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Es un privilegio, es una misericordia muy grande. Ezequiel capítulo 3, versos 22 al 27, les invito para que leamos juntos, leo para ustedes.
Vino allí la mano de Jehová sobre mí y me dijo, levántate y sal al campo y allí hablaré contigo. Y me levanté y salí al campo Y he aquí que allí estaba la gloria de Jehová como la gloria que había visto junto al río Kebar y me postré sobre mi rostro. Entonces entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies y me habló y me dijo, entra y enciérrate dentro de tu casa.
Y tú, oh hijo de hombre, he aquí que pondrán sobre ti cuerdas y con ellas te ligarán. y no saldrás entre ellos. Y haré que se pegue tu lengua a tu paladar, y estarás mudo, y no serás a ellos varón que reprende, porque son caza rebelde. Mas cuando yo te hubiera hablado, abriré tu boca, y les dirás, así ha dicho Jehová el Señor, el que oye, oiga, y el que no quiera oír, no oiga. porque caza, rebelde, son.
A modo de introducción, en esta mañana, quisiera presentar la siguiente realidad. En la historia de Japón, los ninja, o también llamados o conocidos como shinobi, eran un grupo de mercenarios entrenados en formas no ortodoxas para espiar a sus enemigos y posteriormente llevar la información a sus emperadores para que posteriormente, valga la redundancia, los samuráis pudieran atacar.
Dentro de estas formas pocos ortodoxas, Se incluían el asesinato, el espionaje, el sabotaje, reconocimiento, guerra de guerrillas y todo esto con el fin de desestabilizar al ejército enemigo, obtener información vital de la posición de sus tropas o lograr una ventaja importante que pudiera ser decisiva en el campo de batalla.
Para estos propósitos utilizaban una amplia gama de armas y artefactos como espadas, cadenas o incluso serbatanas, además de ser expertos en la preparación de venenos, pósimas y explosivos.
Del mismo modo, estos hombres, los ninja, eran entrenados en el uso del arte del disfraz. y lo utilizaban a menudo para pasar desapercibidos dependiendo de la situación imperante en el lugar en el que se tuvieran que introducir, además de usar armaduras ligeras para las batallas.
Pero en medio de todas estas características de estos hombres entrenados y capacitados, los ninja, había una característica que predominaba en ellos. eran sigilosos, difíciles de ver, eran expertos en el arte del silencio. Y esto precisamente era lo que los hacía letales.
Y teniendo en cuenta esta introducción deseo mostrarles en el día de hoy un juicio particular que el Señor manifiesta en medio de su creación y en medio de su pueblo que lo hace más letal que cualquier otro juicio.
El título de esta enseñanza es un juicio particular de Jehová. un juicio particular, uno bien especial, uno que debemos hoy considerar con mucho cuidado. Y por esto vamos a ver en esta mañana, por un lado, en primer lugar, cuál es ese juicio particular de Jehová y lo vamos a ver en los versos 22 al 26. Y por último, o en segundo lugar, estudiaremos cuál es la razón por la que Jehová el Señor envía ese juicio.
Posteriormente haré algunas aplicaciones particulares en esta mañana. Así que veamos lo primero. Consideremos cuál es ese juicio particular que Jehová el Señor envía o manifiesta no solamente en este mundo, sino también en medio de su pueblo.
Dice el verso 22, vino allí la mano de Jehová sobre mí y me dijo, levántate y sal al campo y allí hablaré contigo. De manera particular, la mano de Jehová llegó sobre el profeta Ezequiel, hijo de Busi, en el año 30, cuando era el quinto año de la deportación del rey Joaquín, estando él en la tierra de los cautivos, y le dijo que se levantara y saliera al campo que allí hablaría con él.
nos dicen nuestros pasajes que él se levantó y salió al campo y allí estaba la gloria de Jehová como la gloria que había visto junto al río Kebar y nos dice el texto que allí se postró sobre su rostro
Anteriormente el profeta había visto la gloria de Jehová en el mismo año, en el mes cuarto, a los cinco días del mes, estando él en medio de los cautivos junto al río Kebar. Allí vio la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él. Él vio que su apariencia era como de bronce, refulgente, como apariencia de fuego dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos para arriba, y desde sus lomos para abajo vio que parecía como fuego y que tenía resplandor alrededor, que parecía el arco iris que está en las nubes el día que llueve, y así vio el profeta Ezequiel.
que era el parecer del resplandor alrededor de aquel lugar de aquel que estaba sentado sobre el trono. En otras palabras, queridos hermanos, queridos amigos, el profeta tuvo una visión de la semejanza de la gloria de Jehová. Y cuando él la vio, se postró sobre su rostro y él escuchó la voz de uno que le hablaba
Ahora, siete días después de esta visión, Jehová, el Dios eterno, el gran yo soy, el Dios de Abraham, de Isaías y de Jacob, nuevamente viene sobre él y le dice, entra enciérrate en tu casa y tú, oh hijo de hombre, he aquí pondrán sobre ti cuerdas y con ellas te ligarán y no saldrás entre ellos y haré que se pegue tu lengua a tu paladar y estarás mudo y no serás a ellos varón que reprende porque son casa rebelde.
Quiero que noten que esto que acabo de decir o estos versos que acabo de citar son el eje central de esta enseñanza. Pues aquí encontramos la respuesta a nuestra primera pregunta. ¿Cuál es ese juicio particular de Dios?
Tengamos en cuenta algo, nosotros estamos acostumbrados a relacionar el juicio de Dios con expresiones de fuerza y poder. Sin embargo, hay un juicio particular en estos textos. Cuando miramos las escrituras, muchas veces las hambres, pestes, guerras y la violencia de la naturaleza son evidencias del juicio divino sobre una persona o un pueblo.
Por ejemplo, al mirar el diluvio en el principio, en los tiempos de Noé, podemos observar claramente cómo el Señor envió un juicio severo y contendente sobre esta vasta creación. Pero no sólo allí, también podemos observar cómo el Señor consume en el fuego a dos pueblos, o con fuego a dos pueblos, Sodoma y Gomorra. Asimismo, podemos ver cómo Nadav y Aviv, hijos de Aarón, murieron de la misma manera.
Y así vemos por todas las sagradas escrituras como el Señor envía juicios sobre toda la tierra desde el principio de su creación con muchas manifestaciones, desde plagas, úlceras, enfermedades, muertes, toda clase de males, diluvio, fuego y hasta torres cayendo sobre las personas.
Esto podemos verlo, por ejemplo, en Hechos capítulo 5. Yo se lo leo para que usted lo tenga en cuenta. En Hechos capítulo 5 vemos la historia de Ananías y Zafira. Creo que todos la conocen. Estas personas mienten al Señor, mienten al Espíritu de Dios, mienten al apóstol Pedro e inmediatamente caen fulminados, caen muertos. Dios envió un juicio fulminante sobre ellos. Así que Hechos capítulo 5 así como lo que he citado testifican con toda claridad de manera o la manera como Dios muchas veces envía juicios a esta tierra y esto es algo que trae temor a nuestras vidas. Dios juzga de manera terrorífica a algunos en esta tierra. Y si bien no los juzga a todos de manera definitiva, sí envía juicios temporales. y aún en medio de su pueblo. Y debo decir que estos juicios son espeluznantes, son espantosos.
Sin embargo, a la luz de los efectos y sus consecuencias, hay un juicio más terrible y de repercusiones más fuertes que todos estos de los que he hecho mención. Mis hermanos, la palabra del Señor nos muestra que el profeta Ezequiel hablaba palabra de Dios en medio del pueblo. Él transmitía la voluntad del eterno Rey. Además, los reprendía para que no se extraviaran. Él los corregía, los instruía y amonestaba continuamente para que permanecieran en los caminos de justicia. Para que permanecieran en la verdad y en una vida agradando a Dios en todo momento. Para que las familias fueran familias consagradas al Dios vivo. Para que los hijos no se apartaran del Señor.
Pero hermanos, el Señor envió un juicio y uno terrible. Uno particular sobre este pueblo en el que se encontraba el profeta. Uno contrario a todos los otros caracterizados por el ruido, por la turbación, el temor y los estruendos. ¿Cuál? El juicio del silencio. Dios cerró la boca del profeta.
ciertamente a veces el silencio y la tranquilidad son un beneficio y una bendición uno realmente en momentos particulares o en muchas ocasiones quiere estar tranquilo no prefiere el ruido pero Este silencio no es agradable ni es bueno cuando se trata de que Dios es el que guarda silencio y cuando la tranquilidad proviene producto de su abandono.
Muchas personas despiertan de su adormecimiento espiritual Muchos de nosotros, incluso como cristianos, somos redarguidos del pecado en medio del ruido, en medio de juicios, en medio de una enfermedad, en medio de situaciones particulares que llegan a nuestras vidas. Somos despertados, pero nadie despierta bajo el silencio y la tranquilidad del cielo. Así que definitivamente hay algo que debería preocupar y prender las alarmas de un hombre que no conozca al Señor o de un pueblo que le conozca y es que el Señor le deje en medio de su maldad y en medio de su pecado y en medio de una vida pasiva y en medio de no estar caminando en la voluntad de Dios que continuamente nuestros pastores nos hablan y más cuando parece que todo está bien. Todo está bien, todo va bien, tranquilidad, calma, prosperidad, pero nuestra vida caminando contrario a la voluntad de Dios o en una pasividad pecaminosa.
Muchas personas pasan a la eternidad en medio de gozos y alegrías. pero también otras pasan a la eternidad en medio del silencio de Dios. No les hace oír la voz del profeta, no los hace oír sus palabras que traspasan el corazón.
Queridos hermanos y queridos amigos, el Señor había levantado al profeta Ezequiel en medio de ese pueblo. Él les estaba hablando, los amonestaba, los exhortaba, estorbaba continuamente su pecado. Pero ahora todo estaba en calma según ellos. Ya no estaba el que los molestaba, ya no estaba el que los estorbaba. Ahora reinaba la supuesta tranquilidad. No había obstáculos, impedimentos, ni trompetas sonando. La voz del profeta había sido silenciada. ya no más llamados o gritos de advertencia, ya no estaba el atalaya en medio de ellos, Aún así, el terrible, espeluznante y fatal juicio del silencio de Jehová se cernía o se levantaba sobre ellos. Según ellos estaban bien, pero nunca nadie puede estar bien ni en paz con Dios cuando está bajo su juicio y mucho menos bajo este juicio. Definitivamente nadie puede estar tranquilo cuando no se escucha la voz de Dios por medio del profeta.
Escuchen por favor. Muchos escuchan la voz del profeta, pero muchos al mismo tiempo no escuchan la voz de Dios a través del profeta. Y esto es preocupante. y esto debería de llevarnos a considerar que estamos escuchando hoy venimos estamos aquí en el día del señor un día especial el día del señor y hoy por la gracia de dios se nos concede escuchar la voz de vuestros pastores de nuestros pastores pero la pregunta es estamos escuchando la voz de dios a través de ellos
Nuestros pasajes nos dicen que el Señor cayó al profeta para que no hablara más. Incluso le impidió que saliera de su casa. Y esto es aún más nefasto. Esto debería hacernos temblar. Pero no sólo en esta ocasión ocurrió algo así. yo les invito para que vayan conmigo rápidamente a primera de samuel capítulo 3 y lean conmigo por favor el verso número 1 yo les espero primera de samuel capítulo 3 verso número 1 ¿Estamos todos allí? Primera de Samuel, capítulo 3, verso 1, dice, el joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí. Y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días. No había visión con frecuencia.
Note, por favor, en estos pasajes se nos muestra la realidad del pueblo de Israel en ese entonces. Se nos muestra cómo, aunque el sacerdote Elí estaba ministrando, la palabra de Jehová, como decimos en Colombia, quizás aquí también, brillaba por su ausencia. No había palabra de Dios. Pero de la misma manera ocurrió en el periodo intertestamentario. Ese periodo donde transcurrieron 400 años desde la última vez que habló el profeta Malaquías hasta cuando empezó nuevamente a hablar Juan el Bautista. Fueron 400 años donde Jehová el Señor no habló por medio de sus profetas. Fue un tiempo de tinieblas, precisamente porque el Señor, Dios de los cielos, el Dios de la tierra, de los mares y los abismos, juzgó a su pueblo, no permitiendo que ninguno de sus profetas hablara.
Quiero que noten, por favor, que esto es un juicio terrible. Es más letal que aún los ninja, estos hombres expertos en el camuflaje, en el silencio, pero letales. Este juicio de Dios es aterrador y yo quiero en esta mañana llevarle para que usted empiece a evaluar su vida, a preguntarse si en realidad usted está escuchando la voz de Dios traspasando su corazón, redargullendo su vida de pecado, conduciéndole a vivir una vida cada vez más agradable y santa delante de él.
En la medida que escuchan la voz del profeta, de vuestros pastores, de vuestros maestros,
En realidad este fue un juicio terrible, uno particular, uno aterrador, uno letal y silencioso. Pero preguntémonos, ¿qué fue lo que desató ese juicio? ¿Por qué el Señor les envió este castigo? ¿Por qué el Señor obra de esta manera contra su pueblo? ¿Por qué? Por favor, yo le pido, es contra el pueblo de Dios, que Dios envía este juicio. Él cayó la voz del profeta.
Verso 27 de Ezequiel, capítulo 3, se lo leo. Mas cuando yo te hubiere hablado, abriré tu boca y les dirás, así ha dicho Jehová el Señor. El que oye, oiga, y el que no quiera oír, no oiga, porque cazas rebeldes son.
Hermanos, queridos amigos, eran casa rebelde. No tenían la voz del profeta, la tenían. Tenían muy buen profeta. Tenían un nombre particular delante de Dios, con una gracia especial de Dios. Pero eran rebeldes.
están así que el Señor ya le había dicho al profeta Ezequiel sobre esta conducta cuando le dijo al principio hijo de hombre yo te envío a los hijos de Israel a gentes rebeldes que se revelaron contra mí ellos y sus padres se han revelado contra mí hasta este mismo día Yo pues te envío, le dice el Señor, a hijos de duro rostro y de empedernido corazón, y les dirás, así ha dicho el Señor. ¿Acaso ellos escuchen? Pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta. entre ellos.
Y tú, hijo de hombre, no les temas, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te halles entre zarzas y espinos. Y moras con escorpiones, no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde. Les hablarás pues mis palabras, escuchen o dejen de escuchar, porque son muy rebeldes.
Más tú, hijo de hombre, oye lo que te hablo, no seas rebelde como la casa rebelde. Abre tu boca y come lo que yo te doy.
Iglesia y queridos amigos, este pueblo era Uno también particular. Era un pueblo rebelde. Pero era pueblo de Dios. Pero eran rebeldes. En realidad, se sublevaban contra Dios. Se levantaban en oposición en contra del Dios Altísimo. Se resistían a sus benditas palabras y no las obedecían. No era que no hubiera palabra de parte de Dios. se rebelaban contra él y no las atendían.
Esto fue exactamente lo que pasó con Saúl. ¿Lo recuerdan? Saúl se rebeló contra Samuel y contra Dios. Se rebeló contra el Dios eterno. Lo que pasó realmente fue que Saúl se sublevó y se levantó con todas sus fuerzas contra el Señor De igual manera, este pueblo se levantó contra el profeta y contra Dios.
Esto es lo mismo que pasó en los tiempos del profeta Samuel Escuchen por favor Primera de Samuel capítulo 12 solo apúntelo Primera de Samuel capítulo 12
Si temierais a Jehová y le sirvierais y oyerais su voz Y no fuerais rebeldes a la palabra de Jehová Y si tanto vosotros como el Rey que reina sobre vosotros Servís a Jehová vuestro Dios, haréis bien sino oyeréis la voz de Jehová y fuereis rebeldes a las palabras de Jehová, la mano de Jehová estará contra vosotros como estuvo contra vuestros padres.
Ellos fueron advertidos. Se les habló sobre qué era lo que debían tener en cuenta, sobre qué era lo que debían hacer, atender a las palabras del Dios vivo. Las palabras de Dios son vida para aquellos que las atienden, para aquellos humildes de corazón y que continuamente tienen un corazón para recibir y obedecer sus palabras. Pero ellos no lo hicieron, se rebelaron.
Aún cuando disfrutaban del profeta. Eran privilegiados en escuchar constantemente las palabras del Señor. Eran guiados e instruidos en los caminos de justicia. Continuamente eran amonestados, exhortados y redarguidos de pecado para que no perecieran. abundancia de palabras del Dios vivo había en medio de ellos. La verdad, la luz de la verdad les alumbraba y de día y de noche. no escaseaban las bellas palabras de vida por el contrario abundaban corrían como raudal por sus calles y por sus casas la voz del señor se escuchaba en todos sus senderos en el lugar santo en el templo del dios vivo levantaba la voz el profeta y allí el dios vivo hablaba a su pueblo El Dios misericordioso alzaba su voz en las plazas. Las palabras del Omnipotente eran anunciadas en los principales lugares de reunión y en las entradas de las puertas de la ciudad. Aún así, se rebelaron contra el Señor. No escucharon su voz. No atendieron la voz de Dios a través de los profetas o del profeta. Más bien se quejaban, murmuraban, se opusieron continuamente al profeta, a Dios mismo, y Dios los castigó. Envió este juicio particular, un juicio silencioso y letal para sus almas. Si no escuchamos la voz de Dios, ciertamente claudicaremos, ciertamente pereceremos.
Y quiero mostrarles algo importante. Este pueblo se hastió de la palabra buena. Se cansaron de escuchar las palabras sanas y saludables y no les aprovecho. en lugar de crecer en una vida de piedad, en lugar de crecer en una vida de santidad, de pureza, de amor, de verdad, de justicia, de rectitud delante de ellos, se cansaron, no les aprovechó, se cansaron de ser exhortados y reprendidos Las confrontaciones y exhortaciones les causaban escosor. Se aburrieron de tanta enseñanza. Escuela bíblica, culto en la mañana, culto en la tarde, una y otra enseñanza en la semana, culto de oración, enseñanzas particulares, el pastoreo continuo, se cansaron. Estaban cansados.
despreciaron las palabras del Dios vivo, no las hicieron suya, no hicieron que fuera glorificada cada vez más, cada vez que la recibían. Nos esforzaron en hacerlas viva en su caminar, descansaron en el hecho de saber que Dios, el Dios misericordioso, les había salvado. que él era misericordioso y su perdón había sido ofrecido para ellos y en esto descansaban. Pero sus vidas no procuraban ser conformadas a la estatura del varón perfecto. Vosotros habéis sido salvados para que seáis como Cristo. para que vuestra conducta, vuestra manera de conduciros sea la de Cristo. Pero ellos no se aferraron a las palabras de Dios, no las guardaron para que al mismo tiempo fueran librados del juicio. pero su nefasta rebelión los mató. Su rebeldía los sumergió en densa oscuridad.
¡Oh pueblo del Señor! Yo deseo que hoy estemos escuchando con inteligencia. Anhelo en mi corazón que los ojos de vuestro corazón estén siendo los ojos de vuestro entendimiento, estén siendo alumbrados para entender, recibir y atender a esto que hoy se nos está hablando.
Y por eso, permítame rápidamente, para ir cerrando esta enseñanza, aplicar un poco más y de manera más precisa esto en nuestras vidas. Quisiera, en primer lugar, como aplicación, invitarles para que podamos entender que Dios, nuestro Dios, aquel que uno es, el Eterno, el Supremo Dios, el Señor de la Gloria, manifiesta sus juicios continuamente en esta tierra.
Un día también juzgará para siempre Un día estaremos delante de su trono y allí seremos todos juzgados. Pero asimismo, él envía continuamente juicios a esta tierra. Sus distintos juicios se manifiestan en medio de nosotros. Sobre unos hace caer torres y sobre otros abre la tierra para que sean tragados. A unos les envía fuego, a otros plagas, a otros enfermedades, incluso a otros riquezas. Para muchos, las riquezas son sus propios juicios. Son un juicio de Dios. Para muchos, sus comodidades es un juicio de Dios. Aún sus mismos hijos, para muchos, son juicio de Dios. No porque en sí sean un juicio los hijos, sino porque ellos hacen de sus hijos sus ídolos, y ahí donde se convierten en juicio para ellos.
A otros, pobreza. A otros, comodidades. A unos, les dejan en su incredulidad para que se deleiten en toda clase de pecados. Y a otros, les calla la voz del profeta para que no escuchen más su voz. A otros, aun cuando escuchan la voz del profeta, no escuchan a Dios. Sus palabras no traspasan sus corazones. Entran a la congregación y salen de la misma manera como entraron. Es más, salen peor que entraron porque salen más endurecidos.
Es necesario que recordemos este último juicio o este juicio que hoy les estoy presentando. Un juicio silencioso. Es más letal que todos. porque te hace pensar que todo está bien cuando no está bien. Algunos gozan de riquezas y comodidades, pero no tienen palabras de vida. Algunos tienen salud en sus cuerpos, pero sus almas agonizan porque no hay palabras de vida que alimenten sus almas.
Jesús es el pan de vida eterna. Sus palabras son palabras de vida. Y si esas no son las que están alimentando nuestras almas, aunque estemos muy vigorosos en nuestros cuerpos, ciertamente estamos pereciendo. Algunos son pobres en esta tierra. Siempre los tendremos entre nosotros, dice la Escritura. Pero además, son miserables en sus almas, porque no tienen la luz del Evangelio, porque no escuchan las palabras de Dios.
porque no son conscientes porque no reconocen a aquel que murió en la cruz para salvar sus almas porque están completamente inhibidos de la conciencia de pecado en sus vidas que les conducen a la condenación eterna al fuego eterno no escuchan a ese bendito salvador llamándoles al arrepentimiento sus vidas están en un continuo hielo fríos No escuchan la voz de Dios.
Yo le voy a conducir en esta mañana que usted pueda evaluar lo siguiente. ¿Está escuchando la voz de Dios? Sé que por la gracia del Señor abunda buenas palabras de vida en medio de vosotros a través de vuestros pastores, pero la pregunta que hoy tiene que calar en vuestros corazones es la siguiente. Cuando vuestros pastores y maestros os enseñan, esas palabras los están conduciendo a poner en práctica aquello que les enseñan.
Cada día del Señor buena palabra rebosa en vuestra iglesia. y el resto de semana pueden verla viva en sus vidas a través de cada circunstancia y a través de cada providencia que llega a ustedes. ¿Es lo que están viviendo? ¿Es lo que estamos viviendo?
Hombres, continuamente se os habla de vuestros roles. Queridos varones, Cristo no solamente les salvó de la ira venidera No solamente nos rescata del fuego eterno Cristo viene también para transformar nuestras vidas Para que ahora como hombres cumplamos la función de profetas en nuestro hogar para que continuamente hablemos la palabra de Dios a nuestros hijos cuando se levantan en el camino al acostarse para que continuamente estemos enseñando a nuestras esposas y lavándolas por medio de su palabra estamos siendo sacerdotes intercediendo continuamente delante del trono varones queridos hermanos en Cristo ¿Estamos cumpliendo esa función de reyes en nuestros hogares? gobernando bien nuestras casas para que todo aquello que se hace en nuestros hogares de gloria a Dios no dejando que entre la mundanalidad a nuestras casas no dejando que nuestras esposas sean engañadas bajo ninguna circunstancia por la voz del diablo y por sus propias concupiscencias estamos gobernando bien nuestros hogares
Hermanas, ¿estamos otras siendo mujeres según Tito II? Ancianas reverentes en su porte, no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien, continuamente están enseñando a las mujeres más jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos. Mujeres están creciendo cada vez en ser prudentes, castas, cuidadosas de sus casas, buenas, sujetas a sus maridos, respetuosas a sus maridos, siendo ayuda idónea para ellos.
He ahí donde podemos hacer una evaluación sensata y objetiva sobre si realmente estamos escuchando la voz de Dios. porque quizás alguno de vosotros o alguno de vosotros está allí escuchando al profeta continuamente pero no está pasando nada en su vida y en sus hogares están atendiendo a cada enseñanza que Dios les habla a través de vuestros pastores y maestros
Dos, segunda aplicación, es necesario que en segundo lugar tengamos cuidado de que por la rebeldía de nuestro corazón y por no estar atendiendo a las palabras de nuestro rey y obedeciéndolas, caiga sobre nosotros este catastrófico juicio.
Escúcheme, por favor, ciertamente hoy el Señor, si este, su servidor, está enseñando fielmente y bien las escrituras en el día de hoy, y está siendo fiel a la instrucción bíblica, Dios está hablando. La pregunta es, tenga cuidado, que tal vez hoy sea el último día que Dios te hable, porque quizás por la rebeldía de tu corazón, no la vuelvas a escuchar.
Quiero que nos demos cuenta de la seriedad y de la gravedad de este asunto. No esperemos que el Señor calle las palabras de nuestros pastores. No esperemos que nuestros pastores, por causa del juicio para vosotros, se enfermen o entren en un juicio particular o en una providencia particular que les haga callar su voz a causa de nuestra maldad.
Más bien, procuremos rendir nuestros corazones a Dios, apartarnos de toda rebeldía e idolatría. Adoremos continuamente al Dios de los cielos, rindámonos a Jesucristo, pues bien está establecido, Jehová vuestro Dios, Jehová uno es.
y amarás a jehová tu dios de todo tu corazón y de toda tu alma y con todas tus fuerzas así que quiero invitarles querida iglesia a que más bien procuremos con todas nuestras fuerzas no sólo escuchar sino también obedecer a las palabras que nuestros pastores y hermanos nos enseñan casa de israel
A nosotros se nos ha anunciado la buena, nueva, como también a ellos se les anunció, pero a ellos no les aprovechó, no les aprovechó oír la palabra por no ir acompañada de fe en los que la oyeron, por no ir acompañada de obediencia por la rebeldía de su corazón.
Por eso hoy también es un día para arrepentirnos de nuestros pecados y confiar en Jesucristo. Y poner nuestros ojos en Jesús como nuestro Dios, Señor y Salvador. Aquel que derramó toda Su sangre para perdonar nuestros pecados, pero también para limpiarnos de ellos.
Queridos pastores, queridos hermanos y consiervos, Hablo a vosotros también. Dice el Señor en su palabra, el profeta o soñador de sueños ha de ser muerto por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová el Dios de Israel.
Escuchad, pastores amados, esto es lo que ha dicho el Señor a los falsos profetas. He aquí, yo te quito de sobre la faz de la tierra. Morirás este año porque hablaste rebelión contra jehová pero vosotros pastores amados fieles al señor yo os invito para que permanezcáis fieles a él para que permanezcáis continuamente en la senda antigua evaluando continuamente vuestros caminos para que en todo momento estéis en integridad de corazón y para que así mismo podáis conducir al pueblo del Señor por sus sendas de justicia.
Permaneced, queridos pastores y consiervos, como rocas inconmovibles. Permaneced allí, pase lo que pase, contra viento y marea, pues así librarán sus almas y también de todos y también la de todos aquellos que les escuchen. Para esto han sido llamados por el Dios Altísimo. Y asimismo, Él sustentará vuestras almas. No desmayéis, gozaos y alegraos. No importan los años, querido pastor. Permaneced firmes en el Señor.
Así pues, hermanos en Cristo, Dios envía juicios. continuamente, pero hay un juicio particular, el juicio del silencio. Yo les invito, por favor, para que hoy evaluemos esto, pero por último, queridos hermanos, queridos hermanos en Cristo, nosotros somos la esperanza de este mundo para aquellos que hoy están bajo el juicio divino, no están escuchando la voz de Dios no están escuchando el evangelio de la salvación el evangelio de vida no están escuchando acerca de la obra ni de la vida de nuestro cristo no están escuchando acerca de su vida de su crucifixión de su sepultura de su resurrección de su ascensión de toda su sangre derramada para salvar a pecadores como nosotros
Y este es vuestro trabajo. Vosotros los que hoy habéis escuchado la voz del Dios vivo, vosotros los que hoy habéis visto al Cristo vivo, al Cristo resucitado, aquellos que vosotros o entre vosotros hoy seguís escuchando la voz del Cristo misericordioso, yo os invito también para que abandonemos toda pasividad, toda negligencia, todo egoísmo, todo desamor, y procuremos con todas nuestras fuerzas anunciar las bellas palabras de vida a aquellos que hoy no las están escuchando.
Iglesia, os fuiste rescatados de las tinieblas. Ahora sois real sacerdocio. pueblo santo, una nación adquirida por Dios, ¿para qué? Para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a la luz admirable. Yo os invito, queridos hermanos, para que hoy también consideremos estas verdades.
Y si hoy alguno está sin Cristo, yo hoy le invito para que se arrepienta de sus pecados, crean Jesucristo. para la salvación de su alma, para el perdón de pecados y para vida nueva.
Oremos al Señor. Padre, gracias por hoy hacernos oír tu voz. Gracias por ser compasivo y misericordioso con nosotros. Gracias por no pagarnos conforme a nuestros pecados. Gracias porque a pesar de nuestra negligencia, de nuestra pasividad, a pesar de nuestra rebeldía, hoy nuevamente nos haces oír tu voz.
Yo te pido para que hoy traspases nuestros corazones, no sólo para que entendamos naturalmente, sino también espiritualmente. Hoy produce vida en nosotros. Hoy líbranos de ser una casa rebelde y líbranos hoy de este juicio de que calles a nuestros profetas, a nuestros pastores. Te lo pido y te lo rogamos en el nombre de Jesús. Amén.
Eze 3:22-27 Un juicio particular de Jehová
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Un juicio particular de Jehová
| Sermon ID | 12825224327758 |
| Duration | 47:42 |
| Date | |
| Category | Sunday School |
| Bible Text | Ezekiel 3:22 |
| Language | Spanish |
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