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¡Feliz Día del Señor! Les invito
a ver sus Biblias en Juan, el Evangelio de Juan, capítulo 18,
los versículos 10 a 11. El título de este mensaje hoy
es Jesús y la copa del Padre. Vamos a leer en Juan, el Evangelio
de Juan, empezando capítulo 18 y vamos a leer 1 a 11. Juan 18, 1. La palabra dice así. Habiendo dicho Jesús estas cosas,
salió con sus discípulos al otro lado del torrente de Cedrón,
donde había un huerto en el cual entró con sus discípulos. Y también
Judas, el que le entregaba, conocía aquel lugar porque muchas veces
Jesús se había reunido allí con sus discípulos. Judas, pues,
tomando una compañía de soldados y alguaciles de los principales
sacerdotes y de los fariseos, fue allí con liternas y antorchas
y con armas. Pero Jesús, sabiendo todas las
cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo, ¿A quién
buscáis? Le respondieron a Jesús Nazareno. Jesús les dijo, Yo soy. Y estaba
también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo,
Yo soy, retrocedieron y cayeron a tierra. volvió pues a preguntarles,
¿a quién buscáis? Y ellos dijeron a Jesús Nazareno. Respondiendo Jesús, os he dicho
que yo soy, pues si me buscáis a mí, dejad ir a éstos, para
que se cumpliese aquello que había dicho de los que me diste,
no perdí ninguno. Entonces Simón Pedro que tenía
una espada, la desembainó e hirió al siervo del sumo sacerdote
y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco. Jesús entonces dijo a Pedro,
Mete tu espada en la vaina. La copa que el padre me ha dado
no la he de beber. Señor, te pido bendecir ahora
la lectura de tu palabra y bendícenos, Señor, en la predicación y escuchar
a la predicación. Oh, Señor, que tú seas glorificado
en nuestras vidas. En el nombre de Cristo te pido.
Amén. Estamos leyendo de Jesús La noche
cuando fue traicionado allí en el huerto de Getsemaní, Mateo,
Marcos y Lucas cuentan mucho de su llegada allí, el tiempo
de oración que tuvo allí, su lucha en la oración. Había sido
una semana muy difícil para los discípulos que estaban presentes
con Jesús. La semana había empezado en la
casa donde María había entrado allí había ungido a los pies
de Jesús y él había dicho ella hizo esto para mi sepultura pues
él había dicho varias veces que iba a morir y resucitar pero
ahora decir que fue ungido para su sepultura indica que ya está
al punto de ocurrir, ya va a morir. Entonces, eso debía pues agarrar
su atención de los discípulos, ¿verdad? Pero a través de la
semana, Jesús había dicho muchas cosas. Iba a ser traicionado. Uno de los discípulos le iba
a traicionar, les había dicho. Les había dicho a esa noche iba
a ser traicionado, que ellos no podrían ir a donde él iba. Por el momento. Había dicho que iba a ser herido
y ellos dispersados, todos ellos iban a huir y aún lo iban a negar. ¿Qué deben estar pensando si
él está diciendo semejantes cosas? Wow. ¿Cómo puede ser, señor? Esa noche había dicho que ya
pronto iba a derramar su sangre. Su cuerpo iba a ser quebrado. Les dijo, van a lamentar. Están un poco confusos. Miren
la tristeza en sus palabras y sienten tristeza. Y aún diciendo todo eso, dijo,
no se turbe vuestro corazón. Pero cómo no iba a hacer tristeza. Cómo iba a hacer no
se turbe vuestro corazón. Claro que iba a turbarse. su
corazón, pero él está prometiendo consuelo. Les dijo que el mundo les odia,
les va a perseguir. Les dijo que el mundo les va
a matar. Les dijo que van a llorar, lamentar,
y el mundo va a alegrarse. Todo eso se acumulaba en sus
corazones. Y la escritura dice que, pues
hemos leído muchas veces que cuando Jesús oraba allí en el
huerto de Getsemaní que ellos dormían, no oraban con Jesús. Creo que es Lucas que nos dice
que ellos dormían por tristeza. Fue una noche muy triste. En
mí estaba la cruz todavía, porque ellos sentían el peso que estaba
sobre él y el efecto del peso en él y en su enseñanza. Entonces,
esta noche fue una noche de confusión, de miedo, de tristeza. Sus emociones estaban turbadas
y estaban luchando. tal vez probablemente más que
nosotros jamás en toda nuestra vida. Ellos estaban luchando. Y claro, ellos estaban pensando,
señor, eso no es lo que yo esperaba. No entiendo. No entiendo lo que
está pasando. Sí, señor, no me gusta lo que
estás diciendo. Esas son las cosas que ellos
pensaban. Y ahora, en la oscuridad, de
noche, después de haber dormido por tristeza, vienen Judas con
la turba, soldados, fariseos, alguaciles, y ellos vienen con
sus faroles, antorchas y armas, y vienen a llevar a Jesucristo. Sienten confusión. y miedo. Y hay mucho en esta experiencia
para nosotros, hermanos. Mucho que podemos aprender para
nuestra vida aquí. Porque todos nosotros hemos tenido
momentos de confusión. Cuando cuestionábamos, Señor,
¿qué pasa? Sentimos inseguridad, incerteza. Estamos desmayando. Pausando. No sé qué hacer. Tal vez aún enojados a Dios. O rebeldes. En nuestras circunstancias. Sé que
todos hemos tenido tiempos así, pero en lo que miramos aquí hay nutrición,
hay comida para el alma. Vamos a fijarnos en los versículos
10 y 11. y miramos a tres cosas, la copa dada por el Padre, la
reacción impulsiva del apóstol y la sumisión quieta del Señor
Jesús. Empezamos con la copa. la copa dada por el Padre. Este momento, cuando lo van a
llevar a Jesús forzosamente para los discípulos, parece en
su mente, en su comprensión limitada, un obstáculo total, un obstáculo
que ellos no veían antes. Fue una dificultad que no esperaban. Sus planes Parece que los planes
de Jesús y sus planes de ellos estaban siendo destrozados. Todo totalmente malo. Como una avioneta que ha perdido
función del motor y ha perdido poder, entonces está girando
sin control para desfruzarse. Ellos sentían que el momento
es momento sin esperanza. ¿Es así? Podemos decir, seguramente
habiendo leído toda la Biblia, lo que comprendemos nosotros
de la obra de Cristo para nuestra salvación, podemos contestar
que no, no, no, no está fuera de control. Todo está ocurriendo
según el plan. de Dios exactamente. Jesús entendió
eso. Jesús entendía los decretos de
Dios, los propósitos soberanos de Dios. Jesús entendía la providencia
divina mejor que cualquier otro hombre, siendo que Él es Dios
y Él Es parte de los planes y hace los planes. Él miraba en ese
momento y miraba la copa del Padre. Y lo que eso quiere decir,
estoy usando, hablando de la copa en el sentido más amplio,
en todo lo que Dios ha preparado para este momento y lo que Dios
le ha entregado en ese momento. Lo que tiene que ocurrir y lo
que él tiene que vivir en ese momento. La copa que él tiene
que beber en ese momento. Lo que Dios ha preparado, ha
determinado, ha planeado para ese momento. Jesús entendía que
sí, ellos venían con su poder, fue el poder de la oscuridad
y entendía que su poder era ilimitado y solamente podían hacerlo porque
Dios lo permitía conforme a sus propósitos. Entonces, en realidad,
no fue el gran poder de las multitudes que venían para llevarlo, fue
el plan de Dios. En ese momento, Pedro no lo entendía. Pero si leemos Hechos capítulo
2 unas semanas después, poco tiempo después, cuando él predica
en el día de Pentecostés, él recuerda esa noche y ese día
y la cruz de Jesús y no dice que todo fue planes destruidas y obstáculos y dificultades
rompían el plan del Señor. Oh, él dice, no, eso fue el determinado
consejo y anticipado conocimiento de Dios, el plan determinado
de Dios. Eso es lo que él entendía después. Pero en ese momento no lo entendía.
Jesús sí lo comprendía perfectamente. Pensamos en esas palabras de
Pedro cuando él dice el determinado consejo. Determinado. Eso quiere decir que fue ordenado
por Dios, fue planeado por Dios. Iba a ocurrir. Tenía que ocurrir porque fue
el plan. El determinado consejo. el propósito
divino, el decreto de Dios, la voluntad de Dios. Eso es lo que
estaba ocurriendo en esa noche, no el poder de la oscuridad y
de Satanás. Y cuando él dice anticipado conocimiento,
esa palabra indica preordinación, el plan planeado desde antemano. Eso es lo que quiere decir eso. La voluntad del Señor estaba
siendo llevado a cabo. Buscamos Isaías 46, por favor. Fue el plan de Dios para Jesús
en ese momento. Y tenemos que entender, Dios
tiene un plan para todos nosotros en cada momento también. En cada
momento, en cierto sentido, estamos bebiendo la copa que Dios nos
ha dado, como Jesús lo hacía en esa noche. Hay aplicación
más específica, más precisa para Jesús que veremos en otro mensaje,
pero estamos pensando generalmente en esa idea ahora, que siempre
estamos viviendo lo que Dios ha ordenado para nosotros. Aquí
en Isaías 46 vamos a leer 9 a 11 y estos son versículos que yo
he leído muchísimas veces en mis sermones que nos muestra
que Dios es soberano, tiene un plan que constantemente está
llevando a cabo. Él dice, acordaos de las cosas
pasadas desde los tiempos antiguos. Y él dice, porque yo soy Dios.
No hay otro Dios y nada hay semejante a mí que anuncio. Soy Dios y soy el
único que puedo hacer esto, que hago esto, que anuncio lo porvenir,
el futuro, que anuncio lo porvenir desde el principio. predicho muchas cosas ha profetizado
muchas cosas y todo sabe que no nos ha revelado pero dice
anuncio lo que lo porvenir desde el principio él sabe todo desde
el principio de toda la historia de todo tiempo y desde la antigüedad
lo que aún no era hecho Entonces Dios dice, digo el futuro, digo,
puedo decir todo lo que va a ocurrir en el futuro desde la antigüedad,
lo que no ha sido hecho, lo puedo anunciar. Pero por qué? Por qué puede anunciar todo el
futuro? Porque él puede mirar y investigar. Pues qué decisiones
van a tomar todos y entonces cómo va a fluir toda la corriente
de la historia. Y él puede, él explica. ¿Por qué puedo contar el futuro?
Porque mi consejo permanecerá. Haré todo lo que quiero. Mi consejo permanecerá. Quiere decir, yo puedo contar
todo el futuro porque mi consejo permanecerá. Haré todo lo que
quiero. Dice, yo te puedo contar el futuro
porque yo lo he planeado. Es mi consejo. Es mi plan. Es mi decreto. Por eso puedo contar el futuro. Haré todo lo que quiero. Entonces,
¿qué llamo? Versículo 11 menciona un caso
específico, pero dice, que llamo desde el oriente al ave y de
tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé y lo haré venir,
lo he pensado y también lo haré. Estaba hablando de las naciones
que iban a invadir a Israel. ¿Qué dice? Él tiene un plan para
toda la historia, para toda persona, para toda vida, para toda cosa
que ocurre. Todo ocurre en el futuro. Él
lo puede contar desde la antigüedad porque Él lo ha planeado. Fue verdad de Jesucristo en ese
momento. Lucha, experiencia, en ese momento
fue parte del plan perfecto de la redención que Dios estaba
llevando a cabo y es verdad de cada uno de nosotros. Aun en
este momento, sea lo que sea la lucha que tú estás viviendo,
Dios está en control. Dios está llevando a cabo sus
planes. Dios te pudo haber dicho antes
de nacer que este día ibas a vivir esta dificultad y Él te puede
decir cómo va a terminar porque porque ha planeado todo. Él está
en control todavía. En Salmo 75 Miramos muchos ejemplos en las
escrituras donde muestra que Dios tiene control sobre todo,
sobre naciones, sobre reyes y presidentes, sobre plagas y sobre desastres
y sobre ríos y lluvias, sobre todo, cada detalle, la salvación
de almas. y da muchos ejemplos. Dice que
fue Dios quien levantó al faraón, conforme a sus propósitos. Aquí
en Salmos 75, miren los versículos 6 a 8. Salmos 75, 6. Porque ni
del oriente, ni de occidente, ni del desierto viene el enaltecimiento. Está diciendo que no viene de
los hombres. el enaltecimiento. Dios es el
juez. A este humilla y a aquel enaltece. ¿Quién tiene poder hoy? ¿El que quiso Dios enaltecer? ¿Quién perdió poder hoy? ¿El
a quien Dios quiso humillar, levantar o bajar? No viene de
los hombres, no viene de los ejércitos, no viene de todas
las batallas políticas que no miramos detrás de la cortina
que están ocurriendo. No, viene de Dios. Él tiene control sobre todo.
Y entonces Él dice, muy interesante en versículo 8, porque el cáliz
está en la mano de Jehová y el vino está fermentando lleno de
mistura y él derrama del mismo hasta el fondo lo apurarán y
lo beberán todos los impíos de la tierra está guiando todo y
llevará a juicio sobre los impíos a pesar de sus luchas sus persecuciones
de los cristianos y todo eso que nos está mostrando es Dios
quien humilla o enaltece y quien guía todo y el fin será de acuerdo
con sus planes y su propósito. Tal vez estás pensando tengo
enemigos me han hecho mal Proverbios 16, versículo 4. Veo a los malvados en el gobierno. Veo a los malvados allá en el
banco. Veo a los malvados allá en la empresa donde trabajo. Veo a los malos allá al norte
del río, en los Estados Unidos. Pero él, Dios dice, seis cuatro,
todas las cosas ha hecho que va para sí mismo. Él tiene control. Y aún a limpio para el día malo. Debemos entender eso. Fue verdad aquella noche cuando
Cristo fue llevado y es verdad cada día que vivimos aún el impío
para el día malo, que dice que aún el impío solamente puede
hacer lo que Dios permite para su plan, para sus propósitos. Dios pone límites a Satanás.
Dios pone límites a los hipios. Y si ellos logran hacer algo,
es algo que va a caber adentro de los planes maravillosos del
Señor. El día malo cabe en los planes
de Dios. A fin de cuentas veremos el plan
de Dios y nos regocijaremos. ¿Tampoco está guiando a limpio
Dios para hacer sus maldades? No, Dios no tiene que provocar
al hombre malo, pero los usa, los permite hacer ciertas cosas. Y lo que Él no quiere, Él no
permite. Dios tiene control de hombres
poderosos. de los cimpiños. La realidad es que Dios tiene
control de todas las cosas. Puede contar todo el futuro.
Aun los detalles insignificantes. Ven conmigo en el libro de Job
38. quien habla aquí en los versículos
que estamos viendo. Versículo 1 de Job 38 nos muestra
que es Dios mismo quien habla. Entonces respondió Jehová a Job
de un torbellino y dijo, entonces siguen todo lo que él dijo, y
miren lo que dice Dios en los versículos 25 a 27, Job 38, 25. Está haciendo preguntas retóricas
a Job. La respuesta es obvia. ¿Quién? Dios lo hizo. La respuesta es
obvia. ¿Pero quién repartió conducto
al turbión? Y camino a los relámpagos y truenos. Haciendo llover sobre la tierra
deshabitada. Dios. Pero mira, ¿dónde hizo llover? Pues toda la lluvia, donde quiera
que sea, es por Dios. Pero aquí él está mostrando algo
interesante porque la lluvia también cae en la tierra deshabitada. ¿Sobre el desierto? ¿Dónde? No
hay, hombre. ¿Pensamos que el mundo gira alrededor
de nosotros? Toda la vida está centrado en
mí. Dios está viendo ahí donde no hay nadie, ningún hombre.
Y Dios hace llover ahí también, donde no hay hombre. Y dice,
27, para saciar la tierra desierta e inculta y para hacer brotar
la tierna hierba. ¿A poco? Allá en el desierto
donde no camina ningún hombre, nunca pasa nadie, ahí brota una
flor. Dios manda las lluvias, brota
una flor, se seca, desaparece y nadie vio a esa flor sino Dios. Y Él lo hizo ocurrir. Me muestra
que Dios tiene control de todo y el mundo no gira alrededor
de mí, gira alrededor de Dios y sus planes y sus placeres y
su gloria. Sus planes incluyen lo bueno y lo malo, en nuestras vidas,
todo, aún lo más insignificante. Todo eso está incluido en el
plan de Dios para nuestra vida, la copa que Dios nos da a beber
en todo momento. Un puritano escribió de nuestras
dificultades, él estaba hablando de pruebas Dice son dadas por
un padre que tiene autoridad de un padre y no nos hace injusticia en nada
de lo que hace. Y sigue describiendo uno que tiene el afecto de un padre
y no quiere hacernos daño tampoco. Tiene un propósito todo lo que
viene, siempre la copa que Él nos da. Volvemos a Juan 18 y
pensamos ahora en el apóstol, la reacción impulsiva del apóstol. ¿Qué hizo Pedro cuando llegaron
los hombres para llevar a Jesús? Entonces Simón Pedro, que tenía
una espada, la desembainó e hirió al siervo del sumo sacerdote
y le cortó la oreja derecha. Pedro mira lo que está ocurriendo
y no le gusta. Y él va a interrumpir los planes
de los hombres. No lo va a permitir. Va a resistir. pues sus emociones reaccionan
en un instante sin pensar, sin orar, sin evaluar, simplemente
reaccionar en el momento impulsivamente por sus emociones. Obviamente
no tiene todos los planes de Dios, no tiene comprensión de
eso, todos los hechos no tienen comprensión de eso. y él está
tratando ayudar a Jesús, ayudar a Dios por impedir esta injusticia. Pero nos damos cuenta que en
realidad el impedir esta justicia hubiera sido, si hubiera logrado, hubiera sido
romper los planes de Dios para la cruz, destruir toda la obra de redención. No, no pudo ser. En realidad,
en su reacción impulsiva está resistiendo la voluntad divina. Porque es la voluntad de Dios
que Jesús sea traicionado y llevado a la cruz. Pero Pedro reacciona
sin saber, sin entender, sin entender el plan de Dios. Es una reacción emocional sin
saber los hechos necesarios. Eso siempre es nuestra lucha. Siempre ha sido así. Si buscamos
en Salmos 73, en versículo 2. Salmo 73, versículo 2, Asaf dice,
En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies,
por poco resbalaron mis pasos. Algo le ocurrió, algo le pasó,
algo, una dificultad y él reaccionó mal. Casi cayó, está diciendo. No tuvo buena reacción. Me explican tres, porque tuve envidia
de los arrogantes. Entonces reaccionó mal a la situación. Y ahora, después del evento,
después de la experiencia, él confiesa, casi se deslizaron
mis pies. Yo estaba cayendo, no me daba
cuenta. Pero el 22 a 26, mire lo que
él después comprende. Mi carne, mi corazón, No, 22. Tan torpe era yo. Después entiende. Tan torpe era
yo que no entendía. Era como una bestia delante de
ti. Eso es la realidad. Reaccioné
mal, torpe, como una bestia. Con todo, yo siempre estuve contigo. No me daba cuenta. Estabas presente
conmigo en el peor del momento. Yo siempre estuve contigo, me
tomaste de la mano derecha, me has guiado según tu consejo,
y después me recibirás en gloria. ¿A quién tengo yo en los cielos
sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la
tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen,
mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. Reaccionaba yo de manera torpe,
dice, como una bestia, sin darme cuenta que me guiabas con tu
consejo a través de la prueba. Estaba presente conmigo. Y no hay nada mejor que eso. Tú eres mi roca, mi porción. No deseo nada más que tú. Azar reaccionó mal. Muchas veces
reaccionamos mal a la situación. Pedro reaccionaba mal a la situación
cuando venían por Jesús. Y en todo caso es porque no comprendemos
qué está haciendo Dios a través de la prueba. Está obrando no
para nuestro daño, sino para nuestro bien. Y no comprendemos
porque tenemos pocos detalles, pocos detalles. No podemos ver
todo el retrato. Nada más estamos mirando a un
pequeño detalle. si pudiéramos tomar pasos atrás
y ver todo el retrato, sería muy diferente. A lo mejor han
oído la ilustración, es una palabra que viene del oriente, de esas
religiones, pero tiene buena ilustración de los hombres ciegos
que fueron a conocer por primera vez a un elefante. ¿Conocen la
historia? Uno de los ciegos se acercó allí
y palpaba la hijada y dijo, ay, yo sé cómo es el elefante, como
una pared. Es una pared. Pero otro ciego
había acercado a su colmillo y dijo, No, es como una lanza. Otro ciego encontró su trompa. Es como una serpiente o una soga. Otro que encontró con su pierna
dice, ay, es como tronco de árbol. Otro encontró su oreja. hay pues
ustedes no sé qué dicen es como un abanico y el sexto encontró la cola y
dijo no es como una riata o una serpiente pequeña encontró la
cola todos comprendieron diferente cosas
porque solamente conocían un solo detalle. No podían ver todo
el animal porque estaban ciegos. Y hacemos exactamente lo mismo
en nuestras experiencias. Reaccionamos mal porque solamente
estamos mirando un pequeño detalle cuando no podemos ver todo. lo
que está pasando. Tenemos que hacer alto, pararnos, orar, buscar al Señor, esperar. En los Salmos, Salmo 31, versículo
22, que vemos Salmo 31, 22. decía yo en mi premura. En mi premura. Reacción inmediata. Cortado soy
delante de tus ojos. Así se siente cuando reaccionamos
así en premura. Pero después dice. Pero tú oíste la voz de mis ruegos
cuando a ti clamaba. No, no estaba cortado. Dios no estaba tan lejos que
no le escuchaba. Dios estaba ahí cerca con él
y Dios le escuchaba. La verdad es que la premura nos
roba paz que podríamos tener si esperábamos y confiábamos
en Dios. Premura, reacción inmediata,
reacciones impulsivas. Mejor no reaccionar con premura,
sino esperar en Dios, buscar a Dios. Proverbios 19, versículo
2. El alma sin ciencia no es buena. Y aquel que se apresura con los
pies, peca. El que se apresura, peca. Si reaccionamos a las circunstancias
de la vida, ¿qué va a ser el resultado? ¿Perdimos paz? Pero peor que eso, pecamos. Eso es resultado. Reaccionamos
con premura y que resulta enojo, falta de desconfianza, temor,
rebelión, vida inconstante. ¿Cuándo debemos orar? Estudiar
la palabra, meditar en los propósitos del Señor, esperar. Aquí mismo
en Proverbios 18, 13, Él que da mal por bien, No se apartará el mal de su casa.
Reaccionamos y cosechamos. Hay que tomar pasos atrás. Esperar. y ver todo lo que Dios tiene
planeado. Pedro reaccionó mal. Hacemos lo mismo y siempre con
consecuencias negativas. En ese caso, Pedro cortó la oreja,
Dios sanó, pero él no ayudaba a Dios y nosotros
tampoco. Miramos el ejemplo del Señor
Jesucristo en el momento. Fue un momento difícil, un momento
terrible. Pero cómo reacciona Jesús cuando
pues lo vemos ahí en versículo 11 cuando dice a Pedro mete tu
espada en la vaina de la copa que el Padre me ha dado. No la
he de beber. Jesús dijo Yo tomo la copa, acepto
la copa, recibo la copa, la he de beber. Miramos en el Señor
Jesucristo su misión al momento, la sumisión quieta del Señor. 18.11. La he de beber. Tengo que beber
la copa que Dios me da. Es mi deseo aceptar lo que Él
me da. Recordamos Isaías 53, donde Él
dice que no abrió su boca, no hubo palabra de queja, de resistencia. No, Él simplemente aceptó. Y él había orado antes, Lucas
22, 42. ¿Qué había orado enfrentando
este momento? Oraba diciendo, Padre, si quieres
que pase de mí esta copa. Si quieres, pase de mí esta copa. Pero no se haga mi voluntad.
sino la tuya. Jesús quiso, prefirió la voluntad
del Padre, no mi voluntad sino la tuya. Vemos en Jesús su misión
perfecta al plan de Dios, al propósito de Dios, al deseo de
Dios. Él aceptó. La verdad es que podemos quejar,
resistir, chillar y no cambiamos el plan de Dios. Nuestra inquietud, nuestro descontentamiento
no cambia nada y no mejora la situación. Muchas veces queremos cambiar
la situación a todo costo. Vamos a hacer lo que sea para
cambiarlo. Pero nuestro descontento nunca
va a cambiar la providencia o el pan de Dios. Nos va a robar muchas
bendiciones. que reflejan esto si miramos
a Ecclesiastes 7, 13. Salomón escribió, mira la obra
de Dios, porque ¿Quién podrá enderezar lo que él torció? Nos parece, cuando vienen las
pruebas, nos parece un camino bien torcido. Y Salomón dice,
¿Quién puede enderezar lo que él torció? Tú no vas a componer lo que te parece roto cuando
es el pan de Dios. nos lleva al lugar donde él nos
quiere llevar. Proverbios 19-21 Muchos pensamientos hay en el
corazón del hombre, mas el consejo de Jehová permanecerá. Hacemos planes pero es el consejo de Jehová
que permanecerá. Queremos cambiar lo que Él está
haciendo en nuestra vida, pero el consejo de Jehová permanecerá. Mejor sumisión quieta, aceptar lo que
Dios tiene planeado para nosotros. Tuve una experiencia en mi vida
cuando estábamos sacando cosas de un vagón de un tren. Estaba estacionado allí y tratamos
abrir el portón allí para sacar las cosas. Y en vez de abrir
el portón, empezamos o hicimos empezar a mover el vagón del
tren. Híjole, porque estaba solo ahí,
no estaba conectado con otros vagones. Y empezó a mover Y yo
pensaba, ¿cómo vamos a pararlo? Porque iba hacia una calle donde
había muchos vehículos. ¿Y cómo vamos a pararlo? Y yo
puse mis manos ahí para parar el vagón. Híjole, qué poder tenía
yo contra ese vagón. Nada, nada. No podía hacer nada. Encontré el freno, gracias a
Dios. pero no hace resistencia tantas
veces. Es como yo tratando de parar un tren con mis manos. Dios está
llevando a cabo sus propósitos y es imposible cambiar lo que
Él hace. Es tan importante recordar que
sus planes tienen un fin planeado. No son arbitrarios. No son caprichosos. Todo es para su gloria. Todo
para nuestro bien. Y ayuda conformarnos a la imagen
de Jesucristo. Y clamamos a Dios quitar las
circunstancias y debemos orar en todas circunstancias. Pero
muchas veces no estamos dispuestos a aceptar, no queremos aceptar
y no entendemos. Es como cuando los niños están
jugando con fichas de dominó y ellos están parando las fichas
ahí en una línea y toca el primero y eso pega al segundo y así siguen
toda la línea y cae todo uno pegando al otro y el otro y el
otro. Y nuestros peticiones son como sería quitar la ficha en
medio. Pegamos el primero y van cayendo
todos hasta llegar al espacio que hicimos y ya no sigue. Ya no llega al fin. Cuando Dios
tiene o ha planeado para nuestra vida y una cosa conduce a otro
y a otro y a otro y estamos diciendo Señor quita este. Si Dios quitara
ese no llegaría al fin que él ha planeado. Mejor mirar al Señor Jesucristo. Y como hizo Jesús en su misión, prefirió la voluntad de Dios,
no su propia voluntad, sino la de Dios, y se entregó. Y lo hizo libremente. Sí oraba,
pero dijo, no mi voluntad, sino la tuya. No iba a rendirse después
de pelear y resistir. No, él oró y aceptó la voluntad
del Señor. Su misión, su misión libre, y contento. Aceptó la voluntad
del Señor. David, o el salmista, pudo decir
en Salmo 119, 71, Bueno, me ha sido ser afligido, porque he
aprendido tu palabra. Dios tiene un plan. Cristo no resistía, Cristo no
pegaba contra Dios, aceptaba. Vemos en estos tres puntos, la
copa del Padre, Dios tiene un plan, la reacción del apóstol
donde estamos nosotros tantas veces reaccionando sin entender
el propósito del Señor, pero mirando a Jesús la sumisión quieta,
aceptando, sometiendo, aceptando la voluntad del Señor. Para concluir,
hermanos, seguramente vamos a enfrentar dificultades y pruebas, y va
a haber desconcierto y desilusión y pérdida. Vamos a tener pérdida
de posesiones a veces, o de salud, o de amigos, o aún de vida. Cuando todo no va como tú esperabas,
¿cómo vas a reaccionar? Cuando estás sentado en un salón
del hospital lamentando, ¿cómo vas a reaccionar? o cuando has perdido el trabajo
que necesitabas para poder pagar los gastos, o cuando un hermano te traiciona
y quedas desilusionado, o tal vez los enemigos se aumentan
y los amigos te abandonan, o cuando te llega el cáncer o otra enfermedad grave y por
una razón u otra todos tus planes ya están rotos y pierdes toda fuerza. ¿Cómo vas a reaccionar? Confía en Dios. Cuando viene la copa, tómala, bébela como hizo Jesús. Cuesta lo que cuesta. Siempre es mejor vivir en sumisión
al plan de Dios. Buscamos Génesis. 50 versículo 20. Recuerdas que los hermanos de
José lo vendieron en esclavitud en Egipto. Él fue un buen ejemplo en cómo reaccionar
a las dificultades, pero él entendía mucho acerca de Dios. Él contesta
a sus hermanos mucho después de ser vendido. Él dice a sus hermanos José en
Génesis 50, versículo 20, les dice, Vosotros pensasteis mal
contra mí, mas Dios lo encaminó a bien. En el Hebreo, hermanos, la palabra
pensasteis y la palabra encaminó. Vosotros pensasteis mal contra
mí, mas Dios lo encaminó a bien. Son la misma palabra, exactamente
la misma palabra, no hay diferencia. No debemos pensar que significa
dos cosas muy diferentes. Vosotros pensabas mal contra
mí, mas Dios lo pensaba a bien. O vosotros lo encaminó para mal
contra mí, mas Dios lo encaminó para bien. Ellos tenían sus planes,
pero Dios tenía sus planes. Aún Él pidió para el día malo. Dios lo guió para sus propósitos. ¿Qué fue sus propósitos? A bien. Todo lo que Dios tiene ordenado
para nosotros es a bien. Cuando llegamos al fin. Cuesta lo que cuesta. Aceptamos
el plan de Dios. ¿Duela? Aceptamos. ¿Desagradable? Lo recibimos con
humildad. Y aun si se siente que estamos
caminando solos, Él está con nosotros. Queremos llegar al fin de cada
prueba, aún al fin de la vida, diciendo, voy a caminar en su
misión, al plan de Dios. Rindo a él y le doy gracias. Le alabo. La esposa de Job decía,
en la prueba, maldice a Dios y muérete. ¿Pero qué decía? ¿Qué decía Job? Jehová dio y
Jehová quitó. Sé bendito el nombre de Jehová. ¿Pedro o Cristo? ¿La mujer de Job o Job? ¿Cómo
reaccionamos cuando viene la prueba? Dios tiene planes y todo
está planeado a bien y para su Corremos hermanos.
Jesús y la copa del Padre
Observo que algunas personas escuchan muchas de nuestras prédicas. Me gustaría saludarlas personalmente. ¡Favor de enviarme un mensaje!
Iglesia Bautista Todo Por Gracia
1139 SW 48th St
Oklahoma City, Oklahoma 73109
Nos reunimos en un salón prestado de la Sunnyside Baptist Church.
En esta página hay opciones para hacer contacto con nosotros, y también para compartir el mensaje con otras personas.
| Sermon ID | 220242137583155 |
| Duration | 59:58 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | John 18:10-11 |
| Language | Spanish |
© Copyright
2026 SermonAudio.