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Bueno, asiento, hermanos. Bueno, este, qué tremenda oportunidad
de poder nosotros aprovechar para nuestros estudios, poder
nosotros apropiadamente poder trazar bien la Palabra de Verdad. Y más, yo nomás le animo. Temprano mi pastor me decía,
la herramienta del pastor son libros y su biblioteca. Y me
decía, cada que hay Navidad, cada que hay cumpleaños, antes
que insinúes o sugieras que te compren cualquier otra cosa,
diles que te regalen libros. El único coraje que da ahora
es que hace 25 años yo tengo una inmensa biblioteca. Yo les
voy a decir una cosa, esa biblioteca no exagero, la tengo en cajas
todavía porque hemos estado en transición, mi oficina actual,
no está construida todavía y no quiero sacar todas las cajas
que tengo. Tengo una biblioteca extensa.
En aquel entonces, no quiero decir cuánto porque van a decir
que estoy bien viejo, pero en aquel entonces, hermano, estoy
hablando de un valor de sobre $25,000 dólares en libros. Y ahora vienen un disquito. Y me
da un coraje que no da más. Pero yo les animo, hermanos,
es una bendición la presentación de hermano Pablo, de hacer uso. Tenemos que... ¿saben qué? Nos estamos volviendo muy filosóficos
en nuestra manera de predicar. Predica la palabra. Estamos agarrando demasiado de
la filosofía, las enseñanzas de este mundo, Yo digo, en inglés
yo siempre he dicho, What's wrong with the book? Maos, la palabra de Dios es la
que cambia vidas. Y Maos, es triste decirlo, pero
el pastor común en su tarea principal es donde menos pasa tiempo. ¿Nos la pasamos haciendo tantas
otras cosas? ¿Administrando esto que el otro? ¿Jugando golf? ¿O, perdónenme, viendo fútbol
soccer? ¿O ver perder a los Yankees?
¡Ay, señores, pero ya no debería de haber dicho eso! ¡Ay, se ya
perdieron el testimonio un montón de cristianos aquí! No, en serio,
en serio, hermanos, tenemos que dar a nuestra gente la Palabra
de Dios. No puedes ir allí, ¿verdad? Tantos siervos de Dios parecen
pentecostales y carismáticos, la manera en que manejan es su
púlpito. No preparas, no estudias, Llegas y abres la Biblia como
un carismático, a ver donde caiga, el Señor va a dirigir. Y luego te preguntas, ¿por qué
las ovejas no están en la condición que deben de estar? Y yo, yo,
¡wow! Maestro Fernández, yo no sé por
qué me hizo eso. Yo tengo varios programas y me
gusta mucho estudiar. Y había visto este programa,
pero no lo había visto, lo vi en sus inicios y no estaba tan
desarrollado como ahora veo que está y eso ahora me va a obligar
a gastar más dinero. A mí me gusta estudiar y todo
lo que me pueda ayudar a mí, tú también deberías de aprovechar.
Digo, yo no sé, yo sé que hay algunos de ustedes que ya todos
saben, Pero yo necesito toda la ayuda que yo pueda conseguir.
Y ese es una bendición. Gracias de nuevo a esta iglesia. Gracias al Pastor Acevedo. Gracias
a los amados hermanos que han trabajado, han hecho un trabajo
tan excelente. Yo sé lo que se toma para tener
una reunión como esta. Y le doy gracias a Dios por los
hermanos que han estado dispuestos a pagar el precio para que esto
se lleve a cabo. Le agradezco mucho a Maño Fernández.
mi amigo ya de años, por la bendición de poder participar en estas
reuniones. Nunca, nunca lo tomo por demás. Y yo sé que a través
de los años, el Señor ha obrado, el Señor ha hecho cosas más allá
de lo que jamás pensamos en Mao Fernández. ¿Cuándo en el mundo
íbamos a pensar ver lo que estamos viendo ahorita? No podemos dormirnos,
no podemos nosotros tomar las cosas por demás. tenemos que
ver por dónde Dios va y seguirle detrás. Y yo sé que el Señor,
si nosotros permitimos, creo que los mejores años, yo he oído
cantidad de hermanos americanos en este país decir, si este país
va a ver un último gran avivamiento, estoy convencido que va a comenzar
con el mundo hispano. Yo he oído americanos decir eso.
y doy gracias a Dios. Hay buenas cosas sucediendo en
el mundo americano, hermanos. Buenas iglesias, buenos hermanos.
Hermanos, mire lo que Dios ha puesto delante de nosotros y
hay que aprovechar, hay que conocer el tiempo de nuestra visitación
y tomar provecho de ello. Abran sus Biblias a Lucas 1,
por favor, en sus Biblias, Lucas 1. Lucas 1. Vamos a leer el versículo trece
en adelante. Así sentados, hermanos, por favor
me siguen a leer el pasaje. Lucas 1, Pero el ángel le dijo a Zacarías,
No temas, porque tu oración ha sido oída. Tu mujer Isabel te
dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo
y alegría, y muchos se regocijarán en su nacimiento, porque será
grande delante de Dios, no beberá vino ni sidra, y será lleno del
Espíritu Santo aún desde el vientre de su madre. y hará que muchos
de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. Irá adelante
de él con el espíritu y el poder de Elías para hacer volver los
corazones de los padres a los hijos y de los rebeldes a la
prudencia y de los justos para preparar al Señor un pueblo bien
dispuesto. Quiero hablarles por unos minutos
esta tarde sobre esa frasecita en el versículo quince donde
dice, porque será grande delante de Dios. Porque será grande delante
de Dios. Señor, gracias por este tiempo.
Padre mío, tú sabes que detrás de este púlpito está un hombre
incapaz, un hombre inútil. Señor, te pido que el Espíritu
de Dios lleve las verdades de tu palabra a nuestro corazón
y de nuestro corazón a nuestra vida. Mirá los tiempos críticos
en los cuales vivimos. Dios, Señor, cómo lo necesitamos
de Ti. Ayúdame a hacer una ayuda. Ayúdame,
Señor, a hacer una bendición. Es todo lo que deseo en el nombre
de Jesús. Amén. Al darnos cuenta el tiempo en
que vivimos No importa cuál sea tu comunidad, tu ciudad, tu país, pero más y más me estoy dando
cuenta, hermanos míos, que necesitamos del Señor. Ahora,
al decir eso, pareciera ser que es innecesario tener que decirle
eso a un grupo de predicadores, pero lo voy a volver a repetir,
necesitamos al Señor. vivimos en tiempos decadentes
en que de verdad lo único que podemos entender es que la obra
milagrosa de poder de Dios es lo único que puede hacer la diferencia
en este mundo perdido. Creo que hemos conformado y estamos
satisfechos simple y sencillamente con la limitación de nuestro
esfuerzo humano. Necesitamos una visitación del
poder de Dios. Necesitamos, hermanos, algo tan
palpable que donde aquello que parece ser imposible se haga
posible. Pero para poder nosotros ver
esto, para poder nosotros llegar allí, y encima de todo lo que usted
y yo queramos, debemos de querer complacerlo a Él, agradarlo a
Él, estar bien delante de Él. ¡Oh, hermanos, qué afán y qué
deseo de parte de nosotros estar bien delante de otros, pero,
¡oh!, el ser grande delante de Dios. ¿Cuánto nos preocupamos asegurar
que nuestros colegas nos acepten y tengan una cierta imagen de
qué hacemos y qué es lo que logramos? ¡Oh!, pero ser grande delante
de Él. ¿Cuánto de nuestro trabajo y
nuestra convicción es comprometida porque queremos quedar bien,
más bien, con alguien más? Pero, oh, el ser grande delante
de él. Triste y pecaminosamente cuantas
veces hasta nos envanecemos con el deseo de querer comunicarle
a alguien de que hemos hecho algo y que somos alguien, pero,
oh, ¿Quién quiere ser grande delante de Él? Al fin y al cabo, cuando todo
se haya dicho y cuando todo se haya obrado, todo se hace delante
de Él. Y la Palabra de Dios nos dice
de este gran siervo de Dios, Juan el Bautista, en el anuncio de su nacimiento,
que sería un hombre grande. delante de Dios. Grande delante de Dios. Hermanos,
Jesús mismo dijo de Él que de aquellos nacidos de mujer no
había nacido alguien más grande que Juan el Bautista. Eso por
testimonio de Dios. Y la Palabra de Dios nos dice
que la grandeza de este hombre sería en que haría que muchos
de los hijos de Israel se convirtieran al Señor Dios de ellos. Y que
de la misma manera, con el Espíritu y el poder de Elías, haría volver
el corazón de los padres a los hijos, los redes de la prudencia
de los justos para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. ¿Quién es grande delante de Él?
aquellos que por la gracia de Dios son utilizados para atraer
muchos a convertirse al Señor nuestro Dios. Pero esa expresión
y será grande delante de Dios. Opiniones de otros no mucho deberían
de impactarnos. Impresiones de otros no mucho
deberían de preocuparnos. Lucir y buscar grandeza ante
los hombres no es ninguna más el ser grande delante de Él. Más que nada en el mundo debería
de importarlos lo que Él quiere, lo que Él piensa, lo que Él ve,
que ninguna otra cosa. Porque si no somos ese tipo de
siervos, entonces necesariamente vamos a ser mal dirigidos en
nuestras decisiones, en cómo manejamos nuestros ministerios,
el por qué es que nosotros hacemos lo que hacemos. Si sobre encima
de todas las cosas no busco y quiero el favor de Él. Por algo el apóstol
dijo que si él es siervo del hombre, no puede ser siervo de
Cristo. Es imposible. Y Juan, el bautista,
nos dice la Palabra de Dios. Era grande delante de Él. Era grande delante de Dios, hermanos,
amados míos, porque nos dice la Palabra de Dios, en primer
lugar, que Él estaba lleno del Espíritu Santo desde el vientre
de Su madre. Oh, hermanos, Más que tú necesitas
un nuevo edificio, más que tú necesitas dinero, más que tú
necesitas nuevos miembros, más que tú necesitas un nuevo programa,
más que tú necesitas ninguna otra cosa, lo que necesitamos
es el poder del Espíritu de Dios. Aquel poder que puede hacer lo
que tú y yo no podemos hacer. Digo, si nos ponemos a ver lo
que dice la Palabra de Dios aquí, que este poder es aquel que obraría
para que muchos de los hijos de Israel se convirtieran al
Señor su Dios. Este mismo poder, el espíritu
del poder de Elías, es el mismo que haría volver el corazón de
los padres a los hijos. y muchas veces hermanos nos frustramos
y nos desanimamos no vemos avance y no vemos progreso y a veces
pensamos Dios mío qué está pasando aquí parece que entre más enseño,
entre más guío, entre más predico parece que los hermanos no veo
aquí lo que yo quisiera ver en la vida, en el corazón de mi
iglesia y la pregunta es cuánto de lo que
hacemos lo hacemos sin el poder de Dios. Somos demasiado rápidos
para emprender en alguna tarea espiritual sin asegurar que el
poder espiritual está presente. Somos rápidos y prontos para
emprender algo que necesariamente obliga poder divino. Y nosotros estamos tristemente
tan acostumbrados a esto. Hombre hermano, yo recuerdo esas
frases tan espantosas, tan horribles de cómo es que Sansón, jugando
con el pecado y jugando con el pecado y jugando con la tentación,
y cada vez que él pensó que era un jueguito, Dalila decía, Sansón,
los tiristeros sobre ti. Y cualquier mentira que él le
había tirado a esta mujer resultaba en nada ahí. rompía las cuerdas,
pero cuando por fin fue atrapado, la Palabra de Dios dice que Dalila
le dijo, Sansón, los pidisteo sobre ti. Y Sansón dijo, esta
vez saldré como las otras. Nos acostumbramos, hermanos.
Bien, ¿saben qué? Es espantoso este pensamiento,
pero hermanos, nos acostumbramos a subir al púlpito sin el poder
de Dios. Ni lo pensamos. Nos acostumbramos
a ir a emprender la obra de Dios, a aconsejar, a tratar con hermanos,
a tomar decisiones, a administrar, a establecer metas para lo que
viene adelante para nuestra iglesia sin el poder de Dios. Y el diablo le encanta y nos
dice, síguele, todo está bien, no te preocupes. Así pensó Sansón,
pero en la Escritura dice, no sabía que Jehová ya se había
apartado de él. ¡Qué horrible y espantosa frase!
¡Qué horrible y espantosa posibilidad del hecho de que yo esté como
de costumbre siempre en el ejercicio de todo lo que es el pastorado,
el servicio a Dios, la predicación y todo lo que termina a veces
siendo nada más que costumbre! Y el poder de Dios no se convijo. Juan el Bautista fue grande delante
de Dios. Fue grande delante de Dios porque
fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre.
Vamos, les voy a decir, no hay camino corto a caminar con Dios.
El precio de caminar con Dios es tiempo. Voy a repetir eso,
el precio de caminar con Dios es tiempo. El precio de caminar
con Dios es tiempo. Y si tú no tienes tiempo para
Dios, si tú y yo pretendemos servir a Dios y no tenemos tiempo
para Dios. Entonces, hermanos, es muy posible
que ante los ojos de alguien impresionemos ser algo, pero
más que nada de eso nosotros deberíamos de buscar y querer
ser grandes delante de Dios. Hermanos, lo he oído y usted
lo ha oído del hermano Fernández cantidad de veces no hay grandes
hombres nomás hay hombres que se han agarrado de un gran Dios fue grande delante de Dios porque
el poder del Espíritu Santo descansaba sobre Él y ahora, miren hermanos,
yo lo voy a hacer bien práctico este asunto del poder del Espíritu
Santo y la presencia de Dios en nuestras vidas Hemos llegado
a un lugar de pensar que esto es algo místico, algo supersticioso,
algún choque eléctrico, alguna euforia, una emoción, donde yo
siento el poder de Dios que corre por mis venas. No, hermanos,
es bien sencillo. ¿Quién habitará en tu tabernáculo?
¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace
justicia. El que habla verdad en su corazón. Digo, la pregunta, ¿Quién habitará
en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?
Mi pregunta es, ¿Quién quiere? ¿Quién quiere? No hay ninguno
de nosotros en este cuarto que tiene un monopolio a Dios, ninguno
de nosotros. Yo no tengo más tiempo que el
que tú tienes. Yo tengo el mismo libro que tú
tienes. Tú tienes el mismo, si eres un hijo de Dios, tú tienes
el mismo acceso al trono de la gracia, a la presencia de Dios,
que ninguno de nosotros tenemos. Nadie tiene un monopolio a Dios.
¿Quién? ¿Quién habitará en tu tabernáculo?
¿Quién morará en tu monte santo? Mi pregunta es, ¿quién quiere?
Y luego nos dice, el que anda en integridad, el que es recto,
Y creo que hemos confundido este asunto del poder de Dios a convertirlo
en algo similar a lo que los pentecostales y los carismáticos
manejan. Un hombre lleno del poder de
Dios y que vive en la presencia de Dios es una persona recta,
es una persona íntegra. Y luego la Palabra de Dios dice
que hace justicia. Amén. Habla la verdad en su corazón,
es verdadero con él mismo. Saben, hermanos, el menos de
conocerse en sí mismo, ¿sabe quién es? Nosotros. Yo he dicho cantidad de veces, yo
estoy convencido que la razón que el diablo nos toma la ventaja
es porque nos creemos mejor que lo que somos. Un día tu mami te dijo que tú
tenías buen corazón y déjame decirte algo, tu mami te mintió. Estoy hablándole a siervos de
Dios. Tu mami te mintió. Si yo leo bien mi Biblia, el
apóstol dijo, yo sé que en mí, esto es en mi carne, no mora
el bien. Y nos olvidamos de eso. Y dice
la palabra de Dios, el que viene a la presencia de Dios, a la
habitación de Dios, tiene que venir con un corazón que sabe
cómo hablarse la verdad a sí mismo. El que no calumnia con
su lengua, Bueno, vamos a pasar eso porque yo sé que eso no sucede
entre predicadores. Hablamos del poder de Dios. Pero
aquí nos está diciendo el que morará en el tabernáculo, el
que podrá habitar en el tabernáculo, morar en el monte santo de Dios,
es alguien íntegro, alguien justo, alguien que sabe hablarse la
verdad a sí mismo en su corazón y alguien que no calumnia con
su lengua. Ojalá lo ponen a un lugar donde
como que lo entendemos, ¿no, hermanos? Ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra
su vecino. Aquel cuyos ojos el vil es menospreciado,
pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo
no por eso cambia. Quien su dinero no dio a usura,
que no anda en movidas chuecas. Queremos el poder de Dios y luego
estamos envueltos en cosas dudosas. Estoy hablando en chino, hermanos. Quien su dinero no dio a usura,
ni contra el inocente, admitió cohecho. Eso quiere decir el
ser el ser cambiado en mi justicia o mis decisiones a base de algún
provecho monetario. Pero sigamos, hermanos, porque
ninguno de nosotros somos así. Ten cuidado, siervo de Dios.
El que hace estas cosas no resbalará jamás. Salmo 15, por si acaso quieres saber, el
que hace estas cosas no resbalará jamás. era grande delante de
Dios porque el poder de Dios descansaba sobre su vida porque
hermanos para Juan el Bautista quien dice la palabra de Dios
que estuvo en el desierto y la palabra de Dios nos dice hasta
el día en que fue revelado a Israel hermanos déjenme decirles que
en la vida de alguien que camina con Dios hay mucho más en privado
que lo que hay en público Una de las cosas que el Señor trajo
en contra de los fariseos y los publicanos es que les gustaba
en público y exteriormente exponer y exhibir su cristianismo, pero
había muy poco en secreto. Y vamos, si vamos a ser grandes
delante de Dios, bueno, en primer lugar tenemos yo creo que estar
donde Dios nos mire. Digo, si vamos a ser grandes
delante de Dios, yo creo que de vez en cuando vamos a estar
delante de Él. ¿Alguien me está entendiendo? Era grande delante de Dios porque
estuvo lleno del poder del Espíritu Santo desde el vientre de su
madre. La Palabra de Dios nos dice, no beberá vino ni sidra,
y nos habla de la vida de disciplina y de carácter que necesariamente
tuvo que vivir Juan el Bautista. Y hermanos, ninguno de nosotros
somos así por naturaleza. Pero es el poder de Dios que
actuaba en la vida de Juan el Bautista que lo llevó a vivir
una vida de disciplina que tenía este enfoque sobre la tarea,
el propósito y el plan que Dios tenía para él. La palabra de Dios dice que aún
sus alimentos comía langosta y miel silvestre. Era grande delante de Dios. El
poder de Dios actuando en su vida le había llevado a una disciplina
y un carácter que iba a necesariamente tener que existir para que Él
pudiera desarrollar lo que Dios le había mandado hacer. Mas todos
somos incapaces sin Él. La palabra de Dios nos dice que
cuando hayamos hecho todo lo que se nos ha pedido, lo más
que podemos decir es, siervos inútiles somos. No nos gusta
pensar de nosotros como inútiles, pero sin Él somos inútiles. Él
nos hace capaces. Él nos empodera. Y este es el
necesario. Pues no sé si se ha dado cuenta,
pero Dios llama a hombres este tesoro en vasos de barro?
Digo, yo no sé si se nos ha olvidado, pero creo que es necesario que
con mucha frecuencia para que no nos olvidemos qué es nuestra
capacidad, quién somos, el recordar las palabras del apóstol que
dijo, mirad hermanos vuestra vocación, que no sois muchos
sabios. Eso está en la Biblia. No soy mucho sabio según la carne,
ni muchos poderosos, ni muchos nobles, sino lo necio del mundo
escogió Dios para avergonzar a los sabios, y lo débil del
mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte, y lo vil del mundo
y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es para deshacer
lo que es a fin de que nadie se jate en su presencia. Bueno,
¿saben lo que pasa con nosotros? Yo no sé de usted. Yo conozco
mi trasfondo, yo sé cuál es mi pasado, Yo estoy asombrado que
yo estoy donde estoy. Estoy asombrado de lo que Dios
ha obrado en mi vida. Mucho de Dios escogió a hombres,
hombres débiles. Es lo que dice mi Biblia. Hombres
incapaces. Nuestros ministerios están siendo
afectados por nuestra incapacidad. Nuestros ministerios están siendo
afectados por la falta de nosotros ser lo que debemos de ser, en
disciplina, en carácter. Luchamos y peleamos contra muchas
cosas que vienen de allá, de nuestro trasfondo, de nuestro
país, de nuestros papás, cosas que nos han afectado. Son hombres
los que están en el púlpito, no son ángeles. Amén. Y estas cosas o nos pueden estorbar
o con el poder de Dios podemos nosotros pedirle a Él que Él
conquiste todas estas áreas en nuestra vida y vencer todas las
mañas, los hábitos y todas aquellas cosas que nos afectan para no
hacer lo que Dios nos ha mandado hacer. Él fue grande delante
de Dios. Y su grandeza se mostró en el
hecho que con el poder de Dios, él pudo enfocarse y pudo encajar
en carácter y disciplina al lugar y la dirección a donde Dios le
había llamado. Vamos, hay demasiados de nosotros
desconectados de lo que Dios nos ha llamado a hacer. Digo, desconectados. ¿Y algunos
de nosotros, o por prejuicios, o por malos hábitos, o cosas
que en nuestra vida están allí, que deberían de cambiar y todavía
no cambian? Jamás yo sé o conozco a alguien
más, el poder de Dios es grande, pero yo jamás he conocido al
Señor usar a un predicador flojo. jamás. Y vaya, háblame a mí de que es
que, pastor, usted no sabe, yo no crecí así. A mí no, háblame
de eso. Yo crecí en las calles de Los
Ángeles. Mi vida fue la perdición, el
pecado, las pandillas, el desenfreno de todo apetito carnal. Firmados
a mí, mi Biblia me dice que el mismo Espíritu que resucitó a
Cristo de los muertos es el mismo Espíritu que puede vivificar
nuestros cuerpos mortales. Es el mismo poder que mor en
mí y que mor en ti. Y rehúso, rehúso a sentarme,
conformarme y limitarme a base de lo que yo puedo. Es necesario
que Él, hermanos míos, nos pase, nos lleve, nos quebrante, nos
ponga en un lugar donde Él forme en nosotros lo que Él necesita
formar para hacer lo que Él nos ha llamado a hacer. Tú no vas a lograr el potencial
completo de lo que Dios quiere hasta que te disciplines dentro
del plan que Dios tiene para ti. Tenemos demasiados predicadores
en nuestros púlpitos, muy alejados del poder de Dios, de disciplina
y de carácter. Hermanos, gente mundana a veces
tiene más disciplina que nosotros. ¡Qué triste! la fama, la impresión que nosotros
hemos dado, que ser siervo de Dios es ser alguien que es flojo
y que nunca trabaja y hace nada. No tienes tiempo para buscar
a Dios. Es muy difícil si te levantas a las once de la mañana. Yo, los jóvenes predicadores
a veces yo los oigo y dicen, no, algún día alguien va a saber
de mí. Mira, levántate, comienza con
levantarte. Levántate. No hay un switch que de repente
alguien prende y luego hay sol. Digo, falta alguno de nosotros
saber que el sol se levanta lentamente. Yosufalín lloraba, hermanos Fernández. Yosufalín, este gran predicador
que escribió un libro que se llama Alarma a los Inconversos,
lloraba cuando guía el martillo del herrero golpeando antes de
que él subiera a la tarea del Señor, lloraba. Y pensaba decir,
cómo es posible que un herrero está atendiendo la tarea que
Él atiende antes de que yo esté ocupado en los negocios de mi
Padre. ¡Disciplina! ¡Disciplina! ¡Carácter! No va a suceder nada,
nada más sucede, hermanos. Era grande delante de Dios, pero
tenemos a siervos de Dios hoy tan afectados y tan vulnerables
a su carne y a sus apetitos y a sus deseos, Maos dice la palabra
de Dios en el libro de proverbios que el que no tiene control de
su espíritu es como un hombre sin muros. Los muros en las ciudades eran
para protección, eso quiere decir que el que no tiene control de
su espíritu está completamente abierto y vulnerable. amasados siervos coqueteando
y jugando con inmoralidad y con pornografía. Nos llamamos siervos de Dios,
Dios nos guarde. No, no, no, no, miren, mi esposa, miren, déjeme decirle
algo, siervo, haz de caso a tu esposa. Hay un montón de ustedes, pastor,
así vivo. Hermana Millen me ha preguntado
a veces, oye, papi, ¿y tú jamás eres tentado? No, yo soy tres
veces santo. ¿Qué pasa con nosotros? ¿Que
no nos conocemos? ¿Tomará el hombre fuego? ¿En
su seno, sin ser quemado, podrá caminar sobre brazos? La respuesta
es no. Y hoy, cuántas veces, y miren
más, yo ando, todos los que andamos, andamos la mayoría del tiempo
solos. Y la hermana me dijo, pórtate bien. Cuídate. Después del servicio, a veces
ella viene y me dice, oye, amor, ¿y quién era esa vieja, dijo
esa hermana que te estaba hablando? Pues
no sé. Es una nueva. Esa mujer me da muy mala espina. Suficiente para mí. Suficiente
para mí. Tú, reverendo, mujer malpensada,
soy varón de Dios. ¿Qué crees? Limpia esa mente
sucia que tienes. Cállate la boca. Atiende. Mejores hombres que tú y yo han
caído. De más, regreso a lo que te vuelvo
a decir. ¿Dónde está el poder de Dios? Porque, hermanos, mira, todo
tú y yo, sumando todo menos Dios, somos capaces de lo peor. La
disciplina y el carácter que este siervo de Dios tenía lo
hizo grande en los ojos de Dios, porque el poder de Dios descansaba
sobre él. y la grandeza de este hombre
de la misma manera se mostró en el santo valor y el hecho
de que hermanos con tremendo valor y valentía expuso su ministerio
aún hasta la muerte mira eso de que mira si tú haces
todo lo que Dios dice vas a ver que todo te va a ir bien dice
la Juan el Bautista ¿Qué nos debe este mundo, hermanos?
¿Qué nos debe este mundo? ¿Sabe cuál es el desánimo? ¿Sabe usted cuál es la depresión
de tantos siervos de Dios? De que estamos haciendo la obra
de Dios y la gente responde contrario a lo que pensamos que debe responder.
Buenas tardes. ¿Qué esperas? ¿Qué esperamos? Pues es que, mire pastor, yo
estoy haciendo lo correcto y yo predico la palabra y... Y mire,
¿qué estabas esperando? Si al padre de familia llamaron
Belcebú, ¿el discípulo no es mayor que
su maestro? Alguien me está entendiendo. ¿A dónde llevó la fidelidad,
el valor de ser predicador de la Palabra de Dios a Juan el
Bautista? Lo llevó a decapitación. Y nosotros tenemos un diácono
por ahí o su esposa que tiene cinco metros de lengua y estamos
escandalizados. Vivimos para Dios, estamos tratando
de hacer el bien, la gente nos paga mal por el bien que hacemos
y comenzamos a deprimirnos. ¿Somos mayores que el Maestro? Y vaya hermanos, que necesidad
de ese santo valor. Y dije santo valor, yo no estoy
hablando de un predicador que por el puro gusto de desquite
le cae encima a su gente. No, un siervo de Dios que predica
todo el consejo de Dios y no tiene miedo a hablar sobre el
pecado y marca el mal. Todo esto no es por el fin de
querer lucir como bautista independiente fundamental, sino su amor a Dios. Su amor a Dios primero y sobre
todas las cosas. Porque deberíamos de querer mucho
mejor estar bien con Dios que estar bien con nadie. no amor
por la gente. Un siervo de Dios que predica
duro contra el pecado y predica duro contra el pecado porque
sabe lo que el pecado puede hacer en la vida de su gente. Y apuntó
el dedo huesudo a Herodes, pero Herodes lo respetaba. ¿Sabías
tú eso? La palabra de Dios nos dice que
le tenía temor y que lo escuchaba con frecuencia. Le pesó cuando
esa mujer le pidió la cabeza de Juan el Bautista en un platillo.
Le pesó. Porque sabía que era un hombre
de Dios. Grande delante de Dios. Nunca
tengas miedo a señalar el mal. Se toma mucho valor para señalar
el mal. Yo digo a los buenos predicadores, cuando predicamos
tenemos que hacer así. para allá y para acá también. Amén. Mao Fernández, a través
de los años yo he querido presentarme a mi gente, no como alguien que
vive sobre y encima de ellos. Yo he querido presentarme en
elante de mi gente como alguien que está en la misma batalla
que ellos están, que pelea las mismas cosas que ellos pelean,
que enfrenta los mismos conflictos que ellos enfrentan. Predicar es duro es una cosa,
vivir lo que estamos predicando es otra. Predicar duro con el
fin de querer impresionar, de que yo soy un predicador duro,
yo no quiero tener esa impresión. Yo quiero que mi gente sepa que
cuando yo les hablo cosas difíciles es porque yo no quiero ver que
sus vidas sean destruidas. El pecado paga mal. El pecado
siempre, siempre paga mal. fue grande en los ojos de Dios.
Fue grande delante de Dios. Fue lleno del poder del Espíritu
Santo, reservado a una vida de disciplina y carácter que le
permitió desarrollar el llamado de Dios en su vida. Por lo cual tuvo un santo valor,
y de nuevo, y poder en la predicación y proclamación de la verdad,
aún exponiendo su propia vida. fue grande delante de Dios, porque en humildad pudo aceptar
el lugar que Dios le había dado, como aquel que habría de preparar
el camino del Señor, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. ¿Saben qué? No hay muchos que
les gusta segundo, tercer cuarto lugar. ¿Cuántos de ustedes recuerdan el aguijón que el apóstol Pablo
cargaba, el cual tres veces le pidió al
Señor que le quitara, y el Señor le dijo, Alguien contésteme por qué. ¿Por qué es que Dios le mandó
ese aguijón? Ahí está en las Escrituras. ¿Por
qué? ¿Por qué? Para que no me exaltase sobremanera. Fue enviado a mí un mensajero
de Satanás. Lo voy a aclarar. Pablo dijo,
por mi orgullo, para que no me vuelva altanero.
Él, Pablo, él era tremendo. Tú y yo no, no. Somos la esencia
de la humildad. Siempre nos preferimos los unos
antes que los otros. ¿Se están dando cuenta? Una vez más, yo creo que no nos
vemos bien quién somos. El apóstol dio de la necesidad,
por la medida de las revelaciones que se le habían concedido, enviarle
un mensajero de Satanás, un aguijón en la carne, para que no se enalteciera
desmedidamente. Por su orgullo. Qué bien orgulloso Pablo. Tú
y yo no. Era grande delante de Dios. Hermanos,
venían y le preguntaban los religiosos, enviaban mensajeros, los líderes,
y decían, ¿eres el Cristo? Y Él decía, no soy digno ni de
desatar la correa de su zapato. Amén. Decían, no lo soy. ¿Quién eres? ¿Elías? ¿Uno de
los profetas? No es una voz. Una voz que clama en el desierto. Tú y yo hubiéramos presentado
nuestros credenciales. Tú y yo hubiéramos sacado nuestro
título y nuestra... la diploma, el grado honorífico,
lo que tú quieras. Vaya que siempre estamos tan
preocupados de asegurar que otros sepan quién soy yo. Y como les dije el día de ayer,
que cuando Él señala al Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo, los propios discípulos les dicen, Señor, el que nos
dijiste allá al otro lado del cordón, ¿se está llevando a la
gente? está bautizando más que nosotros?
A lo cual contestó, es necesario que Él crezca y yo mengüe. ¿Sabe lo que está estorbando
la imagen de Jesús en tu vida y la mía ante la gente que servimos? Nosotros. Otros no pueden ver a Jesús en
nosotros porque no pueden pasar más allá que nosotros. Nosotros
estamos estorbando. Era grande delante de Dios. Creo yo, hermano Fernández, que
si nosotros buscáramos ser grande delante de Dios, es más, estoy
convencido no tuviéramos tanto conflicto y tanta envidia y tanto
pleito entre bautistas independientes fundamentales. Más veces que
no, no se trata que pues es que yo no estoy de acuerdo, no, no
es eso. Es que doctrinalmente, no, tampoco es eso. Pues es que,
no, no, no es nada de eso. Es esto de que buscamos ser grandes. Aprecio de grandes cosas que
Dios pudiera hacer con nosotros. Los efeminados trabajan mejor
juntos que nosotros mismos. Y mientras nosotros pudiéramos
decir, no, pues es que esto, es que aquello, es que lo demás,
no, la verdad es que cada uno de nosotros busca lo suyo. Pablo tenía gente así. Pablo
dijo, yo sé que algunos predican a Cristo por envidia. pero Él fue grande delante de
Dios. Dios no nos ha llamado a todos
a todo. Dios tiene un plan para mí que
Dios no tiene para el hermano Arjona. Y Dios tiene un plan
para hermano Arjona que no tiene para el hermano Agüero y para
el hermano Agüero que no tiene para el hermano Pineda. Hermanos,
se toma humildad el ponernos y quedarnos donde Dios nos quiere. Tú no deberías estar envidiando
la posición del ministerio ni la bendición de nadie más. Ese es parte de nuestro problema. que no es suficiente nosotros
ser grandes delante de Dios. Evidencias de carnalidad, por lo cual el apóstol pasó todo
el capítulo doce de primera de Corintios tratando de atender
este problema con esa iglesia carnal. No, pues si yo no soy
ojo, no quiero ser dedo. Y todos queremos encajar en el
mismo lugar. cuando deberíamos de buscar,
Señor. Si Tú me tienes nada más como
alguien que es insignificante en los ojos de alguien más, y
a lo mejor jamás nadie oiga de mí, si me quisieras usar, si
tan sólo para lanzar y apoyar al ministerio de mi pastor, Si me quisieras usar para poder
encaminar y lanzar a alguien, para lograr cosas grandes para
Dios, aunque yo no brille, Señor, yo quiero encajar donde Tú me
quieras. Pero si eso va a suceder, hay
un montón de yo que tiene que desaparecer para que Él crezca. Es necesario que Él crezca y
yo mengo. Y fue grande delante de Dios.
Algún día nos vamos a asombrar. Nos vamos a asombrar. Y se me
hace, hermano Fernández, que algún día allá en el cielo, cuando
algún hermano se acase, llegue allá y diga, oigan, ¿no han visto
a ese quien, Salazar, a ese quien? No son los que siempre están
delante del ojo de la gente. los que necesariamente son grandes
delante de Dios. Vamos a ver gente premiada que nos va a asombrar. Por eso dice la Biblia, cada
uno de nosotros someta a prueba su propia obra. Y los primeros van a ser los postreros. Yo les voy a decir, les voy a
confesar mi pecado. Y bueno, no me habías hecho caso
todo el mensaje, pero nomás te digo que voy a confesar pecado
por esa atención. Yo viví unos años, temprano en
mi ministerio, donde yo buscaba ser grande. Yo, yo soy vil, malo, pecador. Tú no, yo. Pero, oh, cómo Dios
tuvo que tratar conmigo. Y, hermanos, les voy a decir a mí,
me importa más si alguien más conoce mi nombre. Es más, me
da miedo. lloro, tiemblo, me doy cuenta
de las cosas que han estado pasando y tantos siervos de Dios, ya
no en el ministerio, pecando, perdiendo su hogar, sus iglesias. Hay un libro de cartas de amor
que Carlos Spurgeon y su esposa escribían En una de esas cartas
Spurgeon le escribe a su esposa y le dice, me da miedo, tengo
temor de la influencia que Dios me ha dado entre predicadores
y el gran daño que yo haría si yo llegara a fallarle a mi Dios. Hermanos, no es de que vivamos
mordiéndonos las uñas y en pánico, Creo que todo se pondría en su
lugar si nada más nosotros buscáramos ser grandes delante de Él. No
delante de los hombres. No a la vista del público. No
el aplauso de nuestros colegas. No la imagen ni la impresión
que queremos que otros tengan. Ser grande delante de Él. Vamos a ponernos de pie. Padre
mío, somos Sus siervos. ¿Y cuántas veces Jesús no se
puede ver en nosotros porque nosotros estamos estorbando? ¡Cuán gran preocupación tenemos
de lo que otros piensan, de lo que otros dicen! ¿Cómo cuidamos
mantener una imagen delante de los hombres? ¡Oh,
pero este gran siervo de Dios fue grande delante de Dios! Danos, danos un corazón que quiere
agradarte sólo a ti, que quiere sólo el favor tuyo,
que busca sólo el agrado tuyo. Que si algún día al final de
esta vida pudiéramos escuchar las palabras bien buen siervo
y fiel, es todo lo que queremos. Danos hombres grandes delante
de ti, y un rendimiento tan completo y tan total, que podamos rendirnos por completo
a tu deseo y a la razón del por qué nos tienes aquí. somos Tus
siervos, Señor. No has hervir nuestros propósitos
y nuestras agendas, nuestras ambiciones, somos Tus siervos.
¡Que no se nos olvide! Si Dios te hablaba, aquí está
el altar, ni esperes, ven. Ya muchos han pasado, tú puedes
pasar también, no esperes. ¿A quién estamos presionando?
¿A quién estamos aparentando? ¿Sabes
lo que más asusta a mí? Lo que la gente piensa de mí,
¿lo pensará Dios? Como la gente me ven a mí, ¿me
verá Dios de esa manera? Si Dios no te da a ti como la
gente te ve, entonces las cosas andan mal. Y a veces la gente piensa demasiado
bien de nosotros, pero Dios dice, yo te conozco. No
sé quién tú eres. Hay que estar alta. Mi Señor, mi Dios, te damos gracias
por habernos hablado en este día. Podemos mostrarnos de la verdad
qué importa lo que piensan los demás de nosotros. Lo que importa
es qué Tú piensas de nosotros. Qué reputación tengamos con los
hombres no es lo importante, qué reputación tengamos contigo. Ayúdenos, Señor. Por favor, ayúdanos
para ser grandes ante Ti. Gracias por estos humildes aquí
en sus rostros diciendo, Señor, ayúdame a ser grande ante Ti.
En el nombre de Cristo.
Un Hombre Grande Delante De Ti
Series Conferencias 2007
| Sermon ID | 1608194130109 |
| Duration | 1:00:00 |
| Date | |
| Category | Conference |
| Language | Spanish |
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