
el momento. Por eso, hermanos, la invitación
que tenemos en el Libro de Santiago es que si necesitamos sabiduría,
que le pidamos a Dios que la da. Ahora, hablemos un poco del
ánimo. Tú les puedes ayudar a determinar
cuáles son las razones por las que están desilusionados y, por
tanto, necesitamos ayudarles a comprender las promesas de
Dios. Podemos animarles a hallar que la valentía, la esperanza,
la inspiración que viene de Dios, quien se acerca a los quebrantados
y contritos de corazón. Tenemos la capacidad de hacer
esto. ¿Qué acerca de la comunicación
con la corrección? Ted Tripp nos dice Segunda de
Timoteo 3, 16 y 17. Segunda de Timoteo 3, 16 y 17.
Vamos a leerlo. Dice... Toda la Escritura es inspirada
por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir,
para instruir en justicia, a fin de que el Hombre de Dios sea
perfecto, equipado para toda buena obra. Así que, ¿qué nos
está recordando el autor acá? Que la corrección es una de las
funciones de la Palabra de Dios. Corrijamos con la Palabra de
Dios. ¿Qué acerca de la represión? Bueno, esto es cuando uno reprime
algo, uno está censurando la conducta. Es importante hacerlo,
¿no es cierto? Si vemos que el niño está escribiendo
a la pared, obviamente vamos a censurar esa conducta. Ahora,
un tipo de comunicación que él habla y da ejemplos ahí también,
que ha tenido con sus hijos, es el de la súplica. Y me gusta
este porque Habla del padre sensible que es humilde a Dios y también
es sensible y tierno a la necesidad de su hijo. Porque este tipo
de comunicación es intensa e incluye también a veces peticiones, es
una solicitud, es una especie de urgencia que incluso a veces
usa los ruegos. Obviamente que no es para hacerlo
siempre, pero hay momentos cuando uno ve la necedad del niño que
no está mal usar este tipo de comunicación, rogarle antes,
por favor, antes de que te den con la vara de disciplina. ¿Entiendes
la necedad de tu actitud? Te ruego, te pido, te suplico
que entiendas. Es nacido de un corazón que es
sensible y humilde. Él cuenta, Ted Tripp, que él
ha usado este tipo de comunicación con sus hijos muchas veces, sobre
todo rogándoles, a medida que los hijos crecían, para que los
hijos eviten los pecados sexuales, como por ejemplo la pornografía.
Él les rogaba a que entendieran cuál era el concepto. Así que
también les decía, les contaba acerca de este desajuste, la
vida de desajuste sexual que paga un precio muy alto por eso,
no viene gratis y por unos simples momentos de excitación. Y cuando
este padre está comunicándole esto, le está rogando al hijo.
porque quiere que el hijo entienda que verdaderamente el padre está
completamente invertido en lo que es su bien, en cuidar sus
ojos, cuidar su corazón. Luego también nos habla de una
forma de comunicación que es la instrucción. La instrucción
es el proceso de proveer una lección. es explicar un precepto,
es dar información bíblica acerca de algo que va a ayudar a los
niños a que entiendan el mundo en el que viven. Entonces, vamos
a algunos versículos que se nos brindan ahí. Vamos a ver el Salmo
119, 98 al 100. Dice así. Tus mandamientos me hacen más
sabio que mis enemigos, porque son míos para siempre. Tengo
más discernimiento que todos mis maestros, porque tus testimonios
son mi meditación. Entiendo más que los ancianos,
porque tus preceptos he guardado. Luego hay otro, el 119-104. Y nos dice lo siguiente, de tus
preceptos recibo entendimiento, por tanto aborrezco todo camino
de mentira. La importancia de la instrucción.
La comunicación que es efectiva bíblica incluye la instrucción
bíblica. Ahora, ¿qué acerca de la advertencia? Bueno, las vidas de nuestros
hijos están llenas de peligros. Sobre todo cuando tienen dos
años, ¿cierto? Como que tienen un imán para buscar las cosas
que son peligrosas. Pero nuestras advertencias los
ponen en guardia contra esos peligros. Lo vemos claramente,
bueno, en proverbios. Hay un montón de proverbios que
hablan de eso, pero, por ejemplo, Un padre alerta puede capacitar
a su hijo para escapar del peligro y aprender en el proceso. Entonces
podemos decir, sin equivocarnos, que la advertencia preserva la
vida. Como dice un dicho, que creo
que es un dicho boricua, en guerra avisada no hay muertos, ¿no?
Entonces es verdad, la advertencia. Vamos al proverbio 12.24. La mano de los diligentes gobernará,
pero la indolencia será sujeta a trabajos forzados. Ok, acá
le está advirtiendo de que sea diligente. Luego el 13.18, Proverbio
13.18, nos dice, pobreza y vergüenza vendrán al que desprecia la instrucción. Pero el que acepta la reprensión
será honrado. Vamos ahora al 1423. Fíjense
todas las advertencias que este padre, Salomón, escribiéndole
a su hijo. El libro de Proverbios es un
libro escrito para los aspirantes de príncipes. Estos príncipes
que eran jóvenes, que necesitaban, ¿qué? Aprender cómo gobernar
el pueblo de Dios. Y en el 1423 la advertencia dice,
en todo trabajo hay ganancia, pero el vano hablar conduce solo
a la pobreza. Fíjense, ¿no? Advertencias acerca
de ser trabajador. Proverbio 15.1. La suave respuesta aparta el
furor, pero la palabra hiriente hace subir la ira. Y acá en el
caso de, bueno, un hijo que es fácil de enojarse, la advertencia
es, aplica una suave respuesta, porque esto aparta el furor,
te saca del problema. En cambio, si provees una palabra
que es hiriente, se pone la cosa aún peor. 16-18, ¿qué nos dice
el proverbio 16-18? La advertencia es, delante de
la destrucción va el orgullo y delante de la caída la arrogancia
de espíritu. En definitiva, no sean orgullosos. La humildad, Dios mira con agrado
al humilde. 17-19, proverbio 17-19, otra
advertencia, el que ama la transgresión ama el pleito. El que alza su
puerta busca la destrucción. Y vamos a ver un último, 1915.
Estamos siempre en la sección de las advertencias como medio
de comunicación, una comunicación bíblica. Y dice, el 1915, la
pereza hace caer en profundo sueño y el alma ociosa sufrirá
hambre. O sea, hermosa instrucción. Entonces, una de las maneras
más poderosas en que podemos advertir a nuestros hijos es
llenar sus mentes con la Palabra de Dios, con estas advertencias
en la Biblia. Mire, los meses tienen 30, 31 días,
si usted toma el libro de Proverbios, hoy es día, ¿hoy qué día es?
¿8? 6. Puede leer Proverbio 6. Mañana
lee Proverbio 7. Si llegó el 30 y es un mes que
no tiene... No, llegó el 30 y es un mes que
tiene... Bueno, en definitiva, lee dos
capítulos ese día. Y ya me mareé. Si es un mes que
tiene 28 días, bueno, ahí los organiza. Pero el punto es que
puede leer un proverbio todos los días. Y no siga mi guía porque
se va a marear y no va a leer nada. Pero bueno, ahora veamos
la enseñanza como método de comunicación. La enseñanza es el proceso de
impartir conocimiento o hacer que alguien aprenda algo, y debemos
hacerlo con los niños. Como padres piadosos tenemos
mucho que impartir. Usando el conocimiento de las
escrituras podemos enseñar a que nuestros hijos se comprendan
a sí mismos y a comprender a otros, comprender la vida, comprender
la revelación que Dios da de sí mismo, que Dios da del mundo,
y por tanto debemos impartir de forma activa ese conocimiento
a nuestros hijos. Así que, ¿qué es una de las primeras
cosas que debe ese hijo aprender? ¿Se acuerdan que lo vimos al
principio? Que él es una persona que vive bajo autoridad. que él es un pecador, que necesita
salvación. Ahora, algo muy importante también,
hermanos, otro medio de comunicación es la oración. A menudo nuestras
ideas más penetrantes de lo que es quiénes son nuestros hijos,
¿sabe de dónde viene? De escucharlos orar. Aún cuando estamos hablando de
que hay niños que todavía no son salvos, pero oran a Dios,
tienen que orar a Dios, tienen que acercarse a Dios. Entonces,
cuando nosotros podemos escucharles, podemos entender qué es lo que
oran y cómo oran, esto es como una ventana a las almas de ellos,
a sus mentes, a cómo piensan, a cómo razonan su vida. En resumen, la comunicación con
tus hijos van a tomar muchas formas. Los ricos y estos sutiles
aromas y matices de cada comunicación van a estar esbozadas, ¿en qué
manera? En todo este tipo de comunicación
que vimos con Dios. Bueno, que acabamos de ver, no
solamente con Dios, sino de cómo comunicarnos con nuestros hijos.
Así que bueno, vamos ahora al capítulo número 10, Y el capítulo número 10 habla
de, dice esto, adopta los métodos bíblicos, una vida de comunicación. O sea, ¿cómo se ve una vida de
comunicación? Tú nunca tendrás el corazón de
tus hijos si hablas con ellos solamente cuando algo sale mal.
Otro palazo en la cabeza que nos dieron. ¿Qué habilidad que tenemos como
padres de hablar con ellos solamente cuando están mal? cuando algo
hicieron mal, cuando llegó la crisis. ¿Por qué? El pastoreo del corazón va a
evitar esto. Pastorear los corazones de nuestros hijos también implica
ayudarlos a entender que las cosas antes de las crisis, cuáles
son sus motivaciones, cuáles son sus metas, cuáles son sus
deseos, cuáles son las cosas que anhelan. ir con ellos en el camino, caminar,
no decir, bueno te espero ahí cuando llegues a la ciudad, ahí
hablamos. No, caminemos con ellos, porque
a veces el caminar con ellos nos ayuda a ver que están pensando
mal y logramos redireccionar sus pasos para que arriben al
mismo lugar, pero por un camino menos peligroso. Entonces, Debemos
tener conciencia de eso. Para hacerlo también debemos,
¿qué? Calcular el costo. Todas estas ideas son de Ted
Tripp, ¿ok? Una comunicación que es verdaderamente
bíblica, detallada, honesta, es una comunicación costosa. Los niños requieren tiempo y
flexibilidad. Y seguramente acá viene otro
palo, hermanos. ¿Por qué? Porque los niños no derraman
sus corazones o abren sus almas a nosotros en el tiempo que es
conveniente para nosotros. No hay un horario prefijado que
digo, ok, ahora voy a setear el corazón y la mente de mi hijo
para que a las 8 am, que todavía estoy en casa, venga y me hable
y me diga cómo se siente hoy. o que a las 7 de la tarde, cuando
volví, ya me bañé, ya me saqué los zapatos, estoy cómodo, entonces
cuando es en mi tiempo, que estoy bien, mi pancita está llena,
ya estoy cómodo, entonces que mi hijo venga y me diga qué lo
preocupa, cuáles son los interrogantes que tiene, qué lo aflige, qué
lo tiene triste, que venga en mi tiempo, Eso no trabaja así. Debemos entender
que una comunicación que es una comunicación fluida, verdadera,
sincera, para poder tomarle el pulso a qué es lo que piensa
nuestro hijo, debemos estar completamente invertidos en ellos. Y eso va
a sacarnos de nuestra zona de comodidad. Ellos van a venir
a nosotros cuando Estamos en el momento por ahí más ocupado
del día, cuando estamos en el medio de algo, trabajando con
algo, cuando estamos cansados, cuando tuvimos el peor día de
nuestra semana, es ahí cuando vienen a nosotros. Son completamente
inoportunos. ¿Por qué? ¿Saben qué? Ellos están operando
en el tiempo de Dios. Dios supervisa ese tiempo y sabe
cuál es el mejor tiempo para nosotros. Es difícil hablar de esto y no
sentir convicción de que, oh, qué mal que estuve. Y se nos
viene a la mente una y otra vez momentos que pecamos y nos pusimos
a nosotros primero en vez de a ellos. ¿No? Pero por eso hermano,
en vez de bajonearse y ponerse triste, lo va a poner triste,
pero que esto también lo acerque a usted a Dios. Es el mejor lugar
donde usted puede estar dependiendo completamente de Dios. Entonces,
¿qué es lo que tenemos que aprender de esto? Que un padre, una madre
que es sabia, un padre sabio, habla cuando el niño está dispuesto. Eso es. Debemos estar dispuestos
cuando ellos están dispuestos. Esto podría requerir abandonar
todo lo que estamos haciendo para aprovechar ese momento crítico
que Dios nos está presentando. Debemos convertirnos en buenos
oidores porque si no vamos a perder valiosas oportunidades de escuchar
a nuestros hijos. Y si los escuchamos a media solamente, dejemos la falsedad, ¿no? ¿A quién engañamos? La mejor
manera en que podemos justamente formar a nuestros hijos para
que sean oidores activos ellos el día de mañana es escuchándolos
activamente. Y yo, personalmente, no me doy
tregua con eso, porque sé que tengo la capacidad innata, natural
de ser un mal escuchador de mis hijos. Entonces, esto requiere
nuestro esfuerzo. Requiere nuestro compromiso.
Requiere que nosotros verdaderamente seamos humildes y aceptamos algo.
Algo también, mire, que es importante. No está mal de parte del padre
y de la madre ir y pedirle perdón al hijo cuando hemos hecho algo
que está mal. Y si usted, al escuchar esto,
es traído por el Espíritu Santo de Dios bajo la convicción de
que usted no lo ha hecho bien delante de sus hijos, Lo correcto
a hacer es que usted le pida perdón a su hijo. Y le pida perdón
a Dios y le pida perdón a su hijo. A mí me toca hacerlo. El gran problema, hermanos, es
que nosotros heredamos muchas maneras de pensar de nuestra
cultura, de quienes éramos antes. Y lo que considerábamos nosotros
escuchar, ¿saben lo que era? Para nosotros escuchar era, digamos,
lo que hacíamos mientras respirábamos para seguir hablando. Eso es
escuchar. Pero bueno, no debemos ser ese
tipo de padre. Al necio, dice Proverbios 18.2,
al necio no le complace el discernimiento, tan solo hace hablar de su propia
opinión. Queremos hablar, hablar, hablar, no escuchamos. A veces
los padres pierden oportunidades valiosas porque se sienten muy
cansados para seguir hasta el final. Pero el problema es que
las grandes oportunidades de comunicación generalmente vienen
tarde por la noche. Amén. Ahora, el padre sabio, ¿qué es
lo que estamos aprendiendo? Habla cuando los hijos están
listos para hablar. La comunicación apropiada requiere vigor mental. ¿No? Porque debemos mantener
nuestros pensamientos enfocados en lo que el niño nos está diciendo.
Y van a poder saber mucho más de esto, hermanos. Por favor,
les aliento a que lean todo el libro, pero el capítulo 9, que
es lo que estamos viendo ahora, les va a ayudar. El capítulo
10, perdón. Ahora, ¿saben qué es lo que tienen que
ver los niños de nosotros? de que verdaderamente son amados,
son hijos de nosotros. Y debemos mostrarles esa actitud,
¿no? Como les decía, si vemos que
hemos hecho algo mal, arrepentirnos, admitir las cosas que hemos hecho
mal, admitir, digamos, también cuando ellos nos hablan, admitir
y entender sus alegrías, sus temores. Y debemos nosotros expresarle lo
mismo a ellos. ¿Cómo lo ve su hijo generalmente?
¿Lo ve contento? ¿Usted le habla cuando algo lo
excita? ¿Cuando algo lo pone contento? ¿Cuando usted tiene
un temor, lo comparte a veces con su hijo? ¿O eso no me va
a quitar mi liderazgo? Hermanos, nosotros estamos creciendo
en Cristo y ellos tienen que ver el desarrollo de ese crecimiento. Entonces debemos vivir justamente
una vida de arrepentimiento y agradecimiento constante a Dios en presencia
de nuestros hijos, porque ellos necesitan aprender. Entonces,
si hay un pecado que debemos reconocer, debemos reconocer
ese pecado, nuestra debilidad de admitir delante de nuestros
hijos cuando estamos equivocados. Así que, ¿qué más podemos ver
de esto? Bueno, ningún papá nunca tendrá comunicación
abierta con su hijo mientras no esté dispuesto a humillarse
y reconocer su propio pecado. Si él no hace eso, el intento
de hablar acerca de las cosas de Dios, ¿sabe lo que es? Palabras
de Ted Tripp. Es una farsa. Porque le estamos
diciendo a nuestro hijo que haga cosas que nosotros no hacemos.
Entonces, debemos calcular las bendiciones de pagar el precio. Aquí la autoridad denota lo que
puedes lograr con tu hijo porque eres más fuerte, más rápido y
más grande, ¿no? Eso es la autoridad en este caso.
Como soy más fuerte, soy más rápido, más grande, entonces
tengo autoridad. Pero ese es un tiempo corto donde
la palabra del Padre es ley porque Él tiene la capacidad física
para hacer cumplir eso. Es un tiempo corto, limitado.
Luego los niños son más altos, son más fuertes. Por ahí van
al gimnasio, nos pueden levantar ahí, ¿no? Hacer ejercicio con
nosotros. Pero mientras el hijo crece más
y desarrolla física y mentalmente, lo que puedes lograr por medio
de la fuerza, ¿qué va a pasar? Va a disminuir. Entonces, no
ponga todo su, como se dice, su energía en, bueno, voy a imponer
mi presencia ahora, voy a imponer mi autoridad porque soy más fuerte,
soy más viejo, conozco más. No. Llega un momento que no podemos
garantizar la obediencia por el hecho de que somos más grandes
que nuestros hijos. Así que la capacidad de exigir
obediencia basada en la capacidad y superioridad física, en algún
momento eso va a pasar. ¿Cuál es lo contrario a eso?
¿Qué es lo que debemos hacer? Autoridad era eso, ¿no? Ahora
les quiero presentar la influencia. Hacia ahí tenemos que ir. La
influencia representa la buena voluntad de un hijo de colocarse
a sí mismo bajo la autoridad a causa de la confianza que tienen
nosotros. Esta confianza tiene varios elementos. Tus hijos confían en ti cuando
saben que los aman. Ellos saben que estás comprometido
con su bienestar. Ellos saben y confían en ti cuando
tú los comprendes. Ellos saben que conoces sus fortalezas,
conoces sus debilidades y lo haces porque te has dedicado
constantemente a entenderlos, a animarlos, a corregirlos. Tú
los reprendes, los intruyes, les adviertes, les enseñas, les
suplicas y por eso comprendes sus luchas y dónde ellos están
y por eso te puedes juntar con ellos y orar de una manera efectiva.
Tú oras con ellos porque él conoce dónde está su corazón, conoce
sus miedos. Cuando tu hijo sabe que toda
su vida, toda tu vida has procurado ver el mundo a través de sus
ojos para entender dónde ellos están, Y que no solamente has
tratado de hacerlo a tu manera, como tú piensas que las cosas
tienen que ser, sino que lo has hecho viéndolo a ellos como una
criatura que Dios hizo para que ellos le conozcan a Dios, para
que vivan para su gloria. Cuando ellos ven y han palpado
y han entendido que tú entiendes que buscas el compañerismo y
la comunicación con ellos, para que ellos entiendan y busquen
el compañerismo y la comunicación con Dios, entonces, ¿qué va a
pasar como resultado de eso? La influencia que tú vas a tener
en tus hijos van a hacer que ellos confíen en ti. Tienes influencia
sobre él, sobre ella, cada día que pasas con tus hijos y ¿sabes
qué? conforme, contrariamente a lo
que era la autoridad, que si es una autoridad basada en lo
físico, disminuye, la influencia al tú conocer a tu hijo y tu
hijo te conoce y esa intimidad crece, esa influencia a medida
que el tiempo pasa, no disminuye sino que crece. Gloria a Dios. Y eso también te va a ayudar
a prepararlos a ellos, que es lo que habla el autor en esta
parte del capítulo. Los vas a ayudar a prepararse
para las relaciones que tienen que tener. En el campo laboral,
relaciones con su jefe, con el empleado, para poder expresar
sus pensamientos y sus sentimientos hacia otros. Ellos tienen que
estar en el punto que tú le has llevado y le has ayudado en que
pueden sacar lo mejor de ellos hacia otros y a su vez que ellos
puedan sacar de los otros lo mejor, porque han aprendido a
comunicarse. ¿Qué gran ventaja tiene el niño
que ha aprendido a articular sus pensamientos y a entender
a otros? Y esto es algo que con nuestra influencia podemos ayudar
a nuestros niños. Entonces, ¿qué es lo que hace
esto? Hace que esta comunicación provee
para nuestros hijos una perspectiva bíblica de la humanidad y una
comprensión bíblica de ellos mismos. Entonces, por ende, como
resultado les ayuda a entender y a comprender el estándar que
Dios tiene para ellos y aprender que Dios es el estándar supremo. Ahora, la pregunta que seguramente
usted se está haciendo es si esto vale la pena. ¿Vale la pena
el costo? ¿Qué creen? Este es su llamado, este es tu
llamado. Y tal vez usted ya crió a sus
hijos, son adultos, y sabe que tiene que relacionarse con ese
hijo como un adulto. Pero ese hijo adulto que es cristiano
le dice, papá, mamá, te encomiendo que en mi ausencia
tú también sigas y estés alineado, alineada con el tipo de crianza
bíblica que quiero para mis hijos. Y entonces el abuelo y la abuela
entrarán en acción también. Y esto es lo lindo, hermanos,
de que tanto los padres involucrados como las madres, como los abuelos
y las abuelas, lo que hacen es criar a sus hijos y a sus nietos
en el temor y la amonestación del Señor. Y eso no lo podemos
hacer si no tenemos esta vida de comunicación sensible con
nuestros hijos, que les ayude a que ellos comprendan cuál es
su vida. Entonces, en los últimos cinco
minutos que nos quedan de esta parte, vamos a ver el tema de
la vara. Y lo voy a ver más tarde, le
voy a dar un tiempo especial a eso. La niña entiende, da un
ejemplo, Ted Tripp está jugando con su muñeca y la niña usa la
corrección con la muñeca, porque la muñeca hizo algo indebido.
Léannos ahí en el libro, está muy bueno, ¿no? Pero la hija
está reflejando lo que aprendió de su madre. La madre entiende
que los asuntos de la corrección trascienden lo presente también,
no es solamente esa niña que está corrigiendo, sino la mujer
que esa niña va a llegar a ser. Entonces, todo padre quiere que
su hijo esté listo para ese gran día donde se va a hacer adulto,
donde va a tener que responder él, ahora, a las responsabilidades. Entonces, lo que esta niña aprendió
de su madre, ella, evidentemente, ya lo está aprendiendo. Ahora,
¿cuál es el problema que encontramos con esto? Que es el complemento,
es, recuerden que les dije, está, digamos, la comunicación, pero
está la vara de disciplina. El gran problema que tenemos,
sobre todo en la cultura de hoy en día, es que nuestra cultura
considera como castigo corporal todo, digamos, este tipo de cosas,
lo considera como algo que es cruel o abusivo. Ahora, ¿qué
comparación a lo que les dije de la cultura del primer siglo? Que el padre, no estoy diciendo
que está bien eso, pero tenía dominio y control total sobre
el hijo. Ahora, hoy vivimos en una era en la que los conceptos
de los derechos humanos y de la dignidad han hecho que la
idea de pegarle a los hijos parezca ¿qué? barbárica. Hemos venido
a ser sensibles a la posibilidad del abuso infantil y no queremos
que los padres sientan que están en su derecho de golpear a sus
hijos cada vez que quieran. Eso también es importante. Somos
sensibles a eso. Sabemos que la sociedad, la cultura
nos ve de esa manera. Pero no necesitamos que la cultura,
la sociedad nos diga eso. Nuestros principios bíblicos
de amor, de cuidado, de respeto hacia el niño y de estar criándolos
en el temor y en la amonestación del Señor nos indican que no
tiene que haber ningún tipo de abuso infantil. Ahora, ¿cuál
es la razón para el uso de la vara? Esta sesión vamos a ir
un poco más largo, les aclaro, porque en total viene el descanso
largo de dos horas. Bueno, Jeremías 17.9, vamos a
buscar ahí, Jeremías 17.9. ¿Qué es lo que nos dice Jeremías
17.9 que nos ayuda a entender el porqué de la razón de la vara? Y es esto, más engañoso que todo
es el corazón y sin remedio. ¿Quién lo comprenderá? En el
original hebreo dice, más malvado que cualquier otra cosa es ese
corazón. No hay cosa más corrompida que
ese corazón. Y los niños, hermanos, necesitan
la aplicación de la vara de corrección porque la naturaleza del problema
está en el corazón. Los niños no nacen ética o moralmente
neutrales, ellos nacen como pecadores. El problema del niño no es la
falta de información, sino el problema del niño es que es un
pecador. Y la vara funciona en ese contexto, pues la vara de
disciplina está dirigida a las necesidades internas del niño,
las cuales no pueden ser satisfechas solamente hablando. Miren Proverbio
22.15, dice, la necedad es parte del corazón juvenil, pero la
vara de la disciplina la corrige. Dios dice que algo anda mal en
el corazón del niño, la necedad está atada a su corazón y debe
ser removida porque pone, digamos, a este niño en peligro. A lo
largo de todo el libro de proverbios, la necedad, cuando se habla de
necedad, este término está usado para describir la persona que
no tiene temor a Dios. Y el niño está ahí. El necio
es aquel que no escucha la reprensión, No se somete a la autoridad,
se burla de los caminos de Dios. El necio carece de sabiduría,
el necio carece de temor a Dios. Y la vida del necio está gobernada
por sus deseos, por sus temores. El necio vive en lo inmediato
de sus apetitos carnales, vive en lo inmediato de sus antojos,
de sus expectativas, sus esperanzas, sus temores. Y acá, hermanos,
lo que tenemos que entender es que cuando hablamos de la vara
y la aplicación de la vara, esto es una cuestión de autoridad,
de si el niño va a vivir como un necio, sin temor de Dios,
al impulso de sus apetitos, de sus antojos, o si el niño va
a vivir bajo la autoridad de Dios. ¿Vivirá el niño bajo la
autoridad de Dios y por consiguiente bajo la autoridad de sus padres
o vivirá bajo su propia autoridad llevado por sus deseos y pasiones? Y es acá que Dios ha destinado
la disciplina para corregir esta condición. El proceso de la disciplina
corporal es lo que aleja la necedad del corazón del niño. La confrontación,
escuchen esto, miren que bien explicado que está. La confrontación
con la sensación tangible, inmediata e innegable de la vara convierte
a un niño que es implacable en dulce. El niño sabe que, no quiere
entender, no razona, es un necio, pero cuando siente la vara de
corrección, La vara de corrección habla también
y aleja la necedad del niño. El niño pequeño que se está rehusando
a estar bajo la autoridad está en un lugar de grave peligro.
Y la vara de corrección es dada para ese extremo, para evitar
y sacarlo de ahí. Proverbio 23.14. Castígalo con
vara y lo librarás de caer en el sepulcro. Así que las almas
de tus hijos están en peligro, peligro de muerte, muerte espiritual,
y tu tarea es rescatar a tus hijos de la muerte. Ahora, esto
es para los chiquitos sobre todo, ya cuando es un adolescente no
se aplica, pero vamos a hablar un poco más de eso. Ahora, el
punto es este, hermanos, que un uso fiel y oportuno de la
vara es el medio para lograr rescatar al niño, traerlo, de
algo que vamos a ver más adelante, la Biblia nos habla, también
en el libro de Efesios, de que hay un círculo de seguridad donde
el niño se escapa cada vez que desobedece. La vara ayuda a traerlo
a ese círculo de seguridad y obediencia. Así que, pero lo importante es
que la vara no es usada por un padre molesto que descarga su
ira sobre un niño pequeño indefenso. Si no, la vara debe ser usada
por un padre fiel a Dios que reconoce el estado de peligro
de su hijo y emplea un remedio dado por Dios. Y esa es la función
de la vara. Proverbios 29.15 dice, la vara
y la corrección imparten sabiduría. Temer a Dios y tener sabiduría
viene mediante el uso de la vara. Y la conexión de la vara con
la sabiduría es importante, pues el niño que no se somete a la
autoridad está actuando neciamente. Él está rechazando la jurisdicción
del padre, está rechazando la jurisdicción de Dios y está viviendo
su vida para la satisfacción inmediata de sus deseos y anhelos.
Entonces hay que ayudarlo con la vara de disciplina. Ahora,
¿qué es la vara? Vamos a leer en la página 110
de su libro. Página 110. Dice, les leo, Es cuando un padre, en un acto
de fe en Dios y de fidelidad hacia sus hijos, se responsabiliza
de un uso cuidadoso, oportuno, moderado y controlado del castigo
físico para recalcar la importancia de obedecer a Dios y así librar
al niño de continuar en su necedad hasta la muerte. Así que está
muy bien definido, esto no es abuso infantil. Ahora, ¿qué es lo que los padres
deben hacer? Por consiguiente, la vara es
un ejercicio para los padres. Todos los pasajes que nos exhortan
a usar la vara lo hacen en el contexto protegido de la relación
entre padre e hijos. Y esta no es la novela colombiana.
Les digo, no aplica esto para las escuelas. Los maestros no
tienen autoridad para hacerlo. La Biblia no otorga permiso para
cualquier adulto hacerlo, no. Esto es padres e hijos. Y si
los padres le han confiado eso a los abuelos, los abuelos pueden
participar de esto con amor, con cuidado, con ternura, con
temor a Dios. Esto es un acto de fe. El uso
de la vara es una expresión de la confianza en la sabiduría
de Dios y en la excelencia del consejo de Dios. También es un
acto de fidelidad, es una expresión de amor y compromiso. Ahora,
¿cuáles son las distorsiones de la vara? Y ahí terminamos
con esto. Qué pena, tengo tanto por hablar. Bueno, distorsiones. Este no
es el derecho a una ira desenfrenada, no es el derecho de pegarles
cada vez que queramos, no. Debemos recordar que Dios nos
advierte en Efesios 6 contra el peligro de exasperar a los
hijos. No es un desahogo de nuestra
frustración, no es tampoco una retribución, en vez de tener
la meta positiva de la restauración a través de la corrección, que
usted quiere tener la meta negativa de lo que es la retribución.
Ah, te la voy a dar. Esto no está asociado con la
ira. Ahora, ¿cuáles son las objeciones más comunes a lo que es el uso
de la vara? Hay padres que dicen, amo demasiado a mis hijos como
para castigarlos. Comparemos eso con Proverbios
13 y 24. No corregir al hijo es no quererlo.
más el que lo ama desde temprano lo corrige. O sea, me quedo con
lo que la palabra me dice. Hay otros padres que dicen, tengo
temor a lastimarlo, porque el término vara trae a sus mentes
padres airados que golpean a sus hijos con una rabia descontrolada. Bueno, tal comportamiento no
es un uso bíblico de la vara, así que estamos de acuerdo en
eso, no se debe usar en esas condiciones. Eso sí es abuso
infantil. Ahora, pero Proverbios 23, 13-14
dice, no dejes de corregir al joven que no va a morirse si
lo castigas con vara. Al contrario, castígalo con vara
y lo librarás del sepulcro. Una disciplina bíblica balanceada
nunca pone en peligro la integridad física del niño. Proverbios 29.17
dice, no, algunos dicen, me temo que lo
convertiré en un rebelde iracundo. ¿Y qué dice Proverbios 29.17? A ver, Proverbios 29.17 dice,
disciplina a tu hijo y te dará descanso y dará alegría a tu
alma. No funciona, dicen algunos. Bueno,
sí, si el uso es inconsistente de la vara, si hay inconstancia,
si hay falta de efectividad, si se está haciendo con ira,
completamente de acuerdo, no va a funcionar. Ahora, ¿cuál
es el fruto de la vara? Un uso constante y coherente
de la vara de disciplina le enseña a los hijos que la mala conducta
tiene consecuencias inevitables. La vara muestra la autoridad
de Dios sobre los padres. ¿Por qué? Porque los padres,
cuando usan la vara como un asunto de obediencia, son un ejemplo
de la sumisión que ellos tienen a la autoridad de Dios. No quisieran
hacerlo, pero deben hacerlo. La vara enseña al niño a estar
bajo autoridad, y ya que la desobediencia trae consecuencias, enseña la
importancia de la obediencia. También le demuestra al niño
el compromiso y el amor paternal. Porque el padre, por más de que
sufre cuando lo hace, lo hace por obediencia a Dios. La vara
produce y cosecha paz y justicia. Hermanos, una disciplina oportuna
y cuidadosa, aunque desagradable y dolorosa en el momento, produce
hijos felices y exitosos. Y la vara produce frutos maravillosos. La vara vuelve al niño al lugar
de bendición. La vara de la corrección lo vuelve
al lugar de la sumisión a los padres, donde Dios ha prometido
que está la bendición para el niño. El padre que se rehúsa
a permitir un distanciamiento entre él y el niño va a disfrutar
una relación más cercana y abierta si obedece a Dios. Ahora, ¿qué
es lo mejor de ambos? La comunicación y la vara no
son métodos que funcionan separados, como les digo, es andar en un
bote solamente con un remo. No, estos dos métodos están diseñados
para trabajar juntos. Mientras el uso de la vara preserva
la autoridad paterna basada en la Biblia, el énfasis en una
comunicación que es plena, prohíbe que esta disciplina sea fría
y tiránica, y que se convierta en un abuso infantil. Los padres
autoritarios tienden a fallar en lo que es ser gentiles y tiernos,
en cambio los permisivos tienden a fallar en quedarse firmes.
Y tenemos que evitar esos dos extremos. Así que llegamos al
final de la sesión 3, que se alargó un poco. La próxima sesión
luego de nuestro almuerzo es Adopta los métodos bíblicos,
el llamado a la conciencia. Vamos a hacer un resumen de la
primera parte y luego vamos a ver de la infancia a la niñez objetivos
de la formación y procedimientos de esta formación. Así que vamos
entonces a nuestro descanso.
Sesión 3 -- Adopta los Métodos Bíblicos: La Comunicación y La Vara de Disciplina.
Series Taller para Padres y Abuelos.
En la sesión 3 trataremos con los temas importantes de adoptar los métodos bíblicos de la comunicación y la vara de la disciplina. Tripp nos dice que podemos reducir la crianza a tres elementos: reglas, corrección y disciplina. Y nos aconseja que un padre sabio habla cuando el niño está dispuesto.
| Sermon ID | 713241949294964 |
| Duration | 1:01:11 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Language | Spanish |
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