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Dice así en versículo uno, después
que hubo terminado todas sus palabras al pueblo que lo oía,
entró en Capernaum. Cristo acaba de dar un gran sermón,
un gran mensaje, un mensaje radical que estudiamos la semana pasada. Versículo dios, y el siervo de
un centurión a quien éste quería mucho estaba enfermo y a punto
de morir. Cuando el centurión oyó hablar
de Jesús, envió unos ancianos de los judíos rogándole que viniese
y cenase a su siervo. Un centurión era un romano, un
soldado del ejército. Y es muy extraño aquí que ese
hombre que representa la ocupación del país tiene muy buenas relaciones
con los judíos. Dice que él está mandando ancianos
de los judíos, líderes. Normalmente los judíos despreciaban
a los romanos, pero ese hombre es diferente, versículo 4. Y ellos vinieron a Jesús y le
rogaron con solicitud, diciéndole, es digno de que le concedas esto,
porque ama nuestra nación y nos edificó una sinagoga. El hombre
tenía dinero, el hombre tenía poder, hasta construyó una casa
de oración. Tenía intereses en las cosas
del Señor. Veo que hay personas aquí construyendo la casa de
Dios. Cada semana está cambiando el baño. Ese hombre tenía corazón
por las cosas del Señor. A lo mejor vio algo en la Palabra
de Dios que tocó su corazón. Aunque no era judío, sabía que
ellos estaban siguiendo al Dios verdadero. Y los judíos hablan
muy bien de Él. Dice que es digno. Ese hombre
es digno. A lo mejor hizo él muchísimas cosas más para ellos
en el pasado. Era muy querido. Dice que ama
a nuestra nación. Era muy diferente de Poncio Pilato. Versículo 6. Y Jesús fue con
ellos. Pero cuando ya no estaba lejos
de la casa, el centurión envió a él unos amigos diciéndole,
Señor, no te molestes. Pues no soy digno de que entres
bajo mi techo. Por lo que ni aún me tuve por
digno de venir a ti, pero di la palabra y mi siervo será sano. Ahora podemos ver más evidencias
de que ese es un hombre de buen carácter, de carácter profundo.
Los judíos vinieron diciendo, ese hombre es digno. Pero ¿qué dice él? Yo no soy
digno. ni de estar en tu presencia,
ni de tenerte bajo mi techo. Hermanos, hay un proverbio del Salomón, el sabio, que dice,
alábate el extraño y no tu propia boca, el ajeno y no los labios
tuyos. ¿Qué quiere decir esto? Está
hablando de que cuando veas a una persona que no quiere exaltar
a sí mismo, no habla bien de sí mismo todo el tiempo, no está
jactándose de sus calificaciones, de sus experiencias, mientras
otros están hablando bien de él. Es una persona de carácter. Las personas que vienen muy bien
de ellos mismos son por lo menos vanidosos y pueden ser personas
peligrosas, manipuladores, especialmente cuando hablan bien de ellos mismos
y otros hablan mal de ellos. Pero ese hombre no puede decir,
versículo 8, porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad,
y tengo soldados bajo mis órdenes, y digo este ve y va, y al otro
ven y viene, y a mi siervo hace esto y lo hace. Al oír esto Jesús
se maravilló de él, y volviéndose dijo a la gente que le seguía,
os digo que ni aún en Israel he hallado tanta fe. Y al regresar
a casa, los que habían sido enviados hallaron sano al siervo que le
había estado enfermo. Cristo maravilló de él. Comentó
de que entre la gente de Israel, supuestamente el pueblo de Dios,
nadie tenía esa fe, tanta confianza en la persona, en el poder de
Cristo Jesús. Y ese hombre, ese centurión,
entendió poder. el poder de Cristo. Y entendía
también autoridad. Hay hombres que entienden autoridad
y hay otros hombres que no entienden realmente autoridad. Ese hombre
dijo, también yo soy bajo autoridad. Y hay un principio en la Biblia
que es muy importante, lo voy a repetir dos veces. Las personas
que están bajo autoridad tienen autoridad. Lo voy a decir de
nuevo. La persona que está bajo autoridad
tiene autoridad. Por ejemplo, un hombre de familia que está viviendo bien bajo la
autoridad de Dios tiene más autoridad en su casa, con su esposa, con
sus hijos. Vamos a Génesis 18. En Génesis 18 estaban en rumbo,
algunos ángeles en rumbo a destruir a Sodoma y Gomorra. En Génesis
18, decidieron revelar lo que estaba pasando. Abraham 18, 17. Dios dijo, y Jehová dijo, encubriré
yo, Abraham, lo que voy a hacer, habiendo de ser, Abraham, una
nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en todas las
naciones de la tierra, porque yo sé que mandará a sus hijos
y a sus hijas y a su casa después de sí que guarden el camino de
Jehová haciendo justicia y juicio para que haga venir Jehová sobre
Abraham lo que había acerca de él. Entonces, quizás haya hombres
aquí presentes que piensan, yo no puedo mandar nada a mi familia.
¿Cómo es posible que Dios diga, yo sé que Él mandará a su familia? Es que Abraham tenía autoridad,
porque estaba bajo autoridad. Cuando Dios pidió algo, aún algo
difícil, lo hizo. Tenía autoridad. Hay otro, Josué,
no tenemos que ir, pero está en José 24, 25, donde Josué dijo,
yo y mi casa serviremos al Señor. Hay muchos hermanos que no pueden
decir nada, pues, si yo y mi casa, si mi esposa quiere, si
mis hijos están dispuestos, pero no, hay muchos hombres, no tienen
autoridad. porque no están bajo autoridad.
Cuando está bajo autoridad, el hombre tiene autoridad. Y ese
Josué era también un hombre militar del ejército. Esos hombres del
ejército entienden autoridad. Entonces, hermanos, si hay alguien
aquí que dice, ¿por qué yo no tengo autoridad en la casa? Hay
que pensar. ¿Está bajo autoridad de Cristo?
De manera adecuada. Versículo 11. Aconteció después
que iba a la ciudad que se llama Nain. Iba con él muchos de sus
discípulos y una gran multitud. Cuando llegó cerca de la puerta
de la ciudad, he aquí que llevaba a enterrar a un defunto, hijo
único de su madre, la cual era viuda, y había con ella mucha
gente de la ciudad. Ahora Cristo está regresando
con mucha gente y están encontrando otro grupo de mucha gente también. Están en un funeral, es un caso
verdaderamente triste. Una mujer viuda, y fue un desastre
en esos tiempos estar así, viuda, sin su esposo. Pero también está
perdiendo su único hijo, la persona que iba a ayudarla en su vejez,
protegerla, ya como su esposo era ausente, entonces su tristeza
era intensa, su situación era grave. Vamos a Zacarías 12, 10. Esos son unos libros antes de
Mateo. En Zacarías 12, 10, podemos ver como eso es como ejemplo de la
tristeza más severa. Zacarías 12, 10, dice, Y derrabaré sobre la casa de
David y sobre los moradores de Jerusalén espíritu de gracia
y de oración. Y mirarán a mí, a quien traspasaron,
y llorarán. Pero ¿cómo van a llorar? Llorarán
como se llora por el Hijo Unigénito, afligiéndose por Él como se aflige
por el Primogénito. Su único Hijo, su esperanza,
su protección, su apoyo en la vida, murió. Versículo 13, nuestro
texto. Y cuando el Señor la vio, se
confadeció de ella y le dijo, no llores. No llores. Cristo sintió su dolor. No estaba
burlando de ella cuando dijo, no llores. Estaba despertando
en ella un poco de la fe y de la esperanza. A lo mejor ella
sabía ya algo de Cristo Jesús. Versículo 14. Y acercándose,
tocó al féretro, y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo,
joven, a ti te digo, levántate. Era una cosa abierta. No tenía
que abrir nada. Él estaba ahí, muerto, y Cristo
estaba hablando a él. Entonces se incorporó el que
había muerto y comenzó a hablar y lo dio a su madre. Cuando Cristo
resucitó a muertos, sea Lázaro, sea la muchacha que vimos en
Marcos, o sea, ese joven siempre fue solamente por una palabra,
una palabra nomás. No hizo nada con lodo como que
hizo con el ciego, no dijo que tenía que lavarse, sino con una
palabra simple. Acabó con la muerte. Enseñando
a nosotros que la muerte para Cristo no es un problema. No
es algo que quita toda la esperanza. La muerte para Cristo no tiene
aguijón. El sepulcro no tiene victoria.
Versículo 16. Y todos tuvieron miedo y glorificaban
a Dios diciendo, un gran profeta se ha levantado entre nosotros
y Dios ha visitado a su pueblo. y se extendió la fama de él por
toda Judea y por toda la región alrededor. Cristo estaba haciendo
cosas maravillosas ya cada día, milagro tras milagro, derramando
su compasión y su misericordia. Ellos estaban diciendo, un gran
profeta se ha levantado, porque así era en los tiempos antiguos. Vamos a ver un ejemplo más, a
lo mejor eso es la última vez que vayamos al testamento antiguo,
pero en capítulo 4 Cristo hizo referencia a una viuda de Sarepta. La viuda de Sarepta en Lucas
4.25 querían matar a Cristo. En verdad os digo que muchas
viudas había en Israel en los días de Elías cuando el cielo
fue cerrado por tres años, es Lucas 4.25. Y hubo una gran hambre en toda la tierra, pero
a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda
en Serepta de Sidón." Entonces, Cristo es como repitiendo la
historia de ella, y quiero visitar su historia. Creo que les puede
prometer en la última vez que vamos al testamento antiguo.
Primero de Reyes 17, 17. En Primero de Reyes 17, es un
pasaje bien conocido. Había un gran hambre y le vino
a esa mujer que ni era judía. Dice en 17, después de estas
cosas, aconteció que cayó enfermo el hijo del ama de la casa. Y la enfermedad fue tan grave
que no quedó en el aliento. Y ella dijo a Elías, ¿qué tengo
yo contigo, varón de Dios? ¿Ha venido a mí para traer a
memoria mis iniquidades y para hacer morir a mi hijo? Él le
dijo, dame acá tu hijo. Entonces, él lo tomó de su regazo
y lo llevó al aposento donde él estaba y lo puso sobre su
cama. Y clamando a Jehová, dijo, Jehová,
Dios mío, aún a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido
haciéndole morir su hijo y se tendió sobre el niño tres veces
y clamó a Jehová y dijo Jehová Dios mío te ruego que hagas volver
el alma de este niño a él. Ese Elias era muy grande en el
pueblo judío pero tenía que realmente rogar en contra de la muerte.
Y Jehová oyó la voz de Elías y el alma del niño volvió a él
y revivió. Tomando luego de Elías al niño,
lo trajo de la pocento a la casa y lo dio a su madre. Cuando dice
le dio a su madre, es exactamente lo que está pasando con Cristo.
Cristo está salvando un niño único de la madre, regresándolo
a su madre y todo el mundo está pensando, eso es una repetición
de Elías. Es el mismo. Por eso dijeron,
un gran profeta levantado. Y le dio a su madre y le dijo
a Elías, mira, tu hijo vive. Entonces la mujer dijo a Elías,
ahora conozco que tú eres varón de Dios y que la palabra de Jehová
es ver verdad en tu boca. Y eso estaba, lo que Cristo estaba
haciendo, confirmando con certeza, confirmación, quién era Jesús. Y de que no había ningún pretexto
válido de dudarlo. Continuando nuestro texto, la
próxima porción dice los discípulos en 18. Los discípulos de Juan
le dieron las nuevas de todas estas cosas y llamó Juan a dos
de sus discípulos y los envió a Jesús para preguntarle, ¿Eres
tú el que había de venir o esperaremos a otro? Es muy extraño. Juan estaba en la cárcel y parece
que Juan está empezando a tener sus dudas. Él que dijo a Jesús,
yo no soy digno, Dios debe de ser bautizado por ti y tú vienes
a mí. Pero ahora está diciendo, ¿eres tú realmente el Mesías
o debemos esperar otro? Él predicó como que Cristo iba
a venir a la tierra con juicios, poniendo la hacha a la raíz de
los árboles que no daban fruto, pero parece que no estaba pasando. iba a pasar más tarde con la
destrucción de Israel después de la muerte de Cristo, pero
parece que Juan, el gran Juan Batista era un poco desanimado
en la cárcel. Versículo 20. Cuando pues los
hombres vinieron a él, dijeron, Juan Batista, nos ha enviado
a ti para preguntarte, ¿eres tú el que había de venir o esperaremos
a otro? En esa misma hora sanó a muchas
enfermedades y y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos
les dio la vista. Y respondiendo, Jesús les dijo,
Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído. Los ciegos
ven, los cojos andan, Los leprosos son limpiados, los sordos oyen,
y los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el
Evangelio. Y bienaventurado es aquel que
no haya tropiezo en mí." Cristo dio muchas evidencias, con citas
diferentes del libro de Isaías, de que Él estaba cumpliendo todas
las profecías del Mesías. Pero por último, en versículo
23, le dio una reprenda suave. Dijo, y bienaventurado él es
aquel que no haya tropiezo en mí. Quizás tu hermano o hermana
ha sentido como Juan, seguidor de Cristo, pero muy perplejo,
no entendiendo por qué las cosas pasan como están pasando. Quizás
estás un poco impaciente, pensando, ¿por qué? ¿por qué? esperando
que Dios actúe de otra manera conforme a sus expectativas. Pero tenemos que confiar y esperar,
confiando que Dios sabe lo que hace. A veces el plan de Dios
es inescrutable para nosotros. Versículo 24. Cuando se fueron los mensajeros
de Juan, comenzó a decir de Juan a la gente, ¿Qué saliste saber
al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?
Ahora, después de que fueron sus discípulos, Cristo va a defender
a Juan. Porque ya todos vieron que estaba
desanimándose. Una caña sacudida. Es como una
planta que está moviendo, doblando, moviendo. Y Cristo dijo, ¿ustedes
salieron para ver a una persona así? No, Juan era firme, constante. para que nadie empiece a hablar
mal de Juan, que era un hombre importantísima en la historia
de la Biblia. Cristo va a defenderlo, 28. Os
digo que entre los nacidos de mujeres... Ah, sí, sí, 25, perdón. ¿Más qué saliste saber a un hombre
cubierto de vestiduras delicadas? He aquí los que tienen vestiduras
preciosas y viven en delites en los palacios de los reyes
están. No era una persona exaltándose a sí mismo, vivía en el desierto
comiendo langostas. ¿Más que saliste saber a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Este es el de quien está escrito,
He aquí envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará
tu camino delante de ti. Cristo estaba defendiéndolo en
su momento de debilidad. Hermano, Cristo va a defender
a ti en tu momento de debilidad, como su defensor, como su abogado. Os digo que entre los nacidos
de mujeres no hay mayor profeta que Juan el Batista, pero el
más pequeño en el reino de Dios es mayor que él. ¿Cómo podemos
entender eso? ¿Que Juan era mejor que todos?
¿Juan era mejor que Abraham, de David, de Salomón? Un verso
muy curioso, pues, Juan era el mejor de todos los profetas de
antes porque ellos anunciaban a Cristo de muy lejos ese tiempo. Pero Juan estaba anunciando a
Cristo como a la puerta, ya llegando. Y dice que nosotros que somos
en el reino de Dios somos aún mayor que él. ¿Cómo puede ser
esto? Que no estamos anunciando a Cristo
de lejos ni a la puerta, sino estamos anunciando, eso es como
que está dentro de nosotros. Y el pueblo y los publicanos,
cuando lo oyeron, justificaron a Dios, bautizándose con bautismo
de Juan. Mas los fariseos y los intérpretes
de la ley desecharon los designios de Dios respecto a sí mismos,
no siendo bautizados por Juan. Con esto los que eran bautizados
por Juan dijeron, sí, verdad, Juan era grande. El reino de
Dios sí llegó con él y nosotros éramos los primeros de entrar,
pero los fariseos que rechazaban a Juan no eran preparados ya
y estaban rechazando hasta Cristo Jesús también. 31. Y dijo el
Señor, ¿a qué, pues, compraré los hombres de esta generación?
¿Y a qué son semejantes? Semejantes son a los muchachos
sentados en la plaza que dan voces unos a otros y dicen, os
tocamos flauta y no bailasteis, os endechamos y no llorasteis.
Pero vino Juan el bautista que ni comía ni bebía, vino y decís,
demonio tienes. Vino el hijo del hombre que come
y bebe y decís, este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo
de publicanos y de pecadores, mas la sabiduría es justificada
por todos sus hijos. Los fariseos estaban en contra
de todos. Estaban en contra de Juan. Dice,
Juan vive muy austeramente. Casi no come nada bueno, vive
en el desierto. No puede ser de Dios. Tiene demonio. Rechazamos a Juan. Después vino
Cristo. Viviendo una vida diferente,
no tan austera. Comía con todos. convivía con
pecadores y por eso dijeron, no pues, él está comiendo y bebiendo,
no puede ser de Dios. Entonces estaban muy inconsistentes,
muy contradictorios ellos. No importaba a quién Dios mandara,
ellos iban a rechazar los profetas de Dios. Y por eso dice, eran
como los niños que gritan en el mercado diciendo, tocamos
flauta. Como los niños que andan cantando y gritando, esperando
a sus mamás. Y tocamos la flauta, pero sus
amigos dijeron, no estamos en amor, en humor alegre. O se endechamos,
o tocamos música muy triste. No estaban en humor de llorar. Entonces, no hay ninguna manera
de alcanzarlo. Se manda uno, se manda el otro.
Entonces, los fariseos eran muy inconsistentes y contradictorios
en sus pretextos por rechazar el mensajero de Dios. Y amigos,
no, Copias tú su ejemplo. 36. Estamos llegando a la última
porción. Uno de los fariseos rogó a Jesús
que comiese con él, y habiendo entrado en casa del fariseo,
se sentó a la mesa. No sabemos por qué lo invitó.
A lo mejor Cristo era ya más cada vez un poco más famoso.
Y ese fariseo pudiera decir, oh, hablando de ese hombre controversial,
sí, lo tuvimos. Lo tuvimos en la casa por la
cena el otro noche. Él estaba en tu casa. Pero como
vamos a ver, ese fariseo ni dio a Cristo las cortesías normales
de aquellos tiempos. Versículo 37. Entonces una mujer
de la ciudad que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la
mesa en la casa de fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume. Y estando detrás de él, a sus
pies, Eso es el título del mensaje de hoy, a sus pies. Llorando,
comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con
sus cabellos, y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. En estas cenas del Medio Oriente,
las personas afuera caminando pudieran entrar en la casa de
otra persona. No era nada malo en esto, la
puerta estaba abierta. se pudiera entrar y escuchar
lo que estaba pasando. Pero esta mujer no estaba bienvenida. A lo mejor tenía una reputación
de prostituta. A lo mejor vivía con mucha culpabilidad
y con el escarnio de todo el pueblo. Mira, mira ella. Pero ella escuchó algo. En uno
de los mensajes de Cristo Jesús se escuchó algo. y su vida estaba
recientemente cambiada. En esos tiempos se comían casi
en el suelo con una mesa pequeña, y tenía sus pies atrás, como
sentado en el suelo, como comen los japoneses. Y ella vino detrás
de él, y parece que ella no estaba planeando llorar, porque no tenía
toalla alguna. y de repente tenía que usar su
cabello. Y hermanos, bajar el cabello
en esos tiempos en público, en esa cultura, era algo muy provocativo,
bajar el cabello así. Pero ella estaba perdida en el
amor que tenía por su Salvador. Su devoción era incontrolable,
versículo 39. Cuando vio esto, el fariseo que
le había convidado dijo, para si éste, si fuera profeta, conocería
quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. Parece que este Simón ya tenía
sus dudas sobre Cristo. Pensó que quizás era un fraude
o un impostor, pero ahora sí tenía su evidencia. ¿Cómo pudo
permitir a esta a tocar su carne? ¿Cómo es posible que no regañe
a esta prostituta asquerosa, asquerosa en los ojos de él? Pero ella no era una persona
asquerosa en los ojos de Cristo Jesús, sino que era una de las
personas por las cuales Cristo vino para dar su vida. Versículo
40. Entonces respondió Jesús, le
dijo, Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo, di maestro. Cristo casi estaba pidiendo permiso
como un caballero antes de reprender suavemente a Simón, dando aún
a él una oportunidad de recapacitar 41. Un creador tenía dos deudores. El uno le debía 500 dinarios
y el otro 50. Y no teniendo ellos con qué pagar,
perdonó a ambos. Di pues, ¿cuál de ellos le amará
más? Un punto importante que tenemos
que ver en esa parábola es que los dos deudores están en bancarrota. Los dos no tienen nada. No es
como que uno puede pagar algo y el otro no. Ninguno de los
dos pueden pagar nada. Los dos están en bancarrota.
los dos estaban perdidos, solamente que uno estaba más hundida en
la deuda. 43. Respondiendo, Simón dijo,
pienso que aquel a quien perdonó más, y él le dijo, rectamente
asuscado. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón,
entonces Cristo está mirando a la mujer, pero hablando a Simón. ¿Ves esta mujer? Entré en tu
casa y no me diste agua para mis pies, mas ésta ha regado
mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso, mas ésta desde
que entré no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza
con aceite, mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo
cual te digo que sus muchos pecados les son perdonados. Porque amó
mucho más aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Cristo está hablando de todas
las normas de cortesía del día. Normalmente cuando alguien vino
a tu casa, le dio agua por sus pies. Fue una costumbre común. Le dieron un beso de la bienvenida,
como hacen nuestros hermanos de Argentina. Se ungía a la persona
con aceite antes de comer. Y el fariseo no hizo nada de
esto porque tenía sus dudas de Cristo Jesús. Entonces, el fariseo
estaba pensando en su mente, esa mujer es carosa, es mala,
¿qué hace en mi casa? Yo, que soy una persona buena,
Pero Cristo estaba explicando que ella sí era mala antes. Ahora, ella estaba portándose
más como una persona decente que Él. Porque Él estaba dudando
de su Salvador, no dándole lo más básico de la cortesía, y
estaba criticando la misericordia de Dios. Él que parecía muy decente
era indecente. Y la que parecía muy indecente
era la decente. Es como dijo la profecía de Juan
Bautista. Los montes estaban bajando y
las valles estaban subiendo. Todo el mundo estaba cambiando.
48. Y a él le dijo, Tus pecados te son
perdonados. Cristo, como Dios en carne, tiene
poder de perdonar pecados. 49. Y los que estaban juntamente
sentados a la mesa comenzaron a decir entre sí, ¿Quién es éste
que también perdona pecados? Ya tenía un dilema. Todos tenían que decidir. Como
tú tienes que decidir, amigo, voy a ver a Cristo como mi Salvador,
como mi Señor, como mi Dios, o como alguien que está presumiendo
demasiada autoridad para sí mismo. Todos tienen que enfrentar esa
decisión. Versículo 50, la última. Pero
Él dijo a la mujer, tu fe te ha salvado, ve en paz. Hermanos, nosotros sí podemos
tener paz cuando estamos salvados por la fe. Los que creen que
son salvados por sus buenas obras, tristes personas, personas bien
equivocadas, los que piensan que son salvados por sus buenas
obras, jamás pueden tener paz, jamás pueden tener la seguridad,
porque siempre existe la posibilidad de que sus buenas obras no eran
suficientes después de todo. Nosotros tenemos paz porque no
estamos confiando en nuestras buenas obras para la salvación.
sino que confiamos en la sangre de Cristo Jesús, que fue dado
en rescate por muchos. Unos puntos breves de aplicación.
A los pies de Cristo. A los pies de Cristo es un lugar
muy seguro, hermano. Es un lugar seguro. En muchos
lugares de la Biblia, Cristo está muy pronto para defender
la persona que está a sus pies. Vamos a Lucas 10. unas páginas
más adelante. En Lucas 10.38 podemos ver un
caso semejante. Una persona quiere juzgar a los
demás, quiere dar órdenes, criticar y la otra persona está a los
pies de Cristo. Lucas 10.38, aconteció que yendo
de camino entró en una aldea y una mujer llamada Marta le
recibió en su casa. Ésta tenía una hermana que se
llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con
muchos quehaceres, y acercándose dijo, Señor, ¿no te da cuidado
de que mi hermana me deje servir sola? ¡Dile pues que me ayude! Aquí estaba, quejando, criticando,
dando órdenes a Cristo. ¡Dile pues! Respondiendo, Jesús le dijo,
Marta, Marta, afanada y torbada estás con muchas cosas, pero
sólo una cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la
cual no le será quitada. Ella estaba a los pies de Cristo. Ella estaba en un lugar muy seguro. ¿Qué quiere decir para nosotros
estar a los pies de Cristo? Estamos en devoción a Él. Estamos
leyendo Su palabra. Estamos participando en Su iglesia. estamos llenos de amor por Él. Hermanos, si tú te encuentras
criticando a otros hermanos, buscando maneras de quejarse,
a lo mejor vas a tener problemas con tu Señor. Pero si tú estás
a los pies de Cristo, lleno de amor y gratitud por Él, dispuesto
a servirlo, perdido en Su amor por Él, entonces estás en un
lugar seguro. Un último punto. Tanto la mujer
pecadora como Simón estaban en bancarrota. Pero el problema
de Simón es que él no sabía que estaba en bancarrota. Él pensó
que tenía recursos y por eso no estaba buscando refugio en
Cristo. No sentía nada de su necesidad. Estaba confiando en
su propia justicia. Último ejemplo bíblico, vamos
a Lucas 18 y con eso vamos a cerrar. Lucas 18 y 9 dice, a unos que
confiaban en sí mismos como justo, ahí está el clave, unos que confiaban
en sí mismos como justo, no buscan el refugio en Cristo Jesús, no
van a hincharse a los pies de Cristo porque piensan que ya
están bien. Ahora es que confiaban en sí mismos como gustos y menospreciaban
a los otros. Eso es la evidencia cuando estás
criticando a los demás, mirando abajo a los demás. Estás viviendo
como fariseo. También, dijo también esta parábola,
dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo, el otro
publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba
consigo mismo de esta manera. Ni está orando con Dios. Está
orando consigo mismo. está orando, pero no con Dios.
Dios, te doy gracia, porque soy, no soy como los otros hombres,
ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como este publicano. Ayuno
dos veces a la semana, doy diezmo de todo lo que gano. Estaba confiando
en su propia justicia, en lo que él estaba haciendo. Fue la
base de su confianza. Mas el publicano, estando lejos,
no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba
el pecho, diciendo, Dios, sé propicio a mí, pecador. Dio su
necesidad, y por eso estaba cerca de los pies de Cristo. Os digo
que éste descendió a su caso justificado antes que el otro,
porque cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humille
será enaltecido. Los que estaban confiando en
su propia justicia estaban en un error fatal. Amigos, señora,
hermanos, si eres una persona más como Simón y menos que la
mujer que lloraba, si estás viviendo más como Marta y menos como María,
quiero orar por ti en este mañana. Oh, Padre, damos gracias por
tu palabra, Señor. Ayúdanos, Señor. a realmente
asimilar lo que tú tienes para nosotros aquí, Señor. Ayúdanos
a tener esa humildad. Ayúdanos a estar lentos, Señora,
a criticar a otros, Señor. Ayúdanos a venir a sus pies sabiendo
que ese es un lugar seguro, que realmente nosotros también, si
tenemos mucha deuda o poca, hemos llegado, Señor, a ti como en
un estado de bancarrote espiritual. Ayúdanos a saber que no tenemos
nada de dar en cambio por tu salvación, que ha sido totalmente
gratis, comprado por la sangre de Cristo y después dado a nosotros
para un despliegue de tu misericordia. Oh Padre, sigue bendiciendo aquí,
pedimos en el nombre de Cristo. Amén.
A Sus Pies - At His Feet
Series Lucas - Spanish
Un lugar seguro está a los pies de Cristo Jesús, perdido en amor y en devoción a él. Si vives como un fariseo, no sabes nada de esta experiencia.
| Sermon ID | 130060210 |
| Duration | 38:11 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Luke 7 |
| Language | Spanish |
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