00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Vamos a estar viendo el mensaje.
Un pacto para una esposa virtuosa. Un pacto para una esposa virtuosa. Génesis capítulo 24, versículo
1 al 14. Leo la palabra del Señor. Abraham
era viejo e entrado en años. Y el Señor había bendecido a
Abraham en todo. Y Abraham dijo a su siervo, el
más viejo de su casa, que era mayordomo de todo lo que poseía. Te ruego que pongas tu mano debajo
de mi muslo, y te haré jurar por el Señor, Dios de los cielos
y Dios de la tierra, que no tomarás mujer para mi hijo de las hijas
de los cananeos, entre los cuales yo habito. sino que irás a mi
tierra y a mis parientes, y tomarás mujer para mi hijo Isaac. Y el
siervo le dijo, tal vez la mujer no quiera seguirme a esta tierra.
¿Debo volver y llevar a tu hijo a la tierra de donde viniste?
Y Abraham le dijo, guárdate de llevar allá a mi hijo. El Señor,
Dios de los ejércitos, que me tomó de la casa de mi padre y
de la tierra donde nací, y que me habló y me juró, diciendo,
a tu descendencia de esta tierra, Él mandará su ángel delante de
ti, y tomarás de allí mujer para mi hijo. Si la mujer no quiere
seguirte, quedarás libre de este mi juramento, solo que no lleves
allá a mi hijo. Versículo 9. Y el siervo puso
la mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este
asunto. Entonces el siervo tomó diez
camellos, de entre los camellos de su señor y partió con toda
clase de bienes de su señor en su mano. Y se levantó y fue a
Mesopotamia, a la ciudad de Nacor. E hizo arrodillar a los camellos,
fuera de la ciudad, junto al pozo de agua, al atardecer, a
la hora en que las mujeres salen por agua. Y dijo, oh señor, Dios
de mi señor Abraham, te ruego que me des éxito hoy y que tengas
misericordia de mi señor Abraham. Y aquí estoy de pie junto a la
fuente de agua y las hijas de los hombres de la ciudad salen
para sacar agua. Que sea la joven a quien yo diga,
por favor, baja tu cántaro para que yo beba y que responda. Bebe, y también daré de beber
a tus camellos la que tú has designado para tu siervo Isaac. Y por ello sabré que has mostrado
misericordia a mi Señor. Amén. Un pacto para una esposa virtuosa. Queridos hermanos, hemos estado
viendo este hermoso libro de Génesis, Y nuestro último mensaje
vimos la manera en cómo Abraham afrontó la muerte de su esposa
Sara. Con mucho valor, con llanto,
con tristeza, pero también ordenando las cosas, comprando un terreno
y también sepultando a su esposa. Hoy vamos a ver que Abraham no
solamente fue esposo, sino también padre. Y quiero que observe que Abraham
también tomó en cuenta la condición de su hijo. Como padre, él tenía
una responsabilidad de guiar a su hijo en un matrimonio que
glorifique a Dios. Con un matrimonio que sea de
bendición para su propio hijo, pero también para la herencia
que Dios había prometido, la del Evangelio, la de la buena
noticia. Entonces, vamos a ver hermanos
un punto, un pacto entre Abraham y su siervo. Hermanos, ¿usted
cree que fue una exageración que Abraham hiciera un pacto
donde ponía a un siervo suyo a jurar para que este hombre
aún habrán vivo o aún habrán muerto este hombre cumpliera
esa palabra un pacto hermano es un contrato serio donde uno
pone a dios por testigo y donde uno pone su palabra como como
cumplimiento, como intermediario en todo esto. Había un juramento. Y amados hermanos, Abraham vio
una gran necesidad aquí. El matrimonio no es cualquier
cosa. Mire, después de usted haberse
arrepentido y creído en Jesucristo, que es la decisión más importante
que usted puede tener en la vida, entregar su vida a Cristo, La
segunda decisión en importancia es con quién usted se va a casar. Porque una persona que toma eso
a la ligera y se casa uniendo su vida con otro, con otra persona,
uniendo su mente, su sentimiento, su familia con otra persona,
El tomar esta decisión de manera apresurada trae tristes consecuencias. Porque así como la familia es
una gran bendición, cuando usted toma una buena decisión, la familia
se puede convertir en su dolor de cabeza hasta matarlo. Y un buen hombre o una buena
mujer puede ser como un cielo, pero un mal hombre, una mala
mujer puede ser como un infierno aquí en la tierra. Hermanos, y no obstante eso,
si usted añade que el hombre o la mujer no toma en cuenta
a Dios, que es un impío, una mujer inconversa y que es una
mujer que vive para sí, y que no busca a Dios mayor es el peligro
porque no solamente le va a afectar a usted sino también a sus hijos sus hijos serán como sus padres
como mamá y papá y muchas veces los hijos se inclinan a donde
la balanza está más débil si el papá es el que está en la
calle todo el día y le concede todos los favores a los hijos,
todo lo que ellos piden, porque sencillamente no está interesado
en disciplinarlo, ni amonetarlo, eso es un gran problema. Porque
su visión no es la de la Biblia. La visión de él es simplemente
caerle en gracia a sus hijos. Ser el papá bueno. Sin disciplina,
sin instrucción, sin amonetación, sin educación. Eso es un problema. Queridos hermanos, Abraham pensó
en eso, pero también Abraham pensó en algo mucho más alto,
el Evangelio. Si un hombre o una mujer cristiana
se casa con un converso, termina debilitando su fe o destruyéndola. Las mujeres de Salomón lo convirtieron
en un idólatra. Salomón idolatró ídolos por las
esposas que tenía. le hizo templos a los Baales
el gran rey Salomón hermano ¿por qué? por la mujer que tenía era
mujer perversa pagana entonces esta decisión es importante
por eso Abraham no titubeó no dudó en él llamar a un hombre
importante el hombre más viejo en su casa vea conmigo el versículo
1 Abraham era viejo, entrado en años, y el Señor había bendecido
a Abraham en todo. Observen allí cómo Abraham en
su vejez ya tenía un hombre que podía casarse. Había entrado
Abraham en los años difíciles. Mala salud, poca visión, menos
fuerza. Pero, ¿Qué tenía Abraham? Mucho. Tal vez tenía poca fuerza y poca
energía para salir corriendo. Pero mire, tenía mucha sabiduría. Eso sí tiene la persona mayor. El adulto va, cuando es un hombre
o una mujer, que ha aprendido de la vida, ha aprendido del
consejo, crece en experiencia, en cierta madurez. Pero cuando
uno es creyente esa madurez se duplica, esa experiencia se duplica
porque la palabra, la continua obediencia a la palabra le hace
crecer más y ser más sabio. Esa experiencia de años y de
caminar con Dios le dio un vigor y una sabiduría a Abraham que
su hijo siendo joven no la tenía. Era una persona sabia, temerosa
de Dios, y una fuerte fuente de sabiduría para las próximas
generaciones. Eso era Abraham. El Salmo 1, versículo 1 al 3, se cumple en
Abraham. Mira lo que dice ese Salmo. Cuán
bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los
impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta
en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del Señor
está su deleite y en su ley medita de día y de noche. En consecuencia,
de andar en la ley de Dios de día y de noche, de aplicar esos
principios de la palabra, evitando los malos caminos, los malos
consejeros, la mala juntilla, la mala gavilla, como decimos
aquí. Cuando él aplica la palabra, miren qué se convierte. Versículo
3. Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de
agua que da su fruto a su tiempo y su hoja no se marchita. En todo lo que hace, prospera. Fruto de qué? De la aplicación
de la palabra, de la obediencia a la palabra, de la lectura de
la Biblia, de la oración. Prospera, prospera, prospera.
Así se veía Abraham. Jehová lo bendecía en todo. Y el escritor de este libro,
Moisés, ahora toca un área en la que Abraham también deseaba
la bendición del Señor. Y amado hermano, quiero que usted
vea esto. No crea. No asuma que porque
usted está viniendo a la iglesia, todo le va a salir bien. Si usted
no busca la bendición de Dios en oración, si usted no aplica
los principios de la palabra, usted va a estar en la iglesia
metiendo la pata y metiéndose en problemas en todos los lugares,
en todos los sentidos. Porque no es la iglesia, es la
aplicación de la palabra que escucha la iglesia. Es la aplicación
de los principios. Ay, pastor, pero entonces no
es suficiente. No, si usted no obedece lo que usted oye, ¿de
qué le sirve lo que está oyendo? Si le dicen póngase esa camisa
y usted no se la pone, usted va a andar desnudo. Cómase esta
comida y usted no se la come, usted va a estar debilitado.
Entonces, vemos a Abraham como un hombre viejo, próspero, bendecido
en todo, Porque como dice el Salmo 1, obedecía la palabra
que leía. Obedecía los mandamientos del
Señor, hermanos. Y esto es básico, porque ahora
vamos a ver la aplicación. Versículo 2. Él llama a un siervo. Versículo 2. Y Abraham dijo a
su siervo. Esto es Génesis 24. El más viejo
de su casa, que era mayordomo de todo lo que poseía. Te ruego
que pongas tu mano debajo de mi muslo. Abraham llamó a su
mayordomo, el criado, que gobernaba. Es decir, ahí la palabra gobernar
es literal. Ese hombre dirigía toda la casa
de Abraham. La palabra masal en hebreo. Ese
hombre dirigía lo que se sembraba. Estaba atento a lo que se cocinaba.
Estaba atento a que los animales estuvieran bien alimentados.
Estaba atento de todo en la casa. Es decir, que Abraham no hacía
el trabajo solo. Tenía un hombre de confianza.
Ya viejo. Es decir, que había pasado largos
años al lado de Abraham, sirviendo a Abraham. Abraham se podía ir
por ahí, hacer un trabajito, y ese hombre mantenía su casa
en orden. Venga, vamos a hablar. Tenemos
algo que hablar usted y yo. Y a ese hombre mayor, a ese hombre
anciano, que era su siervo, su mayordomo, que gobernaba su casa, él va a hacer ahora un pacto con su hombre de confianza, su
mano derecha. Un pacto que tenía que ver con
su hijo Isaac. El poner la mano en el muslo
era como en esta parte interior, en esta parte, cerca de un área
muy íntima, era por lo íntimo del pacto, por la responsabilidad
del pacto. Este hombre, el anciano, el que
gobernaba, el criado de Abraham, el siervo de Abraham, vio que
la cosa era seria. vio que la cosa era una gran
responsabilidad. Lo que hasta el momento este
siervo estaba haciendo, trabajando en la casa, manteniendo en orden
las cosas, se le añadía otra responsabilidad. Un pacto con
su señor. Poner la mano debajo del muslo
era una forma en que los siervos juraban fidelidad con una ceremonia. Una ceremonia, la ceremonia del
juramento. Había una tarea importante. Hermanos,
este tipo de hombre que servía a Abraham, que gobernaba su casa,
era un hombre con mucha sabiduría y experiencia. Un hombre que
conocía a Abraham. Y era un hombre también piadoso.
Este hombre que servía a Abraham era un hombre piadoso y lo vamos
a ver más adelante cómo él actúa aún delante de Dios. El versículo
3 dice Abraham te haré jurar por
el Señor Dios de los cielos y Dios de la tierra. que no tomarás
mujer para mi hijo de las hijas de los cananeos entre los cuales
yo habito. Observe esta parte del juramento.
Observe cómo empieza este juramento. Primero, es importante notar
que Abraham como padre se involucraba en
la vida de sus hijos hasta en su matrimonio. Y qué bonito es ver que los hijos
también son parte de un hogar. Es decir, nuestros hijos son
parte de nuestra familia, nuestro hogar. Ellos deben de comprender
Que nosotros como padres estamos procurando el bien de ellos. Y por lo tanto, estaremos involucrados
en todo en su vida. ¿En qué estaba involucrándose
Abraham aquí? En buscarle una esposa a su hijo. Una buena mujer. No cualquier muchacha loca. Una
buena mujer. Una mujer que estaría como estuvo
Sara al lado de Abraham. en sus luchas, dificultades,
responsabilidades. No podía ser cualquier mujer.
Por eso, que es importante que Isaac fuera un hijo que se sometiera
a su papá, que fuera obediente a sus padres. Porque su papá,
¿qué estaría buscando? Lo mejor para él. No cualquier
cosa. Ah, que se acerque un muchacho
a mi hija. Venga acá, ¿qué usted quiere? ¿Qué usted desea con
mi hija? Ah, que mi hijo está visitando
una muchacha. Déjame ver esa muchacha. ¿Quién es esa muchacha?
¿Por qué? Porque esa persona puede llegar
a ser parte de tu familia, parte de tu hijo. Y cuando un hijo
se casa con una mujer, cuando una hija se casa con un hombre,
inmediatamente parte, inmediatamente es parte de la familia. va a
afectar su familia, va a afectar su relación con su hijo, con
su hija. Entonces, quiero que mire esto
porque aquí a Abraham le está dando una responsabilidad a un
mayordomo para que le busque una esposa a su hijo, pero obviamente
el hijo debe de estar sometido a la voluntad de su padre. Porque
si su hijo fuera un hijo rebelde, no haría caso a este mandato
que está haciendo con el mayordomo. Que aparecen las escrituras.
Un ejemplo muy claro es Esaú. Esaú, sin preguntarle a sus padres,
se fue y se buscó a dos cananeas, se metió con dos mujeres, no
con una, con dos, y con dos inconversas. Y eso hizo de la vida de Isaac,
que era el padre de Saúl, de Isaac y de Rebeca un infierno. Las dos muchachitas eran malas. Ahora, ¿qué hizo Rebeca, esposa
de Isaac? Mira, Isaac, nosotros no podemos
estar en esto. Si Jacob se casa con una cananea,
esto va a ser un infierno. ¿Qué hicieron? Mandaron a Jacob
a casarse. con una mujer piadosa. Búquese
una mujer virtuosa. Y lo mandaron a la familia de
Abraham. Hermanos, cuando los hijos toman
decisiones sin pensar, sin el consejo de sus padres, movidos
solamente por emociones, lamentablemente hay cosas que ellos no ven, no
toman en cuenta y que traerán consecuencia al hogar. Esaú se
casó con dos mujeres inconversas. Jacob, sus padres no se lo permitieron. No, usted no se va a casar con
esa mujer. Usted se va a casar con una mujer de allá. Vaya para allá. Estamos hablando aproximadamente
de caminar con un camello o con un caballo o a pie 1,200 kilómetros. Yo creo que de aquí a Guatemala
no hay tantos kilómetros. Ese era el trabajo del siervo.
Ahora, en primer lugar, el siervo, el mayordomo, estaba sometido
a Abraham. Iba a ser la voluntad de Abraham.
Pero también el hijo, Isaac, estaba sometido a la voluntad
de su padre. Iba a ser la voluntad de su padre.
Seguir el consejo de sus padres. Y de ahí, hermano, la importancia
de usted instruir a su hijo, a su hija. Instruyalo para que
siga, aprenda a seguir sus órdenes, para que aprenda a seguir consejos
sabios. Si nosotros no instruimos a nuestros
hijos para que aprendan el consejo, para que obedezcan, tristemente
los veremos metiendo la pata, aunque le digamos no lo haga,
lo van a hacer, porque no están entrenados en obedecer. Hay que entrenarlos para que
obedezcan. Y aquí vemos a un hombre, Isaac,
ya listo para casarse, dispuesto a someterse a la mujer que su
padre le estaba buscando. Dispuesto a seguir la instrucción
de su papá, a seguir el consejo sabio de sus padres. Entonces,
hermano, esta parte es importante subrayarla. Si los padres instruimos,
aconsejamos diariamente a nuestros hijos y ellos aprenden a someterse
cuando sean decisiones tan importantes como el matrimonio, escucharán
el consejo. Y hay cosas, hermano, que usted
ve de lejos. Los hombres, nos damos cuenta, cuando hay ciertas
mujeres que son chivirica, loca, que no tienen vergüenza. No,
mi hijo, con esa no. Con esa no. Esa no te conviene.
Esa vive en la calle brincando de casa en casa. Esa no es la
mujer para ti. Porque cuando se case, seguirá brincando de
casa en casa. No, esa no es la mujer para ti.
Mira, mi hija, mira cómo esa muchacha le falta el respeto
a su papá. No, mi hijo, para ti esa mujer no es buena. Porque
si a él le falta respeto a su papá, te le va a faltar respeto
a ti, como hombre. Entonces, hermano, hay cosas
que los hombres y las mujeres maduras, ancianos, vemos más
que nuestros hijos. Y si ellos son obedientes, siguen
el consejo, les va a ir mejor. Van a ser prosperados. Vamos
a ver, entonces, ese pacto habiendo dicho esto vamos a ver ese pacto
tan importante en el versículo 3 que ya leímos
él le impone un juramento con las siguientes condiciones te haré jurar por el señor dios
de los cielos y dios de la tierra que no tomarás Oiga bien, no
tomará mujer de esta muchacha de las cananeas. Miren hermano
lo serio de este pacto. Abraham no quería de ninguna
manera que su hija Isaac se casara con una de las cananeas. Que no conocían a Dios uno. Eran idólatras. Tenían más de
un Dios, varios Dioses. que no tenían el pacto, que no
tenían el llamado. Vamos a ver. Él manda a su mayordomo
a no casar a su hijo con esas mujeres. Lo confiado que estaban de la
obediencia de su hijo. Él manda a su siervo, no me elijas
mujer de esta que están aquí para mi hijo. Los hijos deben
de buscar, los hijos deben de buscar el consentimiento de sus
padres para casarse, para formar un hogar Los hijos deben de estar
buscando la bendición de Dios. ¿Y cómo se puede revelar la bendición
de Dios? A través de la guía piadosa,
de padres piadosos, de padres creyentes. Es tan importante
esta decisión del matrimonio que el consejo sabio que el consejo
prudente de los padres será una gran ayuda para glorificar a
Dios. Los hijos deben estar interesados
en la sabiduría de sus padres, en que sus padres lo vean, lo
ayuden, lo dirijan a tomar esta sabida decisión. Y los padres
deben de entender su gran responsabilidad de guiar a sus hijos. Miren lo
que dice Proverbios capítulo 2. Versículo 1 al 7. Hijo mío, Si recibes mis palabras
y atesoras mi mandamiento dentro de ti, da oído a la sabiduría. Inclina tu corazón al entendimiento. Porque si clamas a la inteligencia
y alzas tu voz al entendimiento, si la buscas como la plata y
la procuras como atesoros escondidos, entonces entenderás el temor
del Señor. y descubrirás el conocimiento
de Dios. Porque el Señor da sabiduría
y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. Él reserva
la prosperidad para los rectos. Es escudo a los que andan en
integridad. Dios da la sabiduría. Dios da
una sabiduría que es un escudo para ti. Dios da una inteligencia
que te hace prosperar te prospera entonces hermanos esto es lo
que los hijos tienen que estar buscando la sabiduría y donde
hay más sabiduría en hijos o en padres en padres
Y más sabiduría hay cuando estos padres conocen a Dios y conocen
su palabra. Más sabiduría hay. Porque hay
principios de la Biblia que el impío no conoce. Hay enseñanzas
de la Biblia que el impío no entiende y no va a aplicar. Pero
el padre mayor, adulto, que tiene experiencia y encima de eso,
además de la experiencia de la vida, tiene la palabra de Dios
Tiene doble sabiduría. Tiene doble entendimiento. Tiene dos ayudas. Ha visto a
muchos caer. Ha visto a muchos prosperar en
la vida diaria. Pero también ha visto la palabra
de Dios y lo que Dios aconseja. En manos de estas dos cosas la
tenemos nosotros los padres creyentes. Y seremos una ayuda para nuestros
hijos. No dude en aconsejar a sus hijos. Aunque no oigan, aunque no escuchen,
si son inconversos, denle el consejo. Denle el consejo. Porque el consejo, hermano, salva
una vida. El consejo sabio, aplicado, nos
hace prosperar. Por lo tanto, amados hermanos,
vemos aquí que Dios guiaría a Isaac, prosperaría Isaac si éste se
sometía a sus padres y se dejaba guiar, se dejaba enseñar. ¡Ay, que me agrada esta muchacha!
Eso le dijo Sansón a sus padres. Me agrada esta muchacha, tómala
para mí. Y sus padres respondieron, mi
hijo, Hay mujeres piadosas, hay mujeres creyentes, hay mujeres
en medio de tu pueblo. ¿Por qué tú sales a buscar a
una mujer canana, una mujer impía? El hijo no se llevó de consejo. Sansón no se llevó de consejo,
el consejo de sus padres. ¿Cómo terminó todo? En desgracia. a la muchacha la mataron, a la
familia la mataron, porque Salomón se metió en pleito con los amigos
de la muchacha. Inconversa. Una desgracia. ¿Cómo terminó Sansón? Humillado. Solo. Y al seguir buscando mujeres
inconversas, Le sacaron los dos ojos, literalmente lo dejaron
ciego. Le quitaron la bendición de servir
a Dios, le cortaron su fuerza, le cortaron su cabello. Y por
su desobediencia el Señor se apartó de él. Sansón terminó
así, hermano. Un hombre huemoso, fuerte, destruido
por las malas mujeres que buscó por no escuchar el consejo de
sus padres. Su papá y su mamá le querían evitar la vergüenza
y el dolor, pero él no oyó consejo. Queridos hermanos, una mala mujer,
un mal hombre, destruye a tu hijo amado, a tu hija amada. Entonces, el consejo debe darse
antes de meter la pata, porque después de que se metió la pata,
ya hay un problema mayor. Por eso, amados hermanos, nos
cansemos de dar consejo. Un hijo sabio buscará el consejo
de sus padres, se someterá al consejo de sus padres. Un hijo
necio no oye el consejo, no escucha el consejo. y terminará
probando la vergüenza y el dolor. Abraham se tomó en serio el matrimonio
de su hijo, llamó a su siervo, vamos a hacer un pacto. Oye bien, no permito que mi hijo se case
con estas mujeres idólatras, impías. No lo permito. Yo quiero
que él se case, pero que se case bien. versículo 4 génesis 24 4 irás
a mi tierra hermano mil doscientos kilómetros a pie irás a mi tierra a mis parientes
y tomarás mujer para mi hijo Isaac yo vuelvo y repito de aquí
a guatemala no hay 1200 kilómetros es decir que era más lejos todavía
Vamos a poner de aquí a México, a pie, a poner una idea del trabajo
que tenía este hombre. En camello. Vaya y búsqueme a mi hijo una
mujer. ¿De dónde? De mi tierra, de mis
parientes. Tomarás mujer para mi hijo Isaac.
Y Abraham le dijo, guárdate, guárdate, cuidadito. de llevar
a mi hijo allá. Versículo 6. Quiero, amado hermano, que usted
vea cómo Abraham en el pacto establece claramente que no se
permitirían dos cosas. Primero, no se permitiría que
fuera una mujer de Canaán que se casara con su hijo. Y tampoco
se permitiría que el siervo llevara a su hijo a la familia de él. Isaac no podía ir donde su familia
a buscar mujer allá. Hermanos, Abraham manda a su
siervo para que se guarde de hacer estas dos cosas. Lo único
que tenía que hacer el siervo era el siervo ir solo a buscar
una esposa. Y era una situación difícil porque,
imagínense, casarse sin ver con quien se va a casar, sin saberlo. Pero aquí yo quiero que usted
ve, hermano, la piedad de Isaac. Quiero que vean esto, que Isaac
era un hombre piadoso. Porque Isaac confiaba en su papá. No solamente, hermano, es importante
la belleza física. El carácter del hombre y la mujer
es importante. Isaac tenía un buen carácter,
un hombre piadoso. Se sometía a sus padres. Y eso
es muy importante para una mujer. Un hombre que no sabe seguir
instrucciones es un hombre peligroso, es un rebelde. Y la mujer que
se case con un hombre así va a pasar trabajo. Abraham estuvo atento a todas
estas cosas. Era la costumbre de ellos casarse
entre los parientes. Es una costumbre en esas tierras
lejanas. Pero, amado hermano, vamos a
ver que lo que le dice el siervo, versículo 5. El siervo de Abraham,
que era un hombre práctico, que iba a cumplir la palabra de su
señor, le preguntaba a Abraham, tal vez la mujer no quiera seguirme
a esta tierra. Imagínate Abraham, yo voy a la
tierra, un hombre viejo, que mira que me mandó Abraham, que
me mandó una hija tuya, y si ella no quiere venir, porque
no me tienen confianza. Debo volver a llevar a tu hijo
allá, para que lo vean. le pone esa situación. Si ella
no quiere venir, si ella no quiere venir, ¿qué hago? Llevo al muchacho
allá, a la tierra tuya, a Mesopotamia, a los caldeos,
de donde Dios te sacó. La respuesta de Abraham fue clara.
Cuidadito con hacer eso. Guárdate de llevar allá a mi
hijo. Estaba prohibido. Dios había
sacado a Abraham de ese lugar. Dios lo había rescatado de esa
vida de idolatría. Dios lo estaba llevando a una
tierra prometida donde sería bendecido. Le había hecho promesas. Hermano, ¿no era negociable mandar
a mi hijo para allá? Ya Abraham había salido Abraham
estaba en el lugar donde Dios lo iba a bendecir Abraham estaba
en el lugar donde Dios estaba con él No, él no mandaría a su
hijo para allá de nuevo Cuidadito de regresar a mi hijo
allá a Ur de los Caldeos ¿Dónde estaba la bendición de
Dios? En Canaán ¿Y qué quería Abraham
para Isaac? La bendición de Dios. ¿Dónde
estaba la prosperidad de Abraham? En Canaán. Hermano, no era sabio
que Abraham mandara a su hijo a buscar muchacha a Ur de los
Caldeos. Su bendición no estaba allá,
estaba en Canaán. La mujer debía de seguir a Isaac. No Isaac a la mujer. Es un detalle importante, hermano.
La cabeza en el hogar es el hombre. Por lo tanto, la muchacha tenía
que seguir a su esposo. Y tal vez si ella se veía allá
con el muchacho, bueno, pues vamos a quedarnos aquí con mi
familia. amarraría al muchacho, de tal manera que se quedaría
allá sucedió hermano, la acuerdense de Jacob duró 14 años amarrado
allá por Labán es decir que lo que yo estoy diciendo ya había
sucedido, bueno no había sucedido aún pero sucederá en un futuro
cuando Isaac mandó a su hijo a la tierra de su pariente donde
Labán donde la familia de Abraham, hermanos, no volvió. Se fue a
cazar y se quedó allá. Catorce años, siete por Rebeca
y siete por Lea. Abraham no estaba dispuesto en
negociar a su hijo ni su bendición. Él no quería perder a su hijo
y mandándolo para su familia. él no quería perder a su hijo,
quería tenerlo cerca para recibir la bendición de Dios no olvidemos
que Abraham recibió las promesas Isaac recibiría las promesas
no debía devolver si esa muchacha no estaba dispuesta
a ir con Isaac es porque tal vez no era la muchacha más apropiada El Señor, Dios de los cielos,
versículo 7, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra
donde nací, que me habló y me juró diciendo a tu descendencia
de esta tierra, Él mandará su ángel delante de ti y tomarás
de allí mujer para mí. Si Dios me sacó de esa tierra,
si Dios me prometió bendecirme, si Dios ha estado conmigo todo
este tiempo, no hará algo más pequeño que traer una muchacha
para mí bueno miren la fe de Abraham miren la confianza de
Abraham Abraham sabía que Dios le iba a bendecir Dios le iba
a conceder esta misericordia su fe no estaba en la muchacha
su fe no estaba en su hijo su fe no estaba en su siervo estaba
en Dios Y yo quiero, amados hermanos, mis queridos padres, que como
padres tenemos que ejercer fe también nosotros. El Señor, Dios de los cielos,
me tomó de la casa de mi padre. ¿Qué hago yo mandando a mi hijo
a la casa de mi padre? Ya yo salí de ahí y yo no vuelvo
atrás. Ya Dios me hizo un hombre de
fe. Yo no vuelvo a la idolatría y mucho menos envío a mi hijo
a la idolatría. No. Dios me tomó de ahí. Me sacó de la tierra donde nací
para darme una tierra para mí y toda mi descendencia. Voy a
descuidar la tierra que Dios me dio para mandar a mi hijo
para allá. No. Él es el heredero. ¿Dónde tiene
que estar el heredero? En la tierra que le corresponde. Dios me dijo a tu descendencia
de esta tierra. ¿Quién es la descendencia de
Abraham? Isaac. Él tenía que estar ahí en esa
tierra. Dios, Dios va a resolver este problema. No te preocupe. No te preocupe. Este siervo no
debía preocuparse. Dios, si es su voluntad, mandará
a su ángel y nombrará a la muchacha. Tomarás de allí mujer para mi
hijo. Amado hermano, miren dónde está la confianza de Abraham.
Está en Dios. Ay, mira que es una buena muchacha,
vamos a aprovechar. Pero esa muchacha es inconversa.
No, no, no, que es una buena muchacha. Pon tu confianza en
el Señor. ay mira que esa familia es una
buena familia es una buena familia esa gente
tiene dinero y lo que estamos pensando es no en la gloria de
Dios sino que el muchacho le va a ir bien económicamente va
a tener todo resuelto pero se va a casar con una demonia con
un demonio Pero no importa es una buena familia, no confía
en Dios, confía en el Señor, miren en todo lo que Abraham
está pensando en las promesas, en las bendiciones este versículo
7 es importantísimo porque ahí se define claramente la razón
de por qué él no envía a su hijo allá a Ur a buscar una esposa
Dios me sacó de ahí yo no vuelvo atrás aquí se confirma que la
fe de abraham no está en una buena muchacha porque sea de
buena familia está porque es dios que le va a dar la muchacha
dios me la va a entregar dios me la va a mandar tranquilo tranquilo
siervo dios te la va a mandar por una buena mujer la promesa de dios le había hecho
libre de la idolatría Si las maneras pecaminosas mantendrían
la pureza de la línea mesiánica, habrán tenido que seguir confiando
en el Señor. El versículo 8, habrán añadido
una cláusula a su convenio, a su contrato. Si la mujer no quiere
seguirte, porque no es la voluntad de Dios. Si la mujer no quiere
seguirte, quedarás libre de este mi juramento solo que no lleve
allá mi hijo observe habrán confía que Dios
va a enviar a su ángel pero amado hermano tenemos que estar abierto
a cual sea la voluntad de Dios y si Dios no quiere elegir una
de esas mujeres porque ninguna de esas mujeres son dignas eso sucede nosotros tenemos un
pensamiento estamos orando y estamos pidiendo al Señor una persona
pensamos que es una persona y cuando viene a ver no es esa entonces
Abraham que está haciendo está asegurándose que lo que se va
a hacer es confiar en Dios confiamos en Dios pero si no es esa muchacha
la voluntad de Dios tranquilo no la traiga No quieren venir,
no la traiga. Ahora, no tienes permiso para
llevar a mi hijo para allá. ¿En qué estará dejando Abraham
a su hijo? A la voluntad de Dios. Que se haga la voluntad del Señor.
Dios va a proveer la persona. Abraham confía en Dios. Cree
en Dios. Abraham está seguro de la voluntad
de Dios. Si no es la correcta y no quiere
venir, tranquilo, Dios lo aprovera. Hermanos, recuerden que leímos
en Génesis 17, pero en Génesis 20, a ver, perdón, Génesis 22. Leímos en Génesis 22 que Dios
le dijo a su hijo, Abraham le dijo a su hijo, Dios se aprovera
de Cordero. iban sin animales, iban sin cordero
y cuando Isaac le dijo papá llevamos el fuego, llevamos la leña y
el cordero que dijo Abraham yo se proveerá y aquí algo parecido
hermanos vas a buscar a una muchacha allá
en Ur camina 1200 kilómetros para buscar a esa muchacha y
si no quiere venir bueno Estamos confiando en el Señor. Dios la
va a proveer. Ahora, si no quiere venir, no
la traiga. No es la voluntad de Dios. ¿Y
qué va a pasar con el muchacho? Confiamos en el Señor. Dios proveerá. Dios se proveerá de una buena
mujer para mi hijo. Piadosa. Queridos hermanos, Dios
cumpliría su promesa. Le daría descendencia a Abraham
a través de Saac. Pero había que ejercer fe. Había que aplicar los principios. Isaac no se podía unir en un
yugo desigual con incrédulos. Había que aplicar la palabra. Había que confiar en el Señor.
Y aquí yo veo dos cosas. Uno, aplicación del principio
de no unirse. manteniendo la separación. Ese
principio lo vimos anteriormente. Él mantuvo la separación hasta
con Abimelec y su pueblo. No fue como el otro que se mezcló
con los sudomitas. Abraham mantuvo la separación.
Él nunca cambió su fe ni la mezcló. Se separó de los demás pueblos.
Pero también vamos aquí que está aplicando ese mismo principio
a su hijo. el principio de separación no
la pueden casar, no se puede casar con una mujer cananea Dios
provee ese principio de separación desde el versículo 10 al 14 solamente encontramos a un siervo
diligente aquí encontramos que el siervo pone la mano debajo
del muslo, versículo 9, jura buscar a esa muchacha, no llevar
al hijo para allá, pero en el versículo 10 hasta el 14 vemos
que este hombre, Mefiboset, que se me olvidó decir
el nombre al principio, este hombre, el siervo de Abraham
era un hombre piadoso, Porque la primera cosa que hace es orar.
Versículo 12. Oh Señor, Dios de mi Señor Abraham. Aclamando a Jehová. Te ruego
que me des éxito hoy. Y que tengas misericordia de
mi Señor Abraham. Y aquí yo estoy en pie. Junto
a la fuente del agua. Y las hijas de los hombres de
la ciudad salen a sacar agua. que sea la joven a quien yo diga
por favor baja tu cántaro que yo beba y que responda bebe y
también daré de beber a tus camellos la que tú has designado para
tu siervo Isaac amados hermanos yo voy a dejar la historia aquí
porque la semana que viene vamos a continuar a partir de este
punto de esta oración con lo que sucedió Pero quiero cerrar, el cielo de Abraham caminó 1200
kilómetros para buscar una buena muchacha, una mujer piadosa,
una mujer trabajadora, una mujer que se uniera a Isaac y que fuera
una yuda idónea. Dios estaba usando a Abraham para
proveerle una buena mujer a su hijo. No cualquier muchacho. Muchas mujeres bonitas había
en Canaán, pero Abraham no quería una mujer bonita, quería una
ayuda idónea, una mujer que fuera compañera de su hijo. Que fuera
su consolación. Que fuera una mujer de fe. Una mujer que sirviera junto
con Isaac al Señor. No era cualquier mujer. Él quería
una mujer temerosa de Dios. Y eso, amados hermanos, para
nosotros como padres es importante. No mire tanto la belleza. No
mire tanto cómo se ve. ¿Cómo es su carácter? ¿Es respetuosa? ¿Cómo trata a sus padres? ¿Es
una mujer humilde? ¿Cómo trata a su madre si es
un hombre? El matrimonio es algo serio.
Y cuando uno es padre y tiene hijos, tiene que estar orando
por eso. y haciendo la diligencia para
que sus hijos se casen con personas que realmente teman a Dios y
busquen la bendición de su familia. Como padres tenemos una responsabilidad. Como padres tenemos una responsabilidad,
hermanos. No dejen que sus hijos se casen
con la primera que encuentran para que no se lleven una mala
sorpresa. para que a los dos años, luego la muchacha está
embarazada, ahora el loco este quiere irse por ahí, porque se
buscó un loco y usted lo sabía y no le dijo nada. No. Amonestemos, aconsejemos, instruyamos. Involucrémonos en esa relación,
en esas amistades de nuestros hijos. ¿Quiénes son los padres
de esa muchacha? Conózcalo antes de que pasen cosas mayores
del consejo sabio. Dios nos dé sabiduría, amados
hermanos. Vamos a ver la semana que viene, Dios mediante, la
parte dos de este hermoso mensaje. Vamos a concluir pidiéndole a
Dios que nos dé sabiduría y, sobre todo, también que le dé
a nuestros hijos un corazón humilde para seguir el consejo. Los jóvenes
necesitan seguir el consejo de sus padres cuando este consejo
es sabio, cuando este consejo es un consejo según la voluntad
de Dios. Y es importante ver esto. Los
jóvenes necesitan escuchar el consejo, la instrucción de sus
padres. ¿Pero qué tipo de consejo dan los padres? Es un consejo
piadoso. Toma en cuenta a Dios, porque
ese es el detalle. Los hijos deben de obedecer a
sus padres. ¿Pero qué tipo de consejo dan los padres? Si mis padres me dan un consejo
no piadoso, yo debo de buscar el consejo piadoso. Si mis padres me dan un consejo
piadoso, según la palabra de Dios, yo debo de seguir ese consejo. Pero como padres tenemos una
responsabilidad y como hijos hay también una responsabilidad.
Ambos tienen responsabilidad. Y amados hermanos, eso es lo
que hemos visto en esta mañana. Abraham tomó muy en serio, tan
en serio su responsabilidad, que hizo un pacto para que su
hijo se casara con una buena mujer. No permitió que se casara
con cualquier mujer cananea. No lo permitió. Vaya a buscarme
una buena mujer a Ur, a donde mi familia. Vamos, hermanos,
a orar. Padre, ayúdanos, susténtanos,
guíanos, bendícenos, danos sabiduría, porque tu palabra es sabiduría
para hombres y mujeres, padres e hijos, adultos y jóvenes. Queremos rogarte que tu Espíritu
Santo nos instruya y nos haga entender que necesitamos ser
hombres y mujeres piadosos, que conozcan tu palabra, para entonces
poder aconsejar y aplicar el principio del consejo sabio.
Guíanos por tu espíritu. Te los rogamos, Señor, en el
nombre de Jesús. Amén.
Un pacto para una esposa virtuosa
Series Libro Genesis
Los padres tienen una responsabilidad al guiar a sus hijos en su unión matrimonial con fines de que Dios sea glorificado en su flia.
| Sermon ID | 630252133431578 |
| Duration | 59:02 |
| Date | |
| Category | Sunday School |
| Bible Text | Genesis 24:1-14 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.
