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mencioné al principio esta tremenda
lista vamos a dedicar un sermón o más a discutir estos mitos
los que creen que los hijos Nos harán felices, proporcionando
propósito y autorrealización. Esto pudiera ser o no, es un
gran mito para muchas personas. Primero, segundo, los que creen
que esto es algo instintivo y natural, y tan natural como para ser,
algunos nos quieren decir, muy fácil, por favor, es otro mito. El tercer mito que mencionamos
en el estudio anterior, este asunto de que esto es nuestro
llamamiento más importante en la vida, es algo más importante
que incluso la relación matrimonial, es lo que dicen algunos, ¿no?
Están viviendo en un mundo de fantasías. El cuarto mito, si
somos buenos padres, nuestros hijos serán felices, ¿no? El
quinto, si tenemos problemas con este papel, ya sea como padre
o madre, es porque no estamos siguiendo al pie de la letra
el plan de Dios. Y tan solo si fuéramos a seguir
el plan de Dios, no, no, no, no. Vamos a ver, seguir el plan
de Dios nos va a ocasionar muchísimos más problemas en este asunto.
Y el sexto mito es que los padres representan, algunos afirman
a Jesús, Otros dicen que representamos a Dios ante nuestros hijos. Eso tampoco es cierto. Lo que
vamos a ver es algo más a fondo en esto. Representamos la ley de Dios
en un sentido, esto si, y mientras que no estén bajo la gracia tienen
que estar bajo la ley como vamos a ver nuestros hijos. Y luego
el séptimo, los padres exitosos producen hijos piadosos, tampoco. Y el último, hay una sola forma
correcta una sola fórmula correcta para tener una familia exitosa. Tampoco, tampoco. Ya encontraron
los textos. Vamos a comenzar el día de hoy
a meternos. Vamos a ver cómo nos va. Mi intención
no es de alargar esto muchísimo. Y sin embargo, como vamos a ver
el día de hoy, este tema es mucho más profundo. Lo vimos en el
primer sermón de lo que parece ser. Hay muchísimas cosas en
este asunto que nos ayudan. ya sea como padres o hijos, y
todos somos hijos o hijas de padres, ¿no? Entonces, pónganse
cómodos. Y tan solo antes de leer los
textos vuelvo a mencionar este asunto de que en el misterio
de los hijos nos encontramos encertados, enchufados en una
familia que no fue de nuestra elección. Esta historia que Dios
escribió en relación con nuestro nacimiento antes de nuestra existencia. Cómo llegamos a formar parte
de una historia preexistente y esto para bien o para mal lo
vimos en el primer sermón. Increíblemente, tristemente hoy
en día para muchísimas personas esto es malísimo. Les hubiera
sido muchísimo diferente su vida si hubiera nacido en otro contexto,
con otros padres. La mayoría de nosotros fuimos
insertados, enchufados por la voluntad soberana de Dios dentro
de una historia en donde hay una mezcolanza de cosas buenas
y malas que sucedieron antes y después de nuestro nacimiento
en el contexto de nuestra familia. Y peor, la mayoría de los creyentes,
a menos que hayan nacido en el contexto de una familia cristiana,
nacimos o nacieron estos creyentes en medio de una gran familia
desfuncional. Desfuncional quiere decir que
no funciona. que se descompone. Y la mayoría
de las personas que nacen en este contexto terminan en la
relación de padres e hijos con una relación que no funciona.
En donde hay rencor, enojo, coraje, resentimientos, emociones explosivas. Y ya son adultas, estas personas
ya son más grandes de edad, y esos problemas no se han resuelto,
ni se van a resolver en este mundo. Es una cosa espantosa.
Ahora listos, los textos que vamos a leer, al cual vamos a
volver varias veces, primero en Efesios, en su capítulo 6.
Y este es uno de los textos más conocidos de la Biblia en relación
con nuestro tema. En Efesios 6, el primer versículo. Hijos, obedeced en el Señor a
vuestros padres, porque esto es justo. Es nuestra versión
antigua. Andra, tu padre, tu madre. Este
es el quinto mandamiento. Y ven con mucha atención lo que
agrega. Este es el primer mandamiento
con promesa. ¿Cuál es la promesa? Ven cómo Pablo, bajo inspiración
del Espíritu, amplía el significado del quinto mandamiento para que
te vaya bien. y seas de larga vida sobre la tierra, dando a
entender que pudiera reducir tu promedio de vida, desobedecer
a tus padres, hacer caso omiso del quinto mandamiento, puede
resultar en que te vaya más que mal en esta vida en el mundo
venidero y que tu vida sea cortada aquí en la tierra, como vemos
constantemente, con hijos rebeldes. Y luego vosotros padres no provoquéis
a ir a vuestros hijos y esta fórmula tan discutida en que
nos vamos a meter, hay que crear a estos hijos y las dos palabras
aquí son fantásticas, son importantísimas. Indisciplina, esto es el tema
que vamos a introducir el día de hoy, y amonestación del Señor. Hemos de procurar crear a nuestros
hijos en la doble forma, la disciplina y amonestación del Señor. Ahora vamos a Hebreos 12. Nuestro
tema es el primer estudio sobre este asunto de la disciplina. En la relación de padres e hijos,
lo que vamos a ver es que hay un paralelismo Entre la disciplina de Dios en
nuestras vidas, si en verdad somos creyentes y gozamos del
espíritu de adopción, estamos sujetos a la disciplina y admonición
de nuestro Padre Celestial en una forma constante, continua
en nuestras vidas. Y ahora vamos a dar lectura a
este texto en Hebreos 12. Lo conocemos. Es tremendo este
texto. Estamos en Hebreos 12. Ya lo
tienen. Y la lectura comienza en el versículo
5. Estás ya olvidado de la exhortación que como con hijos, esto es todo
el tema de la adopción de hijos en el contexto espiritual. y
nosotros en una relación con nuestro Padre Celestial, como
con hijos, habla con vosotros diciendo, hijo mío, no menosprecias,
y vienen estas palabras, las vamos a discutir otra vez, hay
tres palabras aquí, una, la primera se traduce aquí castigo, la segunda
es reprensión, la tercera es azotar o azotes, hijo mío no
menosprecias, y la palabra se traduce mejor la corrección,
¿no? Se traduce en muchas versiones,
castigo del Señor. No desmayes cuando eres el reprendido, reprensión,
porque el Señor al que ama, y es la repetición de la primera palabra,
disciplina, corrige, castiga, la versión antigua, y en su tercer
grado, azota, ¿no? Hay tres palabras aquí que hablan
de la disciplina del Padre celestial en la vida de cada creyente.
Azota todo aquel, a cualquiera que recibe por hijo. Y esta palabra
Sotes, no, es la más fuerte, es espantosa el uso de esta palabra. La versión antigua dice, si sufrís
este, esta es la palabra de la pedagogía, no, esta disciplina,
esta corrección, este castigo de Dios. Si tú experimentas esto
en tu vida, Dios está obrando, no, está tratando contigo. La
versión antigua dice, os presenta, os trata como a sus hijos. Porque
que hijos aquel a quien el padre no disciplina. Es la misma palabra
que está en el primer versículo, ¿no?, que habla la pedagogía.
Mas si estáis fuera de esta, y otra vez la misma palabra,
de este tipo de trato, de esta disciplina, de esta corrección,
de este castigo de parte de Dios, del cual todos, y aquí son todos
sus hijos, todas sus hijas, son hechos participantes. Esto entonces
indica algo malísimo. Indica que sois hijos ilegítimos. Nuestra versión antigua, en aquel
entonces, no tenían miedo de poner la palabra bastardos. Dice,
sois bastardos y no hijos. O sea, hijos ilegítimos, ¿no?
Que pretenden ser algo que no son. Y por otra parte, si tuvimos
por, y es la misma palabra en otra forma de la pedagogía, como
maestros que nos sujetaban a esta corrección y disciplina, a los
padres de nuestra carne, eso es la familia, el núcleo familiar
en que nacimos, en que fuimos insertados por Dios, y a estos
padres los reverenciábamos, ¿Por qué no abordeceremos mucho mejor
al padre de los espíritus? Esa es la paternidad espiritual
en todo esto. Y la adopción de hijos. Y dice,
y viviremos. Aquí lo está aplicando lo que
Pablo dice en Efesios. No sufriremos de esta vida cortada,
¿no? Muchos teólogos que creen en
la soberanía de Dios dicen, no, hay tal cosa como una muerte
prematura. Yo no sé en cuál mundo están
viviendo. Eso está en ambos testamentos. Está en la iglesia en Corinto.
Viviremos, o sea, no seremos quitados del mundo de manera
prematura. Viviremos. Aquellos, a la verdad,
por pocos días, nos disciplinaban, nos castigaban como a ellos les
parecía. Más a este, al Padre Celestial, para lo que nos es
provechoso, para que recibamos su santificación, ¿no? Para que
seamos transformados, como vamos a ver, nos disciplina. Y dice,
en verdad, ninguna disciplina, ningún tipo de castigo, sea reprensión,
sea azote, sea castigo, ninguna de estas cosas nos provoca gozo,
no. Sino tristeza, dolor, ¿no? Sufrimiento
incluso. Más después, después, En este
asunto de disciplinar a sus hijos, como vamos a ver, es el asunto
más desagradable posible, depende de las circunstancias. Es una guerra que no termina
entre dos voluntades. La de los papás y la del niño
o la niña en conflicto con los padres. No, esto no es agradable
a nadie. Es por lo tanto que tantos padres
optan por no hacerlo, como vamos a ver. y las consecuencias serán
peores. No dice esto no es cosa de gozo
sino de profunda tristeza, la versión antigua. Mas después
da fruto apacible de justicia en los que en esta disciplina
divina son ejercitados como vamos a ver en el gimnasio de Dios.
¿Listos? Este es nuestro tema. Vamos a
introducirlo el día de hoy. Vamos a abarcar el bosquejo.
Aquí es el por qué de esta disciplina. Primero. Segundo, por qué los
padres y los hijos estamos ambos bajo la misma disciplina correctiva
de Dios. Luego vamos a dar una muy abreviada
descripción de la disciplina correctiva del cual este pasaje
habla de esta disciplina correctiva y luego vamos a discutir lo de
la disciplina formativa y las metas que Dios tiene en todo
este asunto para cada padre, cada madre, cada hijo, cada hija
y en el contexto espiritual cada creyente y como vamos a ver hay
profundidades aquí que son de suma importancia Yo estaba viendo,
descubrí uno de mis archivos, ahí tengo cantidad, descubrí
un archivo en donde había seis o siete sermones sobre la disciplina
de los hijos, en mis apuntes estaba tan solo el nombre de
Mark, nadie más, tan solo Mark. Entonces, llevo años con este
tema, habiendo vivido, estaba hasta leyendo algunas cosas que
prediqué pensando después, Que si lo hubiera hecho así, habrían
salido mejor las cosas. Estamos aquí con este tema. ¿Listos?
Comencemos con esto. Somos peores de lo que pensamos
y creemos. La maldad que hay en nosotros, La maldad más profunda, más perversa,
más persistente, no se encuentra afuera, sino dentro de nosotros. En este sentido, hay una tormenta
que vivimos en un sentido en relación con la perversión y
la maldad. Esta tormenta no tan solo está
afuera de nosotros, sino por dentro. Y en la tormenta por
fuera puede haber luchas, conflictos, oposición, todo tipo de problemas
que ocurran en forma externa. Pero las tormentas y los huracanes
y los torbellinos que se encuentran por dentro son más graves, como
vamos a ver. Tenemos en nosotros mismos las
semillas y las raíces de todo pecado. Lo vuelvo a decir, tenemos
por dentro las semillas y las raíces de todo tipo de pecados.
Y no tan solo esto es así, sino con el paso del tiempo se demuestra
esta triste realidad. Tan solo se requiere el tiempo
y las circunstancias oportunas. Para que se manifiestan estas
semillas y para que se desarrollen en cualquier persona malísimos
hábitos, malísimas tendencias y inclinaciones pecaminosas.
Porque las raíces de todo esto están en nosotros, como vamos
a ver en un momento, desde nuestro nacimiento. No es simplemente
en la adolescencia, no es simplemente en la juventud. Es desde temprano
que todo esto ya está operando en nosotros. La fuente entonces
más peligrosa de todo pecado está, en ese sentido, presente
en el corazón de cada ser humano. engañoso es el corazón, más que
todas las cosas. Y perverso dice Jeremías 17,
9. ¿Quién lo conocerá? Ninguna persona
fuera del contexto de la Biblia está dispuesto a aceptar lo que
acabamos de escuchar. Y al mismo tiempo, escuchen que
estamos afirmando esto. Tenemos la capacidad potencial
de convertirnos en lo peor. La capacidad potencial de ser
monstruos, demonios encarnados, personas tan perversas como un
Adolfo Hitler, como un Judas, personas potencialmente capaces
de convertirse en Satanás mismo, Lo digo así metafóricamente hablando.
Tenemos esta capacidad potencial en nosotros. Esta capacidad de
ser hechos semejantes a lo peor de lo peor está en cada ser humano. Y por la gracia de Dios, y tan
solo por la gracia de Dios, la capacidad potencial de ser hechos
semejantes a Cristo. semejantes al Hijo de Dios, semejantes
a la imagen de Dios que vemos en nuestro Señor Jesús, por la
gracia de Dios. Esta realidad potencial existe. Y la triste realidad aquí, para
los que no lo quieren entender, es que todos aquellos que no
terminan siendo hechos semejantes al Hijo de Dios, terminarán en
el infierno con el diablo y sus ángeles, habiéndose convertido
ellos mismos en mini hitlers o mini judases o mini satanases,
¿no? Como sea. Tenemos esta capacidad.
Y esto hay que entenderlo. No importa los talentos, no importa
los dones, no importa dones lingüísticos, intelectuales, matemáticos, educativos,
musicales, que pudieran tener nuestros hijos. No, esto no significa
nada en comparación con la triste realidad de que su potencial
moral y espiritual es lo único que cuenta. Nada más. Tú puedes tener el mejor músico.
Se acaba de morir Jeff Beck. Ustedes que no saben nada de
Jeff Beck, no les importa. Eloquios por todos lados. El
medio mundo lamentando su muerte. El mejor. que tocaba la guitarra
desde hace más de 50 años. Lo más seguro es que se paró
en el infierno Jeff Beck. El punto, la palabra de Dios
dice que por naturaleza estamos espiritualmente muertos. Por
naturaleza somos seguidores del diablo. Por naturaleza somos
dominados por nuestra carne. En la palabra carne es un modismo
para hablar de la naturaleza precaminosa con todos sus apetitos,
deseos y anhelos. Y luego peor, dice que por naturaleza,
para los que dudan vamos a leer el texto en Efesios, que por
naturaleza somos hijos de ira. sujetos a la ira infinita y eterna
de Dios. Por naturaleza, esto es la condición
en que nos encontramos. Y en el primer versículo de Efesios
2 dice la última frase, muertos en delitos y pecados. El segundo
texto, que andamos bajo el dominio del espíritu del aire, que es
el diablo mismo que obra a los hijos, somos hijos de desobediencia.
Y luego que En el versículo 3, andábamos así todos antes de
ser convertidos en nuestra carne, los deseos de la voluntad de
la carne, los pensamientos, y éramos por naturaleza, lo que yo acabo
de decir, hijos de ira, hijos de ira. como todos los demás
inconversos. ¿Muertos para con Dios? Sí. ¿Esto
quiere decir separados, alejados de Él? Sí. Enemistad en contra
de Dios está en nuestro corazón, de tal modo que hemos puesto
todos los ídolos posibles en su lugar, convenciéndonos de
que alguna cosa, que no sea Dios, pudiera satisfacernos, que pudiera
hacernos felices incluso. Y por naturaleza, esclavos voluntarios
del enemigo de nuestras almas, del diablo, imitadores de su
rebeldía en contra de Dios, aliados en el gran conflicto cósmico
en contra de Dios. Y así, habiéndonos vendido, cada
persona en conversa termina haciendo un trato con el diablo. Se vendan, se entregan de todo
corazón a Satanás mismo. Esto es la triste realidad, ¿no?
Y lejos de encontrar lo que esperaban, la libertad, ¿no? La autonomía,
este, para hacer lo que quieran con sus propias vidas, tan solo
procuran, tan solo procuran la esclavitud a sus propios deseos,
a su propia naturaleza caída. La esclavitud es tan solo lo
que procuran y terminan en cadenas, en las garras del enemigo de
sus almas. Esto es la realidad. Y las consecuencias de todo lo
anterior son una parte de lo que vamos a discutir. Ahora buscan
en el libro de proverbios, y vamos a discutir aquí en la primera
parte de este sermón, el porqué de la disciplina. Eso es lo que
nos interesa. Acabamos de explicar el porqué
a grandes rasgos, pero ahora vamos a discutirlo con tres puntos,
¿no? Y en el libro de proverbios buscan,
por favor, en su En su capítulo 23 de Proverbios estamos. Y el porqué
de la disciplina comienza con lo anterior y con este texto.
No rehúses, en el versículo 13, corregir al muchacho. Hay un
famosísimo libro con este título. No rehusas la corrección de tus
hijos, porque si lo hicieras con vara, si lo llegas a pegar
así, usando algo que se describe aquí con la palabra vara, no
morirá. Y si tú lo castigas así, esto
es corrección, no es pedagogía en sí, no es disciplina formativa,
sino es disciplina correctiva, lo librarás. ¿no? Librarás su
alma del infierno. Eso es lo que acabamos de decir,
¿no? El por qué de la disciplina.
Ahora, el primer punto. La naturaleza pecaminosa de nuestros
hijos resulta en la necesidad de disciplinarlos, de que sean
disciplinados. Ahora vamos por partes aquí.
Ese es el primer punto. Y a este punto vamos a dar vueltas.
Apagan por favor sus celulares, ¿no? En los tiempos modernos
se ha vendido muchísimo la idea de que los pequeños nacen en
una condición de inocencia. Esto es la filosofía humana,
humanista incluso. Nos dicen que los pequeños, niños,
infantes, recién nacidos entran al mundo, inocentes es lo que
nos dicen. Que nacen neutrales, es lo que quieren decir con la
palabra, son dos conceptos aquí. Inocentes quiere decir que no
tienen nada de pecado y son neutrales de que no están inclinados ni
al bien ni al mal. En relación con esto, lo que
nos dan a entender es que entran al mundo sin moralidad y sin
una predisposición en cuanto al bien o el mal. El humanismo
a la mano con el ateísmo y el agnosticismo, en forma directa
contradicen la doctrina bíblica de la depravación humana, lo
que se llama a veces la depravación total, quiere decir que ha afectado
la mente, las emociones y la voluntad de cada ser humano.
Niegan la doctrina bíblica de la depravación humana enseñando
lo contrario, que los niños son inocentes, neutrales, en cuanto
al bien y el mal, que son como un pizarrón en blanco. Así, ¿no? Un pizarrón en blanco en donde
no hay nada escrito ahí, ¿no? Nos dicen por lo tanto que lo
que tenemos que hacer es educar, enseñar, y tan solo grabar en
sus mentes el bien, ¿no? Y tratar de lograr que hagan
ese bien así, grabando o depositando por lo menos en su cerebro la
información correcta en su mente, es toda una cuestión de educarlos
bien y se acabarán los problemas en el mundo. Y luego los hijos que salen mal,
con este consejo, con esta perspectiva, con esta filosofía de vida, los
hijos que salen mal, los que se convierten en ladrones, menterosos,
homicidas, narcos, pon tu lista, el humanismo dice, no son culpables.
Porque esto indica tan solo que no fueron educados bien. Que
la culpa es de la sociedad o del sistema de educación y hasta
listas. Que el problema de que terminaron
mal esos hijos es por causas ajenas. Terminaron mal. Ahora la palabra de Dios dice
que los niños, los infantes recién nacidos, no son inocentes, sino
que son pecadores. Depravados y rebeldes en contra. Yo voy a decir aquí en contra
de Dios. Pero como vamos a ver, el tema
de la autoridad lo vamos a discutir en un sermón. ¿Quién tiene la
autoridad? Hay cierto nivel de autoridad
gubernamental, según la Biblia. Hay un nivel de autoridad en
la familia y los padres. Y hay otro nivel de autoridad
en la iglesia. Y resulta que los niños son rebeldes
en contra de toda autoridad. Cualquier autoridad, que la raíz
del problema en cada pequeño no está afuera sino dentro, lo
vuelvo a decir, y en el centro de su ser, en su mente, sus emociones
y su voluntad, lo que se llama bíblicamente la personalidad
del corazón, y que no son neutrales. sino están llenos de rebeldía.
Cuando Cristo habló de esto, no quiero alejarnos aquí, buscan
el libro de los salmos, no, dijo en Marcos 7 que de dentro, y
dio toda la lista de pecados en personas adultas, conocemos
el texto, no vamos a buscarlo, diciendo nuestro Señor Jesús
que de dentro por dentro del corazón de los hombres salen
y desde todo tipo de pecados hasta pensamientos malvados,
envidia, celos, enojo, coraje, asesinato, infidelidad, toda
la lista según nuestro señor Jesús. Y muchos dicen, bueno,
esto pudiera ser así en relación, busquen el libro de Salmos, ¿no?
Esto pudiera ser así en relación con los mayores de edad, pero
no estoy tan convencido, a suerte de los pequeños. Pero en el Salmo
58 encontramos este texto que dice que se alejaron, y es una
palabra fuertísima, se apartaron, se en... ajenaron, en nuestra
versión antigua, esa palabra no la puedo pronunciar, los empíos. ¿Quiénes son los empíos? Son
los seres humanos desde su nacimiento, son estos empíos. ¿Cuándo? Desde
la matriz, descarrilándose, se desviaron, salieron del camino
correcto. No tan solo desde la matriz,
sino por segunda vez desde el vientre. Hablando mentira. Y luego habla de este asunto
que Pablo cita en Romanos 3. El veneno de la serpiente más
venenosa. En el texto en Romanos 3. Veneno tiene semejante al veneno
de la serpiente. Es como el veneno de la serpiente
aquí áspide. La más venenosa. Y este veneno
les vuelve sordos y ciegos. No ven, no entienden, no escuchan,
no prestan atención. Pero lo que nos interesa aquí
es tan solo un solo punto. Desde cuando ¿Se apartaron? ¿Y de quién se apartaron? Desde
su nacimiento se apartaron de Dios. Esas son las respuestas,
¿no? No hay otra respuesta aquí. Pudieron haber sido creados en
las mejores condiciones posibles, ¿no? Y sin embargo, nacieron
así. Y las pruebas aquí son contundentes. Nadie les tiene que enseñar a
mentir. Dice aquí que salen del vientre mintiendo. Nadie les
tiene que enseñar a que sean egoístas. Nadie les tiene que
enseñar a odiar. Nadie les tiene que enseñar,
todo un paquete aquí, cómo enojarse, cómo pegar a los otros niños,
cómo decir a sus papás, te odio, este mamá, este te rechazo y
te odio papá. Nadie les tiene que enseñar cómo
pegar, cómo robar, cómo mentir. Todo esto increíblemente ya saben.
Algo de esto. Desde un principio. Aquí mismo
en el Libro de los Salmos vamos al 51, ¿no? El capítulo más discutido
en muchos asuntos porque es la famosa confesión de pecado de
la boca del rey David después de aquello con Bezabeh, ¿no? Y lo que nos interesa aquí cuando
llega al raíz del tema, confesando su pecado, mete de por medio
nuestro tema. En el versículo cinco. Y aquí
dice el Rey David, en maldad he sido formado. Es una cosa,
no? Los, los del mundo podrían decir
sí, por la maldad en el reino. No, dice, agrega, y en pecado
me concibió Mi madre. Ahora, este texto es tan discutido
porque no enseña, escuchan, que la concepción o la procreación
de hijos o las relaciones matrimoniales sean algo pecaminoso. No. Sino que enseña que somos
desde la formación de nuestro cuerpo en el vientre de nuestra
madre, voy a decir simbólicamente en tu ADN. Vienen las semillas
de todo pecado, desde un principio. Y esto a pesar de que otros sexos
dicen los hijos son el regalo, en el Salmo 127 la bendición
del Señor, cantidad de otros sexos dicen que fuimos creados
sin buscarlo en el Génesis. Adán comenzó a procrear hijos
en su imagen, en el Génesis 5. ¿En cuál imagen? En su imagen
caída. No? Vuelvo a lo anterior. Las relaciones
íntimas y la procreación de hijos no en sí no son cosas pecaminosas
porque Dios ordenó todo esto antes de la caída de Adán y Eva.
Antes de que el pecado entrara al mundo. Ah, pero después Adán
procreó hijos en su imagen caída. Es la enseñanza clara de Romanos
5 y tantos otros textos que el tiempo nos permite ver. Acabamos
de leerlo en Efesios, hijos de ira por naturaleza. Por naturaleza
corruptos, por naturaleza pecaminosos, por naturaleza dispuestos a llevar
a cabo los deseos de nuestra naturaleza pecaminosa, por naturaleza. Aquí mismo en Proverbios 22 se
escucha lo que dice, la necesidad está ligada en el corazón del
niño. La neciedad ligada al corazón del pequeño, 2215, claro que
sí. Entonces, su misma naturaleza
está mal. Nacen con una naturaleza caída, todos los seres humanos,
primero. Segundo, rápido, el camino en
que se encuentran. Exigen que sean disciplinados. ¿Qué es esto? Todos se apartaron
del camino según Isaías 53 del camino de Dios. Cada cual se
apartó por su propio camino. De la boca de nuestro Señor Jesús
todos se encuentran en el camino ancho que lleva a la perdición,
se encuentran por naturaleza ya en el camino que conduce a
la perdición. Acabamos de leerlo en el 23 de
Proverbios, hay que corregir al niño, castigarlo, y luego
hay más sobre eso, se agrega en otro texto, no morirá. Esto
no le va a matar, pero si tú no le disciplinas se va a morir
eternamente. Ese es el argumento. Nuestros
hijos ya están en el camino al infierno. Y... Fíjense bien, si algo no sucede para que sean
sacados de ese camino, van a la perdición. Los argumentos
bíblicos dicen, una parte de lo que se tiene que hacer, escuchen,
es disciplinarlos, castigarlos a un combate. Sin discutir esto, lo haremos
en otro estudio. Pero vuelvo a comenzar. Y las
filosofías humanistas, evolucionistas, así lo voy a decir, con prácticamente
todas las culturas humanas, dicen hoy en día que tenemos que darles
libertad, que tenemos que permitir que hagan lo que quieren hacer.
Que si fueran a ser controlados, disciplinados, reprendidos o
castigados en el peor de los casos, que esto terminaría convirtiéndolos
en monstruos. Es lo que nos dicen. Dicen exactamente
lo contrario. Dicen, no, tú tienes que dejar
que hagan lo que quieren. Y si esto lo hacemos, ¿qué es
lo que va a suceder? Van a pecar. Si los dejamos a su supuesto
libre albedrío, dicen algunos, ¿no? ¿Qué es lo que vamos a descubrir?
Que no tienen libre albedrío, que su albedrío está entregado
al diablo mismo y a todo pecado. Pero no, nos dicen que hay que
dejar que ellos escogen por sí mismos. van a escoger el mal. Hay que dejar que determinan
para sí mismos, para sí mismas, niños y niñas, la diferencia
entre el bien y el mal. Ellos mismos tienen que determinar
qué es el bien, qué es el mal. ¿De veras? En realidad esto es
así. Eso es lo que dicen. Ahora vamos a Proverbios 22.
Quiero citar un texto. El tiempo se nos está yendo.
Apenas estamos introduciendo el primer argumento. Tenemos
que apurarnos aquí. Terminar con este punto. 22.6. Este texto es otro de los más
discutidos de la Biblia. Ya lo tienen en Instruya al niño. Hay libros con este título, cristianos. Instruya al niño. en su camino,
la versión antigua, en su carrera. Y aun cuando fuere viejo, no
se apartará de ella, ¿no? De esta carrera o de ello, de
este camino. Enseña al niño su camino en que debe andar y comenzará
a andar hasta que llegue a la vejez y no dejará el camino,
es lo que dicen muchos. Según ellos, es lo que significa
este texto. No. No, eso no es lo que significa. Incluso hay tremendos debates
sobre el evangelismo de pequeños, que dicen que tenemos que evangelizarlos
desde lo más pequeño posible, procurando que comiencen a caminar
en el camino correcto, etcétera, etcétera. Nada de esto es nuestro
tema el día de hoy, salvo lo siguiente. El texto enseña lo
siguiente, que lo que los hijos reciben en la forma de admonición,
enseñanza y disciplina, desde niños, les va a afectar durante
el resto de sus vidas. De eso sí, podemos afirmar que
sí. Que hay hábitos y tendencias,
pueden ser buenos o malos, hábitos pecaminosos, que forman su carácter. Y en la medida en que vayan aprendiendo
todo esto desde chicos, a menos que Dios intervenga, van a seguir
así. Y si permitimos que ellos escogen
su propio camino, que forman su propio carácter, hasta llegar a un viejito demonio
encarnado llegarán. Y será imposible cambiar estos
hábitos. Si no aprenden a disciplinarse,
si no aprenden a controlarse, si no aprendan lo que significa
obedecer a alguna autoridad, comenzando con la de sus padres,
Si los padres dejan que den rienda suelta a sus emociones, que no
aprendan a frenar sus emociones, menos sus lenguas y sus cuerpos,
se va formando un carácter en estos pequeños, a menos que Dios
en su misericordia y gracia intervenga en sus vidas, terminarán más
que mal, como ya sabemos. Y el punto en todos estos sexos,
incluyendo este, esto es el tercer punto al cual vamos a volver
en otro estudio, la responsabilidad disciplinar a estos pequeños,
es de los padres, no es la responsabilidad del gobierno, para los que no
quieren entenderlo, ni de la escuela pública, ni de la universidad, ni de la iglesia. Tampoco. Tampoco. Es la responsabilidad
de los padres. Y sin meternos en todo este lío
de la escuela dominical y qué es lo que hemos de hacer o no
en un contexto eclesiástico para ayudar a los padres a crear a
sus hijos en disciplina y admonición del Señor, la responsabilidad
es de los padres. Según la palabra de Dios. De tal modo que lo vimos al principio,
no dejes de corregir, no detengas el castigo, la disciplina. No,
es un mandamiento, es una orden divina. Y todos los padres, Dios
sabe hasta cual punto, todos los padres tenemos la tendencia
de no hacerlo, de no disciplinar a nuestros hijos. Es mil veces
más fácil, por un tiempecito más fácil, no hacer nada. O sea,
disciplinar cuesta, como vamos a ver. Ya lo mencionaba al principio,
te metes en un horno de conflictos todos los días. Es mucho más
fácil darles rienda suelta a estos pequeños. No disciplinar, ningún
acto de rebeldía, ningún. No, no, no, no. Por un tiempo más fácil. Pero al no hacerlo estamos pecando
en contra de nuestros hijos en la forma más fuerte posible. Estamos pecando en contra de
ellos. Estamos pecando en contra de
Dios incluso. Y Dios nos llamará a cuentas. Sí. Estamos cooperando con el enemigo
de sus almas. Procurando su perdición eterna. Sí. Esto es así. El texto en Proverbs 13 habla
de disciplinarlo sin ver los textos. El tiempo se nos está
yendo. Muchos de esos son conocidos. Con diligencia a tiempo. Dice que en la versión antigua
que los padres se madrugan, están madrugando, están esperando hasta
la madrugada para ver cuándo Juanito va a llegar a la casa
para dar un ejemplo a cierta edad. Es lo que va a suceder. Y desde temprano, nuestra versión
antigua, cuando son todavía niños, es lo que quiere decir, cuando
sean todavía pequeños, y en 19 y 18, escuchen lo que dice Proverbios,
castiga a tu hijo en tanto que haya esperanza, dice. Mientras
que haya, todavía chicos, mientras que todavía hay esperanza, hay
que disciplinar. Porque llegaremos al momento
cuando se acaba toda esperanza. Y por último, ¿qué es lo que
hemos dicho? Que su naturaleza pecaminosa,
el camino que se encuentra en todo este gran paquete, la maldad
que está por dentro, que alguien lo tiene que frenar, que algo
lo tiene que controlar, y que si no lo hacen los padres, nadie
lo hará. Es la responsabilidad de los padres. Como escuchan
ahora, como la más grande manifestación de amor. Nombraremos luego ese texto que
dice que los que no disciplinan a sus hijos los aborrecen. En
vez de amarlos, los aborrecen. Así, el porqué de la disciplina. El segundo punto rápido aquí,
no podemos detenernos con este, es que tanto los, entonces, tanto
los hijos como los padres estamos ambos bajo la disciplina de Dios
en este contexto. ¿Qué quiere decir bajo la disciplina
de Dios? Ambos estamos sujetos a la autoridad
y la disciplina divina en nuestras vidas. Hay un gran tema en Lucas
con aquel centurión que le habló a Cristo y le dijo yo ya entendí
algo sobre esto en relación con tu oficio mesiánico. Tú eras
un hombre con autoridad y a la vez bajo autoridad. Es un gran
tema, lo vamos a discutir en Lucas 7. Así le habló a Cristo. Y Cristo terminó alabando la
fe de este hombre. una forma extraordinaria. ¿Cuál
punto estaba confesando este hombre lo que nos interesa aquí? Estamos todos bajo la autoridad
de alguien, si lo queremos entender o no. Y el punto como padres, como
madres, ¿hasta cuál punto reconocemos la autoridad de Dios sobre nosotros? Hasta cual punto participamos
nosotros de la disciplina divina sobre nosotros. Eso es el tema. Estamos ambos bajo la disciplina
correctiva y formativa de Dios. Los hijos que no aprenden esta
realidad, que están bajo la autoridad tanto de sus padres como de Dios,
terminarán en problemas a lo largo de su vida. Sí. Y si la culpa de todo esto es
porque sus padres no reconocían que ellos estaban bajo la misma
autoridad. No. No. ¿Cómo va a terminar esto? Estos
padres van a terminar con mil problemas. Con sus propios hijos. Sí. Sin discutir a fondo el día de
hoy, ¿qué es esto de hijos, obedecer a vuestros padres porque esto
es una garantía de que algunas cosas básicas saldrán mejor y
tendrás una larga vida? ¿Qué es esto? Es un gran tema.
En donde la obediencia o desobediencia de estos hijos, lo que puede
estar de por medio es la duración de sus vidas. Esto tiende a preservar
la vida de quien sea, de los hijos en relación con los padres.
Es un gran tema, no lo vamos a discutir el día de hoy en el
contexto, ¿no? Es una tremenda advertencia.
Lo vimos en la lectura de Efesios 6. Ahora, entre paréntesis hay que
agregar esto. Usamos la disciplina correctiva
y la disciplina formativa. Vamos a analizar un poquito estos
dos puntos antes de irnos. La disciplina formativa es enseñando,
educando, advirtiendo, amonistando, corrigiendo, etcétera. Es un
gran proceso de pedagogía. La disciplina correctiva abarca
castigo, restricción, consecuencias, en un momento dado, dolor y sufrimiento. La disciplina correctiva que
hemos de aplicar a nuestros hijos. Y para los que todavía no quieren
entender por qué, el por qué de todo esto, que es una parte
de lo que estamos introduciendo el día de hoy, escuchen bien. Hay una lista de características
de la niñez. La lista la hemos usado muchas veces a lo largo
de muchos años. Escuchen las características
que se encuentran en los pequeños, niños y niñas. En madurez. Inmadurez,
esta inmadurez es física desde un principio, cuanto más en cuanto
al uso de sus demás facultades. Inmadurez. Ignorancia. La inmadurez es un gran tema
en donde no han crecido ni no se han desarrollado plenamente
en todo un gran paquete, en una lista de cosas. La ignorancia
es simplemente el hecho de que no saben. Su ignorancia desde
recién nacidos es total. Ignoran todo, ignoran la realidad
en todo lo que importa. Son inmaduros, son ignorantes,
son impacientes. Desde un principio, cuando quieren
comer, lo mencioné ayer en el instituto, estamos tan acostumbrados
a satisfacer nuestra hambre y nuestra sed, que algunos comen dos veces
al día. En automático, en piloto automático,
dos veces a otras personas, tres veces, lo vimos ayer, otras personas
cuatro o cinco veces al día. Nadie ni piensa. Y somos tan
impacientes para comer. Lo vemos con el pequeño,
con la niña, con el niño, la mamila, el pecho. La impaciencia
es total en todas sus necesidades. Indiscreción, imprudencia, impaciencia. La lista la voy a cortar aquí.
Depende de su edad, ¿no? Desde chicos, la imprudencia. Gritan, lloran, hacen un berrinche
en cualquier contexto, en cualquier circunstancia. Ponen sus papás
contra la pared frente a otras personas. Llegan al momento que
creen que son infalibles en su forma de ver y percibir y entender
las cosas. Se consideran como infalibles
y prácticamente como invencibles. Los papás, no hay un camión aquí.
No, yo soy invencible. No hay ningún peligro para mí.
Ningún, no, en su imprudencia, en su inmadurez, su infalabilidad,
que es esto de que increíblemente llegan a cierto punto en donde
comienzan a creer que lo que ellos perciben y comprendan o
saben de la realidad es la realidad, cuando nunca es así el asunto. Y por lo tanto, están bajo disciplina. Vamos a discutir a detalle algunos
argumentos aquí, pero lo que estamos diciendo es que esta
disciplina está necesaria para ellos. Y si no se efectúa esta disciplina
es por falta de amor, como ya lo vuelvo a decir. Y termino
en este asunto, y ahora buscan en Hebreos 12, diciendo que Que
muy pocos padres disciplinan a sus hijos correctamente y muy
pocos lo hacen motivados por amor, como veremos en otros estudios. Ya lo hemos visto. No lo hacen
motivados correctamente. Haciéndolo mejor para sus hijos
a la luz de la eternidad. No, no están pensando en la eternidad
y se preocupan por sus almas. No, no hay amor de por medio
en el asunto. No. Pero termino con esto. El hecho
de que tanto los hijos como los padres estamos bajo esta disciplina
de Dios, hay que salir de dudas ahora con esto, porque resulta
que esta disciplina es el gran instrumento de cambios en nuestra
vida. En la vida de ellos, si no hay disciplina no habrá cambios
en ellos. En la vida nuestra, igual. La
disciplina es el gran instrumento de cambios. radicales, trascendentales
en tu vida, en mi vida. Produce frutos. Así termina este
pasaje en Hebreos 12. Al principio no, al principio
una guerra, al principio dolor, al principio tristeza, al principio
lágrimas. Pero los que son ejercitados
en esto, les produce fruto. fruto apacible, dice de justicia
en la vida del creyente del versículo 11, produce cambios buenísimos
en nuestras vidas. La disciplina es el gran instrumento
de cambios, lo sigo diciendo, de transformación en quien sea. Esto es así en una lista de disciplinas
humanas. ¿Quieres aprender a tocar un
instrumento musical? Sin disciplina nunca lo lograrás.
¿Quieres llegar a ser en tu oficio lo que sea, no? Tu oficio X,
no lo lograrás sin disciplina. Y por naturaleza no somos personas
disciplinadas, a nadie le gusta nada de esto, no somos ni siquiera
enseñables. Desde chicos somos necios. La
neciedad está ligado al corazón del pequeño. Proverbios 22. Necio, ya lo citábamos, ¿no?
Y la barba disciplina es la única cosa que va a alejar del niño
esa necedad. Es lo que dice el texto. Ahora, cuando entendemos todo
lo anterior, llegamos a esto, ¿no? Este asunto de la disciplina
aterriza con lo que llamamos la disciplina formativa y la disciplina correctiva. Y en estas dos cosas,
vamos a detenernos un poquito aquí antes de llegar a la conclusión
de este primer estudio sobre la disciplina. Y como el tiempo
se nos está yendo, vean rápido nuevamente este texto. Ya lo
tienen en Hebreos 12. Vamos a volver a leer. ¿Ya estáis
olvidados? El texto que vimos al principio.
De la exhortación que como con hijos habla con vosotros diciendo,
hijo mío no menosprecies la... Y otra vez, yo voy a poner la
palabra la corrección pedagógica. Esa es la mejor traducción del
Señor. No debes menospreciar la gran
importancia de esto. ni desmayar, cuando por no haberle
hecho caso de lo anterior, eres de él reprendido. La reprensión,
las tres palabras, ¿no? Castigo en la versión antigua
disciplina, la segunda reprensión y la tercera palabra, el Señor
al que ama, no tan solo disciplina, no tan solo corrige, no tan solo
castiga, sino azota. Todo aquel, no hay excepciones,
cualquiera, no hay, no admite, no hay excepciones a esta regla.
A todos los que él recibe como hijos suyos, él les hace esto. Es una parte de la doctrina bíblica
de adopción, adopción de hijos. Así. Y si estamos fuera de esto,
no somos verdaderamente sus hijos. Esto es tan fácil de entender,
la ilustración es tan obvia, Hay un disturbio aquí, bien la
palabra disturbio, un mini terremoto aquí en la congregación a la
hora del culto. Un pequeño se tiró al piso a la hora del culto. Luego comenzó a patear una silla
y al mismo tiempo estaba gritando a sus papás. Y se baja del púlpito
del hermano Tomás con una vara. Yo usaba un bate de béisbol para
los que no saben. Tenía que defenderme. Yo traía
mi equipo, ¿no? Casco, mi uniforme de los Broncos
de fútbol americano. Se me acercaban Mark y Luke.
El problema se volvió increíblemente pesado con lo del tiempo. Ellos
son expertos. Artes marciales. Yo tenía que
defenderme. Va corriendo el pastor Tomás.
Hacerle algo a este pequeño. Ustedes van a decir, ¿qué? No. No. No. Ah, porque no soy su papá.
Es lo que el texto está diciendo. A los que no son nuestros hijos,
ya están en el avión. Es increíble. demandas millonarias
en el extranjero. El pequeñito que corría por el pasillo en el avión gritando
y llegaba a pegar a otros pasajeros. Y todos los demás demandando
a sus papás y a la línea aérea por no haberlos detenido. Así. Todos los demás, ¿en dónde
están? ¿En dónde está su mamá? ¿En dónde
está su papá? A bordo del avión. Lo hemos vivido,
Jairo. Muchos de nosotros lo hemos visto.
Esto es el punto aquí. Este Padre Celestial trata con
todos sus hijos, todas sus hijas, de esta manera. Porque son sus
hijos. Él se hace responsable. Por corregir a sus hijos. Ahora,
rápido. No podemos detenernos aquí, pero
es importantísimo delinear un poquito este punto sobre la disciplina. Lo tenemos invertido aquí. Correctiva
estamos hablando. Este pasaje es de disciplina
correctiva en su mayor parte. Las tres palabras, castigar,
reprender y azotar, primero nos interesan. La primera palabra
que sigo diciendo se traduce mejor, corrección pedagógica,
sería la mejor traducción. Paideia es la palabra griega,
de la pedagogía viene incluso en español y en latín, no tan
solo en griego. Esta palabra se sobreentiende
como corrección y disciplina. La segunda palabra en el versículo
5, reprensión, es una palabra fuertísima que habla de un proceso
de refutar, convencer, mostrarle al pequeño, al niño su error,
llamándolo a cuentas incluso, pidiéndole una respuesta, una
explicación por lo que hizo. Es más que corrección formativa,
estás tratando de corregir al niño. No de formar su carácter,
sino de corregir el mal que hizo, llamándolo a cuentas. Con esta
palabra reprensión, veremos algo antes de himnos. Y luego, la
última palabra es la más fuerte, azotar. Y increíblemente, esta
palabra griega es la mismísima que encontramos en los cuatro
evangelios. Las palabras en la boca de Pilato,
le voy a soltar, lo voy a librar después de azotarlo, azotarle. Es lo que le voy a hacer a este
Jesús. La palabra misma incluye el elemento de látigo y todos
los instrumentos que usaban para azotar a un prisionero, a un
preso, a un condenado, incluso a muerte. Le voy a azotar. Esta
palabra está aquí. Una sola vez. Dos veces. Repetidas veces, corrección pedagógica. Una sola vez, reprinción. ¿Qué
debemos sacar de esto? De inmediato, lo que debemos
entender es que hay grados de disciplina. Claro que sí. Y aún cuando los teólogos, yo
estoy en contra, totalmente en contra, de que se traduzca esta
palabra castigar, como está en nuestra versión antigua. Porque
el castigo de nuestra paz según Isaías sobre él. El castigo que
nuestros pecados merecen, Cristo recibió ese castigo. En ningún
creyente, por más que pudiera sufrir de esta disciplina divina,
está siendo castigado por sus pecados. No, Cristo fue castigado
en nuestro lugar. Este tema es de gran controversia.
Lo que estamos viendo aquí es muy importante. Esta disciplina
no es penal, es medicinal. Es corrección, no es condenación. No, para los creyentes. Incluso
la mejor traducción de esta palabra castigo es poner en óptimas condiciones
para que funcione correctamente. Transformar, cambiar. ¿No? Usando
un instrumento que a la persona no le gusta. Que le ocasiona
a la persona problemas, dolor, tristeza, sufrimiento incluso.
¡Claro que sí! Este asunto de que Dios como creyente escucha
cuantas veces. te va a lastimar, pero nunca
te va a perjudicar, sí. Y en la palabra, escuchen, azotar,
escuchen, esta palabra habla de un medio, no habla del motivo. El motivo está señalado aquí
en la forma más directa en el versículo 6, el motivo es el
amor. El motivo es para el bienestar
de la persona, el motivo es el amor especial, electivo de Dios,
el amor soberano de Dios está por medio del asunto. Y cada una de esas palabras habla
de medios de disciplina, no hablan del motivo, el motivo es el amor,
el texto lo dice. Y muchos se preguntan, entonces,
hermano, si esto se aplica a creyentes, claro que se aplica a creyentes,
ese es el contexto, ese es el argumento. Entonces, ¿cuándo
nos va a disciplinar a Dios? y la disciplina correctiva. Estamos
aquí, no aquí. Dios nos va a disciplinar cuando
sea necesario. Cuando sea necesario, ¿qué quiere
decir eso? Ah, cuando no le hacemos caso, cuando no somos obedientes,
cuando no nos arrepentimos, cuando nos comportamos como niños necios,
cuando actuamos como si no fuéramos sus hijos, cuando nos volvemos
soberbios, obstinados o rebeldes, nos va a disciplinar. cuando sea necesario corregirnos.
Y esto es un gran tema porque se vincula con el futuro, en
donde una parte de esa disciplina nos prepara para el servicio
futuro, nos prepara para dar testimonio, nos prepara, ¿no?,
para glorificar a Dios en las peores circunstancias posibles.
Todo el argumento en Romano 5, que no vamos a discutir el día
de hoy, está en una cápsula, todo esto, en donde el texto
dice que las tribulaciones que los creyentes sufrimos en esta
vida, Son lo que Dios usa para obrar en nosotros un carácter
aprobado. Un carácter aprobado. En Juan
15 es para que llevemos más fruto. Hay grados de fruto. Fruto, este,
y mucho fruto. Y todo lo que da fruto lo poda.
Esta ilustración del jardinero podando las ramas, cortando las
ramas para que den más fruto. O sea, hay un gran paquete aquí.
Que no es siempre corregir al niño que se comporta mal. Que
no hay muchos elementos involucrados en esto. Y las personas quieren saber,
¿cuáles son los medios que Dios usa para disciplinarnos? En primero
de Pedro, es una fórmula técnica, diversas pruebas dicen. Por un
tiempo, dice Pedro, se encuentran en diversas pruebas que son necesarias. Pedro usa una frase, dice, por
un poquitito de tiempo. Pasan por muchas de estas pruebas
todos los creyentes. Esta palabra pruebas habla de
dificultades, problemas, aflicciones, sufrimiento, oposición, cosas
que no esperábamos, que no queríamos pasar. Es una tremenda lista
de cosas por dentro y por fuera en tu vida, en tu entorno, en
las circunstancias en que te encuentras. Puede ser en gran
medida, y eso es lo más sorprendente aquí, en gran medida pueden ser
otras personas. que te pueden fallar, que te
pueden decepcionar, que te pueden traicionar. Esto te va a pasar
como creyente. Es increíble. Yo tengo una lista
de pastores en los cuales el contacto entre nosotros, oro
por ellos, todavía hay alguna relación. Ya estoy más que decepcionado
con esos pastores en Gringolandia. No están aquí. Gracias a Dios
no están aquí. Pueden ser tus mejores amigos,
pueden ser miembros de tu familia, pueden ser tu pareja, pueden
ser tus hijos. Cosas suceden en la relación. Y personas a quienes esperábamos
lo mejor nos devuelven lo peor. En la disciplina de Dios suceden
cosas. Y obviamente Dios, a lo largo
de nuestra vida, en teoría, el primer instrumento, las personas
indicadas para ejercer esta disciplina sobre nosotros, son nuestros
padres, de entrada. Sí. Y luego nuestros pastores. Si hay una bola de personas aquí,
cómo saber, creen que la iglesia no puede excomungar, no puede
disciplinar, no puede sacar de la membresía personas rebeldes
y entregar a estas personas al diablo y al mundo. para que Dios
haga lo que Él tan solo puede hacer para corregir sus pecados. Pero la iglesia puede hacer eso.
Y normalmente el que tendrá la última palabra está en el púlpito.
Obedecer a nuestros pastores. Una bola de creyentes hoy en
día que se burlan de todo esto. Nosotros hemos vivido casos de
personas muertas por desobedecer a la iglesia y la autoridad pastoral. Hoy en día esto no significa
nada. No un pastor que hable así ha de ser algún dictador,
tiránico, monstruo. No. Estos son casos extremos. Pero hemos visto desastres. Dios
puede usar tu pareja. Dios puede usar cualquier amigo
cristiano. Dios puede usar el mundo incrédulo
en que te encuentras rodeado de enemigos para disciplinarte. La lista aquí es interminable.
Todos estos en la lista son instrumentos secundarios. El que te está disciplinando
es Dios. Sí. Y su advertencia es no reaccionen
como un niño. No te desmayes. No, no vayas
al extremo de que Dios me está matando. No. Dios me está... No. No debes ir al extremo de
desmayarte, ni al otro extremo, como yo estoy comentándolo, de
menospreciar todo esto. Si un pastor te llama a cuenta,
si tú haces burla de él, te estás burlando de Dios. La autoridad
es divina. Si tú haces caso del mundo, pero
no de tus amigos cristianos, si es tu pareja la persona que
Dios quiere usar para corregirte, y porque es tu pareja, haces
caso miso. Estás menospreciando. La disciplina
de Dios. Y tantos que se comportan como
víctimas, ¿no? Y luego el texto termina, el
argumento aquí es espantoso. Este famosísimo versículo, que
esto da fruto apacible de santidad, de justicia, de cambios, en el
versículo 11, de los que son ejercitados. El famosísimo sermón
de Lloyd-Jones en el Gimnasio de Dios, como la palabra griega que habla
del atleta haciendo todo el trabajo Con su cuerpo, salvo una pequeña
cosa para cubrirse en el greco romano, sudando y haciendo todo
para ejercitarse. Esa es la palabra griega. Con
todo esto somos como atletas en el gimnasio de Dios, siendo
obligados a disciplinar nuestro cuerpo haciendo este tipo de
ejercicios. Para que no seamos flojos, para que no seamos indolentes,
para que no seamos débiles a la hora cuando tenemos que actuar
para desarrollar músculos de virtudes y gracias y frutos del
espíritu. En el gimnasio de Dios. De tal modo que el salmista dice,
es buenísimo para mí. ¿Qué es buenísimo para ti, salmista?
el que yo haya sido afligido por la mano de Dios. Llevamos
años con la ilustración de Job, tan frustrado con sus amigos,
tan angustiado por sus acusaciones falsas en su contra, tan confundido
el pobrecito que llega al extremo de decir, por lo menos tengan
misericordia de mí, amigos míos, porque la mano de Dios me ha
tocado. La mano de Dios me está tocando. Y en esta vida, como creyentes,
Dios nos sujeta a cierta dosis de todo esto. Las cosas necesarias,
según cantidad de textos, son las que Dios usa para transformarnos,
para apropiarnos, para que seamos útiles en este mundo. para que
no vivamos en vano, para que llevemos fruto, para
la eternidad, tal como lo hacemos con nuestros hijos. Es una parte
de lo que estoy resumiendo aquí a grandes rasgos en lo que se
llama el espíritu de adopción que nos hace reconocer esto,
como vamos a ver concluyendo. Ahora, el último punto aquí,
dejamos por el momento esto de la disciplina correctiva. Créanme,
la mitad de los creyentes que conozco, aquí no estoy hablando
de México, conozco una cantidad de creyentes en el extranjero.
La mitad de los creyentes que conozco en los Estados Unidos
están bajo la disciplina correctiva de Dios con desastres en sus
vidas. Cuando digo desastres, cosas
que ellos mismos han ocasionado, obligando al Padre Celestial
a actuar con disciplina. Esa es la tragedia que tenemos,
el dolor en nuestros corazones, con tantos ejemplos. Y no estoy
hablando de personas que apostataron y se fueron al mundo, no estoy
hablando de nada de este extremo. Estoy hablando de personas, no
hay la menor duda, de que perdieron lo mejor. Sin discutir eso, hay
un foguete de Pink que vamos a publicar. Llevamos un periodo
hablando de esto. Missing God's Best. Missing God's
Best. Y los casos son tácticos. Estás
viendo cómo es posible que les pasó esto. Conocen las enseñanzas,
asistan a una iglesia que predica la verdad. y cayeron en el error de menos
preciar la disciplina de Dios. Y lo que habían sido amonestaciones
y castigos se convirtieron en azotes. They're on the whipping
post. Hay alguien aquí que sabe de
lo que estoy hablando. Es uno de los himnos del rock pesado,
el título, the whipping post. El poste de castigo en donde
amarraban a la persona ahí, al poste, para azotarle de atrás. Así, con cuantos azotes. Ahora, en Segunda Edad Teotihuacán,
la disciplina formativa. la disciplina formativa. 2 Timoteo
3 Ya estoy fijándome en el tiempo. Este texto lo conocemos. No vamos
a detenernos con esto, salvo para repasar lo que dice. La disciplina formativa es la
actividad de impartir información, conocimiento, enseñando, regañando
al pequeño tratando de formar su carácter. Es algo formativo,
no? Disciplina formativa. Y este
texto es entre una lista, el más citado. Toda escritura, el
versículo 16 es inspirada divinamente, respirada la boca de Dios, el
griego útil. Y la lista, enseñar es la pedagogía. Esa es nuestra palabra. Es la
mismísima palabra que está en Hebreos 12. Es opresivamente. Para redaguir. Para corregir, mejor dicho, corregir
es la misma palabra de la pedagogía. La primera enseñar es de compartir
la información. Y luego, para instruir en justicia. Esta es la palabra griega de
la pedagogía desde la niñez en el kinder hasta estudios de posgrado. Es una mezcolanza de términos
que dicen que Escuchen bien, enseñando la palabra de Dios,
estamos impartiendo, compartiendo el conocimiento acerca de Dios,
acerca de Cristo, acerca del Evangelio, acerca de la salvación,
acerca de la vida cristiana, punto. Pero la misma palabra sirve para
redarguir. Eso es muy negativo, corregir
los errores en la práctica, en la creencia, en la doctrina.
A nadie le gusta ser redarguidos. Por eso se hace mucho de esto
desde el púlpito. Y luego corregir, en vez de ser
tan negativo como redarguir, es más positivo, es enderezar,
es poner en el camino correcto, no basta advertir, no basta señalar
el error, hay que encaminar a las personas a hacerlo correcto,
a poner en práctica la verdad. Y instruir es todo el proceso,
lo vuelvo a decir, encapsulando todo lo anterior en una sola
palabra. Y los temas aquí son gigantescos,
pero lo voy a resumir en una forma muy sencilla. Estamos enseñando
la verdad, estamos refutando el error, estamos tratando de
corregir la vida de cada creyente, reformando y transformando su
carácter, así, de igual manera como lo hacemos con nuestros
hijos. usando argumentación, apelación, hay todos los elementos,
el intelectual, el emocional, el elemento evolucional, todo
el paquete está aquí. Y hay muchísimas cosas que suceden
cuando estamos obligados a sentarnos una hora y media o más tiempo
en el transcurso de una semana, no es más que eso para muchas
personas de manera presencial hoy en día. Dios nos está enseñando el camino
correcto, nos está ayudando a evitar los errores, nos está ayudando
a regresarnos al camino, nos está manteniendo en el camino
todo por medio de que? Las santas escrituras enseñadas
y predicadas, no con una autoridad humana, sino divina. La autoridad en todo esto es
de Dios. Así. Y todo el proceso de enseñar
y predicar, esto es el medio, no es el fin. El fin es de lograr
los propósitos de Dios en nuestras vidas. Esto es tan solo un medio
principal. Su palabra y el hecho de estar
expuestos a esta disciplina que invariablemente es correctiva
en nuestras vidas. Es Dios. Y el gran tema aquí,
escuchen lo que voy a decir. Ojalá que esto fuera suficiente.
Si esto fuera suficiente, ahora vuelvo a mi tema, que no lo hemos
dejado. Si tú aconsejando, enseñando, corrigiendo, redagullendo a tus
hijos, instruyéndolos desde el kinder hasta de posgrado, podrías
lograr transformar su vida. y superar todo lo que vimos al
principio de su naturaleza pecaminosa, el camino del pecado en que se
encuentran. Si tú podrías lograrlo con la
disciplina formativa, no habría ni una palabra aquí de castigo
y azotes, de vara, de disciplina correctiva, nada, nada de esto
estaría en la Biblia. ¿No? Pero todos los padres de
hijos sabemos que las cosas no funcionan así. O sea, lo estoy
diciendo con risa, pero es una risa mezclada con tristeza. ¿Y cuántas veces lo hemos dicho?
Ojalá que tan solo escuchando la enseñanza didáctica, doctrinal,
la prédica, la exhortación, la advertencia de la palabra. Ningún creyente estaría en este
gimnasio. Ninguno estaría atado a un poste
recibiendo látigos. A ningún creyente le pasaría
eso. Ah, pero la triste realidad,
esto no es suficiente. La disciplina formativa falla.
Por lo tanto, se tiene que incluir la disciplina correctiva. Las
dos cosas son necesarias. Esa es la realidad de padres
e hijos. Y los hijos, otra vez, papá, me vas a disciplinar. Otra
vez, el papá, ¿estás aferrado a tu desobediencia? ¿Otra vez
tenemos que discutir lo mismo? ¿Otra vez lo quieres negociar?
¿Otra vez es tu voluntad en contra de mi voluntad? ¿Otra vez es
un conflicto entre nosotros? ¿Otra vez te va a doler la corrección
que te voy a aplicar? ¿No te va a gustar? Y los padres llorando a puertas
escondidas. por lo que sienten en todo esto.
Otra vez, mis hijos ya son adultos. Yo
no estoy hablando de teorías aquí. Son mayores de edad. He vivido lo que estoy diciendo.
Mi esposa, lo hemos vivido. Eso no son sugerencias, no son
ideas gringas, por favor. Es la palabra de Dios. Y ahora termino con esto. ¿Cuáles
son las metas de Dios en esta disciplina? O sea, ¿cuáles son sus metas? En la disciplina formativa y
correctiva, Dios tiene una lista de metas. Y termino con esto,
con nuestros hijos. Vean, es un tema en que yo pensaba,
no, dos, tres sermones y se acabó esto. No, ya no. Aunque no vamos
a hacerlo cada domingo. Una de las metas con nuestros
hijos es que aprendan a obedecer. Hay que entenderlo. Tanto a nosotros
como a Dios, a obedecer. Termina siendo un asunto de obediencia
o desobediencia. Y si nosotros no disciplinamos
a nuestros hijos para que aprendan a obedecer, Dios nos va a disciplinar
a nosotros. Sus padres nos va a disciplinar
a nosotros por no haberlo hecho. Y esta disciplina divina, estamos
prácticamente garantizando que nuestros hijos terminan mal.
Y este dolor nunca terminará hasta que lleguemos al Cielo.
Si fuimos los responsables y los culpables, Y una parte de las lágrimas que
Dios quitará en el día final son lágrimas con los padres que
no disciplinaron a sus hijos. Y estos padres fueron disciplinados
por Dios. Ambos estamos bajo disciplina. Y segundo, rápido, esto ya no
lo puedo elaborar. Es para que los hijos aprendan
que hay consecuencias de su comportamiento malo. Es el mundo que estamos
viviendo en que nadie quiere que haya consecuencias de nada.
Es el clásico junior en donde sus papás nunca le obligaron
a experimentar ninguna consecuencia de su comportamiento pecaminoso.
Y estos juniors están en todas las familias. No tienen que ser
tan solo familias con cierto nivel socioeconómico. Hay consecuencias. Y Dios usa a los padres para
que enseñen a sus hijos. Llevo años mi testimonio con
mi papá en converso en todos aquellos años. Metió el temor
de Dios en nosotros. He put the fear of God in us. Y cada vez en un punto crucial
en mi vida, cuando yo traté de escapar, de librarme, mi papá
estaba en la guerra en Vietnam. Mi mamá fue a sacarnos de la
cárcel. No voy a decir en cuáles circunstancias. Yo me salí de
la casa huyendo, dije, me voy. Hasta que llegó una llamada telefónica
de la guerra en Vietnam. con mi papá dándome el aviso.
Son, I'm coming after you. Hijo, no te voy a dejar. Te voy
a buscar. No te vayas de la casa. Y antes
de colgar, voy a tomar el primer avión y estaré en Denver buscándote. Ese es el temor de que la autoridad
de mi papá, Y los niños que no aprendan de esta autoridad, de
sus padres, nunca van a tomar en serio jamás la autoridad de
Dios. Entonces la disciplina establece
la autoridad de los padres, que en forma indirecta es simplemente
la autoridad de Dios. Y esta disciplina es una, hay
más cosas, es una tremenda manifestación del amor. Lo que mi papá me estaba
diciendo es te amo tanto hijo, aunque estoy en medio de una
guerra, te voy a buscar. Ahora terminemos entonces con,
hay más pero lo dejamos, con las metas de Dios en la vida
de cada creyente con esa disciplina. Lo que sabemos es que Dios nos
quiere transformar, que esto es un proceso que no termina
en esta vida. que todas las cosas están siendo encaminadas para
ese bien de que seamos transformados. Todas las cosas buenas y malas
tienen el mismo propósito de encaminarnos a ser la persona
que Dios quiere que seamos, semejantes a Cristo en alguna medida, semejantes
a Cristo en obediencia, submisión, humildad, mansedumbre, autonegación,
servicio, amor, todo un gran paquete que hemos escuchado mil
veces. Y el punto es este. Dios tiene la plena intención
de realizar este proceso en la vida de cada creyente, cueste
lo que cueste. Lo que te cueste a ti, lo que
me cueste a mí, lo que nos cueste a nosotros. Sí. A la luz de lo que ya le costó.
Rescatarnos. salvarnos, adoptarnos como sus
hijos. A la luz de lo que ya hizo con
el sacrificio de su propio hijo estamos hablando. En el misterio
de la trinidad sacrificó a su hijo para hacerte, para hacerme,
para hacernos a nosotros sus hijos. Esto ya lo hizo. Entonces no hay límite en cuanto
a lo que él hará. para realizar los propósitos
de su amor en nosotros, no hay límite. Dios hará lo que se tenga que
hacer en la vida de cada creyente. Cuando yo hablaba de creyentes
así, la mitad bajo disciplina correctiva, con un gran lío en
sus vidas, el único consuelo, la única consolación, llegamos
a concluir de inmediato. Son sus hijos, son sus hijas. Los ama tanto que ha permitido
este desastre en sus vidas. No hay límite. El Padre Celestial hará lo que
se tenga que hacer. Y el problema en todo esto, Juanito
está contento con Juanito, pero sus papás no. Juanito ya Junior se llaman ahora,
Juanito Junior. Más que feliz como Juanito Junior,
sus papás no. ¿Qué es lo que estoy diciendo?
Sus papás saben todo lo que tienen que cambiar en Juanito Junior
para que Juanito sea Juanito adulto, maduro, útil, responsable,
capaz de hacer algo que valga la pena con su vida. Los papás
saben, no. Hay un largo camino aquí con
Juanito. Y es lo mismo con cada creyente.
Tú y yo estamos más que satisfechos. Muchas veces lo medimos. No,
llevo tantos años sintiendo tantas cosas. Dios no está satisfecho. Dios no está contento con ninguno
de nosotros como creyentes. Yo no estoy hablando de contentos
en relación con La deuda de nuestros pecados, no. Más que satisfecho.
Todos los textos lo dicen. Se quedó satisfecho. No hay castigo. No hay nada de pagar por mis
pecados, lo que debería. No. Cristo pagó. Pero Dios no está satisfecho.
De la boca de Pablo, no soy todavía lo que quiero, lo que debo ser,
lo que voy a ser todavía, no. De la boca de Pablo en Filipenses,
no. Y no se quedará satisfecho hasta
el último día de tu vida. Cuando te va a introducir a su
misma presencia, quedará más que satisfecho con su obra de
transformar tu vida. Y concluyo con este, lo tengo apuntado
aquí en mis notas, ¿no? Escuchen. Dios nos llevará donde
no quisiéramos ir. Dios te va a llevar a donde tú
no jamás quisiera ir o quieres ir para lograr en nosotros lo
que de otra forma, de otra manera no se podría lograr. Quieres saber en alguna medida
la semejanza a Cristo? Y con mires de año nuevo, todo
el mundo distraído con tantas cosas, predicamos hace ocho días
sobre las bienaventuranzas, la semejanza a Cristo en el diario
vivir. Este es el Dios que nos ama tanto,
que en su amor no se va a dar por vencido. Hablaba yo de cuán
grande es el conflicto con nuestros hijos. Ahora lo tengo que decir,
cuán grande puede ser el conflicto en la vida de cada creyente en
relación con eso. Cuando yo dije a Cristo Jesús,
aquel día de mi conversión, si no puedo ser, ni puedo hacer
lo que quiero con mi vida, ok. Me doy por vencido. Me entrego. ya no voy a pelear. Y sin entender
lo que estaba diciendo, mis palabras en voz alta, haz lo que quieres
conmigo. No tenía la menor idea de lo
que estaba diciendo, salvo que Dios en su soberanía me dio a
entender, me perteneces a mí ahora y yo haré contigo mi voluntad. Y por tan imperfecto, tan débil,
tan poco transformado que me ven, aquí estoy todavía, bajo
la disciplina de Dios, igual contigo. Así.
Tu ID Matrimonio e Hijos 12
Series Tu Identidad
La disciplina e instrucción que reciben los pequeños desde pequeños, tendrán un impacto sobre ellos por el resto e sus vidas. Dios nos disciplina a todos.
| Sermon ID | 125231631223725 |
| Duration | 1:26:25 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Ephesians 6:1-4; Hebrews 12:5-12 |
| Language | Spanish |
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