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Evangelio de Lucas, Lucas capítulo
2, versículo 8 al 12. Leo. En la misma región había
pastores que estaban en el campo cuidando sus rebaños durante
las vigilias de la noche. Y un ángel del Señor se les presentó,
y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran
temor. Mas el ángel les dijo, No temáis,
porque aquí os traigo buenas nuevas de gran gozo, que serán
para todo el pueblo. porque os ha nacido hoy en la
ciudad de David un salvador, que es Cristo el Señor. Y esto
servirá de señal. Hallaréis a un niño envuelto
en pañales y acostado en un percebre. Amén. Vamos, hermanos, a pedirle
al Señor que nos bendiga ahora para entender su palabra. Padre,
nosotros te bendecimos y exaltamos y rogamos que tu Espíritu Santo,
quien inspiró esta tu palabra, aquellos santos hombres que la
escribieron, nos inspire ahora y sople en nuestros corazones
tu verdad para santificarnos, para darnos gozo y alegría, porque
buenas nuevas de gran gozo tú has traído a nuestras almas,
y nos gozaremos y nos alegraremos en Cristo. para tu gloria por
Jesús te lo pedimos. Amén. Buenas nuevas de gran gozo. Esta es la segunda parte de este
mensaje que comenzamos en el mensaje anterior. Y nosotros
comenzamos a ver el versículo 9 el versículo 11, su primera parte,
perdón, el versículo 11, su primera parte, habíamos visto que los
ángeles han tenido un rol, un trabajo importante también en
la exposición del evangelio, la propagación del evangelio,
en dar la noticia del evangelio. Vimos que el ángel, que los ángeles
o que el ángel había dado a los pastores el llamado, la buena
noticia de que hoy, señalando ese día, señalando el día en
que se encontraban, como el día en que estaba naciendo el Salvador,
el día en que estaba naciendo el Cristo y veíamos que ellos
declaraban que había sido en ese día en específico y esto
nos da a nosotros un testimonio importante la promesa del nacimiento
de Jesús no es una historia de Navidad es una historia real
que tuvo el cumplimiento en un día del año también veíamos que
nació Jesús en un lugar en Belén y ese lugar también es un testimonio
para nosotros porque el cumplimiento de la promesa de Dios fue realizado
en un espacio físico real no fue la mente de un historiador,
no fue la mente de un de un cuentista para escribir cuentos de Navidad
para los niños. No, es algo real donde Dios mismo
se hizo hombre, donde él lo proclamó que iba a suceder y donde luego
él mismo nacía, vivía, nacía en un pesebre allá en Belén. Nosotros vimos estas partes y
contemplamos que estas enseñanzas nos ayudan a nosotros a dar un
testimonio vivo a nuestro propio corazón de que son hechos históricos,
que pueden ser comprobados y que son un testimonio para nuestras
almas de la verdad, de que Dios cumplió fielmente la palabra
o las promesas, el pacto que había hecho con Abraham con Adán
y Eva, con David el rey y que había recordado una y otra vez
a través de los profetas. Una y otra vez lo había recordado
hasta el momento en que un ángel anunció y dijo, este es el día
que Dios hace mucho tiempo había prometido. Este es el día donde
el pacto de Dios se cumple en nuestras vidas o en vuestras
vidas. Y yo quiero que nosotros veamos
ahora la segunda parte de nuestro mensaje donde los ángeles declaran
las buenas noticias. Dice el versículo 10. Mas el
ángel les dijo no temáis porque aquí os traigo buenas nuevas
de gran gozo que serán para todo el pueblo. porque os ha nacido
hoy en la ciudad de David un Salvador que es Cristo el Señor. Los ángeles dan las buenas noticias. Recuerden que esa palabra buenas
noticias viene de otra palabra en otro idioma que significa
evangelio, que es evangelio. Es decir, se ha cumplido el Evangelio,
se ha cumplido y hoy les traigo a ustedes el Evangelio, las buenas
noticias. ¿Cuál es esa buena noticia? Que
hoy ha nacido el Rey. Hoy ha nacido en la ciudad de
Belén el rey esperado. Por eso el texto nos habla de
la ciudad de David. Y nos habla de la ciudad de David
en dos sentidos. Por un lado, en el lugar físico. Y ya lo describimos esta mañana.
Pero por otro lado, hablando del cumplimiento que Dios había
hecho como pacto y promesa con David. Dios había prometido en
2 Samuel, capítulo 7, versículo 12 al 13, que David tendría un
hijo que sería rey para siempre. Y todo el mundo veía pasar el
reloj y decía Señor, ¿cuándo será? ¿Cuándo vendrá el rey? ¿Cuándo vendrá el hijo de David?
hermanos todo el mundo esperaba ese tiempo porque el rey David
trajo 40 años de gozo y felicidad a Israel de libertad de sus enemigos
de respeto a la nación y luego se sumaron 40 años más cuando
se construyó el templo en los días de Salomón fueron más de
80 años hermanos casi 100 años de un gobierno próspero, abundante,
todo había en abundancia. Y el pueblo esperaba ansiosamente
la venida de su Rey, del Rey de Israel. Al observar que se
cumplió la palabra del Señor dada por el profeta, en el libro de Samuel, nosotros
encontramos, queridos hermanos, que aquí se revela con gran claridad
que había nacido el cumplimiento de lo que Dios había dicho. El
hombre que nacía no solamente Era el cumplimiento de la promesa
dada a Eva Era el rey, el rey de Israel, el rey esperado Esta
era la promesa que Israel tanto anhelaba El reino de Jesús era
un reino esperado por todos Sin embargo, había un detalle importante. En el momento en que Jesús nace,
Israel estaba debajo de la autoridad del Imperio Romano. Los romanos
lo gobernaban. Es más, toda Judea, Belén, Jerusalén,
todo ese espacio, pertenecía a pequeños reinados que el gran
César había colocado allí para mantener todo su territorio,
que era muy amplio, bajo su poder y autoridad. En el caso de Belén,
el rey que estaba en ese lugar era Herodes. Entonces, cuando
Herodes oyó que nació otro rey, ¿cómo que otro rey si yo soy
el rey? Él era el rey. Había sido impuesto allí por
el César para que gobernara. soberanamente, obviamente, debajo
del César, debajo de la autoridad del César. Entonces, cuando se
hablaba de un rey de los judíos, entonces era evidente que se
estaba hablando de que Israel, que estaba debajo del imperio
romano, se iba a liberar, iba a destruir a sus enemigos e iba
a ser una nación libre y soberana. Eso era todo lo que se estaba
hablando. Cada vez que se hablaba del Mesías, lo que se esperaba
era el rey, hijo de David, que acabaría con los romanos. Pero
amados hermanos, el reino que Jesús vino a establecer, no era
de esa manera que venía. Si usted va conmigo a Daniel
capítulo 2, allí se describe, deje ahí Lucas agarradito de
la mano, de su dedo, después del libro de Jeremías, Ezequiel,
Daniel, capítulo 2, Daniel capítulo 2, versículo
44, allí se describe el reino que Jesucristo venía a establecer. En los días de estos reyes, el
Dios del Cielo levantará un reino que jamás será destruido. Y este reino no será entregado
a otro pueblo, desmenuzará y pondrá fin a todos aquellos reinos y
él permanecerá para siempre. Tal como viste que una piedra
fue cortada del monte sin ayuda de manos y que desmenuzó el hierro,
el bronce, el barro, la plata y el oro, el gran Dios ha hecho
saber al rey lo que sucederá en el futuro. Así pues, el sueño
es verdadero y la interpretación es fiel. Observad que el reino
que iba a ser impuesto era impuesto por Dios observad que el reino
no era un reino de hombres observad que el reino o la piedra o la
la piedra que fue cortada dice el versículo 45 fue sin ayuda
de manos sin la ayuda de los hombres no era un reino humano
Cuando el pueblo de Dios, el pueblo de Israel, esperaba al
rey David, perdón, al hijo del rey David, estaba pensando en
un rey que les iba a gobernar como un hombre. Pero en el libro
de Daniel no dice eso. No habla de otro reino de los
hombres, habla del reino de los cielos. que venía a destruir
los demás reinos y él iba a permanecer pero sigue conmigo en Daniel
capítulo 7 versículo 14 nos dice Daniel 7 14 y le fue
dado dominio gloria y reino para que todos los pueblos naciones
y lenguas le sirvieran Su dominio es un dominio eterno que nunca
pasará y su reino uno que no será destruido. Observen ahí
la descripción del reino del Señor Jesucristo en Daniel 7,
versículo 14. Él no tendría dominio solamente
sobre Israel, como lo hizo David. Solamente sobre un pedazo de
tierra. El dominio, el poder, la autoridad,
el reino sería sobre todas las naciones, sobre todos los pueblos,
sobre todas las lenguas, su dominio es dominio eterno que nunca pasará
y su reino uno que no será destruido, no era un reino humano No era
un reino basado en terreno, en tierra. Este es mi territorio.
Imperio Romano, váyanse que este es mi territorio. No, ese no
era el reino del Señor Jesucristo. Cuando dice el ángel que el rey
esperado llegó, se está refiriendo al rey que describía Daniel,
el profeta. que describía a Daniel un rey
que gobernaría a todas las naciones, todos los pueblos. No eran los judíos los únicos
que iban a recibir el beneficio de tener este rey, eran todas
las naciones. No eran solamente los judíos
que iban a ser libertados, eran todas las naciones que recibían
libertad, todas al mismo tiempo. Por eso el reino que los judíos
esperaban era un reino equivocado. Ellos no entendieron las palabras
del profeta Daniel. Por esa causa era un reino establecido
por Dios. lo que venía cuando el ángel
les dice a os ha nacido hoy y estoy en luca capítulo 2 versículo
11 en la ciudad de david un salvador hoy en la ciudad de david si
se cumplió la profecía de que era hijo de david si se cumplió
la profecía de que iba a nacer en belén se cumplió todo eso
pero también se cumplió la profecía del profeta Daniel, de que iba
a venir a reinar a todo el mundo, a todas las naciones, a todas
las lenguas. Cada una de las profecías se
cumplieron en el momento en que el Señor Jesucristo nació en
Belén. Es decir, que aquí encontramos
un doble cumplimiento. Nació el hijo de David, Pero
Él no es el Rey de Israel solamente Él es el Rey de todo lo creado
Él es el Rey de todo No solamente de Israel Marcos 1.15 dice El
tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios se ha acercado Arrepentíos
y creed en el Evangelio Observen que lo que Dios había hecho como
pacto en la eternidad y era parte de lo que era el pacto antiguo
y nuevo testamentario. Era lo que le estaba cumpliendo.
Su pacto se iba a consumar, se iba a llegar a su cumbre cuando
su rey estableciera el reino de los cielos aquí. El Reino
de los Cielos se ha acercado. Estas son las palabras del Señor
Jesús en Marcos 1.15. Entonces cuando él habla de Belén,
nació en Belén, está cumpliendo las palabras de aquellos profetas. Pero en segundo lugar, cuando
el ángel dice también, os ha nacido hoy la ciudad de David,
un salvador, la palabra allí, un salvador, es un título que
se traduce como el dador de la salvación. Aquel que tiene autoridad
y poder Eso es lo que representa ese título. Él está utilizando
un título aquí. Un salvador. Es decir, uno que
es el dador de la salvación. Uno que le puede dar al hombre
la salvación. Uno que viene con autoridad,
como soberano. Es el que otorga la vida. en
Juan 5.26, se nos dice que Él otorga el perdón de los pecados. Si usted lee conmigo allí, Juan 5.26. Juan 5.26 dice Porque así como
el Padre tiene vida en sí mismo, así también le dio al Hijo el
tener vida en sí mismo, y le dio autoridad para escutar juicio,
porque Él es el Hijo del Hombre. Es decir, Él posee autoridad
para dar vida, autoridad para juzgar, autoridad para perdonar
pecados. Marcos capítulo 2, versículo
10 Marcos capítulo 2 versículo 10 Pues para que sepáis que el Hijo
del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados
dijo al paralítico a ti te digo levántate toma tu camilla y vete
a tu casa y él se levantó y tomando un instante la camilla salió
a la vista de todos observad que el salvador él es un salvador
único Porque Él es el único dador de salvación. El único con autoridad
para dar vida a quien Él quiere. El único con autoridad para dar
perdón de pecados. El único con autoridad para dar
resurrección a los muertos. Observen que este no es un rey
como los hombres. ¿Qué rey humano tiene autoridad
para perdonar pecados? para dar vida al que está muerto
para resucitar que rey humano ninguno pero este rey del cual
está hablando el ángel si posee esa autoridad dominio y autoridad
y aún dice para hacer juicio a todas las naciones miren que
su reinado como dice el profeta Daniel es un reinado sobre todos
los pueblos, sobre todas las lenguas, sobre todas las naciones.
Él cuando venga va a juzgar a todos los hombres, a todos los hombres,
porque tiene autoridad, tiene poder, tiene dominio. Y la palabra
también salvador, se puede añadir otro elemento interesante y esa
palabra viene de la raíz soter, es una palabra en otro idioma,
en el griego, del cual se habla de la salvación que viene de
parte de Dios. Es decir que él posee salvación,
él posee autoridad como salvador para dar vida, para juzgar, pero
también para otorgar el perdón, para limpiar. La misma palabra
salvador, que viene de la raíz soter, nos guía hacia su obra
de salvar a su pueblo de sus pecados. es decir que él venía
con tal autoridad que el perdón de sus pecados el perdón de los
pecados de su pueblo estaba asegurado estaba asegurado por eso el ángel
al decir estas palabras les dice le tengo buena de gran gozo llegó
el autor de la vida llegó el Soter llegó el Salvador El que
le va a dar vida y perdón de pecados a cada uno de ustedes
Recuerden el significado del nombre Jesús Se llamará Jesús
porque Él salvará a su pueblo de sus pecados Aquel hombre que
nace en un pesebre es el dador de la salvación para todos los
hombres. Toda la obra de salvación de
los hombres depende de él. Está en su mano, está bajo su
poder, bajo su autoridad. Sobre este hijo de David sobrepasa
toda la expectativa que los hombres tienen de un rey. sobre este
hijo de David, cualquier expectativa de lo que es un rey, él las vence,
él las sobrepasa. Ningún presidente se puede meter
a una nación vecina y decirle qué hacer. Eh, aquí estoy, yo
soy el presidente de Cuba, yo vine, o de México, yo vine aquí
a Honduras a decir lo que ustedes tienen que hacer. No, porque
tiene que... váyase pa' México. Váyase pa'
su país a decirle a su gente, aquí tenemos nuestro propio presidente.
Es el que nos guía a nosotros. Eso es lo que le estoy diciendo.
Nadie tiene autoridad sobre otra nación. Jesús tiene autoridad
sobre todas las naciones. Él tiene autoridad sobre todas
las vidas, de todos los hombres, en todo lugar. Aún en Israel, los reyes tenían
una autoridad limitada. Aún en Israel, David, su autoridad
y su fuerza era limitada. La de Cristo es ilimitada, sin
límites. El poder de David llegaba hasta
lo que podía ser el hombre. El día que Jesús se enfermó por
su pecado, él oró, ayunó y no pudo hacer nada por el Hijo,
se murió. Nada pudo hacer por su Hijo. Nada pudo hacer por
los que murieron. Él hubiera de seguro que le hubiera
querido salvar a Jonatán, a su querido amigo, pero no pudo.
No estaba en su mano. Él no tenía tal poder, no tenía
tal autoridad. Jesucristo sí. Salvador tan grande
esperaba a Israel pero un Salvador que sobrepasaba su propio entendimiento
ese es el Salvador que para nosotros vino a buscarnos y a llamarnos
y a salvarnos hermanos Jesús no está solamente en Honduras
Jesús está ahora mismo, mientras estamos nosotros aquí adorando,
también está adorando, también está Jesús presente en República
Dominicana, en China, en Japón, en Corea, en todo el mundo. Su poder, su autoridad, su presencia
es continua, verdadera en todas partes al mismo tiempo. Porque
el que se hizo hombre es Dios Es Dios Él posee toda autoridad
Por eso esto de que Él es el Salvador Eso nos habla abundantemente
de quién Él es Ese título nos dice Pero hay un segundo título
que el ángel utiliza también Dice aquí que es Cristo el Señor
Este Salvador, este hijo de David, este que nació en Belén hoy es
el Cristo, es el Cristo y esta palabra el Cristo es otro título
dado a Jesús para señalarlo como el Mesías ungido, el Mesías o
el ungido se esperaba, el pueblo israelí esperaba que ese rey
tan poderoso fuera también el Hijo de Dios, el Mesías esperado. Es interesante ver que en los
tiempos de los judíos los profetas tenían que venir a ungir con
aceite a un hombre que había sido seleccionado para que cumpliera
un propósito. los reyes eran ungidos con aceite,
representando ese aceite el Espíritu Santo que estaba en ellos, su
servicio, su llamado, pero también a los sacerdotes, pero también
a los siervos que servían como profetas. Entonces el Cristo
o el Mesías o el ungido, que es lo que quieren decir estas
palabras, son como sinónimos expresando el trabajo, el ministerio
que él venía a realizar. Ese llamado del Cristo o Mesías
o el ungido poseía tres oficios. Este llamado o este servicio
de ser el Cristo, este título, definía tres servicios, tres
oficios que Cristo iba a realizar. Iba a realizar el servicio como
profeta, el oficio como profeta. Todos esperaban que el Cristo
les revelara, les aclarara todas las cosas. Si usted va a Juan
capítulo 14, no lo voy a leer por el tiempo. Usted va a encontrar
a la mujer samaritana que dice, nosotros esperamos al Cristo.
Cuando Él venga, Él nos va a aclarar todo. Él nos lo va a explicar
todo. Ese es el profeta que estamos
esperando. Ese es el que nos va a enseñar
toda la voluntad de Dios. Vamos a Isaías, que ese pasaje
sí lo quiero leer. Isaías 61, versículo 1 al 3. Isaías, antes de Jeremías, después de
los Salmos, Isaías 61, nos dice, observen, ¿qué dice de su ministerio
como profeta? Hablando del Señor Jesucristo.
El Espíritu del Señor, Dios, está sobre mí porque me ha ungido. Es decir, me ha hecho el Mesías. Me ha bañado de la unción. Él no necesitaba aceite porque
el Espíritu Santo era el aceite, era la unción. Porque me ha ungido
el Señor para traer buenas nuevas. ¿Qué significa la palabra buenas
nuevas? Evangelio. Es decir, me ha Me ha ungido al Señor para traer
el Evangelio, las buenas nuevas a los afligidos Me ha enviado
para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar proclamar,
predicar, enseñar libertad a los cautivos, liberación de los prisioneros
para proclamar, repito otra vez la misma palabra, el año favorable
del Señor y el día de la venganza de nuestro Dios. Observen que
su llamado profético proclamar Ser un testigo de la verdad,
predicar el evangelio, las buenas nuevas, era parte del ministerio. Israel lo esperaba, los samaritanos
lo esperaban. Y cuando Jesús vino, el ángel
dijo, Él es el profeta que ustedes esperan. Él es el Cristo que
les va a aclarar todas las cosas. Pero vemos en segundo lugar también
que ese ministerio del Cristo tenía un segundo oficio. Primero
el de profeta, pero también el oficio de rey. Él como rey, acercando
el reino de Dios a los hombres, acercando el reino de Dios y
explicando a los hombres, he aquí el camino. para entrar al
reino. Arrepentíos y creed el Evangelio. Marcos 1.15. Proclamado por Jesús
mismo. He aquí, el reino se los ha acercado. Espérense. Para entrar, arrepentíos. Para arrepentir, creed en el
Evangelio. El reino se los acercó, arrepentíos. Creed en el Evangelio. dando
así autoridad a su iglesia para que predique a todas las naciones
el mismo evangelio que él vino a predicar Mateo 28 lo vamos
a encontrar allí diciendo a los discípulos y a través de los
discípulos a todos los discípulos y es importante verlo así porque
él le dijo a su iglesia representada en esos hombres y mujeres que
estaban allí no solamente a los 12 que estaban, a los 12 discípulos,
sino a todos los que vean, queridos, que estaban allí, que eran más
de 60, más de 70, ir y hacer discípulos a todas las naciones,
bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Pero ¿saben qué él dijo antes de esas palabras? Toda potestad,
toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. toda
autoridad yo la tengo. Queridos hermanos, él como rey
vino a traer libertad, a salvar, a vendar, a limpiar, a proclamar,
a libertar a los prisioneros. Él vino a eso. Él vino a proclamar
las buenas noticias. Pero en tercer y último lugar,
el Cristo tenía un tercer oficio. Ya dijimos que tenía el oficio
de rey, el oficio sacerdote y también tenía el oficio de profeta, rey,
y por último el oficio de sacerdote. Cristo es nuestro sacerdote. aquel que va a representarnos
delante de Dios, él mismo era sin pecado, era un sacerdote
perfecto. Y menciono esto porque Aarón,
antes de ofrecer un sacrificio por el pueblo, para que Dios
perdonara al pueblo, primero tenía que hacer un sacrificio
por él mismo. Es importante verlo ahí. Aarón
sabía que era pecador y si se acercaba a Dios con su pecado,
no importaba que fuera levita, no importara que él fuera quien
fuera, iba a morir por su pecado. Eso sucedió con los dos hijos
de Aarón. Sus dos hijos se acercaron delante de Dios y presentaron
algo que Dios no pidió y Dios vio en eso su pecado y los mató. Por eso los sacerdotes, antes
de ofrecer un sacrificio por el pueblo, primerito lo ofrecían
por ellos. Señor, perdóname a mí primero.
Ten misericordia de mí, Señor. Yo soy hijo de Aarón y sí, todo
eso, un hombre muy inteligente, pero perdóname mi pecado. Algo
parecido a lo que nosotros hacemos. Cada hombre que viene aquí a
predicar la palabra de Dios es un pecador. ¿Y a quién le está
hablando? A pecadores. Si usted tiene que
arrepentirse de su pecado, yo también. Si el cristiano lucha con su
pecado, todos los que estamos aquí somos cristianos. Lo que
no hemos arrepentido, me refiero. Lo que no hemos arrepentido.
Todos tenemos que ir delante de Dios para tratar con nuestros
pecados. Y Aarón tenía que hacerlo también, Jesucristo no. Jesucristo
no tenía que ir a subir al cielo trayendo una ofrenda por su pecado
porque él era sin pecado. Jesucristo se presentó limpio,
sin pecado, puro, perfecto. ¿Y luego qué hizo? Ofreció un
sacrificio por nuestros pecados. Uno Uno y ya. Por eso es que nosotros no hacemos
un sacrificio aquí. Por eso es que los sacrificios
que se hacen una y otra vez no son necesarios ya. Ya Cristo
murió. Y ya Cristo resucitó. Ahora, es importante notar algo.
Que siendo Cristo sin pecado, no teniendo el pecado, Cuando
él fue a morir delante de Dios, él tomó los pecados de su pueblo
y los puso sobre él. Entonces, cuando él tomó nuestros
pecados, él se presentó a sí mismo como el Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo. Él se presentó como un Cordero
primeramente perfecto, pero ahora, luego de que tomó el pecado,
siendo el elemento para destruir, para acabar con la impiedad del
alma. Queridos hermanos, aquí nosotros
podemos ver, vamos a ver el Salmo 110, versículo Nos dice allí,
el Señor ha jurado y no se retractará, tú eres sacerdote para siempre
según el orden de Melquisedec. Y en Hebreos 9.12 nos dice, y
no por medio de la sangre de machos, cabríos y de becerros,
sino por medio de su propia sangre, entró al lugar santísimo una
vez y para siempre, habiendo obtenido of eternal redemption. Eso está en Hebreos 9.12. Es decir que el sacrificio por
nuestro pecado fue realizado una vez, cuando Cristo murió
por nuestros pecados. Por lo tanto, amados hermanos,
el hangar reconoce a Cristo como perdón, el ángel al presentarnos
a Cristo como aquel que estaba naciendo, nos estaba señalando
al que iba a morir por nuestros pecados, a nuestro Rey que venía
a salvarnos, pero también al Salvador con autoridad y poder
para darnos libertad, para darnos perdón. Y un detalle interesante
que dice el texto en Lucas capítulo 2, versículo 11, El ángel dijo, Cristo es el Señor. A mí me llama
la atención esa última parte, porque el mismo ángel, el ángel
los reconoce como Señor. El ángel reconoce a Jesús, al
Cristo, como Señor. Es importante que el Salvador
posee autoridad y poder por encima de los mismos ángeles. Es Señor
del ángel. El que estaba naciendo en un
pesebre era Señor de los hombres, Rey de los hombres, pero era
Señor y Rey también de los ángeles. un título que nos señala el reconocimiento
que el ángel tenía de aquel que estaban haciendo, el mismo ángel
lo reconoce, su encarnación no le hizo menos importante, ni
un dios más pequeño como dicen algunos, ni que él perdió autoridad,
ni que él perdió poder, el ángel mismo le servía, le reconocía
como el Señor. Y ustedes pueden encontrar en
Marcos 1.13 que cuando él estuvo en el desierto y fue tentado
al final de los 40 días y de la tentación nos dice el texto
en Marcos 1.13 y estuvo en el desierto 40 días siendo tentado
por Satanás y estaba entre las fieras y los ángeles le servían aquí los ángeles le servían como
su señor y aún los demonios le reconocían marcos 1 24 diciendo
que tenemos que ver contigo jesús de nazaret has venido a destruirnos
yo sé quién eres el santo de dios los ángeles reconocían a
jesús como el señor y le servían pero también los demonios les
reconocían y sabían que él era el santo de Dios y entraban en
pánico porque ellos se preguntaban, ¿vienes a destruirlos? Los ángeles
sabían y saben que hay un juicio y hay un juicio que les espera.
Llegó el tiempo del juicio, ¿nos vas a destruir ya? Llegó nuestra Por último, amado hermano, en
el versículo 12, Yerute vea que una señal se deja para estos
hombres que estaban allí. Hasta el momento hemos visto
los títulos que le dieron al Salvador. Aquel niño que nació
en un pesebre, aquel niño que se haría hombre y que moriría
por nuestros pecados, fue señalado como el Salvador, fue señalado
como el Cristo. fue señalado como el rey, el
hijo de David y en último lugar nosotros notamos el versículo
12 que dice el ángel y esto os servirá de señal hallaréis a
un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Si usted me ha
seguido la idea que he ido trayendo la persona que nacería en un
pesebre, era sorprendente, era el eterno Dios, era el Todopoderoso. La persona que iba a nacer en
un pesebre es el Cristo, el Rey, el Profeta, el Sacerdote, el
Salvador con autoridad sobre todas las naciones. Hermanos,
y dice el pasaje, le mostraré, hay una pequeña señal. encontrarán
a un niño envuelto en pañales y acostado
en un pesebre. Al escuchar toda esta gran descripción,
todo este gran poder y autoridad del que estaban haciendo, por
lo menos se esperaba que naciera en un castillo. Pero la señal
expresaba todo lo contrario. La señal era evidencia de otra
cosa. Sí era un rey, sí es el gran
profeta, sí es el gran Cristo que está naciendo, pero no es
en un castillo que él está naciendo. Él está naciendo en un pesebre.
Esto os servirá de señal. Por eso el rey Herodes mínimo
esperaba una gran revuelta. Yo me imagino que él esperaba
que llegara un hombre con una espada, con un vestido en oro
y con su escudo en oro y con todo su ejército para vencer
al Imperio Romano. Pero no era así. Era un niño
indefenso, nacido donde los burros, donde los caballos, donde la
vaca dormían. Y él, el niño, no era una cuna
de oro, era una cajita, una cajita con posiblemente lo
que comían las vacas ahí, con el mismo heno de la misma vaca.
Porque no había otra cosa. Y con algo de pañal. Es más,
no era algo insólito. Este mensaje, el que lo oye dice,
no, que no puede ser. No puede ser. Una persona tan
gloriosa, con tanta autoridad, con tanto poder, naciendo ahí. No, eso es mentira. Ese no puede
ser el rey. No, ese no es el rey de Israel.
Eso no puede ser. En todo Belén, donde había de
seguro un lugar de importancia. El Señor eligió el lugar más
humilde para su nacimiento. El Señor eligió el lugar más
humilde para su nacimiento. El lugar donde los animales son
guardados y con las convicciones de esos animales. Porque no era
un aire acondicionado, ¿verdad? La vaca a un lado, aire acondicionado.
Nada de eso. No había aire. Posiblemente usted
y yo vivamos mejor. Una cama, división ahí, una cocinita,
un comedor. Usted y yo vivimos mejor y posiblemente
dormimos mejor que el nacimiento que tuvo el Señor Jesucristo,
según se describe aquí en las Escrituras. Las condiciones más
humildes por el Salvador fueron representadas por el profeta.
El profeta Isaías habló de esta condición. Isaías 53, versículos
2 y 3, nos habla de esa condición humilde en que él iba a venir.
Dice Isaías 53, como raíz de tierra seca, no tiene aspecto
hermoso ni majestad. para que le miremos, ni apariencia
para que lo deseemos. Observe ahí, ¿te has visto esos
árboles en tierra seca? Donde la tierra se abre de tan
seca que está y se exponen las raíces marroncitas y el árbol
secándose y poniéndose chiquito así como consumiéndose el árbol. ¡Fea que son esas raíces! Así
será el Salvador. como raíz de tierra seca. No
tiene aspecto hermoso, no es hermoso. Para que le miremos. Nació, mire, cuando él, cuando
él nació, eso fue una cama de oro. Chacho, ahí había gente,
toda la gente importante del país. Todas las personas importantes,
todos los profetas, todos los sacerdotes, los príncipes, los
fariseos, nada de eso. Nada. Dice Isaías 53. Fue despreciado y desechado de
los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción. Y como uno de quienes los hombres
esconden el rostro, fue despreciado y no lo estimamos. Ahí viene
fulano. Yo ni quiero ni velo, que ni
me vea, para que ni me salude. Algo así. Ahí viene Dante. Vámonos, vámonos, vámonos. ¿Dónde
le ha pasado que te llega un lugar y todo el mundo se va?
¿Qué fue? ¿Qué fue lo que le hice? Cuando
el Señor Jesús llegó, todo el mundo se fue. Nada más quedaron
los animales y porque no podían irse. Esa era su casa. Esa era
su casa. Queridos hermanos, al momento
en que el Dios Todopoderoso se encarnó, Manifestó su propio
carácter Un carácter humilde Pues entre los hombres se hizo
siervo Eso es lo que dice Filipenses 2, 7 al 8 Describiendo esa condición
de Jesús En la que Él vino y en la que Él vivió Filipenses 2,
7 al 8 dice Si no que se despojó a sí mismo Tomando forma de siervo
Haciéndose semejante a los hombres y hallándose en forma de hombre,
se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte
de cruz. Esa era la señal, su condición,
su estado de humildad, de humillación, de sacrificio para venir a salvarnos
de nuestros pecados. Esa señal fue muy importante
en el momento, porque de seguro que había muchos niños en Belén. Muchos recién nacidos había en
Belén, pero de seguro, de seguro que habían pocos naciendo entre
animales en un pesebre. Esta es la señal. ¿Y cómo vamos
a saber cuál será el niño en una ciudad, en un pueblo? No
lo busquen en una clínica. no lo busquen en un hospital,
no lo busquen en ninguno de sus lugares, busquenlo en pesebre. ¿Cómo? ¿Un niño recién nacido
en un pesebre? Amados hermanos, que Dios nos
conceda poder saborear, gozar, disfrutar de estas buenas noticias. ¿Qué mezcla el Todopoderoso,
el Cristo, en una condición humilde, la condición para llegar a todos
los hombres, a los ricos como a los pobres, a los sabios como
a los necios, una condición para llegar a todos. Por eso la autoridad
que le fue dada, le fue conciliada, fue para eso, para llegar a todos
los hombres, para gobernar a todos los hombres. que Dios te ayude
a poder recibir este mensaje. Las buenas noticias se concentran
en que el Hijo de Dios se hizo hombre y que ese Hijo posee toda
autoridad, todo poder. Y si Él quiere, da vida. Y si Él quiere, da muerte. Está
en su soberana potestad hacerlo. si él quiere. Tú eres un impío
porque él no ha querido en su soberana voluntad salvarte, cambiar
tu corazón, darte su espíritu. Él no ha querido. No te conmueve
eso. Tú eres un carbón que va a ser
quemado por la eternidad. No te conmueve en tu corazón
eso. tu verdadera condición. Tú eres alguien que va caminando
hacia su condenación y el propósito del Salvador es salvarte, pero
es si Él quiere que Él salve, es si Él quiere que Él te puede
salvar. La salvación no depende del hombre,
depende del Señor. Tu vida está en sus manos, Y comprender eso es muy importante. Porque es lo que te va a ayudar
a entender que si tú no vas a Cristo, no vas a ser salvo. Si tú no
vas a Él en arrepentimiento, tus pecados ya te condenaron.
Si tú no vas confesando tus pecados y arrepintiéndote, Él, que es
el Señor y el Rey, no te da la entrada a su reino. Esta es una verdad grande, fuerte,
pero es la realidad de la condición de todo pecador. No tiene esperanza
sin ese Salvador. Pero mira cómo Él nació. Su nacimiento te habla de su
corazón. Su nacimiento en un pesebre te
dice que Él no es orgulloso. Su nacimiento en un pesebre te
dice que él no es un arrogante, no es que él simplemente ha dicho
que no te va a salvar. Su nacimiento en un pesebre te
dice, su corazón humilde y tierno y misericordioso, que hasta los
pobres pastores podían acercarse a ese gran rey, a ese gran profeta. vaya cualquiera de ustedes a
donde el Presidente, yo quiero una cita con el Presidente a
ver si se la va a dar. Hay demasiada gente queriendo cita con el Presidente
o con la Presidente ahora, porque es mujer ahora. Pero amados hermanos,
con este Rey, con este Soberano, no se necesitaba cita. Y solamente de tocarlo, solamente
de tocarlo, toda tu enfermedad se iba. La salvación depende de él, pero
mira su corazón, mira su condición, él es bueno, él es compasivo,
él es humilde, él es bondadoso, que aunque tú estés condenado,
si tú vas a él en arrepentimiento, él ha dicho que el que se arrepiente
alcanza misericordia. Él se la da. Que si tú vas a
él y le pides en oración que perdone tu pecado, Él te otorga
el perdón. Él te lo da, gratuitamente. Mira en su corazón la ternura,
la sencillez, la humildad de su corazón para que cualquiera,
niño, joven, adulto, anciano, cualquiera se pueda acercar a
Él. Cualquiera. Por esto, He ahí el testimonio. Esto servirá de señal. Si aquel
que nació en un pecel vino a salvar, si tú te acercas,
Él te puede salvar. Por eso te exhorto, acércate
a Él. Pídele a Él que te salve. Ruegale
con todo tu corazón, ven misericordia de mí. Nace, nace Señor en mi
corazón. Yo quiero que tú nazcas con tu
gran salvación en mi alma. Señor, tú eres un Dios humilde,
compasivo, todopoderoso, manso, misericordioso, juez justo, implacable
en sus juicios. Todo eso es nuestro Señor. Por
eso es que tú debes acudir a Él. Búscalo a Él. Míralo en un pezel. Mirad al Salvador, el príncipe
benigno, muriendo en la cruz por el pecador. Es el príncipe
benigno, bondadoso y compasivo. El hombre que se acerca a Él,
como aquel ladrón en la cruz, será salvo. Acuérdate de mí cuando
estés en tu reino. Acuérdate. Y el Señor le respondió. No, no, no me hables, que tú
fuiste un ladrón toda tu vida. Ahora, ¿verdad? Ahora que te
estás muriendo. No, él no le respondió eso. La respuesta de
él fue... Hoy estarás conmigo en el paraíso. Hoy estarás conmigo. Qué compasivo. Aún él muriendo en la cruz. No
fue egoísta. Fue compasivo con el otro que
estaba al lado de él. Hermano, amigo, acude a Jesús. La condición humilde
de su pesebre te dice que tú te puedes acercar a Él. Pero que no se te olvide que si Él
no te otorga la salvación, tú estás condenado. Que no se te
olvide que Él es el Cristo. el rey, el profeta y el sacerdote. Que no se te olvide quién es
él. Que no se te olvide que en su
mano está tu vida. Que no se te olvide la condición
en la que tú te encuentras como pecador. Que Dios abra tu corazón,
abra tu entendimiento, porque todo el que va a Él, Él no lo
rechaza. Todo el que el Padre le lleva
a Él, Él no lo rechaza. Que Dios te conceda conocer las
buenas nuevas. Cristo el Salvador se hizo hombre. y es nuestro Cristo, y es nuestro
Rey, y es nuestro profeta, y es nuestro sacerdote. A Él, solamente
a Él lo necesitamos. Que Dios te conceda poder comprender
esta verdad. Señor y Dios y Padre, bendice,
prospera y guarda nuestras almas. para que ocupemos nuestra mente
y corazón en crecer más en estas verdades gloriosas, benditas,
profundas, gozosas que tú nos das. Danos más para poder gozarnos
y deleitarnos en nuestro glorioso Salvador. Pero permítenos contemplar
el pesebre como aquel humilde lugar que también representó
la humildad y el despojo de esa gloria, grandísima gloria, para
hacerse asequible a todos los hombres, para que todos los hombres
se puedan acercar a Él. Oh Señor, habla a estos pecadores,
ten misericordia de ellos y guíalos a Jesús. Trae salvación a sus
corazones, conviérteles sus pecados a y que ellos clamen, Hijo de
David, ten misericordia de mí. Respóndeles en su oración, respóndeles
en su clamor, respóndeles, porque tú tienes autoridad y poder para
dar vida al que tú le quieres dar. Oh Señor, te rogamos y suplicamos
todo esto en el nombre de nuestro Salvador y Señor Jesucristo.
Amén.
Buenas nuevas de gran gozo parte2 #4
Series El nacimiento de Jesús
Las Escrituras conectan el nacimiento del Señor Jesucristo con la historia de la redención en el que Dios condena la serpiente Gen. 3:15, bendice a todas las naciones en el hijo de Abraham Gen. 22:18, con David 2 Sam. 7:12-13, 16 su hijo reinaría eternamente y el hijo prometido Dios lo llama su siervo el Cristo quien cargaría con el pecado de su pueblo Isa. 53:4-6, 10-11
| Sermon ID | 122721422298030 |
| Duration | 1:01:42 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Luke 2:8-13 |
| Language | Spanish |
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