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Vamos a comenzar entonces con
la sesión número 2 y si abren sus libros estamos en el capítulo
4 que habla de tú estás al mando y no es dicho de una manera digamos
narcisista o para hacerlo sentir bien, sino de que esta es la
responsabilidad dada por Dios al padre, y cuando los niños
están con los abuelos, la responsabilidad dada por Dios a los abuelos.
Ahora, nuestra cultura no acepta la autoridad, y esta sección
nos muestra la confusión que hay acerca de la autoridad. que
al punto que estamos llamados a tomar el mando, estamos llamados
a la obediencia y nos muestra también lo que es la crianza
definida. Todo esto lo podemos encontrar
en el capítulo 4. No es solo que no nos gusta estar
bajo la autoridad, ese es un gran problema, sino que tampoco
nos gusta ser autoridad. Y eso parece mentira, pero es
un problema también. Uno de los lugares donde Esto
se hace, que es más evidente, es en el hogar. Los padres en
nuestra era a menudo improvisan porque no entienden el mandato
bíblico de pastorear a sus hijos. Muchas veces las metas de la
crianza no son más que nobles o no son más nobles que la comodidad
y la conveniencia. Por eso, cuando los padres demandan
obediencia, la obediencia de los hijos se reduce a la conveniencia
de los padres. Y ese no es el punto. Los padres cristianos tienen
que entender la naturaleza de una crianza piadosa y a su vez
los niños deben ser instruidos en la enseñanza de que Dios los
llama a obedecer siempre. ¿Y se acuerdan lo que veíamos?
¿De qué tipo de obediencia? Es una obediencia inmediata.
Es una obediencia donde no hay cabildeos, no hay negociaciones. Estamos llamados como padres
a tomar el mando. Como padre o madre tienes la
autoridad porque Dios te ha llamado a ser una autoridad en la vida
de tu hijo. Por tanto, tienes la autoridad de actuar como representante
de Dios. No debes tratar de moldear a
los hijos como a ti te parece, sino como agente de Dios, ¿cómo
lo debes de hacer? De acuerdo al patrón establecido
por Dios. Esto es muy simple, hay un patrón
que está establecido por Dios y ese patrón tiene la forma de
Jesucristo. Romanos 8.28.29 Todas las cosas Dios las va a
usar para hacernos conforme a la imagen de Cristo y es lo mismo
para los hijos. Todo lo pertinente a la crianza
de los niños va a ser usado y tiene que ser usado por el padre cristiano
en primer lugar para llevar a ese hijo a la fe y luego llevar a
ese hijo que ha nacido en la fe a ser conformado a la imagen
de Cristo. Así que Los padres son el medio
por los cuales los decretos de Dios son comunicados. Los padres
son a quienes Dios llama a formar a los hijos. ¿Recuerdan cómo
dice Deuteronomio 6? Cuando se sientan en la casa,
cuando andan en el camino, cuando se acuestan, cuando se levantan,
vivir la vida, tener envolvimiento, tener interacción con los hijos. y es difícil en esta sociedad
que vivimos súper ocupados. Pero debemos hacerlo, es un esfuerzo
que no solamente glorifica a Dios sino que es por el bien de nuestros
hijos. Les decía que íbamos a ir al
pasaje de Efesios 6.4, vayamos ahí de nuevo. Efesios 6.4 Es
un pasaje muy conocido por este mismo mandamiento de Pablo. Dios
nos manda a criar a los hijos en la instrucción y el temor
del Señor. Este es un mandato a proveer
una formación esencial e impartir esta instrucción del Señor, o
sea, a funcionar en el nombre de Dios. Si dejas, por ejemplo,
que una ira pecaminosa empañe lo que es el proceso de disciplina
que estás llevando adelante con los niños, bueno, eso ya no está,
digamos, dejando un buen precedente y eso se convierte en un impedimento
para llevar esto adelante, esta instrucción en el Señor. No es
que la instrucción la llevamos a cabo por conveniencia nuestra
y a veces los niños tienen esa capacidad muy especial de provocar
que quede en evidencia que llegan a nosotros o el problema que
traen que es algo que viene en un tiempo inconveniente pero
si yo solamente estoy llevando adelante mi paternidad basado
en mi conveniencia lo que va a pasar es que voy a responder
con ira a eso voy a responder con impaciencia en cambio estoy
llamado a hacerlo para la gloria de Dios Y esto es lo que tiene
que llevarme a mí a dejar esta ira pecaminosa a un lado. porque
esto empaña el proceso que estoy haciendo y sobre todo cuando
estamos hablando de la disciplina que necesita en ese tiempo lo
que es la corrección con la vara de disciplina no debemos hacerlo
nunca bajo ningún concepto debemos hacerlo de una manera que iracunda
porque ahí vienen problemas ahora Algo para entender en esta parte
es que si bien el padre está al mando, tu derecho de disciplinar
a tu hijo está ligado a lo que Dios te ha llamado a hacer, no
a tu propia agenda. Entonces, eso es muy importante
porque preserva el espíritu en el que debemos hacer y llevar
adelante la crianza de nuestros hijos. Estamos llamados, tanto los hijos
como los padres, a vivir en obediencia. Entonces, no podemos venir a
nuestros hijos demandándole algo que es simplemente para nuestra
conveniencia, nuestros fines. Por ejemplo, que se rinda a nosotros
y obedezca. No. Debemos llevarlos a los pies
de Cristo primeramente. Que entiendan que deben obedecer
a Dios. Lo que debemos hacer es esto,
debemos corregir, debemos disciplinar, porque estos son el camino de
la vida que Dios ha determinado, que como padres cristianos debemos
llevar a cabo. Esto lo vemos, si quieren ir
ahí a Proverbios 6.23. Vamos a buscar Proverbios 6.23. Dice, porque el mandamiento es
lámpara y la enseñanza, luz, y camino de vida, las reprensiones
de la instrucción. Esto es muy importante y debemos
acercarnos con esta instrucción, con esta lámpara que va a ser
lo que ilumina el camino de los niños, acercarnos, digamos, haciéndolo
para la gloria de Dios. ¿Por qué lo hacemos? Porque Dios
hizo exactamente eso con nosotros primero. Lo que estamos viendo está en
el capítulo 4. Tú estás al mando. Entonces se van a beneficiar
mucho cuando lean ese capítulo también. Porque les va a mostrar
una parte donde les va a mostrar, por ejemplo, confianza para actuar. un mandato a actuar y dice él
que entender que como padre eres el agente de Dios, no sé si usted
se ha visto de esa manera, no sólo le va a dar a usted el derecho
a actuar sino que también provee el ser el agente de Dios, el
mandato a actuar. Dios es el rey que envía ahí
a sus súbditos de lo que es el ejército a actuar, a imponer
un determinado orden. Y esto es algo que no es opcional
para el padre. No tienes opción y debes ocuparte
de tus hijos. Estás actuando en obediencia
a Dios y esto es tu deber delante de Él. Por ejemplo, el hecho
de que usted ha sido llamado por Dios a ser una autoridad
en lo que es la formación de sus hijos, no solamente le da
a usted el derecho, sino también la responsabilidad de formarlos.
Así que usted está al mando. Entonces, ¿por qué esto es importante? De que si nosotros no estamos
al mando, Alguien va a estar al mando. Y en este caso no es
armando, sino los niños están al mando. Y esto tenemos que
verlo porque hay niños que se independizan de los padres prematuramente,
sin tener ningún tipo de conocimiento de la vida. Y estos niños, hablemos
claramente cómo son. Humanamente hablando, están dirigiéndose
apresuradamente a su propia perdición. Los niños escogen, por ejemplo,
hoy por hoy, ¿no? Algo que yo cometía, este error,
y mi esposa a veces me decía, no, yo voy a elegir la ropa de
mi hijo. Y yo pensaba que no, que era,
no, es bueno que él tenga su propia independencia, sepa pensar,
pero debo reconocer que mi esposa tenía razón y yo no. Porque cuando
esto empieza a pasar, empieza a hablar también de que, o al
menos tenemos que mirar de si lo que está pasando no es exactamente
eso que los niños están independizando de nosotros prematuramente. Eligen
su ropa, manejan su tiempo, a pesar de que tienen tareas asignadas,
lo hacen a su tiempo, a su manera, conforme a su deseo. Y esto pasa,
hermanos, porque los padres han abandonado, desde hace mucho
tiempo, lo que es la prerrogativa de la decisión en la vida del
niño. El que decide sobre el niño es el padre. El que decide sobre el niño es
la madre. Tú estás al mando. Lo más importante
en la preparación para el proceso de tomar decisiones es que los
hijos están bajo autoridad. Y si ellos no aprenden eso, de
entrada nomás, en el comienzo de sus vidas ya los estamos preparando
para que tengan vidas que van a fallar. Porque no van a aprender
a estar bajo autoridad. Tus hijos aprenden a tomar decisiones
sabias cuando te imitan. Entonces la pregunta es ¿Qué
es lo que están viendo? ¿Qué es lo que están imitando?
¿Tienen algo para imitar? ¿Tienen algo piadoso para imitar?
Pero bueno... Si usted está acá esta mañana
y se está escuchando esto, quiere decir que tiene la intención
de ponerse en el lugar correcto donde Dios le va a dar los principios
bíblicos para hacer un buen trabajo. Hablemos un poco de lo que habla
Ted Tripp en el capítulo 4. Habla también de la crianza definida. Dice él, nuestra cultura ha reducido
la crianza a la provisión de cuidado. Escuchen esto, hermanos,
porque esto es tan cierto. Usted me pregunta a alguien en
la calle, ¿qué es criar a un hijo? ¿De qué se trata la crianza?
Oh, bueno, que cuides a tu niño. Proveer cuidado. Eso fue todo. Y el proveer cuidado en la mente
de esta persona es dejar al niño en su cuarto solo horas o no
hablar con el niño. Y si habla con el niño no tiene
nada cristocéntrico para compartir, no tiene algo de esencia eterna
que darle al niño. Pero eso sí, oh, cuido a mi niño. Mi niño está en mi casa, si no
está conmigo busco a quien lo cuide. Eso no es la crianza a
la que Dios nos ha llamado. Nosotros estamos al mando, pero
eso trae responsabilidades. Tenemos que tener objetivos claros.
Nuestra cultura ve a los padres como aquellos que cuidan, por
lo cual un rato de diversión es considerado como un tiempo
significativo. Y no estoy diciendo que jugar videojuegos un rato
con los niños está mal. No estoy diciendo que mirar una
película está mal. No estoy diciendo que jugar a
la pelota con ellos un rato está mal. El punto es que lo que está
mal es si creo que solamente eso es lo que tiene que ver con
mi responsabilidad de criar a ese niño en el temor y la amonestación
del Señor. Divertirse juntos no es mala
idea, pero está este concepto a años luz de lo que es la importancia
de dirigir a los niños en los caminos del Señor. Hermanos,
hermanas, ser padres significa trabajar en el nombre de Dios.
Somos agentes de Dios para dar dirección a nuestros hijos y nosotros entonces Somos los que
tenemos la responsabilidad. Somos aquellos directores puestos
por Dios que están al mando. Esto incluye conocer y ayudarles
a entender las normas de Dios para la conducta de ellos y también
significa que debemos enseñarles que ellos son pecadores por naturaleza. Necesitamos estar involucrados
en esa tarea. Necesitamos que nuestros niños
entiendan que ellos son pequeños pecadores. ¿Para qué? Para guiarlos a la misericordia
y la gracia de Dios que un día nosotros alcanzamos. Así que,
ellos necesitan aprender esas verdades, su pecado, pero también
la gracia transformadora, salvadora de lo que es ver también, tienen
que aprender de la vida y de la muerte de nuestro Señor Jesucristo.
Así que, ¿Qué requiere de esto? Bueno, una de las cosas que requiere
es que seamos humildes. Debemos mostrar humildad en esta
tarea. Dice Ted Tripp, solamente confundes
las cosas cuando la base para la disciplina es tu desagrado
por la conducta de ellos y no el desagrado de Dios por la rebelión
en contra de su autoridad ordenada. ¿Ven qué distinto que es? Seamos
honestos, ¿cuántas veces hemos reaccionado contra nuestros hijos
simplemente porque están haciendo algo que nos molesta? Pero ese
no es el punto solamente, porque por ahí es una cuestión de preferencia,
ellos hacen algo que a nosotros no nos gusta, pero el punto y
a donde tenemos que llevar a los niños es mostrarles que Dios
se desagrada de su pecado. No hay lugar también para la
ira, en lo que tiene que ver con estar al mando. La ira humana
puede enseñar a tu hijo a temerte, a tener una mejor conducta, pero
no producirá una piedad bíblica. Por eso les decía, la influencia
que tenemos sobre nuestros hijos es vital para que el día de mañana
ellos lleguen a los pies del Señor. Sabemos que es un regalo
de Dios. Sabemos que no podemos nosotros
producir su conversión, pero nuestra influencia sobre ellos
los acerca al camino del Señor. Necesitamos ver que cualquier
cambio en la conducta que se produzca por la ira que nosotros
manifestamos no va a mover a nuestros hijos hacia Dios, sino que todo
lo contrario lo alejará de Dios y lo llevará en la dirección
de la idolatría. ¿Por qué? Porque la idolatría
que va a tener en su mente y lo que va a querer él, digamos,
conformarse es el temor al hombre y no el temor a Dios. Y no estoy diciendo que no debemos
corregir, no, estamos hablando de eso. Debemos amonestar y corregir,
pero no hacerlo basado en nuestra fuerza, en nuestra ira, en lo
que infundimos el temor, porque le estamos enseñando a nuestro
hijo a tener temor al hombre. El temor de ellos tiene que ser
en primer lugar dirigido a Dios, de su ofensa al pecado contra
Dios y luego haber ofendido al Padre que es el representante
de Dios. Ahora, ¿cuáles son los beneficios
para el niño? Bueno, ellos entienden que su
padre es el agente de Dios, usado por Dios en su papel de autoridad
para guiarles en el camino del Señor. Hay un resumen que Génesis
18 y 19, si está anotando usted lo puede encontrar ahí, dice
esto, el resumen de lo que Dios quiere que hagamos. Y yo lo he
escogido para que mande a sus hijos y a su casa después de
él que guarden el camino del Señor, haciendo justicia y juicio
para que el Señor cumpla en Abraham todo lo que él ha dicho acerca
de él. Entonces, ¿qué entendemos de esto? Que la disciplina que
Dios nos llama a hacer es una disciplina correctiva, no es
una disciplina punitiva, no es de castigo. Si la corrección
gira alrededor del padre que ha sido ofendido, entonces el
foco será desahogar la ira del padre o quizás tomar venganza
y en este caso la función de la disciplina es una disciplina
punitiva, de castigo pero si la corrección gira alrededor
de Dios como el que ha sido ofendido entonces el foco de esa disciplina
es la restauración y la función de esta disciplina es una disciplina
medicinal, curativa Pues, es una disciplina que ha sido diseñada
por Dios para llevar a un niño que ha desobedecido a Dios, ahora
a que lo saca del camino de la desobediencia a Dios, lo trae
de regreso al camino a la obediencia. Así que, por tanto, esta disciplina
que tenemos que ejercer al estar al mando es una disciplina correctiva. La disciplina es una expresión
de amor. Y esto es lo que leímos al principio
en Hebreos 12. Así que, por tanto, en vez de
ser algo que en nuestra disciplina hacemos en forma balanceada,
si no tenemos cuidado, nos vamos, digamos, hacia el lado punitivo.
Pero esto tiene que ser hecho en amor. Es verdad que los niños
disciplinados son un gozo para sus padres, y esto también debe
ser aliento para nosotros. Proverbios 23.15 al 16 y 24 habla
de eso. Como agente de Dios, no puedes
disciplinar por asuntos de interés propio o conveniencia personal,
sino que tu corrección debe estar ligada a los principios y valores
absolutos de la palabra de Dios. Déjeme leer Proverbios 23, 15
y 16. Hijo mío, si tu corazón es sabio,
mi corazón también se alegrará, y se regocijarán mis entrañas,
cuando tus labios hablen lo que es recto. Y el 24 dice, el padre
del justo se regocijará en gran manera y el que engendra a un
sabio se alegrará en él. Qué lindo, ¿no? Así que, en definitiva,
el objetivo nuestro es la disciplina, acercarnos a nuestros hijos,
no ir en contra de ellos. acercarte a ellos con las reprensiones
y los ruegos que vienen de la experiencia de la vida que tenemos. La disciplina tiene un objetivo
correctivo porque es terapéutica, es medicinal, no es algo penal.
Esa disciplina está diseñada para producir crecimiento en
el niño y no dolor. Entonces, luego pasando al capítulo
5. El capítulo 5 nos habla de evaluar
nuestros objetivos. Bueno, somos los que estamos
en autoridad, ahora debemos evaluar nuestros objetivos. Y ahí es
cuando tenemos que entender que hay objetivos que no son bíblicos.
Y en el afán de los padres de que sus hijos a veces tengan
éxito, para que sean felices, estén cómodos, tengan una vida
color de rosa, muchas veces los embarcan a trabajar a estos niños
en objetivos que no son bíblicos. Por ejemplo, Algunas, por ejemplo,
en desarrollar habilidades especiales. Otros padres, por ejemplo, buscan
un ajuste psicológico de sus hijos y muchas veces lo hacen
motivados en que, bueno, yo experimenté eso de niño, esto me traumatizó,
no quiero lo mismo para mi hijo. Hay otros padres que tienen como
objetivo y buscan a toda costa convertir a sus hijos, que sean
cristianos. Bueno, no tenemos el poder de
hacer eso. Es una buena meta, pero artificialmente
no podemos convertir a nuestros hijos, eso es un trabajo del
Espíritu Santo. Y junto con eso, miren, la parte
de lo que es el devocional familiar, es algo valioso. La adoración
familiar, digamos, el tiempo que la familia pasa delante de
Dios, Es valioso, pero a veces también refleja una vida espiritual
defectuosa. ¿Por qué? Muchos padres sucumben
o se rinden ante la presión de crear niños con buen comportamiento.
Pero esto también puede terminar haciendo que el niño use eso
como una técnica de manipulación. Y a veces se ve también, bueno,
mismo cuando las familias se juntan a tiempo devocional. Lo
hace simplemente porque sabe que es lo que el padre espera.
¿No? Otro riesgo que se corre es que
el niño aprende a discriminar. Sabiendo lo que el padre le gusta,
lo que no le gusta, entonces elige, basado en dicho comportamiento,
Y el error de muchos padres que fijan el objetivo de que sus
hijos posean justamente un buen comportamiento, una buena educación,
pero no están asegurándose de llevar al niño a los pies de
Cristo. Ahora, hay otros padres que el
método, la metodología que usan es buscar tener control total
sobre los hijos, sobre lo que hacen. Algo que los padres deben
tener en cuenta es que también, no solamente ellos ejercen esa
presión, hay una presión cultural que los niños están recibiendo.
Y si los niños no van a la escuela pública, no están exentos de
eso, lo tienen a través de los programas que ven, de la televisión,
amigos en algún lado, siempre hay presiones. Pero bueno, el
punto es este, que lo más importante que debemos tener presente y
con lo que debemos alentar a nuestros hijos, Es con la realidad de
que fuimos creados para vivir para la gloria de Dios. O sea,
no caer en ninguno de esos métodos artificiales no bíblicos. Tenemos
que traer a nuestros hijos con la idea y mentalizarlos y repetirles
una y otra vez, fuiste creado para la gloria de Dios. Debemos
tener cuidado de no centralizarnos tanto en los deleites y los antojos
de nuestros hijos. porque eso los aleja, los aparta
de donde tenemos que llevarlo, porque va a llegar un momento
que los vamos a perder. Ahora, hablando de perder a los
hijos, en un sentido no es extraño que los perdamos, ¿no? Por eso
debemos evaluar los objetivos que estamos usando, porque los
perdemos cuando no pensamos de manera clara en ese fin supremo
del hombre que les acabo de decir, ¿cuál es? Que el hombre vive
para la gloria de Dios. El niño, la niña, no importa
la edad que tienen, deben vivir para la gloria de su Creador.
El fin supremo del hombre es glorificar a Dios y gozar de
Él por siempre. Por tanto, nuestra meta, en cualquier
contexto, y ese es el único método válido, es presentarles a nuestros
hijos una perspectiva bíblica del mundo. No importa de lo que
sea que estamos hablando. Y debemos ser cuidadosos porque
si no, a veces estamos enviándoles señales mixtas a nuestros hijos. Estamos confiando en métodos
no bíblicos y luego vamos a la Biblia y hacemos una mezcla.
Bueno, por ejemplo, el Salmo 36 dice que solamente Dios es
nuestra luz. Entonces, si eso es así, ¿por
qué ofrecerles un mundo distinto a nuestros hijos? En nuestro intento de ayudarles
a veces a que se adapten a esta cultura que nos rodea, nos olvidamos
de que es una cultura que no conoce a Dios. Y esa cultura
va a ejercer presiones sobre ellos. Entonces les presentamos
metas a alcanzar y formas de resolver los problemas que no
son bíblicos. Entonces debemos evaluar cuáles
son los objetivos. Y luego en el capítulo 6, Ted
Tripp nos muestra que debemos reconstruir nuestros objetivos. Y él da el ejemplo muy bueno
de una casa en la que trabajó que estaba ya construida y tuvieron
que ir a hacerle el fundamento una vez que la casa estaba construida.
Tomó muchísimo trabajo. Pero miren esto. El fin supremo
del hombre es glorificar a Dios y gozar de él por siempre. Entonces,
si entendemos eso y estamos usando hasta ahora métodos no bíblicos,
o tenemos objetivos que no son ese objetivo, debemos reconsiderar
y reconstruir esos objetivos. Dentro de esta dinámica, los
padres cristianos deben tener cuidado con las actividades especiales
y seculares a las que someten a sus hijos. y que aún en los
casos de aquellos que van a escuelas públicas, son influenciados por
estos programas. Muchas de estas actividades,
por ejemplo, les enseñan a sus hijos a confiar en ellos mismos,
mientras que las escrituras dicen lo contrario, que aquellos que
confían en sí mismos son unos necios con corazones que se están
alejando de Dios. Muchas familias que siempre escuchen
esto, Y es importante, muchas familias que siempre tienen tiempo
para practicar deportes de equipo, y entrenan a sus hijos para eso,
luego son incapaces de organizar la vida familiar alrededor de
la lectura bíblica y la oración. O sea, hay que reconstruir los
objetivos. O sea, somos buenos para las
cosas que la sociedad, la cultura nos pide, Somos buenos para tener
a los hijos entretenidos pero estamos fallando en algo básico
y práctico. ¿Cuáles son los valores? ¿Cuáles
valores se enseñan entonces? ¿Qué valores se transmiten cuando
la adoración en el día del Señor toma un segundo lugar a lo que
es la relación con la práctica de deportes? Béisbol o alguien
que practica natación. Hermanos créanme que eso pasa
mucho en las iglesias. Mucha gente no va a la iglesia
los domingos porque su hijo tiene un partido de fútbol o porque
hay otra actividad. Eso habla claramente de dónde
está el corazón de la familia. Y luego van a haber consecuencias
de eso. Una perspectiva bíblica demanda
que le enseñes a tus hijos a ejercitarse y cuidar de sus cuerpos como
una expresión de la mayordomía. Eso es lo que la Biblia habla.
Pero no hacer de las actividades deportivas. Y no estoy diciendo
de que no se puede. Por si es un día que no interfiere
con la Iglesia, está bien, no hay nada pecaminoso con eso.
Pero las habilidades que deben ser desarrolladas son aquellas
que hacen que tus hijos sean más capaces de servir y de tareas
que abren canales de servicio hacia otros. Entonces eso ayuda
a que los niños saquen los ojos de sí mismos y dejen de ser egoístas
y sirvan a los demás. Luego, hay padres que necesitan
reconstruir los objetivos. Por ejemplo, algunos hablan de
ajustes psicológicos. Muchos padres quieren enseñarles
a los hijos el arte varonil de la defensa personal. Hablé de
eso, ¿no? Pero la pregunta que hace Ted
Tripp es lógica. ¿Cómo puede un padre pasar de
aconsejar a su niño que le pegue a otro a que luego ore para que
Dios le ayude a resolver el problema? No tiene sentido. Entonces, la
pregunta que también hace el autor en el capítulo 6, ¿oraremos
para que Dios le ayude a tu hijo a pegarle duro? Debemos reconocer que muchas
de las cosas que traemos de nuestra vida pasada, todavía las incorporamos
y manifestamos en cómo criamos a los hijos. Y tenemos que dejar
eso a un lado, porque deshonra a Dios. Desde una perspectiva
bíblica, debemos enseñarle a nuestros hijos a encomendarse a Dios frente
a un maltrato, y debemos enseñarle principios de las Escrituras
al respecto. Por ejemplo, Romanos 12, 17 al 21, nos dice que la
única arma para derrotar a la maldad es la bondad, y somos
exhortados a dejar la venganza en las manos de Dios, pues es
Dios quien va a tratar con el asunto de la justicia. Luego
Lucas 6.27 al 36 nos ayuda a entender cómo amar a nuestros enemigos
y hacer el bien a aquellos que nos odian. O Primera de Pedro
2.23 nos dice que debemos enfrentar la injusticia sin vengarnos confiando
en Dios. Pero bueno, hablemos un poco
de reconstruir los objetivos con los hijos convertidos. Bueno,
¿qué dijimos? Debemos recordar que no somos
el Espíritu Santo. Los hijos convertidos les podemos
ayudar, guiarles. Vamos a tener la capacidad de
tener más influencia en ellos. Pero los hijos no convertidos,
nosotros no podemos hacer nada para que se conviertan y eso
no quita que no debemos dejar de ser ejemplo para ellos y que
debemos constantemente llevarlos a través del Evangelio a los
pies de Cristo. Mostrarles su pecaminosidad y
mostrarles la misericordia, la bondad, el amor, el perdón divino. Entonces, la perspectiva que
trata de convertir a los hijos espera este gran evento especial
que va a pasar. Y bueno, nada malo ir a acampamentos,
¿no? Digo, aclaro, pero muchas veces
han habido familias que lo hacen para ver si el niño se convierte
ahí. Pero bueno, en vez de... ayudar al niño a través del proceso
espiritual que Dios nos está permitiendo día a día con la
crianza de ese niño. Así que, bueno, hablemos un poco
de la adoración familiar. Habla también acá en el capítulo
6. La adoración familiar debe funcionar en el sentido más amplio
y rico. Entonces, Él dice que es muy
fácil sustituir los medios por el fin y la práctica de la adoración
familiar es un medio, no es un fin. Es un medio con el fin de
conocer a Dios. Por lo tanto, no se trata de
tener el devocional familiar solamente por tenerlo, sino de
conocer a Dios cuando vamos a tener nuestro devocional familiar.
No es el hecho de, ok, hay que hacer un devocional. Ting, marcado,
lo hice. Ese no es el punto. El punto
es usar ese devocional familiar para conocer a Dios. Ahora, Hay
otras cosas que habla, por ejemplo, niños de buena conducta, como
a veces sí le enseñamos por favor, gracias y demás, pero no debemos
enseñar a hacer eso, a que eso esté arraigado en algo que es
de interés para ellos propios, porque si hacen eso les va a
ir bien. No, sino que tienen que ser expresiones de un amor
bíblico. No tiene que ser, lo hago porque
me hace quedar bien, hace quedar bien a mi padre. Tiene que ser
el resultado de un amor bíblico. Lo hago para la gloria de Dios,
lo hago porque pongo a los demás, a los otros primero. Entonces,
vamos ahora al capítulo 7, que nos dice que luego de haber reconstruido
nuestros objetivos debemos descartar los métodos no bíblicos. No podemos
ser indiferentes a los métodos. Es lo que hemos aprendido. En
términos bíblicos, el método es tan importante como el objetivo.
Y Dios habla acerca de ambos. Para Dios, tanto el método como
el objetivo son importantes. Dios está interesado en los dos. En contrapartida, como contraste,
la cultura no nos da modelos bíblicos. Y esto es importante. Usted puede ir a organizaciones
en nuestra cultura, en nuestra sociedad, que aparentemente buscan
un objetivo que es bueno, pero los métodos para alcanzarlo no
son buenos. Nuestra cultura no nos da modelos
bíblicos, y en este asunto, así como en el área de los objetivos,
debemos identificar y rechazar las propuestas que no son bíblicas,
Y muchas veces esas propuestas no bíblicas van a llamar nuestra
atención. ¿Por qué? Porque son lo que se llama pragmáticas. Son más fáciles. Oh, hago esto
y listo. Pero los objetivos bíblicos demandan
una propuesta bíblica para ser alcanzados. Una metodología bíblica
dará gloria a Dios. Entonces vamos a ver algunos
de estos métodos no bíblicos. Por ejemplo, muchos programas
de televisión presentan a estos llamados expertos, mientras otras
veces caemos en utilizar los mismos patrones con los que nuestros
padres nos criaron. A veces le prestamos atención
al gurú en la televisión que nos dice, hagan esto de esta
manera y les va a ir súper. O a veces, bueno, mi papá me
crió así, si me desobedecés, cinco días sin comer. No importa,
yo me crié así y he sobrevivido. Bueno, eso es uno de los métodos,
no bíblico. Ahora, varias propuestas tienen
una cosa en común. ¿Cuál es? Que nacen de la mente
humana. La mente humana es la norma. La idea del hombre es la norma.
Porque mi padre lo hizo así, porque la cultura lo dice así.
Pero lo que nos estamos olvidando es lo más importante. ¿Para qué
criamos a nuestros hijos? para la gloria de Dios. Entonces,
¿con qué método debemos usarlo? Con los principios bíblicos.
La fe en la mente humana como un punto de referencia suficiente
en sí mismo es lo que vemos en cada uno de los ejemplos que
acabo de citar. Bueno, a veces decimos, no me fue tan mal. Ha
aceptado y empleado, obviamente en esos casos, sin cuestionar
el método de crianza que sus padres usaron. sin evaluar si
era bíblico o no. Bueno, no me fue tan mal, acá
estoy. Hay otros que, por ejemplo, buscan lo que es la psicología
popular. Recuerden que estamos viendo
en esta parte lo que nos muestra el autor, es acerca de los métodos
no bíblicos. Entonces, la propuesta, por ejemplo,
miren esto. Tiene que ver con la crianza,
obviamente, lo que estamos haciendo. La psicología popular dice que
usemos el soborno con los hijos. Todo lo que necesitas es ser
lo suficientemente creativo para encontrar un soborno efectivo
para cada uno de tus hijos. Y estas ideas son superficiales.
La atracción del soborno y los contratos que hagamos con nuestros
hijos son un caso que enseña al hijo al interés propio, le
enseña egoísmo, le enseña al interés, le enseña conveniencia,
no obediencia. Por tanto, El niño es enseñado
a buscar el interés en él mismo, no en el interés que puede beneficiar
también a los demás. Y no aprende absolutamente nada
de vivir bajo la autoridad de Dios. No aprende razones bíblicas
para tener integridad, no aprende responsabilidad, porque lo único
que hace, hace cosas basadas en el soborno. Ok, ¿qué voy a
tener? Por eso les digo, si solamente dicen hola y gracias y saludan
para quedar bien con los padres, y lo hacen desde una manera que
es, bueno, yo sé que si hago esto me va a ir bien. En un sentido,
hermanos, no están aprendiendo nada. Tienen que aprender de
que todo lo que hacen, 1 Corintios 10.31, absolutamente todo, comer,
beber, lo deben hacer para la gloria de Dios. Ahora, los métodos
que estamos viendo no van a satisfacer a un padre o a una madre que
entiende que el corazón determina la conducta. ¿Se acuerdan que
lo vimos al principio? El corazón determina la conducta
de nuestros niños. Nuestros niños no actúan porque
sí. Lo que se manifiesta en su conducta
es qué es lo que hay en el corazón. Entonces, esos métodos no bíblicos
no tratan con el corazón de una manera bíblica, sino que sólo
tratan con los problemas de la conducta. Mire, usted se da siempre
el ejemplo de cuando se hundía el Titanic. Se está hundiendo
un tremendo barco, hay gente que está muriendo. ¿A quién le
interesa poner las cosas en orden en la cubierta? ¿Se entiende? Y en un sentido, un niño puede
tener una conducta excelente, puede ser el mejor de los niños
en un montón de cosas, pero si lo hace solamente externamente,
lo hace de una manera farisaica, y se va a creer más que los demás,
pero su corazón se aleja de Dios. Si al ver que externamente puede
hacer cosas que lo ponen en gracia y en favor con otros, pero su
corazón se aleja de Dios, él se acostumbra a creer y confiar
en él y en lo que puede hacer, y no entiende su propia necesidad
de un Dios. ¿Se entiende? Ok, tenemos un
hijo con una conducta excelente, alabado por todos, pero ¿dónde
está el corazón de ese niño? Así que tengamos cuidado con
eso. No importa lo que hagamos, no importa lo que le permitamos
al niño hacer, recordemos que siempre el corazón es el que
está en acción. Siempre el corazón de este niño
está siendo formado. Pero bueno, hagámoslo en cosas
que tienen que ver con verdades bíblicas. Ahora, en el capítulo
6 de reconstruir nuestros objetivos, El autor habla también de la
modificación de la conducta. Como el corazón y la conducta
están tan íntimamente ligados, cualquier cosa que modifique
la conducta forma el corazón, y en este caso el corazón se
forma para la codicia, los intereses egoístas y el trabajo por recompensa. Nuestros métodos instruyen, sin
duda, el corazón. Y el corazón determina la conducta. Así que tenemos que tener mucho
cuidado con eso. Tengamos cuidado de no enseñarles
a ser egoístas y que se conviertan en manipuladores del sistema. Ahora, otro método o algo también
a tener cuidado es el emocionalismo. Otra variedad del llamado emocional
es avergonzar al niño. ¿No le ha pasado eso? Que ha
visto, el niño se está portando mal y el padre, la madre los
reprende delante de todos ahí, porque la idea es avergonzarlo
para que no lo vuelvas a hacer. No, no avergoncemos a los niños.
El llamado no es obedecer para la gloria de Dios, O sea, cuando
el niño aprende eso, sino que el niño va a obedecer para evitar
ser avergonzado. Entonces, debemos tener cuidado porque
este método de avergonzar a los niños también es un método cruel,
hiere a los niños profundamente. Así que, Da él ahí el caso de
una niña en el aeropuerto que está, bueno, siendo la verdad
que un dolor de cabeza para la madre, y la madre ya está cansada.
Y le dice, se sienta en un lado,
aparte, y le dice que la odia. Y bueno, como que la niña le
da miedo, aparte está sola ahí en el aeropuerto, imagínense,
y la niña ahí basado en eso, basado en el miedo, es que se
acerca a la madre y le pide perdón. Hermanos, esa niña no ha aprendido
nada acerca de su pecado, de su desobediencia, lo único que
ha hecho es responder a través del miedo de una manera que es
egoísta y de preservar su propia vida, de no quedarse sola en
el aeropuerto. Entonces baja, como se dice, ¿no? Baja la cabeza
y va y pide perdón a la madre. Pero en un sentido, ese tipo
de maltrato es cruel y no le enseña nada al niño. Así que
hay otra cosa que nos habla el autor de evitar, es la corrección
punitiva. Obviamente que él dice, yo no
estoy en contra del uso bíblico de la vara de corrección, sino
en contra de una reacción que está basada en la ira y la frustración
del padre. Así que, ¿qué otra cosa vemos? Que todos los que son impedimentos
y prohibiciones no tratan con los asuntos del corazón de una
forma bíblica. El corazón es abordado de una
manera que es incorrecta. El niño aprenderá a soportar
ese impedimento que se le pone, pero puede que nunca aprenda
las cosas que un padre piadoso o una madre piadosa desea que
este niño aprenda. Recuerden, somos agentes de Dios
y nuestro objetivo es tratar con el corazón de nuestro niño.
Todo tiene que ver con eso. Hace una evaluación luego el
autor de estos métodos no bíblicos, y la disciplina bíblica considera
la conducta tratando con el corazón, y vuelve a recordar, el corazón
determina la conducta. Por tanto, si trabajamos con
el corazón de una manera bíblica, la conducta será afectada. Pero
no se interesa solamente en la conducta. Sí es importante, no
digo que no. pero que sea esa conducta buena
que los niños tienen, el resultado y el fruto natural de un corazón
que está siendo cambiado, que está siendo renovado. Así que,
¿qué más nos dice? La crianza que sólo se enfoca
en la conducta también trata el corazón. Usted dirá, no, pero
no puede ser. Bueno, sí, esa crianza que solamente
se concentra en la conducta, en lo externo, también está tratando
con el corazón del niño. ¿De qué manera? El problema es
que el corazón está siendo tratado de una manera errónea. Cuando
los llamados expertos dicen que los padres deben encontrar lo
que funciona con el niño, lo que en realidad están diciendo
es que deben encontrar los ídolos del corazón que van a hacer que
el niño responda y se mueva a actuar de la manera que el padre quiere.
¿Y qué le está enseñando eso? ¿Acercarse a Dios? ¿A ser humilde? No. A que todo lo que él quiera
y necesite, él lo va a tener siempre y cuando se adapte a
algo externamente. Si solamente tratas con la conducta
del niño, él nunca llegará a la cruz de Cristo, pues es imposible
ir al Evangelio desde la preocupación por la conducta. El desarrollo
del carácter es ignorado, el énfasis está en hacer la tarea
y por esa razón los niños no son formados para tomar decisiones
éticas. Entonces, simplemente aprenden
a saltar obstáculos. ¿Cuál es el resultado de esto?
Que aprenden a tomar decisiones basadas en la conveniencia y
no en los principios. Así que, bueno, este es el final
de lo que es la sesión 2, que tratamos con estos capítulos
4, 5, 6 y 7, muy brevemente. La próxima
sesión va a ser, vamos a hablar de Adopta los métodos bíblicos,
que son la comunicación Vamos a hablar de los tipos de comunicación,
una vida de comunicación y vamos a hablar de la vara de disciplina. Así que aquí concluimos con la
sesión número 2.
Sesión 2 - Tú Estás al Mando. Evalúa y Reconstruye Tus Objetivos y Descarta los Métod
Series Taller para Padres y Abuelos.
Si bien nuestra cultura no aceptar la autoridad, los padres cristianos tienen que entender que la naturaleza de una crianza piadosa, es instruir a los niños en el temor y la amonestación del Señor.
| Sermon ID | 713241927346890 |
| Duration | 49:43 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Language | Spanish |
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