00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
1 Corintios 13, y hoy voy a leer
y vamos a estudiar solamente la primera parte del versículo
4. 1 Corintios 13, y leyendo nada más la primera
parte del versículo 4. Que escuchemos lo que dice la
Palabra de Dios. Muy sencillo, muy importante. El amor es sufrido, es benigno. Nada más eso. Es lo que vamos
a estudiar hoy. Vamos a hablar de que Dios nos
ayude. Para ayudarnos te pedimos, nomás son pocas palabras, dos
descripciones, tal vez no un pasaje tan largo como estamos
acostumbrados. Para ayudarnos a entender, Señor,
a la profundidad lo que eso significa. Porque admitimos, Señor, que
es muy fácil leerlo, fácil memorizarlo, muy difícil hacerlo. Entonces
te pedimos, Señor, que abres nuestro entendimiento y nuestros
corazones para entender. En el nombre de Cristo. Amén.
¿Cómo sabes si amas a una persona? Es una pregunta que muchas veces
ya hacen los jóvenes, porque están en esa etapa de estoy buscando
a alguien y ¿cómo sé? ¿Cómo sé si realmente amo a tal
persona para poder pasar el resto de mi vida con él o ella? Pero
no solamente una pregunta para jóvenes. No es solamente una
pregunta para una relación sentimental. Porque deberíamos amar no solamente
a nuestros cónyuges, a nuestros familiares, sino también deberíamos
amar a nuestros hermanos en Cristo. Entonces repito la pregunta.
¿Cómo sabes si amas a una persona? La respuesta es por cómo la tratas. Como hemos visto hace 15 días,
no por cómo te sientes. Eso no es el amor. No es malo.
El sentimiento no es equivocado. Pero eso no te da base firme
de saber cómo amas a la persona. Tú sabes si amas a alguien por
cómo la tratas. Y puede ser que eso hace un poco
de rio en nuestras mentes, pero qué bueno porque es parte del
propósito de esta serie. Precisamente para ayudarnos a
entender bíblicamente qué es el amor. Porque hemos sido bombardeados
toda la vida con la definición del amor del mundo. A través
de amigos, familiares y ahora por la tele, películas o redes
sociales. Necesitamos reconocer como cristianos de esta iglesia
cualquier perspectiva equivocada que tenemos en cuanto al amor
para cambiarla, para que esté más de acuerdo con la definición
bíblica de lo que es el amor verdadero. Entonces la pregunta
es, ¿cómo tratas tú a otras personas? Por allí sabes si las amas o
no. ¿Las tratas con paciencia? ¿Con bondad? ¿O tú tratas a otras
personas con impaciencia y con egoísmo? Así sabes si amas a
otros o no. Tus actos y tus actitudes hablan
de tu amor. Tus palabras no tanto. Yo te
pregunto, hermano o hermana, ¿tú amas a tu iglesia? Claro que sí. ¿Tú amas a tus
hermanos? Sí, claro que sí. Pero se ve
por la actitud y por las acciones si realmente amamos como deberíamos
o no. Es fácil decirlo, más difícil
hacerlo. Y parte de eso es lo que vamos
a estudiar hoy. Esas dos descripciones. El amor es paciente, bondadoso. Aquí dice sufrido y benigno. Paciente, bondadoso. Estamos
enfocándonos en estos mensajes, en este tema del amor, de este
capítulo tan conocido en la Biblia. Y eso es porque es muy fácil
para nosotros, como cristianos, decir que sí amamos, amamos a
Dios, amamos a otros. Pero en realidad nuestro amor
está muy lejos de lo que debería ser. Tendemos a pensar en el
amor como esta emoción. Y a veces, pastor, vengo a la
iglesia y no lo siento tanto. No tengo tanto amor. No me siento
tan amoroso con él o ella o quien sea. Y por eso malentendemos
lo que es el amor verdadero. En la introducción a este serie
hace quince días, estudiamos los primeros tres versículos
de este capítulo, aprendiendo que una vida externamente religiosa
Sin amor, no vale nada. No somos nada sin amor, aún con
dones de Espíritu Santo, con conocimiento, con fe, haces siendo
generosos y sacrificiales. Sin el amor, no somos nada, nos
servimos, todo es vano y todo es hueco. No es más importante
tener dones, sino necesitamos saber cómo usar los dones en
amor para el bien de la iglesia local. Pero después de la introducción
a la serie, y después de lo que era fuerte, lo que vimos hace
15 días, la pregunta debe surgir, bueno, si el amor es tan importante,
si sin el amor no soy nada, entonces, Pastor, ¿cómo debería yo amar? Enséñeme cómo hacerlo, porque
ya veo que es importante. Y es precisamente lo que Pablo
hace en los siguientes versículos. Lo que encontramos en la primera
parte del ciclo 4 es lo que podemos llamar dos caras de la misma
moneda. La parte pasiva y la parte activa
de esta faceta del amor. La paciencia y la bondad. En nuestra traducción dice sufrido
y benigno. Estas dos cosas van en la mano
siempre. la paciencia, y la bondad. Y quiero tomar el tiempo hoy
para considerar eso. Considerar lo que significan esos términos,
ver ejemplos bíblicos, y entender cómo se aplican a nosotros. Ahora,
pudiera haber sido muy fácil, y completamente apropiado también,
estudiar hoy versículos 4 a 6 juntos, o versículos 4 a 7 juntos, porque
todo es una descripción del amor. Pero yo pensé que lo que citamos
como iglesia no es una descripción general del amor. Eso ya sabemos.
Lo que pienso es que deberíamos profundizarnos más. Y por eso,
aunque no es tanto mi hábito, vamos a enfocarnos nada más en
una parte de un versículo. Y tal vez no va a ser un mensaje
muy largo, pues no pasa nada. Pero es importante para que podamos
aprender y entender correctamente lo que significan esas dos descripciones
del amor verdadero. El amor verdadero es paciente
y bondadoso. Primero dice entonces que es
paciente o sufrido, como dice en nuestro versículo, es la misma
palabra. El amor verdadero aguanta mucho, soporta mucho, es paciente,
es lo que significa la palabra. La persona con un amor así, paciente,
persevera frente a tiempos difíciles. Sufre mucho. aguanta por mucho
tiempo los ataques de otros, las ofensas de otros, los pecados
de otros. En la Biblia vemos este término
de la paciencia en dos maneras. A veces se usa para hablar de
ser paciente ante una situación difícil, una prueba, una tribulación,
hasta la persecución. La persona paciente soporta,
Pero también la Biblia usa esta palabra para referirse a soportando
a personas, no solamente situaciones. ¿Por qué no hay referencia? A
veces sí podemos soportar la situación porque no es tan personal. Es la tribulación. Yo aguanto,
yo soporto, pero no aguanto ni soporto a él o ella. Pero también
la Biblia usa esta palabra en ese contexto, siendo paciente
frente a las ofensas, pecados y hasta ataques de otras personas. Lo que vemos aquí es que si amamos
en verdad vamos a soportar y aguantar a otros aun cuando nos tratan
mal. Y parece que eso es a lo que
se refiere en nuestro texto. Porque Pablo está describiendo
aquí el amor, en ese capítulo, en términos de cómo tratarnos
unos a otros. Como él escribe también en otras
cartas, vemos que debemos soportarnos unos a otros, perdonarnos unos
a otros. ¿Se acuerdan? En Efesios, en
Colosenses. Eso está muy fuerte porque pensamos, voy a la iglesia,
¿por qué tengo que soportar y aguantar? Debemos amarnos sin problemas.
Somos así. No es real. Somos una familia,
¿verdad? ¿En la familia nunca hay problemas o conflictos? ¡Ay! Muchísimos. No significa que
no nos amamos. Pero hay conflictos y roces y
todo. Tenemos que aprender en la familia.
Es igual aquí también en la iglesia. Tenemos que aprender cómo soportar
a ciertas personas, y que ellos nos soporten a nosotros. Porque
muchas veces pensamos que tengo que soportar a él, tengo que
aguantar a ella, pero también nosotros estamos soportando a
ti, y ustedes a mí, y no pensamos así. Pero eso es lo que hace
el amor verdadero, que es paciente. ¿Cuáles ejemplos bíblicos tenemos
de eso? Pues, por ejemplo, José es un ejemplo bíblico de la paciencia.
Sus hermanos le aborrecieron, sabemos la historia, hasta le
vendieron a ser un esclavo en otro país. No se importaba nada. Y él tenía toda la razón, humanamente
hablando, no amar a ellos. Pero lo hizo. Y no porque así
se sintió. José decidió amar y por eso vemos
su paciencia. En el momento cuando ellos llegaron
a Egipto y José pidió todo el poder para poder matarlos. Tomar
mi venganza. Ellos querían matarme a mí, pero
los voy a matar a ellos. Pero no lo hizo. Él soportó. Él aguantó. Él perdonó, obviamente. Y amó a sus hermanos con una
paciencia. Los abrazaba, los invitaba a
vivir con él en Egipto. Y seguro que no fue fácil. A
veces tenemos a pensar en esas historias como que, no, por supuesto,
José lo hizo fácil para él, hombre de Dios, hombre piadoso. No,
seguro que era una lucha, una batalla para él también, un ser
humano, así como nosotros también. Pero lo hizo. Amó a sus hermanos,
no por cómo se sintió, sino decidió amar pacientemente a ellos. Moisés
también mostró muchísima paciencia. Él trabajó como pastor de ovejas.
¿Se acuerdan? ¡Cuarenta años! Entre matar a
este egipcio y ser llamado por Dios a dirigir, a guiar al pueblo
de Israel fuera de Egipto. ¡Cuarenta años! Nada más pastoreando. Yo tengo cuarenta y dos. Todos
esos años nada más pastoreando en el desierto ovejas. Mucha
paciencia. Y cuando después Dios le llamó
a ser el líder de Israel, también mostró muchísima paciencia. No
perfectamente. También tenía sus problemas.
Pero por tanto tiempo guió al pueblo, intercediendo por ellos,
diciendo a Dios, Dios mejor, mátame a mí y no a ellos. Amó
a este pueblo tan rebelde con paciencia. Tal vez el ejemplo
más preciso es el ejemplo de Job. Leamos por favor en sus
Biblias en Santiago 5, versículos 10 a 11. Santiago 5, 10 a 11. Tenemos aquí esta ilustración
de Job. Santiago 5, versículos 10 a 11.
Hermanos míos, toma como ejemplo de aflicción y de paciencia a
los profetas que hablaron en nombre del Señor. Sabemos que
los profetas también muy pacientes, predicando, predicando, predicando,
aun cuando el pueblo quería matarlos. En el ciclo 11, aquí tenemos
por bienaventurados a los que sufren. ¿Habéis oído de la paciencia
de Job? Ya habéis visto el fin del Señor,
que el Señor es muy misericordioso y compasivo. Nos hemos oído de
la paciencia de Job. Hemos leído su historia, hemos
escuchado su historia. Job era muy paciente. Job sufrió la pérdida de sus
hijos, de sus ganados, de todo lo que tenía. La pérdida de su
propia salud y al final la pérdida de fe de su esposa. A veces olvidamos
esta parte, ¿no? Pensamos en su salud, sus cosas,
sus hijos. También, en serio sentido, perdió
a su esposa. No físicamente, pero ella ya
no estaba con él en el mismo canal. Y después tiene que soportar
a sus amigos, que llegaron para consolarle, pero no lo hicieron
muy bien. Y Hope, pues si habló fuerte
también, pues no lo escogió tampoco. Con paciencia aguantó a esas
personas durante ese tiempo, con paciencia y con mucho amor.
Y aquí dice que él es nuestro ejemplo. Aquí Santiago habla
de paciencia. ¿No se acuerdan del ejemplo de
Hope? Y su paciencia y su amor. Pero
por supuesto, el ejemplo más importante, el mejor ejemplo
que tenemos es la paciencia de Dios mismo. ¿Cuántas veces leemos
en el Antiguo Estamento que Dios es tardo para la ira? Es paciencia. Y piensa en el contexto también.
El pueblo israel era un pueblo tan rebelde, difícil, malagradecido,
idólatra. Dios era tardo para la ira con
ellos. Dios pudiera haber destruido
a esa nación miles de veces, fácil, por su pecado. Y no. Porque
Dios es paciente. Dios es tardo para la ira. Dice en el Salmo 86, 15. Mas
tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira,
y grande en misericordia y verdad. El amor de Dios es sufrido. Y
el amor de Dios es paciente. Vemos lo mismo también en el
Nuevo Testamento, en cuanto a la paciencia de Dios en salvar a
su pueblo. Dice 2 Pedro 3.9, Dios es paciente
para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que
todos procedan al arrepentimiento. ¿Qué significa? Dios es tan paciente
que está esperando a que todos sean salvos. Dios es paciente
porque no castiga inmediatamente a todos aquellos que peguen en
contra de Él. Dios es paciente, por eso dice
que amó al mundo tanto quien mandó a su Hijo. Y aún ahora,
Dios ha dado a los incrédulos tiempo para arrepentirse. Lo
vemos varias veces en los Salmos también. Porque Dios no juzga
y manda a todos los incrédulos o al infierno. Porque quiere
salvar a algunos todavía. Es paciente, está esperando,
esperando. No espera para siempre tampoco.
Pero Dios es paciente y dando tiempo para arrepentimiento.
Es amor, es amor sufrido, es amor paciente. Si todavía no
te has arrepentido tus pecados, no confíes que esta paciencia
de Dios va a durar para siempre. No esperes más porque no sabes
por cuánto más tiempo Dios va a ser paciente para contigo.
No sabes por cuánto más tiempo Dios va a soportar tu pecado
y rebeldía en contra de Él. Mientras todavía tengas tiempo,
mientras todavía se llame hoy, como dicen los hebreos, da gracias
a Dios por su paciencia para contigo y arrepiéntete de tus
pecados creyendo solamente en Cristo para la salvación. Y sin
duda Dios es paciente para con sus hijos también. Su amor para
con nosotros es muy paciente. Porque hermanos, ¿cuántas veces
pecamos en contra de Él? Pues ni podamos contar tanto.
Todos los días pecando, pecando. ¿Cuántas veces Él nos dice algo?
En Su Palabra. Por el Pastor, por otro hermano.
Y no hacemos caso. Y Dios no es como nosotros, porque
nuestros hijos no nos entienden la primera vez. Y impaciencia,
disciplina, castigo. Y estamos muy frustrados. Pues
gracias a Dios que Él no es así. Porque nos enseña, y nos enseña,
y nos enseña, y es la misma cosa, la misma cosa, la misma cosa,
una y otra, otra vez, con paciencia, y más paciencia, y más paciencia. Y si Dios es así de paciente
para con nosotros, tenemos que aprender a ser paciente y amar
pacientemente a otros de la misma manera. Así tenemos que pensar
para la aplicación aquí. El amor verdadero, el amor bíblico
reacciona a las dificultades y reacciona a las personas difíciles
de manera completamente diferente que una persona en el mundo que
no conoce a Cristo. Un cristiano que tiene el amor
de Dios en su corazón y como su ejemplo puede, no siempre
lo hace, pero puede reaccionar con paciencia, puede sufrir,
Y la idea aquí de, bueno dice, el amor es sufrido, paciente,
persevera. No es solamente una vez, persevera.
No es como que sí, yo te mostré paciencia ayer, hoy no tengo. ¿Qué es eso? Ese es del mundo. Un cristiano, aunque luchamos
con eso y hacemos lo mismo muchas veces, pero la diferencia es
que sí podemos tener este fruto del Espíritu Santo. Sí podemos
armarse como Dios nos ha armado a nosotros. Esa es la primera
descripción aquí del amor, y destaca lo que hemos visto, que el amor
no es simplemente una emoción, es una decisión. La paciencia
no es natural. Hay personas más naturalmente
pacientes que otras, pero no son tan pacientes tampoco. No
es un atributo tan natural, es un atributo que tenemos por tener
el Espíritu Santo en nuestras vidas y en nuestro corazón. Y
no es simplemente que, bueno, así voy a reaccionar, seguro
que va a ser natural, ni tengo que pensarlo. No. Conscientemente. Conscientemente decidir, voy
a mostrar paciencia. Voy a amar a esta persona pacientemente,
aunque no lo merece para nada. Es una característica que debemos
tener cuando nos interrelacionamos aquí en el cuerpo de Cristo.
Tenemos que tener mucha paciencia. No siempre la tenemos. No siempre
la tenemos para con nuestros propios hijos biológicos o adoptivos. Y aquí en la iglesia a veces
nos cuesta aún más trabajo. Porque dicen, no, pasa cada domingo. Cada domingo es lo mismo con
esta persona. Y si es lo mismo, es lo mismo.
Y no entiendo cómo es posible. ¿Y tú con Dios? Si Dios fuera como ser humano,
diría lo mismo. Este hijo mío, todos los días hace lo mismo,
y lucha con lo mismo, en la misma batalla, el mismo problema, la
misma tentación. Dios no dice eso, porque es Dios. Pero nosotros
decimos eso en cuanto a tales personas porque no hemos alcanzado
plenamente a amar como somos llamados a amar, pacientemente,
perseverando. Hay conflictos, hermanos, que
no seamos ingenuos tampoco. En la misma familia de sangre
hay conflictos, hay problemas. Aquí en la iglesia también, que
no nos sorprendan. De vez en cuando, no mucho, pero
de vez en cuando una persona puede venir a la iglesia, estar
aquí algunas semanas, y después dice, Pastor, no entiendo por
qué. Hay un problema aquí, un conflicto. Sí, pues, es una iglesia.
No estamos en el cielo todavía. Claro que hay esas cosas. No
nos gusta. Estamos luchando en contra del pecado y intentando
crecer en santificación. Pero que no nos sorprenda que
hay conflictos y problemas entre nosotros. Pero que aprendamos
cómo arreglarlos. Eso es lo que siempre digo cuando
doy la concedida prematrimonial, entonces sabrán, o tal vez se
acuerden, tal vez no. Digo, no estoy enseñando eso
para que no tenga problemas en su matrimonio. Por qué van a
tener problemas? Estoy enseñando eso para que tengan las herramientas
que necesitan para arreglar los problemas cuando vengan. Lo mismo
aquí. Necesitamos aprender a amar porque
no es fácil y porque vamos a ser probados. Tenemos que ser pacientes,
sufridos, reaccionando ante esas personas en amor. Entonces, pregúntate,
¿tu amor es paciente? O en verdad, aunque dices que
amas, te frustras muchísimo con otras personas. Te frustras muy
rápidamente. Te impacientes cuando la gente
no actúa como piensas que debe actuar. ¿Tú amas a otros como
Dios te ama a ti? ¿Tanta paciencia? Imagínate si
Dios te amara a ti, de la misma manera que tú amas a otros. ¡Qué
terrible sería! Entonces, ¿qué aprendamos? Amar
a otros pacientemente, así como Dios nos ama a nosotros. Es un
proceso, y no vamos a alcanzar la perfección hasta estar en
la gloria con Él. Pero debemos estar trabajando en eso. Para
ser claro y para no ser malentendido, la paciencia no es indiferencia. cuando no te importa cómo están
otras personas. Porque a veces caemos en eso. Extremos, como
siempre. A veces somos muy impacientes, nos frustramos muchísimo. Pero
otras personas son demasiado pasivas. Dicen, no, no me meto. No hablo con nadie. No quiero
hablar con la gente porque tal vez me voy a meter en problemas
y por eso... No, la verdad es que tú no eres paciente. Eres
indiferente. No es lo mismo lo que estamos
viendo aquí. La paciencia Habla con la persona cuando sea
necesario. A veces no nos gusta, a veces
no queremos hacerlo. Nos soportamos los muchos pecados
de otras personas. Tenemos que hablar con la persona,
pero con paciencia. Y la otra persona se da cuenta.
Si tú hablas con amor, paciente o en frustración. ¿Verdad? Siendo padre nos ayuda con eso,
con nuestros hijos, se ve. No, yo pienso que soy un padre
muy, muy paciente con mis hijos, pero... pues no. Ellos se dan
cuenta. Y se ven su reacción cuando no
los confronto como yo debería. Entonces necesitamos de mucha,
mucha ayuda con eso de Dios, para poder amar a personas. No
ser indiferentes e ignorarlos. Si meternos en sus vidas, si
estar preocupados por ellos, pero en amor. Con paciencia. Y después vemos que el amor verdadero
es bondadoso. Es sufrido, es paciente y después
es benigno o bondadoso. Esto, como dije antes, eso va
en la mano con la paciencia. De cierta manera, la primera
descripción, la paciencia, es la parte pasiva, es la reacción. Así reacciones ante otros, en
paciencia o no. Pero por otro lado, el amor no
es solamente cómo tú reaccionas ante esa persona difícil, es
lo que haces para con esa persona difícil. El amor es sufrido,
pero también es benigno. Es paciente, pero también es
bondadoso, es favorable con la persona. Hace cosas para la persona,
en bondad, en amor, para mostrar que tú la amas. Es la otra cara
de la moneda. Si la paciencia se refiere a
cómo reaccionas, la benignidad se refiere a cómo tratas a la
persona, de manera tierna. bondadosa. Otra vez vemos que
el énfasis está aquí en la decisión. Yo decido cómo le voy a tratar
a la persona. Tengo que decidir conscientemente
qué voy a hacer para mostrar amor bondadoso y benigno para
con la persona. Otra vez, ejemplos bíblicos.
Rab hospedó a los espías en el libro de Josué, arriesgando su
propia vida. No solamente dijo que amaba,
no solamente dijo que iba a buscar a Dios, lo mostró por acciones.
Vos también. Vos era muy benigno para el Conrute,
aunque ni la conocía, esta mujer extranjera, pero por sus acciones
podemos ver su amor. Y encontramos algo muy interesante
en Proverbios cuando dice, si el que te aborrece tuviera hambre,
dale de comer pan. Y si tuviera sed, dale de beber
agua, porque ascos amontonará sobre su cabeza y Jehová te lo
pagará. Es interesante porque cuando
aquí habla de enemigos, y podemos aplicar también a los hermanos,
pero por el momento aquí enemigos, no solamente paciencia. No voy
a reaccionar en ojo, yo aguanto de los enemigos. Dios dice, no,
no, es más de eso. Si tiene hambre, dale de comer.
Dice, dale de beber porque así amontanarás ascuas sobre su cabeza,
como este, de fuego. ¿Qué significa eso? Las personas
que son enemigos no van a aguantar que tú los trates bien. Pero
el punto aquí en cuanto a lo que estamos viendo en Prometeo
es que así no pensamos. Dice el pastor, yo aguanto. Pero
¿qué haces? No es aguanto, no es suficiente.
Paciente y bondadoso. Y si aún con enemigos es así,
¿cuánto más con hermanos? Vamos a ver esto un poquito más
adelante también. En el Nuevo Testamento, Cristo nos dio una
ilustración muy importante aquí del buen samaritano. ¿Qué pasó
en esta historia? No es que aguantó el paciente,
es más que mostró benignidad y bondad por sus acciones para
con este judío, cuando los samaritanos y los judíos no se llevaron bien. ¿Se acuerdan? Se odiaron los
unos a los otros. Pero cuando ni los líderes judíos
querían ayudar a uno de los suyos, el samaritano sí. Y Él sacrificó
de su dinero, de su tiempo para ayudar a esta persona y mostrar
esta bondad y benedicidad con Él. Ahora, eso es muy interesante
la historia porque piensa en el contexto. Recuerda el contexto
de la historia. Un intérprete de la ley respondió correctamente
la pregunta de Cristo de lo que estaba escrito en la ley para
heredar la vida eterna. El intérprete de la ley dijo,
amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu alma,
con todas tus fuerzas y con toda tu mente y a tu prójimo como
a ti mismo. La historia del buen samaritano
está en el contexto de cómo amar a otros. Y leemos que este hombre cuidaba
de este judío cuando no tenía ninguna razón. No tiene que hacerlo.
sacrificado su tiempo, su dinero para ayudar a alguien en necesidad.
Así se muestra el amor, no solamente aguantando, sino mostrando bondad
y bendignidad. Y otra vez, sin ninguna duda,
así es Dios para con nosotros también. no solamente paciente
para conocer a sus humanos, dando tiempo de arrepentimiento, sino
también activamente nos ama para salvarnos de nuestros pecados.
Romanos 2, 4 dice, o menos precias las riquezas de su benignidad,
paciencia y longaminidad, ignorando que su benignidad te guía al
arrepentimiento. Aquí Pablo está relacionando
las dos cosas. Paciencia y benignidad siempre
van de la mano. No solamente que Dios no te castiga,
Dios te da su Hijo. No solamente que Dios no te da
lo que mereces, sino que te da mucho más de lo que mereces.
Es paciente, pero también es bondadoso y benigno. Cristo también
mostró eso cuando vino aquí para sufrir y morir por nosotros.
Porque Cristo no nació para ir directamente a la cruz. Cristo
no vino al mundo como hombre maduro para ir directamente a
la cruz. Cristo vivió treinta y pico de años. Y durante ese
tiempo y más, durante su ministerio terrenal, ¿qué hizo? Estaba echando fuera demonios
y sanando a personas y más personas y más personas. Estaba no solamente
siendo paciente, esperando su arrepentimiento, sino actuando
activamente de manera benigna y bondadosa para con la gente.
Por supuesto con el deseo de salvarlos, pero vemos las dos
partes del amor, la paciencia, la parte pasiva y también la
parte activa. Bueno, con esos ejemplos, ante
todo de Dios, de Cristo, ¿cómo podemos hacer lo mismo? No es
suficiente solamente reaccionar correctamente. Tú dices, Pastor,
ya he aprendido a callarme, no decir nada, para que no salgan
palabras incorrectas para ofender. Con eso estoy bien, ¿verdad?
No, has hecho la mitad. Es un paso muy importante también
controlar la boca y ser paciente. Pero entonces la otra parte es
ahora qué vas a hacer mientras sigues soportando y aguantando
a la persona. Por eso mencioné lo de proverbios
porque en Romanos 12 Pablo cita proverbios para decir si tu enemigo
tuviera hambre dale de comer, etc. Si es la verdad para con
los enemigos, ¿cuánto más deberíamos hacerlo para con los hermanos?
Porque en la iglesia no somos enemigos, ¿verdad? Obvio. Pero
el mismo principio se aplica. Y piensen conmigo. Alguien te
ofende. Eso no es hipotético. Pasa. Alguien
aquí te ofende. Primero, ¿qué haces? Reacciones
con paciencia, no con frustración, no con enojo. Después, tienes
que pensar, ¿cómo puedo amar a esta persona que me ofendió
con indignidad y bondad? Entonces, en vez de dejar de
hablar con la persona, porque dices, bueno, pastor, si voy
a soportar él o ella, mejor que no hablamos. Mejor guardo mi
distancia en la iglesia. Esa es la peor cosa que puedes
hacer. Porque no estás amando. Bueno, la mitad, como digo. Estás
aguantando. Pero te falta hacer la parte
de benigno y bondadoso. En vez de ignorarle, haz algo
por él o ella. Tráele algo de comer en tiempo
de la comunión a las 10. Invítele a comer en la semana.
Dale un detallito en la iglesia. todo lo opuesto a lo que naturalmente
queremos hacer. Que me ofende, me pegue en contra
de mí, siempre me costará hablar con esta persona, naturalmente
me alejo. Guardo mi paciencia y todo, pero
me alejo. con paciencia, haz algo consciente
y activamente para mostrar tu amor para con la persona. Porque
tu amor para con él o ella no es como te sientes. Es lo que
decides hacer. ¿Me entienden? Eso es importantísimo
porque lo que naturalmente pasa en la iglesia es que tengo un
problema, no lo siento, es más lejos, mejor yo estoy aquí, él
o ella está allá, aquí estamos en paz. Bueno, ni es paz, la
verdad. Es nomás evitar el problema.
Pero nos cuesta trabajo tener las dos caras de la moneda. A
veces una, a veces otra. A veces somos pacientes y no
bonadosos. A veces somos bonadosos y no pacientes. Necesitamos poder
combinar las dos cosas. Necesitamos ser paciente y bonadoso
con las personas. Y esto parece muy raro. Yo entiendo. Lo que está diciendo
parece muy, muy raro. Pero funciona. Tú decides amar a esa persona.
Y es que aunque me trata mal, aunque todos los domingos no
me saluda, o me saluda mal, como siempre me da risa, pero me saluda
mal. Cada domingo. ¿OK? ¿Aguantas? ¿Soportas? ¿Tienes paciencia?
¿Y en ocho días? Yo te traje este pastel, este
pastelito, ¿no? Un helado del Tianguis. Algo
para mostrar amor. Haz lo opuesto de lo que naturalmente
quieres hacer. para realmente mostrar el amor
verdadero. Entonces, estoy enfatizando que
esas dos cosas van de la mano. Son dos partes de la misma faceta
del amor. El amor verdadero es sufrido
y benigno, es paciente y bondadoso. Necesitamos las dos partes o
no estamos amando como Dios nos ama a nosotros y no estamos amando
completamente conforme a lo que dice la palabra de Dios. Y mientras
meditamos en esto, mientras nos examinamos y vemos cómo deberíamos
cambiar en la casa, porque también en la casa con el cónyuge, con
los hijos, con los padres, con los hermanos, y también la iglesia. Mientras pensamos en qué cambiar,
qué tengo que hacer para hacer cambios en mi vida. Mientras
hacemos eso, hermanos, que no quitemos los ojos de nuestro
ejemplo. Porque lo peor que podemos hacer hoy es escuchar eso y regresar
a la casa o regresar aquí en ocho días y en nuestras propias
fuerzas intentar ser pacientes bondadosos. Porque no va a funcionar
y te vas a frustrar y te vas a rendir. Porque te pregunto, ¿cuántas
veces? ¿Has decidido en tu propia mente amar más a esa persona? ¿Tú sabes quién es o quiénes
son? ¿Cuántos domingos has escuchado una predicación o has estado
aquí en la iglesia y Dios te ha hablado y has dicho en tu
mente, no, no, voy a cambiar, voy a amar a esa persona, voy
a cambiar cómo le trato? ¿Cuántas veces? Me imagino que
muchas o varias veces. Intentamos. ¿Cuántas veces has
decidido en tu propia mente ser más paciente con tu cónyuge?
¿O tu hijo? ¿O tu hija? ¿O hijos con sus
padres? La única manera para poder amar
así es estar más presente en nuestras mentes cómo Dios nos
ama a nosotros. La única manera. Vivir más en
la experiencia de cuándo Dios me ama a mí. A veces como Reformadas
tenemos un problema porque casi queremos ignorar el tema del
amor de Dios, porque queremos salir del extremo de que Dios
ama a todos y va a salvar a todos. Pero a veces vamos a otro extremo
y olvidamos que Dios sí nos ama. Y Dios nos ama muchísimo. Y cuando
no entendemos bien cuánto Dios nos ama, por eso no amamos a
otros. Cuando vemos a Dios más como
Padre disciplinado y castigador, así somos para con otros también.
Cuando pensamos en un Dios impaciente y un Dios que se frustra, así
somos para con sus hijos también. Hermanos en la iglesia o quien
sea. Necesitamos meditar más en el
amor de Dios, la paciencia de Dios y la bondad de Dios. Dios
retiene su ira sobre muchos, dando tiempo para arrepentimiento.
Y Dios es paciente para con sus hijos porque no nos disciplina
tanto como merecemos. Merecemos ser disciplinados constantemente
cada día. Dios no lo hace. Porque es paciente,
pero más sigue llenándonos de sus bendiciones. Necesitamos
entender eso, entender la grandeza del amor de Dios para poder correctamente
amar a otros. Entonces muy prácticamente cuando
otros te tratan mal, cuando alguien habla de ti detrás de tu espalda,
o te ofende tu cara, Alguien no te trata con respeto, en tu
caso, aquí en la iglesia, en tu matrimonio, con tus hijos,
con tus padres. Cuando eso suceda, es tiempo de amar. Conscientemente
dices, voy a amar. Voy a ser paciente. Voy a ser
bondadoso. Voy a aguantar. Voy a soportar. Y después voy a actuar con la
persona para que sepa que yo le amo, pase lo que pase. ¿Pueden
imaginar si todos nosotros pudiéramos amar así en nuestra iglesia?
Es que habría todos mis problemas. Ya no tendrían consejería ni
todas esas cosas en tres semanas. Pero podemos. El problema es que no entendemos
cuánto Dios nos ama. Y no entendemos la paciencia
y la bondad de Dios. Y por eso no lo mostramos para
con otros. Entonces, que nos examinemos. Amamos a otros como
Dios nos ama a nosotros, o amamos a otros conforme a nuestros sentimientos
y pensamientos. Amamos con paciencia y con moda,
o con impaciencia y con egoísmo. Porque el amor verdadero es paciente. Es bondadoso. Y mientras si estamos
muy lejos todavía de amar perfectamente como Dios nos ama, podemos depender
de su amor y aprender de su ejemplo, para ser más santos en la manera
en la cual amamos a otros, pacientemente y con bondad. Vamos ahora. Señor, enséñanos primero, sigue
enseñándonos cuánto nos amas. olvidamos de eso, Señor, la verdad
porque con un ejemplo tan grande, tan perfecto pues no debe ser
tan difícil para nosotros amar a otros, pero sí, sí nos es muy
difícil, Señor, lo admitimos. Suspermente pedimos, Señor, que
podamos pasar más tiempo contigo y disfrutar la relación contigo
más y experimentar más el amor de Dios en nuestras vidas para
que sea más natural para nosotros mostrarlo para con otros. Señor,
ayúdnos a ser más pacientes. Ayúdnos a aguantar, Señor. Ayúdnos
a soportar a todos, enemigos, amigos, hermanos en Cristo, familiares,
a todos, Señor. Pero más, ayúdnos a hacer la
parte más difícil, que no solamente aguantar, sino activamente ser
benigno y bondadoso, haciendo cosas para mostrar nuestro amor
con la persona difícil. Señor, cambia nuestra iglesia.
Tú sabes, Señor, que tenemos amor, que queremos amarnos más
y más. Necesitamos mucha ayuda. Algunas cosas tal vez no nos
hemos dado cuenta. Necesitamos crecer, Señor, en
Tu poder. Danos más amor. Ayúdanos a ser más pacientes
y más bondadosos unos con otros en esta iglesia local. Te brindamos
eso, Señor, en nombre de Cristo. Amén.
El amor es paciente y bondadoso
Series Estudio de l Corintios 13
El amor verdadero es paciente y bondadoso.
| Sermon ID | 422241612542981 |
| Duration | 40:13 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | 1 Corinthians 13:4 |
| Language | Spanish |
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.