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Salmo 91, amados hermanos. Voy a leer la palabra del Señor
que dice así. El que habita al abrigo del Altísimo
morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová, esperanza mía
y castillo mío, mi Dios en quien confiaré. Él te librará del lazo
del cazador de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y
debajo de sus alas estarás seguro. Escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno
ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que anda en oscuridad,
ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado
mil y diez mil a tu diestra, mas a ti no llegará. Ciertamente
con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos,
porque has puesto a Jehová que es mi esperanza, al altísimo
por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará cerca
de ti, que te guarden en todos tus caminos, en las manos te
llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el
león y el ásbit pisarás, hollarás al cachorro de león y al dragón.
Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré. Le pondré en alto, por cuanto
ha conocido mi nombre. Me invocará y yo le responderé.
Con él estaré yo en la angustia. Lo libraré y le glorificaré.
Lo saciaré de larga vida y le mostraré mi salvación. Amén.
Vamos a pedir la dirección del Señor. Padre Santo, gracias por
el Libro de los Salmos, que contiene grandes verdades de consuelo,
exhortación y esperanza para tu iglesia. En todo tiempo, particularmente
en tiempos de dificultad como el que vivimos hoy, recurrimos
a tu palabra, donde encontramos la fuerza que necesitamos para
poder continuar nuestro peregrinaje en este mundo. Que tu Espíritu
Santo nos ilumine, nos dé entendimiento y sabiduría divina para entender
tu palabra. En Cristo Jesús nuestro Señor.
Amén. Salmo 91, amados hermanos. Como se dan cuenta, el Salmo
91 no tiene un título al igual que el 90. El 90 tiene un título,
dice Oración de Moisés, varón de Dios. Pero el Salmo 91 no
tiene título, no indica quién lo escribió, cuándo ni por qué,
es decir, la ocasión. Muchos creen que fue Moisés,
otros creen que fue el rey David o algún otro escritor, otro salmista. Pero hermanos, no se sabe con
certeza. Podemos ver que está conectado
estrechamente con el Salmo 90 que nos habla de la eternidad
de Dios y de la finitud del hombre. Cuán grande es Dios, cuán pequeño
es el hombre y el Salmo 91 parece que habla de que este Dios grande
y sublime es uno que de hecho cuida a sus hijos con amor. Bueno, el hecho de que tampoco
poco no tenga título, pues quiere decir que es un salmo que se
aplica, verdad, a toda la iglesia, en todo tiempo, en toda circunstancia. Entonces, con confianza que nos
acercamos a este salmo para encontrar ayuda en tiempos de dificultad. Pero recordemos que los salmos
son necesarios para toda la vida, no solamente para los tiempos
de dificultad. No debemos utilizar la Palabra
de Dios en general, ni particularmente los Salmos como un amuleto, ¿verdad? Hemos crecido en una cultura
en que nunca leemos la Biblia, nunca asistimos a adorar a Dios,
nunca nos interesa vivir conforme a la voluntad de Dios, pero cuando
hay un peligro o tenemos miedo, hasta hay gente que se pone la
Biblia en el pecho, se va a dormir y se abraza a la Biblia pensando
que la Biblia, de alguna manera, como si fuese un amuleto, nos
va a ayudar. No es así. La palabra de Dios
es una que tiene que vivirse, en la que tenemos que confiar
todos los días de nuestra vida. Bueno, el Salmo 91, cuando lo
leemos completamente, parece que indica que se escribió en
un tiempo de guerra. como que el contexto es de guerra,
de guerra antigua en que un ejército viene, ataca, ya sea de noche,
ya sea de día, como también parece que indica diferentes peligros
que se derivan de la guerra, que son consecuencia de la guerra. Bueno, amados hermanos, Vivimos en un tiempo en que la
gente tiene temor de enfermarse, la gente tiene temor de morir. Y el contexto del Salmo, que
es un contexto de guerra, de manera muy particular indica
que la posibilidad de morir era muy alta, ¿verdad? Si un ejército
sitiaba una ciudad, Muy raras veces esa ciudad podía sostener
el sitio hasta que el ejército enemigo se alejara, pero la gran
mayoría de las veces las ciudades caían y la muerte era inminente. Entonces, eso es bueno de tenerlo
en mente por la forma en que el Salmo nos llama a confiar
en Dios. Vean cómo lo hace. el que habita
al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Primeramente noten que las dos
primeras palabras, el que, son importantes. ¿Saben por qué? Porque indican que cualquier
persona puede abrigarse ante el Dios Altísimo, refugiarse
en Él, pobre o rico, reyes, funcionarios políticos, religiosos, gente
del pueblo, educados o no educados, de una nación o de otra, el que
venga a habitar y a refugiarse bajo las alas del Dios Altísimo,
entonces morará bajo la sombra del Omnipotente. ¡Qué hermoso
es saber, cierto o no, que Dios no hace acepción de personas!
Y todo aquel que con corazón contrito y humillado viene a
Él para encontrar abrigo en Él, lo encontrará. Ese es lo que
significa el que habita, cualquier persona. Segundo, El refugio
del salmista es el Dios altísimo y omnipotente. El salmista está
convencido de esto. La obra del Espíritu Santo es
profunda en el verdadero pueblo de Dios. Y el verdadero pueblo
de Dios puede acudir a Dios porque conoce a Dios. Este Dios es altísimo. Es decir, es uno que está por
encima de todas las cosas. No hay nada ni nadie superior
a nuestro Dios. Él es el Dios Altísimo. Pero también, Él es el Dios Omnipotente,
¿verdad? Omnipotente, quiere decir Que
nuestro Dios, hermanos, es un Dios que puede hacer todas las
cosas según su santa voluntad. No hay nada imposible para Dios. Él puede hacer lo que el hombre
no puede hacer. Y no hay nadie que pueda derrotar
a nuestro Dios. Qué hermoso es saber, ¿cierto
o no? que como cristianos, por la gracia
de Dios en la persona de Cristo, podemos tener acceso a este Dios
altísimo y omnipotente. Todos los niños que juegan juegos
se emocionan con los personajes más fuertes, ¿cierto o no? Más grandes, que destruyen todo
y que nadie los puede destruir. Bueno, solamente son personajes
de juegos, pero nuestro Dios no es una invención. Él es el Dios real, verdadero,
que existe, que es altísimo, omnipotente y no hay nadie que
lo pueda destruir y por eso es que el cristiano corre a refugiarse
en él. Por otro lado, hermanos, noten
que este primer versículo, porque introduce el tema de todo el
Salmo, Este primer versículo no solamente invita a cualquier
persona a confiar verdaderamente en Dios, no solamente nos describe
la naturaleza grande de Dios, sino que junto a ello, junto
a llamarnos a confiar en Dios, nos promete algo importante. Es más, la promesa de Dios es
tan grande y segura que es con base en esta promesa que Él nos
llama. Noten cómo dice allí. El que
habita el abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Hay una promesa segura. Si tú vienes humillado, confiando
en la obra de Cristo, de que solamente a través de Él puedes
refugiarte en este Dios, morarás sin duda alguna bajo la sombra
del Omnipotente. Su sombra te cubrirá y Él te
protegerá. Esa es la promesa, la promesa
segura de que Dios no te rechazará y Él que viene a mí no le echo
fuera. El que viene a este Dios Altísimo
y Omnipotente no será rechazado, encontrará Sombra morará bajo
la sombra del Omnipotente. Es decir, vivirá, se quedará
permanentemente bajo la protección de Dios. Pero noten por último,
en este versículo uno, que estas palabras son tan profundas que
no se refieren a venir a Dios solamente en tiempos de miedo
o de desesperación. Incluye eso. Pero no es un llamado
a que cuando hay un peligro entonces te acuerdes que hay un Dios y
vayas corriendo y suplicarle que te proteja. No. Es un llamado a una confianza
plena y completa en Dios. Es un llamado a confiar en Él
todo tiempo, en todo momento, bajo cualquier circunstancia. Ese Salmo está escrito para esas
personas, para el verdadero pueblo de Dios. Y entonces cuando lo
vemos desde esta óptica, podemos preguntarnos, ¿será que ese Salmo
me lo puedo aplicar a mi vida cuando En realidad ni conozco
quién es Dios, cuando en realidad vivo como si no hubiera Dios. Cuando vivo todo el resto de
mi vida confiando en mi capacidad, en mis propias fuerzas. Pero
cuando surge la pandemia, voy corriendo a Dios como si fuera
un amuleto, ¿verdad? ¿Para qué me proteja en ese momento?
¿Será que Dios está dispuesto y obligado a ser el refugio,
el abrigo y la sombra de ese tipo de personas? No, ¿verdad? El que viene a refugiarse al
abrigo del Altísimo, Y el que morará bajo la sombra del Omnipotente
es el hombre o la mujer que reconoce que su vida depende completamente
de Dios y que fuera de Él no hay seguridad. Bueno, vamos a
continuar del versículo 2 al versículo 10 ahora. encontramos
la manera o los peligros de los cuales Dios guarda a su pueblo. Vean cómo dice el versículo 2. Diré yo a Jehová, esperanza mía
y castillo mío, mi Dios en quien confiaré. El versículo 1 es una
declaración, ¿verdad? De que en Dios hay refugio seguro,
en el Dios altísimo y omnipotente. Pero el versículo 2 confirma
lo que estábamos diciendo hace ratito, de que todo aquel que
se acerca a este Dios tiene que hacerlo de una manera consciente,
personal de su necesidad, de su dependencia absoluta de Dios,
de su vulnerabilidad, de su gran necesidad de encontrar perdón
de pecados. salvación de la condenación,
vida eterna en Él. Y entonces tenemos nosotros que,
de manera personal, apropiarnos, recibir a este Dios. No es un cristianismo externo
meramente, vago o indefinido. El salmista, vean cómo dice,
diré yo a Jehová, hablaré al Señor y le diré cómo, esperanza
mía y castillo mío, mi Dios en quien confiaré. El pronombre
posesivo mío, mi Dios, ¿verdad?, indica que entre Dios y esta
persona que clama al Señor hay una relación íntima. Hay una
relación de un Dios grande y majestuoso con una persona que reconoce
su necesidad y que sabe que por gracia y misericordia el Señor
ha llegado a ser su Dios. ha llegado a ser su refugio,
su fortaleza. Otra vez, esas palabras denotan
un contexto de guerra. Dios es el refugio donde uno
está seguro. Él es mi castillo o mi fortaleza,
un lugar muy seguro y fuerte desde donde se podía atacar al
enemigo. Y entonces el salmista nos llama
para que el verdadero pueblo de Dios, cada uno de nosotros,
no vivamos un cristianismo meramente formalista. un cristianismo externo
o ritual, sino que sea una relación personal viva e íntima entre
Dios y nosotros. Y claro, ese llamado es personal,
pero es también colectivo, va dirigido a todo el pueblo de
Dios, como el pueblo redimido. Dios quiere, pues, que cada uno
de los que conforman la iglesia pueda decir con convicción Tú
eres mi esperanza, tú eres mi fortaleza, tú eres mi Dios y
por ello voy a confiar en ti. Pero la pregunta es, ¿será que
de verdad confiamos en Dios? Ahorita todos dicen confiar en
Dios, ¿verdad? O todos desesperan. Muchos cristianos,
¿verdad? Que dicen creer en Dios, parece
que no confían en Dios. y muchos que no les interesa
creer en Dios o vivir como Dios manda, ahorita dicen que si creen
en Dios y si confían en Dios. No es ese el mensaje que está
comunicando el salmista. El salmista está comunicando
una convicción profunda en la vida de la persona, del pueblo
de Dios. Que en tiempos de angustia, pero
también en tiempos de prosperidad, de salud, de abundancia, en cualquier
momento el cristiano pueda decir, tú eres mi esperanza, mi refugio,
mi castillo, mi Dios en quien confiaré. Es en Él en quien voy
a confiar. El objeto de nuestra confianza
es el Dios altísimo y el Dios omnipotente, quien es para su
pueblo esperanza, refugio, castillo. fortaleza, mi Dios en quien confiaré. El mejor ejemplo de confianza
en este Dios es nuestro Señor Jesucristo, verdad? Porque él,
incluso en la hora de la muerte en la cruz, él dijo Dios mío,
Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Él no estaba clamando por desesperación,
sino que aún en el ahora de la muerte, él creía en Dios y en
su Padre, ¿verdad? Como su Dios. Y por eso es que
al final, dice que Él encomendó en tus manos, dice, encomiendo
a mi espíritu. Es decir, Él se encomendó a Dios
siempre y en todo momento y es por medio de Él que nosotros
también debemos confiar en Dios en todo momento. En Él confiaré. ¿En quién confías durante tu
vida? ¿Confías en tu trabajo? Bueno,
déjame decirte que ahorita Los que confiaban en su trabajo,
muchísimos, no lo tienen. Confiabas en tu habilidad en
el trabajo, en que querías superar a todos los demás y escalabas
y pisoteabas a los que estaban por abajo de ti, bueno, ahora
no tienes trabajo para hacerlo. Confiabas en tu habilidad de
negocios para hacer esto y para hacer lo otro, ¿Recuerdan ustedes antes de esta
crisis, verdad, cómo había gente que presumía tanto? ¿Dónde están ahora? ¿Qué ha pasado? La gente confía más en otras
cosas que en Dios y tristemente sucede en el pueblo de Dios. ¿Cuántos cristianos confían más
en otras cosas y no en Dios? Bueno, ¿De qué libra el Señor
a su pueblo? Dice el versículo 3 al 10 varias
cosas. Él te librará del lazo del cazador,
de la peste destructora. Él te librará. Es una realidad
que el Señor libera a su pueblo, al que confía en Él, del lazo
del cazador. Aquí utiliza una imagen de los
que cazaban aves. Entonces, ellos preparaban una
trampa y el ave no se daba cuenta que había caído en la trampa,
pues hasta que ya estaba en la trampa, ¿verdad? Ya estaba en
la trampa y entonces se percataba. ¿Cuál es la idea? De que son
ataques silenciosos, son ataques bien preparados, que el enemigo
se esconde y nos quiere tomar por sorpresa, pero dice, Dios
te librará incluso de los peligros que no puedes ver. Y ahorita
hay un peligro allá afuera, ¿cierto o no?, que no lo podemos ver.
¿Podemos ver el virus? Pues si lo pudiéramos ver, lo
agarraríamos y lo meteríamos en una botella o lo que sea y
que nunca más salga de allí. Pero no lo vemos. Y entonces,
¿cuál es el temor de nosotros? Pues que en cualquier momento,
¡pum!, nos infectemos del virus. Pero ¿sabes qué? La Biblia dice,
Él te librará del lazo del cazador, del peligro que no ves. Actualmente
en la política se habla del enemigo invisible. ¿Cierto o no? El enemigo
invisible, pues para Dios no hay enemigo invisible, Él lo
ve todo. De la peste destructora, Él te
va a proteger también de la enfermedad que destruye. Bueno, en ese tiempo,
cuando alguien se enfermaba, pues a veces una enfermedad que
para nosotros ahora, que es fácil de curar, pues era mortal en
ese tiempo. ¿Se acuerdan ustedes de la suegra
de Pedro, el apóstol, cuando el Señor Jesucristo, después
de ir a la sinagoga, fue a la casa de Pedro? Dice que tenía
fiebre, ¿verdad? Pero cuando uno lee el Evangelio
de Lucas, dice que tenía una gran fiebre. Y en ese tiempo,
hermanos, tener fiebre era casi sinónimo de muerte. Bueno, lo
estamos viendo ahora. ¿Cuáles son los síntomas de este
virus? Fiebre intensa. No se va la fiebre, ¿verdad?
Entre otras cosas. ¿Algo mortal que puede matar?
Pues dice la Biblia que él te librará de la peste destructora. Y después vuelve a repetir la
idea del versículo 1. Con sus plumas te cubrirá y debajo
de sus alas estarás seguro. Vean que este Dios es un Dios
misericordioso que condesciende en gracia y Él, como si fuera
un ave, ¿verdad? Como si fuera una águila o una
gallina, como Jesús utiliza esa imagen también en el Evangelio
de Mateo, Él nos cubre con sus alas. Él te va a cubrir, Él te
va a proteger. ¿Y cómo se sienten los pollitos
debajo de las alas de su mamá la gallina? ¿Se sienten inseguros
o se sienten seguros? Pues bien seguros se sienten,
¿verdad? Bueno, hermanos, Dios quiere
que nosotros confiemos en Él de tal manera que nos sintamos
completamente seguros debajo de sus alas. Cuando el virus
andaba en China, pues decíamos, pues está muy lejos, ¿verdad?
No va a llegar aquí, ¿no? Cuando el virus llegó a Europa,
pues también está muy lejos. Y luego el virus llegó a Estados
Unidos y empezamos a preocuparnos más. Bueno, llegó a Nueva York,
llegó a... ¿Qué otro estado, verdad? Llegó
a la Florida, ¡llegó a California! Y entonces nos preocupábamos
más. Pero no ha llegado al condado de Kern. Entonces, pues, estamos
seguros, ¿verdad? Estamos seguros. Pero de repente
llegó al condado de Kern. Pero no ha llegado a Shafter.
Está en Bakersfield, entonces no hay problema. Pero ya llegó
a Shafter. Ya está presente. Ya hizo acto
de presencia entre nosotros y entonces parece que el mundo se nos derriba.
Todo se pone de cabeza, ¿verdad? Y los que predicamos y cantamos
y alabamos a Dios empezamos a actuar como aquellos que no tienen esperanza,
que no tienen refugio, que no tienen una fortaleza. Se les
olvida, se nos olvida. que nuestro Dios nos protegerá
con sus plumas y debajo de sus alas de amor y de misericordia
estaremos seguros. Por eso es que este Salmo hay
que leerlo con cuidado, ¿verdad? Porque otra vez no es un amuleto
al cual vamos a recurrir cuando hay problemas y como si Dios
estuviera obligado a sanarnos o a cuidarnos. Nos damos cuenta
que no merecemos la protección de Dios. Esa es la verdad. No
merecemos la protección de Dios. Más sin embargo, él es bueno
y lo hace. Dice, Escudo y Adarga es su verdad, dice el salmista. Como que es la base del cuidado
de Dios, entre otras cosas, ¿verdad? Él es el altísimo, él es el omnipotente,
pero Dios también es veraz. O también se puede leer como
Escudo y Adarga es su fidelidad, la fidelidad permanente de Dios. Él es el Dios fiel, el Dios que
no miente, el Dios que ha prometido que vamos a morar bajo su sombra
y Él lo cumplirá. Porque Él es fiel. Y él no es
hijo de hombre para que mienta ni para que se arrepienta. Escudo
y adarga es una expresión interesante. El escudo se refiere a un escudo
grande que nos protege. ¿Han visto las películas de guerra?
Principalmente la película de los romanos, ¿verdad? Que tenían
desarrollado un armamento militar muy grande. Tenían unos escudos
grandes, ¿verdad? Que cubrían todo el cuerpo de
la persona. Pero adarga es un escudo más
pequeño. Está el escudo grande, está el
escudo chiquito. La idea es que Dios, como es
fiel, es un escudo que nos protege por todos lados. No hay ningún
flanco descubierto por el cual el enemigo pueda entrar y herirnos. Este es el mismo Dios que le
dijo a Abraham, allá en el libro de Génesis, que él era su escudo,
el Dios Todopoderoso. Dice después, no temerás el terror
nocturno ni saeta que vuele de día. Noten otra vez el contexto
de la guerra. El enemigo podía atacar en la
noche o en el día. Y las saetas se refiere a las
flechas que vuelan, ¿verdad? Y si hay un arma mortal silenciosa,
pues es una saeta, es una flecha. No sabes en qué momento, ¡pum!,
te va a golpear. acuerdo cuando una vez fuimos
a un día de excursión con los niños para ver una representación
de la guerra civil en Estados Unidos y entonces ahí tenían
sus escopetas y cañones que usaban para la guerra y nombre cuando
los disparaban Pues yo soy bien miedoso y me tenía que tapar
los oídos, y por más que me tapaba los oídos, brincaba cada vez
que sonaba un cañón. ¡Pum! O un disparo. ¡Pam! ¡Fuertísimo! Bueno, uno
puede ver, ¿no?, escuchar el ruido, pero con una flecha, con
una saeta, pues no te enteras hasta que ya te atravesó. ¿verdad? Dice Dios que en medio de la
guerra él protegió a su pueblo, muchas veces protegió a su pueblo,
cuando su pueblo confió en él. Y dice, no temerás el terror
nocturno que pueda crear un ejército en tu vida, ni las flechas que
vuelen de día. Hay una historia allá en el libro
de las crónicas en el Antiguo Testamento también, cuando uno
de los reyes de Israel, hermanos, dice que entró a la guerra. Y
un rey que había sido desobediente a Dios, entró a la guerra y se
disfrazó. para que no lo encontrara el
enemigo, porque el enemigo estaba buscando al rey para matarlo.
Él era el líder y dice que él se disfrazó y la Biblia de manera
interesante dice que a la aventura un arquero disparó su lanza,
su flecha, su saeta y le dio en la costilla al rey, el cual
después murió. Bueno, él era el rey de Israel.
Y él bien pudo haber dicho cuando fue a la guerra, bueno, en ese
momento voy a confiar en Dios y él me va a librar de la saeta
que vuela de día. Bueno, él no fue librado. Nunca
se le esperó, pero él murió de un flechazo. Pero para los que
confían en Dios, hermanos, él puede hacerlo. Él puede librarnos. Dice el versículo 6, ni pestilencia
que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya.
Cuando los ejércitos sitiaban a una ciudad, hermanos, después
de días, después de meses y después de años, surgía el hambre, surgían
enfermedades, surgían plagas, epidemias que arrasaban con la
población dentro de una ciudad. Y hay una pandemia el día de
hoy. Está en todo el mundo. Y el Señor
promete a su pueblo que ninguna enfermedad que ande en oscuridad,
ni mortandad que en medio del día destruya, llegará a ti. Él te va a cuidar. Él te protegerá. Debajo de sus alas estarás seguro. ¿Realmente confiamos en Dios?
¿Realmente ¿Hemos confiado en Él? Vean el versículo 7 al 8
dice, Mucha gente moría en las guerras, y el pueblo de Israel,
déjenme decirles, muchas veces fue derrotado, porque ellos se
rebelaron en contra de Dios. Y hermanos, en el pueblo de Israel, Muchas veces ellos tomaban a
Dios como un amuleto, como hemos dicho, como un recurso al cual
puedes acudir cuando tú quieras. Al fin y al cabo que Dios está
a tu servicio y Él está obligado a defenderte aunque no quiera.
La gente trataba así a Dios. Por ejemplo, usaban el templo
de Jerusalén y ellos decían, templo de Dios, templo de Dios,
templo de Dios es éste y por lo tanto no vamos a ser destruidos. Bueno, el templo fue destruido,
las murallas de Jerusalén fueron derribadas, la población fue
masacrada, fue llevada prisionera a muchos lugares por los asirios,
por los babilonios, por los romanos, etcétera, etcétera. Dios no libró
a su pueblo cuando su pueblo andaba en rebeldía, cuando su
pueblo andaba en desobediencia, pero cuando su pueblo se humillaba
de verdad al Señor, cuando su Rey reconocía que el único refugio
era el Dios Altísimo y el Dios Omnipotente, hermanos, caían
a su lado mil y diez mil a su derecha y la muerte no llegaba
a ellos. ¿Se acuerdan del ejército asirio? del rey Senaquerib, que rodeó
y sitió a Jerusalén, dice que el ángel de Jehová en una noche
destruyó a 175.000 soldados. Cayeron a diestra y a siniestra,
y al día siguiente en que se levantaron, y aquí todo era cuerpo
de muertos, y ninguna israelita cayó. De la misma manera en el
pueblo, La nación de Egipto, las plagas. ¿Se acuerdan de los
niños que Dios envió a los egipcios? ¿Las plagas llegaron a los israelitas? No, ¿verdad? Dios libró a su
pueblo. Dios lo protegió. Es más, los
israelitas se pararon a las orillas del Mar Rojo y vieron a sus enemigos
destruidos en el mar. Los israelitas también cuando
el sitio de los asirios pudieron pararse en las murallas de Jerusalén
y miraron la recompensa de los enemigos de Dios tirados y tendidos,
comidos por las aves de los cielos y las bestias de la tierra. Ciertamente
con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos.
Pero hermanos, ¿a quién protege Dios? Otra vez el Salmista lo
repite en el versículo 9 y 10 porque has puesto a Jehová que
es mi esperanza al altísimo por tu habitación no te sobrevendrá
mal ni plaga tocará tu morada. La gran pregunta es en efecto
hemos puesto. Nuestra esperanza en Jehová,
en el Dios del pacto, el Dios que es siempre fiel, el Dios
de la vida, el Dios de la redención. En efecto, hemos dicho al Señor
con todo nuestro corazón, en todo momento, bajo cualquier
circunstancia, Tú eres mi esperanza. Tú eres mi habitación. No quiero
morar en ningún otro lugar más que en ti. Realmente hemos dicho,
como dice el rey David, es mejor estar en tus atrios un día que
mil fuera de ellos. En verdad, ese es el deseo de
nuestro corazón. En verdad hemos dicho, Señor,
no hay nada ni nadie aparte de Ti que sea mi habitación. Tú
eres todo lo que quiero en la tierra y aparte de Ti ninguna
otra cosa deseo. En verdad hemos hecho y dicho
eso. Si ese es el deseo de nuestro
corazón, amados hermanos, Dios en su gracia y en su providencia
nos puede librar. de peligros terrenales. Y si
no, nuestra salvación está segura en sus manos. Dice el salmista
después, versículo 11, 12 y 13. Pues a sus ángeles mandará cerca
de ti que te guarden en todos tus caminos, en las manos te
llevarán para que tu pie no tropiejes en piedra. Sobre León y el África
pisarás, hoyarás al cachorro de León y al dragón. Hermanos, hemos visto cómo Dios
libera a su pueblo de sus enemigos y, por así decirlo, libera a
su pueblo con recursos naturales, por así decirlo. Pero el cristiano
sabe que nuestro Dios es uno que tiene a su disposición todos
los recursos que hay, tanto los naturales como los sobrenaturales. El cristiano sabe que ante la
limitación y la impotencia de los médicos, de los científicos,
de la tecnología, del ejército poderoso, hay un Dios que es
Dios y que usa incluso medios sobrenaturales para ayudar a
su pueblo. Por eso habla de ángeles. Dice
a sus ángeles mandará cerca de ti que te guarden en todos tus
caminos, en las manos te llevarán para que tu pie no tropiece en
piedra. Impresionante, cierto o no? Cómo el salmista habla y lo vemos
en la en la historia de Israel otra vez. El ángel de Jehová
que iba con el pueblo del Señor en el desierto nunca los abandonó.
El ángel de Jehová que destruyó a los asirios. Se acuerdan de
la historia de Eliseo y Elías, verdad? O de Eliseo y Jesí, su
criado. cuando eliseo oró al señor para
que le abriera los ojos y dice que vio millón miríadas verán
miles y miles de ejércitos celestiales de ángeles que tenían rodeada
la ciudad es una realidad dios lo hace dios nos protege los
ángeles dice hebreos 1 7 están son ministradores son ciervos
que están al servicio de los que van a heredar la salvación
bueno Pero hermanos, este Salmo nos habla del Señor Jesucristo.
¿Por qué se acuerdan cuando Jesús fue tentado en el desierto? ¿Se
acuerdan? ¿Qué le dijo el ángel? Esta fue
la segunda tentación del ángel, del diablo, bueno, del ángel
malo, ¿verdad? De Satanás a nuestro Señor. Le
dijo al Señor Jesucristo, tírate desde el pináculo del templo
y él enviará a sus ángeles, porque así está escrito dice, él enviará
a sus ángeles y te sostendrán para que no caigas y te mueras. Bueno, el diablo interpretó este
pasaje como si Dios te va a salvar y te va a proteger, no importa
cómo vivas, no importa lo que hagas durante el resto de tu
vida, no importa incluso que pongas en riesgo tu vida. No
importa que seas, como en este tiempo, ¿verdad?, irresponsable,
descuidado. ¿Cuánta gente no vive así? ¡Ah,
no me importa! ¡Ah, nunca me va a pasar nada!
¡Ah, no va a llegar a Shafter el virus! ¡Ya está aquí en Shafter!
¿Tentaremos a Dios? ¿Pondremos a propósito nuestra
vida ante el peligro? ¿Y creeremos que Dios vendrá
rápidamente a protegernos y a cuidarnos? Cuando hay gente que no vive
confiando en Dios y se enferma, ¿enseguida, o ahora, ustedes
creen que Dios está obligado a salvar a esa persona, a librar
a esa persona? Dios no es nuestro juguete, hermanos. Él es el Altísimo y el Omnipotente,
pero Él tiene poder para librarnos. Nuestro Señor Jesucristo nos
recuerda en los Evangelios, Él se sometió a la voluntad de Dios
y Él dijo, escrito está también, no tentarás al Señor tu Dios,
no lo pondrás a prueba, vivirás conforme a su palabra. Y dice
que cuando Satanás se alejó, ¿quiénes vinieron a ayudar a
nuestro Señor? ¿Se acuerdan los niños? Ángeles vinieron y le
servían, le ministraban. Bueno, para terminar, hermanos,
para terminar nuestro salmo, nos recuerda otra promesa. Dice
en el versículo 14 al 16, por cuanto en mí ha puesto su amor,
yo también lo libraré. Le pondré en alto por cuanto
ha conocido mi nombre. Me invocará y yo le responderé.
Con él estaré yo en la angustia. Lo libraré y le glorificaré.
Lo saciaré de larga vida y le mostraré mi salvación. Parece
que el salmista habla de una persona en particular, ¿verdad?
Y en ese salmo, si vemos algo interesante, es que hay un intercambio
de pronombres. Habla de él, habla de mí, habla
de... en plural también, ¿verdad? Dios
cuida a su pueblo. Y aquí recurre otra vez a hablar
de una persona cuando dice, en mí ha puesto su amor, yo le libraré. Le responderé, estaré yo con
él en la angustia. Amados hermanos, poner nuestro
amor en Dios, amar a Dios con toda nuestra alma, con toda nuestra
mente, con todas nuestras fuerzas, es solamente algo que el Espíritu
Santo puede crear en nuestro corazón. Le pedimos a Dios en
verdad que nosotros le amemos con todo lo que somos. Si es
así, Él entonces pondrá en alto nuestro ser, nuestra vida, nos
guiará, nos protegerá. Pero noten el versículo 15 que
dice algo interesante. Me invocará y yo le responderé,
con Él estaré yo, ¿dónde? En la angustia. Entonces este
salmo no es un salmo mágico, como si estaremos nosotros libres
de cualquier aflicción y de cualquier angustia. No, las angustias,
las tribulaciones, los problemas, los peligros de muerte vendrán
a nuestra vida. Pero si confiamos en Dios, dice
el salmista, yo voy a estar con él en la angustia. quien de manera
perfecta puso su amor en su padre, quien de manera perfecta amó
a Dios, obedeció a Dios en todo momento, fue nuestro Señor Jesucristo
e incluso en su angustia. Su padre estuvo con él. Y él. Hermanos, no fue librado de la
muerte, aunque la muerte no lo pudo retener, él murió. y después
resucitó para derrotar a la muerte y al que tenía el imperio de
la muerte, esto es al diablo. Y ahora es en Cristo que nosotros
podemos tener vida eterna aún después de la muerte. Como dice
el Salmo 48 otra vez, Este es nuestro Dios eternamente y para
siempre. Él nos guiará incluso más allá de la muerte. El Señor, hermanos, nos saciará
de larga vida si estamos en unión con Cristo. Porque Cristo Jesús
mismo dijo, yo he venido para que tengan vida y la tengan en
qué? En abundancia. Los saciaré de
larga vida. y le mostraré mi salvación y
Dios nos ha mostrado su salvación en la persona de su hijo Jesucristo. Se acuerdan cuando Simón, si
era Simón, el viejito que abrazó a Jesús en sus manos, verdad? Y dijo así Ahora, señor, despides
a tu siervo en paz, porque han visto mis ojos que tu salvación. Y, amados hermanos, en Cristo
tenemos larga vida. En Cristo estamos saciados de
vida. En Cristo somos librados y glorificados. Y en Cristo tenemos la salvación
eterna. Pase lo que pase, estamos en
las manos del Dios Altísimo, del Dios Omnipotente. Recuerden,
este Salmo, como ningún otro Salmo, no lo debemos usar como
un amuleto. Debemos usarlo como lo que es
la Palabra de Dios, que va dirigida al pueblo de Dios y a toda persona
que de verdad reconoce su fragilidad, su necesidad de salvación, su
dependencia absoluta de Dios para cualquier cosa que suceda
en su vida, especialmente cuando estamos en momentos de peligro.
Y Dios promete que el que venga a él buscando su abrigo va a
morar bajo la sombra del hombre potente. Amén. Vamos a orar,
amados hermanos. Señor nuestro Dios, gracias por
tu palabra del Salmo 91, que nos consuela y nos fortalece.
Ayúdanos para confiar en este majestuoso Dios todopoderoso,
que está por encima de todo lo demás, de todos los demás. Y
no hay nada ni nadie que pueda frustrar su propósito. En él
confiamos por la obra de Cristo nuestro Señor. En su nombre oramos. Amén.
Bajo la sombra del Omnipotente
| Sermon ID | 4620311487504 |
| Duration | 45:38 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Language | Spanish |
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