00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
El Salmo 6, leyendo todo el Salmo. Al músico principal, el Nejinot
sobre Seminita. Salmo de David. Jehová, no me
reprendas en tu enojo, ni me castigues con tu ira. Térmese
de cor de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo. Sáname, oh Jehová,
porque mis huesos se estremecen. Mi alma también está muy turbada. Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo? Vuélvete, oh Jehová. Libra mi
alma. Sálvame por Tu Misericordia.
Porque en la muerte no hay memoria de Ti. En el Seol, ¿quién te
alabará? Me he consumido a fuerza de gemir. Todas las noches inundo de llanto
mi lecho. Rego mi cama con mis lágrimas. Mis ojos están gastados de sufrir. Se han envejecido a causa de
todos mis angustiadores. Apartados de mí, todos hacedores
de iniquidad. Porque Jehová ha oído la voz
de mi lloro. Jehová ha oído mi ruego. Ha recibido Jehová mi oración. Se avergonzarán y se entuberán
mucho todos mis enemigos. Se moverán y serán avergonzados
de repente. Vamos a hablar para hoy en senos,
te pedimos de tu palabra, de ese salmo inspirado en senos,
por favor, señor, en cuanto a ese tema de tu disciplina. Te pedimos que nos muestres a
nosotros si ahora estamos viviendo bajo tu disciplina. Para que
sepamos lo que está pasando. y ante todo para que nos arrepentimos,
nos arrepentamos y para que regresemos a ti. Te pedimos, Señor, que
tú hoy quebrantes nuestros corazones duros y nos muestres lo que necesitamos
hacer. Te pedimos en nombre de Cristo.
Amén. La disciplina de Dios duele. La disciplina de Dios duele. Y eso es bueno. Porque una disciplina
que no duele, no funciona. Creo que podemos ver esto claramente
cuando pensamos en los niños y los jóvenes, ¿verdad? Si tú,
como padre o madre, no disciplinas a tus hijos, nada va a cambiar. Pero aún si tú disciplinas, pero
no es una disciplina que duele, si no es algo que causa pérdida
o dolor en el niño o joven, es una disciplina que no va a funcionar
para nada. Por ejemplo, como algunos de
nosotros estamos platicando recientemente, antes, cuando éramos niños nosotros,
era una disciplina ir o tener que ir a nuestras recámaras.
¡Vete a tu recámara! ¿Verdad? Hoy en día eso no es
castigo. ¿Saben por qué? Ponen sus celulares,
tienen internet en la casa. Dicen, ah, por supuesto, voy
a mi cuarto, voy a jugar mis videojuegos, voy a estar chateando
sin problema. Si el joven tiene que dejar su
celular a un lado y después entrar en su cuarto, o si tú cortas
el internet en la casa, eso es indisciplina. Pero no es disciplina
si ellos pueden hacer lo que quieren en su cuarto. Eso no
funciona porque es disciplina que no duele para nada. Como
otra cosa, padres y madres aquí, ustedes no deberían tener miedo
de sus hijos. ni el miedo de una disciplina
que duele. Porque si ellos no sufren bajo
disciplina que duele, bajo la disciplina amadosa de sus padres
ahora, van a sufrir bajo el castigo de la ley del país cuando crezcan.
O peor, bajo el castigo eterno de Dios en el futuro. Los padres
disciplinan a sus hijos en amor, Pero de manera que duele porque
es para su bien. Entonces, puesto que Dios es
un padre perfecto, él nos disciplina y cuando él nos disciplina, duele. Leemos en Hebreos 12 que el Señor
al que ama disciplina y azota a todo el que recibe por hijo. Ningún hijo de Dios está bajo
su ira. Nunca va a recibir su castigo
eterno por sus pecados. Como cristianos, no tenemos que
temer que Dios nos va a destruir para siempre, pero Él sí nos
disciplina porque nos ama. Y cuando nos disciplina, duele. David descubrió esta verdad en
su vida y por eso escribió este salmo. Este salmo 6 es un salmo
penitencial, que significa que es un salmo que reconoce el pecado
del salmista y habla de lo que pasa cuando uno está bajo la
disciplina de Dios. Pues claro, este salmo no incluye
una confesión de un pecado específico, como en otros salmos que vamos
a ver. De todos modos, habla muy bien
este salmo de lo que pasa cuando Dios nos disciplina y cómo nosotros
deberíamos responder. Así que ese salmo es uno que
nos puede enseñar muchísimo. Es un salmo que provee para nosotros
un ejemplo de lo que pasa cuando pecamos, lo que pasa cuando Dios
nos disciplina y cómo deberíamos responder a su disciplina. Tú
puedes aprender de este salmo que cuando estás sufriendo debido
a las consecuencias del pecado y la disciplina de Dios, puedes
clamar a él en oración. y tener la confianza de que va
a oírte y responder. En primer lugar, vemos la descripción
de la disciplina. La primera cosa que vemos es
que a veces la disciplina de Dios parece demasiado. Pensamos
que no la podemos aguantar. Vemos que David dice en el versículo
uno, Jehová, no me reprendas en tu enojo, ni me castigues
con tu vida. David sentía la disciplina de
Dios en su vida, sentía la fuerza y el dolor y la disciplina, y
pide a Dios que no le discipline en enojo ni con su vida. Fíjense,
lo que David pide aquí no es, no es, que Dios no le reprenda. no pide que Dios no le discipline,
sino que no lo haga en enojo y con ira. Es muy importante,
porque aunque Dios es tan misericordioso con nosotros, que no nos disciplina
cada vez que pecamos, cuando Él decide reprendernos y disciplinarnos,
significa que es precisamente lo que necesitamos para regresar
a Él. Por eso nunca deberíamos orar que Dios nunca nos discipline. Eso sería muy peligroso, porque
el pasaje que mencioné antes en Hebreos 12 dice que la disciplina
de Dios es una prueba de que somos sus hijos, que si Dios
no nos disciplina, no somos sus hijos. Y aquí quiero mencionar
de manera rápida una aplicación para los niños y jóvenes aquí.
Sus padres y sus madres necesitan disciplinarse a ustedes. Y de una manera que duele. Porque
si no lo hacen, están demostrando que no les amen como deberían. Yo sé que para los jóvenes niños
parece lo opuesto, ¿verdad? Que sus papás les dejaron hacer
lo que quieran. Esto sería prueba de su amor.
Pero no es así. La más grande demostración del
amor de sus padres es cuando ellos no les permiten a ustedes
hacer lo que quieren cuando es algo pecaminoso. Cuando ellos
no les permiten tomar su propio camino si les disciplinen hasta
que regresen a Dios. Así como Dios, los padres cristianos
tienen esta gran responsabilidad. Demostrar cuánto aman a sus hijos
por medio de la disciplina en amor que duele. Es lo que estamos estudiando
en la clase. En ocho días vamos a ir a la clase otra vez y todos
deben estar aquí para aprender más de este tema. Este versículo
también nos dice que David sentía que estuviera sufriendo bajo
el enojo y la ira de Dios, que para David este momento la disciplina
parecía demasiado, porque aquí ora que Dios no le reprende el
enojo ni la disciplina con su ira. Aquí cuando habla de castigar
en el versículo uno, quiere decir disciplinar o corregir. no estar
bajo la ley de Dios. No debemos estar confundidos.
El castigo eterno de Dios, debido a nuestros pecados, no es algo
que los cristianos tienen que temer. Ya no hay, dice en Romanos
siete, no hay ninguna, pero ocho, no hay ninguna condenación para
los que están en Cristo Jesús. Esto también se aplica cuando
vemos aquí que David habla del enojo y la ira de Dios. Por supuesto, sabemos que Dios
nunca reprende a sus hijos en enojo. Nunca. Que Dios no nos
disciplina con ira, porque Él derramó toda su ira de nuestros
pecados sobre Cristo en la cruz. No hay ninguna ira para los cristianos. A veces los padres humanos disciplinan
y corrigen en enojo ira, pero Dios no. porque su disciplina
es perfecta. Pero a veces sentimos así. A
veces sentimos que Dios nos ha abandonado, que ya no está. Sentimos a veces que estamos
bajo su enojo y su ira mientras sufrimos las consecuencias de
nuestros pecados. David sentía aquí, sentía así
a quienes le salvo. Y sin duda, nosotros que hemos
sido cristianos por cualquier tiempo, podemos decir que también
a veces sentimos así. A veces sentimos que la disciplina
de Dios es demasiado, que ya no la podemos aguantar. Sentimos
que estamos bajo su enojo e ira y no podemos continuar. Entendemos, intelectualmente,
cuando no estamos en medio de esa disciplina que no es así.
En momentos más tranquilos, en nuestros cerebros, comprendemos
que Dios nunca abandona a sus hijos, nunca nos reprende en
enojo, no estamos bajo su vida. Sabemos eso en la mente. Pero
de todos modos, así sentimos a veces. Y creo que es parte
del amor y la misericordia de Dios que nos ha dado este salmo. y otros semejantes, con las palabras
inspiradas del Salmista David, para demostrarnos que el sentir
así no es raro. No somos únicos en esta lucha,
a veces sintiendo como que la disciplina de Dios sea demasiado.
Por supuesto, lo que necesitamos es aprender cómo reaccionar en
esos momentos cuando sentimos así, y no ser tan controlados
por nuestras emociones. porque nos pueden engañar, tus
emociones te pueden engañar fácilmente. Pero antes de ver más de eso
al final, quiero que veamos, empezando en el ciclo dos, más
de las descripciones de esta disciplina. A veces sufrimos
físicamente, mentalmente y emocionalmente cuando estamos bajo disciplina.
En primer lugar, vemos que esta disciplina de Dios Ese sufrimiento
por las consecuencias del pecado afectaron a David de manera física. El siglo dos. Ten misericordia
de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo. Sáname, oh Jehová, porque
mis huesos se estremecen. Podemos entender que en este
salmo David no está solamente pidiendo por ayuda en tiempo
de cualquier enfermedad. sino que él ve la relación entre
su pecado y su sufrimiento físico. Es decir, aunque no vemos en
este salmo una confesión de pecado como tal, por lo que leemos en
el reciclo uno, debería ser obvio que en este salmo David está
hablando de la disciplina de Dios por sus pecados. Y por eso
en mi ciclo dos, cuando hablo de cómo se siente físicamente,
podemos ver que no solamente una enfermedad de la cual quiere
alivio, sino parte de la consecuencia de su pecado. También podemos
ver esto porque en el ciclo dos David pide por misericordia y
no solamente por sanidad. Ustedes lo ven? Pide por misericordia,
no solamente por sanidad. Eso nos dice que una parte aquí
es espiritual y que David reconoce que por lo menos parte de su
problema físico tenía que ver con la disciplina de Dios por
sus pecados. David estaba sufriendo físicamente
como parte de la disciplina de Dios. Él dijo Estoy enfermo. La palabra enfermo puede traducirse
también como estoy sin fuerza, estoy débil. Puede referirse
a debilidad mental o física. Pero puesto que en la parte paralela,
en la segunda parte del ciclo 2, habla de sus huesos, pues
vemos que está hablando de una parte física, una debilidad física. Va a ser muy claro. No quiero
decir que cada enfermedad es la disciplina de Dios. La Biblia
nunca enseña esto. Y no quiero que nadie salga de
aquí pensando que cada vez que una persona está mal de salud
es porque ha desobedecido a Dios. Solamente tenemos que ver la
historia de Job para ver que eso no es la verdad. Job sufrió
físicamente, no porque estaba viviendo un pecado, sino precisamente
porque no estaba viviendo un pecado. Cristo sufrió físicamente,
pero no tiene ningún pecado en Él. Entonces, no deberíamos ir
a un extremo y decir que Dios no quiere que suframos físicamente.
Y por eso, cuando sufres físicamente, es debido a un pecado. No podemos
hacer esto. La Biblia no enseña esto. Y debemos
tener mucho cuidado de líderes espirituales e iglesias que enseñan
esto. No es siempre la verdad. Pero, sin duda, Dios puede usar
el sufrimiento físico como una consecuencia del pecado, como
parte de su disciplina. A veces permite la consecuencia
física de un pecado. Por ejemplo, en cuanto al pecado
sexual, puede permitir una enfermedad como consecuencia. A veces permite
el sufrimiento físico que viene por medio de la culpa. Es decir,
antes de que tú confieses tu pecado, antes de que te arrepientas
en verdad, eso te afecta físicamente, la culpa te afecta físicamente. Puedes sufrir por falta de sueño,
por una úlcera, por falta de fuerza, solamente porque tú rehusas
pedir perdón de Dios por tu pecado y abandonarlo. Y a veces Dios
manda una enfermedad para detenernos. y hacernos pensar lo que estamos
haciendo mal. Si estás sufriendo en esta manera
física, yo no te puedo decir que sin duda es debido a un pecado,
pero pide a Dios que te muestre si es así o no. Pide a Dios que
te revele tus pecados. para que puedes confesarlos y
no continuar en ellos, porque tal vez esa es la razón por la
cual estás pasando esos problemas físicos en tu vida. No descartes
tan rápido esta posibilidad. Es muy interesante este salvo
porque vemos que David no solamente habla de su enfermedad física,
que estaba sufriendo físicamente bajo la disciplina de Dios, si
también habla de su sufrimiento mental y emocional. Veamos el
versículo tres. Mi alma está muy turbada. Y tú,
Jehová, hasta cuándo? Aquí David ya deja de hablar
de su cuerpo y empieza a hablar de su alma. El centro o la sede
de las emociones de su alma estaba muy turbada o muy angustiada. David estaba sufriendo emocionalmente,
mentalmente debido a su pecado, debido a las consecuencias, su
pecado y la disciplina de Dios. A veces tú sientes así, turbada,
angustiada en tus emociones y en tu mente. Es posible que es por el pecado. Tienes que confesarlo. Porque
a veces es la disciplina de Dios que nos turba, que nos angustia
hasta que reconozcamos nuestros pecados y pidamos perdón y cambiemos
los hábitos en nuestras vidas. El problema es que hoy en día
hay tanta medicina para cosas mentales. Y si hay personas con
problemas reales, problemas físicos, Pero la mayoría de los problemas
mentales y emocionales del mundo de hoy es debido al pecado. O
los incrédulos que no pueden soportar tanto pecado en su vida
y por eso tienen problemas, aún cristianos. Porque cuando el
cristiano no se arrepiente, cuando el cristiano rehúsa abandonar
su pecado, Dios va a turbarte y turbarte y turbarte hasta que
reconozcas tu pecado y te arrepientas. Entonces, tal vez lo que necesitas
no es más medicina. Tal vez lo que necesitas es confesar
tu pecado y abandonarlo. También vemos la parte emocional
en los versículos 67. Me he consumido a fuerza de gemir. Todas las noches inundo de llanto
mi lecho. Rego mi cama con mis lágrimas. Mis ojos están gastados de sufrir. Se han envejecido a causa de
todos mis angustiadores. ¿Tú has sufrido así? ¿Has pasado
por momentos cuando no puedes dejar de llorar? Cuando todas
las noches es inundas de llanto tu lecho, cuando tus ojos están
gastados de sufrir, que están rojos por haber llorado tanto. Yo creo que muchos de nosotros
hemos pasado por momentos así. Otra vez, es normal, no es único. David dice aquí que así era su
vida por un rato. Pero hermanos, no quiero que
perdamos el contexto. David no estaba llorando así
debido al abandono de sus hijos o sus padres. David no estaba
llorando así porque no tenía comida, porque no tenía suficiente
para proveer para su familia. David no estaba llorando así
porque tenía problemas en su matrimonio con sus hijos y no
sabía qué hacer. Pero por supuesto, no hay nada
malo en llorar y sufrir de esta manera por estas razones. Nada
más eso no es el contexto, es desalmo. David estaba llorando
así y sufriendo de esta manera debido al quebrantamiento de
sus pecados. David estaba llorando así porque
había desobedecido a Dios y porque estaba sufriendo las consecuencias. Entonces, sí, por un lado, podemos
aplicar estos versículos a nuestras vidas en los momentos cuando,
bajo la disciplina de Dios, estamos sufriendo. No hay nada malo en
llorar. No hay nada malo en regar nuestras
camas con nuestras lágrimas. Eso no es malo. Pero tal vez
la pregunta más importante es, ¿lloras así, sufres así, debido
a tu entendimiento de la maldad de tus pecados? Porque cuando yo dije, tú has
sufrido así, y tú dijiste que sí, tú estabas pensando, cuando
mi hijo me desobedeció, cuando mi hijo se fue a la casa, cuando
mi papá hizo eso, cuando mi trabajo estaba mal, y en ese momento
estás llorando. Y otra vez, no hay nada malo
en eso. Pero no es el contexto. Tus pecados te quebrantan cuando tú conscientemente desobedeces
a Dios. cuando tú sabes lo que deberías
hacer y no lo haces, y la noche estás quebrantado, estás llorando,
salen las lágrimas o todavía no entiendes la grandeza
de tu maldad en contra de Dios. Entonces, Esta pregunta es muy importante,
¿no? ¿Por qué lloras? Hay muchas razones válidas. Los
cristianos deben estar quebrantados de sus pecados. Tú reconoces
la gran maldad de tus pecados, aún sabiendo tú que Dios nunca
va a castigarte el infierno por tus pecados, aún sabiendo tú
que Dios nunca debe armar su ira sobre ti, estás quebrantado
en esta manera cuando pecas en contra de Dios. Cuando gritas a tu esposo o esposa,
cuando desobedeces a tu papá o mamá, cuando vienes un domingo
o un miércoles y no es por una razón válida, ¿eso te quebranta? No seas tan duro, porque tal vez es por esta razón. que Dios tiene que continuar
y continuar y continuar y continuar disciplinándonos porque no hemos
aprendido la lección. Todavía no hemos aprendido la
maldad o el pecado. Todavía no hemos aprendido cómo
estar quebrantados cuando él nos disciplina. Todavía seguimos
de manera tan dura y por eso Dios va a continuar, continuar
disciplinándonos hasta que aprendamos lo que necesitamos aprender.
No seas tan duro, hermano. No seas tan dura, hermana. Si
Dios te ha mostrado un pecado en tu vida, arrepiéntete de él
y busca la ayuda de Dios y el poder para abandonarlo y vivir
de manera ya diferente. Puede ser que tú propia le actúes
la palabra de Dios. o en tu propiedad de la Palabra
de Dios, Dios te ha convencido de un pecado. Dios te ha mostrado
que tú no estás viviendo como deberías vivir. Algo no está
bien en tu vida. Puede ser que es algo que escuches
en una predica aquí. La Palabra de Dios es predicada
y tú sabes sin lugar a duda alguna que Dios está hablando a ti.
Que Dios quiere que tú cambies una prioridad, o una actitud,
o una relación. o tal vez un hermano o hermana
en Cristo te confronta con un problema en tu vida, y tú sabes
que la persona tiene razón. Pero con todo eso, tú rehúsas,
absolutamente rehúsas cambiar. Y por eso tu salud no está bien,
y por eso estás emocionalmente en desorden, por eso te están
los problemas familiares, y por eso tu trabajo no tiene éxito.
Porque Dios te está disciplinando. Tienes que darte cuenta de lo
que Él está haciendo y hacerle caso. Haz caso a Dios. Haz caso
a la disciplina de Dios. Arrepiéntete en lágrimas y con
cambios en tu vida. Porque hermano, hermana, no estás
solamente rechazando las palabras del pastor o las palabras de
un hermano en Cristo. Estás ignorando y rechazando
la palabra de Dios mismo y la disciplina de Dios mismo. ¿Por
qué se quiere de esta manera? ¿Por qué? Ahora, al principio
de este nuevo año, haz caso a la disciplina de Dios en tu vida.
Arrepiéntete con lágrimas y con cambios, y por fin aprende la
lección que Dios quiere enseñarte por medio de su disciplina. ¡Hazlo ahora! Oh, ¿y por qué
continuar tanto en pecado? ¿Por qué continuar sufriendo
bajo la disciplina de Dios? ¿Te gusta vivir bajo disciplina?
Parece que sí. ¿Por qué me gustas cambiar? Pues yo he hablado con varios
de ustedes, y no estoy pensando en una persona en particular.
Yo he hablado con muchos que me dicen, sí, pastor, la verdad
es que yo sé que tengo que cambiar eso. Cuando tú predicaste esto,
yo sé que tengo que cambiar. Yo estaba leyendo la palabra,
tengo que cambiar algo. pero ¿por qué no lo estás haciendo? ¿quieres más disciplina? pues
lo que Dios va a hacer porque Dios te ama tanto que te va a
quebrantar Dios te va a quebrantar pero si sigues duro, duro, duro
te va a quebrantar de manera no muy cómoda ¿por qué no a arrepentirte hoy
y abandonar este pecado y regresar al camino de Dios. De manera muy rápida, también
vemos aquí en este salmo que a veces en la disciplina de Dios,
Él usa a nuestros adversarios. Eso vemos en los versículos 8
a 10, porque David en esos versículos dirige sus palabras a sus adversarios,
a los hacedores de iniquidad. Y vamos a ver que esta parte
es cuando David encuentra su confianza en Dios y sabe que
Él oyó y va a responder su petición. Pero el mero hecho aquí de que
David menciona a sus enemigos nos dice que parte de lo que
estaba pasando en Ciplina tenía que ver con sus enemigos. que
Dios ha estado usando sus adversarios como parte de su disciplina.
Y es la verdad para nosotros también. A veces Dios usa a sus
enemigos, a veces Dios usa a los incrédulos, usa a los hacedores
de iniquidad para cumplir su voluntad, incluyendo su voluntad
a veces de disciplinarnos para nuestro bien. Por ejemplo, puede
ser caso en tu vida, en cuanto tu jefe, en cuanto a tus compañeros
de trabajo, en cuanto a un familiar en crédulo. Parece que Dios ha
dado a estas personas la luz verde para molestarte constantemente,
para hacer el adijón en tu carne, para tomar placer en tu incomodidad. Sin duda, el encrédulo no necesita
ayuda. para actuar de esta manera, lo hace por naturaleza, pero
a veces Dios quita su mano de la situación y permite que esta
persona haga que tu vida sea un tipo de infierno en la tierra.
A propósito, para disciplinarte y para mostrarte que algo no
está bien. Entonces, en este examen vemos mucho de cómo David
describe la disciplina de Dios en su vida. parecía demasiado,
le afectaba de manera física, emocional y mental, e incluía
a sus enemigos. Pero parte de lo maravilloso
de los salmos, parte de lo que hace que los salmos sean exactamente
lo que necesitamos prácticamente en la vida diaria, es que vemos
siempre que Dios responde, que Dios rescata, que Dios nunca
abandona a su Hijo. O en el caso de este salmo, que
Dios no deja a su Hijo indisciplina para siempre, sino oye sus oraciones
y responde. Vemos en segundo lugar lo que
debería ser nuestra respuesta. al disciplina. Y la respuesta
es que nosotros como cristianos podemos, tenemos derecho, tenemos
privilegio de clamar a Dios que nos escuche por su misericordia
y por el amor de su nombre. Podemos clamar a Él en oración
y tener la confianza de que nos oye y nos va a responder. Eso vemos en los versículos 4
y 5. David clama a Dios en Ezequiel 4 y 5. Vuélvete, oh Jehová, libra
mi alma, sálvame por tu misericordia, porque en la muerte no hay memoria
de ti, en el Señor, ¿quién te alabará? Entonces, lo que vemos
es que David clama a Dios que vuelva a él y que libre su alma. Y como ya vimos, no era la verdad
de que Dios se había apartado de David, pero así sentía. Y por eso clamó a Dios que volviera
para librar su alma, para quitar su disciplina y sus efectos físicos,
mentales y emocionales. Después pidió a Dios que le salvara.
Y eso no en el sentido espiritual, sino en el sentido de rescatarle
de esta tribulación, de esta disciplina. Todo aprendemos aquí. Es correcto y bíblico clamar
a Dios que su disciplina nos siga para siempre. No deberíamos
querer salir de la disciplina antes de que aprendamos la lección.
Pero hermanos, cuando llegamos al punto, cuando ya reconocemos
nuestro pecado y nos arrepentimos de él, ya es tiempo de clamar
a Dios que restaure la comunión íntima con él, que quite nuestros
vidas de sufrimiento y nos permita regresar a un estado de paz como
hijo suyo. Tal vez la parte más impactante
de este clamor de David es su pase. David lo dice muy claramente. Está pidiendo ese rescate, está
pidiendo esa salvación, no porque la merece, no porque David nunca
va a pecar otra vez, sino basado en la misericordia de Dios. ¿Qué dijo? Sálvame por tu misericordia. Esta palabra de Eucardia, este
contexto, habla del amor, del pacto de Dios. Habla de la fidelidad
de Dios a sus promesas. Entonces, David no basaba su
petición en sus fuerzas o en su santidad. Dependía completamente
en la fidelidad y el amor de Dios. Esta tiene que ser nuestra
base también cuando clamamos a Dios en medio de la disciplina. Porque, hermanos, no podemos
prometer a Dios que nunca vamos a cometer el pecado otra vez.
No podemos prometer eso. Y no deberíamos. Es una mentira, ante todo. No
pedimos perdón de Dios basado en el hecho de que nunca vamos
a cometer el pecado otra vez. No pedimos perdón de Dios porque
prometemos que vamos a vivir en santidad perfecta para ver
si la vida. No podemos hacer esto. Pedimos
perdón basado solamente en la misericordia, en la fidelidad,
en el amor de Dios. Así que no te peguen de ti. Y
dices, no, pero yo pego tanto. Pues seguro que Dios no quiere
perdonarme otra vez. ¿Por qué? Pero Dios no está perdonándote
basado en lo que has hecho o no has hecho. Dios está perdonándote
debido a lo que Cristo ha hecho por ti. Hermanos, escuchen, esa
es la base de todo. Esa es la base de toda la vida
cristiana. Tu pecas y pecas y pecas y pecas
y llegas a un punto y dices, para qué pedir perdón? Se me
va nada más seguir en este pecado, porque seguro que Dios ya no
quiere escuchar más mi voz. Dios no te perdono debido a lo
que has hecho o lo que vas a hacer te perdona debido a lo que Cristo
ha hecho por ti. es la única confianza. que Dios detenga su disciplina
5 en el versículo 5 dice porque en la muerte no hay memoria de
ti en el Seol quien te alabara y si ustedes estaban en la clase
hoy estudiamos mucho lo que significa esta palabra Seol en ese contexto
se habla nada mas de la muerte y David esta diciendo Dios por
favor rescatame no permitas que yo muera porque si yo muera no
voy a poder alabarte con mi voz en la tierra que esta haciendo
David? esta pidiendo La misericordia
de Dios, basado en el amor de su nombre. Dice Dios, tú quieres
que tu nombre sea lavado en la tierra y no lo puedo hacer cuando
estoy muerto. Entonces rescatame Dios por el
amor de tu nombre. Ustedes ven lo que está pasando
aquí. Dios no, perdón, David no estaba pasando nada. ¿En quién
es? David no está basando nada, absolutamente
nada, su petición de arrepentimiento y perdón en lo que ha hecho,
en lo que está haciendo o en lo que va a hacer. De Dios perdóname,
rescátame, sálvame por tu misericordia y por el amor de tu nombre. Y
hermanos, cuando oramos así, cuando pedimos perdón así, cuando
nos arrepentimos de esta manera, podemos tener confianza completa
que Dios nos escucha y nos perdona. Claro, si tú dices, Dios, perdóname
esta vez, ten mis recuerdos en mí esta vez, y te prometo, nunca
lo voy a hacer otra vez, pues no funciona. Porque tú estás
basando tu petición en ti. Dios quiere que tú digas, Dios,
Perdón. Lo he hecho otra vez. No tengo
méritos para pedirte perdón. Pero Dios, tu hijo está a tu
lado. Él murió por mí. Su sangre fue
derramada por este pecado y Dios, por eso te pido perdón. En ese momento Dios nos perdona.
Y no tenemos que vivir más culpa. Porque el pecado está bajo la
sangre de Cristo. Y vemos la confianza de David
terminando en los versículos 8 a 10. Mientras David habla
con sus enemigos aquí. Dice en los versículos 8 y 9.
Jehová ha oído la voz de mi lloro. Jehová ha oído mi ruego. Ha recibido Jehová mi oración. Vemos aquí que David salió del
lugar del llanto. David salió de su depresión,
David salió de su desorden emocional, clamó a su Dios y tenía la confianza
de que Dios le había escuchado y que iba a responder a su petición. Lo que ya dije, es nuestra confianza.
Si oramos en el nombre de Cristo, por los méritos de Cristo, y
no pensamos nosotros mismos, tenemos la confianza de que Dios
sí ha oído nuestro clamor y que va a responder a nuestra petición.
Ahora al final, tal vez estás pensando, ¿y cómo podemos ver
a Cristo en este salmo? Cuando Cristo vivía de manera
perfecta, cuando Cristo nunca pecó, por eso Cristo nunca estaba
bajo la disciplina de Dios. Bueno, la pregunta es buena porque
me dice que tú estás pensando en cómo encontrar a Cristo en
toda la Biblia, y eso es siempre correcto. En ese salmo también
podemos pensar en Cristo, porque aunque Cristo nunca pecó, sí
sufrió bajo la ira de Dios, porque tomó nuestro lugar y pagó el
precio por nuestros pecados. En el caso de Cristo, no estaba
bajo disciplina, en verdad sufrió el castigo de la ira perfecta
de su Padre. Eso se aplica a lo que estudiamos
de esta manera. Cristo sufrió la ira de Dios y el castigo por
tus pecados para que tú nunca tengas que sufrirlo. Para que
tú puedes experimentar la disciplina amarosa de Dios, pero nunca experimentar
su ira y el castigo de la muerte eterna. Eso es como vemos a Cristo
en ese salmo. ¿Cómo podemos orar este salmo?
Venga el miércoles, lo vamos a hacer. Pero rápido, ora con
lágrimas. Ora con lágrimas por tus pecados. Ora con todo tu ser que Dios
te muestra tus pecados para que puedas arrepentirte de ellos. Rega a Dios con todo tu ser que
Él te muestra tu pecado que él te muestre lo que es el pecado,
que es la causa de tu disciplina. Después ya cambia. Pide a Dios por cambios, pide
a Dios por poder para no seguir más en este pecado. Y si tú estás
sufriendo y no sabes por qué estás sufriendo y hoy te has
dado cuenta de que es la disciplina de Dios, arrepiéntete. Y después, ora con confianza
que Dios, en su tiempo perfecto, va a quitar el sufrimiento y
restaurarte a la comunión íntima con Él. No tengas ninguna vergüenza
de orar como David en este Salmo, con todo tu ser, inundando tu
cama con llanto, enquebrantamiento de tu pecado y un deseo de servirle
más en este nuevo año. Entonces, yo no sé cómo sientes
hoy. Yo no sé lo que estás pasando y yo no sé si tus problemas físicos
tienen que ver con pecado o no. Yo no sé si estás viviendo en
un desorden emocional y mental debido a tus pecados. No sé,
pero lo que sí sé es esto. Hoy es el día para apartarte
de los demás y hablar con tu Dios a solas. Todos ustedes,
todos nosotros, Hoy es el día, regresando de este lugar, yendo
a tu casa, apártate de los demás, habla con tu Dios a solas y pide
que Él te muestre lo que está pasando en tu vida. Y tal vez
lo que Él te va a mostrar por medio de su Palabra, Es que aunque
tú no eres perfecto, no estás viviendo un pecado abierto y
sin arrepentimiento y tus enfermedades no son parte de su disciplina. O tal vez él te va a mostrar
que hay un área en tu vida de lo cual quieres controlar, que
no estás dispuesto a obedecer a Dios en todo. que estás guardando un pecado
específico en tu vida y por eso estás sufriendo de muchas diferentes
maneras. Por favor, hermano, hermana,
tome el tiempo hoy para dar cuentas a Dios y no pienses que estás
exento. Si estás aquí, no estás exento
ni yo. Pide a Dios por discernimiento
en cuanto a lo que está pasando en tu vida, y si Él te convence
de un pecado, no le ignores, por favor. Arrepiéntete, porque
no hay otra manera para salir de la disciplina de Dios. O si
estás aquí y no eres hijo de Dios, que significa que nunca
has sido salvo de tus pecados. Tienes que entender que tú sí
estás bajo la ira de Dios. que Dios sí está enojado contigo. Y necesitas la salvación en Cristo.
Necesitas que Él tome tu lugar, porque si no, vas a tener que
pagar por todos tus pecados en el infierno para siempre. Eso también es un tema con lo
cual necesitas tratar hoy, hoy en esta tarde. No esperes más.
Cristo vino precisamente para sufrirle en su Padre, para que
tú no tengas que sufrirlo. Porque tú no puedes sobrevivir
bajo la ira de Dios. Cuando Él juzga tus pecados con
el castigo de la muerte eterna, es el fin. o si estás aquí y si te has arrepentido
de un pecado, si te da un cuento hoy de un pecado específico en
tu vida, por lo cual Dios te está explicando, ora ferviente
y constantemente para que Dios tenga misericordia de ti y que
en su misericordia y por el amor de su nombre, que quite la disciplina
de tu vida y te restaure a un lugar de paz, que te restaure
a la comunión íntima con él. Porque cuando estás sufriendo
debido a las consecuencias del pecado y la desplega de Dios,
puedes clamar a Él en oración y tener la confianza de que Él
va a oírte y responder. Vamos a orar. Señor, Señor, te pedimos hoy
que a través de tu palabra que tú nos quebrantes que tú no permitas que nadie,
absolutamente nadie, salga de aquí sin ser convencido de sus
pecados. Porque, Señor, el problema que
tenemos como cristianos en esta iglesia, como en muchas otras
iglesias, que recibimos la palabra predicada, en el momento sentimos
algo, salimos, empezamos la semana,
y olvidamos completamente la convicción del pecado. Y por eso, señor, tú sigues disciplinándonos. Porque no hemos aprendido. Tal
vez intelectualmente sabemos lo que es el problema, pero no
queremos cambiar. Cámbienos, señor. Ayúdnos a tomar
la responsabilidad hoy, a arrepentirnos y pedir tu ayuda, a empezar la
semana mañana de manera diferente, con diferentes prioridades, con
diferentes hábitos, con diferentes actitudes, con diferentes relaciones. Pero tú sabes lo que necesitamos
hacer, cuáles hábitos necesitamos cambiar. ¿Cuáles horarios necesitamos
cambiar? ¿Cuáles relaciones necesitamos
romper? Señor, hay personas aquí que
saben que están viviendo un pecado y rehúsan cambiar. Me da miedo. Me da miedo, Señor, porque ¿qué
podemos hacer? Personas que reclaman ser hermanos
y hermanas Y rehúsen, rehúsen abiertamente a arrepentirse y
cambiar. Te pedimos Señor que les cambies
tú en este año. Que les salves si no son tus
hijos. O si realmente son tus hijos,
que tú les disciplines, que tú les quebrantes completamente
hasta que regresen a ti. Y va a involucrar mucho dolor.
Somos tan necios y tan duros que sin la disciplina que duele,
no cambiamos. Sigue, Señor, con tu disciplina
sobre nosotros hasta que aprendamos y cambiemos. Te pedimos. Te pedimos,
Señor. Y también cuando ya hemos aprendido
la lección, cuando ya nos hemos arrepentido en verdad y ya queremos
abandonar este pecado, Te rogamos, Señor, que tú quites de nosotros
tu disciplina y nos restaures otra vez ese lugar de paz. Hazlo, Señor, debido a tu misericordia
y por el amor de tu nombre. Te pedimos en nombre de Cristo.
Amén.
Respondiendo a la disciplina de Dios
Series Estudio de los Salmos
Cuando estás sufriendo debido a las consecuencias del pecado y la disciplina de Dios, clama a Él en oración y ten la confianza de que va a oírte y responder.
| Sermon ID | 1817185343 |
| Duration | 48:04 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Psalm 6 |
| Language | Spanish |
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.