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En Isaías capítulo 8, el pueblo
de Israel, ya para los que a lo mejor no recuerdan muy bien,
ya está dividido en dos. Ya hay los tribus del norte y
los del sur, pero muchas veces Isaías habla a los dos, tanto
los del norte como los del sur. Y en ese tiempo ya pronto a los
del norte iban a ser llevados al cautiverio, sus pueblos iban
a ser quemados, muchas de sus familias desmatadas. iban a experimentar
cosas horribles. Y un poco después, los del sur
también, por los babilonios, iban a ser llevados al cautiverio.
También iban a ver sus familiares matados, sus casas destruidas,
iban a ser llevados a otra nación que no conocía, y iba a ser algo
sumamente difícil. Y de eso está hablando. Y si
es capítulo ocho empezando, vamos a empezar a leer en el siglo
cinco y dice otra vez volvió Jehová a hablarme diciendo por
cuánto desechó este pueblo las aguas de Siloé. Eso fue un río
que pasaba por Jerusalén hablando de seguir el templo y el señor
y los líderes que el señor había dado que corren mansamente. Y se regocijó con Resín y con
el hijo de Remalías, sea aquí, por tanto que el Señor hace subir
sobre ellos aguas de ríos impetuosas. Y muchas, esto es, al rey de
Asiria con todo su poder, el cual subirá sobre todos sus ríos,
y pasará sobre todos sus riberas. Y pasando hasta Judá, inundará
y pasará adelante, y llegará hasta la garganta, y extendiendo
sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh, Emanuel. Entonces dice aquí que habían
rechazado el río bueno, suave, manso, de Jerusalén, de Dios,
y en vez de confiar en Dios y los líderes que Dios les había dado,
querían ir y confiar en otros reyes. Pero en vez de ayudarles,
esos reyes con sus ríos iban a inundarlos, iban a destruirlos. Y confiaban en los líderes equivocados. Versículo 9. Reuníos, pueblos,
y seréis quebrantados. Oíd, todos los que sois de lejanas
tierras. Ceníos, y seréis quebrantados. Disponeos, y seréis quebrantados. Tomad consejo. y será anulado. Proferid palabra, y no será firme,
porque Dios está con nosotros. Porque Jehová me dijo de esta
manera, con mano fuerte, y me enseñó que no caminase por el
camino de este pueblo diciendo, no llaméis conspiración a todas
las cosas que este pueblo llama conspiración, ni temáis lo que
ellos temen, ni tengáis miedo. A Jehová de los ejércitos, a
Él santificad, sea Él vuestro temor y Él sea vuestro miedo.
Entonces Él será por santuario. pero a las dos casas de Israel,
los del norte y los del sur, por piedra para tropezar y por
tropazadero para caer, y por lazo y por red al morador de
Jerusalén. Y muchos tropezarán entre ellos,
y caerán, y serán quebrantados, y se enredarán, y serán apresados. ata el testimonio, sella la ley
entre mis discípulos. Esperaré, pues, a Jehová, el
cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y en él confiaré. He aquí, yo y los hijos que me
dio Jehová somos por señales y presagios en Israel de parte
de Jehová de los ejércitos que mora en el monte de Sion. Y si
os dijeran preguntar a los encantadores y a los adivinos que susuran
hablando. Responde, no consultará el pueblo
a su Dios, consultará a los muertos por los vivos, a la ley, al testimonio. Si no dijeron conforme a esto,
es porque no les ha amanecido. Entonces está hablando otra vez
aquí que en vez de escuchar a Dios, cuando tenía preguntas, cuando
no sabían cuál camino tomar, cuando querían consejo, en vez
de ir a Dios para su consejo, Fueron las otras naciones, fueron
los encantadores, fueron las otras religiones. Pero en vez
de ir a la palabra de Dios, a la ley, al testimonio y pedir consejo
de Dios cuando tenían una decisión importante para hacer, fueron
a todo lo demás. ¿Y qué fueron los resultados?
Versículo 21. Y pasarán por la tierra fatigados. y hambrientos. Y acontecerá que,
teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su Rey y a su
Dios, levantando el rostro en alto, y mirarán a la tierra.
Y allí, tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia, y serán
sumidos en las tinieblas. que pasaje más gozoso para la
Navidad. Pero aquí vemos a personas que
decidieron, mira, nosotros no necesitamos a Dios. Nosotros
podemos hacer las decisiones por nosotros mismos. Nosotros
sabemos cómo guiar a nuestras familias, cómo arreglar esos
problemas en el trabajo. Nosotros podemos tomar las decisiones
sabias. Podemos escuchar a los que están
alrededor No necesitamos la Palabra de Dios. No necesitamos seguir
el Consejo de Dios. ¿Y cómo terminaron? En tinieblas. Mira cuántas veces se repite
esa idea allí en versículo 22. Mirarán a la tierra y aquí tribulación
y tinieblas, oscuridad y angustia, y serán sumidos en las tinieblas. porque rechazaron a Dios, no
sabían ya cómo salir de sus problemas. No sabían qué decisiones tomar.
Todas las decisiones que habían tomado solamente les terminaron
en aflicción y oscuridad completa. Y ya estaban mirando alrededor
y es como no podían ver nada. No sabían cómo salir. No sabían
qué decisiones tomar. Estaban en oscuridad completa. Es interesante que esta semana,
el miércoles, fue el día más oscuro del año. El 23 de diciembre es el día
más corto, el día más oscuro del año. Y ya después de eso
viene la Navidad. Y de la misma manera, Isaías
capítulo 8 es uno de los capítulos más oscuros. Literalmente hablando
de que el pueblo de Israel estaba en la oscuridad completa. Pero
ya mira cómo empieza el capítulo 9, versículo 1. Dice, más no
habrá siempre oscuridad. Amén. Gracias a Dios. Para la
que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino
en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra
de Saulón y a la tierra de Neftalí. pues al fin llenará de gloria
el camino del mar, de aquel lado del Jordán en Galilea de los
gentiles. Sabalón y Neftalí eran dos de
las doce tribus de Israel. Eran dos de los que estaban más
al norte. Iban a ser los primeros que iban
a ser atacados por Asiria bajando por Israel. Iban a experimentar
más oscuridad que cualquier otro. Iban a estar allí en la oscuridad
igual como los otros. Pero allí había un pueblecito,
un lugar allí llamado Galilea. Y ahí en Galilea, un lugar donde
muchas veces los gentiles vivieron, ahí en Galilea iba a venir la
luz. La gloria iba a llenar esa tierra
que antes era tan oscura. ¿Cómo? ¿Por qué? Bueno, mira el versículo 6. Porque
un niño nos es nacido. Hijo nos es dado. ¿Cómo va a
ser un niño? ¿Va a cambiar todo eso? ¿Va a
traer luz a ese lugar tan oscuro? Y el Principado sobre su hombro,
y se llamará a su nombre, admirable consejero. ¿Por qué habían terminado
en la oscuridad? porque no habían escuchado el
consejo de Dios. Habían ido a los encantadores,
a los adivinos, habían escuchado su propio corazón, como todo
el mundo nos dice, que tenemos que hacer en la Navidad. ¿Y dónde
los había llevado? la oscuridad. Cada decisión que
había tomado había terminado en destrucción, en solamente
más tinieblas y ya estaban en tantas tinieblas tan confundidas
que no sabían qué hacer en su vida, no sabían qué hacer. Y
Dios dice, mira, tengo lo que necesitas. El rey voy a mandar
un rey que no solamente un rey, pero es un admirable consejero.
Es la persona a quien puedes ir cuando no sabes a dónde ir.
La persona que te va a dar el consejo que tú necesitas para
vivir tu vida. No sabes cómo arreglar los problemas
en tu familia, con tu esposo, con tus hijos, con tus padres.
Hay un admirable consejero que traerá luz en tus días. No sabes
lo que va a pasar con el futuro, con su salud, o con su familia,
o con su trabajo, las finanzas. Hay un admirable consejero que
vino para guiarnos. Si estamos dispuestos a decir,
yo no sé qué hacer, estoy en la oscuridad, yo no estoy tan
confundido, yo no sé qué decisiones tomar, déjame, muéstrame el camino
y yo te seguiré. Ya eres mi Dios. Por eso vino
Cristo. Si miras en Mateo capítulo 4,
eso es exactamente lo que Cristo hace cuando empieza su obra.
En Mateo 4 y versículo 12 dice cuando Jesús oyó que Juan estaba
preso, volvió a Galilea, el mismo lugar mencionado en Isaías capítulo
9, y dejando a Nazaret, vino a Habitón, Capernaum, ciudad
marítima, en la región de Sabulón y de Néftalí, esas dos tribus
de Israel. Para que se cumpliese lo dicho
por el profeta Isaías cuando dijo, y así es lo que acabamos
de leer, Tierra de Sabulón y Tierra de Neftalí, Camino del Mar al
otro lado del Jordán, Galilea de los Sentiles, el pueblo asentado
en tinieblas dio gran luz. Y a los asentados en región de
sombra de muerte, luz les resplandeció. Desde entonces, comenzó Jesús
a predicar y a decir arrepentidos porque el reino de los cielos
se ha acercado. ¿Cómo podemos tener luz? ¿Cómo
podemos tener sabiduría para tomar esas decisiones tan difíciles
en la vida? ¿A dónde podemos ir cuando nos
sentimos que estamos en una oscuridad completa y que no sabemos ni
cómo tomar el próximo paso en nuestras vidas? Ir al admirable
consejo. Él es el único que puede traer
luz a la situación más oscura. Es la única persona que tiene
la sabiduría para guiarnos. Pero él es el rey. Para poder
tener su consejo, primeramente tenemos que arrepentirnos de
pensar que nosotros tenemos el derecho, el poder para guiar
nuestras propias vidas y tenemos que decir a ese rey nacido en
Belén. Eres mi rey, eres mi consejero,
yo te voy a seguirte a ti y no voy a seguir mis propios deseos.
mis propios pensamientos. Voy a arrepentirme de andar en
ese camino y yo voy a seguirte a ti como mi líder, como mi rey,
como mi admirable consejero. Las buenas noticias de la Navidad
es que tenemos el líder perfecto. Y ese líder es el admirable consejero
que cuando estamos en las tinieblas más oscuras de la vida, él puede
traer luz. Él puede guiarnos. Y la primera
cosa que vemos aquí es su consejo admirable trae luz en la oscuridad
profunda. Su consejo admirable trae luz
en la oscuridad profunda porque Navidad trajo el líder perfecto. Pero no solamente vemos que su
consejo admirable trae luz en la oscuridad profunda, pero regresando
a Isaías 9, versículo 3, dice, multiplicaste la gente y aumentaste
la alegría. Se alegrarán delante de ti, como
se alegran en la ciega, como se gozan cuando reparten después. ¿Por qué eso es importante? Bueno,
otra vez, Israel, tanto del norte como Judá del sur, iban a enfrentar
destrucción completa. Toda su tierra iba a ser quemada. Ya no podrían sembrar nada. Iban a ser llevados a otra tierra. Todo iba a ser destruida e iba
a ser un tiempo de tanto dolor. Otras iban a ser a ver sus hijos
matados. Hablan los salmos de que que
llevaron sus hijos y sus bebés y los arrojaron a piedras, matándoles
delante de los ojos de los madres. destruyendo sus familias, un
tiempo de tristeza inimaginable. ¿Y cómo en ese tiempo de tanta
tristeza, tanto dolor, podrían tener gozo? En esa sociedad,
el gozo más grande fue en el tiempo de cuando había una siega
buena, porque eso significaba que iban a tener mucha comida,
y se regocijaron. Y dicen, aunque ahora parece
que nunca más vas a tener gozo. va a venir un rey, un líder perfecto,
que no solamente va a traerte el consejo perfecto que necesitas
cuando no sabes qué hacer en la vida, en la oscuridad más
profunda, pero la segunda cosa que vemos aquí es su amor paternal
traigoso en tristeza inconsolable. Otra vez mira versículo 6, porque
un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado será
sobre su hombro. el líder perfecto y primero será
su nombre llamado admirable consejero. Pero entonces dice Dios fuerte,
vamos a regresar a eso y el tercer nombre Padre Eterno. Es interesante porque la mayoría
de las veces que hablan la Biblia del Padre habla del Padre Celestial,
de Dios Padre. Normalmente habla de Jesús como
el Hijo de Dios. Pero aquí en esa pasaje refiere
a Jesús como el Padre Eterno. No está diciendo que Él es el
Padre en la Trinidad, pero está diciendo que Él es como un Padre
a nosotros. ¿Qué hace un Padre? Bueno, yo
recuerdo cuando yo era un niño, a veces nosotros íbamos a tomar
un viaje. Y nosotros cuando estábamos creciendo,
casi siempre nuestros carros no funcionaban muy bien. Recuerdo
algunas veces fuimos en viaje y estábamos a unas horas de la
casa y el carro se rompió. Y muchas veces eso pasó y parece
que toda la vacación ya estaba destruida. No sabíamos qué íbamos
a hacer, pero siempre cuando pasaban esas cosas, yo solo miré
a mi padre. Yo no pensé cuando tenía seis
años de edad. Oh, ya tengo que llamar a la
seguranza y la gruja. Ya tengo que arreglar todos esos
asuntos y va a ser tantos problemas. Ya que soy adulto, ya pienso
en esas cosas. Pero con seis años de edad, yo no pensé nada
de eso. Yo pensé, oh, mi padre va a arreglar todo. Él va a llamar
todo, él va a arreglar todo y todo va a estar bien. Yo no tengo
que preocuparme. ¿Por qué? Porque él es mi padre. Y eso
es lo que los padres hacen. Arreglan todo. Y gracias a Dios,
aún como adultos, tenemos un padre. Tenemos a alguien que,
aun cuando nosotros nos metemos en los problemas, como muchas
veces yo lo hice cuando era un niño, Mi Padre está ahí para
ayudarme, para guiarme, para arreglar todo. Y así es con Jesús. No solamente vino para ser nuestro consejero admirable, pero vino
para ser nuestro Padre eterno. Para hacer, como dice en versículo
3, traernos gozo cuando parece que es imposible. para un niño
pequeño muchas veces cuando todo su mundo está cayendo porque
su dulce se cayó en la tierra y el perro lo comió y ya es el
fin del mundo y está llorando sin poder ser consolado. Ahí
viene su padre y arregla todo. Ahí tiene otro dulce. Ya arregla todo. Su padre está
ahí. Él está en control. No se tiene que preocuparse de
nada. ¿Por qué? Porque él, aunque yo no entiendo mucho como niño
cómo va a arreglar todo ese asunto, Mi padre sabe y puedo confiar
en él. Y así es como el pueblo de Israel,
en uno de los tiempos más difíciles, podían mirar a Jesús y decir,
ese rey, ese líder, aunque yo no sé qué hacer, aunque yo no
sé cómo voy a salir de ese problema, mi padre está en contra. Y él
es el padre eterno, siempre estará ahí. A lo mejor mi padre físico
no siempre estará aquí, pero mi padre eterno siempre estará
ahí. Jesús siempre estará con nosotros. Su amor paternal trae gozo en
tristeza inconsolable. Tristemente, muchas personas
no quieren aceptar su guianza. No quieren que Él sea su líder.
Pero como dijo al pueblo de Israel en Mateo 23.37 en Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas
y apedreas a los que te son enviados. ¿Cuántas veces quise juntar a
tus hijos como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas? Y no quisiste. Qué triste que demasiados de
nosotros Estamos experimentando tristeza que pensamos que es
inconsolable. A lo mejor por causa de la pérdida
de un ser querido. A lo mejor por problemas en nuestras
relaciones con otros. A lo mejor por problemas en nuestras
propias vidas. Y pensamos, nunca voy a poder
enfrentar ese problema. Yo no sé qué hacer. Yo necesito
un padre. Yo necesito un líder. Yo necesito
a alguien para librarme y para guiarme. Y Jesús dice, mira,
yo quiero ser ese líder. Yo quiero ser tu rey. Yo quiero
ayudarte en ese problema que parece imposible arreglar. Yo quiero ser tu padre. Pero
tenemos que dejarle ser padre. Tenemos que dejarle ser nuestro
líder. Navidad trajo el líder perfecto. Su consejo admirable trae luz
en la oscuridad profunda. Su amor paternal trae gozo en
tristeza inconsolable. Y regresando a Isaías 9, una
vez más, versículo 4, dice, Porque tú quebraste su pesado yugo,
y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en
el día de Madian. Porque todo calzado que lleva
el guerrero en el tumulto de la batalla y todo manto revolcado
en sangre serán quemados. Pasto del fuego. Era cierto,
a Siria iban a venir y iban a destruir el norte y Babilonia iba a venir
y iba a destruir el sur. Iban a llevarlos en esclavitud
y los del sur iban a estar en esclavitud por 70 años. Pero entonces Dios les iba a
librar. Pero aún más que eso, un día Él iba a mandar un rey,
un líder, que iba a librarles del yugo más terrible, que es
el yugo al pecado y al diablo. Y Él iba a quebrar ese yugo y
Él iba a destruir los enemigos y iba a darles libertad que siempre
habían buscado. Y por eso nos dicen versículos
6 otra vez que su nombre no solamente será admirable consejero y padre
eterno, pero Dios fuerte. Jerusalén, Israel, ellos no podían
ganar a Babilonia o a Siria. Esos eran imperios grandísimos
con ejércitos sin número. No podían pelear contra ellos,
no podían librarse de sus ejércitos. Necesitaban un Dios fuerte para
ser. Tú y yo no podemos librarnos
de nuestra esclavitud. Cada uno de nosotros hemos batallado
en contra de la ira. Y hemos dicho, no voy a enfadarme
con esa persona otra vez. No lo voy a hacer. ¿Y qué pasa?
La próxima vez nos airamos otra vez. Hemos dicho, no voy a tener
envidia otra vez. No voy a tener envidia. Y vamos
al trabajo y ese sinvergüenza que nunca trabaja, él tiene la
ascensión y nosotros quedamos en el mismo trabajo. y tenemos
envidia otra vez. Y nosotros decimos, oh, yo voy
a, ya no voy a ser perezoso. Ya viene el año nuevo. Ya voy
a, voy a ser más, más fiel en ejercicio o voy a ser más fiel
en tal o cual cosa. Y voy a vencer esos malos hábitos
y yo voy a tener la victoria. Y una semana pasa y ya estamos
cayendo en las mismas cosas. Y esas son cosas pequeñas. Cada
uno de nosotros tenemos tentaciones mucho más grandes que han dominado
nuestras vidas. Y somos esclavos y queremos salir
de la esclavitud, pero no tenemos la fuerza. No podemos. Pero hay
un Dios fuerte. Jesús es Dios. Emmanuel, Dios
con nosotros, y vino para librarnos de la esclavitud que nosotros
no podíamos hacer. En Juan capítulo 8, Jesús está
hablando con los fariseos y dice en Juan capítulo 8, versículo
31. Dijo entonces Jesús a los judíos
que habían creído en él. Si vosotros permaneciéreis en
mis palabras, seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la
verdad y la verdad os hará libres. Le respondieron, Linaje de Abraham
somos y jamás hemos sido esclavos de nadie. Cómo dices tú seréis
libres? Felizmente, demasiados de nosotros
no queremos admitir que somos esclavos. Quiero decir, oh, yo
soy bueno. Yo voy a la iglesia cada domingo.
Todo el mundo sabe que yo soy el mejor y que yo nunca hago
nada malo. No queremos admitir que somos
esclavos. Queremos pensar que somos libres. Pero cuando en
verdad escudriñamos nuestros corazones o preguntamos a nuestras
esposas, encontramos que no somos tan buenos como pensábamos. Que
en verdad sí somos esclavos. Y no podemos librarnos de nuestra
esclavitud. Pero por eso vino Cristo, el
Dios poderoso del siglo 34. Jesús les respondió de cierto
de ciertos digo que todo aquel que hace pecado. Esclavo es del
pecado y el esclavo no queda en la casa para siempre. El hijo
sí queda para siempre. Así que si el hijo os libertar. Seréis verdaderamente Quieres ser libre, necesitas
el líder perfecto. Necesitas Dios fuerte, el rey
de reyes y señor de señores. El niño que nació en Belén es
el único que te puede liberar de su esclavitud al pecado. Pero
tienes que arrepentirte de tus pecados y tienes que confiar
en él como su líder perfecto, como su rey, como su Dios fuerte. Y entonces él otra vez capítulo
y seis nueve cuatro. Él puede quebrar tu pesado yugo. Él puede destruir el centro de
su opresor. Igual como hizo con Jebeon, con
Madian. Jebeon no tenía ninguna fuerza
para batallar contra Madian. Pero Dios hizo un milagro y destruyó
el ejército. ¿Por qué? Porque Jebeon se sometió
al líder perfecto. Y esa es la tercera cosa que
vemos, no solamente su consejo admirable trae luz en oscuridad
profunda, su amor paternal trae gozo en tristeza inconsolable,
pero su poder divino trae libertad en esclavitud inescapable. Su poder divino, él es Dios,
trae libertad en esclavitud inescapable. Navidad trajo el líder perfecto,
Y para terminar, versículo 7, Isaías 9, versículo 7, lo dilatado
de su imperio y la paz no tendrán límite. Sobre el trono de David
y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en
justicia, desde ahora y para siempre, el celo de Jehová de
los ejércitos hará esto. Él no es solamente nuestro admirable
consejero para guiarnos en la oscuridad más densa. Él no solamente
es nuestro Padre eterno para consolarnos en la tristeza más
inconsolable. Él no solamente es nuestro Dios
eterno para librarnos de la esclavitud inescapable. Pero finalmente
dice ahí en versículo 6 que él es el príncipe de paz. Él trae paz. ¿Cómo trae paz? Por medio de ser el príncipe.
¿Qué dice versículo 7? Otra vez, su imperio, su trono,
su reino, justicia, juicio, el celo de Jehová de los éres y
de los áreas. ¿Cómo trae paz Jesús? no por decir a todos, amase los
unos a los otros, no por ser el líder perfecto, por ser el
rey que trae justicia. Él trae paz por medio de castigar
a los injustos y trae paz por medio de premiar a los que siguen
su reino. La única manera de tener paz
verdadera es tener un líder justo y bueno. Si vas a una escuela,
yo enseño en una escuela, y si entras en una clase donde hay
paz, no hay paz ahí porque el maestro dice, estudiantes, hagan
lo que quieran hacer. Yo me sentaré aquí y solamente
voy a firmarles en sus decisiones. No, no habrá paz. Habrá guerra. Lo he visto. ¿Cómo habrá paz? Cuando hay un maestro lleno de
amor, pero justo, que es un líder, que guía a los niños en el camino
correcto y que enfuerza las reglas. Jesús trae paz, ¿cómo? No por medio de decir al mundo,
lo que están haciendo está bien. No por decirles, lo que están
haciendo es mal. Y si no te arrepientas y buscas
mi perdón y mi salvación, va a haber justicia. Y justicia
perfecta. En verdad, eso es lo que todos
queremos. Queremos un líder que es justo. Queremos un líder que siempre
hace lo correcto. En nuestra nación, a veces hemos
tenido líderes buenos, jueces buenos, gobernadores, presidentes,
justos y a veces no. Pero aún los mejores líderes
de Judá, pensamos en David, Salomón, no eran perfectos. Y además de
eso, murieron. Pero ese rey, ese hijo de David,
va a traer justicia. ¿Cómo? Porque él va a reinar
para siempre. Y cuando él reina, cuando él
está en control, hay paz. ¿Saben la razón por qué tú no
tienes paz esta noche si estás aquí sin paz? No es porque las
circunstancias son difíciles. Es porque tú estás en guerra
en contra de Dios. no quieres someterte ante el
reino de Dios. Pero cuando tú te sometes a Cristo
como tu príncipe, tu rey, y dejas a Él reinar en tu vida, ya habrá
paz verdadera, porque estarás en paz con el príncipe de paz. Por eso termina la Biblia en
Apocalipsis capítulo 22, Y aunque en parte ese pasaje fue cumplido
en Mateo 1 y 2 y Lucas, cuando Cristo vino la primera vez, todo
va a ser cumplido cuando Cristo regresa la segunda vez. La primera vez vino para ofrecer
salvación, para morir en nuestro lugar, para hacernos darnos su
justicia para que podemos entrar en su reino, para que podemos
ser parte de su reino. Pero la segunda vez que viene
va a venir como un guerrero y va a traer justicia a la tierra.
Pero cuando trae justicia y cuando él establece su reino sobre todo,
Apócalipsis 22, versículo 1 dice, después me mostró un río limpio
de agua de vida resplandeciente como cristal. que salía del trono
de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad
y a uno y al otro lado del río estaba el árbol de la vida, que
produce doce frutos, dando cada mes su fruto. Y las hojas del
árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más
maldición. Y el trono del Dios y del Cordero
estarán en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro. Y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche. Y no tiene necesidad de luz de
lámpara ni de luz del sol. Porque Dios, el Señor, los iluminará. Y reinarán por los siglos de
los siglos. La última cosa que vemos es su
reino pacífico trae justicia en desesperación completa. Solamente
cuando Cristo reina hay paz. Solamente cuando el príncipe
de paz está en control de tu vida, tendrás paz. Mientras tú
quieres controlar tu propia vida, siempre habrá turbación. Siempre
habrá problemas. Siempre habrá desconsolación,
desesperación. Así era el pueblo de Israel.
Ellos trataron de guiar sus propias vidas y no había paz. Pero cuando Cristo reina, Hay
paz. En la Navidad, Dios trajo el
líder perfecto. La pregunta para nosotros esta
noche es, ¿vamos a dejar de ser el líder de nuestras vidas? ¿O
vamos a seguir en la oscuridad, sin paz, sin gozo, sin consolación,
tratando de arreglar nuestras propias vidas en rebeldía en
contra del Rey Verdadero? En Navidad, Dios nos dio el líder
perfecto. Vamos a seguir, oremos. Padre,
gracias por Tu Palabra, gracias por la Navidad, gracias por Jesús,
el Rey de Gloria. Ayúdanos esta Navidad y cada
día de nuestras vidas a someternos a Él como nuestro Rey Señor y
seguirle con todo el corazón, en nombre de Cristo. Vamos a terminar esta noche cantando
118 un himno muy conocido que cantamos
en la Navidad, pero en verdad es más acerca de la segunda venida
de Cristo que la primera. Pero dice, al mundo paz, nació
Jesús, nació ya nuestro Rey. El corazón ya tiene luz y paz,
su santa. Vamos a cantar la primera y la
última de pie, por favor. Y con eso vamos a quedarnos despedidos. Al mundo paz nació Jesús, nació
ya nuestro Rey. El corazón ya tiene luz y paz
su Santa Grey, y paz su Santa Grey, y paz, y paz su Santa Grey. La última. Al mundo él gobernará
con gracia y con poder. A las naciones mostrará su amor
y su poder. Su amor, su amor y su poder. Siempre estamos aquí para servirles.
Si tienen cualquier pregunta, si quieren conocer más de ese
Rey, por favor, hable con cualquiera de nosotros. Pero tenía algo
más que decir. Mañana a las 10 tenemos oración,
10 y media es el servicio. Todos bienvenidos. Y espero que
tengan un feliz Navidad, señores y señoras.
El Principe de Paz
Series Navidad
| Sermon ID | 122722222287544 |
| Duration | 36:21 |
| Date | |
| Category | Special Meeting |
| Bible Text | Isaiah 8-9 |
| Language | Spanish |
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