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Y tenemos que dar lectura a esto
porque lo vamos a ver más adelante. Quizás el Salmo más conocido
de la Biblia y increíblemente citado en el mundo artístico,
en la música, en el cine, en programas de televisión, incluso
pudiera ser el más leído texto a la hora de enterrar el cuerpo,
prácticamente en algunos países el cuerpo de quien sea, de creyentes,
de no creyentes, de personas abiertamente declarándose como enemigos, enemigos
de Dios a lo largo de su vida y llegando a la hora de su de
su muerte increíblemente, se les ocurran a algunas personas,
a veces en un contexto completamente ajeno a cualquier cuestión religiosa,
se ponen a leer este salmo. Ahora vamos a darle lectura. Jehová es mi pastor, salmo 23,
nada me faltará. En lugares de delicados pastos,
pastos verdes, en las versiones modernas, me hará yacer o descansar,
¿no? Esto es en su función como pastor
de guiar a sus ovejas estos pastos verdes, ¿no? Nos conduce para
ayudarnos a descansar. Junto a aguas de reposo, me pastoreará. En el versículo 3, las traducciones
son variadas, desde confortar hasta restaurar, es la más aceptada
traducción. Restaurará mi alma. Me guiará por sendas de justicia
por amor de su nombre. Y aunque ande en medio, es la
mejor traducción, pasándono en medio del valle de, y el tema
aquí es tan fuerte, es la pura sombra de la muerte, sin discutir
esto, ¿no? Porque la muerte para los creyentes
ya no es muerte. No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Tu vara, tu callado me enfundarán
aliento. Y luego esta tan discutida fórmula
aquí, tú preparas, me preparas, o preparas para mí, ¿no? Delante
de mí, esta mesa. Ahí está la figura de personas
sentándose frente a una mesa en presencia y la mejor traducción
es de mis enemigos, la mesa preparada, servida frente a mis enemigos,
angustiadores en la versión antigua. Y este otro punto aquí en el
artículo 5, la lectura de Unques mi cabeza. Unquiste mi cabeza. Esta simbología es una ceremonia
practicada en relación con algunos aspectos de la ley mosaica y
otros asuntos bajo el antiguo pacto con el aceite que simboliza
tanto el Espíritu Santo como las gracias del Espíritu comenzando
con gozo y alegría. Mi cabeza en un simbolismo. Unquiste con este aceite. Y luego
la fórmula Algunos piensan la más interesante. Mi copa está
rebosando. Rebosando mi copa, ¿no? No medio llena, sino rebosando
hasta el tope mi copa. El simbolismo, ¿no? De algo muy
importante. Ciertamente el bien y la misericordia
me seguirán todos los días de mi vida. Todos los días de mi
vida. El bien y la misericordia me
seguirán. Y en la casa de Jehová, en la casa de Dios, Moraré, la
mejor traducción es eternamente o para siempre, porque es el
futuro sin límite en la casa de Jehová. Moraré para siempre. Ahora, no pierdan de vista este
Salmo que acabamos de leer, lo volveremos a ver más adelante.
Ahora vamos al Nuevo Testamento. nuevamente a hebreos en donde
hemos estado detenidos desde hace algunas semanas en relación
con nuestro tema de padres e hijos y la predicación del evangelio
a nuestros hijos y el hecho de buscar y procurar su salvación. Hemos estado detenidos predicándonos
a nosotros mismos el evangelio. Y tratando de entenderlo mejor
en relación con lo que estamos buscando al buscar y procurar
la salvación de nuestros hijos. Y lo que nos ha detenido aquí
es en la fórmula sobre el nuevo pacto, estas tremendas promesas
que estamos buscando ¿no? para nuestros hijos. En Hebreos
estamos ahora en su capítulo 8. Y la lectura comienza en el
versículo 10, por lo cual este es el pacto que ordenaré a la
casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor. Y cada una
de estas promesas, daré mis leyes en el alma de ellos. Sobre el
corazón de ellos, las escribiré. Este es el milagro del nacimiento
nuevo, la regeneración y la reorientación de la persona ahora a favor de
Dios en vez de en contra de Dios. A favor de la ley en vez de en
contra de la ley. A favor de la obediencia en vez
de la desobediencia. Esta tremenda realidad del nacimiento
nuevo que siempre sucede en el momento de nuestra conversión
a Cristo. Y luego, esta promesa es la que vamos a discutir en
parte el día de hoy. Sería a ellos por Dios y ellos
me serán a mí por pueblo. Este gran tema que comienza con
reconciliación y termina en adopción, la adopción de hijos que vimos
en parte terminando nuestro sermón el domingo pasado. Muchas cosas
están, yo creo que lo más importante de todas estas promesas está
encapsulado en esta fórmula. Y luego, Ninguno enseñará a su
prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo, conozca al Señor, porque
todos me conocerán. Estos son contrastes que vimos
antes entre el antiguo y el nuevo pacto, en donde bajo el pacto
mosaico, los judíos sabían acerca de Dios y muy pocos de ellos
le conocieron realmente. Pero bajo el nuevo pacto, bajo
el evangelio, todos me conocerán desde el menor de ellos hasta
el mayor. Luego viene la promesa de una propiciación, justificación,
el perdón completo de sus pecados, seré propicio Es más que misericordioso
como muchas versiones lo traducen a sus injusticias y sus pecados
y de sus iniquidades no me acordaré más. Y diciendo nuevo pacto dio
por viejo el primero y porque lo que es dado por viejo se envanece
y estaba ya terminando. Hebreos es en parte la pístola
más importante que explica la transición del antiguo pacto
al nuevo pacto y lo hace como lo estamos viendo aquí haciendo
una tremenda comparación entre Lo que los judíos pretendían,
profesaban tener y creer bajo la ley mosaica y en su mayor
parte no. Y lo que todos los creyentes
bajo el nuevo pacto tenemos, ¿no? Como una realidad de nuestras
vidas. Ahora, por el tiempo y el miedo que tengo el día de hoy,
siempre estoy aquí con cierta ansiedad en relación con el tiempo
que vamos a ocupar discutiendo algo. Lo que vamos a hacer es
vamos a agarrar el hilo que con el cual terminamos hace ocho
días y en la forma de introducción terminamos viendo que una parte
de este gran punto de que Dios será nuestro Dios y nosotros
seremos su pueblo. Es el gran tema de la adopción
y la adopción es un acto legal por el cual una persona que no
tenía ninguna relación con la familia es colocada dentro de
esa familia, aceptada, recibida como miembro de esta familia
y convertida, ven las palabras aquí son importantes, es considerada
y convertida esta persona adoptada como un hijo, como un hijo natural. Vimos que hay tan solo dos formas
para llegar a ser hijos, es por nacimiento o por adopción Y en
el contexto del Evangelio eso es lo que sucede, en la vida
de cada persona convertida somos nacidos de nuevo y simultáneamente
adoptados como hijos o como hijas de Dios. Y esto nos coloca, en
conformidad con lo que este punto señala, en la relación más íntima
con Dios. Nuestra relación con Dios cambia
de manera legal, de manera moral, espiritual. Es una transformación
de lo que estamos buscando para nuestros hijos, es que experimentan
este segundo nacimiento, que sean adoptados como hijos, como
hijas de Dios, y que conozcan el amor de Dios, la aceptación
de Dios, la intimidad de Dios, esta relación íntima con su Creador. Esta gran verdad que transforma
nuestra forma de acercarnos a Dios, escuchen los puntos, nos hace
conscientes en alguna medida de que Dios es nuestro Dios,
de que Dios es nuestro Padre, de que nosotros somos sus hijos. Nos impulsa constantemente a
vivir a la luz de esta realidad. nos conduce a decir los textos
que conocemos en Gálatas, en Romanos, Abba, la palabra del
arameo, que es la más cariñosa, la más íntima palabra usada en
el idioma de aquel entonces para decir padre. Nos acercamos a
Dios como niños pequeños, con confianza, con seguridad, con
aceptación, con amor, y la simbología del padre abrazándonos, recibiéndonos,
Y luego somos impulsados por el espíritu de adopción a comportarnos
de manera distinta. A comportarnos en conformidad
con nuestra posición como hijos, como hijas de Dios. Y en la práctica
esto es algo sumamente personal. Y esto es el tema con el cual
estamos terminando hace ocho días. Es algo a nivel emocional,
a nivel de sentimientos, ¿no? Que nadie puede fabricar, que
nadie puede falsificar. Es algo, o es una realidad en
tu vida, O no. El espíritu de adopción se manifiesta
por tu forma de pensar acerca de Dios a nivel personal, a nivel
íntimo. La manera en que tú y yo nos
acercamos al Señor es a través de este espíritu, que es la obra
del Espíritu Santo en nosotros. O, como los demás, los que dicen
ser creyentes y no lo son, los demás se acercan a Dios de palabras
solamente. La administración aquí es la
más sencilla posible. Si mis hijos fueran todavía Mark,
Luke y Carolina pequeñitos, ¿no? Y si tus hijos estuvieran aquí,
padre, madre, yo no sé, no estoy hablando de ninguno de ustedes.
Tus hijos estuvieran aquí al otro lado. Y yo fuera a decir,
venganse, ¿no? O a cada uno de ellos, vente
Luke, vente Mark, ¿no? Vente Carolina, y así, con mis
manos extendidas, a mis brazos, ¿no? O si yo fuera a decir, vénganse
mis hijos a mí, así, con la idea de que les quiero abrazar y con
afecto y cariño, mostrar, mi amor, ¿cuáles vendrían? A mí así. Si fueran tus hijos,
saldrían huyendo, te lo aseguro, ¿no? Pensarían ese, no, no, no,
no voy a decir más. Saldrían huyendo, ¿no? Ninguno
de ellos vendría corriendo hacia mí. Espero que no. Y si lo fueran
a intentar, yo saldría huyendo, porque son tus hijos, no son
míos. No sé si me explico, algunos ya se ofendieron. Entienden la
ilustración. Este es el aspecto emocional,
íntimo, personal. Y en este sentido, en el espíritu
de adopción lo que sucede es lo siguiente. Dios ya no es alguien
desconocido. Ya no es simplemente una fuerza.
Ya no es simplemente un poder. Ya no es simplemente el creador,
sino Dios es una persona con la cual tenemos la más profunda
relación posible, como vamos a ver más adelante. Es el que
nos conoce, conoce todo acerca de nosotros, hasta lo peor. Y
nos acercamos a él con la plena seguridad, la plena confianza
de haber sido aceptados, perdonados, recibidos. Y lo vuelvo a decir,
el espíritu de adopción nos hace como creyentes conscientes de
esta relación. obligándonos a vivir a la luz
de su realidad. Y a partir de este momento, lo
que queremos hacer es agradar a nuestro padre. Incluso en un
momento dado, imitar, como lo hacen los pequeños imitando a
sus padres, imitar a nuestro padre celestial. Que el deseo
de acercarnos, de obedecer, de hacer su voluntad, es la forma
en que expresamos, es algo recíproco, el amor que sentimos, ¿no? Es
lo que regresa a nosotros en esta relación de padres e hijos,
el amor que sienten nuestros hijos, se vuelve hacia nosotros,
y eso es lo que sucede en este gran fenómeno. Lo vuelvo a decir,
que si tú no lo experimentas en tu vida, simple y sencillamente
no conoces a Dios. Punto, ¿no? Y esto es la tragedia
que vemos en nuestros hijos. Y lo que estamos procurando al
procurar su salvación es que tengan esta relación que terminará
superando la relación que tienen con nosotros. Que tengan esta
relación, este espíritu de adopción. Ahora, termino la introducción
diciendo lo siguiente. Con esto terminamos hace ocho
días. Este fenómeno, esta realidad extraordinaria. Es lo que nos
conduce a buscar a Dios motivados por el espíritu de adopción.
¿Qué quiere decir esto? Buscamos a Dios, como vamos a
ver, porque Dios es en todo esto para nosotros. Buscamos y encontramos
a Dios en una forma cíclica, continua en algún sentido, con
altavacos y en un grado más profundo, en muchos casos que en otros,
y con el fin de disfrutar la presencia. de nuestro Dios, el
espíritu de adopción, nos conduce a buscar a este Dios en todo
lo que hagamos, como los pequeños lo hacen, es increíble, en la
época de adolescencia, de niñez, desde la infancia, todo lo que
van a hacer estos pequeños. Es con el fin de que quiero que
mamá me vea. Y pueden estar en la casa con
su mamá, llega en la tarde el papá y lo que hicieron en el
día, vamos a mostrarle al papá lo que tú hiciste niño, lo que
hicieron niños. Y van corriendo al papá y le
quieren mostrar, lo quieren involucrar, es lo que estoy diciendo a su
mamá y a su papá en todo lo que hacen. Y esto sigue así por un,
hasta llegar a otra etapa en donde quieran, no vamos a hablar
de esto el día de hoy, viene próximamente en estos estudios.
La etapa cuando llegan al punto en que ya no quieran que su mamá
y su papá sepa nada. nada de lo que están haciendo,
no, de lo que están diciendo, de lo que están pensando. Hay
un cambio radical en donde ya no, ya se quieren esconder, no,
quieren las barreras, quieren las murallas, quieren la distancia.
Y esto en su rebeldía, en su pecado, no, es el efecto que
el pecado tiene sobre cada persona no convertida a Cristo. Pero
vuelvo a decirlo. Los que tienen el espíritu de
adopción desean acercarse a Dios en todo lo que hacen en esta
vida. Y en este sentido buscan la sonrisa de su padre celestial.
Buscan la aprobación de Dios en lo que hacen en sus vidas,
¿no? Y esto es lo que produce el mayor
gozo, la mayor paz, un contentamiento, una verdadera satisfacción profunda. Y es el deseo que tienen de agradar
a Dios. y de hacer todo, ¿no? Al agradar
a Dios, hacer todo en obediencia a Él, tomando en cuenta a Dios
en todas las actividades de su vida, tomando en cuenta a Dios,
escuchen lo que está diciendo, en todas las decisiones importantes
en la vida, ¿no? Esto es el punto con el cual
luchamos incansablemente. Tantas personas que quieren hacer
tantas cosas con su vida en un contexto cristiano. Muchos piensan,
no, si tan solo logro la aprobación del pastor, ¿no? Puedo irme a
tal lugar o puedo hacer tal cosa con mi vida desde casarse hasta
divorciarse. Necesito la aprobación del pastor
o de otros creyentes o pudiera ser de mis padres, ¿no? Pero
el espíritu de adopción borra todo aquello y nos conduce a
buscar la voluntad de Dios y la aprobación de Dios en todas las
decisiones trascendentales en la vida. No. Y hay un sin número
de creyentes que conocemos por todos lados que han tomado decisiones
fuera de ese contexto que les han conducido a una catástrofe
en sus vidas. Porque no actúan en las decisiones
más importantes en su vida buscando primero la voluntad de Dios.
Y yo no estoy hablando aquí simplemente de la aprobación de Dios o luz
verde para que pueden o no hacer algo. Yo estoy hablando de la
guía de Dios. Porque vamos a ver lo que acabamos
de leer en el Salmo 23. ¿No? Que refleja, como vamos
a ver, una parte de esta realidad. Ahora, buscan el apocalipsis.
El apocalipsis, por favor. Y vamos a dedicar el tiempo que
nos resta a discutir aquí un solo tema. Es el tema encapsulado
en este texto. Es el Apocalipsis hasta su capítulo
21, vamos, ¿no? Hay tan solo 22 capítulos en
el Apocalipsis, tenemos que apurarnos. Y lo que este texto anuncia en
forma de una profecía, de una realidad futura, lo que nos interesa
es cómo esto se convierte en una realidad presente. en todo
este asunto del nuevo pacto, la adopción de hijos, etc. Ya lo tienen, Apocalipsis 21,
vi un cielo nuevo, una tierra nueva, porque la primera tierra
se fueron, el mar ya no es, increíblemente, la cantidad de debates acerca
del simbolismo del mar que ya no es. Yo vi el apóstol Juan,
la Santa Ciudad, La Jerusalén Nueva. Y esto es la fusión del
cielo y la tierra. Es un evento escatológico futuro
en donde el cielo se fusiona con la tierra que descendía del
cielo, ¿no? De Dios. Preparada la Santa Ciudad
como una esposa ataviada y el simbolismo aquí es todo el tema
del matrimonio para su marido. La bíblica comienza con Este,
un matrimonio termina con una boda increíblemente, ¿no? El
misterio, de misterios, ¿no? De la relación entre Cristo y
la iglesia. Y oí una gran voz en el cielo que decía, y aquí
el tabernáculo de Dios, ese es el otro tema, algunos teólogos
creen que es el más recurrente en la Biblia, de, en el huerto
de Edén, el tabernáculo, este, es el simbolismo de la presencia
directa, visible, presencial de Dios con Adán y Eva. Y luego
todo el gran tema, a lo largo del Antiguo Testamento, llegando
a la época de la ley mosaica, son, comenzando con el éxodo
de Egipto, ordenados a construir un tabernáculo, una tienda de
campamento, en donde los judíos, en su culto público, se reunían
con la presencia, en aquel entonces incluso también por la nube,
en el día y el fuego en la noche, con la presencia de Dios. Ahora
esta presencia extraordinaria, la presencia especial de Dios
con los hombres. Morará con ellos. Bien, este
lenguaje es increíblemente importante. Morará con ellos. Estos términos, antes de terminar
la lectura, son los mismos usados, como lo vimos hace poco en la
época navideña, para hablar de la encarnación de nuestro Señor
Jesús. Palabras muy parecidas a estas,
¿no? Cuando dice, aquel verbo fue hecho carne y habitó entre
nosotros. Esta palabra habitó entre nosotros, acampó entre
nosotros. Se traduce, puso su tienda de
campamento, puso su tabernáculo en medio de nosotros. El anuncio
en el primer capítulo del Evangelio según Juan. Este es el mismo
lenguaje que habla de Dios el Padre, Dios el Hijo, Dios el
Espíritu Santo. El Dios trino. morirá con nosotros. Físicamente, una presencia visible
en relación con el cuerpo resucitado y glorificado de nuestro Señor
Jesús, estaremos en su presencia física, de Cristo Jesús. Y el mismo Dios, no, ya brinqué,
no, en la lectura, ellos serán su pueblo. Y el mismo Dios será
su Dios con ellos. Esa es la promesa del nuevo pacto. Si o no. Es lo que acabamos de
leer en Hebreos. No son estas las mismas palabras.
¿Qué dice? Y seré a ellos por Dios. Yo seré
su Dios. Ellos me serán a mí por pueblo,
serán mi pueblo. Son las mismas palabras citadas
aquí. En una forma gráfica, hablando de forma escatológica final,
de cómo todo esto se va a convertir en una realidad eterna. Pero esto es lo que vamos a discutir
en el tiempo que nos resta, ¿no? ¿Qué significa esta promesa?
Es la más profunda, algunos dicen, de la Biblia. la más profunda
de las promesas de Dios, de que hay una relación personal que
existe entre nosotros y Dios, eso es lo que el espíritu de
adopción afirma. Pero esta profecía la lleva a esta relación a un
nivel más intenso, más, una relación en su máxima dimensión, llegando
a lo que nosotros usamos la palabra genérica cielo, ¿no? Pero esto
es un tema mucho más complicado de lo que muchos se han dado
cuenta, porque aquí se fusiona el cielo con la tierra. Dios
desciende en este sentido a la tierra para morar en medio de
nosotros. Ahora, a partir de este punto
vamos a discutir una lista de, vamos a quejar una pequeña parte
de lo que esto significa. Y como vamos a ver, no hemos
dejado nuestro tema de padres e hijos, ¿no? Primero, vuelvan
a escuchar. ¿Quiénes son las personas identificadas
en esta relación? Por un lado, Dios. El verdadero
Dios, el Dios trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Por otro lado,
en la adopción de hijos, ahí están todos los creyentes colocados
en esta relación. Dios dice, yo seré el Dios de
ellos. Es el Dios vivo, soberano, verdadero, el juez justo de todos
los seres humanos, el gobernador del universo. El Dios que para
nosotros, no en sus atributos, es en muchos aspectos incomprensible.
Este, el único verdadero Dios, dice, yo seré el Dios de este
pueblo. Y la contraparte, este pueblo
será mío. Ahora, entre paréntesis, esto
es todo lo que se perdió en la caída de Adán y Eva. A partir
de la caída, lo que dijeron Adán y Eva en síntesis, no queremos
a este Dios, punto. Y eso es lo que todos sus encobazos
hasta el día de hoy siguen diciendo. De todas maneras, de todas las
formas posibles lo siguen diciendo, que no quieren que este Dios
sea su Dios. Incluso ni siquiera quieren que
este Dios exista. No quieren que haya un Dios verdadero.
Santo, justo, soberano, el juez de sus vidas, de sus acciones,
de lo que han hecho en su estancia aquí en la tierra, que les va
a llamar a cuentas, al final de su estancia en la tierra tendrán
que rendirle cuentas, serán juzgados y o aceptados, bienvenidos al
cielo o reprobados eternamente. Los encombazos no quieren que
este Dios exista. O a menos que sea un Dios diferente,
como ya lo hemos visto, ¿no? A menos que sea menos que verdaderamente
Dios, no quieren que exista este Dios. lo que quieren es un Dios semejante
al hombre, un Dios que no es tres veces santo, un Dios que
no castiga el pecado, un Dios que les de luz verde para hacer
todo lo que quieran hacer con sus vidas, un Dios que pueden
sobornar, que pueden manipular, en un momento dado que pueden
controlar. Increíblemente como vamos a ver próximamente, esto
es exactamente lo que los hijos quieren de sus padres. No quieren
que mi padre tenga la última palabra. No quiero que mis padres
me digan no. No quiero que mis padres, no,
exijan cosas de mí que yo no quiero hacer. Yo quiero este
tipo de padres, no, que como los juniors en la fórmula clásica
tienen estos padres que saben cómo los van a manipular, cómo
los van a controlar, cómo los van a obligar. Y sus padres existen
tan solo para ayudarlos a cumplir sus caprichos, sus deseos pecaminosos. Etcétera, etcétera, etcétera,
¿no? Y cuando sus padres no cumplen con este perfil, lo vamos a ver,
eso es una parte crucial que vamos a discutir. En la lucha
para que los padres establezcan su autoridad por encima de la
voluntad de sus hijos, escuchen lo que voy a decir. Se abre la
caja de Pandora, help me here. en donde los padres piensan,
no, si yo impongo mi voluntad, me van a identificar como un
padre tiránico. Si yo les digo que no, y no significa
de veras no, y créanme, la mayoría de los pequeños criados desde
su infancia hasta ya personas mayores de edad, sus padres nunca,
nunca, ni una sola vez, cuando decían no, realmente llevaban a cabo lo que la palabra
no significa con la mayoría de los pequeños, ¿no? Es una parte
de por qué nuestro tema aquí ilustrativamente lo estoy incluyendo,
porque muchas personas cuando escuchan de un Dios así, No pueden
concebir por un segundo que puede haber un Dios así. Porque sus
padres les enseñaron algo diferente sobre la autoridad superior en
sus vidas. Sus padres les enseñaron que
no significa de veras no. Pero estamos detenidos aquí innecesariamente. Porque nosotros los creyentes,
¿no?, estamos reconciliados con la realidad de este Dios. Todos
los demás, si Dios fuera a cambiar, si Dios les fuera a entregar
la autoridad, si Dios fuera a ser reducido al papel de ayudarles
a cumplir lo que quieren hacer con sus vidas, entonces no habría
ningún conflicto ni problema en el asunto. A condición de
que Dios fuera menos que Dios. estarían más que felices. Pero
su problema es que el verdadero Dios es verdaderamente Dios.
Escuchen lo que estoy diciendo. Este Dios soberano es el Dios
en cuyas manos está el destino de cada ser humano. Este Dios
es el que tiene el poder de hacernos eternamente felices. y el mismo
poder de hacernos eternamente miserables. Este es el verdadero
Dios. Este es el Dios que tiene el
derecho de hacer lo que quiere con lo suyo. Este es el Dios
que tiene el derecho de condenarnos a una eternidad de sufrimiento
que nunca se acabará. Y es el mismo Dios que por su
gracia nos puede salvar, rescatar y llevarnos al cielo, el mundo
de amor, a una eternidad de gozo inefable y deleites a su diestra para siempre.
Este es el Dios que habla aquí y que dice, estas personas serán
mis hijos, yo seré Su Dios. Ahora, ¿Quiénes son estas personas
mencionadas aquí? Ya el tiempo se nos está yendo,
eso es lo que temía. Es algo sencillo. Son las personas
que le han escogido a Él como su Dios. Ven cómo lo estoy diciendo. ¿A
de veras le han escogido? A Él, sí. Sometiéndose a su soberanía,
a su señoría. a su autoridad, confiando el
100% en su evangelio. Los que han invocado a su hijo
Cristo Jesús como su señor, como su dueño, como su señor soberano,
confiando, lo vuelvo a decir, en su obra salvadora, son las
personas que se han arrepentido de sus pecados, que se han entregado
incondicionalmente a este Dios, al recibirle como su señor. El
compromiso es incondicional. Esto es lo que vamos descubriendo
a lo largo de nuestra peregrinación por el desierto de este mundo.
Dios va tocando cada aspecto, cada detalle, cada parte de nuestra
vida, diciendo, mío. Esto es mío. Esto me pertenece.
No, no, no. No es simplemente cada aspecto
y cada cosa. Tú me perteneces como mío. Yo soy tu Dios. Tú me perteneces. Y los que son
identificados aquí como sus hijos y sus hijas, Se han entregado a él de esa
manera, no? Incondicionalmente. Es lo que
vemos con cantidad de personas que hacen una profesión falsa
de fe. Luego Dios dice, no, tu matrimonio es mío. Tus hijos
son míos. Tus recursos son míos. Tu tiempo
es mío. Lo que harás con tu vida, yo te lo voy a decir. Y luego
dice, no, pero yo no entendía esto. Entonces, no te entregaste
a Dios. Y no quieres que Dios sea tu
Dios. Así de sencillo? Tristemente esto es así para
los que no lo entendieron. Pero los demás fueron conducidos
por Dios mismo a este tipo de compromiso, a esta relación de
padres e hijos. En el espíritu de adopción fuimos,
vean, doblegados y convertidos. Dios utiliza una palabra técnica
que es la que la iglesia católica romana, la secta católica romana,
abusa y malusa. Constantemente mal aplica y mal
interpreta. La palabra es santos. La palabra
usada continuamente a lo largo del Nuevo Testamento, en realidad
en ambos testamentos, pero en una forma técnica en el Nuevo
Testamento. ¿Quiénes son los santos? Ah,
son todos los que han sido apartados para Dios. Adoptados como hijos,
como hijas y consagrados, consagrados a este Dios. Santificados es la palabra técnica,
pero de ahí viene la forma genérica de hablar de estas personas como
un sustantivo. Santos, dice la Biblia. Estos son mis santos. Han sido apartados para Dios.
Han sido apartados por Dios. En virtud de esto le pertenecen
a Dios, ya no le pertenecen al mundo, ya no le pertenecen al
diablo, ya no le pertenecen a la carne, ya no se pertenecen a
sí mismos. No, son sus hijos, son sus hijas. Y sigo relacionando todo esto
con nuestro tema, porque hay un largo periodo de tiempo en
donde los padres están tratando de obligar a sus hijos a que
entiendan que son nuestros hijos. en virtud de toda una serie de
cosas en relación con la biología, parentesco, ADN, procreación. Es un gran paquete. Hay un sentido
en que nuestros hijos nos pertenecen. Ya lo ilustrábamos al principio.
No pertenecen a ninguna otra madre. Nos pertenecen Y por un largo periodo de tiempo,
en alguna medida van a decir que sí. Y luego lo mismo, lo
que ya advertíamos. Van a llegar a una etapa en que,
aunque ustedes no lo crean, lo veremos probablemente de hoy
en noche, vamos a ver. Van a llegar al momento en que
van a decir a su papá, a su mamá, te aborrezco papá. Te odio mamá. Increíblemente. Tristemente. Y los papás al escuchar
esas palabras van a pensar, pero por eso no dejas de ser mi hijo.
Por eso no dejas de ser mi hija. Por eso no desaparezca esta relación.
Por eso no se acaban los derechos que yo tengo. Hasta que tú seas
mayor de edad, esta es mi autoridad, no se acaba aquí. Pero ilustrativamente,
perdónanme. La ilustración en relación con
Dios supera lo que acabo de decir en todos los sentidos. Dios dice, estos son míos. ¿Y
qué es esto de que sean santificados, de que sean consagrados? Este
Dios dice, yo sí. Yo voy a hacer lo que se tenga
que hacer para que se conviertan en la persona que yo quiero que
sean. como los padres quisiéramos tener
este poder con nuestros hijos, ¿no? Es increíble todo lo que
hacen los padres, tratando de garantizar que sus hijos no terminan
en la calle, que no fracasen en la vida, que no hacen un desastre,
con toda una lista de puntos cruciales, trascendentales, ¿no?,
que van a suceder. Los padres están planeando, los
padres están educando, los padres están inculcando, los padres
están buscando, salvo los padres de los juniors. Yo no sé qué
les pasa a ellos, ¿no? Piensan que todo esto se lo pueden
dar servido, sirviendo la mesa y que sus hijos no tienen que
aprender lo que los demás tienen que aprender. Pero esto lo digo
de paso, ¿no? Y créanme, cada vez que menciono
la palabra junior, hay personas que se han ido de aquí. Yo supongo
que han de ser juniors. De otra manera, no tengo idea
alguna de por qué se enojaron. Yo simplemente estoy hablando
de una triste realidad de que hay algunos padres que no procuran
lo que acabo de decir. La mayoría sí. Quieren que sus
hijos sean la persona que tienen, los padres pensamos, que tienen
la capacidad de ser. Humanamente hablando, aquí nada
más. Pero el Padre Celestial, el Padre Celestial, El que dice, estos son mis santos.
Estos serán santificados por la relación que tienen conmigo.
Estos serán transformados en la persona que yo quiero que
sean. En el trasfondo es la persona
que fuimos destinados a ser por la gracia de Dios en la elección
incondicional, en el pacto de gracia que Dios hizo antes de
la fundación del mundo. El tema se remonta a eso. Increíblemente sí. Por eso yo
llevo tantas ocasiones desde ese púlpito advirtiendo a personas
que se identifican como creyentes y pretenden desviarse de la voluntad
de Dios. Cuidado. No tú debes pensar más que dos veces.
Porque si adivinas, perteneces a Dios. Lo peor que te puede
pasar, lo vimos ayer en los modelos de la vida cristiana, Dios te
sacará de manera prematura de este mundo, te lo garantizo.
Terminamos ayer con esa parte, la segunda parte del instituto.
Escuchen, alguien se me acercó. Cuando yo decía, yo tengo una
lista de personas, yo estoy absolutamente seguro de que fueron sacadas
prematuramente de esta vida. por una muerte prematura. No,
am I saying that right? Alguien se me acercó y me dijo,
me mencionó una persona y coincidimos. Que esto ha pasado aquí, en esta
congregación. No voy a decir más. No pierdo
ni un segundo tratando de saber de quién estoy hablando. No tiene
importancia alguna salvo para decir que esto sucede. Esto sucede. Porque este Dios
no se dará por vencido en su propósito de transformarnos. Hará lo que se tenga que hacer. Así. Así es el asunto. Ahora, esto hay que apurarnos. Nos conduce a lo siguiente. Este Dios cuando dice, estos
son míos, ¿no? Hay un gran tema aquí en donde
voy a usar el concepto de un pacto, ¿no? Este es el Dios que
se compromete a hacer en el nuevo pacto lo que se tenga que hacer.
Todos los elementos incluidos en la lista, regeneración, transformación,
espíritu de adopción, ¿no? Estas personas colocadas en esta
relación la más íntima posible con mí, Así lo dice Dios. Estas personas serán transformadas
y terminarán viviendo eternamente en mi presencia. Y en el contexto
de este tema, el Rey David, no es necesario buscar el texto,
termina su vida con estas palabras, escuchen lo que digo, al final
de su vida David. Él ha hecho conmigo, Él es Dios,
un pacto eterno. Ordenado en todas las cosas. ¡Se lo ha guardado! Escuchen, Dios ha hecho conmigo
en el pacto de gracia en el Nuevo Testamento, al ser convertidos
a Cristo, la realidad de este pacto que ya fue hecho antes
de la fundación del mundo, entre los miembros de la Trinidad,
respecto a los que iban a ser salvos. Entramos a este pacto. Incluso el texto en Hebreos 9
describe los elementos incluidos. David habló de esto terminando
su vida diciendo, Él ha hecho un pacto conmigo. Dijo un pacto eterno lo que yo
acabo de decir hablar de todo esto comenzando desde antes de
la fundación del mundo dice la biblia en donde nombres fueron
escritos en el libro de vida del cordero por el cordero mismo
apuntados estos nombres en ese pacto y dice este pacto ha sido
ordenado en todo en todas las cosas dice será guardado y la
reacción de David, bien, dice, terminado su vida, buenísimo,
bien, que todo esta, es toda mi salvación y todo mi deseo. Son entre las últimas palabras
que salieron de su boca. En este pacto toda mi salvación,
en este pacto todos mis deseos. Todos los más profundos deseos
de mi corazón serán cumplidos. Ahora, cambio la fórmula. Esto se sobreentiende con esta
fórmula. Esto es lo que significa decir
que Dios es nuestro Dios o que este Dios es mi Dios. Este gran tema, ¿no?, de mi Dios,
el salmista incansablemente, Dios mío, mi Dios, el elemento
personal. Este es mi Dios, ¿no? Y yo le pertenezco como su hijo. Este Dios es mío, yo soy suyo. Ese es el gran tema en ambos
testamentos, lo tengo que incluir aquí, de paso, de forma muy sintética,
de ser conocidos por Dios. La Biblia termina con Dios deshaciéndose
de una multitud, de gente diciendo, nunca nos conocimos jamás. Ustedes
nunca me conocieron. Ustedes nunca me pertenecieron.
Ustedes, o sea, no hay ninguna relación. No, Cristo mismo lo
dijo, les voy a decir esta muchedumbre, la mayor parte, en el ejemplo,
gente religiosa, nunca nos conocimos. Apártense de mí. Y se apartan
al infierno. Así va a terminar la historia
de este mundo en el día de juicio. Pero para los que están en esta
relación con Dios, son conocidos. Esto quiere decir que fueron
escogidos por Dios, que en virtud de esto le pertenecen, como hijos,
como hijas. Que son conocidas, esas personas
son conocidas por Cristo. Son las personas que Cristo vino
a este mundo buscando en su misión de salvación. Son las personas
que llevaba grabado en las palmas de sus manos según Isaías 49. Iba incluso cuando le acusaban
de salvar a los menos indicados y algunos enemigos del pueblo
de Israel. Él decía, no, no, no, no. Estos son míos. Son los
que he venido a buscar y salvar. Por estos me voy a entregar en
la cruz. Somos conocidos personalmente por Cristo, por Dios. Nos conoce
por nuestro nombre. Nuestro nombre, Él mismo lo apuntó
en el libro de vida. Tu nombre, si eres en verdad
creyente, La mano que apuntó tu nombre en el libro es la misma
mano que fue colgada en la cruz del Calvario para salvarte. Por lo tanto, cuando este Dios
dice, estos son míos, y estos responden y dicen, y este Dios
es nuestro, este Dios es mi Dios, este Dios está por nosotros,
a favor de nosotros. ¿Qué quiere decir esto? Que todos
los atributos de este Dios están a nuestro favor. su gracia a
nuestro favor, su misericordia nos pertenece. De eso se jactaba
el salmista, su favor y su misericordia. Todos los días de mi vida, dice
el salmista, su amor, su justicia, su bondad, su sabiduría, su soberanía,
todo el paquete de atributos divinos están a favor de esta
persona, de estas personas. Vean, Pablo resume, vean rápido,
1 de Corintios 3, tenemos que apurarnos, vean en 1 de Corintios
3, cómo Pablo resume lo que estoy diciendo en esta fórmula que
hemos escuchado tantas veces, pero vean cómo lo dice Pablo
aquí, 1 de Corintios 3, estaban discutiendo sobre tonterías y
mal gastando su tiempo en una parte de sus vidas, peleando
sobre cosas que no importaban en ningún sentido, en el contexto
aquí, ¿no? van agloriándose y hay muchas
cosas en el contexto de estos versículos y dice Pablo, dejan
de gloriarse en los hombres 21, 321 y viene lo que estamos diciendo
y simplemente como de paso les recuerda diciendo todo es nuestro
y da una lista, todo es nuestro
dice, todo les pertenece Y la lista sea Pablo, sea Apolos,
sepas es Pedro, tres apóstoles aunque Apolos en un sentido secundario,
sea el mundo, ve la lista, sea la vida, sea la muerte, sea lo
presente, sea lo porvenir. Y vuelvo a decirlo, todo es vuestro. presente, futuro, todo lo que
pudiera suceder, todo lo que va a suceder a nosotros en esta
vida está en el alcance de esto, hasta la hora de la muerte, hasta
la vida venidera, hasta la eternidad, todo es vuestro y vosotros de
Cristo, estos son míos. Dice Cristo, son comprados por
mi sangre. Dice Cristo, me pertenecen. Dice
Cristo, y en la secuencia, Cristo de Dios. Sin discutir lo que
Cristo es Dios. Pero vean lo que dice este en
forma resumida, súper resumida. Dice, en este pacto, La otra
fórmula, todas las cosas nos ayudan a bien. ¿Se acuerdan de
este texto? ¿Cuál es el bien? A que seamos
convertidos en la persona semejante a Cristo que somos destinados
a ser. Y en la lista, todas las cosas, todas las personas están
delineadas aquí. Comenzando con los ministros
que Dios ha enviado. Hablarnos de estas cosas. ¿No? Que Dios ha ordenado, créanme,
para que estuviéramos aquí en este lugar, en esta hora, en
este momento de la historia, Dios movió la tierra y el cielo. Tan
solo para que yo estuviera aquí. Hace casi 40 años. Dios hizo cosas espantosas en
la vida de este mensajero, de este ministro, que no es necesario
ni comentar más. Todas las personas comenzando
en la lista con los ministros y alcanzando todas las demás
personas en tu vida están controladas por Dios en este plan para nuestro
bien. Todas las personas, aún las personas
que tú y yo pensamos que son nuestros enemigos. y todas las
cosas, todos los acontecimientos en tu vida, las cosas, desde
las más difíciles hasta las más placenteras, es una mezcolanza,
pero todas las cosas, la vida es nuestra. Los demás están muertos aunque
viven, dice Pablo en otros textos. Están vivos y muertos. Están
como si fueran zombies. Están como si ya estuvieran con
un pie en la tumba. Están separados de Dios, alejados
de la vida. Y su vida es el ser a la izquierda,
la esencia misma de vanidad. Es un desperdicio total. Y el
dolor y el sufrimiento que esto traerá a estas personas nunca
se acabará. Y los creyentes somos los únicos
que realmente vivimos. Ahora vean, para ilustrarlo,
esto lo vimos hace poco en un culto de oración. Vean la última
parte. Todo es nuestro. El mundo, increíble. Todo lo que sucede en la historia
del mundo, relacionado con estas personas. El mundo sigue de pie. Ese es un tema gigantesco. De
la gracia común, la historia de cada nación. el mundo, la
vida, y ahora vean, la muerte. ¿Qué es lo que decíamos en ese
culto de oración? Algunas personas, me acuerdo la primera vez que
leí esto me dio un shock. Me sorprendió tanto de escuchar,
al leerlo. I think it's Erwin Lutzer que dijo esto. Tu muerte, aún
la muerte dicen, todo es nuestro. Tu muerte ha sido tan planeado
con cada detalle tan planeado como fue la muerte de Cristo. Estaba leyendo y dije, ¿cómo?
¿Qué está diciendo? Tu muerte tan detalladamente
planeado con cada detalle como lo fue la muerte de Cristo Jesús. y podríamos pasar media hora
comprobando que esto es exactamente así. Nada de suerte, nada accidental,
nada de lo que pudiera o debería o hubiera sucedido, nada, ni
un cabello, no. Yo no estoy hablando de la muerte
en la cruz en donde lleva la carga de nuestros pecados. Yo
estoy hablando de cada detalle previo a lo que los teólogos
llaman la pasión. Son, no sé, ciento tantas profecías
que se cumplan comenzando con su llegada a la ciudad de Jerusalén
en la época de la Pascua hasta la muerte de nuestro Señor Jesús.
Cada detalle planeado. acertadamente llevado a cabo. ¿Y cuál es el argumento? Desde
tu nacimiento hasta tu muerte, todo lo planeado para tu nacimiento
según el Salmo 139, ¿cuántas veces lo hemos visto? El arquitecto
divino, el código genético, el diseño, la semblanza, la apariencia
física, dones, talentos, capacidades, fisiología, género, todo un paquete
gigantesco. ¿Cuál es la cifra que vimos esta
semana? Trecientos y tantos huesecitos que están en el bebé antes de
nacer. Todos suavecitos y flexibles
y no exactamente fijos. Y en las semanas y meses después
del parto, estos trescientos y pico de huesecitos se fusionan
y forman los doscientos que son once o dieciséis al final. Son
eliminados casi cien huesecitos. Por pura suerte, casualidad,
el diseño inteligente. No, el Salmo 139 dice, compara
los pensamientos y los planes de Dios previos a tu nacimiento
físico, todo esto, desde el momento de concepción, como más pensamientos
que el número de granos de arena en el mar. ¿A ese detalle tu nacimiento
fue planeado? Entonces, ¿por qué no lo mismo
con tu muerte? ¿Por qué no lo mismo? ¿Por qué
no? Aquí lo dice Pablo, la muerte
es nuestra. Esto quiere decir que cada hijo,
cada hija de Dios son esas personas que, usando la palabra inmortales,
en una forma genérica, hablando de la vida física, son inmortales. hasta que se cumplen los propósitos
de Dios. Y en cada enfermedad previo a tu muerte, Dios dice,
no, esta enfermedad, como lo dijo con Lázaro, no es para muerte.
Con cada accidente, no, no, no es para muerte. Con cada pandemia,
no, no, no, esto no es para muerte. Todo está en las manos del Dios
que dice, yo soy su Dios. Estos me tienen a mí como su
Dios. Ahora, escuchen rápido. Pedro
usa otra fórmula que dice lo mismo. La voy a citar. Es una
fórmula que conocemos. Dice, en su segundo epístolo,
en el primer capítulo, escuchen lo que dice. Aquí Pablo dice,
todas las cosas son vuestras, ¿no? En Romanos 8, Pablo dice,
el que no escatimó, el que no perdonó, es la mejor palabra,
la versión antigua, a su propio hijo. ¿Acaso cómo no nos hará
también todas las demás cosas con el don de su hijo? En el
pacto de salvación, de gracia, Cristo se comprometió a entregarse.
Y dice, si esto ya lo hizo, Dios mismo se entregó para rescatarnos
y salvarnos. ¿Acaso no nos hará juntamente
con él todas las demás cosas? Y Pedro agarra al hilo y dice,
todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad nos han
sido dadas. Por este Dios, por su poder divino
nos han sido dadas todas las cosas que pertenecen a la vida. ¿Qué es esto? Todo lo necesario
para llevar a cabo tu estancia en este mundo ya dado en el propósito
de este Dios. Eso es lo que se en forma delineada
se anuncia en el Salmo 23. Como vamos a ver terminando en
un momento llegaremos a eso. Y luego Pedro dice todas las
cosas que pertenecen a la piedad. ¿Qué es esto? A que tú seas transformado,
santificado, cambiado, han sido dadas. Y luego concluye estas
promesas son preciosas y grandísimas porque son una parte de lo que
significa Tener a Dios como nuestro Dios. Ser hijos de Dios. Ser
hijas de Dios. Es increíble. Y los padres van
en su relación con sus hijos. Del paralelismo aquí lo sigo
haciendo. Y hacen promesas con sus hijos. Si me meto en este club, ¿me
llevarás a las prácticas? No estoy hablando de cuál club,
estoy con mucha prudencia aquí. Sí te llevaré, en mi coche te
llevo por la mano las actividades en el club. Y así comienzan,
¿no? Y a lo largo de sus vidas, los
hijos están pidiéndoles cosas de sus padres. Y lo que quieren
saber es si son de veras promesas cuando nos dicen que sí. Como ya lo discutimos de cuando
nos dicen que no, si no significa no. Y cuando nos dicen que sí,
¿qué significa sí? ¿Eso es una promesa? en donde los hijos van confiando
y creyendo en la palabra de sus padres. Y por fin voy a la universidad,
no voy a decir cuál, salvo que no es pública. Y los padres van
a tener que gastar cantidades. En la mayoría de los casos, hoy
en día, eso es una pérdida total. No voy a decir más. Depende del
país, depende de la carrera, depende de la universidad y otros
puntos. ¿Pero llego a la universidad
y vas a pagar los estudios? Sí. Y así van los hijos, ¿no? Aprendiendo
a confiar en las palabras de sus padres, que resultan ser,
en gran medida, promesas que han de ser cumplidas. No vamos
a discutirlo. Ese es el mundo que vivimos.
¿Cuánto más el mundo político? en donde nos prometan grandísimas
cosas. Cuanto más en cuestiones socioeconómicas. Pero aquí lo que nos interesa
es lo siguiente. Estas promesas, según Pedro, estoy citando su
argumento, alcanzan hasta la totalidad de nuestra vida. Estas
promesas nos acompañan en todo lugar, en todo tiempo. Así lo
está diciendo Pablo, el mundo nos pertenece. Estas promesas
es como si tuviesen una omnipresencia. porque nos rodean por todas partes.
Podemos analizar las promesas de Dios, en un momento voy a
delinear una lista, y podríamos atribuirles una altura, una profundidad,
una longitud, una anchura que llega hasta los límites del universo. Así lo dice Pablo, más allá de
lo que pedimos o entendemos, llegan estas promesas. ¿Abarcan todas las experiencias
posibles en tu vida? Sí. Todas las experiencias pasadas,
futuras y presentes están dentro del contexto de estas promesas. Todas las experiencias quiere
decir desde enfermedades, necesidades, debilidades, en apuros, en dificultades
de cualquier tipo, hasta todo lo que es más placentero. Desde obstáculos, oposición,
persecución, hasta ansiedad, preocupación, afán. Estas promesas
son diseñadas para cualquier experiencia, cualquier circunstancia,
en tu familia, en tu matrimonio, con tus hijos, en el hogar, en
cuestiones económicas, financieras, en relación, cuánto más con tu
salud, cuánto más con las enfermedades, cuánto más con tu chamba, tu
trabajo, desde ama de casa hasta lo que sea. No hay ninguna experiencia,
por más difícil que sea, Nada que nos puede sacar fuera del
contexto y el alcance de estas promesas de Dios. Todas las cosas
son vuestras, dice Pablo. Grandísimas, preciosas promesas,
dice Pedro. ¿Qué es esto? Es lo que significa
que Dios sea nuestro Dios. En miniatura. de forma tan resumida. Estas
promesas de nuestro Dios son infalibles. Es el Dios que no
puede mentir. Es el Dios que no puede cambiar.
Es el Dios que no puede negarse a sí mismo. Es el Dios que no
puede defraudar. El Dios que no puede engañar.
El Dios que es incapaz de plagiar. Este Dios. Este es el Dios que dice en virtud
de que yo soy su Dios. Se van a cumplir mis promesas
en tu vida. Ah, porque el cumplimiento de
estas promesas no dependen de nuestra capacidad, no dependen
de nosotros, y como es algo en un solo punto que voy a comentar
en un momento, no dependen de tus sentimientos, no dependen
de tus circunstancias. Es increíble, tantas personas
que nos comentan problemas, dificultades y circunstancias en su vida y
una gran parte de esas personas de entrada piensan que son problemas
que no, es imposible, es imposible que se resuelvan estas cosas.
Pero para Dios no hay nada imposible. Ah, pero si depende de la ley
de probabilidades tienes la razón. Pero si no hay nada de probabilidades,
nada de porcentajes, hemos dicho tantas veces con cada enfermedad
grave, la probabilidad de fallecer es el 100% o el 0%. Porque no estamos hablando de
probabilidades. Si es la voluntad de Dios que
tu enfermedad sea para muerte, es el 100%, te lo garantizo,
morirás. Y si no es la voluntad de Dios
que tu enfermedad sea para muerte, es el 0%. porque estamos hablando de Dios.
Y aquí estamos hablando de cómo este Dios en el pacto, en la
relación, la adopción de hijos, nos entrega su palabra, sus promesas,
su juramento, y nos dice, cuentan con que todo esto es infalible. Mis promesas no fallan. Pero son infalibles para los
que tienen fe. Y aquí no nos vamos a enredar.
Porque de inmediato alguien va a decir, pero tú estás condicionando
todo esto con nuestra fe. Sí. Sí. Es la oración de fe que salvará
al enfermo, dice Santiago. Es Cristo mirando a los que decían
si tú puedes hacer algo, les miraba y decía si tú puedes creer. No hay duda de que yo puedo hacer
algo aquí. Le llegan y si puedes hacer alguna cosa no desesperadamente
y lo mismo y lo mismo y lo mismo. Ah pero hay que agregar que esta
fe no es la ley de probabilidades, que esta fe no es de origen humano,
que esta fe no es autosugestiones, esta fe no es convencerte a ti
mismo, no, no es psicología, no es pensamiento positivo. No,
esta fe es el don del mismo Dios. Este Dios dice, la fe es la garantía,
la fe es el sello, la fe es el comprobante firmado. Si tú puedes
creerlo, recibirás la promesa. Esto lo hemos discutido mil veces,
la relación entre la fe y la palabra de Dios, la relación
entre la fe y las promesas de Dios. Pero es parecido a nuestro
tema de padres e hijos. Ven, ahí está aprendiendo a gatear,
¿no? Vente, niña. Vente, niño. Acércate a mí. Y como están así, así, como gatitos,
no es tanto riesgo. Es cuando ya se han parado. Están
así con cierto nivel de inestabilidad en su sistema de equilibrio.
Que al principio, tú puedes pararte. Y ahí está la mamá enfrente de
la niña y el papá al otro lado, ¿no? Escondiéndose, ¿no? Para que no se caiga la niña. Y luego comienza todo este proceso
de el primer paso. Esto ya lo vivimos con este Julie,
Julieta, Julie. Yo estaba ahí presente cuando
tomó tres, luego cuatro, creo que llegó a tomar ocho pasos
y se tumbó, se tiró. Es el proceso con padres e hijos. Y tú y yo somos como estos niños
que están aprendiendo a caminar. Paso a paso, poco a poquito,
animados por la palabra, animados por las promesas. Y un paso conduce a otro, y a otro. Así funcionan las promesas
de Dios. Nos da mil incentivos. Está educando
nuestra fe. Está aumentando nuestra fe. Está
obrando este milagro, capacitándonos para hacer su voluntad sin que
sepamos. La niña no sabe a ciencia cierta
si el próximo paso le va a sostener o no. Hasta tomarlo. Y así viene funcionando este
asunto. Estamos hablando de que es energía
que tener a Dios. el Padre Celestial en la adopción
de hijos como nuestro Dios. Y este Dios, escuchen lo que
vamos a decir ahora. Este Dios dice, estas son mis
promesas. Yo soy el Dios omnipotente. ¿Hay alguna cosa difícil para
mí? El desafío desde el Génesis, el desafío. ¿Algo difícil para
mí? De la boca de Cristo hay algo
difícil. Yo soy el Dios fiel. Cantábamos
sobre su fidelidad al principio del culto. Yo soy tan fiel que
no he fallado. No soy culpable de no cumplir. ¿Habrá algún ejemplo en este
libro en la vida de algún creyente en donde este Dios no haya sido
fiel a su palabra, a sus promesas? Yo soy el Dios bondadoso. Yo soy el Dios misericordioso. Toda buena dádiva, todo don perfecto. Yo soy el Dios celoso por la
gloria de mi nombre. La gloria de mi nombre, mi fama,
mi reputación está de por medio en todo esto. Yo soy el Dios en esta relación
de padres e hijos. Yo soy el Dios amoroso. La esencia
misma del amor. Y sus promesas revelan todo esto.
Mis promesas revelan mi amor. Mis promesas revelan mi bondad. Mis promesas revelan mis propósitos,
mis planes, mis anhelos, mis deseos. Pero no son simplemente
anhelos. No son simplemente deseos. mis promesas revelan el corazón
del Dios soberano. Así funciona esto. De tal modo que estas promesas
calmarán cualquier miedo, acabarán con cualquier temor. Estas promesas
aliviarán cualquier necesidad solucionarán cualquier dificultad. Así, así, así. Y el centro del asunto, escuchen
bien ahora, en este asunto de Dios como nuestro Dios, el asunto
termina con y yo soy tu porción. El salmista en el famosísimo
73 cae en la trampa de envidiar a los insensatos, la prosperidad
de los envíos. Es una cosa espantosa. Comienza a deprimirse, a sentirse
como víctima, como en un momento dado hasta maltratado quizás
por su Dios. Hasta que Dios le abre sus ojos
en el santuario y le enseña el fin de todo. ¿Cómo terminará
todo? Todo lo que terminará sucediendo
con los que no son personas en esta relación con Dios, es lo
que ya hemos visto. Y el salmista dice, ah caramba,
al ver cómo esto va a terminar, entonces dice, yo fui ignorante,
yo fui estúpido, yo me comportaba como una bestia necia, como si
no tuviera entendimiento. Pero ahora veo. Y termina este famosísimo salmo,
Diciendo, ¿a quién tengo en los cielos? Fuera de ti nada desea
la tierra. Mi carne, mi corazón, desfallece
más la roca de mi corazón. Mi porción es Dios para siempre. Y luego le viene a la mente,
y todos los que se alejan de ti perecerán. ¿Qué es esto? En
esta relación en donde Dios dice, yo soy su Dios, se nos está entregando
a este Dios. ¿Para decir qué? que Dios no
es el medio, Dios no es el instrumento, Dios no es el mago, Dios no es
el genio, no, como lo pintan en todas las religiones falsas,
Dios es el fin de esta relación. ¿Qué quiere decir esto, lo que
acabamos de leer? Mi porción es Dios, dice, ¿cómo
es que yo ando envidiando a los demás que no tienen a este Dios?
Dios es la porción Dios es la herencia. Dios es el tesoro. En las parábolas de Cristo, al
descubrir este tesoro, dos personas, ¿no? Se deshacen de todo lo que
tienen en un sentido, la perla preciosa, el tesoro escondido
en la tierra. En ambos casos, se deshacen de todo lo mundano
porque encontraron el tesoro verdadero en el misterio del
reino de Dios. Todo lo que pudiéramos desear
está en este Dios. Todo lo que pudiéramos anhelar. Todo lo que cualquier corazón
humano pudiera desear y anhelar en lo más profundo de nuestras
almas, a estos profundos anhelos y deseos para la eternidad. Y este Dios dice, todo esto encuentra
su satisfacción, su cumplimiento, en mí. Pablo llega al extremo de decir
todo lo que él estimaba antes como de sumo valor. Usa la palabra
en nuestras versiones antiguas. Las versiones modernas tienen
sus ventajas en mejorar muchas veces algo en una traducción.
No estamos hablando de cambiar el texto hebreo y griego. Estamos
hablando de traducir de otro idioma. Pero las versiones modernas
dicen, le ponen a la boca de Pablo basura, todo lo demás basura
en contraste con la excelencia de encontrar todo en Cristo Jesús. Nuestra versión antigua lo traduce
correctamente, la palabra es estiércol. Por favor. todas las riquezas, todo el poder,
todos los placeres, todas las posesiones, desde la fama y la
riqueza, hasta todas las vanidades, sin valor alguno, estiércol. Todo lo que el enemigo se nos
acerca a ofrecernos, ¿nos quiere dar a cambio estiércol? ¿Nos
ofrece cambio? ¿Excremento? Los enconversos se fascinan con
el excremento que el diablo les está sirviendo. A sabores, lo
tiene así con distintos sabores, el estiércol que están consumiendo. Ahora vuelvo al Salmo 23. Concluyo con esto. Estamos dando
vueltas a qué significa esta promesa que quisiéramos ver,
y vamos a meternos en esto, de cómo orar específicamente por
nuestros hijos, ¿no? Para que conozcan a este Dios
como su Dios. El tiempo, íbamos a llegar a
una parte de esto el día de hoy, pero ya no. Tenemos que terminar
con esto. Cuando este Dios dice, yo seré
su Dios y ellos serán mi pueblo, El salmista toma este mismo argumento
y nos hace el gran favor de aplicarlo a la totalidad de nuestra vida. Como ya sabemos, ¿no? Y esto
es lo que vamos a bosquejar antes de concluir. Este Dios se convierte
en nuestro mejor amigo. Este Dios se convierte en nuestro
protector. Cuando Él dice, Yo soy su Dios,
entonces, Yo soy tu amigo, tu mejor amigo. Yo soy tu protector,
el único que realmente te puede proteger de todo. Yo soy tu defensor,
el único que te puede defender de toda una muchedumbre en el
inframundo del diablo. Estos enemigos, sin decir más
aquí, yo les aseguro de que esto es algo cíclico en la historia.
No sabemos qué tan cerca estamos al fin. Pero hay épocas en la
historia en donde el enemigo recibe permiso. del trono de
Dios según el apocalipsis, lo vemos en los cuatro caballos
del apocalipsis, para orquestar, para organizar ataques masivos. Y estos ataques empezaron con la
pandemia. y las consecuencias que esto
ha traído al mundo en una forma orquestada, ocultando desde un
principio el origen del virus, negando lo que hoy en día son
mil pruebas acerca de esto, engañando, obligando a medio mundo a vacunarse
y así toda una lista de cosas, destruyendo la economía del mundo,
creando las condiciones que necesariamente en las cuales han caído ahora,
que pudieran traer un colapso total de la economía mundial
próximamente, no sabemos. Solamente Dios lo puede impedir.
Alterando, la lista aquí no la voy a repasar. Tan solo para
decir defensor, ayuda, compañero, protector. El salmista dice todo
lo anterior con la palabra pastor. Jehová es mi pastor. Y el bosquejo es lo que vamos
a repasar aquí para concluir. Ahora bien con mucha atención
el bosquejo. Este Dios que dice yo soy el
Dios de estas personas y yo me comprometo como su pastor. Ahora
bien en el versículo 6 que el alcance de esta promesa es la
segunda parte del versículo 6 todos los días de mi vida. Todas las
etapas de la vida, desde tu nacimiento hasta tu muerte, desde tu juventud
hasta la vejez, el alcance de lo que este pastor está haciendo.
Hay que entenderlo. Dicen, está en un estado de coma,
está inconsciente por un accidente, por una enfermedad. Este Dios
sigue obrando, sigue trabajando todos los días de mi vida, dice
el salmista. Estoy en las manos de lo que
Cristo explica en términos del buen pastor, en el Evangelio,
el gran argumento. Y luego, vean, estamos en forma
inversa introduciendo esto. Vean, en todo lo que nosotros
vemos como debilidad, inseguridad, nos sentimos expuestos, nos sentimos
vulnerables, y dice, vean la lectura, Me has preparado en
el versículo 5, me preparaste una mesa, yo estoy sentado a
la mesa. Ahí están cerca de mí, en presencia
mía, mis angustiadores, mis enemigos, es la mejor traducción, espirituales,
enemigos. Porque aquí la relación es espiritual.
Estas personas son las ovejas, ¿no? Del buen pastor. En el versículo
cuatro, en todo lo que genera temor o desconfianza o miedo,
vean, estamos en forma inversa, estoy apurándome aquí tratando
de decir lo mínimo, ¿no? No temeré mal alguno a mitad
del versículo cuatro. Porque tú estarás conmigo. Mal
alguno. Ningún mal. No temeré mal alguno.
Aunque esto cuando signifique pasar por lo que se llama aquí
tan solo el valle, el lenguaje mismo es tremendo, es un valle,
¿no? Vas descendiendo el valle y vas
a subir al otro lado. Y el valle se llama no la muerte,
sino la pura sombra de la muerte. Esa es la realidad para cada
creyente, la muerte ya no es muerte. El peligro de la muerte
es verdaderamente peligro de muerte. La muerte no existe para
los creyentes. De la boca de Cristo, los que
viven y creen en mí jamás morirán. Porque la muerte aquí es la separación
eterna de Dios. Y los creyentes pasan directos
a su presencia por el río de la muerte. Y luego rápido, en
el primer versículo, nada me faltará, cualquier necesidad.
Dios la va a cumplir, la va a satisfacer. Desde pastos verdes, en el versículo
dos, hasta la mesa, en el versículo cinco, nuestras necesidades cumplidas
y satisfechas. Esa es la promesa. Y en relación
con todos estos momentos de desorientación, de confusión, en donde pudiéramos
equivocarnos, en donde no sabemos qué hacer. Dice el versículo
3, me guiará por sendas de justicia. Es una regla de guía, ¿no? Esas personas. Voy a ir a un
lugar en donde ni hay una iglesia, ¿no? Me voy a casar con una persona
en conversa. Haz tu lista. Me voy a meter
en un muy, muy, muy mal negocio. en donde hay cosas no tan legales. Haz tu lista. Este te va a guiar
por sendas de justicia. Nunca te va a guiar al pecado. Y cuando te llegas a desviar,
te va a encaminar, ¿no? Te va a restaurar. Muchos traducen
el versículo 3, no es confortar, sino restaurar. mi dirección,
mi guía, mi camino. Y luego en el recículo cuatro me
va a infundir aliento, inspiración, no desánimo, no depresión. No, me infundirán tu barra, tu
callado. Son grandes símbolos de la guía,
del poder, de la dirección, del Dios que está llevando a cabo
su plan y propósito. Me darán aliento. en momentos
de cansancio, en momentos de fatiga, cuando pensamos ya no
puedo o ya no quiero. Ese Dios nos va a guiar a los
pastos verdes y nos va a ayudar a descansar y pudiéramos pasar
media hora repasando el gran misterio del sueño. Es una parábola. Es tremenda la teología del sueño,
en donde cada 24 horas tenemos que pasar un 30% del tiempo desenchupados,
desconectados del mundo, desprotegidos, indefensos, rodeados de muchos
peligros cuando encontré el alacrán. Scorpión, fue exactamente, falta
una semana, exactamente regresándome a la hora de la madrugada, me
meto en la cama a dormirme, regresándome de Mérida, y la primera cosa
que sucede cuando me despierto el domingo por la mañana y muevo
la cobija, ahí está el Alacrán. Sufrí un ataque de pánico, me
llevaron en ambulancia a la sala de emergencia, me inyectaron
tres veces para calmar las convulsiones. No. Hicimos un plan. Mark me
ayudó y consulté con algunos amigos gringos. Me dieron la
única solución. Me dijeron, tienes que quemar
la almohada, tienes que quemar las cubijas, tienes que quemar
el colchón, tienes que... Y Mark me ayudó. Fuimos ahí en
una, cazando alacranes y con la plena intención de matarlos
y si no, echarle fuego. No, hombre. Marcos se encontró
en el instante, eran dos, yo pensaba tan solo uno se había
metido. Encontramos dos. Ya, ya, ya se desvió todo el
tema aquí. ¿Para decir qué? Para decir que cada noche cuando
me duermo las promesas de este Dios para
protegerme De un animalito. Nada más. Ven que tan cobarde
soy. Ven que tan débil. De un animalito. Temblando. Perdonen la ilustración. El argumento. No nos va a faltar
ninguna cosa buena. No tenemos que temer ninguna
cosa mala. Este Dios jamás nos va a abandonar. No tenemos que
angustiarnos. No, no, claro que no. Este Dios
dice cuentan conmigo. Cuentan con el descanso. Cuentan
con la comida. Cuentan con, como lo dijo Pedro,
todas las cosas que pertenecen a esta vida. Cuentan con una copa llena rebosando. no por unos cuantos días como
inquilinos, sino día tras día, cada día. Yo voy a ser la persona que está
contigo como escolta. Yo voy a ser tu protector. Y
lo que nos interesa para concluir, y esto es el gran tema, en todos
los libros y series de sermones sobre el Salmo 23 y abundan,
hay un argumento que vamos a usar para concluir el día de hoy.
Por lo menos 17 veces, el salmista se refiere a sí mismo. Está narrando su propia experiencia.
En este Salmo, David, mi pastor, Nada a mí me va a faltar. Nada. No. O sea, a mí me va a
pastorear. Es a mí que me va a ayudar a
hacer restaurado. Es a mí que me va a guiar. Y
el resultado es que yo no voy a tener miedo. Yo no me voy a angustiar. Yo he recibido de él mi copa
que está rebosando. Da misericordia el bien. A mí
me seguirán todos los días de mi vida. Estas son las promesas
del Dios que dice, estos son míos. Yo soy su Dios. Y nuestro tema, con el cual empezamos,
del espíritu de adopción, está entremetido en este salmo, en
el otro fenómeno, que es la forma en que el salmista se dirige
a este Dios. En español la fórmula es tú. Tú estarás conmigo. Tu vara me infundirá Nuevo aliento. Tú me pastorearás. Así, así,
así. Y contigo voy a vivir mi peregrinación
por el desierto de este mundo hasta que llego. The Beatles
called it the long and winding road. El camino largo, sinuoso. que
te conduce a la puerta. Los Beatles no estaban hablando
de esto, pero la ilustración es tremenda porque esta persona
termina frente a una puerta y entra a la casa de Jehová y morirá con Él para siempre. Y por más que quisiéramos tener a nuestros
hijos en casa, esto no va a pasar. Espero que no. Espero que no. Hoy en día ya nadie sabe sobre
estos asuntos. A cierta edad, en cierto momento,
se van de la casa. Y los padres sueñan con que algún
día pudieran regresar a casa. Especialmente si sus hijos son
pródigos, extraviados, alejados. Tuvimos hace ocho días con la
parábola del hijo pródigo y el padre esperando
que regresara su hijo pródigo. Y termino con la doble aplicación
aquí, diciéndolo. ¿Es este Dios tu Dios? Puedes
durar y dirigirte de todo corazón y decirle, mi Dios. Si esto es así, por medio de
Cristo, la adopción de hijos, este Dios es tu Dios, tu buen
pastor, todo lo que esto abarca, es una mini introducción, lo
que acabamos de escuchar. Tú terminarás con el salmista
entrando por la puerta del cielo. Cristo es esa puerta en la parábola
del buen pastor. Se identifica como la puerta.
Y dice, todos los que entran por mí reciben vida eterna. Y si esto es así en tu vida,
como padre, como madre, por la gracia de Dios en Cristo, tienes que Procurar que tus propios
hijos conozcan a este Dios. Viven el Salmo 23. Y llegan, pueden ser días, meses,
años, muchos años para atrás vienen en el mismo camino. que llegan a esta misma puerta
y entran a la casa del Padre Celestial, en donde, como lo
vimos terminando hace ocho días, por la pura gracia de Dios, tener
esta gran esperanza y certidumbre de que allí estaremos nosotros,
a un lado de Cristo, No nos van a ver a nosotros primero. Todas
estas fantasías, estos predicamos hace años. Cada uno de estos
libros con sus supuestas visitas preliminares al cielo. Todo el
asunto es falso de principio a fin. Nada de esto es verdad. Y invariablemente la mayoría
de estos libros encuentran que entraron y la primera persona
que vieron fue su mamá. O la primera persona que vieron
fue su papá. No, nada de esto es cierto. Es
Cristo. Y a un lado de Cristo, todos
tus seres queridos que llegaron antes, a esa puerta, ahí estarán.
Tu ID Matrimonio e Hijos 19
Series Tu Identidad
Millones de personas no pueden imaginar un Dios que guarda su Palabra y su Soberanía, que realmente cumple cuando dice que "no". La razón es que cuando estas personas vivieron con sus padres, su palabra y su "no", no significaron realmente nada… Siempre había una forma de manipular o convencerlos.
| Sermon ID | 322232219271299 |
| Duration | 1:32:02 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Hebrews 8:10-13; Psalm 23 |
| Language | Spanish |
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