00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Recuerdo cuando estaba pequeño
que mi papá tenía siempre una mesa de trabajo y alrededor de
la mesa una colección insuperable de herramientas. Tenía martillos,
desatornilladores de todos los tamaños, llaves, alicates, cuchillas,
serruchos, lo que usted se imagine, él lo tenía ahí. Y yo de pequeño
me acercaba a esa mesa y no tenía ni idea de cómo se llamaban esas
cosas y mucho menos cómo se usaban. La mayoría hasta la fecha todavía
no sé. En mis manos habrían sido muy
poco productivas, en las manos de mi papá las hace, hacía y
hace maravillas. Pero realmente no se trata entonces
sólo de tener las herramientas adecuadas y no de saber utilizarlas,
que de nada sirve tenerlas ahí si uno no las sabe usar. Y algo
muy parecido ocurre con nuestros dones. Romanos 12, del 6 al 8
dice, de manera que teniendo diferentes dones según la gracia
que nos es dada, si el de profecía úsese conforme a la medida de
la fe. o si de servicio en servir, o el que enseña en la enseñanza,
el que exhorta en la exhortación, el que reparte con liberalidad,
el que preside con solicitud, el que hace misericordia con
alegría. Oremos. Padre Santo, todo mundo, preparándonos para
recibir de Ti lo que Tu Palabra tiene que enseñarnos, preparándonos,
oh Dios, para escuchar con atención, pero entendiendo que no se trata
de cuánta atención pongamos, ni se trata de cuánto nos concentremos,
ni se trata de cuán hábiles seamos o inteligentes, sino que es Tu
Santo Espíritu el que debe iluminar esta Palabra en nuestros corazones,
para que rinda algún fruto, para que cobre sentido en nuestras
vidas. Así que nos acercamos a ti, dispuestos
a escuchar, pero rogamos tu ayuda, rogamos tu asistencia para poder
realmente escuchar desde lo más profundo de nuestro ser y que
tu Espíritu Santo haga los ajustes que tiene que hacer en nuestras
vidas para conformarnos, no a este mundo, sino ser renovados en
nuestro entendimiento por medio de Tu Palabra. En el nombre de
Jesús te lo pedimos. Amén y Amén. Recuerden la metáfora
del cuerpo. Allí fue donde quedamos. Ese,
de manera que, es Pablo diciendo, sigo hablando de esta metáfora
del cuerpo. Somos diferentes miembros, con
diferentes funciones, todos necesarios, todos útiles, todos responsables. Eso fue lo que vimos el domingo
pasado. Y tenemos, por lo tanto, como cada miembro, nosotros tenemos
dones diferentes, y cada uno ha recibido algo, tenemos diferentes
dones, dice Pablo, de manera que teniendo diferentes dones
o dones variados, digámoslo así, y la palabra don A veces se ha
como mistificado mucho, ¿verdad? Se le ha dado casi un aire mágico
a veces en la iglesia, pero un don es un regalo. Eso es lo que
significa. Don significa regalo. Algo que se recibe por gracia,
debemos mantener eso firme en nuestros corazones, recordar
que lo que somos y lo que tenemos es por gracia. Es algo que Dios
da gratuitamente, que lo da generosamente, y lo da como Él quiere, así son
los regalos, ¿verdad? Se dan como uno quiere, a quien
uno quiere, cuando uno quiere, eso es, esa es la idea. Entonces,
debemos enfatizar este punto en nuestros corazones. es por
gracia, los dones que tenemos es por gracia, lo que podemos
hacer, las capacidades que tenemos, los talentos que tenemos es por
gracia, y Pablo lo dice de nuevo, según la gracia que nos es dada. según la gracia que nos es dada. La gracia de Dios, obviamente,
todo lo que somos y tenemos viene de ahí. Pablo mismo lo entendía,
de hecho él lo menciona en Primera de Corintios 15 de Díaz. Él lo
dice así, por la gracia de Dios soy lo que soy. Nosotros debemos
hacer eco a esas palabras. Pero noten lo que sigue diciendo,
y su gracia no ha sido en vano para conmigo, dice Pablo en Primera
de Corintios. Antes, he trabajado más que todos, dice, pero no
yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pablo entiende que parte de su
llamado de gracia es a servir, y entiende cuál es su llamado,
entiende cuáles son sus dones, y le entra con fuerza y dice,
y he trabajado, he trabajado más, dice, he trabajado más que
todos. pero siempre tienen claro de
dónde viene ese trabajo y de dónde vienen sus dones y de dónde
viene su servicio. La gracia de Dios conmigo. No
yo, sino la gracia de Dios conmigo. La gracia es la que nos convierte
en siervos de Dios. Entonces, aquí estamos ampliando
el significado de la gracia. Tocamos esto un poco la semana
pasada. No estamos hablando solamente del motor que nos lleva al cielo,
¿verdad? Como la gracia. Por gracia somos
salvos. Entonces, por gracia vamos a
terminar en gloria. Por gracia nos hemos librado
del infierno. Por gracia, sí es cierto. Pero
esa gracia opera mucho más que simplemente asegurarnos un futuro
en gloria. Todo el camino desde aquí a la
gloria, es la gracia la que lo está llevando a cabo. Es por
gracia que no solamente vamos a disfrutar de la gloria, sino
que crecemos en nuestra santificación. Podemos decirlo así, somos salvos
por gracia, pero en el sentido amplio. Fuimos salvos por gracia
en el momento que creímos, Seremos salvos por gracia cuando Cristo
venga y nos restaure, pero estamos siendo salvados por gracia y
aquí es donde entra nuestra santificación que incluye nuestros dones y
cómo los usamos, todos por gracia. Efesios 2 días, un versículo
favorito, porque somos hechura suya. creados en Cristo Jesús
para buenas obras. Allí está ese servicio, allí
están esos dones, las cuales Dios preparó de antemano para
que anduviésemos en ellas. Ahora, me gusta la Biblia de
las Américas porque aquí, si lo notaron en la lectura de la
Reina Valera, la oración queda como cortada, ¿verdad? Dice,
de manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos
es dada, si el de profecía úsese conforme a la medida de la fe
o si el de servicio y empieza a dar los ejemplos pero algo
como que algo faltó y la Biblia de las Américas lo suple diciendo
usémonos teniendo los diferentes talentos que tenemos según la
gracia que nos es dada añade usémonos y yo creo que está muy
apropiada esa suma y esa palabrita para completar la idea la idea
es que debemos pasar a utilizar los dones que tenemos, según
la gracia que nos ha sido dada, y ahora Pablo va a mencionar
algunos ejemplos muy específicos de cómo se usan algunos dones,
pero el punto es, hermanos, cada uno de nosotros usemos los dones
que tenemos, usemos los dones que tenemos. Y ahora entonces,
esta exhortación, si usted tiene dones, si usted ha recibido dones
de Dios, por gracia de Dios, úselos. Y usted no puede decir,
yo sé que a veces nos vemos tentados a decir, pero yo no he recibido
ninguno. No, lo cierto es que todos somos recidudones, a veces
no sabemos cuáles son y esa es como parte de la dinámica de
la Iglesia, ponernos a experimentar y a conocer y a entender para
qué servimos, dónde servimos y también entender dónde no servimos. y pues, quitar las manos de donde
no deberíamos estar, ¿verdad? Pero por eso es la idea de las
herramientas, de saber usarlas para lo que son. Nos toca hacer
eso con nuestros dones, tratar de entendernos. Pablo nos da
algunos ejemplos, y yo tengo el argumento de que Pablo está
hablando principalmente a los dones que
aplican para ancianos y diálogos. No a los oficios, exactamente,
pero los dones que Él menciona tienen mucho que ver con los
roles de ancianos y de diáconos. El primero con el que empieza
es el don de la profecía, ¿verdad? Dice, cada uno según el don que
ha recibido, minístrelo. Perdón, estoy leyendo otro pasaje.
En primera de Pedro 4.10. Cada uno según el don que ha
recibido, mínistrelo a los otros como buenos administradores de
la multiforme gracia de Dios. Tenemos que utilizar nuestros
dones, ministrarlos. Voy a detenerme aquí antes de
pasar a los ejemplos, porque la palabra ministrar también
se ha visto muy dañada en las iglesias y creo que es necesario
hablar de esto. se ha convertido en un término
muy popular, ¿verdad? Pero casi siempre para... como
roles muy grandes. El ministro de alabanza, el ministro
que predica, ¿verdad? Incluso en la iglesia reformada
se utiliza el término ministro muy específicamente para los
que están predicando, el ministro de la Palabra. Pero la palabra
ministro y ministrada en la Biblia es mucho más genérica y más amplia.
significa servir, eso es lo que significa ministrar. Entonces,
¿usted tenía alguna idea mágica, loca, de qué significa ministrar?
No, significa servir. Ministro es siervo y ministrar
es servir. Entonces, entremos de lleno con
esa perspectiva, somos primero siervos de Dios y somos en segundo
lugar siervos los unos de los otros. Y de alguna manera la
gracia invisible de Dios se hace visible, en cómo usamos nuestros
dones para servirlos unos a otros. Ahora sí, después de ese paréntesis,
pasemos a los dones específicos que menciona Pablo, los ejemplos
específicos. Y como les decía, el uso de las
herramientas tiene también límites. O sea, debemos aprender a usar
las herramientas de acuerdo a cómo fueron creadas. Y Pablo va a
delimitar los dones en alguna medida y va a decirnos, bueno,
cada don de esto se usa en esto, ¿verdad? Úselo de esta manera,
úselo aquí. Entonces, pongamos atención a
esto, reconozcamos dónde debemos servir y tratemos de no salirnos
de los límites que Dios ha impuesto. Y, de nuevo, parece que Pablo
está hablando a oficiales, diáconos y ancianos, pero los dones no
son exclusivos de diáconos y ancianos. Entonces, hombres y mujeres de
todas las edades y en todos los contextos pueden tener estos
dones. No el oficio, pero pueden tener estos dones. Entonces,
ya van a ver a qué me refiero, pero no está hablando de oficios. Esto es importante. Vamos a hablar de la responsabilidad
de estos dones. El de profecía dice úsese conforme
a la medida de la fe. Lo primero que hay que preguntar
es qué es el don de profecía. ¿verdad? Porque otra vez nos
encontramos con otro término muy, muy dañado dentro de la
iglesia evangélica. ¿Será que se refiere a predecir
el futuro? ¿La profecía, el don de profecía, predecir el futuro
a alguien, a un individuo y decirle, vea, fulanito, usted se va a
casar con Menganita, yo le adivino que usted va a ser misionero
para la China, yo podría ponerme aquí y repartir profecías, ¿verdad?
A diestra y siniestra. ¿Será eso realmente el don? de
profecía del que está hablando Pablo, o serán nuevas revelaciones
en el Nuevo Testamento cuando no estaba la Biblia completa.
Los apóstoles traían palabra de Dios. profetas, nuevas revelaciones
podría llamarse en ese contexto, porque no estaba la Biblia todavía.
Ellos mismos estaban terminando de escribir la Biblia. Ellos
iban a ser los autores del Nuevo Testamento. Entonces, todas las
enseñanzas que daban y todo eso puede entenderse como un don
especial de profecía que Dios dio para dar testimonio de que
la Iglesia era suya, ¿verdad? Y decir, sí, estos son míos,
son enviados por mí, y aquí entonces yo lo estoy confirmando a través
de estos dones y de las profecías que ellos están dando a conocer.
Pero yo tengo algunos problemas con interpretar el don de profecía
en este contexto así. Primero, bueno, el tema del futuro
y todo lo que podría yo ponerme a adivinarles, yo creo que algunos
de ustedes han sido expuestos a este tipo de profecías en las
iglesias de donde vienen. ¿Qué pasaría si no se cumple?
lo que el profeta ha adivinado para el futuro. O Dios es mentiroso,
¿verdad? O Dios es mentiroso, o el profeta
es mentiroso. Si Dios es mentiroso, eso deja
toda su palabra bajo tela de duda. Y ya entonces, si yo no
puedo confiar en lo que me dijo el profeta, no puedo confiar
en lo que dice la Biblia. Porque se supone que es el mismo
autor, se supone que es Dios el que está hablando. Entonces,
hay un problema grave ahí. Y si es el profeta que es mentiroso,
entonces habría muchas personas que deberían ser apedreadas,
según los términos del Antiguo Testamento. ¿Verdad? Los profetas
que hablan no de parte de Dios. Ya les he dicho antes que no
estoy abogando porque andemos apedreando gente. Pero tenemos
que tener cuidado a quien llamamos profeta y que llamamos profecía. Entonces, o si no, si no, si
no es culpa de Dios, si no es culpa del profeta, entonces ¿qué
es lo que le dicen a la gente? La culpa es suya. porque usted
no tiene suficiente fe, no creyó lo que Dios dijo a través del
profeta y por eso no se cumplió. Usted es el progrema. Y yo pregunto,
¿de cuándo acá el cumplimiento de una profecía de Dios ha dependido
de que un ser humano la crea o no? Nunca. Lo que Dios predice
que va a hacer, lo hace. Porque Él es Dios, no depende
de nuestra fe para que se cumplan sus profecías. Por lo tanto,
sólo para mencionar algunos ejemplos, creo que no está hablando de
eso. Las revelaciones que acompañaban a la iglesia, podría ser, pero
el tema con estas revelaciones que acompañaban a la iglesia,
es que lo que pretendían era validar el ministerio de la iglesia
al principio de la iglesia, como una gran inauguración, como las
ofertas que lanza un negocio cuando abre, y la fiesta y la
pompa, ¿verdad? Están abriendo una franquicia
nueva y hacen todo un show y todo un espectáculo, Algo así eran
esos dones especiales que acompañaban a la iglesia cuando se estaba
inaugurando, pero ya cuando la iglesia está bien establecida
y ya el canon está cerrado, entonces ya no es necesario todo este
show, ya no es necesario toda esa confirmación extraordinaria
de Dios. Entonces, por un lado creo que
esos dones han cesado, y por otro lado, Esos dones tenían
que ver con Dios, tenían que ver con el Reino de Dios, tenían
que ver con Cristo, tenían que ver con el avance del Reino de
Cristo, no con personajes. nombres, verdad, sino Cristo,
y los apóstoles siempre apuntaban a Cristo. Entonces, Pablo en
1 Corintios 13 enseñó que esos dos necesarían en el momento
que llegara lo perfecto, que es la Palabra de Dios, el canon
ya completo, ya cuando no hay que agregarle nada, entonces
ahí termina. Y Pedro también dijo, tenemos
la Palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar
atentos. ¿Cuál es esa Palabra? Dice que
es la Escritura en el versículo 20. Entendiendo primero esto,
que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,
porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino
que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por
el Espíritu Santo. Entonces, estamos hablando de
la Escritura. Y creo que es en ese contexto
donde debemos entender el don de profecía. Lo extraordinario
ha dado lugar ahora a lo que podríamos llamar ordinario, en
el sentido de que Dios ordinariamente trabaja así. Esto es lo que hace
el don de comunicar la voluntad de Dios al pueblo de Dios. Eso
es el don de profecía. El don de interpretar la Palabra
de Dios y de dar un entendimiento apropiado de lo que la Escritura
dice. Y la facultad para explicar lo
que la Escritura dice. Eso era lo que hacían los profetas
del Antiguo Testamento. Y eso es lo que hacen los profetas
reales de este tiempo en el que estamos ahora. Ese es el don
de profecía. Y entonces cobra otro sentido
cuando dice el de profecía, Úsase conforme a la medida de la fe.
¿Qué es eso, mi fe subjetiva, la fe del profeta? Entonces,
¿el profeta tiene que hablar con fe? ¿Es eso a lo que se refiere?
No. La medida de la fe. Se puede
entender como el estándar de la fe. Como la norma de la fe. ¿Qué es esa medida de la fe?
La medida o el estándar de la fe cristiana. o sea, el cuerpo
de la suma doctrinal de la Iglesia de Cristo. El que profetiza,
o sea, el que explica la Palabra de Dios, debe hacerlo dentro
de los límites de la enseñanza de la Palabra de Dios, el contenido
de nuestra fe. La medida o el estándar de nuestra
fe, el que predica que no se desvíe de la sana doctrina de
la Escritura. Ese es el don de profecía. Luego pasa al de servicio. Y
vean como el de profecía, si uno tuviera que decir, bueno,
ese como que aplica a los ancianos, a los pastores, a los que predican,
¿verdad? No solamente los que predican
desde el púlpito, las maestras que les toca enseñar la Palabra
de Dios a los niños en la escuela dominical, tienen esta misma
responsabilidad de hacerlo dentro del estándar de la feca. Entonces,
noten cómo el don no necesariamente habla del oficio, no es sinónimo,
pero si tuviéramos que colocar este don, cae dentro del oficio
de anciano o el oficio de pastor. Pero luego dicen de servicio,
en servir, ese cae dentro de los dones de los diáconos. ¿Y
qué quiere decir servir? Es un término, el término es
diaconía. De hecho, entonces, por eso sabemos que está pensando
en los diáconos, muy probablemente. El diácono debe servir como diácono,
es lo que está diciendo. El que tiene el don de servir,
en servir. Pues sí, el que es diácono, en la diaconía. En muchas
iglesias hay confusión en cuanto al oficio del diácono. ¿verdad? Muchas iglesias evangélicas ven
el diaconado como un prepastorado, entonces se está preparando para
ser anciano y no lo ponen en diácono. No es eso, en las escrituras
no es como que el diácono es un anciano en entrenamiento,
no son dos oficios diferentes, ¿verdad? Entonces, el diácono
tiene que verse como lo que es, dedicarse a lo que le toca hacer,
al diácono. atender a los pobres y a los
enfermos, y velar por las necesidades físicas y materiales de la Iglesia. Ese es el don del diácono. Y
entonces, este servicio, los que tengan y las que tengan don
de servicio, tienen que entender que es en ese parámetro en el
que deben moverse. ¿Qué es servicio en las Escrituras?
Atender a los pobres. a los enfermos, a los necesitados,
a los menesterosos, y traer alivio físico y material a la iglesia. Luego pasa a otro ejemplo, el
que enseña en la enseñanza. Aquí enseñar, noten que no es
sinónimo de profecía, pero está relacionado en alguna medida,
¿verdad? El que es profeta tiene que poder enseñar. Entonces,
el don de enseñanza, van a reconocer que el término en griego es didasco,
de donde obtenemos el término didáctico, tiene que ver con
enseñanza. Entonces, ahora está hablando
de docentes, podríamos decirlo así, aquellos que tienen el don
de enseñar. Entonces, el que es maestro, dedíquese a enseñar,
es lo que está diciendo Pablo. VELAR POR LAS NECESIDADES ESPIRITUALES. ¿Por qué es importante esta distinción?
Porque a veces, los que tienen don de servicio evidente quieren
enseñar, y los que tienen don de enseñanza evidente quieren
meterse en el área de la diaconía. Entonces, Pablo está diciendo,
no, reconozcan sus dones y usen las herramientas que tienen para
lo que son. El que es maestro, dedíquese a enseñar. Edifique
y dé forma a la Iglesia a través de su enseñanza. Y de nuevo,
aplica a los ancianos que son docentes, no todos los ancianos
son docentes, pero aplica a los ancianos que son docentes, y
por supuesto aplica a todas las mujeres y todos los hombres que
no son ancianos, pero que tienen el don de enseñanza y deben ejercer
su don de enseñanza. Versículo 8. El que exhorta en
la exhortación. La palabra exhortar es para caleo,
y significa llamar al lado, como traerse a alguien al paro. ¿verdad? Esa es la idea, llamar al lado
de uno. Y me gusta esa imagen porque
tiene la idea de poner como el brazo alrededor de otra persona. Entonces, no es el profeta desde
el púlpito, ¿verdad? No es el maestro desde la escuela
dominical. No, este es mucho más personal.
El que exhorta camina al lado de él. Está trayendo a alguien
a la par para animar, para consolar, para aconsejar, y apela más a
la conciencia y a los sentimientos y a cómo aplicar la verdad que
a llenarle la cabeza. ¿Verdad? El maestro, sí, el maestro
mucho de lo que hace es traer información y llenarnos la cabeza. Eso no está mal, lo necesitamos.
Pero el que exhorta es el que trata de aplicar esto en momentos
específicos. Cuando alguien necesita consejo,
cuando alguien necesita ayuda, le dicen, vea, esto es lo que
hemos aprendido en la iglesia y así es como deberíamos hacerlo.
Entonces, le da ánimo, lo aconseja, lo consuela en medio de su aflicción
o de su prueba. Entonces, debe involucrarse con
la gente. Es más de tú a tú, ¿verdad? Es más personal y debe
buscar esa edificación a través de la exhortación, que es lo
que está diciendo. El que exhorta, en la exhortación. El que exhorta,
exhorte. El que tiene el don de exhortar,
exhorte. Utilice ese don. ese podríamos meterlo dentro
de los dones necesarios para los ancianos y pastores. Luego
el que reparte con liberalidad, el que reparte es el que da.
El que comparte, el que contribuye de alguna manera, el que practica
la caridad, podríamos decirlo así. Y eso es parte de los dones
que se necesitan de los diáconos. ¿Y qué es lo que dice? Que lo
haga con liberalidad, que lo haga con generosidad, que no
sea podo, que no sea agarrado, ¿verdad? Que se preocupe por la gente,
que se preocupe genuinamente Ahora, yo creo que el ser agarrado
también es un don, a veces en iglesia, ¿verdad? Es necesario,
en alguna medida, administrar bien los recursos, porque si
no, despilfarramos. Pero, el que le da el fondo de
caridad, tiene que estar dispuesto a gastar el fondo de caridad.
Tiene que dar a los necesitados, tiene que preocuparse por las
personas de todo corazón realmente, sin esperar nada a cambio, si
usted lo tiene como persona, el don de dar, de. de lo que
tiene, de con generosidad, de sin esperar nada a cambio. Y
si usted es llamado al diaconado y tiene este don, o le asignan
esta parte, reparta y administra las actas de las arcas, perdón,
de la iglesia con generosidad, sin hacer distinción de personas
y velando por las necesidades de todos. Luego dice el que preside
con solicitud. Presidir es un sinónimo de liderar,
¿verdad? O dirigir es Y, por otro lado,
también hay que tener en cuenta que la Iglesia no es una Iglesia
sino una Iglesia que tiene un papel en la dirección que toma. Pero, no solamente los ancianos
dirigen, hay personas que tienen dones de liderazgo que deben
utilizar dentro de la iglesia también. Entonces, para eso tenemos
comités, para eso tenemos diferentes áreas de servicio donde las personas
que tienen liderazgo tienen que ejercer su don de liderazgo. Entonces, ¿y cómo debe hacerlo?
Dice, el que preside con solicitud. La Biblia de las Américas lo
traduce como CON DILIGENCIA, ¿verdad? Y carga la misma idea,
o sea, tiene que tener buen ánimo para hacerlo, un celo por dirigir,
un celo, un entusiasmo, ¿verdad? Esforzarse, asumir la responsabilidad
y hacerlo bien, no es trabajo fácil. Liderar en ningún contexto
es trabajo fácil. Y si usted tiene el don de liderazgo,
implica una carga. implica tensión, implica dificultad,
¿verdad? Entonces, por eso, Pablo dice,
tiene que hacerlo con buen ánimo, tiene que hacerlo con disposición,
tiene que hacerlo con diligencia, que cuando toca tomar una decisión,
hay que tomarla, ¿verdad? Que cuando toca dar una directriz,
hay que darla, no se puede quedar con brazos cruzados y no hacer
nada. Entonces, Necesitamos esos dones
entre los ancianos y diáconos de la iglesia, por supuesto que
sí, pero necesitamos esos dones en la iglesia en general, y tenemos
que procurar utilizarlos cada uno. Vean, de nuevo, el oficio
de diácono y anciano es para hombres, pero no es para todos
los hombres tampoco, entonces hay tanto mujeres como hombres
que si bien no van a terminar en ningún oficio, todos tienen
dones y todos tienen que utilizar sus dones donde Dios los haya
llamado. Y el último dice el que hace
misericordia con alegría. Aquí la idea de hacer misericordia
es diferente del de dar. El de dar trata de saciar una
necesidad material, casi siempre ¿verdad? Es como velar por algo
que se necesita y y que se puede cubrir con dinero o que se puede
cubrir materialmente. Pero el don de misericordia tradicionalmente
tiene que ver más con acompañar en la dificultad. Por ejemplo,
atender a los ancianos, que no es algo que es sólo de dar dinero
y ya, sino es ir a cuidar a un viejito, ¿verdad? Ir a ayudarle,
ir a servir a un hogar de ancianos. ayudar a los enfermos cuando
están en el hospital, cuando están en la cama y no se pueden
mover, ese es el don de misericordia que se mete en la situación difícil,
en la situación complicada y ayuda y sirve y provee de alguna manera
pero no es económicamente sino que provee esa compañía humana
para que la persona que está sufriendo dificultad pueda salir
adelante. Y lo que pasa con esto, y yo
creo que Pablo añade con alegría, porque casi siempre el contexto
en el que esto se da es un contexto pesado emocionalmente, ¿verdad? Un contexto donde uno podría
terminar haciéndolo con tristeza. podría verse cargado por la situación
del otro y hacerlo muy dolido, muy triste, ¿verdad? Con cara
larga de compasión. Entonces, tiene que controlar
esa parte de la emoción porque a la persona en necesidad no
le gusta. Y lo último que necesita es que
lo vean con pena, ¿verdad? Y que lo vean con cara de tristeza.
Entonces, tiene que ser una persona que comunique ánimo, que comunique
gozo, que comunique alegría. o el otro extremo que lo haya
hecho por tanto tiempo que ya se endureció, ¿verdad? Y lo hace
con frialdad y lo hace como aquí un caso más, un caso menos, ¿verdad?
Eso es otro peligro también. Entonces debe mantener una alegría
que sólo viene de entender que al servir a mi prójimo en necesidad
estoy sirviendo a Dios. Y Cristo mismo lo puso en esos
términos. Él dijo, me viste en la cárcel
y no me visitaste. ¿Verdad? ¿Me viste enfermo? ¿Me
viste en la calle? ¿Me viste pobre? Y le preguntaron
¿Cuándo? ¿Cuándo te vimos? Y Él dijo,
cuando lo hicieron a cada uno de estos mis pequeños, me lo
hicieron a mí. Entonces, decir vamos a los que
están en esas necesidades como si estuviéramos a Cristo mismo
y en ese contexto podemos hacerlo con alegría, podemos hacerlo
con gozo, hay que hacerlo así. Como dice Calvín, así como nada
da más consuelo a los enfermos o a cualquier otra persona afligida
que ver a los hombres alegres y prontos en asistirlos, así
también observar tristeza en el semblante de aquellos a quienes
se presta asistencia hace que se sientan despreciados. Hermanos,
al adentrarnos en este mundo del servicio a Dios y del servicio
los unos a los otros, podemos caer en el error de enfocarnos
sólo en la actividad y en el hacer y olvidarnos de Cristo. Y no puedo terminar este sermón
sin recordarnos al siervo por excelencia, Jesucristo, el profeta
que nos dio a conocer la voluntad de Dios en sus palabras y en
sus obras. Él sólo nos habló lo que recibió
de Su Padre. Él mismo nos dijo, lo que yo
he recibido de mi Padre, eso es lo que vengo a decirles. Sin
desviarse nunca de la verdad, porque Él mismo es la verdad.
Él vino a servir. Él vino a saciar nuestra más
grande necesidad espiritual, y también a asegurarnos el cumplimiento
de toda bendición material, que tal vez no es de este lado del
cielo, pero sí veremos toda necesidad saciada en Él, y gracias a Él. Él camina junto a nosotros, ese
paracaleo, ese llamado para consolarnos, para animarnos, para poner su
mano en nuestros hombros. Cristo hace eso por medio de
su Espíritu Santo. Su Espíritu mora en nosotros
y desde adentro. Vean que aún es más que poner
el brazo encima. Él está dentro de nosotros, animándonos,
consolándonos de la manera más personal y profunda posible. Su generosidad es incomparable,
ni hablar de habernos hecho co-herederos con Él. Siendo Él el dueño de
todo lo que existe, Él nos ha hecho co-herederos con Él. El mundo entero era Suyo, y ahora
el mundo entero es nuestro, por lo que Cristo ha hecho. No se
dejó nada, no se retuvo nada. Entonces nosotros debemos dar
así como Él nos ha dado a nosotros. Él es nuestro líder, nuestro
capitán, nuestro Señor. Él nos dirige, vela por nosotros
y lo hace con toda diligencia. Está siempre listo para hacer
en nosotros y por nosotros todo lo necesario. Una obra perfecta
para hacer avanzar su reino a través de su iglesia y su mayor obra
de misericordia. la hizo por nosotros en la cruz.
Y sí, Él lloró y se afligió profundamente, pero Hebreo nos dice que por
el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz. Su mayor obra
de misericordia, cuando éramos huérfanos, extranjeros, pobres,
despreciables, Él se dio a Sí mismo por nosotros, para darnos
un hogar, para darnos una familia, para darnos una herencia con
Él y para levantar nuestras cabezas. Y sí, sufrió algo doloroso y vergonzoso,
pero lo hizo con gozo. Así que pongamos nuestra mirada
en él, el siervo perfecto, pongamos nuestra mirada en él y que se
vea en nosotros ese mismo sentir, como dice Pablo, el mismo sentir
que hubo en Cristo sea también visible en cada uno de nosotros
al servir al Señor.
Según la gracia
Series Romanos
6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
| Sermon ID | 122924449365440 |
| Duration | 33:25 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Romans 12:6-8 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.
