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Leemos Salmo 143, versículo 8. Hazme oír por la mañana tu misericordia,
porque en ti he confiado. Hazme saber el camino por donde
ande, porque a ti he elevado mi alma. Amén. Señor, volvemos a tu presencia.
rogándote ahora que tu favor y gracia sea con nosotros en
la enseñanza de tu palabra. Habla nuestros corazones que
están desanimados muchas veces, cansados de tanto batallar y
muéstranos, Señor, tu voluntad. Hazos oír misericordia y guíanos
porque en ti hemos confiado. Te lo pedimos en el nombre de
Jesús. Amén. Hermano, me propongo en esta
mañana Basado en este versículo 8 del Salmo 143. Que veamos la
disposición de un corazón que quiere obedecer. La disposición
de un corazón que quiere obedecer. Y lo veremos hermanos en 3. puntos
y algunas aplicaciones básicas. Primero, consideremos la disposición
para escuchar a Dios. En segundo lugar, consideraremos
cómo disponer nuestro corazón para obedecer, cómo confiar en
los designios del Señor. En tercer lugar, disponiendo
nuestro corazón para la obediencia. Es importante, hermanos, que
nosotros tengamos este corazón cuando decimos que queremos hacer
la voluntad de Dios. Si a todos aquí hacemos esa encuesta,
¿cuánto quieren hacer la voluntad de Dios? Lo más probable, ya
no podemos dar nada por sentado, lo más probable es que el 100%
diga que sí, que quiere obedecer al Señor. No me extrañaría si
alguno dice que no tampoco. Pero la tendencia general es
decir, sí, yo quiero hacer la voluntad de Dios, pero detrás
de esa respuesta la pregunta que debemos hacernos este en
nuestro corazón estamos nosotros realmente con un corazón dispuesto
para obedecer la voluntad de Dios y es lo que David quiere
traernos a la memoria en este salmo cuando él clama hazme oír
por la mañana tu misericordia porque he confiado en ti hazme
saber por donde ande porque a ti he elevado mi alma es evidente
que David quiere la dirección de Dios David no quiere confiar
en sus pasos Y esta oración del salmista, hermano, lo hace en
el contexto de diversos sucesos en su vida que marcan de una
manera muy especial su relación con Dios. David está pasando
en el Salmo 140 hasta el Salmo 145 posiblemente los momentos
más difíciles en su vida. Y Él está buscando desde el Salmo
40, noten cómo comienza el Salmo 40. Librame Jehová de la mano
del hombre malo. O sea, alguien está detrás de
Él. Librame, oh Jehová, del hombre
malo. Guárdame de hombres violentos. David está buscando la protección
de Dios. David está buscando la protección
de Dios. De sus enemigos y por eso él
le pide al Señor Que lo libre de esos hombres Libre de hombres
malos, hombres violentos Y es muchas veces hermano la respuesta
Que debemos dar en nuestras muchas Aflicciones y en sus manifestaciones
En nuestra vida, cuando estamos en esas Aflicciones, cuando estamos
en esas circunstancias Debemos derramar nuestro corazón delante
del Señor Buscando la dirección del Señor Es cierto que David
estaba en peligro y es evidente. Le acechaban y él declara en
el Salmo 142 que esto hacía que su corazón desfalleciera. Ve
el ver Salmo 142 los versículos 5. Él sigue con su canto delante
del Señor, clamé a ti, oh Jehová, y dije tú eres mi esperanza,
mi porción en la tierra de los vivientes, escucha mi clamor
porque estoy afligido, líbrame de lo que me persiguen porque
son más fuerte que yo. Hermanos, David está en una situación
en la que nada le favorece, Él está afligido, él está triste,
él está pidiendo por liberación. Pero David mira hacia atrás y
ve que quienes los persiguen también son más poderosos que
él. Ni siquiera tiene aliento para
decir, bueno... Yo le puedo ganar, déjame malentonarme,
déjame hacerle frente. No, no, hermanos. Cuando él mira
hacia atrás para ver lo que ves, que hasta los que lo persiguen
son más fuertes que él. Y eso hace que su corazón siga
cayendo más, desfallezca su corazón. Estaba siendo perseguido. Algunos
historiadores indican que tal vez estaba huyendo de Absalón,
su hijo. en aquel momento en el que aún su consejero principal
se había ido con Absalón, declaró los planes que tenía David y
Absalón no solamente sabía hacia dónde se dirigía, sino también
por dónde se dirigía. Pero hermano, todo parece indicar
que en Maqeab Salón David escribe esto en medio de la angustia
que veía por la tenaz persecución de Saúl sobre él. David se encontraba escondido
posiblemente en la cueva de Adulán cuando escribe este salmo y eso
lo podemos ver en 1 Samuel capítulo 22, vayamos allá. El primer libro de Samuel, capítulo
22, versículo 1, nos dice la palabra allí. Yendo luego David
de allí, huyó a la cueva de Adulam. Y cuando sus hermanos y toda
la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. y se juntaron
con él todos los afligidos y todos los que estaban endeudados y
todos los que se hallaban en amargura de espíritu y fue hecho
jefe de ellos y tuvo consigo como 400 hombres ahora hermanos
este texto me llama la atención y no sé si usted notó algo un
hombre afligido que es lo que necesita gente que venga a darle
aliento Gente que viene a ayudarlo. Pero adivinen quienes llegaron.
Los que llegaron a David estaban peor que David. Estaban peor
que David. En el libro de Samuel leemos,
oigan los que llegaron a él y se juntaron a él. Todos los afligidos. Todos los que estaban en deuda.
Todos los que se hallaban en amargura de espíritu. Y para
colmo lo ponen como jefe de los amargados. el texto dice que lo pusieron
como jefe de ellos y tuvo consigo como 400 hombres o sea que en
vez de llevarle aliento en vez de llevarle ánimo ahora él es
el presidente de los angustiados el director de los afligidos
el primero de los que tenían amargura de espíritu hermano
pero qué título Seguro que usted no quisiera que le den ese título.
Aquí están todos los llorones. Vamos a ver, ¿cuál es el que
más llora? Es el jefe de los llorones. Pero en la vida real, hermano,
eso fue lo que pasó con David. Llegan todos afligidos, menesterosos,
con amalgura de espíritu, y él es puesto en medio de ellos como
su jefe. Él asume una postura en nuestro
texto y nos enseña a nosotros cómo debemos enfrentar nuestras
debilidades cómo nosotros debemos enfrentar nuestras tristezas
cómo debemos enfrentar nuestras bajas espirituales hermano las
tenemos mucho más continuamente de lo que pensamos y decimos pasamos mucho tiempo de nuestra
vida en una baja espiritual pero qué hacemos cuando estamos allí
hermanos ¿Cuál es la actitud de David cuando se ve en medio
de toda esta circunstancia? Hermanos, David no se echó a
llorar y a decir, yo estoy mal y me mandan a gente peor que
yo. Yo estoy afligido y me mandan gente que viene amargado, con
amargura de espíritu. Hermanos, cuando David se vio
como la cabeza de este grupo de necesitados, David se volteó,
volvió al Señor. Y es en ese contexto que él clama
en el versículo 8. Hazme oír por la mañana tu misericordia. Hermanos es una oración pero
es un grito de súplica es un grito de necesidad y la frase
segunda de este pasaje nos dice a qué punto estaba su necesidad
porque él dice hazme oír por la mañana tu misericordia y le
recuerda a Jehová que su confianza ha estado en él Hermanos es como cuando muchas
veces decimos a alguien a quien le hemos pedido que hiciera algo
por nosotros y al final decirle yo estoy confiando en ti saben
que hay detrás de esa frase yo estoy confiando en ti no me falles,
no me falles David le está diciendo en ti he confiado Señor no me
falles hazme oír por la mañana tu misericordia pero en segundo
lugar él le pide no solamente muéstrame tu misericordia sino
hazme ver el camino Por donde yo debo andar, David no quiere
Caminar por su camino, David no quiere Caminar bajo su propia
voluntad, David No quiere andar por donde él Entiende que es
mejor, David quiere ir Por donde el Señor quiere llevarlo Y él
le dice muéstrame el camino por Donde ande porque a ti he elevado
mi alma O sea me he puesto en tus manos He declarado todo acerca
de mí, tú me conoces Y yo quiero oír tu misericordia Yo he puesto
mi confianza en ti yo quiero que me muestres el camino porque
yo he elevado mi alma hacia ti hermanos este verso revela el
corazón de un hombre que quería obedecer a Dios en todas las
circunstancias de su vida revela el corazón de un hombre que quiere
obedecer a Dios en todas las circunstancias de su vida Así
que lo primero que nosotros encontramos, hermanos, es que en esta condición
en la que se encontraba David, en la condición de un hombre
que quiere hacer la voluntad de Dios, es que debemos tener
una disposición para escuchar a Dios. Hermano, tú quieres hacer
la voluntad de Dios, tú tienes que tener un corazón para escuchar
a Dios. Porque muchas veces, hermanos, eso es simplemente
un cliché en nuestras vidas. Señor, yo quiero hacer tu voluntad,
pero mentira. Mentira no queremos hacer ninguna
voluntad de Dios. Queremos cumplir con la religiosidad
de decir Señor yo quiero hacer tu voluntad pero no hay tal disposición
de nuestro corazón de realmente hacer la voluntad de Dios. Porque
cuando queremos hacer la voluntad de Dios lo primero que tenemos
que hacer es estar dispuesto a escuchar a Dios. Pero resulta
que muchas veces ni a eso estamos dispuestos. Yo quiero hacer la
voluntad de Dios. Pero no quieres escuchar a Dios.
Hermanos, eso es una contradicción. ¿Cuál era la disposición del
corazón de David? Escuchar a Dios. Por eso él le
clamó a Dios, hazme oír por la mañana tu misericordia. Todos los afligidos que están
aquí, lo que están es llorando conmigo, Señor. De aquí no va
a salir aliento para mí. Todo lo contrario, va a salir
más desánimo Pero Señor, yo no quiero escucharlos a ello. Yo
quiero escucharte a ti. Porque hermano, cuando estamos
desalentados, cuando estamos desanimados, cuando estamos tristes,
no estamos en condición ni siquiera de guiar a otros. Triste guiando
a tristes. ¿Dónde van a quedar? En la tristeza
extrema. En la tristeza extrema. Porque
tendemos en medio de nuestra tristeza hermanos a compadecernos.
ay si, ay hermano y esa situación y en vez de encontrar ánimo vamos
mire más para abajo cada vez más hacia
abajo hazme oír por la mañana tu misericordia la petición de
David y hermanos esto no es cualquier petición no la vea como una declaración
poética Hazme oír por la mañana tu misericordia Él está pidiendo
que Jehová lo haga escuchar con atención El término hebreo aquí
es Shamá es el mismo que utiliza cuando dice oye Israel David
le está diciendo hazme escuchar con atención para tratar de entender
para encontrar propósito David quiere hermanos escuchar claramente
la dirección de Dios por eso él le dice hazme oír que implica
hermanos el recibir orientación oriéntame Señor guíame Señor
Moisés pidió esto hermanos cuando Moisés no sabía qué decisión
tomar acerca de algo él fue el señor en números 9 versículo
8 y su declaración fue más que un simple oír en el versículo
9 dice Moisés Jehová habló a Moisés diciendo habla a los hijos de
Israel o sea le dio la respuesta de lo que él buscaba Él fue a
Dios y le dijo hazme oír, hazme entender, enséñame ¿Y cuál fue
la respuesta de Dios? Y Jehová habló a Moisés, le dijo
a Moisés por dónde quería ir Así que tener un corazón que
sabe escuchar es tener un corazón dispuesto para discernir Es que
Dios te de entendimiento acerca de su voluntad que Él te la pueda
mostrar y que tú la puedas comprender de tal manera que tú la puedas
seguir en el primer libro de Reyes capítulo 3 versículo 9
vemos allí la petición de este hombre cuando
dice da pues a tu siervo un corazón como entendido para juzgar al
pueblo por cierto hermanos Cuando Moisés dijo a los jueces que
oyeran la causa de sus hermanos, ¿saben a qué se refería Moisés?
Usando la misma palabra hebrea chamán. Que Dios le diera a ellos
el poder comprenderlo, el poder escucharlo. Se refiere a más
que oír simplemente con el oído. Ellos debían examinar cada caso
según sus méritos para poder dictaminar justamente. Así que
cuando David clama, hazme oír, David quiere que Dios le dé discernimiento
acerca de su palabra, discernimiento acerca de su dirección, que él
pueda juzgar justamente lo que el Señor le está guiando a hacer
y él pueda obedecer. Para entender lo que Dios quiere
en nuestras vidas, hermanos, tenemos que aprender a escucharlo.
Tenemos que aprender a escucharlo. Muchas veces nosotros estamos
en un canal muy distinto al que Dios está. Y por eso no escuchamos.
El Señor está en la 101.3 y nosotros estamos en la 92.4. Hermanos, no hay forma. No hay
forma de que nosotros podamos escuchar a Dios si estamos en
canales, en frecuencias distintas a la que Dios está. Nuestros oídos no están en la
frecuencia correcta para escuchar lo que Dios está diciendo. ¿Y
saben por qué hermanos? Porque cuando no hay una disposición
para escuchar, es difícil ser obediente. Es difícil ser obediente. Y muchas veces es la condición,
la relación de nuestro corazón. No queremos escuchar a Dios.
Es que consideramos que lo que Dios quiere para mí no es lo
que yo creo que es bueno para mí. Y cerramos nuestros oídos. No estamos dispuestos a escuchar
lo que Dios quiere. Y eso trae muchas veces la aflicción
a nuestro corazón. Nos trae medio de grandes pruebas.
Y a pesar de las grandes pruebas, como quiera nos queremos escuchar
a Dios. Eso fue lo que le pasó al pueblo de Israel, lo que Hajeo
le dijo. ¿Ustedes conocen la voluntad de Dios? ¿Ustedes saben
cuál es la voluntad de Dios? ¿Por qué no han obedecido a Dios?
Hermano, porque no había una disposición del corazón para
obedecer. No había una disposición del
corazón para hacer lo que Dios estaba mandando a hacer. Y aún hoy en día, hermano, nosotros
seguimos sufriendo la misma enfermedad. Todos queremos que Dios haga
su voluntad en nuestra vida. Pero hermano, no todos estamos
dispuestos a escuchar lo que Dios está diciendo. por donde el Señor
nos está guiando. Y en la vida práctica sabemos,
hermanos, cuando vamos a hablar con alguien, que si esa persona
no tiene una disposición para escuchar, no hay forma de que
pueda entender. Y mire, usted lo podrá ver fácil.
Usted lo podrá ver, como dice el pastor muchas veces, claro.
Pero lo estás viendo tú, claro. Lo estás viendo tú, fácil. Pero
el que no tiene el corazón y la disposición para entender, eso
es lo más difícil que hay. no entiende. ¿No ve? ¿Pero por qué, hermanos? ¿Por
qué es difícil lo que le están explicando? No, hermano, porque
no hay una disposición. No hay una disposición para escuchar
lo que Dios está diciendo. Y en esa condición no hay forma
de que la gente entienda. Y déjeme decir, hermano, que
esto da mucha tristeza, pero también trae consuelo a quienes
aconsejan. No son nada más los pastores
que aconsejan. Muchos de nosotros, de una u otra manera, han tenido
la oportunidad de aconsejar a alguien. Y hermano, usted llega a la conclusión
de que usted se frustra porque usted dice, ¿pero cómo no puede
verlo? Pero es que está clarísimo. Pero es que está ahí en la escritura.
Es que el pasaje lo dice. Es que las circunstancias lo
muestran. ¿Sabe qué, hermano? No te frustres. Es que si no
hay una disposición, no lo va a entender aunque tú seas el
mejor profesor del mundo. aunque se lo explique con cucharita
no lo va a entender tenemos que tener una disposición y cuando
nosotros vamos al señor en oración debemos estar conscientes hermano
que esa oración es un canal de doble vía pero nosotros hemos
vuelto un monólogo nosotros hablando con dios pero dios no habla con
nosotros Es así como lo vemos en la práctica, hermano. Llegamos,
damos acción de gracias, pedimos, pedimos, pedimos, pedimos, pedimos.
Y lo grande es que pedimos, Señor, ábreme puerta allí, ámame puerta
allí, muéstrame tu voluntad allí, muéstrame... Pero no estamos
dispuestos a recibir lo que el Señor va a decir. Y cuando el Señor...
No, no, cállate, que todavía no he terminado. Y seguimos, y seguimos, y seguimos.
Y el Señor está mostrando... No, no, no, espérate, que aquí
yo... Hermano, ¿saben qué es la actitud con la que muchas
veces vamos delante del Señor en oración? En otras palabras,
queremos escuchar a Dios, pero no queremos escuchar a Dios. Queremos escuchar a Dios de palabra
pero no de actitud de corazón no estamos disponiendo el corazón
para que el Señor hable a nuestro corazón y saben que mis hermanos
si tú quieres la bendición de Dios si tú quieres la guía de
Dios en tu vida Si tú estás buscando como David ver la misericordia
de Dios, tú debes tener una correcta disposición para escuchar lo
que el Señor te está hablando. Tú quieres la bendición, tú tienes
que tener una correcta disposición de tu corazón para escuchar lo
que Dios está diciendo. Lo que Dios está hablando a través
de su palabra y a través de sus enviados. Y es interesante hermanos
que nosotros Como veíamos en la Escuela Dominical, a veces
decimos que creemos una cosa, pero realmente estamos expectantes
de otra. Señor, háblame. Y lees la Biblia, y la Biblia
te revela la voluntad de Dios. Pero como tú no quieres esa voluntad
de Dios, tú la pasas. Pero después llega Argelis y
te dice lo mismo que decía la Palabra de Dios. Pero tú no quieres
escuchar la voz de Dios. Y seguimos buscando Porque lo
que estamos esperando, ¿saben qué hermano? Es que el Señor
a medianoche diga, Samuel, Samuel, habla Señor que tu sielo escucha.
No queremos hacer revelaciones, pero en el fondo lo que estamos
esperando es eso. Lo que queremos es una revelación súper especial
de Dios para saber que Dios nos está hablando. Señor permite que yo vuelva a
la tierra y le diga no a los profetas tienen que le crean
que le crean esos son los enviados pero es que ellos no quieren
escuchar a los profetas eso es una falta de disposición de escuchar
a Dios queremos la bendición de Dios pero no estamos dispuestos
a abrir nuestro corazón a poner nuestro corazón en la disposición
de escuchar a Dios David nos revela que una correcta
disposición del corazón es abrir nuestros oídos desde temprano. Estaba atento a la obra de Dios. Él esperaba una buena noticia
que refrescara su alma afligida. David quería al amanecer escuchar
las misericordias de Dios. Él esperaba un alivio para sus
aflicciones. Él esperaba la respuesta a cada
una de sus oraciones El cuidado que Dios dispensaría para con
él En medio de esa terrible condición en la que él estaba David quería
hermanos un viento fresco Algo que refrescara su alma, que lo
hiciera respirar Que lo hiciera ver que Dios estaba mostrando
Su misericordia para con él Observen la palabra inicial hermano, hazme
oír O sea yo quiero escucharte Señor hermanos y esa es una buena
petición, es una buena petición hazme oírte es difícil pero hazme
oírte Señor yo no quiero pero hazme oírte Señor mi carne se
revela contra eso pero Señor contra todo eso rompe mis oídos
y hazme oírte porque yo quiero oírte, yo quiero oírte Y hermanos, saben que muchas
veces Dios hace rato que nos está hablando. Cuando estamos
con la prisa, Señor a mí oírte, hace rato que el Señor nos está
hablando. Pero como estamos en otra frecuencia, no estamos entendiendo
lo que Dios está diciendo. ¿Saben qué, hermano? Pídanle
al que hizo el oído que le haga escuchar. Señor hazme escuchar. Yo quiero escuchar tu palabra. ¿Qué quería David oír? Las misericordias
de Dios. Las misericordias de Dios. Esta
palabra hebrea que se traduce misericordia aquí es la misma
que se traduce en otro pasaje como hazme oír tu bondad, hazme
oír de tu amor, hazme sentir tu amor Señor. De hecho Spurgeon
escribió acerca de esta traducción. La misericordia es una de las
palabras más dulces en nuestro lenguaje. Vengan bien. es una
de las palabras más dulce en nuestro lenguaje pero la misericordia pero la bondad dice él tiene
mucho más dentro de sí que es precioso pero la misericordia
es sin duda doblemente preciosa es la crema de la bondad la misericordia
dice él es doblemente preciosa es la crema de la bondad. Entonces así es hermano como
preparamos nuestro corazón para mantenernos obediente a pesar
de la aflicción, a pesar de la persecución que puedan venir
a nuestra vida con una buena disposición para escuchar al
Señor es indispensable tener esa buena disposición para escuchar
al Señor pero en segundo lugar hermano debemos aprender a confiar
en los designios del Señor La disposición de un corazón
que quiere obedecer tiene en segundo lugar que confiar en
los designios del Señor. Y hermanos no podemos negar que
una de las cosas más difíciles en medio del dolor es confiar de todo corazón, eso
desespera. Confiar desespera. Muchas veces decimos que estamos
confiados, pero no es cierto. Lo que estamos es temeroso. Decimos
que estamos confiados, pero es como un chin de confianza, un
10% de confianza con un 90% de desesperación. Y hermano, no es que hayan ingredientes
de las dos, pero debería ser al revés la balanza, ¿verdad?
Porque no es cierto que dejamos de estar temerosos a pesar de
que confiamos. Siempre hay esa... ese destello
de estar temeroso de lo que me puede pasar a pesar de que estoy
confiando. ¿Pero qué está gobernando más,
hermano, el temor o la confianza? Porque ambas cosas van a estar
ahí. Siempre tendremos, aunque sea un 5% de duda acerca de algo,
porque esa es nuestra naturaleza caída que todavía mantiene dentro
de nosotros esa debilidad de que no es cierto que confiamos
al 100% de las cosas. Hay siempre esa semilla de la
duda que si la dejamos terminar, termina arropando. Termina arropando
todo. David le pide, hazme escuchar
por la mañana tu misericordia porque en ti he confiado. Y es lo que le decía al principio
del mensaje. Esa declaración, porque en ti
he confiado, es que David se ha puesto en las manos de Dios
él se ha puesto en las manos de Dios David quiere escucharlo y es
evidente hermano que él declara su confianza aquí que él está
buscando un consuelo en esa verdad el único consuelo para David
en esa circunstancia era que Dios podía socorrerlo hermanos
ese era su alivio, esa era su confianza Él tal vez no esperaba
otra cosa, pero que Dios lo abandonara no era algo que él esperaba,
a pesar de las aflicciones en las que estaba viviendo. Por
un momento llegó las dudas. Recuerden que llegó un momento
que dijo, por fin, ya, hasta aquí llegué yo. Y Dios le mostró
que esa pequeña duda no podía derribar su confianza en Dios. En ti he confiado. Es como si
dijera a Dios, acaso no lo sabes? Que yo estoy esperando y confiando
en ti. Y amados hermanos, la confianza
en Dios es una de esas murallas que Satanás quiere derribar en
la vida del creyente. Dios quiere que dejes de confiar
en él. Perdón. Satanás. Están buenos los reflejos. Satanás quiere que dejemos de
confiar en Dios. Y comienza muy sutil, no para
que confiemos en él. Él dice, confía en ti mismo primero.
Y como que ese tema, esa frase sí nos gusta mucho. Confía en
ti mismo. Tú puedes, tú lo vas a lograr. Hermanos, David no podía lograr
nada en la condición en la que él estaba. ¿Y saben qué? Nosotros
en condiciones, mucho menos que la de David, tampoco podemos
lograr nada. pero satanás que querrá hermano destruir la confianza
que tenemos en Dios es destruir esa confianza que tenemos en
Dios porque él sabe que cuando derribe esa confianza que tenemos
en Dios seremos presa fácil de que del temor cuando dejamos
de confiar lo que nos queda es temer, temor La desesperación
llegará para ahogarnos. Los problemas parecerán no tener
ningún tipo de solución. El mundo se nos viene abajo.
Parece que estamos solos, que Dios no está. Y hermanos, mire, esa es una
situación muy desesperante. Hay condiciones en nuestra vida
en las que, ese es el panorama que tenemos. Dios no está. hermano no hay una cosa que desequilibre
más nuestras emociones que no es solamente el sentir
que las cosas se fueron de mi mano sino que no tienen solución
es que no puedo hacer nada es que no veo la solución no veo
el camino no veo la salida y mientras estamos buscando la salida que
no vemos hermano nuestro corazón se entristece, se entristece,
se entristece y sabe que llegamos a una amargura de espíritu como
lo que llegaron a David O sea, ya nuestros ojos están tan cerrados
que ni con la puerta al frente podemos ver la salida. Y hermanos, esa es una situación
por la que muchos hemos pasado aquí. Situaciones de salud, situaciones
de matrimonio, situaciones de crianza en la que escuchamos
frases como esta, ya no sé qué hacer. Ya no sé qué hacer. hasta el apóstol Pablo, tres
veces, te he rogado por esto. Y tu respuesta es la misma. Bástate
en mi gracia. Ya no sé qué hacer. Sí, hermanos,
muchas veces tenemos que llegar a ese declive espiritual para
que Dios empiece a trabajar en nuestros corazones. Porque es
cuando nos lleva ahí, cuando abrimos el oído y estamos dispuestos
a escuchar y tenemos una correcta disposición para confiar en Dios.
Mientras creemos nosotros que podemos hacer algo, estamos,
mire, pataleando como el pez en el pozo. Como el pez en el pozo. David
declara porque en ti yo he confiado. Y hermano, por ello es que David
le recuerda a Dios una y otra vez en el mismo Salmo 143 que
su confianza está en él. David declaró su condición, él
no podía. Noten el versículo 1 del versículo
143 del capítulo 143. ¿Qué es lo primero que dice David
en el Salmo? Oh Jehová, oye mi oración, escucha
mi ruego, respóndeme por tu verdad, por tu justicia. David está desesperadamente
clamando para que Dios lo escuche. Presta oído a mi súplica. En otras palabras le está diciendo
David allí. Pero noten el versículo 2. No
entres en juicio con tu siervo porque no se justificará delante
de ti ningún ser humano. O sea, yo no tengo cómo justificarme
delante de ti Dios. Si tú me examines seguro que
me voy a quemar. No voy a pasar la prueba. Me quedaré allí. Pero Señor esto es porque ningún
ser humano se justificará delante de ti Y noten como termina el
versículo 3 de ese mismo texto hermano Porque, porque ha perseguido
por el enemigo mi alma Ha postrado en tierra mi vida, me ha hecho
habitar en tinieblas Como los que ya, los que ya han muerto
y mi espíritu se angustió dentro de mí está desolado mi corazón
hermano usted entiende la amargura la angustia que había en el corazón
de David se sintió aplastado desterrado el enemigo ha perseguido mi alma
dice él me ha aplastado mi vida como en tierra se sentía preso
En mí languidece mi espíritu y mi corazón está consternado
dentro de mí, dice David. Hermano, David reconoce que su
alma estaba tan turbada, que no existía, que si no existiera
en su corazón, si no existiera en su corazón una pequeña llama
que se llama confianza en Dios, ya él hubiese sucumbido ante
lo tenebroso de su situación. Pero él seguía confiando en Dios
en medio de esa situación. En medio de sus circunstancias
seguía confiando en Dios. Él sigue acudiendo a la fuente
de toda gracia. David no buscó ayuda con los
enemigos, seguía acudiendo, intercediendo delante de Dios una y otra vez. Noten el versículo 6 del texto.
A ti extiendo mi mano, mi alma te anhela como tierra sediente. Respóndeme pronto, Señor, porque
mi espíritu desfallece. No esconda de mí tu rostro. No llegue yo a ser como lo que
descienden a la sepultura. Hermano, David está desesperado
en su clamor. David quiere ver pronto la respuesta
de Dios. Él declara delante del Señor,
mi alma, mi espíritu, Señor, desfallece. Hermano, ¿has llegado
tú a ese estado espiritual donde tu alma se siente ya desfallecer? ¿Lista? ¿Saben qué? El Dios en
quien confió David sigue siendo tu Dios. Sigue siendo el mismo
Dios. Hermanos, ¿ya entienden cuáles
eran las misericordias que David quería oír? Hermanos, es evidente
que David quería escuchar de Dios la liberación de esa situación. David quería encontrar ya refugio,
salir de esa angustia en la que él estaba. Porque amados hermanos,
no podemos negar que no hay algo que consuma más nuestra energía
que ese nivel de tristeza. David estaba muy triste. Su alma
estaba totalmente abatida y con un grupo de abatido atrás. hermanos
o sea que la carga de David sea mucho más pesada para llevar
hermanos pero cuántas veces en nuestras vidas nosotros pasamos
por ese valle de sombra de muerte cuántas veces hemos pasado por
ahí enfermedades que te postran hermanos hemos visto hermanos
aquí postrado por años en una enfermedad que si usted va donde
yo con este salmo le van a decir lo mismo yo siento que ya no
hay salida yo siento que ya se agotó todo yo siento que no hay
forma ¿Y saben lo único que tenemos para decirle? Sigue confiando
en Dios. No hay otra cosa que podamos decirle. No hay otra
cosa con la que podamos consolar su corazón que decirle sigue
confiando en Dios. ¿Cuántas veces hermanos el pecado
genera en nuestro corazón esa conciencia pecaminosa que nos lleva adelante
del Señor? ¿Cuántas veces las corrupciones
mismas de nuestras almas nos llevan derribado delante del
Señor? Como llegó David allí a clamar,
a decirle respóndeme, pero pronto Señor, respóndeme, lea el versículo
6. David no quiere una respuesta para mañana, para pasado mañana,
David quiere una respuesta ya, porque él siente que su corazón,
hermano, se va a derrumbar. Y David dice Señor, respóndeme
pronto. Respóndeme pronto. Y nosotros muchas veces, hermanos,
estamos en esa misma condición. Necesitamos un auxilio pronto
del Señor. Llega ese punto, hermanos, donde
nos decimos a nosotros mismos, no aguanto más. ¿Han escuchado
esa frase? De ustedes mismos, ¿verdad? Muchas
veces usted mismo ha dicho, no aguanto más. Pero esa frase regularmente
no se dice con fuerza, ¿verdad que no? Usted no ha escuchado
a nadie en su video diciendo, no aguanto más. Eso a menos que
no sea para decírselo a otra gente. Pero cuando es la tristeza,
cuando usted llega ahí, cuando ya usted dice, no aguanto más,
no puedo más, las fuerzas no me dan para más. Hermano, ¿qué
te ha mantenido en pie? ¿Qué es lo que no puede mantener
en pie? La confianza de que el Señor pronto vendrá a socorrernos.
Esa es la confianza de que el Señor pronto mostrará su misericordia. Hermano, anima tu corazón. Habla a tu alma. Cuando atravieses
por ese camino, tú tienes que mirar al salmista derramando
su corazón delante del Señor. Las aflicciones, hermano, no
son para que tiremos la toalla. No. ¿Saben qué debemos hacer
con la toalla? Doblarla y ponerle nuestras rodillas
para seguir buscando el auxilio de Dios. No es para que ella
se la tire ella, no hermano dobla la pone en la rodilla y sigue
como el salmista clamando a Dios por misericordia y dile como
el salmista ven pronto señor socórreme pronto saben porque
hermano porque las promesas de Dios deben animarnos el salmo
34 dice este pobre clamó a Jehová y que hizo Jehová Jehová lo oyó
hermanos, esa es una promesa maravillosa para nosotros cuando
estamos en medio de esa aflicción que debe animar, alimentar nuestra
confianza en Dios, que Dios oye a sus hijos Él oye a sus hijos,
eso debe animarnos y no importa la circunstancia que atravesemos
hermano cuando somos hijos de Dios su misericordia nos alcanzará
su salvación se mostrará porque todo obra para bien a lo que
conforme a su propósito son llamados pero eso es para ellos no para
otros si tú estás aquí no conoce al Señor eso no es para ti pero
tú también te puedes aferrar a esa verdad si entrega tu vida
al Señor Si tú crees en él para confiar en él, porque... hermanos,
¿quién confía en alguien que no cree? ¿En alguien que no conoce? ¿No? Eso nada más se da en la
medicina, hermano, que usted va y se opera sin haber visto
a ese cirujano nunca operando. Eso nada más se da en la medicina,
pero fuera de ahí, mire... ¿No? Hasta para algo tan sencillo
como cortarse el pelo, uno busca referencia. ¿Quién sabe? Yo nunca
he visto a una mujer... que vaya yo a su casa y te necesite
ponerse una inyección y yo le digo, no problema, yo se la pongo.
Lo primero que usted me va a preguntar, ¿y cuándo usted aprendió eso?
Nos lo dejamos inyectar de cualquiera, hermanos. No, algo tan sencillo
como eso. Pero hermanos, no podemos confiar
en alguien. No podemos Confiar en alguien
que nosotros no conocemos, en alguien en quien no creemos.
Por eso es mi amigo que si tú quieres abrazar esta verdad,
tú tienes que creer en el Señor Jesucristo. Tú tienes que abrazarle
como tu Señor, porque sólo lo que están en ello, todas las
circunstancias de su vida, obrarán para bien, a pesar de lo difícil
que sea. Pero amados hermanos no debemos
tirar la toalla debemos confiar en el Señor debemos ver como
manifiesta su salvación es maravilloso como Dios mismo habla a su pueblo
en Isaías 43 y le dice mas ahora dice Jehová tu creador o Jacob
el que te formó o Israel no temas porque yo te he redimido te he
llamado por tu nombre mío eres tú hermano que consuelo Pero
las palabras que vienen a continuación son de mucho más consuelo. Cuando
pases por las aguas, yo estaré contigo. Que interesante que
no dice que no te ahogará. Yo estaré contigo y si por los
ríos no te abnegarán, ahora sí, cuando pase por el fuego no te
quemarás, ni las llamas te abrazarán, porque yo el Señor tu Dios, el
Santo de Israel, tu Salvador, Y ese deseo de escuchar a Dios
es esa confianza inquebrantable, lo que debe caracterizar a un
hombre y a una mujer que anhela ser la voluntad de Dios. Pero
en tercer y último lugar, hermanos, debe haber una disposición para
obedecer a Dios y buscar una íntima comunión con Él. Ambas
cosas van de la mano. La obediencia y la comunión íntima
van de la mano. ¿Por qué hay muchos hijos que
se les hace tan difícil obedecer a sus padres? ¿Saben cuál es
la primera razón? No hay una relación entre ellos. No hay una relación. Son padre
e hijo, pero nada más eso de nombre. Pero no hay una relación
entre ellos. Pero es igual en la vida espiritual,
hermanos. Si no hay una relación íntima con el Señor, es difícil
que nosotros estemos dispuestos a obedecer a Dios. Tiene que
haber tal relación. Y eso es lo que vemos en el versículo
8 a la parte 2 Enséñame el camino por el que debo andar Pues a
ti he elevado mi alma, o sea Enséñame el camino, hazme oír,
hazme caminar Porque yo me he puesto en tus manos A ti yo elevo
mi alma. Enséñame a hacer tu voluntad. No solo muéstrame el camino,
sino enséñame cómo hacerla, cómo poner mis manos diestramente
en mi deber. ¿Y saben qué, hermanos? El deseo
de todos los hijos de Dios, los fieles hijos de Dios, debe ser
conocer y hacer la voluntad de Dios y permanecer en ella. Esa
debe ser nuestra meta, esa debe ser continuamente nuestro caminar. Debemos suplicar como clamó un
gran hombre de Dios que dijo tú eres mi Dios y por lo tanto
mi oráculo por quien puedo esperar ser aconsejado. Eres mi Dios
y por tanto mi gobernante y cuya voluntad yo quiero hacer. Ahora hermanos, si tomamos con
sinceridad a Dios por nuestro Dios, podemos depender de él.
para que él nos enseñe su voluntad. Como un amo enseña a su siervo,
pero debemos disponer el corazón. Debemos buscar la continua e
íntima comunión con él. Hermanos, un discípulo quiere
aprender de su maestro, pero ¿cómo aprenden los discípulos,
hermanos? Es cerca del maestro. Es alrededor del maestro. Ah,
yo quiero aprender a embobinar motores. Manuel, llévame al taller.
Pero Manuel está trabajando y yo todavía no me quiero ir en el
celular. ¿Y usted cree que voy a aprender? ¿Usted cree que Manuel
va a decir que yo soy su discípulo? Discípulo del celular, pero no
de él. Pero no de él. Hermanos, el discípulo
¿qué hace? Está cerca del maestro. Quiere
aprender del maestro. Quiere hacer lo que el maestro
hace. Quiere caminar por donde el maestro camine. ¿Y eso qué
hace? crea una relación entre el maestro
y su discípulo. Y esa es la relación que necesitamos
crear con Dios para poder entender su voluntad, caminar en su voluntad
y obedecer su voluntad. Necesitamos urgentemente de esa
comunión con Dios. Por eso Él dice, elevo mi alma. O sea, en otras palabras, yo
quiero ser mordiado y formado según tu voluntad. Yo quiero
ser mordiado según tu voluntad. Sentencia en autor, debemos desear
ser guiados y protegidos al cielo, guiados y protegidos en nuestro
camino al cielo, no solo Porque es un lugar de bendición sino
porque es un lugar de rectitud Es la perfección de la gracia
de nuestro Dios No podemos encontrar el camino que nos lleve a ese
lugar a menos que Dios lo muestre Ni ir por el camino a menos que
Dios nos tome de la mano y nos guíe como guía a los débiles,
a los cojos, a los temerosos, a los cortos de vista. Tan necesaria
es la gracia de Dios, no sólo para ponernos en el buen camino,
sino para mantenernos y llevarnos en él. Y añade él, aquellos que tienen
al Señor como su Dios, tienen su espíritu como guía y es un
privilegio que sean guiado por el Espíritu Santo. Es un privilegio. Que sean guiados por el Espíritu
Santo. Por eso él clamó, hazme saber el camino. Señor, hazme
saber el camino. Hazme oír tu misericordia y una
vez escuché tu misericordia, ponme en el camino. ¿Y qué confiesa David con este
hermano? Que no sabía el camino. Si yo te digo ponme en el camino,
pues no sé el camino. Pero yo quiero escuchar tu misericordia,
quiero estar seguro que yo estoy en tus camino. Hazme saber el
camino por donde ando, clamó él. Esa es otra maravillosa oración
que debemos hacer continuamente. Pero hermanos, esa es una oración
que evidencia lo que acabamos de ver en el punto uno y punto
dos. Disposición para obedecer, para escuchar y confianza. Cuando el salmista clama, hazme
saber el camino por donde ande, David se está diciendo, yo estoy
dispuesto a escucharte y yo estoy dispuesto a confiar en ti. Y
yo estoy dispuesto a confiar en ti. Es una evidencia hermano
de un corazón dispuesto para ser guiado y una alta confianza
en su Dios. Tres breves aplicaciones hermanos.
Amados hermanos, nosotros debemos mantener la frecuencia de nuestros
oídos en las señales que vienen del cielo, porque hay muchas
interferencias en el camino. Están las interferencias que
nos gustan oír, esas que me empoderan, sobre todo en esta generación
de empoderamiento femenino, las hermanas. Una vez vi un libro de de una
hermana en la fe, que el título era poderosamente animante. Poderosamente
animante, de verdad que sí. Daban ganas de leerlo, el título.
Y tomo el libro y me pongo a mirarlo. Me pongo a mirarlo, a mirar el
libro. ¡Wow, hermanos! ¿Cuánto humanismo tintado de
versículos bíblicos con el propósito de empoderar a esas mujeres en
la iglesia del siglo XXI. Lo grande no fue eso, hermano.
Lo grande fue que seguí ojeando el libro y después me doy cuenta
que la escritora cristiana del libro ni iglesia tiene. Será tal su empoderamiento que
ella salió de la iglesia donde estaba, se dedicó a escribir
y a ser conferencista para las hermanas cristianas. Bueno, ustedes
ven. Pero eso se oye interesante.
Eso se oye lindo. ¿Dónde está la voluntad de Dios
en eso? Hermanos, por eso es que tenemos que tener nuestra
frecuencia en las cosas del cielo. Porque habrán muchas cosas pintadas
de muchos versículos bíblicos que no son del cielo. Y muchas cosas pintadas de doctrinales
que tampoco son del cielo. Porque hay de los dos lados,
hermanos. Hay muchas acciones religiosas
que no tienen nada que ver con el cielo. Y hay muchas acciones
tintadas de evangelio que tampoco tienen que ver con el cielo.
Hermanos, que nuestros oídos estén en una buena frecuencia
con el cielo. Para que sea el Señor quien nos
muestre el camino por donde debemos andar. Que el Señor nos haga
escuchar misericordia, que el Señor nos haga ver y que nosotros
con el salmista podamos decir por la mañana hazme oír tu misericordia. En segundo lugar hermanos aprendamos
a confiar en Dios a pesar de las muchas cosas que procuran
destruir nuestra confianza. Muchas cosas procuran destruir
nuestra confianza comenzando con nosotros mismos. Con nosotros
mismos. Cuando dejamos de confiar Hermanos, ya hemos perdido la
batalla. Es interesante que ese fue el
razonamiento de diábolo en la guerra santa de Buyan, que hablábamos
ahorita. Ese fue el razonamiento de diábolo. Cuando ellos plantaron
campamento y fueron a hablar a la puerta del oído en alma
humana, ¿cuál fue el razonamiento de diábolo? ¿Derribar qué? La confianza. que lo simbolizaba
el Capitán Resistencia. El Capitán Resistencia estaba
en la Puerta del Oído y era el hombre de guerra en la ciudad. Y observen el razonamiento, hermano. Dice él, cuando fue contra alma humana
y allí se encontraron con el Capitán Resistencia, nota, Este
Capitán Resistencia era un hombre en alma humana, a quien el gigante
diábolo y su banda temían más que al resto de la ciudad de
alma humana. Y precisamente, mientras Diábolos
hablaba así a alma humana, Tizifona disparó contra el Capitán Resistencia,
donde estaba, donde se encontraba sobre la puerta, hiriéndole mortalmente
en la cabeza. Con lo que, para asombro de todos
los moradores de la ciudad, y para aliento de diábolo, cayó muerto
por encima de la muralla. Ahora, estando muerto el Capitán
Resistencia, que era el único hombre de guerra en la ciudad,
la pobre alma humana quedó destituida de valor y no tenía ánimo alguno
para resistir. Hermano, desde que Tifosa nos
mató el Capitán Resistencia, A partir de allí, si usted lee
el libro, eso fue pan comido. Barrer con alma humana. Hermanos,
eso es lo que el diablo quiere el día de hoy. Destruir tu confianza
en Dios. Porque cuando destruye tu confianza
en Dios, te destruyó a ti también. Ya te destruyó a ti también.
En tercero y último lugar, amados hermanos, no duden en ir por
donde el Señor lo guíe. A veces no sabemos las razones,
no entendemos las razones, pero el Señor está mostrando el camino.
Hermanos, ¿saben qué? No necesitamos entenderlo. Necesitamos
tener el valor para obedecer. Tener el valor para obedecer.
Recuerdo la historia de un hermano. Fue, se sentó con el pastor Guzmán,
mire lo que está pasando. Y el pastor Guzmán le dice, hermano,
el Señor te está guiando a ir por ahí. Y ese hermano no estaba
convencido de eso. El camino estaba ahí. Él salió
de allí muy triste porque no fue lo que quiso escuchar y llamó
al Pastor Dante. Y se sentó con el Pastor Dante.
Y el Pastor Dante le dijo, hermano, mire... Y cuando termina la conversación,
él le dice, ¿usted ha hablado con el Pastor Guzmán? El Pastor
Dante le dice, no. ¿Pero por qué? Él te dijo algo
parecido a esto. Me dijo lo mismo. No contento con eso, hermano,
buscó una tercera opinión. Fue a otro pastor amigo y le
dijo, pastor, he estado pasando esto, esto y esto. He hablado
con el pastor Guzmán y con Dante de la situación, pero no estoy
convencido de que... Y cuando termina la conversación,
el hermano le pregunta, ¿no te has guardado nada por ahí que
falte decir? No, pues yo estoy de acuerdo
con ellos dos. hermano que le quedaba el hermano
no entendía no estaba seguro pero para eso estaban esos hombres
ahí para guiarte eso son los que Dios puso para mostrarte
el camino y por difícil por duro que sea hermanos Dios estaba
mostrando el camino aunque ese hermano no lo entendía qué bueno
que obedeció qué bueno que siguió el consejo qué bueno que muchos
años después podía volver y decirle óyeme ciertamente Dios había
mostrado su guía Y a pesar de mí, no me dejó caminar por donde
yo quería. Y hermano, no era ni siquiera
un asunto de caminar por donde el hermano quería. Simplemente, no estaba
seguro si ese era el camino. ¿Qué hizo el Señor? Le mostró
el camino por donde debía caminar. Parece difícil muchas veces el
camino, pero recuerda lo que el Señor nos enseñó. Estrecha
es la puerta y angosto el camino que lleva la vida. Es estrecha
la puerta, es angosto el camino y hermano no siempre porque las
cosas sean fáciles, se vean bien y se vean bonitas, esa es la
voluntad de Dios. Tampoco significa que porque sean difíciles y pesadas
es la voluntad de Dios. A donde queremos llevarlo es
que en todo debemos asegurarnos cuál es la voluntad de Dios.
Y si no estamos seguros debemos dejarnos guiar por aquellos que
Dios ha puesto allí para que nos guien y confiar en el Señor. Señor, yo no estoy seguro, pero
si tú dices que ese es el camino, si otros me han guiado por ese
camino, yo voy a caminar en ese camino porque en ti he confiado
y a ti he elevado mi alma. Esa fue la conclusión a la que
llegó el salmista. Amados hermanos, un creyente
que quiere hacer la voluntad de Dios estará en disposición
de escuchar, estará en disposición de dejarse guiar y estará en
la disposición de ver el camino por donde el Señor lo quiere
guiar. Oremos. Padre, gracias por tu palabra
y gracias por el ejemplo que nos pones en tus testimonios
de cómo tú obras en nuestras vidas. Y ayúdanos cuando estemos
en medio de la condición en la que se encontraba David. Cuando
estemos viviendo circunstancias parecidas a la del salmista,
nosotros también disponemos nuestro corazón para escuchar tu palabra.
para escuchar Tu consejo, para confiar más y más en Ti, Señor,
para dejarnos guiar más y más por Ti, aunque no entendamos,
Señor, dando la fortaleza y la decisión de obedecer Tu Palabra,
confiando en Tus designios, en Tu providencia para con nosotros.
Señor, no nos deje a expensa de nuestros deseos, ni de nuestros
placeres, ni de nuestros gustos, ni de nuestras decisiones. Guíanos
por el camino que debemos ir por amor de tu nombre y por amor
a nosotros. Pues te lo pedimos, señor, en
el nombre de Jesús. Amén.
La disposición de un corazón que quiere obedecer
La disposición de un corazón que quiere obedecer
| Sermon ID | 41225221391574 |
| Duration | 58:46 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Psalm 143:8 |
| Language | Spanish |
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