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reconoce que yo bienvenidos a esta edición del
martes de por cristo y su palabra con el pastor y maestro enrique
zaria pastor de iglesia del valle central en ceres california cómo
superar las dudas lo que narra mateo en mateo capítulo 11 acerca
de juan el bautista y la duda que él confrontó nos deja ver
bastante de cómo confrontar la duda a nosotros. Y eso es lo
que quisiera ahora que miremos. Y cómo Cristo le ayudó a él. Vamos a verlo en cuatro puntos.
Y dice el texto así, Mateo 11, versos 1 al 6. Y sucedió que cuando Jesús terminó
de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a
enseñar y predicar en las ciudades de ellos. Y al oír Juan en la
cárcel, de las obras de Cristo, mandó por medio de sus discípulos
a decirle, ¿eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?
Y respondiendo Jesús le dijo, id y contad a Juan lo que oís
y veis. Los ciegos reciben la vista,
los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen,
los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio. y bienaventurado el que no se
escandaliza de mí. Señor, oramos pidiéndote ayuda
para comprender este texto, lo que Mateo narra aquí, lo que
sucedió en la vida de Juan, y la manera como tú respondiste. Que
podamos aplicarlo a nuestras vidas y responder en obediencia
a ti, con fe en ti, Señor. En el nombre de Jesucristo te
lo pedimos. Amén y amén. Entonces en el verso 1 dice que
sucedió cuando Jesús terminó de dar instrucción a sus 12 discípulos,
fue lo que terminamos hace dos semanas atrás, la comisión de
los discípulos cuando Jesucristo los instruye y allí deja saber
todo el capítulo 10, capítulo muy muy importante en la Biblia,
qué es ser un discípulo. y cómo la definición de un discípulo
viene directamente del Señor Jesucristo. Y estos doce discípulos,
Jesucristo les advirtió del sufrimiento que venía, aún la muerte. Y cuando
Jesucristo los manda a cumplir esa misión, ninguno se echa para
atrás, todos se van a hacer lo que el Señor les encargó que
hicieran. Le creyeron al Señor y empezaron a obrar conforme
al poder y la autoridad que Cristo les dio, obedeciendo lo que Él
les dijo que hicieran, que predicaran el reino de los cielos. Cuando
él termina, eso dice que el Señor sigue, aunque no están sus discípulos
con él, no está el grupo con el que él está trabajando, el
Señor sigue laborando. Y lo que dice es que se fue de
allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos. El Señor
vino a traer el mensaje del reino, vino a llamar a las personas
al arrepentimiento y es lo que está haciendo, sigue enseñando.
Y mientras está haciendo eso, en el verso 2 dice, y al oír
Juan en la cárcel de las obras, de Cristo. Mire que no está hablando
del mensaje aunque el mensaje va junto con las obras del Señor
pero dice cuando oyó de las obras de Cristo mandó por medio de
sus discípulos a decirle eres tú el que ha de venir o esperamos
a otro. Aquí Juan está en la prisión
porque Herodes lo había mandado a apresar. Y desde la prisión,
él manda a preguntarle al Mesías, ¿Eres tú el que esperamos o ha
de venir alguien más? Esta pregunta es bien sorprendente
porque Juan el Bautista, Jesucristo lo presenta como el hombre más
grande que ha vivido en la historia de la humanidad. El mayor de
los profetas es Juan el Bautista. El único de todos los profetas
que vio a Jesús es Juan el Bautista. Juanes Bautista anunció la venida
del Señor. Juanes Bautista predicaba arrepentimiento
preparando el camino para que recibieran al Señor Jesucristo.
Juanes Bautista cuando vio al Señor Jesucristo que venía a
Río Jordán dijo, es aquí el Cordero de Dios, el que quita el pecado
del mundo. Él está declarando quién es el
Señor Jesucristo. Juanes Bautista estaba bautizando
a mucha gente pero cuando viene el Señor Jesús, Jesucristo viene
para que Juan lo bautice. y allí nos da una señal la escritura
cuando dice que Juan no quería bautizar a Jesús para Juan era
un choque la manera como Jesucristo estaba ministrando aquí en la
tierra porque Juan anunciaba al Señor Jesucristo y coincide
con muchos de los profetas del Antiguo Testamento que anunciaban
el mensaje pero ellos no comprendían completamente todo el mensaje
Cuando Isaías escribió, la Virgen concebirá a un niño, yo creo
que él no entendió plenamente cómo era esto, pero lo profetizó. Cuando profetizó acerca del Mesías,
él creyó en el mensaje que predicó, pero no creo que él entendió
completamente lo que él estaba diciendo. Los profetas entendían
una parte y a Juan el bautista les sucede lo mismo. Y Juan tiene
como un choque con el ministerio del Señor Jesucristo en ese sentido.
El Señor Jesucristo le dice cuando lo va a bautizar bautízame porque
conviene que cumplamos con toda justicia. Es decir, él dice ¿por
qué Jesús si es puro necesita hacer un ritual que simboliza
limpieza? ¿Limpiarlo de qué? Pero Jesucristo
no se está limpiando de nada, le está obedeciendo. Juan no
entendía que era necesario que Jesús obedeciera toda la ley,
todos los mandamientos de Dios para honrar a Dios. Y aquí cuando
está en la prisión, Juan el Bautista empieza a dudar. Él había declarado
que era necesario que el menguara y que el Mesías creciera y esto
está sucediendo. Juan está menguando. Está en lo último de su ministerio.
al punto de que está en una prisión, está encerrado y manda a preguntar
¿Eres tú el que esperábamos? ¿O debemos esperar a alguien
más? Es un tiempo de duda que vino
a la vida de Juan. Es un tiempo de incertidumbre
que ha venido a su vida. Hay una crisis de fe en la vida
de Juan y Juan necesita confrontar esta situación. El que había
preparado el camino del Señor, prepara su camino, era el enfoque
de su vida. El enfoque del ministerio de Juan era a Cristo. Pero empieza
a dudar. ¿Es tú el que debe venir o esperamos
a otro? Y Juan lo hizo fielmente. Y es
importante distinguir algo aquí. Juan está dudando, pero Juan
no es un incrédulo. Juan está dudando, pero él no
es un incrédulo. El creyente tiene dudas en su
vida. Pero no lo hace, esto no lo hace
un incrédulo. Hay una diferencia aquí. y la
manera como se confronta es bien clara como la palabra lo presenta. La actitud de Juan no es que
él está rechazando al Señor Jesús, pero la duda que ha venido sobre
él por la condición en que se encuentra, por lo que Jesús está
haciendo, por el concepto que él tiene, lo lleva a un punto
donde él necesita ser afirmado en lo que ha creído. Por eso
viene la duda y por eso pregunta, ¿eres tú el que había de venir
o esperamos a alguien más? Entonces, Juan no está confrontando
al Señor Jesús, no está cuestionando al Señor Jesús, no está negando
al Señor Jesús, no está rechazando al Señor Jesús. Juan tiene una
duda acerca del cumplimiento de las profecías. Y es común
entre los cristianos, a veces, que haya duda. Mire, en Mateo
8, 26, el Señor Jesucristo, ¿cómo llama a sus discípulos cuando
están en la barca y hay que calmar la tormenta? Y él le dijo, después
de que calmó la tormenta, ¿Por qué estáis amedrentados, hombres
de qué? De poca fe. Entonces se levantó,
reprendió los vientos del mar y sobrevino una gran calma. ¿Por
qué dudaron? Hay otra escritura donde Pedro,
cuando el Señor viene caminando sobre el agua, Pedro le dice,
Señor, si tú eres el Señor, manda que yo camine sobre el agua.
Lo que Pedro le preguntó al Señor, y el Señor le dice, vente. Y
empieza a caminar, y mira a los lados, y se empieza a hundir,
y empieza a gritar, ¡sálvame! La oración más corta de la Biblia,
¡sálvame! El Señor le dice, ¿por qué dudaste? Entonces, el creyente
tiene dudas en su vida. Santiago 1.6, miren lo que dice
Santiago acerca de la duda. Bueno, leámonos desde el 5. Pero
si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que le pida a Dios,
el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
Pero que pida con fe, sin dudar. Si necesita sabiduría, pídala,
pero que pida con fe, sin dudar, porque el que duda es semejante
a la ola del mar impulsada por el viento echada de una parte
a otra. En el tiempo de la duda, el creyente se encuentra en la
mitad del camino, ni para allá, ni para acá. Y moverse allí no
es bueno. El creyente necesita confrontar
el tiempo de la duda. Juan está así. Y Juan está confrontando
la duda que ha venido a su vida. Porque en ese momento, cuando
está el tiempo de la duda, el creyente es vulnerable y puede
ser jalado para un lado o para otro. Lo que necesita es confirmación.
Eso es lo que está sucediendo en la vida de Juan el Bautista. Y todas las veces cuando estudiamos
la palabra duda en la Biblia, encontramos que los textos que
hablan de duda, la gran mayoría están relacionados con los creyentes,
no con los incrédulos. Está mostrando que es parte de
la vida de creyentes. Tal vez usted ha tenido tiempos de duda
en su vida. Pero el Señor se encarga de ayudarnos y aquí dice
cómo, aquí dice cómo, qué fue lo que Juan hizo y qué fue lo
que el Señor hizo, qué fueron las medidas para confrontar la
duda y cómo se movió hacia adelante para seguir al Señor, para ser
afirmado por Él, para no ser llevado como una ola de un lado
para otro. Así que el que tiene duda no
piense que va a recibir nada. ¿Qué tiene que hacer el que tiene
duda? Tiene que preguntar. Porque si tiene duda, no tiene
fe. Y si no tiene fe, no puede agradar a Dios. Sin fe es imposible
agradar a Dios. Entonces es importante, en el
tiempo de la duda, confrontar la situación de la manera correcta.
Hay personas que en la iglesia confrontan esas crisis de fe.
Y por no preguntar, y por quedarse solos, los arrastran al mundo.
Como una ola, se los lleva. Es lo que el Señor narra, si
no estoy mal, en la parábola del sembrador. Cuando dice que
se sembró la semilla en unos lados, en otros, bueno, ahí no
son creyentes, pero gente que está en el proceso. Pero aún
hay creyentes que se pierden, se pierden años de caminar con
el Señor. Son como lavados, arrastrados
y terminan lejos de donde tienen que estar porque no piden la
ayuda, porque no recurren al lugar adecuado. Juan, a pesar
de ser quien anunció a Jesús y que tuvo como ministerio anunciar
al Señor Jesucristo, él dudó. Si Juan dudó, Jesucristo da testimonio
de que Juan es el hombre más grande en la historia de la humanidad,
el mayor de todos los profetas. ¿Usted cree que usted y yo no
vamos a dudar? Si Juan dudó. Y tal vez, según las situaciones
que puedan venir a nuestra vida, eso puede despertar ese sentido
de duda. Juan está oyendo lo que Jesús
está haciendo, las obras del Señor Jesucristo, pero no encaja
lo que él oye con lo que él está esperando. Y viene esa duda. El historiador Josefo dice que
Herodes había encarcelado a Juan en la fortaleza de Maqueronte. Maqueronte era una montaña cinco
millas cerca del mar muerto, un lugar muy seco, muy caliente,
muy difícil. Era lo que conocemos comúnmente
como una mazmorra, una prisión subterránea. Era un lugar frío,
húmedo. Bueno, frío en el sentido de
que no entraba luz casi allí. Imagínense la condición de Juan.
Juan es descrito como uno que vivía en el desierto. Juan es
descrito como una persona que nunca vivió en una casa. Juan
siempre andaba afuera. Andaba vestido con piel de camello,
comía miel, comía langostas. Juan era un tipo como salvaje,
pudiéramos decir, su manera de vivir. Su apariencia era así,
así vivía. Ahora está encerrado en una celda
pequeña, oscura. Parece, según los historiadores,
que esas celdas solo tenían una ventana arriba. Juan está en
una condición muy difícil. Juan no conoce esto como manera
de vivir. Y Juan ha predicado que el Señor
Jesucristo va a traer justicia en la tierra. Ha predicado que
el Señor Jesucristo, como buen judío, va a liberar a Israel
en ese tiempo. Eso es lo que él cree. Cuando
lo predica, él piensa que eso es lo que está por suceder, y
eso no sucede. Jesucristo en lugar de eso está
sanando a las personas. Entonces Juan tiene una crisis
en su vida. Juan se mantuvo fiel. Herodes, mire lo que hizo Herodes,
fue y visitó a su hermano. Cuando visitó a su hermano, sedujo
a la esposa de su hermano. Y después se regresó Herodes,
se divorció de la que era su mujer, se deshizo de ella y se
trajo a su nueva esposa, a su nueva mujer. Le quitó la mujer
a su hermano. Y Juan el Bautista, siendo un
hombre fiel, denunciando el pecado, fue y le dijo a él en público.
Estás podrido en tu inmundicia y tú no puedes tocar a esa mujer,
no es tu mujer. Y Herodes por venganza lo manda
a meter a la prisión. Entonces para Juan las cosas
que están sucediendo como que no tienen mucho sentido. como
que no tiene sentido haber servido tanto al Señor, haber sido tan
fiel y encontrarse en esta situación aislado, subterráneo, con poca
luz, poco espacio. Parecía que su carrera había
terminado en una tragedia, en pérdida y mientras tanto Jesús
está sanando y predicando del reino, pero no está trayendo
el reino para los ojos de Juan. Mateo 3, 11 al 12, nos puede
ayudar a entender un poquito más del porqué de la duda en
Juan. Dice, yo a la verdad, hablando
de él, bautizo con agua para arrepentimiento, pero el que
viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno
de quitarle las sandalias. Él os bautizará con el Espíritu
Santo y con fuego. ¿Se acuerdan cuando vimos esta
predicación de este texto? Espíritu Santo y fuego. está
hablando de la llenura del espíritu en los que creen en él y fuego
está hablando de los que no creen en él y van a ser lanzados al
lago de fuego. Juan está predicando, él va a
llenar a unos y va a condenar a otros y mire lo que dice el
bieldo, el bieldo es un aventador Un aventador es como un tenedor
gigante que usan para meterlo donde la paja o cuando están
limpiando la cosecha, lo tiran para arriba, el viento viene
donde hay viento y se lleva todo lo que no debe quedar allí, las
semillas limpiadas. Eso es lo que dice él, dice el
viergo está en su mano y limpiará completamente su era y recogerá
su trigo en el granero, pero quemará la paja en fuego inextinguible. Juan está predicando fuego, Juan
está predicando juicio, Juan está predicando condenación,
Juan está predicando el castigo que el Señor Jesucristo va a
traer sobre los que no creen en él. Pero Juan está en la prisión
y el Señor Jesucristo está sanando, está resucitando, está mostrando
compasión, amor, misericordia. No coincide con lo que Juan había
predicado. Él no entendía el mensaje que
él estaba predicando, no entendía completamente los tiempos. Y
viene duda para él. Viene una duda porque no se está
cumpliendo lo que él esperaba. Las expectativas normales para
un judío era esperar que el Mesías derrocara a los romanos y desentregara
la tierra prometida de nuevo a Israel para establecerlos como
la nación gobernante y dominante sobre toda la tierra. Y eso significaba
un reino de paz y de justicia. Pero con él mismo, en ese tiempo,
miren, en el tiempo de Juanes Bautista, las cárceles, cuando
a alguien lo metían a la cárcel, nunca metían a una persona condenada
a la cárcel. A la cárcel metían a los que
estaban esperando su juicio. Para eso se usaban las cárceles.
A la persona que era condenada, lo mataban o le hacían lo que
tenían que hacer y quedaba libre. Si lo mataba ya no quedaba libre,
pero Herod está abusando del sistema, está haciendo algo injusto
contra él y lo tiene allá metido en esa cárcel. Entonces no tiene
que ver con la justicia que él está predicando que Jesucristo
venía a traer. Mira una ilustración para aclarar un poquito más esto.
En Nueva York, en este tiempo, un cristiano fue y le predicó
a un judío acerca del evangelio y le dijo, Jesucristo es el Mesías,
firme. El judío estaba en su negocio,
dijo, oh sí. Fue caminando, abrió la cortina,
miró por la ventana, miró a la calle en Nueva York, se regresó
y le dijo, no, él no es. Porque si él fuera el Mesías,
hubiera justicia. Yo no veo justicia. Un judío
espera que el Mesías establezca un reino de justicia. Y Jesucristo
no estaba haciendo eso. Creo que la razón principal por
la que ellos rechazaron al Señor Jesucristo cuando él vino a la
primera vez. Entonces, Juan tiene toda esa influencia sobre él.
Encima está preso injustamente. Está encerrado el hombre que
está acostumbrado a estar afuera todo el tiempo. Está bajo injusticia. Yo creo que está pensando, ¿por
qué? Si yo anuncié al que traía justicia, estoy aquí bajo la
injusticia de un hombre injusto y perverso como Herodes. Juan
tenía toda esa influencia como judío. Y yo creo que tenía esas
preguntas que eran legítimas para él. Le manda a preguntar
al señor, ¿eres tú el que había de venir? ¿O esperamos a otros? Yo creo que si estuviéramos en
situaciones como esa, y hoy en día esa es la lucha cuando se
predica el evangelio que no es el verdadero evangelio. Y se
le predican promesas a los inconversos. Y se le predican bendiciones
a los inconversos. Y se le predica, ven que se te
van a acabar todos tus problemas a los inconversos. Y vienen a
la iglesia y se encuentran con la realidad de que la vida no
es así. La vida es bien diferente. Porque está en el Señor, está
libre de toda aflicción. Las aflicciones vienen, los problemas
vienen, las dificultades vienen. Y lo que nos ayuda para vencer
la duda tiene que ver esencialmente con el mensaje del Evangelio.
Jesucristo lo que hace con Juan el Bautista, lo que le ayuda
a él. Un ejemplo de esto lo tenemos con José en Egipto. Un hombre
que fue fiel, fiel, obediente al Señor, un buen testimonio,
un hombre íntegro. ¿Y qué pasó? Lo venden como esclavo. Es íntegro. Se hace jefe de la
casa de su dueño. Lo acusan injustamente a la cárcel. ¿Pero por qué? Si él está siendo
fiel con Dios. Es así como Dios le paga a los que le sirven.
Pero Dios tenía un plan para José y para usarlo con toda la
nación. ¿Cuál era el plan con Juan? No
tenía sentido para Juan seguramente. ¿Eres tú el que ha de venir o
esperamos a otro? Juan dudaba si aparte de Jesús
tendría que venir alguien más para que se cumpliera la venida
del Mesías. Los judíos pensaban que tenía
que venir una serie de hombres, de profetas, que van a llenar
ciertas expectativas que ellos tenían hasta que viniera el Mesías.
Entonces, seguramente Juan puede tener ese tipo de influencia
y pensar, ¿eres tú el que había de venir? No está negando que
él es un profeta de Dios, que él es un hombre de Dios, pero
ya empieza a dudar si es el Mesías o no. ¿Eres tú el que había de
venir? ¿O después de ti viene otro? ¿Que sí va a traer la justicia? En cierto modo, era así porque
Jesús tenía que morir en la cruz primero para que esto sucediera,
pero Juan no entendía esa parte. Los judíos no entendían esa parte
de la profecía del Señor Jesús, del propósito del ministerio
del Señor Jesucristo aquí en la Tierra. Así que Juan lo que
hace es pregunta. Pero miren lo que Juan hace.
Juan hace la pregunta correcta a la persona correcta en el tiempo
correcto. Juan no cuestiona al Señor Jesucristo,
sino que le está pidiendo que le ayude con su duda. Y ahí es
donde nos movemos al segundo punto, que no fuimos diseñados
para confrontar las batallas a solas. Entonces en el medio
de la duda hay que preguntar, pero hay que preguntar a la persona
correcta. Hay personas aquí en la iglesia que yo he visto, y
esto no es de otras iglesias, aquí en la iglesia, que se ponen
a jugar con doctrina de aquí y doctrina de allá. Usted debe
ser inteligente, debe investigar, debe leer y debe comparar. Para
eso tiene la Biblia. Pero estas personas ni siquiera
vienen a las clases. Ni siquiera son fieles en venir
a las predicaciones. Ni siquiera son fieles en lo
que Dios nos está dando aquí. Y andan buscando aquí y andan
buscando allá. Y yo los veo, digo, esta persona
todas las veces que me pide oración me pide lo mismo. Todas las veces
es lo mismo. Años y oigo lo mismo. Nada pasa
con esta persona. ¿Por qué? Porque tiene duda.
¿Y qué hace? Se pone a buscar en el lugar
equivocado. ¿Usted cree que porque tenemos acceso a la Internet,
tenemos acceso a la verdad? Yo creo que tenemos la Biblia
y tenemos acceso a la verdad. Juan hizo lo correcto. Y le preguntó
al Señor Jesús. Juan fue al lugar donde él tenía
que ir. Y el Señor le va a ayudar. Pero Juan lo hizo de una manera
que yo creo que nos deja ver en el verso 2. Al oír Juan en
la cárcel las obras de Cristo mandó por medio de sus discípulos.
Juan se apoyó en sus amigos. ¿Cuáles son los amigos de Juan?
La iglesia. Bueno, en ese entonces no está
formada la iglesia. Estoy transfiriéndolo al día de hoy. El creyente cuando
tiene duda. ¿Dónde va a encontrar primero
el medio que Dios le provee para empezar a salir de esa duda?
Sus amigos. Con los que usted habla, sí o
no. Usted visita personas aquí en la iglesia. Usted invita personas
de la iglesia que van a su casa. Usted tiene comunión con esas
personas. Y no me refiero a las fiestas de cumpleaños. El mundo
hace eso. Yo no me refiero a eso. Yo me
refiero a personas con las que usted se sienta, abre corazón,
habla con esas personas, oran por usted personalmente. Esa
persona sabe qué pasa con usted. Usted ha estado escuchando al
Ministerio Radial de Iglesia del Valle Central con el Pastor
y Maestro Enrique Zaria, Pastor de Iglesia del Valle Central
Ceres, California. Las enseñanzas del Pastor Enrique
están disponibles en nuestra página de Internet, iglesiadelvalle.com. Para más información o para recursos
gratis visite nuestro sitio web iglesiadelvalle.com o llame al
teléfono 209-872-9792 de martes a viernes de 9 a.m. a 1 p.m. La versión completa de este mensaje
fue predicado en la Iglesia del Valle Central en Ceres y lo puede
encontrar en nuestra página de internet en iglesiadelvalle.com su verdad
Superando la Duda parte 1
Series Mateo
Todo creyente puede ser afectado por la duda en algun punto en su caminar con el Senor. Es la situacion de Juan el Bautista en este mensaje. Al estudiarlo aprendemos como superar la duda como Jesus se lo mostro a Juan.
| Sermon ID | 418181542392 |
| Duration | 25:07 |
| Date | |
| Category | Radio Broadcast |
| Bible Text | Matthew 11:1-6 |
| Language | Spanish |
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