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Abrimos nuestras Biblias al Salmo
21. Salmo 21. El otro domingo hemos visto el
Salmo número 20 y hemos notado que después de los Salmos 18
y 19 hay un cambio del tema Y el tema de los salmos 20 a
24 es acerca de realeza. Son salmos acerca de un rey. Y no voy a leer otra vez este
salmo 20 que hemos visto, pero solo para recordar, allí hemos
visto que se trata de la oración del pueblo para el rey cuando
está entrando en la batalla. Y ahí vemos, por la mayor parte,
que no es una oración directa a Dios, sino en los primeros
versículos del Salmo 20, son las palabras que son el deseo
del pueblo para su rey. Y después vemos una sección donde
vemos la confianza del pueblo acerca de su rey y acerca de
cómo Dios va a responder a sus oraciones. Y el último versículo
en el Salmo 20 nos muestra la oración, Dios, salve al rey. Hemos visto cómo eso también
aplicó en la vida de David, cómo David también estaba luchando
muchas batallas, y su pueblo estaba atrás de él, detrás de
él, orando por él, deseándole bien, confiando en Dios, que
Dios actúe por él. Y también hemos visto que este
Salmo también aplica a Jesucristo, que es nuestro Rey, que Él se
fue a la batalla en nuestro lugar. Él se fue a la batalla y ganó
la victoria, y así también nosotros tenemos la victoria en Él. Entonces, el Salmo 20 se trata
del Rey de la batalla con la oración, Dios salve al Rey. Y
hoy vamos a mirar el Salmo número 21. Vamos a mirar al rey de la
victoria y la respuesta a la oración. Dios salvó al rey. Leemos el Salmo número 21. Y eso es la palabra de nuestro
Dios, quien es nuestro rey soberano. Al músico principal, Salmo de
David. El de rey se alegra en tu poder,
oh Jehová, en tu salvación cómo se goza. Le has concedido el
deseo de su corazón y no le negaste la petición de sus labios. porque
le has salido al encuentro con bendiciones de bien. Corona de
oro fino has puesto sobre su cabeza. Vida te demandó y se
la diste. Largura de días eternamente y
para siempre. Grande es su gloria en tu salvación. Honra y majestad has puesto sobre
él, porque lo has bendecido para siempre. Lo llenaste de alegría
con tu presencia. Por cuanto el Rey confía en Jehová
y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido. Alcanzará
tu mano a todos tus enemigos. Tu diestra alcanzará a los que
te aborecen. Los pondrás como horno de fuego
en el tiempo de tu ira. Jehová los desatará en su ira
y fuego los consumirá. Su fruto destruirás de la tierra
y su descendencia de entre los hijos de los hombres. Porque
intentaron el mal contra ti. Fraguaron maquinaciones, mas
no prevalecerán, pues tú los pondrás en fuga. En tus cuerdas
dispondrás saetas contra sus rostros. Engrandécete, oh Jehová,
en tu poder. Cantaremos y alabaremos tu poderío. Nuestro Dios te damos gracias
que tú también hoy todavía eres un Dios que escuchas oraciones. Y tú oyes y respondes a nuestras
oraciones solamente por causa de Jesucristo. Porque Él se puso
en nuestro lugar en la cruz. Y Él abrió el camino hacia ti. Gracias por la gran salvación
que tenemos en Él. Y ayúdanos hoy también a escuchar
lo que tú nos quieres decir por medir tu santa palabra. En el
nombre de Jesús. Amén. Entonces, ahí vemos la respuesta
maravillosa a la oración del Salmo número 20. Y después de
una victoria tan grande, tan gloriosa, es fácil que el pueblo
se concentra en el rey, y da la gloria al rey, y habla muy
bien de cuán fuerte y poderoso es el rey, y de todo lo que ha
hecho el rey. Y esto puede llevar al gran pecado
de olvidar a Dios y olvidar de dar gracias, alabanza y gloria
a Dios porque Él era el que ha dado la victoria al Rey. Y aunque este Salmo se trata
ciertamente de un Rey y de su victoria, se trata mucho más
acerca de Dios, que dio la victoria y que merece toda la gloria. No olvides esto. Quizás tú no
eres un rey, tú no luchas en una batalla, pero Dios ha hecho
grandes cosas por ti. Y seguramente también ha respondido
una y otra vez a tus oraciones en maneras maravillosas. No olvides
entonces lo que el Señor ha hecho por ti. Recuerda darle las gracias,
la alabanza y la gloria que él merece. En este Salmo se puede
dividir en tres partes. Primeramente, una mirada al pasado
en los versículos 1 a 6. Después, una mirada al futuro
en los versículos 7 a 12. Y después, una mirada al presente
en el último versículo número 13. Entonces, miremos primeramente
esta primera parte que nos quiere decir dale gracias a Dios por
lo que Él hizo en el pasado. En estos versículos vemos la
alegría del pueblo porque Dios ha salvado al Rey. Los versículos
1 a 6. El Rey se alegra en tu poder,
oh Jehová, y en tu salvación cómo se goza. Le has concedido
el deseo de su corazón y no le negaste la petición de sus labios,
porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien, corona
de oro fino has puesto sobre su cabeza. Vida te demandó y
se la diste, largura de días eternamente y para siempre. Grande
es su gloria en tu salvación, honra y majestad has puesto sobre
él, porque lo has bendecido para siempre, lo llenaste de alegría
con tu presencia. Hasta aquí en el versículo 6,
aquí cuando El pueblo, cuando leemos las palabras tú, aquí
siempre está hablando a Dios, a Jehová. No como en el último
versículo, salmo 20, donde tú, por la mayoría del tiempo, está
hablando al rey directamente. Pero aquí tú está hablando a
Jehová. a Dios, está dando gracias a
Dios. Y podemos resumir esos versículos
en este primer versículo, donde vemos que el rey se alegra en
el poder de Dios. El rey se alegra en tu poder,
oh Jehová, y en tu salvación, cómo se goza. ¿Por qué es así? Pues yo creo que el rey está
alegre, tiene ese gozo, porque él ve la respuesta, la gran salvación
de Dios a las oraciones de él mismo y de su pueblo que hemos
visto en el Salmo 20. Y cuando miremos esos versículos,
vemos que un versículo tras otro es una respuesta a las oraciones
o al deseo del pueblo de Dios que hemos visto en el Salmo 20.
El primer versículo, esta alegría por la poderosa salvación de
Dios. Vemos también en el versículo
seis, donde dice, porque lo has bendecido para siempre, lo llenaste
de alegría con tu presencia. Y eso parece ser una respuesta
al deseo que encontramos en el Salmo 20, la primera parte del
versículo 5. Nosotros nos alegraremos en tu
salvación. Este era el deseo del pueblo
y la confianza que el pueblo tenía para su rey y para ellos
mismos, que pueden alegrarse para las cosas que Dios va a
hacer por su rey y por ellos mismos. Ellos son alegres, o
el rey está alegre también, porque en el versículo 2, el deseo de
su corazón ha sido concedido por Dios. Dice allí, le has concedido
el deseo de su corazón y no le negaste la petición de sus labios. Eso es una respuesta directa
también a lo que vemos en el Salmo 20, versículo 4. esa oración
o el deseo te dé conforme al deseo de tu corazón. Y hemos
visto la última vez, como David también ha dicho en el Salmo
37, 4, deleítate a sí mismo en Jehová y él te concederá las
peticiones de tu corazón. Esa es la base, esa es la razón
por la cual también Dios escucha nuestras oraciones. Si nos alegramos
en él, si nos deleitamos en él, Y esto lo hemos visto en el corazón
de David también, que su deseo principal es también conocer
y disfrutar a Dios, como hemos visto en Salmo 27, 4, donde David
dice, una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré, que esté yo en
la casa de Jehová todos los días de mi vida para contemplar la
hermosura de Jehová y para inquirir en su templo. También vemos en
el versículo 3. El rey y el pueblo está alegre
porque Dios ha coronado este rey de bendición y honra. Versículo 3. Porque le has salido
al encuentro con bendiciones de bien. Corona de oro fino has
puesto sobre su cabeza. Esto también no es tan fácil
encontrar las mismas palabras en el Salmo 20, pero me parece
que puede ser una respuesta al versículo 3 del Salmo 20, donde
dice el pueblo, haga memoria de todas tus ofrendas y acepte
tu holocausto. Entonces, el rey ha hecho sacrificios,
holocaustos, ofrendas antes de la batalla a Dios para buscar
el favor de Dios. Y Dios bendijo y honró esas ofrendas
y sacrificios del rey. El rey buscaba el favor de Dios
y él recibió el favor de Dios. Él recibió la bendición de Dios. Y así también no es solamente
el rey que recibe la bendición de Dios por sus ofrendas y sacrificios,
sino también todo el pueblo. El rey se convierte en una fuente
de bendición para su pueblo. Porque él ganó la victoria, ellos
también tienen la victoria. Porque él vive, ellos viven también. Vemos también una alegría porque
Dios ha respondido a su oración por protección de vida en el
versículo 4. vida te demandó y se la diste
largura de días eternamente y para siempre. Ese parece ser también
una respuesta a la petición en Salmo 20 en versículo 1. Jehová
te oiga en el día de conflicto en el nombre del Dios de Jacob
te defienda. Entonces una petición para que
él sale con vida de la batalla, que no se muere en la batalla,
que no se ha matado, Dice, vida te demandó y se la diste. El rey regresó viva de la batalla. Pero es más que solo eso, porque
dice también, si seguimos leyendo, largura de días, no solamente
un día más en su vida o unas semanas, unos meses más, pero
largura de días en su vida, Eso también fue prometido, es una
promesa de Dios a los reyes fieles, como él ha dicho en primera de
Reyes 3.14 al rey Salomón. Y si anduvieres en mis caminos,
guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David
tu padre, yo alargaré tus días. Pero ese versículo tampoco se
trata solamente de una vida larga, porque aquí dice, largura de
días eternamente y para siempre. Pues, por supuesto, David no
llegó a vivir para siempre. Él murió también un día. Pero esta petición sí fue también
contestada oída de Dios. en el sentido que su dinastía
fue preservada. Sus descendientes iban a continuar
su reino y su nombre. Eso vimos mucho también en 2
Samuel 7. Donde leemos en 2 Samuel 7, 13,
él hablando de Salomón aquí, él edificará
casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. En versículo 16, y será afirmada
tu casa y tu reino para siempre. delante de tu rostro y tu trono
será estable eternamente. En el versículo veintinueve de
Segundo Sermón siete dice Ten ahora a bien bendecir la casa
de tu siervo para que permanezca perpetuamente delante de ti,
porque tu Jehová Dios lo has dicho y con tu bendición será
bendita la casa de tu siervo para siempre. Eso era la promesa
de Dios para David. Que su trono, su nombre, será
su reino para siempre, en un sentido. Y en el versículo 5
vemos que hay una gloria que el rey recibió. Una gloria que
sólo puede venir de Dios. Grande es su gloria en tu salvación. Honra y majestad has puesto sobre
él. En el Salmo 104, 1 leemos, bendice
alma mía, oh Jehová. Jehová, Dios mío, mucho te has
engrandecido, te has vestido de gloria y de magnificencia. Toda la gloria está con Dios.
Toda la gloria del hombre viene primero de Dios. Y esto hemos
visto también en el Salmo 20, versículo 2, donde dice, te envía
ayuda desde el santuario y desde Sion te sostenga. Hemos visto
que este santuario era la representación de Dios, que está en los cielos
con todo su poder, pero está con su pueblo en el santuario,
o como en el cielo también en Sion, en la ciudad de Jerusalén,
allí está Dios presente con ellos. Y así de la misma manera, la
gloria de Dios que está con él, también Dios le ha dado al rey
algo de esta gloria. Entonces, si vemos todos esos
versículos, Vemos cómo se ha cumplido también lo que dice
en el Salmo 20, versículo 5, conceda a Jehová todas tus peticiones. Estos fueron concedidos y vemos
la respuesta aquí en este Salmo, en el caso de David, y sí, por
lo menos en el caso de David. Y quizás podemos pensar, entonces,
aquí podemos terminar, ahí todo concedido, todo está bien. Pero
esta batalla no era la última batalla. Y por eso, en la segunda
parte, el escritor David nos quiere animar a confiar en Dios
para el futuro. La primera parte nos muestra
la alegría por todas las cosas que Dios ha hecho en el pasado.
Y ahora nos quiere mostrar que podemos tener confianza para
el futuro, que Dios también va a destruir a todos sus enemigos. Leemos otra vez los versículos
7 a 12. Por cuanto el Rey confía en Jehová
y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido. Alcanzará tu mano a todos tus
enemigos, tu diestra alcanzará a los que te aborecen. Los pondrás
como horno de fuego en el tiempo de tu ira. Jehová los deshará
en su ira, y fuego los consumirá. Su fruto destruirás de la tierra
y de su descendencia de entre los hijos de los hombres. porque
intentaron el mal contra ti, fraguaron maquinaciones, mas
no prevalecerán, pues tú los pondrás en fuga, en tus cuerdas
dispondrás saetas contra sus rostros. Esta parte ahora podemos
encapsular en el versículo 7, donde dice por cuanto el rey
confía en Jehová. En el versículo 1, él se alegra
en el poder de Jehová, ahora él confía, vemos su confianza. Y aquí, cuando dice tú en esta
parte del Salmo, eso puede referirse a Dios o puede referirse también
al rey. Yo pienso que se puede referir
bien al Rey, porque en el versículo 9 hay una distinción entre tú
y Jehová. Pero de todas formas, si está
hablando de tú como el Rey, siempre es con la ayuda de Dios. Entonces, en el versículo 7 vemos
que con la ayuda de Dios, el Rey no será conmovido. ¿Por qué no? Porque no quedará
nada que pueda conmoverlo. Eso vemos en esos versículos
siguientes. En el versículo 8 vemos que con
la ayuda de Dios, el rey encuentra y alcanza a sus enemigos. Alcanzará tu mano a todos tus
enemigos. Tu diestra alcanzará a los que
te aborecen. Sus enemigos podían esconderse
en varios lugares y pensar que son bien escondidos. Pero lo
mejor que se puedan esconder, ellos serán encontrados. No habrá
ningún lugar donde ellos se pueden esconderse con éxito. No habrá
ningún lugar donde el Rey puede andar en su reino, donde él será
en peligro por sus enemigos que están cerca a él escondiéndose. Y vemos en el versículo 9 que
con la ayuda de Dios, habrá ira y fuego para los enemigos del
rey. Dice allá, los pondrás como horno
de fuego en el tiempo de tu ira. Jehová los deshará en su ira
y fuego los consumirá. Lo que dice literalmente aquí,
cuando dice en el tiempo de tu ira, Se puede traducir también
como en el momento de tu presencia o de tu rostro. Eso indica que
el rey está presente aquí en el juicio. Como también en la
parte antes, en el versículo 6, Dios es presente en la bendición,
aquí el rey es presente y Dios también está presente en la... en el castigo, en la ira que
pasa allá. Y eso vemos también en el versículo,
pues en Apocalipsis 14, 9 y 10, vemos que, y el tercer ángel
los siguió, diciendo a gran voz, si alguno adora a la bestia y
a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él
también beberá del vino de la ira de Dios. que ha sido vaciado
puro en el caliz de su ira y será atormentado con fuego y azufre
delante de los santos ángeles y del Cordero. Ese versículo
nos indica que cuando la ira de Dios está derramada sobre
los incrédulos, Dios está presente allá. Y el predicador Pablo Bosche
lo dijo así, el infierno no es infierno porque Dios no está
ahí. El infierno es infierno porque Dios está ahí. Y lo que
falta en el infierno no es la presencia de Dios, sino es la
presencia favorable de Dios. Él está presente en su ira. El
infierno no es el lugar donde el diablo está atormentando a
los incrédulos, sino es el lugar donde Dios está derramando su
ira sobre los incrédulos y también sobre el diablo mismo. Entonces, el rey está estrechamente
unido a Dios aquí. El rey está preparando el horno
y Dios está actuando con esto. Y con la ayuda de Dios, en el
versículo 10, el rey acabará no solamente con sus enemigos,
sino también con las familias de sus enemigos. Dice en el versículo
10, su fruto destruirás de la tierra y su descendencia de entre
los hijos de los hombres. Eso me hizo pensar hace un tiempo
que he lido el libro de Esther. Y Esther tenía, y los judíos
tenían un enemigo principal, que era Amán. Y entonces Esther
estaba pidiendo al rey que matara a este Amán. Pero no solamente
a él, sino también a sus hijos, a su familia. Porque si él se
fue, pues sus hijos tienen el mismo sentir, los mismos planes.
Ellos también necesitan ser vencidos y puestos aparte. Y eso es lo
que Dios aquí hace, o el rey, con la ayuda de Dios. Y no solamente
el enemigo principal y su familia, sus descendientes, pero también
con la ayuda de Dios en el reciclo 11, el rey destruirá a los planes
de sus enemigos. Dice, porque intentaron el mal
contra ti. Freguaron maquinaciones, mas
no prevalecerán. Y eso hemos visto también en
el libro de Esther, que también cuando Amán fue matado, colgado,
y sus hijos fueron matados, todavía era esta ley, este mandato, que
en esta fecha los judíos deben ser matados. Entonces, esos planes
también hay que frustrar, hay que cambiar esos planes. Y el
rey ha hecho otros planes para que los judíos pudieran tener
venganza sobre sus enemigos en este día. Entonces, con la ayuda
de Dios, se fue. el peligro de sus enemigos, de
sus familias, de sus planes. Y vemos también que con la ayuda
de Dios en el versículo 12, el rey asustará a sus enemigos tanto
que se huyen. Pues tú lo pondrás en fuga. En
tus cuerdas dispondrás saetas contra sus rostros. Entonces
no quedará nada más para conmover al Rey. No hay ningún peligro
más. Eso es en el futuro, que no habrá
ningún peligro más. Y por eso el Rey y el pueblo
de Dios puede tener confianza. Y por eso en el versículo 13 nos dice que debemos alabar a
Dios en el presente. Si miremos al pasado, todo lo
que Dios ha hecho, y si miremos al futuro, todo lo que Dios va
a hacer por nosotros, debemos alabar a Dios en el presente.
Engrandécete, oh Jehová, en tu poder. Cantaremos y alabaremos
tu poderío. Y aquí vemos no la perspectiva
al rey como él se alegra y está confiado, pero vemos el pueblo
también se alegra y está confiado. La alegría del rey se convierte
en la alegría de su pueblo. Y también la confianza del rey
se convierte en la confianza del pueblo. Este salmo no habla
de la grandeza del rey Saúl, ni del rey David, ni de ningún
otro rey meramente humano. Se trata de la grandeza de Dios
que merece nuestra gratitud por el día de ayer y merece nuestra
confianza por el día de mañana. y merece nuestra alabanza por
el día de hoy. Jesús es el único rey que merece
toda la gloria. Él es un rey humano, pero también
él es el único Dios todopoderoso. Y el rey Jesucristo es el único
rey que verdaderamente es digno de nuestra alabanza. Y como el
pueblo de Israel en el tiempo de David se alegraba en la victoria
de su rey, tú también te puedes alegrar y mucho más en la victoria
de tu rey Jesucristo. Mira atrás y recocíjate en lo
que el rey Jesús logró por ti. Este salmo aplica a Jesucristo
Por el gozo que también vemos en Jesucristo, el gozo por la
polarosa salvación de Dios. En Hebreos 12, 2 le hemos puesto
a sus ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual
por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando
el oprobio y se sentó a la diestra del trono de Dios. Jesucristo
se alegra, él tiene gozo porque él logró la salvación por nosotros
en la cruz. Y él se goza también porque él
fue librado de la muerte y ahora está sentado a la diestra del
trono de Dios. Y eso es una razón grande por
la cual tú también puedes gozarte. Jesucristo también ha tenido
su deseo del corazón concedido por Dios. ¿Y cuál era este deseo? En Juan 17, 24, Jesucristo oraba,
Padre, aquellas que me has dado, quiero que donde yo estoy también
ellos estén conmigo para que vean mi gloria que me has dado. Esto es la confianza segura que
cada persona que conoces a Jesucristo como Salvador, puede tener. Y
Jesucristo ha recibido este deseo de su corazón de Dios. Jesucristo
también es coronado por Dios de bendición y honra, como leemos
en Hebreos 2, 9. Pero vemos a aquel que fue hecho
un poco menor que los ángeles, a Jesús coronado de gloria y
de honra a causa del padecimiento de la muerte, para que por la
gracia de Dios gustase la muerte por todos. Jesucristo cambió
su corona de espinas por una corona de bendición. Y Él es
bendecido por Dios y Él también es una bendición para nosotros. También Jesucristo también oraba
en la cruz por la protección de su vida. clamó a Dios para
ser librado de la muerte. Leemos en Hebreos 5, 7. Y Cristo, en los días de su carne,
ofreciendo ruegas y súplicas con gran, gran clamor y lágrimas
al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su
temor reverente. Él murió, pero también resucitó. Y porque Jesucristo vive, él
también puede salvar a nosotros. Dice en Hebreos 7, 25, por lo
cual puedes también salvar perfectamente a los que por él se acercan a
Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Y Jesucristo tiene
vida eterna y Él ofrece vida eterna a sus seguidores. Él dice
en Juan 14, 19, porque yo vivo, vosotros también viviréis. Él
tiene la gloria que sólo puede venir de Dios, porque Él mismo
es Dios, como leemos en Hebreos 1, 3, el cual siendo el resplandor
de su gloria y la imagen misma de su sustancia. Y también Él
tiene el gozo para siempre en Dios. Leemos en Hebreos 1, 8
y 9. Más del Hijo dice, tu trono,
oh Dios, Tu trono, Dios, por el siglo del siglo, cetro de
equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborecido
la maldad por la cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo
de alegría más que a tus compañeros. Un escritor dijo, cuando Dios
salvó a Cristo, nos salvó a nosotros. Nuestras vidas están ligadas
a la suya. Su victoria es nuestra victoria. El gozo del rey es nuestro gozo. Entonces nos gloriamos en Jesucristo. Él ha ganado la batalla decisiva. Pero la guerra aún no ha terminado. Todavía, aunque si somos salvos
del pecado, tenemos la salvación eterna, todavía tenemos luchas
en nuestra vida contra el diablo, contra el mundo, contra la carne.
Tenemos pecado, tenemos enfermedades, tenemos también luchas con la
muerte quizás. Pero la victoria contra todos
estos enemigos está asegurada. Por eso, mira adelante y tenga
confianza en lo que el Rey Jesucristo hará por ti. Este Salmo también
aplica a Jesucristo en esta manera, porque Jesucristo encontrará
y alcanzará a todos sus enemigos y a todos tus enemigos. Miren conmigo en Apocalipsis,
capítulo 6, por favor. Vayamos allá y vamos a ver unos
versículos más. Apocalipsis 6 y los versículos
15 a 17. Ahí leemos A los reyes de la tierra y los
grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos y todo siervo y
todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas
de los montes. Y decían a los montes y a las
peñas, caed sobre nosotros y escondednos del rostro de aquel que está
sentado sobre el trono. Y de la ira del cordero, Porque
el gran día de su ira ha llegado, y ¿quién podrá sostenerse en
pie? Sus enemigos se van a esconder,
pero también, como lo hemos leído en el Salmo 21, Jesucristo, Dios,
Él va a encontrar, alcanzar a todos sus enemigos. Miren, en Apocalipsis,
capítulo 19, y los versículos 11 a 16, Apocalipsis 19. Ahí vemos cómo
Jesucristo juzgará y destruirá completamente a todos sus enemigos. Apocalipsis 19, 11. Entonces
vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco. Y el que lo
montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego,
y había en su cabeza muchas diademas, y tenía un nombre escrito, que
ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida
en sangre y su nombre es el Verbo de Dios. Y los ejércitos celestiales,
vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos
blancos. De su boca sale una espada aguda
para herir con ella las naciones, y él las regirá con vara de hierro. Y él pisa el lagar del vino del
furor de la ira del Dios Todopoderoso. y en su vestidura y en su muslo
tiene escrito este nombre, Rey de Reyes y Señor de Señores. Y miremos también en la Segunda
de Tesoniscenses, capítulo 1. Segunda de Tesoniscenses, capítulo
1, a partir del versículo 6. Porque es justo, delante de Dios,
pagar con tribulación a los que os atribulan. Y a vosotros que
sois atribulados, daros reposo con nosotros. Cuando se manifieste
el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,
en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios,
ni obedecen el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. los cuales
sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del
Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para
ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que
creyeron. Esto también va a ser el fin,
cuando todos los enemigos han sido vencidos. y destruidos,
va a ser glorificado de sus santos, de nosotros, admirado. Y eso
también vemos en este último versículo del Salmo veintiuno.
Engrandecete o Jehová en tu poder. Cantaremos y alabaremos tu poderío. Jesucristo va a ser glorificado. Por eso también ahora mira arriba. ahora y alaba a tu poderoso Dios
y Rey. ¿Por qué? Porque David confió
en Dios y en su poder Y Dios también le dio la victoria con
su poder y honró a David. Y lo mismo también con Jesucristo.
Él confió en Dios y en su poder. Y Dios con poder le dio la victoria
y lo honró. Y si tú confías en Dios y en
su poder, también él con poder te va a dar la victoria y te
honrará. La pregunta es, ¿conoces tú a
Jesucristo como tu Rey? ¿Estás poniendo tu confianza
solo en Él y en su poder? Si no es así, ven hoy a Él y
encuentra la salvación completa en Él. Y si estás confiado en
Jesucristo, no olvides agradezca a Jesucristo por su salvación
en el pasado, confía en Jesucristo para su salvación en el futuro
y alaba a Jesucristo por su salvación en el presente. Vamos a orar. Nuestro Dios, te damos gracias
que tú eres un Dios todopoderoso y tú eres bueno. Tú amas a tu pueblo redimido. Tú escuchas sus oraciones por
causa de Jesucristo. Gracias que nosotros también
tenemos la victoria en Jesucristo. Gracias por todo lo que Él ha
hecho en nuestro pasado para salvarnos del pecado y de tu
ira y por muchas otras cosas, bendiciones que hemos recibido
en Jesucristo. y ayúdanos a confiar en Jesucristo
y en ti, Dios, para el futuro, sabiendo que tú vas a tener la
victoria completa y todos nuestros enemigos también no nos van a
hacer ningún daño. Estamos seguros contigo. Gracias
por eso. A ti sea toda la honra, toda
la alabanza y la gloria. En el nombre de Jesús. Amén.
¡Dios salvó al Rey!
Series Los Salmos
- Gracias a Dios por lo que Él hizo en el pasado (1-6)
- Confianza en Dios para el futuro (7-12)
- Alabanza a Dios en el presente (13)
| Sermon ID | 32025330514085 |
| Duration | 40:08 |
| Date | |
| Category | Prayer Meeting |
| Bible Text | Psalm 20; Psalm 21 |
| Language | Spanish |
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