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Proverbios 31, puestos de pie,
vamos a leer unos versículos comenzando en el versículo 10.
Proverbios 31 y versículo 10. El libro de Proverbios, un poquito
después de los Salmos. Capítulo 31, el último capítulo,
versículo 10. Se los leo. Mujer virtuosa, ¿quién
la hallará? porque su estima sobrepasa largamente
a la de las piedras preciosas. El corazón de su marido está
en ella confiado y no carecerá de ganancias. Le da a ella bien
y no mal todos los días de su vida. Busca lana y lino y con
voluntad trabaja con sus manos. Es como un ave de mercader, trae
su pan de lejos, se levanta aún de noche, le da comida a su familia
y raciona a sus criadas. Considera la heredad y la compra,
y planta viña del fruto de sus manos. Ciñe de fuerza sus lomos
y esfuerza sus brazos. Ve que va bien sus negocios,
su lámpara no se apaga de noche. Aplica su mano al uso y sus manos
a la rueca. Alarga su mano al pobre y extiende
su mano al menesteroso. No tiene temor de la nieve por
su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles.
Ella se hace tapices de lino fino y púrpura en su vestido.
Su marido es conocido en las puertas cuando se sienta con
los ancianos de la tierra. Haz de telas y vende, y las cintas
a la mercader. Fuerza y honor son su vestidura,
y se ríe de lo por venir. Abre su boca con sabiduría, y
la ley de clemencia está en su lengua. Considere los caminos
de su casa, y no come el pan de balde. Se levantan sus hijos
y la llaman bienaventurada, y su marido también la alaba. Muchas
mujeres hicieron el bien, mas tú sobrepasas a todas. Engañosas
es la gracia, y van a la hermosura. La mujer que teme a Jehová, esa
será alabada. Darle del fruto de sus manos,
y alávela en las puertas sus hechos. Si usted hace una encuesta sobre
cuáles son las características de la mujer perfecta, La gente
le va a contestar, bueno es bonita, rica, independiente, alegre,
deportiva, con mucha autoestima le va a decir. Y si usted hace
una búsqueda en el internet, por ejemplo, sobre las características
del hombre perfecto, del varón perfecto, usted va a leer cosas
como deportivo, guapo, con mucha personalidad, que sabe cómo vestirse,
con mucha autoestima, rico por supuesto. En un sitio que busqué
en el internet, dice que las mujeres de ahora creen que los
hombres perfectos saben lavar trastos y saben lavar su propia
ropa. En el internet, ahí lo busqué,
¿verdad? ¿Cuál es el hombre perfecto?
El que sabe lavar su ropa y sabe lavar los trastos. Como parte
de nuestros estudios súper prácticos, esta mañana veremos cuáles son
las características de la mujer perfecta según Dios. Generalmente
estudiamos un pasaje, nos concentramos, nos profundizamos. Ahorita estamos
viendo la serie de Romanos. De vez en cuando tenemos estudios
súper, súper prácticos. Y esta ocasión nos toca considerar
las características de la mujer perfecta, según Dios. Dios mediante
esta tarde, hermanas, también veremos las características del
hombre perfecto. Va a haber un balance, por supuesto.
No crean que nada más es para ustedes. Todos los que estamos
aquí entonces, somos hombres, mujeres, no veo a ningún perro,
no veo a ningún animal. Todos somos hombres, somos mujeres
los que estamos aquí. Este mensaje es para todos, a
cada uno de nosotros. Para el más pequeño, los padres
tienen que ayudarles a desarrollar estas virtudes que vamos a ver,
el hombre o la mujer perfecta. Los jóvenes, por supuesto, deben
de esforzarse por desarrollar estas virtudes y también buscar,
orar por una mujer, una esposa o un esposo con estas cualidades. Para esta mañana vamos a ver
las características de la mujer. Eso no significa que los hombres
nos podemos dormir. Si usted está casado, estas características,
usted debe de verlas en su esposa, y si no están, usted debe de
ayudarle a esa esposa a desarrollarlas. Vean conmigo Efesios 5, famoso
versículo 24, nos dice, Efesios capítulo 5 y versículo 24, Así que como la iglesia está
sujeta a Cristo, así también las casadas lo deben estar a
sus maridos en todo. Luego nos dice, maridos, amad
a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se
entregó a sí mismo por ella. Parte de ese amor, parte de ese
propósito eterno, dice el versículo 26, parte de la responsabilidad
y el ministerio de Cristo es para santificarla, habiéndola
purificado del lavamiento del agua por la palabra, a fin de
presentársela a sí misma, una iglesia gloriosa, que no tuviese
mancha, ni arruga, ni cosas demejantes, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben
de amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a
su mujer a sí mismo se ama. Los maridos, los esposos, son
responsables de santificar, de purificar, de ayudar a sus mujeres
a ser mujeres perfectas. Estas virtudes entonces las debemos
ver en nuestras esposas, y si no están ahí, no podemos ir allá
a ellas. No, nosotros somos los responsables
de ayudarlas en estas virtudes. Por supuesto, si usted no está
casado, estas son las características que usted quiere ver en su novia,
quebrada por una mujer con estas características. Muy bien, antes
de comenzar, unos comentarios generales de este tema. El primer
comentario. Cuando hablo de una mujer perfecta,
un hombre perfecto, me refiero a la perfección de Hope 1-1. Me refiero a esa perfección de
madurez. de santidad, de integridad, a
la cual podemos llegar en este mundo. Hay unos metodistas, sobre
todo, que creen que nosotros como cristianos podemos llegar
a la perfección aquí en este mundo, que podemos llegar a un
día a no pecar. Esto es imposible. Solo en el
Cielo vamos a dejar de pecar. Solo en el Cielo vamos a ser
100% perfectos. Entonces, cuando hablamos de
una mujer perfecta, un hombre perfecto, no quiere decir que
esa persona es 100% perfecta, que nunca va a pecar, que todos
los días es la mujer más virtuosa del mundo. No, no, no. Eso va
hasta que estemos en el Cielo. Vamos a ver aquí esa madurez,
esa santidad en la cual nosotros podemos, debemos esforzarnos
como cristianos. El segundo comentario. A lo mejor
el mundo se burla de nosotros diciéndonos primitivos, machistas,
anticuados. Vamos a ver unas virtudes que
va a decir el mundo, bueno, eso es del pasado. Nosotros ya no
somos así. Ahora los hombres deben hacer
esto y las mujeres ahora pueden hacer esto. No, no, no, no. Nosotros,
como cristianos, debemos ver las características de la mujer
perfecta según Dios, las características del hombre perfecto según Dios,
cómo es que Dios quiere que seamos, no cómo es el mundo quiere que
seamos. Por ejemplo, nosotros no creemos
en la liberación femenina, pero sí creemos que en Cristo las
mujeres son iguales, idénticas que los hombres, son libres del
pecado para servir a Dios. En tercer lugar, es el comentario,
Seamos niños o adultos o ancianos, todos debemos esforzarnos por
ser mejores hombres, por ser mejores mujeres. Cada uno de
nosotros debe de esforzarse por ser mejor cristiano por supuesto
pero también Dios nos ha redimido y nos ha tratado como hombres
debemos de ser mejores hombres como mujeres debemos de ser mejores
mujeres Dios nos manda que seamos perfectos debemos esforzarnos
por eso hay un libro que trata de promedios 31 que se titula
la mujer virtuosa y otros sueños imposibles La mujer virtuosa
y otros sueños imposibles. Ser una mujer virtuosa es posible. Hay esperanza para cada uno de
ustedes, hermanos. Hay esperanza para cada uno de
nosotros como hombres de ser virtuosos también. Porque en
Cristo tenemos todos los recursos para ser hombres y mujeres de
Dios. Como cristianos, el famoso versículo
dice, todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, también se
aplica aquí, nosotros podemos ser hombres virtuosos, mujeres
virtuosas. Entonces, usted no puede decir,
es que así soy yo, ni modo, ya tengo 30 años con este carácter,
ya tengo 40 años, 50 años con este carácter, así soy, así me
enojo, mira, así somos los jaramillos, no hay ningún jaramillo, así
somos los jaramillos, así gritamos, así somos pues. No, no, no, no.
Si son actitudes pecaminosas, las debemos cambiar, nos debemos
arrepentir. Si son pecados, Debemos arrepentirnos
y debemos cambiar esas actitudes. Debemos esforzarnos a ser mejores
mujeres, a ser mejores hombres, sabiendo que Dios nos promete
que todos seremos transformados a la imagen de Cristo. Romanos
capítulo 8, por el poder del Espíritu. Nosotros podemos ser
hombres virtuosos. Hermanas, ustedes pueden ser
mujeres virtuosas. No es imposible esto. Muy bien,
con esos comentarios en mente, Veamos nuestro tema en esta mañana,
la mujer perfecta según Dios. ¿Cuáles son sus características?
En primer lugar, y está en primer lugar porque debe de estar en
primer lugar, la mujer perfecta sabe cómo vivir ante la majestad
y santidad de Dios. La mujer perfecta sabe cómo vivir,
cómo conducirse ante la majestad y santidad de Dios. El Rey Lemuel
nos dice al final de Proverbios 31, veanla otra vez, Proverbios
31, el versículo 30. Engañosa es la gracia, vana la
hermosura. En otras palabras, no importa
la belleza, no importa el ser bonito o guapo, eso es vano,
eso es temporal. La mujer que teme a Jehová, Esa
será alabada. La mujer que teme a Jehová, esa
será alabada. Y ese temor no es una fobia,
por supuesto que no, no es una fobia a un monstruo, a un Dios
cruel, no, no, no. Se trata de miedo, sí, pero más
de miedo humilde de estar ante nuestro gran Dios. Es lo que
sintió Isaías cuando vio al Señor en su trono alto y sublime y
escuchó a los serafines cantando sin cesar, santo, santo, santo,
santo. ¿Cuál fue la reacción de Isaías? ¿Tenía mucha autoestima Isaías?
¿Aquí estoy? ¿Yo soy gran profeta? ¿A mí me
tocó ver esta visión? No, no, no, no, no. ¿Cuál fue
la reacción de Isaías? Ay de mí. ¡Ay de mí! Soy muerto, soy un hombre inmundo
de labios. Es la reacción que tuvo el apóstol
Juan cuando vio a nuestro Señor Jesucristo en Apocalipsis 1,
en su gloria. ¿Cuál fue la reacción del apóstol
Juan? La reacción del apóstol Juan fue de temor, de miedo,
dice la Biblia, que cayó como muerto. A las mujeres del mundo
no conocen al Dios de la Biblia, no temen nada de su terrible
majestad, como dice en Job. No se imaginan qué tan santo,
qué tan puro, qué tan perfecto, qué tan justo es Dios. No le
temen, le dicen, es un diosito. No, no, no, no, no, no, no. Dios
no es un diosito. Hay que temerlo. Son mujeres
del mundo que no conocen de Dios. Nunca se han hincado ante Él.
No tienen miedo a su castigo eterno. No lloran porque quebrantan
sus mandamientos. No le adoran ni le dan gracia. Pero la mujer perfecta teme al
Señor. Sabe que, como la Biblia dice,
es un fuego consumidor. Sabe que sin santidad nadie verá
al Señor. Entonces, vive una vida de arrepentimiento
continuo. Entonces, ella todos los días
ora, Señor, sé propicio a mí, pecadora. Y a lo último, como
nos enseña Salomón en Proverbios, por ese temor se aparta del mal
y hace el bien. Y eso es lo que hace que pueda
vencer las tentaciones y lucha contra los pecados que le asedian.
Hace todo lo posible por cultivar las virtudes que agrada a Dios. Esto es lo que hace a una mujer
perfecta, el temor a un Dios Santísimo. Por eso ora con reverencia. Por eso no es chismosa. Por eso
no baila bailes sensuales. Por eso no le grita a su esposo. ¿Por qué? Teme a Dios. Sabe que
hay un Dios que todo lo ve, que está ahí, y teme a Dios. Por eso, entonces, va a tener
estas características que vamos a ver. Y esto es lo primordial.
La mujer perfecta sabe cómo vivir, cómo conducirse ante la majestad
y santidad de Dios. Segunda característica. La Mujer
Perfecta sabe y aplica el Evangelio. Temiendo la ira de Dios, temiendo
el castigo de Dios, la Mujer Perfecta cree el Evangelio. Que Cristo vino al mundo a salvar
a pecadores. Apunten por ahí 1 Timoteo 1 5,
es de donde tengo ese vocabulario. Este es el Evangelio. Cristo
vino a este mundo a salvar a pecadores. La mujer sabe eso, la mujer cristiana
sabe eso. Que por la vida y por la muerte
de Cristo, Dios nos perdona todos nuestros pecados, nos limpia
nuestra conciencia, nos redice de justicia y santidad, como
dice el himno. Y es entonces que sabe cómo orar,
cómo acercarse a Dios. Porque sabe que Dios la ha justificado. Dios la ha reconciliado a sí
mismo. Y vive entonces, y esta es la
aplicación del Evangelio. La mujer perfecta tiene gozo
real. Amba la vida. Tiene mucha esperanza. Ha aprendido del amor de Dios. Y eso es lo que lo hace una mujer
diferente. Los hombres la podemos ver. Un
kilómetro allá viene una mujer. Y si es una mujer cristiana,
podemos reconocer que esta mujer es diferente. Tiene algo diferente. No sé si a ustedes les ha tocado
así. Están en un restaurante y... Usted es cristiana. ¿Cómo sabe la gente? ¿Por qué
preguntan eso? Notan algo. Hay una diferencia.
La mujer que conoce el Evangelio es diferente. Tiene un carácter
diferente, una paz que sobrepasa todo entendimiento, una calma,
un gozo, una esperanza. Ama la vida, como dice el apóstol. Y lo que pasa es que cuando Dios
nos transforma, Dios siembra en nosotros las semillas del
amor, la paciencia, el dominio propio, la humildad, la paz y
todas esas virtudes que nos ayudan a ser perfectos delante de Dios.
Y también, por supuesto, al saber del perdón de Dios, su gran salvación.
La mujer aprende a perdonar cualquier cosa. Si su esposo se le olvida
las tortillas. Te dije cuando salí, tení el
papelito, las tortillas y la leche para la noche. No se enfurece. Con calma. Bueno, ni modo. Vamos
a loxo pues. Vamos a caminar. Llévame a loxo.
Se le olvida el aniversario de bodas. Lo perdona. ¡Pobre! Tiene mucho trabajo,
muchas cosas en su cabeza. ¡Lo perdona! ¿Cómo puede hacer
eso esa mujer, de perdonarle todo a su esposo? ¡Todo! ¡Todo! ¿Cómo puede hacer eso
una mujer, cuando ha conocido que Dios nos perdona todo? Esa
es la mujer perfecta. Una mujer que no cree el Evangelio,
no puede ser perfecta, puede ser muy bonita, puede ser muy
generosa, puede ser una mujer muy trabajadora, pero sin Cristo,
esa mujer está muerta en sus pecados, totalmente perdida,
cautiva los lazos del diablo, dice el apóstol. Entonces, hermanos,
si ustedes se casan con una mujer que no conoce el Evangelio, es
imposible que esa mujer sea perfecta. imposible. ¡Huyan de ella! Si esa mujer no conoce el Evangelio,
si ustedes se cajan con ella, ¿saben quién va a ser su suegro? El diablo. Piénsenlo. Tercer lugar. La mujer perfecta
sabe meditar y estar a los pies de Jesucristo. La mujer perfecta
sabe meditar y estar a los pies de Jesucristo. Hay mujeres que
han hecho una decisión, se han bautizado, vienen a la iglesia,
pero están anoréxicas, así se dice, anoréxicas, débiles. No maduran. ¿Por qué? Porque no toman tiempo para meditar
en la Palabra de Dios y para orar a los pies de Jesucristo.
Ven conmigo Lucas 10.38. Aquí tenemos unas lecciones muy
prácticas. Quiero que lo vean las mujeres.
Lucas 10.38. Nuestro Señor Jesucristo que va a una
aldea y se encuentra ahí a una familia muy amada de Él. Dice Lucas 10.38. Aconteció que yendo de camino,
entró en una aldea, y una mujer llamada Marta le residió en su
casa. Esta tenía una hermana que se
llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús. María, esta
María, siempre está a los pies de Jesús. Si ustedes leen la
Biblia, se van a dar cuenta que esta María siempre está a los
pies de Jesús. Oía su palabra. Pero Marta se
preocupaba por muchos quehaceres. Y acercándose, dijo, Señor, ¿no
te da cuidado que mi hermana merezca servir sola? ¡Dile pues
que me ayude! Respondiendo, Jesús le dijo,
Marta, Marta, afanada y turbada, estás con muchas cosas, pero
sólo una cosa es necesaria. Y María ha escogido la buena
parte, la cual no le será quitada. Yo no digo que la mujer perfecta
tiene un desastre en su casa por estar leyendo la Biblia.
No, no, no, no, no. La mujer perfecta no descuida
a sus hijos. La mujer perfecta no descuida
a su casa. No deja atrás los sucios para
leer la Biblia y orar todo el día. No, no, no, no. La mujer
perfecta se disciplina, se organiza, cumple con su ministerio como
ama de Cafra, sin dejar las cosas más importantes. Esto muchas
veces significa que hermanas se tienen que levantar más temprano.
Significa que no le van a hablar por teléfono a la comadre. Significa
que no van a ir al café con las amigas. No van a poder leer el
periódico. Van a esperar a que todos estén
dormidos para cumplir con la cosa más importante. Pero usted
tiene que organizarse, tiene que esforzarse y tiene que cumplir
con la cosa más importante para la salvación de su alma. ¿Cuál
es la cosa más importante para la salvación y edificación de
su alma? La cosa más importante es meditar
en la Palabra de Dios y orar al Señor. Padres, padres, esto
es algo que debemos inculcar en nuestras hijas desde pequeñas.
Que ellas aprendan a buscar el reino de Dios y su justicia primero. Que aprendan que no se falta
la iglesia por cualquier cosa. Que todos los días debemos de
leer la Biblia. Todos los días debemos alimentarnos
espiritualmente. Hay que enseñarlas a meditar.
Hay que enseñarles a pensar en lo que leemos. A reflexionar
en lo que estamos leyendo. Esa es la meditación de la Palabra
de Dios que nos encontramos en el secreto de la cristiandad.
¿Cómo nos engetizamos? ¿Cómo nos alimentamos? A lo último
es la meditación de la Palabra de Dios. ¿Cómo es que prosperan
nuestros caminos en la cristiandad? Salmo número 1, es el hombre,
la mujer, que medita en la Palabra de Dios. Hay una gran diferencia
entre una mujer que lee su Biblia para cumplir con la lectura bíblica
y puede ponerle ahí una flechita que leyó la Biblia en un año,
y la mujer, que como la Virgen María, guarda las lecciones del
Señor en su corazón. Esa es la gran diferencia del
mundo en la cristiandad. Padres, hay que enseñar a nuestras
hijas a orar por la comida así, pero también al levantarse, al
acostarse, a través del día, como lo hizo Daniel. Padres,
a lo mejor no vamos a traer una Miss Universa. Pero ¿saben qué? A lo último, si tenemos una mujer
de oración, eso es de grande estima ante el Señor. Eso es
lo que cuenta a lo último en la eternidad. Eso es lo que da
fruto en sus vidas para toda la eternidad. Una mujer que medita
en la Palabra de Dios y una mujer que ora al Señor es una mujer
perfecta. La mujer perfecta sabe cómo vestirse
con pudor, modestia y sin lujos. Y aquí comienza lo súper práctico.
Hermanas, si son tan amables, les ruego, les aconsejo, les
amonesto, les pido que busquen y vean en sus Biblias 1 Pedro
3.3. Lo que voy a decir es directamente
la palabra de Dios. No es algo mío. 1 Pedro 3.3. Hacia el final de la Biblia,
1 Pedro 3, 3. Voy a comenzar con el versículo
1, 1 Pedro 3, 1. Así mismo vosotras, mujeres,
está sujetas a vuestros maridos, para que también los que no creen
en la palabra sean ganados sin palabra por la conducta de sus
esposas. Considerando vuestra conducta
casta y respetuosa, vuestro atadío, es decir, vuestro vestido, No
sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos
lujosos, sino el interno, en el corazón, en el incorruptible
ornado de un espíritu afable y apacible que es de grande estima
delante de Dios. Porque así también se ataviaban
en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios,
estando sujetas a sus maridos, como Sara obedecía a Abraham
llamándole Señor, de la cual vosotras habéis llegado a venir
a ser hijas, si hacéis el bien sin temer ninguna amenaza. Y vean conmigo 1 Timoteo 2,9.
1 Timoteo 2,9. Llero, pues, que los hombres
ordenen en todo lugar, levantando manos santas, sin ir a ni contienda.
Asimismo, que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con
pudor y modestia, no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas,
ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde
a mujeres que profesan piedad. La mujer aprende en silencio
con toda sujeción, porque no permite a la mujer enseñar ni
ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque
Adán fue formado primero y después se va. Y Adán no fue engañado,
sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero
se salvará engendrando hijos si permaneciera en fe, amor,
santificación, con modestia. Yo sé, hay predicadores que dicen
que la mujer no debe usar pantalones. Y tienen versículos. Yo no lo
veo así en la palabra de Dios. Yo, personalmente, no tengo problemas
con los pantalones de las mujeres si son pantalones modestos. Lo
que sí tengo problema, y especialmente en nuestros días, es cuando las
mujeres, las hermanas, usan blusas escotadas, vestidos cortos, pantalones
que parecen medias, y ropa que en nombre del deporte es totalmente
inmodesta. Eso sí tengo mucho problema. Y les voy a decir por qué. El
primer problema que tengo es que esta ropa causa tropiezo.
Causa mucho tropiezo a los hombres. Causa mucha tentación. Y no pueden
decir, hermanas, Bueno, bueno, ya ellos, yo quiero estar cómoda,
yo quiero estar a la moda, que cierren los ojos los lujuriosos,
que cierren los ojos, que no me vean y ya. No, no, no, no,
no. No, no, no, no, no. La mujer
que tienta, tienta al hombre está haciendo el trabajo del
diablo y será condenada y castigada tal como el lujurioso. Mucho
cuidado, hermanas, con esto. El otro problema que tengo es
que llamas la atención a ti misma. La ropa inmodesta, lujosa, es
como si dijeras, mírame a mí. Mira qué bonita soy. Mira mi
cuerpo. Mírame a mí. Mira quién soy yo. Mira lo que tengo yo. En vez
de decir, con tu ropa y tu conducta, yo temo a Dios. No me importa
cómo andan mis amigas, yo temo a Dios. Yo temo a Dios, yo soy
diferente. miren a mi Salvador, miren a
Cristo. Tu ropa puede decir eso. Tu puedes
ver una gran diferencia cuando los hombres te ven como te vistes.
Ahí va una mujer diferente. Si ven tu alegría, ven tu paz,
ven tu intranquilidad, ven tu modestia, eso es muy atractivo
para los hombres. Sé que este es un problema muy
complejo, no lo vamos a resolver en un día, especialmente con
las señoritas, con las jovencitas. Pero una vez más, padres, nosotros
somos los responsables de inculcarles a la más temprana edad la manera
de vestirse de tal manera que glorifiquen a Dios con sus cuerpos
y su manera de vestir. Nosotros como padres somos los
responsables. Cuando les compramos el primer
vestirito, a los meses, al año y a los dos años, a los tres
años. ¿Qué les compramos? ¿Qué les aceptamos? ¿Cómo volvemos
la falda del uniforme? ¿Qué les decimos? Todas esas
cosas les debemos inculcar y nos debemos de vestir para la gloria
de Dios. En quinto lugar, la mujer perfecta
sabe cómo controlarse como para tener un espíritu afable, sumiso
y apacible. La mujer perfecta sabe cómo controlarse,
cómo tener dominio propio sobre sus emociones, sus sentimientos,
sus dolores, como para tener un espíritu afable, sumiso y
apacible. Lo acabamos de leer y les comento
y siempre me acuerdo de la hermana Moni Guzman con estos versículos,
no sé por qué, hay versículos que me acuerdan ciertas personas,
estos versículos siempre me recuerdan a la hermana Moni Guzman. Primero
Pedro 3.3 nos dice Vuestro atavío no sea el externo de peinados
ostentosos, de adornos de oro, de vestidos lujosos, sino el
interno, en el corazón, en el incorruptible ornato, el incorruptible
adorno de un espíritu afable, apacible, que es de gran destino
delante de los ángeles. que se grande estima ante Dios. Dios se fija en el espíritu de
la hermana. Dios se fija, cada día está viendo
a los hombres buenos y malos, y a las hermanas Él se fija en
aquellas mujeres que tienen un espíritu afable y apacible. Jorge, mi hijo, está aprendiendo
japonés. Todavía no entiendo por qué está aprendiendo japonés.
Pero sospecho y a la mejor encontré la respuesta en que le gustan
las japonesitas como a su padre. A mí me encantan las japonesitas
de esas antiguas típicas que tienen una cultura de respeto
y mucha sumisión. Me encanta. Ver las fotografías,
me encanta. Pero ¿saben qué estaba pensando?
Las cristianas deben de ser mucho mejores que las japonesitas porque
tienen una naturaleza nueva tienen a Cristo en sus corazones y con
el Espíritu Santo ellas mucho más que las japonesitas artificiales
pueden tener una actitud real afable, apacible, sumisa en espíritu
y en corazón para la gloria de Dios para la gloria de Dios marca
toda la diferencia Las mujeres cristianas pueden
ser entonces no rentillosas, no enojonas, no rebeldes, no
mandonas, no autoritativas, cuando Cristo mora en sus corazones
y atienen al llamado del Espíritu Santo. La semana pasada, precisamente,
Me llamaron, tengo amigos por el internet, amigas que me preguntan
y me piden y les contesto las preguntas de las predicaciones,
también me critican también, oye, ¿por qué dijiste esto? ¿Cuál
es la respuesta? El caso es que una hermana me llamó y me dijo,
¿sabe qué, hermano? Si usted me hubiera conocido
antes de ser cristiano, no lo creería. Verá qué rebelde era. Rebelde, habla con mi esposo.
Pero ahora, Ahora entiendo y he cambiado. Cada cristiana tiene
todos los recursos, todo el poder del Espíritu, para cambiar y
tener un Espíritu apacible, sumiso, afable, que Dios, Dios cambia
el corazón. Dios da las promesas, Dios da
los dones, Dios da los ejemplos en otras cristianas para que
imiten las hermanas esa cristiandad. Ahora, eso no es del machismo. No, no, no. Dios, sabio y soberano,
y como castigo por el primer pecado, manda a las mujeres que
sean sujetas a sus maridos. La sumisión es algo de Dios,
no de los mexicanos. Ahora, por supuesto, Las mujeres
no deben obedecer si el esposo les manda a pecar contra Dios.
Por supuesto que no. Pero sí deben demostrar que temen
a Dios y aún la forma de hablarle a su marido. Cómo dirigirse a
su marido marca la diferencia entre las cristianas. ¿Cómo le
llamaba Sara Abraham su marido? ¡Hey, gordo, ven! ¡Oye tú, viejo! Yo sé que a veces
le decimos por cariño así, no tengo problema con eso, pero
una gran diferencia de espíritu vemos aquí. Sara le decía a Abraham,
mi señor, mañana en la mañana, cuando su
esposo le pide café, el desayuno, el uniforme ya planchado, aquí
está mi señor. Les prometo, les garantizo, haber
un cambio de actitud en su esposo también. Haber más humildad en ellos.
Más amor. Sobre todo, si saben, esto es
porque ella es cristiana. Sin palabras, por la conducta
de sus esposos, eso es lo que marca la diferencia. Para salvación
y edificación. Sé que eso es muy difícil cuando
el esposo no es cristiano. Casi imposible cuando es muy
mundano, injusto y nunca ayuda. Tu esposa te, tu sumisión, es
un gran testimonio a tu esposo, a tus hijos, a tus vecinos, a
tus amigas. Y recuerda, esto lo haces porque
amas a Dios. Esto lo haces porque temes a
Dios, tu Salvador. Una palabra a los jóvenes, a
los hombres que no se han casado. Iba a decir nombres, pero mejor
me callen. ¡Huyan, hombres! ¡Huyan! ¡Huyan! ¡Córranle! ¡Huyan de las señoritas, de las
mujeres que son insumisas y enojonas! Si no son sumisas hoy, de novias,
de amigas, si de novias y de amigas son enojonas y rencillosas,
olvídense que las van a cambiar. Cuando se casen, va a ser peor. Entonces sí les va a tirar con
esa sartén, entonces sí les va a gritar de verdad y les va a
avergonzar a ustedes. Salomón nos dice, nos advierte,
mejor es morar en tierra desierta que con la mujer rencillosa e
iracunda. ¿Por qué entonces como cristiano
no vas a poder decir, me divorcio ya? No, no, no, no, no. No es
así de fácil. Es un pacto ante Dios en matrimonio. Y a menos que sea por adulterio
o decepción obstinada, no te vas a poder divorciar de esa
mujer. Y es tu responsabilidad de salvarla, santificarla y cambiarla.
Bueno, eso trae otro sermón. En primer y último lugar, La
mujer perfecta sabe cómo cumplir con su ministerio. Vamos a Tito,
por favor, ahora, mujeres. Tito, véalo, qué tan práctico. Tito es como un sermón súper
práctico también. El apóstol no se cansa de hablar
de obras y de acciones en este libro. Tito, Tito, vamos a leer
del capítulo 2, comenzando con el versículo 3. Tito, 2, el versículo
3. las ancianas de ti mismo sean
reverentes en su porte, no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras
del bien, que enseñen a las mujeres jóvenes teología... Que enseñen a las mujeres jóvenes,
¿qué? ¿Qué deben de enseñar? Vean qué
práctico es esto. Que enseñen a las mujeres jóvenes
a amar a sus maridos y a sus hijos. A ser prudentes, castas,
cuidadosas de su casa, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a
sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada. para que la palabra de Dios no
sea blasfemada. Voy a aprovechar aquí para decirles,
yo te los he dicho pero quiero aprovechar porque esto es algo
que atormenta a muchos cristianos. Yo estoy contra los que predican
que los cristianos deben de ser cristianos de tiempo completo
y deben de consecratar al Señor, y deben de ser predicadores y
misioneros. Yo estoy contra esa frase, cristianos
de tiempo completo, y quieren decir, y especialmente a los
jóvenes les dicen, tú quieres ser, tú debes de ser un cristiano
de tiempo completo, y debes de hacerte predicador, o debes de
hacerte misionero, y si no, vas a ser un cristiano de medio tiempo.
No, no, no, no, no, no, no, no, no. Claro, creo que Dios nos
llama a ser predicadores y misioneros. Yo creo que todos los cristianos,
todos los cristianos tenemos un ministerio de tiempo completo. Ser ama de casa es un ministerio
de tiempo completo. Yo sé personalmente. Yo a veces,
cuando Julia me abandona, Sé que ser un ama de casa es algo
que desde las 5 de la mañana hasta las 12 de la noche, que
el desayuno, que la ropa, que los caches, que el correo, que
el hora, la, la, la y no acaban. El día no alcanza, no alcanzan
las horas. La estelama de casa es algo de
tiempo completo. Ser empleado, ser estudiante
es algo de tiempo completo. Es un ministerio. Una ancianita
paralizada, encamada, tiene un ministerio de tiempo completo,
orando por la iglesia, orando por su familia. Es un ministerio
de tiempo completo. Ahora el punto es, la mujer perfecta
sabe cómo cumplir con su ministerio. y si no lo cumple, peca contra
Dios, nos dice el apóstol, blasfemando su palabra. Si Dios te ha llamado
a ser una ama de casa, y tú te vas de misionera a Rusia, tú
pecas contra Dios. Dios no te ha llamado a ser misionera,
Dios te ha llamado al ministerio de estar en tu casa. Como mujeres,
ustedes no pueden predicar. No pueden predicar. Pero sí,
tienen grandes ministerios en su hogar y en la iglesia. Uno
de los más grandes ministerios que usted tiene como ama de casa,
como madre, es tener hijos obedientes, hijos ordenados. Una casa limpia
y ordenada es un gran testimonio de la cristiandad. Como empleada,
tienen un gran ministerio, cumpliendo con su horario de trabajo, cumpliendo
con los proyectos que les da el jefe, sin rezongar, sin chismes. La mujer, entonces, cumple con
su ministerio de tiempo completo, en cualquier vocación, sea niña
o sea la más anciana. Y yo creo, y estoy 100% seguro,
que la mujer que cumple con su ministerio va a ser recompensada
como el más grande predicador de todos los tiempos. Yo creo
que la mujer tiene un gran ministerio sobre todo en la oración. Yo
creo que son las mujeres que han causado los mientos orando
por la iglesia. Y ustedes pueden cambiar la vida
de sus esposos, de sus hijos, de la iglesia sin cara, orando
por nosotros. En último lugar, la mujer perfecta
sabe como ser servicial y llena de buenas obras. La mujer perfecta
sabe como ser servicial y llena de buenas obras. Con esto quiero
decir que seamos las mujeres como Dorcas. Quiero decir esta
disposición de Tito capítulo 3 y versículo 1. Recuerdenles
que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan,
que estén dispuestas a toda buena obra. ¿Qué es eso de buena obra?
Las buenas obras a lo último son las cosas que Dios nos pide
en Su Palabra. Las buenas obras a lo último
son cumplir con los mandamientos del Señor y las implicaciones
de los diez mandamientos. Es ayudar a los pobres, sí, esa
es una obra. Pero también es cumplir con las
tareas de la escuela, es cumplir con las tareas del hogar, es
hacer tu cama, levantar tu cuarto que esté limpio, es lavar los
trajes, esa es una gran buena obra. Es mostrar paciencia con
tus hermanos, ayudarles a las tareas, Alzar a la hospedadora,
estamar a tu marido, estamar a tus hijos, cuidar su ropa,
proveer los 71. Me impresiona eso. Una de las
cosas de la mujer virtuosa del siglo XIII del siglo XII es la
ropa de su familia. La cuida, la lava, tiene buena
comida, comida divertida, comida variada, comida nutritiva. Por supuesto es una buena obra
compartir el evangelio. Por supuesto es una buena obra
venir a la iglesia, cantar los himnos, ofrendar, escuchar su
palabra. Pero lo último, cualquiera que sea tu vocación, lo que debes
de cumplir es día a día, lunes, martes, miércoles, jueves, viernes,
sábado, domingo, lo que Dios tiene para ti. Un último comentario
y terminamos. Ven conmigo Tito 2.13. El apóstol
Pablo nos escribe acerca de tener casas ordenadas, no ser chismosas,
ser reverentes, ser modestas. Todas estas buenas obras nos
dicen el contexto de qué? Tito 2.13 y 14. aguardando la esperanza bienaventurada
y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador
Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos
de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio celoso
de buenas obras. A lo último el apóstol Pablo
nos dice, esto lo vamos a hacer por la cruz, Es por eso que Cristo
murió, es por eso que Cristo nos redimió, es por eso que Cristo
nos salvó, para tener un pueblo celoso de buenas obras. La mujer
entonces que ha ido al Calvario, la mujer que ha visto la cruz,
que ha entendido lo que es el Evangelio, lo que es la cristiandad,
por naturaleza, por actitud, por arrepentimiento, hace las
buenas obras para la gloria de Dios. A lo mejor usted está pensando
y me dice, hermano, todas estas cosas ya las sé. No es la primera
vez que usted dice esto y yo he leído estos versículos. Pero
la verdad es que es un sueño imposible para mí. Si yo tuviera
más dinero, si yo tuviera más tiempo, si yo tuviera criadas,
si yo pudiera cambiar mi carácter, si mi familia me ayudara, Pero
eso es un sueño imposible. Número uno. Dios nos promete
que seremos transformados a la imagen de Cristo por Su Espíritu.
Esta es una obra que Dios hace poco a poco. Tú sigue perseverando. Tú sigue usando los medios de
gracia. Ven a la iglesia, aliméntate,
fortalécete, crece en Cristo y lo lograrás. Número dos. Dios sabe que haces lo que puedes. Anoten por ahí Marcos 14,8. Nuestro
Señor Jesucristo dijo eso en cuanto a una mujer. Hombres que
quieran un sermón sobre las mujeres. Hay una conferencia de pastores
en un campamento para mujeres. Esa frase del Señor tiene mucho
que decir, mucho que enseñar. Esta ha hecho lo que ha podido. Dios te ve a ti como mujer. en
tu pobreza o en tu riqueza, en tu carácter, con tus hijos o
tu esposo, con lo que tengas. Pero tú has hecho lo que puedes. Dios lo sabe, te honra y lo recompensará. Tú sirve a Dios con tu tiempo,
tus recursos, con lo que tú tienes. Dios sabe que trabajas y que
es muy difícil. Él sabe los problemas de tu familia. Dios sabe eso. Tú esfuérzate
por hacer lo que puedes hacer. con la ayuda de Dios, pesarás
para el final. En último lugar, eso es lo más
importante del sermón. Eso es lo más importante del
sermón. Esto es lo más importante del sermón. Dios no te acepta porque eres
una mujer perfecta. Dios te acepta porque Cristo
es perfecta. Perseveremos con paciencia, hermana. Él nos transforma día a día por
su palabra. Es Dios quien hace la obra en
nosotros por los méritos de Cristo. Pero siempre recordemos, a lo
último, Dios no nos va a aceptar porque somos las mejores mujeres
virtuosas del mundo, somos mujeres perfectas y tenemos todas estas
obras, todo eso que parece tan increíble, no, no, no. Él nos
va a aceptar porque Cristo murió por nosotros. Cristo vivió por
nosotros. Nuestro representante es perfecto. y por eso nos va a aceptar y
recibir. Él merece toda la gloria. Oremos. Padre Celestial, te damos gracias
por este día. Te damos gracias por estas lecciones
que podemos aprender de Tu Palabra. Te pedimos, Señor de todo corazón,
que nos ayudes a aplicarlas. Haznos diferentes, santificanos
por Tu Palabra. En Tu Santo Espíritu, usa estas
lecciones y estas promesas. Gracias por Cristo nuestro gran
Salvador, que Él santifica Su iglesia y nos purifica para llevarnos
a Dios. Es en Él en que confiamos. En Su nombre te lo pedimos. Amén.
La mujer perfecta según Dios (The perfect woman according to God)
Series Sermones super-practicos
Características que debe tener una mujer, según la Palabra de Dios.
| Sermon ID | 3311101526 |
| Duration | 48:21 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Language | Spanish |
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