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Este Salmo, el Salmo número 2,
que vamos a estudiar en esta mañana, es un Salmo que no nos
dice directamente quién lo escribió. No sabemos por lo que dice el
Salmo, pero sí sabemos quién lo escribió porque es referenciado
en Hechos capítulo 4, versículo 25, donde Lucas dice que por
boca de David, tu siervo, dijiste. ¿Por qué se amotinan las gentes
y los pueblos piensan cosas van acitando el Salmo 2? De manera
que sabemos, gracias a lo que nos dice el autor de Hechos,
que el Salmo 2 fue escrito por David. que por boca de David
se dijo esa cita en particular. Y entonces, a la luz de esto,
el Salmo cobra algunas... cobra sentido y tiene algunos...
se le añade alguna riqueza, porque nos damos cuenta de que es David,
entonces, el que está reflexionando acerca de la promesa de su propio
reinado, acerca de la dinastía que se esperaba que surgiera
de sus descendientes, Y también, recordemos que David, especialmente
en sus Salmos, él hace declaraciones proféticas, hablando acerca de
él que vendría a ser su heredero principal, el principal hijo
de David, y lo que Dios haría a través de ese hijo. Así que,
vamos a leer el Salmo 2 y lo vamos a estudiar en esa dirección. Dice así... ¿Por qué se amotinan
las gentes si los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los
reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová
y contra su ungido, diciendo, rompamos sus ligaduras y echemos
de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se
reirá. El Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor
y los turbará con su ira. Pero yo he puesto mi Rey sobre
Sion, mi santo monte. Yo publicaré el decreto. Jehová
me ha dicho, mi hijo eres tú, yo te engendré hoy. Pídeme y
te daré por herencia las naciones y como posesión tuya los confines
de la tierra. los quebrantarás con vara de
hierro, como vasija de alfarero los desmenuzarás. Ahora pues,
oh reyes, sed prudentes. Admitid a monestación, jueces
de la tierra. Servid a Jehová con temor y alegraos
con temblor. Honrad al Hijo, para que no se
enoje y perezcáis en el camino, pues se inflama de pronto su
ira. Bienaventurados todos los que en él confían. Oremos. Dios, te pedimos en esta mañana
que abras nuestros corazones y nuestras mentes, que por tu
espíritu ilumines cada fibra de nuestro ser para que tu palabra
tenga sentido, sea clara y sea transformadora, poderosa en cada
uno de nosotros que escuchamos. Ayúdanos, oh Dios, a tener oídos
atentos, mentes agudas, corazones enfocados en Ti, y que en todo
momento, durante este tiempo, podamos prestar atención. Transformanos. Te lo pedimos por Jesucristo
nuestro Señor, nuestro Rey. Amén y Amén. Vamos a hablar acerca de Jesucristo
y acerca de Jesucristo como Rey. Y lo estamos haciendo a la luz
de este Salmo, porque como les dije, este Salmo es un Salmo
profético, y lo que habla este Salmo se cumple de manera específica
y directa, de manera especial, en la persona de Jesús, en el
Hijo de Dios. Vamos a hablar acerca del reino
de Jesucristo en términos de que este reino recibe oposición. Es lo primero que vamos a ver.
En segundo lugar, vamos a ver que este reino fue establecido
por Dios con poder. Es un reino que tiene poder.
En tercer lugar, es un reino que abarca un dominio en particular. Y en cuarto lugar, vamos a ver
el tema de este reino en relación con la salvación. Esos son los
cuatro puntos. Usualmente los sermones son o
de tres puntos o de cinco puntos. Yo estoy rompiendo todas las
reglas hoy, haciendo un sermón de solamente cuatro puntos. Entonces,
el primer punto es la oposición, y lo vemos en los versículos
del 1 al 3, que dicen... ¿Por qué se amotinan las gentes,
y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la
tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra
su ungido, diciendo, rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros
sus cuerdas. El que está hablando aquí, en
un principio, es David. Vamos a ver varios personajes
que van a hablar a lo largo de este Salmo. De hecho, van a ser
tres personajes diferentes. Pero en esta primera sección,
el que habla es David. Y él dice que los pueblos, las
gentes, los gentiles en general, alrededor de Israel, especialmente
en su tiempo, en el tiempo de David y luego vemos que en el
tiempo de Jesús, el mismo Israel se revela contra Jehová y contra
su ungido. Y esa es una tendencia que vemos
en nuestro mundo. Se amotinan, dicen los pueblos,
las gentes, se amotinan, amotinarse. es la traducción de un término
que en realidad significa susurrar. Realmente es como que hablan
en voz baja y están haciendo planes en voz baja en contra
de Jehová y en contra de su ungido, para que nadie se entere, para
que nadie lo sepa abiertamente, quieren rebelarse contra el Señor,
según ellos, en secreto. Los reyes de la tierra, los príncipes
de este mundo, Desde el principio de la Iglesia y desde antes hemos
visto esta realidad, los reyes de la Tierra se rebelan contra
Jehová. Y si odian a Jehová, odian también
al pueblo de Jehová, así que no nos sintamos sorprendidos
si de repente nos vemos siendo blanco de los ataques de los
reyes de la Tierra y de los príncipes de la Tierra. Herodes el Grande,
Herodes Agripa, Nerón, al puro principio de la historia de la
Iglesia, de viaje estaban mostrando su odio contra Jehová atacando
y persiguiendo a la Iglesia de Cristo. Siempre ha habido una
guerra visible y fuerte o solapada y en secreto entre el mundo y
la Iglesia. Esa es la realidad y ha sido
la realidad de la Iglesia desde siempre. Los príncipes también. Estos no son los reyes o los
gobernantes que están en la posición de mayor autoridad, sino aquellos
que tienen una autoridad menor. Nosotros podríamos hablar de
los alcaldes, podríamos hablar de los diputados, por ejemplo. Gente que tiene, aun así, gran
responsabilidad y que las actitudes y los actos que ellos promueven
terminan siendo las actitudes y los actos de los pueblos también.
Los gobernantes de la Tierra y sus pueblos se rebelan contra
Dios. Y también lo vemos en el Sanedrín,
en la historia de Jesús, los mismos gobernantes de Israel
oponiéndose y rebelándose contra el ungido de Jehová. y dice que
consultan unidos contra Jehová y contra su ungido. No solo naciones
individuales se unen y confabulan contra Dios, sino las personas
también. Cada individuo, cada incrédulo,
todos quieren unirse en contra de Dios. Y cuando los gobiernos
promueven leyes en contra de Dios, los incrédulos son felices
con las leyes en contra de Jehová, en contra del Señor y en contra
de su ungido, el Rey. ¿Y qué es lo que dicen ellos?
Rompamos sus liaduras. rompamos sus ligaduras, echemos
de nosotros sus cuerdas, quitemos de sobre nosotros su autoridad,
su gobierno, que no tengan nada que decirnos, deshagámonos de
sus leyes, deshagámonos de sus mandamientos, para ellos la ley
del Señor, la ley de Dios, los mandamientos de Dios son opresión,
son antónimos de libertad, ellos quieren ser libres, y para ser
libres necesitan romper las ligaduras, los mandamientos, las leyes de
Dios. Y dice que todo esto que ellos
intentan hacer es vano. Así comienza el Salmo. Lo notaron
al puro principio. ¿Por qué se amotinan las gentes
y los pueblos piensan cosas vanas? Todo ese plan, toda esa rebelión,
todo ese deseo de librarse de las ligaduras de Dios, todo va
a resultar inútil y no va a servir de nada. El mundo busca quitar
a Dios de la ecuación. Y lo vemos en las leyes que promulgan
nuestros gobernantes. Leyes anti Dios. Cuando Dios
dice, no matarás, porque la vida humana tiene valor, porque todos
los hombres fueron creados a imagen de Dios. ¿Qué dice el mundo?
¿Qué dicen los gobernantes? Matemos a los no nacidos. Matemos
a los no nacidos. Creados, seres humanos creados
a imagen de Dios. Y los asesinos, los que andan
matando gente, no sufren las consecuencias debidas. por sus
asesinatos. Dios estableció que quien mataba
a alguien, al ser los seres humanos creados a imagen de Dios, si
un ser humano mata a otro ser humano, la ley debería castigar
al asesino con la muerte. ¿Qué tenemos nosotros? La vida
humana no tiene valor. No tiene el valor suficiente
para castigar a los asesinos con la muerte. Y eso es lo que
demanda el Señor. Dios dice, no hurtarás. Y aquí no solamente hay leyes
que promueven el robo, sino que los mismos gobiernos nos roban. Roban a los ricos para dar a
los pobres, muy al estilo Robin Hood. Robo es robo. No importa
cuántas leyes hayan alrededor del robo, es robo. Y la Biblia
dice, no hurtarás. Dios dice, no tendrás dioses
ajenos delante de mí. Pero el gobierno se levanta,
el Estado se levanta como Dios y dice, no, no es Dios el Dios,
yo soy Dios. Dice el Estado. Y el gobierno
quiere proveerlo todo. Quiere resolverlo todo. Quiere
hacerse pasar por Dios y en última instancia ser adorado como Dios. Y la gente ahí va, detrás. Doblando
la rodilla ante el Dios Estado. ¿Cuántos conocemos? Pidiéndole
al gobierno salud. Pidiéndole al gobierno alimento.
Pidiéndole al gobierno casa. Pidiéndole al gobierno educación.
Como si fuera el papel del gobierno proveer todas las cosas. Y si queremos vivir nosotros,
fielmente al Señor, nos encontramos en un mundo que puede ser aterrador,
realmente. Y puede que cada vez sea más
aterrador. Porque es una sociedad anticristiana
que persigue a la Iglesia y cada vez lo hace más abiertamente,
más descaradamente. Y nosotros nos sentimos pequeños
a veces. ¿Qué puede hacer una iglesia
de 20 miembros en contra de toda una nación? Nos sentimos frágiles,
nos sentimos débiles. ¿Qué puedo hacer yo, yo individualmente? Nos sentimos amenazados. Pero
vean lo que sigue. En los versículos del 4 al 6
se destaca el poder de este reino, el poder absoluto de este reino.
El que mora en los cielos se reirá. El Señor se burlará de
ellos. Luego hablará a ellos en su furor
y los turbará en su ira. Pero yo, ahora este es Jehová
hablando y dice, pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte. El que mora en los cielos reconoce
los esfuerzos inútiles de los reyes de la tierra y se ríe.
El hombre no puede escapar de Dios, el hombre no puede escapar
de las leyes de Dios, no puede librarse del dominio de Dios,
eso es imposible. Puede intentarlo todo lo que
quiera, puede desobedecer la ley de Dios todo lo que quiera,
pero al final será juzgado por esa misma ley. No tiene escapatoria. Cualquier esfuerzo es inútil.
¿Cómo podrían tener éxito sus esfuerzos? Y por eso, Jehová
se puede reír desde los cielos. Voluntariamente, por la gracia
de Dios, nosotros hemos doblado la rodilla ante el Rey que Dios
ha puesto en Sion. Pero llegará el día en que toda
rodilla se va a doblar, y toda lengua va a confesar que Él es
Rey. quieran o no, muy arregañadientes,
muy enojados y muy rebeldes, doblarán sus rodillas ante el
Rey de Reyes y Señor de Señores. No es que Dios se ría, no es
que se burle literalmente. Esta es una forma de expresarse
para que nosotros entendamos que lo que ellos están intentando
hacer no representa ninguna amenaza para Dios, no representa ningún
peligro. Desde el punto de vista de Dios,
sus intentos de rebelión darían risa. Desde el punto de, Dios
no deja de ser Dios porque la gente lo niegue, porque la gente
no crea en Él, porque la gente se revela contra Él. No le resta
a Él absolutamente nada. Él no pierde absolutamente nada
cuando no le reconocen como Dios. Él sigue siendo Dios. Esa verdad
no cambia. Él sigue estando en el trono.
Jesucristo sigue siendo Rey. Él no dejará de llamar a cuentas
a las personas al fin del mundo por haber desechado su ley. Y
esa seguirá siendo la norma. Y hablará con ellos, dice en
su furor, y los turbará con su ira. En su momento debido, todos
los pueblos de la tierra y sus gobernantes verán la ira de Dios. Verán el furor de Dios cuando
Él ejecute su juicio. Y Él ha puesto a alguien para
ejecutar ese juicio. Jehová nombró a uno juez de todos,
a Jesucristo, el Rey. Ese Rey tiene poder para gobernar
y tiene poder para juzgar. Y cuando Él regrese, hemos dicho
en nuestra confesión, juzgará a los vivos y a los muertos. y todos sabrán quién es el Rey. En ese momento, cuando Cristo
vuelva y juzgue a cada uno, incluyendo los presidentes, reyes, gobernantes,
diputados, alcaldes, todos los que están en posiciones de autoridad,
cuando Cristo vuelva y los juzgue, ellos sabrán que Él es el Rey. Quedará evidenciado. Lo que dice
Jehová, yo he puesto mi rey en Sion, mi santo monte. No hay
otro. No hay otro rey. No hay otro
que tenga esta autoridad. Hay un rey en el cielo y él reina
irresistiblemente. Dios lo exaltó hasta lo sumo.
Dios lo sentó a su diestra. Dios le dio toda potestad, dijo
Jesús, en el cielo y en la tierra, justo antes de ascender. Dijo,
toda potestad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Cuando
su ira y su furor se derrame, sabrán lo inútil de sus rebeliones,
lo vano de todos sus esfuerzos por romper sus ligaduras, por
romper los mandamientos de Dios. Creyeron destruir a Dios, creyeron
destruir a todo lo que les recuerda a Dios. Allí estamos nosotros,
la iglesia. ¿Creyeron destruirla? ¿Creyeron
silenciar a los creyentes con sus leyes opresoras? Pero en
ese día, Cristo y su iglesia se levantarán triunfantes. Para vergüenza de todos ellos,
sabrán que no sirvió de nada tanta persecución, tanta rebelión,
Las puertas del Hades no pueden prevalecer contra la Iglesia
de Cristo. Cuando sientan temor, entonces,
y conforme vaya avanzando ese sentido de rebelión en nuestra
sociedad, recuerden, Cristo tiene todo el poder según
el plan de Dios, el plan perfecto de Dios, toda autoridad. Él gobierna
sobre todo y sobre todos. Ahora mismo está sentado en el
trono y seamos pacientes y luchemos la buena batalla con paciencia
porque el día del juicio vendrá y toda sangre derramada injustamente
será vengada. Jesucristo es salvador y Él también
es vengador. Y esto también nos habla de la
extensión de su dominio. Vean lo que dice el Salmo 2,
versículos del 7 al 9. Yo publicaré. Ahora cambia el
autor, cambia el personaje que está hablando. Habló primero
David, luego habló Jehová diciendo yo he puesto a mi rey en Sion,
en mi monte santo. Y ahora es ese rey el que está
hablando. Presten atención lo que dice.
Yo publicaré el decreto. Jehová me ha dicho. Esto es como
si fuera Jesús hablando. Jehová me ha dicho, mi hijo eres
tú, yo te engendré hoy. Pídeme y te daré por herencia
las naciones y como posesión tuya los confines de la tierra,
los quebrantarás con vara de hierro como vasija de alfarero
los desmenuzarás. Yo publicaré el decreto, hablando
el ungido y recapitula lo que Dios Padre le dijo. Jehová me
ha dicho, mi hijo eres tú. Da a conocer la relación. Este
no es cualquier rey. Este ungido no es cualquiera.
No es cualquier descendiente de David. Es hijo de Jehová. Es hijo de Dios. Y en esa frase, yo te he engendrado
hoy, no se refiere a un momento en el que fuese engendrado Cristo
como tal, sino que se refiere al momento en el que fue declarado
rey. El momento en que fue establecido como rey y dotado de autoridad.
En ese momento fue como que Dios dijo, este es mi hijo. Y como
el padre tiene autoridad, el hijo tiene autoridad. Está sentado
en el trono. El hijo de David se sentó en
el trono de Jehová. Pídeme y te daré por herencia
las naciones. David no heredó las naciones.
Su reino se extendió y fue la edad dorada del reino de Israel,
pero no se extendió a las naciones. Hubo emperadores paganos que
tuvieron reinos más grandes que el reino de David. Solo unos
pueblitos allí, a su alrededor, fueron conquistados. Pero el
verdadero hijo de David recibe el mundo entero por el edad.
Incluyendo a los reyes rebeldes y sus reinos rebeldes. Todos
están bajo la autoridad, bajo el dominio del Rey de Reyes y
Señor de Señores. El Salmo 72, 11 dice, todos los
reyes se postrarán delante de él. Todas las naciones le servirán. y como posesión tuya, dice los
confines de la tierra. Eso se cumple en la salvación,
en la salvación de los hijos de Dios, gente de toda lengua,
tribu y nación y gente de los extremos de la tierra, de los
confines de la tierra, de todos los rincones del mundo. Reconocen
el señorío de este rey y son salvos por la fe en este rey. Isaías 52 10 dice, y todos los
confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro. Miqueas 5.4 dice, Y él estará
y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová
su Dios, y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta
los confines de la tierra. Zacarías 9.10 dice, Y hablará
paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el
río hasta los confines de la tierra. Y en Hechos 13, 47, porque
así nos ha mandado el Señor diciendo, te he puesto para luz a los gentiles,
a fin de que seas, esta es a la iglesia, para salvación hasta
lo último de la tierra. Nosotros tenemos el deber de
proclamar a este Rey y de anunciar a este Rey hasta los confines
de la tierra porque ese es su dominio. Hasta ahí llega su reino. No hay un centímetro cúbico en
el universo que no pertenezca al Rey de Reyes y Señor de Señores. No hay nada, ningún área, ningún
lugar, ninguna circunstancia sobre la cual Jesucristo no reclame
la autoridad completa. ¿Cuál es la imagen que tenemos
de este Jesús? ¿Es acaso ese bebé indefenso? acostado en un pesebre rodeado
de animales en un establo? ¿Es acaso ese hombre partido,
molido, ensangrentado, clavado en la cruz? ¿Es acaso ese cuerpo
inerte, sepultado en la tumba? Él es el Rey de Reyes y Señor de
Señores. Hoy ningún bebé indefenso Ningún
mansito, ese momento de su historia ya terminó. Su humillación terminó. Él ascendió a los cielos y se
le ha dado el nombre que es sobre todo nombre. Y este rey los quebrantará con
vara de hierro y como vasija de alfarero los desmenuzará.
Apocalipsis 19-15 dice, de su boca sale una espada aguda para
herir con ella a las naciones. Y él las regirá con vara de hierro,
y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Lo que les espera a los impenitentes
no es bonito. lo que les espera a los impenitentes
desde el rey hasta el mendigo. Si no se arrepienten delante
de Dios, si no confían en Jesucristo el Salvador, se enfrentarán a
Jesucristo el Vengador. Se enfrentarán a Jesucristo el
Juez. Ese es el destino de los que
no se arrepienten de los aborrecedores de Dios, de los aborrecedores
del Pueblo de Dios. Cuando él rompa esas vasijas, no podrán volver a pegarse. Cuando
un alfarero rompe una vasija en pedazos, queda hecha polvo,
queda deshecha. Eso es lo que les espera a los
incrédulos, a los rebeldes. Su juicio será severo y será
definitivo. Una vez que él haga la separación
entre sus ovejas y las que no son sus ovejas, y envíe a los
enemigos de Dios al infierno, no habrá vuelta atrás. Como esa vasija quebrada, ese
es el fin. No hay nada más que hacer. Y
por eso, mis hermanos, nosotros tenemos un llamado a tener paz,
a tener paciencia, a tener confianza, pero también a tener compasión. Los últimos versículos en parte
deberían ser nuestro clamor, nuestro clamor. Ahora pues, oh
Reyes, sed prudentes, admitid amonestación jueces de la tierra,
servid a Jehová con temor y alegraos con temblor, honrad al Hijo,
para que no se enoje y perezcaís en el camino, pues se inflama
de pronto su ira. El Rey todavía no ha vuelto para
juzgar. Al menos ahora, al menos hoy, todavía hay tiempo. Al menos
hoy, todavía hay esperanza. Iglesia, este es el mensaje que
debemos dar. En un mundo hostil a Dios, en
un mundo hostil a nosotros, debemos alzar la voz y debemos anunciar
el Evangelio de Jesucristo. ¡Oh reyes sed prudentes! ¡Admitida amonestación, jueces
de la tierra! a todos los reyes rebeldes del
mundo y a todos los que les siguen y a todos los que les imitan. Pónganse vivos, sean prudentes,
sean sabios, desistan, desistan de su rebelión por su propio
bien. Dura cosa es dar coces contra
el aguijón. Admitan amonestación, escuchen,
sean enseñables, aprendan lo que la Palabra de Dios dice y
arrepiéntanse de sus pecados, arrepiéntanse de su rebelión
y vuélvanse a Jehová y sirvan a Jehová, dice, con temor. Tal vez no se vuelvan por amor
al principio, pero el temor es un buen lugar para empezar. El
temor de Jehová es el principio de la sabiduría, dice el Salmo
111. Pero no deben quedarse en el
temor. Deben pasar del temor a admirar quién es este Dios. Admirar quién es este Rey, quién
es este ungido que Dios ha puesto sobre el trono del universo.
Vean lo que Él ha hecho, vean la cruz, vean su perdón, vean
su amor y ámenlo. Amenlo de vuelta a todos los
rebeldes. Él es digno de nuestra devoción. Ese es nuestro mensaje, amados
hermanos. Ese es el mensaje que debemos
llevar a los incrédulos. Alégrense con temblor, gócense
con reverencia ante este Rey Salvador, pero también Rey asombroso
y temible. El Rey y Juez, que también puede
ser su amigo, cercano y salvador. Honren al Hijo. Literalmente
es besen al Hijo. Besen al Hijo para que no se
enoje y perezcan en el camino. Ríndanse ante el Hijo. Rindan
reverencia y honor al Hijo. Corran a Él. Entréguense a Él.
Crean en Él. Confíen en Él. Refúgiense en
Él. El que no confía en el Hijo,
no lo tendrá por salvador. El que no confía en el Hijo,
lo enfrentará como jueces. Urgente el mensaje. Para los
reyes de la tierra y para todos sus súbditos, para todos los
rebeldes, para todos los que intentan librarse y soltarse
de las ligaduras de este rey, es en vano. Mejor corran a él,
arrepiéntanse de su pecado y crean en él. El que no se rinde a él,
perecerá bajo su ira santa. Al vecino, al amigo, al familiar
rebelde, ¿Usted cree que puede vivir su
vida de esta manera? ¿Que no habrá consecuencias para
su rebeldía? ¿Que podrá librarse de las ataduras
de Dios? Dios se ríe. No una risa cínica
y perversa, sino la risa de aquel que sabe que nada de lo que usted
intente en su contra servirá. y a los presidentes, a los diputados,
a los ministros, a los alcaldes de nuestra nación, a los magistrados,
gobernantes, príncipes, jueces y reyes del mundo. Deben dejar de huir. Deben dejar
de rebelarse. Lo que están haciendo o intentando
hacer es inútil. Vuelvanse el rey de reyes y señor de señores,
y el que confía en él, el que corre a él, el que se refugia
en él de nuevo, desde el rey, desde el presidente, desde el
dictador, desde el diputado, desde el alcalde, desde el ministro,
hasta nosotros, simples plebeyos. Todos los que confían en Él son
bienaventurados. Nosotros somos bienaventuranos
y queremos que los demás sean también bienaventurados. No nos
deleitamos en saber que nuestro prójimo enfrentará el juicio
y la ira de Dios. No debe deleitarnos saber que
van a ser destruidos. Debe producir en nosotros compasión. Debe producir en nosotros un
sentido de urgencia y de clamor. Llevemos el Evangelio a cada
rincón, desde los rincones más cercanos a nosotros hasta los
rincones más distantes donde el Señor nos permita llegar con
nuestra voz. Arrepiéntanse y crean, confíen
en el Hijo, porque bienaventurados son todos los que en él confían.
Mi Hijo eres Tú
Series Ascensión
| Sermon ID | 52024166545315 |
| Duration | 32:12 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Psalm 2 |
| Language | Spanish |
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