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i Por favor, vayan en su Biblia
de nuevo a Colosense, capítulo 3. Como se anunció, hoy vamos
a estudiar a partir del versículo 22 y vamos hasta el capítulo
4, versículo 1, ya que es una sección donde se habla de un
tema en particular. Hoy volvemos a nuestros estudios expositivos
de la Epístola a los Colosenses. Y como recordarán, ya hace varios
domingos empezamos con el versículo 18 del capítulo 3, donde empieza
a hablar el apóstol a la familia. aquellos deberes que el Señor
nos ha dado a cada uno de los componentes de cada hogar. Ya estudiamos la responsabilidad
o una de las responsabilidades de la esposa para con el esposo,
la del esposo para con la esposa, la de los hijos para con los
padres. La última vez, en nuestro último estudio, fue una de las
responsabilidades de los padres para con los hijos, que no los
exasperen, para que no se desalienten. Eso lo vimos en el versículo
21. Ahora vamos a ver los versículos 22 capítulo 3 versículo 22 al
capítulo 4 versículo 1 y cualquiera que lo lea dirá, pero qué tiene
eso que ver con el hogar? Los hogares estaban compuestos
en aquel entonces no solamente de padres e hijos, esposos y
esposas, también de siervos, siervos y también amos. Y veremos en primer lugar los
objetos de las exhortaciones, ya que son varias. Los objetos
de las exhortaciones, los objetos son dos, los siervos, versículo
22 al versículo 24, y los amos, versículo 25 al capítulo 4, versículo
1. Y vamos a empezar con lo primero,
que son los siervos, versículo 22. Leamos, siervos obedezcan
en todo a sus amos en la tierra. Siervos, literalmente lo que
dice es en verdad esclavos. Esclavos obedezcan a todo en
todo a sus amos en la tierra. Pablo dirige las primeras exhortaciones
a los esclavos que pertenecían a la iglesia en Colosa. Los esclavos, quizá nos encontremos
esto un poco extraño y chocante en la época en que nos encontramos
viviendo. Y es que no estamos acostumbrados
a eso de esclavos. Y no solamente eso, sino que
la idea que nos viene cuando los conceptos que nos vienen
cuando pensamos en la idea de un esclavo son chocantes. Si
yo le preguntara a ustedes, ¿qué viene a sus mentes o qué ya vino
a sus mentes cuando mencioné la palabra esclavos? Lo más seguro
que lo que les viene a sus mentes es africanos, látigos, cadenas,
abusos, malos tratos, tortura. Eso es lo que nos viene a la mente
a nosotros. Pero para poder exponer fielmente la palabra de Dios,
una de las cosas que es importante hacer es transportarnos a la
época en la que se escribió el pasaje. Para nosotros entender
qué entendieron los hermanos en Colosas cuando leyeron o oyeron,
mejor dicho, la exhortación, siervos, obedezcan en todo a
sus amos en la tierra. ¿Qué entendieron ellos en ese
entonces? Para poder entender lo que ellos entendieron, debemos
hablar un poco, brevemente, sobre lo que eran los esclavos en el
primer siglo cuando se escribió esta epístola. Algo que quizás
muchos no saben es que una tercera parte de los habitantes en Roma,
la capital del Imperio Romano, eran esclavos. Un tercio. Eso era mucha gente. Pero en
el Imperio Romano ciertamente los esclavos eran considerados
como propiedad de sus amos, es verdad. Pero muchos de ellos
eran doctores y se les permitía ejercer su profesión. Otros eran
maestros Muchos de los maestros o tutores que tenían las familias
en sus hogares, que se dedicaban a enseñar en privado a sus hijos,
eran esclavos. Otros eran encargados de empresas,
a quienes sus amos le encomendaban responsabilidades. Por eso vemos
al Señor Jesús dando parábolas donde habla de un dueño, de un
amo encomendando responsabilidades a los siervos. Había siervos
que eran jefes de otros siervos. Era algo muy común en aquel entorno,
en aquella época. Pero la gran mayoría de ellos
trabajaban como sirvientes en las casas. De ahí que vemos que
los apóstoles se asombran que el Señor Jesucristo en Juan capítulo
13 le lavara los pies a ellos porque ellos sabían que esa responsabilidad
le tocaba a los siervos, a los esclavos. Jesús usa el término
ciego también para referirse a los sirvientes. Ellos tenían
sueldos también y podían hasta comprar su propia libertad. Habían
leyes que regían esta situación de los esclavos. Gozaban de privilegios,
por ejemplo, gozaban, por lo menos bajo el imperio romano,
gozaban de libertad religiosa. Por esa razón Pablo puede escribir
este epístola y dirigirse a esclavos que estarían presentes en ese
culto, porque se les permitía asistir a cultos, se les permitía,
se les daba libertad religiosa. Pero alguien podrá decir, o quizás
ya te vino a tu mente, ¿por qué Pablo nunca organizó una protesta
en contra de la esclavitud? ¿Por qué Pablo no tomó asilas
y agarraron unas cuantas pancartas y dijeron hermanos mañana vamos
a salir a hacer una manifestación y vamos a gritar libertad a los
esclavos? Así que hermanos colosenses prepárense
que a las 6 de la mañana estaremos aquí y empezaremos a partir de
aquí pasaremos por Roma y llegaremos a la casa del César. ¿Por qué no lo hizo? principalmente
por el hecho de que Dios no llamó a Pablo a ser un revolucionario
ni un protestante en ese sentido social, sino a proclamar el Evangelio
Poderoso de Cristo. Ese fue su llamado. No es que
estuviera bien cualquier maltrato que se le diera a los esclavos,
no. Que estuviera mal el hecho de que lo veían como propiedad,
malísimo. Pero es una realidad en la cual
el Señor llamó a muchos a Cristo y en ese entorno le dio los principios
a través de los cuales podían glorificar a Cristo en la condición
en la que ellos según la providencia de Dios se encontraban Jesús
mismo jamás organizó una manifestación en contra del imperio romano
para liberar a Israel eso era lo que los judíos esperaban que
el Mesías iba a hacer pero Jesús no lo hizo No por eso significa
que él apoyaba los malos tratos y las injusticias. No, pero él
no vino a hacer tal cosa. Él vino a liberarnos de un imperio
mucho más peligroso y de consecuencias eternas, que es el imperio que
ejerce Satanás sobre este mundo de maldad. Pues eso fue lo que el Señor
enseñó, entregó a Pablo, no una encomienda a ir a protestar en
contra de la esclavitud. Le entregó en sus manos el Evangelio
poderoso de Cristo para la salvación de pecadores, entre los cuales
habían también muchos esclavos. Y por eso muchas de las iglesias
tenían esclavos. De hecho, estas fueron exhortaciones
las que vamos a estudiar hoy. Fueron exhortaciones como la
de nuestro texto. que llegaron a ser los principios
que regulaban las relaciones entre esclavos y ambos, amos
y esclavos. que llegaron a evitar muchas
de las injusticias y los malos tratos cuando estos principios
se aplicaron. Principios que a lo largo de
los siglos llegaron a ser usados por el Señor para ir abriendo
el entendimiento de la gente, concientizando a la gente la
realidad de que eran iguales los amos y los esclavos y que
no debía haber más esclavitud y a la larga, como sabemos, por
la misericordia de Dios, la esclavitud fue abolida. Pero una cosa sí
les digo. Cuando oigan el término esclavo
en esta mañana en el estudio de este texto, por favor no piensen
en la esclavitud que se llevó a cabo en este país en los siglos
18 y 19 principalmente. No estamos hablando de lo mismo.
No estamos hablando de lo mismo. Es en este entorno que la eficacia
del poder de Cristo en aquel entonces se exhibió en su gran
esplendor. No solamente en esa época, sino
por siglos venideros también. Pues esa es la primera exhortación
se les da a los esclavos. Siervos, obedezcan en todos sus
amos en la tierra. Pero veamos en sí ahora, en segundo
lugar, las exhortaciones que se les dan. Ya vimos que los
objetos son los siervos. Por ahora, ¿qué exhortaciones
se les dan a ellos? Versículo 22, de nuevo. Siervos,
obedezcan en todo a sus amos. Siervos, obedezcan en todo a
sus amos en la tierra. En todo. Es decir, que obedecieran las
órdenes agradables y que obedecieran también las órdenes que consideraban
desagradables. El Señor les dice, si ebos en
todo, obedézcanles. ¿Obedezcan a quién? El texto
dice, a los amos en la tierra, a sus amos en la tierra. ¿Pero
por qué dice en la tierra? Cualquiera hubiera dicho, pero
Pablo, claro que en la tierra, no será en el planeta Marte. Claro
que es en la tierra. Bueno, él dice tierra porque
la palabra amo es la palabra muy conocida por todos ustedes,
que es la palabra kurios, que significa Señor. Es el mismo
término viejo que se usa para referirse al Señor Jesucristo.
Curioso. Pues cuando Pablo le escribe esto a ellos, él tiene
que decir en la tierra para diferenciar los señores de esta tierra del
Señor Jesucristo. Para no crear confusión, él tuvo
que decir, me refiero a los amos terrenales. Me refiero a los
amos que ustedes tienen en sus casas. No me refiero al Señor
Jesucristo. les exhorta a rendirle una obediencia
completa a sus amos, a sus señores. Pero esa obediencia no era un
indicio de que los amos eran superiores a los esclavos. Igual
que la esposa cuando se somete a su esposo, no hace eso que
su esposo venga a ser superior a ella. Tampoco cuando los hijos
se someten a sus padres, tampoco quiere decir que los padres vienen
a ser superiores o más importantes. que sus hijos. Tampoco sucedió
cuando Jesús en su humanidad se sometió a su padre. Eso no
hizo Jesús la segunda persona de la eternidad menos importante
o inferior a Dios el padre. Pero Dios ha establecido un orden
en la sociedad y por eso él ha establecido Y en este caso, en
el caso de los esclavos que se sometieran a sus amos, Dios quería
orden en el contexto del hogar y todavía quiere orden en el
contexto del hogar, aunque ya no haya una relación entre esclavos
y amos. Porque los esclavos, como ya
indiqué, eran parte de los hogares en aquella época. Ahora, ¿cómo
quería el Señor que fuera esa obediencia que los esclavos le
debían a sus amos? Bueno, de varias cosas le dice
Pablo. Una era que no hicieran lo que
hicieran o que no obedecieran para ser vistos. Para ser vistos,
dice el versículo, no para ser vistos como los que quieren agradar
a los hombres. La nueva versión internacional
lo traduce de esta manera, que creo que está mucho más claro.
No solo cuando ellos los estén mirando, como si ustedes quisieran
ganarse el favor humano. El Señor les está diciendo a
ellos, esté o no esté presente tu amo, quiero que lo obedezcas
de igual manera. Esté presente o no, porque no
es para el ojo de ellos que tú vives. Tú no vives o no deberías
vivir para agradarlo a ellos principalmente. En otras palabras,
no te conduzcas como alguien que lo que busca es el favor
y la buena voluntad de su amo. Él no quería que el esclavo estuviera
haciendo la función y pensando para que don Octavio Augusto
vea lo bien que yo trabajo. No, no deja Octavio Augusto tranquilo.
Fíjate en otros ojos que hay detrás de él, que son los ojos
de tu señor. Y ahí es que el señor quería
que ellos se centraran. Pero también dice que que su
obediencia fuera con sinceridad, con sinceridad. Pablo añade ese
otro elemento al decirles con sinceridad de corazón, temiendo
al señor o lo que es lo mismo por respeto al señor, como se
traduce en otra versión. Con sinceridad. A veces para
entender, cuando estamos leyendo la escritura y llegamos a un
texto como este, es bueno preguntarse uno mismo personalmente. OK,
con sinceridad. ¿Y qué es lo contrario a la sinceridad?
Para poder entender qué es lo que el Señor está diciéndonos
aquí. ¿Qué es lo contrario a la sinceridad? La hipocresía. La
hipocresía. Fingiendo que lo haces de buena
gana y cuando el amo va a la espalda le sacas la lengua. El
Señor dice yo no quiero obediencia así. Yo quiero que tú obedezcas
a tu amo sinceramente. Que tú realmente lo haces de
buena gana, aunque lo de buena gana lo vamos a ver en el próximo
punto, pero de corazón. Pablo quería que ellos se recordaran
que el Dios soberano, el que había permitido que ellos vivieran
bajo esas circunstancias y algunos de ellos nacieran bajo esas circunstancias,
él, el Dios soberano, estaba mirando más allá de lo que ellos
hacían. Él miraba sus corazones y él
quería que en sus corazones ellos, por la disposición y la actitud
de sinceridad, agradaran a su Señor, obedeciendo a sus amos
de esa manera. El cristiano es alguien que no
solamente le da importancia a lo que hace, sino al por qué lo
hace. Tú y yo, a ti y a mí debe importarnos
muchísimo si somos creyentes. Debe importarnos muchísimo el
por qué hacemos lo que hacemos, el por qué venimos a la iglesia,
el por qué leemos la Biblia, porque todas esas cosas pueden
hacerse con un corazón totalmente desligado del Señor. Y eso es
lo que se conoce como el formalismo o el ritualismo. Hacer las cosas
porque, como yo soy evangélico, tengo que leer la Biblia, déjeme
leerla hoy. O algunos que dicen, bueno, si yo no la leo, me siento
mal. No, no, no es por eso que uno lee la Biblia. No es por
eso que debería leer la palabra. Yo debo leer la palabra porque
quiero oír al Señor hablando, me quiero tener comunión con
Dios. Y oro porque yo quiero hablarle a Él, abrir mi corazón
delante de Él y también clamar a Él porque de Él dependo en
todo. El creyente sabe que el Señor quiere que le sirvamos
de corazón. Por eso Pablo llama a los siervos
a servir, a obedecer a sus amos de esa manera. El Señor quería
que ellos obedecieran con un corazón sincero, por respeto
a él mismo como Señor, aun si sus amos no merecían su respeto. Y a veces tendemos a pensar en
eso a la hora de si obedecemos a alguien o no, especialmente
a un superior. ¿Se lo merece o no se lo merece? ¿Se merece
mi respeto o no se merece mi respeto? ¿Se merece que le hable
mal o que le hable bien? Eso no se pregunta al corazón
engañoso nuestro, eso se le pregunta a la Palabra de Dios. Y la Palabra
de Dios nos dice que les mostremos respeto a nuestros superiores.
Pedro, en su primer epístola, capítulo 2, versículo 18, también
se dirige a los siervos, que recuerden que eran parte del
hogar. Siervos, estén sujetos a sus amos con todo respeto,
no solo a los que son buenos y afables, sino también a los
que son insoportables. Insoportable. Hay gente así. Hay jefes así. insoportables
y es más fácil para nuestra naturaleza pecaminosa. Ya de por sí hay
dificultad para nosotros someternos a una autoridad, a un superior,
pero no podemos negar que es mucho más fácil someternos a
alguien que es afable, que es considerado, que es amable. Eso anima a los súbditos a someterse
y obedecer con mayor facilidad, pero los insoportables crean
una situación totalmente contraria. Pero aún así, el Señor le dice
a los siervos que obedezcan con respeto aún aquellos que son
insoportables. Pero también Pablo dice que deben
hacer lo que hacen, deben obedecer los siervos con una motivación
piadosa, una motivación piadosa. Versículo 23 Todo lo que hagan
Háganlo de corazón y este todo lo que hagan aquí es en el contexto
de obedecer a los amos. Todo lo que hagan, háganlo de
corazón como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que
del Señor recibirán la recompensa de la herencia. El Señor quería
que todo lo que ellos hicieran se desprendiera de un corazón
cuya motivación era servirle al Señor y agradarle a él en
todo. ¿Pero por qué? Porque Cristo
era su Señor. El texto dice, ¿Cómo para el
Señor? Háganlo. ¿Cómo para el Señor? No pienses
que si es a Pablo insoportable, no le des tanta importancia a
eso. Es que tu Señor te manda obedecerlo. Concéntrate en eso. Tú eres del Señor. Con lo cual,
indirectamente, creo que Pablo les está diciendo también que
lo que los definía a ellos no era su estatus social. Lo que
los definía a ellos era quiénes eran en Cristo. Ellos eran del
Señor. Ellos debían vivir para el Señor.
Cristo los había comprado con su preciosa sangre. Quizás aquel
amo pagó unos cuantos, unas cuantas monedas de plata. Creo que eran
30 o 40 monedas de plata que valían los clavos en esa época.
Pero Cristo los había comprado con su preciosa sangre. Ellos le pertenecían a Él y debían
hacer lo que hacían como para el Señor. Pero también recordando
que Cristo era su galardonador, versículo 24, sabiendo que del
Señor recibirán la recompensa de la herencia. Aquí esclavos
otro incentivo. Cuando sientas el sudor en tu
frente, cuando sientas el peso de la carga de lo que te pusieron
a hacer, Cuando consideres y pienses que te tienen demasiado tiempo
de pie, y que no has descansado lo suficiente, o no has bebido
la suficiente cantidad de agua que tu cuerpo necesita, cuando
el estómago te suena porque no has comido todavía, porque tu
jefe, tu amo tiene un evento que se ha pasado del tiempo anticipado,
recuerda que tú no estás obedeciendo en vano. Tú estás obedeciendo
al Señor Jesucristo, quien es galardonador de su pueblo. Miren
aquí, aquí se les recuerda a los esclavos que ellos habrían de
ser recompensados con herencia, con una herencia. Una de las
cosas que los esclavos no tenían en el primer siglo, como seguro
nunca lo tuvieron, a diferencia de todos los privilegios que
tenían en el primer siglo y todas las libertades que de las que
gozaban, entre las cuales se me olvidó mencionar que cuando
ellos compraban su libertad, o eran, dejaron libres, si mal
no recuerdo, automáticamente se convertían en ciudadanos romanos.
Una de las, a pesar de todo eso que tenían, algo que ellos no
tenían era una herencia, no eran dueños de propiedades, no tenían
herencia para dejar a sus hijos tampoco. Imagínense lo glorioso
que fue el oír estas palabras del Señor por medio de Pablo.
El que ellos oyeran que ellos realmente servían al Señor y
no les servían en vano. Que aunque su amo no les reconociera
su esfuerzo. Aunque no los halagara cuando
hacían el bien. No iban a recibir nada. Por lo
menos no iban a recibir nada al nivel de lo que el Señor Jesucristo
tenía para ellos. Pablo dice que lo que debía motivarles
a ser obedientes a sus amos era algo que ellos podían saber con
toda seguridad, y era que del Señor recibirán la recompensa
de la herencia. Este es un llamado a los esclavos
a mirar al futuro por la fe y en el presente por medio de la fe,
gozarse espiritualmente, gozarse en sus corazones de la gloriosa
herencia que tenían en los cielos en Cristo. El Señor por gracia
les daría entrada al cielo. Los esclavos cristianos también,
al igual que los amos, los esclavos al igual que los libres, eran
herederos del reino de Dios por la gracia de Dios. No había diferencia. No había diferencia. Herederos
del reino de los cielos. Un esclavo heredero del reino
de los cielos. Exactamente. Aunque en la sociedad
los veían como personas de segunda categoría. esos esclavos a quien
el Cristo había comprado con su sangre eran herederos Pablo resume todo lo dicho a
los esclavos en el versículo 24 al decirles es a Cristo el
Señor a quien sirven En otra palabra, como si le dijera todo
esto que ya les he dicho de que obedezcan, de que obedezcan de
corazón sincero, que obedezcan de buena gana, que obedezcan
realmente por respeto y temor al Señor y con la mirada en la
recompensa. Todo eso porque ustedes sirven
al Señor. Ustedes no sirven a cualquiera. Esclavos, es al Señor que ustedes
sirven, no a un despotado. Ustedes sirven a aquel que es
manso y humilde de corazón. No un amo malagradecido, sino
aquel que ha dicho vengo y mi galardón conmigo es aquí para
recompensar a todo aquel, para recompensar a cada uno según
sus obras. Pablo le dice a los esclavos aquí, esclavos miren
más allá de sus amos, miren más allá de sus injusticias, más
allá de sus malos tratos, de sus malas caras, de sus gritos,
y miren al Señor Jesucristo. Es a él a quien ustedes sirven.
y vale la pena seguirle sirviendo. Pero ahora en el versículo 25
encontramos una advertencia solemne que le ha hecho que le dé vuelta
el cerebro a los comentaristas y hay muchos desacuerdos sobre
a quién se le dirige esa advertencia. Versículo 25, porque el que procede
con injusticia sufrirá las consecuencias del mal que ha cometido y eso
sin acepción de personas. ¿A quién se dirige esta advertencia? ¿A los esclavos o a los ajos? Cualquiera puede decir, como
muchos, bueno, independientemente de quién de los dos sea realmente,
puede aplicarse a los dos, se podría decir. Pero ya que estamos
exponiendo el texto, debo decir lo que yo pienso al respecto.
Pero miren por qué razón algunos dicen, ¿Qué se refiere a los
esclavos o se dirige Pablo a los esclavos? Porque naturalmente
uno ve su Biblia y ve que Pablo viene hablando a partir del versículo
22 a los esclavos y termina el capítulo 3 con ese versículo
25. Y en el 4 versículo 1 empieza
a hablar a los amos. Ah, pero eso es obvio. Eso es
evidente. No hay ni que probarlo. Está
hablando a los esclavos. Uno ve que termina el capítulo
con ellos. Hermanos, recuerden que toda la Biblia, toda la Escritura
es inspirada por Dios, pero no lo advisiones en capítulos y
versículos, eso no es inspirado. Y hay. Quienes piensan y con
razón, y yo creo que ustedes van a estar de acuerdo conmigo,
que el capítulo 4 versículo 1 debió haber sido el capítulo 3 versículo
26. ¿Por qué lo cortan el capítulo
en el versículo 25 y abre un nuevo capítulo y un nuevo versículo
cuando está hablando ahora los amos que la contraparte? Tiene
sentido. Estamos en desacuerdo con esa
división, ¿verdad? Y no está pecando el que esté
en desacuerdo porque no son inspiradas esas divisiones. Y no ayudan
a la hora de exponer la palabra o tratar de entender un texto
en su contexto porque como que nos separan mentalmente. No,
no, no, eso es otro capítulo. Olvídate, eso fue una carta entera
sin división originalmente escrita. Y así debemos verla. ¿Cuál es mi opinión al respecto?
No es la opinión de un erudito, obviamente, pero estamos aquí
exponiendo, tengo que decírselo. Yo creo que el versículo 25 realmente
se está refiriendo a los amos. Y lo veo como un preámbulo a
lo que Pablo va a decir ahora. ¿Y por qué lo digo? Por una razón
principal. una por dos razones una el contexto
inmediato tan pronto dice el versículo 25 pasa lo que dice
en el capítulo 4 versículo 1 segunda razón que considero más contundente
todavía es que en el versículo 25 la advierte en contra de las
de la injusticia y en el versículo 4 versículo 1 al dirigirse a
los amos los exhorta a tratar a sus esclavos con justicia ven
el contraste Injusticia dio la castiga. Versículo 4, capítulo
4, versículo 1. Traten a sus esclavos con justicia. En otras palabras, amo, le voy
a hablar ahora, pero antes de hablarles, tengan en cuenta esto.
Oigan esta advertencia solemne para que la conecten con la exhortación
que les voy a dar. Asegúrense de tratar a sus esclavos
con justicia y equidad, porque Dios tratará justamente con ustedes
si abusan de su autoridad. Pues esa es la conexión que hay
ahí entre los versículos 25 y el versículo 1. ¿Pero qué conexión
hay entre el versículo 24 y el 25? Porque también hay una conexión.
Esto todo viene en un contexto. Bueno, Pablo les está diciendo
a ellos, a los esclavos, ustedes sirven a Cristo el Señor, quien
castigará a todo aquel que cometa injusticia. Esclavos, ustedes
no están solos. Ustedes tienen a quien les defienda.
Aunque pasen los años y parezca que el Señor no está haciendo
nada, el amo culpable de todas estas injusticias habrá de sufrir
las consecuencias de su pecado. El mal que ha cometido, el amo
será castigado por él. sigan sirviendo a Cristo esclavos,
sigan sirviendo a Cristo el Señor sin temor alguno, porque Él no
hace acepción de personas, Él no muestra favoritismo con nadie,
Él no tratará a los amos injustos mejor por ser amos y ser superiores
socialmente hablando, Él lo tratará a todos de la misma manera porque
Él es un Dios justo y equitativo. Pues la primera exhortación es
a los esclavos a partir del versículo 22, siervos obedezcan en todo
a sus amos en la tierra. Ahora la segunda exhortación
dirigida a los amos. Capítulo cuatro, versículo uno,
un solo versículo para los. Para los amos y es muy repleto
de instrucción muy importante para esos amos. Y le dice lo
siguiente, amos, trate con justicia y equidad a sus siervos. Recuerden,
así como aquí hay un grupo de gente reunida oyéndome a mí.
Ese día que se leyó por primera vez la epístola de los colosenses,
yo creo que fue Pafrodito acompañado por Onésimo, del que leímos en
Filemón hace poco. Ellos dos llevaron esa epístola,
quién sabe si fue el mismo Pafrodito que la leyó. Cuando ellos oyeron
eso, ahí sentados, así como están ustedes sentados, había unos
cuantos esclavos por allí. Y los amamos por ahí. O sentados de
un lado o del otro. Esclavos y amos. vivían bajo el mismo
techo. Y muy de seguro muchos de ellos
tenían ya una buena relación. Pero de seguro había sus tensiones
y sus dificultades y su problema por causa del pecado. Pero que
hermoso debió haber sido ver aquello que a pesar de todas
esas diferencias no era de esperarse. Un poco extraño que en un contexto
fuera del hogar, amos y esclavos estuvieran asociándose. Por eso
lo que ocurrió en esa iglesia, porque Cristo trastornó todas
esas cosas. Amos, traten con justicia y equidad
a sus siervos, sabiendo que ustedes también tienen un Señor en el
cielo. Habrán dicho lo en clavo, amén. ¿Qué es un amo? Un amo es el
dueño o señor de una casa. dueño o señor de una casa. ¿Qué se les resulta a ellos en
este pasaje? Amos, traten con justicia y equidad a sus ciegos.
Dos cosas, que los traten con justicia, que los traten con
equidad. Primero, que los traten con justicia,
es decir, que los traten como es debido. de forma apropiada
y la forma más apropiada es aplicando todos los principios de las escrituras
en su trato para con sus siervos, para con los esclavos, reconociendo
su esfuerzo, evitando lo contrario, que es tratarlos de forma abusiva
e insensible. Amos, traten con justicia a sus
esclavos. Pero también dice traten con
equidad a sus siervos. La palabra que se traduce equidad
es una palabra griega que también significa como iguales. Con igualdad. Trátenlos como
iguales. Le voy a decir algo, hermanos.
Hay dos cosas que hasta ahora en este capítulo 13 hemos encontrado.
que debieron haber hecho rechinar los oídos de la gente de aquella
sociedad cuando lo escucharon. Una es marido Samata, vuestras
mujeres. Otra es esta que acabamos de
leer ahora. Esto fue una declaración revolucionaria. Más revolucionaria que andar
con pancarta por ahí. Abajo la caba y tú. Esto. Que
traten a sus esclavos como iguales. Estarían haciendo algunos amos
ahí muecas durante el culto. ¿Cómo? ¿Cómo como iguales? Eso era algo contracultural,
hermanos. Y esa era la manera sabia en la que Dios, por medio
de su palabra, penetraba en la cultura y la iba transformando.
No había que lanzar botellas. No había que quemar edificios
ni carros. No había que incendiar los negocios.
No había nada que gritar. Predica la palabra de Dios y
Dios traerá transformación. Contra el cultural. De modo que
si estos amos cristianos empezaban a aplicar lo que aquí decía,
cuando llegaba un familiar de visita que viniera de otra parte
del imperio, El hombre que seguro haya llegado así era de mucho
dinero, con una gran carroza y muchos esclavos acompañándole
y sirviéndole. Quizá en el camino dándole uvas
mientras le van echando frescos con una hoja bien grande, del
estilo Tutankamen. Y el trave veía, oh, ¿y qué hacen los siervos
comiendo en la mesa con usted? ¿Qué pasó aquí? Cosa que de seguro
le chocaron mucho. ¿Por qué este ano no le grita
como yo le grito a mis esclavos? ¿Por qué le da las órdenes con
tanto amor? ¿Por qué le das gracias al esclavo si él hizo lo que
él tenía que hacer? ¿Que tú le estás haciendo una
fiesta de despedida porque a partir de mañana queda emancipado porque
él pudo comprar su libertad y tú le das la oportunidad de comprar
su libertad? Pero es verdad que esta época
ha cambiado. Estos tiempos han cambiado, diría
aquel amo que pensaba según el mundo. No, aquí el Señor por
medio de Pablo le está enseñando a los amos, tú y aquel que es
tu esclavo son ambos hechos a la imagen de Dios. Ambos criaturas
hechas a la imagen de Dios. Tú no eres superior a él. Tú
no eres más valioso que él. No existen en realidad ningún
ser humano más importante o valioso que el otro. Y en el caso de los amos y ciegos
que ambos eran cristianos, Pablo les está diciendo aquí, tratenos
como iguales porque ustedes son uno en Cristo. Ustedes son iguales
en Cristo. Ya lo vimos en el capítulo 3,
versículo 11. Vean de nuevo. Ya estudiamos eso. Una renovación,
la renovación que Cristo ha hecho, en la cual no hay distinción
entre griego y judío, circunciso e incircunciso, Bárbaro es, cita,
esclavo o libre. En aquella sociedad, ser un libre
era no ser esclavo o ser un libre, uno que había sido emancipado,
pero libre y de lo que más se jactaban ellos de ser una persona
que jamás fue esclavo de nadie. Esclavo o libre, Pablo dice no
hay diferencia, sino que todos, todo, pero sino que Cristo es
todo y en todos. No hay diferencia. Que hay un
escalafón en el orden social, en tu hogar, sí, pero tú no eres
superior a tu esclavo. Y cuál es la motivación que Pablo
le da a los amos aquí? sabiendo que ustedes también
sirven, pero sabiendo que ustedes también tienen un Señor en el
cielo. Vamos, trátenlos con justicia,
trátenlos como iguales, teniendo algún mente. Acuérdense que la
doctrina nos lleva a cambiar nuestra vida. La doctrina, lo
que sabemos de la escritura es para transformarnos. Sabiendo
que ustedes también tienen un señor en el cielo. Se les llama
a tratar a sus esclavos con justicia y equidad, teniendo una realidad
bien clara en sus mentes, que ellos eran amos, pero no eran
amos independientes, eran amos con el amo de los amos por encima
de ellos. Pablo les dice, amo, tú estás
bajo autoridad también. Tu autoridad no es intrínseca,
sino delegada. Tú eres mayordomo de una autoridad
que se te ha puesto en tus manos. Y se te ha puesto esa autoridad
sobre un ser humano hecho la imagen de Dios y que encima de
eso es el hermano tuyo en Cristo y coheredero de la gracia. Tú le rendirás cuentas a tu Señor
por la manera en que tú usas esa autoridad. Los siervos tienen
un Señor y los amos tienen un Señor. Pablo le dice a ellos,
tú también tienes una quien darás cuenta, un señor que tratará
contigo si tratas con injusticia a tus esclavos y si los tratas
como inferiores. Pues hemos visto, hermanos, lo
que el capítulo 3, versículo 22 al capítulo 4, versículo 1,
las exhortaciones que el señor tiene para con los esclavos y
para con los amos. La pregunta es, ¿tiene un texto
como este relevancia para nosotros que vivimos en el siglo, qué
siglo es este? 21, ¿eh? Me confundo a veces, pero en
el siglo XXI tiene relevancia esto para nosotros, siendo que
ningunos aquí somos esclavos y que desde los 1800 y pico la
esclavitud en este país se acabó. Aunque como dije, ya no estamos
hablando de la misma situación exacta, pero por lo menos hay
esclavitud. Era esclavitud en este entonces
también. Tiene aplicación, tiene relevancia, claro que la tiene,
porque este texto que hemos estudiado, indiscutiblemente, como se habrán
dado cuenta y habrán hecho la analogía en sus mentes y la conexión,
tiene aplicación en el ámbito laboral. Y aquí los esclavos
representan a los empleados, aunque obviamente no es lo mismo. No es lo mismo exactamente, ¿verdad?
No lo es. Pero en cierto sentido, cuando
tú firmas un contrato que te van a pagar tanto al año, tú
te comprometes con ese empleador. Tú tienes una hora de llegada
y una hora de salida. Tú tienes días específicos que
puedes tomar de vacaciones o de enfermedad. Tú tienes un acuerdo
que tú tienes que cumplir o si no puedes perder ese trabajo.
Tú no puedes hacer lo que tú quieras durante esas horas del
día. En cierto sentido, durante esas horas del día, déjame decirte
una cosa raro, tu empleador es dueño tuyo, dueño de tu tiempo. Te puede hasta decir si puedes
usar las redes sociales o no mientras estás trabajando. Te
puede decir para qué puedes usar la computadora que te dieron.
Si puedes entrar al internet, a Amazon, a comprarte algo que
se te olvidó comprar. Él te dirá si puedes o no puedes.
Si tú no tienes nada que decir, tienes que someterte. No, no es exactamente como una
esclavitud, pero muy parecido, ¿verdad? En muchos sentidos.
Pues esto tiene aplicaciones para nosotros, los empleados
y los jefes. Desde el momento en que empieza
nuestra jornada de trabajo hasta que concluye, tenemos la obligación
de aplicar todo lo que el Señor nos ha dicho en este texto. Seamos
empleados o seamos jefes. Pero también, hermanos, tenemos
la oportunidad de glorificar a Cristo como trabajadores y
como jefes en nuestro entorno laboral. ¿Por qué lo digo? Porque así como el pecado impacta
negativamente las relaciones entre esposo y esposa, entre
hijos y padres, también impacta el pecado negativamente las relaciones
entre empleados y empleadores. Definitivamente lo impacta. Y
a diario lo vemos. De ahí que al igual que en un
hogar en el que no se aplica Colosenses 3, del 18 al 21, habrá
ofensas, habrá confusión, habrá heridas profundas, En un entorno
laboral en el que no se aplica el colosense estrés de 22 al
capítulo 4, versículo 1, habrá tensión, estrés y un ambiente
insoportable. Esto es lo que estudiamos hoy.
A diario, en muchos entornos laborales no se está aplicando.
Y eso produce una atmósfera difícil de respirar. Difícil de respirar. Por eso digo que nosotros tenemos
una inmensa oportunidad para glorificar a Cristo en nuestros
trabajos porque lo que abundan nuestros trabajos por causa del
pecado es personas que piensan que el trabajo es un mal necesario,
empleados que creen que sus superiores no merecen respeto, es lo que
abunda es trabajadores que desde que empieza la jornada están
deseosos de que termine y se la pasan con un ojo en el trabajo
y un ojo en el reloj hasta que den las cinco para mandarse corriendo
por ahí. Ya las cuatro y cuarenta y cinco
están metiendo todo en el bulto. Y es como si estuvieran así listos
por correr tan pronto den las cuatro y cincuenta y nueve. Y eso es lo que vemos a nuestro
alrededor. Personas criticando a sus jefes.
También abundan los jefes abusivos, insensibles, que no apoyan en
nada a sus empleados, los desalientan. Jefes a quienes el puesto de
autoridad se les sube a la cabeza, especialmente si no vino de afuera
como jefe, sino que lo ascendieron entre los demás compañeros. Ahora
él anda con el pechito levantado y anda mandando a todo el mundo.
y tratando a sus antiguos colegas como inferiores. Y eso enfurece
más a los compañeros de trabajo, porque ven que el ascenso que
le dieron se le ha subido a la cabeza. Ahora él gana 18 la hora
en vez de 15 la hora. Y uno diría, pero es gran cosa.
Pero eso es lo que basta para una persona simple. Cámbiale
el título. Cámbiale el título. y cambia la persona inmediatamente.
Se encienden en sus corazones la arrogancia. Bueno, es en un
contexto como ese que el Señor nos da las exhortaciones que
nos dio para que las apliquemos, y tú y yo como creyentes, seamos
un poderoso testimonio de lo que Cristo ha hecho en nuestras
vidas. En ese ambiente. Bien, a la luz de lo que hemos
estudiado entonces, permítame dar tres breves aplicaciones.
Número uno, hermano empleado, asegúrate de que obedeces a tu
jefe en todo. Asegúrate de que obedeces a tu
jefe en todo, empezando con la hora a la que llegas. Porque
él exige eso de ti y el contrato que firmaste en él te comprometiste
a llegar a la en punto. no una hora después al en punto,
sino al en punto, a la hora que debe llegar. Procura siempre
llegar a tiempo todos los días y mucho mejor si llegas minutos
antes para que estés listo ya cuando den las ocho y media o
den las nueve, ya tú estás listo. Que se avergonzarán los amigos
que llegan tarde y vienen con excusas, muchas mentiras generalmente,
que lo hagan, pero tú brillarás en medio de esa oscuridad. Darás
testimonio del poder de Cristo. llega siempre a tiempo. Y quizás
tú pienses, sí, el jefe mío es el primero que llega tarde. Pero
tú eres el empleado cristiano que tiene que llegar a tiempo
porque el jefe te lo exige y Dios te manda obedecerlo. Y ahí tú
vas a dar un testimonio poderoso. Tú y yo, hermano, debemos asegurarnos
de que obedecemos a nuestros jefes inmediatamente. inmediatamente. No te tomes tu tiempo cuando
él te diga que hagas algo porque tú tienes mala voluntad con él,
porque los otros días te negocias vacaciones a pesar de que ya
habías comprado el pasaje. No, no te tomes tu tiempo porque
estás enojado con él y le quieres mostrar que tú no estás contento
o contenta. No lo dejes para más tarde lo
que te dijo quisiera, hazlo inmediatamente. Ahora, a veces pasa que los jefes
dan una orden y quizás tres días después dan otra orden, especialmente
si te encomiendan algún proyecto. Si tú ves que te dio una orden
hoy que tienes que cumplir con ello unos cuantos días después
y luego te da otra orden que parece entrar en conflicto con
la anterior, mejor pregunta. Jefe, ¿usted cree que haga primero
lo que me mandó a hacer primero? o dejo eso en pausa y hago lo
otro que me mandó ahora. Porque si no aclara, puedes verte
desobedeciendo lo primero que se te dijo, porque quizás el
jefe es insensible o quizás olvidadizo. Aclara bien las cosas, mi hermano,
para que des un buen testimonio en tu trabajo. Te pregunto, ¿hay
algo en lo que estás desobedeciendo a tu jefe? Que aquí sentado en
esta mañana, domingo, no estás trabajando, pero te viene a la
mente algo en lo que no estás obedeciendo el texto de esta
mañana. Hay algo que él te mandó a hacer que has estado postergando
simplemente porque no te gusta hacerlo. Que si tú tuvieras la
oportunidad de decirle al jefe, le dirías, jefe, mire, yo hago
todo lo que usted quiera. Usted ve que yo siempre estoy
dispuesto a hacerlo, pero esta responsabilidad que usted me
pone a veces me molesta porque no me gusta hacer ese tipo de
cosas. Yo no soy persona que le gusta hablar. No me ponga
a ir a hablar y a explicar cosas que no me gusta eso, jefe. ¿Estás
intencionalmente yendo en contra de alguna orden que tu jefa te
ha dado? Especialmente cuando ves que
nadie en la empresa le hace caso a ella en cuanto a eso. Si es así, entonces tú has estado
pecando contra el Señor, mi mamá. Y te exhorto a pedir al Señor
perdón. y a obedecer su palabra que hoy
en este texto te dice y me dice a mí, siervos, obedezcan en todo
a sus amos en la tierra. No te enfoques en que si lo que
te mandaron a hacer es demasiado difícil. No te enfoques en que
si te dieron muy poco tiempo para hacerlo. No te enfoques
en que si eso pudieron haberselo encomendado a fulano que tiene
más tiempo aquí y más experiencia aquí. No te enfoques en que parece
que al jefe le cae más bien aquel que empezó hace dos meses y te
trata a ti como inferior que hace cinco años trabajas ahí.
No te enfoques en eso. Enfócate en lo que te mandaron
a hacer y lo que hay detrás de eso. Ciervos, obedezcan a sus
jefes en todo. Y obedezcamos. Detrás de la orden
de tu jefe, mira aquel que te ha mandado lo que dice el versículo
22. Y obedece de inmediato lo que dice. En segundo lugar, segunda
exhortación para nosotros los empleados. Asegúrate de obedecer
a tu jefe con sinceridad. Estamos descendiendo al corazón
con sinceridad y de buena gana como al señor. Con sinceridad
y de buena gana, nuestro texto hermano nos da la perspectiva
bíblica que el señor quiere que tengamos a la hora de nosotros
trabajar, porque está este texto nos da a nosotros la actitud
con la cual debemos trabajar. Y nos sirve de espejo para mirarnos
si en verdad estamos trabajando o no con esa actitud que el Señor
quiere que trabajemos. Que algunos jefes por su manera
de ser, por su insensibilidad, malotrato, mala cara, gritos,
nos hacen que sea difícil levantarnos en la mañana a trabajar. Esa
es una realidad. Vivimos un mundo bajo pecado,
un mundo bajo maldición. Un mundo de gente insensible,
faltos de amor, faltos de respeto, etc. Pero debemos recordar, un momentito,
es al Señor que yo sirvo. Es como al Señor que Él quiere
que yo lo haga. Recuerden que esta epístola es sumamente cristocéntrica,
y aquí lo estamos viendo de nuevo, lo cristocéntrica que esta epístola
es. Porque Pablo únicamente no nos
dice, obedezcan. Nos dice cómo hacerlo y para
quién hacerlo. Y nos dirige a Cristo inmediatamente.
De ahí que cuando nos habla del trabajo, no solo nos dice, por
eso que aunque todos en la oficina, en el restaurante, en la fábrica,
o dondequiera que tú trabajes, aunque todos en ese contexto
critiquen las órdenes del jefe, tú y yo como creyentes estamos
llamados a con un corazón sincero y con buena gana, tal y como
lo haríamos para el Señor, obedezcamos lo que se nos dice. Amén. Con
una buena actitud. Pero mi jefe es muy injusto,
hermano. Tiene que verlo. Hombre arrogante. Ni buenos días,
dice. Hace como seis meses que me debo
un aumento y no me lo ha dado todavía. Asciende a otros con
menos experiencia, menos dedicación que yo y a mí me deja atrás,
muy desconsiderado. Pero tu señor no es así. Tu señor
no es así y es al que tú sirves. Concéntrate en él. Es a él a
quien tú sirves en tu trabajo. Hermanos, no hagamos una dicotomía
entre lo secular y lo espiritual. Es un error que a veces cometemos.
Una separación, ir a mi trabajo es algo secular. Cuando yo me
siento en mi casa a hacer mi negociación, eso es algo espiritual.
Cuando vengo a la iglesia, actividades espirituales. Mañana, cuando
entre a mi trabajo, lo secular. ¿Qué es más espiritual? Un pastor
que trabaja tiempo completo en las cosas del Señor, o un barrendero
en una factoría. ¿Cuál es más espiritual? ¿El
pastor? No necesariamente, ¿no? Tú puedes
barrer para la gloria de Dios con toda diligencia y con una
actitud llena de gozo y respetuosa para con tu jefe, mientras este
se la pasa perdiendo el tiempo viendo Netflix y tú ni lo sabes.
Y viene a darte a ti unas cuantas cositas que encontró por ahí,
junto a no cuantas cosas, y te hace creer como que él no lo
preparó nada. Depende cómo lo hagamos. No la función en sí
viene a ser más espiritual. El punto que quiero que entiendan
y tengamos en cuenta, hermanos, es no hagamos esa separación.
Dice la escritura para el puro todo es puro. Y no solamente
eso, dice también en Colosenses 3, 17, todo lo que hagan de palabra
o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús. O sea, que barramos
en el nombre del Señor Jesús. Que estemos cocinando en Wendy's
para el Señor Jesús. que estemos en una tiendita para
el Señor Jesús, que tengamos que tener dos part times porque
la cosa está difícil o tres trabajos que lo hagamos para el Señor
y para su gloria. Pues aunque tu jefe sea injusto,
mi hermano, y aunque tus compañeros y ninguno de tus compañeros,
a pesar de su justicia, debería haber que a ti criticándolo a
él o quejándote de sus órdenes. Y mucho menos deberían escucharte
hablando mal de tu jefe. Una cosa es que tú no estés de
acuerdo con alguna orden. Pero aún así hay que tener cuidado. Todo lo que hagan, háganlo de
corazón como para el Señor, dice nuestro texto, y no para los
hombres, es a Cristo el Señor a quien sirven. Tú eres un quejón
en la oficina, tú te quejas de tu Señor Jesucristo. Eso es lo
que Pablo está diciendo, porque es al que tú sirves. Tú eres
un refunfuñón. Tú andas con malas caras cuando
te mandan a hacer algo. ¿Y por qué no lo manda aquel? Porque el Señor quiso que te
lo mandaran a ti. Es precisamente por lo que el Señor nos dice
en este texto que tú y yo deberíamos trabajar de la misma manera,
esté ahí el jefe o no esté ahí. ¿Saben cómo algunos definen,
no de una manera en un libro, pero cómo algunos piensan sobre
lo que un jefe es? La definición de un jefe para
algunos es esta. Un jefe es aquel que llega temprano cuando yo
llego tarde y llega tarde cuando yo llego temprano. ¿Qué malo es para aquella persona
que siempre llega tarde, que viene llegando tarde quizás por
sexta vez en el mes, pero viene con la esperanza, el jefe siempre
llega tarde, no me va a ver. Son las personas que viven para
el ojo de la gente. Tú y yo no debemos vivir según esa definición.
Tú y yo debemos vivir para el Señor. Que me he dado cuenta
que ahora que empezó la escuela en septiembre, el tráfico es
más voluminoso que en el verano, entonces tú y yo tenemos que
planificarnos y salir con mucho más tiempo para el trabajo, para
llegar a tiempo y glorificar al Señor en eso. Tercera y última
aplicación para los que sean jefes. hermanos que eres jefe
o dueño de una empresa. Procura tratar a tus empleados
en una manera justa y equitativa. Procura tratar a tus empleados
de una manera justa y equitativa. Amos, traten con justicia y equidad
a sus siervos, sabiendo que ustedes también tienen un Señor en los
cielos. Hermano jefe, reflejas a Cristo en tu trato para con
tus empleados o tus súbditos. Pueden tus empleados decir que
eres un jefe razonable que está atento a sus necesidades y que
los trata con el debido respeto. O más bien te ven como un jefe
intransigente, carente de empatía, y que los trata como personas
de segunda categoría. Colosenses 4, 1 nos dice a ti
y a mí que siempre debemos recordar que nosotros tenemos un jefe,
el Señor Jesucristo. Y de él debemos aprender cómo
uno es jefe. de él, es el mejor ejemplo de
liderazgo. Él lideró sirviendo. Él no lideró sentado en un trono,
mandando órdenes. Pedro, espérate. Tráete a Juan. Vayan, búsquenme la sandalia. Él fue el que le lavó los pies
a sus discípulos. Él siempre andaba sirviendo y haciendo bien.
Hasta se preocupaba por aquella, se preocupó por aquella multitud
que le estuvo predicando y no lo quería dejar ir con el estómago
vacío. En cosas a veces tan insignificantes,
si tú eres jefe, donde le mostramos empatía a nuestros empleados,
son cosas que son un poderoso testimonio. Porque reflejamos
a Cristo en ello. El Señor es a quien servimos
y el Señor es un Señor amoroso para con nosotros. Es un señor
que es compasivo, paciente y lleno de gracia para con nosotros.
Pídele a él que transforme tu corazón como jefe para que refleje
su carácter, para que cuando le hables a tus empleados sobre
el Salvador, ellos no quieran taparse los oídos pensando, ¿qué
me viene a este hablar a mí de Jesús? Cuando él es nada, refleja
su carácter. Cuando él es un arrogante, Jesús
será humilde. Cuando él es un insensible, Jesús
será compasivo. No me hables de ese Jesús, a
menos que tú tengas otro Jesús, que yo no conozco. Seamos empleados
o jefes. Seamos empleados o jefes. Nosotros
como creyentes representamos a Cristo en nuestros respectivos
entornos laborales. La pregunta es, ¿estamos siendo
una buena representación del Señor? ¿Estamos siendo una buena
representación del Señor? ¿Podemos hablarle del Señor a
nuestros compañeros y a nuestros superiores sin temor a que nos
vean como unos hipócritas por el mal testimonio que hemos estado
dándoles? Imperfectos somos y habremos
hecho cosas delante de nuestros compañeros de trabajo que quizá
no estuvieron bien. Bueno, entonces pidamos perdón.
Si tú eres jefe y le hablaste mal a un empleado, pídele perdón. Eso no es muy común. Aprovecha
esa oportunidad para la gloria de Cristo, que eso no es muy
común. Hermano, si al estudiar este
texto ha sido hallado en falta, confiésele al señor tu pecado,
que él se delitará en perdonarte. Y también se delitará en fortalecerte
y transformarte para que a partir, oye, ¿de cuándo? A partir de
mañana, empieces a glorificarle más en tu trabajo. A partir de
mañana. Si tu conciencia fue herida por
este texto, al Señor hablarte, y tú reconoces que no has sido
un buen ejemplo de llegar a tiempo a tu trabajo, mañana empieza. No posterguen la obediencia del
Señor. Mañana empieza. que tú últimamente has estado
medio mudo con el jefe, mañana empieza a decir buenos días.
Y decirle buenos días al compañero de trabajo también, que es medio
arisco. Y si eres un jefe y tienes problemas con un empleado y la
cosa está tensa, como pasó con otro día con uno mío, yo tuve
que sentarme, y gracias al Señor que también venía por la providencia
del Señor a querer hablar conmigo de la situación, y la cosa se
aclaró y la tensión se disminuyó. Hay que hacerlo. No olvides,
mi hermano, que toda tu vida se trata de Cristo. Tú no eres
cristiano cuando tú sales del trabajo. Tú debes exhibir a Cristo
en tu trabajo y por la manera en que tú trabajas. Todo lo que
haces es espiritual. Porque para el Señor, en lo que
hacemos o le agradamos o le desagradamos. Pero algo estamos haciendo. No
hay un punto neutro. En última instancia, Él te dio
tu trabajo para que le glorifiques a Él. Amén. No importa que no
sea un trabajo del cual te puedas actar y del cual quieras comentarle
a todo el mundo. No importa que no sea el tipo
de trabajo que no sea apto o digno de ser compartido en Facebook.
No importa, es el Señor que tú sirves. Amén. No importa. Me contrataron en Wendy's. ¿Alguien
pone en Facebook eso? Nadie lo pone. Pero ahí hay muchos
creyentes glorificando al Señor. con la manera en que le hablan
al cliente, o el cliente les grite, y sigue mostrando paciencia. El Señor, eso es lo que mira.
Amigo que estás aquí, que no conoces al Señor Jesucristo,
tú habrás oído estas cosas y dirás, bueno, tiene sentido. Sí, tiene
muchísimo sentido. El Señor nos las dice a nosotros
porque Él nos ha dado a nosotros la gracia para aplicar estas
cosas. En el caso tuyo es diferente. Pero te voy a decir algo, tú
mismo sabes, que aquel que obedece todo lo que hemos estudiado hoy,
propere su trabajo generalmente. No hay nadie que lo ascienden
de puesto en puesto por ser un rebelde, por ser un irrespetuoso. Tú no lo vas a encontrar, a menos
que pagó por el puesto. Pero el que aplica lo que hemos
estudiado hoy, la gente generalmente lo tiene en alta estima, no quiere
que se vaya. Están dispuestos a pagarle mejor,
a aumentarle el sueldo. Le dan oportunidades, sus jefes
los aprecian, se les sonríen. Muchos aquí gozamos de la bendición
que viene como fruto de aplicar lo que el Señor nos dice aquí.
Podemos, dicen amén porque es así. Pero yo quiero referirme
a algo ahora importante que quiero que tú tengas en cuenta. Yo sé
que mis hermanos aquí quieren que tú sepas y recuerdes. Que
cuando llevamos esto al ámbito espiritual, Así como nosotros
todos tenemos un amo en el trabajo, tenemos un jefe. Tú tienes un
amo según la palabra de Dios y ese amo se llama el pecado.
Un amo a quien tú sirves sin la necesidad de darte un libro
donde te da instrucciones qué hacer y qué no hacer. El pecado
no tiene que decírtelo. Lo único que tienes es que seguir
tu corazón. Porque naciste al igual que nosotros, pecador.
Y como pecador estás bajo el dominio de ese amo. Pero te voy
a decir algo de ese amo que se llama el pecado. Paga. Eso es seguro que paga. Y en
Romano 6, 23 te dice cuál es esa paga. La paga del pecado
es la muerte. Muerte eterna, separación de
Dios por la eternidad. Eso es lo que el pecado trae
como consecuencia. Esa es la paga que ese amo tan
déspota, tan cruel te va a dar si tú no vienes a Cristo, quien
es tu única esperanza de salvación. Ese mismo versículo no termina
ahí. Esa es la primera mitad. La segunda mitad es más ¿Alguien
se lo sabe? Vida eterna en Cristo Jesús,
Señor nuestro. Él da vida eterna. ¿Pero ya cómo
lo expresa? Mas la dádiva de Dios es vida
eterna en Cristo Jesús. Oye lo anterior de nuevo. La
paga, paga. Trabajo, me pagaron, me dieron
lo que me merezco. La dádiva, regalo. Paga, regalo. Uno es
como consecuencia de tu pecado, seguro. Otro es por gracia. Es un regalo dado por Dios. Mi
amigo, no desprecies, no sigas despreciando el regalo que es
Cristo Jesús y su salvación. Amén. Porque el despreciarlo
a él es querer seguir trabajando para ese amo tan cruel que se
llama el pecado y Satanás. Que lo único que tiene para ti
es separación de Dios para siempre. La ira de Dios por siempre. Porque
Dios es un Dios santo, un Dios justo que no tendrá por inocente
el malvado. Pero un Dios grande en misericordia que se deleita
en salvar pecadores. en salvarlos y también transformarlos
y darles la gracia para que en el entorno laboral, como en todos
los demás entornos, pueda aplicar su palabra, glorificarle de buena
gana y llevar a aquellos que le rodean a decir cómo es. Este
tipo tiene que ser un inadaptado social, tiene que tener problemas
psicológicos, que este jefe le manda esas cosas y le sigue exigiendo
y exprimiéndolo. Y él sigue con la misma actitud
de respeto, obedeciéndolo. El Señor nos dé la gracia para
que causemos ese impacto entre nuestros compañeros inconversos
a nuestro alrededor. Amén. Para que en todo Cristo
sea glorificado y adornemos en todo el Evangelio por nuestra
manera de vivir. Amén. Vamos a orar, hermanos. Señor, gracias te damos que en
tu misericordia nos has traído aquí, nos has dado este pasaje
tan importante para nuestras vidas. Confesamos, Señor, que
en una manera u otra hemos desobedecido muchas veces lo que aquí dice.
Y por ello te pedimos que nos perdones y que nos ayudes a ser
obedientes en nuestros trabajos. Y si somos jefes, a tratar a
nuestros empleados con justicia, con equidad. Que ellos vean a
Cristo reflejado en nosotros. Que esto sea un poderoso testimonio
para tu gloria. Que esto provoque sed e interés
en aquellos que nos observan. Cuando sepan de nuestra fe y
de nuestra identificación con Cristo, no sea algo extraño,
sino que sea la explicación del por qué somos tan diferentes.
Señor, te rogamos que tú tengas misericordia de aquellos que
aún en esta misma hora todavía se esfuerzan por obedecer a su
amo el pecado y Satanás. Líbralos, oh Señor, de ese lazo
tan dañino. Líbralos de las consecuencias
eternas de su pecado, de esa muerte que viene como consecuencia.
Y vuélvelos a ti para que en Cristo hayan salvación. Escúchanos,
oh Señor, te lo pedimos en Cristo. Amén.
Es a Cristo el Señor a quien servimos
Series Colosenses
| Sermon ID | 6823052473151 |
| Duration | 1:04:38 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Colossians 3:22-4:11 |
| Language | Spanish |
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