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Vayamos al Salmo 62. Teníamos
el mismo Salmo, mi hermano, en mente. Parece que el Señor tiene algo
que decirle a la iglesia en medio de esta tormenta que tenemos
encima, como bien acabábamos de cantar. La lista de oración, ¿tú la tienes
a mano por ahí? Por favor, envíamela para acá.
Gracias. Dice este salmo en los versículos
uno. Al cuatro. En Dios solamente
está callada mi alma. De él viene mi salvación. Él
solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio. No resbalaré mucho. ¿Hasta cuándo
maquinaréis contra un hombre tratando todos vosotros de aplastarle
como pared desplomada y como cerca derribada? Solamente consultan
para arrojarle de su grandeza. Aman la mentira. Con su boca
bendicen, pero maldicen en su corazón. Vamos a orar. Señor y Dios, Padre, nosotros
te rogamos ahora que tu Espíritu Santo hable a nuestros corazones. Ven, proveenos de toda gracia
y de toda bendición en esta noche para que al orar podamos orar
conforme a tu voluntad revelada para con nosotros. Traeremos
cada una de estas peticiones confiados, no en méritos personales,
sino en los méritos del Señor Jesucristo. Por eso, en su nombre,
oraremos y esperaremos de ti la respuesta. Sé propicio a nosotros
y bendícenos en esta noche con la cálida presencia de tu Espíritu
Santo en medio nuestro. Oh Dios, mira los estragos que
esta tormenta está causando tanto aquí en el país como en Haití.
Apiádate especialmente de aquellos que están siendo afectados por
ella. Te lo rogamos en el nombre de Jesús. Amén. En Dios solamente está callada
mi alma. Esa es una resolución que David tomaba con relación a lo que
él estaba enfrentando en los versículos 3 al versículo 4.
Él describe allí una crisis o conflicto que él estaba experimentando
de cara a sus enemigos. Obviamente que había mucha gente
enemigos de él. Y esa gente no estaba sino que
por buscar hacerle daño. Lo estaban atacando desde todos
los frentes. Por eso él pregunta, ¿hasta cuándo
maquinaréis contra un hombre tratando todos vosotros de aplastarle? Querían hacerle desaparecer de
la faz de la tierra. Por eso querían aplastarle. Lo
querían convertir en lo que se convierte alguien a quien le
cae una pared de varias toneladas encima. ¿En qué convierte una
pared de varias toneladas cuando se derrumba y le cae encima a
una persona? Lo aplasta naturalmente. Lo convierte
en un totón de eso que se usa para disfrutar en una cena o
en un desayuno. Un totón de plátano, ¿verdad?
De eso estamos hablando. Lo querían convertir en eso.
Y él, en este contexto, clama a Dios. Clama a Dios diciendo,
en Dios solamente está acallada mi alma. Y obviamente, amados
hermanos, en cada situación o circunstancia aplastante, en la que nos veamos
involucrados, la respuesta que le debemos de dar siempre es
esta misma respuesta que le dio David a su circunstancia aflictiva,
dolorosa, triste. Y en ese sentido, Dios ha provisto la fe, la fe
para que descansemos en él, a pesar de los enemigos, a pesar de todas
las circunstancias adversas que atravesemos. Él nos ha dado la
fe para que con ella podamos hacer lo que dice el versículo
cinco alma mía en Dios solamente reposa. Porque de él es mi esperanza. Él solamente es mi roca y mi
salvación. Es mi refugio. Por eso, él afirma, no resbalaré. No resbalaremos. No importa los
empujones que nos den. No importa la fuerza y el tamaño
de los enemigos que enfrentemos. Si nuestra roca donde descansamos
es el Señor, nunca resbalaremos. No seremos convertidos en tostones,
aunque nos calga encima una pared, porque nadie podrá aplastar a
quien está a nuestro alrededor, a nuestro Señor y Salvador. Y
esto es algo que debemos de hacer y cultivar siempre en nuestros
corazones la confianza en medio de la adversidad. Nuestra confianza
siempre debe de estar puesta en el Señor. Y para eso debemos
de convencernos a nosotros mismos, porque cuando nos asalta la duda,
el temor, el miedo, la preocupación excesiva, Es natural que flaquemos,
que nos veamos en este contexto patinando o resbalando. Pero en Dios está nuestra fortaleza. Y si en Él está nuestra fortaleza,
no hay de qué preocuparnos. Y de eso debemos convencernos
a nosotros mismos. David lo hacía. Alma mía en Dios
solamente reposa. Y esta palabra reposar significa
mantenerse calmado. Significa mantenerse sereno en
medio de la tormenta. No importa cuántos kilómetros
por hora tengan los vientos, debemos mantenernos serenos,
debemos mantenernos calmados, debemos de mantenernos reposados,
no importa cuánto no meneen, porque hay tormenta que se la
traen. Pero sin importar las ráfagas y la velocidad que traigan,
debemos de procurar mantenernos calmos, serenos,
quietos. ¿Por qué? Porque nuestra roca
y nuestra salvación es el Señor de los vientos. El Señor que
puede calmar las tempestades. Él es nuestro refugio. Y lo probó
cuando los discípulos estaban en aquella barca y el señor estaba
allí durmiendo sobre un cabezal, una furiosa tormenta se levantó
en medio de la mar. Las olas y el viento combinado
son un enemigo peligroso, sin lugar a duda. Pero ahí, en medio
de ese gran peligro de vientos y de olas, Estaba dormido el
Señor Jesucristo y solo fue suficiente que se despertara para hablar
con el viento, diciéndole calla, enmudece. Y reporta la Biblia
que inmediatamente hubo grande bonanza. Esa palabra bonanza
habla de paz, tranquilidad, serenidad. Esas olas increspadas se convirtieron
de repente en agua de reposo, en agua tranquila. Y ese es un
ejemplo de lo que nosotros debemos de esperar del Señor cuando nos
vemos inmersos en medio de alguna tormenta. Sea cual sea el origen
de esa tormenta, y sea cual sea la magnitud de esa tormenta,
en Dios solamente debemos descansar, ahí debemos reposar, ahí debemos
de estar serenos, confiando y descansando en sus brazos todopoderosos,
en sus brazos amante, en sus brazos bien hechores que velan
y protegen no solamente nuestra integridad espiritual, sino también
nuestra propia integridad física, porque hay promesa para el alma
y hay promesa para el cuerpo. Hay promesa para nuestra persona
y hay promesa para nuestra familia. hay promesa para la iglesia y
hay promesa para todo quien confía en el Señor. Que Dios nos dé
esa confianza que es el fruto de una relación personal
con el Señor, de un conocimiento íntimo de nuestro Señor y Salvador
Jesucristo. Mientras más conocemos al Señor,
obviamente más debemos descansar en él. Y eso destaca el valor de la
fe para nosotros. El justo por la fe vivirá. Cuando tenemos esa fe en el objeto
correcto o en la persona correcta, esa fe tiene un valor inmenso. Inmenso. Pero toda fe que no sea puesta
en Dios Es una fe que carece de verdadero valor. Porque qué puede dar una criatura
que no la podamos nosotros obtener por nuestros propios recursos
y nuestros propios medios. Solamente Dios puede dar cosas
extraordinarias. De ahí que la fe tiene un valor
intrínseco cuando esa fe es puesta en el Señor.
En Dios esta acallada mi alma
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En Dios esta acallada mi alma
| Sermon ID | 5232434488077 |
| Duration | 12:54 |
| Date | |
| Category | Devotional |
| Bible Text | Psalm 62:1-4 |
| Language | Spanish |
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