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Lucas capítulo 9 versículo 21 vamos a leer desde el versículo
18 Lucas 9,18 Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con
Él los discípulos, y les preguntó, diciendo, ¿Quién dice a la gente
que soy yo? Ellos respondieron, unos Juan
el Bautista, otros Elías, y otros que algún profeta de los antiguos
ha resucitado. Él les dijo, ¿Y vosotros? ¿Quién
decís que soy? Entonces, respondiendo Pedro,
dijo, el Cristo de Dios. Pero Él les mandó que a nadie
dijesen esto, encargándoselo rigurosamente, y diciendo, Es
necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y sea desechado
por los ancianos, por los principales sacerdotes, y por los escribas,
y que sea muerto, y resucite al tercer día. Y decía a todos,
Si alguno quiere venir en pos de mí, nieguese a sí mismo. Tome su cruz cada día y sígame. Porque todo el que quiera salvar
su vida la perderá, y todo el que pierda su vida por causa
de mí, éste la salvará. Pues, ¿qué aprovecha al hombre
si gana todo el mundo y se destruye, o se pierde a sí mismo? Porque
el que se avergonzar de mí, de mis palabras, de éste se avergonzará
el Hijo del Hombre, cuando venga en su gloria, y en la del Padre,
y de los santos ángeles. Pero os digo en verdad que hay
algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta
que vean el reino de Dios. Amén. Vamos a orar pidiendo a
nuestro Señor que nos bendiga. Oremos. Señor y Dios y Padre, Tú dices
en Tu Palabra que Tú eres que das fortaleza al débil, que Tú
eres Señor que das gracia a los humildes. Nosotros en esta noche
queremos pedirte fortaleza y gracia abundante para estudiar y escudriñar
Tu Palabra. Nosotros queremos implorarte
que Tu Santo Espíritu quien es el que da testimonio de Ti mismo
a nosotros, los creyentes, en esta noche se manifieste dando
testimonio de Tu Palabra a nuestros corazones. Nosotros queremos
implorarte, Señor, que nuevamente Tu Santo Espíritu gima en esta
hora, como ha gemido con gemidos indecibles para interceder por
nosotros. Que gime en esta hora, Señor,
para que nosotros pudiésemos, por tu misericordia, comprender
tu Palabra y llevarla a nuestras vidas cada día. Ten misericordia
de nosotros. Haznos, Señor, oidores y hacedores
de tu Palabra. Glorifícate nuestras debilidades
y manifiesta tu poder a través de ellas. Por Jesucristo te lo
pedimos. Amén. El texto que queremos meditar
es Lucas, capítulo 9, versículo 23. Leímos todo el pasaje para
poder tener el contexto. Hermanos, yo me he estado haciendo
una pregunta y quería compartirla con ustedes. ¿Ustedes creen que
hay algún precio que hay que pagar, por ejemplo, para que
un joven se haga un profesional? Tiene que estudiar durante 12
años en el colegio, luego tiene que pasar 4 para hacer una licenciatura,
y luego tiene que hacer 2 o 3 años o en un posgrado o en una maestría. Eso es lo mínimo que ahora mismo
se exige. Prácticamente son casi 20 años de su vida. ¿Es eso algún
precio? ¿Tiene eso algún valor para aquel
que se está preparando? ¿Tiene algún costo? Yo pienso
que sí. Y pienso también que aún al ver
esos atletas y jugadores, que aún nuestros jugadores que están
participando ahora mismo en las Olimpiadas, esas personas tuvieron
que pagar un precio. Nosotros nos sorprendemos de
los jugadores de la NBA de los jugadores del béisbol, wow, cuánto
dinero ganan, y qué precio tuvieron que pagar para llegar allí. Si
nosotros nos ponemos a ver, las mujeres que trabajan, que cuidan
a sus hijos, que hacen un esfuerzo por estar al lado de ellos, por
criarlos, también tienen que pagar un muy alto precio. Cada una de esas cosas, hermanos,
muestran el valor que tiene para el que está realizando el esfuerzo,
lo que tiene por delante. El estudiante trabaja durante
20 años, aunque no lo calcula al principio, pero son 20 años
de estudio para poder llegar a ser un profesional y adquirir
una carrera. Y si, hermanos, todo esto tiene
un precio, si cada una de estas cosas tienen un costo, que a
veces son años, canas, esfuerzo y dolor, si todo esto tiene un
precio. Tiene un precio la vida cristiana.
Tiene un precio el ser creyente. Para ser un cristiano, ¿qué se
nos exige a nosotros? En algunos ámbitos, ser cristiano
es una moda. En algunos lugares, ser cristiano
es algo que está de moda. Algo... Ya tú sabes, no vemos
la iglesia. Eso es ser cristiano para mucha
gente. Simplemente se circunscribe a una actividad o a un pasadía,
un pasatiempo. Un lugar donde se encuentran
para charlar o para tener comunión o relación. Un pequeño club. Eso es ser cristiano para algunos.
Sin embargo, para ser un verdadero creyente se exige mucho más. Se nos exige negarnos a nosotros
mismos. En muchas disciplinas se exige
tomar grandes riesgos y vencerlos. Para el creyente le es necesario
cargar una cruz. No es para que nos den un trofeo
al final de la carrera. para que se nos diga y se nos
aplauda al final de nuestro show o al final de nuestra actividad.
O para que se nos dé un diploma de wow, que bien lo hiciste.
Terminaste tus estudios. Muchos creyentes terminaron sus
carreras sin ser ni siquiera sepultados
dignamente. Muchos terminaron su carrera
siendo aserrados, muertos a espada, como si fueran animales. Muchos
han terminado su carrera de esta manera. Tiene un precepto, en
el versículo 18 que leímos hace un momentico. ¿Quién dice la
gente que soy yo? Ellos le contestaron, algunos
juegan el bautista, otros piensan que tú eres Elías. Él luego le
preguntó a ellos, ¿y ustedes qué piensan? ¿Qué soy yo? ¿Quién
soy yo?" Entonces, respondiendo, Pedro dijo, el Cristo de Dios,
el Cristo de Dios. Sin embargo, inmediatamente les
expresó que el Cristo de Dios debía morir. Versículo veintiuno,
al veintidós. Vosotros están en lo correcto
al llamarme el Cristo de Dios, el Salvador del mundo. Pedro estaba completamente en
lo correcto. Pedro no veía otro Juan el Bautista,
otro Elías, que aunque grandes en su momento, incomparables
con Aquel que estaba delante de Pedro. Y aprovechando estas
palabras de Pedro, el Señor Jesucristo les dice que yo, el Salvador
de los hombres, el Cristo, debía de morir. En las manos de sacerdotes
y escribas, versículo 22, es necesario que el Hijo del Hombre
padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales
sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite
al tercer día. Debió de haber sido chocante.
Muchos esperaban al Salvador, a ese Salvador poderoso que vendría
a librarle de sus enemigos, los romanos. Sin embargo, la tarea
del Señor Jesucristo era más grande que vencer a los romanos. El Señor Jesucristo vino a destruir
el imperio de Satanás. Vino a darle fin al imperio de
la muerte, como dice Hebreos 2.14. Así que por cuanto los
hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo. para destruir por medio de la
muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. Tú me has reconocido como el
Cristo, bien has dicho, pero es aquí que el Cristo debe de
morir. Yo, tu Maestro, debo de morir
para poder dar fin al imperio de Satanás. con estas palabras
los enfrentaba con la cruda realidad de que verían morir a su maestro,
dando así una de las mayores pruebas de autonegación en todo
el mundo. ¿Qué nos dice la palabra? Que
el justo murió por los injustos, 1 Pedro 3, 18 dice, porque también
Cristo padeció una sola vez por los pecadores, el justo por los
injustos. El Cristo padeció una sola vez
por los pecadores. El justo murió por los injustos. Tuvo un precio para el Señor
ser el Cristo. Tenía un precio grande, el de
la muerte. ¿Tenía un precio el cargar con
los salvos y llevarlos al Padre? Tenía un precio el de la cruz. Te pregunto si eso fue con nuestro
Señor y Maestro. ¿Tiene un precio ser tú Su discípulo? Tiene un precio ser cristiano,
ser un hijo de Dios. Lucas 9.23 nos dice, y decía
a todos, a los discípulos que estaban allí, si alguno quiere
venir en pos de mí, ¿qué debe de hacer? Si alguno quiere venir
en pos de mí, el llamado aquí en primer lugar del Señor es
a todos aquellos que quieren seguirle. El Señor les habla
a los discípulos, a todos aquellos que sinceramente le han buscado,
que creen en Él, que creen que Él es el Cristo. Si deseas venir
en pos de mí, si deseas tomar mi propio camino, observad hacia
dónde yo el Cristo me dirijo. De una manera, hasta podemos
decirle burlona, Felipe dijo, vamos con él para que muramos
cuando iban hacia Jerusalén. Vamos con él para que muramos
con él. No sabiendo que ese era el misterio
que debía deslizar. ¿Deseas tú ser discípulo del
Señor Jesucristo? ¿Hacia dónde iba el Señor Jesucristo?
¿Hacia dónde le seguían los discípulos? Hace un momento Él les dijo que
habría de morir. Hace un momento le había dicho
que Él padecería mucho en mano de los escribas y fariseos. Pero,
entended el precio que yo mismo voy a pagar por ser el Salvador. ¿Entienden ustedes el precio
que yo voy a pagar por ser vuestro Maestro? ¿Y ustedes quieren ser
mis discípulos? ¿Quieren ser mis discípulos?
Por lo tanto deben seguir mi propio ejemplo. Si alguno quiere
venir en pos de mí, ¿queréis venir en pos de mí? Yo voy hacia
la cruz." Jesucristo dio este mismo ejemplo Jesucristo dio este mismo ejemplo
de autonegación para que lo siguiéramos. Juan 13, vamos allí por favor.
Juan 13, 3 al 5. Sabiendo Jesús que el Padre le
había dado todas las cosas en las manos y que había salido
de Dios y a Dios iba, se levantó de la cena y se quitó su manto,
y tomando una toalla se la ceñó. Luego puso agua en un lebrillo
y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos
con la toalla con que estaba ceñida." Versículo doce. Así que, después que le hubo
lavado los pies, tomó su manto y volvió a la mesa y les dijo,
¿sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y
Señor, y decís bien porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el
Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros
los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para
que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. El discípulo,
dice Lucas 6, 40, no es superior a su maestro, mas todo el que
fuera perfeccionado será como su maestro. ¿Qué ejemplo nos
dio el Señor Jesucristo allí? El ejemplo de lavar los pies.
Un ejemplo de autonegación hacia los demás. Un ejemplo de autonegación
hacia los hombres. No solamente autonegación solamente
ante Dios, sino aún ante los hombres. Y si el Maestro, el
Cristo, iba a ser injuriado, maltratado y muerto por causa
del mensaje del Evangelio, para salvar a los pecadores, ¿qué
precio crees tú que debes de pagar para seguir Sus pisadas? ¿Qué precio tú debes de pagar
para ser Su discípulo? de lo que podemos concluir que
si tiene un precio que si tiene verdaderamente un precio ser
cristiano tiene un precio y más alto que veinte años de estudio
porque al final los veinte años ya terminaron pero ser cristiano
es hasta ver a nuestro dios como cantamos hace un momentico cara
a cara Lucas 9.23, y decía a todos,
si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo. Tome su cruz. El precio de ser
un discípulo En primer lugar, el Señor nos llama a que nosotros
no neguemos a nosotros mismos. Aquí se nos enseña la necesidad
absoluta de la autonegación diaria, autonegación diaria. Pero este
llamado debe ser realizado por el creyente, no de forma obligada,
como si Cristo le amarrara una cruz al hombre en la espalda,
sino que más bien debe ser llevado gustosamente por el Hijo de Dios. ¡Niégese a sí mismo! ¿Tú quieres
seguirme? ¡Sí, Señor, quiero seguirte!
Empieza negándote a ti mismo. La persona que se niega a sí
mismo confía tan solamente en Aquel en quien ha depositado
su fe. Está dando cada día muerte al
yo y renuncia a la autoconfianza. Renuncia a la autoconfianza. de lograr la salvación o cualquier
otra obra a través de sus propias fuerzas o méritos." Mateo 19,
16. Entonces vino uno y le dijo,
Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Él
le ¿Por qué me llamas bueno? Ningún no hay bueno sino uno,
Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos."
Le dijo, ¿cuáles? Y Jesús dijo, no matarás, no
adulterarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, honra
a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.
El joven le dijo, todo esto lo he guardado desde mi juventud,
¿qué más me falta? Jesús le dijo, si quieres ser
perfecto, Anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres,
y tendrás tesoro en el cielo, y ven y sígueme." Oyendo el joven
esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Este joven rico estaba seguro
de que sería bien recibido por el Maestro. Él había hecho todo
el esfuerzo posible Pero cuando se le llamó a seguir al Señor
Jesucristo y a la autonegación de sí mismo, no pudo seguirle. Cuando el Señor Jesucristo le
dijo, Anda, ven de todo lo que tienes, aquello que aprecias,
dáselo a los pobres, y ven y sígueme, ahí separaron las aguas. Cuando
le pidieron autonegación, Mientras Él podía hacer muchas cosas para
los demás y para Dios, sin tocar aquellas cosas que más amaba,
todo estaba bien. Dios y yo estamos bien. Hasta
el momento en que el Señor le puso el dedo sobre lo que amaba,
deja eso, dáselo a otro, ten tesoros en los cielos, y ven
y sígueme. No pudo autonegarse a sí mismo.
No pudo seguir al Señor. Para Él, Era injusto que se le
diera muerte a su yo. No le puedo dar muerte a mi yo.
Para seguir al Señor Jesucristo el precio de la autonegación
es en verdad alto, es dar muerte a tu yo. Es dar muerte a tu egocentrismo. Exige que demos muerte a nuestro
malvado egoísmo para darle a Cristo en primer lugar. Ah, nuestro
deseo, nuestro deseo debe ser, nuestro deseo no debe ser el
centro de nosotros. Para muchas personas su deseo
es el centro de todo. Yo lo quiero, yo lo deseo. El negarse a sí mismo significa
darle muerte. aun a cosas lícitas, para darle
la gloria y la honra a nuestro Señor. Debemos no confiar en
nuestros méritos, sino en nuestro Señor. El egoísmo desea que todos
nos miren y nos tengan en alta estima. La autonegación nos llevará
a desear que todos acudan a Jesucristo, que tengan en alta estima a Jesucristo. El yo buscará que nos vengan
a buscar, que vengan a nosotros a darle un buen consejo, una
tacita de chocolate caliente para su alma. La autonegación
nos llevará a abrir las Escrituras y decirle a ese amiguito, a esa
amiguita, lo que Dios tiene que decirle con respecto a su necesidad. Debemos poder decir como Juan
el Bautista en Juan 3.30. Es necesario que Él crezca y
que yo mengue. Es necesario que Cristo crezca
en ti y que tú mengues, que tú te aminores, que tu ego sea cortado
más y más, y que Jesucristo sea exaltado más y más en tu persona. ¡Niéguese a sí mismo! ¿Quieres
seguirme? niégate a ti mismo, darle muerte
a tu yo, a tu egoísmo, date muerte. Pero, en segundo lugar, toma
tu cruz cada día. Toma tu cruz cada día. Debemos
crucificar nuestra carne. ¿Cuándo? Cada día. Cada día. Nuestro Salvador es
uno crucificado. es uno crucificado. Pablo, al
predicar a Jesucristo, nunca olvidó la cruz del Salvador,
porque en esa cruz es expresada la culminación, es el punto más
alto de la obra redentora del Señor. No podía predicar a un
Cristo sin crucificar. Tenía que predicar a un Cristo,
a un Salvador crucificado y resucitado. Puedes tú ¿Puedes tú seguir aún
crucificado? Cuando el Señor Jesucristo le
dijo a los discípulos que Él debía de ser crucificado, recuerden
que la crucifixión era una de las penas, uno de los juicios
más penosos. Su Maestro, al que amaban, iba
a ser en gran manera avergonzado. Tu cruz también te llevará a
recibir muy posiblemente mucha vergüenza por causa de Su nombre. Él pudo haberse quedado en Su
gloria y no molestarse con hombres pecadores, Filipenses 2, 5 al
8. Sin embargo, vemos que nos dice
el texto ¡Haya pues en vosotros este sentir que hubo también
en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el
ser igual a Dios como cosa que aferrarse! sino que se despojó
a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los
hombres, y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo,
haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz." Nuestro
Señor podía haberse quedado en Su gloria y majestad, sin embargo
las Escrituras nos dicen que Él no estimó esta gloria y majestad. como algo a qué aferrás. Se negó a sí mismo y tomó el
lugar del hombre para morir en la cruz. Él mismo se vio como
ejemplo. Primero de Pedro 2.21 nos dice,
pues para esto fuisteis llamados, porque también Cristo padeció
por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigáis sus pisadas. Es duro tomar una cruz. Tú, Salvador, va delante de Ti. Tú, Señor, va delante de Ti."
Es necesario que crucifiquemos la carne. Gálatas 5, 16, Digo, pues, andad en el Espíritu
y no satisfazgáis los deseos de la carne, porque el deseo
de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la
carne, y éstos se oponen entre sí para que no hagáis lo que
quisierais. Pero si sois guiados por el Espíritu,
no estáis bajo la ley, y manifiestas son las obras de la carne, que
son adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicería,
enemistades, fleitos, celos, iras, contiendas, disensiones,
herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas
semejantes a estas. acerca de las cuales os amonesto,
como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas
no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es
amor, gozo, paz, paciencia, veneridad, bondad, mansedumbre, templanza,
contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo, han
crucificado la carne con sus pasiones y deseos. El Señor Jesucristo nos demanda,
deseas tú ser mi discípulo, crucifica la mentira, crucifica tus deseos,
crucifica las obras de la carne, crucifícalas una y otra vez Las
obras de la carne son conocidas por nosotros. Es difícil dejar
el chisme, sí, pero lo crucificaremos en la cruz. Es difícil luchar
contra los deseos y malos pensamientos, sí, pero lo llevaremos diariamente
hasta darle muerte en la cruz del Calvario. ¿Deseas ser mi
discípulo? Crucifica estas cosas y niégate
a ellas. Toma cada día tu cruz. Hay hombres y mujeres que durante
jóvenes vivieron una vida de mucho ocio y cultivaron mucha
clase y tipos de pecados. Hoy son creyentes y saben cuán
duro es llevar todas estas luchas. Pero, ¿qué te dice a ti, mi querido
amigo? Toma todo eso. Toma tu cruz y sígueme. Si alguno
quiere venir en voz de mí, ¿quieres ser tú realmente mi discípulo? Toma tu cruz. Toma tu cruz cada
día y sígueme. ¿Eres un discípulo? ¿Eres un
discípulo? Déjame ver tu cruz. ¿No tienes
cruz? No eres un discípulo. ¿Eres un
discípulo? Déjame ver tu cruz. ¿Dónde está
tu cruz? Yo no sé de qué tamaño, de qué peso, si es puyona, si
es alta, si es larga, si es pesada. Yo no sé cómo será tu cruz, pero
debes tenerla por ahí. Si no llevas tu cruz, no puedes
ser discípulo del Señor. Llevar tu cruz debe ser un acto
intencional. Jesucristo no la va a amarrar
a tu espalda. El creyente toma libre y gozosamente
su cruz. Se niega cada día y va delante
de su Señor. ¿Eres un discípulo? ¿Deseas seguirme? Toma tu cruz y sígueme. Esas
son sus palabras. Nos dice Walter Chantry en su
libro La Sombra de la Cruz, llevar la cruz es lo que todo cristiano
diariamente, conscientemente selecciona de entre aquellas
cosas que agradarán a Cristo, que nos duelan a nosotros y cuyo
fin es la muerte del yo. Este hombre dice, el negarnos
a nosotros mismos es tomar intencionalmente aquellas cosas que desagradan
a mi carne, para agradar a Aquel que me salvó. Porque ya no vivimos
para nosotros, sino para Aquel que murió por nosotros. Ya no vivimos para nosotros.
Agradará intencionalmente al Señor. ¿Cómo? Tomando su cruz
y negándose a sí mismo. Oye, ¡qué falda! dirán las muchachas. ¡Me queda perfecto! Pero es una
minifalda. ¿Qué significará para ti allí
eso de llevar la cruz? Intencionalmente vas a tomar
aquella que da más gloria a Nuestro Señor. ¿Cuál es la cruz que te ha tocado
llevar, mi querido hermano? ¿Cuál es la cruz que hoy estás
llevando? Cuando estás con tus amigos y
amigas, ¿llevas tu cruz? ¿Te autoniegas a ti mismo y le
dices lo que piensa Dios de sus deseos e ideas? ¿Sabes, has sabido
lo que es predicarle a tus amigos y compañeros? ¿Has conocido lo que es el rechazo
por hablar del Señor? Ese es el precio de llevar la
cruz. Es tu cruz la de un esposo inconverso. Observad el llamado
de Dios a las esposas en I Corintios 7.13. Y si una mujer tiene marido,
que no sea creyente, y es consciente en vivir con ella, no lo abandone. porque el marido incrédulo es
santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido.
Pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras
que ahora son santos. Este es el llamado. Toma tu cruz
cada día con tu esposo en converso, y sígueme. ¿Es tu cruz la de
hijos desobedientes? Proverbio 16, 6 nos dice, Con
misericordia y verdad se corrige el pecado, y con el temor de
Jehová los hombres se apartan del mal. ¿Es esa tu cruz? Toma tu cruz y sígueme. ¿Es tu cruz la de un padre incomprensible?"
Efesios 6, 1 dice, "'Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres,
porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre,
que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya
bien y seas de larga vida sobre la tierra." ¿Es esa tu cruz? Toma tu cruz, y sígueme. ¿Es tu cruz la de un jefe inmisericorde?"
Efesios 6, 5. Siervos, obedeced a vuestros
amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón,
como a Cristo, no sirviendo al ojo como los que quieren agradar
a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón, haciendo
la voluntad de Dios, sirviendo de buena voluntad. como al Señor,
y no a los hombres." ¿Esa es tu cruz? Toma tu cruz, y sígueme. Cualquiera que sea tu cruz, tómala,
pero hazlo en los términos del Señor Jesucristo. Si tomas tu
cruz atento a tus molleros, Si tomas tu cruz de hijo desobediente,
atento a tu psicología, si tomas tu cruz de un esposo inconverso,
atento a que tú eras una mujer, si tomas tu cruz de un empleador
malvado y perverso, atento a que tú eras un hombre o una mujer, te verás aplastado por el peso
de la cruz. te aplastará el peso. Y buscarás toda la forma, ¿tú
sabes qué? De salirte de abajo de la cruz.
Pero ¿sabes lo que dice el Señor? ¿Quieres ser mi discípulo? Toma
esa cruz, en mis términos, como al Señor, en el Señor, para el
Señor, y sígueme. ¿verdad que es diferente? ¿verdad
que la cara como que se arregla? Se arregla. Cuando es en el Señor,
se arregla inmediatamente. Lucas 9.23, y decía a todos,
si alguno quiere venir en pos de mí, niegues a sí mismo, tome
cada día, tome su cruz cada día, y sígame. Algunas aplicaciones. Hay un
peligro en todo esto, y es querer negarse a sí mismo y querer tomar
la cruz en nuestras propias fuerzas. Ese es un gran peligro. De ahí
que comenzamos a quejarnos, yo estoy confiando en el Señor,
y tú, el que estás al lado, estás amargado con tu forma de cómo
negarte al Señor. Dice el apóstol Pablo, gran ganancia
es la piedad acompañada de contentamiento. Estás llevando la cruz conforme
a como Cristo te ha dicho que la lleve, entonces tú debes ir
gozoso, contenta. Una sonrisa ahí, esos hijos son,
no importa, Señor me va a abrir puerta. Ese empleador me está
acabando como la Habana Jacob. No importa. Dios sacará bien
todo lo que le está haciendo. Pase lo que pase, es tomar la
cruz en los términos del Señor. Porque a veces hay cruz que no
debemos estar llevando, y que tomamos, y que no nos corresponden. Usted se casa, tiene familia,
tiene hijos, y comienza a adquirir todos los hijos de todos los
familiares eso es una cruz que no le han pedido que lleve que
no debe de llevar no es su responsabilidad entonces cuando usted quiere
llevar la cruz atento a su pantalón ahí lo veremos con los lagrimones
nadie puede tomar la cruz del Señor en sus propias fuerzas Nunca olvido a un joven que me
preguntó, ¿por qué muchos cristianos se apartan del Evangelio? Por
eso mismo. Por eso mismo. Porque muchos,
cuando oyen la Palabra, no la ponen por obra, se olvidan de
la Palabra, y cuando viene agua, lluvia y tormenta y choca contra
la casa, se cae la casa y se va en boca. El Señor no le resolvió
el problema. Pero a esos Dios los compara, si mal no tengo
que se recuerdan, con los que oyeron y no obedecieron. Pero
a aquel que oye mi palabra le compararé al hombre sabio que
tomó y ahondó y ahondó y puso el cimiento de su casa sobre
la roca. ¿Qué pasó cuando vinieron los
problemas? Nunca se cayó la casa. No se cayó la casa, estaba bien
fundamentada. Su cruz la estaba llevando como
Dios le había dicho que la llevara. Nunca olvido eso y le respondí
a ese joven con esa misma palabra y se lo dejé allí. El que tiene
oído para oír, que oiga. muchos creyentes no crecen espiritualmente
y son fácilmente se echados abajo por cualquier tipo de tribulación
porque no ponen por obra lo que Jesucristo les manda quieren
llevar la cruz atento a ellos y atento a su madurez como cristiano
yo tengo 20 años en el evangelio ah bien y después lo hemos echado
ay pator yo no hice lo que usted me dijo coje ahí y a empezar de nuevo. Pasa más
tiempo, pasa más tiempo delante de sus computadoras y delante
de sus clientes, hablando con sus amigas y sus amigos, que
lo que hablan y se alimentan de la vid verdadera. ¿Qué nos
dice el Señor Jesucristo? Que Él es la vid, y nosotros
los pámpanos. ¿Podemos acaso llevar fruto apartados
de la no podemos llevar fruto. Nos secaremos, nos secaremos. Usted ha visto frutos secos,
frutos secos, muertos. Así está la vida de muchos creyentes
que tratan de vivir una vida cristiana muy light, con poca con poca cosa de Dios,
poca Biblia, poca oración, una vida cristiana muy light. Y así de light está en su vida
espiritual, de nutrio, muriéndose. Y cuando abren esa boca, ¿cómo
te crees que sale? Todos los light que tienen. Esa es la vida de muchos. Hermanos,
seamos diligentes en imitar el ejemplo de autonegación de nuestro
Señor. Practica la autonegación. Esto puede significar que tal
vez debemos dejar muchas cosas que no son buenas ilícitas, pero
que no convienen porque traen descrédito al nombre del Salvador. Busquen las Escrituras, la responsabilidad
de las casadas, de los casados, de los ancianos y de las ancianas,
la responsabilidad que tienen los jóvenes, la responsabilidad
de todo verdadero creyente, y verás que no tendrás tiempo para otra
cosa, sino para muchas buenas obras, muchas buenas obras. Las ancianas, ¿qué deben estar
haciendo con las más jóvenes? Instruyéndolos en los caminos
del Señor, instruyéndolas, guiándolas en los caminos del Señor. Ese
es el trabajo de las ancianas, que su piedad afecte la vida de las
jóvenes. Para el Señor, los ancianos,
los hombres de la iglesia, ¿qué deben estar haciendo? Los jóvenes
de la iglesia, ¿qué deben de estar haciendo? Búscala en las Escrituras cuál
es tu lugar en la iglesia y lo vas a hallar, porque de lo contrario
tal vez estás teniendo mucho tiempo de ocio, y por ahí dicen
que ese es el taller del diablo, el ocio. ¿Qué es más importante, vivir
vidas útiles para nuestro Dios o vivir relajadamente? Sin mucho estrés, no al estrés. Ese es el eslogan de muchos de
nosotros. No al estrés. Vivir relajados. ¿Qué es lo que me relaja? Tal
cosa, lo hago. ¿Qué es lo que me relaja? Tal
cosa, lo hago. Y no vivimos vidas útiles para
la gloria de nuestro Dios. ¿Qué es más útil? Usted tener
un estudio bíblico predicándole a otro y alimentándose uno mismo
de la palabra, a estar dos horas ahí delante del televisor, pa,
pa, pa, pa, pa, pa, pa, pa, pa. ¿Qué es más útil para la gloria
de Dios? Porque yo no os digo que esté
mal o está delante de un televisor donde tenga su tiempo libre,
pero ¿qué da más gloria a Dios? El autonegarnos no... al autonegarnos
no pensemos en lo que estamos ganando o perdiendo, sino en
qué forma estoy dando mayor gloria a mi Dios. Mayor honra al Señor. ¿Qué estoy perdiendo? No, no
es lo que estoy perdiendo. Eso es... eso es neutral. Yo lo puedo hacer. La Biblia
dice que no lo haga, que lo haga. Hay mucha gente que está así.
Es ahí. Se puede o no se puede. La Biblia dice que no. tambaleándose,
buscando el equilibrio ahí entre lo que no hay y entre lo que
sí. Con tantas buenas obras que Dios nos ha preparado desde antes
de la fundación del mundo para que hoy no estemos ociosos. ¿Qué es más importante, vivir
vidas útiles o vivir vidas relajadas? Hermanos, nosotros debemos de
examinarnos. ¿Eres realmente un discípulo
del Señor Jesucristo? ¿O más bien deseas ser uno? Anda,
niégate a ti mismo. Toma tu cruz y ven y sígueme. Una nota de balance en este sentido,
hermanos, también hay tiempo para descansar. Hay tiempo para
relajarnos. y realmente nosotros vemos aún
en nuestra realidad que en un nuestro pastor si no descansa
se va a morir pronto el estrés está matando hermanos
y muchos de nosotros estamos sufriendo de enfermedades por
nuestro estrés el descanso también es parte en la cual nosotros
damos gloria a Dios en nuestro cuerpo cuidando nuestros cuerpos
Y a veces tenemos que autonegarnos a muchas responsabilidades. Lo
digo porque aquí hay mucha gente con negocio, con trabajo, con
mil cosas. Y hay que descansar, pero no
por eso dejamos de ser creyentes. Donde estemos, podemos abrir
nuestros labios con sabiduría para predicar a nuestro Señor.
Amigo que nos visitas, Lucas 9, 23, nos dice, ¿quieres venir
en pos de mí? Niégate a ti mismo, toma tu cruz
y sígueme. ¿Quieres venir en pos del Señor
Jesucristo? Él te invita a que no confíes
en ti mismo, a que no busques cómo agradarlo con tus buenas
obras, sino que Él pide que acudas a Él. Ven a mí. ¿Tiene un costo
seguir al Señor? Sí lo tiene. Tiene un costo. Y eso de que ven a Cristo y todo
se va a resolver, eso no es verdad. No, todo se va a resolver cuando
vienes a Cristo. Se acumulan cosas y llegan luchas
y aún el diablo se pone en contra nuestra. Pero dice el mismo Señor,
todo el que quiera salvar su vida, mi querido amigo, la perderá. Pero el que la pierda por causa
de mí, la salvará. Estás tú dispuesto a perder tu
vida porque se la estás dando al Señor en sus manos. Eso es
un gran negocio. Estás tú dispuesta a perder tu
vida, pero porque se la estás entregando a Cristo en su mano.
Mírala ahí, esa es mi vida, te la entrego completamente. Eso
es un gran negocio, déjame decirte. El hecho de que ahora pienses
en todo lo que tienes que dejar para seguir a Jesús, eso significa
que aún amas, adoras esas cosas. Acordaos de la mujer del otro. Ella amaba a Sodom y a Gomorra,
y aun cuando estaba en el camino correcto para salvarse, aun así
su corazón estaba atrás. La única forma de tu poder realmente
salvarte es dejándolo todo atrás. No puedes seguir a Jesús y seguir
amando al mundo. Si quieres ser mi discípulo,
Niégate a ti mismo. Toma tu cruz y ven. Ven y sígueme. Te diré que Jesús exige que le
amen con toda tu mente. Jesús exige que le amen con todo
tu corazón. Jesús exige que tú le ames con
toda tu alma, con todas tus fuerzas. Él no quiere división en ti. Él te quiere todo o nada. Él te quiere todo o nada. El diablo quiere que tú estés
dividido. Como la mujer falsa, la madre
falsa. Fueron dos mujeres ante Salomón
y una le dijo, mi hijo, esta mujer quiere, esta mujer, estaban
peleando por un hijo. Una decía que era de uno y la
otra decía que era de la otra. Peleaban, Salomón estaba en medio
de dos mujeres que peleaban por un solo hijo. ¿Qué dijo Salomón? Partan al niño por la mitad. ¿Qué hizo la mamá verdadera? No, no, no, no. Dale el niño
completo a esa mujer. Salomón dijo, tú eres la madre.
Tú eres la madre. Jesús quiere todo o nada. Él no te va a partir por la mitad.
Él te quiere completa y cabalmente. Aquel que le recibe, dice el
Señor Jesús, recibirá cien veces más de lo que está dejando atrás,
y la vida eterna. ¡Qué negocio! Cien veces más
te está ofreciendo, y la vida eterna. Toma tu cruz cada día
y síguele. Realmente no estás dejando nada
que valga la pena. No estás dejando nada que valga
la pena. La moda va a seguir cambiando.
La ropa va a seguir cambiando. No vale la pena darle seguimiento
a eso. Vale la pena ganar todo y perder
tu alma. Vale la pena quedarte con todo
en este mundo y perder tu alma. Qué mal negocio. Recibe a Jesucristo. y toma tu cruz. Quiere el Señor que en esta noche
tú puedas entender que tomar la cruz del Señor y venir en
pos de Él es ganar cien veces lo que dejas y ganar la vida
eterna. Vamos a orar. Señor y Dios y Padre glorioso,
ten misericordia de nosotros, porque estamos entenebrecidos. El mundo nos ofrece nada, y su
Cristo nos ofrece la vida eterna. Pero aun así, Señor, el corazón
está endurecido contra Ti, y no puede ver aunque abre los ojos,
y no puede escuchar aunque tiene los oídos abiertos. Señor Dios
y Padre Soberano, por Jesucristo, abre Sus ojos y Sus oídos. Obra
salvación en ellos. Obra arrepentimiento en nuestros
corazones. Glorifica de nuestras debilidades. En el nombre de Cristo lo pedimos. Amén.
Toma tu cruz y sigueme
¿Tiene un precio ser cristiano? ¿entended el precio que pago Jesucristo por ser el salvador?
| Sermon ID | 422111559142 |
| Duration | 51:41 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Language | Spanish |
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