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Usted está escuchando una traducción de una prédica de Richard Cadwell, pastor y maestro de Founders Baptist Church en Spring, Texas. Esta traducción fue realizada en vivo y sin edición. Nuestro mayor interés es avanzar la verdad de Dios para la gloria de Dios. Usted puede colaborar con nosotros compartiendo esta prédica con sus amigos a través de las redes sociales como Facebook, Twitter, Google Plus y Pinterest.
Sí, por favor, puede ir conmigo al Evangelio de Lucas capítulo 23. Lucas capítulo 23 es donde estamos esta mañana, aquellos que nos visitan. Ahora, por algunos años, hemos estado estudiando la historia de Lucas, de la vida, la muerte y la resurrección de nuestro Salvador. Y ya casi hemos terminado. Estamos en el capítulo número 23. Hemos venido al verso 32 y leeremos hasta el verso 43.
Lucas 23, empezando con el verso 32. Llevaban también a otros dos que eran malhechores para ser muertos con él. Cuando llegaron al lugar llamado la calvera, crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía, Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y echaron suertes, repartiéndose entre sí sus vestidos. Y el pueblo estaba allí mirando, y aún los gobernantes se mofaban de él, diciendo a otros, salvó, que se salve a sí mismo, si este es el Cristo de Dios, su escogido. Los soldados también se burlaban de él, acercándose y ofreciéndole vinagre, diciendo, si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo. Y había también una inscripción sobre él que decía, este es el rey de los judíos. Y uno de los malhechores que estaban colgados allí le lanzaba insultos, diciendo, no eres tú el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Pero el otro le contestó, arrepintiéndole, y dijo, ¿ni siquiera temes a Dios? a pesar de que estás bajo la misma condena, y nosotros, en verdad, justamente, porque hemos recibido lo que merecemos por nuestros hechos, pero éste nada mal lo ha hecho. Y decía, Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces, él le dijo, en verdad te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso.
Vamos a nuestro Dios juntos en oración. Señor, ahora pedimos tu bendición sobre el tiempo de la predicación. Te damos gracias de que tenemos tu palabra, de que tu palabra es viva y activa y afilada, de que hace su obra profundamente en nosotros, exponiendo aún los pensamientos y las intenciones de nuestro corazón. y que en tu mano, el mismo instrumento que nos expone y nos trae convicción, provee el remedio de lo que tú has expuesto. En tu palabra, Señor, encontramos la obra toda suficiente y completa de tu Hijo. Se nos dice que en ti hay salvación, en ti hay perdón, de que en Jesús hay esperanza para el pecador. Señor, obra hoy para que eso se vuelva claro en nuestras mentes y nuestros corazones. Señor, hoy alimenta a tus ovejas, alimenta a tu iglesia. Y también pedimos que hoy sea el día de la salvación para el pecador en este lugar que aún no conoce a tu hijo. Otorga luz y vida y libertad. Otorga fe y arrepentimiento en Jesús. Señor, salva en él. Pedimos esto en el nombre de Jesús. Amén.
Hemos caminado con Jesús en estos versos, en el camino hacia Golgotha, hacia la cruz. Y ahora Él ha llegado ahí. Y así como Lucas nos da la historia de la crucifixión, lo hace, de una manera que es única. Describe la crucifixión para nosotros de una manera. en que nosotros debemos de conectar lo que hemos visto con las profecías del Antiguo Testamento, las predicciones, imágenes del Mesías. Y aún así, él hace esto de una manera en que, es casi como la manera en que yo pensé esto esta mañana, es como que sí, es el sistema operativo de su computadora. Usted sabe que está ahí. Usted ve los resultados de que opera, pero es sutil, es atrás de las escenas. Así es como Lucas nos presenta a nosotros estas imágenes del Antiguo Testamento del Mesías, y él conecta esas imágenes a Jesús.
Él describe lo que en nuestras mentes nosotros debemos de conectar con el Antiguo Testamento, pero rara vez dice él cosas como, esto cumplió lo que se dijo aquí, o esto es por lo que se dijo aquí. Él simplemente lo describe para nosotros.
Por ejemplo, mientras que llegamos a Golgotha, y mientras que Jesús es crucificado, Lucas empieza al decirnos a nosotros que Jesús fue llevado con dos criminales. Él empieza con eso. Y eso es único a él. Mateo, Marcos y Juan nos dicen que Jesús fue crucificado con criminales, pero nos dicen esto después de que ellos empezaron a describir la crucifixión. Lucas lo pone al principio.
Verso 32, y llevaban también a otros dos que eran malhechores para ser muertos con él. Lo pone ahí justo en el principio, y de esa manera él lo enfatiza. Él quiere que veamos que lo que Jesús ha hablado ahora está siendo cumplido.
Antes, en Lucas capítulo 22, 37, Jesús dijo, en esa conversación del aposento alto con sus discípulos, porque os digo que es necesario que en mí se cumpla esto que está escrito, y con los transgresores fue contado. Pues ciertamente lo que se refiere a mí tiene su cumplimiento y él fue contado con los transgresores y ciertamente desde el principio, mientras que vemos que está estando crucificado ahí, él está contado entre los transgresores, dos criminales que fueron llevados con él, uno crucificado a su izquierda y otro a su derecha. Y ahí está él en medio de ellos. Él es contado entre los transgresores.
Usted sabe que ese es un cumplimiento de Isaías 53.12. Por tanto, yo le daré parte con las grandes, y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó su alma hasta la muerte, y con los transgresores fue contado. Ese es el verso al que Jesús estaba refiriendo. Y fue contado con los transgresores, llevando él el pecado de muchos, e intercidiendo por los transgresores.
Yo sé que usted lo escuchó, pero quiero subrayarlo. Usted escuchó lo que Isaías escribió. Escuche de nuevo. Él fue contado con los transgresores. Pero en contraste a esos transgresores, él llevó el pecado de muchos e intercidiendo por los transgresores. Así que está contado entre los transgresores, pero realmente él no es uno de ellos. Él es contado con ellos, pero él está intercediendo por ellos. Él es contado con ellos para salvarles. Contado con los transgresores para salvar a los transgresores.
Así que desde el principio de esta descripción de la crucifixión, Lucas dirige nuestros pensamientos a estos criminales que fueron llevados con Jesús. Se les dio muerte con Jesús. Fueron crucificados uno a su izquierda y el otro a su derecha. Él es contado entre los transgresores, así como él dijo que iba a ser.
Ahora llega al verso 34 y se da cuenta de que ellos estaban echando suertes para dividir sus ropas. Estaban echando suertes para ¿Qué partes de las ropas de Jesús le iban a pertenecer a cada uno de ellos? Usted tenía cuatro soldados que estaban echando suertes. Juan nos dice que los vestidos de Cristo fueron divididos entre cuatro pedazos. Cada soldado se quedó con algo y había una túnica que ellos no querían desgarrar, así que estaban echando suertes por esa túnica. Juan 19-23 dice que cuando los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos y los dividieron en cuatro partes, una parte para cada soldado, y tomaron también la única, y la túnica era sin cruzura, tejida en una sola pieza. Por tanto, se dirigieron unos a otros. No la rompamos y no echemos suerte sobre ella para ver de quién será.
Juan lo conecta con Salmo 22-18. Escucha lo que Juan escribe. Dice, para que se cumpliera la escritura que decía, repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Así que los soldados hicieron estas cosas.
Salva 22, verso 18, dice, reparten mis vestidos entre sí, y sobre mi ropa echan suertes. Se da cuenta que cuando Juan escribe esto, él de una manera directa, él dice, esto fue para cumplir, y nos lleva a Lucas, a Salvo 22. Lucas no hace esto. Él simplemente nos dice que él estaba echando suertes. para dividir sus vestidas, y nuestras mentes van a Salmo 22, 18, y conectamos los puntos, y vemos como estas cosas están tejidas juntas.
El verso 36 dice, los soldados también se burlaban de él, acercándose y ofreciéndole vinagre. es todo lo que él hace, solamente lo menciona. Le ofrecen a Jesús vinagre. En este punto, a lo mejor nuestras mentes quieren ir a Salmón 161 21, que dice y por comida me dieron hiel y para mi sed me dieron a beber vinagre. Así es como se describe aquí vinagre. Esto es lo que le ofrecían a Jesús en Salmón 69 21. Presenta esa imagen a nosotros.
Así que Lucas es fiel a decirnos a nosotros, reconozcan quién Jesús es, reconozcan lo que está sucediendo aquí, reconozcan que este es un cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento y predicciones e imágenes del Mesías. Jesús es el Mesías. ¿Acaso no pueden ver cómo se conectan los puntos? ¿No pueden ver lo que está sucediendo aquí? Lucas fielmente nos dio esa información, pero lo que yo quiero que usted vea es que eso no es realmente lo que él magnifica aquí. nos lo da, está operando bajo la superficie, atrás de las escenas, debemos de verlo, pero no es realmente lo que él magnifica. No es lo que él enfatiza aquí.
Hay algo más en el verso 32 hasta el verso 43, lo cual Lucas está enfatizando especialmente. Él no quiere que solamente veamos quién Jesús es. Entienda esto. Él quiere que veamos lo que Jesús está haciendo. No es suficiente saber quién Jesús era y es. Debemos de entender lo que Él vino a hacer. ¿Por qué Él está colgado en la cruz cuando lo crucificaron? ¿Por qué está siendo Él crucificado?
Así que del verso 32 al verso 43, lo que es más importante mientras que Lucas escribe esto. Lo que él quiere que veamos sobre todo es lo demás. Es una pregunta que está siendo levantada o hecha. Si usted pregunta qué es lo que se está enfatizando en estos versos, la respuesta es que hay una pregunta que está siendo enfatizada. Él no quiere que nos perdamos de la pregunta y no quiere que nos perdamos de la respuesta a la pregunta. Hay una pregunta que continúa a ser repetida a través de estos versos. La respuesta a la pregunta es, ha sido ambas cosas, declarada y demostrada. La respuesta es declarada y es demostrada.
Lo que es sorprendente acerca de esta pregunta es de que es preguntada una y otra vez no en reverencia, no en asombro, no en adoración, no en agradecimiento, pero de una manera abusiva. Es una pregunta que está siendo hecha en el contexto de una ceguera blasfema, blasfémica. Y además, a pesar de la manera desagradecida en que se hace la pregunta, en la manera blasfémica en que se hace la pregunta, la respuesta de Dios en Cristo es clara y es una respuesta que viene de gracia. Es una respuesta de una gracia asombrosa a esta pregunta, y apunta al pecador a la única esperanza que él o ella tienen.
Y usted dice, bueno, ¿cuál es la pregunta? Antes de que identifiquemos la pregunta, déjame identificar algunas cosas acerca de la pregunta. Una es una pregunta que no solamente se hace acerca de Jesús, sino que se hace directamente a Jesús. Se le pregunta directamente a Jesús y dirigida a Jesús. Esta es una pregunta que ellos le dan al Hijo de Dios. Le piden a Él que lo responda.
Es una pregunta que se le ha hecho a él repetidamente. Como ya hemos dado cuenta, es una pregunta que se hace de una manera desagradecida y cruelmente, y lo hacen de diferentes maneras. Hay una variedad de maneras en que ellos hacen esta pregunta a Jesús.
Esta es la pregunta. Verso 35. Si tú eres el Cristo de Dios, si tú eres el escogido, el verso 35. Si eres el rey de los judíos, verso 37. Si eres el Cristo, verso 39. ¿Por qué no te salvas a ti mismo? Esa es la pregunta. Si tú eres Y luego ellos lo dicen de diferentes maneras. Si eres el Cristo, si eres el escogido, si eres el rey de los judíos, si tú eres quien tú dices ser, entonces ¿por qué? ¿Por qué no te salvas a ti mismo? ¿Por qué no te bajas de esta cruz? ¿Por qué no bajas?
Verso 35. En los gobernantes se mofaban y le decían a otro salvó que se salve a sí mismo, si eres el Cristo de Dios, su escogido. Verso 37, si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo. Verso 39, y uno de los malhechores que estaban colgados ahí le lanzaba insultos diciendo, no eres tú el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.
Puede usted ver la pregunta en cada una de esas declaraciones, la pregunta es esta, si tú realmente eres el Cristo, si tú eres el rey de los judíos, si tú eres el escogido, entonces, ¿por qué tú no te salvas a ti mismo? ¿Por qué no te salvas a ti mismo?
Y des de cuenta que todos hacen esta pregunta. Mientras que Lucas no lo da, todo tipo de persona, de todo tipo de caminar en la vida. Aún los hombres a punto de morir. Así que usted tiene a los judíos haciendo la pregunta. Usted tiene a los gentiles haciendo la pregunta. Usted tiene aquellos que se imaginan a sí mismos que tenían la reputación de ser justos. Y usted tiene al hombre que claramente es un pecador. tienen aquellos que creen que tienen muchos años para vivir, y aquellos que creen que tienen un solo momento para vivir, y todos hacen la misma pregunta. Si tú eres el Cristo, ¿por qué no te salvas a ti mismo?
Los gobernantes de los judíos le preguntaron en el verso 35, los soldados romanos le preguntaron en el verso 37, y el criminal en el verso 39. Y de hecho, hay aún que una pregunta se hace de una manera muda por la cruz misma. El verso 38 dice que había también una inscripción sobre él que decía, este es el rey de los judíos.
De una manera muda, la cruz, la inscripción, está haciendo la pregunta. ¿Es este el destino de un rey? ¿Es este el destino del verdadero Mesías? Si este realmente es el Hijo de Dios, ¿acaso así va a ser como todo termina? Si este hombre dice ser igual a Dios, ¿acaso Dios se permite a sí mismo ser tomado por manos humanas y ser colgado en un árbol, que lo hace a sí mismo una maldición? ¿Acaso Dios permite esto por las manos de sus propias criaturas? ¿Se acuerdan lo que Jesús dijo en el verso 34? Vamos a tratar con esto más en un momento. Dice, perdónanos porque no saben lo que hacen. Así que ellos no saben de qué están siendo testigos. El resultado de eso es que es una pregunta que se merece hacer a lo callado. ¿Por qué es que no bajan? ¿Por qué no se salva a sí mismo? Si usted sabe quién realmente Jesús es, que este es el Hijo de Dios, el Mesías, entonces la pregunta se vuelve una que se hace en reverencia y asombro y agradecimiento. ¿Quién lo mantiene a Él ahí? Pero porque ellos no pueden ver, ese no es el espíritu de sus preguntas.
Verso 35 enfatiza de que los gobernantes se burlaban de Él. se mofaban de él, diciendo. Verso 36 dice que los soldados también se burlaban de él. Verso 39 nos dice que el malhechor le lanzaba insultos. Blasfemar, no, es la palabra en griego. Usted puede escuchar en esa palabra el blasfemar, el insultar. el hablar profundamente de cosas sagradas. Esta era una escena sagrada y aquí hay un hombre que está hablando palabras profanas en respuesta a esta escena sagrada. Era tan audaz. que el otro criminal lo regaña.
El verso 40 dice, pero el otro le contestó y reprendiéndole, le dijo, ni siquiera temes tú a Dios, a pesar de que estás bajo la misma condena. Se da cuenta de las ilusiones al antiguo testamento. Lucas quiere que veamos estas cosas, pero lo que se está poniendo más prominente delante de nosotros en esta sección es esta pregunta que se hace una y otra vez. Está siendo repetida de tantas maneras diferentes. La pregunta es si realmente eres el Cristo, por qué no te salvas a ti mismo? A propósito, no se pierda del verso 39, porque regresaremos a él más adelante. El criminal dice, sálvate a ti mismo y a nosotros. ¿Por qué no te salvas a ti mismo y a nosotros? No se pierda de eso. Es importante. Regresaremos en unos minutos a esto. Así que esta es la pregunta. ¿Cuál es la respuesta? ¿Cuál es la respuesta? El Espíritu Santo a través de Lucas construye esto de tal modo que la respuesta es. No se puede confundir, no la podemos confundir, se nos da como dos sostenedores de libros que están en cada lado de la burla y de la blasfemia y de las dudas en cada. Final de esa pregunta, tenemos la respuesta. Jesús lo declara y luego él lo demuestra. Tenemos una oración y tenemos una promesa.
Lucas primero prepara la escena. Verso 32, nos dice con quién fue Jesús llevado, con criminales. Nos dice a dónde lo llevaron, al lugar llamado la caldera. Nos dice lo que hicieron con él ahí. Ahí lo crucificaron con sus criminales, uno a la izquierda y el otro a la derecha.
Así que forma la escena, y luego la siguiente parte representa una sección dentro de la sección. en la cual todas estas dudas y estas preguntas y las blasfemias y las dudas están sucediendo, y esta sección empieza con la oración de Jesús y termina con la promesa de Jesús. Jesús habla dos veces. En estas dos declaraciones, él provee las respuestas para todas las preguntas que se llevan a cabo en medio de estas dos declaraciones. Antes de que ellos hicieron la pregunta, él da la respuesta. Y después de que hicieron las preguntas, él da la respuesta.
¿Cuál es la respuesta? ¿Por qué es que él no baja? Si realmente él es el Cristo, ¿por qué no baja? Y se cuenta primero que nada su oración, versón 34, y Jesús decía, Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
¿Qué tipo de oración es esta? Es una oración que da voz al propósito por el cual el Hijo de Dios está colgado en el árbol. Él no está colgado ahí por sí mismo. Él no está colgado ahí por crímenes que él ha cometido. Él es el hijo de Dios, perfectamente inocente. Aún no es culpable. Si tienen ojos para verlo, pueden reconocer.
Verso 41 dice el otro criminal que corrige el otro criminal. Dice No temes a Jesús. Verso 41 dice Te das cuenta. Nosotros sufrimos. Justamente recibimos la recompensa de nuestros hechos, pero este hombre no ha hecho nada malo. Él puede ver esto.
Así que Jesús no está colgando ahí por lo que él ha hecho. Él está colgando ahí por otros. Él no ha muerto porque no tiene el poder para liberarse a sí mismo. Los hombres en el sentido ultimado no lo han puesto en este árbol. Él ha entregado su vida. Él se ha ofrecido a sí mismo como el Cordero de Dios, que va a ser sacrificado por los pecados de todos aquellos a quien Jesús va, a quien Dios va a salvar en Cristo. Él está muriendo por su pasión, la pasión del pastor fiel que entrega sus vidas por las ovejas. Él está muriendo por su pasión de salvar a su pueblo de sus pecados.
Así que la respuesta que viene de la boca de Jesús, la oración de Jesús, el clamor de Jesús, porque Él lo baja, la respuesta es perdón. Esa es la razón, perdón. Él está ahí con el propósito del perdón. de tal modo que los pecadores puedan ser perdonados, para proveer perdón para los criminales. Él muere para proveer salvación para los transgresores. Él está contado entre los transgresores para liberar a los transgresores. Él es contado entre los transgresores para salvar a los transgresores.
Pero si su oración no hace su propósito claro, entonces su promesa lo hace. Porque después de todas las preguntas y las burlas y las blasfemias, Dios muestra su gracia soberana. Y uno de estos hombres pueden ver. Dios dijo que haya luz, y hubo luz. Su corazón fue iluminado, su visión espiritual fue otorgada y él podía ver.
Uno de los criminales, verso 39, quien le insultaba, le decía, no eres tú el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Pero el otro le reprendió diciendo, no temes a Dios, ya que tú estás bajo la misma sentencia de condenación. Y nosotros ciertamente, justamente, estamos recibiendo la recompensa de nuestros hechos, pero este hombre no ha hecho nada malo. Y él dijo, Jesús, acuérdate de mí, acuérdate de mí, cuando vengas en tu reino. ¿Va usted a recordarme a mí cuando usted venga, cuando tú vengas en tu reino? Y Jesús le da una promesa, verso 43, la segunda vez que Jesús habla. En todas las preguntas, es la última cosa que usted lee de esta sección, y Él le dijo, de verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso.
¿Usted sabe lo que eso es? Esa es la promesa del perdón. Padre, perdónalos. Y ahora vemos una respuesta a esa oración, porque vemos a un hombre perdonado, perdonado. Jesús en esa promesa, Jesús indica que él va a estar en el paraíso del otro lado de esta muerte. Él va a estar en el paraíso donde va a estar el criminal. El criminal va a estar en paraíso con Jesús.
Jesús ha hecho nada para merecerse esta muerte en la cruz. El criminal se merece su muerte en esta cruz, y él reconoce esto con su propia boca. Así que usted tiene al que no es culpable y al que es culpable y aún así están en el mismo lugar del otro lado de la muerte. ¿Cómo puede ser eso? A menos de que Jesús sea el Rey que ofrece perdón a los criminales. a menos de que Jesús es el Rey que perdona a los transgresores. Esta es la respuesta a toda la burla, a todas las blasfemias. Él no baja para que Él pueda sufrir, en vez de los que se burlan, los blasfemos, los criminales, los ladrones, los asesinos. que van a venir a la luz y van a aclamar a él para recibir perdón, y ahí ellos encontrarán misericordia. Se da cuenta, él debe de morir ahí porque sus pecados no pueden ser ignorados, sus pecados deben de ser pagados. Él se ofrece a sí mismo como el pago para sus pecados.
De tal modo que cuando ellos puedan ver y se arrepientan del pecado y confíen en Él, ahí ellos encontrarán misericordia, ahí encontrarán perdón. La oración que Él dice en el principio será otorgada en el final, y perdón se le dará a todos aquellos que busquen a Jesús. Es la razón por la cual Él no baja. Y eso es lo que Lucas quiere que veamos.
La pregunta, una y otra vez, en los labios de todo el mundo, porque esto es inconcebible, ¿cierto? De que Dios se ha colgado de un árbol en la carne humana. Dios, el hombre Dios, muere ahí. Si tú eres el Cristo, ¿por qué no te salvas a ti mismo? La respuesta es porque yo no estoy aquí muriendo por mí, estoy muriendo por ustedes. Estoy aquí para salvar a los pecadores. Por eso es que no bajo.
¿Se da cuenta usted que esta es una pregunta que tarde o temprano va a estar en todos nuestros labios? Esta pregunta que está siendo repetida en este texto, ¿usted reconoce de que tarde o temprano, esta es una pregunta en la boca de todo ser humano? ¿Por qué está Cristo en la cruz? Si aceptamos de que existía, de que vivió y de que murió en la cruz, ¿tenemos que hacerlo? ¿Hacer esta pregunta? ¿Por qué está Él aquí? va a estar en sus labios como alguien que blasfema o se burla, o estará en sus labios como un adorador.
Y si esta pregunta está en sus labios como un burlador, entonces el hecho de que Jesús no se bajó de esa cruz, para usted es una condenación de Jesús. Esto es lo que estos burladores están diciendo, es una burla de Jesús. Él salió a otros. Médico, sálvate a ti mismo. Tienes todo este poder. Tú dices quien tú dices ser o no. Demuéstralo ahora. Bájate de la cruz. Y si usted se está burlando, el hecho de que usted se quedó ahí, de que él se quedó ahí, es una condenación de él. Si realmente él era el Cristo, él se hubiera bajado de la cruz. Si él realmente es el rey de los judíos, él se quedará ahí.
Pero si usted es un adorador, el hecho de que él se quedó ahí, es una condenación de usted. No condena a Jesús, lo condena a usted. ¿Qué quiere decir, Richard, dice usted? Escuche, si nuestro pecado es algo tan pequeño, entonces ¿por qué el Hijo de Dios está colgado ahí? Si nuestro pecado es algo tan pequeño, de tal modo que nosotros podemos tratar con él de cualquier otra manera, entonces acaso la segunda persona del Dios Triuno hubiera dejado al cielo, hubiera nacido de la Virgen, hubiera vivido una vida sin pecado por 30 años, hubiera muerto en una cruz como un sustituto, hubiera hecho el eso, si nuestros pecados eran pequeños.
Nuestros pecados deben de ser enormes. Nuestros pecados deben de ser de tal naturaleza de que no había ninguna otra manera para que pudieran ser perdonados. Ninguna otra manera para que fueran expiados. Él tenía que morir. Él tenía que morir. O de regresar, se da cuenta, a la pregunta que el criminal hace en el verso 39. Esto es lo que él veía. Bájate de la cruz y bájame a mí de la cruz contigo. Sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros". Pero se da cuenta que no hay ninguna otra manera de que nuestros pecados sean perdonados que ese sacrificio perfecto para los pecados que hizo Jesús. Así que no podía salvarse a sí mismo y salvarnos a nosotros. Él no podía salvarse a sí mismo y a nosotros. Él no podía bajarse si él iba a salvarnos a nosotros. Él no podía salvarse a sí mismo y no podía salvarnos a usted y a mí al mismo tiempo. Él tuvo que morir para liberarnos de la muerte. Si Jesús se bajaba de la cruz, entonces el criminal que está en el paraíso en ese mismo día, él nunca hubiera visto el paraíso. Él hubiera sufrido por sus propios pecados y hubiera muerto para siempre. Pero Jesús se quedó allí y murió para que él no tuviera que morir.
Se da cuenta nosotros, nos vamos a jactar en la cruz, perdón, nos vamos a burlar de la cruz o nos vamos a inclinar delante de la cruz. Nos vemos, vemos a Jesús ahí, y con palabras blasfemas y burlonas. Tratamos a esa cruz y su muerte como que si no hubiera sido necesario, como que si no hubiera significado nada. He escuchado acerca de este Jesús, he escuchado acerca del cristianismo, he escuchado acerca del evangelio, pero no me mueve, no me toca, no ofrece nada para mí. ¿Sabe qué? Mi cosa es que yo voy a vivir una buena vida y ser una buena persona y hacer lo que es correcto para otras personas, y dejar el resto, para lo que sea que esté allá afuera, lo que sea que la eternidad tenga, lo dejaré ahí y haré lo mejor que pueda. Así que vemos a la cruz y nos burlamos. ¿Por qué él no se bajó si realmente él era el Cristo? o nos postramos y decimos que nuestros pecados son de tal naturaleza, nuestros crímenes delante de Dios son de tal naturaleza, que si el Hijo de Dios no hubiera venido del cielo y no hubiera muerto en ese árbol, nosotros hubiéramos seguramente perecido.
Y ahí él se quedó en la cruz para pagar para todos los pecados de todos los que iban a confiar en él. Pero él fue levantado de entre los muertos, que dice que su pago fue aceptado, y él es quien él dijo ser, y ahí las puertas se abren para tener una posición correcta delante de Dios, y se encuentra en un solo lugar y en una sola persona, y su nombre es Jesús. Aquel que tiene al Hijo tiene vida. Aquel que no tiene al Hijo de Dios no tiene vida, pero la furia de Dios está sobre él. ¿Usted se burla de la cruz o se inclina delante de la cruz? Ya sea que usted lo ve como un juicio en Jesús o un juicio sobre usted. Quiero preguntarle, ¿alguna vez usted ha visto la cruz como un juicio de usted? como una acusación de usted, a ser reconocido a usted mismo como uno de aquellos transgresores. Se ha visto a usted mismo como un criminal delante de la corte de Dios, y lo que usted se merece es la muerte. Y se ha visto su situación ciertamente y exactamente como esto. No hay ninguna cosa que lo pueda liberar, ni ninguna cosa que usted pueda hacer para liberarse de usted mismo. De tal modo son sus crímenes, de que no hay ninguna manera de que usted pueda expiar por ellos. Lo que usted merece es una furia eterna de parte de Dios.
Pero ahí está Jesús. Es asombroso, ¿no es cierto?, el ser burlado por la cosa de mayor gracia que el mundo haya visto. Blasfemado por lo que era un amor inimaginable, una misericordia y gracia y paciencia. De que él no solamente absorbiera estas cosas y hubiera matado a esas personas en ese momento, pero que él dijera una oración que dice, Padre otorga perdón. y luego prometer ese perdón a un hombre que, con una fe humilde, pidió ese perdón. Si usted pregunta qué debo de hacer yo para ser salvo, la respuesta de la Biblia es tan simple y aún así tan profunda. Crea en el Señor Jesús y usted será salvo. Crea. Pero ¿qué tipo de fe es? Es una fe que quita los ojos de uno mismo y los pone sobre Jesús. Es una fe que lo ve a Él en amor. Es una fe que ve a Jesús en un asombro humilde. Es una fe que lo ve a Él con devoción. Voy a perder mi vida por ti, y tú serás mi Señor, mi Salvador y mi Rey. No se burla de la cruz, sino que se inclina delante de la cruz y se da cuenta. Qué misericordia es la que está ahí.
¿Usted alguna vez ha confiado en Jesús para recibir vida? Clame a Él. Clame a Él. Pregúntele. No suena muy elocuente a mí. Acuérdate de mí. cuando vengas en tu reino. No es complicado, no es profundo, no es en particularmente algo profundo, no es olocuente, simplemente es honesto. Yo me merezco esto. Acuérdate de mí.
Hoy, tú estarás conmigo en el paraíso. Esta noche regresaremos y examinaremos la salvación de ese hombre. veremos la gracia soberana de Dios ser demostrada en la salvación del pecador.
Oremos, Padre en el cielo, gracias por tu Hijo, nuestro Salvador. Gracias por esta misericordia y esta gracia que vemos en Él cuando Él se colgó de una cruz, fue blasfemado, burlado, me insultaron. Aun mientras que Él estaba proveyendo la respuesta a las preguntas que seguían haciendo. Nosotros sabemos, Señor, por qué él no se salvó a sí mismo. Era para que nosotros pudiéramos ser salvos. Y para esto te damos adoración. En el nombre de Jesús. Amén.
Pongámonos de pie juntos.
(Spanish) La Pregunta
En estos pasajes Lucas nos presenta lo que se puede conectar a lo que se esperaba ver acerca del Mesías con respecto al antiguo testamento.
Contado entre los transgresores.
Por ejemplo, el empieza su relato dela crucifixión al tomar cuenta de los criminales que fueron llevados con Jesus. El menciona esto en el principio. Esto es absolutamente único al libro de Lucas. Mateo, Marcos y Juan toman nota de los criminales mas adelante en el relato, después de empezar a describir la crucifixión.
El Pastor Richard Cladwell estudia este tema en el sermón titulado “La Pregunta”, basado en Lucas 23:32-43
| Sermon ID | 22815181502 |
| Duration | 41:02 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Luke 23:32-43 |
| Language | Spanish |
© Copyright
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