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Muy buenos días hermanos y amigos,
que Dios nos bendiga en este hermoso día que el Señor nos
regala. Seamos bienvenidos una vez más a este tiempo de lectura,
a este tiempo de meditación, a este tiempo de oración. En
este día nos corresponde leer el Evangelio según Lucas específicamente
sus capítulos 15 y 16 así que yo le invito por favor que me
acompañe en la lectura de esta mañana y veamos veamos que podemos
extraer de estas lecturas de estos dos capítulos así que no
se aparte de la sintonía y esté con nosotros, esté con nosotros
hasta el final hasta el tiempo de oración porque sabemos que
vamos a ser de bendición a su vida si usted no se aparta Así
que acompáñenme en la lectura. Comenzamos con el capítulo 15. Nos dice así la palabra del Señor. Todos los recaudadores de impuestos
y los pecadores se acercaban para oír a Jesús. Y los fariseos
y los escribas murmuraban, Este recibe a los pecadores y come
con ellos. Entonces Jesús les dijo esta
parábola. ¿Qué hombre de ustedes, si tiene
cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y
nueve en el campo y va tras la que está perdida hasta que la
haya? Al encontrarla, la pone sobre
sus hombros gozoso. Cuando llega a su casa, reúne
a los amigos y a los vecinos diciéndoles, alegrense conmigo
porque he hallado mi oveja que se había perdido. Les digo que
de la misma manera habrá más gozo en el cielo por un pecador
que se arrepiente que por 99 justos que no necesitan arrepentimiento. ¿O qué mujer, si tiene diez monedas
de plata y pierde una moneda, no enciende una lámpara y barre
la casa y busca con cuidado hasta hallarla? Cuando la encuentra,
reúne a las amigas y vecinas diciendo, alégrense conmigo porque
he hallado la moneda que había perdido. De la misma manera les
digo, hay gozo en la presencia de los ángeles de Dios por un
pecador que se arrepiente. Jesús añadió, Cierto hombre tenía
dos hijos, y el menor de ellos le dijo al padre, Padre, dame
la parte de la hacienda que me corresponde. Y él les repartió
sus bienes. No muchos días después, el hijo
menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí malgastó
su hacienda viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo,
vino una gran hambre en aquel país y comenzó a pasar necesidad. Entonces fue y se acercó a uno
de los ciudadanos de aquel país y él lo mandó a sus campos a
apacentar cerdos. Y deseaba llenarse el estómago
de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba
nada. Entonces, volviendo en sí, dijo,
¿cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra? Pero yo aquí perezco de hambre. Me levantaré e iré a mi padre
y le diré, padre, he pecado contra el cielo y ante ti. Ya no soy
digno de ser llamado hijo tuyo. Hazme como uno de tus trabajadores. Levantándose fue a su padre.
Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión
por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó. Y el hijo
le dijo, Padre, he pecado contra el cielo y ante ti. Ya no soy
digno de ser llamado hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus siervos,
pronto tráiganle la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo
en su mano y sandalias en los pies, traigan el becerro engordado,
mátenlo y comamos y regocijémonos. Porque este hijo mío estaba muerto
y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido hallado. Y
comenzaron a regocijarse. Su hijo mayor estaba en el campo
y cuando vino y se acercó a la casa, oyó música y danzas. Llamando a uno de los criados,
le preguntó qué era todo aquello. Y él le dijo, tu hermano ha venido
y tu padre ha matado el becerro engordado porque lo ha recibido
sano y salvo. Entonces él se enojó y no quería
entrar. Salió su padre y le rogaba que
entrara. Pero él le dijo al padre, mira,
por tantos años te he servido y nunca he desobedecido ninguna
orden tuya. Y sin embargo, nunca me has dado
un cabrito para regocijarme con mis amigos. Pero cuando vino
este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, mataste
para él el becerro engordado. Y su padre le dijo, Hijo mío,
tú siempre has estado conmigo, y todo lo mío es tuyo. Pero era
necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque éste, tu hermano, estaba
muerto y ha vuelto a la vida. Estaba perdido y has sido hallado. Capítulo 16 Decía también Jesús
a los discípulos, Había cierto hombre rico que tenía un mayordomo
y este fue acusado ante él de derrochar sus bienes. Entonces
lo llamó y le dijo, ¿qué es esto que oigo acerca de ti? Rinde
cuentas de tu administración porque no puedes ser más mayordomo. Y el mayordomo se dijo a sí mismo,
¿qué haré? Pues mi señor me quita la administración. No tengo fuerzas para acabar
y me da vergüenza mendigar. Ya sé lo que haré para que cuando
se me destituya de la administración, algunos me reciban en sus casas. Llamando a cada uno de los deudores
de su señor, dijo al primero, ¿cuánto le debes a mi señor?
Y él dijo, cien barriles de aceite. El mayordomo le dijo, toma tu
factura, siéntate pronto y escribe cincuenta. Después dijo a otro,
¿y tú cuánto debes? Y él respondió, cien medidas
de trigo. El mayordomo le dijo, toma tu
factura y escribe ochenta. El señor elogió al mayordomo
injusto porque había procedido con sagacidad, pues los hijos
de este siglo son más sagaces en las relaciones con sus semejantes
que los hijos de la luz. Pero yo les digo, háganse amigos
por medio de las riquezas injustas, para que cuando les falten, los
reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo muy poco,
es fiel también en lo mucho, y el que es injusto en lo muy
poco, también es injusto en lo mucho. Por tanto, si no han sido
fieles en el uso de las riquezas injustas, ¿quién les confiará
las riquezas verdaderas? Y si no han sido fieles en el
uso de lo ajeno, ¿quién les dará lo que es de ustedes? Ningún
siervo puede servir a dos señores, porque o aborrecerá uno y amará
al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios
y a las riquezas. Los fariseos, que eran amantes
del dinero, oían todas estas cosas y se burlaban de él. Y
Jesús les dijo, Ustedes son los que se justifican a sí mismos
ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones, porque lo que
entre los hombres de alta estima, abominable es delante de Dios. La ley y los profetas se proclamaron
hasta Juan. Desde entonces se anuncian las
buenas nuevas del reino de Dios y todos se esfuerzan por entrar
en él. Pero es más fácil que el cielo
y la tierra pasen que un ápice de la ley deje de cumplirse.
Todo el que se divorcia de su mujer y se casa con otra comete
adulterio, y el que se casa con la que está divorciada del marido
comete adulterio. Había cierto hombre rico que
se vestía de púrpura y lino fino, celebrando cada día fiesta con
espléndidez. Y un pobre llamado Lázaro, que
se tiraba en el suelo a su puerta cubierto de llagas, ansiaba saciarse
de las migajas que caían de la mesa del rico. Además, hasta
los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió que murió
el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham y
murió también el rico y fue sepultado. En el Hades el rico alzó sus
ojos estando en tormentos y vio a Abraham a lo lejos y a Lázaro
en su seno. Y gritando dijo, Padre Abraham,
ten misericordia de mí y envía a Lázaro para que moje la punta
de su dedo en agua y refresque mi lengua, pues estoy en agonía
en esta llama. Pero Abraham le dijo, Hijo, recuerda
que durante tu vida recibiste tus bienes y Lázaro igualmente
males, pero ahora él es consolado aquí y tú estás en agonía. Además de todo esto, hay un gran
abismo puesto entre nosotros y ustedes, de modo que los que
quieran pasar de aquí a ustedes no pueden, y tampoco nadie puede
cruzar de allá a nosotros. Entonces él dijo, te ruego pues,
padre, que lo envíes a la casa de mi padre, pues tengo cinco
hermanos, de modo que él los prevenga para que ellos no vengan
también a este lugar de tormento. Pero Abraham dijo, ellos tienen
a Moisés y a los profetas, que los oigan a ellos. Y el rico
contestó, No, padre Abraham, sino que si alguien va a ellos
de entre los muertos, se arrepentirán. Pero Abraham le contestó, Si
no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán
si alguien levanta, si alguien se levanta de entre los muertos. Esta ha sido la lectura del día
de hoy, mis queridos hermanos. Capítulos 15 y 16 del Evangelio
según San Lucas. Así que yo le invito por favor
a que usted preste atención. a lo que son los pensamientos
para el culto personal y familiar que nosotros encontramos en esta
biblia de herencia reformada editada por el pastor Joel Vicky
una copia usted la puede adquirir en el enlace que usted encuentra
en estos videos Dice así el pensamiento correspondiente
al capítulo 15. Cada uno de estas escenas de
la parábola muestran el corazón de Dios que late con amor hasta
que la oveja, la moneda y el hijo perdidos son encontrados. No existe otra razón para la
salvación de pecadores perdidos aparte del amor de Dios en Cristo. Juan lo dice de una hermosa manera.
Nosotros le amamos a él porque él nos amó primero. Primera de
Juan 4.19 Como el hijo pródigo, a causa
de nuestro pecado, le hemos dado la espalda a Dios y empleado
los dones que Él nos ha dado para nuestro propio placer y
gloria. Esto dará como resultado ruina
y miseria, y a menos que nos arrepintamos la condenación eterna
en el infierno. pecador, ¿a dónde te ha llevado
seguir tu propio corazón? ¿No es el momento de recapacitar
y recordar la bondad de Dios? La actitud de nuestros corazones
hacia la salvación de los pecadores es una manera de medir si hemos
o no experimentado de la gracia de Dios. Los fariseos, como el
hijo mayor, se quedaban fuera del gozo y la felicidad, ya que
sus corazones permanecían cerrados a la gracia de Dios. ¿Por qué
las palabras del padre en Lucas 15, 32 deberían ablandar nuestros
corazones para gozarnos de la conversión del peor de los hombres? Hermoso, mis hermanos, hermoso,
nosotros encontramos en estas palabras esta exhortación a que
nosotros también como creyentes nos alegremos por la salvación
de un alma que estaba perdida y viene en arrepentimiento y
fe al Señor como es el caso del hijo pródigo también nosotros
debemos autoexaminarnos y si en nosotros hay algún tipo de
dejadez, si en nosotros hay algún tipo de descuido o resentimiento
porque vemos que alguien se convierte y que Dios lo levanta del pecado,
de la suciedad, de la basura, del pecado y lo trae a salvación
y nos sentimos mal por eso, pues quizás, como dice esta meditación,
podría ser señal de que quizás, vuelvo y repito, la gracia de
Dios no nos ha alcanzado. Eso también es bueno tomarlo
como referencia, pero no solo esto, sino que también nosotros
somos llamados a proclamar estas buenas nuevas, a salir a buscar
a la oveja perdida, a ir detrás de los que se pierden. No importa
los obstáculos que nos podamos encontrar en el camino, tenemos
que hacerlo con diligencia, porque llegarán días donde ya no habrá
oportunidad para nadie. Y todavía estamos a tiempo, mis
hermanos. Hay que proclamar estas buenas
nuevas de salvación. Hay que orar por nuestros amigos
que no conocen al Señor para que Dios también les dé el don
del arrepentimiento. Capítulo 16. Pensamientos para
el culto personal y familiar. La lección principal de la parábola
del mayordomo infiel es que deberíamos prepararnos de manera sabia para
la eternidad a través del arrepentimiento y la fe. La preparación de este
mayordomo en cuanto a su futuro, aun cuando lo hizo de manera
incorrecta, debería estimularnos a prepararnos para nuestro propio
futuro, ya que por naturaleza hemos administrado incorrectamente
los recursos que Dios nos ha confiado y también porque nuestra
mayordomía en la tierra terminará pronto. debemos darnos cuenta
de que no podemos servir a dos señores y que debemos abandonar
el amor al dinero y amar a Dios con todo el corazón. La parábola
del hombre rico y Lázaro nos enseña que la prosperidad en
esta vida no significa prosperidad en la siguiente y que las adversidades
en esta vida tampoco presagian desgracias en la siguiente. Sería
mejor sufrir por un tiempo en esta vida que sufrir por la eternidad
en el lugar de tormento. La pregunta clave es cómo respondemos
a la Biblia. Las Escrituras son suficientes
para la vida y la piedad. Las Escrituras tienen más autoridad
y peso para convencer a las personas de la verdad de Dios que si alguien
se levantara de los muertos, como vemos ahí en el 1631. ¿Valoras
de manera correcta la gloria de las Escrituras, tanto el Antiguo
como el Nuevo Testamento? Si es así, entonces vivirás por
la fe en Cristo, te arrepentirás de tus pecados y tendrás misericordia
hacia los hombres. Es decir, valorar las Escrituras
es hacer lo que las Escrituras nos mandan hacer. En pocas palabras
eso es. Nosotros somos llamados a vivir
en esta tierra como personas que el Señor nos ha puesto a
administrar los bienes de Él, sabiendo de que estamos aquí
por un tiempo, que este estado de cosas va a terminar y que
nosotros debemos de hacer provisión para la eternidad. que es lo
que perdura todo este estado de cosa va a llegar a su fin
pero lo espiritual trasciende a lo terrenal por lo tanto tenemos
que priorizar lo espiritual porque si va más allá de lo terrenal
y sabemos que estamos aquí por un corto tiempo, pues deberíamos
entonces enfocarnos en aquello que va más allá de lo de esta
tierra. ¿Qué usted dice a eso? ¿Qué usted
opina a eso? Vamos a orar. Vamos a pedir al
Señor que nos dé entonces esa gracia. necesaria para valorar
lo que Dios valora, para priorizar lo que realmente debe de ser
importante o es importante en esta tierra y así podamos buscar
darle la gloria y la honra a aquel que se la merece, el único que
se la merece, nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Oremos al Señor. Padre bueno y Dios, Tú que moras
en las alturas de los cielos, nosotros alabamos y bendecimos
Tu nombre en este momento, dándote las gracias, Señor, por esta
porción de las Escrituras que nos has permitido leer y meditar
en ellas, y extraer estos principios prácticos que nos desafían, Señor. Nos desafían como creyentes,
pero también desafía la vida de aquel que aún no te conoce
para que se pueda acercar a Ti. yo te pido suplico Dios que estas
palabras que están siendo leídas cada mañana puedan producir ese
efecto salvífico en los corazones que la escuchan los corazones
que prestan atención a estas palabras y tú les concedas ese
genuino arrepentimiento así como ese hijo pródigo dejó de lado
toda su mala vida de pecado y de andanzas y acudió al Padre, así
estas vidas puedan acudir a ti en arrepentimiento y fe. Sabemos,
Señor, que todo aquel que viene a ti y que viene por los méritos
de Cristo, Tú no le echas fuera. Concédele, oh Dios, la salvación. Esto te lo suplicamos, Padre.
Por Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. amén y amén. Que Dios nos bendiga mis hermanos,
que Dios nos guarde y será hasta el día de mañana. Que la pasen
bien, que tengan un excelente resto del día y un excelente
inicio del fin de semana. Paz.
182-Tiempo de lectura, meditación y oración (Lucas 15 y 16)
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| Sermon ID | 630221939533765 |
| Duration | 21:31 |
| Date | |
| Category | Devotional |
| Bible Text | Luke 15 |
| Language | Spanish |
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