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El título es "Diseñados para complementarse". Lo que quiero hacer hoy, continuando con el Libro de Efesios, es enfocarnos en el matrimonio, el cual comienza con la sumisión de la mujer. Sin embargo, mientras escribía el mensaje, pensé en lo difícil que es el no someterse. Aunque no es un concepto difícil, el mundo lo ha manchado, lo ha retorcido y ha establecido formas de pensamiento que son más diabólicas que otra cosa. No podía salir de eso, así que decidí hacer un vistazo, empezando con Efesios, pero también iré a Génesis y a otros textos para mostrar el diseño de Dios, contrarrestar lo que el mundo hace y establecer los principios que gobiernan el matrimonio y la sociedad.
¿Por qué Pablo en Efesios 5 le dice a la mujer que se someta a su marido? ¿Por qué, de dónde viene, cuál es la conexión que la palabra nos da? Yo pienso que si podemos hacer esa conexión o un repaso, así usted podrá responder mejor en obediencia al Señor.
Entonces, lo que vamos a ver es el diseño divino para el matrimonio, destacando que el hombre y la mujer son iguales en valor pero diferentes en función. Se complementan el uno al otro para cumplir así el propósito de Dios, esto es el matrimonio.
El texto de Efesios dice así, versos 22 al 24: "Estén sometidas a sus propios maridos como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo él mismo el salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos". Preste atención, fíjese en el texto que usted tiene en el verso 22 y siga mis palabras. Note que va a haber unas palabras que no están allí, en lo que voy a leer ahora de otra versión.
La Biblia textual dice: "las casadas, a sus propios maridos como al Señor". No dice: "estén sujetas", porque esta palabra no aparece en los manuscritos más antiguos. Ahora quiero explicar por qué. En el verso 21, después de hablar sobre la llenura del Espíritu, el apóstol Pablo dice: "sométanse unos a otros en el temor de Cristo".
Si sigo leyendo, según la versión textual: "las casadas, a sus propios maridos como al Señor". ¿Qué cosa dice? Que las casadas deben someterse. Pablo dice: "sométanse unos a otros". Entonces, está implícito. Por eso lo pusieron allí. No está agregándole nada a la Biblia, ni está cambiando su significado. Solo lo hace más fácil de entender. Esa es la razón por la que está así.
Esto se deriva de la llenura del Espíritu, donde Pablo dice: "en lo cual no hay disolución, sino sean llenos del Espíritu, hablen entre ustedes con salmos, himnos, cantos espirituales, cantando y alabando con su corazón al Señor. Den siempre gracias por todo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo a Dios, el Padre. Sométanse unos a otros".
En las últimas dos veces que prediqué, vimos cómo está compuesta esta escritura. Todo se deriva de ser lleno del Espíritu. Es un verbo en voz pasiva, es decir, usted entra en algo que Dios ya le dio. Los demás verbos son participios que describen esa orden de la llenura: hablar, cantar, y ahora someterse. Fíjense lo que Pablo hace: en el verso 22, "las mujeres sujetas a sus maridos"; después, en el capítulo 6, verso 1, "hijos, obedezcan a sus padres"; y en el capítulo 6, verso 5, "siervos, obedezcan a sus amos". Las tres veces se trata de sumisión.
Todo lo que Pablo dice hasta el capítulo 6, verso 9, incluye esta parte: "sométanse unos a otros en el temor de Cristo". Comenzamos con la sumisión de la esposa al esposo, y ahí llegamos al punto número uno, donde quiero entrar en el orden de la creación. Vamos a ir al origen del hombre y la mujer para entender mejor el diseño de Dios.
Génesis 1:26-27, el orden de la creación, dice: "Dios dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra y sobre todo reptil que se arrastra." Quiero que noten algo en Génesis que es muy importante: "Hagamos al hombre". Él está hablando del hombre, a nuestra imagen y semejanza. En este contexto, "hombre" representa a la humanidad. Entonces, "hombre" es Adán y Eva en este contexto, pero después eso cambia y Moisés se refiere al "hombre" solamente a Adán. Es importante para entender el mandamiento de su misión. Entonces, verso 27: "Dios creó al hombre a imagen suya; a imagen de Dios lo creó; y creó al hombre varón y hembra los creó."
Cuando Dios crea al hombre, está hablando de un hombre y una mujer. Tanto el hombre como la mujer son creados a la imagen y el valor que Adán tiene y el valor que Eva tiene es igual. Los dos están hechos conforme a la imagen de Dios. No hay distinción de valor; es lo mismo. Estamos claros con eso: el valor es igual, no hay ninguna distinción allí.
Ahora en el capítulo 2 de Génesis, Moisés escribió Génesis, pero en el capítulo 2 al principio Eva no aparece, aunque en el capítulo 1 dice que creó a Adán y a Eva. ¿Qué pasó en el capítulo 2? El capítulo 2 es un recuento del capítulo 1, pero incluye detalles que el capítulo 1 no contiene. El capítulo 1 es más generalizado, por eso se ve esa distinción aquí.
Entonces, capítulo 2, verso 7 de Génesis: "El Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz el aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente". Perdón que me tome estas pausas. Aquí, "hombre" representa a Adán, no a la humanidad en general. Fíjense que el mismo texto nos dice que no, aquí está hablando de Adán solamente.
En el verso 15 dice: "El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén para que lo cultivara y lo cuidara". En los versos 16 y 17, el Señor Dios ordenó al hombre: "De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás".
¿Con quién está hablando Dios aquí, con Adán y Eva o con Adán solamente? Con Adán. Eva no existe en este momento, Eva no está aquí. Es con Adán que Dios está hablando, es a Adán a quien Dios forma del polvo de la tierra, sopla en él el aliento de vida, y lo lleva al huerto del Edén para que él lo labre. Fíjense, Dios muestra que la creación del hombre tiene que ver con el trabajo. Cuando habla de la creación de la mujer, cambia. Cuando hay maldición para el hombre y la mujer, también cambia. Esto es lo que nos deja ver la distinción entre el uno y el otro. Esto es muy importante. Hasta aquí, Adán es el que Dios pone allí. Adán recibe el mandamiento de Dios: "Come todo lo que quieras, pero no toques este árbol. Una vez que lo toques, vas a morir". Dios le dice esto a Adán, no a Eva. Eva no está aquí.
Ahora fíjese lo que dice más adelante, versos 18 al 22. Entonces el Señor Dios dijo: "No es bueno que el hombre esté solo". Aquí nos confirma que solamente está hablando de Adán en este punto. "No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda adecuada". O si usted tiene la Reina Valera dice "ayuda idónea". Está hablando de Eva, pero está diciendo que está declarando la función de Eva. Cuando Él dice esto, "le haré una ayuda adecuada", es decir, Adán tiene una labor que Dios le dio. Cuando uno lee la narrativa, dice que le puso los nombres a los animales. Dios los trajo a él y no se encontró compañera para él. Todos los animales eran varón y hembra, macho y hembra. Pero con Adán está solo, y Dios dice: "No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda adecuada". Esta ayuda adecuada es Eva. Él está hablando allí de Eva. Fíjense lo que sucede. Vamos a leerlo.
Verso 19: "El Señor Dios formó de la tierra todo animal del campo y toda ave del cielo. Los trajo al hombre para ver cómo los llamaría". Está hablando de la autoridad que tiene Adán aquí. Él es cabeza. Como el hombre llamó a cada ser viviente, ese fue su nombre. No es Adán y Eva; es él que está haciendo esto. El hombre puso nombre a todo ganado, a las aves del cielo y a todo animal del campo. Pero para Adán no se encontró una ayuda que fuera adecuada para él. De nuevo está hablando de la función que le falta a él.
Entonces el Señor Dios hizo caer un sueño profundo sobre el hombre, y este se durmió. Dios tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar. De la costilla que el Señor Dios había tomado del hombre, formó una mujer y la trajo al hombre.
Entonces, aquí es donde está Eva, que es otra cosa que encontramos: ellos son hechos a la imagen de Dios, pero hay una diferencia en la creación entre Adán y Eva. El verso 22 dice: "de la costilla que el Señor Dios había tomado del hombre, formó una mujer". La mujer es el único ser que no fue creado así, ni siquiera los animales. El hombre fue creado del polvo de la tierra, pero la mujer fue creada del hombre. Ella no fue creada del polvo de la tierra, ni porque la naturaleza produjo algo. Dios la creó a ella de Adán. Esto muestra mucho en la creación de Dios. Hago este énfasis, hermano, y me tomo este tiempo porque es un caos dondequiera que se ha metido en la iglesia. Yo no estoy hablando específicamente aquí, pero la iglesia en general es un revoltijo hoy en día por ignorar estos principios, estas verdades.
Mira lo que dice Adán: el hombre dijo en el verso 23: "Esta es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada mujer", está hablando del valor de ella. Es el mismo valor que él tiene: hueso de mis huesos, carne de mi carne. Adán no está haciendo ninguna distinción con ella. El valor que ella tiene es el mismo que él tiene. La esencia de ella es la misma que la de él. Él lo está declarando aquí y dice: "Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne". Está hablando de la unidad entre ellos dos.
El valor que los dos tienen por llevar la imagen de Dios es igual. Esa imagen de Dios les da el mismo valor, pero la función de ella no es la misma que la de Adán. Ella no es creada como Adán es creado, ni Adán es creado como ella es creada. Ella no es creada en el mismo tiempo que Adán, ni ella tampoco. Hay una diferencia, y la diferencia Dios la deja ver porque hay una diferencia, pero no es igual en su función con él. No lo es. Ella es su complemento, su ayuda adecuada o idónea.
Dios creó entonces un hombre y una mujer iguales en valor, creados a su imagen y semejanza, pero diferentes en función. El hombre, de acuerdo con lo que estamos leyendo aquí, es cabeza, es el líder. Él es el líder. Dios le da a él la autoridad. Él nombra a los animales, él labra la tierra. Y cuando la hace a ella, ella es su ayuda para lo que Dios le encargó a él que él haga. Es menor ella porque es así, no. Son iguales. Es una distinción de función. Eso nos va a ayudar cuando lleguemos a Efesios.
Entonces, la narrativa de Génesis sigue afirmando lo que pasa después de que ellos pecan. En el capítulo 3, Adán y Eva pecan. Eva es engañada por la serpiente, pero Dios le pide cuentas a Eva y a Adán y después a Satanás. El Señor declara maldición sobre Satanás, maldición sobre la mujer, maldición sobre el hombre y maldición sobre toda la creación por causa del pecado de Adán y Eva.
Cuando miramos la maldición que Dios da al hombre y a la mujer, Dios otra vez hace esa distinción. Es decir, no solamente en el capítulo 2, cuando no hay pecado, sino también en el capítulo 3 es notable. Se nota también. Miremos en el verso 15 de Génesis 3.
"Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; ella te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar." Verso 14 está hablando de Satanás. Entonces, hay una enemistad entre el diablo y la mujer. Pone: "Hay enemistad entre tú y la mujer y entre tu simiente y su simiente", o sea, tu descendencia y la descendencia de ella.
Pero fíjese cómo habla el Señor aquí. Aquí está el evangelio, el producto del evangelio. Dice que, hablando de la simiente de la mujer, está hablando de un hombre, está hablando del Mesías, por eso está el masculino, él. Tendrá en la cabeza a quién, a Satanás, y tú lo herirás en el talón. Si usted tiene una reina, valerá ese calcáñar, yo nunca he usado esa palabra, pero es talón. Tú lo herirás en el talón.
Verso 16, aquí está la maldición de la mujer. A la mujer dijo: "En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, porque con dolor darás a luz los hijos". La relación de ella está directamente con los hijos. Con todo tu deseo será para tu marido. Aquí está hablando de la relación de sumisión de ella con él. Tu deseo será para tu marido, quiere decir que ella va a tener problemas de aquí en adelante, queriendo usurpar el liderazgo de su esposo. Eso es lo que significa. Con todo tu deseo será para tu marido. Esa es la lucha que se desata aquí, y él tendrá dominio sobre ti. Ese es un liderazgo sin amor, es dominio sobre ti, es a la fuerza o impuesto. Esa es la lucha que todo matrimonio tiene.
Pero fíjense, cuando Dios maldice a la mujer, Dios la maldice en base a la función que ella tiene, en base a su función. Por eso Efesios tiene tanto sentido si seguimos la secuencia que la Biblia nos da del orden de la creación.
Ahora, fíjense la maldición que Dios le da a Adán, el verso 17. Entonces, ese Señor dijo a Adán: "Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual te ordené, ¿qué significa esto que escuchó la voz de su mujer? Siguió el liderazgo de ella en lugar de ser al revés. Entonces, como has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual te ordené diciendo: 'No comerás de él', maldita será la tierra por tu causa". Con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida. A él no le dijo nada de la mujer, multiplicaré el dolor en tu parto, le habló de los hijos, tu hijo, tu descendencia, el Mesías.
En cuanto a Adán, fíjese, la tierra, en el capítulo 2 dice que Dios lo puso allí para trabajar la tierra. Después dice: "Maldita será la tierra por tu causa; con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás de las plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, porque polvo eres, y al polvo volverás" (Génesis 3:17-19). Esa es la función del hombre: ser el que trabaja y trae el pan a la mesa. Ese es el orden de la creación.
Bueno, dice en el versículo 20: "Entonces, el hombre llamó por nombre a su mujer: Eva, porque ella era la madre de todos los vivientes". Otra vez, una función específica de la mujer está siendo descrita aquí.
El Señor Dios hizo vestiduras de piel para Adán y para su mujer. Entonces, el hombre y la mujer reciben maldición; los dos reciben consecuencias de su desobediencia a Dios. Pero estas consecuencias son descritas en base a la función que cada uno desempeña. Es clarísimo cómo está, de nuevo, el diseño de Dios se mantiene y es el que gobierna toda la creación. Por eso, cuando miramos el tipo de pecados que se promueven y se celebran hoy, como la homosexualidad y el lesbianismo, es algo horrendo. Es una abominación, dice la Palabra. Va exactamente en dirección opuesta al diseño de Dios.
Satanás no pudo eliminar la humanidad con el pecado de Adán y Eva en el Edén. Satanás no pudo eliminar a la humanidad en los tiempos de Noé. Fue tanto el pecado que Dios destruyó a toda la humanidad, excepto a ocho personas.
Pero algo que sí ha tratado de hacer, porque no puede eliminar a la humanidad, es borrar, mezclar y confundir el orden de la creación. Y eso es lo que vemos hoy en día; esa influencia está por todos lados, y no solamente con la homosexualidad. En muchas maneras se manifiesta. Esa es la más notable, pero eso es inspirado por Satanás, el enemigo de Dios, el enemigo de nuestras almas, que quiere atacar a la humanidad para cortar el propósito de Dios en la humanidad. Trató de hacerlo destruyendo al pueblo de Israel una y otra vez, atacando al pueblo de Israel, porque Israel tiene tantos enemigos. Este es el texto de Génesis 3:15: "El te herirá en la cabeza", y Dios ha conservado su pueblo. Lo conservó para que de allí viniera el Mesías, y ya lo ha hecho a través de conservar un remanente. Entonces, Satanás lo que sí ha prosperado es cambiar el rol del hombre y la mujer, mezclarlos o borrarlos, es lo que ha hecho.
¿Qué dice el feminismo? El feminismo dice que no hay distinción entre un hombre y una mujer. Una mujer puede estar en el ejército, una mujer puede ser policía, una mujer puede trabajar, una mujer puede tener sus carreras, una mujer puede hacer todo lo que el hombre hace. Eso es lo que enseña el feminismo: borrar la distinción de función entre el hombre y la mujer. Eso es lo que hace el feminismo.
¿Qué hacen las mujeres en base a eso? Dejan el hogar, van a trabajar. O sea, no es pecado que una mujer trabaje. Yo me refiero cuando abandona su hogar por su trabajo. La mujer piensa más en su carrera que en su llamado de ser esposa y mamá. A una muchachita hoy en día no se le pregunta qué piensa de tu llamado como mamá y esposa; se le pregunta qué carrera vas a estudiar. Ese no es el orden de Dios. Ese no es el orden de Dios; es un orden cambiado por Satanás, y el mundo celebra que la mujer esté fuera de su hogar. A las que se quedan en casa le dicen "super mamás". No son super mamás; son mujeres fieles. Eso es lo que son.
No se requiere ser una súper mamá para estar en casa; se requiere ser una mujer fiel que le cree a Dios. El machismo dice: "Oh, sí, hay distinción; hay mucha distinción. ¿En qué se basa? La mujer no vale, entonces el hombre la pisotea, la abusa, abusa a sus hijos, es irresponsable, abandona sus hogares". Esto no coincide con lo que Dios diseñó en Génesis.
La homosexualidad dice: "No hay distinción entre los sexos; se pueden revertir, se pueden mezclar según la última moda o se pueden borrar de acuerdo a los últimos pensamientos, y cada quien puede declarar lo que quiere hacer". Entonces, ¿a qué vamos a seguir: al feminismo, al machismo, a la homosexualidad? ¿Con qué se queda la gente? El mundo está de cabeza. ¿Cuál opción van a tomar de estas? Ninguna. Todas son erróneas, todas son torcidas, y otras llegan al punto de la abominación a Dios. Las consecuencias son el abuso, el adulterio, el divorcio, que es rampante, el abandono, hijos desamparados, hijos abusados, abandonados, comercio de niños, comercio de muchachitas. ¿La familia? ¿Cuál familia? ¿Cuál familia es la que el mundo ofrece? No hay tal cosa para el mundo.
Satanás es el príncipe de la potestad del aire y tiene toda esa influencia, pero el ataque está aquí, en Génesis, contra Génesis.
Tengo una curita de niños, le digo: "A ver, no tenemos una cura de personas grandes, no, nomás hay de niños. Eres abuelo, así que póntela." Ayer le estaba dando unos pedacitos de carne. Tenemos dos perros ahora, pero son bien calmados. Sin embargo, se pelean cuando les quiero dar algo. El perrito, por querer agarrar su pedacito, agarró mi dedo, me lo andaba llevando. Bueno, ya sé. Volvamos aquí: el mundo está de cabezas, es un desastre, hay mucho dolor en el mundo. ¿De dónde viene ese dolor? De salirse del plan original de Dios, de olvidar ese plan y pensar que se pueda poner cualquier otro plan. Esto deja a la sociedad sin dirección y con rumbo a la autodestrucción. Imagínense: lo más prevalente que se quiere hacer ahora es la confusión de género. Desde kindergarten les están metiendo esa información a los niños en las escuelas públicas, y en este estado son los peores para hacer eso. No hay manera más efectiva de destruir un país o la sociedad que arruinando el concepto de la familia. Una vez que usted arruina el concepto de la familia, tiene la destrucción garantizada. Allí está, ya está.
Los que deciden formar un hogar, los que todavía mantienen principios morales en su vida hoy en día, sin la dirección del Señor o aún dentro de la iglesia pero sin tomar en serio lo que Dios dice, deciden tener muy poquitos hijos. Buscan logros materiales como lo principal en sus vidas. El propósito de Dios queda en segundo lugar o tercer lugar, y la cría de los hijos es algo muy secundario para ellos. Se limitan al mínimo de hijos y tienen todo tipo de excusas para decir: "Por esto no podemos tener hijos." Tienen un buen matrimonio, tienen buenos trabajos, pero no quieren tener hijos. ¿De dónde viene eso? Esto es un desastre, eso es un desastre, eso es rebelión contra Dios.
Es común hoy en día escuchar a las muchachitas hablar con menosprecio de ser mamás. Lo comunican como algo impensable. Llegar a ser mamá es algo impensable. Lo comunican como algo que preguntan por qué harían tal cosa, cuando el propósito del diseño de Dios, como lo vimos aquí en Génesis 2 y Génesis 3, son los hijos. Entonces nos quedamos mejor con el diseño de Dios para proteger el hogar, para proteger la familia. Pero un elemento importantísimo es la relación de la esposa con el esposo, donde Pablo comienza. Si no tocamos esto, se puede tomar como la palabra sumisión, algo negativo. Pero tenemos que entender de dónde viene esto. Tenemos que quedarnos con ese diseño. El hombre y la mujer son igual de valiosos. Los dos han sido hechos a la imagen de Dios, pero fueron creados con diferentes propósitos. Después de pecar, son maldecidos en base a la función de cada uno, no a su valor, en base a la función.
Entonces son iguales en valor pero diferentes en función. Se complementan con diferentes funciones: el hombre liderando, ella ayudando, una actitud de sumisión. Esto es lo que se conoce en teología como complementarismo. Hay otra postura que es el igualitarismo, que se deriva del feminismo. Y el feminismo, históricamente, si usted hace una investigación, se origina con mujeres lesbianas. De ahí viene el feminismo. Entonces, el igualitarismo, por eso usted ve iglesias donde hay mujeres pastoras. Imagínese, cuando la Biblia específicamente dice: "No permito que la mujer lidere o ejerza autoridad." ¿De dónde sale eso? Lo acabo de explicar: Génesis 1, Génesis 2, Génesis 3. La mujer no es líder; el hombre es líder. La mujer es ayuda idónea, es un complemento.
El matrimonio entonces es la institución más valiosa que tiene la humanidad; es el fundamento de toda la sociedad, la primera institución en la tierra. Esto significa que toda otra institución en la tierra se ha derivado del matrimonio, toda, porque ahí comienza todo. La primera relación entre humanos que existe es entre Adán y Eva, el matrimonio, la más importante. El Señor Jesucristo en Mateo 19 afirma esto que acabamos de estudiar en Génesis, Mateo 19, versos 4 al 6. Bueno, dice: "Se acercaron a él algunos fariseos para ponerlo a prueba, diciendo: ¿Le está permitido a un hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo? Imagínense, son judíos, estos son maestros de la ley, y piensan que se han olvidado lo que el Señor les enseñó a través de Moisés. Jesús les responde: 'No han leído lo que el Señor les enseñó a través de Moisés'. ¿A quién se está refiriendo Jesús cuando dice 'no han leído'? ¿Leído a quién? A Moisés, a la ley. ¿No han leído que aquel que los creó desde el principio los hizo varón y hembra? Y dijo: 'Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe'."
Jesús afirma el orden de la creación y rechaza los conceptos de los maestros de la ley que están trayendo el libertinaje dentro de Israel. Les enseña, refiriéndose al orden de la creación. Entonces, todo matrimonio tiene que conocer y aceptar el orden de la creación. Si no lo conoce, si no lo acepta, se puede desviar mucho. Porque el mundo está bombardeando desde todo tipo de ángulos y desde todo tipo de maneras para robar el concepto del matrimonio, el concepto del orden de la creación, desde que son niños.
Ahora, cuando vamos al texto en Efesios, es fundamental tener primero este, bueno, valga la redundancia, este fundamento, porque tiene que ver con todos nosotros. Usted no está casado, dice: "Bueno, eso es para las parejas casadas". Usted viene de un matrimonio, vive en un hogar donde hay matrimonio o tiene que ver con una pareja que son sus padres. O si está soltero, va a formar un hogar. Usted necesita rechazar lo que el mundo le dice continuamente y abrazar la verdad de Dios.
Este es un mensaje contracultural el que Pablo está predicando en Efesios, que la cultura no corre así, es al revés, pero no es nuevo. Cuando él escribió Efesios en el siglo primero, en el imperio romano abundaba la homosexualidad. La manera como los hombres trataban generalmente a la mujer era con menosprecio. La manera como los hombres veían a sus familias era como si fueran su propiedad, la ley los protegía. Cuando un bebé nacía, lo ponían a los pies del papá. Y si el papá volteaba la espalda y se iba, ese bebé terminaba como un esclavo, como un gladiador o como una prostituta. Eso es lo que hacían con ellos. Alguien los recogía y los usaba para producir dinero porque el papá lo rechazaba.
Entonces, hoy en día, el aborto no es eso. No es escoger si puede nacer o no una persona y cometer un homicidio contra esa persona. La ley no lo protege, lo protege hasta los nueve meses. Con la ley de nacimiento parcial de bebés es atroz, como cortan a un bebé que está vivo en el vientre de la mamá, sacando la cabeza al revés para matarlo y decir: "Es un aborto". Eso es un homicidio.
Entonces, no somos muy diferentes del siglo primero; no estamos tan lejos, y nos concierne. Ellos tenían que mirar aquí en Efesios, la razón por la cual esto está siendo escrito aquí. Fíjese, hoy no lo vamos a ver, pero ahí mismo en Efesios 5, el verso 31, lo que Pablo dice es: "Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne". Génesis 2:24, y no es Adán, es Dios. Cuando Adán ve a la mujer, dice: "Esta es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada". Cuando dice "por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre", es Dios comentando lo que acaba de pasar, estableciendo el matrimonio, estableciendo el primer matrimonio cuando Él hace eso.
Pablo está haciendo referencia a Génesis 2; Jesucristo en Mateo 19 está haciendo referencia a Génesis 2. Entonces, ese fundamento está por todos lados en lo que Pablo enseña aquí. No está separado de eso, no está separado para nada; al contrario. Entonces, ya vimos ese orden de la creación. Ahora miremos el orden en la relación, el orden en la relación.
La parte principal que quería establecer hoy es la que acabamos de ver. Esta quiero tocar un poco, pero esta es la que vamos a seguir desarrollando de ahora en adelante, acordándonos de este fundamento.
De lo que Pablo enseña en este texto a los efesios es lo mejor; en verdad, lo único que los puede llevar a prosperar y tener vidas plenas en sus hogares es hacer esto. Siempre he preguntado cuántas mujeres aquí fielmente están orando todos los días, pidiéndole al Señor: "Ayúdame a ser una mujer sumisa, tan sumisa como pueda ser de acuerdo a las Escrituras". La mayoría de las veces, encuentro una respuesta vacía a eso.
Yo no veo el corazón de ustedes; por favor, estoy bien limitado en eso. Estoy comentando nada más la percepción que he tenido, pero fíjese qué importante es eso. Cuando no hacerlo puede destruir un hogar. Yo sé que está la parte del hombre, pero Pablo empieza con ella. Entonces el texto dice: Efesios 5:22, "las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo él mismo el salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo."
Tiene sentido después de haber visto lo que vimos en Génesis. Nos ayuda a entender por qué Pablo escribe así. Tiene mucho sentido, y fíjese: esta postura de sometimiento viene del verso 21, es un verbo en voz pasiva. Quiere decir que usted no produce todo lo que debe suceder para entrar en su misión. Usted entra en su misión, en algo que Dios ya estableció. ¿Cuándo? Desde Génesis. Dios lo estableció desde Génesis. Entonces usted entra en esa sumisión como esposa, aceptando el modelo de Dios.
La palabra sumisión viene de la palabra griega hupotasso o hypotasso, depende del griego que usted estudie, que significa colocar debajo o subordinar, colocar debajo o subordinar. No significa otra cosa más que eso. Entra en el orden de Dios; él es la cabeza, ella no. Él es la cabeza. Entonces dice que estén sometidas a sus propios maridos como al Señor, indicando que la autoridad sobre ella es su esposo. Hay una autoridad allí, y no la llama a someterse al hombre en general, sino a someterse a su propio marido. No la llama a que la mujer se someta al hombre en general, sino a su propio marido.
Entonces, en la unión matrimonial, ella viene a ser de él y él viene a ser de ella. Quiero leer este texto para fortalecer un poco aquí, fíjese: 1 Corintios 7, hablando del matrimonio dice: "En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno es para el hombre no tocar mujer; no obstante, por razón de las fornicaciones, que cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; así mismo el marido no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es miembro de Cristo? ¿Acaso no sabéis que el que se une a una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Mas el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica peca contra su propio cuerpo. ¿O no sabéis que vuestro cuerpo, es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. Por lo demás, hermanos, os esperamos en el Señor Jesús. Pero si alguno piensa que se porta inconvenciblemente, si siente que su corazón lo estimula, y que de esta manera ha de tratar a su propia mujer, que haga lo que quiera, no pecará. Con todo, que tengan marido. Porque es necesario evitar fornicaciones; cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; así mismo el marido no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Pero esto digo por vía de concesión, no por mandamiento. Porque querría que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno de una manera, y otro de otra. A las mujeres casadas les ordeno, no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe de su marido; y si se separa, que no se case, o que se reconcilie con su marido; y que el marido no deje a su mujer. A los demás, yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no es creyente, y ella consiente en vivir con él, no la deje; y si alguna mujer tiene marido que no es creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo deje. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. Pero si el incrédulo se aparta, apártese; porque no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en tales casos, pues Dios nos ha llamado a paz. Hermanita, eres libre, no estás bajo servidumbre; pero si te parece bien quedarte así, hazlo, no pecarás; así que, la mujer casada está ligada por la ley todo el tiempo que su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor. Pero a mi juicio, más dichosa será si se quedare así, y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios. Así que, el que piensa que hace injuria a su novia, si se espera a ella, hace bien; y el que piensa que hace más injuria a su novia, si se espera, hace mejor. La mujer está ligada mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor. Empero, a mi parecer, más dichosa será si se quedare así, y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios. Ahora, sobre lo que me escribisteis, bueno es que el hombre no toque mujer; pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; así mismo el marido no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Pero esto digo por vía de concesión, no por mandamiento. Porque querría que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno de una manera, y otro de otra. A las mujeres casadas les ordeno, no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe de su marido; y si se separa, que no se case, o que se reconcilie con su marido; y que el marido no deje a su mujer. A los demás, yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no es creyente, y ella consiente en vivir con él, no la deje; y si alguna mujer tiene marido que no es creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo deje. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. Pero si el incrédulo se aparta, apártese; porque no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en tales casos, pues Dios nos ha llamado a paz. Hermanita, eres libre, no estás bajo servidumbre; pero si te parece bien quedarte así, hazlo, no pecarás; así que, la mujer casada está ligada por la ley todo el tiempo que su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor. Pero a mi juicio, más dichosa será si se quedare así, y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios. Así que, el que piensa que hace injuria a su novia, si se espera a ella, hace bien; y el que piensa que hace más injuria a su novia, si se espera, hace mejor. La mujer está ligada mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor. Empero, a mi parecer, más dichosa será si se quedare así, y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios." Por eso Pablo dice que se someta a su propio marido, él es de ella, ese es el término que él está usando, ese es el contexto, que se someta a su propio marido, él es de ella, ella es de él, entonces esa sumisión sucede allí. Cuando una mujer tiene que trabajar fuera de la casa, está sujeta al liderazgo de otros hombres, lo cual puede crear un problema. Esto es algo que se debe cuidar mucho en el corazón de la mujer, porque el líder, la cabeza de ella, es su esposo, como el Señor, es decir, en la fe, en lo que honra a Dios, en lo que le trae gloria y honor al Señor.
Entonces, Pablo enfatiza eso en Primera de Corintios 7:1-4, como lo leímos. Fíjense, voy a leer de nuevo el versículo 21: "las mujeres estén sometidas". Esto se deriva del versículo 21: "sométanse". Es un presente, un participio, algo que continúa, que sucede y continúa.
Entonces ella entra así, cuidado, cuando la mujer dice "o yo me someto, pero" o "yo me someto cuando", el texto no dice eso. El texto no está diciendo eso; no hay ninguna condición. Lo que dice es: "la mujer esté sometida a sus propios maridos como al Señor". Y al decir "como al Señor", se está refiriendo a que el marido es para la esposa una representación de lo que el Señor es para la iglesia.
Esto es muy importante; lo vamos a desarrollar bien en ese texto. El marido es una representación para ella de lo que es Cristo para la iglesia. El matrimonio, en sí, lo que refleja es el liderazgo de Cristo hacia la iglesia y la sumisión de la iglesia a Cristo. Por eso, esto tiene aún más valor. Con razón, esto es tan atacado. Con razón, esto ha sido revuelto con tanta basura que el mundo tiene, y la iglesia tiene que luchar por la pureza de sus mandamientos. Es lo mejor; es lo único. Ese es el plan de Dios.
Entonces, como el Señor, ¿en qué se somete la iglesia al Señor Jesucristo? En todo lo que él dice. Pero esto quiere decir que la iglesia nunca sale por su cuenta a hacer un viaje misionero, a hacer una salida para evangelizar, a hacer un evento. Claro que sí. Entonces, el punto de la sumisión de la esposa al esposo no quiere decir que ya se tiene que quedar callada, que ya no puede decir nada, que no puede opinar. No es así; no es así.
Ayer salíamos con nuestros hijos a comprar un árbol, y fue idea de mi esposa. Ella decidió a dónde ir. Yo le dije que vamos aquí porque aquí hay más posibilidades, pero ella planeó la salida. Pasemos por un café, yo no quería café, pero yo dije: "Pues vamos todos, porque no me voy a tomar un café". Pues es buena idea. Ella tiene esa idea. ¿Quiere decir que dejo mi liderazgo al hacer eso? No. Sus ideas son muy buenas; son mejores que las mías en muchas ocasiones.
Entonces, la sumisión de la esposa al esposo no elimina su creatividad, no elimina su persona como individuo que ella es. No la elimina. Al contrario, le da espacio porque es una relación de respeto. Entonces, su misión no es sinónimo de eliminación, tampoco de menosprecio, y tampoco de diferencia de valor. Eso no la hace inferior. Simplemente enfatiza una diferencia de función.
Lo repito y lo repito y lo repito porque esto tiene que quedar bien trillado entre nosotros. Gloria a Dios por el curso que las hermanas han tomado de la esposa excelente; han aprendido bastante de esto, pero creo que nos fortalece mirar este fundamento también.
El esposo no es sin la esposa y ella no es sin él; se complementan, pero en el hogar solamente puede haber una cabeza. Si hay más de una cabeza, es un monstruo, es un desastre. Solo puede haber una cabeza. Entonces, la esposa se somete a su propio marido como al Señor. Quiere decir que esto es algo de supremo valor. Cuando Pablo lo pone así, está hablando de algo de supremo valor. No hay nada, no hay nada; fíjense. Si comparamos una acción, cualquiera que sea, hacer algo como para el Señor, le estamos dando el valor más alto que existe porque Él es Dios, Él es Rey, Él es Señor. Entonces, cuando habla de la sumisión, lo está poniendo en ese nivel el apóstol Pablo. Quiere decir que someterse al esposo como al Señor o como parte de su relación con el Señor, siendo que es una hija de Dios y el Espíritu Santo mora en ella, para que lo haga con gozo.
La sumisión no es decir pues ni modo, pues yo me toca, a la esposa le dicen que se someta, eso no es sumisión, eso es rebelión, eso es esconder algo con una falsa apariencia de humildad, eso no es sumisión. La sumisión es cuando la mujer de todo corazón, me pongo una ilustración, los cantos que cantamos ahora, yo estaba un poquito triste porque no podía vocalizarlos, no podía, tenía que esperar a predicar. Pero cuando le cantamos al Señor, que nuestra voz no está toda quebrada, lo queremos hacer de todo corazón. Queremos bendecir al Señor. Queremos exaltarlo. Nos gusta venir y hacer eso. Queremos hacerlo como para Él. Así es la sumisión. La esposa tiene que ver la sumisión con este valor que Dios le da. Es algo precioso. Satanás se lo ha querido robar. Lo ha mancillado con un montón de definiciones falsas y conceptos que no son verdad. Este es el concepto que la palabra nos da y la mujer es llamada a que así viva.
Bajo la autoridad de su esposo, ella su ayuda es donar, usted le va a ayudar a él a ser el mejor esposo, yo le voy a ayudar a usted a hacerlo y creo que en el curso matrimonial vieron situaciones donde hay que usar sabiduría también, esto no es algo ciego tampoco, pero si hay un orden, es algo hermoso, esto le agrada al Señor y usted siendo cristiana, usted lo hace como para el Señor porque ese es el orden que Dios estableció, fíjese cómo está el mundo, usted tiene algo precioso, luche por eso, búsquelo, es el orden de la creación. Hombre y mujer iguales en valor pero diferentes en función, es decir, se complementan los dos.
El segundo punto que vimos es que el orden de la relación mantiene y avanza el propósito de Dios en la creación. Vamos ahora, ¿por qué no nos ponemos de pie antes de que me quede sin voz y quede hablando con señas aquí? Le decía al Señor, tantos domingos de descanso que he tenido y tiene que ser esto donde me quedo así. El Señor dice: "Bueno, mi poder se perfecciona en la debilidad. Así que cuando estamos débiles, tal vez el Señor nos puede usar un poquito más." Señor, gracias, te amamos, Señor, te bendecimos. Encontramos tanto gozo, Señor, en ir a tu palabra y descubrir que no necesitamos el concepto de un hombre, ni la opinión de una sociedad que cada vez se desvía y se pierde más, Señor. No necesitamos buscar en nuestras emociones para saber si es así o no. Necesitamos mirarte a Ti, Señor. Necesitamos mirar el orden que Tú has revelado en tu palabra. Sigue siendo el mismo, Señor. Sigue siendo, Señor. Y si miramos un hogar que se mueve de acuerdo a este orden, vemos luz, Señor. Pero cuando miramos al mundo, solo vemos oscuridad, Señor, tinieblas, destrucción y mucho sufrimiento. Y tu nombre siendo muy deshonrado, Señor. Señor, queremos apegarnos al orden de la creación.
Tenemos un concepto claro de que el hombre es cabeza y la mujer es ayuda idónea, de que el hombre y la mujer son iguales en valor delante de Ti, reflejan tu imagen, manifiestan tu gloria, Señor, pero son diferentes en función. La creación del uno y del otro difiere, y la razón de la creación difiere. Aún la maldición difiere conforme a la función que uno tiene y el otro. Padre, oramos por las esposas aquí en la Iglesia del Valle Central, quienes estén escuchando este mensaje, que sus corazones encuentren esa alegría, ese gozo al someterse al Señor, obedeciéndote a Ti y valorando este orden que Tú has establecido, Señor. Que las puedes proteger y a sus hogares también.
Padre, oro por quienes están aquí y no te conocen, y no tienen ese poder, Señor, o solamente se mueven por conceptos, opiniones o filosofías. Que tú los traigas, Señor, a conocer la verdad en Cristo Jesús. Que sus corazones, Señor, encuentren, Señor, la guía del Espíritu Santo para venir a ti y confesarte como Señor y Salvador, y encuentren esa paz que tú ofreces, Señor.
Igual por los varones, Padre. Oramos por nuestros matrimonios, por nuestros hijos, por nuestros nietos, por nuestros hogares. Pedimos por tu bendición, pedimos por tu ayuda, Señor, y pedimos por fe para seguir creyendo, Señor, en lo que tú nos has dado en la Palabra y el regalo tan precioso que es el matrimonio, Padre.
Gracias, Señor, en el nombre de Jesucristo. Amén. Amén.
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Hoy contestaremos la pregunta, porque Dios llama a la mujer casada a someterse a su esposo?
| Sermon ID | 128251954102307 |
| Duration | 52:15 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Language | Spanish |
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