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Esta mañana estamos en Hebreos
capítulo 10 y versículos 19 a 22. Hebreos 10, 19 a 22. Y el título es acerquémonos con
confianza, acerquémonos con confianza. Así que vamos a estar viendo
estos versículos de ¿Cómo podemos nosotros acercarnos al trono
de la gracia de Dios con toda confianza en Cristo? Vamos a orar una vez más para
entregar este tiempo al Señor para que nos ayude a entender
su palabra y para que nosotros podamos ser animados y exhortados
conforme a este pasaje. Gracias, señor, esta mañana por
su palabra y realmente es un pasaje de mucho ánimo para nosotros
lo que vamos a estar viendo a base de la obra perfecta de Jesucristo,
que nosotros tenemos entrada a la presencia de Dios. y ayúdenos
a entender realmente el gran privilegio que nosotros tenemos
de ese acceso a ti. Gracias, Señor, en tu nombre.
Amén. Pregunto, ¿jamás te has pensado
en cómo es que una persona, como tu persona, como mi persona,
que está manchado de pecado, puede entrar la presencia del
Dios todo santo. Y tristemente, muchas veces ni
pensamos en tal pregunta. Eso no entra en nuestras mentes
porque no pensamos que en nosotros mismos somos tan malos. Para introducir el pasaje esta
mañana, vamos a leer Isaías, Isaías capítulo 6, Isaías capítulo
6, de versículos 1 a 5. Isaías 6, 1 a 5, dice así, estoy
leyendo de la Nueva Biblia de las Américas. En el año de la
muerte del rey Usías, vi yo al Señor sentado sobre un trono,
alto y sublime, y la orla de su manto llenaba el templo. Por encima de él había serefines. Cada uno tenía seis alas, con
dos cubrían sus rostros Con dos cubrían sus pies y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces diciendo,
santo, santo, santo. Es Yahweh de los ejércitos. Llena está toda la tierra de
su gloria. Y se estremecieron los cimientos
de los umbrales a la voz del que clamaba. Y la casa se llenó
de humo. Entonces dije, hay de mí. Porque perdido estoy, pues soy
hombre de labios inmundos y en medio de un pueblo de labios
inmundos habito. Porque mis ojos han visto al
rey Yahweh de los ejércitos. ¿Qué dijo? Entonces dijo Isaías,
hay de mí. Y cuando dijo eso, estaba llamando
una maldición sobre sí mismo, porque estaba en la presencia
del Dios todo santo. Y Isaías era uno de los hombres
más santos, más temerosos de Dios en toda la historia. Y él se dio cuenta, estando en
la presencia de Dios, realmente su condición de pecador. Dijo, soy hombre de labios en
mundos y en medio de un pueblo de labios en mundo habito. Él entendía la seriedad de estar
en la presencia de Dios y entendía su problema de pecado. Muchas
veces nosotros Tratamos a Dios como si le estuviéramos
dándole un favor, leer su palabra, meditar en él, venir a congregarnos,
si realmente Dios necesitara algo de nosotros. No pasamos mucho tiempo meditando
su grandeza. su infinita santidad, que no
es como nada más, ninguna otra cosa de la creación. No pasamos
mucho tiempo meditando en cuánto ha bajado Cristo, el Hijo de
Dios, para tomar nuestra naturaleza. Muchas veces vemos los mandatos
de Dios como si fueran algo opcional. Como si salieran de un fulano. Quien sea. Y nos rebelamos contra la autoridad
de Dios mismo primero y contra las otras autoridades que Dios
ha puesto. Así que debemos entender nuestra
condición. Y con eso, cuando entendemos
nuestra condición, realmente es muy sorprendente el pasaje
que estamos viendo esta mañana, de que nosotros, si somos creyentes,
tenemos entrada a la presencia del Dios todo santo. Para el contexto en hebreos,
vamos a pasar a Hebreos capítulo 10, y versículos 10 a 25. Hebreos capítulo 10, versículo 10 en adelante. Dice así, por esa voluntad, la
voluntad de Dios Padre, hemos sido santificados mediante la
ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecida una vez para siempre. Ciertamente, todo sacerdote está
de pie día tras día, ministrando, ofreciendo muchas veces los mismos
sacrificios que nunca pueden quitar los pecados. Pero Cristo,
habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre,
se sentó a la diestra de Dios, esperando de ir adelante hasta
que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. Porque
por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados. También el Espíritu Santo nos
da testimonio, porque después de haber dicho este es el pacto
que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor,
pondré mis leyes en su mente, en sus en su corazón y en su
mente las escribiré. Añade y nunca más me acordaré
de sus pecados e iniquidades. Ahora bien, donde hay perdón
de estas cosas, ya no hay ofrenda por el pecado. Entonces, hermanos,
puesto que tenemos confianza para entrar al lugar santísimo
por la sangre de Jesús, por un camino nuevo y vivo que Él inauguró
para nosotros por medio del velo, es decir, su carne, Y puesto
que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos
con corazón sincero, un corazón verdadero, en plena certidumbre
de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia
y nuestro cuerpo lavado con agua pura. Mantengamos firme la profesión
de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es aquel que prometió. Consideremos como estimularnos
unos a otros al amor y en las buenas obras, no dejando de congregarnos,
como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros,
y mucho más al ver que el día se acerca. hasta ahí en la lectura
de la palabra. La verdad principal por el perfecto
sacrificio de Jesucristo y por su sacerdocio perpetuo podemos
entrar con confianza a la presencia del Dios Todo Santo. Entonces el primer punto es entrada
al lugar santísimo por la sangre de Jesús por medio de su carne. Así que vamos a ver el sacrificio
de Cristo, el sacerdocio de Cristo y la exhortación a base de eso
esta mañana. Versículos 19 y 20. Entonces,
hermanos, puesto que tenemos confianza
para entrar al lugar santísimo por la sangre de Jesús, por un
camino nuevo y vivo que Él inauguró para nosotros por medio del velo,
es decir, su carne. El versículo 19 marca una transición
importante en la carta. Y en este hasta este punto, el
autor ha estado enseñando los fundamentos de cuánto mejor es
Jesucristo de todo lo que había antes. Y debemos entender que
si ha habido exhortaciones, pero ya va a haber muchos, muchos
más en los versículos a continuación. Y estos versículos que estamos
viendo de una forma dan un resumen más corta de todo lo que, o de
mucho de lo que hemos estado viendo en los últimos capítulos. El entonces dice aquí, la primera
palabra en versículo 19, la palabra entonces, mira atrás primero
a todo lo que se ha enseñado. Y este resumen es, puesto que
tenemos confianza para entrar al lugar santísimo por la sangre
y cuerpo sacrificado de Jesucristo, por una parte, y puesto que tenemos
un gran sacerdote sobre la casa de Dios. Entonces, resumiendo
eso, tenemos el perfecto sacrificio, tenemos el perfecto sacerdote,
ya vienen las exhortaciones. Y entonces mira hacia adelante
también esa palabra entonces. Para decir, acerquémonos con
corazón sincero. Versículo 22, lo que vamos a
estar viendo también hoy. El siguiente domingo, el próximo
domingo, vamos a estar viendo las otras exhortaciones. Mantengamos firme la profesión
de nuestra esperanza. Y consideremos cómo estimularnos
al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos. Esa
es otra exhortación. Y después hay varias otras exhortaciones
en los siguientes versículos y capítulos. Así que la primera
parte del resumen tiene que ver con el sacrificio perfecto de
Jesucristo y la bendición infinita que es nuestra, la bendición
de poder entrar al lugar santísimo con confianza. Y la reina Valeria traduce esa palabra
confianza que tenemos en la Biblia de las Américas es como libertad. Tenemos libertad para entrar
al lugar santísimo. Cuando pensamos en el Lugar Santísimo,
espero que ya a estas alturas entendamos a qué se refiere. El Lugar Santísimo, en resumidas
cuentas, es la presencia inmediata de Yahweh Dios. En el tabernáculo
que se construyó en el desierto, el segundo velo tapaba la entrada
a ese lugar santísimo. Y en el lugar santísimo había
el arca del pacto. En la tapa del arca, que era
el propiciatorio para rociar la sangre de los sacrificios,
tenían labrados los querevines de la gloria. Y fue en el vacío
entre las alas de los kerevines que moraba la presencia especial
de Yahweh Dios. Y hemos hecho esta pregunta antes,
pero quiero volver a repetir. La pregunta es, ¿cada miembro
del primer pacto podía entrar con libertad y confianza al lugar
santísimo del primer tabernáculo siempre y cuando quería? No. Y es muy interesante pensar en
eso. Y podemos hacer varias preguntas. Cualquier ser humano. Cuando
hablábamos del sacrificio en el Día de la Exhibición, también
hablábamos de que si ese sacrificio era para todos los habitantes
del mundo. Y la respuesta era no. Ese sacrificio no era para todos. Pero aquí, cuando pensamos en
la presencia de Yahweh Dios en el lugar santísimo, Podemos hacer
la pregunta. Cualquier ser humano, no solo
los del primer pacto, sea cual sea su nación, ¿podía entrar
en el lugar santísimo? No. Tenía que ser israelita. Tenía que ser israelita. ¿Cualquier
israelita podía entrar en el lugar santísimo? No. Tenía que
ser levita de la tribu de Leví. ¿Cualquier persona de la tribu
de Leví podía entrar al lugar santísimo? No, tampoco. Tenía que ser de la ascendencia
o descendiente de Aarón. ¿Cualquier persona de la descendencia
de Aarón podía entrar? No. Solo el sumo sacerdote. El sumo sacerdote podía entrar
¿Siempre y cuando quería? Tampoco. Una vez al año, conforme
a las restricciones que Dios mismo había dado. Y con eso quiero enfatizar que la entrada al lugar santísimo,
la presencia misma inmediata de Yahweh Dios estaba bastante
restringida. no podían entrar siempre y cuando
querían. Los versículos que estamos leyendo
hoy o estudiando habrían sido muy difíciles para los creyentes
judíos para entender porque nunca habían pensado de tener ese acceso
libre con confianza a la presencia de Yahweh Dios, el Dios todo
santo. Porque qué es lo que pasaba en
el Antiguo Testamento cuando alguien entraba por sus conformes,
sus propios pensamientos. Por ejemplo, los primeros hijos
de Aarón murieron. el juicio de Dios. A diferencia
de eso, y por eso yo les dije, tomamos muy ligeramente la entrada
a la presencia de Dios. Es porque no entendemos la seriedad
de la santidad de Dios. Y a diferencia de todo lo que
hemos visto en el Antiguo Testamento acabo de describir, Hebreos 10,
19 dice, puesto que tenemos confianza, tenemos libertad. Y es algo que
nosotros tenemos. ¿Qué dice la palabra ahí? Puesto
que nosotros tenemos esa confianza. Y la pregunta es, ¿quién es el
nosotros en este contexto? Y el nosotros es, son los creyentes
verdaderos, sólo los creyentes verdaderos. Y hay muchas descripciones
de esos creyentes en capítulo dos, los que no descuidan la
salvación en Jesús. Los que son santificados por
Dios, los hijos de Dios, la descendencia de Abraham, los participantes
del llamamiento celestial, los que retienen su confianza y seguridad
en Jesucristo. los que entran en el reposo en
Cristo, los que tienen a Jesús como su sumo sacerdote y muchas
otras cosas. Hay muchas descripciones de quiénes
son esta palabra nosotros. Los que tienen a Yahweh Dios
por su Dios y lo conocen. los que tienen sus pecados perdonados
por el sacrificio perfecto de Cristo. Este grupo y solo este
grupo tiene confianza para entrar al lugar santísimo. Este grupo de personas puede
entrar a la presencia inmediata de Dios con confianza, sin miedo
a sufrir el castigo de la muerte. Y la pregunta es, ¿a base de
qué? podemos entrar o podemos tener esta confianza. La primera
base es por la sangre de Jesús. Recordemos que en el día de la
expiación el sumo sacerdote llevaba la sangre del sacrificio adentro
del lugar santísimo para rociar la sangre sobre el propiciatorio
en la presencia de Yahweh Dios. Y eso fue para cubrir el pecado,
pero no fue realmente la satisfacción final por ese pecado. No fue para destruir el pecado. Y qué dice en. Hebreos 9 24. En adelante, Hebreos 9 24, pero
Cristo No entró en un lugar santo hecho
por manos una representación del verdadero, sino en el cielo
mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros,
no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote
entra al lugar santísimo cada año con sangre ajena. De otra
manera, a Cristo le hubiera sido necesario sufrir muchas veces
desde la fundación del mundo. Pero ahora, una sola vez, en
la consumación de los siglos se ha manifestado para destruir
el pecado por el sacrificio de sí mismo. Jesucristo destruyó
el pecado y con su sacrificio ya no hay necesidad de otro sacrificio. Hebreos 10, 14. Porque por una ofrenda, hablando
de Jesucristo, Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados. Así que por el hecho de haber
sido rescatados eternamente, perdonados y hechos perfectos
en Jesucristo, Por ese derramamiento de su sangre, nosotros podemos
entrar con confianza a la presencia misma de Dios Padre. No es por
ningún mérito propio. Ninguno de nosotros merecemos
tener esa entrada, sino sólo por lo que Jesucristo ha hecho
a nuestro favor. La sangre de Jesús. Y eso es la sangre que nos limpia
de toda nuestra suciedad. ¿Qué es lo que Isaías entendió
al estar en la presencia de Yahweh Dios? Yo soy una persona inmunda,
sucia. Y solo la sangre de Cristo es lo
que nos puede limpiar de esa inmundicia. Continuando con Hebreos 10, versículo
20. Este dice que esta confianza
que tenemos es también por un camino nuevo y vivo que él inauguró
para nosotros por medio del velo, es decir, su carne. Recordemos
que el acceso al lugar santísimo, como ya he explicado nuevamente,
fue cerrado por el velo que dividía el lugar santo del lugar santísimo. ¿Qué es lo que pasó cuando Jesús
murió? se rasgó el velo en dos. Mateo 27 versículo 51 dice En
ese momento el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo
y la tierra tembló y las rocas se partieron. La razón por la
cual el velo del templo se rasgó en dos fue para manifestar a
todos que el acceso a la presencia de Dios ya fue abierto porque
ya se había ofrecido el perfecto sacrificio. el sacrificio que
quitaba el pecado. Así que cuando fue partido el
cuerpo de Jesús en la cruz, derramando su sangre, fue abierto el camino
al lugar santísimo, a la presencia de Dios. Y este camino a la presencia
de Dios fue inaugurado, dice el versículo 20, abierto, iniciado,
no fue un camino que existía antes. El comentarista Kistemaker
dice, el término camino es descrito como nuevo y vivo. Lamentablemente
la traducción nuevo es incompleta, ya que la palabra griega significa
en realidad recién degollada, hablando de sacrificio. Es un
término que se relaciona con los sacrificios religiosos. El adjetivo vivo significa que
el camino que Cristo ha abierto para nosotros no es un callejón
sin salida, es más bien un camino que nos lleva a la salvación
ante la presencia misma de Dios. Jesucristo es quien fue degollado
y sacrificado como el Cordero de Dios sin mancha. Debemos entender que el primer
pacto dice un camino nuevo, un camino vivo. Y cuando habla de
un camino vivo, el primer pacto no producía vida porque los sacrificios
eran un recordatorio anual del pecado. La ley no podía transformar
la vida tampoco. pero en contraposición con el
primer pacto. Este camino es un camino vivo
porque la vida reside, ¿en quién? En Jesucristo. ¿Qué es lo que
Jesucristo dijo? Yo soy la resurrección en la
vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo el que
vive y cree en mí no morirá jamás. La vida reside en Jesucristo
y Él es quien abrió, inauguró este nuevo camino. Solo por el
sacrificio perfecto de Jesucristo es que podemos entrar con confianza
a la presencia de Dios. Él es quien nos da vida. La vida que tenemos en Él es
lo que nos abre ese camino. Continuamos con el segundo punto.
Nuestro gran sacerdote Vamos a leer del versículo 19
otra vez. Entonces, hermanos, puesto que
tenemos confianza para entrar al lugar santísimo por la sangre
de Jesús, por un camino nuevo y vivo que él inauguró para nosotros
por medio del velo, es decir, su carne. Y puesto que tenemos
un gran sacerdote sobre la casa de Dios. Y puesto que tenemos un gran
sacerdote sobre la casa de Dios, las palabras puesto que también
indican la segunda base por la cual podemos
tener acceso o podemos acercarnos con confianza a Dios. Debemos recordar que esta carta
fue escrita a personas hebreos, cristianos hebreos, que estaban
siendo tentados a volver atrás a los sacrificios anteriores. Estaban siendo tentados a abandonar
a Jesucristo, el perfecto sacrificio de Jesucristo, para volver a
los sacrificios de animales. En nosotros, si una persona volviera
atrás, vamos a estar viendo eso también en los próximos versículos.
Y apostatado, si una persona se apostató de Cristo, no estaba
incluido en en nosotros. Solo las personas que mantenían
su confianza en Jesucristo. Así que qué es lo que nosotros
tenemos aquí en este versículo, puesto que tenemos, nosotros
tenemos un gran sacerdote. Ceballos dice, el comentarista
Ceballos, el gran sacerdote es la traducción literal de un título
hebreo que se aplicaba al sumo sacerdote. Si el sumo sacerdote
en el tiempo del antiguo pacto era, perdón, el sumo sacerdote
en el tiempo del antiguo pacto era el gran sacerdote. es decir, son sinónimos en relación
con los otros sacerdotes de su tiempo. Cristo es el gran sacerdote
en sentido absoluto, incomparablemente superior a todos los demás sacerdotes
y sumosacerdotes. No había otro sumosacerdote o
sumosacerdote como Cristo. Y hay que recordar que Jesucristo
fue hecho como nosotros, tomó nuestra naturaleza para llegar
a ser nuestro gran sumo sacerdote. Pero la diferencia entre él,
Jesús, y nosotros es que él nunca pecó. Hebreos, capítulo 7, versículos
26 y 27, porque convenía que tuviéramos
tal sumo sacerdote santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores
y exaltado más allá de los cielos, que no necesita, como aquellos
sumo sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamente, primero por sus
propios pecados y después por los pecados del pueblo, porque
esto Jesús lo hizo una vez para siempre, cuando Él mismo se ofreció. Así que él es nuestro gran sumo
sacerdote porque no es como los sacerdotes anteriores. Él era
totalmente sin pecado. Y este gran sumo sacerdote, también
Hebreos nos enseña, no llegó a ser el sumo sacerdote por su
linaje humano, sino que fue constituido sacerdote por Dios mismo. Él recibió su sacerdocio por
un juramento directamente de Dios. Y es así que él fue instituido,
constituido por Dios como sumo sacerdote y su sacerdocio nunca
termina porque él vive para siempre. Y dice en Hebreos 8, versículo
6, Hebreos 8, versículo 6, Pero ahora Jesús ha obtenido un ministerio
tanto mejor por cuanto él es también mediador de un mejor
pacto establecido sobre mejores promesas. Y otros versículos, Hebreos 9, Versículo 24, otra vez, porque
Cristo no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación
del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora
en la presencia de Dios por nosotros. Eso es la obra del sacerdote
para representar al pueblo para con Dios, delante de Dios. y
no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote
entre el lugar santísimo, cada año con sangre ajena. De otra manera, a Cristo le hubiera
sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del
mundo, pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos,
se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de
sí mismo. y Jesucristo llevó su propio
sangre siendo el gran sacerdote. El gran sacerdote, así que a
base de su sacrificio y su obra sacerdotal, nuestro gran sacerdote
es poderoso para salvar para siempre y recuerden otra vez
a Hebreos 7, 25, por lo cual él también Es poderoso para salvar
para siempre a los que por medio de él se acerquen a Dios, puesto
que vive perpetuamente para interceder por ellos. ¿Cuál fue el problema
de los sacerdotes del primer pacto? Ellos morían. Cada uno llegó a la muerte. Jesucristo jamás morirá. Él vive para siempre. Y así que a base de su sacrificio,
es lo que hemos estado hablando y viendo los últimos capítulos
de Hebreos a base de su sacerdocio perfecto. Él es poderoso para
salvar para siempre. Y cuando pensamos en la salvación,
por ejemplo, si uno, un creyente verdadero puede perder la salvación,
Yo siempre hago la pregunta, ya, ¿a base de qué es tu salvación? Si es a base de tu decisión o
tus obras, sí, tú puedes perder tu salvación. Si es a base de
la obra de Cristo, no puedes perderla. Si Cristo ha dado su
vida en tu lugar, si Él es tu gran sacerdote intercediendo
delante del Padre a tu favor, imposible. Porque Dios o Jesucristo
es el que nos va a preservar hasta el final. Pasemos a los últimos versículos
o el versículo 22. Acerquémonos con corazón sincero
en plena certidumbre de fe. Voy a leer el pasaje de hoy otra
vez. Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar
al lugar santísimo por la sangre de Jesús, por un camino nuevo
y vivo que él inauguró para nosotros por medio del velo, es decir,
su carne. Y puesto que tenemos un gran
sacerdote sobre la casa de Dios. Acerquémonos con corazón sincero,
en plena certidumbre de fe. teniendo nuestro corazón purificado
de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura. Este último versículo aquí en
el pasaje de hoy, versículo 22, empieza con un mandato y el mandato
es acerquémonos, acerquémonos con confianza. Primero debemos
entender a dónde debemos acercar. Y este acercamiento es a Dios
mismo, que está en el lugar santísimo. En el lugar, eso es lo que dice
versículo 19, puesto que tenemos confianza para entrar al lugar
santísimo, a la presencia de Dios. Y es un mandato, no solo
es, bueno, tal vez si quieres, es un mandato para todos los
creyentes verdaderos. Nosotros debemos acercarnos con
confianza a base del perfecto sacrificio y sacerdocio de Jesucristo. No nos acercamos a Dios a base
de nuestros propios méritos, sino sólo por los méritos de
Jesucristo, el perfecto sacerdote y sacrificio. Este mandato, ¿qué es lo opuesto
de acercarnos? Mantenerte distante, mantener
distancia. Muchas veces los creyentes mantenemos
distantes de Dios. Nosotros vivimos, por decir,
alejados de Dios. Y cuando estamos haciendo eso,
estamos en desobediencia. Pero es interesante pensar otra
vez en el primer pacto. En el primer pacto, si quieren
pasar a Éxodo capítulo 19, Éxodo capítulo 19, 21. Éxodo 19, 21. Y Yahweh dijo a
Moisés, desciende, advierte al pueblo, no sea que traspasen
los límites para ver a Yahweh y perezcan muchos de ellos. Desciende, advierte al pueblo,
no sea que traspasen los límites. y perezcan. Capítulo 20, versículos
18 a 21. Todo el pueblo percibía los truenos,
relámpagos, el sonido de la trompeta, el monte que humeaba. Cuando el pueblo vio aquel, temblaron,
se mantuvieron a distancia. Entonces dijeron a Moisés, habla
tú con nosotros y escucharemos, pero que no hable Dios con nosotros,
no sea que muramos. Moisés respondió al pueblo, no
teman, porque Dios ha venido para ponerlos a prueba y para
que su temor permanezca en ustedes y para que no pecan. El pueblo
se mantuvo a distancia, mientras Moisés se acercaba a la densa
nube donde estaba Dios. ¿Qué fue el mandato para los
israelitas en el primer pacto? Mantener distancia. Pero ya eso ha cambiado. En el primer pacto, el pueblo
tenía que mantenerse lejos, en ese sentido, de la presencia
inmediata de Yahweh Dios. En cambio, nosotros, los que
hemos sido santificados por la obra perfecta de Jesucristo,
hemos recibido la orden de acercarnos en plena certidumbre de fe, es
decir, sin temor. ¿Qué es lo que ellos tenían?
Temor, miedo. Y correctamente tenían ese temor. Y el teólogo James White hizo
una buena pregunta. ¿Qué estamos diciendo de Dios
si no creemos su palabra y sus promesas, si no le obedecemos? Le estamos diciendo que no es
digno de confianza. Y en este contexto le estamos
diciendo que no creemos que el sacerdocio de Jesucristo, que
el sacrificio de Jesucristo es suficiente para que nosotros
entremos la presencia de Dios. Le estamos diciendo que queremos
tener un camino mejor para la vida y que podemos hacerlo a
nuestra manera. Cuando nosotros, si nosotros
nos mantenemos distantes a Dios por pecado en nuestra vida, por
un pecado en particular que tenemos, muchas veces estamos muy centrados
en solo ese pecado. Pero hay otro pecado que este
pasaje nos dice. estamos cometiendo. Cuando mantenemos
distante de Dios por un pecado en particular, también estamos
desobedeciendo este mandato de acercarnos a Dios en plena certidumbre
de fe por el sacrificio de Cristo. El alejarnos de Dios es pecado. No debemos verlo de otra forma. Es pecado vivir alejado de Dios. Y otra vez, tal vez debo mencionar,
este mandato está en el contexto de los creyentes, es decir, la
iglesia local. No solo es un contexto individualista,
un mandato individual, es un mandato colectivo también. Nosotros
colectivamente también nos acercamos a Dios. Hebreos 10, 22, también nos indica
cómo debemos acercarnos a Dios. Primero dice que debemos acercarnos
con corazón sincero. ¿Qué es un corazón sincero? Es
un corazón que no tiene doblez. Es un corazón que realmente desea
estar en la presencia de Dios. Si hay un pecado que se destaca
en la cultura, ¿cuál sería? Es el pecado del engaño, de la
mentira, de las apariencias. El no creyente, por definición,
vive engañándose respecto a su relación con el Creador Dios.
Pero aún los creyentes, nosotros, vivimos muchas veces fingiendo
obediencia a Dios con un corazón que está buscando sacar provecho
de Dios y sus bendiciones en vez de realmente amarle y tener
una relación íntima con él. Ceballos dice, es necesario que
en el centro del ser tengamos un deseo sincero de relacionarnos
con Dios. No podemos fingir lealtad a él. La misma palabra traducida sincero
aquí aparece en capítulo ocho, versículo dos y nueve, veinticuatro,
donde se traduce verdadero y se refiere al santuario celestial. El corazón sincero es un corazón
verdadero, cuyo fundamento y contenido son las cosas celestiales eternas. Es constante y sincero porque
está centrado en lo eterno. Y por eso nos acercamos en plena
certidumbre de fe. Así que el corazón verdadero
es el que tiene su fe firmemente fundamentada en Dios y su palabra. Tiene su fe firmemente fundamentada
en la perfección de la persona y la obra de nuestro gran sacerdote. Hebreos 11, versículo 1 dice
Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción
de lo que no se ve. la fe. Y así que esa es la clase
de corazón que estamos hablando. Y cuando pasamos por Hebreos
11, vamos a estar viendo muchas personas que tenían esa clase
de fe. No estaban mirando lo temporal,
lo terrenal. Estaban viendo lo eterno. Cuando confiamos en Dios y su
gran sacerdote, no ponemos nuestra fe ni nuestra esperanza en cualquier
salvación por decir que este mundo puede ofrecer. Solo hay
uno que es digno de nuestra confianza, y es Jesucristo. Cuando tú te aproximas a la muerte,
¿en qué vas a basar tu confianza para estar delante de Dios? ¿Vas a buscar ¿no? Tener tu confianza en algo terrenal. Bueno, la iglesia católica tiene
muchos ritos que hacen, ¿no? A través de la vida para, por
decir, asegurar a la persona que va a estar en la presencia
de Dios. Pero su doctrina enseña del,
por ejemplo, el purgatorio. El purgatorio es para ser purificado,
por decir, del pecado que todavía tienes. Indicando que ellos no creen
en la perfección del sacrificio de Cristo. Y por esa razón ellos
tienen muchos ritos. Si una persona confía en algo
terrenal de esa forma, al pasar por la puerta de la muerte se
va a dar cuenta inmediatamente que se ha equivocado gravemente. La única ancla segura para nuestras
almas es la salvación de Jesucristo. Y lo increíble es que no necesitamos
esperar pasar por la puerta de la muerte para estar en la presencia
de Dios. Este pasaje dice que nosotros
podemos obtenemos el mandato y el privilegio de entrar a la
presencia de Dios hoy día. La segunda mitad de Hebreos 10,
22. Voy a leer todo el versículo. Acerquémonos con corazón sincero.
en plena certidumbre de fe, con plena confianza, teniendo nuestro
corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua
pura. La segunda parte del versículo
dice teniendo nuestro corazón purificado. La reina Valera traduce
este purificados los corazones. Y la Biblia Net le da una traducción
un poco diferente, porque hemos tenido nuestros corazones rociados,
obviamente dando referencia a lo que hacían con la sangre sobre
el propiciatorio del primer pacto. Hemos experimentado la purificación
de nuestros corazones. Hemos sido limpiados por Cristo. Otra vezcito a Ceballos. Dice,
los dos últimos modos de nuestro acercamiento describen la purificación
que Cristo nos consiguió con su sacrificio. Purificados es
literalmente rociados. Como los sacerdotes levíticos
fueron rociados con sangre y lavados con agua
en su dedicación, así los cristianos somos purificados por la sangre
de Jesús cuando iniciamos nuestro acercamiento a Dios. Su sangre
nos purifica en el corazón y también en nuestra conciencia, donde
está arraigada la maldad. El lavamiento de los cuerpos
con agua es un símbolo exterior de la purificación interior.
Este símbolo viene de los lavamientos ceremoniales de los judíos. Pero
el autor también puede estar pensando en el bautismo cristiano,
que representa la purificación también, ser levantado de la
muerte con Jesucristo. Esta purificación es precisamente
lo que Cristo ha realizado por su sacrificio. Perfecto. Hebreos 9 14. Dice. Cuánto más la sangre de Cristo. Quien por el espíritu eterno,
él mismo se ofreció sin mancha a Dios. purificará nuestra conciencia
de obras muertas para servir al Dios vivo. Por el hecho de que ya hemos
sido purificados y santificados por el sacrificio de Cristo,
nosotros tenemos todo privilegio, hemos recibido un mandato de
Dios para entrar su presencia. Y si no entramos la presencia
de Dios, como recibimos este mandato, recuerden, estamos diciendo. De la perfección de Jesucristo,
de su sacrificio, de su sumo sacerdocio que estamos pensando,
tal vez no funcione, tal vez no es lo que el autor de los
hebreos ha estado enseñando en estos capítulos. Muchas veces hay muchas personas
que hablan de hay muchos caminos a Dios. Pero otra vez, este pasaje. Enseña que Jesucristo es exclusivo,
solo hay un camino que fue inaugurado por la sangre. Por el cuerpo
partido de Jesucristo. y él es nuestro sumo sacerdote. Y a base de todo eso, en el momento
de nuestra debilidad, la tentación, ¿qué es lo que debemos hacer? Acercarnos a Dios. Jesucristo
ha realizado todo a nuestro favor para que entremos con esta plena
confianza a la presencia de Dios Padre. Recordemos Hebreos 4,
14 en adelante, Hebreos 4, 14. Dice Teniendo pues un gran sumo
sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el hijo de Dios,
retengamos nuestra fe porque no tenemos un sumo sacerdote
que no puede compadecerse de nuestras falaquezas, sino uno
que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin. Pecado. Por tanto, aquí el otro, otra
vez la misma palabra, acerquémonos con confianza al trono de la
gracia para que recibamos misericordia y hayamos gracia para la ayuda
oportuna. Recordemos la verdad principal
de esta mañana. Por el perfecto sacrificio de
Jesucristo, por su sacerdocio perpetuo, podemos entrar con
confianza a la presencia del Dios todo santo. ¿Qué no esperemos hasta que sentimos
por decir acercarnos a Dios en el lugar santísimo? más bien
que cada momento debemos acercarnos en plena certidumbre de fe, pasando
nuestra vida en él. Vamos a terminar leyendo el pasaje
de esta mañana. Entonces, hermanos, puesto que
tenemos confianza para entrar al lugar santísimo por la sangre
de Jesús, por un camino nuevo y vivo que Él inauguró para nosotros
por medio del velo, es decir, su carne. Y puesto que tenemos
un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón
sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón
purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua
pura. Vamos a orar. Gracias, señor, por lo que tú
has hecho a nuestro favor. Ayúdenos, señor, realmente a
volver a recordar que en el primer pacto no tenían acceso libre,
no podían entrar con confianza a tu presencia cualquier persona. y solo el sumo sacerdote. En el día que tú habías mandado
y conforme. A los ritos y lo que tú habías
prescrito, señor, que podía entrar tu presencia. Ayúdanos a entender
que en el primer pacto. Estaban bajo la orden de mantenerse
distantes de ti, señor. Y ayúdenos a entender. Que el
camino ha sido abierto por el perfecto sacrificio de Cristo. Porque ha derramado su sangre
en la cruz. La sangre del cordero sin mancha. Para quitar nuestro pecado ha
ofrecido su cuerpo, su cuerpo fue partido. como el velo se partió en dos
para abrir este camino a tu presencia. Y Jesucristo ha inaugurado este
nuevo camino por medio de su perfecto sacrificio y también
él es nuestro perfecto sumo, gran sumo sacerdote que intercede
a nuestro favor. Y sabemos que todos los que nos
los que confiamos en ti, señor, tenemos a Jesucristo como nuestro
sacerdote, intercediendo a nuestro favor en tu presencia. Y así por toda esta obra perfecta,
nosotros tenemos esa plena confianza para entrar a tu presencia. Ayúdenos,
señor, a entender lo que es verdadero, lo que es real, no vivir en el
engaño de este mundo, el engaño de las cosas que van pasando. Señor, más bien, ayúdenos a vivir
en la verdad tuya y de compartir esta gran noticia del Evangelio
con otras personas. Te pido, Señor, por nosotros que en nuestras familias, en
nuestros matrimonios, los jóvenes solteros, nuestros hijos, podemos
seguir profundizando nuestra confianza en ti. Y señora, en
medio de muchas dificultades, dificultad de salud, dificultad
económica, dificultad en nuestras relaciones, Debemos entender
que tenemos el perfecto sacerdote a quien podemos acudir para la
ayuda que necesitamos. Gracias, Señor, por todo eso.
En tu nombre, santo y perfecto. Amén. Amén.
Acerquémonos con confianza
Series Hebreos
Verdad principal: ¡Por el perfecto sacrificio de Jesucristo y por Su sacerdocio perpetuo, podemos entrar con confianza a la presencia del Dios todo santo!
Escrituras tomadas de la Nueva Biblia de las Américas Copyright 2005 por The Lockman Foundation; usadas con permiso; todos los derechos reservados. www.NuevaBiblia.com
| Sermon ID | 519241216282820 |
| Duration | 59:48 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Hebrews 10:19-22 |
| Language | Spanish |
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